<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Narcisismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/narcisismo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Narcisismo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1036793/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La culpa no es de Narciso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/culpa-no-narciso_129_13065182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c4615b0-641c-4c7c-9386-a3a5a6348283_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La culpa no es de Narciso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La personalidad narcisista organiza sus vínculos en función de sostener una imagen de sí misma, buscando en el otro confirmación, reflejo o amenaza a esa identidad.</p></div><p class="article-text">
        Hoy se nombra como narcisista a cualquier actitud m&aacute;s o menos ego&iacute;sta, cuando se trata de otra cosa. Tener criterio cl&iacute;nico implica dejar de lado el sentido com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Unos de los puntos m&aacute;s significativos para entender la personalidad narcisista es su tipo de libido. Investir objetos con libido narcisista es algo diferente a hacerlo con libido objetal propiamente dicha.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a8f6973-c872-41d3-8d9a-bd7d4ddc35ba_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a8f6973-c872-41d3-8d9a-bd7d4ddc35ba_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a8f6973-c872-41d3-8d9a-bd7d4ddc35ba_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a8f6973-c872-41d3-8d9a-bd7d4ddc35ba_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a8f6973-c872-41d3-8d9a-bd7d4ddc35ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8a8f6973-c872-41d3-8d9a-bd7d4ddc35ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8a8f6973-c872-41d3-8d9a-bd7d4ddc35ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La libido narcisista es fuertemente adhesiva, pero tambi&eacute;n muy fr&aacute;gil. Por eso no suele ser elaborada a trav&eacute;s de duelos, tal como ya lo plante&oacute; <strong>Sigmund Freud</strong>. En la personalidad narcisista, se reconoce un criterio vincular: se busca en el otro a uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otro modo, la relaci&oacute;n con el otro es bivalente: es la relaci&oacute;n con el otro, pero tambi&eacute;n con uno mismo a trav&eacute;s del otro. A este aspecto apunta la personalidad narcisista; por eso tiende a ocupar roles definidos en los v&iacute;nculos: el/la normal, el/la sano/a, el/la ideal o que hace las cosas bien, etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        La contracara de esta b&uacute;squeda de s&iacute; mismo en el otro es que, ante la negativa de este, la vivencia de rechazo despierta agresividad, una culpa que no se puede tolerar y, por lo tanto, se proyecta.
    </p><p class="article-text">
        Como contrapunto, pensemos ahora en una situaci&oacute;n t&iacute;pica del tratamiento del neur&oacute;tico obsesivo: discute con su pareja y teme que esta pueda dejarlo; pero si teme que pueda dejarlo, es porque ya da por sentado que no lo har&aacute;. Por eso se atrevi&oacute; a discutir.
    </p><p class="article-text">
        La eficacia de ese temor va de la mano de que sienta culpa. Entonces, a partir de ese momento se relacionar&aacute; con su pareja a trav&eacute;s de la culpa. No es que har&aacute; cosas y se sentir&aacute; culpable, sino que las har&aacute; para sentir culpa y, por lo tanto, no separarse.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, el reverso del temor de que lo dejen es su posici&oacute;n culposa, basada en no separarse. El obsesivo se pone en pareja con un mandato impl&iacute;cito: no me voy a separar. La culpa asegura que as&iacute; sea.
    </p><p class="article-text">
        Pensemos en otra situaci&oacute;n, la de un hist&eacute;rico, que en el v&iacute;nculo siempre se reserva una parte de s&iacute;, que no comparte, a la que el otro no llega, al punto de que se relaciona con su pareja en funci&oacute;n de que esta no lo conozca del todo.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, la contraparte del temor obsesivo a ser dejado es, en la histeria, el miedo a que el otro se enoje. &iquest;Por qu&eacute; se enojar&iacute;a? Por lo que el hist&eacute;rico no da. Lo que el otro podr&iacute;a sacarle con su enojo es el correlato de lo que el sujeto reserva, tambi&eacute;n con culpa.
    </p><p class="article-text">
        Los hist&eacute;ricos conocen esa pasi&oacute;n por dejarle el enojo siempre al otro; ese enojo al que responden defensivamente &ldquo;No es mi culpa&rdquo; y claro que lo es, pero no por &ldquo;hacer enojar&rdquo; al otro, sino por los rodeos, circuitos y evasiones con que lo dejan fuera de juego.
    </p><p class="article-text">
        La culpa del hist&eacute;rico siempre se afirma con la aclaraci&oacute;n &ldquo;No es mi culpa&rdquo;. Y estas distinciones permiten situar c&oacute;mo la culpa es uno de los modos del goce en las neurosis.
    </p><p class="article-text">
        Los neur&oacute;ticos usan la culpa para relacionarse, al punto de que sus v&iacute;nculos terminan por estar basados en la culpa antes que en el amor. Mejor dicho, aman con y por culpa.
    </p><p class="article-text">
        En la patolog&iacute;a narcisista, en cambio, la culpa tiene otra forma (proyectiva) y no es que se pueda hacer el diagn&oacute;stico diferencial con la neurosis en t&eacute;rminos de presencia-ausencia de culpa.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/culpa-no-narciso_129_13065182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 11:16:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0c4615b0-641c-4c7c-9386-a3a5a6348283_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="141753" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0c4615b0-641c-4c7c-9386-a3a5a6348283_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="141753" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La culpa no es de Narciso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0c4615b0-641c-4c7c-9386-a3a5a6348283_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psicoanálisis,Personalidad,Narcisismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Te dicen que eres malo constantemente”: así viven las personas narcisistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12695648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c2a6434-627c-48be-a848-1ed0879d2159_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Te dicen constantemente que eres malo&quot;: así viven las personas narcisistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pocas enfermedades mentales están tan estigmatizadas o son tan incomprendidas como el trastorno narcisista de la personalidad, que puede afectar negativamente a la carrera profesional y a las relaciones personales, incluso antes de que los prejuicios hagan mella</p></div><p class="article-text">
        Hay momentos en los que Jay Spring cree que es &ldquo;la persona m&aacute;s importante del planeta Tierra&rdquo;. Este joven de 22 a&ntilde;os de Los &Aacute;ngeles ha sido diagnosticado con narcisismo y, en sus momentos de mayor grandiosidad, &ldquo;puede llegar a tener delirios&rdquo;, afirma. &ldquo;Est&aacute;s arriba y piensas: 'todo el mundo se va a enterar de que soy mejor que ellos... Har&eacute; grandes cosas por el mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Spring, estos periodos de autoengrandecimiento suelen ir seguidos de una &ldquo;ca&iacute;da&rdquo;, en la que se siente emocional y avergonzado por su comportamiento, y es especialmente vulnerable a las cr&iacute;ticas de los dem&aacute;s. Empez&oacute; a sospechar que pod&iacute;a tener un trastorno narcisista de la personalidad (TNP) despu&eacute;s de investigar sus s&iacute;ntomas en Internet, y finalmente fue diagnosticado por un profesional. Pero no cree que hubiera aceptado el diagn&oacute;stico si no hubiera llegado a esa conclusi&oacute;n por s&iacute; mismo. &ldquo;Si intentas decirle a alguien que tiene este trastorno, probablemente lo negar&aacute;&rdquo;, afirma, especialmente si experimenta sentimientos de superioridad, como &eacute;l. &ldquo;Viven en un mundo ilusorio que ellos mismos han creado. Y ese mundo es como: 'Soy el mejor y nadie puede cuestionarme'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hace m&aacute;s de un siglo que se etiqueta a las personas como narcisistas, no siempre est&aacute; claro qu&eacute; se entiende por ese t&eacute;rmino. &ldquo;Todo el mundo llama narcisista a todo el mundo&rdquo;, afirma W Keith Campbell, profesor de psicolog&iacute;a de la Universidad de Georgia y experto en narcisismo. La palabra se &ldquo;usa m&aacute;s de lo que se