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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Eduardo Kalinec]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/eduardo-kalinec/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Eduardo Kalinec]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[“Él tiene información sobre el destino de los desaparecidos”: Analía Kalinec tras la libertad condicional de su padre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/informacion-destino-desaparecidos-analia-kalinec-libertad-condicional-padre_1_12868464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78e28974-0b89-416e-8347-1c3a3c0edf93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Él tiene información sobre el destino de los desaparecidos”: Analía Kalinec tras la libertad condicional de su padre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Eduardo Kalinec fue condenado a perpetua por crímenes de lesa humanidad. En una entrevista radial, su hija cuestiona la decisión judicial que benefició a al excomisario y advierte sobre el silencio que aún rodea a los responsables del terrorismo de Estado. 
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/analia.kalinec/?hl=es" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>Anal&iacute;a Kalinec</strong></a><strong> </strong>recibi&oacute; la noticia en un lugar cargado de historia y s&iacute;mbolos. Estaba sentada en el Aula Magna del Colegio Nacional Buenos Aires, donde su hijo menor acababa de terminar el secundario, cuando un mensaje interrumpi&oacute; la ceremonia. Mientras los estudiantes recordaban a los 108 alumnos y exalumnos detenidos desaparecidos de la instituci&oacute;n, su celular vibr&oacute;: la justicia federal hab&iacute;a otorgado la libertad condicional a su padre, <strong>Eduardo Kalinec</strong>, excomisario de la Polic&iacute;a Federal, condenado a prisi&oacute;n perpetua por cr&iacute;menes de lesa humanidad cometidos en el circuito represivo Atl&eacute;tico&ndash;Banco&ndash;Olimpo (ABO).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue una mezcla de emociones muy fuerte&rdquo;, cont&oacute; horas despu&eacute;s <strong>en di&aacute;logo con Alejandro Bercovich por Radio Con Vos</strong>. La escena condens&oacute; una historia personal atravesada por la dictadura, el silencio familiar y la ruptura. Kalinec integra el colectivo <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/descendientes-represores-rompen-ley-silencio-asumir-papa-genocida-duro-necesario_1_10806756.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Historias Desobedientes</a>, conformado por hijas e hijos de represores que repudian p&uacute;blicamente los cr&iacute;menes cometidos por sus padres y reclaman memoria, verdad y justicia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Eduardo Emilio Kalinec, represor puesto en libertad condicional                            </span>
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        La libertad condicional fue concedida tras un fallo dividido de la Sala IV de la C&aacute;mara Federal de Casaci&oacute;n Penal, que revoc&oacute; una decisi&oacute;n previa del Tribunal Oral Federal N.&ordm; 2, el mismo que hab&iacute;a considerado que no estaban dadas las condiciones para liberar al represor. En septiembre, el TOF hab&iacute;a rechazado el pedido bas&aacute;ndose, entre otros elementos, en un informe del Equipo Interdisciplinario de Ejecuci&oacute;n Penal que se&ntilde;alaba que Kalinec no mostraba arrepentimiento, reivindicaba su accionar durante la dictadura y no hab&iacute;a desarrollado una actitud reflexiva sobre los delitos cometidos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los jueces Javier Carbajo y Gustavo Hornos consideraron que el tribunal hab&iacute;a fundamentado de manera insuficiente su negativa y hab&iacute;a privilegiado ese informe por sobre el del Servicio Penitenciario Federal, que evaluaba de forma favorable la supuesta reinserci&oacute;n social del condenado. Mariano Borinsky vot&oacute; en disidencia. A partir de ese fallo, el juez N&eacute;stor Costabel otorg&oacute; la libertad condicional al represor, que llevaba 20 a&ntilde;os detenido y ya contaba con salidas transitorias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Kalinec fue condenado en 2010 como part&iacute;cipe necesario de secuestros, tormentos y homicidios en los centros clandestinos del circuito ABO. Era conocido por las v&iacute;ctimas como el &ldquo;Doctor K&rdquo; y fue se&ntilde;alado, entre otros cr&iacute;menes, por su rol en la aplicaci&oacute;n de inyecciones a detenidos antes de los llamados &ldquo;vuelos de la muerte&rdquo;. </strong>
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2003561479581364712?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text">La decisi&oacute;n judicial no puede leerse de manera aislada</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Esto no ocurre en el vac&iacute;o&rdquo;, sostuvo su hija. &ldquo;Hay un clima de &eacute;poca, un discurso negacionista que baja desde el poder pol&iacute;tico y que impacta en la justicia&rdquo;. <strong>Kalinec vincul&oacute; la liberaci&oacute;n de su padre con un contexto m&aacute;s amplio de retrocesos en las pol&iacute;ticas de derechos humanos, marcado por un gobierno al que defini&oacute; como negacionista y por gestos simb&oacute;licos fuertes, como la visita de legisladores oficialistas a represores presos o la designaci&oacute;n de un militar como ministro de Defensa por primera vez desde el regreso de la democracia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En ese marco, expres&oacute; su temor de que la decisi&oacute;n siente