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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Filtros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/filtros/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Filtros]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cirugías en la era Instagram: “¿Ves cómo me pone los labios este filtro? ¡Así los quiero!”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cirugias-instagram-ves-pone-labios-filtro-quiero_1_8918224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8203bf79-3cd3-428e-b342-247316eb93b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cirugías en la era Instagram: “¿Ves cómo me pone los labios este filtro? ¡Así los quiero!”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Crece el número de jóvenes que buscan someterse a operaciones y tratamientos para ser como en sus 'selfies' pasados por las aplicaciones del móvil: el impacto de las redes sociales en los problemas de autoestima se ha disparado tras la pandemia.</p><p class="subtitle">Dismorfia selfie. - Cuando nos obsesionamos por parecernos a nuestra foto con filtro</p></div><p class="article-text">
        La cirujana Isabel Moreno, presidenta de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica y Est&eacute;tica (AECEP), est&aacute; acostumbrada ya, como sus compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n, a que se presenten en su consulta j&oacute;venes que saquen su tel&eacute;fono m&oacute;vil y le muestren un <em>selfie</em> suyo, pasado por los filtros de las aplicaciones, y le digan cosas como: &ldquo;&iquest;Ves c&oacute;mo me pone los labios esta aplicaci&oacute;n? &iexcl;As&iacute; los quiero!&rdquo;. Les sucede desde hace cuatro o cinco a&ntilde;os. Cada vez con mayor frecuencia. 
    </p><p class="article-text">
        Antes llegaban a sus consultas, en ocasiones, pacientes con recortes de las revistas con la foto de alguna actriz famosa pidi&eacute;ndoles su nariz, su barbilla o sus labios. Incluso sus culos, como ha estado (y sigue, aunque descendiendo) de moda: <strong>el </strong><em><strong>efecto Kim Kardashian</strong></em>. Despu&eacute;s las actrices dejaron de ser la referencia, como tambi&eacute;n las revistas el soporte, y los interesados acud&iacute;an con el tel&eacute;fono m&oacute;vil pidiendo lo mismo pero con alguna <em>influencer</em> de las redes sociales como ejemplo aspiracional. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy el referente no son otros, sino ellos mismos, pero un ellos mismos pasado por los filtros de belleza &ndash;as&iacute; se los conoce, ya la propia denominaci&oacute;n encierra la trampa&ndash; que algunas aplicaciones y redes sociales ofrecen para retocar las fotos. La mayor&iacute;a coinciden: narices m&aacute;s finas y estilizadas, p&oacute;mulos alzados, ojos ligeramente achinados, pieles de porcelana tan perfectas que rozan la apariencia de los mu&ntilde;ecos de cera, mentones m&aacute;s cuadrados en el caso de los hombres, labios gruesos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Moreno explica que sobre todo quieren &ldquo;transformar su cara&rdquo;. Que sea como la de esa foto. Si los de la foto son ellos, pura l&oacute;gica, tambi&eacute;n pueden ser ese ellos fuera de las fotos. &ldquo;Pero nosotros no podemos transformar una cara&rdquo;, afirma la cirujana. Es, como lo define y coinciden todos los cirujanos consultados por este peri&oacute;dico, una cuesti&oacute;n de &ldquo;falsas expectativas&rdquo;. El yo virtual no es el real y, por mucho que se quisiera, nunca se podr&iacute;a alcanzar en la realidad el resultado de unas fotos que son irreales. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con un filtro podemos adelgazar la nariz, levantar las cejas o afilar la cara tanto como queramos. Los filtros no tienen l&iacute;mites; la cirug&iacute;a pl&aacute;stica, s&iacute;&rdquo;, describe el cirujano Arturo Ram&iacute;rez-Monta&ntilde;ana, miembro del comit&eacute; de la Sociedad internacional de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica y Est&eacute;tica. Eso es lo que deben explicarles y hacerles comprender a esos j&oacute;venes. Y eso es lo que hac&iacute;a un d&iacute;a de consulta la doctora Moreno cuando su paciente,  recuerda, no s&oacute;lo no lo entend&iacute;a sino que se cabre&oacute; tanto que empez&oacute; a chillarle. Le arroj&oacute; por encima del ordenador una botella de agua y se march&oacute; al grito de: &ldquo;&iexcl;Me buscar&eacute; a otro cirujano!&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Dismorfia de Snapchat</h3><p class="article-text">
        Desde que esta realidad empez&oacute; a verse en las consultas, aunque los cirujanos, como Ram&iacute;rez-Monta&ntilde;ana, lo consideran &ldquo;algo m&aacute;s excepcional que la regla&rdquo;, se han publicado diferentes estudios, en revistas m&eacute;dicas profesionales de Estados Unidos, sobre todo, analizando el fen&oacute;meno. Si previamente ya se hab&iacute;a estudiado la influencia de los medios tradicionales &ndash;la televisi&oacute;n, la publicidad&ndash;como motivaci&oacute;n para que algunas personas, sobre todo mujeres, considerasen la cirug&iacute;a est&eacute;tica, el impacto de las redes sociales no estaba estudiado. Seg&uacute;n estos art&iacute;culos, se estaba produciendo un aumento de los procedimientos de cirug&iacute;a est&eacute;tica facial as&iacute; como una relaci&oacute;n directa entre el uso de filtros en las fotos y una mayor aceptaci&oacute;n de la cirug&iacute;a est&eacute;tica. Fruto de esos estudios es la creaci&oacute;n incluso de un t&eacute;rmino con el que se ha etiquetado hoy esta realidad: dismorfia de Snapchat.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con un filtro podemos adelgazar la nariz, levantar las cejas o afilar la cara tanto como queramos. Los filtros no tienen límites; la cirugía plástica, sí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Arturo Ramírez-Montañana</span>
