<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Chico Buarque]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/chico-buarque/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Chico Buarque]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1035053/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Ojos en los ojos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ojos-ojos-chico-buarque_129_9320145.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/462402e0-fad7-4723-b005-9064df56bd83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ojos en los ojos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dicen que el dolor es un gran maestro. De esos severos, de los que usan la disciplina correctivamente, admirables en la manera de sacudir nuestros errores e ignorancia hasta hacer caer un piñón de esfuerzo.</p></div><p class="article-text">
        Estoy comiendo bien, te lo prometo. Y he hecho eso de contar hasta cinco para no reaccionar con nada desagradable. Amigas m&iacute;as, no har&eacute; ning&uacute;n c&oacute;ctel extra&ntilde;o. Me he hecho una sopa de huesos y soledades. Estaba riqu&iacute;sima. Me di un ba&ntilde;o de espuma porque desde la tina se ve la Almudena por la ventana, o sea que la virgen se te dibuja en la frente de champ&uacute;. Y ese es el milagro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicen que el dolor es un gran maestro. De esos severos, de los que usan la disciplina correctivamente, admirables en la manera de sacudir nuestros errores e ignorancia hasta hacer caer un pi&ntilde;&oacute;n de esfuerzo. Vaya fruto el de los primeros pasos torpes. Como si se pariera. Algo que cae y pateas por el camino. Que te acompa&ntilde;a idiotamente. Tu nueva mascota, tu nuevo juguete, tu nuevo amor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Intent&eacute; alguna alegr&iacute;a esta tarde, hermana. Internarme en el parque, dejar que las moscas me coronen como su reina. La reina de la aceptaci&oacute;n. Las moscas bes&aacute;ndome como besan nuestra mierda o una fresa abandonada. Dulce, pasiva, mosqueda. Un buen estado del alma. Inofensivo, seguro. Me har&eacute; amiga de la reina de los balones fuera. Los reinados de los parques. Esos s&iacute; deber&iacute;an ser perpetuos. He recogido a alguien de la calle, lo alimento y le doy refugio. A veces pienso que no es un extra&ntilde;o, que soy yo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estoy durmiendo bien, mam&aacute;, por fin, con ayudita, pero duermo, parece que no hay nada m&aacute;s importante en el mundo que dormir. Y nadie duerme. Hay que dormir a toda costa. Haciendo lo que haga falta para cansarse. Llorar, correr, fugar, odiar, obedecer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estoy viendo gente, t&iacute;a, no estoy sola, no te preocupes, igual me hace bien que te preocupes por m&iacute;. Vienen, se van, algunos se quedan. Voy despacio. No he meditado a&uacute;n con las monjas dharmadatta. Dame un chance. No me sent&eacute; en flor de loto con mi l&aacute;tigo y tu lista de reproducci&oacute;n para soltar, pero no bebo, te parecer&aacute; poco, a m&iacute; no. Tampoco ya leo los hor&oacute;scopos, dicen demasiadas veces la verdad. Quiero que sea sorpresa.
    </p><p class="article-text">
        Me centro en m&iacute;, compa&ntilde;ero, como me lo pides todos los d&iacute;as, pero tambi&eacute;n me descentro para no perderme. Llevo a&ntilde;os amasando placer y diversi&oacute;n para el cuerpo y los corazones. Lo sabes. Solo volver&eacute; a hacer mi trabajo. Cada d&iacute;a, cada hora. Como un animal insignificante.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-DCZJcjSA4DY-6577', 'youtube', 'DCZJcjSA4DY', document.getElementById('yt-DCZJcjSA4DY-6577'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-DCZJcjSA4DY-6577 src="https://www.youtube.com/embed/DCZJcjSA4DY?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Estoy caminando, pana, como me aconsejaste, sin rumbo. No me he quedado en silencio, pero a veces me quedar&eacute; en silencio. Y en esos momento en mi cabeza estar&eacute; escuchando la letra de &ldquo;Ojos en los ojos&rdquo; de Chico Buarque, cuando canta como mujer, y sentir&eacute; que la escrib&iacute; yo para el futuro y que un d&iacute;a sonar&aacute; a todo volumen en la casa de nuestros sue&ntilde;os que tiene las puertas abiertas de par en par.
