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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Carbón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/carbon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Carbón]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los gigantes de la inversión mundial siguen apostando por el carbón pese a sus compromisos por recortar emisiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/gigantes-inversion-mundial-siguen-apostando-carbon-pese-compromisos-recortar-emisiones_1_8866808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9009e122-93d5-472d-8b3e-314361e02651_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los gigantes de la inversión mundial siguen apostando por el carbón pese a sus compromisos por recortar emisiones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">BlackRock y Vanguard, las dos mayores gestoras del mundo, incrementan en 2021 sus posiciones en el sector tras haberse adherido a iniciativas mundiales para impulsar una economía más verde</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Reconocemos que hay una necesidad urgente de acelerar la transici&oacute;n hacia las cero emisiones y que los gestores de activos desempe&ntilde;amos un papel para cumplir los objetivos del Acuerdo de Par&iacute;s y garantizar la transici&oacute;n&rdquo;. Con esta frase arranca el documento firmado por decenas de gestoras de fondos de inversi&oacute;n del mundo, comprometi&eacute;ndose a impulsar la descarbonizaci&oacute;n de la econom&iacute;a. Muchos de estos firmantes, entre ellos las dos mayores inversores del mundo, BlackRock y Vanguard, figuran igualmente entre los principales fondos que participan en el sector del carb&oacute;n. Lejos de reducir sus posiciones tras haber firmado el compromiso, &eacute;stas se mantienen al alza, registrando importantes incrementos respecto al a&ntilde;o anterior.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.netzeroassetmanagers.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">iniciativa Net Zero Asset Managers (NZAM)</a> naci&oacute; a finales de 2020 y la lista de firmantes se fue ampliando durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Nace a la imagen y semejanza de la Net Zero Banking Alliance, surgida a ra&iacute;z de la cumbre de Par&iacute;s, con el fin de comprometer al sector financiero con la redirecci&oacute;n de la financiaci&oacute;n hacia modelos econ&oacute;micos m&aacute;s sostenibles que cumplan con el objetivo de transici&oacute;n clim&aacute;tica pactada en dicho encuentro internacional. As&iacute;, las gestoras de fondos de inversi&oacute;n reconocen su papel para presionar mediante sus inversiones a que las compa&ntilde;&iacute;as asuman compromisos frente al cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Estos compromisos contrastan con informes que hacen distintas ONGs medioambientales en las que se cifran los activos que estas gestoras en la industria del carb&oacute;n. Uno de estos informes recientes es el publicado por la alemana Urgewald y una veintena de organizaciones que anualmente actualiza la <a href="https://www.coalexit.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Global Coal Exit List</em></a>. Este listado cifra las inversiones que tienen los grandes fondos mundiales, as&iacute; como la financiaci&oacute;n que otorga la banca internacional. Este informe cifra en 1,2 billones de d&oacute;lares, algo m&aacute;s de un bill&oacute;n de euros, los activos que tienen los m&aacute;s de 4.000 gestores analizados en m&aacute;s de un millar de compa&ntilde;&iacute;as estrechamente vinculadas al carb&oacute;n. Supone un incremento del 16% en apenas un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Para contabilizar estos activos, los responsables del informe estudian a todas las empresas que tengan m&aacute;s del 20% de sus ingresos procedentes ya sea de la extracci&oacute;n o miner&iacute;a del carb&oacute;n, as&iacute; como de la producci&oacute;n energ&eacute;tica a base de la quema de este combustible. Tambi&eacute;n se incluye a aquellas que superen determinados niveles de producci&oacute;n y las que tengan en cartera la creaci&oacute;n de nuevas centrales o nuevos &aacute;mbitos de exploraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        BlackRock es la mayor gestora de fondos del mundo. Es, adem&aacute;s, uno de los inversores m&aacute;s influyentes de todo el sector financiero. En Espa&ntilde;a es el principal inversor del Ibex35 y es uno de los mayores inversores en los cinco bancos que figuran en el selectivo espa&ntilde;ol. Es, adem&aacute;s, la principal gestora de inversiones de espa&ntilde;oles en el extranjero, especialmente desde sus distintos fondos en Luxemburgo. Sus amplias posiciones en todos los principales &iacute;ndices burs&aacute;tiles convierten a su consejero delegado, Larry Fink, en una voz muy escuchada en todos los mercados en los que participa. Son conocidas las misivas que env&iacute;a a los consejeros delegados de las empresas en las que participa la gestora cada a&ntilde;o, en las que expone su visi&oacute;n de la econom&iacute;a, las tendencias en los mercados financieros y la necesidad de transitar a una econom&iacute;a m&aacute;s baja en emisiones.
    </p><p class="article-text">
        Pese a ello, figura en el informe de Urgewald como el principal inversor en la industria del carb&oacute;n. Seg&uacute;n los autores del documento, sus activos en estas actividades superan los 108.000 millones de d&oacute;lares y ha incrementado sus posiciones casi un 30% en apenas un a&ntilde;o. Un ejercicio, el de 2021, en el que BlackRock firm&oacute; su adhesi&oacute;n al NZAM. El propio Fink lleg&oacute; a reconocer en el pasado que, m&aacute;s all&aacute; del compromiso por una econom&iacute;a baja en emisiones, la gestora tiene <a href="https://www.eldiario.es/economia/mayor-accionista-ibex-reconoce-impulso-economia-verde-choca-obligacion-inversores_1_6390535.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">compromisos de rentabilidad con sus clientes que son incompatibles con un cambio brusco en la pol&iacute;tica de inversi&oacute;n</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="Los 10 mayores inversores del mundo en la industria del carbón" aria-label="Tabla" id="datawrapper-chart-9U7VD" src="https://datawrapper.dwcdn.net/9U7VD/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="864"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(e){if(void 0!==e.data["datawrapper-height"]){var t=document.querySelectorAll("iframe");for(var a in e.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<t.length;r++){if(t[r].contentWindow===e.source)t[r].style.height=e.data["datawrapper-height"][a]+"px"}}}))}();
</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        Fink escribi&oacute; esta semana <a href="https://www.blackrock.com/corporate/investor-relations/larry-fink-chairmans-letter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva carta a los accionistas de los fondos de BlackRock</a> para analizar la situaci&oacute;n abierta tras la invasi&oacute;n de Ucrania. En ella recuperaba sus mensajes del pasado en favor de la transici&oacute;n ecol&oacute;gica, aunque reconoc&iacute;a que la guerra en el Este de Europa iba a retrasar este cambio. Aseguraba que la transici&oacute;n deb&iacute;a de ser &ldquo;justa&rdquo;. &ldquo;Es importante destacar que no ocurrir&aacute; de la noche a la ma&ntilde;ana o en l&iacute;nea recta.&nbsp;Requiere que cambiemos la combinaci&oacute;n de energ&iacute;a marr&oacute;n a marr&oacute;n claro a verde claro y a verde&rdquo;, defiende el ejecutivo en su misiva.