                                        <span>—</span> Sociedad internacional de Cirugía Plástica y Estética
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La dismorfofobia o trastorno dism&oacute;rfico corporal no es nuevo. As&iacute; se conoce la percepci&oacute;n que una persona tiene de su f&iacute;sico cuando no se ajusta a la realidad. Uno se obsesiona con su cuerpo y con defectos que no son reales. La anorexia es el ejemplo m&aacute;s conocido. La dismorfia de Snapchat &ndash;as&iacute; bautizada por esta red social, que permite aplicar esos filtros&ndash; ser&iacute;a por lo tanto la obsesi&oacute;n provocada por la comparaci&oacute;n entre la imagen real y la fotograf&iacute;a filtrada. El choque entre la realidad, el yo que nos devuelve cada ma&ntilde;ana el espejo, e irrealidad, el supuesto yo real que vemos en nuestros <em>selfies</em> retocados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No lo considero un trastorno dism&oacute;rfico, sino que aqu&iacute; estamos hablando de problemas de autoestima que enfocamos en el f&iacute;sico&rdquo;, argumenta la psic&oacute;loga Rosana Pereira, directora de las cl&iacute;nicas Hazt&uacute;a Psicolog&iacute;a Positiva. &ldquo;Por m&aacute;s que se les diga que son filtros y que no son la realidad, quieren ser eso. Pero es normal que busquen formar parte del grupo sintiendo que su imagen est&aacute; acorde a lo que ven en las redes. El ser humano siempre ha querido formar parte del grupo, sea el que sea, y esto no es algo in&eacute;dito. Lo que sucede es que esa presi&oacute;n del grupo antes llegaba de otras formas, y ahora se queda m&aacute;s en lo externo. Hoy todo son fotograf&iacute;as y la forma de comunicarse es a trav&eacute;s de ellas&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el fondo &ndash;secunda la cirujana Eva Guisantes&ndash; es m&aacute;s realista porque la base es la propia cara, no la de Angelina Jolie, por ejemplo&rdquo;. El hecho de que una foto, como afirma tambi&eacute;n Ram&iacute;rez-Monta&ntilde;ana, diga en ocasiones &ldquo;m&aacute;s que mil palabras&rdquo;, puede ayudarlos &ldquo;a comprender claramente lo que siente el paciente, hablar sobre ello. Facilita el intercambio de ideas, expectativas y posibilidades reales&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">M&aacute;s mujeres que hombres</h3><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno, explican los cirujanos, se da m&aacute;s en mujeres que en hombres, aunque tambi&eacute;n ellos acuden a las consultas con esos <em>selfies</em> como referencia. Suelen ser pacientes entre 22 y los 25 a&ntilde;os, muy metidos en las redes sociales, que antes no ve&iacute;an en sus consultas. &ldquo;Para m&iacute; lo alarmante no es que quieran verse mejor, porque eso va ligado a la adolescencia y a la juventud y no es nuevo, sino que es importante que los padres y los profesionales est&eacute;n encima de ellos para evitar que se hagan tratamientos que no son saludables o que puedan ser desproporcionados para su edad&rdquo;, a&ntilde;ade la cirujana Guisantes. Padres &ldquo;que no saben c&oacute;mo gestionar estos casos. Nos dicen: es que es lo que ellos quieren&hellip; pero tienen que ser fuertes y controlarlos&rdquo;, reflexiona su colega Moreno.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo alarmante no es que quieran verse mejor, eso va ligado a la adolescencia, lo importante es que padres y profesionales estén encima de ellos para evitar que se hagan tratamientos que no son saludables o que puedan ser desproporcionados para su edad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La chica que se enfad&oacute; tanto en la consulta de Moreno cuando rechaz&oacute; operarla y se march&oacute; prometiendo que encontrar&iacute;a a alguien que le hiciera la intervenci&oacute;n, encarna para estos cirujanos un riesgo muy real. &ldquo;Porque siempre acaban encontrando un m&eacute;dico que acepta. Es dif&iacute;cil evitarlo. No todos decimos que no. Para algunos priman sus intereses comerciales&rdquo;, se lamenta Guisantes. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En algunas cl&iacute;nicas y franquicias, por ejemplo, la primera visita ni siquiera se hace con un especialista, sino con alguien a quien llaman asesora est&eacute;tica pero que es una comercial, que seguramente cobra a comisi&oacute;n y que querr&aacute; que te operes s&iacute; o s&iacute;&rdquo;, contin&uacute;a. Para ella es clave educar a los pacientes para que no se dejen enga&ntilde;ar o llevar por la publicidad enga&ntilde;osa &ldquo;porque hay mucho bombardeo&rdquo;, para que desconf&iacute;en de sorteos, promociones y descuentos y para que pidan que &ldquo;siempre sea un m&eacute;dico&rdquo; quien les atienda. Y sobre todo, que si finalmente se van a operar comprueben que el m&eacute;dico est&aacute; colegiado y tiene la formaci&oacute;n para poder hacerlo, &ldquo;porque desgraciadamente hay mucho intrusismo en el sector&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">400.000 intervenciones al a&ntilde;o </h3><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es el und&eacute;cimo pa&iacute;s del mundo donde m&aacute;s procedimientos de cirug&iacute;a y medicina est&eacute;tica se realizan, seg&uacute;n las estad&iacute;sticas de la Sociedad Internacional de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica y Est&eacute;tica. Estados Unidos, Brasil y Alemania ocupan los primeros puestos. En 2020, &uacute;ltimo a&ntilde;o con datos actualizados, se realizaron casi 400.000 intervenciones: 165.000 operaciones quir&uacute;rgicas y 230.000 que no lo eran, con los tratamientos con b&oacute;tox y &aacute;cido hialur&oacute;nico acaparando la mayor parte de ellas. 
