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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Armando Bo]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Armando Bo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ecosexualidad: nadie que te salve ni te complete ni te cuide]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ecosexualidad-nadie-salve-complete-cuide_1_8461257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e3130e6-a7fb-4bee-9d48-efb0423a0d63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ecosexualidad: nadie que te salve ni te complete ni te cuide"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente al imperativo social de tener pareja, la autora reivindica el placer no abusivo que puede darnos la naturaleza, y lo analiza a partir de películas de Armando Bo y obras de arte.</p><p class="subtitle">Lee también en papel los mejores textos. - Este artículo fue publicado originalmente en el primer número de la revista de elDiarioAR que reciben las socias y socios. Si te interesa también recibirla en tu casa junto al segundo número sobre Duelos, te podes asociar por un año antes del 15 de noviembre en este link. La promo es hasta agotar el stock y ¡quedan pocas!</p></div><p class="article-text">
        En algunas poblaciones peque&ntilde;as es notable que se llame <em>se&ntilde;orita</em> a una anciana que no se ha casado. Eso dejar&iacute;a expl&iacute;cito que no tuvo relaciones sexuales ni hijos, que no tuvo<em> pareja</em>. En la misma l&iacute;nea, se define el estar sola o solo a no tener un partener sexoafectivo. O a tener tantos que no se lleve la cuenta. Desde la Bioneuroemoci&oacute;n, m&eacute;todo cu&aacute;ntico que permite llegar a un equilibrio emocional a trav&eacute;s de la revisi&oacute;n de las creencias inconscientes, el tener muchas parejas sexuales o ninguna responde al mismo programa, por ejemplo ser fiel a la madre o al padre (Edipo/Electra). Esa escuela tambi&eacute;n sostiene que nadie puede estar solo si est&aacute; consigo mismo.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino <em>pareja</em> es obsoleto desde el punto de vista de alguien asexual arrom&aacute;ntico, incluso mis&aacute;ntropo, y tambi&eacute;n para un ecosexual exclusivo. Es decir, aquellos que solo sienten atracci&oacute;n sexual hacia el mundo vegetal, mineral y c&oacute;smico.
    </p><p class="article-text">
        La Directora del Instituto de Constelaciones Familiares de Madrid, Brigitte Champetier de Ribes, enumera cinco condiciones para la pareja sana desde el punto de vista de la psicolog&iacute;a sist&eacute;mica: <em>te tomo tal y como eres</em>; <em>equilibrar el dar y el recibir</em>; <em>vivir la sexualidad</em>; <em>compartir en profundidad</em>; <em>la convivencia</em>. El &iacute;tem de la sexualidad es lo distinto a una amistad. Pero los asexuales no cumplen con esa premisa necesariamente y de igual modo pueden llevar adelante una vida en pareja.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Afinar el erotismo</strong></h3><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo responde de manera impl&iacute;cita la ecosexualidad al anacr&oacute;nico mandato de &ldquo;estar en pareja&rdquo;? En primer lugar aclaremos: ecosexualidad no es zoofilia. La zoofilia dejar&iacute;a la puerta abierta a los abusos de poder: seguramente no se tratar&iacute;a de un hombre cisg&eacute;nero sin armas teniendo sexo con un cocodrilo de 2 metros de largo, sino con un animal de otra especie al que pudiera someter. Montar a caballo (por ejemplo las personas con cl&iacute;toris) y tener un orgasmo por frotaci&oacute;n, es m&aacute;s una masturbaci&oacute;n accidental que zoofilia. Una violaci&oacute;n es abuso de poder, no tiene que ver con el placer sexual. Se usa el sexo como se podr&iacute;a usar el dinero o una bazooka para dominar a otro. Los ecosexuales exclusivos no repiten las pr&aacute;cticas que se realizan entre individuos de su misma especie, sino ser&iacute;a como llamar <em>empanada &aacute;rabe vegana</em>, a una <em>empanada de soja texturizada</em>; o <em>salchichas veganas</em> a <em>bastoncitos de seit&aacute;n</em>. Comer carne y versiones de eso; pr&aacute;cticas sexuales humanas y versiones de eso. No: el vegetarianismo, veganismo, crudiveganismo y la ecosexualidad son en s&iacute; mismos. Lo ecosexual no es un fetichismo. Si bien el t&eacute;rmino ecosexual es reciente, acu&ntilde;ado por Annie Sprinkle en 2010, la misma que dict&oacute; el taller sobre ecosexualidad y que fue invitada junto a Beth Stephens a la documenta 14 con su obra <em><strong>Ecosex walking tour</strong></em><strong> </strong>(2017), el concepto es tan antiguo como la vida misma.