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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sahara Occidental]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sahara-occidental/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sahara Occidental]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los campamentos de refugiados saharauis, casi sin médicos en medio de la guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/campamentos-refugiados-saharauis-apenas-medicos-medio-guerra_1_9639808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f42c4b4a-2003-48c5-a16b-7ff574f11fdb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los campamentos de refugiados saharauis, casi sin médicos en medio de la guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los campos hay solo 50 médicos para 170.000 personas que están viendo empeorar su salud debido a la crisis alimentaria y a la escasez de sanitarios.</p></div><p class="article-text">
        Mohammed fue dado por muerto en 1977. &ldquo;Ten&iacute;a el cr&aacute;neo abierto, cubierto de sangre. Pero estaba vivo&rdquo;, recuerda el anciano saharaui, que perdi&oacute; completamente la memoria durante tres meses. Cuando lo encontraron, lo trasladaron al Hospital Nacional de Rabuni, la capital administrativa del Frente Polisario en los campamentos de refugiados saharauis. All&iacute; lo operaron de urgencia diversas veces. &ldquo;Esa guerra fue muy diferente a esta. Entonces est&aacute;bamos dolidos, pero comprometidos. Hoy, despu&eacute;s de casi cuarenta a&ntilde;os, no hay muchos que resistan&rdquo;, se lamenta Azman, su hijo. La atenci&oacute;n sanitaria en los campamentos tambi&eacute;n es ahora distinta. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos saharauis han dejado los campos de refugiados y han buscado una vida mejor en Europa. Entre ellos, varios m&eacute;dicos. En el hospital donde operaron a Mohammed, el m&aacute;s importante de los campamentos, dejaron de tener servicio de cirug&iacute;a tras el <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/guerra-sahara-occidental-contienda-discreta-medio-desierto_1_8402035.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">regreso de la guerra al S&aacute;hara Occidental</a> a finales de 2020. No se ha reestablecido hasta hace apenas 15 d&iacute;as. Esto ha afectado no solo a los soldados heridos, sino tambi&eacute;n a personas de a pie, como la hermana de Azman e hija de Mohammed.
    </p><p class="article-text">
        Ella contrajo c&aacute;ncer de mama en 2018 y, al no poder operarla en la regi&oacute;n, fue trasladada al hospital de Tindouf, donde los recursos no son suficientes. La familia pidi&oacute; al Frente Polisario que la trasladaran a Espa&ntilde;a, pero la mujer no soport&oacute; tantos viajes y pereci&oacute; en un hospital de C&aacute;diz, a m&aacute;s de 2.000 kil&oacute;metros de su hogar. &ldquo;Es inaceptable que una regi&oacute;n que acoge a m&aacute;s de 170.000 refugiados solo cuente con 50 m&eacute;dicos, m&aacute;s ahora que hay una guerra&rdquo;, se lamenta el doctor Omar Ochoa, uno de los responsable del Hospital Nacional de Rabuni. Y m&eacute;dico cubano.
    </p><p class="article-text">
        En este centro hay 13 compatriotas suyos, mayor&iacute;a en el equipo. &ldquo;Si podemos tener cirug&iacute;a y atenci&oacute;n 24 horas, es gracias a la brigada cubana&rdquo;, dice Ochoa quien, a pesar de haber trabajado en todo el mundo, reconoce no haber visto nunca una situaci&oacute;n tan precaria como la saharaui. 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l est&aacute; aqu&iacute; debido a un convenio que une la Rep&uacute;blica &Aacute;rabe Saharaui Democr&aacute;tica (RSAD) con otros gobiernos como el cubano o el venezolano. Gracias a estos acuerdos, los saharauis pueden ir a esos pa&iacute;ses a formarse, y m&eacute;dicos como el doctor Ochoa gozan de un permiso de tres meses para ejercer en los campamentos.
    </p><h3 class="article-text">Condiciones precarias</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Si no venimos nosotros, no viene nadie. Es normal que no haya m&eacute;dicos en esta zona y que todos se vayan fuera a ejercer, porque las condiciones no son nada dignas&rdquo;, dice este m&eacute;dico habanero, quien reconoce que, si en lugar del Gobierno cubano le pagara el saharaui, no sabe si estar&iacute;a all&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La RSAD paga a sus m&eacute;dicos un total de 350 euros cada tres meses. La precariedad es uno de los motivos que lleva a los m&eacute;dicos a irse de los campamentos. Uno de los que quiere marcharse es Mohammed Abi, nacido en los campos de refugiados y formado en Venezuela. Tiene 28 a&ntilde;os y hace dos meses que ha empezado a trabajar. Todav&iacute;a no ha percibido su primer sueldo, pero sabe que no va a ser bueno.