    </p><p class="article-text">
        Con su crecimiento BlackRock desbanc&oacute; en 2021 al hasta ahora principal inversor en la industria del carb&oacute;n, Vanguard. Esta gestora, tambi&eacute;n estadounidense, es la segunda mayor del mundo, por detr&aacute;s de la que dirige Fink. Sus inversiones en compa&ntilde;&iacute;as muy vinculadas al carb&oacute;n ascienden a 101.000 millones de d&oacute;lares. Sus activos han aumentado en un 19%, aunque el mayor crecimiento de BlackRock le ha arrebatado la primera posici&oacute;n en el ranking. Al igual que su competidor, Vanguard se encuentra entre los firmantes de NZAM. &ldquo;Nadie debe dejarse enga&ntilde;ar por la presencia de BlackRock y Vanguard en la alianza. Estas dos instituciones tienen m&aacute;s responsabilidad en la aceleraci&oacute;n del cambio clim&aacute;tico que ning&uacute;n otro inversor institucional del mundo&rdquo;, se&ntilde;ala Yann Louvel, analista de Reclaim Finance, otra de las organizaciones que participa en el estudio.
    </p><h3 class="article-text">EEUU, principal inversor en carb&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Lejos de estas dos grandes gestoras se encuentran otros nombres importantes entre los inversores estadounidenses. Es el caso de Capital Group, State Street o Fidelity. Entre los 10 mayores inversores en carb&oacute;n del mundo solo dos son de fuera de EEUU: la japonesa GPIF y la india Life Insurance Corporation. Seis de los 10 mayores inversores del mundo en carb&oacute;n, pertenecen a la citada alianza. El informe destaca que los inversores estadounidenses suponen el 56% de la presencia de las gestoras en la industria del carb&oacute;n. Le siguen, de lejos, Jap&oacute;n, India y Canad&aacute;. Estos cuatro pa&iacute;ses, junto con China y Reino Unido, acumulan m&aacute;s del 80% de la inversi&oacute;n mundial en carb&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La propia alianza NZAM defiende que la firma del compromiso para la reducci&oacute;n de emisiones &ldquo;no significa necesariamente&rdquo; que las gestoras se desprendan de estos activos. &ldquo;El compromiso y la administraci&oacute;n son palancas clave y las gestoras deben asegurarse de que los activos que administran se descarbonicen en l&iacute;nea con los objetivos de cero emisiones netas y pueden tener m&aacute;s impacto en las emisiones de la econom&iacute;a real que simplemente con una desinversi&oacute;n&rdquo;, defiende la alianza en su web. &ldquo;Dicho esto, esperamos que las gestoras tengan en cuenta la alineaci&oacute;n potencial de los activos en su toma de decisiones de inversi&oacute;n, lo que puede resultar en no asignar capital a inversiones con alto contenido en carbono&rdquo;, matiza.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de las gestoras, el informe pone el foco en los bancos que participan en la financiaci&oacute;n de estas compa&ntilde;&iacute;as. Lo hacen mediante dos v&iacute;as: prestando dinero para sus proyectos o asegurando las emisiones de deuda que sirven a estas empresas para financiarse. Teniendo en cuenta los tres a&ntilde;os que van desde 2012 a 2021, el informe cifra en 1,5 billones de euros estas operaciones de financiaci&oacute;n. Los bancos chinos y japoneses acaparan en este caso el ranking de principales financiadores en el sector del carb&oacute;n. El ICBC chino encabeza la lista, con m&aacute;s de 60.000 millones, seguido por el nip&oacute;n Mizuho y Citic. Como ocurre con las gestoras de activos, 10 de las 12 entidades bancarias que m&aacute;s pr&eacute;stamos otorgan a estas industrias pertenecen a la alianza por las cero emisiones.
    </p><p class="article-text">
        <em>DL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Larrouy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/gigantes-inversion-mundial-siguen-apostando-carbon-pese-compromisos-recortar-emisiones_1_8866808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Mar 2022 11:33:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los gigantes de la inversión mundial siguen apostando por el carbón pese a sus compromisos por recortar emisiones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Emisiones,Carbón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El texto clave de la COP26 pide por primera vez que se terminen las ayudas públicas al petróleo, el gas y el carbón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/texto-clave-cop26-pide-primera-vez-terminen-ayudas-publicas-petroleo-gas-carbon_1_8476998.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e964922-90d1-4029-b0d9-4d4d40f8570d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El texto clave de la COP26 pide por primera vez que se terminen las ayudas públicas al petróleo, el gas y el carbón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El borrador reconoce la brecha que hay entre lo que debe hacerse y lo que se hace en realidad, pero no concreta las partes de financiación para los países empobrecidos y los mercados de carbono</p><p class="subtitle">Decepción con el primer borrador de la Cumbre de Glasgow: "Es muy débil"</p></div><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo borrador de texto clave de la cumbre clim&aacute;tico de Glasgow incluy&oacute;, por primera vez, que se terminen las ayudas p&uacute;blicas a los combustibles f&oacute;siles: petr&oacute;leo, carb&oacute;n y gas.<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/paises-destinan-triple-ayudas-publicas-gas-petroleo-carbon-energias-limpias_1_8460550.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Estos subsidios, que sumaron el a&ntilde;o pasado 375.000 millones de d&oacute;lares, triplican anualmente</a> el apoyo a las energ&iacute;as renovables y taponan la transici&oacute;n energ&eacute;tica hacia un modelo que emita poco CO2, la causa del cambio clim&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        El documento presentado por el presidente de la COP26, Alok Sharma, dice que la convenci&oacute;n &ldquo;llama a las partes a acelerar el abandono de los subsidios a los combustibles f&oacute;siles&rdquo;. Esta propuesta tiene que pasar por la revisi&oacute;n de todas las delegaciones incluidos los estados que encabezan la lista de ayudas, muy concentrados en Oriente pr&oacute;ximo: Kuwait, Arabia Saud&iacute;, Emiratos &Aacute;rabes Unidos, Catar...
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de este movimiento, la propuesta de acuerdo pone por escrito casi todas las &uacute;ltimas evidencias que los cient&iacute;ficos fueron desgranando recientemente sobre el avance acelerado del cambio clim&aacute;tico y su soluci&oacute;n: recortar m&aacute;s las emisiones de CO2 de los combustibles f&oacute;siles. Pero se queda mucho m&aacute;s difuso a la hora de pedir a los pa&iacute;ses ricos el dinero necesario para que los pa&iacute;ses empobrecidos no salgan m&aacute;s perjudicados.
