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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - El paraná]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - El paraná]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La pesca del día]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pesca-dia_129_8204472.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pesca del día"></p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie va a salir a buscarte, pensando si est&aacute;s vivo o qu&eacute;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>El guadal</em>, Daniel Garc&iacute;a Helder
    </p><p class="article-text">
        Por la bajada de Salguero a Costanera Norte cruz&aacute;s primero el shopping Alcorta a la izquierda, pas&aacute;s bajo el puente del tren Mitre donde se ve el &uacute;ltimo hilo de ranchos que nacieron en la villa de Retiro, cruz&aacute;s la avenida Costanera, dobl&aacute;s a la derecha y, a contramano de la avenida Rafael Obligado, ingres&aacute;s adonde llegan y parten los barcos. <strong>En esa mezcla de arena limpia y r&iacute;o podrido pod&eacute;s hacer las paces con la ciudad.</strong> Un cartel azul del Ministerio de Transporte dice: &ldquo;Bienvenidos a Paseo Areneras&rdquo;. Pusieron bancos, pusieron luces, de noche no hay un alma. Hay una zona de Buenos Aires que es su nudo transportista: barcos, autos, trenes y aviones. Si mir&aacute;s al cielo, todo gira.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        La villa de Retiro se impone en el aire. Estaba aquel cuento de Haroldo Conti &ldquo;Como un le&oacute;n&rdquo;. Escrito en primera persona como la <em>cr&oacute;nica de un ni&ntilde;o solo</em> del chico que aprend&iacute;a con demasiada puntualidad las inclemencias de la fragilidad de su clase: la maestra estricta, los polic&iacute;as que amasijaron a su hermano y lo dejaron irreconocible (&ldquo;los botones&rdquo;), la muerte temprana del pap&aacute;, el sacrificio de la mam&aacute;, el vecino que los domingos bebe y apalea a su esposa, y as&iacute;. Cada segundo del cuento parece al borde de cristalizar el imaginario costumbrista de la pobreza (con su contracara rom&aacute;ntica), empapar la galletita de agua en la &eacute;poca, que elabor&oacute; esa generaci&oacute;n redentora que fue a la guerra por ellos, pero tiene, sin embargo, un momento, esa escena, en la que el chico en uno de sus recorridos entre vagones, calles y orillas, es invitado a subir al auto por un viejo pituco, &ldquo;refinado&rdquo;, que da l&aacute;stima, o al menos que le da l&aacute;stima al chico. El viejo le muestra su auto lujoso finalmente a cambio de hacerle unas caricias en la bragueta entre los &aacute;rboles, de cara al r&iacute;o y al sol. Conti dice que al chico se le puso duro el pajarito (&ldquo;el pajarito firme y tirante como un resorte&rdquo;), y as&iacute;, ese breve revoloteo de sexualidad casi impensada hasta que la voz del hermano muerto se le impone en la conciencia al chico y lo hace saltar del auto, &ldquo;como un le&oacute;n&rdquo;, pegar el portazo y huir, el ni&ntilde;o (y el pajarito) se pierde y el viejo queda ah&iacute;, solo, triste casi para que lo agarre Osvaldo Lamborghini y lo refunde contra las cuerdas en &ldquo;El ni&ntilde;o proletario&rdquo; (&ldquo;Cada cosa que se rompe y adentro que se rompe y afuera que se rompe, adentro y afuera, adentro y afuera, entra y sale que se rompe,&hellip;&rdquo;). Pero apuntemos que todav&iacute;a esa zona de la ciudad, narrada y mitificada, donde se hace convivir todo, y donde le metieron tanto cemento al r&iacute;o, que lo pechearon, lo empujaron para atr&aacute;s a fuerza de negocios y negociados, el r&iacute;o perdiendo sus bordes &ndash;centro de disputa entre esta avidez de Larreta y la oposici&oacute;n&ndash;, <strong>esa zona tiene todav&iacute;a el tufo de una libertad s&oacute;rdida: un cami&oacute;n que para en la noche y deja la luz de la cabina encendida y nadie sabe qu&eacute; ocurre ah&iacute;.</strong> Un pedazo de la ciudad que es la Argentina a la intemperie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las areneras se suceden unas tras otras y una de ellas tiene pintado, tama&ntilde;o mural, el rostro temerario de un &aacute;guila: parece el reposo del guerrero del &aacute;guila del escudo porte&ntilde;o. Ciudad de cazadores y recolectores. <strong>Brian tiene 27 a&ntilde;os y viene desde chico a la Costanera, a la Usina, a Costa Salguero</strong>. &ldquo;Me mando para todos lados, siempre con mis hermanos, mi pap&aacute; o los vecinos. Y mis ca&ntilde;as.