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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Punitivismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/punitivismo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Punitivismo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El oficialismo aceleró y dejó lista para el recinto la baja de la edad de punibilidad a 14 años, a la sombra del caso $LIBRA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/oficialismo-apura-baja-edad-punibilidad-14-anos-correr-agenda-publica-caso-libra_1_12276612.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d712d46b-5771-4909-8f11-7aa91f39a37b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El oficialismo aceleró y dejó lista para el recinto la baja de la edad de punibilidad a 14 años, a la sombra del caso $LIBRA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En simultáneo con el escándalo financiero que golpea al corazón del poder, nada menos que a Javier y Karina Milei, La Libertad Avanza y sus aliados firmaron esta tarde un dictamen consensuado para reformar el régimen penal juvenil. Resistencias internas, objeciones jurídicas y tensiones en Unión por la Patria.</p></div><p class="article-text">
        En medio del esc&aacute;ndalo por $LIBRA, <strong>el oficialismo consigui&oacute; este martes por la tarde el dictamen que habilita la baja de la edad de punibilidad a 14 a&ntilde;os</strong>, una iniciativa impulsada directamente por el presidente Javier Milei. Con el respaldo del PRO, parte del radicalismo y otros aliados, <strong>La Libertad Avanza logr&oacute; cerrar un dictamen consensuado en comisiones</strong> y dejar el proyecto listo para su debate en el recinto. El avance se produjo <strong>en paralelo al cimbronazo pol&iacute;tico que representa el caso $LIBRA</strong>, que salpica al mism&iacute;simo entorno presidencial.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto, que se debati&oacute; durante m&aacute;s de un a&ntilde;o, <strong>cobr&oacute; impulso tras el crimen de Kim G&oacute;mez</strong>, una ni&ntilde;a de siete a&ntilde;os asesinada por adolescentes durante un robo en La Plata. <strong>Pese a las cr&iacute;ticas de organismos de derechos humanos y de la Iglesia Cat&oacute;lica</strong>, el oficialismo consigui&oacute; su objetivo: <strong>que el plenario de comisiones firmara este martes el dictamen que modifica el r&eacute;gimen penal juvenil vigente desde los a&ntilde;os 80</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una de las discusiones m&aacute;s extensas y transversales del Congreso en lo que va del a&ntilde;o: <strong>hay presentados unos 15 proyectos</strong>, y aunque var&iacute;an en detalles, <strong>casi todos coinciden en bajar la edad de punibilidad de 16 a 14 o incluso 13 a&ntilde;os</strong>. Solo una propuesta de Uni&oacute;n por la Patria, impulsada por la diputada y referenta cartonera Natalia Zaracho, se opone a esa baja. Incluso el massista Ramiro Guti&eacute;rrez propone llevarla a 14 a&ntilde;os, <strong>lo que profundiza las tensiones internas dentro del bloque peronista</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La articuladora clave del dictamen fue Laura Rodr&iacute;guez Machado</strong>, diputada alineada con Patricia Bullrich, quien desde agosto pasado <strong>mantuvo negociaciones con sectores de la UCR, la Coalici&oacute;n C&iacute;vica y el bloque de Miguel Pichetto, Encuentro Federal</strong>. El debate incluy&oacute; <strong>ocho reuniones informativas con decenas de especialistas</strong>, en un plenario conjunto de las comisiones de Legislaci&oacute;n Penal, Familia, Justicia y Presupuesto, que reuni&oacute; a m&aacute;s de 100 diputados.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; contiene el dictamen aprobado</h2><p class="article-text">
        El dictamen consensuado <strong>establece la baja de la edad de punibilidad a 14 a&ntilde;os</strong>. Inicialmente, el Gobierno libertario quer&iacute;a que el piso fuera de 13, pero <strong>cedi&oacute; para sumar apoyos</strong>. El texto justifica la reforma en la necesidad de <strong>alinear el r&eacute;gimen argentino con el resto de Am&eacute;rica Latina</strong>, donde la edad m&iacute;nima de responsabilidad penal var&iacute;a entre los 12 y los 14 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo r&eacute;gimen abarcar&aacute; a adolescentes entre 14 y 18 a&ntilde;os. <strong>Se prev&eacute; que puedan ser detenidos en institutos especializados o, de ser necesario, en sectores diferenciados de c&aacute;rceles comunes</strong>, lo que despert&oacute; <strong>fuertes cr&iacute;ticas por parte de los organismos de derechos humanos</strong>. El dictamen <strong>incluye tambi&eacute;n penas alternativas como servicios comunitarios, monitoreo electr&oacute;nico y restricciones de movilidad</strong>, pero <strong>estas solo aplicar&aacute;n para delitos cuya pena m&aacute;xima sea menor a 10 a&ntilde;os</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En los casos m&aacute;s graves, <strong>el r&eacute;gimen habilita penas de prisi&oacute;n efectiva</strong>, aunque <strong>no queda claro c&oacute;mo se determinar&aacute;n los montos de las condenas</strong>. Se sugiere que se consideren la edad del menor y la gravedad del delito, pero <strong>el texto no fija un criterio uniforme</strong>, una indefinici&oacute;n que podr&iacute;a abrir la puerta a <strong>dict&aacute;menes en minor&iacute;a o disidencias parciales</strong> en la votaci&oacute;n en el recinto.