    </p><p class="article-text">
        Desde hace a&ntilde;os, las operaciones quir&uacute;rgicas m&aacute;s demandadas son el aumento de pechos, en el caso de las mujeres, y su reducci&oacute;n, la ginecomastia, en el de los hombres. En segundo lugar, para ambos, las liposucciones. En Espa&ntilde;a, seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica Reparadora y Est&eacute;tica, de 2018, previos a la pandemia, una de cada cuatro operaciones se hac&iacute;a a menores de 29 a&ntilde;os, un n&uacute;mero que, como confirman los cirujanos, crece cada a&ntilde;o.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde hace años, las operaciones quirúrgicas más demandadas son el aumento de pechos, en el caso de las mujeres, y su reducción, la ginecomastia, en el de los hombres</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De hecho, esa generaci&oacute;n es a la que se destaca en Estados Unidos desde la Asociaci&oacute;n de Cirujanos Pl&aacute;sticos como la que posee mayor potencial de crecimiento en la actualidad por el impacto de las redes y por la capacidad de encontrar cirujanos e informaci&oacute;n tambi&eacute;n en esas redes. En este incremento figura tambi&eacute;n un n&uacute;mero cada vez mayor de pacientes masculinos, que ha pasado en pocos a&ntilde;os en Espa&ntilde;a de suponer un 2% del total al 10%.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hace a&ntilde;os la cirug&iacute;a era poco accesible y cara. Parec&iacute;a propio de un nivel social o de una frivolidad. Pero esa imagen ya no existe. Hoy veo pacientes de todos los perfiles y clases sociales y es muy sencillo pedir una consulta con un cirujano&rdquo;, describe Moreno. Esa mayor normalizaci&oacute;n de la cirug&iacute;a pl&aacute;stica es otro de los factores que describen los especialistas que influyen para que no solo cada vez haya m&aacute;s pacientes, sino tambi&eacute;n m&aacute;s pacientes j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo sucede con la medicina est&eacute;tica. Como apuntan los &uacute;ltimos informes de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Medicina Est&eacute;tica, antes la entrada en este sector se hac&iacute;a en torno a los 35 a&ntilde;os; ahora hay cada vez m&aacute;s pacientes, mujeres mayoritariamente, reci&eacute;n llegadas a la veintena, que acuden sobre todo a por tratamientos de b&oacute;tox y de &aacute;cido hialur&oacute;nico para rellenar los labios. &ldquo;Los j&oacute;venes est&aacute;n entrando en una din&aacute;mica que a m&iacute; me preocupa much&iacute;simo. Hay tratamientos que son una barbaridad para personas de 20 a&ntilde;os&rdquo;, afirma la cirujana Maritina Mart&iacute;nez Lara, &ldquo;pero hoy veo que los chavales no se gustan si no es con filtro; no lo hacen con una foto normal&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La realidad de las redes</h3><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a los adultos navegan de media una hora y 40 minutos en las redes sociales al d&iacute;a. Los adolescentes, tres horas. Entre las redes m&aacute;s populares, y que ofrecen esos filtros para retocar las fotos, reina Instagram. Tiene m&aacute;s de 1.100 millones de usuarios en el mundo, casi 22 de ellos en Espa&ntilde;a, pr&aacute;cticamente la mitad de la poblaci&oacute;n, donde se ha triplicado el n&uacute;mero de perfiles en los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os. Un tercio de los usuarios globales de la plataforma tiene menos de 24 a&ntilde;os y dos tercios, de 34. En Instagram, las fotos de caras reciben de media un 38% m&aacute;s de likes. Tik Tok le sigue a la zaga. Mil millones de usuarios, casi la mitad menores de 30 a&ntilde;os. Y Snapchat cierra el podio, con 300 millones, cuatro de cada diez, entre 18 y 24 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Y las redes no son ajenas a este fen&oacute;meno. En oto&ntilde;o de 2019 Instagram tuvo que reaccionar a esta realidad y anunci&oacute; que prohib&iacute;a las aplicaciones que permit&iacute;an alterar una foto &ndash;realidad aumentada, se llama&ndash; para ver el resultado final que la cirug&iacute;a est&eacute;tica supuestamente tendr&iacute;a sobre ella. Fueron eliminados as&iacute; algunos efectos que permit&iacute;an hacer en los <em>selfies</em> esos retoques est&eacute;ticos que luego algunos j&oacute;venes llevan a las cl&iacute;nicas. Pero hoy siguen disponibles en la aplicaci&oacute;n numerosos filtros que, aunque no tengan esa apelaci&oacute;n directa a la cirug&iacute;a, permiten retocar las im&aacute;genes de la misma forma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 2019 Instagram prohibía las aplicaciones que permitían alterar una foto para ver el resultado que la cirugía tendría sobre ella; en septiembre, su propietaria reconocía que la app afecta negativamente a la imagen corporal de un tercio de las jóvenes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El pasado septiembre, Meta (antes Facebook), la empresa matriz de Instagram, protagoniz&oacute; una pol&eacute;mica muy reveladora sobre los efectos secundarios de su red social. Documentos internos de la propia compa&ntilde;&iacute;a, <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/facebook-instagram-afecta-salud-mental-adolescentes-minimiza-publico_1_8302276.