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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - G8]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[20 años de los "disobbedienti" del G8 en Génova: el primer gran movimiento global ante un nuevo orden mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/20-anos-disobbedienti-g8-genova-primer-gran-movimiento-global-nuevo-orden-mundial_1_8147943.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37fcc8d6-651b-4107-a2d0-b5ae84e7c733_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="20 años de los &quot;disobbedienti&quot; del G8 en Génova: el primer gran movimiento global ante un nuevo orden mundial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 20 de julio se cumplen dos décadas de la muerte de Carlo Giuliani por disparos de los carabinieri en las protestas contra la cumbre del G8 en las que participó, entre otros, Pablo Iglesias, con 22 años: "Se convirtió en la última gran contracumbre del movimiento global", recuerda el exvicepresidente del Gobierno español.</p></div><p class="article-text">
        De la sierra Lacandona a G&eacute;nova. De Seattle a Praga. De Barcelona a Glasgow. Movimientos globales ante un nuevo orden mundial que se iba construyendo con el paradigma de la &ldquo;no alternativa&rdquo; y con un capitalismo cada vez m&aacute;s financiarizado. <em><strong>Il movimento dei disobbedienti</strong></em><strong> se conformaba hace 20 a&ntilde;os en G&eacute;nova como expresi&oacute;n colectiva de la multitud frente al reducido club del G8</strong>; <strong>de 6.000 millones ante los ocho ricos</strong>. <strong>Unas protestas que terminaron con un manifestante muerto &ndash;y dos veces atropellado despu&eacute;s&ndash; por disparos de los </strong><em><strong>carabinieri</strong></em><strong> el 20 de julio de 2001.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entre aquellos cientos de miles de j&oacute;venes que se congregaron en G&eacute;nova se encontraba Pablo Iglesias</strong>, quien con el paso del tiempo se convirti&oacute; en vicepresidente del Gobierno espa&ntilde;ol. La hasta ahora in&eacute;dita foto de Manuel Vignati muestra al exsecretario general de Podemos con una armadura, m&aacute;scara de gas y mu&ntilde;equeras para evitar maniobras policiales, todo inspirado en la performatividad de los <em>Tute Bianche</em>. Iglesias ten&iacute;a entonces 22 a&ntilde;os. &ldquo;Fue una experiencia vital interesante, la globalidad desde un enfoque cooperativo&rdquo;, recuerda ahora, dos d&eacute;cadas despu&eacute;s: &ldquo;El movimiento m&aacute;s potente de acci&oacute;n colectiva eran los desobedientes, que no usaban palos ni piedras, pero s&iacute; recurr&iacute;an a la espectacularidad del choque con los escudos, lo cual ten&iacute;a un sentido comunicativo muy bien pensado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En la foto, junto a Iglesias, a la derecha con barba, aparece C&eacute;sar L&oacute;pez, quien en la actualidad trabaja en Podemos.
    </p><p class="article-text">
        El exvicepresidente entonces militaba en el MRG-Madrid y el grupo <em>l@s invisibles.</em> Hab&iacute;a hecho el Erasmus (programa estudiantil) en Italia, conoc&iacute;a el pa&iacute;s, el idioma y ten&iacute;a establecidas redes con los colectivos y los centros sociales italianos, de donde hab&iacute;an surgido los <em>Tute Bianche,</em> precursores de los Desobedientes. &ldquo;Nosotros fuimos una semana antes, de avanzadilla. Fue impresionante la preparaci&oacute;n. <strong>La de G&eacute;nova se convirti&oacute; en la &uacute;ltima&nbsp;gran contracumbre del movimiento global. </strong>Despu&eacute;s estuve en Escocia, en el G8, pero ya hicieron la cumbre en un lugar aislado&rdquo;. La polic&iacute;a escocesa, adem&aacute;s, emple&oacute; una estrategia completamente diferente de encapsulamiento de los manifestantes que impidi&oacute;, o rebaj&oacute;, los brotes de violencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A partir de ah&iacute;, &ldquo;el movimiento contra la guerra tom&oacute; el testigo&rdquo;, recuerda Iglesias.