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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - pescadores]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/pescadores/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - pescadores]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Primero de Mayo: alguien tiene que contarla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/mayo-alguien-tiene-contarla_129_8957898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""></p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Le pongo todo y la pruebo a lo &uacute;ltimo cuando est&aacute; casi lista, porque si no me chupo un pan adentro.&rdquo; Herminio Onorato dice la receta de la salsa para estos mostacholes con pescado que comemos en el patio de la casa de Rubado 3250 de Ingeniero White, frente a un fuego hecho sobre el piso. Desde la casa se ve una mole, los silos de la empresa maltera Boortmalt y tambi&eacute;n, detr&aacute;s de la bandera argentina que marca una de las dos entradas al puerto, la llama que desde una torre quema Profertil, la planta de urea y amon&iacute;aco m&aacute;s grande del pa&iacute;s. Atr&aacute;s siguen Dow, Proyecto Mega. Mitad en joda mitad en serio, Herminio dice pertenecer al partido del &ldquo;nadie me regal&oacute; nada&rdquo;. Y and&aacute; a contradecirlo. Naci&oacute; y vivi&oacute; toda la vida en Ingeniero White, esa ciudad puerto.&nbsp;&ldquo;Alguien tiene que contarla&rdquo;, dice en un momento Herminio. Veremos de qu&eacute; se trata.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en la casa de su t&iacute;a Carmela, que me alquil&oacute; una habitaci&oacute;n al fondo por unos d&iacute;as. Herminio trajo le&ntilde;a cortada de un ficus demasiado h&uacute;medo y tuvo que estarle un rato encima para que agarrara. Sigue la receta: &ldquo;Frit&aacute;s la cebolla con el morr&oacute;n y cuando ya est&aacute; todo medio doradito le ech&aacute;s un caldo adentro cortado con el cuchillo y despu&eacute;s le met&eacute;s la salsa&rdquo;. Cocinada siempre a fuego lento, la salsa lleva &ldquo;piment&oacute;n, adobo para pizza, un poquito de or&eacute;gano, perejil y ajo deshidratado. Algunos le echan un poquito de vino. Cuando ya hirvi&oacute; y calcul&aacute;s que la salsa est&aacute; casi lista le ech&aacute;s los pescados, porque los pescados en diez minutos est&aacute;n listos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre la comida y el vino en una noche a&uacute;n c&aacute;lida para el fr&iacute;o que promete el oto&ntilde;o, Herminio reconstruy&oacute; el relato de la muerte de su pap&aacute;. Pero antes de eso, le ped&iacute; que construyera el camino de ese plato hasta nosotros. B&aacute;sicamente los camarones, los langostinos y la pescadilla que indistintamente flotaba entre la salsa espesa y rojiza. Cada cosa tiene su camino y no viene sola.&nbsp;<strong>En el d&iacute;a de los trabajadores, lo que comemos, &iquest;de d&oacute;nde viene, c&oacute;mo y por las manos de qui&eacute;nes llega a nosotros?</strong>
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                De aquella White desbordante se vieron esta semana los pocos barquitos o lanchas que salen a diario para pescar camarones y langostinos.                            </span>
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        <strong>Pescar con red</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ingeniero White, en el partido bonaerense de Bah&iacute;a Blanca, es otra aduana de nacionalidades con las que se hizo la Argentina. Con los que se quedaron&nbsp;en el pueblo en el que se bajaron&nbsp;y una argentinidad con vista al mar: su largo relato de fiesta, cantinas, asociaciones y logias, huelgas y comicios, prostituci&oacute;n y amor. De aquella White desbordante se vieron esta semana los pocos barquitos o lanchas que quedan de la pesca artesanal y salen a diario de &ldquo;Puerto Piojo&rdquo; para pescar camarones y langostinos. Justo esa misma ma&ntilde;ana vimos salir hasta ah&iacute; nom&aacute;s del muelle, a escasos cien metros del puerto, donde ten&iacute;an puestas las redes. Junto a Herminio, otro&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/politica/pescadores-viaje-pasado-pais-parece-futuro_129_8532792.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">viejo pescador</a>, Enrique Russo, nos llev&oacute; a acompa&ntilde;ar la pesca desde su lancha n&aacute;utica. <strong>Est&aacute;bamos como las gaviotas: fisgoneando la tarea de la pesca artesanal desde un costado.</strong> Luc&iacute;a Bianco, directora del Museo del Puerto, llev&oacute; una c&aacute;mara para registrar ese momento. La historia dice que los primeros ponceses que llegaron a White fueron los que trajeron esa pr&aacute;ctica de la pesca con red. Y despu&eacute;s la fueron perfeccionando. &ldquo;Pero antes -dice Herminio- toda la vida se hizo as&iacute;, con anclas de fondeo.&rdquo;
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                Ingeniero White, en el partido bonaerense de Bahía Blanca, es otra aduana de nacionalidades con las que se hizo la Argentina.                            </span>
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        La red es como una bolsa con dos manijas. En la descripci&oacute;n de Herminio: &ldquo;Es una bolsa pero abajo tiene una parte que es como un culito que ellos abren y ten&eacute;s un cabo que va derechito desde el medio de la red hasta atr&aacute;s; y entonces eso es lo que estaban levantando los muchachos: se levanta ese culito de bolsa y van sacando el pescado&rdquo;. La red queda por lo menos seis horas en el agua porque esas seis horas, dicen, va la correntada para un lado, y luego va seis para el otro. Todo es un aproximado. Al final sacaban, entre tres, el culito de red lleno de pescado, lo escurr&iacute;an en la misma red, lo met&iacute;an en unos cajones negros de pl&aacute;stico, despu&eacute;s descartaban con unas &ldquo;zarandas&rdquo; lo chiquito -como las sardinitas que caen de las mallas de la red para que quede el camar&oacute;n y el langostino-, y de ah&iacute; arriba de la lancha lo cocinaban sobre una gran olla al fuego de una garrafa. &ldquo;Lo hierven en la olla unos ocho minutos porque al pescado lo llev&aacute;s cocido. Y ah&iacute; cuando se cocin&oacute; lo hund&iacute;s de nuevo en el agua para que se enfr&iacute;e.&rdquo; De ah&iacute;, el destino, al caj&oacute;n negro que se vender&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Cuando vuelven con la lancha con todos los cajones, &iquest;d&oacute;nde van esos cajones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Llam&aacute;s a la camioneta al frigor&iacute;fico y vienen a retir&aacute;rtelo. Lo llevan, lo pesan y despu&eacute;s te pagan por d&iacute;a, por semana o por mes, si vos quer&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y estos muchachos trabajan por su cuenta o son empleados del due&ntilde;o de una lancha?