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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Gentrificación]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/gentrificacion/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Gentrificación]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Gentrificación verde o el reto de las ciudades sostenibles para no aumentar las desigualdades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/gentrificacion-verde-reto-ciudades-sostenibles-no-aumentar-desigualdades_1_9860900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc433c86-9f57-4715-9a0d-a4a48e222df3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gentrificación verde o el reto de las ciudades sostenibles para no aumentar las desigualdades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Urbes como Barcelona llevan años pacificando calles y ampliando parques, acciones que bajaron los niveles de contaminación, pero también aumentaron los precios de la vivienda</p><p class="subtitle">Menos asfalto y más vida: ciudades que recuperan naturaleza para adaptarse al calor extremo
</p></div><p class="article-text">
        Durante el &uacute;ltimo lustro, ciudades de todo el mundo fueron ti&ntilde;&eacute;ndose de verde. Forma parte de una estrategia global contra el cambio clim&aacute;tico y para frenar los elevados datos de contaminaci&oacute;n que se basa en robar espacio al coche y regal&aacute;rselo a parques y zonas de paseo. <strong>Urbes como Seattle, Nantes, Boston o Barcelona son las que m&aacute;s se citan a la hora de estudiar este fen&oacute;meno</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados cuentan con un respaldo inequ&iacute;voco de la comunidad cient&iacute;fica a la hora de evaluar los efectos positivos de la pacificaci&oacute;n para la salud de la ciudadan&iacute;a y del planeta. Las 'superillas' de Barcelona, por ejemplo, rebajaron un 25% los niveles de NO2 y un 17% los de las part&iacute;culas PM10, responsables de diversas enfermedades respiratorias. Por ello, organizaciones como la ONU o la OMS las pusieron de ejemplo para la lucha contra el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero la otra cara de la moneda de la sostenibilidad urbana no es tan positiva</strong>. &ldquo;Las ciudades verdes se vuelven m&aacute;s desiguales e injustas&rdquo;. As&iacute; habla <strong>Isabelle Anguelovski</strong>, planificadora urbana e investigadora del ICTA, Instituto de Ciencia y Tecnolog&iacute;a Ambiental de la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona. Anguelovski lider&oacute; <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-022-31572-1#Fig5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio que analiz&oacute; 28 ciudades europeas y norteamericanas durante seis a&ntilde;os</a>, para terminar constatando que <strong>las ciudades sostenibles ven, invariablemente, c&oacute;mo aumentan sus desigualdades</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de <strong>la llamada gentrificaci&oacute;n verde</strong>; es decir, las zonas urbanas que se pacifican y llenan de parques sufren una subida de precios y, en consecuencia, terminan expulsando a los colectivos sociales m&aacute;s vulnerables. La investigaci&oacute;n del ICTA concluye que, si bien este proceso es mucho m&aacute;s acusado en ciudades americanas porque carecen de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas fuertes, las urbes europeas no est&aacute;n exentas.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los ejemplos que pone Anguelovski es el de Barcelona, ciudad que se empez&oacute; a pacificar en la d&eacute;cada de 2010, con modificaciones en los barrios del distrito de Ciutat Vella, y moderniz&oacute; la antigua zona industrial del Poblenou con parques y rehabilitando edificios. &ldquo;Estos espacios son muy susceptibles de sufrir gentrificaci&oacute;n, m&aacute;s que los barrios de edificios llenos de viviendas construidos en la d&eacute;cada de los setenta&rdquo;, explica la investigadora.
    </p><p class="article-text">
        Tal como apuntan desde el ICTA, &ldquo;estos resultados no significan que las estructuras verdes sean negativas; al contrario. Se demostraron enormes beneficios para la salud. El problema es la falta de priorizaci&oacute;n de equidad y justicia en la planificaci&oacute;n urbana&rdquo;. En este sentido, destacan que las pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n a la vivienda y limitaciones de precios de alquiler son claves para frenar la gentrificaci&oacute;n. Pol&iacute;ticas de las que muchas ciudades americanas carecen y que en muchas urbes europeas &ldquo;no se dieron hasta mediados de la d&eacute;cada de 2010, con la llegada de alcaldes progresistas, como es el caso de Barcelona&rdquo;, seg&uacute;n los autores del estudio. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<iframe title="Así ha subido el precio de la vivienda en Barcelona" aria-label="Interactive line chart" id="datawrapper-chart-vVLrZ" src="https://datawrapper.dwcdn.net/vVLrZ/2/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="600" data-external="1"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(e){if(void 0!==e.data["datawrapper-height"]){var t=document.querySelectorAll("iframe");for(var a in e.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<t.length;r++){if(t[r].contentWindow===e.source)t[r].style.height=e.data["datawrapper-height"][a]+"px"}}}))}();
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<br>
    </figure><h3 class="article-text">Pol&iacute;ticas p&uacute;blicas contra especulaci&oacute;n inmobiliaria</h3><p class="article-text">
        La renaturalizaci&oacute;n de Barcelona se inici&oacute; en el marco de una estrategia de urbanizaci&oacute;n ligada al crecimiento econ&oacute;mico. Un ejemplo claro de ello es la zona del Poblenou conocida como el 22@. All&iacute;, las antiguas f&aacute;bricas y pol&iacute;gonos dejaron paso a avenidas pacificadas, parques nuevos y grandes edificios modernos que acogen, en su mayor&iacute;a, empresas relacionadas con el mundo tecnol&oacute;gico y la innovaci&oacute;n. &ldquo;Estas iniciativas responsables atraen trabajadores muy cualificados, con un sueldo m&aacute;s elevado que el de la media del barrio&rdquo;, apuntan los autores del estudio.