</strong> &ldquo;Sin movimiento global no habr&iacute;a habido un movimiento contra la guerra como el que se dio en Europa&rdquo; contra la guerra de Irak que lanz&oacute; Estados Unidos apenas un par de a&ntilde;os despu&eacute;s. Un hilo de movilizaciones que en Espa&ntilde;a decant&oacute; en las diferentes mareas hasta el ciclo pol&iacute;tico que abri&oacute; el 15M y que lleg&oacute; a partir de 2015 hasta las instituciones. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es incre&iacute;ble que algunos lleg&aacute;ramos al gobierno&rdquo;, dice Iglesias, apenas unos meses despu&eacute;s de haber dimitido de la Vicepresidencia, de todos sus cargos org&aacute;nicos en Podemos y haber abandonado la pol&iacute;tica institucional. En Grecia, Alexis Tsipras lleg&oacute; a presidir el Ejecutivo y ahora lidera la oposici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En una entrevista con <em>elDiario.es</em> d&iacute;as antes de ser nombrado para el Consejo de Ministros, <a href="https://www.eldiario.es/politica/pablo-iglesias-vamos-olvidar-venimos_128_1092328.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Iglesias promet&iacute;a &ldquo;no olvidar de d&oacute;nde ven&iacute;an</a>&rdquo;. Y se&ntilde;alaba c&oacute;mo, pese a la aparente derrota inicial, la Agenda 2030 y los llamados objetivos del milenio son herederos de las propuestas de los foros sociales alternativos: &ldquo;Los pusieron en circulaci&oacute;n en la opini&oacute;n p&uacute;blica mundial movilizaciones como las de Seattle o las de G&eacute;nova. Parece mentira que vi&eacute;ndonos con iron&iacute;a en nuestra debilidad de hace 20 a&ntilde;os, cuando est&aacute;bamos en El Laboratorio y en el MRG, que ese movimiento mundial en el que participamos est&eacute; siendo tan importante como para definir objetivos de las Naciones Unidas. Pero es as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La tragedia en G&eacute;nova se llam&oacute; Carlo Giuliani. Un s&iacute;mbolo que perdura dos d&eacute;cadas despu&eacute;s.</strong> &ldquo;Durante un tiempo pens&aacute;bamos que la persona muerta era uno de los nuestros, Gonzalo [G&aacute;rate], porque no lo ve&iacute;amos y estuvimos mucho tiempo busc&aacute;ndolo&rdquo;, recuerda el exsecretario general de Podemos: &ldquo;Pero al final no, luego nos enteramos de que fue Carlo Giuliani&rdquo;.
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                Foto de archivo del 25 de junio de 2011 que muestra a un artista pintando un mural del activista italiano Carlo Giuliani, donde se puede leer &#039;Sin Justicia no hay paz&#039;, en la calle Canevari, en Génova (Italia).                            </span>
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        Iglesias se&ntilde;ala que aquellas manifestaciones se mov&iacute;an &ldquo;entre dos &eacute;pocas&rdquo; desde el punto de vista comunicativo, lo cual tambi&eacute;n permiti&oacute; que todo el mundo pudiera ver en directo las cargas policiales y el cuerpo del activista muerto. &ldquo;Hab&iacute;a im&aacute;genes de todo, como desde todos los &aacute;ngulos&rdquo;, recuerda: &ldquo;Ah&iacute; ya hab&iacute;a mucha gente con c&aacute;maras en la mano. Era m&aacute;s f&aacute;cil grabar, y estaba <em>Indymedia</em>, que compet&iacute;a con los grandes medios. Sacaron un v&iacute;deo de violencia sin precedentes. <a href="https://www.eldiario.es/politica/pablo-iglesias-pone-luces-largas-abandonar-politica_1_8122143.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Entonces ya hubo pelea por el relato</a> gracias a la facilidad tecnol&oacute;gica de grabar, aunque no fuera todo tan inmediato como ahora. Te ibas al <em>media center,</em> pasabas por el (la) PC y sub&iacute;as a <em>Indymedia</em> fotos, v&iacute;deos y textos. No era como ahora, en tiempo real, pero fue muy interesante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gonzalo G&aacute;rate</strong>, quien Iglesias y el resto de sus compa&ntilde;eros pensaron durante unas horas que era el activista asesinado, recuerda aquel 20 de julio de 2001: &ldquo;Fue un momento muy intenso, los recuerdos son borrosos. En las primeras fotos, Carlo sal&iacute;a boca arriba, y efectivamente nos parec&iacute;amos. Durante las primeras horas, hubo mucho caos informativo y circul&oacute; que el muerto era espa&ntilde;ol.