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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Hamlet]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/hamlet/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Hamlet]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Subrayados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/subrayados_129_8241247.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a393b9b-9598-49fe-b895-f3ee72eab2e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Subrayados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué hace que un texto constituya una lengua viva?, se pregunta Alexandra Kohan. Que se lo pueda seguir leyendo, que se lo pueda seguir subrayando, empieza a responder y así habla de Hamlet, de los duelos, del deseo, de Lacan, de las lecturas y recuerda a su profesor, Osvaldo Umérez.</p><p class="subtitle">Por Alexandra Kohan. - Duelos.</p></div><p class="article-text">
        <em>                                                                                                                                                                            Para Osvaldo Um&eacute;rez, in memoriam</em>
    </p><p class="article-text">
        Una obra lo es tambi&eacute;n por los subrayados. Los de otros y tambi&eacute;n los propios y tambi&eacute;n lo que subrayamos en lo que otros subrayaron. Una especie de Mamushka de resaltados, un palimpsesto que no cesa. El texto se hace en y con los subrayados; en definitiva, como dice <strong>Juan Ritvo</strong>, &ldquo;un texto por venir es el &uacute;nico texto de que disponemos&rdquo;. No hablo s&oacute;lo del g&eacute;nero &ldquo;comentario&rdquo; o de los an&aacute;lisis, hablo de subrayados. Los lugares en los que alguien se detiene por <em>algo</em>: una palabra, una idea, una resonancia; esa porci&oacute;n que se decide anotar, escribir al margen, sacar del total del texto o, en rigor, para hacer del texto algo que se resista a la totalidad. Ah&iacute; leer implica un gesto que produce, como se&ntilde;ala Ritvo, un &ldquo;m&aacute;s all&aacute; de la totalidad, es la singularidad que se impone m&aacute;s all&aacute; de la totalidad. [...] Supone un objeto que se ha excluido de la totalidad, pero a la vez queda excluido de la totalidad el que lee&rdquo;. Ni interpretar ni analizar, leer. Y en esa lectura se produce un efecto: el lector. Ni el texto ni el lector pueden ser dados, siempre son un efecto de la lectura, de esos subrayados. Detenerse en esos subrayados permite que un texto no se cierre sobre s&iacute; mismo, que no rechace nuevas lecturas. Acaso ah&iacute; radique la diferencia entre los distintos modos de leer. &iquest;Qu&eacute; hace que un texto constituya una lengua viva? Que se lo pueda seguir leyendo, que se lo pueda seguir subrayando. Que no se coagule en un dogma. Sobre todo cuando se trata de textos tan le&iacute;dos, comentados y analizados como Haml<em>et,</em> de William Shakespeare.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Las lecturas hacen de un texto algo vivo en la medida en que no pretendan ser una hermeneusis. Nicol&aacute;s Rosa dice que para enfrentar esas lecturas hermen&eacute;uticas, &ldquo;podemos postular una lectura de las ruinas textuales operando sobre la desaparici&oacute;n, fragmentaci&oacute;n y parcelamiento para luego intentar reconstruirlos, lo que Freud llamaba construcci&oacute;n- reconstrucci&oacute;n dando pie para una nueva lectura arqueol&oacute;gica donde el Sujeto- lector contribu&iacute;a a la reconstrucci&oacute;n de los restos&rdquo;. No se trata del sentido &uacute;ltimo del texto. Quiz&aacute;s la pregunta no sea, como sugiere Jacques Lacan, &iquest;qu&eacute; quiere decir eso?, sino &iquest;qu&eacute; es lo que al decir, es<em>o </em>quiere?