    </p><p class="article-text">
        Queda excluida la posibilidad de aplicar prisi&oacute;n perpetua y se establece un <strong>l&iacute;mite m&aacute;ximo de pena de 15 a&ntilde;os</strong>. El oficialismo originalmente buscaba que ese tope fuera de 20, pero <strong>el radicalismo logr&oacute; acotarlo en la negociaci&oacute;n</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Cr&iacute;ticas y fracturas pol&iacute;ticas</h2><p class="article-text">
        Desde un principio, <strong>el CELS y otras organizaciones de derechos humanos expresaron su rechazo a la reforma</strong>. Macarena Fern&aacute;ndez Hoffman, del equipo de Pol&iacute;tica Criminal del CELS, dijo a elDiarioAR: <strong>&ldquo;La &uacute;nica consecuencia concreta que va a tener esta reforma es que vas a tener a m&aacute;s menores privados de su libertad&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos del CELS, <strong>menos del 0,2% de los delitos cometidos en el pa&iacute;s involucran a menores</strong>, y en su mayor&iacute;a se trata de hurtos o intentos de robo. Para Fern&aacute;ndez Hoffman, <strong>el proyecto copia el modelo penal adulto</strong>, con penas altas y prisi&oacute;n preventiva, sin respetar <strong>la especificidad que deber&iacute;a regir para un r&eacute;gimen juvenil</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Otra cr&iacute;tica importante apunta a que <strong>la reforma se aplica a todo el espectro de delitos</strong>, sin distinci&oacute;n de gravedad, lo que tambi&eacute;n fue objetado por <strong>Uni&oacute;n por la Patria</strong>, que este martes <strong>present&oacute; un dictamen alternativo unificado</strong>: propone un r&eacute;gimen penal juvenil alternativo y sostiene la edad de imputabilidad a los 16. El bloque lleg&oacute; dividido, con <strong>el sector referenciado en Sergio Massa apoyando la baja</strong>, aunque sin firma en el plenario. En la bancada peronista hay diversas posturas respecto de este asunto, lo que <strong>tension&oacute; al espacio y desdibuj&oacute; su postura colectiva</strong> en una discusi&oacute;n de fuerte peso pol&iacute;tico y simb&oacute;lico.
    </p><p class="article-text">
        Con las firmas aseguradas, Rodr&iacute;guez Machado hab&iacute;a anticipado m&aacute;s temprano que <strong>la votaci&oacute;n en el recinto podr&iacute;a concretarse en las pr&oacute;ximas semanas</strong>. A juzgar por el respaldo en comisiones, el resultado parece ya bastante encaminado.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1919861640125661546?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <em>JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/oficialismo-apura-baja-edad-punibilidad-14-anos-correr-agenda-publica-caso-libra_1_12276612.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 May 2025 20:38:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Diputados,Cámara de Diputados,Imputabilidad,Menores de edad,Punitivismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siempre una justicia que falta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/justicia-falta_129_9945867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siempre una justicia que falta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Que se pudran en la cárcel”, pensamos muchos frente a los asesinos de Fernando o a las asesinas de Lucio. Los y las que estuvieron presos, como los y las que fueron a la guerra, vieron el horror: un círculo del infierno desconocido para los de afuera.</p></div><p class="article-text">
        La c&aacute;rcel fue el tema de estos d&iacute;as. Se escuch&oacute; un coro de fondo sobre presos, carceleros, grandotes del pabell&oacute;n, sobrevivientes, &ldquo;violines&rdquo;, facas. Todo en la imitaci&oacute;n de ese lenguaje tumbero que fascina como el acento de barrio que sale mal. La vieja frase de Dostoyevski&nbsp;(&ldquo;El grado de civilizaci&oacute;n de una sociedad se mide por el trato a sus presos&rdquo;), muy fina, tiene sus vueltas. Escuchamos a los de mano dura y mano blanda&hellip; y a fin de cuentas realistas somos todos. &iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;Te salva el Estado? El Estado m&aacute;s lumpen. Las c&aacute;rceles argentinas. El destino que, pese a todo, queremos para los asesinos . &iquest;O el que mata no merece la c&aacute;rcel? Necesit&aacute;bamos condenas severas para cr&iacute;menes tan viles.
    </p><p class="article-text">
        Los que estuvieron presos, como los que fueron a la guerra, tienen un secreto en los ojos. Vieron el horror: un c&iacute;rculo del infierno desconocido para los de afuera. Saben algo que los dem&aacute;s no sabemos. Se les nota, aunque no lo quieran decir, ni lo quieran hacer ver. Osvaldo estuvo preso. Cuatro a&ntilde;os. Es chileno, naci&oacute; en Santiago en 1969, se vino de chico con la familia por motivo econ&oacute;mico. Primero fueron a Mendoza, despu&eacute;s al Gran Buenos Aires, finalmente &eacute;l, ya grande, termin&oacute; en Necochea. Ni se le nota el acento <em>shileno</em>. Lo perdi&oacute;. Cay&oacute; por venta de drogas a los 48 a&ntilde;os. Subrayo la edad. &ldquo;Nunca en mi vida hab&iacute;a estado preso&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;En qu&eacute; c&aacute;rcel estuviste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Al principio dos meses detenido en Necochea. Ah&iacute; pens&eacute; que sal&iacute;a en veinte d&iacute;as y no. Pas&eacute; a Bat&aacute;n. Un complejo grande. Y estuve 22 meses detenido en la 44. Pabell&oacute;n B, celda n&uacute;mero 12. La pas&eacute; mal. Porque est&aacute;n los pabellones de ingreso y yo recib&iacute;a una vez por mes visita de mi hermana y