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En primer lugar aclaremos: ecosexualidad no es zoofilia. La zoofilia dejaría la puerta abierta a los abusos de poder</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los t&eacute;rminos <em>penetrar</em> (excepto un pantano profundo) y <em>lamer</em> (un &aacute;rbol) resultan peligrosamente abusivos con respecto a la naturaleza. Es como tener en cuenta solo el deseo sexual de los humanos. Vale aclarar que cuando me refiero a <em>naturaleza</em>, excluyo al <em>homo sapiens</em>. Lo interesante de la ecosexualidad es la afinaci&oacute;n del erotismo: escuchar que comenz&oacute; a llover y salir a dejarse empapar, y de pronto, sentir la sorpresa de la piel erizada por una repentina corriente de aire fr&iacute;o. La escena en el documental<strong> Ecosex</strong>, donde una mujer abraza un arbusto de modo brusco, torpe, y le dice <em>perd&oacute;n perd&oacute;n perd&oacute;n</em>, lo est&aacute; lastimando al mismo tiempo que le pide disculpas por el da&ntilde;o que viene perpetrando su especie sobre el reino vegetal. Y la arrogancia de creer que se salva a la Tierra/Gaia con esas pr&aacute;cticas sexuales es bastante mesi&aacute;nica, incluso ingenua. Distinto es alguien recostado sobre la tierra h&uacute;meda o ir caminando entre plantas y sentir como caricias sutiles el paso del cuerpo entre las hojas.
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                Intervención en el Queer New York International Arts Festival en Central Park                            </span>
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        Ser ecosexual es un modo de ser<strong> </strong>anarcofeminista. Se dejan a un costado los supuestos beneficios que dar&iacute;a el tener una pareja sexoafectiva. Ya no hay otro para que te salve ni te complete ni te cuide. Incluso se puede tener hijos, ya que la ciencia ha conseguido crear seudoembriones sin &oacute;vulos ni espermatozoides, sin contar las tradicionales inseminaciones artificiales, fertilizaciones in vitro y vientres subrogados.
    </p><p class="article-text">
        Muchas personas esconden los deseos de satisfacer sus necesidades afectivas codependientes tras el supuesto gran deseo de tener relaciones sexuales y orgasmos con otros. Pero lo que en verdad desean es no sentirse solos y la val&iacute;a que les da socialmente. Si la cuesti&oacute;n fuera de &iacute;ndole sexual, se buscar&iacute;a eso y nada m&aacute;s. &iquest;Tiene sentido construir una pareja con otro ser humano? &iquest;Para qu&eacute;, para compartir una cuenta bancaria? Los celulares no tendr&iacute;an sentido si desarroll&aacute;ramos la telepat&iacute;a. En ese sentido, hoy tampoco lo tiene el tener una pareja sexoafectiva, porque con ser solo sexual alcanzar&iacute;a, y para afectividades y econom&iacute;a compartida se puede tener amigos, por ejemplo. En la Edad de Piedra el sexo fue una necesidad de supervivencia, en la Edad Media una necesidad cultural. &iquest;Y ahora?
    </p><p class="article-text">
        La afectividad es propia de los seres vivos. La sexualidad es la sexualidad: no hace falta enturbiar el placer er&oacute;tico. A eso lo entendieron bien los fraisexuales, personas dentro del espectro asexual que solo sienten atracci&oacute;n er&oacute;tica si no conocen al otro. Eso no quita que alguien sienta cari&ntilde;o por un pene que le eyacula semen en la cara.
    </p><p class="article-text">
        Estar en pareja y ser una persona maltratada, vivir abusos, y hasta violaciones por parte del c&oacute;nyuge, es moneda corriente. Ya est&aacute; estudiado que la mayor parte de los femicidios y travesticidios son cometidos por hombres cisg&eacute;nero que han sido sus parejas, ex parejas o conocidos.