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        R<em>uinas textuales, restos.</em> El subrayado es m&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alguna vez Lacan defini&oacute; la literatura como la acomodaci&oacute;n de restos.</strong> Y entonces pienso en <em>Hamlet</em>, no s&oacute;lo en el texto mismo, en su literatura, sino en aquello de lo que se trata a la vez que aquello que trata, <em>eso</em> que queda tratado en la obra. El tratamiento de la cosa. Quiz&aacute;s tambi&eacute;n se trate de eso: de c&oacute;mo se acomodan los restos, como en un duelo. Esos restos que insisten, que vuelven intocados, que se repiten y se precipitan ineluctables. Esos restos que no descansan. Es que s&iacute;, &ldquo;los restos&rdquo;, dice Eduardo Rinesi, &ldquo;con todos los valores que contiene esa palabra, son un tema fundamental en <em>Hamlet</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando leemos <em>Hamlet</em>, asistimos a una coreograf&iacute;a de la imposibilidad en lo que a los duelos se refiere, los restos se resisten a ser acomodados. Ya en el comienzo leemos a Claudio decir que el recuerdo de su hermano est&aacute; todav&iacute;a fresco -&iexcl;como el cad&aacute;ver!- pero que aunque haya que mantener el luto en el coraz&oacute;n y en el reino, tambi&eacute;n hay que seguir ocup&aacute;ndose de s&iacute; mismos. Que se puede seguir con &ldquo;un ojo esperanzado y el otro sin consuelo/con alegr&iacute;a en el funeral y lamentos en la boda&rdquo; (las citas corresponden a la traducci&oacute;n de Eduardo Rinesi). Claudio y Gertrudis est&aacute;n juntos, se van a casar, Hamlet no disimula su desagrado ante la rapidez de ese casamiento y esa rapidez, ese pasar de uno a otro, va a quedar plasmada as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        Econom&iacute;a, Horacio, econom&iacute;a. Los manjares cocidos&nbsp;
    </p><p class="article-text">
                                                       	[para el funeral&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sirvieron como fiambres en las mesas de la boda.
    </p><p class="article-text">
        (La palabra <em>fiambre</em> en esa traducci&oacute;n lo hace todav&iacute;a m&aacute;s impresionante).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa coreograf&iacute;a de duelos imposibilitados pasa entonces por varios lados a lo largo de la obra: el Rey asesinado que vuelve como espectro y que no logra descansar en paz, Gertrudis que pasa de un marido al otro sin temor y sin temblor, Polonio y su &ldquo;furtivo funeral&rdquo;, como dice Laertes, Ofelia enterrada casi sin ceremonia. Los ritos, dice Lacan, han sido abreviados y clandestinos. Esas muertes, esos duelos impedidos, terminan por desacompasar, descuajeringar, desencajarlo todo. <em>Time is out of joint </em>es tambi&eacute;n la cifra de esa especie de zafarrancho. Un zafarrancho que desorienta a varios, pero sobre todo a Hamlet. Hamlet no encuentra las coordenadas para orientarse en lo que al deseo se refiere. No hay agujero en donde refugiarse porque todos se desviven por taparlos. &#8203;Esas muertes no logran agujerear el macizo estado de cosas, pretendidamente impenetrable, en el que todos saben demasiado y en el que nadie est&aacute; dispuesto a perder nada. Y entonces Hamlet ensaya hasta la desesperaci&oacute;n alg&uacute;n movimiento que pueda al menos rasgar alguna tela.