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Los que vimos al principio, uno era el due&ntilde;o. Los otros eran empleados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Me contabas que el accidente de tu pap&aacute; pas&oacute; a dos horas de lancha de ac&aacute;, pero hoy vimos que estos pescadores ponen las redes casi en frente del puerto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -El pescado es una loter&iacute;a. Ahora estaban pescando en Galv&aacute;n (una&nbsp;de las terminales cerealeras m&aacute;s antiguas de Ingeniero White) y en Galv&aacute;n dicen que ya se achic&oacute; el pescado y que viene de otra calidad. Entonces ten&eacute;s que esperar, por lo menos, tres o cuatro lunas. Porque hoy el pescado, esta semana, est&aacute; as&iacute;. La semana que viene est&aacute; as&iacute; y la otra semana est&aacute; as&iacute;. Crece luna en luna del pescado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- &iquest;Luna a luna?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Cada cosa tiene su naturaleza, cada pescado, cada animal. Bueno, el pescado tiene el crecimiento as&iacute;. Es la naturaleza misma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo se herv&iacute;a antes el pescado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la &eacute;poca que vinieron los ponceses de all&aacute;, de Italia, lo hac&iacute;an a le&ntilde;a, arriba de la costa. Met&iacute;an un tacho lleno de agua y le mandaban le&ntilde;a. Despu&eacute;s se implement&oacute;, cuando vino el kerosene, unos mecheros con ida y vuelta, con el estilo espiral. Le dabas bomba con un tanque redondo como si fuera una c&aacute;mara de bicicleta, y abr&iacute;as la canillita y sal&iacute;a el kerosene con mucha presi&oacute;n. Entonces el keronese pasaba al mechero y era como si fuera un soplete.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Tu viejo muri&oacute; en el 89 y ten&iacute;a 51 a&ntilde;os, o sea que naci&oacute; a fines de los a&ntilde;os 30. &iquest;&Eacute;l vino despu&eacute;s de la guerra, no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Despu&eacute;s de la guerra me parece. Mi abuela tuvo cuatro criaturas: mi t&iacute;a, mi t&iacute;o Vicente, mi t&iacute;o Antonio y mi viejo. El marido de ella (mi abuelo) s&iacute; muri&oacute; en la guerra. Nunca encontraron el cuerpo. Y resulta que hab&iacute;a una mujer en Ponza, que era una gitana, que ten&iacute;a amor por mi abuelo. Y le dijo a mi abuela que la maldec&iacute;a toda la vida. Le dijo &ldquo;Vos vas a ver morir a tu marido, a todos tus hijos y despu&eacute;s te vas a morir, &eacute;se es el sufrimiento que vas a tener en la vida&rdquo;. Y as&iacute; fue: vio morir a todos los hijos, al marido no lo encontraron nunca m&aacute;s. Y a lo &uacute;ltimo muri&oacute; ella sola a los 90 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Chupate esa mandarina&hellip; esa gitana se la dijo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -El que muri&oacute; primero de sus hijos fue mi t&iacute;o Vicente, a los treinta y pico. Y el &uacute;ltimo que muri&oacute; fue mi viejo. Que mi abuela fue a ver el cuerpo all&aacute; en el muelle. Los vio morir a todos. Y ella qued&oacute; como diez a&ntilde;os m&aacute;s,&nbsp;sola.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y c&oacute;mo estaba?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Entera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Uno la tiene que contar&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Silverio Onorato, padre de Herminio, era un italiano cl&aacute;sico, y como miles de whitenses: venido de la isla de Ponza.&nbsp;<strong>Ten&iacute;a el destino encima: llevaba el mismo nombre que el santo de los pescadores.</strong>&nbsp;De hecho, la fiesta de San Silverio se hace todos los noviembres en White. Antes se hac&iacute;a en junio, pero fue necesario cambiar la fecha para mejorar las condiciones para muchos mayores y porfiados que segu&iacute;an yendo a la procesi&oacute;n y se cagaban de fr&iacute;o. Pero Silverio Onorato muri&oacute; una triste tarde de febrero de 1989. &ldquo;Te cuento las cosas como fueron&rdquo;, me dice Herminio y como fueron es tambi&eacute;n c&oacute;mo las cuenta: el tono, los detalles, la tanada. Fondo, forma, u&ntilde;a y mugre. <strong>Tanta informaci&oacute;n en ese&nbsp;</strong><em><strong>c&oacute;mo</strong></em><strong>, una part&iacute;cula de una historia gigante. Herminio y su propio santo ahogado.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y c&oacute;mo fueron?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Bueno, hac&iacute;a tres o cuatro d&iacute;as que no pod&iacute;amos salir a pescar. La lancha, llamada &ldquo;Sacrificio&rdquo;, era nueva y, cada vez que lleg&aacute;bamos al muelle, la Prefectura estaba anunciando un temporal. Nos dec&iacute;an que no sali&eacute;ramos, pero las lanchas sal&iacute;an y no hab&iacute;a ning&uacute;n temporal. Y ese d&iacute;a dijo mi viejo &ldquo;ya estamos listos para salir&rdquo;. Ya hab&iacute;amos sacado la red, hab&iacute;amos dejado la canoa con los materiales fondeada arriba de las anclas. Cuando mi viejo nos pas&oacute; a buscar con la lanchita, vimos que le va a dar marcha atr&aacute;s para tomar envi&oacute;n y que nosotros subamos y dice &ldquo;no tengo marcha atr&aacute;s&rdquo;. Dio la vuelta y nos agarr&oacute; a la pasada. Pero le dio la vuelta y dijo &ldquo;no tengo marcha adelante&rdquo;. Y dijo &ldquo;perdimos la h&eacute;lice&rdquo;. Era todo nuevo el barco. Mismo el vientito, est&aacute;bamos a 30 metros de la costa, el agua me llegaba hasta la cabeza. Le dije &ldquo;par&aacute;&rdquo;. Me agarr&eacute;, me tir&eacute; de la canoa con mis hermanos y fuimos hasta la costa. Toqu&eacute; abajo y la h&eacute;lice estaba. Se hab&iacute;a desprendido de adentro. Cuando empez&oacute; a crecer la marea los otros ya casi estaban en el puerto, nosotros est&aacute;bamos a una hora y media de distancia. Y se empez&oacute; a levantar el viento. &ldquo;Vamos a reparo&rdquo;, dijo mi viejo. Nos fuimos a la otra costa. Ten&iacute;amos a cuarenta metros la costa. Y le dije a mi cu&ntilde;ado &ldquo;mir&aacute; qu&eacute; torment&oacute;n viene del otro lado, del oeste&rdquo;. &ldquo;No, eso no es un torment&oacute;n, es un tornado&rdquo;, me dijo carg&aacute;ndome porque &eacute;l sabe mucho de eso. Y le dije &ldquo;&iquest;en serio?&rdquo;. &ldquo;S&iacute;&rdquo;, me dijo. Y por ah&iacute; mi viejo vio que se ven&iacute;a, se ven&iacute;a, y dijo &ldquo;preparen el ancla, vamos a picar el ancla, vamos a fondear&rdquo;. Entonces el bote, con el clavo tirante, se meti&oacute; al viento que viene y &eacute;l con la marcha de adelante mantuvo y el ancla ayud&oacute; a que el bote se mantenga derecho. Y vino el viento de ah&iacute;, pero vino del sur tambi&eacute;n, hizo un remolino: nos levant&oacute; en el aire y no nos dio tiempo a nada. Ni siquiera a fondear. Y cuando nos quisimos acordar est&aacute;bamos patas para arriba en el agua, pero fue una cosa que dur&oacute; cinco minutos. Para m&iacute;, mi viejo se hab&iacute;a golpeado y qued&oacute; adentro de la cabina. Despu&eacute;s &iacute;bamos nadando, pero el viento no nos llevaba a la costa. Nos llevaba de la costa que hab&iacute;amos salido al principio, de esa costa, y nos llev&oacute;, nos llev&oacute;. Yo no daba m&aacute;s. Primero, estaba con las botas largas, el equipo de agua puesto. Iba a caballito de mi cu&ntilde;ado. A &eacute;l hac&iacute;a poquito lo hab&iacute;an operado de la pierna. Mi hermano Marcelo sali&oacute; adelante y se perdi&oacute;. Y yo iba a caballito de mi cu&ntilde;ado hasta que dije &ldquo;no, nos vamos a hundir los dos, segu&iacute; vos adelante, uno la tiene que contar&rdquo;. Y ya se me empez&oacute; a entumecer el cuerpo. Era febrero, eran d&iacute;as lindos.
