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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Cautiva]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/cautiva/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Cautiva]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA["Las cautivas", una obra de Mariano Tenconi Blanco que reescribe la gauchesca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/cautivas-obra-mariano-tenconi-blanco-reescribe-gauchesca_1_8416207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4782df0d-ff4f-4796-9b9d-c28cfc018044_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Las cautivas&quot;, una obra de Mariano Tenconi Blanco que reescribe la gauchesca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Las cautivas" es la historia de la civilización y la barbarie, leída desde el 2021. Monólogos interpretados por Lorena Vega y Laura Paredes, en el Teatro de la Ribera.</p></div><p class="article-text">
        En el barrio de La Boca, m&aacute;s precisamente en el<a href="https://complejoteatral.gob.ar/paginas/teatro-de-la-ribera" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Teatro de La Ribera</a>, <strong>Mariano Tenconi Blanco</strong>, dramaturgo y director de teatro, ha estrenado &ldquo;Las cautivas&rdquo;, una obra que presenta al amor como un viaje entre una india y una extranjera, interpretado por<strong> Lorena Vega</strong> y<strong> Laura Paredes</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        La literatura se encarga, desde la gauchesca misma, de reescribir la gauchesca. &ldquo;Las cautivas&rdquo; relee la historia de los gauchos y la tensi&oacute;n entre civilizaci&oacute;n y barbarie, desde el 2021, en donde la clave de g&eacute;nero toma protagonismo, siendo dos mujeres en escena que se enamoran. 
    </p><p class="article-text">
        Sin dudas el t&iacute;tulo de la obra de teatro hace referencia al poema &eacute;pico de Esteban Echeverr&iacute;a, &ldquo;La Cautiva&rdquo;. En la obra de Echeverr&iacute;a una mujer, la cautiva, y su esposo son raptados por &ldquo;los b&aacute;rbaros&rdquo;, y el poema va mostrando los sacrificios que deben hacer para escapar de los indos, en pleno desierto. Finalmente, es la cautiva quien rescata a su esposo e intenta devolverlo a su hogar. En cambio, en la propuesta de Mariano Tenconi Blanco, es la india salvaje la que toma el rol de salvadora de la extranjera y la libera de los indios que -ella describe- la han raptado. 
    </p><p class="article-text">
        Los prejuicios que tiene la extranjera sobre los indios, a quienes describe como unos salvajes que s&oacute;lo asan, tienen sexo y se emborrachan, se desdoblan cuando conoce a la india de la que finalmente se enamora. Con este desdoblamiento, se rompe tambi&eacute;n la tensi&oacute;n hist&oacute;rica entre b&aacute;rbaros y civilizados, permiti&eacute;ndose un acercamiento y un aprendizaje la una de la otra. La india aprende de la extranjera lo que es un beso con lengua, una cabeza apoyada sobre el hueco que se forma entre el cuello y el hombro, como s&iacute;mbolo de amor y otros rituales de la civilizaci&oacute;n. La extranjera aprende a comer lo que hay, a dormir a la intemperie, a confiar en otras medicinas y a ser cuidada por una mujer india, cuya conexi&oacute;n con la tierra es de tama&ntilde;o ancestral. 
    </p><p class="article-text">
        El texto de Mariano Tenconi Blanco es por momentos un poema, donde las palabras se encabalgan las unas a la otras, formando lirismos. Tambi&eacute;n, para quebrar la formalidad de los poemas &eacute;picos, el autor se propone incluir modismos de esta &eacute;poca, con chistes de esta &eacute;poca, que en convivencia con el formalismo de la poes&iacute;a genera un efecto gracioso en los espectadores. 
    </p><p class="article-text">
        El dramaturgo abre el tel&oacute;n para que el p&uacute;blico aplauda a la neo-gauchesca, una relectura moderna que incluye a las lesbianas. Esto dialoga con la novela, ya ic&oacute;nica, de <strong>Gabriela Cabez&oacute;n C&aacute;mara</strong>, &ldquo;Las aventuras de la Chin Iron&rdquo;, en donde la China tambi&eacute;n se escapa de su vida heterosexual en busca de aventuras y amor lesbiano. 