    </p><p class="article-text">
        Cuando entr&eacute; a la c&aacute;tedra de Osvaldo Um&eacute;rez en 1998, <em>Hamlet </em>formaba parte del programa de la materia. <strong>Formarse en psicoan&aacute;lisis nunca es sin las marcas subjetivas de aquel que nos ense&ntilde;a, sobre todo cuando el que nos ense&ntilde;a no est&aacute; en el lugar del pedagogo, ni del que sabe. </strong>Osvaldo Um&eacute;rez era un apasionado del psicoan&aacute;lisis y tanto <em>Hamlet</em>, como la lectura que Lacan hace de la tragedia, le encantaban. Fue as&iacute; que yo tambi&eacute;n aprend&iacute; a deleitarme con el texto de Shakespeare. <em>Hamlet </em>es la tragedia del deseo, no un tratado filos&oacute;fico, y as&iacute; aprendimos a leerla con &eacute;l. Y mientras daba clase sobre <em>Hamlet,</em> Um&eacute;rez tambi&eacute;n hac&iacute;a menci&oacute;n a las relaciones amorosas, al lugar que la mujer ocupa para un hombre, a c&oacute;mo se anudan y se desanudan los <em>partenaires</em>, al deseo y sus rodeos. Sus clases eran de antolog&iacute;a. Desbordaban de estudiantes sentados en el piso escuch&aacute;ndolo. Muchos ya hab&iacute;an cursado la materia, pero volv&iacute;an como oyentes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hamlet es la tragedia del deseo, no un tratado filosófico, y así aprendimos a leerla con él.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El 20 de julio de 2008 Osvaldo Um&eacute;rez muere en un accidente de auto. Muchos de mis compa&ntilde;eros y yo seguimos en la c&aacute;tedra. Me gusta contarles a los estudiantes, en cada cuatrimestre que empieza, que entr&eacute; a esa c&aacute;tedra cuando Osvaldo Um&eacute;rez era su titular. <strong>Quiz&aacute;s sea una excusa para seguir pronunciando en voz alta su nombre.</strong> Siempre nos quedar&aacute; <em>Hamlet</em>, pensaba. Pero este a&ntilde;o un nuevo adjunto se hizo cargo de la c&aacute;tedra y sac&oacute; <em>Hamlet</em> del programa. Me entristec&iacute; mucho. Para m&iacute;, <em>Hamlet</em> era lo que a&uacute;n persist&iacute;a de Um&eacute;rez en la transmisi&oacute;n del psicoan&aacute;lisis en esa c&aacute;tedra, era su perfume, ese que nos dejaba impregnado cuando nos saludaba. <em><strong>Hamlet </strong></em><strong>no est&aacute; m&aacute;s en el programa y entonces volv&iacute; a experimentar la p&eacute;rdida. </strong>Una vez m&aacute;s, otra vez. O quiz&aacute;s todav&iacute;a la est&eacute; construyendo, como dice Ritvo: &ldquo;la p&eacute;rdida no es un dato, porque hay que construirla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>The time is out of joint.</em> Me gusta mucho esa frase. Es una de mis preferidas de todo <em>Hamlet.</em> Y por eso me gusta mucho lo que hace Eduardo Rinesi en <em>Actores y soldados. Cinco ensayos hamletianos</em> (UGNS), un trabajo minucioso, sutil en el que la va destejiendo, va desmenuzando la frase. Lo que Rinesi subraya, entre otras cosas, es que <em>The time is out of joint, </em>de Hamlet, es el <em>Something is rotten in the state of Denmark</em>, de Marcelo. &ldquo;Lo que est&aacute; podrido en Dinamarca es el lenguaje. Las palabras y los eslabonamientos de palabras que conforman los discursos que propone el poder pol&iacute;tico estatal para explicar lo que ha pasado, las razones de la muerte del antiguo rey y de la legitimidad del que sigui&oacute;, y que nadie, como descubrimos a poco de andar, cree demasiado que digamos&rdquo;. Se dice cualquier cosa, nadie se entiende, no hay un relato que logre acallar el cuchicheo del populacho. Subrayo lo siguiente: &ldquo;los juegos de palabras, los dobles sentidos, las ambivalencias y las polivalencias, las palabras que se dicen con un significado y que son entendidas (...) con otro, no son una demostraci&oacute;n m&aacute;s o menos pintoresca del genio literario de Shakespeare, no son un decorado de la acci&oacute;n que se desarrolla a lo largo de la pieza, sino que son, en realidad el verdadero tema de la pieza. <em>Hamlet</em> es una pieza sobre el lenguaje y sobre su desquicio&rdquo;. Los cuerpos y el lenguaje desquiciados. Un an&aacute;lisis tambi&eacute;n hace con <em>eso</em>.