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">revelados por el diario </a><a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/facebook-instagram-afecta-salud-mental-adolescentes-minimiza-publico_1_8302276.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>The Wall Street Journal,</em></a><em> </em>reconoc&iacute;an que Instagram afectaba negativamente a la imagen corporal de un tercio de las adolescentes. &ldquo;Las comparaciones en Instagram pueden cambiar la forma en que las adolescentes se ven y se describen a s&iacute; mismas&rdquo;, dec&iacute;a el informe que los directivos de la compa&ntilde;&iacute;a habr&iacute;an ignorado. Y a&ntilde;ad&iacute;a: &ldquo;Los adolescentes culpan a Instagram de los aumentos en la tasa de ansiedad y depresi&oacute;n&rdquo;. ElDiario.es ha tratado de contactar con las tres plataformas, Instagram, Snapchat y Tik tok, para conocer c&oacute;mo valoran el posible impacto negativo de sus redes y filtros y si tienen previstos planes de actuaci&oacute;n al respecto. Ninguna ha respondido a los correos electr&oacute;nicos enviados a las tres empresas estadounidenses.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cultura de la imagen es algo que lleva ya mucho tiempo y que ha afectado siempre m&aacute;s a las mujeres que a los hombres, desde la cosificaci&oacute;n a la sexualizaci&oacute;n. Internet, en ese sentido, es un reflejo de la sociedad. Los adolescentes, adem&aacute;s, tienen esos patrones de la cultura de la imagen muy integrados. Y las redes son tambi&eacute;n ese reflejo&rdquo;, analiza Eulalia Alemany, directora del centro de investigaci&oacute;n sociol&oacute;gico Reina Sof&iacute;a sobre adolescencia y juventud, que pertenece a la Fundaci&oacute;n de Ayuda contra la Drogadicci&oacute;n (FAD). 
    </p><p class="article-text">
        Alemany destaca c&oacute;mo Internet ha tra&iacute;do un cambio de paradigma que afecta desde el c&oacute;mo nos mostramos al c&oacute;mo aprendemos y que ese cambio, como en el caso de las redes, ha cogido a la sociedad &ldquo;a contrapi&eacute;&rdquo;. No todos nos adaptamos de la misma manera. Y eso sucede en las redes. &ldquo;En ellas se muestra otro yo, un yo diferente. Para algunos es un juego. Pero otros no est&aacute;n preparados y tienen una confusi&oacute;n de roles. La mayor&iacute;a de los j&oacute;venes, como nos dicen ellos mismos, saben distinguir el yo virtual del real, pero hay otros que no. 
    </p><p class="article-text">
        Las personas m&aacute;s vulnerables sufren m&aacute;s. Las redes no lo provocan, sino que &ldquo;es algo que est&aacute; ah&iacute; pero que se muestra o se acent&uacute;a en esas redes o con ellas&rdquo;, afirma. Cuatro de cada diez j&oacute;venes, seg&uacute;n mostraba en 2018 un estudio realizado por el Centro Reina Sof&iacute;a y la Fundaci&oacute;n Mapfre, consideraba que el uso de las redes sociales hab&iacute;a hecho aumentar su autoestima frente a uno de cada diez que confesaba que les afectaba negativamente. Alemany insiste en que es fundamental, en cualquier caso, que todos sepan que pueden recibir ayuda y que deben &ldquo;siempre, siempre&rdquo; pedirla si sienten que la necesitan.
    </p><h3 class="article-text">Los efectos de la pandemia</h3><p class="article-text">
        Pero la pandemia ha afectado tambi&eacute;n a esta realidad. La prolongada y exagerada exposici&oacute;n a las pantallas, como a&ntilde;ade Alemany, &ldquo;ha aumentado los malestares de la juventud, donde se ve, adem&aacute;s, una fractura de g&eacute;nero, porque las mujeres sufren m&aacute;s&rdquo;. La psic&oacute;loga Pereira habla de &ldquo;avalancha&rdquo; para describir el n&uacute;mero de consultas que les piden desde hace meses j&oacute;venes menores de 25 a&ntilde;os con problemas de ansiedad, autolesiones o gesti&oacute;n de las emociones. &ldquo;La pandemia ha resultado devastadora&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ante los jóvenes que insisten en la cirugía, algunos cirujanos plantean a veces como alternativa que en lugar de operarse se realicen un tratamiento de medicina estética en cantidades muy pequeñas. &quot;Ese pequeño pinchazo de bótox tiene un efecto placebo&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No resulta f&aacute;cil encontrar datos actualizados para mostrarlo. Antes de la pandemia, dos de cada diez adolescentes, seg&uacute;n un estudio mundial de Unicef, padec&iacute;a problemas mentales. De entonces son tambi&eacute;n los datos del Centro Reina Sof&iacute;a que mostraban que la mitad de los j&oacute;venes entre los 15 y los 29 a&ntilde;os consideraba haber tenido alg&uacute;n problema de saludad mental durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o, 20 puntos m&aacute;s que en 2017. Hoy, seg&uacute;n los trabajos del mismo centro, se ha triplicado en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, hasta el 15%, el n&uacute;mero de j&oacute;venes que dicen sufrir esos trastornos, desde ansiedad a depresi&oacute;n, continuamente o con bastante frecuencia.