    </p><p class="article-text">
        No tener pareja humana ampl&iacute;a la expectativa de vida. Es un beneficio secundario porque no es el motivo principal para vivir la ecosexualidad. Pero claro que se puede acusar a un tsunami, a un terremoto, a un tornado o a un incendio forestal, de asesinatos acorde a su tama&ntilde;o (en masa). La gran diferencia es la intencionalidad. Descubrir el erotismo con la materia inorg&aacute;nica es anticapitalista. Excepto que alguien se frote ambiciosamente contra pepitas de oro. Un personaje secundario de <em>Las hijas del fuego </em>(Albertina Carri, 2018), film descripto como como &ldquo;la primera road movie porno lesbo-feminista&rdquo;, como consta en la web del MALBA, donde se exhibi&oacute;, podr&iacute;a considerarse asexual y autosexual. Por ejemplo, pasa patinando por un lugar donde varias est&aacute;n teniendo sexo y se mantiene indiferente. La escena se repite de otro modo luego: ella no siente atracci&oacute;n sexual hacia otros sino hacia s&iacute; misma. A simple vista no parece tener varios de <em>los problemas</em> que se le podr&iacute;an endilgar desde el patriarcado por<em> huir</em> de sus <em>obligaciones er&oacute;ticas ciudadanas</em>: ser fea, ser puritana, tener miedo a no poder dar ni recibir placer.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ser ecosexual no priva el tener que revisar los celos. Una persona contemplando el mar mientras siente el viento h&uacute;medo y fresco sobre el rostro, percibe tanto como otras ante esa misma situaci&oacute;n. La persona que camina bajo la lluvia sosteniendo un paraguas y escucha las gotitas romperse contra el peque&ntilde;o techo port&aacute;til en medio de una iluminaci&oacute;n nubosa que no quema los colores, siente tanto como los otros cientos de transe&uacute;ntes que hacen lo mismo al mismo tiempo, con consciencia ecosexual o no. Eso es poliamor. Y aunque haya una preferencia del agua por sobre el sol, es claro que se compensan: un ba&ntilde;o de agua helada y el calor de una fogata. Ese equilibrio es lo que elimina la verticalidad de la que habla Brigitte Vasallo: ella sostiene que se le da importancia suprema a las relaciones sexuales. Entonces, las relaciones interpersonales que se combinen o contengan un acto sexual autom&aacute;ticamente se colocan por encima de las dem&aacute;s relaciones afectivas, lo que conlleva a suponerlas superfluas en comparaci&oacute;n. Pero tanto lo asexual como lo ecosexual traen sospechas mohosas. El documental <em>Eco sex, part real, part imagination </em>(Maribel Forero y Jorge Nava, 2017) sobre un taller dictado por la dupla Annie Sprinkle&nbsp;y Beth Stephens, que son esposas, artistas y activistas postporno, puede confundir. Solo parecen estar fingiendo orgasmos o haciendo ejercicios respiratorios con sonidos org&aacute;smicos, o reproduciendo como loa m&iacute;stica el sexo com&uacute;n y silvestre entre humanos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La problem&aacute;tica de la Virgen Mar&iacute;a</strong></h3><p class="article-text">
        La ecosexualidad podr&iacute;a estar impl&iacute;cita en la franja verde de la bandera LGBTTIQA+: verde aborto, verde pachamama. Aunque Sprinkle/Stephens consideran que es tiempo de dejar de llamar <em>madre </em>a la tierra y transformarla en <em>amante</em>, porque el lugar de hijos es de impunidad y el de amante, de responsabilidad. Pero, &iquest;por qu&eacute; no podr&iacute;a ser ambas cosas a la vez? Se repite la problem&aacute;tica de la virgen Mar&iacute;a: el ser madre no incluye el ser sexual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La asexualidad est&aacute; en el violeta. La l&iacute;nea que se desglosa en asexualidades es casi como una monocrom&iacute;a azul de Ives Klein. Sus pinturas pueden generar tanta sorpresa por la nada o el vac&iacute;o, como la supuesta vida/nada de los asexuales, aunque como ellos mismos insisten desde AVEN (Asexual Visibility and Education Network), asexual no es sin&oacute;nimo de virgen. No sentir atracci&oacute;n sexual hacia otros de la misma especie puede parecerle extra&ntilde;o a alguien que piensa en sexo gregario todo el d&iacute;a o a un adicto al sexo. Ser&iacute;a como estar ante pinturas monocromas de Klein versus estar en una retrospectiva policroma de Yayoi Kusama, Henri Matisse o Joan Mir&oacute;. Las obras azul Klein vistas desde la perfecci&oacute;n de los movimientos del judo que practicaba el artista, son eso: perfectas. Negar la maravilla del monocromo es como pretender que las violetas sean rosas.&nbsp;
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                Intervención en Documenta 14                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Coca Sarli en el cine de Armando B&oacute;</strong></h3><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula<strong> </strong><em>Ammonite </em>(Francis Lee, 2020), hay una relaci&oacute;n ecosexual entre la paleont&oacute;loga Mary Anning y el mar, las piedras y el fr&iacute;o. Est&aacute; a diario horas y horas <em>sola </em>en la playa, que en verdad ser&iacute;a <em>est&aacute; horas y horas con la playa</em>. Muchas escenas en el cine de Armando B&oacute; son fantas&iacute;as soft-porno ecosexual porque fueron filmadas para consumo masculino est&aacute;ndar de la &eacute;poca, no simplemente experimentadas. Dejo de lado la violencia de g&eacute;nero que recorre los argumentos de sus pel&iacute;culas, la gordofobia, el incesto, etc&eacute;tera, porque merecen un cap&iacute;tulo aparte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Veamos: en <em>Fiebre </em>(1972), Sarli est&aacute; desnuda bajo un tapado que se descubre para calentar sus grandes pechos a fuego de le&ntilde;a. En <em>Desnuda en la arena </em>(1969) se acaricia los pechos recostada en la playa con el mar de fondo, nada desnuda y luego rueda sobre la arena al mejor estilo carne argentina con pan rallado (ella naci&oacute; un 9 de julio y fue Miss Argentina en el a&ntilde;o 1955). En el documental <em>Orgasmic birth: The best-kept secret</em> (Debra Pascali-Bonaro, 2008), se muestran partos sin coitos ni masajes clitoridianos. Pero es claro que se vuelve er&oacute;tico y sensual cuando una parturienta desnuda siente el agua tibia caer por su espalda mientras est&aacute; en una pileta amni&oacute;tica durante el lapso de las contracciones que le dilatan gradualmente el c&eacute;rvix.
