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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mauricio Maronna]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/mauricio-maronna/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mauricio Maronna]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Chau, gordo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/chau-gordo_1_8462652.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2e19122-47e2-4e00-8a84-50540bd60e6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chau, gordo"></p><p class="article-text">
        Mauricio Maronna present&oacute; su libro &ldquo;Perro Negro&rdquo;, estir&oacute; la sobremesa hasta la madrugada, escribi&oacute; su columna de jueves en La Capital y se muri&oacute;. Una secuencia muy simple, algo azarosa, algo sist&eacute;mica, como su costumbre de ordenar libros y ced&eacute;s: una pila -casi una pira- contra la pared, sometidos a ley de la gravedad y a otra, menos perceptible y dif&iacute;cil de decodificar, del encanto de cada texto o cada m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;spero y encantador, el gordo Maronna -o mi versi&oacute;n del gordo Maronna- se alimentaba de m&uacute;sica, lecturas y pol&iacute;tica. Son tres elementos que parecen de otro tiempo, o que en otro tiempo fueron mejores. F&oacute;bico de los aviones, fan de los asados, repet&iacute;a los veranos en la costa, renegaba de Spotify, ard&iacute;a si un pol&iacute;tico <em>top </em>no le daba una entrevista si visitaba Rosario, tuiteaba sin filtro, dejaba unos silencios pegajosos en las conversaciones, que no quedaba claro si eran porque &eacute;l estaba procesando o daba tiempo al otro para que recapitule sobre lo que hab&iacute;a dicho; peleaba y se re&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hay cierto impudor en las despedidas p&uacute;blicas. Uno habla del pedacito que recuerda de otro, habla de s&iacute; mismo sobre todo, rompe el pacto de intimidad como si la muerte habilitara que se cuenten episodios sin la autorizaci&oacute;n del involucrado y, adem&aacute;s, supone que a alguien le importa lo que uno cuenta. &iquest;Qu&eacute; tiene de particular para el lector desprevenido el microrelato de la noche que Maronna me invit&oacute; a comer a su casa, me convid&oacute; asado al horno casi a medianoche -llegu&eacute; tarde porque tuve que escribir mi cr&oacute;nica para Clar&iacute;n-, me regal&oacute; dos CD's y compartimos esa especie de hermandad pueblerina? Eso pudo ser, coincidimos con Facundo De Michele, lo que nos gener&oacute; la primera empat&iacute;a: &eacute;l era de Teodelina, en el sur santafesino, y se sorprendi&oacute; cuando supo que yo era de Alem, en el noroeste bonaerense, pueblos cercanos pero inconexos por ese unitarismo cartogr&aacute;fico de que todas las rutas y las v&iacute;as van al R&iacute;o de la Plata.
    </p><p class="article-text">
        Y/o cuando se enter&oacute; de mi condici&oacute;n de hincha asintom&aacute;tico de Rosario Central, una herej&iacute;a para un leproso. O, sobre todo, porque era un devorador de informaci&oacute;n, y del <em>back </em>de la informaci&oacute;n, contaba y preguntaba. Las charlas eran un espadeo permanente. Mucho &ldquo;dejate de joder&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El gordo Maronna, un escribidor, pod&iacute;a hacer un maridaje raro entre Lole Reutemann, Fabi&aacute;n Casas y Andr&eacute;s Calamaro -debe andar, por ah&iacute;, la an&eacute;cdota de c&oacute;mo se conoci&oacute; con el Salm&oacute;n-, tomarse un micro para comprar discos en Capital o para ver a King Crimson, o arrastrarte, una tarde cualquiera, a un show en Rosario. Hab&iacute;a algo, ah&iacute;, cierto modo de decir o hacer, un don para la invitaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La muerte siempre es de otro. Pero esas muertes nos someten a una soledad por goteo. La gente, como si no tuviera mejores cosas que hacer, se muere mucho aunque se muera una sola vez. El gordo Maronna, con su risa patanezca, con su acidez y su mirada brutal desde los desencantos, sufri&oacute; otras muertes: las de Miguel Lifchtiz y la de Reutemann. Y padeci&oacute; en esas muertes, especulo, otra muerte: la de un Rosario amable, sin la violencia y la locura que no pod&iacute;a comprender y que no pod&iacute;a aceptar.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a no le&iacute; &ldquo;Perro negro&rdquo;. Estaba feliz con ese experimento, con que se lo haya editado Casas, con la transici&oacute;n de la inmediatez del periodismo a las historias de otro aliento. Cuando recibi&oacute; los libros en la casa, me mand&oacute; -supongo que como a muchos de sus muchos amigos y conocidos- una foto de la tapa. La &uacute;ltima charla de WhatsApp, que ahora releo, fue sobre periodismo y sobre aquella felicidad. &ldquo;C&oacute;mprame un libro&rdquo;, me dijo. &ldquo;Obvio, gordo&rdquo; le dije. No lo hice.     