hab&iacute;a personas que estaban por tres o cuatro d&iacute;as y la comida se la ten&iacute;an que dar a ellos. A veces no ten&iacute;amos ni para fumar y le ped&iacute;amos al de limpieza que nos rescate colillas de cigarrillo. Perd&iacute; tres muelas y un diente comiendo <em>rancho</em>. <em>Rancho</em> es la comida. Te daban huesos con nervios, pero algo ten&eacute;s que comer. Estuve tres d&iacute;as sin comer, hasta que al cuarto me acostumbr&eacute; a ese guiso. Cuando lleg&aacute;s a la c&aacute;rcel, si sos transa o viol&iacute;n, para los chorros sos una porquer&iacute;a. Pero gracias a Dios hubo gente que me ense&ntilde;&oacute; a dirigirme a otros presos y a pararme de manos porque nunca ten&eacute;s que dejar que te intimen. La cantidad de pibes que vi contra la reja con una zanahoria en el culo gritando &ldquo;&iexcl;encargado, encargado!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-</strong><strong>&iquest;Y el d&iacute;a a d&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -En una celda para cuatro personas viv&iacute;amos ocho. Pero fueron sacando y un d&iacute;a quedamos dos: un pibe de 18 a&ntilde;os &ndash;David&ndash;, y yo. Al toque nos cayeron dos muchachos que eran primos entre ellos, de Mar del Plata, y le quisieron robar al pibe las zapatillas, a David. Les dije que no le roben. &ldquo;Qu&eacute; te met&eacute;s, viejo transa&rdquo;, me dijeron. Les dije que transa no soy: &ldquo;Ac&aacute; soy un gil y vos sos m&aacute;s gil que yo, estamos por giles ac&aacute;&rdquo;, les aclar&eacute;. &ldquo;C&oacute;mo le vas a venir a robar a un preso&rdquo;, le insist&iacute;. Y me dijo: &ldquo;&iquest;vos te vas a parar de manos?&rdquo;. &ldquo;Y s&iacute;&rdquo;, le dije. M&aacute;s vale que me voy a parar de manos. Me empuj&oacute;, lo empuj&eacute;, le pegu&eacute; una pi&ntilde;a, se cay&oacute; y le sali&oacute; un honguito. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que sigue es largo. Intervino el encargado, se hizo una denuncia, trasladaron al chico de 18, al que Osvaldo le regal&oacute; una toalla y unas ojotas porque estaba con lo puesto. Y en un &iacute;nterin un preso viejo, <em>el gordo</em>, sac&oacute; una espada como la del zorro, con mango de cemento y una varilla muy afilada, y le dijo a Osvaldo: &ldquo;con esta espada dale a los guachos cuando te empiecen a pegar, vos dale, y que no te saquen la espada porque vas a ser pollo vos&rdquo;. Los &ldquo;guachos&rdquo; le hab&iacute;an dicho a Osvaldo que &ldquo;esa iba a ser su peor condena&rdquo;. Ese d&iacute;a Osvaldo empez&oacute; &ldquo;a hablar con el Se&ntilde;or&rdquo;. Hab&iacute;a una ventanita que daba al cielo: miraba y dec&iacute;a &ldquo;por favor, se&ntilde;or, sacame de ac&aacute;&rdquo;. Ese mismo d&iacute;a se present&oacute; la jueza que recorr&iacute;a el pabell&oacute;n, le pregunt&oacute; c&oacute;mo estaba y Osvaldo no ahorr&oacute; detalles: &ldquo;Hace dos meses que no me ba&ntilde;o, en el ba&ntilde;o que tenemos no voy a la ducha porque todos te pelean y la mercader&iacute;a que me trae mi hermana me dura dos d&iacute;as. Estoy mal y hoy a la noche me tengo que pelear con unos chicos de ah&iacute;, dos primos, y bueno, me pelear&eacute;, no voy a dejar que me peguen&rdquo;. La jueza pidi&oacute; que lo cambien de piso. Pero no era f&aacute;cil. El encargado le dijo que era un gil (&ldquo;&iexcl;c&oacute;mo le vas a pedir a la jueza, el jefe del penal se va a sentir re zarpado!&rdquo;). El traslado iba a ser en veinte d&iacute;as. Osvaldo le dijo al encargado: &ldquo;esos guachos hoy a la noche me quieren pelear y yo no voy a dejar que me peguen, as&iacute; que le encargo por favor que usted est&eacute; atento porque si me cagan a palos voy a golpear la reja, llamar al encargado para que me saquen&rdquo;. El encargado le dijo que estaba loco, porque &eacute;l se iba a acostar a dormir.
    </p><p class="article-text">
        Osvaldo volvi&oacute; a la celda donde lo esperaban &ldquo;los guachos&rdquo;. Uno, cuando lo vio entrar, le peg&oacute; una cachetada. &Eacute;l se levant&oacute;, no quer&iacute;a discutir a los gritos, pero subi&oacute; la apuesta: &ldquo;&iquest;Sab&eacute;s que t&aacute;s matado pedazo de gil?&rdquo;. &ldquo;Pero par&aacute;, viejo, vos no te pod&eacute;s parar con nadie, viejo viol&iacute;n&rdquo;, dijeron los dos. Ah&iacute; nom&aacute;s lleg&oacute; el encargado, y le dijo a Osvaldo que prepare todo que va de traslado. Dios lo escuch&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el traslado se cruz&oacute; a una autoridad del penal. Y lo que sigui&oacute; lo cuenta entre risas y resignado: &ldquo;&lsquo;&iexcl;&iquest;C&oacute;mo era la falopa que vend&iacute;as vos?!&rsquo;, me pregunt&oacute; el jefe. Le dije que, aparentemente, rica. El tipo se ri&oacute;: &rdquo;Si vos me traes diez gramos ya, te mando al pabell&oacute;n H&rsquo;. No ten&iacute;a de d&oacute;nde sacarlos. &ldquo;&lsquo;Y estoy ah&iacute; como un gil y tengo que pagar la condena y me quiero ir a mi casa&rsquo;, le dije. Y me empez&oacute; a bardear. Me tuvieron horas en ese franeleo hasta que me llevaron al H&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;C&oacute;mo fue el primer d&iacute;a en libertad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Sal&iacute; mucho mejor porque ah&iacute; conoc&iacute; a Dios, creo en el Se&ntilde;or y voy a la iglesia. Aprend&iacute; a valorar peque&ntilde;as cosas que no valoraba, y a distinguir qui&eacute;nes son mis amigos, qui&eacute;n es mi familia y qui&eacute;n no. Aprend&eacute;s porque est&aacute;s solo. Y de golpe te encontr&aacute;s con Dios, con &Eacute;l. Eso te da fuerzas para salir adelante. 