&nbsp;En ese momento los m&oacute;viles eran una excepci&oacute;n, pero nosotros &iacute;bamos contactando con los compa&ntilde;eros de Madrid para decir que est&aacute;bamos bien.&nbsp;Fueron 2-3 horas de incertidumbre, hasta que consegu&iacute; hablar con mi madre tambi&eacute;n. La polic&iacute;a nos empuj&oacute; a todos al mismo sitio y all&iacute; no hab&iacute;a diferencias entre unos y otros. Fue un s&aacute;lvese quien pueda en el que enseguida te gaseaban. <strong>G&eacute;nova fue el gran hito que marc&oacute; un final de ciclo antiglobalizaci&oacute;n</strong>. Fue un punto de eclosi&oacute;n en el que el pico es la muerte de Carlo, y se genera un punto de inflexi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al poco de volver de G&eacute;nova, Iglesias hablaba en los medios espa&ntilde;oles sobre lo vivido aquellos d&iacute;as.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Uno de los promotores de los <em>Tute Bianche</em> y de los <em>Disobbedienti </em>es <strong>Luca Casarini</strong>. Casarini atiende a <em>elDiario.es</em> desde el Mare Jonio de la ONG Mediterranea, la nave con la que recorre el mar para rescatar a migrantes que huyen del hambre, las guerras y el cambio clim&aacute;tico. &ldquo;G&eacute;nova estaba hecha de una multitud, no de una masa&rdquo;, reflexiona: &ldquo;La multitud no es simplemente una cuesti&oacute;n de n&uacute;mero, sino de la relaci&oacute;n entre lo individual y lo colectivo dentro de una militancia pol&iacute;tica que en este caso vino de miles de organizaciones, de miles de realidades, pero que produjo un desborde en G&eacute;nova. En G&eacute;nova hab&iacute;a mucha gente que no proven&iacute;a de organizaciones, de experiencias pol&iacute;ticas previas, gente muy joven y que precisamente dan sentido a esta relaci&oacute;n entre individuo y colectivo, entre organizaci&oacute;n y participaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, &ldquo;G&eacute;nova tambi&eacute;n marca una nueva forma de pensar en la militancia pol&iacute;tica radical: es una militancia pol&iacute;tica que comienza a salir de la estrecha din&aacute;mica de las organizaciones para entrar en otra din&aacute;mica m&aacute;s amplia&rdquo;, reflexiona Casarini: &ldquo;G&eacute;nova tambi&eacute;n define el hecho de que la revoluci&oacute;n es quiz&aacute;s una forma de vivir la vida, no tanto la toma del Palacio de Invierno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los movimientos globales act&uacute;an en una escala postnacional a trav&eacute;s de formas de acci&oacute;n colectiva contenciosas, propias de un repertorio postnacional, distinto del tradicional y del moderno o nuevo&rdquo;, escrib&iacute;a Iglesias en su tesis: &ldquo;Tales formas de acci&oacute;n colectiva se basan en los recursos productivo-comunicativos del capitalismo actual&rdquo;. En este sentido, &ldquo;los d&iacute;as de acci&oacute;n global y la desobediencia italiana en Europa son ejemplos espec&iacute;ficos de acci&oacute;n colectiva contenciosa postnacional (...). Elegir a los desobedientes como objeto de estudio espec&iacute;fico responde tanto a la vinculaci&oacute;n de este grupo con las reflexiones postobreristas, como a su capacidad de transformar tales reflexiones en formas espec&iacute;ficas de acci&oacute;n colectiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En G&eacute;nova tambi&eacute;n estuvo <strong>Miguel Urb&aacute;n</strong>, eurodiputado de Anticapitalistas, que viaj&oacute; con el colectivo Espacio Alternativo (el antecedente de Izquierda Anticapitalista): &ldquo;Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s podemos decir que ten&iacute;amos raz&oacute;n cuando dec&iacute;amos que la globalizaci&oacute;n neoliberal lo que iba a traer era m&aacute;s desigualdad y el reforzamiento de la emergencia clim&aacute;tica; que lo que iba a traer era s&oacute;lo al beneficio para un 1%, para una minor&iacute;a peligrosa&rdquo;. 