    </p><p class="article-text">
        Los precios de la vivienda en Poblenou hab&iacute;an aumentado un 27,8% desde que empez&oacute; la reconstrucci&oacute;n. El 22@ pretend&iacute;a convertir el barrio en un polo de atracci&oacute;n para empresas tecnol&oacute;gicas modernas, &ldquo;pero se olvidaba de la vivienda&rdquo;, recuerda Janet Sanz, segunda teniente de alcalde y directora del &aacute;rea de Ecolog&iacute;a y Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona. Los comuns llevaron a cabo un nuevo plan urban&iacute;stico para impulsar vivienda protegida en la remodelaci&oacute;n, aunque &ldquo;el mercado ya hab&iacute;a encontrado brechas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde el consistorio defienden a capa y espada las medidas pacificadoras y renaturalizadoras, a la vez que reconocen que tienen consecuencias gentrificadoras. &ldquo;Pero la causa es la especulaci&oacute;n, no la pacificaci&oacute;n. En muchas ciudades este es un problema hist&oacute;rico, vinculado al turismo sin control. Se tienen que impulsar medidas para que esto no signifique que debamos escoger entre poder permitirnos vivir en nuestros barrios o tener una ciudad respirable y habitable&rdquo;, reflexiona Sanz.
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo <strong>Jos&eacute; Mansilla</strong> se muestra de acuerdo en esta afirmaci&oacute;n y sostiene que <strong>&ldquo;todos tenemos derecho a vivir en el mejor de los barrios y no podemos dejar de actuar contra el cambio clim&aacute;tico por no generar gentrificaci&oacute;n&rdquo;</strong>. De hecho, no hacerlo tambi&eacute;n podr&iacute;a ser contraproducente. Mansilla considera que una zona no intervenida se degrada, cosa que facilita la compra de edificios a menor precio y predispone a la especulaci&oacute;n inmobiliaria y, de nuevo, a la expulsi&oacute;n de vecinos debido a una mejora del espacio p&uacute;blico, pero esta vez realizado desde la empresa privada.
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            <span class="title">
                Modelo de predicción de las bolsas de gentrificación en Barcelona en base a las remodelaciones urbanísticas.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Los autores del estudio aseguran que &ldquo;algunos espacios verdes pueden ser m&aacute;s disruptivos que terap&eacute;uticos para la salud&rdquo;. Para evitarlo, apuntan que la clave son pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n de vivienda. En este sentido, desde el Ayuntamiento de Barcelona optaron por ligar toda transformaci&oacute;n urban&iacute;stica a la creaci&oacute;n de vivienda p&uacute;blica o la protecci&oacute;n de los bajos comerciales para mantener las tiendas de barrio, pero aseguran que no es suficiente. &ldquo;Necesitamos urgentemente <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/buen-proposito-2023-cumplir-articulo-47-constitucion_129_9841228.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una ley de vivienda que limite el precio del alquiler</a> para que el mercado no pueda campar a sus anchas ni especular con un bien b&aacute;sico&rdquo;, recuerda Sanz.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, Mansilla destaca que desde que el ecologismo cobr&oacute; fuerza como movimiento, puede ser aprovechado por el capitalismo para hacer negocio. <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/collboni-propone-recuperar-30-interiores-manzana-alternativa-superilles-barcelona_1_9757028.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las superillas o las pacificaciones urbanas son un ejemplo de ello</a>. &ldquo;Deben ir acompa&ntilde;adas de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, pero eso no siempre es f&aacute;cil. No luchamos solo contra las din&aacute;micas del capital, sino contra las fuerzas pol&iacute;ticas que representan los intereses del mercado&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        El estudio del ICTA recomienda que, para minimizar los impactos negativos de las pol&iacute;ticas verdes y, a la vez, para aumentar sus beneficios, estas se deben extender a toda la ciudad, de tal manera que los aumentos de precios no se concentren en una sola zona. Barcelona, por ejemplo, est&aacute; salpicada de 'superillas', adem&aacute;s de zonas pacificadas y parquificadas. Por eso, la gentrificaci&oacute;n verde que se puede ver en la capital catalana es calificada por el ICTA como 'gentrificaci&oacute;n integrada', en la que &ldquo;la ecologizaci&oacute;n es un factor similar a otros cambios urban&iacute;sticos a la hora de entender la subida de precios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Da igual que se pacifique, que se mejoren infraestructuras o que se apueste por la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica. El mercado encontrar&aacute; el discurso que le venga bien para especular&rdquo;, resume Sanz, quien reitera que el ojo del hurac&aacute;n en las problem&aacute;ticas urbanas se encuentra en la regulaci&oacute;n del precio de la vivienda.