    </p><p class="article-text">
        El hermano del doctor Abi tambi&eacute;n es m&eacute;dico y hace tiempo que ejerce en Espa&ntilde;a. &Eacute;l espera seguir sus pasos y, por eso, ya ha empezado a tramitar la convalidaci&oacute;n de su t&iacute;tulo. Trabaja turnos de m&aacute;s de 48 horas seguidas para luego descansar dos d&iacute;as y volver a empezar la rueda. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto no es vida. Quiero ayudar a mi pueblo, pero no a costa de mi propia salud&rdquo;, sostiene Abi. Trabaja en el hospital del campo de Smara y atiende a m&aacute;s de 40 personas cada d&iacute;a. Es el &uacute;nico m&eacute;dico en su turno, que comparte con dos enfermeros.
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                Un paciente ingresado recibe consulta en el hospital de Rabuni                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>De curar al pueblo a jugarse la vida en la frontera</strong></h3><p class="article-text">
        Hasta hace dos a&ntilde;os, Azman era uno de esos enfermeros. &Eacute;l se form&oacute; en Argelia y en la escuela de enfermer&iacute;a de la RSAD. &ldquo;Quer&iacute;a ayudar a los m&iacute;os. Que estuvieran sanos para luchar por nuestra tierra&rdquo;, asegura el saharaui, de 32 a&ntilde;os. Pero dej&oacute; la medicina por dinero. Si el sueldo de m&eacute;dico es bajo, el de enfermero es peor: 60 euros cada seis meses. &ldquo;No da para alimentar a mi familia&rdquo;, se lamenta este joven que, adem&aacute;s de a su mujer e hijos, debe mantener a sus padres, a los hijos de una hermana viuda de guerra y a los de su hermana fallecida, el padre de los cuales est&aacute; en el frente. &ldquo;Sin m&aacute;s hombres en la casa, 20 euros al mes no dan para nada&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Y mucho menos ahora. Debido a la inflaci&oacute;n, los precios han subido, tambi&eacute;n en el S&aacute;hara. Las tiendecitas que salpican los campos de refugiados obtienen sus productos de Argel, cuyo gobierno acaba de aprobar una subida del salario m&iacute;nimo. Con eso, los precios han subido, as&iacute; que en los locales saharauis tambi&eacute;n se venden m&aacute;s caros los productos b&aacute;sicos. A ello se suma la crisis socioecon&oacute;mica derivada de la pandemia ha hecho que muchas ONG y gobiernos recorten las ayudas que destinan a los refugiados saharauis. Seg&uacute;n el Consorcio de ONG de la regi&oacute;n, la financiaci&oacute;n se ha reducido un 20% en los seis primeros meses de 2022.
    </p><h3 class="article-text">Aumento de los precios</h3><p class="article-text">
        La canasta b&aacute;sica que recibe el 75% de la poblaci&oacute;n ha menguado dr&aacute;sticamente. &ldquo;De dos kilos de arroz, aceite y lentejas por persona y mes, ahora se da la mitad&rdquo;, explica el doctor Abi, quien a&ntilde;ade que ya no se incluye prote&iacute;na animal. Esto ha derivado en un grave aumento de enfermedades cr&oacute;nicas derivadas de una mala alimentaci&oacute;n como la hipertensi&oacute;n o la diabetes. &ldquo;Muchos recurren a productos en conserva, que son m&aacute;s baratos, pero que tienen demasiado az&uacute;car o sal&rdquo;, dice el doctor, quien tambi&eacute;n achaca los problemas de salud a un consumo excesivo del agua de los pozos. &ldquo;Es demasiado salada y, aunque es considerada potable, yo no la bebo&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Azman asiente con la cabeza ante esta afirmaci&oacute;n del m&eacute;dico y asegura que &eacute;l tampoco deja que su familia coma procesados ni beba agua que no sea comprada. &ldquo;Ya no ejerzo como enfermero, pero sigo ayudando a mis vecinos y familia&rdquo;, dice. Pero los consejos que da cuestan dinero. Y &eacute;l lo sabe. Por eso, dej&oacute; su trabajo en el hospital para aceptar encargos puntuales como alba&ntilde;il.