    </p><p class="article-text">
        <em>GW</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Wiener]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ojos-ojos-chico-buarque_129_9320145.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Sep 2022 10:22:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/462402e0-fad7-4723-b005-9064df56bd83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="517196" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/462402e0-fad7-4723-b005-9064df56bd83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="517196" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ojos en los ojos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/462402e0-fad7-4723-b005-9064df56bd83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Gabriela Wiener,Chico Buarque]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cincuenta años de la canción más mágica: Construcción de Chico Buarque]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cincuenta-anos-cancion-magica-construccion-chico-buarque_1_8235697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eef11fec-a227-4294-9b78-225734dc2959_16-9-discover-aspect-ratio_default_1026983.jpg" width="1141" height="642" alt="Cincuenta años de la canción más mágica: Construcción de Chico Buarque"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En versos de 14 sílabas que terminan con esdrújulas el músico contó un día en la vida de un obrero. La Rolling Stone la eligió como la mejor canción brasileña de todos los tiempos y fue un gran éxito de ventas. Pasado y presente de Construcción y de Buarque.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ladrillo con ladrillo en un dise&ntilde;o m&aacute;gico&rdquo;, canta Chico Buarque en la segunda estrofa. Todos los versos tienen 14 s&iacute;labas y todos terminan con palabras esdr&uacute;julas. Cuentan el d&iacute;a de un obrero desde que se despide de su mujer (&ldquo;Am&oacute; aquella vez como si fuese la &uacute;ltima&rdquo;) hasta que cae de una obra en construcci&oacute;n: &ldquo;Muri&oacute; a contramano entorpeciendo el tr&aacute;nsito&rdquo;. Esa l&iacute;nea es la &uacute;nica que rompe la regularidad, acentuada por la orquestaci&oacute;n obsesiva, teatral. Cuatro cuartetos y esa l&iacute;nea final que luego se repetir&aacute;n con las &uacute;ltimas palabras cambiadas de lugar (m&aacute;s alguna nueva).&nbsp;El dise&ntilde;o de los ladrillos ser&aacute; l&oacute;gico y &eacute;l morir&aacute; entorpeciendo al p&uacute;blico. En una &uacute;ltima repetici&oacute;n s&oacute;lo habr&aacute; seis versos, m&aacute;s esa l&iacute;nea final, fatal, definitiva: &ldquo;Muri&oacute; a contramano entorpeciendo el s&aacute;bado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Constru&ccedil;&acirc;o&rdquo;, una de las canciones m&aacute;s extraordinarias de la historia, fue grabada hace cincuenta a&ntilde;os. <strong>Podr&iacute;a haber sido ayer. Nada ha cambiado demasiado en la vida de un obrero.</strong> Pero, sobre todo, el poder de la canci&oacute;n sigue siendo el mismo. Un poder que radica, claro, en su dise&ntilde;o m&aacute;gico. &ldquo;Constru&ccedil;&agrave;o&rdquo; es una construcci&oacute;n que se incluy&oacute; en un disco de larga duraci&oacute;n con ese mismo t&iacute;tulo y que, desde ya, es otra construcci&oacute;n que la incluye en su interior. El primer lado abr&iacute;a con &ldquo;Deus lhe pague&rdquo; y cerraba con aquella canci&oacute;n. Pero el &uacute;ltimo verso se encadenaba con otro