    </p><p class="article-text">
        <em>SV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/gentrificacion-verde-reto-ciudades-sostenibles-no-aumentar-desigualdades_1_9860900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Jan 2023 12:43:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciudades,Gentrificación,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuevos barrios cool de Buenos Aires: ¿gentrificación o mera renovación urbana?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nuevos-barrios-cool-buenos-aires-gentrificacion-mera-renovacion-urbana_1_9194095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f680f5c8-62b0-48e7-98b4-89ca153ec416_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuevos barrios cool de Buenos Aires: ¿gentrificación o mera renovación urbana?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reforma del casco histórico y la proliferación de negocios de diseño en barrios de moda constituye un “aburguesamiento” temido por algunos residentes y grupos de interés. Pero esta  categoría del urbanismo anglosajón quizás sea insuficiente para explicar el tipo de transformación urbana que está teniendo lugar en la capital.</p></div><p class="article-text">
        En un contexto de crisis econ&oacute;mica, ca&iacute;da del ingreso real e inflaci&oacute;n fuera de control, un concepto de la literatura anglosajona permea el discurso p&uacute;blico local. En art&iacute;culos, entrevistas y hasta protestas callejeras se dice que la <em>gentrificaci&oacute;n </em>est&aacute; matando a Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        El mes pasado, un grupo de vecinos de San Telmo y Montserrat denunci&oacute; que el Gobierno de Horacio Rodr&iacute;guez Larreta est&aacute; impulsando &ldquo;una gentrificaci&oacute;n residencial y comercial&rdquo; con su plan para el casco hist&oacute;rico que nivela calzadas y ensancha veredas, alterando as&iacute; &ldquo;las din&aacute;micas sociales y econ&oacute;micas del barrio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta palabra m&aacute;gica, que en resumidas cuentas describe la llegada de clases altas y sectores de alta calificaci&oacute;n a &aacute;reas centrales de menor nivel econ&oacute;mico, <strong>se ha vuelto una suerte de comod&iacute;n argumentativo muy discutido en el rubro</strong>, en especial cuando se aplica a las ciudades de Am&eacute;rica Latina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A grandes rasgos, la gentrificaci&oacute;n describe un proceso mediante el cual sectores de altos ingresos se instalan en &aacute;reas emprobrecidas de la ciudad, generando a un aumento desproporcionado de los alquileres y eventualmente desplazando a los residentes originales.</strong> El t&eacute;rmino fue acu&ntilde;ado por la soci&oacute;loga Ruth Glass en un estudio sobre la ciudad de Londres y proviene del vocablo ingl&eacute;s <em>gentry</em>, que hace referencia a las familias distinguidas o de origen noble.
    </p><p class="article-text">
        Algunos ejemplos ampliamente estudiados en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, como el Meatpacking District de Nueva York, Kreuzberg en Berl&iacute;n o el barrio de Isola en Mil&aacute;n, muestran un despliegue de lofts y hoteles boutique en barrios &ldquo;degradados&rdquo; en paralelo con la llegada de cafeter&iacute;as de autor, tiendas de cupcakes y restaurantes de lujo.<strong> Mediante esta suerte de &ldquo;aburguesamiento&rdquo;, los precios se disparan </strong>y al cabo de un tiempo la nueva poblaci&oacute;n (universitarios, ejecutivos y profesionales bien pagos) termina desplazando a los habitantes de clase trabajadora.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;es esto lo que est&aacute; pasando en la capital argentina?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La urbanización de la villa Fraga en Chacarita.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>De Barracas a Palermo Dead</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Desde la d&eacute;cada del noventa se gener&oacute; un tipo particular de interrelaci&oacute;n entre el Gobierno de la Ciudad y el sector privado, especialmente aquel vinculado a los desarrollos inmobiliarios, que promueve la gentrificaci&oacute;n en barrios del sudeste de la ciudad&rdquo;, <a href="https://bdigital.uncu.edu.ar/objetos_digitales/6820/02-divirgilio-esc11.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribieron</a> los investigadores Tom&aacute;s Guevara y Mercedes di Virgilio. &ldquo;Esta pol&iacute;tica implica un reacomodamiento de la estructura de rentas del suelo urbano que son apropiadas por el sector privado&rdquo; mientras<strong> se encarece el costo de vida y se produce el desplazamiento de sectores desfavorecidos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este proceso -que seg&uacute;n los autores tuvo lugar en barrios como <strong>La Boca, San Telmo, Barracas y Parque Patricios</strong>- fue posible gracias a la existencia de un <em>rent gap</em>, una diferencia entre la renta de entonces en aquellas zonas y la renta potencial que podr&iacute;a obtenerse tras reinvertir en ellas. De esta manera, los desarrolladores inmobiliarios y el Estado se convierten en actores centrales de este fen&oacute;meno.
    </p><p class="article-text">
        Ricardo Apaolaza es investigador del Instituto de Geograf&iacute;a de la Universidad de Buenos Aires y junto a un ge&oacute;grafo de Sevilla intent&oacute; <a href="https://estudiosdemograficosyurbanos.colmex.mx/index.php/edu/article/view/1883/pdf_1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medir</a> la gentrificaci&oacute;n en los barrios de la Ciudad. Tras analizar el aumento del n&uacute;mero de universitarios y la ca&iacute;da en los niveles de hacinamiento (que podr&iacute;an sugerir un mayor peso de las clases medias y una ca&iacute;da en condiciones de habitabilidad de los sectores vulnerables) entre los censos 2001 y 2010, Apaolaza concluy&oacute; que<strong> existen cuatro grandes zonas de CABA con indicios de gentrificaci&oacute;n: San Telmo, el noroeste de Barracas, Palermo Soho y el l&iacute;mite entre Palermo y Chacarita (&aacute;rea a la que, en un posible gui&ntilde;o a los neologismos inmobiliarios, llama &ldquo;Chacalermo&rdquo; o bien podr&iacute;a definirse como Palermo Dead).</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para hablar de gentrificaci&oacute;n tiene que haber un cambio tanto en el perfil socioecon&oacute;mico como en el perfil sociohabitacional. Hablamos de hogares de sectores obreros con poblaci&oacute;n popular que pasan a un perfil de clase media acomodada con un cambio de perfil de vivienda,&rdquo; explica Apaolaza a <strong>elDiarioAR</strong>. &ldquo;Uno no puede decir, por ejemplo, que se gentrific&oacute; Belgrano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; indicadores de gentrificaci&oacute;n encontr&oacute; el investigador en la tradicional San Telmo? En 2001, menos del 9% de los habitantes del barrio contaba con estudios universitarios completos (dato que correlaciona con el nivel socioecon&oacute;mico). Nueve a&ntilde;os m&aacute;s tarde la cifra hab&iacute;a ascendido al 16%, es decir a un ritmo dos veces mayor que el promedio de la ciudad. Al mismo tiempo, se redujeron los niveles de hacinamiento y se triplicaron los hogares con residentes europeos y norteamericanos.