    </p><p class="article-text">
        Osvaldo perdi&oacute; todo. Ahora trabaja y gana 2500 pesos por d&iacute;a, apenas le alcanza para comer, pero no se queja. &ldquo;Vivo el d&iacute;a a d&iacute;a, qu&eacute; s&eacute; yo. Perd&iacute; mi familia porque me separ&eacute;, mis hijos est&aacute;n en Buenos Aires y yo estoy en Necochea. De hecho, cuando sal&iacute; de la c&aacute;rcel fui a Moreno donde viven mis hijos, festej&eacute; el d&iacute;a del padre y me volv&iacute; a Necochea. La casa me la prest&oacute; un gitano que conoc&iacute; en la c&aacute;rcel, al que ayud&eacute; mucho&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Saliste mejor o peor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Considero que sal&iacute; mejor. Voy a cumplir 54 a&ntilde;os. Perd&iacute; a mi familia, me distanci&eacute; de mis hijos, tengo primos en Chile, una prima en Mendoza que me invit&oacute;, pero amo Necochea, y sal&iacute; mucho mejor porque estoy con Cristo, &iquest;entend&eacute;s? Hay batallas duras, pero si te pon&eacute;s de rodillas y con el coraz&oacute;n quebrantado &eacute;l escucha las oraciones y es un milagro. En la c&aacute;rcel habl&eacute; mucho con la psic&oacute;loga y entend&iacute; que no ten&iacute;a que rodearme con cierta gente que pens&eacute; que eran amigos y al final no estuvieron. Aprend&iacute; a valorar hasta a mi suegra, bueno, aunque no sea m&aacute;s mi suegra porque estamos separados, pero es dif&iacute;cil querer una suegra, eh, pasa que ella me ayud&oacute; de verdad.
    </p><p class="article-text">
        El caf&eacute; con Osvaldo se termina en la confiter&iacute;a de la estaci&oacute;n Retiro. Nos rodea el ruido de pasajeros y los avisos de partida, pero ya entramos en la calma del atardecer, con el sol empezando a irse, como &eacute;l. Lo veo caminar. Me despide. No quiere perder el micro. Tiene la man&iacute;a de subirse primero de todos. Me vuelve lo del principio: sabe algo que saben pocos. Una temporada en el infierno. 
    </p><p class="article-text">
        La familia que se le desarma a Osvaldo al salir me recuerda una peque&ntilde;a historia. Una chica de 11 a&ntilde;os, Sof&iacute;a, va a una escuela en Floresta. Los primeros quince d&iacute;as de clase s&oacute;lo asiste a cuatro. Se sabe que la mam&aacute; es adicta. Sofia cuidaba mucho a su hermano menor. Pero en enero la mam&aacute; fue presa. &iquest;C&oacute;mo sobrevivieron Sof&iacute;a y el hermano hasta marzo? &ldquo;Siempre nos preguntamos eso&rdquo;, dice su maestra. Cuando le dijeron de llamar a la madre tras los faltazos &ldquo;la nena entr&oacute; en un que s&iacute; que no y se quebr&oacute;&rdquo;. Mam&aacute; est&aacute; en cana. &ldquo;Hubo que llamar al Consejo. Y al poco tiempo le dieron la tenencia a una t&iacute;a.&rdquo; La historia apunta a lo inevitable, a cu&aacute;ntos se condena cuando se condena a alguien. Las justicias y las condenas suceden en el plano de lo realmente existente. 
    </p><p class="article-text">
        El crimen de Fernando B&aacute;ez Sosa tiene tantas im&aacute;genes que enceguece. La muerte de Lucio tambi&eacute;n. Crueldad sin l&iacute;mites y una picadora sobre prejuicios (resulta que unos no eran tan chetos como se dec&iacute;a, y las otras eran dos mujeres contra un pibito). Los criminales ah&iacute;, en estrados, solos, bajo el repudio un&aacute;nime y cumpliendo los rituales de la justicia (se ponen de pie, se sientan, declaran, escuchan, son esposados, y as&iacute;) ofrecen a&uacute;n en esa inferioridad el poder residual de quienes hicieron actos tan irreversibles. Y en el medio de tantas injusticias la sensaci&oacute;n que nos hace reivindicar en cada v&iacute;ctima la posibilidad de la justicia que falta. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Que se pudran en la c&aacute;rcel&rdquo; pensamos muchos frente a los asesinos de Fernando o a las asesinas de Lucio. La c&aacute;rcel, claro, lugar para pudrirse, para pudrirla tambi&eacute;n. El comentario menciona la doble condena argentina que las mil inauguraciones de <em>sitios de la memoria</em> no abolieron: ir a la c&aacute;rcel es ir a <em>esas c&aacute;rceles</em>, a esas condiciones carcelarias. 
