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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Guillermo Coria]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/guillermo-coria/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Guillermo Coria]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Guillermo Coria deja de ser el capitán del equipo argentino de Copa Davis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/guillermo-coria-deja-capitan-equipo-argentino-copa-davis_1_11851530.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/030986c9-5316-4547-b49b-02b749e8372b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guillermo Coria deja de ser el capitán del equipo argentino de Copa Davis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Asociación Argentina de Tenis "comunicará en el corto plazo quién será el próximo capitán del equipo nacional", informaron.

</p></div><p class="article-text">
        Tras la reciente eliminaci&oacute;n en cuartos de final de la <strong>Copa Davis, Guillermo Coria dej&oacute; de ser el entrenador del equipo argentino</strong>, seg&uacute;n anunci&oacute; este lunes la <strong>Asociaci&oacute;n Argentina de Tenis </strong>(AAT).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Luego de tres a&ntilde;os al frente de la Selecci&oacute;n Argentina de Tenis YPF, Guillermo Coria dej&oacute; este lunes su cargo como capit&aacute;n. Fue una decisi&oacute;n de com&uacute;n acuerdo a partir de una reuni&oacute;n entre el ex N&deg;3 del mundo y el Presidente de la Asociaci&oacute;n Argentina de Tenis, Agust&iacute;n Calleri&rdquo;, inform&oacute; la instituci&oacute;n a trav&eacute;s de un comunicado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos muy agradecidos tanto con Guillermo como con sus principales colaboradores, Leonardo Mayer y Mart&iacute;n Garc&iacute;a, por estos a&ntilde;os al frente del equipo. Consideramos que su trabajo fue de menor a mayor, consolidando un grupo de jugadores j&oacute;venes que le dar&aacute;n muchas alegr&iacute;as al tenis argentino en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Les deseamos el mayor de los &eacute;xitos y los invitamos a seguir trabajando juntos por el desarrollo de nuestro deporte&rdquo;, expres&oacute; Calleri en el anuncio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El texto anticip&oacute; adem&aacute;s que la AAT &ldquo;comunicar&aacute; en el corto plazo qui&eacute;n ser&aacute; el pr&oacute;ximo capit&aacute;n del equipo nacional&rdquo;.</strong>
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1861173078081908969?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La salida de Coria se produce a menos de una semana de que el equipo argentino que compiti&oacute; en la fase final de la Copa Davis en M&aacute;laga fuera eliminado en cuartos de final tras caer ante Italia, que se consagr&oacute; campe&oacute;n este domingo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos ganaron bien, fueron justos ganadores, as&iacute; que los felicito, pero nosotros estuvimos a la altura, dimos pelea y estuvimos cerca de eliminar a una potencia como Italia&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; el extenista en la rueda de prensa posterior a la derrota de sus doblistas M&aacute;ximo Gonz&aacute;lez y Andr&eacute;s Molteni ante Jannik Sinner y Matteo Berrettini, que supuso el adi&oacute;s de los argentinos en esta copa del mundo.
    </p><p class="article-text">
        El 'Mago', que cerr&oacute; su ciclo con un registro de cinco victorias y seis derrotas en las 11 series que disput&oacute;, hab&iacute;a asumido la direcci&oacute;n del equipo argentino de Copa Davis a finales de 2021 con un contrato por dos a&ntilde;os que luego se extendi&oacute; por una temporada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Coria fue adem&aacute;s el capit&aacute;n del equipo argentino que compiti&oacute; -sin obtener medallas- en los Juegos Ol&iacute;mpicos de Par&iacute;s 2024 y tambi&eacute;n del que obtuvo una medalla dorada, una plateada y tres de bronce en los Juegos Panamericanos 2023 de Chile.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1861203898175746461?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <em>MM con informaci&oacute;n de la agencia EFE.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/deportes/guillermo-coria-deja-capitan-equipo-argentino-copa-davis_1_11851530.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Nov 2024 02:13:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Guillermo Coria deja de ser el capitán del equipo argentino de Copa Davis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tenis,Guillermo Coria,Copa Davis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y el tiempo estranguló mi estrella]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tiempo-estrangulo-estrella_129_11433642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce63ef6f-2982-4db3-8915-e3871d5328cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Y el tiempo estranguló mi estrella"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A veinte años de la final empachada de "argentinidad" entre Guillermo Coria y Gastón Gaudio en Roland Garros, un recuerdo desde la tribuna y la historia.</p></div><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Gaudio, vos no te merec&eacute;s esto! &iexcl;Siempre fuiste un cag&oacute;n, Gaudio!