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            <span class="title">
                De aquella White desbordante se vieron esta semana los pocos barquitos o lanchas que quedan de la pesca artesanal y salen a diario de “Puerto Piojo” para pescar camarones y langostinos.                            </span>
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        <strong>-&ldquo;Segu&iacute; vos que alguien tiene que contarla&rdquo;, le dijiste. Estabas duro, acalambrado, y le dijiste a tu cu&ntilde;ado que siguiera &eacute;l. No s&eacute; cu&aacute;ntas decisiones as&iacute; uno toma en la vida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Y mi cu&ntilde;ado lleg&oacute; hasta arriba de unas anclas, donde estaban otras canoas fondeadas, las desat&oacute;, arm&oacute; los remos y salv&oacute; a mi hermano Marcelo. Se subieron a la canoa los dos. Yo segu&iacute; navegando mar adentro pero con los dos brazos acalambrados y las piernas que no las sent&iacute;a m&aacute;s. Ve&iacute;a los corchos de las anclas que est&aacute;n en el agua, quer&iacute;a desatar uno para aguantarme porque ya sent&iacute;a que me iba, pero no ten&iacute;a fuerza, los acariciaba de la impotencia, hasta que&hellip; justito toco y siento algo. Hab&iacute;a quedado arriba de una monta&ntilde;a de barro y hab&iacute;a ido empujado a la costa, donde estaba la canoa. Me quedo ah&iacute; arriba, acalambrado, no me pod&iacute;a ni mover. Y por ah&iacute; veo que ven&iacute;a gente corriendo, eran las 4 y media de la tarde. Eran mi cu&ntilde;ado y mi hermano. Me ven&iacute;an a buscar. Hab&iacute;an parado la canoa adentro de un ranchito y me dijeron: &ldquo;Parece que perdimos a pap&aacute;&rdquo;. Nos juntamos los tres ah&iacute;, lo buscamos y ya sab&iacute;amos de una lancha que hab&iacute;a ido adentro de un riacho a resguardarse de la tormenta. Pero esa lancha era ilegal, no hab&iacute;a dado salida a Prefectura, a ning&uacute;n lado. Le cab&iacute;a una multa, todo, pero los locos nos agarraron cuando les dijimos que nos fuimos a pique. Y empezaron a armar un reflector, anduvimos reflectoreando por toda el agua de la r&iacute;a, y nada. Cualquier cosa que ve&iacute;amos la alumbr&aacute;bamos. Pod&iacute;a ser el viejo, aunque est&eacute; muerto, pero al menos recuper&aacute;bamos el cuerpo. No encontramos nada. Y nos vinimos al puerto. Mi hermano Claudio hab&iacute;a estado llam&aacute;ndome porque &eacute;l estaba en el Pascual, otra lancha. Estaba ah&iacute; nom&aacute;s, cerquita nuestro. Nos llamaban por radio pero nosotros ya est&aacute;bamos en el agua. Y ellos se fueron todos para tierra y cuando&nbsp;llegamos a tierra con la lancha esa, los milicos de Prefectura se lo llevaron a mi hermano Marcelo para afuera otra vez. Con tanta mala suerte que se quedaron sin combustible justito en el &aacute;rea donde est&aacute;bamos nosotros. No hab&iacute;an llevado comida, nada. Se lo llevaron a mi hermano todo as&iacute; mojado como estaba.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Y c&oacute;mo siguieron buscando a tu viejo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Ten&iacute;amos un amigo que ten&iacute;a avioneta. Hicimos unos vuelos pero no vimos nada. Despu&eacute;s me fui con una lancha chiquita como la m&iacute;a a recorrer y, cada vez que la lancha se mov&iacute;a, ya me daba ese v&eacute;rtigo, viste. Y al otro d&iacute;a nos vinimos para tierra y fuimos con mi prima a ver una curandera. A veces es creer o reventar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Una curandera de White?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No. De la zona. Una amiga que nosotros visit&aacute;bamos. Y me dijo: &ldquo;Herminio, tal d&iacute;a lo van a encontrar&rdquo;. Justo ese d&iacute;a lo encontramos. &ldquo;Lo va a encontrar en una lancha que tiene dibujado un santo&rdquo;. Y tal cual, fue &ldquo;La Nueva Luc&iacute;a&rdquo; que ten&iacute;a dibujado a San Silverio. &ldquo;Va a estar en una gran mancha de aceite y las gaviotas lo van a estar velando. Tiene un golpe en la espalda y otro en la cabeza&rdquo;. Y as&iacute; efectivamente fue. &ldquo;Y despu&eacute;s una gran lancha blanca con dos anclas cruzadas lo van a traer a tierra&rdquo;. Y fue la de la Prefectura. Pero los milicos lo quer&iacute;an agarrar con el bichero, con el gancho que us&aacute;s para arrimar las cosas. Y con eso romp&eacute;s todo el cuerpo. Y el Gordo due&ntilde;o de La Luc&iacute;a los mand&oacute; a los marineros a que le pasaran un pechal por abajo. El pechal es el culo de bolsa ese que ten&iacute;an, doble. Lo pasaron por debajo del cuerpo y lo levantaron entre cuatro personas y lo metieron sin hacerle da&ntilde;o al cuerpo. Despu&eacute;s hubo otro problema. Cuando llevamos el cuerpo a tierra, que estaba toda la gente ah&iacute;, dijeron &ldquo;hay que llevarlo a la morgue y hacerle la autopsia&rdquo;. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; autopsia le vas a hacer?&rdquo;, le digo al milico. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; te pens&aacute;s que mat&eacute; a mi viejo? Est&aacute;s loco vos&rdquo;, le dije. Me pele&eacute; con todos los milicos. Y no s&eacute; si se la habr&aacute;n hecho o no. Lo dejamos ah&iacute; en la morgue y fui directamente a la casa velatoria y listo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con la lancha?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Con mi hermano la reflotamos. Estuvimos laburando como tres o cuatro meses m&aacute;s pero ten&iacute;a muchos problemas con la gente, para laburar, me cagaban porque yo no sal&iacute;a ya a pescar. Agarraban m&aacute;s pescados de lo debido. Por ah&iacute; la lancha era para 50 cajones y le met&iacute;an 100.