ladrillo (m&aacute;gico, l&oacute;gico) en la pared, la repetici&oacute;n coral, como distante, de la pieza que hab&iacute;a comenzado el juego: &ldquo;Por ese pan para comer, por ese suelo donde dormir/ Un certificado para nacer y una concesi&oacute;n para sonre&iacute;r/ Por que me dejen respirar, porque me dejen existir/ Dios le pague&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-wBfVsucRe1w-2319', 'youtube', 'wBfVsucRe1w', document.getElementById('yt-wBfVsucRe1w-2319'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-wBfVsucRe1w-2319 src="https://www.youtube.com/embed/wBfVsucRe1w?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Chico Buarque de Hollanda hab&iacute;a inventado un juego, el Ludop&eacute;dio. Una especie de metegol con cartas. Largu&iacute;simo, imposible de jugar. Un fracaso comercial. Y hab&iacute;a estudiado arquitectura. Sue&ntilde;a, contaba en una charla con este periodista, con ciudades. Sus pesadillas tienen que ver con puertas que faltan o que no est&aacute;n donde deber&iacute;an. Los personajes de sus novelas tampoco est&aacute;n donde esperan. Viven, en <em>Budapest</em>, en una extra&ntilde;a ciudad donde los nombres de las plazas y calles son los de los jugadores de la selecci&oacute;n de futbol de Hungr&iacute;a en el Mundial de 1954. O en <em>Esa gente</em>, su sexta novela, publicada el a&ntilde;o pasado, transitan por un lugar casi inexistente, so&ntilde;ado (en pesadillas), donde <em>esa gente</em> festeja los linchamientos, donde nada tiene ni pies ni cabeza y un presidente de pacotilla, totalmente imaginario, se parece demasiado al que gobierna Brasil, ese pa&iacute;s que, tambi&eacute;n parece imaginado. Chico Buarque, que corrigi&oacute; el libro durante la pandemia, encerrado en una casa en las serran&iacute;as vecinas a R&iacute;o de Janeiro, vive tambi&eacute;n entre dos lugares,&nbsp;R&iacute;o y Par&iacute;s. Y all&iacute;, m&aacute;s que en su casa en un bar, en el extremo de la Ile StLouis, sobre el puente que la une con la ribera derecha del Sena y con la Ile de la Cit&eacute;. &ldquo;Conserv&eacute; una mirada extranjera sobre R&iacute;o. Todav&iacute;a tengo una relaci&oacute;n de deslumbramiento con la ciudad. En R&iacute;o est&aacute; mi origen como compositor; es la fuente de mi m&uacute;sica. La m&uacute;sica brasile&ntilde;a que yo aprend&iacute; a disfrutar ven&iacute;a de R&iacute;o: el samba, los carnavales, los programas de Radio Nacional&rdquo;, dec&iacute;a en un documental que formaba parte de una trilog&iacute;a y donde hablaba de s&iacute; mismo a partir de sus tres ciudades (la otra es Roma, donde vivi&oacute; de ni&ntilde;o y luego exiliado durante m&aacute;s de un a&ntilde;o). Como el protagonista de <em>Budapest</em>, cultiva la fascinaci&oacute;n del que siente a cada ciudad como propia y se siente siempre en una ciudad ajena.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En &lsquo;Constru&ccedil;&atilde;o&rsquo;, la emoci&oacute;n estaba en el juego de palabras&rdquo;, explicaba en una entrevista publicada por le revista <em>Status</em> en 1973.