    </p><p class="article-text">
        A la sentencia popular le sigui&oacute; tambi&eacute;n una previsible saga de intervenciones contra la reclusi&oacute;n perpetua o la venganza. Punitivismo y garantismo, esa encerrona. Pedimos la c&aacute;rcel para los asesinos y asesinas, a&uacute;n en la zona franca que superpone im&aacute;genes y tironea la manta corta (&ldquo;querer c&aacute;rcel pero no tortura&rdquo;), y quedar atrapados en algo que sabemos por viejos: la c&aacute;rcel para un promedio de argentinos sin guita, apellido ni capital social, sin haber cumplido el consejo ancestral de Fierro (&ldquo;Hacete amigo del juez&rdquo;) o de m&iacute;nima sin el guasap de un ministro despu&eacute;s de 15 minutos de militancia, supone estar sometido a la violencia <em>tercerizada </em>de c&oacute;digos internos donde, por ejemplo, funciona la palabra esa que suena, &ldquo;viol&iacute;n&rdquo; (el violador violado). El castigo de los otros reos. La zona liberada del pabell&oacute;n. El Estado se hace el sota o es relativista: la cultura tumbera ajusta cuentas. El jefe del penal que dice &ndash;como le dicen a Osvaldo&ndash;: &ldquo;&iquest;No hay merca para m&iacute;?&rdquo;. El trato de muchos del servicio penitenciario que seg&uacute;n Osvaldo tiene lo de siempre: huesos y nervios de punta. Y el rigor de la c&aacute;rcel tambi&eacute;n en lo que los presos se hacen entre ellos, que fue lo que se nombr&oacute; <em>tanto</em> rodeando la sentencia. Y no es nuevo. <em>Laissez faire</em> y gallos de ri&ntilde;a. De un modo caradura podemos citar una &ldquo;condici&oacute;n&rdquo;: nuestra tolerancia a la carne sufriente. &ldquo;Las toneladas de carne sufriente que toleramos&rdquo;, dijo una vez Fogwill discutiendo otra cosa. 
    </p><p class="article-text">
        Pero nadie orina agua bendita. Estamos hechos de tolerancias y movemos las fronteras m&oacute;viles de lo tolerable. Toleramos que nos pidan limosna desde el vamos, y millones de sufrimientos simult&aacute;neos, vivir es encallecer. Dijo Videla en una entrevista, ya viejo y preso: &ldquo;En este momento deben estar torturando a alguien en una comisar&iacute;a&rdquo;. No ment&iacute;a. Cuando pedimos pena sabemos que casi seguro en la c&aacute;rcel les dar&aacute;n biaba. La sociedad es una picaresca cruda. Y tambi&eacute;n pensamos (sentimos) que Lucio y Fernando ahora descansan en paz porque hubo justicia, esa. Que as&iacute; sea. Frente al sufrimiento atroz de Lucio en manos de esas mujeres o las patadas que en menos de 50 segundos volvieron el cuerpo de Fernando de plastilina. Sabemos que la pena lleva eso encima. Sabemos de qu&eacute; est&aacute;n hechas las salchichas y las c&aacute;rceles. El rigor real. Y, aun as&iacute;. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si celebramos esos cuarenta a&ntilde;os de democracia con millones que no se curan, ni se educan, imaginemos el estado de las c&aacute;rceles, incluso con programas, con evang&eacute;licos, universidades, docentes y abogados que van y hacen pie ah&iacute;. Con todas las manos que se meten. Cuarenta a&ntilde;os donde gobernaron todos. Los socialdem&oacute;cratas, los neoliberales, los progresistas, los populistas, siete hombres y una mujer, peronistas y radicales, Zaffaroni fue de la Corte como Fayt, Nazareno y Argibay Molina. Probamos todo y fall&oacute; casi todo. Nacidos a la democracia debajo de un cartel que ped&iacute;a &ldquo;juicio y castigo&rdquo;. Y a&uacute;n pedimos c&aacute;rcel. &iquest;El lenguaje jur&iacute;dico, policial, carcelario es lengua madre de la democracia? 
    </p><p class="article-text">
        Misas por Mar&iacute;a Soledad, Jos&eacute; Luis Cabezas, Axel Blumberg, Luciano Arruga, las v&iacute;ctimas de Croma&ntilde;&oacute;n, del tren Sarmiento, los marinos del ARA San Juan. A unos los matan delincuentes sin c&oacute;digos, a otros los hijos del poder, a otros la polic&iacute;a, a otros la pol&iacute;tica corrupta de todos los gobiernos. Y, como Osvaldo, en ese extremo, vemos que cada cual, cada uno, por empezar, se tiene a s&iacute; mismo. A si mismo con las oraciones a Dios, con un amigo gitano, con la espada que te regalan para defenderte, con la piedad de alguna jueza. Osvaldo pag&oacute; vender droga. Sali&oacute; y no quiere volver m&aacute;s. Ganar&aacute; 2500 por d&iacute;a, pero no comer&aacute; m&aacute;s <em>rancho</em>. Aprendi&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        El hilo que une esta democracia donde no todos valen igual es el hilo dorado de las familias de las v&iacute;ctimas, las que sentimos en un lugar de verdad inobjetable. No porque tengan la &uacute;nica verdad, s&iacute; porque hablan sin mediaciones, sin conveniencias, sin &ldquo;mu&ntilde;eca&rdquo;, y rompen el pacto de convivencia hip&oacute;crita que sostiene cualquier orden. &iquest;Qui&eacute;n le sostiene la mirada a la mam&aacute; de Fernando? 