un precedente. &ldquo;No espero una liberaci&oacute;n masiva de golpe, pero s&iacute; una salida progresiva, a cuentagotas&rdquo;, advirti&oacute;. Seg&uacute;n datos de la Procuradur&iacute;a de Cr&iacute;menes contra la Humanidad, <strong>2025 fue el a&ntilde;o con mayor cantidad de absoluciones en causas por terrorismo de Estado desde la reapertura de los juicios</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pero el eje m&aacute;s sensible de su testimonio apareci&oacute; cuando se refiri&oacute; al silencio que a&uacute;n rodea el destino de los desaparecidos. <strong>&ldquo;Mi pap&aacute; manej&oacute; informaci&oacute;n sensible y la sigue manejando&rdquo;</strong>, afirm&oacute;. &ldquo;<strong>Estuvo en un circuito donde hubo beb&eacute;s que luego fueron restituidos. Form&oacute; parte de distintos engranajes de la maquinaria represiva. Tiene informaci&oacute;n, de eso no hay dudas. Y seguir silenci&aacute;ndola es un da&ntilde;o actual que sigue produciendo&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para Kalinec, la libertad condicional no solo reabre el debate jur&iacute;dico sobre la aplicaci&oacute;n de beneficios a condenados por delitos de lesa humanidad, sino tambi&eacute;n una herida personal y colectiva. Reconoci&oacute; sentir ansiedad, angustia e incertidumbre ante la posibilidad de cruzarse con su padre en el espacio p&uacute;blico o de que intente acercarse a sus hijos, ya adultos. &ldquo;No temo represalias f&iacute;sicas, pero s&iacute; un da&ntilde;o emocional&rdquo;, explic&oacute;. &ldquo;Hay una violencia que persiste, incluso en acciones como el juicio por indignidad que &eacute;l impuls&oacute; contra m&iacute; para desheredarme&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        Ese quiebre familiar comenz&oacute; en 2008, cuando Kalinec ley&oacute; por primera vez los testimonios de las v&iacute;ctimas en la causa judicial. Hasta entonces, hab&iacute;a crecido, como ella misma dice, &ldquo;en una burbuja&rdquo;, en colegios cat&oacute;licos donde el 24 de marzo no exist&iacute;a como efem&eacute;ride y donde la figura paterna estaba protegida por el mandato del silencio. &ldquo;Fui a la c&aacute;rcel a preguntarle, con dudas ingenuas, y me encontr&eacute; con un hombre que reivindicaba lo que hab&iacute;a hecho y dec&iacute;a que hab&iacute;a cumplido &oacute;rdenes&rdquo;, record&oacute;. Ese gesto de cuestionamiento marc&oacute; una ruptura &ldquo;imperdonable&rdquo; para su familia.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, Kalinec construy&oacute; otro camino. En 2017 se encontr&oacute; con otros hijos e hijas de represores y fund&oacute; Historias Desobedientes. En paralelo, escribi&oacute; <em>Llevar&eacute; su nombre</em>, un libro en el que narra su recorrido personal y pol&iacute;tico, y reflexiona sobre lo que llam&oacute; &ldquo;la larga sombra de los genocidas&rdquo;, esa herencia que tambi&eacute;n recae sobre las generaciones siguientes.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, mientras recibe mensajes de v&iacute;ctimas de su padre que se solidarizan con ella y valoran su testimonio como un gesto de reparaci&oacute;n simb&oacute;lica, Kalinec insiste en que la discusi&oacute;n no es solo individual. <strong>&ldquo;La Argentina logr&oacute; algo &uacute;nico a nivel mundial: juzgar a los responsables de cr&iacute;menes de lesa humanidad con todas las garant&iacute;as constitucionales&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;. &ldquo;Eso es un piso que hay que defender, auditar y profundizar, especialmente dentro de las fuerzas de seguridad&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Regina Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/informacion-destino-desaparecidos-analia-kalinec-libertad-condicional-padre_1_12868464.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Dec 2025 20:39:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Analía Kalinec,Eduardo Kalinec,DDHH]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descendientes de represores que rompen la 'ley del silencio': “Asumir que mi papá fue un genocida fue duro, pero necesario”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/descendientes-represores-rompen-ley-silencio-asumir-papa-genocida-duro-necesario_1_10806756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47a6ba8c-2f61-43a9-afa5-f0649fb9eea1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x245y115.jpg" width="1200" height="675" alt="Descendientes de represores que rompen la &#039;ley del silencio&#039;: “Asumir que mi papá fue un genocida fue duro, pero necesario”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hijas, sobrinas y nietas de victimarios de diferentes dictaduras, como la española, la argentina o la chilena, conforman el colectivo Historias Desobedientes, desde donde se posicionan públicamente a favor de las víctimas y en contra de lo que hicieron sus familiares a pesar de los costos que conlleva</p></div><p class="article-text">
        Cuando era ni&ntilde;a y su padre volv&iacute;a a casa, Anal&iacute;a Kalinec gateaba hasta colgarse de su pantal&oacute;n. &Eacute;l la levantaba en brazos, la besaba, la hac&iacute;a cosquillas y se re&iacute;an juntos en una t&iacute;pica escena en el seno de una familia conservadora argentina de los 80. Hoy estos son recuerdos que duelen y alivian al mismo tiempo, que se enmara&ntilde;an con emociones contradictorias que Anal&iacute;a tard&oacute; en colocar para poder asumir que el hombre al que tanto quiso y al que tanto obedeci&oacute; es el mismo que cumple pena de c&aacute;rcel. Que ese hombre, adem&aacute;s de su padre, hab&iacute;a sido el Dr.K.