&nbsp; &ldquo;Ahora, si uno mete una persona dentro de un juego de palabras, como si fuera un ladrillo, acaba jugando con la emoci&oacute;n de las personas. Pero hay una diferencia entre hacerlo con intenci&oacute;n o, en mi caso, hacerlo sin estar preocupado por el significado. Si estuviera en una torre de marfil, aislado, tal vez se me ocurriera un juego de palabras con algo et&eacute;reo en el medio, la Patagonia, tal vez, que no tiene nada que ver con nada. No pondr&iacute;a en la letra un ser humano. Pero no vivo aislado. Me gusta entrar en un bodeg&oacute;n, jugar billar, o&iacute;r las conversaciones de la calle, ir al f&uacute;tbol. Todo entra en la cabeza en tumulto y sale en silencio. O sea que una canci&oacute;n es el resultado de una vivencia que no es solitaria, que es la contraparte del juego mental y garantiza tener los pies sobre la Tierra. La vivencia es el contrapeso de la soledad y viene de la solidaridad y del sentido social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Era una canci&oacute;n compleja. Complej&iacute;sima. Estaba orquestada por Rog&eacute;rio Duprat, un ex alumno del compositor vanguardista Karlheinz Stockhausen que hab&iacute;a sido parte de la psicodelia del fundante <em>Tropic&aacute;lia: ou Panis et circensis</em>, el disco con el que Caetano Veloso, Gilberto Gil, Tom Z&eacute;, Gal Costa y el grupo Os mutantes polemizaban con la bossa nova. Duraba 7 minutos cuando en la radio no se pasaba nada que durara m&aacute;s de 3. Pero fue un &eacute;xito radial. Se pasaba d&iacute;a y noche &ndash;Chico Buarque supo mucho despu&eacute;s que gracias a las coimas pagadas por la grabadora&ndash;.&nbsp;Y vendi&oacute; m&aacute;s de 140.000 copias en las primeras cuatro semanas. La revista<em> Rolling Stone</em> la eligi&oacute; como la mejor canci&oacute;n brasile&ntilde;a de todos los tiempos y junto con &ldquo;Aguas de mar&ccedil;o&rdquo;, de Tom Jobim, integra la parte indiscutible del canon. La pieza de Jobim es un a&ntilde;o posterior (fue editada por primera vez como complemento de una revista y se incluy&oacute; el notable &aacute;lbum <em>Matita Per&eacute;</em>, de 1973).&nbsp; Eran a&ntilde;os prol&iacute;ficos en Brasil. &ldquo;Oriente&rdquo; de Gilberto Gil, &ldquo;Agnus Sei&rdquo; de Jo&acirc;o Bosco y Aldir Blanc, &ldquo;Travess&iacute;a&rdquo; y &ldquo;Conversando no bar&rdquo; de Milton Nascimento,&nbsp; no menos de una decena de Caetano y otras tantas del propio Chico &ndash;algunas, como &ldquo;Cotidiano&rdquo; o &ldquo;Acalanto&rdquo; incluidas tambi&eacute;n en el &aacute;lbum <em>Constru&ccedil;&acirc;o</em>&ndash; podr&iacute;an participar por derecho propio en cualquier antolog&iacute;a. Buarque, no obstante, no dudar&iacute;a: &ldquo;Chega de saudade&rdquo;. Como cuenta a Violeta Weinschelbaum en el libro <em>Estaci&oacute;n Brasil. Conversaciones con m&uacute;sicos brasile&ntilde;os </em>(publicado por Norma en 2006): &ldquo;Tengo la memoria visual de haber escuchado eso y haberme quedado totalmente embriagado. Me acuerdo de eso y de haberle pedido a mi pap&aacute; que comprara el disco y, m&aacute;s tarde, me acuerdo de una tarde enterita escuch&aacute;ndolo, no s&eacute; cu&aacute;ntas veces seguidas. Solo esa canci&oacute;n. Despu&eacute;s escuch&eacute; un poco el otro lado, 'Bim Bom', y volv&iacute; a 'Chega de saudade'. La debo haber escuchado unas 80 veces&rdquo;. En otra parte de su di&aacute;logo con Weinschelbaum habla de su amor por la literatura rusa, de su af&aacute;n por aprender el idioma. &ldquo;Le&iacute; las ediciones en franc&eacute;s de <em>La Pl&eacute;iade</em>, que ten&iacute;a mi pap&aacute;, pero quer&iacute;a saber ruso para leerlas. Aprend&iacute; el alfabeto cir&iacute;lico. Aun lo s&eacute;. Pero abandon&eacute; el proyecto. Pas&oacute; por ah&iacute; Jo&acirc;o Gilberto tocando la guitarra y me dije: yo voy para ese lado&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-yUuJrpP0Mak-1091', 'youtube', 'yUuJrpP0Mak', document.getElementById('yt-yUuJrpP0Mak-1091'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-yUuJrpP0Mak-1091 src="https://www.youtube.com/embed/yUuJrpP0Mak?