    </p><p class="article-text">
        <strong>- O sea despu&eacute;s de lo de tu pap&aacute; la segu&iacute;an usando.</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;. Decid&iacute; pararla. Y se la donamos al Museo del Puerto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Tu viejo Silverio como el santo y vos cre&eacute;s en el Santo, &iquest;te enojaste cuando pas&oacute; la tragedia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -No. Son cosas que pasan. Y toda la vida van a pasar. Despu&eacute;s murieron muchos amigos ac&aacute; que ni siquiera se pudieron encontrar los cuerpos. Vos sab&eacute;s desde el momento que pis&aacute;s el agua lo que te puede pasar. Mi hermano Claudio se hundi&oacute; dos veces. Un d&iacute;a con 600 cajones de pescado. Se salvaron de pedo. El pescador sabe cuando sale pero no sabe cuando vuelve. Siempre fue as&iacute;. El asunto es que no le ten&eacute;s que tener miedo, y yo le tengo miedo a veces, eh. Y es il&oacute;gico que yo diga esto con cuarenta y pico de a&ntilde;os que tengo de pescador, pero antes los temporales eran una cosa divina para m&iacute;. Y ahora cuando veo que se mueve un poquitito el agua me quiero ir a la mierda. Y ya pasaron m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Pero le tengo respeto al agua, que es lo que se le tiene que tener.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/mayo-alguien-tiene-contarla_129_8957898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 May 2022 03:01:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Primero de Mayo: alguien tiene que contarla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ingeniero White,pescadores,Día de los Trabajadores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pescadores: viaje al pasado de un país que parece sin futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pescadores-viaje-pasado-pais-parece-futuro_129_8532792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Perdón que interrumpa"></p><p class="article-text">
        <em>Al abuelo Luis</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi viejo se llamaba Silverio Onorato y vino de las islas de Ponza en un barco&rdquo;, dice Herminio, argentino, pescador artesanal del Puerto de Ingeniero White hace 45 a&ntilde;os. Habla pausado, toma su tiempo. Es nuestro primer intercambio de audios. Conozco Ingeniero White, pero no conoc&iacute;a a Herminio. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; siento? Que soy libre. Que soy alguien que rompe la cadena. Eso me produce navegar. Siento que estoy vivo porque por mis venas corre sangre marina. Y eso me encanta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llevamos d&iacute;as conversando, con intervalos de silencio que se rompen en confianza: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; dice, mi amigo?&rdquo;, me tira de golpe, despu&eacute;s de d&iacute;as sin hablar. Planificamos un viaje. Le cuento del nacimiento de mi tercer hijo, me cuenta de sus nietos, de su tiempo libre, de sus navegaciones mentales o en el mar. Tiene tiempo para hablar y tiene de qu&eacute; hablar. La vida de un pescador argentino en el siglo XXI.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El aire est&aacute; fulero en el clima nacional. El gobierno mete mano en resquicios donde hay d&oacute;lares. <strong>Se termin&oacute; el triunfalismo de la derrota.</strong> D&iacute;as antes de los comicios atin&eacute; a preguntarle a Herminio a qui&eacute;n votaba. Transpiraba escepticismo y la vi venir. Las im&aacute;genes y registros en internet y diarios zonales no le permiten a Herminio Onorato inventarse un pasado: hace d&eacute;cadas que &eacute;l y su familia participan en cada conflicto con los pescadores de la R&iacute;a. &ldquo;Con respecto a la votada voy a votar en blanco, le meto cualquier cachivache adentro y listo, a la mierda&hellip; muchos corruptos. As&iacute; que voy a votar porque tengo que votar, pero si no&hellip; son lo mismo.&rdquo; Corta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando ten&iacute;a 13 Herminio iba a la escuela en White, y a veces se rateaba con los hermanos y se escond&iacute;an en la bodega de la lancha del padre, que estaba en la peque&ntilde;a d&aacute;rsena donde los pescadores atracan las lanchas de flota amarilla, llamada por ellos mismos &ldquo;Puerto Piojo&rdquo;. &ldquo;Nos &iacute;bamos a dormir ah&iacute; antes que llegara y cuando llegaba, nos asom&aacute;bamos de abajo. Nos gritaba: &iquest;Qu&eacute; hacen ustedes ac&aacute;? &iquest;Su mam&aacute; est&aacute; enterada?&rdquo; &ldquo;Noooo&rdquo;, le gritaban entre el susto y la risa. Y esperaban una silenciosa aprobaci&oacute;n que llegaba de un solo modo: la lancha arrancaba. Con ellos adentro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El viejo de Herminio se llam&oacute; Silverio, el mismo nombre del santo (San Silverio), la fe con may&uacute;sculas de Ingeniero White, que rememora al Santo Patrono de Ponza. Es el santo de los pescadores. Silverio, el pap&aacute; de Herminio, un pionero, que conoci&oacute; a la mujer de su vida en un barco que cruzaba el oc&eacute;ano, muri&oacute; en el mar. Se lo trag&oacute; una noche de tormenta. La lancha, esa &uacute;ltima lancha, se exhibe en un patio del Museo del Puerto de Ingeniero White, ah&iacute;, a metros del puerto.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La pesca la trajeron los inmigrantes de Italia&rdquo;, dice Herminio. Los Onorato llegaron despu&eacute;s de la Segunda Guerra. &ldquo;Era todo un quilombo, ven&iacute;an desolados de all&aacute;. Mi mam&aacute; y mi pap&aacute; se conocieron en el barco que los trajo de Italia. Vivieron en el barco tres meses juntos, mi viejo nos contaba siempre&rdquo;. El amor pis&oacute; tierra: llegaron a White, se frecuentaron, se casaron, tuvieron los hijos, &ldquo;que somos las semillas&rdquo;, dice Herminio. &ldquo;Pero mi familia en Italia con el agua no ten&iacute;a pr&aacute;cticamente relaci&oacute;n. Mi viejo vino a conocer m&aacute;s gente que estaba all&aacute;, que hab&iacute;a venido de su pueblo, eran los primeros italianos que llegaron a White y que ten&iacute;an esta forma de pesca a pocas millas de la costa, usando distintos tipos de redes y tramallos, con embarcaciones menores que un principio se propulsaban a vela. Mi padre lleg&oacute; ac&aacute; y se hizo pescador.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a Bianco es la&nbsp; directora del <a href="https://museodelpuerto.wordpress.com/?fbclid=IwAR3T39nwA98K0Lc_ez5HT5FIygCesMlWsuS6ZbC8uS3YMWBpzP4OOn_nFxw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo del Puerto de Ingeniero White</a>, un museo que guarda en sus archivos fotos, herramientas, historias de pescadores, carpinteros de ribera, tejedores de redes, fileteras, cocineros y cocineras de pescado, todo un material para el presente. &ldquo;La pesca artesanal en Ingeniero White est&aacute; ligada a la llegada de la migraci&oacute;n italiana desde fines del siglo XIX para trabajar en la construcci&oacute;n de este puerto, que era, originalmente, de capital ingl&eacute;s&rdquo;, dice. &ldquo;Llegaban inmigrantes y tra&iacute;an sus formas de vida, de cocinar, sus creencias, sus canciones y las artes de pesca con las que ocuparon un lateral del muelle ingl&eacute;s para desarrollar esa actividad durante d&eacute;cadas. Que fue tambi&eacute;n lateral en relaci&oacute;n al perfil de un puerto agro-exportador&rdquo;. Una flota de aproximadamente cincuenta lanchas durante d&eacute;cadas (llegaron a ser m&aacute;s de cien en la d&eacute;cada del 90), y de las que hoy s&oacute;lo quedan unas pocas (alrededor de cinco). Despu&eacute;s de la d&eacute;cada del 70 comenz&oacute; un periplo de reducci&oacute;n del recurso pesquero, reclamos por contaminaci&oacute;n, el avance de la pesca de altura, la promulgaci&oacute;n de la ley de Emergencia Pesquera (promulgada en el 2000), las protestas, las represiones a las protestas, los cortes de r&iacute;a y finalmente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os la migraci&oacute;n de la mayor&iacute;a de los pescadores a otros trabajos. Aquel semblante whitense, ya diluido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La familia Onorato es de las pocas familias de <em>ponceses</em> que siguen pescando hasta hoy en White. El car&aacute;cter &ldquo;menor&rdquo; de la pesca artesanal en el puerto se contrapone al peso &ldquo;mayor&rdquo; con que impregnaron el pueblo: White tiene un polo petroqu&iacute;mico pero cree en San Silverio. &ldquo;El puerto (nacido como puerto de exportaci&oacute;n) se vuelve petroqu&iacute;mico en los a&ntilde;os setenta, aunque sigue siendo de cargas generales, de enorme carga agroexportadora&rdquo;, dice Luc&iacute;a. &ldquo;Esa mano de obra inmigrante que lleg&oacute; al puerto trasplant&oacute; de Italia una pr&aacute;ctica y un tipo de relaci&oacute;n con el mar que no estaba para nada en los planes del Estado-naci&oacute;n argentino y que a trav&eacute;s de v&iacute;nculos familiares incluso sigue hasta hoy&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Claro, un pa&iacute;s no se hace s&oacute;lo con pescadores: tanto la proyecci&oacute;n del puerto de White en sus inicios como su conversi&oacute;n en el primer puerto aut&oacute;nomo de Argentina en la d&eacute;cada del 90 incluyeron profundizaciones de calado del canal principal, modificaciones de leyes, adaptar modos de trabajo, incorporar tecnolog&iacute;a y un crecimiento al ritmo que se dio paralelamente a la presencia de los pescadores. Con todo eso al mismo tiempo, fue tomando forma el puerto de aguas profundas actual, que este a&ntilde;o tuvo una de las marcas hist&oacute;ricas. &ldquo;Tal vez ese contraste entre el oficio artesanal precario y el simult&aacute;neo crecimiento y modernizaci&oacute;n del puerto es lo que lleva a preguntar por modos de desarrollo que no dejen afuera una mirada sobre la vida en t&eacute;rminos m&aacute;s amplios, sin perder de vista en relaci&oacute;n al mundo la escala local&rdquo;, concluye Luc&iacute;a Bianco.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>La terra trema</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los a&ntilde;os 40 llegaban las lanchas despu&eacute;s de la noche entera de pesca. Como lucecitas venidas de la oscuridad. Fijemos la escena.</strong> White, al mismo tiempo, reproduc&iacute;a las im&aacute;genes (y los conflictos) de &ldquo;La tierra tiembla&rdquo;, la pel&iacute;cula de Luchino Visconti. De Sicilia al sur bonaerense el grito del pescador. En el puerto de White hab&iacute;a dos personajes que los esperaban con la servilleta puesta: <em>los palanqueros</em> -que compraban pescado en menor cantidad y se lo llevaban inmediatamente a Bah&iacute;a Blanca en canastos para venderlo (les dec&iacute;an palanqueros porque ten&iacute;an un canasto y un palo en cada punta)- y <em>los marchantes</em> que, con otro capital, compraban en grandes cantidades con la posibilidad de enfriarlo y distribuirlo m&aacute;s lejos. Si los pescadores no acced&iacute;an al precio que les pagaban estos marchantes ten&iacute;an que tirar la pesca. As&iacute;, estaban presos de ese sistema de compra.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En las &ldquo;Memorias de un pescador de la r&iacute;a de Bah&iacute;a Blanca&rdquo;, otro vecino whitense llamado Francisco Vitale, escribi&oacute; el origen de todo: &ldquo;Un d&iacute;a habiendo finalizado de almorzar, encontr&aacute;ndome yo en el patio se acerca un se&ntilde;or y me pregunta por mi padre, le digo que me acompa&ntilde;e y lo llevo hacia la cocina donde &eacute;l se encontraba sentado en la mesa, se saludan, pap&aacute; me dice que es Pascual Russo, que hab&iacute;an estado disgustados por tonter&iacute;as de trabajo. Pap&aacute; lo invita con un vaso de vino, hacen un brindis y Pascual Russo le dice a mi padre: &lsquo;Giuseppe, vengo a verte porque tenemos que formar una sociedad de pescadores y necesito tu ayuda, as&iacute; no podemos seguir, yendo a pescar sin que no nos quede nada para nuestra familia, para ello nos ayudar&aacute; el Doctor Llosa; (era un especialista en ni&ntilde;os y amigo de los pescadores), el doctor ten&iacute;a un velero llamado FRANK dentro del Muelle Nacional&rsquo;&rdquo;. As&iacute; nace la hist&oacute;rica Organizaci&oacute;n de la Sociedad de Pescadores en 1940, que cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s se hace Cooperativa Pesquera, y dura hasta 1999, para organizar lo b&aacute;sico: <strong>negociar frente a los marchantes el precio y tener su propio freezer, m&aacute;s all&aacute; de otras ventajas sindicales. </strong>Finalmente la cooperativa cambi&oacute; la comercializaci&oacute;n. Si bien al principio siguieron existiendo los marchantes, la cooperativa fue haciendo algunas ventas directas hasta que empez&oacute; a encargarse del total de las ventas.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s ac&aacute; en el tiempo, Herminio retoma la l&iacute;nea del conflicto. Dice:<strong> &ldquo;Los pescadores siempre fuimos la clase baja para los compradores, para los que est&aacute;n en el muelle que ahora nos quieren erradicar. </strong>Ellos siempre nos quisieron erradicar, desde que se hizo el Consorcio de Gesti&oacute;n. Siempre aspiraron al lugar donde estamos nosotros amarrados. Y al puerto lo est&aacute;n cerrando cada vez m&aacute;s y si los barcos piden algo est&aacute;n a la orden del d&iacute;a pero si los pescadores piden algo, nada. Ya se firmaron acuerdos, convenios, un mont&oacute;n de cosas que no se respetaron. Todo el mundo mete la mano en la lata y se hacen rutas, se hacen todas cosas pero la guita de los pescadores sigue sin aparecer. Nos subsidian el combustible, los elementos de seguridad de la lancha, un mont&oacute;n de cosas, s&iacute;. Nos dan una tarjeta para Navidad y con ese puchito vamos viviendo pero en realidad no nos tienen como nos tienen que tener. Tambi&eacute;n tenemos problemas con los compradores: todo aumenta pero el pescado nunca aumenta lo que tiene que aumentar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El mar y las campanas</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        En un extenso art&iacute;culo sobre los pescadores (&ldquo;<a href="https://lanaciontrabajadora.com/ensayo/pesca-artesanal-peninsula-valdes-amenazada/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La pesca artesanal en Pen&iacute;nsula Valdez amenazada</a>&rdquo;) publicado en La Naci&oacute;n Trabajadora, Marta Pi&ntilde;eiro dio en la tecla. Dijo algo que parte del lugar com&uacute;n para darlo vuelta, y que no desgasta la verdad que enuncia: &ldquo;Argentina es un pa&iacute;s con una enorme y reconocida plataforma mar&iacute;tima; sin embargo, su ciudadan&iacute;a no se percibe parte de un pa&iacute;s mar&iacute;timo. Muchos factores incidieron para que la identidad posible orientada al mar se haya desplazado sistem&aacute;ticamente a una identidad agr&iacute;cola ganadera cuyo peso en el acervo popular es innegable, aunque no por ello inexorable&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace pocos d&iacute;as Carlos Mackevicius entrevist&oacute; al ex combatiente Mario Volpe, tambi&eacute;n coordinador de investigaci&oacute;n del Museo Malvinas. Volpe dijo algo al pasar: &ldquo;Somos un Estado mar&iacute;timo&rdquo;. Se puede ver completo <a href="https://www.youtube.com/watch?v=eDf8rNA8pSM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a>. Un c&aacute;lculo de dimensiones: el territorio insular, mar&iacute;timo y ant&aacute;rtico es dos veces superior al territorio continental. &ldquo;El mar es la base del futuro&rdquo;, dijo Volpe, que lo cruz&oacute; para pelear por las islas hace casi cuarenta a&ntilde;os. Calcul&oacute; en el aire potenciales PBI&rsquo;s y mencion&oacute; la posibilidad de una cultura soberanista que nos permita alguna vez pensar en el mar m&aacute;s all&aacute; de las playas y el ocio.