    </p><p class="article-text">
        Conocido bajo ese apodo en sus a&ntilde;os como miembro de la Polic&iacute;a Federal durante la dictadura militar en Argentina, Eduardo Kalinec lleva 18 a&ntilde;os en prisi&oacute;n: &ldquo;Mi pap&aacute; cumple cadena perpetua por cr&iacute;menes de lesa humanidad&rdquo;, resume Anal&iacute;a. Kalinec fue detenido en 2005, cuando ya era un comisario retirado, y fue condenado cinco a&ntilde;os m&aacute;s tarde en el proceso que juzg&oacute; la actividad de los centros clandestinos Atl&eacute;tico, Banco y Olimpo, que durante la dictadura sirvieron de espacios de detenci&oacute;n, tortura y exterminio de personas, muchas de las cuales contin&uacute;an desaparecidas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio hubo mucho desconcierto, no entend&iacute;a nada porque no sab&iacute;a de su vinculaci&oacute;n con la dictadura. Incluso pensaba que se trataba de un error&rdquo;, explica la mujer, que entonces ten&iacute;a 25 a&ntilde;os y acababa de tener a su primer hijo. Sin embargo, entrar en contacto con el dolor del otro lado, el de quienes fueron represaliados, verlo de cerca y sentir lo actual que sigue siendo la cambi&oacute;. Y a medida que fue conociendo a v&iacute;ctimas del &ldquo;Dr. K&rdquo; y familiares de desaparecidos termin&oacute; entendiendo que su padre era responsable: &ldquo;Fue un desmoronamiento muy grande. Es la ca&iacute;da de ese padre tan querido e idealizado y es algo muy dif&iacute;cil de atravesar porque la imagen de padre genocida es casi un ox&iacute;moron, o s&eacute; es una cosa u otra. Sin embargo, asumir esa condici&oacute;n de mi pap&aacute; fue duro pero necesario&rdquo;.
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                Analía Kalinec es una de las integrantes del colectivo Historias Desobedientes.                            </span>
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        Lo contrario, asegura, hubiera sido elegir el camino de &ldquo;la hipocres&iacute;a&rdquo; y del &ldquo;mirar para otro lado&rdquo;. Porque Anal&iacute;a no es solo hija de un hombre condenado por participar en la represi&oacute;n, es tambi&eacute;n una <em>hija desobediente</em>, que se atrevi&oacute; a denunciar p&uacute;blicamente las atrocidades cometidas por su padre y a posicionarse al lado de las v&iacute;ctimas. &ldquo;Eleg&iacute; conservar recuerdos con &eacute;l que forman parte de mi historia, pero tuve la necesidad de explicarle al mundo que soy hija de Eduardo Kalinec pero repudio sus cr&iacute;menes y no los convalido&rdquo;, sentencia Anal&iacute;a, que cont&oacute; su historia en el libro <em>Llevar&eacute; su nombre </em>(Marea Editorial).
    </p><p class="article-text">
        Como ella, otros tantos hijos, hijas y familiares de victimarios vinculados fundamentalmente a las dictaduras latinoamericanas forman parte del colectivo Historias Desobedientes, que agrupa a quienes desde el interior de las familias decidieron romper el mandato de silencio y pelear por la verdad, la justicia y la reparaci&oacute;n a pesar de los costos personales y las preguntas sin respuesta que quedan en el aire.
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                Encuentro de integrantes del colectivo Historias Desobedientes                            </span>
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        &ldquo;&iquest;Hab&iacute;a humanidad en ti?&rdquo;, &ldquo;&iquest;Alguna vez sentiste compasi&oacute;n?&rdquo;, le cuestiona a su abuelo Loreto Urraca <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/nieta-cazador-abuelo-represor-franquista_1_2166761.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">en el libro </a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/nieta-cazador-abuelo-represor-franquista_1_2166761.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Entre hienas</em></a>, que public&oacute; la editorial Funambulista en 2018. A Loreto ning&uacute;n amor la un&iacute;a al padre de su padre, pero s&iacute; la sangre y el apellido. Lo primero que sinti&oacute; cuando supo que era nieta de Pedro Urraca, el polic&iacute;a franquista dedicado a detener republicanos exiliados en la Francia ocupada por los nazis, fue verg&uuml;enza. &ldquo;Me impresion&oacute; much&iacute;simo saber la implicaci&oacute;n tan grave que hab&iacute;a tenido en la represi&oacute;n, fue tremendo ser consciente del da&ntilde;o que hab&iacute;a hecho&rdquo;, afirma.
    </p><h3 class="article-text">Acercarse al dolor de las v&iacute;ctimas</h3><p class="article-text">
        Loreto se cri&oacute; sin saber qui&eacute;n era su abuelo, que viv&iacute;a en B&eacute;lgica y era un desconocido para ella. Lo vio por primera vez en Madrid en 1982, cuando cumpli&oacute; 18 a&ntilde;os, pero no fue hasta 2008 cuando supo que se trataba del <em>cazador de rojos</em> gracias a un reportaje de <em>El Pa&iacute;s</em> que contaba su verdadera identidad. Desde entonces, Loreto, investig&oacute; el pasado de su abuelo y decidi&oacute; desafiliarse de su figura, como denomina a &ldquo;separarme p&uacute;blicamente de &eacute;l&rdquo;: &ldquo;Soy nieta de Pedro Urraca, pero no tengo nada que ver con sus ideas, no tengo esa lealtad familiar&rdquo;.
