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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Productividad]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/productividad/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Productividad]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El Gobierno presenta hoy su reforma laboral y se abre un frente de conflicto con sindicatos y el Congreso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/gremiales/gobierno-presenta-hoy-reforma-laboral-abre-frente-conflicto-sindicatos-congreso_1_12830926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60f1abc4-fd02-4112-9b68-655f5bb966d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno presenta hoy su reforma laboral y se abre un frente de conflicto con sindicatos y el Congreso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Consejo de Mayo formaliza la propuesta que incluye convenios por empresa, salario por productividad, fondo de cese e intervención en el derecho a huelga. Bullrich presiona para presidir la comisión clave y ATE convocó un paro nacional.</p></div><p class="article-text">
        Este martes, el <strong>Consejo de Mayo</strong> formalizar&aacute; ante el Congreso el proyecto de <strong>reforma laboral</strong> impulsado por el oficialismo, que hasta ahora circulaba en borrador entre senadores y referentes t&eacute;cnicos. La iniciativa, que incluye <strong>182 art&iacute;culos</strong>, busca <strong>modificar de ra&iacute;z la estructura legal del trabajo en la Argentina</strong>. Y aunque el Gobierno la promueve como una &ldquo;modernizaci&oacute;n&rdquo;, los gremios y sectores de la oposici&oacute;n la se&ntilde;alan como una estrategia de <strong>flexibilizaci&oacute;n regresiva</strong>, <strong>individualizaci&oacute;n del v&iacute;nculo laboral</strong> y <strong>disciplinamiento sindical</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El texto que se oficializa hoy incluye propuestas como:
    </p><p class="article-text">
        &bull; <strong>Convenios colectivos por empresa</strong>, que romper&iacute;an la negociaci&oacute;n por rama de actividad, debilitando el sistema de paritarias.
    </p><p class="article-text">
        &bull; <strong>Salarios por productividad</strong> o &ldquo;din&aacute;micos&rdquo;, con criterios definidos por cada empleador.
    </p><p class="article-text">
        &bull; <strong>Banco de horas</strong>, que permitir&iacute;a jornadas laborales de hasta 12 horas, a cambio de compensaciones futuras.
    </p><p class="article-text">
        &bull; <strong>Fondo de cese laboral</strong>, que reemplazar&iacute;a el esquema tradicional de indemnizaci&oacute;n por despido.
    </p><p class="article-text">
        &bull; <strong>Ampliaci&oacute;n de los servicios esenciales</strong>, lo que en la pr&aacute;ctica recortar&iacute;a el derecho a huelga en m&aacute;s sectores productivos.
    </p><p class="article-text">
        Desde el entorno del <strong>ministro de Desregulaci&oacute;n y Transformaci&oacute;n del Estado, Federico Sturzenegger</strong>, quien participar&aacute; hoy de una reuni&oacute;n con el bloque de <strong>La Libertad Avanza</strong> para explicar el contenido del proyecto, se anticipa que el texto refleja &ldquo;<strong>la visi&oacute;n oficial</strong>&rdquo; pero podr&aacute; tener disidencias dentro del <strong>Consejo de Mayo</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Bullrich quiere presidir la comisi&oacute;n y se calienta el debate pol&iacute;tico</h2><p class="article-text">
        Aunque a&uacute;n no comenz&oacute; el tratamiento legislativo, el debate pol&iacute;tico ya escal&oacute;. Seg&uacute;n trascendi&oacute;, <strong>Patricia Bullrich</strong> est&aacute; presionando para presidir la <strong>comisi&oacute;n de Trabajo y Previsi&oacute;n Social del Senado</strong>, que tendr&aacute; a su cargo dictaminar sobre la reforma. La jugada gener&oacute; tensi&oacute;n interna: &ldquo;<strong>Bullrich se va a tener que adaptar a la salida del Ejecutivo. Los tiempos del Congreso no son iguales y sus compa&ntilde;eros de banca no son sus empleados</strong>&rdquo;, desliz&oacute; una senadora, seg&uacute;n el newsletter especializado <em>Hecha la ley</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bullrich</strong> fue una de las funcionarias m&aacute;s activas en la defensa p&uacute;blica del proyecto. En entrevistas recientes, asegur&oacute; que el sistema laboral argentino &ldquo;expulsa trabajadores&rdquo; y sostuvo que el <strong>salario por productividad &ldquo;ya existe en muchos convenios&rdquo;</strong>. Tambi&eacute;n defendi&oacute; la idea de avanzar con <strong>&ldquo;servicios m&iacute;nimos&rdquo; m&aacute;s amplios para limitar las huelgas</strong>.
    </p><h2 class="article-text">El Consejo de Mayo: apoyo empresarial, fisuras sindicales</h2><p class="article-text">
        El <strong>Consejo de Mayo</strong>, impulsado por el oficialismo como instancia multisectorial para dar respaldo a sus reformas estructurales, est&aacute; integrado por figuras del <strong>empresariado, t&eacute;cnicos, legisladores</strong> y algunos <strong>dirigentes sindicales</strong>. Aunque no hubo una redacci&oacute;n consensuada, sus integrantes validaron la presentaci&oacute;n del texto. <strong>Gerardo Mart&iacute;nez (Uocra)</strong> particip&oacute; de las reuniones, pero ya advirti&oacute; que <strong>algunas propuestas no son compartidas por el sindicalismo dialoguista</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Del lado empresario, la <strong>UIA</strong> y otras c&aacute;maras apoyan con entusiasmo el paquete. Una de sus principales demandas es la <strong>baja del &ldquo;costo laboral&rdquo;</strong>, a trav&eacute;s de una revisi&oacute;n de cargas patronales y del r&eacute;gimen de indemnizaciones.
    </p><h2 class="article-text">Primer paro contra la reforma: ATE se moviliza el 9 de diciembre</h2><p class="article-text">
        El sindicato <strong>ATE</strong>, uno de los m&aacute;s activos en el rechazo al modelo laboral oficialista, convoc&oacute; a un <strong>paro nacional con movilizaci&oacute;n al Congreso</strong> para el pr&oacute;ximo <strong>lunes 9 de diciembre</strong>. La medida busca frenar el avance del proyecto y visibilizar el rechazo a una <strong>reforma &ldquo;pro mercado&rdquo;</strong>, seg&uacute;n defini&oacute; el secretario general <strong>Rodolfo Aguiar</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>No quieren mejorar la productividad ni hacer crecer la econom&iacute;a. Solo buscan disciplinar la fuerza de trabajo y debilitar los convenios colectivos</strong>&rdquo;, advirti&oacute; el dirigente. <strong>ATE tambi&eacute;n denuncia</strong> que el proyecto excluye a <strong>trabajadores de plataformas y colaboraciones independientes</strong> de la <strong>Ley de Contrato de Trabajo</strong>, algo que se <strong>confirma en el borrador</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Un Congreso dividido y un escenario incierto</h2><p class="article-text">
        El <strong>tratamiento legislativo</strong> arrancar&aacute; con reuniones informativas en el Senado, pero el oficialismo quiere <strong>aprobar la ley en sesiones extraordinarias durante el verano</strong>. Para eso necesita aliados. Gobernadores con bloques propios ya expresaron <strong>voluntad de di&aacute;logo</strong>, pero advirtieron que no convalidar&aacute;n reformas &ldquo;a libro cerrado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, desde la <strong>CGT</strong> anticipan que <strong>toda modificaci&oacute;n que afecte derechos adquiridos ser&aacute; judicializada</strong>. Incluso dentro del <strong>sindicalismo reformista</strong> hay dudas sobre puntos como el <strong>fondo de cese laboral</strong>, que puede convertirse en un <strong>impuesto al trabajo</strong> si no se financia adecuadamente, como advirti&oacute; el laboralista <strong>Juli&aacute;n de Diego</strong> en el programa <em>A dos voces</em>.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Modernizaci&oacute;n o ruptura del pacto laboral?</h2><p class="article-text">
        El oficialismo presenta su reforma como una <strong>actualizaci&oacute;n necesaria frente a &ldquo;una legislaci&oacute;n fosilizada&rdquo;</strong> que no contempla el trabajo remoto, las plataformas o el multiempleo. Sin embargo, el texto va mucho m&aacute;s all&aacute;: <strong>reestructura el principio de favor</strong> en los juicios laborales, <strong>elimina art&iacute;culos claves de la Ley de Contrato de Trabajo</strong>, <strong>deroga el Estatuto del Periodista Profesional</strong> y <strong>limita la responsabilidad solidaria entre contratistas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para el Gobierno, se trata de <strong>&ldquo;salir de la cultura de la inflaci&oacute;n y entrar en la de la eficiencia&rdquo;</strong>. Para los gremios, se trata de <strong>una ofensiva antisindical</strong>, que atomiza a los trabajadores y los deja a merced de <strong>negociaciones desiguales con sus empleadores</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Congreso tiene ahora la palabra. Y la calle, la primera respuesta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[trabajAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/gremiales/gobierno-presenta-hoy-reforma-laboral-abre-frente-conflicto-sindicatos-congreso_1_12830926.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Dec 2025 13:28:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Gobierno presenta hoy su reforma laboral y se abre un frente de conflicto con sindicatos y el Congreso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma laboral,Consejo de Mayo,Javier Milei,Patricia Bullrich,Asociación de Trabajadores del Estado (ATE),CGT,Senado,Productividad,Indemnizaciones,fondo de cese,Convenios colectivos de trabajo,Derecho a huelga,Federico Sturzenegger,Gerardo Martínez,Unión Industrial Argentina (UIA)]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se filtró el proyecto completo de la reforma laboral de Milei: 182 artículos para redefinir el trabajo en la Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/legislacion/filtro-proyecto-completo-reforma-laboral-milei-182-articulos-redefinir-trabajo-argentina_1_12824990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34807f45-0c95-4595-9465-e309e013f8d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se filtró el proyecto completo de la reforma laboral de Milei: 182 artículos para redefinir el trabajo en la Argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El borrador oficial propone cambios de fondo en la Ley de Contrato de Trabajo, desregula convenios y licencias, introduce incentivos fiscales y elimina estatutos históricos. El oficialismo ya negocia su aprobación en el Senado.</p><p class="subtitle">Juan José Domínguez - Análisis — Mientras México y Brasil amplían derechos, la Argentina avanza en una reforma laboral de desprotección y fragmentación</p></div><p class="article-text">
        La Ley de Modernizaci&oacute;n Laboral ya tiene letra chica. El texto completo, filtrado en las &uacute;ltimas horas, <strong>revela un proyecto de 182 art&iacute;culos que apunta a redibujar el mapa del trabajo en la Argentina</strong>. Incluye cambios sustanciales en el r&eacute;gimen de contrataci&oacute;n, indemnizaciones, licencias, convenios colectivos y condiciones fiscales. Tambi&eacute;n deroga normas con m&aacute;s de medio siglo de vigencia, como el Estatuto del Periodista Profesional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La filtraci&oacute;n del borrador se produce mientras el oficialismo acelera negociaciones parlamentarias</strong>. La senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza, anticip&oacute; que la reforma ser&aacute; tratada en sesiones extraordinarias junto al Presupuesto 2026. &ldquo;Vamos a sacar todas las leyes que el Ejecutivo est&aacute; mandando&rdquo;, prometi&oacute;.
    </p><h2 class="article-text">1. Exclusiones: qui&eacute;n queda fuera del paraguas de la ley laboral</h2><p class="article-text">
        Uno de los cambios m&aacute;s estructurales es el recorte del &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT). Seg&uacute;n el texto, <strong>quedar&aacute;n fuera</strong>:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Empleados p&uacute;blicos de todos los niveles (salvo que una norma expresa los incluya).</li>
                                    <li>Contratos civiles (obra, servicios, agencia).</li>
                                    <li><strong>Trabajadores independientes y sus colaboradores</strong>.</li>
                                    <li><strong>Trabajadores de plataformas digitales</strong>.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Este punto <strong>legaliza figuras laborales hoy consideradas fraudulentas o encubiertas</strong>, como los monotributistas dependientes, y <strong>deja a miles de trabajadores sin amparo sindical, vacaciones ni licencias</strong>.
    </p><h2 class="article-text">2. Redefinici&oacute;n del principio de favor</h2><p class="article-text">
        El nuevo art&iacute;culo 9&deg; de la LCT establece que <strong>la interpretaci&oacute;n m&aacute;s favorable al trabajador solo se aplicar&aacute; por &ldquo;instituciones&rdquo;</strong> (es decir, bloques normativos), y no por cada cl&aacute;usula o norma aislada. Esto debilita un principio clave del derecho laboral argentino, que hist&oacute;ricamente prioriza la protecci&oacute;n individual.
    </p><h2 class="article-text">3. Cambios judiciales y &ldquo;castigo&rdquo; por reclamar de m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        El proyecto introduce un nuevo criterio para costas judiciales: <strong>si un trabajador reclama un monto &ldquo;excesivo&rdquo; (pluspetici&oacute;n inexcusable), deber&aacute; pagar las costas junto a su abogado</strong>. Para gremios y juristas, esto desalienta el acceso a la Justicia y <strong>criminaliza la demanda laboral</strong>.