    </p><p class="article-text">
        El borrador de la presidencia implica que los pa&iacute;ses dejen patente en la declaraci&oacute;n final que la humanidad se gast&oacute; ya tres cuartas partes del calor global extra que se admiti&oacute; como margen de seguridad en el Acuerdo de Par&iacute;s debido a &ldquo;las actividades humanas&rdquo;. El documento de trabajo actual de las negociaciones &ldquo;expresa alarma y preocupaci&oacute;n&rdquo;. Este &uacute;ltimo borrador dice que el margen de CO2 que a&uacute;n queda para cumplir el Acuerdo de Par&iacute;s (el presupuesto de carbono) &ldquo;est&aacute; siendo r&aacute;pidamente agotado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este apartado que las conferencias llaman &ldquo;mitigaci&oacute;n&rdquo;, es decir, atajar la ra&iacute;z del problema aparece el concepto de &ldquo;recorte de emisiones globales de di&oacute;xido de carbono&rdquo; e incluye que deber&iacute;a ser &ldquo;del 45% en 2030 respecto al nivel de 2010&rdquo; y alcanzar &ldquo;el cero neto hacia mitad de siglo&rdquo;.&nbsp;Tambi&eacute;n incorporaron la que ponen &ldquo;&eacute;nfasis&rdquo; en que se aumente la &ldquo;ambici&oacute;n&rdquo; para todo: mitigar el cambio clim&aacute;tico, adaptarse a sus efectos ya inevitables y financiar a los vulnerables. Parece que hay consenso en denominar a los pr&oacute;ximos diez a&ntilde;os &ldquo;d&eacute;cada cr&iacute;tica&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Ya estaba descontado</h3><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que todo eso est&aacute; ya, m&aacute;s o menos descontado. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/paises-multiplicar-cambio-climatico-contener_1_1163011.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El c&aacute;lculo de rebajar las emisiones a la mitad en diez a&ntilde;os</a> se present&oacute; a finales de 2019, la desviaci&oacute;n entre el CO2 que se est&aacute; liberando y lo que podr&iacute;a permitirse para contener el calentamiento en 1,5&ordm;C tambi&eacute;n as&iacute; <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/onu-avisa-nadie-salvo-danos-crisis-climatica-causada-humanidad_1_8205448.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como la responsabilidad humana del calentamiento global acelerado sin precedentes.   </a>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No estemos afrontando la emergencia clim&aacute;tica tal y como es&rdquo;, analiza el coordinador de cambio clim&aacute;tico en Ecologistas en Acci&oacute;n, Javier Andaluz. Tras revisar el borrador, Andaluz subraya que se &ldquo;est&aacute;n diciendo cosas que ya han aclarado los cuerpos cient&iacute;ficos, pero no hay pocos pasos adelante respecto a lo que ya estaba planteado en el Acuerdo de Par&iacute;s&rdquo;.  Andaluz s&iacute; ve positivo que se haya incluido la petici&oacute;n de finiquitar las subvenciones f&oacute;siles. &ldquo;Esperamos que se mantenga al final&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La directora de Greenpeace Internacional, Jennifer Morgan piensa que &ldquo;la tarea de esta conferencia siempre ha sido conseguir que el calentamiento global se quedara en 1,5&ordm;C, pero, con este texto, los l&iacute;deres mundiales est&aacute;n dej&aacute;ndolo para el a&ntilde;o que viene. Si esto es lo mejor que pueden hacer, est&aacute; claro que los j&oacute;venes estar&aacute;n furiosos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, el texto que liber&oacute; la presidencia de la COP lleva a&ntilde;adido que &ldquo;anota con seria preocupaci&oacute;n&rdquo; que los planes reci&eacute;n remitidos este a&ntilde;o por los pa&iacute;ses dan como resultado una efecto contrario al que m&aacute;s arriba dice que hay que perseguir: las emisiones agregadas subir&aacute;n un 13% en 2030. Queda as&iacute; anotada la brecha que evidencia una incoherencia entre lo que se acordar&iacute;a que hay que hacer y los planes de acci&oacute;n que se acaban de presentar. &ldquo;Enfatizamos la urgente necesidad de incrementar los esfuerzos para reducir colectivamente las emisiones mediante una acci&oacute;n acelerada&rdquo;, puede leerse ahora mismo en los documentos de trabajo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la luz de este borrador, las partes decidieron crear un programa de trabajo para elevar esta ambici&oacute;n a la hora de mitigar el cambio clim&aacute;tico. Urge a las partes a que revisen y refuercen en 2022 sus objetivos para 2030 en la medida necesaria para colocarse en una l&iacute;nea que cumpla el Acuerdo de Par&iacute;s. Y solicita que se haga una s&iacute;ntesis del efecto combinado de los planes nacionales cada a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, este borrador tambi&eacute;n pide una evaluaci&oacute;n general de c&oacute;mo se est&aacute;n desarrollando los planes a largo plazo de los pa&iacute;ses (para 2050) en cuanto al recorte de emisiones de CO2 y que est&eacute; ya preparado para la COP del a&ntilde;o que viene.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Donde la conferencia est&aacute; encallando es a la hora de conseguir que se concrete la financiaci&oacute;n. Sigue urgiendo a los pa&iacute;ses a que completen el fondo que se adopt&oacute; ya en el Acuerdo de Par&iacute;s de 2015 que deber&iacute;a haberse culminado en 2020 y que todav&iacute;a no est&aacute;. Esto hace que los pa&iacute;ses vulnerables se opongan a admitir m&aacute;s compromisos. Al fin y al cabo, m&aacute;s del 90% de las emisiones de CO2 provienen de la mitad m&aacute;s rica del planeta.  
    </p><p class="article-text">
        La analista Jennifer Tollman explica que, en varios aspectos, este texto recoge &ldquo;los m&aacute;ximos que se han visto en las salas de negociaciones, pero eso refleja la enorme brecha que hay entre la realidad y lo que ocurre en las conversaciones&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Rejón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/texto-clave-cop26-pide-primera-vez-terminen-ayudas-publicas-petroleo-gas-carbon_1_8476998.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Nov 2021 14:20:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El texto clave de la COP26 pide por primera vez que se terminen las ayudas públicas al petróleo, el gas y el carbón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[COP26,Cambio Climático,Crisis climática,Gas,Petróleo,Carbón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La apuesta multimillonaria de Wall Street por el carbón que destrozó los Apalaches]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/apuesta-multimillonaria-wall-street-carbon-destrozo-apalaches_130_8313776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0409ecaf-d9bf-430f-84b1-49c43c4ee8ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La apuesta multimillonaria de Wall Street por el carbón que destrozó los Apalaches"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por Evan Osnos - A finales del siglo XX los fondos de inversión apostaron con ganas por la producción de carbón en los EEUU. Perdieron, pero los trabajadores y el medioambiente pagaron la factura.</p></div><p class="article-text">
        Una o dos veces por generaci&oacute;n los estadounidenses redescubren los Apalaches. A veces llegan a trav&eacute;s de las caricaturas &ndash;la tira c&oacute;mica <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Li%27l_Abner" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Li'l Abner</a> o la estrella de los concursos de belleza infantiles <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2013/may/20/here-comes-honey-boo-boo-harsh-reality" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Honey Boo Boo</a>&ndash; o, en el pasado reciente, Buckwild, un <em>reality show</em> sobre adolescentes de Virginia Occidental que la MTV tuvo que transmitir con subt&iacute;tulos. Otras veces el encuentro ha sido bastante menos divertido. En 1962, el cr&iacute;tico social Michael Harrington public&oacute; <em>La Otra Am&eacute;rica</em>, que llam&oacute; la atenci&oacute;n sobre lo que describi&oacute; como un &ldquo;c&iacute;rculo vicioso de pobreza&rdquo; que &ldquo;retuerce y deforma el esp&iacute;ritu&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante el &uacute;ltimo cambio de siglo, en los fondos de inversi&oacute;n de Nueva York crec&iacute;a el inter&eacute;s por las minas de carb&oacute;n. El carb&oacute;n nunca hab&iacute;a tenido un gran atractivo para los inversores de Wall Street &ndash;las minas eran sucias, anticuadas y estaban atadas a contratos sindicales que las hac&iacute;an dif&iacute;ciles de comprar y vender&ndash;, pero hacia fines de la d&eacute;cada de 1990, las econom&iacute;as en crecimiento de Asia comenzaron a consumir cada vez m&aacute;s energ&iacute;a, y los inversores predijeron que su demanda crecer&iacute;a al otro lado del mundo, en los Apalaches. En 1997, la mina Hobet, con 25 a&ntilde;os en funcionamiento en la zona rural de Virginia Occidental, fue comprada por primera vez por una compa&ntilde;&iacute;a cotizada, Arch Coal. Emprendi&oacute; una gran expansi&oacute;n, dinamitando las cumbres y vertiendo los escombros en r&iacute;os y arroyos. El crecimiento de la mina Hobet consumi&oacute; las monta&ntilde;as y comunidades a su alrededor. Vista desde el aire, la mina lleg&oacute; a parecerse a una gran ameba gris &ndash;con 35 kil&oacute;metros de punta a punta&ndash; que se abre espacio entre la serran&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        De cerca, los efectos son mucho m&aacute;s profundos. Cuando Wall Street lleg&oacute; a la tierra del carb&oacute;n, provoc&oacute; una serie de repercusiones que resultaron casi invisibles para el mundo exterior, pero tuvieron una relevancia en la vida de la gente de la zona.
