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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sofía Pacchi]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sofia-pacchi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sofía Pacchi]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Citaron a declarar a Sofía Pacchi en la causa contra Alberto Fernández por violencia de género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/citaron-declarar-sofia-pacchi-causa-alberto-fernandez-violencia-genero_1_11612834.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61b01a6b-5414-4199-92af-c9694263c215_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Citaron a declarar a Sofía Pacchi en la causa contra Alberto Fernández por violencia de género"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La modelo y exasesora prestará declaración testimonial ante el fiscal Ramiro González por los episodios de violencia contra Fabiola Yañez.
</p></div><p class="article-text">
        El fiscal federal Ramiro Gonz&aacute;lez cit&oacute; este martes a declarar a la modelo<strong> Sof&iacute;a Pacchi </strong>para el 12 de septiembre, <strong>en el marco de la causa que investiga al expresidente Alberto Fern&aacute;ndez por violencia de g&eacute;nero contra su expareja Fabiola Ya&ntilde;ez. </strong>
    </p><p class="article-text">
        La joven hab&iacute;a sido mencionada por Ya&ntilde;ez en su declaraci&oacute;n, al alegar que, tras una serie de mensajes entre ella y el entonces mandatario, se habr&iacute;a generado una discusi&oacute;n que deriv&oacute; en agresiones f&iacute;sicas por parte de Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        La exprimera dama detall&oacute; que, por el reclamo a su pareja, el expresidente la &ldquo;zamarre&oacute; de sus brazos, provoc&aacute;ndole una lesi&oacute;n en una de sus extremidades y la sujet&oacute; con sus manos del cuello&rdquo;. &nbsp;Por esa raz&oacute;n, el fiscal llam&oacute; a declarar a Pacchi, exsecretaria de Fern&aacute;ndez, quien en las &uacute;ltimas horas neg&oacute; haber tenido una relaci&oacute;n con el exmandatario y asegur&oacute; que no fue ella quien filtr&oacute; las fotos de la pol&eacute;mica celebraci&oacute;n del cumplea&ntilde;os de Ya&ntilde;ez en la fiesta en Olivos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Resulta imperioso aclarar que no he tenido jam&aacute;s v&iacute;nculo sentimental de ninguna naturaleza con el ex presidente&rdquo;, dijo Pacchi en un comunicado, y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Mi conciencia est&aacute; en paz porque el gobierno de entonces sabe bien qui&eacute;n o qui&eacute;nes han sido los responsables de la filtraci&oacute;n de esas fotograf&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El abogado Fernando Burlando, que representa a Pacchi</strong>, confirm&oacute; de todos modos que pidi&oacute; un pr&oacute;rroga en la fecha establecida para la declaraci&oacute;n testimonial debido a que la joven fue madre recientemente.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la citaci&oacute;n de Pacchi, el pr&oacute;ximo testigo en declarar ser&aacute; el ex titular de la Unidad M&eacute;dica Presidencial Federico Walter Saavedra, que fue convocado por el fiscal para el 5 de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        <em>MM con informaci&oacute;n de la agencia NA.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Aug 2024 02:45:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Citaron a declarar a Sofía Pacchi en la causa contra Alberto Fernández por violencia de género]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Fernández,Fabiola Yañez,Sofía Pacchi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La otra: una chica en corpiño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/chica-corpino_129_8200042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae498477-11af-40fa-8f32-0c548055dbb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La otra: una chica en corpiño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La difusión de la lista de visitas en la Quinta de Olivos durante el confinamiento más estricto de la pandemia en Argentina desató la máquina de hacer grietas. "Del conjunto de lo discutible sobre los encuentros presidenciales se produjo un recorte sobre las mujeres en la traducción de “escándalos sexuales”, como si lo único que ciertas mujeres pudieran ir a hacer con un presidente fuera sexo oral", escribe Florencia Angilletta y analiza el discurso en torno a Florencia Peña y Sofía Pacchi.</p></div><p class="article-text">