    </p><h2 class="article-text">4. La pata fiscal: incentivos, exenciones y baja de impuestos</h2><p class="article-text">
        El cap&iacute;tulo fiscal busca atraer inversiones con alivios impositivos. Entre las medidas m&aacute;s destacadas se incluyen:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Actualizaci&oacute;n de quebrantos</strong> a partir de 2025 por IPC (ya no por normas contables).</li>
                                    <li><strong>Eliminaci&oacute;n de impuestos internos</strong> para seguros, celulares, bienes suntuarios, veh&iacute;culos y aeronaves.</li>
                                    <li><strong>Exenci&oacute;n del impuesto a las ganancias</strong> en el alquiler y venta de inmuebles con destino habitacional.</li>
                                    <li>Incentivos especiales al campo: valuaci&oacute;n diferencial para existencias ganaderas en invernada y feedlot.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se crea un <strong>R&eacute;gimen de Incentivo para Inversiones Productivas (RIMI)</strong> destinado a MiPyMEs, con beneficios fiscales espec&iacute;ficos.
    </p><h2 class="article-text">5. Derogaciones: normas hist&oacute;ricas que caen</h2><p class="article-text">
        El <strong>T&iacute;tulo XXV del proyecto deroga art&iacute;culos clave de la Ley 20.744</strong>, entre ellos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Art&iacute;culos sobre representaci&oacute;n gremial, jornada, descanso, protecci&oacute;n por embarazo y delegados.</li>
                                    <li><strong>El art&iacute;culo 6 de la Ley 11.544</strong>, que establece la jornada legal de trabajo.</li>
                                    <li><strong>El Estatuto del Periodista Profesional (Ley 12.908)</strong>.</li>
                                    <li><strong>El Estatuto del Viajante de Comercio (Ley 14.546)</strong>.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>La eliminaci&oacute;n del estatuto de prensa implica un golpe directo a la organizaci&oacute;n sindical en medios de comunicaci&oacute;n</strong>, y <strong>abre la puerta a reg&iacute;menes m&aacute;s precarios de contrataci&oacute;n</strong>.
    </p><h2 class="article-text">6. El &ldquo;modelo productivista&rdquo;: convenios por empresa y salarios por m&eacute;rito</h2><p class="article-text">
        La reforma impulsa <strong>la negociaci&oacute;n colectiva descentralizada</strong>, permitiendo convenios por empresa. A su vez, <strong>elimina la &ldquo;ultraactividad&rdquo;</strong> (vigencia autom&aacute;tica de convenios vencidos) y promueve aumentos <strong>por productividad individual</strong>, por encima de paritarias sectoriales.
    </p><p class="article-text">
        Se habilita adem&aacute;s la <strong>fragmentaci&oacute;n de vacaciones</strong>, que podr&aacute;n tomarse por per&iacute;odos m&iacute;nimos de una semana, lo que <strong>atenta contra el descanso continuo y la salud laboral</strong>.
    </p><h2 class="article-text">7. Jornada extendida y fondo de cese: trabajo m&aacute;s largo, despido m&aacute;s barato</h2><p class="article-text">
        Aunque el Gobierno relativiz&oacute; este punto en p&uacute;blico, el borrador incluye la posibilidad de <strong>extender la jornada diaria de 8 a 12 horas</strong> mediante acuerdos y de implementar &ldquo;<strong>bancos de horas</strong>&rdquo; (compensaci&oacute;n con francos en lugar de pago extra).
    </p><p class="article-text">
        Respecto a los despidos, el proyecto:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Permite <strong>pagar indemnizaciones en hasta 12 cuotas mensuales</strong>.</li>
                                    <li>Avanza hacia un <strong>fondo de cese laboral</strong> con aportes mensuales (como en la construcci&oacute;n), aunque a&uacute;n no se define su financiamiento.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Para la CGT, esto implica un &ldquo;<strong>traslado del costo del despido al trabajador</strong>&rdquo; y <strong>rompe con la l&oacute;gica protectoria del sistema actual</strong>.
    </p><h2 class="article-text">8. Escenario pol&iacute;tico y resistencias</h2><p class="article-text">
        Mientras el oficialismo se encolumna detr&aacute;s de la narrativa de &ldquo;modernizaci&oacute;n&rdquo;, <strong>los sindicatos anuncian movilizaciones y denuncias judiciales</strong>. CTA, ATE, UTEP y la CGT ya anticiparon su rechazo y preparan medidas de fuerza.
    </p><p class="article-text">
        Desde el oficialismo, Bullrich considera que el proyecto es &ldquo;necesario para que los argentinos vuelvan a conseguir un trabajo formal&rdquo;, aunque <strong>reconoci&oacute; que no ser&aacute; &ldquo;de un d&iacute;a para el otro&rdquo;</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Una reforma que busca cambiarlo todo</h2><p class="article-text">
        La propuesta oficial <strong>desarma pilares del derecho laboral argentino y redibuja el mapa de relaciones entre capital y trabajo</strong>. Para sus impulsores, es el paso necesario hacia un sistema m&aacute;s &ldquo;eficiente y competitivo&rdquo;. Para sus detractores, es <strong>una ofensiva sin precedentes contra los derechos laborales</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Como advirti&oacute; la CGT, &ldquo;<strong>una reforma sin di&aacute;logo puede rebotar en la Justicia y generar m&aacute;s incertidumbre</strong>&rdquo; . El Congreso, mientras tanto, se prepara para una batalla legislativa que marcar&aacute; un antes y un despu&eacute;s en el mundo del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[trabajAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/legislacion/filtro-proyecto-completo-reforma-laboral-milei-182-articulos-redefinir-trabajo-argentina_1_12824990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 15:43:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Se filtró el proyecto completo de la reforma laboral de Milei: 182 artículos para redefinir el trabajo en la Argentina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma laboral,Modernización laboral,Ley de Modernización Laboral,Javier Milei,Contrato de trabajo,Ley de Contrato de Trabajo,Indemnizaciones,Licencias,Sindicatos,Productividad,Patricia Bullrich,Senado,CGT,Flexibilización laboral,Estatuto del Periodista,Derechos laborales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lula propone reducir la jornada laboral en Brasil y refuerza el giro progresivo iniciado por México, a contramano de Milei]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/gremiales/lula-propone-reducir-jornada-laboral-brasil-refuerza-giro-progresivo-iniciado-mexico-contramano-milei_1_12824832.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cfb7aa29-ffcb-45b3-a43a-36453eb2680b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lula propone reducir la jornada laboral en Brasil y refuerza el giro progresivo iniciado por México, a contramano de Milei"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente pidió a un consejo asesor que evalúe terminar con la semana de seis días. En paralelo, México avanza hacia las 40 horas legales, mientras la Argentina debate una reforma que recorta derechos.</p><p class="subtitle">Proyectos para reducir la jornada laboral: al menos cuatro iniciativas que esperan debate en el Congreso</p><p class="subtitle">Países prueban la semana laboral de cuatro días con mejoras en productividad y bienestar</p></div><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;&iquest;Para qu&eacute; sirvieron todos esos avances tecnol&oacute;gicos, entonces?&rdquo;</strong>, se pregunt&oacute; Luiz In&aacute;cio Lula da Silva ante el Consejo de Desarrollo Econ&oacute;mico y Social Sostenible (CDESS), al proponer <strong>reducir la jornada laboral en Brasil</strong>. El mandatario defendi&oacute; el fin de la jornada 6 por 1 &mdash;seis d&iacute;as de trabajo y uno de descanso&mdash; y llam&oacute; a pensar <strong>una redistribuci&oacute;n del tiempo laboral</strong> como respuesta a los incrementos de productividad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La producci&oacute;n aumenta, pero los salarios caen. Eso no tiene sentido&rdquo;,</strong> argument&oacute;. Lula no present&oacute; un proyecto de ley, pero <strong>inst&oacute; al Consejo &mdash;integrado por empresarios, sindicatos y movimientos sociales&mdash; a analizar la viabilidad de bajar la jornada legal</strong>, actualmente de 44 horas semanales, a 40. El debate se da en simult&aacute;neo con una propuesta de enmienda constitucional que apunta en esa direcci&oacute;n y ya circula en el Congreso Nacional.
    </p><p class="article-text">
        El planteo del presidente brasile&ntilde;o <strong>se suma a una corriente regional que pone en discusi&oacute;n la duraci&oacute;n del trabajo en contextos de automatizaci&oacute;n</strong>, concentraci&oacute;n de la riqueza y crisis de bienestar. Apenas un d&iacute;a antes, M&eacute;xico oficializ&oacute; una iniciativa legislativa con <strong>alcance hist&oacute;rico</strong>: <strong>reducir progresivamente la jornada de 48 a 40 horas semanales sin baja salarial ni p&eacute;rdida de derechos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Es un paso firme hacia una vida laboral m&aacute;s justa, digna y equilibrada&rdquo;,</strong> expres&oacute; la presidenta del Senado mexicano, Laura Itzel Castillo, al presentar el proyecto de Claudia Sheinbaum. La reforma ser&aacute; gradual &mdash;dos horas menos por a&ntilde;o entre 2027 y 2030&mdash; y fue dise&ntilde;ada tras cinco meses de foros con m&aacute;s de 2.000 actores sociales, incluyendo sindicatos, empresas y acad&eacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras <strong>Brasil y M&eacute;xico avanzan hacia una reorganizaci&oacute;n del tiempo de trabajo en clave de bienestar</strong>, en la Argentina el Gobierno impulsa una reforma laboral en sentido contrario. El presidente Javier Milei, con el respaldo de Patricia Bullrich en el Senado, propone <strong>flexibilizar convenios colectivos, facilitar despidos y eliminar derechos adquiridos</strong>. Los gremios rechazaron el proyecto por considerarlo <strong>&ldquo;inconstitucional, antisindical y regresivo&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En M&eacute;xico y Brasil, el foco est&aacute; en distribuir mejor el tiempo generado por el crecimiento tecnol&oacute;gico. En Argentina, en cambio, la reforma oficialista busca reducir costos laborales sin contemplar el impacto social.</strong> Lula record&oacute; que, cuando era sindicalista, 40.000 trabajadores produc&iacute;an 1.200 autos; hoy 12.000 fabrican el doble. &ldquo;<strong>&iquest;Por qu&eacute; no se redujo la jornada?</strong>&rdquo;, pregunt&oacute;. Su respuesta: <strong>redistribuir ese excedente en tiempo libre para el pueblo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El Consejo asesor convocado por Lula elaborar&aacute; propuestas que luego pueden ser tomadas como base legislativa. Aunque sin fuerza de ley, <strong>el gesto presidencial instala el tema en la agenda p&uacute;blica y consolida una perspectiva com&uacute;n con M&eacute;xico</strong>: priorizar <strong>la salud mental, el equilibrio vital y los derechos laborales</strong> en el marco de un nuevo contrato social.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[trabajAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/gremiales/lula-propone-reducir-jornada-laboral-brasil-refuerza-giro-progresivo-iniciado-mexico-contramano-milei_1_12824832.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 14:45:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lula propone reducir la jornada laboral en Brasil y refuerza el giro progresivo iniciado por México, a contramano de Milei]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma laboral,Reducción de la jornada laboral,Luiz Inácio Lula da Silva,Brasil,México,Claudia Sheinbaum,Javier Milei,Congreso,Sindicatos,Productividad,Tiempo de trabajo,Derechos laborales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Países prueban la semana laboral de cuatro días con mejoras en productividad y bienestar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/tendencias/paises-prueban-semana-laboral-cuatro-dias-mejoras-productividad-bienestar_1_12819272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b508cb8e-0738-4bb6-8806-cd2d1a64e8e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Países prueban la semana laboral de cuatro días con mejoras en productividad y bienestar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ensayos en Europa, América y Oceanía mostraron mejoras en salud mental, menor ausentismo y sin caída en el rendimiento. Gobiernos y empresas evalúan extender el modelo mientras crecen los debates sobre el futuro del trabajo.</p></div><p class="article-text">
        <strong>El primer piloto nacional de semana laboral de cuatro d&iacute;as, impulsado por el gobierno de Islandia entre 2015 y 2019, arroj&oacute; resultados contundentes: no solo no cay&oacute; la productividad, sino que mejor&oacute; en la mayor&iacute;a de los sectores.</strong> Desde entonces, se multiplicaron los ensayos en Reino Unido, Espa&ntilde;a, Portugal, Alemania, Canad&aacute;, Estados Unidos, Australia y Jap&oacute;n. Las experiencias, variadas en su dise&ntilde;o, tienen un punto en com&uacute;n: <strong>trabajar menos no implic&oacute; producir menos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En el caso island&eacute;s, m&aacute;s de 2.500 personas participaron en programas piloto del Estado y el Ayuntamiento de Reykjav&iacute;k. Se mantuvieron los salarios y se redujeron las horas semanales de 40 a entre 35 y 36. <strong>Los trabajadores reportaron menor estr&eacute;s, mejor equilibrio entre vida personal y empleo, y menos agotamiento.</strong> A partir de ese estudio, cerca del 86% de la fuerza laboral islandesa ya accedi&oacute; a jornadas reducidas o con derecho a solicitarlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 2022, el Reino Unido llev&oacute; adelante el mayor experimento mundial</strong>: 61 empresas y m&aacute;s de 2.900 empleados adoptaron el esquema 100-80-100 (100% del salario, 80% del tiempo, 100% del compromiso). <strong>El 92% de las firmas mantuvo la pol&iacute;tica tras los seis meses de prueba.</strong> Las ausencias cayeron un 65% y los pedidos de licencia por enfermedad bajaron un 71%. Adem&aacute;s, las empresas vieron un aumento promedio del 35% en sus ingresos en comparaci&oacute;n con el mismo per&iacute;odo del a&ntilde;o anterior.