&rdquo; Me cuenta que ah&iacute;, pegado al camino de las areneras, en la callecita tipo boulevard de cara al r&iacute;o, detr&aacute;s de todos esos predios para fiestas y boliches, donde de d&iacute;a se ven pescadores, Brian se qued&oacute; m&aacute;s de una vez acampando una semana o diez d&iacute;as con sus amigos. Negociaban con la polic&iacute;a. &ldquo;Ven&iacute;a la polic&iacute;a a joder, les dec&iacute;amos que nos qued&aacute;bamos ah&iacute;. Que no fumamos, que no tomamos. Ninguna cosa de esa clase. Y sac&aacute;bamos pescados, com&iacute;amos y si no, se devolv&iacute;an al agua&hellip;&rdquo; El pescado lo hac&iacute;an a la parrilla con poco fuego. &ldquo;Corte para que no le moleste a la polic&iacute;a tampoco, porque atr&aacute;s hay una cancha de golf y entonces hac&iacute;amos un poquito de fuego. De esa forma sobreviv&iacute;amos.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pusieron la carpa, llevaron la parrilla y vivieron una semana de lo que sacaban. Brian viene de Laferrere y trabaja de piletero (&ldquo;le hice la pileta a Tinelli y a Francella&rdquo;). Brian sigue el camino del agua. El R&iacute;o de la Plata, viejo &ldquo;mar dulce&rdquo;, rumia aquello que sabe de los porte&ntilde;os: que le dieron la espalda. En su novela <em>Confesi&oacute;n</em>, Mart&iacute;n Kohan mapea los arroyos porte&ntilde;os entubados. Incluso uno central, el arroyo Maldonado, aquel que contiene la historia de una navegaci&oacute;n subterr&aacute;nea contada por Kohan tanto como por Mario Santucho <a href="https://revistacrisis.com.ar/notas/matar-al-tirano" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a>: la &ldquo;Operaci&oacute;n Gaviota&rdquo; del ERP que quiso volar por el aire a Videla en la pista del aeroparque, en febrero de 1977. Por un pelito, y el avi&oacute;n corcove&oacute; y alcanz&oacute; vuelo. &ldquo;Se dice que la ciudad le da la espalda al r&iacute;o. Lo bien que hace&rdquo;, dice Mart&iacute;n Kohan. <strong>Los r&iacute;os, dec&iacute;an los guaran&iacute;es, son caminos que caminan.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Paran&aacute;, nuestro <em>Padre R&iacute;o</em>, mostr&oacute; la hilacha: el Instituto Nacional del Agua (INA) dice que la bajante del Paran&aacute; es una de las peores desde 1944. La emergencia h&iacute;drica por decreto presidencial alcanza a Corrientes, Santa Fe, Entre R&iacute;os, Misiones, Formosa, Chaco y Buenos Aires. El Paran&aacute; es la vena abierta del Mercosur. La reducci&oacute;n de tonelaje de las embarcaciones comerciales, la afectaci&oacute;n de la pesca y la ganader&iacute;a de un r&iacute;o que adem&aacute;s a trav&eacute;s de sus afluentes le da agua dulce a 40 millones de habitantes, parece una maldici&oacute;n. Le dimos cambio clim&aacute;tico al r&iacute;o y el r&iacute;o nos dio la espalda a nosotros. Toda la producci&oacute;n de arroz, por ejemplo, que se puede hacer en un riego por inundaci&oacute;n (una inundaci&oacute;n controlada), se ve afectada por esa reducci&oacute;n de las miles de hect&aacute;reas que ahora no ocupa. Lo leemos <a href="https://www.on24.com.ar/negocios/agro/bajante-del-parana-que-pasara-con-la-produccion-de-arroz/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a> sobre la provincia de Corrientes: &ldquo;Con una reducci&oacute;n de casi el 36 por ciento en la superficie ocupada por el r&iacute;o, la sequ&iacute;a hidrol&oacute;gica podr&iacute;a ocasionar p&eacute;rdidas de producci&oacute;n y de rentabilidad en el arroz, por la probable disminuci&oacute;n del &aacute;rea de siembra y el aumento en los costos de riego&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Estuvo muerta el agua, mirala&hellip;&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Brian est&aacute; en el Monumento de Crist&oacute;bal Col&oacute;n, el que fuera objeto de un debate hist&oacute;rico hace varios a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        -Al monumento venimos hace dos meses. Siempre &iacute;bamos para Costa Salguero o a la Usina.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y qu&eacute; pescan?
    </p><p class="article-text">
        -De todo. Bagre, carpa, alg&uacute;n dorado, pejerrey, a veces s&aacute;balo. Todo variado, todo robado, como se le dice ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; significa?
    </p><p class="article-text">
        -Tirar para robar. Lo primero que engancha se trae.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Cu&aacute;ndo ven&iacute;s?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Me gusta venir de noche. De d&iacute;a no porque no tengo permiso y adem&aacute;s me gusta venir de noche en colectivo.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Por qu&eacute; pescas?
    </p><p class="article-text">
        -Y&hellip; para los que son pescadores es una pasi&oacute;n. Te trae alegr&iacute;a, te olvid&aacute;s de las cosas, de lo que te pas&oacute; en tu casa. Ven&iacute;s ac&aacute; y te relaj&aacute;s. La verdad ten&eacute;s el pensamiento en el vac&iacute;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y cu&aacute;l es tu ca&ntilde;a?