    </p><p class="article-text">
        Entonces, consensos: sabemos no s&oacute;lo ad&oacute;nde mandamos en cana a alguien, sino tambi&eacute;n a qu&eacute; condiciones. La pregunta que reabsorbe todas: &iquest;perder&aacute;n el RIF los condenados? &iquest;Dejar&aacute;n de estar protegidos? &iquest;Los violar&aacute;n? Ah&iacute; dio vueltas toda la semana eso que sabemos. <em>No sean punitivistas</em>, dicen. &iquest;Y los que ya est&aacute;n adentro? &iquest;Y los que entonces seg&uacute;n lo que damos por hecho son violados cada d&iacute;a? La apelaci&oacute;n al consenso democr&aacute;tico se viste de seda: siempre se enuncia como un salvavidas emocional, sobre los l&iacute;mites que deben ser cuidados, pero bajo el agua hay cad&aacute;veres. Digamos entonces que el bullicio por lo que no se quiere que sufran estos condenados es la otra cara de la misma moneda: lo que ya sufren miles de condenados como Osvaldo. &iquest;De qu&eacute; est&aacute; hecha la Argentina? Cuando hablamos de c&aacute;rceles abrimos la rejilla para tocar el rollo de pelo del Estado. La tarea de Cr&oacute;nica TV puede ser vista con el dedito levantado que dice: &ldquo;Oh, malditos buitres&hellip;&rdquo;. O puede ser vista como el canal que expone el show de un horror que todos los d&iacute;as aceptamos.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/justicia-falta_129_9945867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Feb 2023 03:02:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Siempre una justicia que falta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fernando Báez Sosa,Lucio Dupuy,Punitivismo,Garantismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra el punitivismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/punitivismo_1_8384106.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1416ce09-81be-44ab-87a5-23c3fa4805be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra el punitivismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En "Contra el punitivismo. Una crítica a las recetas de mano dura" (Paidós, 2021), Claudia Cesaroni analiza, desmonta y discute diez ideas punitivistas aceptadas casi sin discusión por amplios sectores de la sociedad, a partir de la convicción de que ese tipo de respuesta ni previene ni resuelve, y solo implica responder al dolor con más dolor. Aquí, un fragmento.</p></div><h3 class="article-text"><strong>La repetici&oacute;n de lo in&uacute;til</strong></h3><p class="article-text">
        El domingo 4 de julio de 2021 el portal TN public&oacute; una nota sobre la situaci&oacute;n de los ocho j&oacute;venes detenidos desde enero de 2020 por el homicidio de Fernando B&aacute;ez Sosa con el siguiente t&iacute;tulo: &ldquo;Deprimidos, sin visitas higi&eacute;nicas y aislados: el d&iacute;a a d&iacute;a de los rugbiers en la c&aacute;rcel a un a&ntilde;o y medio del crimen de Fernando B&aacute;ez Sosa&rdquo;. Durante unas horas, #Deprimidos se transform&oacute; en tendencia en Twitter. 
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los tuits comparaban la &ldquo;depresi&oacute;n&rdquo; de los j&oacute;venes presos con el da&ntilde;o que les hab&iacute;an provocado a Fernando y a su familia, o sea, con la misma muerte. El hecho de que en el t&iacute;tulo se usara la denominaci&oacute;n &ldquo;visita higi&eacute;nica&rdquo; &ndash;que atrasa unos cien a&ntilde;os&ndash; y que se la ligara al estado de &aacute;nimo depresivo generaba m&aacute;s indignaci&oacute;n. Todo lo que se afirma en el art&iacute;culo, cabe aclarar, no est&aacute; dicho ni por los j&oacute;venes, ni por sus familias, ni por su abogado, ya que en el texto se reconoce que no brindan declaraciones, sino por quien escribe y por fuentes imprecisas del personal penitenciario. 
    </p><p class="article-text">
        Alguien se puso a hacer una encuesta acerca de las &ldquo;visitas higi&eacute;nicas&rdquo;. Las opciones eran &ldquo;No deber&iacute;an existir&rdquo;, &ldquo;Son una necesidad&rdquo; o &ldquo;Son pol&eacute;micas&rdquo;. Mi voto fue el minoritario. M&aacute;s de la mitad de los votos sosten&iacute;an que no deber&iacute;an existir y, para un cuarto, &ldquo;son pol&eacute;micas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Se me ocurri&oacute; plantear un silogismo de los categ&oacute;ricos:
    </p><p class="article-text">
        &bull; La gente que comete delitos sigue siendo persona. 
    </p><p class="article-text">
        &bull; Las personas tienen derechos. 
    </p><p class="article-text">
        &bull; Luego, la gente que comete delitos tiene derechos.
    </p><p class="article-text">
        Pero algunas personas respondieron: &ldquo;Depende&rdquo;. Y luego: &ldquo;Si es un violador o un asesino, no&rdquo;. &ldquo;Si le preguntaras a una madre o un padre a quienes le violaron o le mataron la hija, seguro que dir&iacute;an que no.&rdquo; Vivimos en un pa&iacute;s en el que no solo el Estado, a trav&eacute;s de algunos de sus agentes, ha violado y matado, sino tambi&eacute;n ha metido picanas en ojos, bocas, anos y vaginas; ha quemado viva gente, la ha despellejado; ha secuestrado beb&eacute;s reci&eacute;n paridos y los ha regalado, tirando luego al mar a sus madres; ha colgado gente de cadenas durante horas; ha dado palizas brutales y ha roto t&iacute;mpanos. Y las personas que han hecho cada una de esas cosas amparadas por el Estado y las que las han ordenado o tolerado no perdieron sus derechos. No los han perdido y ni sus v&iacute;ctimas ni las familias de sus v&iacute;ctimas han pedido que los perdieran. No han perdido ni el derecho al debido proceso, que incluye tener acceso a la defensa p&uacute;blica, si as&iacute; lo desean o lo necesitan, ni el de relacionarse con sus seres queridos, ni el derecho a la salud. Por el contrario, como en general forman parte de sectores medios y altos de la sociedad, acceden a condiciones de detenci&oacute;n y a la satisfacci&oacute;n de sus necesidades de un modo mucho m&aacute;s integral y m&aacute;s eficiente que el de los miles de presos &ldquo;comunes&rdquo; que pueblan nuestras c&aacute;rceles. Viven en prisi&oacute;n mejor que la mayor&iacute;a, como viv&iacute;an en libertad en condiciones de privilegio por sus recursos econ&oacute;micos, sociales y laborales. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no son esos casos los que provocan mayor impacto medi&aacute;tico o debate social. Lo que se plantea es si ocho j&oacute;venes, detenidos y a&uacute;n sin condena (pero que seguro llegar&aacute;, y ser&aacute; muy severa) pueden o no tener, eventualmente, relaciones sexuales con alguien. Esto es algo que est&aacute; reconocido por todos los instrumentos de derechos humanos relativos a las personas privadas de libertad y por las leyes nacional y provincial de ejecuci&oacute;n penal, y hace tiempo que no se discute. Incluso se han ido ganando batallas: que no haya limitaci&oacute;n de g&eacute;nero (hasta no hace mucho, un var&oacute;n no pod&iacute;a tener relaciones con otro var&oacute;n, ni una mujer con otra mujer, y mucho menos relaciones no binarias) y que no existan juicios valorativos sobre qui&eacute;n visita a una persona privada de libertad, tarea que tambi&eacute;n hasta no hace mucho tiempo realizaban lxs trabajadorxs sociales al hacer los informes sobre cada pedido de &ldquo;visita &iacute;ntima&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Al discutir si un joven preso tiene derecho a mantener relaciones sexuales, se objeta lo mismo que cuando se cuestiona el derecho de una adolescente a pasar el d&iacute;a de su cumplea&ntilde;os con su padre condenado a prisi&oacute;n perpetua. Quienes se oponen al ejercicio de estos derechos, por un lado, niegan la condici&oacute;n de humanidad de las personas que cometen ciertos delitos y, por el otro, contraponen el da&ntilde;o causado (la violaci&oacute;n, la muerte) con el placer que significa acceder a ciertos derechos, como un abrazo, unas horas de festejo, un orgasmo. &iquest;Por qu&eacute; qui&eacute;n le neg&oacute; para siempre el derecho a un padre de abrazar a su hija o el de una madre a esperar a su hijo con su comida preferida podr&iacute;a disfrutar de esos placeres y alegr&iacute;as? Cada vez que alguien que cometi&oacute; un delito grave pretende ejercer un derecho, se reitera la misma discusi&oacute;n. Incluso cuando se plantean posibilidades de reinserci&oacute;n, como proyectos de cupos para liberados, se plantea si debe liberarse a quienes hayan cometido cualquier delito o solo algunos, los menos graves. En la c&aacute;rcel, lo que encontramos son personas que cometieron delitos. Algunos de ellos muy graves. Esa es la gente con la que se decide trabajar y a la que se debe intentar acompa&ntilde;ar con programas de inclusi&oacute;n laboral. La c&aacute;rcel rom&aacute;ntica, con presos poetas o militantes populares, o j&oacute;venes pobres que solo roban celulares sin hacer da&ntilde;o, o ladrones de anta&ntilde;o, con c&oacute;digos, no es m&aacute;s que una parte, no el todo, y no la m&aacute;s habitual. Y las v&iacute;ctimas y sus familias tienen derecho a que el delito se esclarezca y no quede impune, a ser reparadas y a que el Estado las acompa&ntilde;e todo lo que sea necesario para calmar su dolor, pero no a costa de dinamitar los derechos de las personas privadas de libertad. 
    </p><p class="article-text">
        La idea de que el castigo resuelve todos los problemas se extiende como mancha de aceite y lo invade todo. Del mismo modo en que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos desarmado &ndash;y a&uacute;n estamos en ello&ndash; m&uacute;ltiples micromachismos que se colaban en conversaciones cotidianas, modos de relacionarnos, o decisiones pol&iacute;ticas, culturales y gremiales, entre muchas otras maneras de exhibir una situaci&oacute;n de privilegio masculino, intento develar m&uacute;ltiples micropunitivismos que se nos imponen como si el castigo y la sanci&oacute;n fueran no solo &uacute;tiles sino, tambi&eacute;n, el &uacute;nico modo de abordar situaciones de diverso tipo. 
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, un r&aacute;pido recorrido por algunos casos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Punitivismo neocolonial: el negrito Cavani</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 29 de noviembre de 2020 Edison Cavani, formidable jugador de f&uacute;tbol uruguayo que se desempe&ntilde;a en el Manchester City de Inglaterra, hizo un gol. Un amigo lo felicit&oacute; en su cuenta de Instagram. Cavani le respondi&oacute;: &ldquo;Gracias, negrito&rdquo;. La palabra &ldquo;negrito&rdquo; le signific&oacute; una sanci&oacute;n de tres partidos de suspensi&oacute;n y una multa de 100.000 libras (unos 135.000 d&oacute;lares) por haber usado un t&eacute;rmino discriminatorio. Si no fuera tr&aacute;gico mover&iacute;a a risa que una de las potencias coloniales que m&aacute;s masacres ha cometido a lo largo de su historia sancione a un inmigrante (no otra cosa son los jugadores argentinos, uruguayos, brasile&ntilde;os y de todas las ex colonias de las potencias imperiales que juegan en las ex metr&oacute;polis) por usar un t&eacute;rmino cari&ntilde;oso y habitual en la sociabilidad rioplatense. Pese a las protestas, la sanci&oacute;n se aplic&oacute;; Cavani se perdi&oacute; esos partidos y pag&oacute; la multa, y en adelante sabr&aacute; que tiene prohibido usar las palabras &ldquo;negrito&rdquo; o &ldquo;negro&rdquo; porque a la patronal neocolonial le resultan racistas. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la interpretaci&oacute;n sobre el uso de una palabra que es de nuestro hablar cotidiano, y que en los t&eacute;rminos en que la escribi&oacute; Cavani resultaba evidentemente respetuosa y cari&ntilde;osa, &iquest;cu&aacute;l es el sentido de no dejarlo jugar tres partidos? &iquest;Qu&eacute; tendr&iacute;a que ver, aun si hubiera usado un t&eacute;rmino agresivo, con su condici&oacute;n de jugador? La misma situaci&oacute;n se da cuando se sanciona con suspensiones a jugadores que ingieren alguna droga social. &iquest;Por qu&eacute; dejar sin trabajo a una persona que tiene una adicci&oacute;n? &iquest;No ser&iacute;a mejor que en el primer caso se usara el &ldquo;negrito&rdquo; para que el propio Cavani explicara el significado afectuoso que tiene esa palabra en nuestra cultura y c&oacute;mo ese significado se transforma en agresivo en otros contextos o a partir de un tono determinado? Y, en el del consumo de drogas, &iquest;no ser&iacute;a mejor que el o la jugadora involucradxs, si lo desean, compartieran sus dificultades para evitar el consumo de estupefacientes, y eso solo si esos estupefacientes afectaran su rendimiento (porque, caso contrario, se tratar&iacute;a de la esfera de su intimidad y nadie tendr&iacute;a por qu&eacute; intervenir)?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Punitivismo legislativo: el diputado chupateta </strong>