deber&iacute;a&rdquo;, pero cuando se trata de un diagn&oacute;stico formal, cree que muchas personas lo ocultan, ya que existe un gran estigma en torno a este trastorno. Un narcisista tender&aacute; a tener &ldquo;una visi&oacute;n exagerada de s&iacute; mismo&rdquo;, &ldquo;una falta de empat&iacute;a&rdquo; y &ldquo;una estrategia de utilizar a las personas para reforzar su autoestima o su estatus social a trav&eacute;s de cosas como buscar admiraci&oacute;n, exhibir bienes materiales o buscar poder&rdquo;, afirma Campbell. Las personas con TNP pueden ser &ldquo;extremadamente narcisistas&rdquo;, hasta el punto de que &ldquo;no son capaces de mantener relaciones estables, lo que perjudica su trabajo&rdquo;, y tienen una &ldquo;visi&oacute;n distorsionada de la realidad&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La palabra se &quot;usa más de lo que se debería&quot;, pero cuando se trata de un diagnóstico formal, cree que muchas personas lo ocultan, ya que existe un gran estigma en torno a este trastorno</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A pesar de que hasta el 75 % de las personas diagnosticadas con trastorno narcisista de la personalidad son hombres, una investigaci&oacute;n de la Universidad de Londres publicada el a&ntilde;o pasado sugiere que esta cifra no significa que haya menos mujeres narcisistas, sino que el narcisismo femenino se presenta con mayor frecuencia de forma encubierta (tambi&eacute;n definido como narcisismo vulnerable), que se diagnostica con menos frecuencia. &ldquo;El narcisismo masculino tiende a ser un poco m&aacute;s aceptado, como todo en la sociedad&rdquo;, afirma Kaelah Oberdorf, de 23 a&ntilde;os y residente en Atlanta, que publica en TikTok sobre sus diagn&oacute;sticos de TNP y trastorno l&iacute;mite de la personalidad (TLP). No es raro que ambos trastornos coexistan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me cuesta mucho lidiar con las cr&iacute;ticas y el rechazo&rdquo;, afirma Oberdorf, &ldquo;porque si me dicen que el problema soy yo, o bien me pongo a la defensiva o bien me cierro en banda&rdquo;. A pesar de tener esta reacci&oacute;n, que a veces se denomina &ldquo;herida narcisista&rdquo;, ha intentado superarla y seguir los consejos de sus seres queridos, ya que no quiere caer en el comportamiento da&ntilde;ino de su pasado. &ldquo;De adolescente, era muy abusiva emocionalmente con mis parejas&rdquo;, afirma. Gracias a la terapia dial&eacute;ctico-conductual, ha conseguido mitigar sus s&iacute;ntomas de TNP y afirma que ella y su novio actual &ldquo;tenemos una din&aacute;mica en la que le dije: 'Si digo algo inapropiado, si digo algo manipulador, d&iacute;melo en ese mismo momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Oberdorf creci&oacute; principalmente al cuidado de su padre y dice que careci&oacute; de modelos positivos a seguir cuando era ni&ntilde;a. &ldquo;He estado aprendiendo todo este tiempo lo que es apropiado y lo que no es apropiado decir durante una pelea porque nunca tuve eso mientras crec&iacute;a&rdquo;, dice. &ldquo;Nada estaba fuera de los l&iacute;mites cuando los miembros de mi familia me insultaban mientras crec&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los trastornos de la personalidad suelen estar asociados con dificultades durante la infancia. &ldquo;Hay un componente gen&eacute;tico&rdquo;, afirma Tennyson Lee, psiquiatra consultor del Servicio Nacional de Salud brit&aacute;nico (NHS) que trabaja en el servicio de trastornos de la personalidad DeanCross, en Londres. Sin embargo, cuando alguien desarrolla rasgos narcisistas, a menudo est&aacute; &ldquo;relacionado con el entorno particular de esa persona durante su infancia&rdquo;. Esos rasgos eran &ldquo;su estrategia, en cierto modo, para sobrevivir a una edad muy temprana&rdquo;, a&ntilde;ade, cuando es posible que se les haya descuidado o solo se les haya mostrado amor condicionado al cumplimiento de ciertas expectativas. Luego, &ldquo;siguen utilizando esos mismos mecanismos en la edad adulta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que varias de las personas diagnosticadas con TNP con las que hablo, John (no es su nombre real) cree que sus padres &ldquo;pueden ser narcisistas&rdquo;. Este hombre de 38 a&ntilde;os de Leeds cuenta que, cuando era ni&ntilde;o, &ldquo;todo giraba en torno a ellos, su trabajo y su vida social. Era como si nos dijeran: &rdquo;No nos estorbes&ldquo;&rdquo;. Cuando se centraban en &eacute;l, era en forma de &ldquo;una gran presi&oacute;n&rdquo; para que sacara buenas notas y tuviera &eacute;xito profesional, afirma, lo que le hac&iacute;a sentir que, si no cumpl&iacute;a con sus expectativas, no era &ldquo;lo suficientemente bueno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se convirti&oacute; en adulto, ninguna de sus relaciones funcion&oacute;. &ldquo;Nunca me he preocupado realmente por nadie&rdquo;, afirma. &ldquo;Por eso nunca me he tomado las relaciones en serio&rdquo;. No cre&iacute;a que fuera capaz de amar a nadie, hasta que conoci&oacute; a su actual pareja, con la que lleva tres a&ntilde;os y a la que le han diagnosticado un trastorno l&iacute;mite de la personalidad, por lo que, al igual que &eacute;l, tiene dificultades para regular sus emociones. Ella &ldquo;entiende muy bien lo que pasa por mi cabez&rdquo;, afirma; de hecho, fue ella quien primero sospech&oacute; que &eacute;l podr&iacute;a tener un trastorno narcisista de la personalidad.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de visitar a su m&eacute;dico de cabecera, John fue derivado a un psic&oacute;logo cl&iacute;nico para que le hiciera una evaluaci&oacute;n y le comunicaran su diagn&oacute;stico. Le han derivado a terapia conversacional en el Servicio Nacional de Salud (el &uacute;nico tratamiento que ha demostrado ser eficaz para los pacientes con TNP es una terapia prolongada, seg&uacute;n Lee), pero lleva un a&ntilde;o y medio en lista de espera: &ldquo;Me han dicho que probablemente ser&aacute; en febrero o marzo del a&ntilde;o que viene&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nunca me he preocupado realmente por nadie, por eso nunca me he tomado las relaciones en serio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        John solo ha hablado con unas pocas personas sobre su diagn&oacute;stico de TNP, porque &ldquo;existe un gran estigma de que todos los narcisistas son abusadores&rdquo;, pero, en privado, lo ha aceptado. &ldquo;Me ayuda a comprenderme mejor a m&iacute; mismo, lo cual siempre es bueno&rdquo;, afirma. Todas las personas con las que hablo han aceptado su narcisismo y est&aacute;n buscando ayuda para tratarlo, por lo que est&aacute;n dispuestas a hablar de ello, lo que probablemente no sea representativo de todas las personas con este trastorno. Pero la existencia de creadores de contenido sobre el TNP, como Oberdorf y Lee Hammock, y el crecimiento de las comunidades de apoyo en Internet, sugieren que cada vez m&aacute;s narcisistas reconocen abiertamente los problemas a los que se enfrentan, y los que pueden estar causando a los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ver que no est&aacute;s solo en lo que est&aacute;s luchando, poder hablar con otras personas que se identifican contigo y tal vez escuchar mecanismos de afrontamiento&rdquo; son las razones por las que el usuario de Reddit Phteven_j (que desea permanecer en el anonimato) comenz&oacute; a participar en conversaciones <em>online </em>sobre el TNP. Ahora moderador del subreddit r/NPD, este ingeniero de <em>software</em> de 37 a&ntilde;os cree que &eacute;l y sus comoderadores son &ldquo;bastante buenos a la hora de no fomentar comportamientos desordenados&rdquo; y garantizar &ldquo;que no sea un caldo de cultivo para ning&uacute;n tipo de comportamiento negativo o desordenado, sino m&aacute;s bien un lugar donde se puede intentar mejorar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque, al ofrecerse como moderador, &ldquo;mentir&iacute;a si dijera que no buscaba alg&uacute;n tipo de posici&oacute;n de autoridad&rdquo;, lo que podr&iacute;a decirse que se deriva de los s&iacute;ntomas del TNP, Phteven_j cree que el subreddit es en gran medida una fuerza para el bien. Sin embargo, la gran cantidad de usuarios de Reddit que quieren quejarse de los narcisistas (y a veces incluso de la existencia de un subreddit que act&uacute;a como grupo de apoyo para ellos) &ldquo;es constante&rdquo;, afirma. En Internet, los narcisistas suelen ser &ldquo;retratados casi como supervillanos&rdquo; y las historias que se comparten suelen ser desde la perspectiva de quienes han sido maltratados por alguien que consideran narcisista. &ldquo;El consejo suele ser el mismo: huye, tienes que dejarlos, no vuelvas a hablar con ellos nunca m&aacute;s&rdquo;, dice el moderador.