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                La protesta en Génova contra el G8, 19 julio de 2001.                            </span>
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        Urb&aacute;n entiende que &ldquo;los efectos de esa globalizaci&oacute;n neoliberal se han sentido con especial fuerza en la pandemia del coronavirus, en donde este sistema se ha mostrado incapaz de asegurar algo tan b&aacute;sico como el derecho a una vida digna, a la propia vida. Y lo que podr&iacute;amos decir es que 20 a&ntilde;os despu&eacute;s sigue siendo muy necesario activar, enfrentar y poner encima de la mesa la necesidad de un cambio anticapitalista. Sigue siendo necesario reforzar justamente uno de los elementos m&aacute;s importantes que tuvo el movimiento antiglobalizaci&oacute;n o alter mundialista, que fue el reforzar las alternativas, demostrar que otro mundo no s&oacute;lo es posible, sino que es imprescindible y sobre todo reforzar las redes y los lazos construyendo un internacionalismo del siglo XXI que pueda cambiar el mundo de base, que yo creo que es una de las principales lecciones de ese movimiento en el que tanto aprendimos muchas y muchos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una escuela pol&iacute;tica que, para el eurodiputado de Anticapitalistas fue &ldquo;dram&aacute;tica&rdquo;, con muertes como la de Carlo Giuliani, &ldquo;pero tambi&eacute;n con much&iacute;simas experiencias y lecciones que se han visto tambi&eacute;n en el ciclo que abri&oacute; el 15M, pues toda esa escuela pol&iacute;tica pudo tambi&eacute;n poner en pr&aacute;ctica las ense&ntilde;anzas del movimiento antiglobalizaci&oacute;n en un movimiento de masas y en un ciclo de cambio pol&iacute;tico en nuestro pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Se&ntilde;ores feudales y s&uacute;bditos pobres&rdquo;</h3><p class="article-text">
        En este sentido, Casarini ve un hilo en G&eacute;nova: &ldquo;No podemos imaginar a G&eacute;nova como un evento. G&eacute;nova es parte de una larga marcha que comienza en Seattle; es la expresi&oacute;n de un movimiento global que atraviesa pa&iacute;ses occidentales con capitalismo avanzado tras la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n y en un contexto que quiere afirmar un nuevo orden mundial desde el punto de vista del poder. Podemos decir que G&eacute;nova define el primer gran movimiento que se opone al nuevo orden mundial que tiene como caracter&iacute;sticas fundamentales un intento de construir un gobierno mundial autoritario caracterizado por la financiarizaci&oacute;n y la din&aacute;mica de las finanzas globales&rdquo;. 
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                La protesta en Génova contra el G8 en 2001, 20 de julio                            </span>
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        <a href="https://eprints.ucm.es/id/eprint/8458/1/T30518.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En la tesis doctoral de Pablo Iglesias</a>, Casarini tambi&eacute;n explica la t&eacute;cnica de acci&oacute;n colectiva de los desobedientes italianos pensada para la comunicaci&oacute;n y visibilizaci&oacute;n del conflicto, de la que el exvicepresidente participaba con su armadura: &ldquo;Recalcaba, de una parte, la necesidad de construir un mecanismo vencedor en las calles mediante la practica de la acci&oacute;n directa, del conflicto. Por otra parte, recalcaban la idea de hacerlo de una manera que el resto aceptara, que las otras diversidades y que la sociedad aceptara, poniendo en dificultad al adversario, haciendo visible su violencia, un poco como en el judo, utilizando su fuerza para derrotarlo, m&aacute;s que utilizar la propia fuerza. Habl&aacute;bamos del hecho de representar el conflicto... Como un conflicto medieval, donde estaban los se&ntilde;ores feudales, los injustos, que se encerraban en sus propios fuertes, las cumbres blindadas... Ante este elemento de la fortaleza, de los soldados, nosotros ten&iacute;amos que representar un enfrentamiento medieval, jugando con esta categor&iacute;a de los guerreros medievales, con el escudo, el casco, la armadura, este elemento rom&aacute;ntico, si se quiere, de los pobres que se lanzan hacia el ejercito de los poderosos, retomando aquello que est&aacute; contenido en la declaraci&oacute;n de guerra del EZLN al Ejercito Federal: 'Nosotros somos un ejercito de so&ntilde;adores'. Un ejercito de pobres, pero nos enfrentamos a vosotros  &ndash;poderosos&ndash;&nbsp;porque tenemos la dignidad, las ideas, porque tenemos raz&oacute;n... Propone un elemento nuevo de construcci&oacute;n de imaginario de un mundo global gobernado por se&ntilde;ores feudales, en el cual s&uacute;bditos pobres se organizan para combatir las injusticias&rdquo;.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Casarini destaca ahora que &ldquo;esta forma de pensar el movimiento como una marcha tambi&eacute;n da la idea de que este movimiento fue capaz durante su marcha de acumular consensos y de que tanta gente se uniera. Porque recordemos que llegamos a G&eacute;nova con un enorme consenso popular que no hab&iacute;a sucedido en mucho tiempo. Desde la iglesia de base a la izquierda radical, desde las monjas que rezan contra la violencia de la globalizaci&oacute;n hasta los centros sociales que hacen desobediencia. Y este hecho explica por qu&eacute; le dio tanto miedo al poder, por esta convergencia entre tantas diversidades. Pens&aacute;bamos que nos enfrent&aacute;bamos a la Belle Epoque de la globalizaci&oacute;n, pero en cambio nos enfrentamos a la crisis. Su crisis. Ahora resulta mucho m&aacute;s claro que esta hip&oacute;tesis del gobierno mundial de los m&aacute;s ricos en realidad era un capitalismo descontrolado en el que nadie puede gobernar las finanzas, y es el mercado el que gobierna el mundo&rdquo;. 