    </p><p class="article-text">
        La ecosexualidad no es de una sola manera, como pretenden sus detractores, que en general no tienen argumentos importantes o solo se burlan. Por ejemplo, la youtuber Lalunenita critica algunas pr&aacute;cticas ecosexuales, pero no tiene empacho en contar c&oacute;mo disfruta cuando va al campo y est&aacute; cuerpo a cuerpo, ser a ser, con la naturaleza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una mujer recostada desnuda sobre una cama sintiendo un poco de asco, cubierta por una tela blanca bordada con un agujero para que su marido la penetre (claro, luego de las correspondientes nupcias civil y religiosa) es un encuentro sexual como tambi&eacute;n lo es una org&iacute;a multiorg&aacute;smica. En ambos casos se podr&iacute;a decir que esas personas <em>tuvieron relaciones sexuales</em>. Sin embargo, otra de las cuestiones por las que no resultan interesantes los documentales sobre ecosexualidad es porque se la muestra demasiado humanizada y compartida, algo que en la ecosexualidad exclusiva no existe. En las escenas de Sarli se aprecia claramente la diferencia: mientras menos humanos hay incluidos, m&aacute;s ecosexual es.
    </p><p class="article-text">
        Como la uni&oacute;n c&oacute;smica que muchos pudieron experimentar d&aacute;ndose un ba&ntilde;o de eclipse de sol en Sagitario en diciembre de 2020. O como en la escena de <em>Melancholia </em>(Lars von Trier, 2011, otro cineasta acusado de abuso sexual, en este caso por Bj&ouml;rk durante el rodaje de <em>Dancer in the dark</em>), cuando el personaje interpretado por Kristen Dunst se recuesta desnuda al aire libre y siente la energ&iacute;a del planeta que se acerca peligrosamente a la Tierra en una amenaza de colisi&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Sin lugar para el ego</strong></h3><p class="article-text">
        Una de las diferencias m&aacute;s grandes entre ecosexualidad y sexo entre humanos, es que la naturaleza no tiene ego. Para un ecosexual exclusivo no hay distinci&oacute;n de g&eacute;nero sino de especie, incluso de reino, vegetal o mineral. Es lo opuesto a un pansexual, que experimenta atracci&oacute;n sexual hacia otras personas independientemente de su identidad de g&eacute;nero. La ecosexualidad es estar en el cuerpo conectado solo con los sentidos. Lo dem&aacute;s es meramente cultural, se est&aacute; en lo que se quiere lograr, en el poseer. <em>No tengo pareja </em>/ <em>s&iacute; tengo pareja</em> es muy mezquino, es muy distinto a estar en comuni&oacute;n espl&eacute;ndida, y poliamorosa, con la materia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        (Traducci&oacute;n: Ignacio Havre)
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo fue publicado en el n&uacute;mero 1 de la revista de </em><em><strong>elDiarioAR</strong></em><em>. Si quer&eacute;s leer m&aacute;s textos como este pod&eacute;s </em><a href="https://usuarios.eldiarioar.com/hacete_socio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>asociarte </em></a><em>y recib&iacute;s el primer y el segundo n&uacute;mero en papel.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Charlotte von Mess]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ecosexualidad-nadie-salve-complete-cuide_1_8461257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Nov 2021 04:03:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ecosexualidad: nadie que te salve ni te complete ni te cuide]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad,Armando Bo]]></media:keywords>
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