    </p><p class="article-text">
        En Portugal, el Gobierno socialista de Ant&oacute;nio Costa inici&oacute; en 2023 un piloto con 39 empresas voluntarias del sector privado. Aunque todav&iacute;a no se publicaron resultados definitivos, <strong>el Ejecutivo adelant&oacute; que m&aacute;s del 80% de las firmas eval&uacute;an continuar</strong> con el esquema reducido. El modelo luso se diferencia por evitar la rigidez: cada empresa adapt&oacute; la reducci&oacute;n horaria de acuerdo con sus necesidades, a cambio de comprometerse a evaluar el impacto en productividad, salud y g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Espa&ntilde;a opt&oacute; por financiar con fondos p&uacute;blicos la transici&oacute;n de peque&ntilde;as y medianas empresas.</strong> Con una inversi&oacute;n inicial de &euro;10 millones, el plan piloto impulsado por el Ministerio de Industria apunt&oacute; a que las empresas prueben el modelo sin perder competitividad. Los primeros resultados, a&uacute;n parciales, <strong>muestran mejoras en motivaci&oacute;n, innovaci&oacute;n y retenci&oacute;n de talento.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Canad&aacute; y Estados Unidos, varias empresas del sector tecnol&oacute;gico y servicios adoptaron el esquema con base en acuerdos internos, sin intervenci&oacute;n estatal. <strong>Buffer, una firma de software, registr&oacute; un 91% de empleados m&aacute;s felices tras un a&ntilde;o de prueba.</strong> En Jap&oacute;n, el gigante Microsoft implement&oacute; en 2019 una semana de cuatro d&iacute;as con aumento del 40% en productividad. El Gobierno japon&eacute;s recomend&oacute; oficialmente esta modalidad como forma de promover el bienestar y enfrentar la baja natalidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Es una tendencia global que responde a una doble necesidad: mejorar la calidad de vida y adaptar el trabajo a una econom&iacute;a postindustrial, menos centrada en la presencia f&iacute;sica y m&aacute;s en los resultados&rdquo;,</strong> explic&oacute; Juliet Schor, economista del Boston College y una de las investigadoras del ensayo brit&aacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Los sindicatos tambi&eacute;n comienzan a incorporar el reclamo. En Alemania, el poderoso gremio IG Metall pidi&oacute; en 2020 una semana laboral de 4 d&iacute;as para enfrentar la automatizaci&oacute;n y preservar el empleo en la industria. En Francia, donde la jornada de 35 horas rige desde 2000, los debates se reactivaron este a&ntilde;o en medio del avance del teletrabajo y la fatiga laboral.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las experiencias no est&aacute;n exentas de cr&iacute;ticas</strong>: algunos expertos alertan sobre posibles efectos regresivos si no se garantiza la reducci&oacute;n para todos los sectores y no se controla la intensificaci&oacute;n del trabajo. Tambi&eacute;n existen dudas sobre su viabilidad en econom&iacute;as de menor escala o con altos niveles de informalidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo, los resultados preliminares coinciden en que la semana laboral de cuatro d&iacute;as, bien implementada, puede ser una herramienta eficaz para mejorar el bienestar sin sacrificar productividad.</strong> A medida que crecen los desaf&iacute;os del futuro del trabajo, la pregunta ya no es si es posible, sino bajo qu&eacute; condiciones puede funcionar para todos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la Argentina, el debate sobre la reducci&oacute;n de jornada tom&oacute; impulso parlamentario en 2023, cuando se presentaron varios proyectos para acortar la semana laboral sin reducci&oacute;n salarial.</strong> Las propuestas, impulsadas por diputados del Frente de Todos y el Frente de Izquierda, inclu&iacute;an jornadas m&aacute;ximas de entre 36 y 40 horas semanales. Aunque perdieron estado parlamentario, <strong>abrieron un debate in&eacute;dito en el Congreso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La CGT y la CTA expresaron su apoyo a discutir la reducci&oacute;n como una herramienta para distribuir el trabajo y mejorar la calidad de vida,</strong> especialmente ante el avance de la automatizaci&oacute;n y los altos niveles de informalidad. Sin embargo, <strong>las c&aacute;maras empresarias rechazaron la posibilidad</strong> por considerar que encarecer&iacute;a los costos laborales, en un contexto econ&oacute;mico de recesi&oacute;n e incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el sector privado, algunas empresas de tecnolog&iacute;a y servicios comenzaron a implementar esquemas de cuatro d&iacute;as en forma experimental, pero sin marcos normativos que acompa&ntilde;en el proceso.</strong> En 2022, una firma de software con sede en C&oacute;rdoba redujo la jornada semanal a 36 horas, con resultados positivos en clima laboral y eficiencia, aunque sin datos oficiales sistematizados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con un r&eacute;gimen laboral a&uacute;n basado en una ley de 1929 y sin cambios estructurales desde hace d&eacute;cadas, la Argentina observa las experiencias internacionales como posibles referencias futuras.</strong> En medio de un fuerte ajuste del Estado y flexibilizaci&oacute;n de derechos, el horizonte de trabajar menos sin perder salario <strong>parece distante, pero sigue en agenda gremial y parlamentaria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[trabajAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/tendencias/paises-prueban-semana-laboral-cuatro-dias-mejoras-productividad-bienestar_1_12819272.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 00:12:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Países prueban la semana laboral de cuatro días con mejoras en productividad y bienestar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reducción de la jornada laboral,Productividad,Salud mental,Experiencias internacionales,Debate,Sindicatos,Legislación comparada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué propone Milei para cambiar el trabajo en la Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/legislacion/propone-milei-cambiar-trabajo-argentina_1_12819254.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec1dfa65-37f8-4893-818c-664d7fb23cc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125480.jpg" width="1920" height="1080" alt="Qué propone Milei para cambiar el trabajo en la Argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno prepara una reforma laboral que incluye jornadas más largas, indemnizaciones en cuotas, convenios por empresa y salarios atados a productividad. Aunque aún no llegó al Congreso, la CGT la rechaza por precarizante. La Casa Rosada busca aplicarla lo más pronto posible, tras las elecciones, en un clima en que persiste el conflicto sindical y político.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Javier Milei confirm&oacute; su intenci&oacute;n de impulsar una reforma laboral tras las elecciones legislativas de 2025</strong>. Seg&uacute;n declaraciones p&uacute;blicas y borradores legislativos vinculados a su espacio, el objetivo oficial es &ldquo;modernizar&rdquo; las relaciones laborales para fomentar el empleo privado formal. Sin embargo, <strong>la propuesta ya gener&oacute; un fuerte rechazo de la CGT y una discusi&oacute;n abierta sobre su posible impacto estructural</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Aunque todav&iacute;a no se present&oacute; un proyecto definitivo en el Congreso, <strong>los textos preliminares &mdash;como el de la diputada Romina Diez&mdash; y las declaraciones de funcionarios como el secretario de Trabajo Julio Cordero permiten delinear los puntos principales</strong> de la iniciativa, que tambi&eacute;n toma elementos del DNU 70/2023 (declarado inconstitucional por la Justicia) y de la fallida Ley Bases.
    </p><h2 class="article-text"><strong>1. Jornada laboral: m&aacute;s horas, menos extras</strong></h2><p class="article-text">
        Uno de los aspectos m&aacute;s controversiales es la posible <strong>extensi&oacute;n de la jornada laboral legal de 8 a 12 horas diarias</strong>, algo que, seg&uacute;n el borrador, se habilitar&iacute;a mediante el art&iacute;culo 197 bis. Este cambio permitir&iacute;a, adem&aacute;s, implementar <strong>&ldquo;bancos de horas&rdquo;</strong> para que las horas extras se compensen con francos en lugar de pagarse con recargo.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Gobierno, <strong>Federico Sturzenegger neg&oacute; que se planee formalmente ampliar la jornada</strong>, pero el texto impulsado por Diez s&iacute; lo contempla. Para especialistas del &aacute;rea laboral, como Joan Vezzato de Fundar, <strong>esta medida implicar&iacute;a una transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia las empresas</strong>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>2. Indemnizaciones: de una vez a cuotas</strong></h2><p class="article-text">
        El proyecto oficial tambi&eacute;n busca cambiar el r&eacute;gimen de despidos. <strong>Se permitir&iacute;a pagar las indemnizaciones judiciales en hasta 12 cuotas mensuales</strong>, lo que <strong>abaratar&iacute;a el costo del despido para las empresas</strong>. Adem&aacute;s, se avanzar&iacute;a en el reemplazo del sistema actual por un <strong>fondo de cese laboral</strong> similar al que rige en la construcci&oacute;n, con aportes mensuales, aunque sin claridad a&uacute;n sobre su financiamiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La CGT ya rechaz&oacute; enf&aacute;ticamente esta posibilidad, por considerarla un retroceso en derechos adquiridos.</strong> Empresarios, en cambio, se&ntilde;alan que estos cambios brindar&iacute;an previsibilidad y facilitar&iacute;an nuevas contrataciones.
    </p><h2 class="article-text"><strong>3. Convenios colectivos: m&aacute;s empresa, menos actividad</strong></h2><p class="article-text">
        Otra modificaci&oacute;n sustancial es la posibilidad de <strong>negociar convenios por empresa</strong>, en lugar de hacerlo por actividad. Esta estrategia busca, seg&uacute;n Cordero, <strong>adaptar los acuerdos laborales al tama&ntilde;o y la localizaci&oacute;n de cada firma</strong>, y permitir aumentos por productividad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el proyecto tambi&eacute;n <strong>eliminar&iacute;a la &ldquo;ultraactividad&rdquo;</strong>, es decir, la vigencia autom&aacute;tica de los convenios vencidos hasta que se firme uno nuevo. Esto podr&iacute;a dejar sin efecto beneficios como <strong>adicionales por antig&uuml;edad, zona desfavorable o t&iacute;tulos acad&eacute;micos</strong>, salvo que se negocien nuevamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para los sindicatos, esto fragmenta la negociaci&oacute;n colectiva y debilita la capacidad organizativa de los trabajadores.</strong> Para las c&aacute;maras empresarias, en cambio, se trata de una medida necesaria para que el sistema laboral sea &ldquo;m&aacute;s realista y competitivo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>4. Vacaciones: m&aacute;s fragmentadas</strong></h2><p class="article-text">
        El proyecto permitir&iacute;a que las vacaciones <strong>se fraccionen en per&iacute;odos m&aacute;s cortos, con un m&iacute;nimo de una semana</strong>, en vez de tomarse en bloques m&aacute;s amplios como hasta ahora. <strong>La fragmentaci&oacute;n flexibiliza la gesti&oacute;n interna de las empresas</strong>, pero <strong>reduce el descanso continuo de los trabajadores</strong>, una cuesti&oacute;n que tambi&eacute;n genera tensiones entre productividad y salud laboral.