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                Azman conduce la camioneta que le lleva a los territorios liberados de Mauritania                            </span>
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        La compra de productos en Mauritania para venderlos en los campamentos se ha convertido en el negocio m&aacute;s rentable para Azman. Los precios en el pa&iacute;s vecino son m&aacute;s baratos que en Argelia, hasta el punto de obtener rentabilidad a pesar de la gasolina gastada en recorrer 1.000 kil&oacute;metros de distancia. Lo hace una vez cada seis semanas. Tarda 15 d&iacute;as, durante los cuales duerme en el desierto y cocina con el calor de la arena. &ldquo;Antes simplemente era cansado, pero ahora me juego la vida&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Desde que regres&oacute; la guerra al S&aacute;hara Occidental, el camino hacia Mauritania es peligroso. Algunos refugiados ya han muerto en el trayecto. Pero Azman no va a dejar de hacerlo. &ldquo;No me queda otra. Tengo que hacer que mi familia sobreviva y har&eacute; lo que haga falta. A quien espera, le llega la sombra&rdquo;, asegura, recuperando un dicho saharaui y recordando aquel grupo de pastores que lograron encontrar el &uacute;nico &aacute;rbol a kil&oacute;metros para resguardarse del sol implacable.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Vida en medio de la nada</h3><p class="article-text">
        Hasta donde alcanza la vista, solo hay arena en la hamada argelina. La &uacute;nica cicatriz que cruza esta franja del desierto es una carretera que conecta los diversos campos de refugiados saharauis de la regi&oacute;n de Tindouf. A diferencia de otras zonas, aqu&iacute; no hay casi vegetaci&oacute;n que proteja de las inclemencias de un sol que puede llegar a calentar hasta los 50 grados. &ldquo;Es muy mala hora para salir&rdquo;, se lamenta Azman, mirando el reloj de su vieja camioneta, que marca las dos del mediod&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Va camino de ver a su padre, Mohamed, cuando su sobrino le hace notar que hay un camello que vaga por las dunas del desierto. Es raro en esa zona, dice, precisamente por la falta de vegetaci&oacute;n. Y, de repente, aparece. Un &aacute;rbol. Solo. Ni siquiera llega a ser tan alto como un hombre adulto. Pero ah&iacute; est&aacute;, ofreciendo una parca pero necesaria sombra. Y a su resguardo se encuentran tres hombres, en plena preparaci&oacute;n del t&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Son pastores de cabras y camellos -el dromedario solitario es suyo- y ahora est&aacute;n esperando a que baje el calor, tal como traduce Azman. Antes trabajaban cerca de la frontera que separa esta zona del desierto con el S&aacute;hara ocupado por Marruecos, pero tuvieron que desplazarse tras el inicio de la contienda. Tindouf est&aacute; a unos 60 kil&oacute;metros del llamado muro de la verg&uuml;enza, donde hay muchos m&aacute;s &aacute;rboles que resguardan a los pastores y animales del calor.
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                Un grupo de pastores se refugia del sol bajo la sombra de un árbol                            </span>
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        A pesar de que esta sea una zona mucho m&aacute;s seca, han tenido que venir huyendo de las balas perdidas entre el frente Polisario y el ej&eacute;rcito de Mohamed VI. El reinicio de las hostilidades -que hab&iacute;an estado paradas desde 1991- ha alterado la vida de los habitantes de los campos de refugiados saharauis, que vuelven a revivir los episodios m&aacute;s crudos de la guerra que precedi&oacute; a la ocupaci&oacute;n marroqu&iacute; de 1975.