    </p><p class="article-text">
        En la ladera de la mina Hobet, la familia Caudill hab&iacute;a vivido de la caza y los cultivos durante un siglo. Su hogar ten&iacute;a 30 hect&aacute;reas de bosque regados por peque&ntilde;os riachuelos. Los Caudill no fueron demasiado cr&iacute;ticos con la miner&iacute;a; muchos de ellos tambi&eacute;n fueron mineros. John Caudill fue un experto en explosivos hasta que un d&iacute;a, en la d&eacute;cada de 1930, una carga explot&oacute; demasiado pronto y lo dej&oacute; ciego. Sus d&iacute;as de minero se terminaron, pero ten&iacute;a suficiente tierra, y John y su mujer criaron 10 hijos. Cultivaron papas, ma&iacute;z, lechugas, tomates, remolachas y frijoles; cazaron en los bosques y recolectaron bayas y ginseng. Detr&aacute;s de la casa, la colina estaba repleta de cicuta, helechos y melocotones.
    </p><p class="article-text">
        Uno a uno, los ni&ntilde;os de los Caudill crecieron y dejaron la casa familiar para estudiar y trabajar. Se asentaron en los pueblos cercanos, pero se quedaron cerca como para volver a su hogar los fines de semana. El nieto de John, Jerry Thompson, creci&oacute; a media hora de all&iacute; por un camino de tierra. &ldquo;Podr&iacute;a contar con una mano los domingos que no pas&eacute; aqu&iacute;&rdquo;, dijo. El men&uacute; de su abuela nunca cambiaba: pollo frito, pur&eacute; de papas, frijoles verdes, ma&iacute;z y pastel. &ldquo;Pod&iacute;as caminar durante horas por la propiedad. Ten&iacute;a muchos primos aqu&iacute;, y pase&aacute;bamos por los graneros y trep&aacute;bamos por las monta&ntilde;as y nos met&iacute;amos en el arroyo y caz&aacute;bamos cangrejos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pronto, la mina Hobet rode&oacute; la tierra de los Caudill por tres bandas, y Arch Coal quiso comprarla. Algunos de los miembros de quer&iacute;an venderla. &ldquo;No somos ricos, y a algunos nos va mejor que a otros&rdquo;, dijo Thompson. Un primo le dijo: &ldquo;Tengo dos hijos que deben ir a la universidad. No puedo dejar pasar esta oportunidad porque nunca volver&eacute; a ver 50.000 d&oacute;lares&rdquo;. Pens&oacute;: &ldquo;Tiene raz&oacute;n; para &eacute;l era una buena decisi&oacute;n&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        Al final, nueve parientes decidieron vender, pero seis se negaron. Jerry fue uno de ellos. Arch los demand&oacute;, sosteniendo que convertir el terreno en un dep&oacute;sito de desechos era, en t&eacute;rminos legales, &ldquo;el uso m&aacute;s adecuado para la propiedad&rdquo;. El caso lleg&oacute; a la corte suprema de Virginia Occidental, donde la justicia pregunt&oacute;, esc&eacute;pticamente, &ldquo;&iquest;El uso m&aacute;s adecuado de la tierra es ser un basurero?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Phil Melick, el abogado de la empresa, contest&oacute;: &ldquo;Se ha convertido en eso&rdquo;. Agreg&oacute;: &ldquo;El uso de la tierra cambia con el tiempo. El valor de la tierra cambia con el tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La justicia dijo, convencida, que el valor de la propiedad para la familia no pod&iacute;a ser solamente econ&oacute;mico. Melick sostuvo que lo era. &ldquo;Debe ser medido econ&oacute;micamente&rdquo;, dijo, &ldquo;o no puede ser medido en absoluto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sorprendidos, los Caudill ganaron el caso. Pudieron conservar 10 hect&aacute;reas, aunque la victoria fue pasajera. Bajo sus pies, la tierra se volv&iacute;a irreconocible. Los qu&iacute;micos producidos por la mina en la cima de la monta&ntilde;a redibujaban el paisaje como en un extra&ntilde;o cuadro. En los arroyos, las hojas y las ramas se cubrieron de cobre por la acumulaci&oacute;n de carbonato, las piedras se volvieron negras como la tinta por los dep&oacute;sitos de manganeso. En el r&iacute;o Mud, que corr&iacute;a junto a la propiedad de los Caudill, un bi&oacute;logo del Servicio Forestal Estadounidense recolect&oacute; larvas de pescado con dos ojos a un lado de la cabeza. Atribuy&oacute; las deformaciones al selenio, un subproducto de la miner&iacute;a, y advirti&oacute; en un informe que el ecosistema estaba &ldquo;al borde de un acontecimiento t&oacute;xico grave&rdquo;. De hecho, en 2010, la revista Science public&oacute; un estudio sobre 78 arroyos pr&oacute;ximos a minas a cielo abierto en Virginia Occidental donde casi todos conten&iacute;an altos niveles de selenio.
    </p><p class="article-text">
        Esto iba m&aacute;s all&aacute; del normal equilibrio entre beneficios y contaminaci&oacute;n, otra vuelta en el ciclo de desarrollo industrial y limpieza. La miner&iacute;a a cielo abierto es b&aacute;sicamente un campo tecnol&oacute;gico muy destructivo. Hasta la d&eacute;cada de 1990 casi no exist&iacute;a, y los cient&iacute;ficos tardaron un tiempo en medir sus efectos en la tierra y en las personas. Para los ecologistas, los Apalaches del sur eran un campo particular, uno de los bosques templados de maderas duras m&aacute;s productivos y diversos del planeta. Durante a&ntilde;os, las colinas albergaron m&aacute;s especies de salamandras que cualquier otro sitio, y un follaje exhuberante que atrae a las aves migratorias neotropicales de miles de kil&oacute;metros a la redonda para empollar a sus pr&oacute;ximas generaciones. 