    </p><p class="article-text">
        Oberdorf tambi&eacute;n critica la forma en que se habla del narcisismo en Internet. Los usuarios de las redes sociales la han acusado de &ldquo;presumir&rdquo; de sus trastornos de personalidad porque los enumera en sus perfiles y los comenta en sus contenidos. &ldquo;No estoy presumiendo de tener una enfermedad mental debilitante&rdquo;, afirma. &ldquo;Estoy orgullosa de haber sobrevivido a enfermedades mentales que, seg&uacute;n las estad&iacute;sticas, podr&iacute;an haberme costado la vida&rdquo;. Est&aacute; deseando abrir m&aacute;s conversaciones sobre el TNP: &ldquo;El estigma es lo peor que le puede pasar a cualquier enfermedad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esta era de<em> selfies </em>y trampas seductoras, puede parecer que el narcisismo est&aacute; en aumento. Pero solo porque ahora haya m&aacute;s v&iacute;as para el comportamiento narcisista, la prevalencia de la condici&oacute;n cl&iacute;nica no parece estar aumentando, afirma Lee. Vale la pena se&ntilde;alar, a&ntilde;ade Campbell, que &ldquo;las redes sociales hacen que las personas se sientan peor consigo mismas&rdquo; y, para la mayor&iacute;a, &ldquo;no les hacen sentir positivas sobre s&iacute; mismas ni pensar que son incre&iacute;bles&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, seg&uacute;n Lee, la forma en que se diagnostica el TNP es &ldquo;deficiente&rdquo;. La mayor parte de la investigaci&oacute;n sobre el TNP se ha realizado en Estados Unidos, donde un art&iacute;culo publicado por la Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a estima que el trastorno se da en entre el 1% y el 2% de la poblaci&oacute;n. &ldquo;Si se realiza el diagn&oacute;stico, se hace seg&uacute;n las directrices del Manual diagn&oacute;stico y estad&iacute;stico de los trastornos mentales, quinta edici&oacute;n (DSM-5) de la Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a, que solo recoge un aspecto del narcisismo, el m&aacute;s evidente, el tipo de narcisismo m&aacute;s agresivo, pero no recoge la forma m&aacute;s encubierta o sensible&rdquo;, afirma Lee.
    </p><p class="article-text">
        Hay dos tipos de narcisismo de los que se habla con m&aacute;s frecuencia. El primero es el &ldquo;grandioso&rdquo; o &ldquo;manifiesto&rdquo;, que se manifiesta en comportamientos narcisistas estereot&iacute;picos, como la agresividad y la b&uacute;squeda de atenci&oacute;n. El segundo es el narcisista &ldquo;vulnerable&rdquo; o &ldquo;encubierto&rdquo;, que es &ldquo;el tipo de persona que el m&eacute;dico podr&iacute;a pasar por alto, ya que a menudo se muestra mucho m&aacute;s comedido, incluso modesto en ocasiones&rdquo;, afirma Lee. El narcisismo grandioso y el vulnerable &ldquo;son dos caras de la misma moneda&rdquo;, afirma. Ambos tipos tienen un sentido exagerado de su propia importancia, pero en el caso del narcisista encubierto esto puede traducirse en una hipersensibilidad a las cr&iacute;ticas o una mentalidad de v&iacute;ctima, en lugar de un deseo de ser el centro de atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Campbell se&ntilde;ala que existe el riesgo de que los narcisistas &ldquo;utilicen las redes sociales para mantener su narcisismo&rdquo;, ya que pueden ser una herramienta &ldquo;para obtener atenci&oacute;n favorable o comentarios positivos&rdquo;, pero ve el beneficio de los modelos positivos y el apoyo a las personas con TNP. Cuando una celebridad, como el comediante estadounidense Nick Cannon en 2024, &ldquo;reconoce que padece TNP y dice que le est&aacute; causando problemas, ese es un gran mensaje&rdquo;, afirma Campbell, &ldquo;es un gran mensaje&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si tienes un problema y te dicen constantemente que las personas con ese tipo de problema no valen nada, que son malas o que son personas horribles debido a ello, ¿por qué querrías admitir que lo tienes?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lee tambi&eacute;n desconf&iacute;a del uso de las redes sociales como herramienta educativa o sistema de apoyo para las personas con TNP, &ldquo;porque hay mucha desinformaci&oacute;n&rdquo;. Sin embargo, cree que falta informaci&oacute;n &ldquo;m&aacute;s estructurada&rdquo;, especialmente en el Servicio Nacional de Salud (NHS). &ldquo;El servicio para las personas narcisistas es muy desigual en todo el Reino Unido&rdquo; y &ldquo;muchos m&eacute;dicos no diagnostican el narcisismo&rdquo;, afirma Lee, en parte porque no est&aacute;n preparados para detectarlo y en parte por su reticencia a realizar un diagn&oacute;stico que se percibe de forma tan negativa. Los s&iacute;ntomas del TNP tambi&eacute;n implican que &ldquo;si un narcisista lleva una vida satisfactoria, aunque tenga un nivel bastante alto de narcisismo, no va a buscar tratamiento&rdquo;. Cuando un paciente con TNP busca ayuda, a menudo es porque ha sufrido las consecuencias negativas de su comportamiento narcisista o porque su pareja o un familiar le han animado a hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Spring desea que la gente cambie su forma de pensar sobre los narcisistas. &ldquo;Un narcisista intenta creer que es el mejor porque ese es su mecanismo de defensa para no sentir que es el peor&rdquo;, afirma. &ldquo;Me falta algo y necesito estar en este mundo de fantas&iacute;a en el que soy el h&eacute;roe porque quiz&aacute; en mi infancia fui el villano y ahora necesito compensarlo con creces&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El TNP es claramente una afecci&oacute;n que requiere ayuda psicol&oacute;gica, pero Oberdorf puede entender por qu&eacute; los narcisistas no la buscan: &ldquo;Si tienes un problema y te dicen constantemente que las personas con tu tipo de problema espec&iacute;fico no valen nada, que son malas o que son personas horribles debido a ese problema, &iquest;por qu&eacute; querr&iacute;as admitir que lo tienes?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucy Knight]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12695648.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Oct 2025 21:12:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8c2a6434-627c-48be-a848-1ed0879d2159_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1241551" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8c2a6434-627c-48be-a848-1ed0879d2159_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1241551" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“Te dicen que eres malo constantemente”: así viven las personas narcisistas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8c2a6434-627c-48be-a848-1ed0879d2159_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Narcisismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La falsa adultez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/falsa-adultez_129_12536446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5088f6e-7930-450d-8209-4b2045553f5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La falsa adultez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un hombre de mediana edad atraviesa un pasaje trunco hacia la adultez: su regresión narcisista lo lleva a que solo encuentra placer cuando está solo porque los estímulos sociales lo agobian y el trabajo ya no lo desafía para nada.</p></div><p class="article-text">
        Un hombre cuenta que hace tiempo que no est&aacute; bien. Solo encuentra placer cuando est&aacute; solo. Atraviesa lo que se llama &ldquo;mediana edad&rdquo; y &ndash;recuerda&ndash; dej&oacute; atr&aacute;s esos a&ntilde;os en que salir de noche era una opci&oacute;n esperada.