    </p><p class="article-text">
        Mauricio Maronna present&oacute; su libro &ldquo;Perro negro&rdquo;, estir&oacute; la sobremesa hasta la madrugada, escribi&oacute; su columna de jueves en La Capital y se muri&oacute;. A lo Maronna.
    </p><p class="article-text">
        <em>PI</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Ibáñez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/chau-gordo_1_8462652.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Nov 2021 16:21:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Chau, gordo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Mauricio Maronna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murió el periodista Mauricio Maronna, de larga trayectoria en el análisis político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/murio-periodista-mauricio-maronna-larga-trayectoria-analisis-politico_1_8460858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35cdee1f-31f8-47b1-ba25-90527823ed09_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murió el periodista Mauricio Maronna, de larga trayectoria en el análisis político"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Oriundo de la provincia de Santa Fe, fue jefe de la Sección Política del diario La Capital, en el que se desempeñaba como editorialista. Tenía 57 años. Había presentado Perro negro, su segundo libro, el último martes</p></div><p class="article-text">
        El periodista <strong>Mauricio Maronna</strong>, de larga trayectoria como analista pol&iacute;tico en el <a href="https://www.lacapital.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diario La Capital</a>, falleci&oacute; este jueves a los 57 a&ntilde;os tras sufrir un paro cardiorrespiratorio, informaron allegados. Hasta pocas horas antes hab&iacute;a estado tuiteando, uno de sus pasatiempos favoritos, sobre pol&iacute;tica y m&uacute;sica, algunas de sus pasiones, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/perro-negro_1_8397622.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">luego de haber presentado en la noche de este martes el libro que acababa de publicar: &ldquo;Perro negro&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Maronna naci&oacute; en la localidad de Teodelina en 1963. Luego de haber sido redactor y jefe, durante dos d&eacute;cadas, de la secci&oacute;n Pol&iacute;tica del decano de la prensa argentina pas&oacute; a convertirse s&oacute;lo en columnista pol&iacute;tico, lo que hac&iacute;a cada jueves y domingo.