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Por eso estalla la guerra&rdquo;, recuerda Casarini, &ldquo;porque la guerra es la certificaci&oacute;n y tambi&eacute;n la posibilidad de los poderosos del mundo. La guerra es para cuando no tienes que dar explicaciones. La guerra interrumpe el proceso de legitimaci&oacute;n realizado sobre la raz&oacute;n y en cambio afirma el proceso de legitimaci&oacute;n precisamente sobre la fuerza. La guerra crece contra el movimiento, con la suspensi&oacute;n de los derechos democr&aacute;ticos y la afirmaci&oacute;n de la fuerza, y &#8203;&#8203;llega a G&eacute;nova para estallar contra los civiles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nicola Fratoianni</strong>, diputado y secretario general de Sinistra Italiana, era hace 20 dirigente de las juventudes de Rifondazione Comunista, que se integraron con otros movimientos sociales en <em>Il movimento dei Disobbedienti</em>. en aquellos d&iacute;as de G&eacute;nova: &ldquo;Hace 20 a&ntilde;os se produjo una expresi&oacute;n de un movimiento extraordinario, un movimiento de movimientos, que hab&iacute;a visto antes que otros el impacto que tendr&iacute;a la globalizaci&oacute;n neoliberal en los flujos migratorios. El G8 se abri&oacute; con la gran manifestaci&oacute;n sobre los migrantes. Y el lema de aquellos d&iacute;as lo encontraremos en experiencias posteriores en la idea de la desigualdad insoportable. 'Los ocho frente a 6.000 millones' precede al lema del '99% contra el 1%' de <em>Occupy Wall Street</em>, como tambi&eacute;n se vivi&oacute; en el 15M en Espa&ntilde;a. Hab&iacute;a una demanda poderosa de un futuro mejor. El otro mundo posible fue la respuesta m&aacute;s poderosa a los a&ntilde;os en los que Margaret Thatcher y otros hab&iacute;an acu&ntilde;ado la teor&iacute;a de que no hab&iacute;a alternativa. Pero siempre existe una alternativa y est&aacute; en manos de quienes la construyen. Entonces, como hoy, cambiar el futuro significa practicar el conflicto en sus m&uacute;ltiples formas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Fratoianni, eso es lo que representa &ldquo;el movimiento dei <em>Tute Bianche</em> luego de los <em>Disobbedienti</em>, que es lo que te encuentras en el estadio Carlini donde estaba un Pablo muy joven en ese momento&rdquo;. &ldquo;Pero hab&iacute;a m&aacute;s&rdquo;, sigue. &ldquo;Tambi&eacute;n trata de venir Alexis Tsipras, que no llega a G&eacute;nova porque la polic&iacute;a no le deja entrar por Ancona en el ferry. Lo que pas&oacute; entonces fue algo in&eacute;dito para la historia italiana, porque en ese movimiento se estaba construyendo una relaci&oacute;n in&eacute;dita y muy avanzada entre un partido pol&iacute;tico, en particular su organizaci&oacute;n juvenil de la que yo form&eacute; parte, y los m&aacute;s radicales movimientos sociales italianos que provienen hist&oacute;ricamente de la <em>autonomia operaia</em> [autonom&iacute;a obrera] de los centros sociales organizados&rdquo;.
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                    alt="Activistas en el estadio Carlini, durante la cumbre del G8 de Génova, en julio de 2001."