    </p><p class="article-text">
        En un primer momento, por cierta rigidez de car&aacute;cter y desvalorizaci&oacute;n de los afectos, pude pensar que se trataba del &ldquo;t&iacute;pico var&oacute;n obsesivo&rdquo; y, en particular, destaco lo de obsesivo, como forma de neurosis. Luego pens&eacute; que estaba haciendo un diagn&oacute;stico sin tener en cuenta para qu&eacute; lo quer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, hab&iacute;a un rasgo que &ndash;justamente&ndash; no estaba presente (es decir, no estaba ese rasgo) y que hubiera sido definitivo para hablar de neurosis obsesiva: la duda, respecto de uno o varios actos que reclaman alguna decisi&oacute;n. De todos modos, como escrib&iacute; reci&eacute;n, no supe hasta despu&eacute;s por qu&eacute; me precipit&eacute; en un diagn&oacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Esa precipitaci&oacute;n hablaba m&aacute;s de mi angustia que de una necesidad objetiva. Entonces, cuando supervis&eacute; esa angustia pude escuchar mejor. Se trata de un hombre que no puede hacer lo que hace la mayor&iacute;a de las personas de su edad: cada tanto juntarse con unos amigos y repetir conductas juveniles como forma de escape de la adultez.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; consiste esta adultez? En un falso movimiento de adaptaci&oacute;n. Alguien empieza a hacer cosas de adulto, pero conserva de manera latente un punto de fuga que, cada tanto, se actualiza; no solo en salidas en las que se recrea la juventud, ya que otras personas hacen lo mismo a trav&eacute;s de hobbies. 
    </p><p class="article-text">
        El hombre al que me refiero sufre porque no conserva nada del que fue y su regresi&oacute;n es m&aacute;s primitiva. No regresa a la adolescencia, tampoco a la infancia (como le ocurre a las personas que se apasionan por los juegos, desde un punto de vista t&eacute;cnico, sin que estos comporten una verdadera actitud l&uacute;dica) sino a una instancia previa: el narcisismo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; consiste esta regresi&oacute;n narcisista? Este hombre descansa cuando est&aacute; consigo mismo. Los est&iacute;mulos sociales lo agobian, las relaciones con otros lo aburren, como todo lo que impone que salga de su &ldquo;burbuja&rdquo; &ndash;seg&uacute;n su expresi&oacute;n&ndash;. Podr&iacute;a decirse que sufre de alg&uacute;n tipo de depresi&oacute;n, pero no ser&iacute;a claro para qu&eacute; ser&iacute;a necesario el diagn&oacute;stico. Ser&iacute;a sucumbir de nuevo a una tentaci&oacute;n clasificatoria.
    </p><p class="article-text">
        Pensemos su caso desde un punto de vista existencial, no como si fuera la encarnaci&oacute;n de una categor&iacute;a formal ni una idea abstracta de patolog&iacute;a. Sufre porque no puede &ndash;tampoco le interesa&ndash; salir de s&iacute; mismo ni abandonar una soledad cuasi ontol&oacute;gica. En el despliegue de las circunstancias que lo llevaron a ese estado, cuenta una situaci&oacute;n particular.
    </p><p class="article-text">
        Desde que se convirti&oacute; en padre, empez&oacute; a sentirse m&aacute;s responsable &ndash;pero no de forma aut&eacute;ntica, sino a trav&eacute;s de un forzamiento, con preocupaci&oacute;n por las cuestiones que siente que tiene que asegurar&ndash;. Su relaci&oacute;n con el mundo adquiri&oacute; un estatuto operativo, que no incluye ning&uacute;n aspecto exploratorio. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, no es que el trabajo le cueste o le represente un desaf&iacute;o. Al contrario, a su edad ya tiene una posici&oacute;n consolidada y m&aacute;s bien pasa que el trabajo no lo desaf&iacute;a para nada ni espera una mayor realizaci&oacute;n en su campo. Sufre porque no tiene otro lugar donde estar, a no ser en s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de escucharlo durante un tiempo, pienso que el drama que aqueja la vida de este hombre est&aacute; en un pasaje trunco hacia la adultez. Entonces recuerdo la situaci&oacute;n de otro hombre, que desde un primer momento hablaba de sus crisis de ansiedad.
    </p><p class="article-text">
        Este segundo hombre se describe a s&iacute; mismo como alguien que se hace &ldquo;mala sangre&rdquo;. &iquest;En qu&eacute; consiste lo que designa con esta expresi&oacute;n popular? A que tiende a ver las cosas de un modo eminentemente pr&aacute;ctico y, cuando tiene que cumplir con un objetivo, le cuestan los contratiempos.
    </p><p class="article-text">
        A esto se suma la satisfacci&oacute;n que obtiene de mostrar una imagen suya, como la de una persona &ldquo;resolutiva&rdquo;. En su relato biogr&aacute;fico, este tipo de personalidad no condice con lo que cuenta de su infancia, en la que fue un ni&ntilde;o intr&eacute;pido que tuvo la experiencia de ser libre. &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; en el medio?
    </p><p class="article-text">
        En este punto, narra que transit&oacute; una adolescencia tortuosa, en la que &ndash;por diferentes motivos&ndash; sinti&oacute; un impacto en su autoestima; entonces se refugi&oacute; en una actitud complaciente para compensar el malestar. Los a&ntilde;os pasaron y se desarroll&oacute; adecuadamente, desde un punto de vista laboral y en t&eacute;rminos de constituir una pareja, pero ya no volvi&oacute; a sentir que era &eacute;l mismo y que su vida le gustaba.
    </p><p class="article-text">
        Volvamos al mecanismo de su sufrimiento. No puede admitir contratiempos y siempre est&aacute; pensando en el pr&oacute;ximo paso que debe realizar. Alcanza con que reciba un mensaje para que ya piense que es un est&iacute;mulo insidioso del que debe defenderse y reducir. Solo encuentra placer eventualmente, cuando escucha m&uacute;sica y entra en un estado parecido a un trance. 
    </p><p class="article-text">
        No es que le guste la m&uacute;sica en funci&oacute;n de sus g&eacute;neros, bandas, identificaciones con un estilo, etc. Le interesa el efecto de enso&ntilde;aci&oacute;n que adquiere cuando se pone los auriculares y, en cierta medida, se a&iacute;sla de un entorno agresivo para recrear un ambiente intraps&iacute;quico que se parece a la indiferenciaci&oacute;n pre-natal. En lugar de una regresi&oacute;n al narcisismo, como en el caso anterior, aqu&iacute; tenemos un repliegue que tal vez sea autoer&oacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        No es mi intenci&oacute;n justificar diagn&oacute;sticos ni precisar la pertinencia de los conceptos que mencion&eacute; (narcisismo, autoerotismo); mi inter&eacute;s al escribir estas l&iacute;neas est&aacute; m&aacute;s bien en situar lo que ambos casos comparten: una falla en el desarrollo ps&iacute;quico que, manifiesto en la adolescencia, no conserva los recursos de esta como habitualmente se hace, para ser un adulto a medias &ndash;que, a la primera, a&ntilde;ora su juventud&ndash; sino que plantea un regreso a instancias m&aacute;s primarias. 