    </p><p class="article-text">
        Esto no quiere decir que lo ocurrido en territorio porte&ntilde;o en las primeras d&eacute;cadas del siglo XXI sea el mismo fen&oacute;meno que se observa en Londres y San Francisco. &ldquo;No toda la gentrificaci&oacute;n es comprar una casa vieja, <em>recauchutarla</em> y vend&eacute;rsela a un artista. De hecho, la que se ve en Buenos Aires ni siquiera es comparable con la de Santiago de Chile o San Pablo, donde se renuevan barrios enteros&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        A la espera de los datos detallados del &uacute;ltimo censo, Apaolaza anticipa que procesos similares -incluyendo el desplazamiento de residentes originarios- est&aacute;n teniendo lugar en zonas del barrio de La Boca y el &aacute;rea de Parque Patricios.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una cosa es una cosa</strong></h3><p class="article-text">
        No todos creen que esto sea as&iacute;. Para el urbanista Marcelo Corti, autor de <em>Diez principios para ciudades que funcionen</em>, un fen&oacute;meno semejante requiere la existencia de grandes grupos de poblaci&oacute;n con capacidad econ&oacute;mica suficiente para desplazar a sectores m&aacute;s pobres mediante mecanismos gentrificadores y este -asegura- no ser&iacute;a el caso de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La apertura de tiendas de dise&ntilde;o, queser&iacute;as y viner&iacute;as puede acompa&ntilde;ar los procesos de gentrificaci&oacute;n, pero no son su causa. La renovaci&oacute;n urbana o lo que antes se llamaba embellecimiento de barrios, la restauraci&oacute;n de fachadas, la ampliaci&oacute;n de veredas o la apertura de bicisendas puede acompa&ntilde;ar o dar indicios de procesos de gentrificaci&oacute;n pero no son su causa&rdquo;, ilustra.
    </p><p class="article-text">
        Para Corti, los procesos de gentrificaci&oacute;n en ciudades argentinas &ldquo;se reducen a unos pocos casos, algunas cuadras o edificios aislados en San Telmo o Barracas, Pichincha en Rosario, muy poquito de G&uuml;emes en C&oacute;rdoba&rdquo;. <strong>Existe, s&iacute;, la turistizaci&oacute;n o </strong><em><strong>airnnbizaci&oacute;n</strong></em><strong> (en referencia a la plataforma de alquileres para turistas, Airbnb, y que puede tener impactos similares sobre los precios de los alquileres o los niveles de renta inmobiliaria), pero no son exactamente lo mismo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este concepto &ldquo;pareciera ser un zapatito que no encuentra su Cenicienta en Am&eacute;rica Latina&rdquo;, <a href="https://www.teseopress.com/sociologiayvidaurbana/chapter/una-revision-teorica-de-la-gentrificacion-desde-la-ciudad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice</a> por su parte la soci&oacute;loga Mar&iacute;a Eugenia Goicoechea. Para esta investigadora, que analiz&oacute; el impacto del Distrito Tecnol&oacute;gico en Parque Patricios, en las ciudades latinoamericanas no se puede hablar de tendencias de gentrificaci&oacute;n vinculadas al &ldquo;retorno a los centros urbanos&rdquo; de los sectores altos y medios ya que -a diferencia de lo ocurrido en Estados Unidos- estos grupos nunca dejaron del todo la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino es objeto de pol&eacute;micas en otros lugares de la regi&oacute;n. En su <a href="http://diferencias.com.ar/congreso/ICLTS2015/ponencias/Mesa%2040/ICLTS2015_Mesa40_Jaramillo.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> &ldquo;&iquest;Gentrificaci&oacute;n en Bogot&aacute;?&rdquo;, el economista Samuel Jaramillo estudi&oacute; el caso del barrio La Candelaria, en el casco colonial de la capital colombiana. All&iacute; analiz&oacute; la mudanza progresiva por parte de artistas, escritores y docentes a inmuebles de la zona de valor patrimonial pero concluy&oacute; que aquel fen&oacute;meno dif&iacute;cilmente pueda ser considerado gentrificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En primer lugar hay que subrayar que estos procesos son lentos y paulatinos y, por lo menos en sus etapas iniciales, no han implicado cambios muy notables en los precios inmobiliarios&rdquo;, dijo Jaramillo. &ldquo;Esto es congruente con el hecho de que no est&aacute;n protagonizados por grandes promotores o entidades dedicadas sistem&aacute;ticamente a la especulaci&oacute;n, sino m&aacute;s bien por los mismos residentes&rdquo;. (S&iacute; observ&oacute; un intento por parte del gobierno por sacar partida del stock inmobiliario pintoresco &ldquo;para atraer turistas y ocupantes ocasionales&rdquo; de sectores altos y sus actividades asociadas en hoteles, restaurantes y tiendas de souvenirs).
    </p><p class="article-text">
        De regreso en Buenos Aires, Goicoechea se pregunta si es v&aacute;lido pensar los procesos urbanos locales &ldquo;tomando esta tradici&oacute;n de estudio importada de otro contexto geogr&aacute;fico&rdquo; o si en los barrios del sur hay procesos m&aacute;s vinculados a una simple renovaci&oacute;n urbana, impulsada por desarrolladores privados y alentada desde el Gobierno porte&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay que olvidar que el t&eacute;rmino <em>gentrification </em>tiene en su origen un sentido medio ir&oacute;nico, como si dij&eacute;ramos <em>chetificaci&oacute;n</em>,&rdquo; reconoce Apaolaza, que advierte sobre el mal uso del concepto. &ldquo;Est&aacute; claro que una cosa son los procesos de valorizaci&oacute;n, otra los desalojos, otra un <em>boom</em> inmobiliario. Si todo es gentrificaci&oacute;n, termina pasando que nada lo es.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El debate excede la discusi&oacute;n sem&aacute;ntica o acad&eacute;mica. Darle a este fen&oacute;meno un lugar m&aacute;s acotado ayuda a centrar los esfuerzos (y los reclamos) en desaf&iacute;os m&aacute;s importantes: un mercado de la vivienda no ajustado a las necesidades de uso, <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/planificacion-urbana-buenos-aires-mixtura-social-gran-ausente_1_9032001.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falta de mixtura social</a> en los nuevos proyectos, barrios populares que esperan ser urbanizados, precariedad habitacional&hellip; De m&iacute;nima, se trata de entender que si Buenos Aires tiene problemas graves de exclusi&oacute;n urbana no es culpa del <em>flat white</em>, de un grupo de estudiantes de artes esc&eacute;nicas ni de un bar nuevo con mesitas a la calle.