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                Activistas en el estadio Carlini, durante la cumbre del G8 de Génova, en julio de 2001.                            </span>
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        &ldquo;Pero nos propusimos construir un movimiento para hablar a muchos&rdquo;, reflexiona el l&iacute;der de Sinistra Italiana: &ldquo;A G&eacute;nova, ese movimiento llega con mucha fuerza, con la inteligencia pol&iacute;tica para construir un espacio de convergencia en el que cada uno reconozca las pr&aacute;cticas de los dem&aacute;s y construya un mecanismo de autodesarrollo y autoempoderamiento&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Violencia policial y torturas</h3><p class="article-text">
        Fratoianni recuerda la muerte de Giuliani: &ldquo;Tras horas de cargas contra los manifestantes, intentando atropellar a la gente, que huye y se refugia en las calles laterales. Una de esas calles desemboca en la Piazza Alimonda, donde se consuma la tragedia, en un caso de fatal gesti&oacute;n del orden p&uacute;blico por parte de los carabinieri. A partir de entonces es un desastre continuo. Porque el d&iacute;a despu&eacute;s, el 21 de julio, despu&eacute;s del final del 20 de julio, se produjo una especie de persecuci&oacute;n en las calles buscando gente para golpear. Todo se acelera y se convoca una gran manifestaci&oacute;n de m&aacute;s de 300.000 personas que, adem&aacute;s, es una gran respuesta a lo sucedido&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El momento m&aacute;s violento fue &ldquo;el ataque a la escuela D&iacute;az [espacio habilitado por el ayuntamiento para acoger activistas]&rdquo;, recuerda Frattoiani: &ldquo;Es el punto m&aacute;s alto de la represi&oacute;n genovesa porque es el momento en el que la polic&iacute;a aplica una verdadera masacre que suena a venganza, as&iacute; como una persecuci&oacute;n irracional y represi&oacute;n del movimiento que produce un efecto muy significativo en Italia. En los d&iacute;as siguientes hay grandes manifestaciones en todas las ciudades italianas, pero en las siguientes semanas el peso de esa represi&oacute;n tiene consecuencias. Hay mucha gente que nunca ha vuelto a la calle. Son muchas las personas que durante a&ntilde;os y a&ntilde;os y a&ntilde;os han ido a la plaza pero lo han hecho con miedo, ansiedad, con dificultad para encontrarse en lugares abarrotados. A esto se suma que pocos meses despu&eacute;s, despu&eacute;s del 11 de septiembre y el ataque a las Torres Gemelas, cambia el orden del discurso al espacio de la guerra y la globalizaci&oacute;n permanente, guerra a la que el movimiento responde con otras formas&rdquo;.
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                    alt="Activistas en el estadio Carlini, con un casquillo de bala tras las cargas del 20 de julio de 2001 en Génova, en las que murió Carlo Giuliani."
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                Activistas en el estadio Carlini, con un casquillo de bala tras las cargas del 20 de julio de 2001 en Génova, en las que murió Carlo Giuliani.                            </span>
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        Tambi&eacute;n estuvo en G&eacute;nova en aquel verano de 2001 el abogado <strong>Jaume Asens</strong>, quien por entonces ten&iacute;a 29 a&ntilde;os y que form&oacute; parte del conocido como&nbsp;<em>legal team</em>, un grupo de abogados de diferentes pa&iacute;ses que asist&iacute;an jur&iacute;dicamente a quienes participaban en las contracumbres que se organizaban en paralelo a las reuniones de los dirigentes mundiales. &ldquo;El tablero hab&iacute;a cambiado, se hab&iacute;a hecho global&rdquo;, record&oacute; Asens a&ntilde;os despu&eacute;s en una entrevista con el propio Pablo Iglesias. &ldquo;Igual que el poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico global hab&iacute;a cambiado su estrategia, nosotros ten&iacute;amos que cambiar la nuestra&rdquo;, explicaba.
    </p><p class="article-text">
        Los abogados del&nbsp;<em>legal team</em>&nbsp;se identificaban en mitad de las manifestaciones o en los centros log&iacute;sticos del Foro Social gracias a un peto amarillo. El equipo funcion&oacute; en otras cumbres internacionales y, b&aacute;sicamente, su tarea consist&iacute;a en mediar, dar apoyo y defensa jur&iacute;dica a los manifestantes o denunciar los abusos policiales. Incluso&nbsp;<em>a posteriori</em>, como ocurri&oacute; en Italia.
    </p><p class="article-text">
        Los titulares de aquellos d&iacute;as en G&eacute;nova se los llev&oacute; el asesinato de Carlo Giuliani. Menos conocidos fueron otros episodios que, parad&oacute;jicamente y a diferencia de la muerte del joven italiano, s&iacute; tuvieron recorrido judicial.
    </p><p class="article-text">
        La noche del asesinato de Giuliani, decenas de&nbsp;<em>carabinieri</em>, la polic&iacute;a militar italiana, tomaron al asalto un edificio cedido por el ayuntamiento de la ciudad para uso de los asistentes al Foro Social. Era la escuela Armando D&iacute;az. All&iacute; se ubicaba un centro internacional de prensa, desde el que trabajaron periodistas espa&ntilde;oles, o se alojaron muchos de los activistas antiglobalizaci&oacute;n que asistieron a la contracumbre. Hubo decenas de heridos, algunos con muy importantes traumatismos y secuelas de por vida,&nbsp;como el periodista ingl&eacute;s Mark Covell. Y centenares de detenidos. Muchos de ellos fueron trasladados a la comisar&iacute;a Bolzaneto.