    </p><p class="article-text">
        El padre de Azman fue uno de los j&oacute;venes que defendieron sus hogares en aquel entonces. Ten&iacute;a 26 a&ntilde;os cuando sali&oacute; de su casa, en El Aai&uacute;n, en la costa oeste, y llev&oacute; a sus padres hasta Tindouf, donde <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/territorio-ocupado-sahara-resiste-hombros-mujeres-frente-sostenemos-vida_1_9627485.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las mujeres se quedaron a construir los campos de refugiados</a> y &eacute;l regres&oacute; al frente. Se enter&oacute; de la invasi&oacute;n por un mensaje que apareci&oacute; en las radios y televisiones que avisaba a los saharauis de que si ve&iacute;an un espa&ntilde;ol, pod&iacute;an acercarse. Pero si ve&iacute;an a un marroqu&iacute;, deb&iacute;an esconderse o matarlo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He perdido a muchos amigos y muchos hombres buenos han muerto. Ellos no volver&aacute;n a nacer, pero nuestra naci&oacute;n s&iacute; puede resurgir&rdquo;, asegura Mohammed, el padre de Azman. Ahora tiene 73 a&ntilde;os y mueve sus manos nerviosamente, preocupado por no seguir bien la conversaci&oacute;n. Est&aacute; ciego de un ojo y sordo de un o&iacute;do debido a la metralla de una bomba que lo alcanz&oacute; en 1977. &ldquo;Si Mohammed no es uno de esos hombres buenos muertos es porque Al&aacute; no quiere&rdquo;, dice su mujer.
    </p><p class="article-text">
        <em>SV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/campamentos-refugiados-saharauis-apenas-medicos-medio-guerra_1_9639808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Oct 2022 17:53:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los campamentos de refugiados saharauis, casi sin médicos en medio de la guerra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Frente Polisario,Sahara Occidental,Refugiados,Saharauis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mohamed VI advierte que no mantendrá relaciones comerciales con quienes no reconozcan el Sáhara como marroquí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/mohamed-vi-advierte-no-mantendra-relaciones-comerciales-no-reconozcan-sahara-marroqui_1_8466717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/692462e9-ef05-4620-888a-ba140e89c240_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mohamed VI advierte que no mantendrá relaciones comerciales con quienes no reconozcan el Sáhara como marroquí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El rey marroquí se refirió así veladamente a las sentencias de septiembre del Tribunal General de la Unión Europea que anularon el acuerdo pesquero entre la UE y Marruecos por incluir el Sáhara Occidental y las ventajas arancelarias que el bloque concede a la importación de los productos agrícolas y pesqueros de la antigua colonia española.</p></div><p class="article-text">
        El rey de Marruecos, Mohamed VI, advirti&oacute; este s&aacute;bado que su pa&iacute;s no mantendr&aacute; relaciones comerciales con los pa&iacute;ses que tengan &ldquo;posiciones vagas o ambivalentes&rdquo; sobre el car&aacute;cter marroqu&iacute; del S&aacute;hara Occidental.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A quienes mantienen posiciones vagas o ambivalentes, declaramos que Marruecos no se comprometer&aacute; con ellos en ning&uacute;n planteamiento econ&oacute;mico o comercial que excluya al S&aacute;hara marroqu&iacute;&rdquo;, afirm&oacute; el monarca alau&iacute; en un discurso oficial pronunciado con motivo del 46&ordm; aniversario de la Marcha Verde.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El rey marroqu&iacute; se refiere as&iacute; veladamente a las sentencias de septiembre del Tribunal General de la UE (TUE) que anularon el acuerdo pesquero entre la UE y Marruecos por incluir el S&aacute;hara Occidental y las ventajas arancelarias que el bloque concede a la importaci&oacute;n de los productos agr&iacute;colas y pesqueros de la antigua colonia espa&ntilde;ola.</strong> Los gobiernos de la UE tienen hasta el 16 de diciembre para recurrir las sentencias.