    </p><p class="article-text">
        <em>FP/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Poore]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nuevos-barrios-cool-buenos-aires-gentrificacion-mera-renovacion-urbana_1_9194095.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Jul 2022 03:36:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Gentrificación,San Telmo,La Boca,Barracas,Parque Patricios,Ciudad de Buenos Aires]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gentrificación es inevitable y otras mentiras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/gentrificacion-inevitable-mentiras_1_9175207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e13dd94c-ddf0-4eab-aeb6-543c448ad8c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La gentrificación es inevitable y otras mentiras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'La gentrificación es inevitable y otras mentiras' (Ediciones Godot), de Leslie Kern, autora de 'Ciudad feminista', trabaja a partir de la problemática de la gentrificación y los mitos que hay en torno a ella, por lo que va desmintiendo cada idea para pensar en el pasado y futuro de nuestras ciudades. La autora visitará la Argentina en en agosto para la Feria de Editores (FED). Adelantamos el capítulo 1.</p><p class="subtitle">Por Tamara Tenenbaum - La ciudad en bici: el descontrol que puedo tolerar</p></div><p class="article-text">
        A fines de la d&eacute;cada de 1990, viv&iacute;a y trabajaba al norte de Londres, sin saber que me encontraba al lado del distrito que originariamente inspirara el t&eacute;rmino &ldquo;gentrificaci&oacute;n&rdquo;. Islington, seg&uacute;n recuerdo, estaba lleno de las emblem&aacute;ticas casas de estilo georgiano y ten&iacute;a una calle principal ajetreada, con negocios, pubs llenos de hinchas del Arsenal Football Club, y muchos caf&eacute;s y restaurantes. Los barrios municipales, un tipo de vivienda social en alquiler que cuenta con subvenci&oacute;n estatal, y la prisi&oacute;n de Pentonville formaban parte de la mezcla de lo que para m&iacute; era un barrio t&iacute;pico del norte de Londres.
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                Leslie Kern                            </span>
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        Hasta ese momento, no solo no hab&iacute;a o&iacute;do hablar de la gentrificaci&oacute;n, sino que tampoco ten&iacute;a idea de que Islington alguna vez hab&iacute;a sido una zona insalubre, golpeada por la sobrepoblaci&oacute;n y la pobreza. A mediados del siglo XIX, muchos habitantes pobres del interior de Londres se vieron desplazados por proyectos masivos de obra p&uacute;blica, como la construcci&oacute;n de la red de subterr&aacute;neos. Una vez que fueron empujados hacia el norte, se amontonaron en peque&ntilde;os departamentos dentro de lo que hab&iacute;an sido casas burguesas distinguidas. Hacia mediados del siglo XX, Islington, junto con otras &aacute;reas, era considerada una zona profundamente afectada por la pobreza urbana. La destrucci&oacute;n provocada por los bombardeos enemigos durante la Segunda Guerra Mundial llev&oacute; a que se reemplazaran extensas &aacute;reas de casas adosadas en ruinas por barrios municipales, lo cual implic&oacute; una leve mejora de las condiciones de vida.
    </p><p class="article-text">
        Hacia 1960, sin embargo, las casas georgianas que quedaban, venidas a menos, pero lo suficientemente s&oacute;lidas como para haber sobrevivido a la guerra, poco a poco fueron atrayendo habitantes de clase media. Ruth Glass, soci&oacute;loga afincada en Londres, repar&oacute; en el lento influjo de estas familias que se mudaban a &ldquo;casas <em>mews </em>y casas de campo modestas y en deterioro&rdquo;. Las familias fueron reformando y restaurando las casas a trav&eacute;s de la igualdad del sudor: con su propio trabajo f&iacute;sico. Con el tiempo, estas casas aumentaron su valor de forma significativa. En 1964, Glass acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;gentrificaci&oacute;n&rdquo; para describir este cambio econ&oacute;mico y demogr&aacute;fico. La propia palabra indica lo que para ella era el aspecto m&aacute;s importante del proceso: un cambio de clase5. La alta burgues&iacute;a no cesaba de rehacer el barrio a su imagen y semejanza, en consonancia con sus propios gustos y preferencias.