    </p><p class="article-text">
        Se denunciaron brutalidad policial y torturas, algo que&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/italia-violencia-policial-g8-genova_1_4290806.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reconoci&oacute; muchos a&ntilde;os despu&eacute;s</a>&nbsp;el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.&nbsp;En Italia tambi&eacute;n se celebr&oacute; un juicio sobre los hechos ocurridos en la conocida como&nbsp;<em>Escuela D&iacute;az&nbsp;</em>y en la comisar&iacute;a. Decenas de mandos policiales fueron hallados&nbsp;culpables de la violencia policial que se desat&oacute; aquella noche gracias a que algunos de los polic&iacute;as reconocieron que se hab&iacute;an falsificado pruebas para justificar la entrada sin orden judicial en el recinto.
    </p><p class="article-text">
        En aquel juicio estuvo Jaume Asens. Y, contra todo pron&oacute;stico, se gan&oacute;. &ldquo;A mi generaci&oacute;n nos marc&oacute;&rdquo;, rememora Asens, quien recuerda que no daban cr&eacute;dito a que una democracia consolidada como la italiana hiciera lo que hizo. &ldquo;A los abogados que tuvimos un papel en todo aquello nos marc&oacute; de forma evidente. Por la violencia, pero tambi&eacute;n porque la&nbsp;trama de impunidad fue destapada&rdquo;, asegura. Asens, como parte del&nbsp;<em>legal team</em>, particip&oacute; en los dos juicios que se siguieron en Italia por los hechos de la escuela D&iacute;az y en la comisar&iacute;a. &ldquo;Se prob&oacute; que era un montaje policial. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n que los polic&iacute;as confesaran, que hubiera un arrepentimiento.. Se rompi&oacute; el corporativismo&rdquo;, se&ntilde;ala, en comparaci&oacute;n con lo que suele ocurrir en Espa&ntilde;a donde, hasta su salto a la pol&iacute;tica, tambi&eacute;n ejerci&oacute; la abogac&iacute;a en casos que implicaban&nbsp;violencia policial.
    </p><p class="article-text">
        Estos dos casos s&iacute; tuvieron cierto resarcimiento judicial para las v&iacute;ctimas. El de Carlo Giuliani qued&oacute; impune.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los espa&ntilde;oles que sufrieron malos tratos por parte de la polic&iacute;a fue <a href="https://twitter.com/RXnetwalker" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Roxu', Pedro &Aacute;lvarez</a>. En aquellos d&iacute;as, <a href="https://sindominio.net/genova/madrid02.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute; un texto en el que relataba las torturas a las que fue sometido</a>: &ldquo;En lo &uacute;nico que pod&iacute;as confiar era en caer en manos de uno algo menos bestia, es decir, te pod&iacute;a tocar un psic&oacute;pata sediento de ver dolor que sabe t&eacute;cnicas dignas de la Gestapo, o en cambio pod&iacute;as caer en manos de un forzudo que solo sab&iacute;a usar la fuerza de la manera en la que la usan las bestias; los dos dan mucho asco pero los primeros hacen mas da&ntilde;o, est&aacute; claro. El m&iacute;o fue de los segundos y me dio patadas y golpes en la cabeza, me fue dando flojito por la espalda, los brazos y las piernas para averiguar donde me dol&iacute;a, donde ten&iacute;a magulladuras de los golpes de los carabinieri, de esa manera si ve&iacute;a que me mov&iacute;a m&aacute;s de lo normal sab&iacute;a que hab&iacute;a golpe y que al poder haber denunciado este golpe en el hospital, aunque me hubiese aumentado ya no podr&iacute;a demostrar que me hab&iacute;an hecho esto en una comisar&iacute;a. 'Aqu&iacute; no hay democracia, se ha suspendido, fuera s&iacute; la hay y la respetamos', o&iacute;amos mientras nos golpeaban. Nada m&aacute;s acabar con todo el proceso me hicieron firmar ocho papeles en blanco. Es obvio que no los hubiese firmado de no ser por lo que hab&iacute;a vivido antes, confi&eacute; en que para la justicia italiana tuviese m&aacute;s importancia el testimonio ante el jueza que ante la polic&iacute;a, aunque lo pensaba solo como forma de animarme ante la posibilidad de las consecuencia que pod&iacute;a tener lo que hab&iacute;a hecho&rdquo;.&nbsp;
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                    alt="Manifestación en Roma contra la violencia policial aplicada en la cumbre del G8 en Génova, en la que falleció de un disparo un activista de 23 años, Carlo Giuliani. 24 de julio de 2001. "
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                Manifestación en Roma contra la violencia policial aplicada en la cumbre del G8 en Génova, en la que falleció de un disparo un activista de 23 años, Carlo Giuliani. 24 de julio de 2001.                             </span>