    </p><p class="article-text">
        La mina cambi&oacute; la tierra de arriba a abajo: despu&eacute;s de dinamitar las cimas &ndash;lo que los mineros llaman &ldquo;sobrecarga&rdquo;&ndash; las excavadoras empujaron los restos por las laderas, cubriendo los arroyos y los r&iacute;os. El agua de las lluvias se filtr&oacute; a trav&eacute;s de este extra&ntilde;o guiso artificial de metal, pirita, sulfuro, s&iacute;lice, sales y carb&oacute;n, que por primera vez se hallaban expuestos en la superficie. La lluvia se mezcl&oacute; con los qu&iacute;micos y descendi&oacute; por las colinas, fluy&oacute; hacia los arroyos y riachuelos y, finalmente, hacia los r&iacute;os del valle, de donde se serv&iacute;an los habitantes del sur de Virginia Occidental.
    </p><p class="article-text">
        Emily Bernhardt, una bi&oacute;loga de la Universidad Duke, que pas&oacute; a&ntilde;os rastreando los efectos de la mina Hobet, explica: &ldquo;Los insectos acu&aacute;ticos que salen de estos arroyos est&aacute;n cargados de selenio. Las ara&ntilde;as que los comen se cargan de selenio  y eso produce deformidades en los peces y en las aves&rdquo;. Los efectos distorsionaron la cadena alimentaria. Normalmente, los peque&ntilde;os insectos criados en el agua volaban hacia el bosque, y alimentaban a los sapos, tortugas y aves. Pero, corriente abajo, los cient&iacute;ficos descubrieron que algunas especies hab&iacute;an sido remplazadas por moscas que suelen encontrarse en plantas de tratamiento de aguas residuales. Ya en 2009 era imposible ignorar el da&ntilde;o. En un estudio, los bi&oacute;logos que rastrean a un ave migratoria llamada reinita cer&uacute;lea revelaron que su poblaci&oacute;n hab&iacute;a ca&iacute;do un 82% en 40 a&ntilde;os. El informe de 2010 de la revista Science llegaba a la conclusi&oacute;n de que los efectos de la miner&iacute;a a cielo abierto en el agua, la biodiversidad y la productividad forestal eran &ldquo;continuos e irreversibles&rdquo;. Las minas a cielo abierto han enterrado m&aacute;s de 1.600 kil&oacute;metros de cursos de agua a lo largo de los Apalaches y, seg&uacute;n la Agencia de Protecci&oacute;n Ambiental Estadounidense, han alterado 5.600 kil&oacute;metros cuadrados de tierras, una superficie mayor a la del estado de Delaware.
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                La entrada a la mina Hobet.                            </span>
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        Poco tiempo despu&eacute;s, los cient&iacute;ficos tambi&eacute;n descubrieron sus efectos en las personas. Cada explosi&oacute;n en la cima de las monta&ntilde;as liberaba elementos que sol&iacute;an estar bajo tierra: plomo, ars&eacute;nico, selenio, manganeso. El polvo ca&iacute;a sobre el agua potable, los muebles de jard&iacute;n o entraba por las ventanas abiertas. La investigaci&oacute;n dirigida por Michael Hendryx, profesor de salud p&uacute;blica en la Universidad de Virginia Occidental, public&oacute; hallazgos sobre los v&iacute;nculos alarmantes entre las minas a cielo abierto y los problemas de salud entre quienes viv&iacute;an cerca de ellas, incluyendo el c&aacute;ncer, enfermedades cardiovasculares y defectos de nacimiento. Entre 1979 y 2005, los 70 condados de los Apalaches que m&aacute;s depend&iacute;an de la miner&iacute;a registraron, en promedio, m&aacute;s de 2.000 muertes adicionales cada a&ntilde;o. Desde cierta perspectiva, esas muertes podr&iacute;an considerarse como el coste del progreso, el precio de la prosperidad que traer&iacute;a el carb&oacute;n. Pero Hendryx tambi&eacute;n derrib&oacute; ese argumento: las muertes costaron 41.000 millones de d&oacute;lares anuales en gastos e ingresos perdidos, 18.000 millones m&aacute;s de lo que los condados hab&iacute;an ganado en salarios, ingresos fiscales y otros beneficios econ&oacute;micos. Aun en los t&eacute;rminos puramente econ&oacute;micos que usaban las empresas, se&ntilde;al&oacute; Hendryx, la miner&iacute;a a cielo abierto hab&iacute;a tenido resultados terribles para las personas que viv&iacute;an all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Una tarde me fui de excursi&oacute;n por los bosques detr&aacute;s de la casa de los Caudill para ver los cambios en el terreno. Por ley, las minas deben &ldquo;reparar&rdquo; el terreno, devolverlo todo lo posible en su estado original. Pero, lejos del ojo p&uacute;blico, los est&aacute;ndares pueden ser algo laxos. Despu&eacute;s de trepar entre los &aacute;rboles por un rato, sal&iacute; a una peque&ntilde;a cavidad de piedra y tierra, ba&ntilde;ada por el sol, del tama&ntilde;o de un peque&ntilde;o estadio. En el centro hab&iacute;a una alberca, rodeada por una tuber&iacute;a de goma, llena de agua sucia y estancada. Hacia arriba, un camino de gravilla llevaba a la meseta que qued&oacute; despu&eacute;s de que dinamitaran la cima de la monta&ntilde;a. Ese camino de gravilla era t&eacute;cnicamente un &ldquo;arroyo&rdquo;. Durante la mayor parte de la historia humana, el &aacute;rea hab&iacute;a sido un bosque denso. Ahora recordaba extra&ntilde;amente a la superficie lunar.
    </p><p class="article-text">
        Volv&iacute; abajo, me detuve en otra meseta que hab&iacute;a sido una cima. Por ley, las compa&ntilde;&iacute;as mineras deben esparcir fertilizante y plantas de crecimiento r&aacute;pido, pero solo hab&iacute;a pastos que agitaba el viento. Se parec&iacute;a menos a una monta&ntilde;a de los Apalaches que a un pastizal de Mongolia. Le mencion&eacute; esa comparaci&oacute;n a Bernhardt, y ella dijo que la similitud iba m&aacute;s all&aacute; de la est&eacute;tica. &ldquo;Ahora tenemos estas nuevas 'llanuras' en los Apalaches que est&aacute;n cubiertas de pastos asi&aacute;ticos y olivos rusos. La roca es tan alcalina que no hay muchas especies nativas que puedan crecer en ellas&rdquo;. Y as&iacute; comenzaron a poblarse de especies for&aacute;neas, como las aves de las Grandes Llanuras que se mudaron a las ruinas de las antiguas minas de carb&oacute;n. &ldquo;Se crearon h&aacute;bitats &uacute;nicos&rdquo;, dijo ella.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Aqu&iacute; hubo familias y hogares y ni&ntilde;os y vidas. Y ahora ya no est&aacute;n&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Las consecuencias de las intervenciones de las grandes empresas mineras se filtraban a las familias y tambi&eacute;n a la cultura general. Jerry Thompson se convirti&oacute; en el vicepresidente de una empresa productora de materiales de construcci&oacute;n para viviendas. &ldquo;Soy un hombre de negocios. Comprendo las ganancias y comprendo los m&aacute;rgenes&rdquo;, me dijo. &ldquo;Pero la destrucci&oacute;n ha sido sorprendente para m&iacute;. Ha perjudicado a tantas personas. No solo a nuestra familia. Aqu&iacute; hubo familias y hogares y ni&ntilde;os y vidas. Y ahora ya no est&aacute;n&rdquo;. Thompson conoc&iacute;a bien los argumentos del libre mercado a favor de la expansi&oacute;n de la miner&iacute;a; despu&eacute;s de todo, nadie hab&iacute;a obligado a su familia a vender. Pero, en la pr&aacute;ctica, se preguntaba si realmente hab&iacute;an sido libres de tomar sus propias decisiones financieras. &ldquo;&iquest;Quieres tener una familia en medio de un sitio de desperdicios mineros? Probablemente no,&rdquo; dijo Thompson. &ldquo;Crees que puedes haber tenido opciones. &iquest;Pero realmente las has tenido?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una generaci&oacute;n despu&eacute;s de que la mina a cielo abierto comenzara a devorar el hogar de la familia Caudill, el efecto a largo plazo result&oacute; en el abandono y el corte completo de los lazos que los hab&iacute;an unido con ese territorio. El caso judicial hab&iacute;a dividido a la familia y ya no ten&iacute;an d&oacute;nde regresar los domingos. La prima de Thompson, Ronda Harper, me dijo sin rodeos: &ldquo;Despu&eacute;s de eso, la familia se desmoron&oacute;&rdquo;. Se reun&iacute;an una vez cada verano, pero la familia no volvi&oacute; a ser la misma. 