    </p><p class="article-text">
        El periodista, fan&aacute;tico de Newell&acute;s y de estrecha relaci&oacute;n con el ya fallecido exgobernador Carlos Reutemann, hab&iacute;a adelantado que planeaba dedicarse a publicar una serie de libros, varios de los cuales estaban en producci&oacute;n, en esta etapa de su vida profesional.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Maronna conduc&iacute;a un programa televisivo, <em>&ldquo;En profundidad&rdquo;</em>. En 2005 hab&iacute;a publicado su primer libro, &ldquo;Del derrumbe a la ilusi&oacute;n&rdquo;. <a href="https://www.infobae.com/cultura/2021/10/15/mauricio-maronna-el-periodismo-y-los-perros-negros-de-la-memoria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Semanas atr&aacute;s le dijo a Hinde Pomeraniec para una nota sobre su reciente libro en Infobae</a>: &ldquo;Soy un obsesivo lector. No hab&iacute;a publicado nada antes, salvo un libro que compila mis columnas de an&aacute;lisis pol&iacute;tico en el diario La Capital de Rosario, en 2005. Me apasiona el g&eacute;nero de los diarios, y puedo decir que cuando le&iacute; <em>La Tentaci&oacute;n del Fracaso</em>, de Julio Ram&oacute;n Ribeyro, me di cuenta de que hab&iacute;a que escribir. Yo considero que toda persona tiene derecho a escribir sobre su vida, cada vida merece un diario, un fragmento, un aforismo. Un libro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Repet&iacute;a en las redes una frase que se convirti&oacute; en una marca de f&aacute;brica: <strong>&ldquo;Este pa&iacute;s funciona de pedo&rdquo;</strong>. Poco antes de la &uacute;ltima medianoche, public&oacute; en su cuenta de Twitter: &ldquo;La vida pasa por mi cabeza como si fuera un filme&rdquo;. Y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Las im&aacute;genes no te hacen feliz / capaz que son las &uacute;ltimas / camino a la papelera de reciclaje&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su oficio period&iacute;stico qued&oacute; en evidencia en numerosas columnas. Una de ellas fue la que escribi&oacute; a modo de obituario a prop&oacute;sito del fallecimiento del ex gobernador <strong>Hermes Binner</strong>, el 27 de junio del a&ntilde;o pasado, titulada <strong>&ldquo;</strong><a href="https://www.lacapital.com.ar/politica/el-padre-la-criatura-fue-un-solista-que-le-dio-vuelo-propio-al-socialismo-local-n2593597.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>El padre de la criatura fue un solista que le dio vuelo propio al socialismo local</strong></a><strong>&rdquo;</strong>, <strong>que a continuaci&oacute;n se transcribe</strong>:
    </p><p class="article-text">
        <em>&laquo;El socialismo, como Jos&eacute; Sacrist&aacute;n en aquella perla ochentista llamada &ldquo;Solos en la madrugada&rdquo;, deber&iacute;a decir: &ldquo;Somos adultos, ya no tenemos pap&aacute;&rdquo;. Hermes Binner fue el padre y el arquitecto de una construcci&oacute;n pol&iacute;tica exitosa, de un nuevo modelo de gobernante. Hecho en Rosario, con dimensi&oacute;n nacional, pero sin ese &eacute;xito global que debi&oacute; haber tenido.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La historia pol&iacute;tica de Binner es conocida y est&aacute; reflejada en otras p&aacute;ginas de esta edici&oacute;n, pero hay un Hermes cotidiano que a este periodista le toc&oacute; conocer. Historias. Historias de vida. Escenas pol&iacute;ticas de un solista de la pol&iacute;tica santafesina. Tal vez del primer solista, al punto de convertirse en el primer gobernador socialista de la historia.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El del m&eacute;dico socialista es un caso de an&aacute;lisis en determinadas capillas universitarias de ciencia y consultar&iacute;a pol&iacute;tica. Hay libros &mdash;como el que escribi&oacute; Hugo Haime&mdash; destinados a poner en palabras la tracci&oacute;n electoral de los dirigentes mas populares. Como cuando lo levant&oacute; en las encuestas a Antonio Bonfatti, primero para ganarle la interna a Rub&eacute;n Giustiniani, y luego para derrotar a Miguel del Sel.