    </p><p class="article-text">
        Desde el comienzo, Glass coloc&oacute; el desplazamiento en un primer plano, como el rasgo distintivo de la gentrificaci&oacute;n, debatido en muchas ocasiones. En sus palabras: &ldquo;Una vez que el proceso de &lsquo;gentrificaci&oacute;n&rsquo; comienza en un distrito, avanza con rapidez hasta que toda o la mayor parte de la poblaci&oacute;n original de clase obrera ha sido desplazada, de modo que el car&aacute;cter social del distrito cambia por completo&rdquo;. Glass nombr&oacute; a este proceso como una &ldquo;invasi&oacute;n&rdquo; y se&ntilde;al&oacute; que ya hab&iacute;a transformado sectores de Notting Hill, al oeste de Londres, una poblada comunidad de inmigrantes del Caribe. La importancia del desplazamiento y la idea de que &ldquo;el car&aacute;cter social&rdquo; de un barrio puede ser transformado por completo contin&uacute;an siendo centrales cuando hablamos de gentrificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente, las personas de clase media y alta siempre han tomado espacios y los han reconstruido de acuerdo a sus necesidades y deseos. Seg&uacute;n se&ntilde;al&oacute; Glass, lo que parec&iacute;a ser digno de atenci&oacute;n en Islington era que se trataba de un &aacute;rea densa, urbanizada y de clase trabajadora, de viviendas donde hab&iacute;a una relaci&oacute;n inversa entre el estatus social actual, por un lado, y su valor y tama&ntilde;o. En otras palabras, el estatus social era elevado, mientras que el valor era bajo y el tama&ntilde;o, peque&ntilde;o. Estas personas de clase media no estaban mud&aacute;ndose fuera de la ciudad, ni buscaban viviendas m&aacute;s grandes y nuevas. En cambio, se trataba de la decisi&oacute;n de quedarse en la ciudad o de volver a ella; buscaban algo que no era un espacio moderno ni la calma de los suburbios, algo que contin&uacute;a siendo un asunto de debate. Pero a diferencia de otras tendencias como la suburbanizaci&oacute;n, la gentrificaci&oacute;n parece haber sido motivada por un conjunto distinto de esperanzas y temores.
    </p><p class="article-text">
        En aquel momento, el desplazamiento de comunidades inmigrantes, racializadas y de clase trabajadora que proven&iacute;an de barrios urbanos no era un fen&oacute;meno nuevo en Inglaterra ni en otros pa&iacute;ses. Los gobiernos ya hab&iacute;an identificado a las denominadas zonas &ldquo;en deterioro&rdquo; y a los &ldquo;barrios precarios&rdquo; como objeto de proyectos de renovaci&oacute;n urbana, dise&ntilde;ados para barrer con estas comunidades y reemplazarlas por otras completamente distintas o destinar la tierra para otros usos como, por ejemplo, autopistas, centros comerciales. No obstante, a diferencia del proceso de renovaci&oacute;n urbana, el de gentrificaci&oacute;n &mdash;por lo menos seg&uacute;n observ&oacute; Glass en aquel momento&mdash; no consist&iacute;a en un emprendimiento verticalista financiado por el Estado; ni tampoco involucraba la demolici&oacute;n de los barrios previos.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, se trataba de habitantes blancos y de clase media que llegaban por voluntad propia a lo que parec&iacute;an zonas menos atractivas y realizaban cambios graduales en el entorno f&iacute;sico a trav&eacute;s de proyectos de renovaci&oacute;n y paisajismo. Aunque no existen dudas de que la renovaci&oacute;n urbana y la gentrificaci&oacute;n est&aacute;n conectadas, como exploraremos m&aacute;s adelante en el libro, esta &uacute;ltima parec&iacute;a ser lo bastante diferente como para merecer un mote propio.
    </p><p class="article-text">
        Desde 1964, sin embargo, la gentrificaci&oacute;n, seg&uacute;n fue definida por Glass, ha tomado distintas formas y trayectorias. En algunos casos, existen procesos de gentrificaci&oacute;n que no se parecen en nada al escenario observado en Islington varias d&eacute;cadas atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <em>LK&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leslie Kern]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/gentrificacion-inevitable-mentiras_1_9175207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Jul 2022 03:23:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La gentrificación es inevitable y otras mentiras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gentrificación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El barrio de Cartagena de Indias que se convirtió en "laboratorio" de la especulación inmobiliaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/barrio-cartagena-indias-convirtio-laboratorio-especulacion-inmobiliaria_1_8426485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97f2170c-7b97-41ba-8cfe-2dc1a7c7a541_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El barrio de Cartagena de Indias que se convirtió en &quot;laboratorio&quot; de la especulación inmobiliaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El viejo barrio artesano Getsemaní de Cartagena de Indias es uno de los últimos lugares del país que cambió por la llamada gentrificación y expulsó al 80% de los residentes en apenas 15 años. La transformación amenaza el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.</p></div><p class="article-text">
        Cuando Garc&iacute;a M&aacute;rquez inaugur&oacute; su mansi&oacute;n terracota de la calle del Curato, en 1996, la suerte estaba ya echada. La mayor&iacute;a de las viejas salas de cine hab&iacute;an cerrado y buena parte de los colegios hab&iacute;an abandonado el centro hist&oacute;rico de Cartagena de Indias. Los vecinos, entre incr&eacute;dulos y expectantes, observaban los bandazos del <em>boom</em> inmobiliario que la declaraci&oacute;n de patrimonio de la humanidad hab&iacute;a espoleado en 1984. Y con ello, la <a href="https://www.eldiario.es/economia/colombia-busca-joya-corona-turismo-america-latina_1_8046723.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">transformaci&oacute;n del recinto amurallado en una marca tur&iacute;stica</a> muy alejada de aquel entorno popular, en parte derruido, donde a&uacute;n era posible ver gente asomada a los balcones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mira, lleg&oacute; el momento de irnos del centro&rdquo;, le solt&oacute; rotundo el arquitecto Germ&aacute;n Bustamante a su hermana en 2018. A sus 73 a&ntilde;os, cuenta que hab&iacute;a tolerado suficiente la &ldquo;degradaci&oacute;n del ambiente&rdquo;, el ruido de los bares, el estruendo diario de los fuegos de artificio de cualquier fiesta y, sobre todo, el ninguneo de las autoridades para preservar la &ldquo;calidad de vida de los habitantes&rdquo;. En 15 a&ntilde;os la poblaci&oacute;n residente se redujo en un 80%, seg&uacute;n cifras oficiales. Para 2018 quedaban algo m&aacute;s de 2.300 vecinos, de los casi 10.500 que fueron censados en 2005.