    </p><p class="article-text">
        Se puede visitar el campo, dijo Harper, pero &ldquo;te sientes perdido cuando lo ves. La vida silvestre ha sido enterrada, los arroyos y los animales, las flores, los lirios, y todas las variedades que se ve&iacute;an cuando caminabas por detr&aacute;s de la casa&rdquo;. Su modo de hablar recordaba de una frase de Emerson: &ldquo;Vemos el mundo pieza por pieza, como el sol, la luna, el animal, el &aacute;rbol; pero el todo, del cual estas son partes brillantes, es el alma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de los a&ntilde;os, Vivian Stockman, una ambientalista local, ha trabajado en decenas de casos como el de los Caudill, donde las personas han perdido sus tierras por las minas y la contaminaci&oacute;n. &ldquo;Lo escuchas todo el tiempo, 'Crecimos en la pobreza, pero no lo sab&iacute;amos,&rdquo; me dijo. La pobreza puede ser un problema de poder tanto como de posesiones; no se sintieron pobres hasta que lleg&oacute; alguien y les mostr&oacute; el poco poder que realmente ten&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Todo el crecimiento de la miner&iacute;a a cielo abierto no pudo esconder el hecho de que la industria del carb&oacute;n estaba en decadencia. Las minas antiguas se agotaban y el gas natural y otras fuentes de energ&iacute;a se presentaban como nuevos competidores. Los puestos de trabajo comenzaron a disminuir porque la industria usaba cada vez m&aacute;s m&aacute;quinas. Pero, en la d&eacute;cada de 2010, los inversores de Wall Street vislumbraron otra oportunidad para apuntar a la industria del carb&oacute;n en una nueva apuesta.
    </p><p class="article-text">
        Los especuladores financieros cre&iacute;an que el apetito de China por el carb&oacute;n metal&uacute;rgico, que se usa para producir acero, seguir&iacute;a creciendo, y pensaron que las empresas estadounidenses podr&iacute;an crecer y afrontar esa demanda. Los banqueros ayudaron a las empresas productoras de carb&oacute;n a tomar pr&eacute;stamos de miles de millones de d&oacute;lares para expandirse y a deshacerse de las minas poco rentables.
    </p><p class="article-text">
        En una maniobra para recortar gastos, en 2007, Peabody Energy, la mayor productora de carb&oacute;n del mundo, se deshizo de sus componentes menos productivos, incluyendo 10 minas sindicalizadas en Virginia Occidental y Kentucky, y 557 millones de d&oacute;lares en compromisos de atenci&oacute;n m&eacute;dica con sus trabajadores pensionados. La nueva empresa, Patriot Coal, naci&oacute; en desventaja: asumi&oacute; un 40% de las responsabilidades de atenci&oacute;n m&eacute;dica de Peabody, pero solamente 13% de sus reservas productivas de carb&oacute;n. El director financiero de Peabody, Rick Navarre, dijo: &ldquo;Nuestras responsabilidades, gastos y flujos monetarios heredados se reducir&aacute;n a casi la mitad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Patriot Coal, la empresa derivada, adquiri&oacute; algunas operaciones nuevas &ndash;la mina Hobet, junto al hogar de los Caudill, fue una de ellas&ndash; pero a los pocos a&ntilde;os Patriot estuvo en problemas. La apuesta de Wall Street por Asia hab&iacute;a fallado. El crecimiento econ&oacute;mico de China se desaceleraba; las empresas estadounidenses se enfrentaban a una competencia inesperada de Australia y, en cinco a&ntilde;os, el excedente de carb&oacute;n metal&uacute;rgico hab&iacute;a reducido su valor a la mitad. Las empresas del carb&oacute;n en los Apalaches, con deudas de miles de millones, comenzaron a colapsar. En el caso de Patriot Coal, ten&iacute;a casi tres veces m&aacute;s pensionados que empleados activos, y en la primera mitad de 2012 acumulaba p&eacute;rdidas por 430 millones de d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        Para 2016, seis de las mayores empresas carbon&iacute;feras se hab&iacute;an declarado en bancarrota, eliminando no solamente 33.500 puestos de trabajo en los Apalaches, sino tambi&eacute;n miles de millones en ingresos fiscales que habr&iacute;an sido destinados a escuelas, hospitales, caminos y otras obras de infraestructura.
    </p><p class="article-text">
        Patriot Coal present&oacute; la quiebra. En respuesta, el sindicato de mineros demand&oacute; a Peabody Energy, acus&aacute;ndola de haber creado a Patriot como una estratagema financiera para liberarse de sus compromisos de pensiones y asistencia sanitaria &ndash; lo que los mineros llaman un &ldquo;vertedero de responsabilidades&rdquo;. (Peabody lo ha negado).