    </p><p class="article-text">
        El piedrazo verbal emergi&oacute; del n&uacute;cleo duro del clan Coria y lo escuchamos n&iacute;tido, porque est&aacute;bamos all&iacute;, a pocos metros. Por tratarse de una final entre compatriotas -una obra cumbre que dif&iacute;cilmente vuelva a suceder-, a los pocos periodistas argentinos de gr&aacute;fica que cubrimos Roland Garros 2004 nos dieron un palco especial que nos permiti&oacute; estar cerca de los equipos de cada jugador. Pero cuando la t&iacute;a de Coria arroj&oacute; el exabrupto, sus part&iacute;culas de odio se disolvieron en el bullicio enloquecido de la elegante tribuna del Phillipe Chatrier. 
    </p><p class="article-text">
        Par&iacute;s ya era una fiesta: <strong>Gast&oacute;n Gaudio</strong> acababa de derrotar en cinco sets a <strong>Guillermo Coria</strong> en la final y para festejar hab&iacute;a subido hasta all&iacute;, a escasos metros nuestro, para abrazarse con <strong>Franco Davin</strong>, su coach, y con su preparador f&iacute;sico. Ellos no escucharon el ataque: todo era algarab&iacute;a, euforia. No m&aacute;s de cinco metros arriba, los Coria, que hab&iacute;an llegado en tropel desde Venado Tuerto, se hund&iacute;an en un melodrama familiar del que todav&iacute;a no escapan. Recuerdo el llanto inconsolable de su hermano menor, Federico, en ese entonces de 11 a&ntilde;os, abatido, terminado. Al crack de la familia se le hab&iacute;a escurrido la posibilidad de convertirse en el rey naranja del tenis. Y, a pesar de tener solo 22 a&ntilde;os, nada volver&iacute;a a ser igual para &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        En<em> Los Exc&eacute;ntricos Tenenbaums</em>, un integrante de la familia, tenista profesional, colapsa mentalmente en la final de Wimbledon. Abandona en pleno partido y se pierde, se va a vivir a altamar. A Coria, en ese momento, se le insulariz&oacute; el alma. Sigui&oacute; jugando un tiempo m&aacute;s pero hubo algo &iacute;ntimo que gemi&oacute;, algo m&aacute;s, fisur&oacute; para siempre. Su fuego sagrado qued&oacute; atrapado entre los bosques del boulevard de Boulogne. 
    </p><p class="article-text">
        Aquel insulto significaba m&aacute;s que la frustraci&oacute;n mal digerida de una t&iacute;a intoxicada de pasi&oacute;n. Era tambi&eacute;n el &uacute;ltimo grito de una guerra que se libraba silenciosamente desde mucho antes, una batalla despiadada entre esos dos chicos que marcaron una &eacute;poca de oro del tenis vern&aacute;culo. Montescos y Capuletos criollos, algo plebeyos, resolviendo sus asuntos en una de las mecas del deporte mundial y rodeados del jet set europeo. 
    </p><p class="article-text">
        Como todo duelo de barrio, su guion estuvo empachado de argentinidad. Fue exagerado, ag&oacute;nico, casi insoportable. Un partido para mandar a terapia: por su nervio &oacute;ptico circularon r&aacute;fagas enloquecidas de autoboicot, angustia y de una espesa melancol&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Tal como hab&iacute;a sido su cabalgata hasta all&iacute;, Coria arranc&oacute; arrasando, desliz&aacute;ndose en el court como si calzara patines de tela sobre un piso encerado. M&aacute;s que ir perdiendo, Gaudio estaba siendo humillado por s&iacute; mismo, jugando como un novato sin sangre. A punto de perder m&aacute;s r&aacute;pido que nadie hasta entonces una final, empez&oacute; a mejorar reci&eacute;n en el tercer set, cuando la neurosis se instal&oacute; del otro lado: fue Coria el que empez&oacute; a acalambrarse, nervioso ante la inminencia de la consagraci&oacute;n. Otra vez el desconcierto y el estupor se instalaron en aquella tarde primaveral de Par&iacute;s: parec&iacute;a que ninguno quer&iacute;a ganar. El partido reci&eacute;n fue partido en el quinto set, que gan&oacute; Gaudio 8-6 luego de levantar dos match points.