    </p><h2 class="article-text"><strong>5. Salarios: productividad por encima de paritarias</strong></h2><p class="article-text">
        Finalmente, se propone modificar la l&oacute;gica de aumentos salariales. <strong>En lugar de paritarias nacionales por rama, se plantean aumentos atados al rendimiento individual o por empresa</strong>. Esto implicar&iacute;a la fijaci&oacute;n de un piso m&iacute;nimo, pero con escalas diferenciadas seg&uacute;n la productividad de cada trabajador o unidad econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Para sectores gremiales, esto <strong>aumentar&iacute;a la discrecionalidad y la presi&oacute;n interna</strong>, generando desigualdad entre trabajadores de una misma actividad. Para el Gobierno, en cambio, <strong>la medida apunta a incentivar la eficiencia y el m&eacute;rito individual</strong>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Posiciones enfrentadas</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>El Gobierno de Milei sostiene que la reforma busca reducir la informalidad y fomentar la contrataci&oacute;n formal.</strong> La informalidad laboral alcanz&oacute; el 43,2% en el segundo trimestre de 2025, seg&uacute;n el Indec. Para el oficialismo, el actual marco legal desalienta el empleo privado, especialmente en PyMEs.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La CGT, en cambio, rechaza de plano el proyecto, al que considera una r&eacute;plica del DNU 70/23.</strong> Seg&uacute;n Gerardo Mart&iacute;nez (Uocra), se trata de &ldquo;una reforma que precariza&rdquo; y que <strong>ataca los pilares de la negociaci&oacute;n colectiva, las indemnizaciones y los derechos laborales b&aacute;sicos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El empresariado valora varios de los cambios propuestos.</strong> La eliminaci&oacute;n de cargas impositivas sindicales obligatorias y la previsibilidad en materia de despidos son, para muchas firmas, medidas esperadas desde hace d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La oposici&oacute;n pol&iacute;tica mantiene posiciones divididas.</strong> Algunos sectores del radicalismo o del PRO podr&iacute;an acompa&ntilde;ar partes del proyecto, mientras que el peronismo, el Frente de Izquierda y otras fuerzas expresaron su rechazo total.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lo que viene</strong></h2><p class="article-text">
        El texto final a&uacute;n no fue presentado en el Congreso, pero se espera que el Ejecutivo lo impulse formalmente antes de fin de a&ntilde;o, como parte de un paquete m&aacute;s amplio que incluir&iacute;a tambi&eacute;n una reforma impositiva. <strong>El Consejo de Mayo, que re&uacute;ne a sindicatos y empresarios, ser&aacute; clave para intentar acercar posiciones, aunque el conflicto parece inevitable</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La reforma laboral de Milei se inscribe en una disputa de fondo sobre el modelo de trabajo en Argentina. <strong>Sus efectos depender&aacute;n no solo de lo que diga la ley, sino tambi&eacute;n de su implementaci&oacute;n y de la capacidad de organizaci&oacute;n de los actores involucrados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[trabajAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/legislacion/propone-milei-cambiar-trabajo-argentina_1_12819254.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 00:11:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué propone Milei para cambiar el trabajo en la Argentina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reforma laboral,Milei,CGT,Convenios colectivos de trabajo,Jornada laboral,Indemnizaciones,Productividad,Empresarios,Sindicatos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Proyectos para reducir la jornada laboral: al menos cuatro iniciativas que esperan debate en el Congreso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/legislacion/proyectos-reducir-jornada-laboral-cuatro-iniciativas-esperan-debate-congreso_1_12819237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89069bcb-ec98-4629-8b85-9d159b7bdcb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Proyectos para reducir la jornada laboral: al menos cuatro iniciativas que esperan debate en el Congreso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las propuestas buscan actualizar la ley de 1929. Promueven una jornada de seis horas diarias y 36 semanales. Argumentan que el cambio mejoraría la salud, la productividad y la equidad. El Congreso, inmóvil.</p></div><p class="article-text">
        En la C&aacute;mara de Diputados de la Naci&oacute;n hay al menos cuatro proyectos de ley que proponen reducir la jornada laboral en Argentina. Todos tienen estado parlamentario, pero ninguno fue discutido en comisiones ni en el recinto. Mientras el mundo debate c&oacute;mo trabajar menos y mejor, el Congreso argentino mantiene congeladas iniciativas que podr&iacute;an modificar una norma vigente desde hace casi un siglo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los proyectos apuntan a reformar la ley 11.544, sancionada en 1929, que establece un m&aacute;ximo de ocho horas diarias o 48 semanales.</strong> La propuesta m&aacute;s amplia es un proyecto unificado firmado por 17 diputadas y diputados, en su mayor&iacute;a del oficialismo y con fuerte presencia sindical. Establece una jornada de seis horas diarias o 36 semanales sin reducci&oacute;n salarial. Habilita una jornada de siete horas si se concentra en cinco d&iacute;as, consagra el derecho a la desconexi&oacute;n digital y actualiza los recargos por horas extras. Tambi&eacute;n modifica varios art&iacute;culos de la Ley de Contrato de Trabajo para adaptar el nuevo l&iacute;mite a distintos sectores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otro proyecto, del diputado Guillermo Snopek, propone una reducci&oacute;n similar pero con aplicaci&oacute;n progresiva y un plazo de transici&oacute;n de hasta 90 d&iacute;as.</strong> Su propuesta modifica tambi&eacute;n los reg&iacute;menes laborales especiales: incorpora la jornada reducida en el trabajo agrario, en el servicio dom&eacute;stico y en el teletrabajo. En sus fundamentos, Snopek advierte que la ley vigente &ldquo;responde a un modelo productivo del siglo XX que ya no existe&rdquo;. Y destaca que la jornada de seis horas podr&iacute;a reducir la desigualdad, el desempleo y la brecha de g&eacute;nero. Cita adem&aacute;s los beneficios ambientales de acortar el tiempo laboral: menos traslados, menos emisiones y m&aacute;s tiempo libre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un tercer proyecto, presentado por la izquierda, se centra en una situaci&oacute;n espec&iacute;fica: el Hospital Garrahan.</strong> La diputada Vanina Biasi impulsa una ley que reconoce la insalubridad generalizada en ese centro de salud pedi&aacute;trico y reduce la jornada para todo el personal, incluidos residentes y tercerizados. El texto prev&eacute; jornadas de seis horas para quienes hoy cumplen diez, licencias por estr&eacute;s y un r&eacute;gimen jubilatorio diferencial. La iniciativa surgi&oacute; de asambleas de trabajadores y fue presentada en medio de un prolongado conflicto gremial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La cuarta propuesta retoma un expediente anterior del a&ntilde;o 2023.</strong> Presentado en septiembre de 2025, plantea la reducci&oacute;n general de la jornada a seis horas, con topes de cinco para tareas nocturnas o insalubres. Como los otros proyectos, garantiza que la disminuci&oacute;n horaria no afecte el salario. Establece una adecuaci&oacute;n progresiva de hasta 180 d&iacute;as y se apoya en los Convenios 1 y 47 de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT), que promueven la reducci&oacute;n del tiempo laboral sin deterioro del nivel de vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La ley vigente fue inspirada por el Convenio N&deg; 1 de la OIT, aprobado en 1919, y adoptada en Argentina en 1929.</strong> Establece una jornada m&aacute;xima de ocho horas diarias, con algunas excepciones. Casi todos los convenios colectivos se rigen hoy por ese l&iacute;mite. La Ley de Contrato de Trabajo (1976) lo reafirma para el empleo privado. Aunque los avances tecnol&oacute;gicos, los cambios demogr&aacute;ficos y la expansi&oacute;n del teletrabajo transformaron las formas de producir, el tiempo de trabajo legal sigue siendo el mismo que hace 95 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Congreso no discute estas propuestas. Las iniciativas est&aacute;n presentadas, pero duermen el sue&ntilde;o de los justos.</strong> La Comisi&oacute;n de Legislaci&oacute;n del Trabajo de la C&aacute;mara baja, presidida por el oficialismo, no convoc&oacute; a tratar ninguna. Tampoco hubo audiencias ni dict&aacute;menes. En un escenario de ajuste econ&oacute;mico y ofensiva contra los derechos laborales, la reducci&oacute;n de jornada parece fuera de agenda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Del lado sindical, en cambio, el tema tiene fuerte respaldo.</strong> La Confederaci&oacute;n de Trabajadores de la Econom&iacute;a Popular (CTEP), la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y la Corriente Federal de Trabajadores de la CGT expresaron su apoyo a las iniciativas. Coinciden en que &ldquo;trabajar menos para trabajar todos&rdquo; puede ser una v&iacute;a para reducir la desocupaci&oacute;n. Tambi&eacute;n plantean que una jornada m&aacute;s corta permitir&iacute;a redistribuir las tareas de cuidado, que siguen recayendo mayoritariamente en las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las referencias internacionales son una parte central de los fundamentos.</strong> Francia adopt&oacute; en 2000 una jornada de 35 horas semanales. Alemania tiene un l&iacute;mite de 37,5. Islandia ensay&oacute; entre 2015 y 2019 una jornada reducida sin p&eacute;rdida de productividad ni de salario. En Am&eacute;rica Latina, Chile aprob&oacute; en 2023 una ley para bajar progresivamente de 45 a 40 horas semanales. Colombia y Brasil tienen topes legales menores que los de Argentina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La discusi&oacute;n sobre la jornada laboral pone en juego una pregunta b&aacute;sica: &iquest;cu&aacute;nto tiempo debe ocupar el trabajo en nuestras vidas?</strong> El paradigma de &ldquo;tiempo completo&rdquo; de ocho horas diarias naci&oacute; hace m&aacute;s de un siglo, en un mundo industrial y masculino. Hoy convive con la automatizaci&oacute;n, la digitalizaci&oacute;n, el envejecimiento poblacional, la precariedad y las tareas de cuidado. Actualizar la jornada laboral es una forma de redistribuir tiempo, salud, ingresos y poder.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[trabajAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/legislacion/proyectos-reducir-jornada-laboral-cuatro-iniciativas-esperan-debate-congreso_1_12819237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 00:10:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Proyectos para reducir la jornada laboral: al menos cuatro iniciativas que esperan debate en el Congreso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jornada laboral,Congreso,Sindicatos,Productividad,Reducción de la jornada laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin pereza no hay poetas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pereza-no-hay-poetas_129_11301849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3fbaeaee-4c8c-47bb-b991-12b11359afdd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin pereza no hay poetas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿No hay un afuera del capitalismo? ¿Algo que prefigure la posibilidad de una vida post trabajo y sin acumulación de capital? ¿Hay un tiempo distinto al de la productividad y el consumo? 
</p></div><p class="article-text">
        La lectura de <em>El alma de las colinas</em>, primera novela de <strong>Derian Passaglia</strong>, me reactiv&oacute; el deseo de volver a leer a <strong>Juan L. Ortiz</strong>, conocido por su apodo <strong>Juanele</strong>. Dos muchachos y una chica se lanzan a la b&uacute;squeda del viejo sabio retirado en el paisaje de montes acu&aacute;ticos del Paran&aacute;. La visita m&iacute;tica de poetas principiantes al maestro se convierte en un viaje de aventuras cuando descubren que una alianza de norteamericanos y franceses conspira para robar el talento de Ortiz y provocarle una rara enfermedad, utilizando a su supuesto amigo Juanjo (Juan Jos&eacute; Saer), un robot programado para hablar y escribir en forma autom&aacute;tica en largas frases interrumpidas por muchas comas y muchos verbos para hacer durar la atenci&oacute;n y as&iacute; distraer a los lectores de modo que estos no se den cuenta de que su literatura se perfecciona cada vez m&aacute;s a costa de la poes&iacute;a de Juanele. Llevan a este en viaje en bote hacia el conf&iacute;n de las islas, en busca del jacarand&aacute; eterno que podr&iacute;a curarlo y salvarlo. Los movilizan las palabras del poeta que cantaba:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Deja las letras y deja la ciudad&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Vamos a buscar, amigo, a la virgen del aire&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Yo s&eacute; que nos espera tras de aquellas colinas&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        De hecho, Juan Laurentino Ortiz fue un caso at&iacute;pico en la literatura argentina, un poeta que prefiri&oacute; el retiro en sus paisajes de provincia antes que la vida mundana de los escritores que publican todo el tiempo, como si hubiese elegido una vida tao&iacute;sta en su inmersi&oacute;n y fusi&oacute;n contemplativa en la naturaleza. Nacido en 1896 en un peque&ntilde;o pueblo de Entre R&iacute;os, parece haber sentido siempre una necesidad de regreso a entornos que le recordaran su infancia. Luego de terminar el secundario se traslad&oacute; a Buenos Aires para cursar la carrera de filosof&iacute;a, pero no dur&oacute; m&aacute;s que dos o tres a&ntilde;os en esta ciudad, y volvi&oacute; a su provincia, casi sin salir al exterior. Un &uacute;nico viaje a China en los a&ntilde;os 50 le reafirm&oacute; su compromiso con los pueblos primitivos anteriores a la divisi&oacute;n del trabajo que habr&iacute;an vivido en estado de comuni&oacute;n con la naturaleza, y su fascinaci&oacute;n con una &eacute;tica de &ldquo;inactividad activa&rdquo; frente a las demandas productivistas de la cultura occidental. La mayor parte de su obra la public&oacute; cuando ya estaba jubilado de su empleo en el Registro Civil de Paran&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Su consecuencia con esa forma de vida casi lo lleva a no publicar&rdquo;, le observa <strong>Juana Bignozzi </strong>en una entrevista y Juanele responde que si no hubiese sido por su amigo<strong> Carlos Mastronardi </strong>que sac&oacute; copias de unos poemas y los llev&oacute; a Buenos Aires quiz&aacute; no habr&iacute;a sentido la &ldquo;necesidad exterior de publicar&rdquo;. En otra entrevista con <strong>Ricardo Zelarray&aacute;n</strong> habla de su pasi&oacute;n por las &ldquo;culturas de la intemperie&rdquo;, tanto orientales como indoamericanas en las que, al vivir en contacto con la naturaleza, uno &ldquo;no est&aacute; frente a las cosas sino en la intimidad de las cosas&rdquo;. Y en otra, de <strong>Orlando Barone</strong>, critica a la civilizaci&oacute;n occidental que rechaza tanto el ocio contemplativo como el tiempo po&eacute;tico, ese tiempo tan distinto al de la productividad y el consumo. &ldquo;Sin ocio no hay poes&iacute;a&rdquo; le dice al periodista. &ldquo;Sin pereza no hay poetas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tiempo de ese paisaje en el que se sumergi&oacute; y al que le cant&oacute; Juanele es el tiempo de las estaciones, un tiempo que &ldquo;danza o arde serenamente&rdquo; y en el que la luz no es el opuesto de la oscuridad, ni el silencio de la noche lo opuesto a la fatiga del d&iacute;a. En ese paisaje imagin&oacute; que era posible recobrar la armon&iacute;a perdida:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para que los hombres no tengan verg&uuml;enza de la belleza de las flores,
    </p><p class="article-text">
        para que las cosas sean ellas mismas: formas sensibles o profundas
    </p><p class="article-text">
        de la unidad o espejos de nuestro esfuerzo
    </p><p class="article-text">
        por penetrar el mundo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        para que las cosas no sean mercanc&iacute;as
    </p><p class="article-text">
        y se abra como una flor toda la nobleza del hombre:
    </p><p class="article-text">
        iremos todos hasta nuestro extremo l&iacute;mite,
    </p><p class="article-text">
        nos perderemos en la hora del don con la sonrisa
    </p><p class="article-text">
        an&oacute;nima y segura de una simiente en la noche de la tierra&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute; la novela de Passaglia y luego rele&iacute; la poes&iacute;a de Juanele y casi al mismo tiempo empec&eacute; a leer un libro muy diferente<em>: </em><a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/deseo-postcapitalista_129_10912777.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Deseo postcapitalista</em></a><a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/deseo-postcapitalista_129_10912777.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de </a><a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/deseo-postcapitalista_129_10912777.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Mark Fisher</strong></a>, transcripci&oacute;n del curso que el cr&iacute;tico brit&aacute;nico dio hace unos a&ntilde;os y que interrumpi&oacute; tr&aacute;gicamente con su suicidio pocas semanas despu&eacute;s de su clase n&uacute;mero cinco, de un total de quince clases programadas. Mi curiosidad me llev&oacute; a leer primero de qu&eacute; trataba esa &uacute;ltima clase. En ella se estudi&oacute; un texto de <strong>Jean-Francois Lyotard </strong>que cuestiona la idea de que pueda existir algo fuera del capitalismo y de la econom&iacute;a de equivalencias de la mercanc&iacute;a. Seg&uacute;n Lyotard, no existe ninguna regi&oacute;n no contaminada por el capitalismo y por lo tanto ning&uacute;n espacio puro desde el cual se podr&iacute;a subvertir a este sistema. Si nada queda afuera, se clausura toda posibilidad de salida y se renuncia a la fantas&iacute;a de un mundo no alienado, no contaminado por el capital. Es m&aacute;s: Lyotard sugiere es que hay un deseo de capitalismo, y un goce del sufrimiento que el capitalismo provoca, como ocurre con el masoquismo social: &ldquo;Los desocupados no se han hecho obreros para sobrevivir, han gozado el agotamiento hist&eacute;rico, masoquista, de aguantar en el infierno, han gozado en y de la destrucci&oacute;n de su cuerpo org&aacute;nico que les fue impuesta, han gozado de que se les impusiera, han gozado de la descomposici&oacute;n de su identidad personal&rdquo;. Estas palabras, que podr&iacute;an ser un ep&iacute;grafe para el curso de Fisher, como este mismo admit&iacute;a, pueden ser profundamente perturbadoras y deprimentes.