    </p><p class="article-text">
        Mohamed VI reafirm&oacute; adem&aacute;s el compromiso de Marruecos con el alto el fuego firmado en 1991 con el Frente Polisario y con el proceso de negociaci&oacute;n auspiciado por la ONU para resolver el contencioso de la antigua colonia espa&ntilde;ola del S&aacute;hara.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, <strong>advirti&oacute; que &ldquo;el car&aacute;cter marroqu&iacute; del S&aacute;hara nunca estar&aacute; en el orden del d&iacute;a de ninguna negociaci&oacute;n&rdquo;</strong>. &ldquo;Si entablamos negociaciones, es principalmente para lograr una soluci&oacute;n pac&iacute;fica de este conflicto regional artificial&rdquo;, asever&oacute;. &ldquo;Sobre esta base, reafirmamos el compromiso de Marruecos con el proceso pol&iacute;tico liderado por la ONU&rdquo;, ha indicado.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Mohamed VI destac&oacute; la &ldquo;acci&oacute;n pac&iacute;fica&rdquo; por la que efectivos militares marroqu&iacute;es desalojaron a activistas saharauis del paso de Guerguerat y de la carretera que une Marruecos y Mauritania el 13 de noviembre de 2020. Esta acci&oacute;n fue considerada por el Frente Polisario como una violaci&oacute;n del alto el fuego de 1991 y por ello lo ha dado por terminado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestras Fuerzas Armadas Reales restablecieron el 13 de noviembre de 2020 la libre circulaci&oacute;n de personas y mercanc&iacute;as en el paso de Guerguerat, que une a los dos pa&iacute;ses hermanos, Marruecos y Mauritania&rdquo;, resalt&oacute; Mohamed VI.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, <strong>el monarca marroqu&iacute; destac&oacute; que la nueva Administraci&oacute;n estadounidense mantuvo el reconocimiento de la soberan&iacute;a marroqu&iacute; sobre el S&aacute;hara Occidental que decidi&oacute; el ahora expresidente Donald Trump</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La decisi&oacute;n soberana de los Estados Unidos de Am&eacute;rica de reconocer la soberan&iacute;a plena y total de Marruecos sobre su Sahara es un motivo de orgullo para nosotros&rdquo;, destacado. &ldquo;Confirma el car&aacute;cter irreversible del proceso pol&iacute;tico en curso: poner en marcha una soluci&oacute;n final basada en la Iniciativa de Autonom&iacute;a, bajo soberan&iacute;a marroqu&iacute;&rdquo;, remach&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Para Mohamed VI, &ldquo;el car&aacute;cter marroqu&iacute; del S&aacute;hara es una verdad tan perdurable como inmutable&rdquo;. &ldquo;La legitimidad de nuestra causa est&aacute; validada por los anales de la historia, porque tal es el deseo profundo y ardiente de la poblaci&oacute;n saharaui y finalmente porque el reconocimiento internacional lo confirma&rdquo;, rese&ntilde;&oacute; el rey marroqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La antigua colonia espa&ntilde;ola del S&aacute;hara Occidental fue ocupada por Marruecos en la Marcha Verde de 1975 pese a la resistencia del Frente Polisario. El alto el fuego de 1991 fue firmado con vistas a la celebraci&oacute;n de un refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n, pero las diferencias sobre la elaboraci&oacute;n del censo y la inclusi&oacute;n o no de los colonos marroqu&iacute;es impidi&oacute; hasta el momento su convocatoria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Polisario dio por concluido el alto el fuego en noviembre de 2020 tras unos incidentes en el paso de Guerguerat, en la frontera con Mauritania. Rabat considera la zona entre el puesto y la frontera con Mauritania como &ldquo;tierra de nadie&rdquo;, mientras que el Frente Polisario lo considera territorio propio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Marruecos defiende la votaci&oacute;n de la autonom&iacute;a del S&aacute;hara como soluci&oacute;n pol&iacute;tica al contencioso, mientras que el Frente Polisario rechaza cualquier votaci&oacute;n que no incluya la independencia entre las opciones.
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM con informaci&oacute;n de la agencia Europa Press</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/mohamed-vi-advierte-no-mantendra-relaciones-comerciales-no-reconozcan-sahara-marroqui_1_8466717.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Nov 2021 23:46:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mohamed VI advierte que no mantendrá relaciones comerciales con quienes no reconozcan el Sáhara como marroquí]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,Sahara Occidental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dentro de la guerra por el Sahara Occidental: una contienda discreta en medio del desierto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/guerra-sahara-occidental-contienda-discreta-medio-desierto_1_8402964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96a0b5f7-f31f-418e-826d-b5f3492e36d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dentro de la guerra por el Sahara Occidental: una contienda discreta en medio del desierto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">elDiario.es acompaña al Ejército del Frente Polisario en una de sus operaciones militares contra Marruecos tras la ruptura del alto el fuego del conflicto saharaui.</p></div><p class="article-text">
        Un cohete sobrevuela el desierto en direcci&oacute;n al muro. El sol empieza a caer cuando un fuerte estruendo avisa de la llamarada rosada que avanza hacia una torre de vigilancia marroqu&iacute; levantada en la barrera de arena de m&aacute;s de 2.000 kil&oacute;metros, rodeada de miles de minas antipersona, que separa los territorios saharauis liberados de los ocupados por Marruecos. Al otro lado, varios soldados del Frente Polisario intentan divisar, acostados en lo alto de una duna, el lugar de su ca&iacute;da.