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Compromiso</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Un t&oacute;rrido 24 de diciembre de 2008, en la Delegaci&oacute;n Rosario de Gobernaci&oacute;n, Binner dio una idea clara de su compromiso partidario, al jugar el resto para que Bonfatti sea su sucesor: &ldquo;Claro que me voy a poner al frente de este proyecto, como antes lo hice por Giustiniani. Mire, en esa campa&ntilde;a jugu&eacute; tan a favor de tener un senador socialista que a Reutemann le dije cosas que ahora no me quiero ni acordar&rdquo;. Aquello le vali&oacute; la enemistad permanente del Lole, quien no quer&iacute;a ver al socialista ni a doscientos metros.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En el comedor de la austera vivienda de Binner, en la calle San Juan, hay solamente dos fotos que se vinculan con la pol&iacute;tica, en una est&aacute; Guillermo Est&eacute;vez Boero y en la otra un cartel, encuadrado, que dice &ldquo;Los inundadores&rdquo;. Porque as&iacute; tambi&eacute;n era Binner, brav&iacute;simo a la hora de hacer campa&ntilde;a.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El ex intendente de Rosario fue el padre de una criatura exitosa y el arquitecto de un proyecto asentado en la descentralizaci&oacute;n administrativa de la ciudad y el sistema primario de salud. Fue un constructor desde la gesti&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Despu&eacute;s de las elecciones primarias de 2015, luego de una entrevista formal, admiti&oacute;: &ldquo;Mire, la salud p&uacute;blica rosarina ya es tomada como un derecho ganado por la gente. Con eso, no ganamos mas. Hay que cambiar, hay que ir hacia cosas que le sirvan en el aqu&iacute; y ahora&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El d&iacute;a despu&eacute;s de las primarias en que el PRO derrot&oacute; ampliamente al Frente Progresista, a las ocho de la ma&ntilde;ana, Binner se apareci&oacute; por la Municipalidad, fue al sal&oacute;n central, se sent&oacute; en una de las cabeceras y dijo: &ldquo;Bueno muchachos y muchachas, ahora vamos a proyectar la campa&ntilde;a para ganar la general&rdquo;. Y M&oacute;nica Fein sigui&oacute; siendo intendenta cuatro a&ntilde;os m&aacute;s. Perspicaz, fue Binner quien rescat&oacute; a Pablo Javkin tras la derrota en la interna. Ambos, le dieron forma a la campa&ntilde;a final.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Una tarde calurosa de verano, Binner, entonces gobernador de Santa Fe, le tir&oacute; una primicia de las buenas a este periodista, pero no hab&iacute;a dispositivo para dejar registrada la declaraci&oacute;n. &ldquo;Escr&iacute;bala igual en el diario. Se lo digo yo&rdquo;, le aconsej&oacute; al entrevistador. &ldquo;Pero, doctor, &iquest;y si usted ma&ntilde;ana me desmiente?&rdquo;, replic&oacute; el periodista. &ldquo;Con las cr&iacute;ticas que usted me hizo, &iquest;alguna vez lo desment&iacute;?&rdquo;, respondi&oacute;. Tema saldado.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Una vez por a&ntilde;o, Binner invitaba a unos pocos (un asistente y dos periodistas) a comer asado en su casa. Un quincho humilde en el fondo del patio. De short de ba&ntilde;o, medias y chinelas (fue precursor del look de Roberto Lavagna en Caril&oacute;), asaba colita de cuadril y tira de asado. Una modesta morcilla dulce era el aperitivo. El que no quer&iacute;a tomar vino, o era abstemio, deb&iacute;a conformarse con un sif&oacute;n de soda. Mientras llegaban los dos periodistas, el l&iacute;der socialista amenizaba el verm&uacute; con una achura para cuatro. De verdad, era austero.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Con una emisora de tango como fondo, uno de los dos cronistas le pregunt&oacute; en una de esas tendidas gastron&oacute;micas y de off the records, c&oacute;mo se preparaba para la interna con los radicales: &ldquo;Para los radicales, tengo esto&rdquo;, dijo, mientras se paraba como un guapo del novecientos, con el cuchillo de cortar la carne apuntando al horizonte.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Binner cuidaba al detalle hasta su pertenencia futbol&iacute;stica leprosa, diciendo que era hincha de Atl&eacute;tico Rafaela. Precisamente, en una gira de campa&ntilde;a con Javkin en Rafaela terminaron los dos insultando al aire cuando Newell&rsquo;s perdi&oacute; por penales con Atl&eacute;tico Mineiro. Cosas que pasan.