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, estos dos hombres, porque no hacen lo que la mayor&iacute;a de las personas &ndash;actuar la vida que no tienen, en una pseudo-adaptaci&oacute;n&ndash; sufren m&aacute;s que otros, pero tambi&eacute;n tienen la chance de enfrentarse a s&iacute; mismos para dar pasos sobre seguro y tener una vida que sea aut&eacute;ntica. La cuesti&oacute;n no es desestimar un diagn&oacute;stico, sino qu&eacute; tan capaces somos de escuchar un modo de vida afectado.
    </p><p class="article-text">
        Estoy convencido de que yo no hubiera podido escuchar m&aacute;s atentamente a estos dos hombres si, a trav&eacute;s de la supervisi&oacute;n de sus casos, no hubiera advertido que comparto sus preguntas &iacute;ntimas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/falsa-adultez_129_12536446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Aug 2025 03:02:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e5088f6e-7930-450d-8209-4b2045553f5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6570925" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e5088f6e-7930-450d-8209-4b2045553f5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6570925" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La falsa adultez]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e5088f6e-7930-450d-8209-4b2045553f5f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Adultez,Narcisismo,Autoerotismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El padre narcisista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/padre-narcista_129_12091656.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e09ae59e-af76-4723-bfd1-0bed8b5cc5d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El padre narcisista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los padres “buenudos”, que se niegan a encarnar la autoridad, a veces terminan haciendo mucho daño a los niños, aunque sea en el nombre del bien. </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Tu pap&aacute; lee la contratapa de un libro y te lo explica, no como si lo hubiera le&iacute;do, sino como si &eacute;l mismo lo hubiera escrito&rdquo;, le dice una mujer &ndash;ex amiga&ndash; al protagonista y narrador de <em>La otra hija</em>, la novela de <strong>Santiago La Rosa</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n es este protagonista? Un joven psicoanalista, que despu&eacute;s de enamorarse de una mujer y consolidar una pareja, fue padre. Tuvo a su primer hijo; mejor dicho, una hija y ah&iacute;, entonces, le cae el pasado encima.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ec9b6bfd-f576-46be-b12d-9055d199a654_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo un hijo se convierte en padre? Haciendo las cuentas con su propio padre. Esto lo refleja muy bien otra novela, <em>Norteamericanos</em>, de <strong>Gertrude Stein</strong>, que comienza con esta breve escena: &ldquo;Una vez un hombre enfurecido arrastr&oacute; a su padre por el huerto de su casa. &shy;&ndash;Detente &ndash;grit&oacute; al fin entre gemidos el anciano&ndash;. &iexcl;Detente! Yo nunca arrastr&eacute; a mi padre m&aacute;s all&aacute; de este &aacute;rbol&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;c&oacute;mo se mata al padre cuando este es una sombra? Al poco tiempo de saber que ser&aacute; abuelo, el padre del joven psicoanalista, el futuro padre, comienza a preparar una habitaci&oacute;n en su propia casa para un nieto var&oacute;n. Cuando se entera de que el ni&ntilde;o ser&aacute; una ni&ntilde;a, la ilusi&oacute;n se volatiliza y, luego, desaparece el hombre.
    </p><p class="article-text">
        La evaporaci&oacute;n de este padre-abuelo no ocurre antes de que le deje a su hijo una suerte de advertencia, una carta astral en la que se anticipa un destino problem&aacute;tico para la ni&ntilde;a. El hijo lo llama y lo insulta. Ahora s&iacute;, se corta el v&iacute;nculo.
    </p><p class="article-text">
        En este punto, comienza la narraci&oacute;n propiamente dicha. Porque en funci&oacute;n de ver c&oacute;mo crece su hija, el joven psicoanalista &ndash;que vive con miedo a que le pase algo, lo que debilita su posibilidad de tener autoridad en la familia&ndash; se entera de que, antes casarse con su madre, el padre tuvo otra esposa y&hellip; otra hija. He aqu&iacute;, entonces, la otra hija.
    </p><p class="article-text">
        Comentar una novela siempre es dif&iacute;cil, m&aacute;s f&aacute;cil ser&iacute;a &ndash;cuando la novela es buena&ndash; decir &ldquo;L&eacute;anla y despu&eacute;s me cuentan ustedes a m&iacute;&rdquo;, pero si me detengo en estas l&iacute;neas, es porque creo que hay diferentes elementos de valor que quiero precisar.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, esta novela es magn&iacute;fica para quienes est&eacute;n interesados en el peso de lo transgeneracional en una familia. El hijo ser&aacute; padre de una hija a una edad semejante a la que ten&iacute;a su propio padre cuando fue padre y este deja de ver a la nieta a una edad aproximada a la que ten&iacute;a su propia hija cuando &ndash;este el drama del que nos enteramos&ndash; muri&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Acaso, &iquest;el miedo a que le pase algo a su hija &ndash;al punto de ir de noche a escucharla respirar en su habitaci&oacute;n&ndash; puede achacarse a que sea un primerizo o, m&aacute;s bien, no cabe reconducirlo a la p&eacute;rdida de esa hija sin nombre, excluida de la historia familiar? La novela de La Rosa es muy bella por c&oacute;mo desarrolla que el hijo que quiere avanzar en saber qui&eacute;n era su padre, no es un detective que quiere develar un misterio, sino que busca conocerse a s&iacute; mismo a trav&eacute;s de ese otro que es un padre.
    </p><p class="article-text">
        Un padre, ese padre que, seg&uacute;n avanza la historia, nos damos cuenta de que es lo que hoy se llama un &ldquo;narcisista&rdquo;, una especie de Zelig, un manipulador, un tipo capaz de cambiar de vida como de reinventarse, que ve a las personas de su entorno como prolongaciones de su yo omnipotente, un mentiroso que cree en sus mentiras.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, entonces, esta novela es muy buena para decir qu&eacute; es en serio un tipo de personalidad narcisista y reservar este adjetivo para casos puntuales, en lugar de como ocurre hoy en las redes cuando se designa de ese modo a cualquier persona con quien vivimos una desilusi&oacute;n. Y La Rosa, en lugar de aplicar una ley de contacto cero y depositar todo el mal en el otro, para repetir la historia con otra persona, hace lo m&aacute;s valiente que puede hacerse en un caso as&iacute;: atreverse a saber.
    </p><p class="article-text">
        Su padre fue un gur&uacute; macrobi&oacute;tico, luego un psicoanalista de prestigio, hasta que se convirti&oacute; en un l&iacute;der gest&aacute;ltico. Jam&aacute;s estudi&oacute; nada, siempre fue detr&aacute;s de presas y un mundo en el que crecer, para acomodar el entorno a su ambici&oacute;n; sin embargo, nadie puede atribuirle maldad, menos el narrador cuando describe las diferentes situaciones en que el padre estuvo envuelto. Comprender es perdonar, dice un viejo y c&eacute;lebre refr&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el verdadero perd&oacute;n est&eacute; en renunciar a ver la historia como una secuencia de acciones voluntarias, dejando caer la atribuci&oacute;n de intenciones, para estar m&aacute;s cerca del final de <em>El Gran Gatsby</em>: &ldquo;As&iacute; seguimos, golpe&aacute;ndonos, barcas contracorriente, devueltos sin cesar al pasado&rdquo;. Oponerse a ciertos movimientos es algo in&uacute;til. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, una apreciaci&oacute;n que quiz&aacute; sea m&aacute;s una elaboraci&oacute;n personal, a partir de la lectura, aunque creo que tambi&eacute;n tiene asidero en la novela. Pienso en cu&aacute;nto un hombre puede llegar a limitarse a s&iacute; mismo para evitar el conflicto con el padre. En efecto, la salida m&aacute;s cobarde parece la m&aacute;s saludable moralmente: no ser como &eacute;l. As&iacute;, de un padre narcisista puede devenir un hijo bueno, que goza de su bondad, pero que as&iacute; siempre ser&aacute; hijo. Esto es lo que la novela tambi&eacute;n desarrolla. El hijo bueno tambi&eacute;n debe morir.