    </p><p class="article-text">
        No llega a alcanzar la garita pero, en realidad, su principal objetivo no era la torre de vigilancia que detecta el movimiento enemigo. <strong>Ese cohete, lanzado este viernes por el Ej&eacute;rcito saharaui, buscaba demostrar al mundo la existencia de una guerra negada por Marruecos desde la ruptura del alto el fuego del hist&oacute;rico conflicto saharaui en noviembre de 2020.</strong> Los soldados del Frente Polisario desplegados a unos 8 kil&oacute;metros del muro marroqu&iacute; no estaban solos. Los acompa&ntilde;aba, por primera vez y durante casi 24 horas, una decena de periodistas espa&ntilde;oles, entre los que se encuentra&nbsp;elDiario.es, que presenci&oacute; la respuesta marroqu&iacute;.
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                    alt="Un soldado del ejército saharaui reza junto a su arma y una pick-up a unos kilómetros del frente."
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            <span class="title">
                Un soldado del ejército saharaui reza junto a su arma y una pick-up a unos kilómetros del frente.                            </span>
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        El fuego cruzado se produjo en el sector militar de la regi&oacute;n de Mahbes, donde se han producido un 83% de las operaciones militares desde la vuelta a las armas del conflicto saharaui, seg&uacute;n un reciente informe del secretario general de la ONU. La r&eacute;plica del lado marroqu&iacute; no tard&oacute; en provocar una fuerte detonaci&oacute;n que desemboc&oacute; en la retirada del bando saharaui.
    </p><p class="article-text">
        El primer mortero, de 120 mil&iacute;metros, cay&oacute; a menos de un kil&oacute;metro de la posici&oacute;n del Polisario. &ldquo;&iexcl;Corred&rdquo;, gritaron varios de los soldados desplegados, que se retiraron de la zona en escasos minutos, a bordo de varias <em>pick-ups</em>. Seg&uacute;n el Frente Polisario, los marroqu&iacute;es lanzaron otras dos bombas en la misma direcci&oacute;n, que colisionaron en puntos m&aacute;s pr&oacute;ximos al lugar donde los soldados dirig&iacute;an la operaci&oacute;n, acompa&ntilde;ados de la prensa. Los militares atravesaban el desierto en zig-zag para, dec&iacute;an, evitar ser detectados por un dron cuya presencia no ha podido ser comprobada por este medio. Marruecos niega el uso de aviones teledirigidos de combate.
    </p><p class="article-text">
        Bajo la sombra de un &aacute;rbol, sobre un coj&iacute;n verde colocado en la arena, el jefe militar de este punto del muro, Baali Hamudi, explica los detalles de una guerra distinta. Una guerra de desgaste, cuenta, desarrollada en la superficie casi lisa del desierto, solo resguardados por la orograf&iacute;a dibujada entre sus dunas. El lado saharaui realiza desde el 13 de noviembre &ldquo;una cadena de hostigamientos&rdquo; con la finalidad de da&ntilde;ar bases militares, personal o armamento militar marroqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Las AK-47 que cargan los soldados en el operativo datan de 1978 y los veh&iacute;culos artilleros, visiblemente antiguos, se enfrentan a una tecnolog&iacute;a de guerra m&aacute;s desarrollada del bando marroqu&iacute;. &ldquo;A pesar del material b&eacute;lico habitual, nos enfrentamos a otro nuevo que parte de Israel, que incluye drones, c&aacute;maras t&eacute;rmicas o infrarrojos, seguimos manteniendo la capacidad de maniobra y nos adaptamos a la nueva situaci&oacute;n&rdquo;, sostiene el general, un antiguo soldado con experiencia en la guerra anterior del Sahara Occidental. El Ej&eacute;rcito del Polisario se dedica a atacar ciertos objetivos estrat&eacute;gicos, mientras que Marruecos toma, por lo general, una actitud defensiva. En ocasiones, el bando marroqu&iacute; ha derribado &ldquo;objetivos detectados&rdquo; sin una previa incursi&oacute;n marroqu&iacute;, asegura el jefe militar.