    </p><p class="article-text">
        Pens&eacute; sin embargo en aquellas cosas m&iacute;nimas y tambi&eacute;n inmensas &ndash;casi lugares comunes&ndash; que parecen escapar a la mercanc&iacute;a, desde el amor que se puede sentir por un humano o un animal o una planta o un r&iacute;o, hasta el don de una sonrisa sin c&aacute;lculo, y pens&eacute; por supuesto en la pereza y en la poes&iacute;a de Juanele. &iquest;No hay por ah&iacute; un afuera del capitalismo? &iquest;Algo que prefigure la posibilidad de una vida post trabajo y sin acumulaci&oacute;n de capital? Juanele la formul&oacute; mejor:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;No es acaso la poes&iacute;a visi&oacute;n en que esta fiebre de formas que es la vida
    </p><p class="article-text">
        Ilumina de pronto las todav&iacute;a tr&eacute;mulas y tiernas figuras por nacer?&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Es solo una pregunta. Pero qu&eacute; pregunta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OB/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Osvaldo Baigorria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pereza-no-hay-poetas_129_11301849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Apr 2024 08:58:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin pereza no hay poetas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,capitalismo,Productividad,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué funciona la semana laboral de cuatro días]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/funciona-semana-laboral-cuatro-dias_1_10087008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76f98136-a428-461e-8ba1-25da13ccf3ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué funciona la semana laboral de cuatro días"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Distintas investigaciones muestran que tenemos una tendencia natural a alargar las cosas cuando sabemos que disponemos de tiempo y que, por lo tanto, cuando los plazos son más cortos, podemos hacerlo más rápido. ¿Cómo aplica esa propensión llevada al mundo de las empresas y la productividad?</p></div><p class="article-text">
        Fueron 61 las empresas en el Reino Unido que, entre junio y diciembre de 2022, realizaron una de las pruebas m&aacute;s grandes que se han hecho con una semana laboral de cuatro d&iacute;as, sin bajar los sueldos. Conocidos los resultados, la mayor&iacute;a tiene intenciones de continuar:&nbsp;<a href="https://www.4dayweek.co.uk/pilot-programme" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n los datos reportados</a> por 4 Day Week Global, la ONG que impuls&oacute; el piloto, los ingresos de las compa&ntilde;&iacute;as se mantuvieron estables y declararon estar satisfechas con los niveles de productividad durante la prueba. Esta evidencia se suma a experiencias que se hicieron en Nueva Zelanda, Jap&oacute;n y Estados Unidos, e incluso a algunas t&iacute;midas pruebas en la Argentina. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Que los empleados est&eacute;n felices con esta modalidad de trabajo no es sorprendente, la gran pregunta es por qu&eacute; los empleadores est&aacute;n contentos. &iquest;Es posible lograr lo mismo en cuatro d&iacute;as que en cinco? Pareciera que, a veces, s&iacute;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Quien no estar&iacute;a para nada sorprendido con el resultado es <strong>Northcote Parkinson</strong>, el creador de la Ley de Parkinson: &ldquo;el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para hacerlo&rdquo;. <a href="https://www.economist.com/news/1955/11/19/parkinsons-law?utm_medium=cpc.adword.pd&amp;utm_source=google&amp;ppccampaignID=19495686130&amp;ppcadID=&amp;utm_campaign=a.22brand_pmax&amp;utm_content=conversion.direct-response.anonymous&amp;gclid=Cj0KCQjww4-hBhCtARIsAC9gR3YHbNftRFPp-MSn9yI57Ckfi6mNKE9OsQse7X2ZL4GqX4nAlqGu42gaAtlOEALw_wcB&amp;gclsrc=aw.ds" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El ensayo ir&oacute;nico</a> en &eacute;l que plante&oacute; esta m&aacute;xima, escrito en 1955, estaba basado en pura observaci&oacute;n. Ve&iacute;a c&oacute;mo, a medida que una organizaci&oacute;n ten&iacute;a m&aacute;s empleados, el trabajo, en lugar de reducirse, se multiplicaba. 
    </p><p class="article-text">
        Su ejemplo, en la vida cotidiana, era el de una persona con poco que hacer qu&eacute; pod&iacute;a demorar todo el d&iacute;a en una tarea simple como mandar una postal, algo que otra persona m&aacute;s ocupada, resolver&iacute;a en 15 minutos. El trabajo se expande para ocupar el tiempo disponible. 
    </p><p class="article-text">
        Un grupo de investigadores quiso probar en los a&ntilde;os 60 si esta observaci&oacute;n se sosten&iacute;a en la evidencia y para eso dise&ntilde;aron un peque&ntilde;o experimento. Llevaron a varias personas a una sala en la que les ped&iacute;an que hicieran una tarea sencilla, que se pod&iacute;a hacer en cinco minutos (ten&iacute;an que armar un discurso muy corto a partir de una serie de argumentos que les entregaban). Pero a algunos les dec&iacute;an que ten&iacute;an cinco minutos para hacerlo y a otros, simulando un imprevisto, quince minutos. Luego les ped&iacute;an que repitiesen la tarea, pero que esta vez se tomaran el tiempo que cre&iacute;an necesario. Los que hab&iacute;an tenido m&aacute;s tiempo la primera vez, consideraron que ese era el tiempo necesario para hacerlo y la segunda vez se demoraron m&aacute;s. &ldquo;Para ir m&aacute;s all&aacute; de la ley de Parkinson, no s&oacute;lo el trabajo se expande para llenar el tiempo disponible, sino que una vez que se expande, sigue requiriendo un exceso de tiempo&rdquo;, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/0022103167900297" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">concluyeron</a> los investigadores. 
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s, en los 90, otros investigadores quisieron probarla y <a href="https://www.researchgate.net/publication/11189704_Timeless_demonstrations_of_Parkinson's_first_law" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo hicieron</a> con una tarea que no necesitaba mucho tiempo: ordenar una serie de fotos seg&uacute;n criterios subjetivos, tratando de adivinar su ocupaci&oacute;n y educaci&oacute;n. Al inicio del &ldquo;trabajo&rdquo; les dec&iacute;an que ten&iacute;an un determinado tiempo para hacerlo con cuatro grupos de fotos. Pero, cuando iban por el tercero, les dec&iacute;an que no habr&iacute;a un cuarto finalmente. &iquest;Y qu&eacute; pasaba? Si, se demoraban m&aacute;s en el tercero que en los anteriores. Sab&iacute;an que ten&iacute;an m&aacute;s tiempo disponible. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estas investigaciones muestran que tenemos una tendencia a alargar las cosas cuando sabemos que hay tiempo y que, por lo tanto, cuando los plazos son m&aacute;s cortos, podemos hacerlo m&aacute;s r&aacute;pido.</strong> Por supuesto esto no funciona con todo tipo de tareas, hay casos m&aacute;s complejos o cuestiones que necesitan determinado tiempo. De hecho, muchas de las empresas que participaron del piloto en Reino Unido dan servicios profesionales, lo cual no es necesariamente representativo del mundo del trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero en los casos que el tiempo de las tareas es variable, suele pasar que ,a medida que se acerca la fecha l&iacute;mite, nos volvemos m&aacute;s eficientes. Cuando sabemos que tenemos menos tiempo disponible le ponemos m&aacute;s foco y resolvemos m&aacute;s r&aacute;pido. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Comprenderlo ayuda mucho a acortar nuestros tiempos de trabajo, aunque tambi&eacute;n puede tener efectos negativos. Trabajar muy concentrado durante mucho tiempo o limitar las pausas, por ejemplo, puede ser muy cansador y puede implicar que nos quede menos espacio mental durante los d&iacute;as de trabajo para otras cosas. 
    </p><p class="article-text">
        Terminar cuatro d&iacute;as de trabajo intenso agotado puede no ser un gran prospecto. Pero si eso viene con un d&iacute;a libre m&aacute;s puede ser que valga la pena. <strong>Aunque todav&iacute;a quedan muchos asteriscos -en qu&eacute; industrias podr&iacute;a funcionar o para qu&eacute; tipos de empleos- es una idea que hace unos a&ntilde;os era totalmente marginal y hoy acumula evidencia a su favor. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/funciona-semana-laboral-cuatro-dias_1_10087008.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Apr 2023 03:47:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué funciona la semana laboral de cuatro días]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Semana laboral,Productividad,Salarios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Productividad y progresismo: entrar en un debate incómodo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/productividad-progresismo-entrar-debate-incomodo_1_9251930.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ecbaaf5-0bef-4ddd-ad8e-64109f0fc968_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Productividad y progresismo: entrar en un debate incómodo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El desafío es construir una agenda orientada a incrementar la productividad y así lograr una mejora genuina de la competitividad, que no esté centrada en las recetas ortodoxas de reducción de costos, en general asociadas a  flexibilización de las relaciones laborales y baja de salarios, sostienen los autores de esta columna de opinión y dan un caso argentino como ejemplo.</p></div><p class="article-text">
        El tema de la productividad de la econom&iacute;a argentina merece un debate maduro. Su bajo dinamismo tiene larga data, pero el problema se agrav&oacute; durante la &uacute;ltima d&eacute;cada. Seg&uacute;n datos del CEP XXI, entre 2011 y 2019 la productividad laboral cay&oacute; m&aacute;s de un 10% y la de la industria manufacturera casi un 20%. En un sector clave, el automotriz, la ca&iacute;da fue del 35%. Este no es un problema exclusivo de Argentina: los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina han ampliado su brecha de productividad no solo con los pa&iacute;ses desarrollados, sino tambi&eacute;n con el propio grupo de pa&iacute;ses de ingresos medios al que pertenecen. El desaf&iacute;o es construir una agenda orientada a incrementar la productividad y as&iacute; lograr una mejora&nbsp; genuina de la competitividad, que no est&eacute; centrada en las recetas ortodoxas de reducci&oacute;n de costos, en general asociadas a&nbsp; flexibilizaci&oacute;n de las relaciones laborales y baja de salarios. Un camino alternativo a transitar es la generaci&oacute;n conjunta &mdash;entre empresarios y trabajadores&mdash; de capacidades productivas. Un camino no exento de claroscuros y tensiones.