    </p><h3 class="article-text">El efecto placebo</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros no nos hemos encontrado, dentro de esa avalancha, con ning&uacute;n chaval que haya manifestado su deseo de someterse a una cirug&iacute;a est&eacute;tica&rdquo;, se&ntilde;ala Pereira. La psic&oacute;loga cree que&nbsp;se debe a que, en el propio diagn&oacute;stico que se han hecho, quienes acuden al cirujano se han 'autoconvencido' de que el suyo es un problema de imagen y no de psic&oacute;logo. Pereira cree que en todos esos casos no hay una problem&aacute;tica real sino mental, y que por eso puede funcionar la alternativa que algunos cirujanos les plantean a veces para evitar que insistan en la cirug&iacute;a: que en lugar de operarse se realicen un tratamiento de medicina est&eacute;tica en cantidades muy peque&ntilde;as. &ldquo;Ese peque&ntilde;o pinchazo de b&oacute;tox, por ejemplo, tiene un efecto placebo. La imagen que tienen ante el espejo no es real porque siempre se ven peor, as&iacute; que un peque&ntilde;o pinchazo, aunque sea m&iacute;nimo, puede hacer que se vean bien&rdquo;, lo explica Pereira.
    </p><p class="article-text">
        Pero eso son soluciones como reacci&oacute;n. Soluciones, tanto la de los tratamientos psicol&oacute;gicos como la de los est&eacute;ticos, una vez se ha producido ya el trastorno o el malestar. Y el caso de esos j&oacute;venes que acuden a los cirujanos para ser como sus yo virtuales asoma como la punta m&aacute;s extrema o impactante de un iceberg mayor. 
    </p><p class="article-text">
        Bajo la superficie sigue el efecto negativo que las redes sociales pueden provocar. Unas redes en las que, con mayor o menor intensidad, est&aacute;n presentes la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes espa&ntilde;oles. Solo con hacer una regla de tres con los n&uacute;meros globales de Instagram en el pa&iacute;s (un tercio de los usuarios tienen menos de 24 a&ntilde;os) en Espa&ntilde;a da un resultado de siete millones. La poblaci&oacute;n en Espa&ntilde;a entre los 10 y los 24 a&ntilde;os suma siete millones y medio de personas. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar del alcance, por poblaci&oacute;n, y de la incidencia, por uso de las redes, esas tres horas diarias, apenas se ha debatido esta cuesti&oacute;n. En el Congreso de los Diputados, por ejemplo, no hay una sola iniciativa que haga referencia a esta realidad y al posible impacto en los j&oacute;venes. El debate pol&iacute;tico en torno a Internet y juventud e infancia se ha centrado durante a&ntilde;os en la seguridad, en el acceso, en el ciberacoso, el crimen o m&aacute;s recientemente en las <em>fake news</em>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Congreso debatirá una iniciativa, apoyada por todos menos Vox, para &quot;promover la concienciación sobre las consecuencias potencialmente dañinas que el uso abusivo de filtros y de realidad aumentada pueden producir&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La &uacute;nica iniciativa en este sentido es tan reciente que se aprob&oacute; el pasado mes de diciembre con los votos de todos los partidos a favor y la abstenci&oacute;n de Vox. &ldquo;El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a promover la concienciaci&oacute;n sobre las consecuencias potencialmente da&ntilde;inas que el uso abusivo de filtros y de realidad aumentada pueden producir a trav&eacute;s de campa&ntilde;as educativas dirigidas a ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes, as&iacute; como a sus familias&rdquo;, dice el texto de la misma. Los diputados han pedido as&iacute; al Gobierno que realice campa&ntilde;as de prevenci&oacute;n para evitar el impacto que ya se est&aacute; viendo que algunas redes pueden provocar en los j&oacute;venes m&aacute;s vulnerables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca se hab&iacute;a tocado este tema. S&iacute; otros de Internet, pero m&aacute;s por control de acceso, de adicciones o de derechos digitales. Pero tampoco desde las asociaciones y organizaciones con las que trabajamos, de protecci&oacute;n de la infancia, nos lo hab&iacute;an trasladado&rdquo;, revela Carmen Ba&ntilde;os, la diputada del PSOE que present&oacute; la iniciativa. Lo hizo en octubre, en la Comisi&oacute;n de Derechos de la Infancia y la Adolescencia, inspirada por la iniciativa similar que en primavera una compa&ntilde;era de partido suya, diputada en la Asamblea de Murcia, quiso presentar all&iacute; y que no prosper&oacute;. Antes de llevarla al Congreso Ba&ntilde;os, por pertenecer al PSOE, tuvo que remitirla al Gobierno para su aprobaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Inicialmente era m&aacute;s ambiciosa, porque ella quer&iacute;a que se obligara a que las fotos con filtros o retocadas tuvieran que ser obligatoriamente etiquetadas en las redes como tal. Pero desde el Gobierno, como explica a este peri&oacute;dico la diputada, le dijeron que no pod&iacute;a exigirse eso en Espa&ntilde;a porque hacerlo, para el caso de estas redes y plataformas, es una competencia europea. En el Parlamento Europeo, donde Ba&ntilde;os quiere intentar ahora hacer llegar la misma iniciativa, no se ha debatido ninguna medida similar. S&iacute; se ha hecho, en cambio, el caso m&aacute;s reciente, fuera de la Uni&oacute;n Europea: desde el pasado verano en Noruega se obliga por ley a <em>influencers</em> y anunciantes a que adviertan que sus im&aacute;genes promocionales retocadas lo est&aacute;n.
    </p><h3 class="article-text">El 'efecto zoom'</h3><p class="article-text">
        El iceberg, sin embargo &ndash;el s&iacute;mil sigue funcionando&ndash;, no est&aacute; compuesto solo de ese hielo m&aacute;s joven. No son los j&oacute;venes a los &uacute;nicos a quienes les afecta el mundo digital de esta manera. Los cirujanos y los m&eacute;dicos est&eacute;ticos hablan hoy de un &ldquo;efecto <em>zoom</em>&rdquo; para referirse al incremento de pacientes que a ra&iacute;z de la pandemia han acudido a sus cl&iacute;nicas a hacerse operaciones o tratamientos faciales. Las operaciones de blefaroplastia, para reparar la ca&iacute;da de los p&aacute;rpados, se han incrementado un 30% durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o. Tambi&eacute;n han subido los tratamientos menos invasivos, como la inyecci&oacute;n de b&oacute;tox o &aacute;cido hialur&oacute;nico, para corregir las arrugas de frentes y ojos.