    </p><p class="article-text">
        -Esa amarilla que est&aacute; ac&aacute;, la blanquita &eacute;sta, &eacute;sta (se&ntilde;ala con el dedo una negra) y la blanca aquella. Me manejo con cuatro ca&ntilde;as. Hay veces que me traigo las dem&aacute;s porque tengo siete. Me manejo con las siete a veces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; fue lo m&aacute;s grande que sacaste?
    </p><p class="article-text">
        -Un dorado de tres kilos y medio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y lo subiste a Facebook?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -No. Tengo pero la maneja mi mujer. Yo no manejo nada, ni Facebook ni WhatsApp ni nada.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Ahora est&aacute; bajo el r&iacute;o?
    </p><p class="article-text">
        -Estuvo muerta el agua, mirala. Reci&eacute;n ahora est&aacute; subiendo. Cuando nosotros llegamos a las 8 de la noche, 7.30, esto estaba muy bajo. Vaciado estaba.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y hay viejos pescadores que vienen hace mucho?
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, el otro d&iacute;a nosotros venimos, &iquest;no, Rom&aacute;n? (Rom&aacute;n asiente) Hab&iacute;a un viejo que dice que viene siempre, hace cuarenta a&ntilde;os, dice que se cansa de sacar pejerrey y bagre.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Algo m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        -Nada m&aacute;s, por ahora nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nada m&aacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El atardecer s&oacute;lo necesita una estrella&rdquo;, escribi&oacute; Alicia Genovese. La primera estrella inaugura, salta, chispa, refulge y all&aacute; van los pescadores. En el a&ntilde;o 2002, el a&ntilde;o del desierto, se cantaba mucho, mucho (claro, en ciertos c&iacute;rculos, pero se cantaba) la canci&oacute;n de Jorge Fandermole: &ldquo;Oraci&oacute;n del remanso&rdquo;. Liliana Herrero la grab&oacute; en su disco <em>Confesi&oacute;n del viento</em>. <em>El agua es el tema</em>. Emilio P&eacute;rsico dice que la clase obrera, que lo que queda de ella, se divide entre agua, crema y leche. Los &uacute;ltimos est&aacute;n hechos de agua. Los de la econom&iacute;a popular, eso que nombramos porque existen y que nombramos para que existan. Los que crean su trabajo, los que lo inventan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ayer marcharon, march&oacute; la UTEP, de Liniers a Plaza de Mayo. &iexcl;Mirta de Liniers a Estambul! <strong>La marcha de los Cayetanos contuvo lo que contuvo casi dos a&ntilde;os: a aquellos que son parte de la Uni&oacute;n de Trabajadores de la Econom&iacute;a Popular (UTEP) y los movimientos sociales. </strong>Cruzaron la 9 de julio, frente a la cara de Evita, como hace cinco a&ntilde;os. Columnas que ayer cuidaron ser masivas y ordenadas. Sobre un costado de la Plaza se arm&oacute; una feria, la cara productiva donde vend&iacute;an comida, ropa, artesan&iacute;as, y que vino a desmentir que lo que les haga falta a los movilizados sea &iacute;mpetu laboral. Acostumbrados a que les griten &ldquo;vayan a laburar&rdquo;, esa parte de la plaza se&ntilde;al&oacute; la punta del iceberg que sostiene a la UTEP: su trabajo real.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un pueblo que se podr&iacute;a llamar </strong><em><strong>siete de agosto</strong></em><strong>. Pasan los gobiernos, quedan los pobres.</strong> Paz, pan y trabajo desde 1982 &ndash;la mayor movilizaci&oacute;n en dictadura&ndash; rebautizado Paz, salud y trabajo. En el acto cada orador volv&iacute;a sobre esto: &ldquo;en la peor crisis sanitaria del pa&iacute;s, el reconocimiento de las tareas esenciales que realizamos&rdquo;. Los movimientos marchan con sus trabajadores y trabajadoras, sus roscas, sus militantes, los que inventaron su oficio, los ladrilleros, los cartoneros, los curas villeros, y los funcionarios que activan el<em> scrum</em> para poner al gobierno en servicio, marchan el Gringo Castro y Jackie Flores. <em>March&oacute; el agua</em>, dir&iacute;a P&eacute;rsico. Los pa&iacute;ses son r&iacute;os. Lo supo Ruy D&iacute;az de Guzm&aacute;n, que pr&aacute;cticamente nos invent&oacute;. Lo supo Rosas en la Vuelta de Obligado: defender un pa&iacute;s es defender sus r&iacute;os. Y lo supo Juan Jos&eacute; Saer que dijo, al pasar, sobre la corriente de agua de la que emergi&oacute; una isla, &ldquo;el barro m&iacute;tico del primer hombre&rdquo;. Primero estuvo el r&iacute;o; despu&eacute;s, la palabra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pesca-dia_129_8204472.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Aug 2021 03:58:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La pesca del día]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Agua,El paraná,San Cayetano,pescadores,Pobreza]]></media:keywords>
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