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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Osvaldo Lamborghini]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/osvaldo-lamborghini/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Osvaldo Lamborghini]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Fiord, libros sobre el sonido, La merma y Miranda July]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/fiord-libros-sonido-merma-miranda-july_1_12525386.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Fiord, libros sobre el sonido, La merma y Miranda July"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Tamara y Male Rey conversan todo el rato sobre libros: uno de Osvaldo Lamborghini, uno de César Aira, uno de Sebastián Hacher, uno de John Cage, uno de María Moreno y uno de Miranda July.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/show/6j1i7RoKVpVfR5NnEo8bsm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado</a> es un podcast de <strong>elDiarioAR</strong> realizado por <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en <a href="https://open.spotify.com/episode/5h8EylXKHGWTzNqmcz6VUp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify,</a> plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/fiord-libros-sonido-merma-miranda-july_1_12525386.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Aug 2025 18:23:03 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Fiestonga de garchar: de Lamborghini a Tolosa Paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fiestonga-garchar-lamborghini-tolosa-paz_129_8273398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed1b2868-be85-454d-b6ac-f1fcde4540d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fiestonga de garchar: de Lamborghini a Tolosa Paz"></p><p class="article-text">
        La primera vez que se ley&oacute; la palabra &ldquo;garchar&rdquo; en la literatura argentina fue en 1969, en <em>El fiord</em>. La escribi&oacute; Osvaldo Lamborghini en 1967, dej&aacute;ndola caer a una de sus tantas frases de oro: <strong>&ldquo;Y as&iacute;, cuando advirti&oacute; que la fiestonga se iniciaba, la fiestonga de garchar, se entiende, empez&oacute; a arrastrarse con la jeta contra&iacute;da hacia el camastro donde Alcira y yo nos refocil&aacute;bamos&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nadie como Osvaldo Lamborghini llev&oacute; tan lejos la fantas&iacute;a de perfecci&oacute;n del arte literario. Cada frase, incluso cada palabra, son presencias irremplazables esculpidas en el m&aacute;rmol blanco de las p&aacute;ginas, para no hablar de las profundidades a las que se entierran las ra&iacute;ces de su puntuaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es el gran escritor de todas las lenguas argentinas, pronunciadas sin reconocimiento de sus jerarqu&iacute;as, ni de sus niveles ni de la calamidad del prestigio.</strong> En su molienda vale tanto el preciosismo como la pornograf&iacute;a snuff, el salvajismo gauchesco como los personajes refinados de Thomas Mann, la limpieza de un amanecer en la pampa como un charco de sangre oscura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos lecturas memorables y enfrentadas de esas composiciones, se pronuncian sin faltar a la verdad. Una es la de Germ&aacute;n Garc&iacute;a, que en el pr&oacute;logo a la primera edici&oacute;n de <em>El Fiord</em> dice: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se puede escribir tan mal?&rdquo;. La otra, es la de C&eacute;sar Aira, que en el suyo a la edici&oacute;n de <em>Novelas y cuentos</em> de Ediciones del Serbal, de 1988, le contesta: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se puede escribir tan bien?&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no hemos entrado aqu&iacute; a venerar al &iacute;dolo, sino a husmear en la palabra &ldquo;garchar&rdquo;, seguramente extra&iacute;da de una jerga en la que se intuyen resonancias pol&iacute;ticas y poder juvenil. En 1969, Lamborghini ten&iacute;a menos de 30 a&ntilde;os, y el hecho de que no haya hablado de &ldquo;fiestonga de matar&rdquo; (o de hacerse matar), aun cuando <em>El Fiord </em>es lo m&aacute;s parecido a una carnicer&iacute;a que pueda encontrarse en la literatura, recuerda un comentario de Ricardo Piglia sobre los grupos armados que empezaron a formarse a fines de los a&ntilde;os &rsquo;60 del siglo pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Piglia dijo que Germ&aacute;n Garc&iacute;a (el mundo es un pa&ntilde;uelo) hab&iacute;a imaginado las noticias del futuro unos a&ntilde;os antes del 24 de marzo de 1976: <strong>&ldquo;Los van a matar a todos. Lo que hay que hacer ac&aacute; es coger&rdquo;.</strong> Una premonici&oacute;n en la l&iacute;nea de las preferencias de Lamborghini, que da por sabido que la fiestonga es de garchar y no de otra cosa (&ldquo;se entiende&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Garchar para no morir fue la consigna oculta de buena parte de la juventud argentina de los a&ntilde;os &rsquo;70.</strong> Sexo y muerte juntos, solo en el Marqu&eacute;s de Sade, Gilles de Rais o la condesa B&aacute;thory. Por afuera de esa <em>plenitud</em>, siempre hubo que optar, y los j&oacute;venes argentinos lo hicieron dejando sus estelas en distintos mares.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La implantaci&oacute;n de la palabra-bomba &ldquo;garchar&rdquo; por Victoria Tolosa Paz en la campa&ntilde;a electoral fue, como vimos, un deslizamiento. No hay nada que produzca m&aacute;s accidentes que hablar. De pronto, se le dio la importancia que se le adeudaba a uno de los verbos m&aacute;s utilizados del idioma de los argentinos, y a uno de los actos m&aacute;s realizados por la poblaci&oacute;n (aunque bastante menos que trabajar), y se record&oacute; su existencia antigua y su origen salvaje en medio de una discusi&oacute;n de ideas.