    </p><p class="article-text">
        El desarrollo econ&oacute;mico implica una transformaci&oacute;n de la estructura productiva. Para ello, el aumento del nivel medio de productividad de las actividades y sectores existentes aparece como una condici&oacute;n necesaria. Pero el salto en productividad necesario en el presente es mucho m&aacute;s pronunciado que el que tuvieron que dar los pa&iacute;ses que se desarrollaron primero (Estados Unidos y Jap&oacute;n, apenas dos ejemplos paradigm&aacute;ticos). Hacerlo implica entender los problemas concretos a los que se enfrentan empresarios y trabajadores en los contextos econ&oacute;micos, institucionales y pol&iacute;ticos en los que se desenvuelven. Una cuesti&oacute;n tan seria como la productividad no puede quedar en voces de la ortodoxia, que suelen pronunciarse desde un corset ideol&oacute;gico y se reiteran en recetas y f&oacute;rmulas m&aacute;gicas de larga data. Es necesario pensar en alternativas pr&aacute;cticas para el pa&iacute;s real que tenemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La industria automotriz es una puerta interesante para ampliar el campo de debate. No solo por su relevancia en la econom&iacute;a argentina &mdash;representa un tercio de las exportaciones industriales y el 6% del empleo industrial&mdash;, sino tambi&eacute;n por los desaf&iacute;os de competitividad que enfrenta el sector autopartista local en el contexto de una cadena global de valor que avanza cada vez m&aacute;s r&aacute;pido hacia un importante cambio tecnol&oacute;gico &mdash;cambio que incluye, pero no se limita, a la electromovilidad&mdash;. Un pa&iacute;s como Argentina debe considerarse afortunado en tener que afrontar esta clase de desaf&iacute;os: econom&iacute;as vecinas como las de Chile o Uruguay no tienen que resolver este dilema ya que carecen de una industria automotriz a la cual transformar.
    </p><p class="article-text">
        Para el archipi&eacute;lago de empresas autopartistas que proveen a las terminales automotrices en Argentina &ndash;pero tambi&eacute;n en otros pa&iacute;ses de ingresos medios como Brasil, Sud&aacute;frica, Turqu&iacute;a o Tailandia&ndash; el desaf&iacute;o es lograr una inserci&oacute;n inteligente en cadenas globales de valor que t&iacute;picamente localizan la generaci&oacute;n de innovaci&oacute;n en el Norte Global. Una de esas empresas es Industrias Guidi (IG), autopartista ubicada en la Provincia de Buenos Aires, que emplea a m&aacute;s de 500 personas y se dedica al estampado de piezas de tama&ntilde;o mediano y al ensamblado de conjuntos soldados, proveedora de Toyota Argentina desde mediados de la d&eacute;cada de 1990. IG logr&oacute; acompa&ntilde;ar el ciclo expansivo de esta terminal, basado en la producci&oacute;n y exportaci&oacute;n de camionetas <em>pickups</em>, respondiendo a sus requerimientos de aumentar la productividad y colocarse en la frontera internacional de costos para competir con las plantas tailandesas de Toyota y exportar a otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. El acompa&ntilde;amiento de la filial japonesa fue determinante para lograr el objetivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto puede entenderse sin bajar al llano. En reductos peque&ntilde;os y at&iacute;picos dentro del paisaje corporativo de nuestro pa&iacute;s podemos aprender algo interesante sobre el desaf&iacute;o de la productividad en Argentina del siglo veintiuno. El problema de una firma, el problema de un pa&iacute;s: acercar la lupa, alejar la lupa. Por eso la importancia &ndash;la necesidad&ndash; de realizar estudios en enclaves industriales como Guidi: una pol&iacute;tica p&uacute;blica que quiera contribuir a que la Argentina produzca m&aacute;s y mejor debe ser capaz de identificar&nbsp; aquellos elementos virtuosos en las experiencias que existen. Y los obst&aacute;culos que esos casos encuentran en el camino.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo han hecho los y las due&ntilde;as, los y las gerentas y los y las trabajadoras de estas empresas dom&eacute;sticas para dar esos saltos de productividad que exige la integraci&oacute;n en cadenas globales de valor, escapando al declive que caracteriza al conjunto del pa&iacute;s? La respuesta requiere considerar las caracter&iacute;sticas del v&iacute;nculo entre las empresas dom&eacute;sticas y las multinacionales, y tambi&eacute;n el contexto institucional local de las empresas proveedoras de estas cadenas que afecta las posibilidades de las firmas para adquirir, adaptar y mejorar su conocimiento productivo. El trabajo de campo en las plantas de IG en Burzaco y Z&aacute;rate muestra que para integrarse al mundo y competir con empresas muy eficientes en costos y capacidades tecnol&oacute;gicas es importante no solo incorporar tecnolog&iacute;a, sino tambi&eacute;n fortalecer las instituciones que promueven la cooperaci&oacute;n de los trabajadores en relaci&oacute;n con la mejora de la productividad y el desempe&ntilde;o de la empresa.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;en qu&eacute; marco se articula esa cooperaci&oacute;n? Las negociaciones sobre productividad deben considerar las especificidades de las firmas y eso implica cierto grado de descentralizaci&oacute;n de la negociaci&oacute;n entre empresarios y liderazgos sindicales. Es un tema de m&aacute;xima sensibilidad para el mundo del trabajo y para el progresismo argentino. Los derechos de los trabajadores &mdash;m&aacute;s a&uacute;n, los cuerpos de los y las trabajadoras&mdash; deben ser especialmente protegidos en un contexto donde los sistemas de producci&oacute;n imponen exigentes procesos en t&eacute;rminos de tiempos, metas y controles de productividad. La pregunta es c&oacute;mo hacerlo: la respuesta, por supuesto, carece de soluciones enlatadas f&aacute;ciles.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parece claro, por un lado, que las negociaciones colectivas entre trabajadores y empresarios deben definir lineamientos comunes para la aplicaci&oacute;n de instrumentos que impulsen mejoras de productividad a nivel de las empresas &mdash;por ejemplo, los sistemas de pago por desempe&ntilde;o&mdash;. Parece claro, por otro lado, que los sindicatos tienen que fortalecer sus capacidades de acompa&ntilde;amiento y monitoreo de la implementaci&oacute;n de estos instrumentos en las plantas, esto es, responder al llamado del tiempo que corre. El salto de productividad es tambi&eacute;n un salto institucional a toda regla, y la responsabilidad puede no ser equivalente, pero es conjunta: propiciar espacios adecuados entre el Estado, el empresariado y los trabajadores para discutir una agenda de mejora la productividad que tengan legitimidad y generen un marco de confianza y de discusi&oacute;n de alto nivel t&eacute;cnico. Entonces, &iquest;es posible construir una agenda de mejora de la productividad que no est&eacute; centrada en la flexibilizaci&oacute;n de las relaciones laborales, sino en la construcci&oacute;n conjunta de capacidades productivas? Entrar en este debate inc&oacute;modo es un primer paso urgente para que la respuesta sea afirmativa.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Parece claro, por un lado, que las negociaciones colectivas entre trabajadores y empresarios deben definir lineamientos comunes para la aplicación de instrumentos que impulsen mejoras de productividad a nivel de las empresas </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Guidi ha sobrevivido y ha crecido &ndash;en el panorama desalentador de la &uacute;ltima d&eacute;cada&ndash; porque ha podido mejorar su productividad. Al final del d&iacute;a, es fundamental que empresas dom&eacute;sticas medianas como Guidi contin&uacute;en en su senda de crecimiento y que sean un modelo cada vez m&aacute;s virtuoso para ofrecer trabajo de calidad a sus empleados. Pero ese modelo debe potenciar los pactos preexistentes en nuestro pa&iacute;s: producir m&aacute;s y mejor no puede significar un retroceso sobre derechos adquiridos. Y una nota final, que surge al alejar la lupa una vez m&aacute;s. Como en otras dimensiones de la agenda de desarrollo inclusivo, la evidencia internacional muestra que cuando los actores progresistas en la sociedad y en el Estado supieron hablar con rigor t&eacute;cnico sobre productividad, hacer de este un tema suyo, las mesas de negociaci&oacute;n se ampliaron. Lejos de quedar como un asunto de las derechas, la experiencia comparada indica que hacerse cargo del tema de la productividad desde el campo progresista vuelve posible la definici&oacute;n de estrategias para acelerar el crecimiento econ&oacute;mico y, al mismo tiempo, la construcci&oacute;n de sistemas de protecci&oacute;n social m&aacute;s generosos y de sociedades m&aacute;s igualitarias.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>* Tom&aacute;s Bril Mascarenhas es director del &Aacute;rea de Desarrollo Productivo de </em><a href="https://www.fund.ar/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Fundar.&nbsp;</em></a>
    </p><p class="article-text">
        <em>** Jimena Rubio es investigadora asociada del &Aacute;rea de Desarrollo Productivo de</em><a href="https://www.fund.ar/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em> Fundar.</em></a>
    </p><p class="article-text">
        <em>TBM/JR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tomás Bril Mascarenhas y Jimena Rubio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/productividad-progresismo-entrar-debate-incomodo_1_9251930.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Aug 2022 03:14:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Productividad y progresismo: entrar en un debate incómodo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Progresismo,Productividad,Argentina,Fundar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agarren la pala]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/agarren-pala_129_9139602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce28aa41-f38a-4480-bde3-ad29d66762eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agarren la pala"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según el autor, la fórmula se repite en diversas variantes: “Al país lo sacamos adelante trabajando”. Para esas voces, el mercado lo resuelve todo. Pero por lo visto no la provisión de mano de obra. Tal vez podrían intentar por la vía de mercado más obvia: ofreciendo mejores salarios.</p></div><p class="article-text">
        Con cierta regularidad leemos oleadas de noticias como las que circularon en estos d&iacute;as. Un empresario misionero, dicen, <a href="https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/abandono-80-hectareas-de-limon-porque-no-consigue-trabajadores-para-la-cosecha-nid27062022/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;abandon&oacute; 80 hect&aacute;reas de limones</a>&rdquo; que se pudrieron por falta de cosecheros. Culpa al Estado, a los planes sociales (aunque ya no exista impedimento para cobrarlos y emplearse temporariamente) y a la falta de &ldquo;cultura del trabajo&rdquo; entre los pobres, que no van corriendo a levantar sus limones, como deber&iacute;an. Otra: un hombre en Pilar, dicen, &ldquo;se vio forzado a cerrar su lavadero de autos porque no consegu&iacute;a empleados&rdquo;. Seg&uacute;n la queja que los medios de comunicaci&oacute;n replicaron con fruici&oacute;n, el pobre propietario no lograba retener empleados m&aacute;s que unas pocas semanas. Todos se le iban. La conclusi&oacute;n era inevitable: &ldquo;<a href="https://radiomitre.cienradios.com/sociedad/no-hay-cultura-del-trabajo-un-hombre-se-vio-forzado-a-cerrar-su-lavadero-de-autos-porque-no-conseguia-empleados/?outputType=amp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No hay cultura del trabajo</a>&rdquo;. <strong>La sentencia aparece siempre y tambi&eacute;n a cuento de los males del pa&iacute;s. </strong>El problema, parece, es que los argentinos y argentinas somos vagos. Lo dijo Macri cuando era presidente: falta &ldquo;cultura de trabajo&rdquo; y la gente deber&iacute;a estar dispuesta a &ldquo;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=BadD3SNEtgM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajar s&aacute;bados y domingos</a>&rdquo;. S&iacute;, se&ntilde;or. &iquest;Descansar? &iquest;Tener una vida? Cosa de populistas. Lo que le falta al pa&iacute;s es m&aacute;s capitalismo y &ldquo;trabajo duro&rdquo;, <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/milei-lanzo-candidatura-acto-gerli-formula-capitalismo-ahorro-trabajo-duro_1_9074518.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">coincide Milei</a>. La f&oacute;rmula se repite en diversas variantes: &ldquo;<a href="https://laverdadonline.com/al-pais-lo-sacamos-adelante-trabajando-fue-el-mensaje-desde-cambiemos-junin/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Al pa&iacute;s lo sacamos adelante trabajando</a>&rdquo; (o mejor, &ldquo;tra-ba-jan-do&rdquo;, para resaltar el imperativo) o el m&aacute;s r&uacute;stico &ldquo;&iexcl;<a href="https://www.lanacion.com.ar/lnmas/agarren-la-pala-que-no-muerde-el-duro-comentario-de-jony-viale-nid10062022/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">agarren la pala</a>!