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n de Jo&agrave;o Gilberto no es extra&ntilde;a. Como tampoco su pasi&oacute;n por la <em>chanson &aacute; texte</em> francesa, en particular por George Brassens y Jacques Brel (aunque tambi&eacute;n Gilbert B&eacute;caud y Aznavour, como se ocupaba de puntualizar) que se entroncaba con el gusto de su madre por Edith Piaf y una &eacute;poca de fascinaci&oacute;n con la cultura francesa &ndash;el cine, la literatura&ndash; en que, adem&aacute;s con sus amigos hablaba s&oacute;lo en franc&eacute;s  (&ldquo;&eacute;ramos unos snobs&rdquo;, dec&iacute;a). En rigor, <strong>Buarque es el &uacute;nico gran autor brasile&ntilde;o de su generaci&oacute;n en quien el rock y el pop norteamericano e ingl&eacute;s y el blues rele&iacute;do por ellos no hicieron mella en absoluto. </strong>Ni Dylan ni los Beatles est&aacute;n entre sus fuentes. Y mientras el tropicalismo o el Clube da esquina reinterpretaban a Lennon y McCartney &eacute;l compon&iacute;a canciones con Tom Jobim (que, de paso, adem&aacute;s de haber compuesto junto a Chico una de las canciones de <em>Constru&ccedil;&acirc;o</em>, &ldquo;Olha Maria&rdquo;, toca all&iacute; el piano) y Vinicius de Moraes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Abuela, me voy a Italia. Cuando vuelva, probablemente ya est&eacute;s muerta. Pero no te preocupes. Voy a ser cantor de radio. Y si sintoniz&aacute;s la radio del cielo, me vas a escuchar&rdquo;. La carta de despedida, escrita por Chico Buarque a los 8 a&ntilde;os, es tal vez la primera muestra de su talento. &ldquo;Cuando escuch&eacute; &lsquo;La banda&rsquo;, estaba en Nueva York. &Eacute;l estudiaba arquitectura. Dibujaba ciudades imaginarias, siempre con una fuente en una plaza. La noticia de que hab&iacute;a ganado un festival de canciones me sorprendi&oacute;. Supe que en ese momento &eacute;l hab&iacute;a dejado de ser mi hijo y yo hab&iacute;a comenzado a ser su padre&rdquo;, escribi&oacute; el historiador S&eacute;rgio Buarque de Holanda, amigo de Vinicius de Moraes y esposo de la pianista amateur Maria Am&eacute;lia Ces&aacute;rio Alvim. &ldquo;Con &lsquo;La banda&rsquo; hab&iacute;a tenido &eacute;xito. Lo que era entonces el &eacute;xito&rdquo;, contaba Chico. &ldquo;Me compr&eacute; un auto y un departamento chico. Segu&iacute;a pensando, en ese entonces, que ser&iacute;a arquitecto. Antes de irme a Italia hab&iacute;a grabado tres LPs y no me hab&iacute;a ido mal. Cuando volv&iacute; hice el primero para la Philips, al que le pusieron de t&iacute;tulo Chico Buarque 4. Pero era un disco de compromiso, por obligaci&oacute;n. La Polygram me hab&iacute;a adelantado un dinero mientras estaba en Italia y ten&iacute;a que devolverlo&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-ZFf623HWhJ4-8310', 'youtube', 'ZFf623HWhJ4', document.getElementById('yt-ZFf623HWhJ4-8310'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-ZFf623HWhJ4-8310 src="https://www.youtube.com/embed/ZFf623HWhJ4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s lleg&oacute; <em>Constru&ccedil;&acirc;o</em> que, adem&aacute;s, fue una gigantesca apuesta comercial del sello, cuyo director musical era Roberto Menescal, uno de los nombres claves de la bossa nova. &ldquo;Llamamos a Duprat, que nos