    </p><p class="article-text">
        Matar al padre es hacerse cargo de su herencia, llevar en la carne el aguij&oacute;n que hiere. El padre que tiene miedo de que a su hija le pase algo, &iquest;no pone de manifiesto en ese temor su modo tibio de desear? Los padres son filicidas y por eso tambi&eacute;n tienen que responder, que nadie se haga el santo de querer ser un padre diferente. Por lo tanto, &iquest;qui&eacute;n puede tirarle la primera piedra a su propio padre, aunque este sea un narcisista megal&oacute;mano? O arrastrarlo m&aacute;s lejos por el huerto, seg&uacute;n la imagen de Gertrude Stein.
    </p><p class="article-text">
        Por lo general, esos padres &ldquo;buenudos&rdquo; &ndash;tan comunes en nuestro siglo XXI&ndash; que no se hacen cargo de sus impulsos hostiles, que se niegan a encarnar la autoridad, que no le hacen de tope al goce del hijo (con el que muchas veces m&aacute;s bien se identifican), terminan haciendo mucho da&ntilde;o a los ni&ntilde;os. Por supuesto, todo en nombre del bien. 
    </p><p class="article-text">
        Porque ser padre no es para hacer las cosas bien o mejor que los otros, sino para introducir a la progenie en una filiaci&oacute;n, con sus tragedias y retornos. Que un hijo est&eacute; dispuesto a ser padre, no solo quiere decir que tiene que matar a su padre, sino que tambi&eacute;n tiene que estar dispuesto a morir como hijo parricida.
    </p><p class="article-text">
        Voy a recomendar esta novela con una &uacute;ltima idea. Los neur&oacute;ticos suelen creer que sus padres son m&aacute;s terribles de lo que en verdad fueron. Con los a&ntilde;os, descubren que los repiten, que hay mucho en com&uacute;n y hasta se consigue una actitud compasiva con sus errores. Lo que me gust&oacute; de <em>La otra hija</em>, es que no tiene ese rodeo; el padre es un loco, uno de esos tipos de los que todos se fueron alejando con el tiempo, si no es que &eacute;l los dej&oacute; antes. Y, sin embargo, ah&iacute; hay un trabajo por hacer. 
    </p><p class="article-text">
        Heredar el mal es tambi&eacute;n la responsabilidad de un sujeto &eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        LL/MF
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/padre-narcista_129_12091656.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Feb 2025 09:58:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e09ae59e-af76-4723-bfd1-0bed8b5cc5d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="140626" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e09ae59e-af76-4723-bfd1-0bed8b5cc5d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="140626" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El padre narcisista]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e09ae59e-af76-4723-bfd1-0bed8b5cc5d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Padre,Narcisismo,Crianza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Narciso onanista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/narciso-onanista_129_11902542.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/179cb11e-2dd8-4216-ad22-fa43801103af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Narciso onanista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿De qué está hecha una época? Tal vez los habitantes de esta época, inmersos en sus pantallas y espejos virtuales, no puedan responder completamente qué la compone, pero dejan pistas: fragmentos de un mundo en el que lo personal se eleva al pedestal de lo absoluto.</p></div><p class="article-text">
        Qu&eacute; dif&iacute;cil es ver y contar de qu&eacute; est&aacute; hecha una &eacute;poca. Sobre todo, si se la ve cursando la actualidad como un r&iacute;o, digamos el Rio de la Historia, a un ritmo cada vez m&aacute;s acelerado en busca, como siempre, de su ilusi&oacute;n de progreso autodestructivo.
    </p><p class="article-text">
        La Historia es un poquito cocain&oacute;mana. Desea sucesos grandilocuentes para poder contarlos, y por lo general no tiene en cuenta los costos de su despliegue. Su avance no conoce la suspensi&oacute;n. Falopera vieja, va para adelante porque la misi&oacute;n de los humanos que la empujan es correr como locos el furg&oacute;n de cola del tiempo y, si fuese posible, adelantarlo. Y el presente, para seguir con la comod&iacute;sima met&aacute;fora del r&iacute;o, es el mirador desde el que lo vemos pasar llevando sus resplandores y su mugre. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5b696df1-db13-421f-b211-5d8e144a284f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Est&aacute; claro -para m&iacute;- que ayer estuve leyendo <em>Los &uacute;ltimos d&iacute;as de Nostradamus </em>(Neutrinos, 2022), de <strong>C&eacute;sar Aira</strong>, donde se dice que en el pacto de Nostradamus con el Tiempo, basado en el intercambio de dones, se le exige a aquel que aprenda los &ldquo;idiomas&rdquo; de la Naturaleza y la Historia. Qui&eacute;n pudiera adelantar los resultados, milagrosos o catastr&oacute;ficos, del acontecer en curso. Digamos, saber <em>antes</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, el libro de Aira no es sobre esa astilla que extrapolo para conveniencia de esta columna de sensaciones. Es m&aacute;s bien una nueva entrega de su extensa cripto-autobiograf&iacute;a, y una prueba m&aacute;s de que lo suyo es el hechizo por v&iacute;a del pensamiento entendido como una rama de la imaginaci&oacute;n. Una imaginaci&oacute;n pura (la especulaci&oacute;n hecha poes&iacute;a), en la que la gracia consiste en darle a las abstracciones un efecto irresistible de entretenimiento espont&aacute;neo, como si a trav&eacute;s de una transparencia m&aacute;s pr&iacute;stina que el aire lo vi&eacute;ramos a Aira en su laboratorio mental, especulando en vivo para nosotros (a diferencia de Borges, que especulaba en diferido).
    </p><p class="article-text">
        Sin el talento de Nostradamus, no podemos saber de antemano a d&oacute;nde estamos yendo a parar. Pero si lo tuvi&eacute;ramos y el futuro fuese nuestra materia, los lectores del presente, seg&uacute;n la observaci&oacute;n de Aira, no tendr&iacute;an &ldquo;d&oacute;nde hincar el diente&rdquo;. Por lo que solo queda la aspiraci&oacute;n modesta de inventariar los espejismos de la &eacute;poca, algunos de ellos bastantes concretos, para intentar un acercamiento por deducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay -quiz&aacute;s- en el fondo del presente un punto de confluencia de ciertas l&iacute;neas que han venido extendi&eacute;ndose desde or&iacute;genes cronol&oacute;gicos distintos. En la restauraci&oacute;n literaria de esas l&iacute;neas, podr&iacute;a decirse que cada una trajo su elemento. 
    </p><p class="article-text">
        Una de esas l&iacute;neas es la del discurso de autoayuda, cuyo primer huevo empoll&oacute; el pioneer <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Samuel Smiles</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> con su bodrio&nbsp;de 1859, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Self-Help, </em></span>eufemismo que oculta bajo su enga&ntilde;oso llamado a la salvaci&oacute;n, los t&eacute;rminos que le caben mejor: autoestima, y autoestimulaci&oacute;n, un tipo de voluntad euf&oacute;rica tambi&eacute;n conocida como manijazo. 
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, esa sanata no ha parado de crecer al punto de que durante todo el siglo XX y las hilachas que van quedando del XXI encarna el g&eacute;nero m&aacute;s vendido (29 de los 60 t&iacute;tulos de mayor salida hoy mismo, seg&uacute;n el ranking de las librer&iacute;as de cadena) y el que mayor tr&aacute;fico de basura produce en el mundo a trav&eacute;s de los libros, sea que los firmen <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>George Gurdjieff</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Jorge Bucay</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> o </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Robert Kiyosaki</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. </span>
    </p><p class="article-text">
        Otra l&iacute;nea, la tecnol&oacute;gica, fue avanzando a gran velocidad, realizando una mutaci&oacute;n de caracter&iacute;sticas h&iacute;bridas, al cabo de la cual nos encontramos con una pr&oacute;tesis, casi un injerto o un implante d&iacute;gito-cerebral: el tel&eacute;fono touch screen, que es ese aparato en el que ahora est&aacute;n leyendo esto como descerebrados.