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                El jefe militar de este punto del muro, Baali Hamudi, charla con un compañero en el frente.                            </span>
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        La vuelta a las armas en el conflicto saharaui era, desde hac&iacute;a casi una d&eacute;cada, deseada y solicitada por la mayor&iacute;a de j&oacute;venes del Sahara Occidental, esa generaci&oacute;n que no ha nacido &ndash;y en su mayor&iacute;a no ha pisado&ndash; el pa&iacute;s por el que, desde ni&ntilde;os se les transmit&iacute;a que deb&iacute;an luchar. El 13 de noviembre de 2020, despu&eacute;s de que un grupo de refugiados procedentes de los campamentos de Tinduf protagonizase durante semanas una protesta en el paso de Guerguerat, que conecta Marruecos con Mauritania, el Ej&eacute;rcito alau&iacute; decidi&oacute; disolver la concentraci&oacute;n, una operaci&oacute;n que el Frente Polisario interpret&oacute; como la ruptura del alto el fuego, despu&eacute;s de confiar durante 20 a&ntilde;os en la v&iacute;a diplom&aacute;tica para la resoluci&oacute;n del conflicto que, seg&uacute;n las Naciones Unidas, pasa por la celebraci&oacute;n de un refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n del Sahara Occidental.
    </p><p class="article-text">
        Omar Deidih, de 23 a&ntilde;os, est&aacute; sentado en la parte trasera de uno de los veh&iacute;culos, mientras se levanta una polvareda de arena durante su retirada. Con su rostro semicubierto con un turbante verde oscuro, el joven saharaui avisaba de la posible presencia de aviones teledirigidos a su superior. El 16 de noviembre, dos d&iacute;as despu&eacute;s de la ruptura del alto el fuego, Deidih se ofreci&oacute; como voluntario para aprender durante tres meses en las escuelas militares ubicadas en los campamentos de refugiados saharauis y alistarse para combatir en el frente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El anuncio me pill&oacute; estudiando en Argelia. Hab&iacute;a acabado los ex&aacute;menes, pero ten&iacute;a otros estudios. La lucha de mi pueblo es m&aacute;s importante. No puedo estar en otro lado mientras mi pueblo est&aacute; en guerra&rdquo;, dice el joven. La mayor&iacute;a de sus compa&ntilde;eros de batalla son j&oacute;venes voluntarios como &eacute;l. Omar solapa desde hace unos a&ntilde;os unos estudios con otros. Antes estudiaba Ingenier&iacute;a de Telecomunicaciones, que no lleg&oacute; a acabar, porque empez&oacute; un curso internacional en desarrollo web. Tambi&eacute;n le interesa la Medicina y la Literatura. A sus 22 a&ntilde;os, ha vivido en Cuba, T&uacute;nez, Argelia y Libia. Ya en el frente, recibi&oacute; el aviso de una nueva beca para cursar Medicina en la Universidad de Mosc&uacute;, seg&uacute;n su relato.
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            <span class="title">
                Un soldado del Frente Polisario espera con su arma en una de las maniobras de la operación.                            </span>
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        Tiene muchos planes, sus ambiciones se acumulan, pero participar en la ofensiva militar es, dice, un deber: &ldquo;Ahora la batalla es una responsabilidad de los intelectuales y j&oacute;venes saharauis. Ahora hay un relevo generacional, creo que los j&oacute;venes saharauis van a ser importantes en esta nueva etapa de la guerra, y tienen mucho que aprender de la experiencia de los guerreros anteriores&rdquo;, explica en espa&ntilde;ol, aprendido tambi&eacute;n durante sus veranos en Espa&ntilde;a &ndash;a trav&eacute;s del programa vacaciones en paz&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Uno de esos maestros de los que Deidih aprende es Mahmud Salama, jefe de la secci&oacute;n militar de la regi&oacute;n 6 del muro. El veterano combati&oacute; durante cerca de una d&eacute;cada en la anterior guerra del Sahara Occidental, extendida desde 1975 hasta 1991, tras el inicio de la ocupaci&oacute;n marroqu&iacute; de la excolonia espa&ntilde;ola. De la guerra de guerrillas librada entonces, el soldado aprende ahora a esquivar armamento de &uacute;ltima tecnolog&iacute;a que, seg&uacute;n el Frente Polisario, posee el Ej&eacute;rcito marroqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la guerra no hay diferencia. Se cambia el material, pero la guerra es una guerra&rdquo;, asegura Salama, antes de se&ntilde;alar uno de los arbustos dispersos por el desierto. &ldquo;Si tocas esta rama y hay algo que te molesta, no lo vuelves a tocar otra vez. As&iacute; se aprende en la guerra&rdquo;, dice, en referencia a las espinas que cubren el tallo de la planta. Las mejores estrategias para esquivar los ataques de drones, dice, los aprendi&oacute; a trav&eacute;s de Internet.