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                Loreto Hurraca, autora de Entre Hienas (Funambulista) y nieta del &#039;cazador de rojos&#039;, Pedro Urraca                            </span>
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        Loreto, que particip&oacute; en el reciente documental <em>Urraca, Cazador de rojos, </em>es la &uacute;nica representante en Espa&ntilde;a del colectivo Historias Desobedientes, aunque s&iacute; tiene contacto con algunas personas descendientes de falangistas que no est&aacute;n dispuestas a hablar p&uacute;blicamente. &ldquo;Hay miedo, que es algo de lo que yo me he salvado al tener un padre ausente y una madre ajena a esto, porque saben perfectamente que pueden recibir denuncias incluso por parte de sus familiares, que en algunos casos todav&iacute;a se identifican con esa ideolog&iacute;a. Adem&aacute;s, viven en el medio rural, donde el encuentro y la cercan&iacute;a es mayor&rdquo;, esgrime la mujer, que pone a disposici&oacute;n de posibles <em>desobedientes</em> espa&ntilde;oles la direcci&oacute;n historias.desobedientes.es@gmail.com.
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                Pedro Urraca junto a su mujer, Hélène, en la plaza de la Concordia de París (Francia).                            </span>
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        Pedro Urraca, conocido como <em>Unamuno</em>, fue el agente de la Gestapo en Francia que detuvo al presidente de la Generalitat de Catalunya, Llu&iacute;s Companys, al que entreg&oacute; a la autoridades franquistas antes de ser fusilado. Varias d&eacute;cadas despu&eacute;s, Loreto conoci&oacute; a su sobrina nieta, Mariona, con la que deposit&oacute; un ramo de rosas blancas en el Castillo de Montjuic, donde fue asesinado. Y es que parte de su proceso fue tambi&eacute;n acercarse a los descendientes de las v&iacute;ctimas de su abuelo, al que siempre se refiere por su nombre de pila. &ldquo;La distancia que ten&iacute;a con Pedro Urraca ha hecho que no me haya sentido culpable, pero dentro de las posibilidades quiero contribuir a reparar el da&ntilde;o causado&rdquo;, asume.
    </p><h3 class="article-text">Abuelo nazi</h3><p class="article-text">
        Conocer a un hombre que hab&iacute;a sido prisionero <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/campos-extermino-nazi-podia-alejarse-mente-obsesion-crematorio_1_9044908.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">en los campos de concentraci&oacute;n de Hitler</a> fue para Ilka Vierkant (M&uacute;nich, 1964) un punto de inflexi&oacute;n. &ldquo;Fue tremendo ver su dolor, que todav&iacute;a estaba por todo su cuerpo, y que sufriera por algo en lo que mi abuelo estaba implicado. Me di cuenta de que estoy dentro de la Historia y no fuera&rdquo;, explica la mujer, nieta de Werner Vierkant, que fue a principios de los 40 director de parte de la red de ferrocarriles y miembro del Partido Nazi. &ldquo;Me di cuenta entonces de que Jon y mi abuelo estaban en el mismo espacio y tiempo. &Eacute;l fue esclavo en Auschwitz trabajando en el levantamiento de ra&iacute;les y mi abuelo tuvo que organizar la construcci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Werner, al que casi no conoc&iacute;a, muri&oacute; cuando ella ten&iacute;a entre seis y siete a&ntilde;os. Su padre le hab&iacute;a contado que era nazi, pero pas&oacute; el tiempo hasta que uni&oacute; &ldquo;las piezas del puzzle&rdquo; y se decidi&oacute; a alzar la voz: &ldquo;Es importante que los descendientes de los verdugos hablemos. La mayor&iacute;a no lo hace porque hay una ley del silencio, pero confrontar con el horror y mirarlo de frente puede contribuir a que no se repita&rdquo;.
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                Werner Vierkant con sus dos nietas, en el medio Ilka Vierkant.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Cuando el v&iacute;nculo de afecto se rompe</h3><p class="article-text">
        A diferencia de Loreto e Ilka, que no ten&iacute;an v&iacute;nculo afectivo con sus abuelos, ser <em>desobediente</em> tuvo para Anal&iacute;a Kalinec un profundo costo personal y familiar. &ldquo;Fue dur&iacute;simo porque &eacute;ramos una familia muy tipo, muy unida&rdquo;, explica la mujer, que tiene otras tres hermanas. Ello provoc&oacute; su &ldquo;expulsi&oacute;n literal de la familia&rdquo; hasta el punto de que en 2022 tuvo que defenderse de una demanda interpuesta por Eduardo Kalinec y dos de sus hermanas para intentar excluirla de la herencia de su madre por &ldquo;indigna&rdquo;. &ldquo;Son v&iacute;nculos muy primarios que se truncaron. Tengo dos sobrinos que no conozco a quienes junto a mis hijos les dedico el libro para que crezcan y puedan conocer la historia de esa t&iacute;a de la que seguramente no sepan mucho&rdquo;, afirma. 