    </p><p class="article-text">
        El efecto, como lo confirma Sergio Fern&aacute;ndez, m&eacute;dico est&eacute;tico y vocal de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Medicina Est&eacute;tica (SEME), de habernos pasado tantas horas mir&aacute;ndonos en videoconferencias. &ldquo;La sociedad te impulsa a que seas pr&aacute;cticamente perfecto. Es un nivel de exigencia muy alto. Los pacientes j&oacute;venes no se inventan lo que tienen, sino que es el deseo de perfecci&oacute;n, de estar bien en todo momento&rdquo;, analiza el fen&oacute;meno. Jam&aacute;s, en definitiva, j&oacute;venes y menos j&oacute;venes, nos hab&iacute;amos expuesto tanto. En esas videconferencias de trabajo o personales, en esas fotos que nos hacemos y con las que nos comunicamos y en esas redes sociales donde hacemos y compartimos vida. El espejo solo es ya otro reflejo m&aacute;s de nosotros. Ni siquiera, probablemente, el m&aacute;s importante ni el m&aacute;s usado. Pero, esa es la realidad, y en los j&oacute;venes se acent&uacute;a, hoy cuanto m&aacute;s nos miramos, y nunca lo hab&iacute;amos hecho tanto, menos nos gustamos.
    </p><p class="article-text">
        <em>DLC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Canales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cirugias-instagram-ves-pone-labios-filtro-quiero_1_8918224.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Apr 2022 10:41:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cirugías en la era Instagram: “¿Ves cómo me pone los labios este filtro? ¡Así los quiero!”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Instagram,Cirugías,Filtros,Corporalidades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Dismorfia selfie" o cuando nos obsesionamos por parecernos a nuestra foto con filtro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dismorfia-selfie-obsesionamos-parecernos-foto-filtro_1_8218174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a8ab509-dcb5-4ef2-ba1e-550ec69fcdc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Dismorfia selfie&quot; o cuando nos obsesionamos por parecernos a nuestra foto con filtro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La idea de parecerse a un influencer, acumular likes, o identificarse más con un filtro de Snapchat o Instagram deriva, advierten, en Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA), como la anorexia y la bulimia nerviosa, y el trastorno dismórfico corporal: una autopercepción distorsionada de la propia imagen. Desórdenes que se han incrementado con la pandemia y el uso excesivo de redes por pasar tanto tiempo en casa.</p></div><p class="article-text">
        Eleg&iacute;as un rollo de doce, veinticuatro o treinta y seis fotos. En blanco y negro o color. El instante que retratabas era excepcional e ir a revelarlas se sent&iacute;a como cuando abr&iacute;as un paquete de figuritas y ve&iacute;as cu&aacute;les te hab&iacute;an tocado. Ni hablar cuando llegaba el momento de archivarlas en un &aacute;lbum, donde la m&aacute;xima intervenci&oacute;n que pod&iacute;as hacerle a la foto era pegarle un <em>sticker</em> de un &ldquo;globo de di&aacute;logo&rdquo; que inclu&iacute;a una frase graciosa. Pero eso era un poco arruinar la imagen. O por lo menos, eso es lo &uacute;ltimo que recuerdo cuando ten&iacute;a 5 a&ntilde;os y el retrato del verano era una foto con mis dos hermanos en una tranquera de Miramar. Hoy seguro podr&iacute;amos recrearla, pero los tres tenemos celular y nos abre otras posibilidades; como repetirla las veces que sean necesarias hasta que nos guste y, por qu&eacute; no, hacerle un retoque de edici&oacute;n para que se vea bien en nuestro perfil de Instagram.
    </p><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a despleg&oacute; un abanico de posibilidades a la hora de adulterar una imagen: sin estudios en dise&ntilde;o gr&aacute;fico y con una sola aplicaci&oacute;n m&oacute;vil, se puede modificar partes del rostro y del cuerpo con el fin de crear una &ldquo;ilusi&oacute;n de belleza&rdquo; en el aspecto una persona. Im&aacute;genes trucadas que se hacen p&uacute;blicas y circulan en redes sociales. Una pr&aacute;ctica que podr&iacute;a pensarse como &ldquo;inocente&rdquo; y que desencadena, seg&uacute;n los especialistas, en trastornos de conducta, principalmente, entre los m&aacute;s j&oacute;venes. <strong>La obsesi&oacute;n por parecerse a un </strong><em><strong>influencer</strong></em><strong>, acumular </strong><em><strong>likes</strong></em><strong>, o identificarse m&aacute;s con un filtro de Snapchat o Instagram deriva, advierten, en Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA), como la anorexia y la bulimia nerviosa, y el trastorno dism&oacute;rfico corporal: una autopercepci&oacute;n distorsionada de la propia imagen</strong>. Des&oacute;rdenes que se han incrementado con la pandemia y el uso excesivo de redes por pasar tanto tiempo en casa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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}
</script>
    </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Sociedad Argentina de Pediatr&iacute;a, las consultas a especialistas y encuestas &ldquo;auto administradas en las escuelas arrojan una prevalencia de patolog&iacute;as como Bulimia Nerviosa (BN) y/o Anorexia Nerviosa (AN) en casi 1 de cada 3 mujeres j&oacute;venes de las que presentan alg&uacute;n grado de disconfort previo en su imagen corporal que impacta en sus conductas referidas a la alimentaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El aislamiento exacerb&oacute; todo, los chicos pasan m&aacute;s tiempo solos, con sus pensamientos, compar&aacute;ndose todo el tiempo con algo que no es real, con im&aacute;genes retocadas con photoshop, o gente que siempre es feliz&rdquo;, puntualizaron desde el Comit&eacute; de Estudio Permanente del Adolescente (CEPA).