    </p><p class="article-text">
        Una vez en una conversaci&oacute;n como cualquier otra, Osvaldo Um&eacute;rez desliz&oacute;, sin estridencias, que el deseo de mi pap&aacute; -que era casi un ingeniero en sonido y fabricaba equipos de audio- ten&iacute;a mucho que ver con mi elecci&oacute;n por la pr&aacute;ctica del psicoan&aacute;lisis. Qued&eacute; at&oacute;nita. Nunca lo hab&iacute;a pensado antes. Fue muy lindo saber, a partir de ese momento, gracias a &eacute;l, que llevo la marca de ese deseo en lo que hago. Fue un hallazgo. Cuando le&iacute; en Jean Allouch que la transmisi&oacute;n se produce por fuera de lo familiar pens&eacute; en eso, en esos padres que hacen que algo de su deseo <em>pase</em> en la medida en que no est&aacute;n aleccionando en el lugar de Padres, esos que creen que saben lo que es bueno para sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando era adolescente escuchaba un grupo de m&uacute;sica que se llamaba <em>This Mortal Coil</em>. Me gustaba much&iacute;simo ese grupo. Nunca me pregunt&eacute; qu&eacute; quer&iacute;a decir ese nombre, tampoco busqu&eacute; nunca su significado. Me bastaba experimentar lo que me produc&iacute;an esa m&uacute;sica, esas letras y esas voces: una tristeza amable, una alegr&iacute;a moderada, una peque&ntilde;a sensaci&oacute;n en el pecho, una especie de nostalgia agazapada, una melancol&iacute;a en estado de inminencia. Cuando llegu&eacute; a la lectura que hace Lacan de <em>Hamlet</em> -por primera vez en la c&aacute;tedra-, me encontr&eacute; con que es una expresi&oacute;n de Hamlet<em> </em>y que, adem&aacute;s, Lacan se detiene en ella: <em>This mortal coil</em>. Me acuerdo de la sorpresa, la emoci&oacute;n, la conmoci&oacute;n de leer en el texto esas tres palabras que para m&iacute; significaban tanto: <em>this mortal coil. </em>Me pas&oacute; algo que puede que sea exagerado, esa clase de exageraci&oacute;n de la que habla Alan Pauls, &ldquo;un trance de lectura sublime&rdquo;. Y es que fue un instante en el que todos los fragmentos de un mundo se acomodaron, fue un instante en el que toda la dispersi&oacute;n que implica vivir se reuni&oacute; en un solo sintagma, fue un instante que hizo que el deseo quedara situado. Quiz&aacute;s sea ef&iacute;mero, s&iacute;. Pero eso <em>pas&oacute;</em> y sigue pasando.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Y es que fue un instante en el que todos los fragmentos de un mundo se acomodaron, fue un instante en el que toda la dispersión que implica vivir se reunió en un solo sintagma, fue un instante que hizo que el deseo quedara situado. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La literatura acomoda los restos desquiciados de una vida, esos &ldquo;restos de mundos que se han ido sucediendo y que no por ser incompatibles dejan de hacer buenas migas, demasiado, en el interior de cada uno de nosotros&rdquo;, como dice Lacan. &ldquo;Partir de los restos desperdigados. Producir lo existente como resto&rdquo;, subrayo apenas empieza <em>Quipu</em>, de Mar&iacute;a P&iacute;a L&oacute;pez. Un poco m&aacute;s adelante subrayo: &ldquo;Vivir: romperse. &iquest;Qu&eacute; vida no est&aacute; rota? Aprender a re&iacute;r mientras se rompe (...) Vivir es romperse. En el amor, en el deseo, en el esfuerzo, en el lloro, en la envidia, en los celos, en la p&eacute;rdida y en la victoria&rdquo;. Se trata otra vez, una vez m&aacute;s, de hacer con esos restos, con esos trozos de vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es a partir de Hamlet que Lacan precisa que, para que alguien nos haga falta, antes tuvimos que haber sido para ese alguien la causa de su deseo. No hay deseo sin duelo, no hay deseo sin agujero</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es a partir de <em>Hamlet</em> que Lacan precisa que, para que alguien nos haga falta, antes tuvimos que haber sido para ese alguien la causa de su deseo. No hay deseo sin duelo, no hay deseo sin agujero. Allouch lo dice as&iacute;: &ldquo;el duelo no es solamente perder a alguien (...), es perder a alguien perdiendo un trozo de s&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n con ese trozo de s&iacute; que se pierde, que agujerea, se escribe un texto hecho de subrayados, de restos, de trazos en los rodeos de un mapa del deseo.
    </p><p class="article-text">
        <em>AK</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Kohan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/subrayados_129_8241247.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Aug 2021 10:12:56 +0000]]></pubDate>
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