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                Antigua sede de Patriot Coal.                            </span>
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        El sindicato inst&oacute; a los mineros y a sus familias a mandar cartas a la justicia, para fortalecer el caso para sostener sus beneficios. Mandaron m&aacute;s de 1.000 cartas. La mayor&iacute;a hab&iacute;a sido escrita a mano; algunas inclu&iacute;an fotos familiares y listas de afecciones y medicamentos. Al leerlas hoy, las cartas parecen una premonici&oacute;n del malestar creciente en los EEUU por los testimonios de la humillaci&oacute;n y la injusticia y la desesperaci&oacute;n. Dona J. Becchelli, la esposa de un minero pensionado de Patriot en Kincaid, Illinois, escribi&oacute;: &ldquo;Por favor, por favor, no dejen que otra gran empresa vuelva el tiempo atr&aacute;s. Nuestro gran pa&iacute;s no puede seguir permitiendo que el mundo corporativo vea solamente el dinero. Nosotros estamos aqu&iacute;; somos quienes hemos construido este pa&iacute;s sobre nuestras espaldas quebradas y nuestras muertes. Solo pedimos aquello por lo cual siempre hemos trabajado y que hemos conseguido legalmente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con la acumulaci&oacute;n de las quiebras, algunos inversores de Wall Street vislumbraron una oportunidad nueva: con suficiente dinero y las maniobras adecuadas en los tribunales comerciales, podr&iacute;an tomar bocados de las empresas moribundas, descartar los gastos de cobertura y quedarse con las ganancias. En Wall Street, algunos de los especialistas en inversiones &ldquo;de emergencia&rdquo; son conocidos como &ldquo;buitres&rdquo;. En un perfil publicado por Bloomberg de Mark Brodsky, un inversor buitre apodado &ldquo;El Exterminador&rdquo;, inform&oacute; que sus cr&iacute;ticos le dec&iacute;an &ldquo;mat&oacute;n&rdquo;, &ldquo;extorsionador&rdquo; y &ldquo;supositorio&rdquo;. Brodsky se defendi&oacute; asegurando que empresas como la suya &ldquo;hacen muchas cosas constructivas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La empresa de Brodsky, Aurelius Capital Management, invirti&oacute; en Patriot Coal, tal como lo hizo otra empresa buitre: Knighthead Capital Management, que fue cofundada por otro inversor veterano llamado Ara D. Cohen. Como muchos de sus pares, Cohen viv&iacute;a muy lejos de los Apalaches, en el Golden Triangle, la zona m&aacute;s pr&oacute;spera de Greenwich, en Connecticut. Era el due&ntilde;o de una mansi&oacute;n de estilo georgiano de 15.000 metros cuadrados y 27 habitaciones, con dos piscinas (interior y exterior), un cine, un sal&oacute;n de billar, un ascensor y un ajedrez gigante.
    </p><p class="article-text">
        Knighthead meti&oacute; una inyecci&oacute;n de dinero en la compa&ntilde;&iacute;a, que supuestamente era para mantener a Patriot a flote, pero, en efecto, fue para tomar m&aacute;s control de la empresa. Kevin Barrett, un abogado que represent&oacute; a Virginia Occidental en las negociaciones sobre el coste de la reparaci&oacute;n medioambiental, apunt&oacute;: &ldquo;Hicieron exactamente lo que hacen los fondos de inversi&oacute;n de riesgo: entraron y asistieron a las reuniones del consejo directivo y adquirieron el control administrativo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En febrero de 2013, Patriot pidi&oacute; permiso al tribunal de quiebras para pagar m&aacute;s de 7 millones de d&oacute;lares en bonos de retenci&oacute;n a los gerentes, para que no huyeran durante el proceso de bancarrota. El tribunal accedi&oacute;. Fue un movimiento extra&ntilde;o; menos de un mes despu&eacute;s, la empresa anunci&oacute; un esfuerzo inusualmente alto para recortar gastos: pidi&oacute; permiso al tribunal de quiebras para abandonar los contratos sindicales que brindaban asistencia m&eacute;dica a 23.000 mineros pensionados y a quienes depend&iacute;an de ellos, lo que le ahorrar&iacute;a a la empresa al menos 1.300 millones de d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        El tribunal accedi&oacute; una vez m&aacute;s. Para los mineros y pensionados, sent&oacute; un antecedente inquietante; en el pasado, las empresas hab&iacute;an cancelado los beneficios de las pensiones y asistencia de salud cuando quebraban, pero Patriot buscaba ahora escapar de esas obligaciones y seguir con la actividad.
    </p><p class="article-text">
        Cecil Roberts, que fue presidente de United Mine Workers of America, lo explica as&iacute;: &ldquo;El juez de quiebras simplemente golpea su martillo y dice: 'Ya no ten&eacute;is atenci&oacute;n de salud'. Estoy seguro de que muchos en Wall Street y a lo ancho del pa&iacute;s dicen: 'Eso seguramente es bueno. As&iacute; se arregla el balance de cuentas. Es m&aacute;s atractivo para los inversores&rdquo;. Pero esos 1.300 millones de d&oacute;lares deber&iacute;an haber sido destinados a personas con quienes crec&iacute; y con quienes compart&iacute; toda mi vida, habitantes de Cabin Creek, y Paint Creek, y en los condados de Boone, Allegheny, Mingo, por toda Indiana e Illinois. Y ahora deben afrontar enormes facturas m&eacute;dicas&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Roberts es unluchador del movimiento laborista, con tres d&eacute;cadas de experiencia en huelgas y conflictos laborales. Pero nada de esto lo prepar&oacute; para el lenguaje y las estrategias de Wall Street. &ldquo;Yo pienso: '&iquest;Qu&eacute; diablos es un pr&eacute;stamo a un deudor en posesi&oacute;n? &iquest;Y qu&eacute; son los primeros embargos?' Y todas esas cosas&rdquo;,  se quejaba. &ldquo;Tipos como los de Knighthead llegan aqu&iacute;, dan &oacute;rdenes y dicen: '&iexcl;Desh&aacute;ganse de la empresa! Vendan todo, o v&eacute;ndanla por partes, as&iacute; recuperaremos nuestro dinero&rdquo;. Y sigui&oacute;: &ldquo;La gente com&uacute;n no puede hacer esas cosas, pero cuando se trata de una corporaci&oacute;n enorme, pueden. Eso no est&aacute; bien. &iquest;Mientras m&aacute;s grande eres, m&aacute;s derechos tienes? Algunas de estas entidades no podr&iacute;an ubicar al condado de Boone en el mapa, pero est&aacute;n ganando dinero con la gente que vive aqu&iacute;. La pregunta es esta: &iquest;En qu&eacute; tipo de pa&iacute;s vivimos donde esto puede suceder?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Roberts estuvo a cargo de transmitir lo que suced&iacute;a en el tribunal a los mineros que se ver&iacute;an afectados. &ldquo;Estamos hablando de personas de carne y hueso que se ganaron estos beneficios tras 30 o 40 a&ntilde;os de trabajo&rdquo;, dijo. &ldquo;Han perdido su asistencia m&eacute;dica porque una empresa para la que nunca trabajaron en sus vidas ha entrado en bancarrota&rdquo;.