        <em>Sus ropas visten lo irreal &hellip; / te desvisten</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mar&iacute;a Gabriela Epumer</em>
    </p><p class="article-text">
        Casi como una historia b&iacute;blica, todo lo que est&aacute; pasando estos d&iacute;as en torno a la difusi&oacute;n del control de visitas a la Residencia de Olivos ocurre con alguien borrada en la foto. Borrada en el relato, en la defensa, diluida detr&aacute;s de la generalizaci&oacute;n, aunque las redes sociales, los medios, los memes s&iacute; la se&ntilde;alaron con nombre y apellido. La escritora <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/paula-puebla/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paula Puebla </a>lo sintetiz&oacute; en un tuit: &ldquo;Del enorme apoyo a <strong>Flor Pe&ntilde;a </strong>lo que queda es el grand&iacute;simo silencio por <strong>Sof&iacute;a Pacchi</strong>&rdquo;. Sof&iacute;a Pacchi es la otra, quien es menos referida y no aparece en los apoyos, defensas, comunicados. Esa distinci&oacute;n en las coberturas medi&aacute;ticas para las v&iacute;ctimas de femicidios entre &ldquo;buenas&rdquo; y &ldquo;malas&rdquo; v&iacute;ctimas &ndash;entre la &ldquo;abanderada angelical&rdquo; y la &ldquo;fan&aacute;tica de los boliches&rdquo;, entre &Aacute;ngeles Rawson y Melina Romero&ndash; vuelve a producir una gram&aacute;tica diferencial: entre quien puede ser defendida &ndash;incluso desde el Estado mismo&ndash; y quien ni siquiera puede ser nombrada. Nos olvidamos de <em>la otra</em>. De la que qued&oacute; acordonada en el &ldquo;gato&rdquo;. No tuvo palabra, no fue entrevistada en ning&uacute;n lado, no tiene <em>followers</em>: no la conoc&iacute;amos antes de la difusi&oacute;n de los registros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Olivos: casa y trabajo. Aquello que tienen en com&uacute;n las dictaduras y las democracias, de CKF a Macri: que todos durmieron bajo el mismo techo, usaron el mismo ba&ntilde;o, tomaron agua de la misma canilla. <a href="https://www.penguinlibros.com/ar/biografias/162597-olivos-9789877351637" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En su extraordinaria investigaci&oacute;n</a>, Soledad Vallejos analiza la Residencia como &ldquo;la intimidad de una presidencia requiere de mucha gente&rdquo;. Un cap&iacute;tulo destinado a &ldquo;entradas y salidas&rdquo; se&ntilde;ala que, a diferencia de Casa de gobierno, &ldquo;el espacio de la Residencia permite otro control: qui&eacute;n entra, qui&eacute;n sale, a d&oacute;nde va, a qui&eacute;n puede ver&rdquo; y &ldquo;la &uacute;nica excepci&oacute;n son las visitas reservadas, casi secretas, que llegan por el t&uacute;nel que cruza por debajo de las v&iacute;as y une el parque de la Residencia con la Avenida del Libertador&rdquo;. Mientras el pa&iacute;s estallaba, una mudadora fue a Olivos a desarmar las pertenencias de la familia De la R&uacute;a (In&eacute;s Pertin&eacute; tuvo su propio 2001); otro presidente, Menem, hab&iacute;a expulsado a su esposa del lugar por decreto. &iquest;Y Per&oacute;n? Per&oacute;n ten&iacute;a &iexcl;un tigre!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Olivos, mil Olivos</strong>. Las visitas. A partir del conocimiento de las del juez Borinsky a Olivos, de sus encuentros de paddle cuando Macri era presidente (y se hab&iacute;a negado a difundir estos mismos registros), la ONG &ldquo;Poder Ciudadano&rdquo; dio a conocer las listas de ingresos y egresos, que inclu&iacute;an los de la presidencia de Alberto. En plena pandemia y con la circulaci&oacute;n restringida por las medidas del ASPO, los nombres mostraron la heterodoxia misma de la Argentina, desde <strong>Eduardo Van der Kooy</strong> a <strong>Ricardo Forster</strong>. La pandemia reg&iacute;a con demasiada igualdad ante una sociedad enormemente segmentada. A la aspiraci&oacute;n de que el presidente sea &ldquo;uno m&aacute;s&rdquo;, con la frente al sol, se le superpon&iacute;a la &ldquo;ventaja&rdquo;, el &ldquo;vip&rdquo;, que resuena desde una parte de la vacunaci&oacute;n, y un mantra desde entonces: que <em>la clase pol&iacute;tica haga la fila</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre esta torsi&oacute;n, la difusi&oacute;n de los registros entr&oacute; en la m&aacute;quina de hacer grietas. Aunque del conjunto de lo discutible sobre los encuentros presidenciales se produjo un recorte sobre las mujeres en la traducci&oacute;n de &ldquo;esc&aacute;ndalos sexuales&rdquo;, como si lo &uacute;nico que <em>ciertas </em>mujeres pudieran ir a hacer con un presidente fuera sexo oral. Lo que pas&oacute; despu&eacute;s no tendr&iacute;a por qu&eacute; leerse como una exigencia m&aacute;s a la demanda del repudio sino como la mostraci&oacute;n de los l&iacute;mites sexuales de nuestra &eacute;poca. Tan fuerte son&oacute; la &ldquo;condena&rdquo; como la &ldquo;defensa&rdquo; de Florencia Pe&ntilde;a mientras un silencio atronador cay&oacute; sobre otras, sobre Sof&iacute;a Pacchi &ndash;casi como el silencio ante Milagros Maylin&ndash;. Qu&eacute; es lo m&aacute;s indefendible e inmostrable, a&uacute;n en 2021. Una chica, un corpi&ntilde;o.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Gatillar la diferencia</strong></h3><p class="article-text">
        Tan contra el vidrio queda expuesta la diferencia entre mujeres y varones &ndash;nada m&aacute;s &ldquo;democr&aacute;tico&rdquo; que la acusaci&oacute;n de &ldquo;puta&rdquo;, las &ldquo;sospechas&rdquo; sobre el <em>algo habr&aacute;n hecho</em>&ndash; como las mil diferencias que hay entre las mujeres. &ldquo;Interseccionalidad&rdquo;, nombrar el cruce del g&eacute;nero con la sociedad, implica las activaciones de los capitales disponibles, hasta el capital del archivo fotogr&aacute;fico: quien tiene fotos vestida de colegiala, en la cama, la chica de la revista &ldquo;Hombre&rdquo; y quien tiene otras fotos en el archivo, con los hijos, con el pa&ntilde;uelo verde, con una casa preciosa. Cuando las mujeres tocan lo p&uacute;blico se activan discursos morales del sexo &ndash;apenas las multitudes llegaron al poder con la Ley S&aacute;enz Pe&ntilde;a, Carriego eterniz&oacute; ese pasaje &ldquo;la costurerita que dio aquel mal paso&rdquo;, una imagen-fuerza que atraves&oacute; el siglo XX&ndash; a la vez que en el deseo, en la narrativa, siempre <em>hay otra</em>. De la diferencia a las diferencias. (Esa pel&iacute;cula de Woody Allen <em>Another woman</em>: llevamos encima las vidas que no vivimos.) Las mujeres son las otras son las otras son las otras, como en un juego de <em>mamushkas</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante la l&oacute;gica de que una mujer en una audiencia es una petera, con audacia Florencia Pe&ntilde;a replic&oacute;: &ldquo;Yo soy petera y no creo que ning&uacute;n hombre de los que me ataca no quiera que le hagan un pete&rdquo;. De la moral no se sale con m&aacute;s moral. No se trata, entonces, de discutir que pas&oacute; o no en cada visita sino qu&eacute; se activa en esas acusaciones y en esas ret&oacute;ricas. Cu&aacute;les son los matices y las condiciones de enunciaci&oacute;n. Por qu&eacute; es m&aacute;s f&aacute;cil, m&aacute;s disponible, m&aacute;s en la boca de tantos y tantas la defensa de una famosa que la de una desconocida. <em>Todas son putas pero unas son m&aacute;s putas que otras</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qui&eacute;nes pueden subir fotos en pose frente al espejo, mostrando la rutina de sentadillas, o bebotear cuando reciben la vacuna. Incluso en versiones m&aacute;s &ldquo;recatadas&rdquo; persisten formas del uso del cuerpo. Una foto en redes que cosecha likes o comentarios como &ldquo;hermosa&rdquo;, &ldquo;divina&rdquo;, &ldquo;bomba&rdquo;. Las mujeres de clase (media) vamos de paseo al capital er&oacute;tico. Aquello que parece m&aacute;s &ldquo;blando&rdquo; en la sexualidad (&iquest;qui&eacute;n podr&iacute;a cuestionar un cargo en una universidad, en el Estado, o en el Conicet por subir fotos en malla mientras se lee un libro?) s&oacute;lo exhibe la diferenciaci&oacute;n del capital er&oacute;tico entre tener ese capital entre otros capitales (la difusi&oacute;n de estos registros y el cierre de listas, por ejemplo, organizan esta tensi&oacute;n) y s&oacute;lo tener &ndash;o tener en forma mayoritaria&ndash; el capital er&oacute;tico, sumado a la ejecuci&oacute;n esf&eacute;rica del sexo (actrices porno para los s&aacute;bados