    </p><p class="article-text">
        Con m&uacute;sica en vivo interpretada por <strong>Ian Shifres</strong>, la obra &ldquo;Las cautivas&rdquo; est&aacute; llegando a su &uacute;ltima funci&oacute;n. Las entradas pueden conseguir mediante<a href="https://complejoteatral.gob.ar/ver/las_cautivas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la p&aacute;gina del Complejo Teatral de Buenos Aires</a>, con un precio de $800, salvo los viernes, que cuesta $400. A su vez, hay descuento para estudiantes y jubilados los domingos.
    </p><p class="article-text">
        <em>MGF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/cautivas-obra-mariano-tenconi-blanco-reescribe-gauchesca_1_8416207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Oct 2021 11:19:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Teatro,Cautiva]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Relatos desde el horror: el testimonio de la mujer que pasó 23 años cautiva en una casa de Rosario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/relatos-horror-testimonio-mujer-paso-23-anos-cautiva-casa-rosario_1_8183046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a87d9e8d-6f18-4133-97e2-b851b512d7f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Relatos desde el horror: el testimonio de la mujer que pasó 23 años cautiva en una casa de Rosario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su ex novio la separó de sus padres y de sus hijos. Pasó dos años encadenada, sufrió palizas y violaciones. Pudo escapar porque él se descompuso y no cerró los candados. “Pensé que tenía que sufrir todo esto para que él dejara en paz a mi familia”, explica la víctima. El caso está en juicio y la fiscal pidió 18 años para el captor.</p></div><p class="article-text">
        La meti&oacute; de prepo desde la calle porque se sent&iacute;a descompuesto. Se apur&oacute; para entrar al ba&ntilde;o. Ella mir&oacute; los candados y se le aceler&oacute; el coraz&oacute;n. En el apuro &eacute;l los hab&iacute;a dejado sin llave. Ella se acerc&oacute; a la puerta del ba&ntilde;o y escuch&oacute; que el hombre se hab&iacute;a levantado del inodoro. Sinti&oacute; que encend&iacute;a la ducha. El se iba a afeitar la cabeza y la barba como todos los d&iacute;as. Tendr&iacute;a unos minutos para recoger sus cosas. <strong>Ella agarr&oacute; una carta de su pap&aacute;, las fotos de su hijo, un tel&eacute;fono sin cr&eacute;dito y 600 pesos.</strong> Sac&oacute; los candados, abri&oacute; la puerta y corri&oacute;. Dice que miraba para todos lados, que no quer&iacute;a que un vecino la viera y se lo contara a su captor. Se puso detr&aacute;s de un volquete hasta que pas&oacute; un taxi y se lo tom&oacute;. Sab&iacute;a que ese ser&iacute;a su &uacute;ltimo d&iacute;a de encierro y no ten&iacute;a felicidad sino miedo. <strong>Despu&eacute;s de 23 a&ntilde;os no volver&iacute;a a esa casa en la que hab&iacute;a estado encadenada y en la que sufri&oacute; violaciones y castigos espantosos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        M.E.G. tiene 44 a&ntilde;os y se escap&oacute; el 8 de mayo de 2019 y llev&oacute; a juicio a su ex novio, Oscar Alberto Racco (59), <strong>por privaci&oacute;n ileg&iacute;tima de la libertad agravada, reducci&oacute;n a la servidumbre y por haberla violado todos esos a&ntilde;os. </strong>El proceso se est&aacute; realizando en este momento en Rosario y la fiscal pidi&oacute; que al acusado <strong>le dieran 18 a&ntilde;os de prisi&oacute;n por esos delitos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre Racco y M.E.G comenz&oacute; un a&ntilde;o despu&eacute;s de que ella se separara de su ex marido y padre de su hijo. Desde el comienzo fue un v&iacute;nculo tormentoso. &ldquo;Pens&eacute; que era demasiado cari&ntilde;oso pero luego &eacute;l fue cel&aacute;ndome todo el tiempo. &Eacute;l era m&aacute;s grande, ten&iacute;a 36 y yo 19. Me fue alejando de mis amigos, despu&eacute;s de mi familia&rdquo;, explica la mujer. <strong>Ella ya no quer&iacute;a verlo m&aacute;s pero &eacute;l no la dejaba. Tuvo una crisis y un intento de suicidio. </strong>Hasta que el 6 de mayo de 1996, &eacute;l la cruz&oacute; en la calle y la llev&oacute; a los golpes hasta la casa de su familia luego de golpearla. &ldquo;Estaban mi mam&aacute;, mi t&iacute;a, sobrinos y mi hijo, que ten&iacute;a dos a&ntilde;os. Les gritaba que los iba a matar a todos&rdquo;, dijo la v&iacute;ctima al canal C5N. La familia llam&oacute; a la Polic&iacute;a e hizo la denuncia, los agentes que llegaron lo conoc&iacute;an y se llevaron detenidos a Racco y a M.E.G. &ldquo;En la seccional, le dijeron: &lsquo;Llevate a la piba que en cuanto levanten la denuncia est&aacute; todo arreglado'. Ah&iacute; sent&iacute; que si yo acced&iacute;a a quedarme con &eacute;l mi familia iba a estar a salvo. Pens&eacute; que me ir&iacute;a por un tiempo&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n cuenta, los primeros meses Racco estaba obsesionado con que la familia levantara esa denuncia. &ldquo;<strong>Me obligaba a llamar a mi casa para decirles que levantaran la denuncia. Escrib&iacute;a en un papel lo que les ten&iacute;a que decir.</strong> Pero cuando mi mam&aacute; o mi pap&aacute; quer&iacute;an hablarme y nos pon&iacute;amos a llorar, &eacute;l cortaba la llamada&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Algunos de los padecimientos de la víctima en los 23 años de cautiverio."