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Argentina se escribi&oacute; m&aacute;s en los r&iacute;os que en el mar, quiz&aacute;s. En nuestra gran tradici&oacute;n de literatura y r&iacute;o.</strong> &ldquo;&iexcl;Me atravesaba un r&iacute;o, me atravesaba un r&iacute;o!&rdquo;. <em>El r&iacute;o oscuro</em> de Alfredo Varela. <em>El viejo r&iacute;o que va / cruzando el amanecer</em> de Ram&oacute;n Ayala. &iquest;Y el mar? &iquest;El mar no tiene quien le escriba? Menos. Provisoriamente anoto una novela de Eduardo Belgrano Rawson &ldquo;El n&aacute;ufrago de las estrellas&rdquo; (1979) o una reciente historia del &ldquo;Ara, Bah&iacute;a Para&iacute;so&rdquo; (2021) que reconstruy&oacute; Juan Terranova. <strong>En el mar hicimos la guerra, el mar es la tumba de muchos de nuestros h&eacute;roes.</strong> Aguas heladas para una literatura m&aacute;s fluvial. Mart&iacute;n del Barco Centenera en su extenso poema sobre el r&iacute;o Paran&aacute; menciona por primera vez la palabra <em>Argentina</em>. La dice varios siglos antes de que fu&eacute;ramos al menos el borrador de una Naci&oacute;n. Primero la palabra. Si hici&eacute;ramos un viaje rel&aacute;mpago a trav&eacute;s de los siglos, podr&iacute;amos imaginar a ese primer poema &eacute;pico -en el que la fauna, las tribus y lo que se narra, al decir de Adolfo Prieto (que reconstruy&oacute; la relaci&oacute;n de la literatura y el Paran&aacute;), es la &ldquo;simple prolongaci&oacute;n de la historia general de Espa&ntilde;a&rdquo;- con el poema &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es el mar?&rdquo; publicado en &ldquo;Poes&iacute;a Civil&rdquo; (Vox, 2001) de Sergio Raimondi. Escrito mientras la Argentina, hace veinte a&ntilde;os, se desangraba. Raimondi anota en el canal profundo con el que el mar ingresa a White el remolino de econom&iacute;as, trabajos de <em>pesca de altura</em>, card&uacute;menes, sindicatos, instituciones estatales que regulan, estallan y se enjuagan en las primeras millas hasta que el mar argentino es el oc&eacute;ano y el oc&eacute;ano es la patria com&uacute;n de las naciones. El viejo r&iacute;o argentino que da al mar. Raimondi publica en el a&ntilde;o de aquella crisis el libro sobre las transformaciones del puerto de Bah&iacute;a Blanca, nacido por decisi&oacute;n de un Estado casi sin pueblo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y las crisis se repiten. A la efem&eacute;ride de <em>veinte a&ntilde;os de la crisis</em> del 2001 la recibimos con nueva crisis. Somos la efem&eacute;ride <em>meme </em>del hombre ara&ntilde;a. <em>&iquest;Qu&eacute; es crisis? &iquest;Y t&uacute; me lo preguntas? Crisis&hellip; eres t&uacute;. </em><strong>El Estado como otro pescador entre millones de pescadores de oportunidades, el pescador de los d&oacute;lares que siempre faltan.</strong> Pero aquellos italianos llegaron con su estampita y su red, hombres y mujeres que tambi&eacute;n hicieron a este pa&iacute;s en el mar. Ac&aacute;, el poema de Raimondi:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&eacute; es el mar</strong>
    </p><p class="article-text">
        El barrido de una red de arrastre a lo largo del lecho,
    </p><p class="article-text">
        mallas de apertura m&aacute;xima, en el tanque setecientos mil
    </p><p class="article-text">
        litros de gas-oil, en la bodega bolsas de papa y cebolla,
    </p><p class="article-text">
        jornada de treinta y cinco horas, sue&ntilde;o de cuatro, caf&eacute;,
    </p><p class="article-text">
        acuerdos pactados en oficinas de Bruselas, crecimiento
    </p><p class="article-text">
        del calamar illex en relaci&oacute;n a la temperatura del agua
    </p><p class="article-text">
        y las firmas de aprobaci&oacute;n de la Corte Suprema, circuito
    </p><p class="article-text">
        de canales de acero inoxidable por donde el pescado cae,
    </p><p class="article-text">
        abadejo, hubbsi, transferencias de permiso amparadas
    </p><p class="article-text">
        por la Secretar&iacute;a de Agricultura, Ganader&iacute;a y Pesca; ah&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        atraviesa el fresquero la l&iacute;nea imaginaria del paralelo, va
    </p><p class="article-text">
        tras una mancha en la pantalla del equipo de detecci&oacute;n,
    </p><p class="article-text">
        ignorante el cardumen de la noci&oacute;n de millas o charteo
    </p><p class="article-text">
        de las estad&iacute;sticas irreales del INIDEP o el desfasaje
    </p><p class="article-text">
        entre jornal y costo de vida desde el a&ntilde;o mil novecientos
    </p><p class="article-text">
        noventa y dos, filet de merluza de cola, SOMU y pez rata,
    </p><p class="article-text">
        cartas de cr&eacute;dito adulteradas, l&aacute;mparas y asi&aacute;tico pabell&oacute;n,
    </p><p class="article-text">
        irrupci&oacute;n de brotes de aftosa de rodeos brit&aacute;nicos, hoki,
    </p><p class="article-text">
        retorno a lo m&aacute;s hondo de toneladas de pota muerta
    </p><p class="article-text">
        ante la aparici&oacute;n de langostino (valor cinco veces mayor),
    </p><p class="article-text">
        infraestructura de almacenamiento y fr&iacute;o, caladero, eso.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pescadores-viaje-pasado-pais-parece-futuro_129_8532792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Nov 2021 03:03:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pescadores: viaje al pasado de un país que parece sin futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pesca,pescadores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pesca del día]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pesca-dia_129_8204472.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pesca del día"></p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie va a salir a buscarte, pensando si est&aacute;s vivo o qu&eacute;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>El guadal</em>, Daniel Garc&iacute;a Helder
    </p><p class="article-text">