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                Cecil Roberts, expresidente del sindicato United Mine Workers of America.                            </span>
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        Patriot Coal logr&oacute; recuperarse de la bancarrota y sigui&oacute; cojeando. Pero en 2015 se fue a pique una vez m&aacute;s, y esta vez los ejecutivos e inversores como Knighthead ya no buscaron una f&oacute;rmula para revivirla. Planeaban recuperar todo el dinero que pudieran subastando las minas y el equipamiento. Nadie, parec&iacute;a, pagar&iacute;a jam&aacute;s por &ldquo;reparar&rdquo; lo que sucedi&oacute; en Hobet y decenas de otros sitios arruinados por la miner&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En el oto&ntilde;o de 2015, Barrett, un abogado que representaba al estado, present&oacute; una cr&iacute;tica feroz contra Knighthead y otros inversores por c&oacute;mo, en sus palabras, &ldquo;dejaban a los ciudadanos del estado de Virginia Occidental expuestos a riesgos de seguridad y salud p&uacute;blica asociados a la tierra no recuperada y al agua sin tratamiento&rdquo;. Vender los activos m&aacute;s valiosos por &ldquo;cientos de millones de d&oacute;lares&rdquo; no dejar&iacute;a &ldquo;ni un centavo&rdquo; para &ldquo;el desastre que dejaron&rdquo;, escribi&oacute;. &ldquo;En cambio, los bancos y los fondos de inversi&oacute;n que apoyaron el plan de Patriot se marchar&aacute;n con todo ese dinero, dejando atr&aacute;s un cad&aacute;ver&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Semanas m&aacute;s tarde, el caso gener&oacute; una oleada final de indignaci&oacute;n. Los documentos judiciales revelaron que los ejecutivos buscaron redirigir 18 millones de d&oacute;lares de los fondos de asistencia de salud para pagar los abogados de quiebras, a los acreedores, a los gestores y otros gastos. Seg&uacute;n <a href="https://www.propublica.org/article/bankruptcy-lawyers-strip-cash-from-coal-miners-health-insurance" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una investigaci&oacute;n</a> de ProPublica, los fondos estaban destinados a 208 pensionados, sus esposas y viudas en Indiana, hasta que los ejecutivos actuaron para pagar al bufete de abogados Kirkland &amp; Ellis y a la consultora Alvarez &amp; Marsal. Para entonces, la campa&ntilde;a presidencial iba a todo vapor y Hillary Clinton avis&oacute; de que la situaci&oacute;n era &ldquo;escandalosa y deb&iacute;a ser frenada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Patriot abandon&oacute; la aventura, pero fue solamente un breve respiro. El 28 de octubre de 2015, Patriot Coal cerr&oacute; por &uacute;ltima vez. Las minas hab&iacute;an sido vendidas a una serie de compradores de los Apalaches. Por un tiempo, los fondos de asistencia m&eacute;dica siguieron funcionando, pero eventualmente se agotaron. En octubre de 2016, el sindicato envi&oacute; una carta a 12.500 pensionados, inform&aacute;ndoles que su cobertura de salud se terminar&iacute;a en 90 d&iacute;as. La causa: un &ldquo;cr&iacute;tico d&eacute;ficit financiero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os siguientes, el desmantelamiento de Patriot Coal sent&oacute; un antecedente. &ldquo;Fue un caso de prueba&rdquo;, apunt&oacute; Phil Smith, un portavoz sindical. Los fondos de inversi&oacute;n pasaron a ocupar papeles importantes en las quiebras de otras grandes empresas productoras de carb&oacute;n, incluyendo a Alpha Natural Resources, Walter Energy y Westmoreland Coal. En todos los casos, dijo Smith, los fondos solicitaron a los tribunales de quiebra abandonar las aportaciones a pensiones y asistencia m&eacute;dica. &ldquo;Compraban propiedades que nadie quer&iacute;a por centavos o por solo asumir sus deudas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Patriot &ldquo;cre&oacute; una hoja de ruta&rdquo; para extraer valor de las quiebras en los Apalaches. En 2017, el Congreso, presionado por los mineros y los sindicatos, cre&oacute; <a href="https://www.pbs.org/newshour/politics/retired-coal-miners-get-health-care-fix-pension-problems-remain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un fondo</a> para proteger la asistencia m&eacute;dica de 22.000 mineros y sus dependientes.
    </p><p class="article-text">
        Como dice un viejo refr&aacute;n de la industria carbon&iacute;fera: &ldquo;La empresa reciben las ganancias, los mineros reciben los golpes&rdquo;. Pero, para los hombres y mujeres afectados, Patriot y los casos que siguieron el mismo camino fueron una ejemplo perfecto de la crisis creciente: las leyes y los valores del capitalismo moderno hab&iacute;an sido perfeccionados por los lobbistas y los financiadores de las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas para darle ventaja a los m&aacute;s poderosos. El saqueo de Patriot Coal no fue ilegal; el esc&aacute;ndalo, como se dijo, es que fuera legal.
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                Instalaciones de una mina abandonada en los Apalaches.                            </span>
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        En un sentido amplio, Wall Street y Washington han llegado a compartir su estrategia para con los estadounidenses. Un miembro de una empresa buitre se&ntilde;al&oacute; que la decisi&oacute;n de abordar la industria carbon&iacute;fera no hab&iacute;a sido una estrategia para encontrar ganancias en una &eacute;poca dif&iacute;cil; casi ni siquiera hubo tal decisi&oacute;n. Fueron algunos n&uacute;meros en una p&aacute;gina. &ldquo;Les interes&oacute; el carb&oacute;n porque era lo que estaba en crisis en ese momento&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        Barrett, el abogado que represent&oacute; a Virginia Occidental, pudo ver a ambos lados de este negocio: creci&oacute; cerca de Huntington, nieto de un minero, y se fue a Nueva York, donde se convirti&oacute; en un abogado corporativo de alto rango. Eventualmente, comenz&oacute; a aceptar casos en su estado de origen y dividi&oacute; su tiempo entre la capital estatal, Charleston, y un c&oacute;modo hogar en el condado de Westchster, Nueva York, no muy lejos de Greenwich y el Golden Triangle.
    </p><p class="article-text">
        A veces le impactaba lo poco que sus mundos comprend&iacute;an las experiencias y motivaciones del otro. &ldquo;No van m&aacute;s all&aacute; de las colinas por aqu&iacute;, y no van m&aacute;s all&aacute; de Greenwich y Manhattan all&iacute;&rdquo;, dijo. &ldquo;No s&eacute; cu&aacute;nto le importa a los fondos de inversi&oacute;n lo que realmente suceda en Virginia Occidental, no es mala intenci&oacute;n, sino porque ven el mundo desde su propio punto de vista, que es la del movimiento del dinero. El efecto en las personas no entra en sus c&aacute;lculos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como tantas otras agon&iacute;as estadounidenses de estos a&ntilde;os, el testimonio m&aacute;s claro de la historia se escribi&oacute; en la misma tierra. En Greenwich, Ara Cohen, el cofundador de Knighthead Capital Management, termin&oacute; vendiendo su mansi&oacute;n georgiana en el Golden Triangle para mudarse a la Florida. Por la casa le dieron 17,5 millones de d&oacute;lares, menos de lo que esperaba, pero suficiente como para convertirla en la venta m&aacute;s cara del pueblo en ese a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        A 900 kil&oacute;metros, la mina Hobet fue finalmente abandonada. Nadie pagar&iacute;a los millones necesarios para reparar los destrozos en el medioambiente. Se habl&oacute; de construir un Walmart en esa meseta extra&ntilde;a, con sus pastizales asi&aacute;ticos y &aacute;rboles rusos. Pero para entonces la mayor&iacute;a de los posibles clientes, como los Caudill, se hab&iacute;an ido. El plan del Walmart nunca sucedi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el estado decidi&oacute; un uso muy distinto. En 2017, Virginia Occidental anunci&oacute; que la mina ser&iacute;a utilizada como campo de entrenamiento para la Guardia Nacional del ej&eacute;rcito. El paisaje inh&oacute;spito ser&iacute;a el lugar donde los soldados aprender&iacute;an c&oacute;mo lanzarse en paraca&iacute;das en tierras extranjeras y a sobrevivir en ambientes hostiles.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este es un fragmento editado de 'Wildland', de Evan Osnos, publicado por Bloomsbury y disponible en guardianbookshop.com</em>
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Ignacio Rial-Schies
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Evan Osnos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/apuesta-multimillonaria-wall-street-carbon-destrozo-apalaches_130_8313776.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Sep 2021 19:12:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La apuesta multimillonaria de Wall Street por el carbón que destrozó los Apalaches]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Carbón,Medio ambiente,Wall Street]]></media:keywords>
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