    </p><p class="article-text">
        El 24 de septiembre de 2020, en plena sesi&oacute;n de la C&aacute;mara de Diputados, se vio una escena que en seguida comenz&oacute; a circular por las redes sociales: el diputado Juan Emilio Ameri le besaba un seno a una mujer. El presidente de la C&aacute;mara, Sergio Massa, dijo esto: &ldquo;Quiero interrumpir el debate de esta ley, desgraciadamente, quiero interrumpir el debate para plantear que frente a una falta grave de un diputado en el marco de las sesiones de asistencia presencial y remota, se dio una situaci&oacute;n que nada tiene que ver con el decoro de esta casa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En pocas horas, el diputado estaba fuera de la C&aacute;mara. Pr&aacute;cticamente nadie se opuso. A todo el mundo le pareci&oacute; l&oacute;gico. &iquest;Echar o hacer renunciar a una persona elegida por el voto popular por el hecho de haberse olvidado de apagar la c&aacute;mara y estar besando en un pecho a su mujer? &iquest;Se hubiera tomado la misma decisi&oacute;n si el beso era en la boca o en la mejilla? &iquest;Se hubiera procedido igual si en vez de ser un diputado ignoto hubiera sido uno de los l&iacute;deres de alguna bancada? Obviamente no. Entonces, se trat&oacute; de una pacater&iacute;a llevada al extremo de la sanci&oacute;n para frenar as&iacute; el escandalete en las redes. La pregunta, otra vez, es si esa decisi&oacute;n, ese nivel de punitivismo legislativo, tuvo algo que ver con el hecho en s&iacute; &ndash;magnificado con palabras como &ldquo;obsceno&rdquo;, &ldquo;pornogr&aacute;fico&rdquo;, &ldquo;inmoral&rdquo;&ndash; o m&aacute;s bien con hacerle creer a una parte de la sociedad que el castigo es un buen modo de resolver situaciones inc&oacute;modas, conflictivas o incluso antirreglamentarias. Esto es, que no hay otra forma m&aacute;s que la sanci&oacute;n inmediata sin siquiera garantizar el derecho de defensa b&aacute;sico de cualquier procedimiento. Si, adem&aacute;s, el diputado es poco simp&aacute;tico, ingres&oacute; como relleno en una lista y ser&aacute; suplantado por una legisladora mejor vista y con mejores antecedentes, la operatoria es casi perfecta. El problema es que lo que sirve hoy para sacarse de encima a este ma&ntilde;ana puede ser usado para sacarse de encima a quien incomode en serio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Punitivismo tuitero: buscando en tu pasado </strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre lo que se dice, hay ejemplos de mayor y de menor gravedad. Miles de personas sostienen, incluso desde sus cargos oficiales, que &ldquo;los presos tienen que pudrirse en la c&aacute;rcel&rdquo;. En el caso de quienes detentan cargos p&uacute;blicos, eso es muy grave porque &ldquo;pudrirse en la c&aacute;rcel&rdquo; quiere decir morirse sufriendo. Alguien que se pudre es literalmente alguien que no recibe atenci&oacute;n m&eacute;dica y alguien a quien se hace sufrir adrede, o sea, alguien a quien se tortura. Esos discursos de odio solo est&aacute;n naturalizados para las personas privadas de libertad y a nadie escandalizan. Deber&iacute;an ser sancionados, no penalmente, pero s&iacute; haciendo que nadie que sostenga eso pueda ejercer un cargo p&uacute;blico. Ahora, si eso mismo lo dice (como sucede) una compa&ntilde;era de trabajo o el verdulero o el taxista, verbalmente o a trav&eacute;s de un tuit, lo &uacute;nico que hay que hacer es tratar de construir un discurso mejor, no pedir que la/o echen, cancelarlo o suspenderlo de sus actividades, y mucho menos retroactivamente. Cuando se trata de opiniones del pasado, sostener que est&aacute;n poco menos que grabadas sobre piedra es negar la posibilidad de que las personas cambien. 
    </p><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as despu&eacute;s de la muerte de Diego Maradona jugaron Los Pumas, nuestra selecci&oacute;n nacional de rugby, y los All Blacks, la selecci&oacute;n de Nueva Zelanda. Al comienzo, los neozelandeses hicieron su tradicional danza Haka en homenaje a Diego. Los Pumas &ndash;que solo lucieron un brazalete negro en se&ntilde;al de duelo&ndash; se quedaron casi paralizados. Una ola de indignaci&oacute;n se propag&oacute; por las redes argentinas. En vez de disfrutar del hermoso gesto de los All Blacks, se desat&oacute; una descarga de odio contra Los Pumas porque el homenaje a Diego no hab&iacute;a sido el que que se pretend&iacute;a. Se buscaron tuits detestables de ocho a&ntilde;os atr&aacute;s de algunos de sus integrantes y se pidi&oacute; poco menos que el destierro del capit&aacute;n. Finalmente, se lo suspendi&oacute; a &eacute;l y a otros dos jugadores por &iexcl;tuits a&ntilde;ejos! que solo se difundieron porque a las patrullas de homenajes no les gust&oacute; el que le hicieron a Maradona. De una situaci&oacute;n que podr&iacute;a haberse usado para revisar posiciones discriminatorias como las que esos tuits reflejaban se opt&oacute; por la cancelaci&oacute;n y el castigo sumario. Fin del asunto.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Cesaroni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/punitivismo_1_8384106.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Oct 2021 03:02:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra el punitivismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Punitivismo]]></media:keywords>
    </item>
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