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        &ldquo;A los 20 a&ntilde;os pienso que lo de G&eacute;nova fue una gran trampa que construyeron para nosotros&rdquo;, reflexiona Casarini: &ldquo;Obviamente, ninguno de nosotros ten&iacute;a idea y hubo la mayor suspensi&oacute;n de los derechos civiles y pol&iacute;ticos durante tres d&iacute;as, incluida la Constituci&oacute;n, desde la Segunda Guerra Mundial en un pa&iacute;s capitalista avanzado. Ninguno de nosotros pod&iacute;a imaginar lo que sucedi&oacute;. Pero sent&iacute;amos que ten&iacute;amos que llevar la voz de los que no ten&iacute;an voz. La crisis ahora es algo permanente, la forma de dominaci&oacute;n contempor&aacute;nea es la crisis, no el poder o el mando&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Herencia de G&eacute;nova</h3><p class="article-text">
        G&eacute;nova, para Casarini, no termin&oacute;. &ldquo;Los movimientos que tienen estas proporciones de &eacute;poca tienen un ciclo de vida y por tanto forman parte de la naturaleza. Tienen ciclos naturales, con muchas victorias y muchas derrotas. Fue punto de inflexi&oacute;n en la historia y nos cost&oacute; un precio muy alto, especialmente a Carlo, que perdi&oacute; la vida porque lo mataron en G&eacute;nova. La gente ha sido torturada, violada, ha sido detenida injustamente, casi muerta por el terror. Este un precio muy alto y lo pagas por aquellos que est&aacute;n en un lado determinado de la historia. Por otro lado, la riqueza de G&eacute;nova es riqueza enorme y&nbsp;conozco a muchas que nunca han dejado de hacer esa marcha. Yo mismo la estoy haciendo ahora. Hablo desde un barco, el paso de la costa del Mediterr&aacute;neo es una lucha y estamos con los hermanos y hermanas que est&aacute;n del otro lado del mar Mediterr&aacute;neo. Estamos luchando junto a ellos para escapar de los campos de concentraci&oacute;n, para evitar que sean capturados en el mar y llevados de regreso a los campos de concentraci&oacute;n o para evitar que mueran porque ahogados como tantos otros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que es necesaria una reflexi&oacute;n&rdquo;, dice Fratoianni, &ldquo;porque veo la ola de una crisis que va m&aacute;s all&aacute; de la dram&aacute;tica situaci&oacute;n italiana [para la izquierda]. Existe el riesgo de que la pandemia provoque una ola de crisis profunda para la izquierda, que deber&iacute;a tener una propuesta m&aacute;s radicalmente alternativa con respecto a la forma en que se organiza actualmente el mundo en el que vivimos. Veo el riesgo de que el discurso p&uacute;blico de derecha tenga una gran capacidad de penetraci&oacute;n. Me ha impresionado mucho el resultado de las elecciones de Madrid y el triunfo de la derecha con una campa&ntilde;a electoral sobre la vuelta a la normalidad. Hay que intentar reconstruir un horizonte, una relaci&oacute;n social dando representaci&oacute;n a una sociedad que ha cambiado y presentar propuestas de reforma del sistema. La izquierda a nivel europeo necesitar&iacute;a definir un nuevo espacio de convergencia con las experiencias de organizaci&oacute;n sindical social y tambi&eacute;n del activismo de la sociedad civil; y reconstruir el terreno del conflicto. Si hace 20 a&ntilde;os el movimiento hab&iacute;a entendido que exist&iacute;a la necesidad de una convergencia de car&aacute;cter global, hoy naturalmente esto es a&uacute;n m&aacute;s necesario&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Fratoianni recuerda que en aquellos a&ntilde;os, &ldquo;en el mejor de los casos nos llamaban locos, visionarios, so&ntilde;adores, pero en el peor, peligrosos atacantes del orden establecido&rdquo;. Sin embargo, &ldquo;hoy esos temas est&aacute;n en el centro del debate y nadie puede pretender que no sea as&iacute;&rdquo;. Adem&aacute;s, se&ntilde;ala &ldquo;algunos sedimentos muy hermosos, m&aacute;s all&aacute; de de la crisis de la izquierda italiana, como son el caso de Podemos en Espa&ntilde;a y de Syriza en Grecia. Pero lo que falta es precisamente ese espacio extraordinario de conciencia de convergencia de las diversas formas de movilizaci&oacute;n, como las luchas por la justicia clim&aacute;tica o el movimiento feminista, ese espacio de convergencia con una dimensi&oacute;n pol&iacute;tica, es decir, capaz de construir una subjetividad pol&iacute;tica convergente desde las diferencias&rdquo;.
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      <dc:creator><![CDATA[Andrés Gil / Aitor Riveiro]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jul 2021 20:22:45 +0000]]></pubDate>
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