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                    alt="Analía Kalinec (de pie a la derecha) junto a sus hermanas, su madre y su padre, Eduardo Kalinec."
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                Analía Kalinec (de pie a la derecha) junto a sus hermanas, su madre y su padre, Eduardo Kalinec.                            </span>
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        La decisi&oacute;n trajo tambi&eacute;n consecuencias familiares para Lisette Orozco, que narra en el documental <em>El pacto de Adriana</em>, el camino que recorri&oacute; desde que su t&iacute;a, Adriana Rivas, fuera detenida en 2007 por haber sido agente de la Direcci&oacute;n de Inteligencia Nacional (DINA), la polic&iacute;a secreta del dictador chileno Augusto Pinochet, un organismo vinculado a casos de detenciones, torturas y asesinatos &ldquo;financiado y amparado por EEEUU&rdquo;, sostiene ella. &ldquo;Mi familia dec&iacute;a que la hab&iacute;an confundido y que era inocente y yo cre&iacute; eso al principio, no me pod&iacute;a imaginar que alguien tan humano a mis ojos, a quien admiraba tanto, hab&iacute;a podido hacer cosas tan inhumanas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se puso entonces manos a la obra, a buscar informaci&oacute;n para intentar ayudar a su t&iacute;a, pero a medida que fue d&aacute;ndose cuenta de donde hab&iacute;a estado involucrada &ldquo;fue como si su figura se me empezara a oscurecer&rdquo;. Adriana Rivas aprovech&oacute; en 2011 la libertad condicional para huir de Chile hasta que en 2018 la detuvieron en Australia y un par de a&ntilde;os despu&eacute;s aceptaron su extradici&oacute;n a su pa&iacute;s. Desde entonces no sabe nada de ella y hay una parte de su familia &ldquo;negacionista&rdquo; que siempre defendi&oacute; &ldquo;una versi&oacute;n sesgada de la dictadura&rdquo; y &ldquo;justific&oacute; los cr&iacute;menes de lesa humanidad&rdquo; con la que no tiene contacto.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hoy en d&iacute;a est&aacute; orgullosa del camino recorrido, de haberse posicionado &ldquo;contra las vulneraciones de derechos humanos&rdquo; y a favor &ldquo;del dolor de las v&iacute;ctimas&rdquo; para contribuir a &ldquo;liberar a mis futuras generaciones de la carga del trauma&rdquo; que ella misma experiment&oacute; a trav&eacute;s de la culpa o la verg&uuml;enza. Ella lo llama romper &ldquo;el da&ntilde;o transgeneracional&rdquo;. &ldquo;La familia no se elige, pero s&iacute; elegimos nuestro camino y podemos elegir no acompa&ntilde;ar el camino de otros cuando eso se trata de mentir o negar los hechos. Me parece esta una forma responsable de vivir&rdquo;, reflexiona Lisette.
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            <span class="title">
                Lisette Orozco posa con el carnet de su tía, Adriana Rivas, como miembro de la DINA de Pinochet.                            </span>
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        &ldquo;Nunca va a dejar de ser mi pap&aacute;&rdquo;, dice Ana Laura Guti&eacute;rrez al otro lado del tel&eacute;fono. Hija de Armando Guti&eacute;rrez, militar que ejerci&oacute; en un centro de detenci&oacute;n y tortura de la dictadura impuesta en Uruguay entre 1973 y 1985 en el que se terminaron encontrando los restos de dos desaparecidos. Aunque fue con 28 a&ntilde;os cuando se enter&oacute; de su actividad, &ldquo;desde muy temprano empec&eacute; a cuestionarlo por justificar la dictadura&rdquo;, pero cree que haberse independizado joven hizo que el proceso sea m&aacute;s sencillo. &ldquo;Hay personas que no lo han logrado y creo que tiene que ver con un fuerte peso del patriarcado. Aqu&iacute; hay hijas abogadas que defienden a sus padres presos por delitos de lesa humanidad&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Junto a su hermana, Ana Laura forma parte del colectivo Historias Desobedientes, que, reconoce, la ayud&oacute; a atravesar la verg&uuml;enza de &ldquo;reconocer ser hija de quien soy&rdquo; y dejar de cargar por ello &ldquo;con una mochila que no es m&iacute;a&rdquo;. Armando falleci&oacute; hace tres a&ntilde;os y nunca dej&oacute; de ser alguien contradictorio para su hija. &ldquo;Era mi pap&aacute;, lo acompa&ntilde;e hasta el final porque estaba muy enfermo y me necesitaba, pero su persona me genera much&iacute;sima contradicci&oacute;n. Mi pap&aacute; defendi&oacute; ciegamente lo ocurrido y eso ya le hace parte. Adem&aacute;s, el dolor es actual, no han dicho d&oacute;nde est&aacute;n las 192 personas que en nuestro pa&iacute;s a&uacute;n est&aacute;n desaparecidas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al silencio que mantiene su padre tambi&eacute;n se refiere Anal&iacute;a Kalinec como uno de los elementos que impiden su v&iacute;nculo afectivo a d&iacute;a de hoy. &ldquo;Tiene informaci&oacute;n sensible que podr&iacute;a aportar y colabora colaborar con sus v&iacute;ctimas y el hecho