pidi&oacute; una orquesta de m&aacute;s de 60 m&uacute;sicos. Perfecto, los contratamos. Ten&iacute;amos adem&aacute;s una consola de cuatro canales, toda una novedad para la &eacute;poca&rdquo;, cuenta Menscal. &ldquo;Pero nadie sab&iacute;a manejarla demasiado bien y cuando la mezcla de &lsquo;Constru&ccedil;&acirc;o&rsquo; estaba terminada alguien, ya no recuerdo qui&eacute;n, apret&oacute; el bot&oacute;n equivocado y borr&oacute; todo. Pensamos regrabarla con guitarra y nada m&aacute;s. Si ped&iacute;amos m&aacute;s dinero a la Philips para hacer la grabaci&oacute;n de nuevo nos mataban. Pero en ese momento ten&iacute;a varias producciones importantes presupuestadas, de Elis (Regina) entre otras. Saqu&eacute; un poco de plata de cada una y volvimos a llamar a los m&uacute;sicos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No me sent&iacute; un m&uacute;sico verdadero hasta ese disco&rdquo;, dec&iacute;a por su parte Chico. &ldquo;Creo que fue el primer disco donde me sent&iacute; un profesional&rdquo;. Adem&aacute;s de Duprat el &aacute;lbum inclu&iacute;a arreglos de Magro, uno de los fundadores del grupo MPB4 cuya formaci&oacute;n original (&eacute;l, Miltinho, Aquiles y Ruy Faria) acompa&ntilde;&oacute; a Buarque en sus grabaciones y presentaciones en vivo entre 1966 y 1974 (hasta el punto de que muchos llamaban al grupo MPB5). &ldquo;&rdquo;Constru&ccedil;&acirc;o&ldquo; fue creado y en muchos aspectos condicionado por el pa&iacute;s en el que viv&iacute;a. No me parece que fuera un disco de protesta &ndash;reflexionaba en una entrevista con Gerardo Leite publicada en 1989&ndash;. Pero existen canciones que refieren inmediatamente a la realidad que se estaba viviendo, a la realidad pol&iacute;tica del pa&iacute;s. En todos los discos de esos a&ntilde;os, la lucha contra la censura previa, la lucha por la libertad de expresi&oacute;n est&aacute; muy presente&rdquo;. All&iacute;, a partir de esa canci&oacute;n y de ese disco, conceptual sin declamaciones, el ni&ntilde;o pol&iacute;glota, el que hab&iacute;a aprendido ingl&eacute;s en Roma y franc&eacute;s en R&iacute;o, el inventor de juegos de cartas y de palabras, el antiguo estudiante de arquitectura constru&iacute;a su propia ciudad. Su mundo. Ladrillo con ladrillo.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-lQJfzGJ6L9A-6389', 'youtube', 'lQJfzGJ6L9A', document.getElementById('yt-lQJfzGJ6L9A-6389'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-lQJfzGJ6L9A-6389 src="https://www.youtube.com/embed/lQJfzGJ6L9A?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <em>DF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cincuenta-anos-cancion-magica-construccion-chico-buarque_1_8235697.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Aug 2021 03:03:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/eef11fec-a227-4294-9b78-225734dc2959_16-9-discover-aspect-ratio_default_1026983.jpg" length="107595" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/eef11fec-a227-4294-9b78-225734dc2959_16-9-discover-aspect-ratio_default_1026983.jpg" type="image/jpeg" fileSize="107595" width="1141" height="642"/>
      <media:title><![CDATA[Cincuenta años de la canción más mágica: Construcción de Chico Buarque]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/eef11fec-a227-4294-9b78-225734dc2959_16-9-discover-aspect-ratio_default_1026983.jpg" width="1141" height="642"/>
      <media:keywords><![CDATA[Música,Brasil,Chico Buarque]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