        Por la bajada de Salguero a Costanera Norte cruz&aacute;s primero el shopping Alcorta a la izquierda, pas&aacute;s bajo el puente del tren Mitre donde se ve el &uacute;ltimo hilo de ranchos que nacieron en la villa de Retiro, cruz&aacute;s la avenida Costanera, dobl&aacute;s a la derecha y, a contramano de la avenida Rafael Obligado, ingres&aacute;s adonde llegan y parten los barcos. <strong>En esa mezcla de arena limpia y r&iacute;o podrido pod&eacute;s hacer las paces con la ciudad.</strong> Un cartel azul del Ministerio de Transporte dice: &ldquo;Bienvenidos a Paseo Areneras&rdquo;. Pusieron bancos, pusieron luces, de noche no hay un alma. Hay una zona de Buenos Aires que es su nudo transportista: barcos, autos, trenes y aviones. Si mir&aacute;s al cielo, todo gira.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        La villa de Retiro se impone en el aire. Estaba aquel cuento de Haroldo Conti &ldquo;Como un le&oacute;n&rdquo;. Escrito en primera persona como la <em>cr&oacute;nica de un ni&ntilde;o solo</em> del chico que aprend&iacute;a con demasiada puntualidad las inclemencias de la fragilidad de su clase: la maestra estricta, los polic&iacute;as que amasijaron a su hermano y lo dejaron irreconocible (&ldquo;los botones&rdquo;), la muerte temprana del pap&aacute;, el sacrificio de la mam&aacute;, el vecino que los domingos bebe y apalea a su esposa, y as&iacute;. Cada segundo del cuento parece al borde de cristalizar el imaginario costumbrista de la pobreza (con su contracara rom&aacute;ntica), empapar la galletita de agua en la &eacute;poca, que elabor&oacute; esa generaci&oacute;n redentora que fue a la guerra por ellos, pero tiene, sin embargo, un momento, esa escena, en la que el chico en uno de sus recorridos entre vagones, calles y orillas, es invitado a subir al auto por un viejo pituco, &ldquo;refinado&rdquo;, que da l&aacute;stima, o al menos que le da l&aacute;stima al chico. El viejo le muestra su auto lujoso finalmente a cambio de hacerle unas caricias en la bragueta entre los &aacute;rboles, de cara al r&iacute;o y al sol. Conti dice que al chico se le puso duro el pajarito (&ldquo;el pajarito firme y tirante como un resorte&rdquo;), y as&iacute;, ese breve revoloteo de sexualidad casi impensada hasta que la voz del hermano muerto se le impone en la conciencia al chico y lo hace saltar del auto, &ldquo;como un le&oacute;n&rdquo;, pegar el portazo y huir, el ni&ntilde;o (y el pajarito) se pierde y el viejo queda ah&iacute;, solo, triste casi para que lo agarre Osvaldo Lamborghini y lo refunde contra las cuerdas en &ldquo;El ni&ntilde;o proletario&rdquo; (&ldquo;Cada cosa que se rompe y adentro que se rompe y afuera que se rompe, adentro y afuera, adentro y afuera, entra y sale que se rompe,&hellip;&rdquo;). Pero apuntemos que todav&iacute;a esa zona de la ciudad, narrada y mitificada, donde se hace convivir todo, y donde le metieron tanto cemento al r&iacute;o, que lo pechearon, lo empujaron para atr&aacute;s a fuerza de negocios y negociados, el r&iacute;o perdiendo sus bordes &ndash;centro de disputa entre esta avidez de Larreta y la oposici&oacute;n&ndash;, <strong>esa zona tiene todav&iacute;a el tufo de una libertad s&oacute;rdida: un cami&oacute;n que para en la noche y deja la luz de la cabina encendida y nadie sabe qu&eacute; ocurre ah&iacute;.</strong> Un pedazo de la ciudad que es la Argentina a la intemperie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las areneras se suceden unas tras otras y una de ellas tiene pintado, tama&ntilde;o mural, el rostro temerario de un &aacute;guila: parece el reposo del guerrero del &aacute;guila del escudo porte&ntilde;o. Ciudad de cazadores y recolectores. <strong>Brian tiene 27 a&ntilde;os y viene desde chico a la Costanera, a la Usina, a Costa Salguero</strong>. &ldquo;Me mando para todos lados, siempre con mis hermanos, mi pap&aacute; o los vecinos. Y mis ca&ntilde;as.&rdquo; Me cuenta que ah&iacute;, pegado al camino de las areneras, en la callecita tipo boulevard de cara al r&iacute;o, detr&aacute;s de todos esos predios para fiestas y boliches, donde de d&iacute;a se ven pescadores, Brian se qued&oacute; m&aacute;s de una vez acampando una semana o diez d&iacute;as con sus amigos. Negociaban con la polic&iacute;a. &ldquo;Ven&iacute;a la polic&iacute;a a joder, les dec&iacute;amos que nos qued&aacute;bamos ah&iacute;. Que no fumamos, que no tomamos. Ninguna cosa de esa clase. Y sac&aacute;bamos pescados, com&iacute;amos y si no, se devolv&iacute;an al agua&hellip;&rdquo; El pescado lo hac&iacute;an a la parrilla con poco fuego. &ldquo;Corte para que no le moleste a la polic&iacute;a tampoco, porque atr&aacute;s hay una cancha de golf y entonces hac&iacute;amos un poquito de fuego. De esa forma sobreviv&iacute;amos.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pusieron la carpa, llevaron la parrilla y vivieron una semana de lo que sacaban. Brian viene de Laferrere y trabaja de piletero (&ldquo;le hice la pileta a Tinelli y a Francella&rdquo;). Brian sigue el camino del agua. El R&iacute;o de la Plata, viejo &ldquo;mar dulce&rdquo;, rumia aquello que sabe de los porte&ntilde;os: que le dieron la espalda. En su novela <em>Confesi&oacute;n</em>, Mart&iacute;n Kohan mapea los arroyos porte&ntilde;os entubados. Incluso uno central, el arroyo Maldonado, aquel que contiene la historia de una navegaci&oacute;n subterr&aacute;nea contada por Kohan tanto como por Mario Santucho <a href="https://revistacrisis.com.ar/notas/matar-al-tirano" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a>: la &ldquo;Operaci&oacute;n Gaviota&rdquo; del ERP que quiso volar por el aire a Videla en la pista del aeroparque, en febrero de 1977. Por un pelito, y el avi&oacute;n corcove&oacute; y alcanz&oacute; vuelo. &ldquo;Se dice que la ciudad le da la espalda al r&iacute;o. Lo bien que hace&rdquo;, dice Mart&iacute;n Kohan. <strong>Los r&iacute;os, dec&iacute;an los guaran&iacute;es, son caminos que caminan.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Paran&aacute;, nuestro <em>Padre R&iacute;o</em>, mostr&oacute; la hilacha: el Instituto Nacional del Agua (INA) dice que la bajante del Paran&aacute; es una de las peores desde 1944. La emergencia h&iacute;drica por decreto presidencial alcanza a Corrientes, Santa Fe, Entre R&iacute;os, Misiones, Formosa, Chaco y Buenos Aires. El Paran&aacute; es la vena abierta del Mercosur. La reducci&oacute;n de tonelaje de las embarcaciones comerciales, la afectaci&oacute;n de la pesca y la ganader&iacute;a de un r&iacute;o que adem&aacute;s a trav&eacute;s de sus afluentes le da agua dulce a 40 millones de habitantes, parece una maldici&oacute;n. Le dimos cambio clim&aacute;tico al r&iacute;o y el r&iacute;o nos dio la espalda a nosotros. Toda la producci&oacute;n de arroz, por ejemplo, que se puede hacer en un riego por inundaci&oacute;n (una inundaci&oacute;n controlada), se ve afectada por esa reducci&oacute;n de las miles de hect&aacute;reas que ahora no ocupa. Lo leemos <a href="https://www.on24.com.ar/negocios/agro/bajante-del-parana-que-pasara-con-la-produccion-de-arroz/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ac&aacute;</a> sobre la provincia de Corrientes: &ldquo;Con una reducci&oacute;n de casi el 36 por ciento en la superficie ocupada por el r&iacute;o, la sequ&iacute;a hidrol&oacute;gica podr&iacute;a ocasionar p&eacute;rdidas de producci&oacute;n y de rentabilidad en el arroz, por la probable disminuci&oacute;n del &aacute;rea de siembra y el aumento en los costos de riego&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Estuvo muerta el agua, mirala&hellip;&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Brian est&aacute; en el Monumento de Crist&oacute;bal Col&oacute;n, el que fuera objeto de un debate hist&oacute;rico hace varios a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        -Al monumento venimos hace dos meses. Siempre &iacute;bamos para Costa Salguero o a la Usina.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y qu&eacute; pescan?