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                Algunos de los padecimientos de la víctima en los 23 años de cautiverio.                            </span>
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        Los relatos en el expediente y en el juicio est&aacute;n plagados de detalles de abuso psicol&oacute;gico y palizas feroces. All&iacute; aparece el relato de lo que sucedi&oacute; una noche. El comenz&oacute; a insultarla y a pegarle. Hac&iacute;a fr&iacute;o y la llev&oacute; debajo de la canilla de un tanque. Abri&oacute; el agua, la empap&oacute; y la arrastr&oacute; a un cuarto en la terraza. All&iacute; le cort&oacute; el pelo, le dio una gorra. &ldquo;As&iacute; parec&eacute;s un hombre y nadie te va a reconocer&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M.E.G explic&oacute; en el proceso que &eacute;l la encerr&oacute; en ese cuarto y que empapel&oacute; las ventanas, puso un cart&oacute;n en el taparrollos de la persiana, para que no pudiera mirar hacia afuera. &ldquo;Una vez dijo que yo hab&iacute;a intentado espiar y vino con una cadena y un candado. Me dijo que para no golpearme de nuevo ten&iacute;a que hacer eso&rdquo;. <strong>Ella estuvo encadenada a la cama cerca de dos a&ntilde;os.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mientras todo esto suced&iacute;a en la casa, los padres de ella segu&iacute;an adelante con la causa judicial, pero siempre se encontraban con alg&uacute;n problema por el cual la causa no avanzaba. Hasta que su propio abogado les dijo que hab&iacute;a sufrido denuncias y que no los iba a representar m&aacute;s. <strong>Su pap&aacute; le escribi&oacute; decenas de cartas que dej&oacute; en la puerta de la casa y que nunca le entregaron a su hija</strong>. Su madre fue a tocar un par de veces la puerta y la pudo ver, pero dice que M.E.G estaba silenciada por la presencia de Racco. &ldquo;Una vez mi mam&aacute; fue hasta all&iacute; para decirle por qu&eacute; no regresaba a ver a la familia. Estaban en el living. El ten&iacute;a un repasador y un arma debajo. &Eacute;l hablaba y mi hermana solo callaba&rdquo;, le cont&oacute; a la fiscal la hermana de la v&iacute;ctima.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El extracto cuando menciona la complicidad de la familia del captor.                            </span>
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        &ldquo;Para sobrevivir hice todo lo que &eacute;l quer&iacute;a, me duchaba si &eacute;l se duchaba, iba al ba&ntilde;o si &eacute;l lo hac&iacute;a. Era como un perrito adiestrado. Pens&eacute; que era el costo que ten&iacute;a que pagar para que no le pasara nada a mi familia. &Eacute;l ten&iacute;a siempre informaci&oacute;n de qu&eacute; hac&iacute;an mis familiares. Me dec&iacute;a el recorrido del reparto de mi pap&aacute;, d&oacute;nde estaba mi hermana, que mi hijo estaba yendo a una escuela a tres cuadras. Lo hac&iacute;a para demoler psicol&oacute;gicamente, para que sienta que &eacute;l ten&iacute;a el control de todo&rdquo;, relata M.E.G.