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay algo curioso en ese lamento siempre en boca de gente derecha y persuasi&oacute;n liberal. El liberalismo econ&oacute;mico nos ense&ntilde;a que todos los problemas tienen una soluci&oacute;n de mercado. La mano invisible se ocupa eficientemente de todo. La racionalidad econ&oacute;mica es implacable. &iquest;Faltan d&oacute;lares? Liberalizar el cambio y que sobreviva quien deba sobrevivir. &iquest;Falta energ&iacute;a? Permitir que se cobren tarifas altas as&iacute; hay incentivo a la inversi&oacute;n. &iquest;Est&aacute; cara la ropa? Abrir a la importaci&oacute;n. &iquest;Anda mal la educaci&oacute;n? Escuelas privadas y que las p&uacute;blicas compitan entre s&iacute; para obtener <a href="https://www.infobae.com/opinion/2022/02/13/vouchers-educativos-y-juntos-por-el-cambio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vouchers educativos</a>. <strong>Todo se resuelve por v&iacute;a oferta y demanda.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo, menos la provisi&oacute;n de mano de obra. Justo ese mercado, seg&uacute;n parece, est&aacute; regido por factores culturales. Hay una tara cultural tan poderosa que incluso doblega el poder del todopoderoso incentivo econ&oacute;mico. Porque, si no, <strong>no se entiende por qu&eacute; no prueban resolver el problema por la v&iacute;a de mercado m&aacute;s obvia: ofreciendo mejores salarios. </strong>Joe Biden lo dijo con admirable poder de s&iacute;ntesis cuando los empresarios estadounidenses le llevaron quejas por una supuesta escasez de trabajadores: &ldquo;<a href="https://theweek.com/joe-biden/1001941/bidens-succinct-response-to-questions-about-worker-shortages" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paguen m&aacute;s</a>&rdquo;. Punto.<strong> Pero en Argentina el problema es cultural y pagar m&aacute;s no funcionar&iacute;a. Ni siquiera cabe considerar la posibilidad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como muchos de los esl&oacute;ganes con que machaca la derecha, tambi&eacute;n este pone la realidad patas para arriba y nos invita a ver el mundo exactamente al rev&eacute;s de lo que es. Evitemos focalizar en la iron&iacute;a que significa que alguien tan poco afecto al trabajo como Macri predique laboriosidad. M&aacute;s all&aacute; de su caso, lo cierto es que las personas de sectores medios y altos que ponen en entredicho la disposici&oacute;n al trabajo de los m&aacute;s pobres<strong> suelen trabajar bastante menos que ellos. </strong>Y jam&aacute;s trabajar&iacute;an por la paga que &ldquo;el mercado&rdquo; les ofrece. Cualquier obrero de una f&aacute;brica, cualquier empleada dom&eacute;stica que debe atravesar el conurbano para llegar a su lugar de trabajo, se levantan dos o m&aacute;s horas antes que el due&ntilde;o de un comercio, de una empresa, de un canal de TV o incluso que un diputado. Y para cobrar mucho menos por su labor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay relaci&oacute;n entre laboriosidad de la poblaci&oacute;n y nivel de desarrollo de un pa&iacute;s. O, mejor dicho, no existe la relaci&oacute;n que la derecha imagina. <strong>En general, en los pa&iacute;ses menos desarrollados la gente trabaja m&aacute;s que los m&aacute;s avanzados</strong>. Los <a href="https://chequeado.com/el-explicador/la-argentina-tiene-una-de-las-jornadas-laborales-legales-mas-altas-del-mundo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> en este sentido son elocuentes. Los argentinos y argentinas no trabajamos comparativamente poco, sino mucho. La jornada laboral legal m&aacute;xima en nuestro pa&iacute;s<strong> est&aacute; entre las m&aacute;s largas del mundo: 48 horas semanales.</strong> En lugares como Francia, Australia o Dinamarca la ley impone un l&iacute;mite de 40 horas semanales y se discute ponerlo incluso m&aacute;s abajo. En t&eacute;rminos de la jornada laboral efectivamente trabajada &ndash;m&aacute;s all&aacute; del l&iacute;mite que ponga la ley&ndash;, la de la Argentina tampoco es baja. Seg&uacute;n datos de 2018 de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo, en promedio los argentinos y argentinas trabajamos 38 horas semanales, lo mismo que en Am&eacute;rica del Norte y bastante m&aacute;s que en Europa Occidental. Ese es el promedio: en verdad, m&aacute;s de la mitad de los trabajadores trabajan m&aacute;s de 40 horas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cierto que la productividad del trabajo es menor en Argentina que en los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados.</strong> Nada peculiar hay en ello: por definici&oacute;n, la productividad del trabajo es m&aacute;s baja en los pa&iacute;ses menos desarrollados que en los m&aacute;s ricos. Pero cuando uno revisa las series hist&oacute;ricas, la productividad de nuestros trabajadores y trabajadoras <a href="https://ourworldindata.org/grapher/labor-productivity-per-hour-pennworldtable?country=IND~MYS~PRT~JPN~GBR~ESP~USA~FRA~DEU~ARG" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">viene aumentando</a> consistentemente a lo largo del tiempo, de manera similar a la de los pa&iacute;ses comparables.<strong> Es decir que trabajamos igual o m&aacute;s horas que en otros sitios y nuestro trabajo genera cada vez m&aacute;s producto</strong>. Incluso si nuestros salarios, como en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, vienen en disminuci&oacute;n (mientras que la concentraci&oacute;n de la riqueza aumenta). Incluso si avanzan esos estilos de contrataci&oacute;n antihumanos, con francos y turnos cambiantes, con instrucciones que llegan fuera del horario laboral, con tareas que contin&uacute;an en el hogar, todo lo cual obliga al trabajador a poner su vida entera a disposici&oacute;n de sus empleadores. Trabajamos m&aacute;s y peor para ganar menos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por m&aacute;s que quieran convencerlos de lo contrario, no hay ninguna &ldquo;cultura del trabajo&rdquo; deficiente. <strong>Los asalariados en Argentina trabajamos bastante duro, especialmente por comparaci&oacute;n al magro salario que nos ofrece</strong>n. Es hora de preguntarse a qu&eacute; clase social corresponde agarrar un poco m&aacute;s la pala y cambiar su cultura de la ganancia desmesurada, r&aacute;pida, con poco esfuerzo, a costa del trabajador o del consumidor, muchas veces rent&iacute;stica, siempre heredable.
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ezequiel Adamovsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/agarren-pala_129_9139602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Jul 2022 03:04:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Agarren la pala]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[empleo,Mano de obra,Trabajo,Desocupación,Productividad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hastío, crisis de productividad y Covid: ¿una sociedad crónicamente distraída?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/hastio-crisis-productividad-covid-sociedad-cronicamente-distraida_1_8136700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb6ac170-95eb-4375-a2cf-5ef2f2a3a816_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hastío, crisis de productividad y Covid: ¿una sociedad crónicamente distraída?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La duración de la pandemia contribuye a alterar la percepción del tiempo y junto al estrés y al tedio, entorpece incluso la capacidad para formar nuevos recuerdos significativos. La languidez, como la sensación predominante del 2021.</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&ldquo;Estoy muy agotada todo el tiempo. Hago mucho menos de lo que hago normalmente &mdash;no viajo, no me entretengo, s&oacute;lo me siento delante de la computadora. Es una din&aacute;mica completamente nueva. Tengo m&aacute;s tiempo y menos obligaciones, pero hago mucho menos&rdquo;, dec&iacute;a<strong> Susan Orlean</strong> en un texto en el <a href="https://www.nytimes.com/es/2021/04/06/espanol/fatiga-pandemica-productividad.html#click=https://t.co/c44nruaXEC" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;New York Times</a> de hace unos meses que atrap&oacute; la atenci&oacute;n de muchos por su sugestivo t&iacute;tulo: &ldquo;Todos estamos bloqueados&rdquo;. El mismo hac&iacute;a referencia a c&oacute;mo el cansancio pand&eacute;mico estaba haciendo estragos en cada uno y c&oacute;mo las&nbsp; facultades cognitivas tambi&eacute;n estaban sufriendo el golpe. &iquest;Concentraci&oacute;n? &iquest;Foco? &iquest;Motivaci&oacute;n? &iquest;Productividad? &iquest;Consistencia? Conceptos que hoy parecen ininteligibles, como si fuera un idioma que perdi&oacute; significado.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1374441410569535495?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Siempre decimos que lograr enfocarse hoy es un superpoder. Eso no es una frase hecha, realmente es as&iacute;.</strong> No solo por el foco en s&iacute; que, en general, te permite realizar una tarea de mayor calidad en menor tiempo, sino tambi&eacute;n porque el cambiar de tareas muy seguido que llamamos multitasking (un mito ya que nuestro cerebro no puede hacer dos cosas a la vez) nos drena la energ&iacute;a y llegamos al final del d&iacute;a con muchas tareas empezadas, pero pocas terminadas. Eso le suma incertidumbre a nuestros d&iacute;as, algo totalmente contraproducente en el medio de una pandemia que ya est&aacute; repleta de falta de certezas. La recomendaci&oacute;n es hacer un trabajo consciente. No va a pasar por arte de magia el reducir las interrupciones y la ansiedad frente a las falsas urgencias como ese chat que puede esperar unas horas para ser respondido pero titila en tu cabeza mientras intentas leer esto con concentraci&oacute;n&rdquo;, sugiere Pablo Fern&aacute;ndez co-autor de <em>C&oacute;mo domar tus pantallas</em> y <em>La f&aacute;brica de tiempo</em> y conductor del podcast hom&oacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Algunos eligen referirse a este cuadro como <strong>crisis pand&eacute;mica de productividad, para otros es el hast&iacute;o existencial con el trabajo </strong>vinculado a la manera en que se vive y trabaja precisamente hoy, con la sensaci&oacute;n de tener &ldquo;aproximaciones poco inteligentes de nuestras antiguas versiones productivas&rdquo;. Lo cierto es que cada vez son m&aacute;s comunes los relatos sobre la imposibilidad creciente para poder focalizarse en una tarea y ni hablar de poder terminarla. Si bien, los sospechosos de siempre son la ubicuidad tecnol&oacute;gica y el multitasking, los casos parecen haberse intensificado durante el 2020. Y no sorprende. Por un lado, aunque hubo que adaptarse -y lo hicimos como pudimos-, nadie estaba preparado para sostener determinadas aptitudes de alerta, reacci&oacute;n y flexibilidad tanto tiempo. La repetici&oacute;n y el agotamiento experiencial causado por la pandemia, se est&aacute; empezando a estudiar ahora m&aacute;s de cerca, y tambi&eacute;n tuvo su impacto en el cerebro.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Todos bloqueados, titula un ensayo The New York Times                            </span>
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        Natasha Rajah, profesora de Psiquiatr&iacute;a de la Universidad McGill, especializada en la memoria y el cerebro explica en la misma nota citada que la duraci&oacute;n de la pandemia contribuye a alterar nuestra percepci&oacute;n del tiempo, y junto al estr&eacute;s y el tedio, se entorpece nuestra capacidad para formar nuevos recuerdos significativos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Definitivamente hay un cambio en la forma en que la gente relata sus recuerdos y experiencias cognitivas, con menos detalles alegres sobre sus recuerdos personales y m&aacute;s contenido negativo&rdquo;. El v&iacute;nculo entre memoria y productividad puede ser tenue para nosotros, pero seg&uacute;n los neurocient&iacute;ficos a m&aacute;s dificultad para formar recuerdos funcionales, m&aacute;s dif&iacute;cil prestar atenci&oacute;n. O dicho de otro modo, c&oacute;mo experimentamos el paso del tiempo y la manera en que recordamos, afecta la capacidad para retener informaci&oacute;n, manipular los pensamientos y planificar el futuro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Personalmente siento que los periodos de concentraci&oacute;n o de inspiraci&oacute;n cada vez se fueron haciendo m&aacute;s breves. Trabajo escribiendo y guionando, y desde mediados del a&ntilde;o pasado se me fue haciendo cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil tener sesiones largas de escritura. Antes tambi&eacute;n ten&iacute;a otros momentos para pensar: el viaje en bici hasta la oficina, caminatas, deportes, un almuerzo en un bar. Todos estos espacios de pensamiento desaparecieron en mi d&iacute;a a d&iacute;a, sobre todo en etapas de &rdquo;fase 1&ldquo;. Eran momentos donde la cabeza se enfocaba mucho m&aacute;s en una sola actividad. Lo que busco es no estresarme ni angustiarme por esta falta de concentraci&oacute;n&rdquo;, comenta Mat&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En suma, lo que se constitu&iacute;a o sol&iacute;a verse como problem&aacute;tica de &eacute;poca, hoy es le&iacute;do como un estado esperable a ra&iacute;z de esta situaci&oacute;n, e incluso, evoluciona hacia territorios inexplorados de naturaleza cr&oacute;nica. &iquest;Qu&eacute; nos pasa, pero sobre todo, qu&eacute; interpretaciones que nos sirvan pueden hacerse?