a las diez de la noche). Y la clase como viaje al interior de la clase (son dis&iacute;miles los capitales de mujeres casadas, solteras, divorciadas, madres, no madres). El &ldquo;empoderamiento sexual&rdquo; (&ldquo;me visto como quiero&rdquo;, &ldquo;no uso corpi&ntilde;o&rdquo;, &ldquo;me autopercibo puta&rdquo; &ndash;o &ldquo;putita&rdquo; como inmortaliz&oacute; Babas&oacute;nicos&ndash;) choca con esa posibilidad dentro de una circulaci&oacute;n de clase y el &eacute;nfasis en &ldquo;clase&rdquo; no es nada m&aacute;s la plata en la billetera &ndash;donde empieza la clase&ndash; sino el conjunto de pr&aacute;cticas y modos de subjetivaci&oacute;n que la abrochan. Las educativas (Pacchi &ldquo;s&oacute;lo termin&oacute; el secundario&rdquo;), las institucionales (&iquest;qu&eacute; sellos tiene detr&aacute;s?), las amistades (&iquest;qu&eacute; otros circuitos de nombres se activan para bancarla?).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Yo tengo que salir a aclarar que no soy el gato del Presidente?&rdquo; Florencia Pe&ntilde;a tiene una irreverencia que descoloca, a las vez que sus capitales traccionan apoyos que no son equivalentes a los de Pacchi. Una doble vara adentro de otra doble vara. Discutir la libertad sexual es discutir todo lo que hay tener para tener libertad sexual. Desarmar la operaci&oacute;n moral de la lectura del cuerpo o de la ropa (que usar animal print no te convierte en puta) tanto como la necesidad de la demarcaci&oacute;n <em>(el gato no soy yo), </em>cuyo subt&iacute;tulo es<em> el gato es la otra. </em>La distancia entre el &ldquo;empoderamiento sexual&rdquo; y <em>el gato</em>. Que a las mujeres nos pregunten con qui&eacute;n nos acostamos para acceder a tal o cual escena no tiene por qu&eacute; ser s&oacute;lo respondido con una pretendida asepsia del sexo, donde en el sexo s&oacute;lo hay sexo y nada m&aacute;s. Al prejuicio de que se llega por sexo &iquest;por qu&eacute; responder con el prejuicio de sacar el sexo de la discusi&oacute;n? (Sus&uacute; Pecoraro en <em>Tacos altos</em> y Sus&uacute; Pecoraro en <em>Camila.</em>) Porque una cosa es el sexo violento y apasionado adentro del paquete de la pareja, por &ldquo;decisi&oacute;n&rdquo; y por placer, por gusto, y otra cosa es el deseo sexual a secas, ese animal corret&oacute;n, esa conversaci&oacute;n salvaje. Una cosa es una mujer que se acuesta por amor y otra cosa es una mujer que se acuesta por un cargo, por un empujoncito, por sobrevivencia, por ambici&oacute;n, por refugio, por estatus, por poder. Porque s&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Carolina Spataro y Carolina Justo von Lurzer han propuesto con sagacidad las ret&oacute;ricas que interpelan a las mujeres en los medios como &ldquo;tontas o v&iacute;ctimas&rdquo;. Sof&iacute;a Pacchi no cuadra dentro de esos modos: no hay exhibici&oacute;n de biblioteca, ni historia de vida, ni redenci&oacute;n personal, algo. S&oacute;lo le cabe la racializaci&oacute;n en los modos de mirar. El t&iacute;tulo del excelente libro de Marisa Tarantino se&ntilde;ala: <em>Ni v&iacute;ctimas ni criminales: trabajadoras sexuales</em>. Pero incluso en la fascinaci&oacute;n con la que las mujeres nos venimos acercando al mundo de las &ldquo;putas&rdquo;, a la sexualizaci&oacute;n, por momentos encubre los accesos de clase de la &ldquo;putez&rdquo;. No todas las putas son nuestro objeto de estudio. La putez del llano, de lo com&uacute;n. &iquest;Bancamos a las putas s&oacute;lo cuando se nos parecen, cuando hablan nuestros c&oacute;digos, cuando son putas y feministas? Est&aacute; la sexualizaci&oacute;n habilitada hasta por Instagram, donde nos podemos sacar fotos mostrando las gambas, y est&aacute;n &ldquo;los gatos&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; hacemos con las &ldquo;malas v&iacute;ctimas&rdquo; que no tienen los pasaportes de clase (media)? Es&nbsp;una chica en corpi&ntilde;o. Una paria. A Sof&iacute;a Pacchi la seguimos buscando en Internet y la palabra que hay para rodearla es &eacute;sta: &ldquo;gato&rdquo;. Nada m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Florencia Angilletta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/chica-corpino_129_8200042.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Aug 2021 11:29:23 +0000]]></pubDate>
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