    </p><p class="article-text">
        Salama, cuando camina hacia el muro, piensa en los compa&ntilde;eros ca&iacute;dos en la anterior guerra. &ldquo;Yo no puedo quitarme eso de la cabeza. Pienso en ello m&aacute;s que en mis hijos&rdquo;, detalla el veterano, que dirige la mirada hacia la direcci&oacute;n donde se encuentra el muro, a&uacute;n indistinguible. Se acuerda de Sidi: &ldquo;Muri&oacute; delante de m&iacute; con una bala en la cabeza&rdquo;.
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                    alt="Soldados del Frente Polisario prenden un fuego a última hora de la tarde."
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                Soldados del Frente Polisario prenden un fuego a última hora de la tarde.                            </span>
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        Las filas saharauis han sufrido, desde hace casi un a&ntilde;o, nueve bajas, seg&uacute;n Mohamed Hamida, un veterano militar que trabaja en la direcci&oacute;n militar del Frente Polisario. Los heridos, dice, no superan la veintena. Uno de ellos es Lahsan Salek.
    </p><p class="article-text">
        Tras un juego de t&eacute;, recostado y apoyado en la pared de la vivienda donde vive, Salek muestra las heridas que le impiden volver al frente desde el 22 de noviembre, la primera semana de regreso a las armas. En una de las operaciones de guerra, que pretend&iacute;a batir varias bases militares en la regi&oacute;n 5 del muro, los soldados marroqu&iacute;es respondieron con artiller&iacute;a para frenar su avance, detalla.
    </p><p class="article-text">
        En la tibia del soldado, de 48 a&ntilde;os, sobresale una fijaci&oacute;n externa de hierro que busca tratar la ruptura sufrida debido al impacto de restos de artiller&iacute;a, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que quiero es curarme para poder volver&rdquo;, dice el soldado lesionado en los alrededores del muro a los que Saleck quiere regresar. Su mujer, Zruga Mohamed, estaba embarazada de siete meses cuando su marido cay&oacute; herido. &ldquo;Cuando me llamaron desde el hospital, me asust&eacute; mucho. No pude creerlo hasta que lo vi en el hospital&rdquo;, cuenta, ataviada con una mella de flores. La mujer, a un mes de dar a luz, ten&iacute;a que hacerse cargo sola del cuidado de sus otros seis hijos, con el apoyo de sus vecinas y familiares. Su beb&eacute; naci&oacute; cuando Saleck a&uacute;n estaba hospitalizado, relata.
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                Arabia Sidahmed, de 37 años, recuerda el día que conoció la muerte de su único hermano                            </span>
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        En el campamento de refugiados de Bojador (Tinduf), Arabia Sidahmed, de 37 a&ntilde;os, recuerda el d&iacute;a que conoci&oacute; la muerte de su &uacute;nico hermano. Representantes del Ministerio de Defensa del Polisario acudieron a su casa para informarla de que el nombre de Chej Sidamed estaba en la lista de v&iacute;ctimas mortales. Cay&oacute;, cuenta, en una operaci&oacute;n militar desarrollada en el &aacute;rea de Tifariti. &ldquo;Hab&iacute;a ido tres veces a la guerra &ndash;suelen combinar un mes en el frente y dos meses de descanso&ndash;. &Eacute;l estaba encantado de ir, estaba entregado en favor de la vida del pueblo. Sacrific&oacute; su &uacute;nica vida para alcanzar la libertad&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo d&iacute;a antes de dejar su casa y trasladarse a los alrededores del muro, Arabia acompa&ntilde;&oacute; a Chej frente al Ayuntamiento del campamento, el punto de encuentro de los militares que salen hacia los territorios liberados. Su hermano le pidi&oacute; que cuidara de su hijo, de cinco a&ntilde;os. La mujer se cubre la cara con su melfa. Dice que su muerte es un &ldquo;orgullo&rdquo; para ella &ldquo;por fallecer como un m&aacute;rtir en defensa del pueblo saharaui&rdquo;. &ldquo;Desde que muri&oacute; ya no me interesa nada, solo la guerra&rdquo;, dice la mujer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/guerra-sahara-occidental-contienda-discreta-medio-desierto_1_8402964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Oct 2021 13:37:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dentro de la guerra por el Sahara Occidental: una contienda discreta en medio del desierto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sahara Occidental,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
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