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En todos esos a&ntilde;os, la v&iacute;ctima tuvo dos embarazos perdidos, tres intentos de fuga. Lleg&oacute; a tirarse de un techo y a lastimarse. &ldquo;Otra de las veces, cuando lleg&oacute; una citaci&oacute;n porque mi ex marido me ped&iacute;a el divorcio, fuimos a los tribunales. A &eacute;l los polic&iacute;as no lo dejaron pasar a la sala de audiencias. As&iacute; que le dije a la abogada de mi marido lo que estaba pasando. Hablamos con el juez y escap&eacute; por la puerta de atr&aacute;s. Al poco tiempo &eacute;l volvi&oacute; a aparecer amenaz&aacute;ndome con mi hijo. Yo estaba muy sometida, le ten&iacute;a terror, y ten&iacute;a miedo de que cumpliera su promesa. Volv&iacute; cuando me dijo que si no lo matar&iacute;a. Es dif&iacute;cil de entender pero yo sent&iacute;a que no pod&iacute;a confiar en nadie, que nadie me iba a defender de &eacute;l. El dec&iacute;a que era amigo de los jueces y yo sab&iacute;a que era amigo de muchos polic&iacute;as&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La familia de &eacute;l sab&iacute;a lo que suced&iacute;a y nunca hizo nada. Su madre me ven&iacute;a a soltar cuando yo quer&iacute;a ir al ba&ntilde;o. Golpeaba con un palo para que me escuchara. Me llevaba, se quedaba en la puerta y despu&eacute;s me volv&iacute;a a encadenar&rdquo;. La madre muri&oacute; y en sus &uacute;ltimos meses estaba postrada y M.E.G la cuidaba. No era la &uacute;nica tarea que le hac&iacute;an hacer. <strong>Limpiaba los autos que Racco vend&iacute;a, barr&iacute;a la vereda, cocinaba, limpiaba, cos&iacute;a y confeccionaba ropa, todo siempre bajo la vigilancia de &eacute;l.</strong> En el escrito de acusaci&oacute;n declaran al menos ocho vecinos que cuentan que siempre que la ve&iacute;an &eacute;l estaba a su lado. Que si iban al supermercado &eacute;l se quedaba en la puerta y que ella estaba en silencio.<strong> &ldquo;Me presentaba a los vecinos como Luc&iacute;a Puccio. Como la familia de secuestradores, repet&iacute;a&rdquo;, cuenta la v&iacute;ctima, que tuvo s&oacute;lo una visita al m&eacute;dico en esos 23 a&ntilde;os.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a que escap&oacute;, ella lleg&oacute; a una estaci&oacute;n de servicio y pidi&oacute; que le dieran una gu&iacute;a de tel&eacute;fonos. La mayor&iacute;a de los que iba llamando hab&iacute;an muerto o se hab&iacute;an mudado. Hab&iacute;an cambiado muchas cosas en todo ese tiempo. Su pap&aacute; hab&iacute;a muerto, su mam&aacute; y su hermana hab&iacute;an decidido mudarse. M.E.G. ahora vive con ellas en otra provincia que no quiere mencionar por miedo a que &eacute;l pueda hacerles algo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada d&iacute;a que soy libre lo agradezco. Pude recuperar a mi hijo. Poco a poco me ir&eacute; recuperando pero me llena de tristeza lo que les pas&oacute; a mis viejos. El se muri&oacute; despu&eacute;s de una fuerte depresi&oacute;n por lo que me pasaba a m&iacute; y mi mam&aacute; tambi&eacute;n tuvo un linfoma&rdquo;. En estos d&iacute;as asiste de manera presencial a las audiencias en los tribunales de Rosario. La pr&oacute;xima semana deber&iacute;a haber sentencia. &ldquo;Pidieron 18 a&ntilde;os para &eacute;l, quisiera que al menos le hubieran pedido 23 para que equipare el tiempo en el que me hizo pasar ese infierno&rdquo;, concluy&oacute;,
    </p><p class="article-text">
        <em>AM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Marinelli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/relatos-horror-testimonio-mujer-paso-23-anos-cautiva-casa-rosario_1_8183046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jul 2021 01:19:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Relatos desde el horror: el testimonio de la mujer que pasó 23 años cautiva en una casa de Rosario]]></media:title>
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