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue como Bustamante tuvo que dejar el que fuera su hogar desde 1966, cuando problemas econ&oacute;micos obligaron a la familia a trasladarse a un lugar &ldquo;menos prestigioso&rdquo;. El desarrollo de la gentrificaci&oacute;n, un anglicismo que define el proceso de sustituci&oacute;n y expulsi&oacute;n urbana de poblaciones locales por vecinos con mayor capacidad adquisitiva, ha sido implacable en Cartagena.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">De barriada a &ldquo;cool&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Getseman&iacute;, barriada de <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/protestas-colombia-estallan-decadas-racismo-soterrado_1_8009440.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ra&iacute;z obrera y poblaci&oacute;n negra</a>, es el &uacute;ltimo laboratorio de la especulaci&oacute;n inmobiliaria del centro. Sus casas discretas de una planta, que albergaron no hace mucho un distrito rojo, son ocupadas por hu&eacute;spedes de plataformas tur&iacute;sticas y bares de copas de martini. El valor del metro cuadrado, el m&aacute;s alto del pa&iacute;s, oscila entre los 2.000 y 4.000 euros, valores equiparables a los de distritos como Latina o Retiro en Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El l&iacute;der vecinal Florencio Ferrer cuenta que el encarecimiento de los arriendos ha expulsado al grueso de la comunidad getsemanicense. Afirma que en la calle de la Sierpe, por ejemplo, &ldquo;solo quedan dos habitantes&rdquo;. Su esfuerzo se ha centrado en un plan de salvaguardia de la vida de barrio, con el que logr&oacute; exenciones en impuestos prediales y tarifas moderadas en los servicios p&uacute;blicos para unas 200 familias ra&iacute;zales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La revista de negocios <em>Forbes </em>incluy&oacute; a Getseman&iacute; entre los doce barrios m&aacute;s <em>cool</em> del mundo en 2018, junto al barcelon&eacute;s Sants o Amsterdam Noord, entre otros. El arquitecto de la universidad Jorge Tadeo Lozano Rodrigo Arteaga recuerda que, navegando en Internet, se top&oacute; con un hotel<em> boutique </em>que promocionaba una experiencia en el &ldquo;barrio de moda en Cartagena, donde podr&aacute; caminar por las calles y ver a trav&eacute;s de las rejas de las casas la vida cotidiana de los cartageneros&rdquo;. Arteaga exclama indignado: &ldquo;&iexcl;Oye, no somos un zool&oacute;gico!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El turismo masivo es hoy uno de los problemas que m&aacute;s inquietan, en teor&iacute;a, a los responsables del Instituto de Patrimonio Urbano. Desde diversos frentes recalcan su preocupaci&oacute;n por preservar &ldquo;la identidad, la cohesi&oacute;n social y los cambios en la comunidad local&rdquo;. En la pr&aacute;ctica, sin embargo, los resultados son modestos.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El edificio Aquarela</h3><p class="article-text">
        A finales de 2017, salt&oacute; a los medios que la construcci&oacute;n de una torre, cuya edificaci&oacute;n ya iba por la d&eacute;cima planta de 30 proyectadas, se hallaba en una zona de patrimonio hist&oacute;rico. Al d&iacute;a de hoy, el esqueleto gris&aacute;ceo del bautizado edificio Aquarela se mantiene en pie. Desnudo, alterando una de las panor&aacute;micas del fuerte de San Felipe de Barajas, desde donde el marino vasco Blas de Lezo repeli&oacute; un feroz ataque de la flota brit&aacute;nica en 1714.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades ordenaron hace tres a&ntilde;os suspender la obra. A&uacute;n no hay claridad sobre los responsables del incidente. Una de las razones es la enrevesada mara&ntilde;a de circuitos burocr&aacute;ticos que velan por el patrimonio cartagenero. Si las murallas que bordean parte del centro y la fortaleza son responsabilidad del Ministerio de Cultura, el mobiliario urbano del centro y su zona de influencia son funci&oacute;n de la ciudad. La desarticulaci&oacute;n entre Cartagena y Bogot&aacute; es evidente. Y la ligereza de curadores y otros bur&oacute;cratas se presta para las fisuras.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; sonaron las alarmas cuando van diez pisos construidos? &iquest;Acaso nadie del ministerio vio los gigantescos huecos que se abrieron para los cimientos? &iquest;C&oacute;mo se construy&oacute; un monstruo de esa categor&iacute;a en las narices de todo el mundo?, son algunas de las preguntas que se plantea el restaurador y consultor cartagenero Salim Osta Lefranc. 
    </p><p class="article-text">
        La Unesco urgi&oacute; al Gobierno acelerar la demolici&oacute;n del Aquarela, aplazando la fecha l&iacute;mite al primero de diciembre de 2022. De lo contrario, es posible que la ciudad caribe&ntilde;a pierda el r&oacute;tulo de patrimonio de la humanidad, como sucedi&oacute; este a&ntilde;o con el puerto brit&aacute;nico de Liverpool.
    </p><p class="article-text">
        Pero el arquitecto Rodrigo Arteaga es esc&eacute;ptico. El caos pol&iacute;tico que provoc&oacute; el recambio de once alcaldes en la &uacute;ltima d&eacute;cada, en una de las dos ciudades m&aacute;s pobres del pa&iacute;s, complica el panorama. &ldquo;Muchos cartageneros ni siquiera conocen su centro hist&oacute;rico&rdquo;. Y subraya la paradoja que esto supone en un balneario que recibe el r&oacute;tulo de &ldquo;patrimonio de toda la humanidad&rdquo;, dice el historiador Orlando Deavila.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo incidente ocurri&oacute; hace unas semanas en el exclusivo Club de Pesca. La sofisticada bah&iacute;a del centro n&aacute;utico est&aacute; situada en el fuerte colonial de San Sebasti&aacute;n de Pastelillo (1744), un fragmento de muralla que administran desde 1944 sus exclusivos socios. La cuesti&oacute;n es que los responsables decidieron darle una mano de pintura mostaza sin la autorizaci&oacute;n del Ministerio de Cultura.