de que no lo haga y que siga eligiendo el silencio es una forma de reactualizar su crueldad que a m&iacute; me hace mal&rdquo;, sostiene. Ese es el silencio que hace que padre e hija, a pesar de todo, no se puedan encontrar. Porque a pesar de todo, hay brechas que no se cerraron del todo. &ldquo;Yo quisiera que &eacute;l hablara por las v&iacute;ctimas y porque me ubicar&iacute;a en otro lugar con &eacute;l, hay algo del anhelo del encuentro que sigue vigente y de ah&iacute; el af&aacute;n de que hable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>MB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Borraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/descendientes-represores-rompen-ley-silencio-asumir-papa-genocida-duro-necesario_1_10806756.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jan 2024 17:50:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descendientes de represores que rompen la 'ley del silencio': “Asumir que mi papá fue un genocida fue duro, pero necesario”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dictadura,Eduardo Kalinec,Franquismo,Augusto Pinochet]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Analía Kalinec: “Hice todo este recorrido para asumir la condición de criminal de lesa humanidad de mi padre”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/analia-kalinec-hice-recorrido-asumir-condicion-criminal-lesa-humanidad-padre_128_8215997.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f644a31-e8a6-42ad-8d26-240dab42d0f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Analía Kalinec: “Hice todo este recorrido para asumir la condición de criminal de lesa humanidad de mi padre”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Llevaré su nombre” es la autobiografía de la hija de un subcomisario retirado de la Policía Federal condenado en 2010 a prisión perpetua por delitos de genocidio cometidos durante la última dictadura en los centros clandestinos de detención Atlético, Banco y Olimpo, donde fueron torturadas, asesinadas y desaparecidas cientos de personas. “Siempre es algo positivo, aunque doloroso, conocer la verdad”, dijo a elDiarioAR.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando atend&iacute; el tel&eacute;fono y mi mam&aacute; me cont&oacute; que mi pap&aacute; estaba preso, no entend&iacute; nada. Fue sobre fines de agosto de 2005&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anal&iacute;a Kalinec llevaba en ese momento tres a&ntilde;os registrando su historia en una especie de diario &iacute;ntimo. Lo hac&iacute;a pensando en que alg&uacute;n d&iacute;a lo leer&iacute;an sus dos hijos, que todav&iacute;a no hab&iacute;an nacido y ahora son adolescentes. Les contaba, entre otras cosas, c&oacute;mo y d&oacute;nde se hab&iacute;a conocido con su compa&ntilde;ero, sus estudios de magisterio, primero, y los de psicolog&iacute;a, despu&eacute;s. <strong>Aquel agosto de 2005 tuvo para ella el efecto de un sismo</strong>. <strong>El momento preciso en el que algo se detiene, cambia de forma, se altera de un modo rotundo. Un espejo que se rompe, una cortina que, por fin, el viento abre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eduardo Emilio Kalinec</strong>, subcomisario retirado de la Polic&iacute;a Federal, ese que cuando volv&iacute;a a casa y ella lo buscaba gateando, la sub&iacute;a a upa desde el piso y le hac&iacute;a cosquillas que todav&iacute;a se sienten, est&aacute; preso, le dice su madre. Lo acusan de &ldquo;privaci&oacute;n ileg&iacute;tima de la libertad y tormentos en perjuicio de decenas de desaparecidos&rdquo;, cr&iacute;menes cometidos en los centros clandestinos Atl&eacute;tico, Banco y Olimpo, que durante la &uacute;ltima dictadura militar funcionaron al mando de Carlos Guillermo Su&aacute;rez Mason, jefe del Primer Cuerpo del Ej&eacute;rcito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Kalinec, conocido por sus v&iacute;ctimas como &ldquo;Doctor K&rdquo;, fue llevado primero al penal bonaerense de Marcos Paz. All&iacute;, en la primera visita, les dijo a sus cuatro hijas que &ldquo;todo estaba muy mal, que lo hab&iacute;an detenido por razones pol&iacute;ticas y que &eacute;l no ten&iacute;a nada de qu&eacute; arrepentirse&rdquo;. &ldquo;Al principio me com&iacute; el buz&oacute;n de que &eacute;l luch&oacute; por la patria. Lloraba por lo injusto de la situaci&oacute;n. Sin darme cuenta, me fui dando cuenta&rdquo;. As&iacute; describi&oacute; ese d&iacute;a Anal&iacute;a Kalinec en su libro autobiogr&aacute;fico <em>Llevar&eacute; su nombre. La hija desobediente de un genocida</em>, publicado hace pocas semanas por Marea Editorial. &ldquo;Todo lo iba redactando en la medida que iba sucediendo&rdquo;, cont&oacute; en una entrevista con <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; momento tom&oacute; la decisi&oacute;n de transformar aquellos registros personales en un libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Escrib&iacute; el libro casi sin dame cuenta. Lo