    </p><p class="article-text">
        Algo de la victoria de Gaudio me recuerda a <em>Desde el jard&iacute;n</em>, el film de <strong>Hal Ashby</strong> en el que su protagonista, Mr Chance (<strong>Peter Sellers</strong>), llega a Primer Ministro de carambola, porque estaba ah&iacute; (de hecho, as&iacute; se llama la pel&iacute;cula, <em>Being there</em>). No, no es lo mismo, lo sabemos: Gaudio t&eacute;cnicamente era un crack -su rev&eacute;s a una mano deber&iacute;a estar guardado en el Louvre-, de ninguna manera era el fronterizo y desorbitado de Chance, pero fue uno de los tipos m&aacute;s fr&aacute;giles e inesperados que pis&oacute; una cancha de tenis. 
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo un episodio del Roland Garros del a&ntilde;o siguiente. Gaudio era el campe&oacute;n reinante, quinto puesto del ranking mundial, las puertas del cielo se hab&iacute;an abierto para &eacute;l. Jugaba por los octavos de final contra <strong>David Ferrrer</strong>, guerrero espa&ntilde;ol, una sanguijuela con raqueta. El partido era parejo, luchado: esos duelos que para el espa&ntilde;ol eran exaltadores de su libido y para Gaudio criptonita pura. Hab&iacute;a muy poca gente -creo que jugaba Nadal a la misma hora- y con un reducido grupo de periodistas argentinos est&aacute;bamos sentados a un costado del peque&ntilde;o estadio auxiliar. Tras un rev&eacute;s paralelo que qued&oacute; en la red, Gaudio nos mir&oacute; con sus ojos de perro mojado y nos dijo, de un saque: &ldquo;Si no tengo confianza en la vida en general, &iquest;c&oacute;mo voy a confiar en mi juego?&rdquo; Pocas veces asist&iacute; a una sesi&oacute;n de <em>streap tease</em> emocional en vivo tan descarnada. Era como ver a un novio, a punto de dar el s&iacute; en el altar, diciendo: &ldquo;La vida no tiene sentido, me caso, pero tambi&eacute;n podr&iacute;a limpiarme&rdquo;. Gaudio, pionero de la generaci&oacute;n de cristal.
    </p><p class="article-text">
        Pero es imposible hablar de la final sin referirse a sus estertores. Porque cuando Coria err&oacute; el segundo <em>match point </em>a favor estando 6-5 arriba con su saque en el quinto set -una derecha ancha-, una ligera falla se produjo en la Matrix del tiempo y por esa grieta se escaparon, sin remedio, trofeos, contratos, gloria personal, un lugar en el Olimpo mayor del deporte. 
    </p><p class="article-text">
        Y al margen de su narcisismo herido, el mundo del tenis en esos d&iacute;as comenzaba a vivir una transformaci&oacute;n brutal, el inicio de una era dorada que transformar&iacute;a el deporte para siempre. Con escasa diferencia de meses, dos cohetes despegaron hacia el cielo: <strong>Roger Federer</strong> y <strong>Rafael Nadal</strong> arrancaron sus notables carreras. En rigor, Federer ya hab&iacute;a ganado Wimbledon un a&ntilde;o antes, pero reci&eacute;n en ese 2004 se consolid&oacute; como el N&deg;1 del mundo. El espa&ntilde;ol, en cambio, en la edici&oacute;n del 2005 -la misma en la que Gaudio sucumb&iacute;a antes sus fantasmas- coloc&oacute; el primer ladrillo de su catedral de haza&ntilde;as. Para Coria fue demasiado: si en los a&ntilde;os 2003 y 2004 se hab&iacute;a convertido en uno de los mejores del mundo, la llegada de esos genios -a quienes al poco tiempo se sum&oacute; <strong>Novak Djokovic</strong>- hizo todav&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil su regreso a la cima. 
    </p><p class="article-text">
        Ya nada fue igual para &eacute;l. El karma de esa derrota se hizo insoportable. Podr&iacute;a decir, parafraseando a <strong>Alejandra Pizarnik</strong>, &ldquo;Y el tiempo estrangul&oacute; mi estrella&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>PP/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Perantuono]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tiempo-estrangulo-estrella_129_11433642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Jun 2024 04:13:37 +0000]]></pubDate>
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