    </p><p class="article-text">
        Como de la novedades en la tecnolog&iacute;a se va aprendiendo d&iacute;a a d&iacute;a, de las consecuencias en su uso excesivo tambi&eacute;n. La aplicaci&oacute;n Snapchat, que sirve para tomar fotos instant&aacute;neas que desaparecen en horas, fue pionera a la hora de integrar filtros dentro de sus herramientas: desde orejas de perritos hasta anteojos de sol y pelos de colores. Instagram los incorpor&oacute; y hoy los usuarios, que saben de herramientas b&aacute;sicas de edici&oacute;n, pueden crear y moldear su propia imagen: <strong>narices estrechas, labios voluptuosos, ojos grandes y de colores, con pesta&ntilde;as largas y p&oacute;mulos tensos. Un &ldquo;gatillo&rdquo; que dispar&oacute;, seg&uacute;n la dermat&oacute;loga Florencia Salvo, las consultas para hacerse retoques est&eacute;ticos. </strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Hay filtros que agrandan los labios o proyectan los pómulos y lo más común es que los pacientes traigan a la consulta esas fotos para tratar de simular el mismo efecto en su rostro colocándoles relleno.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Florencia Salvo</span>
                                        <span>—</span> Dermatóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El uso de las redes sociales increment&oacute; las consultas sobre tratamientos est&eacute;ticos faciales, sobre todo el volumen de labios o relleno de ojeras en pacientes j&oacute;venes que est&aacute;n m&aacute;s tiempo expuestas a fotos o filmaciones todos los d&iacute;as&rdquo;, indica la Dra. Salvo a <strong>elDiarioAR</strong> y ejemplifica: <strong>&ldquo;Hay filtros que agrandan los labios o proyectan los p&oacute;mulos y lo m&aacute;s com&uacute;n es que los pacientes traigan a la consulta esas fotos para tratar de simular el mismo efecto en su rostro coloc&aacute;ndoles relleno; que en algunos casos es exagerado o irreal ya que no se correlaciona con la anatom&iacute;a o estructura de esa persona</strong>&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        La dermat&oacute;loga siempre apunta primero, a preservar la salud: &ldquo;Siempre hay que tener en cuenta que la medicina est&eacute;tica m&aacute;s all&aacute; de 'embellecer', tambi&eacute;n debe preservar la salud y la armon&iacute;a en la estructura facial o corporal de cada paciente<strong>. Por esa raz&oacute;n en muchos casos me niego a realizar tratamientos que no correspondan al paciente aunque me lo pidan, les explico porqu&eacute; no lo har&iacute;a y qu&eacute; efectos negativos observar&iacute;an si se los realizan</strong>. La mayor&iacute;a agradece la sinceridad y transparencia con la que me manejo para cuidarlos m&aacute;s all&aacute; de la est&eacute;tica. Aunque me ha pasado con alg&uacute;n paciente que concurra a otro centro y le realicen dicho tratamiento, que yo dije que no correspond&iacute;a, y volviera pidiendo ayuda para deshacer lo que le colocaron&rdquo;, record&oacute;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Sin filtro&rdquo; es la excepci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        El 2021, es el a&ntilde;o en que &ldquo;Sin filtro&rdquo; es la excepci&oacute;n. Est&aacute; tan integrado su uso en las plataformas que, desde los usuarios hasta los medios de comunicaci&oacute;n, aclaran cuando una foto no tiene retoques. Como si ameritara ser noticia el aspecto de un cuerpo. &ldquo;La China Su&aacute;rez mostr&oacute; su rostro al natural: 'sin filtro ni maquillaje&rdquo;, titula el diario La Naci&oacute;n; &ldquo;Florencia Pe&ntilde;a se abri&oacute; la camisa, mostr&oacute; su panza sin photoshop y los fans estallaron&rdquo;, escribe el portal web A24.com. 