    </p><p class="article-text">
        Como tercera l&iacute;nea merece referirse el stand up, insoportable teatro del yo y de las identificaciones del yo. Se dir&aacute; que no es un g&eacute;nero tan popular respecto de otros que lo son m&aacute;s; pero que lo sea menos no le quita nada de su vanguardismo solipsista: alguien sube a un escenario y cuenta lo suyo &ldquo;universal&rdquo; para despertar en los otros un estado pleno de identificaci&oacute;n, o de imitaci&oacute;n. Un tipo de intercambio en estado de calamidad mental, glosado por <strong>Diego Capusotto</strong> en el sketch en el que un standuper describe un hecho banal de la vida cotidiana (&ldquo;pon&eacute;s la SUBE en el lector&rdquo;, &ldquo;vas a un ba&ntilde;o p&uacute;blico&rdquo;, etc) y el p&uacute;blico aulla: &ldquo;&iexcl;Es tal cual!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ha de haber m&aacute;s l&iacute;neas, seguramente, pero estas tres deber&iacute;an contarse como aportes a ese punto de confluencia de la &eacute;poca en la que vemos crecer un neonarcisismo de caracter&iacute;sticas abisales. Neo o retro. Porque por m&aacute;s &ldquo;moderno&rdquo; que sea, en el sentido de novedoso, no deja de tributar a la idea centenaria de narcisismo primario. Digamos un narcicismo que se contenta sin la existencia de terceros. El narcisismo per se. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; donde hubo un narcisismo de ofrenda, por llamarlo as&iacute;, el narcisismo de hacerse amar por alguien, sea la amada, la madre, el perro o alguien que pasa por la esquina, arrecia en su lugar un narcisismo de amor propio en un mundo propio que empieza a deslizarse hacia una especie de psicosis &ldquo;sana&rdquo; porque todav&iacute;a sigue siendo funcional.
    </p><p class="article-text">
        La mitolog&iacute;a, incluyendo la b&iacute;blica, nos debe una lectura de ensamble de algunos de sus personajes. Vaya para esa deuda esta pregunta: &iquest;Qu&eacute; onda Narciso con On&aacute;n? &iquest;Qu&eacute; puentes sem&aacute;nticos los unen? Al margen de sus procedencias dis&iacute;miles, y de las vueltas de tuerca que ajustan sus auras, el saber popular no ignora que, b&aacute;sicamente, On&aacute;n (que en la Biblia no es un pajero sino que no eyacula en la viuda de su hermano) es onanista, as&iacute; como Narciso es narcisista en cualquiera de sus versiones: desde la atribuida a Caravaggio hasta la de James Whale, cuando lo lleva a Frankestein a mirarse en el lago (y verse lindo). 
    </p><p class="article-text">
        Lo que deriva en otras dos preguntas, m&aacute;s t&eacute;cnicas, de alcance dram&aacute;tico: &iquest;On&aacute;n es narcisista? &iquest;Narciso es onanista? &iquest;Narciso es narcisista y onanista? &iquest;On&aacute;n es onanista y narcisista? Las respuestas son cuatro s&iacute;. Ambos h&eacute;roes de la eternidad comparten el aprecio desmedido por lo propio, y llevan sus banderas a la victoria de esta &eacute;poca. Una victoria del yo, esa confusi&oacute;n de s&iacute; que despierta el amor de tanta gente por lo que cree que es. 
    </p><p class="article-text">
        Un programa extremo de estas &eacute;poca podr&iacute;a ser el de un ciudadano consumidor que abandona su encierro enarbolando el discurso de autoayuda para poder ser &eacute;l mismo (un &ldquo;el mismo&rdquo; fabril, igual a muchos otros), y lo hace solo porque amarse a s&iacute; mismo es mucho m&aacute;s conveniente y menos molesto que amar a otro; va al teatro a ver un stand up de iron&iacute;as e incorreciones (o sea: &ldquo;contestatario&rdquo;; digamos: &ldquo;disruptivo&rdquo;) que festeja una y otra vez con la exclamaci&oacute;n: &ldquo;&iexcl;Tal cual!&rdquo;, y termina la jornada de autoafirmaci&oacute;n scrolleando a dos pulgares el mundo propio que meti&oacute; en su tel&eacute;fono, hasta que lo gane el sue&ntilde;o, en el que so&ntilde;ar&aacute; que es &uacute;nico. 
    </p><p class="article-text">
        Esta escena, m&aacute;s o menos imaginaria, que no parece pol&iacute;tica ni social sino m&aacute;s bien art&iacute;stica, en la que un hombre aparenta hacer de su vida una obra personal es, posiblemente, un grano de arena clonado de la playa en que vivimos.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF&nbsp;&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/narciso-onanista_129_11902542.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Dec 2024 03:13:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/179cb11e-2dd8-4216-ad22-fa43801103af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="69594" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/179cb11e-2dd8-4216-ad22-fa43801103af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="69594" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Narciso onanista]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/179cb11e-2dd8-4216-ad22-fa43801103af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[César Aira,Narcisismo,Onanismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tu vida no es una superproducción o cómo las redes potencian nuestro "síndrome" del personaje protagonista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/redes-potencian-sindrome-personaje-protagonista_1_11843469.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b52039d-a467-44d6-b043-f24a4b6fa1b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tu vida no es una superproducción o cómo las redes potencian nuestro &quot;síndrome&quot; del personaje protagonista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta la cuenta de Instagram más modesta puede filtrar la realidad desde una óptica narcisista, con la percepción de que la vida propia es una gran historia y en la que los elementos que pasen por ahí –una nueva pareja o cuestiones de actualidad—, serán reciclados en forma de tramas para tu audiencia.</p></div><p class="article-text">
        El ego es a las personas que necesitan Internet para visibilizar su trabajo como el orgullo para un caballero jedi o la audacia para un alumno de Hogwarts: necesitas un poco, la cantidad justa, para destacar, pero cualquier desequilibrio puede precipitarte al lado oscuro. Esos cent&iacute;metros morales que separan la virtud del vicio afectan hoy a m&aacute;s conciencias que nunca porque las redes sociales nos han convertido en expositores incandescentes de nuestra propia narrativa.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, hasta la cuenta de Instagram m&aacute;s modesta puede filtrar la realidad desde una &oacute;ptica narcisista emparentada con el denominado &ldquo;s&iacute;ndrome del personaje principal&rdquo;, fen&oacute;meno social de nuevo cu&ntilde;o basado en la percepci&oacute;n de que tu vida es una gran historia de la cual eres protagonista, y en la que el resto de elementos que pasen por ah&iacute; &ndash;desde una nueva pareja al suspenso de un examen de conducir; pero tambi&eacute;n grandes tragedias de actualidad, como la masacre en Gaza o la <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/dana-depresion-aislada-en-niveles-altos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">DANA en Valencia</a>&ndash; han de ser reciclados en forma de tramas org&aacute;nicas para una audiencia &ndash;los <em>followers</em>&ndash; sedienta de giros de guion.