empec&eacute; hace 20 a&ntilde;os como una suerte de diario intimo que empec&eacute; a redactar pensando en el d&iacute;a que tuviera hijos. Comenc&eacute; con un registro narrativo sobre el d&iacute;a que mi compa&ntilde;ero y yo nos conocimos, cuando qued&eacute; embarazada, el nacimiento de mi primer hijo... Despu&eacute;s, en 2005, mi pap&aacute; es detenido acusado de delitos de lesa humanidad y eso tambi&eacute;n queda registrado. Yo le escribo a mi hijo, que en ese momento ten&iacute;a un a&ntilde;o y medio: &lsquo;Te tengo que contar algo muy triste que pas&oacute; en la familia: el abuelito est&aacute; preso. No entiendo muy bien por qu&eacute;&rsquo;. Y todo lo iba narrando en forma manuscrita, incluso. Ya pasaron 20 a&ntilde;os de esos primeros escritos sobre lo que iba pasando y sintiendo, as&iacute; que decid&iacute; compilarlos en un libro que tambi&eacute;n incluye un recorrido de lo que fue mi infancia. Parte de esa historia pude reconstruirla por medio de recuerdos personales, cartas que ten&iacute;a guardadas en una caja y que incorpor&eacute; al libro a modo de documento para que el relato fuera lo m&aacute;s fidedigno posible.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Al principio me comí el buzón de que él luchó por la patria. Lloraba por lo injusto de la situación. Sin darme cuenta, me fui dando cuenta. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esa noche no pude dormir. No pod&iacute;a evitar imaginar a mi viejo en su rol de torturador. Su imagen se me impon&iacute;a&rdquo;, rememora Kalinec sobre el d&iacute;a en que la Justicia decidi&oacute; elevar a juicio oral la acusaci&oacute;n contra su padre y otros 13 represores en julio de 2008.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esos casi tres a&ntilde;os que pasaron entre la detenci&oacute;n y la confirmaci&oacute;n del juicio, Anal&iacute;a fue una suerte de fiscal de su propia vida: busc&oacute; y revis&oacute; los legajos policiales de su padre, se contact&oacute; con posibles v&iacute;ctimas de las torturas aplicadas en los centros clandestinos y hasta investig&oacute; a otros familiares con pasado en la Polic&iacute;a Federal durante la dictadura. Todo eso le vali&oacute; discutir y distanciarse de su madre y sus hermanas. &ldquo;Hice todo ese recorrido para asumir la condici&oacute;n de criminal de lesa humanidad de mi padre&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo impact&oacute; en usted ese repaso profundo de su vida para escribir el libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Era algo que ven&iacute;a pensando hace tiempo. La cuarentena por la pandemia del coronavirus y estar m&aacute;s tiempo en casa, todo ese encierro obligado que hubo, me dio m&aacute;s espacio para dedicarme a esto que estaba en mi cabeza y faltaba ordenarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El libro tambi&eacute;n funciona como una suerte de legado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entiendo que s&iacute;. El libro lo refleja porque todo el tiempo mi historia personal se va entrecruzando con los acontecimientos que van pasando en el pa&iacute;s. Nunca me hubiese enterado de la condici&oacute;n de genocida de mi padre si no se hubiesen reanudado los juicios y derogado la leyes de Obediencia Debida y Punto Final. O conocer la lucha de los organismos de derechos humanos y la materializaci&oacute;n de todo aquello en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas durante los gobiernos de N&eacute;stor y Cristina Kirchner. Todo ese proceso que como sociedad hicimos incide en mi caso de forma muy alevosa y no puedo no reconocerlo. En el libro tambi&eacute;n introduje fragmentos de discursos pol&iacute;ticos como el de N&eacute;stor Kirchner cuando, por ejemplo, declar&oacute; a la ex ESMA como sitio de la memoria y lo recuper&oacute; como espacio de reflexi&oacute;n. Cuando pidi&oacute; perd&oacute;n en nombre del Estado por la verg&uuml;enza de haber callado tantos a&ntilde;os. Frente a eso yo estaba totalmente ajena -reci&eacute;n hab&iacute;a tenido a mi primer hijo-, pero iba a tener tanta incidencia en mi historia personal... Otra ser&iacute;a mi vida sin esas decisiones pol&iacute;ticas porque ni siquiera ten&iacute;a dudas de mi padre. No ten&iacute;a ning&uacute;n elemento para relacionarlo con la represi&oacute;n. Yo nac&iacute; en 1979 y crec&iacute; en a&ntilde;os de impunidad. En mi casa no ten&iacute;a noticias acerca de que hab&iacute;a habido una dictadura y que mi pap&aacute; hab&iacute;a participado de ella. Todos esos procesos y recorridos que como sociedad hicimos tuvieron una incidencia fuerte en m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Fue un largo trabajo que como sociedad hicimos y que hizo que hoy los propios familiares de los genocidas podamos entender, cuestionar y hacer preguntas cuando antes no ten&iacute;amos ninguna posibilidad de hacerlo porque ignor&aacute;bamos o ten&iacute;amos totalmente tergiversado lo que hab&iacute;a pasado.