    </p><p class="article-text">
        En Noruega, por ejemplo, pasa al rev&eacute;s: a trav&eacute;s de la ley de marketing, es obligatorio para estas figuras p&uacute;blicas<strong> aclarar cuando la imagen tiene un retoque digital</strong>, pero solo para las publicaciones promocionales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Hace una semana decid&iacute; y cont&eacute; abiertamente a mis seguidores que yo, para mi cara, no iba a usar m&aacute;s filtros porque me parece que nosotros tenemos que ser m&aacute;s ese mensaje y dejar de alimentar el estereotipo de 'mina perfecta</strong>&rdquo;, cuenta a este medio Ornella Griffa, conductora e influencer, que cuenta con m&aacute;s de 80 mil seguidores en su cuenta de Instagram. Asimismo, admite, &ldquo;<strong>Yo tambi&eacute;n abus&eacute; de ellos hasta que dije 'basta de esto'</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y agrega: &ldquo;El camino de la aceptaci&oacute;n con uno mismo es jodido. M&aacute;s con los est&aacute;ndares de belleza que hay desde siempre y los filtros no ayudan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lamentablemente la foto no es m&aacute;s solo para nosotros&rdquo;, reconoce. &ldquo;Quisiera saber cu&aacute;nta gente realmente saca fotos sin subirlas a ninguna red social. Muchas veces las fotos las sacamos de determinado &aacute;ngulo, con determinada luz, edici&oacute;n, para que guste, para que tenga un <em>like</em> o una reacci&oacute;n en historias&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n en redes sociales tambi&eacute;n la llevaron a que se sienta por mucho tiempo con el compromiso de mostrarse &ldquo;bien&rdquo; a trav&eacute;s de la pantalla. &ldquo;Hoy en d&iacute;a si tengo un mal d&iacute;a lo digo, lo comparto. Si la gente me sigue por cosas buenas que tambi&eacute;n me siga por cosas mala. Intento justamente eso, que sepan y entiendan que somos personas. Uno a veces a la gente de las redes, o la tele, las suele 'endiosar'. Y por ah&iacute; me han llegado mensaje de, 'che te vi en el bondi, que raro' y yo: 'si obvio, siempre me van a ver tomando el colectivo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Mensajes para deconstruir, contradicciones y la charla que hay que tener con amigos</h3><p class="article-text">
        Miles de activistas por la diversidad corporal y deconstrucci&oacute;n del &ldquo;ideal de belleza&rdquo; establecido culturalmente por d&eacute;cadas, aportan con reflexiones y mensajes a diario desde sus cuentas en redes sociales. &ldquo;Abrimos conversaciones para que las nuevas generaciones crezcan libres de mandatos sociales&rdquo;, describe en su biograf&iacute;a &ldquo;bellamentearg&rdquo;: un proyecto que promueve la autoaceptaci&oacute;n, administrado por Candela Yatche, estudiante de Psicolog&iacute;a en la Universidad de Buenos Aires y quien forma parte del equipo de investigaci&oacute;n sobre trastornos alimentarios e imagen corporal dirigido por la doctora Guillermina Rutsztein. Tambi&eacute;n public&oacute; su libro &ldquo;Bellamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Son las que ayudan a romper discursos y poner en jaque mandatos sociales. Mensajes de aceptaci&oacute;n que se escuchan cada vez con m&aacute;s fuerza pero que, en muchos casos, chocan con la realidad que vemos reflejada en la web. &ldquo;<strong>Hay que hablar de distorsi&oacute;n de la imagen corporal: con los mismos ojos que vemos esas im&aacute;genes que est&aacute;n retocadas tambi&eacute;n vemos a nuestros cuerpos</strong>. Hay una diferencia enorme entre los cuerpos retocados y nuestra propia corporalidad. Creamos una identidad visual muy distinta a la propia y vemos identidades visuales distintas. Eso va creando y moldeando subjetividades que tenemos&rdquo;, apunta Yatche a este medio. 
    </p><p class="article-text">
        Para la estudiante de psicolog&iacute;a &ldquo;<strong>estamos en un momento de transformaci&oacute;n social y como toda transformaci&oacute;n tiene su proceso y contradicciones</strong> . Contradicciones porque hay much&iacute;simos mensajes para deconstruir pero al mismo tiempo hay un mont&oacute;n de productos y servicios que nos venden para cambiar nuestros cuerpos marcando que nuestros estos est&eacute;n mal y hay que modificarlos&rdquo;, considera.
    </p><p class="article-text">
        Por esta raz&oacute;n cree importante tomar consciencia de que &ldquo;los estereotipos de belleza se establecieron hace un mont&oacute;n de tiempo, que fueron cambiando pero que son muy exigentes y cada vez se hacen m&aacute;s duros. Est&aacute; buen&iacute;simo que se pueda empezar a cambiar y deconstruir pero va a llevar tiempo, no va a ocurrir de un d&iacute;a para el otro ni es f&aacute;cil aceptarse de un segundo para el otro, si<strong> toda la vida nos ense&ntilde;aron que nuestros cuerpos estaban mal, no encajaban en al norma y ten&iacute;an que ser modificados para ser mas deseados y ser felices. Ah&iacute; est&aacute; al punto. Estos tiempos los definir&iacute;a como una contradicci&oacute;n andante, tenemos dos miradas que se chocan y que a veces genera que nos perdamos entre todo</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute; bueno abrir conversaciones en grupos de amigues con respecto a c&oacute;mo nos sentimos con nuestros cuerpos, si alguna vez se sintieron mal con alg&uacute;n comentario que recibieron. Tambi&eacute;n  sobre los comentarios que hacemos sobre otro cuerpos y comentarios sobre nuestro propio cuerpo. Hay algo para marcar y, as&iacute; como se empez&oacute; a hablar de diversidad sexual, hay que llevar a nuestras conversaciones todo lo que tiene que ver con la diversidad corporal; que los cuerpos son distintos, no discriminar, evitar compartir memes o chistes que tienen que ver con agresiones a otros cuerpos&rdquo;, dice Yatche. Y cierra: &ldquo;Tambi&eacute;n c&oacute;mo elegimos mostrarnos,&nbsp;por qu&eacute; y para qu&eacute; elegimos mostrarnos de determinada manera. Si es que no nos sentimos bien o nos divierte. <strong>Cada persona debe tener su propio motivo pero tambi&eacute;n hay algo general que nos re&uacute;ne que es el ideal de belleza inalcanzable</strong>. Hablar siempre desde el respeto&nbsp;y poder lentamente trabajarlo y abrir conversaciones es otra manera de arrancar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Breccia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dismorfia-selfie-obsesionamos-parecernos-foto-filtro_1_8218174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Aug 2021 12:37:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Dismorfia selfie" o cuando nos obsesionamos por parecernos a nuestra foto con filtro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filtros,Selfies,Redes sociales]]></media:keywords>
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