    </p><p class="article-text">
        Una vez exhumado el t&eacute;rmino, la candidata del Frente de Todos lo asoci&oacute; inmediatamente a la antimateria del martirio militante. Lo instal&oacute; en el campo del derecho popular, la inmediatez y el universalismo, variantes del carpe diem que mantiene viva la llama peronista. Un territorio que es tambi&eacute;n el de <em>El Fiord</em>, el cuento argentino en el que garchan (y se matan) todos.
    </p><p class="article-text">
        Pronunciar una palabra, una sola, que derive en un esc&aacute;ndalo ser&iacute;a un chiste victoriano si no fuese por la importancia argentina de quienes lo protagonizan en el siglo XXI mientras postulan sociedades infalibles. Y all&iacute; est&aacute;, all&iacute; va la palabra &ldquo;garchar&rdquo;, adictiva, transversal y polimorfa, cruzando los campos del cielo y cayendo a la esfera p&uacute;blica donde se da comienzo a la cacer&iacute;a del zorro sem&aacute;ntico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Facundo Manes, pastor TED importado de la Generaci&oacute;n del &rsquo;80 del siglo XIX y sost&eacute;n de la Ilustraci&oacute;n en la era de la Coscu Army, dijo que el comentario acerca de garchar &ldquo;atrasa&rdquo;.</strong> Con el respeto que merece su investidura neuronal, dig&aacute;mosle que garchar no parece ser un acto que atrase o adelante. No es un reloj a pilas. Tampoco es un hecho cl&aacute;sico, ni moderno ni propiedad de las vanguardias del futuro. <strong>Simplemente es una fuerza bestial que lo sostiene todo (empezando por la civilizaci&oacute;n), que est&aacute; all&iacute; desde hace millones de a&ntilde;os y all&iacute; seguir&aacute;, manifest&aacute;ndose como lo que es: una actualidad continua en la que se teje, garchando, la supervivencia de las hormigas, los peces espada, los talibanes y los cient&iacute;ficos adelantados.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con la misma seriedad (no menos que la de Sergio Berni, otro al que el verbo le hizo un da&ntilde;o moral irreparable), Mar&iacute;a Eugenia Vidal contrarrest&oacute; la palabra &ldquo;garchar&rdquo; con su pesadilla: &ldquo;trabajo&rdquo;. La acompa&ntilde;&oacute; una indignaci&oacute;n generalizada y llamativamente err&aacute;tica, que dej&oacute; flotando en el aire una pregunta ofensiva: &iquest;esta gente no garcha? Tan extendida es la actividad del verbo garchar, tan ordinaria y agotadora su menci&oacute;n en las calles, las casas, los bares y los trenes que el recelo que produce nos hace pensar en la <em>renuncia</em> de sus detractores al contacto con la palabra maldita y sus aplicaciones (lo que seguramente no ocurre puertas adentro de sus monasterios).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La frase completa de Tolosa Paz, de la que se centrifug&oacute; la palabra &ldquo;garchar&rdquo; para molerla a palos, retoma cierto l&eacute;xico de Per&oacute;n y de Eva Duarte asociado a la escala humana, la inmediatez, el melodrama pol&iacute;tico y una m&iacute;stica de la emoci&oacute;n. Pero no me interesa citarla sino a trav&eacute;s de los componentes que las sostienen por dentro: &ldquo;posible&rdquo; &ldquo;felicidad&rdquo;, &ldquo;pueblo&rdquo;, &ldquo;patria&rdquo; &ldquo;garchar&rdquo;, &ldquo;vida&rdquo;, &ldquo;baile&rdquo;, &ldquo;disfrute&rdquo;, &ldquo;goce&rdquo;, &ldquo;humanos&rdquo;, &ldquo;divertirnos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ducha fr&iacute;a de seriedad que se desat&oacute; sobre ese c&oacute;ctel de t&eacute;rminos sensibles, un poco borders, con un punto de apoyo en la pol&iacute;tica (ep&iacute;tome del mediano plazo) y otro, m&aacute;s firme, en la vida (la actualidad pura), no puede no verse como un gesto de intercepci&oacute;n policial de <strong>&ldquo;lo peronista&rdquo;, esa fuerza incontrolable que desea desesperadamente conectar con el hoy.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si hay una presencia din&aacute;mica en las disputas que monopolizan el escenario de las ri&ntilde;as culturales, <strong>es la de los cazadores de felicidad.</strong> Son mareas que act&uacute;an en representaci&oacute;n de sus deseos de conquistas modestas pero masivas, siempre cercadas por las fuerzas de la censura, m&aacute;s amargas que alcohol en gel. Por un lado, el s&iacute;; por el otro, el no. Por un lado, garchar; por el otro, el celibato indirecto del trabajo. Por un lado, el hoy; por el otro, el ven&iacute; ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        La org&iacute;a de pol&iacute;tica y poes&iacute;a que corre por <em>El Fiord</em>, texto interminable del as de la violencia y la belleza, parece concluir por cansancio. Pero se trata de una falsa alarma. Al borde del desmayo, cuando no de la muerte, los personajes de Lamborghini llegan vivos como pueden a la &uacute;ltima l&iacute;nea del cuento y, con el &uacute;ltimo aliento, como si el final fuese un principio, salen &ldquo;en manifestaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fiestonga-garchar-lamborghini-tolosa-paz_129_8273398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Sep 2021 03:05:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Peronismos,Victoria Tolosa Paz,Osvaldo Lamborghini]]></media:keywords>
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