    </p><h3 class="article-text"><strong>Distracci&oacute;n... y algo m&aacute;s</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;El comienzo de la pandemia me encontr&oacute; con un corte de relaci&oacute;n afectiva y viviendo sola con mi perra. Decid&iacute; cumplir a rajatabla las recomendaciones para evitar la propagaci&oacute;n del virus. No ve&iacute;a a casi nada excepto por videollamada, solo ten&iacute;a a mi perra y mi trabajo. Me enfoqu&eacute; en el trabajo, mi jefe chocho, mi salud mental, no. Empec&eacute; terapia de nuevo porque me encontraba muy ansiosa, al borde del ataque en mi propia casa, que deb&iacute;a ser el lugar m&aacute;s seguro para m&iacute;. Tambi&eacute;n me encontr&eacute; fanatizada con los rewatch de series y pel&iacute;culas, algo que pens&eacute; ser&iacute;a pasajero, que por el contexto solo quer&iacute;a ver cosas conocidas. Lo sigo sosteniendo hoy en d&iacute;a, no me puedo concentrar en nada nuevo. Lo empiezo y nunca lo termino, aunque me haya enganchado. Hacer esfuerzos mentales me cuesta el triple. Por mi trabajo estoy acostumbrada a estar haciendo mil cosas a la vez y me cuesta mucho cortar con ese acelere mental. Pero es abarcar mucho y no poder hacer casi nada. Estoy al tanto de todo y resuelvo menos de la mitad. El otro d&iacute;a me encontr&eacute; haciendo limpieza profunda en mi casa, casi al terminar me qued&eacute; con el balde en la mano porque no sab&iacute;a que ten&iacute;a que hacer, simplemente me puse en blanco&rdquo;, cuenta Georgina, un relato con el que muchos se pueden identificar.
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                    alt="Una caricatura de la revista New Yorker que muestra la cantidad de dispositivos prendidos a la vez."
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            <span class="title">
                Una caricatura de la revista New Yorker que muestra la cantidad de dispositivos prendidos a la vez.                            </span>
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        En este contexto parece l&oacute;gico no poder lograr la concentraci&oacute;n y, de hecho, ciertos aspectos naturalizados como el multitasking acoplan con el aislamiento y la ansiedad (o depresi&oacute;n en algunos casos) creando un c&oacute;ctel explosivo. No incidentalmente una caricatura reciente del New Yorker mostraba una pareja sentada frente al televisor y una mujer con una computadora delante y un di&aacute;logo que dec&iacute;a: &ldquo;&iquest;Est&aacute;s OK? Apenas est&aacute;s prestando atenci&oacute;n a tu libro, tel&eacute;fono, TV, laptop y el crucigrama que empezaste reci&eacute;n&rdquo;. Y por algo tambi&eacute;n ya se habla de &ldquo;ambient TV&rdquo; (televisi&oacute;n ambiente), t&eacute;rmino acu&ntilde;ado durante el 2020 para referirse a los programas que se pueden ver mientras se hacen cinco cosas m&aacute;s a la vez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; lo que me pasa es que como trabajo desde mi casa y estoy trabajando todo el d&iacute;a con la computadora y el celular, lo que me sucede es que cuando quiero hacer otra cosa recreativa ya sea mirar una pel&iacute;cula o leer un libro no puedo desconectarme del celular. Entonces es como que no estoy concentrada en la acci&oacute;n principal y estoy todo el tiempo chequeando el celular, incluso si no me sino me suena una notificaci&oacute;n. Antes no me suced&iacute;a y ahora creo que al estar tanto en casa y bueno a laburar con el celu mucho, es como una extensi&oacute;n de mi cuerpo, es muy triste pero pero bueno es un poco as&iacute;&rdquo;, admite Luc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Estamos ok? La respuesta ser&aacute; menos obvia para algunos, pero por momentos pareciera que se hace todo lo posible por no pensar demasiado en eso. La distracci&oacute;n como b&aacute;lsamo, pero tambi&eacute;n casi como un trasfondo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Languidez, un malestar de este tiempo según The New York Times                            </span>
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        Por este motivo es que quiz&aacute;s haya que encontrar nuevas formas de llamar y pensar estos malestares. Y un poco eso es lo que cuenta el conocido psic&oacute;logo Adam Grant en relaci&oacute;n a descubrir que muchos de los s&iacute;ntomas que se est&aacute;n experimentando (la falta de motivaci&oacute;n, sensaci&oacute;n de estancamiento, vac&iacute;o, etc) ten&iacute;an un nombre:<a href="https://www.nytimes.com/es/2021/04/21/espanol/covid-estado-animo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Languidez. </a>&ldquo;Se siente como si estuvieras arrastr&aacute;ndote para pasar los d&iacute;as, mirando tu vida a trav&eacute;s de un parabrisas empa&ntilde;ado. Y quiz&aacute; sea la emoci&oacute;n dominante de 2021&rdquo;, explica mientras advierte lo que cada vez se repite m&aacute;s y m&aacute;s: podremos estar curando los s&iacute;ntomas f&iacute;sicos del Covid, pero<strong> &ldquo;la longevidad emocional&rdquo; de la pandemia est&aacute; produciendo otros mucho m&aacute;s profundos en nuestra psique.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si la palabra de este a&ntilde;o es languidez, la del a&ntilde;o pasado fue <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Acedia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Acedia</a>, una sensaci&oacute;n de apat&iacute;a caracterizada por el hecho de que pocas cosas importan. Que como <a href="https://theconversation.com/acedia-the-lost-name-for-the-emotion-were-all-feeling-right-now-144058" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunos explicaban</a> en su momento, est&aacute; vinculada con la p&eacute;rdida y se da cuando la persona se ve forzada a vivir situaciones de aislamiento espacial y social. El cl&aacute;sico ejemplo que se suele dar en referencia a esta afecci&oacute;n, y que aparece en textos antiguos de literatura m&eacute;dica y religiosa donde se hablaba de acedia, eran los monjes recluidos tanto en la &eacute;poca del imperio bizantino como en la Edad Media. Tambi&eacute;n se sugiere que existe una conexi&oacute;n entre la acedia, la <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Anhedonia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anhedonia</a> (la dificultad para experimentar placer) y la imposibilidad para poder concentrarse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando las personas est&aacute;n sometidas a un largo periodo de estr&eacute;s cr&oacute;nico e imprevisible, desarrollan anhedonia conductual, se vuelven let&aacute;rgicos, y muestran una falta de inter&eacute;s, y obviamente eso influye much&iacute;simo en la productividad&rdquo;, aclara por si hiciera falta Margaret Wehrenberg, experta en ansiedad y autora del libro Pandemic Anxiety: Fear, Stress, and Loss in Traumatic Times.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La idea no es marearse con las denominaciones, pero poder nombrar lo que nos pasa es, desde siempre, algo reconocido por los especialistas como un primer paso para poder entender qu&eacute; nos est&aacute; sucediendo y tomar acci&oacute;n. En definitiva, la dificultad para concentrarse puede ser un s&iacute;ntoma emergente de un cuadro m&aacute;s grande en el que otras emociones naturales o problem&aacute;ticas derivadas de estar enfrentando una situaci&oacute;n de gran complejidad como &eacute;sta, juegan un rol importante que no hay que soslayar.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Un problema de ahora o de siempre?</strong></h3><p class="article-text">
        Asimismo es importante poder observar con perspectiva un supuesto malestar de esta era. A&uacute;n desagregando el componente pand&eacute;mico de este agotamiento mental y emocional que parece moneda corriente, &iquest;podemos pensar la falta de concentraci&oacute;n o el<em> burnout </em>como algo caracter&iacute;stico de estos tiempos modernos y tecnol&oacute;gicos? O, como sugiere Anna Katharina Schaffner, autora del libro Exhaustion: A History, algunos de estos fen&oacute;menos son ubicuos y atemporales y, en todo caso, cada &eacute;poca elabora sus propias interpretaciones sobre sus causas, consecuencias y remedios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Es esta la era m&aacute;s agotadora? Muchos soci&oacute;logos y cr&iacute;ticos argumentan que condiciones como la depresi&oacute;n, el estr&eacute;s y el <em>burnout</em> son consecuencia de la modernidad y sus desaf&iacute;os. Mientras que los niveles de energ&iacute;a de los seres humanos han permanecido est&aacute;ticos a trav&eacute;s de la historia, existen ciertos &rdquo;generadores de cansancio&ldquo; resultantes de la aceleraci&oacute;n, las nuevas tecnolog&iacute;as y la transformaci&oacute;n de la econom&iacute;a y las finanzas (...) pero estas ansiedades no son particulares de nuestro tiempo, e imaginar que el pasado fue m&aacute;s simple, m&aacute;s lento y mejor es un error&rdquo;, advierte Schaffner.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es la primera vez que se acusa a un medio o a una tecnolog&iacute;a de comunicaci&oacute;n de producir da&ntilde;os individuales y colectivos. Tal como explican investigadorxs como Ellen Wartella, Frank Furedi o Amy Orben, a lo largo del tiempo han existido ciclos de p&aacute;nico moral sobre los medios, que han pasado de la escritura a los libros de ficci&oacute;n, incluyendo radionovelas, c&oacute;mics, o videojuegos. Si bien el foco de preocupaci&oacute;n de estos discursos muta hist&oacute;ricamente, suele haber una mirada dist&oacute;pica y medio-c&eacute;ntrica que los atraviesa. Para el caso de los tel&eacute;fonos m&oacute;viles, el discurso de p&aacute;nico moral sobre el tema distracci&oacute;n parece decirnos: &rdquo;puesto que el tel&eacute;fono me ofrece miles de caminos posibles a la vez, va a ser imposible que yo pueda enfocar mi atenci&oacute;n en una sola cosa&ldquo;. Traslada, as&iacute;, una l&oacute;gica atribuida al dispositivo al deseo, cognici&oacute;n y voluntad del usuario&rdquo;, contextualiza Mora Matassi, especializada en Medios, Tecnolog&iacute;a y Sociedad para la Universidad de Northwestern y coordinadora del Center for Latinx Digital Media.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, mientras que el agotamiento o <em>burnout </em>tuvo distintas explicaciones seg&uacute;n su tiempo, desde una somatizaci&oacute;n del individuo, a un desbalance qu&iacute;mico, una enfermedad viral o simplemente una falla personal, tal vez lo mismo suceda con la distracci&oacute;n. Sin subestimar el impacto sobre nuestra concentraci&oacute;n de las nuevas din&aacute;micas de relacionamiento y trabajo mediadas por dispositivos y redes, &iquest;qu&eacute; otras lecturas o desplazamientos podemos encontrar en el presente, que alumbren otros caminos interpretativos?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El miedo a la distracci&oacute;n est&aacute; presente, tambi&eacute;n, en el discurso de quienes utilizan smartphones -aclara Matassi-. A partir de entrevistas que realic&eacute; con adultas/os de entre 21 y 85 a&ntilde;os en Buenos Aires en el a&ntilde;o 2019, encontr&eacute; que la mayor&iacute;a de las/os usuarias/os de dispositivos m&oacute;viles describen una relaci&oacute;n ambivalente respecto de estos; un v&iacute;nculo que oscila entre el amor y el odio y que se figura como dif&iacute;cil de cortar. Se sienten fuertemente unidos a los smartphones, en cuerpo y mente, y, al mismo tiempo, temen por los efectos negativos que pudieran emerger de ese v&iacute;nculo, al que imaginan como excesivo. Lo cierto es que la capacidad de concentraci&oacute;n no parece haber desaparecido sino que tal vez se ha corrido de eje. De lo contrario ser&iacute;a imposible entender por qu&eacute; existe, por ejemplo, el fen&oacute;meno del llamado binge watching, que es una experiencia que, como indica Pablo Boczkowski en su &uacute;ltimo libro Abundance: On the Experience of Living in a World of Information Plenty, muchas veces otorga un gran nivel de disfrute, placer, y/o inter&eacute;s, que suele estar negado en los discursos de p&aacute;nico moral que refer&iacute; antes. Quiz&aacute;s entonces la pregunta que tendr&iacute;amos que hacernos no es tanto si los tel&eacute;fonos &rdquo;distraen&ldquo;, sino de qu&eacute; nos &rdquo;distraen&ldquo; y por qu&eacute; eso nos llama la atenci&oacute;n o nos angustia. &iquest;Qu&eacute; asumimos que debiera ser, por default, el centro de la atenci&oacute;n de una persona y por qu&eacute; nos incomoda si eso cambia? &iquest;Qu&eacute; nos dicen estos discursos de p&aacute;nico moral sobre los modos contempor&aacute;neos del deber ser?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Marajofsky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/hastio-crisis-productividad-covid-sociedad-cronicamente-distraida_1_8136700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jul 2021 10:24:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hastío, crisis de productividad y Covid: ¿una sociedad crónicamente distraída?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Salud mental,Productividad,Concentración,Uso del tiempo]]></media:keywords>
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