    </p><p class="article-text">
        -De todo. Bagre, carpa, alg&uacute;n dorado, pejerrey, a veces s&aacute;balo. Todo variado, todo robado, como se le dice ac&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; significa?
    </p><p class="article-text">
        -Tirar para robar. Lo primero que engancha se trae.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Cu&aacute;ndo ven&iacute;s?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Me gusta venir de noche. De d&iacute;a no porque no tengo permiso y adem&aacute;s me gusta venir de noche en colectivo.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Por qu&eacute; pescas?
    </p><p class="article-text">
        -Y&hellip; para los que son pescadores es una pasi&oacute;n. Te trae alegr&iacute;a, te olvid&aacute;s de las cosas, de lo que te pas&oacute; en tu casa. Ven&iacute;s ac&aacute; y te relaj&aacute;s. La verdad ten&eacute;s el pensamiento en el vac&iacute;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y cu&aacute;l es tu ca&ntilde;a?
    </p><p class="article-text">
        -Esa amarilla que est&aacute; ac&aacute;, la blanquita &eacute;sta, &eacute;sta (se&ntilde;ala con el dedo una negra) y la blanca aquella. Me manejo con cuatro ca&ntilde;as. Hay veces que me traigo las dem&aacute;s porque tengo siete. Me manejo con las siete a veces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; fue lo m&aacute;s grande que sacaste?
    </p><p class="article-text">
        -Un dorado de tres kilos y medio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y lo subiste a Facebook?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -No. Tengo pero la maneja mi mujer. Yo no manejo nada, ni Facebook ni WhatsApp ni nada.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Ahora est&aacute; bajo el r&iacute;o?
    </p><p class="article-text">
        -Estuvo muerta el agua, mirala. Reci&eacute;n ahora est&aacute; subiendo. Cuando nosotros llegamos a las 8 de la noche, 7.30, esto estaba muy bajo. Vaciado estaba.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y hay viejos pescadores que vienen hace mucho?
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, el otro d&iacute;a nosotros venimos, &iquest;no, Rom&aacute;n? (Rom&aacute;n asiente) Hab&iacute;a un viejo que dice que viene siempre, hace cuarenta a&ntilde;os, dice que se cansa de sacar pejerrey y bagre.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Algo m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        -Nada m&aacute;s, por ahora nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nada m&aacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El atardecer s&oacute;lo necesita una estrella&rdquo;, escribi&oacute; Alicia Genovese. La primera estrella inaugura, salta, chispa, refulge y all&aacute; van los pescadores. En el a&ntilde;o 2002, el a&ntilde;o del desierto, se cantaba mucho, mucho (claro, en ciertos c&iacute;rculos, pero se cantaba) la canci&oacute;n de Jorge Fandermole: &ldquo;Oraci&oacute;n del remanso&rdquo;. Liliana Herrero la grab&oacute; en su disco <em>Confesi&oacute;n del viento</em>. <em>El agua es el tema</em>. Emilio P&eacute;rsico dice que la clase obrera, que lo que queda de ella, se divide entre agua, crema y leche. Los &uacute;ltimos est&aacute;n hechos de agua. Los de la econom&iacute;a popular, eso que nombramos porque existen y que nombramos para que existan. Los que crean su trabajo, los que lo inventan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ayer marcharon, march&oacute; la UTEP, de Liniers a Plaza de Mayo. &iexcl;Mirta de Liniers a Estambul! <strong>La marcha de los Cayetanos contuvo lo que contuvo casi dos a&ntilde;os: a aquellos que son parte de la Uni&oacute;n de Trabajadores de la Econom&iacute;a Popular (UTEP) y los movimientos sociales. </strong>Cruzaron la 9 de julio, frente a la cara de Evita, como hace cinco a&ntilde;os. Columnas que ayer cuidaron ser masivas y ordenadas. Sobre un costado de la Plaza se arm&oacute; una feria, la cara productiva donde vend&iacute;an comida, ropa, artesan&iacute;as, y que vino a desmentir que lo que les haga falta a los movilizados sea &iacute;mpetu laboral. Acostumbrados a que les griten &ldquo;vayan a laburar&rdquo;, esa parte de la plaza se&ntilde;al&oacute; la punta del iceberg que sostiene a la UTEP: su trabajo real.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un pueblo que se podr&iacute;a llamar </strong><em><strong>siete de agosto</strong></em><strong>. Pasan los gobiernos, quedan los pobres.</strong> Paz, pan y trabajo desde 1982 &ndash;la mayor movilizaci&oacute;n en dictadura&ndash; rebautizado Paz, salud y trabajo. En el acto cada orador volv&iacute;a sobre esto: &ldquo;en la peor crisis sanitaria del pa&iacute;s, el reconocimiento de las tareas esenciales que realizamos&rdquo;. Los movimientos marchan con sus trabajadores y trabajadoras, sus roscas, sus militantes, los que inventaron su oficio, los ladrilleros, los cartoneros, los curas villeros, y los funcionarios que activan el<em> scrum</em> para poner al gobierno en servicio, marchan el Gringo Castro y Jackie Flores. <em>March&oacute; el agua</em>, dir&iacute;a P&eacute;rsico. Los pa&iacute;ses son r&iacute;os. Lo supo Ruy D&iacute;az de Guzm&aacute;n, que pr&aacute;cticamente nos invent&oacute;. Lo supo Rosas en la Vuelta de Obligado: defender un pa&iacute;s es defender sus r&iacute;os. Y lo supo Juan Jos&eacute; Saer que dijo, al pasar, sobre la corriente de agua de la que emergi&oacute; una isla, &ldquo;el barro m&iacute;tico del primer hombre&rdquo;. Primero estuvo el r&iacute;o; despu&eacute;s, la palabra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pesca-dia_129_8204472.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Aug 2021 03:58:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La pesca del día]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Agua,El paraná,San Cayetano,pescadores,Pobreza]]></media:keywords>
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