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>V&iacute;ctima de la grieta</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Juan Carlos Zabalza y Antonio Bonfatti fueron sus amigos de la pol&iacute;tica. Con ellos empez&oacute; y termin&oacute; su historia. Una historia jalonada por grandes victorias, pero con un final que no merec&iacute;a. Binner sali&oacute; relegado en las &uacute;ltimas elecciones que compiti&oacute; a senador nacional, v&iacute;ctima de la grieta que lleg&oacute; para quedarse.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Entre noviembre y diciembre de 2015 le diagnosticaron la enfermedad. El primer episodio del derrumbe en su salud fue en un acto de Costa Salguero.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Luego, sufri&oacute; mucho las filtraciones que le llegaban respecto de que estaba enfermo y algunos intentos para que sea de nuevo candidato a gobernador en 2015. Se hab&iacute;a bajado de las elecciones nacionales.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Anunci&oacute; desde la ciudad de Buenos Aires que rechazaba la posibilidad de ser postulante a la Presidencia, se tom&oacute; un avi&oacute;n que aterriz&oacute; en Fisherton a la hora de la cena. Y se fue con un buen amigo a comer pizza a un tradicional reducto gastron&oacute;mico de la zona sur. Esa noche lo llam&oacute; Daniel Scioli para ponerse a disposici&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Nunca pens&eacute; que esto me iba a pasar a m&iacute;&rdquo;, le confi&oacute; a un asistente, una de las pocas veces que habl&oacute; de su enfermedad.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Estas historias m&iacute;nimas, sencillas, casi de intimidad, muestran a un hombre diferente del resto de la clase pol&iacute;tica. Ni mejor, ni peor: diferente. El liderazgo se nota en los militantes hist&oacute;ricos del socialismo que ayer tuvieron uno de los peores d&iacute;as de su vida. Era un hombre querido.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Binner parec&iacute;a extra&iacute;do de un blibliorato uruguayo. M&eacute;dico, austero y socialista. Un d&iacute;a de septiembre de 2002, Binner, Reutemann, Jorge Obeid y Eduardo Duhalde compartieron un asado bajo los &aacute;rboles de la Quinta de Olivos. No en el quincho, s&iacute; baj&oacute; la fenomenal arboleda.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Che, Hermes, vas a ser candidato a gobernador?&rdquo;, le pregunt&oacute; el presidente de la Naci&oacute;n, con la corbata a la altura del pecho y un vaso con Terma a tope. &ldquo;Lo que pasa es que tenemos ley de lemas. No se la recomiendo para que la imponga a nivel nacional&rdquo;, le dijo el socialista a Duhalde. &ldquo;&iquest;Y por qu&eacute; no derogan esa ley de mierda&rdquo;, repregunto el caudillo bonaerense. &ldquo;Eso preg&uacute;nteselo a Reutemann, presidente&rdquo;. Entonces, Duhalde socializo la pregunta levantando la voz: &ldquo;Lole, dice el flaco que le saques de encima la ley de lemas&rdquo;. &ldquo;Che, Lole, dice el Flaco que le saques de encima la ley de lemas&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Reutemann se pas&oacute; las dos manos por los ojos. Ten&iacute;a sue&ntilde;o. Mir&oacute; a su derecha y pas&oacute; la pelota a siete metros, donde estaba sentado Jorge Obeid, con un par de obeidistas. &ldquo;Preguntale al Turco, que es el candidato a gobernador&rdquo;, se sac&oacute; de encima el abrojo. Obeid se levant&oacute; de su silla y se golpe&oacute; el pecho: &ldquo;Eduardo, Lole, la m&aacute;xima peronista dice: lo que sirve no se toca&rdquo;. Binner hizo un gesto con las manos. Se preguntaba qu&eacute; hac&iacute;a ah&iacute;. Habr&iacute;a anuncios de &ldquo;obras para la provincia&rdquo;, seg&uacute;n Protocolo de Presidencia.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Luego, ya sin ley de lemas, Binner se convirti&oacute; en el primer gobernador socialista de la provincia de Santa Fe. Hab&iacute;a desalojado al peronismo del poder tras 24 a&ntilde;os. Ni m&aacute;s, ni menos&raquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.elciudadanoweb.com/dolor-fallecio-el-periodista-mauricio-maronna-de-larga-trayectoria-en-el-analisis-politico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Ciudadano Web</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[El Ciudadano Web]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/murio-periodista-mauricio-maronna-larga-trayectoria-analisis-politico_1_8460858.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Nov 2021 18:43:00 +0000]]></pubDate>
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