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            <span class="title">
                Llevaré su nombre                            </span>
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        Los sobrevivientes del Atl&eacute;tico, Banco y Olimpo relataron en el juicio oral que el <strong>&ldquo;Doctor K&rdquo; era &ldquo;bastante temido&rdquo; dentro de los centros clandestinos</strong>. Delia Barrera y Ferrando lo describi&oacute; como &ldquo;joven, de bigotes y pelo negros, no muy alto y morrudo&rdquo;. Ana Mar&iacute;a Careaga dijo que siempre que la encontraba en la antesala del ba&ntilde;o, Kalinec le gritaba y le pegaba patadas. Que una vez le reproch&oacute; que no hubiera dicho a sus torturadores que estaba embarazada. &ldquo;&iquest;Quer&eacute;s que te abra de piernas y te haga abortar?&rdquo;, bram&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Kalinec fue condenado en diciembre de 2010 a prisi&oacute;n perpetua, la misma sentencia que recibieron de parte del Tribunal Oral Federal N&ordm; 2 porte&ntilde;o, entre otros, los represores Julio H&eacute;ctor &ldquo;Turco&rdquo; Sim&oacute;n, Samuel Miara - el apropiador de los mellizos Reggiardo Tolosa- y Roberto Antonio Rosa.
    </p><p class="article-text">
        Siete a&ntilde;os despu&eacute;s de aquel fallo judicial, Anal&iacute;a se transform&oacute; en una de las fundadoras de &ldquo;Historias Desobedientes&rdquo;, un colectivo que re&uacute;ne a las &ldquo;hijas, los hijos y los familiares de los genocidas por la Memoria, la Verdad y la Justicia&rdquo;. Una de las primeras acciones encaradas como organizaci&oacute;n fue la presentaci&oacute;n de un proyecto de ley en el Congreso para modificar el C&oacute;digo Penal y se les permitiera declarar contra sus padres.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Eduardo Emilio Kalinec durante en el juicio Tribunal Oral Federal Nº 2"
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            <span class="title">
                Eduardo Emilio Kalinec durante en el juicio Tribunal Oral Federal Nº 2                            </span>
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        En 2020, se opuso a un pedido de hecho por su padre para ser beneficiado con salidas transitorias del penal donde cumple la condena de prisi&oacute;n. Frente a los jueces de la C&aacute;mara de Casaci&oacute;n Penal, asegur&oacute; en una audiencia: &ldquo;Si mi padre hoy tuviese una picana no dudar&iacute;a en llevarme a un centro clandestino y suministrarme corriente el&eacute;ctrica&rdquo;. Las salidas, finalmente, no fueron concedidas.
    </p><p class="article-text">
        Para ese entonces el &ldquo;Doctor K&rdquo; le hab&iacute;a iniciado un juicio para declararla indigna y excluirla de la herencia de su madre, Angela Fava, que muri&oacute; en septiembre de 2015. &ldquo;Mi mam&aacute; no estar&iacute;a de acuerdo con esto, es tambi&eacute;n una reivindicaci&oacute;n para ella, que fue sometida toda su vida, le discuto a &eacute;l el poder de hacer esto en su nombre&rdquo;, explic&oacute; en la demanda, que contin&uacute;a sin resoluci&oacute;n. Frente a su padre, Anal&iacute;a puso una condici&oacute;n: aceptar&aacute; ser considerada &ldquo;indigna&rdquo; si antes &eacute;l admite los cr&iacute;menes probados por la Justicia y aporta datos sobre el destino de sus v&iacute;ctimas. Todav&iacute;a no lo hizo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sinti&oacute; alivio al escribir esta autobiograf&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Este libro se lo dedico a mis hijos. Pienso todo el tiempo en mis hijos y en los hijos de mis hermanas, con las que no tengo contacto hace a&ntilde;os, y sobrinos a los cuales no conozco. Pienso que alg&uacute;n d&iacute;a van a crecer, van a ser adultos y pueden llegar a preguntarse sobre esta parte de la historia familiar. Quiero que tengan ese testimonio y ese relato ah&iacute;, que tambi&eacute;n conozcan mi versi&oacute;n y los costos emocionales que tuve que pasar y que pagar y las decisiones que tom&eacute; y por qu&eacute;. M&aacute;s all&aacute; de lo que les cuenten, pueden leerme y conocer lo que yo pienso. Y tambi&eacute;n a nivel social creo en el valor del testimonio. Esto lo vemos en Historias Desobedientes, que nuestros testimonio y presencia est&aacute; animando a que otros y otras puedan hacer cuestionamientos y preguntas. Siempre es algo positivo, aunque sea doloroso conocer la verdad. Si pensamos solamente en qui&eacute;nes fueron condenados por delitos de lesa humanidad, que son m&aacute;s de 1.000, y que todos, seguramente, hayan tenido hijos, nietos, sin contar a quienes han muerto impunes o permanecen impunes, es mucha la gente afectada del lado de los perpetradores que guarda un secreto, que no ignora, que est&aacute; subsumida en esas l&oacute;gicas de obediencia y lealtades familiares que tambi&eacute;n generan da&ntilde;o. No es algo del pasado, sino que siguen generando da&ntilde;o en tanto personas como mi pap&aacute; siguen guardando silencio acerca de lo que cometieron, del destino de los desaparecidos o el de los nietos nacidos en cautiverio. 
    </p><p class="article-text">
        <em>GT/CB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriel Tuñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/analia-kalinec-hice-recorrido-asumir-condicion-criminal-lesa-humanidad-padre_128_8215997.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Aug 2021 10:09:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Analía Kalinec: “Hice todo este recorrido para asumir la condición de criminal de lesa humanidad de mi padre”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos humanos,Dictadura Cívico Militar,Eduardo Kalinec]]></media:keywords>
    </item>
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