    </p><p class="article-text">
        El problema fue subsanado y se espera una multa para el club. Pero la debilidad institucional qued&oacute; manifiesta y dio paso a viejos interrogantes sobre qui&eacute;nes son los verdaderos beneficiarios de una de las joyas arquitect&oacute;nicas coloniales del Caribe. De acuerdo con investigaciones del economista cartagenero Aar&oacute;n Espinosa, se trata de una amalgama de firmas hoteleras transnacionales, junto con una red de familias tradicionales, cartageneras y bogotanas, que se han beneficiado de pol&iacute;ticas tributarias nacionales y locales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las exenciones tributarias que adelant&oacute; el Gobierno de &Aacute;lvaro Uribe favorecieron la &uacute;ltima fase de la explosi&oacute;n hotelera&rdquo;, explica Espinosa. &ldquo;Esas tarifas, menores incluso que las correspondientes a la industria y el comercio, han resultado sin duda inequitativas frente a los sectores productivos locales&rdquo;. Asimismo lamenta que estos asuntos no se dan a conocer lo suficiente entre la sociedad civil cartagenera. &ldquo;Probablemente porque solo han beneficiado solo a unos pocos y el control ciudadano ha sido insuficiente&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La quinta fachada</h3><p class="article-text">
        Isabela Restrepo es vocera de la Fundaci&oacute;n Centro Hist&oacute;rico, una asociaci&oacute;n de 200 vecinos entre los que se cuentan banqueros, presidentes de compa&ntilde;&iacute;as energ&eacute;ticas, galeristas de Manhattan y altos ejecutivos. Explica que la misi&oacute;n de la organizaci&oacute;n es ser guardianes de un patrimonio que se llama uso residencial.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n recuerda que hace nueve a&ntilde;os dej&oacute; Bogot&aacute; para buscar en Cartagena un entorno tranquilo y seguro pero que el deterioro reciente en la seguridad, as&iacute; como la proliferaci&oacute;n de prost&iacute;bulos y bares ruidosos, la han llevado a restringir sus paseos nocturnos. &ldquo;Es muy triste, pero el fen&oacute;meno de las viviendas de alquiler tur&iacute;stico han permitido que la prostituci&oacute;n y el micro tr&aacute;fico crezcan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo desgrana de memoria las recomendaciones que la Unesco ha emitido desde 2008 para evitar la destrucci&oacute;n del tejido social, la privatizaci&oacute;n de los espacios p&uacute;blico o&nbsp; el cambio del uso residencial de los inmuebles. El acad&eacute;mico y vecino del centro Rodrigo Arteaga, sin embargo, encuentra inconsistencias en el discurso de la fundaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta que los selectos miembros, m&aacute;s de uno ausente durante largas temporadas, son parte integral del problema. El mayor inter&eacute;s de la fundaci&oacute;n se centra de forma rete&ntilde;ida en acabar con el ruido y mejorar la seguridad. Pero en el fondo no existe una preocupaci&oacute;n real por la suerte de la herencia cultural de las comunidades, ni por la importancia de los bienes p&uacute;blicos de la ciudad, el primer motor para la especulaci&oacute;n en el mercado del suelo es la &ldquo;patrimonializaci&oacute;n&rdquo; estimulada desde 1984.
    </p><h3 class="article-text">Casonas</h3><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la faceta m&aacute;s desconocida de la gentrificaci&oacute;n se halla al interior de muchas de las grandes casonas del exclusivo barrio de San Diego, pero tambi&eacute;n de otros m&aacute;s discretos en Getseman&iacute;. El restaurador Salim Osta Lefranc se refiere a la &ldquo;quinta fachada&rdquo;. Estos son espacios donde reinaba cierto esp&iacute;ritu de mesura pero que hoy, seg&uacute;n se&ntilde;ala Rodrigo Arteaga, son lugares donde se multiplican los jacuzzis, piscinas, terrazas y aires acondicionados permitidos por ley.
    </p><p class="article-text">
        Para muchos ciudadanos el resultado es una decorado urbano que bascula entre una serie de recintos de corte aristocr&aacute;tico y algunas pinceladas de parque tem&aacute;tico. Basta con acercarse a cualquiera de las plazas donde se hallan las tradicionales palenqueras, que son pregoneras negras que venden frutas atiborradas sobre una palangana met&aacute;lica. Estas mujeres hoy se encuentran vestidas con trajes coloreados de la bandera colombiana y su mercanc&iacute;a termina siendo aj&iacute;es o los cogollos de las frutas, solo para que se vean. &ldquo;Porque ya lo que importa no es vender la fruta sino vender la foto con ellas&rdquo;, dice Arteaga.
    </p><p class="article-text">
        El turismo se ha convertido en un arma de doble filo. Por eso el historiador Orlando Deavila argumenta que se requiere de un organismo p&uacute;blico que regule y gestione la pr&aacute;ctica del turismo &ldquo;porque lo que hay hoy es una figura p&uacute;blico-privada sin capacidad de Gobierno&rdquo;. Una entidad capaz de gestionar el gran pilar de la econom&iacute;a de Cartagena y que sea capaz  de recuperar el alma extraviada del viejo barrio de zaguanes abiertos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Camilo Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/barrio-cartagena-indias-convirtio-laboratorio-especulacion-inmobiliaria_1_8426485.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Oct 2021 15:26:40 +0000]]></pubDate>
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