    </p><p class="article-text">
        Bajo este paradigma, todo, absolutamente todo, es susceptible de ser comunicado. Vacaciones. Una ecograf&iacute;a. La muerte de una mascota. Los ritos de paso de una vida normativa se convierten en su propio subg&eacute;nero siguiendo los par&aacute;metros de la industria de la creaci&oacute;n de contenido, con la particularidad de que aqu&iacute; los creadores no son solo los <em>influencers</em> que comen y cenan y viajan gratis porque viven de patrocinios, sino cualquier persona con un tel&eacute;fono m&oacute;vil, aunque cobre 1.200 euros y viva de alquiler en un piso sin calefacci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cuesti&oacute;n del sujeto como productor de contenidos se da desde que se democratiza la pantalla. Hoy cualquiera es capaz de grabar su vida sin depender de un equipo. La arquitectura digital construida sobre esa democratizaci&oacute;n ha generado un caldo de cultivo del que nace una sociedad hiperinformada&rdquo;, explica Rafa Fidalgo, profesor de Nuevos Medios Publicitarios en la Universidad de Vigo. Seg&uacute;n el docente, profesional tambi&eacute;n del mundo de la publicidad y el audiovisual, este nuevo ecosistema ha alterado la relaci&oacute;n que tenemos con el tiempo, porque en el medio digital se fomenta el consumo superficial de informaci&oacute;n, empuj&aacute;ndonos a generar contenido fragmentado, muy condensado y de duraci&oacute;n m&iacute;nima. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los ritos de paso de una vida normativa se convierten en su propio subgénero siguiendo los parámetros de la industria de la creación de contenido, con la particularidad de que aquí los creadores no son solo los &#039;influencers&#039;, sino cualquier persona con un teléfono móvil</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s, esta tendencia se recrudece por una obsesi&oacute;n creciente por la <em>datificaci&oacute;n</em>, por valorar las cosas desde un prisma cuantitativo: cu&aacute;ntos seguidores tienes, etc. El yo cuantificado es un fen&oacute;meno que se alimenta desde los propios dispositivos, que nos ofrecen datos biom&eacute;tricos de nuestro cuerpo de manera perturbadora&rdquo;. No se le puede reprochar a nadie que d&eacute; una importancia dram&aacute;tica exagerada al contenido de su desayuno &ndash;la famosa tostada de aguacate convertida por la mem&iacute;stica en paradigma de la comunicaci&oacute;n banal&ndash; cuando tu propio m&oacute;vil te cuenta desde la <em>app</em> de salud y bienestar cu&aacute;ntas horas de sue&ntilde;o efectivo duermes de media y cu&aacute;ntos pasos has dado hoy como si fuera informaci&oacute;n de &eacute;lite proporcionada por la CIA.
    </p><p class="article-text">
        Esta disoluci&oacute;n del individuo en la cuantificaci&oacute;n dat&iacute;stica infecta a todas las capas de la sociedad. No solo los <em>influencers</em> necesitan el escaparate de la pantalla para trabajar. De hecho, nunca antes hubo tantos oficios esclavos de la presencia digital, hasta el punto de que esa servidumbre est&aacute; hoy subvencionada: da igual si eres cerrajero, pintor o periodista <em>freelance, </em>ahora mismo, el gobierno de Espa&ntilde;a, <a href="https://www.acelerapyme.gob.es/sites/acelerapyme/files/2021-12/BOE-A-2021-21873.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>kit</em></a><a href="https://www.acelerapyme.gob.es/sites/acelerapyme/files/2021-12/BOE-A-2021-21873.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> digital</a> mediante, garantiza a todos los aut&oacute;nomos una ayuda econ&oacute;mica de 2.000 euros para tener su propio sitio web.
    </p><p class="article-text">
        La &eacute;pica de la &ldquo;marca personal&rdquo; ha dejado de ser material exclusivo para estudiantes de cine, dise&ntilde;o o artes pl&aacute;sticas que desean abrirse paso en sus mundillos; hoy, cualquier Carmen de Mercer&iacute;a Carmen y cualquier Lucas de Talleres Lucas tienen derecho a que un agente digitalizador les asesore sobre c&oacute;mo mejorar su posicionamiento SEO y su identidad <em>online. </em>&ldquo;Esa democratizaci&oacute;n tiene una parte muy positiva en la medida en que ayuda a profesionales a acceder a un entorno nuevo para ellos, ahora bien, es cierto que se est&aacute;n generando wordpress de manera indiscriminada para llenar un cupo. El <em>kit</em> digital tiene el valor que tenga el profesional, y la lluvia de webs corre el riesgo de ser un brindis al sol por valores dat&iacute;sticos&rdquo;, opina Fidalgo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mil ojos juzgadores sobre ti</strong></h2><p class="article-text">
        De esta proliferaci&oacute;n de yos en el mundo de la comunicaci&oacute;n y la empresa brota la paradoja m&aacute;s habitual de Internet. &iquest;Por qu&eacute; justo cuando habitamos ya esa diversidad l&iacute;quida que, en teor&iacute;a, fomenta la construcci&oacute;n de narrativas plurales, a cada cual m&aacute;s personal y espec&iacute;fica, con cientos de millones de personas en todo el mundo ejerciendo de sus propios medios de comunicaci&oacute;n, todas las cuentas de Instagram, X o TikTok acaban pareci&eacute;ndonos iguales? Hablamos de ese picor mental que te hace concluir, entre Story y Story, que todos esos amigos que en 2016 se pusieron de acuerdo por telepat&iacute;a para irse a Tailandia este a&ntilde;o se han ido a Jap&oacute;n. Seg&uacute;n un estudio reciente de eDreams, el <a href="https://www.europapress.es/economia/noticia-mitad-viajeros-espanoles-elige-destino-influenciado-redes-sociales-20240911111951.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">49% de los viajeros</a> espa&ntilde;oles han elegido alguna vez sus destinos vacacionales condicionados por las redes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy cualquiera es capaz de grabar su vida sin depender de un equipo. La arquitectura digital construida sobre esa democratización ha generado un caldo de cultivo del que nace una sociedad hiperinformada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rafa Fidalgo</span>
                                        <span>—</span> profesor de Nuevos Medios Publicitarios Universidad de Vigo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Las vacaciones, hoy en d&iacute;a, se planean pensando en la foto, y en eso han sido clave las <em>influencers</em> con su capa de aspiracionalidad&rdquo;, dice Lorena Mac&iacute;as, responsable de la cuenta @hazmeunafotoasi, popular perfil que deconstruye los c&oacute;digos <a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>instagramers</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> desde el humor</a>. &ldquo;Si antes era triste pasarte el verano en casa, ahora es doblemente triste porque hay constancia de ello. Se ha generado una demanda t&aacute;cita porque la gente siente que sus seguidores, aunque sean solo 26, est&aacute;n pensando: '&iquest;y esta persona por qu&eacute; no est&aacute; de viaje como yo?&rdquo;, asegura esta publicista, que acaba de publicar su primer libro,<em> Cien a&ntilde;os de mendigram</em> (Rocaeditorial).
    </p><p class="article-text">
        Adri&aacute;n, joven gallego detr&aacute;s de la cuenta Salseolog&iacute;a, otro de los templos de la observaci&oacute;n cr&iacute;tica sobre la fauna <em>influencer,</em> coincide al sorprenderse por esta m&iacute;mesis entre estructuras sociales opuestas: &ldquo;No podemos compararnos con personas que hacen de su vida un Vanity Fair. Estamos en un momento en que gente de a pie siente que tiene la necesidad de irse a Bali porque Mar&iacute;a Pombo se ha ido a Bali o de hacer tres cambios de vestido en su boda porque Mar&iacute;a Pombo tambi&eacute;n los ha hecho. Duplicar lo que vemos en redes no solo es cl&oacute;nico, es t&oacute;xico&rdquo;, sentencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5297de65-cd6c-4b97-a36c-6b651bf52a4a_source-aspect-ratio_50p_1078723.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5297de65-cd6c-4b97-a36c-6b651bf52a4a_source-aspect-ratio_50p_1078723.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5297de65-cd6c-4b97-a36c-6b651bf52a4a_source-aspect-ratio_75p_1078723.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5297de65-cd6c-4b97-a36c-6b651bf52a4a_source-aspect-ratio_75p_1078723.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5297de65-cd6c-4b97-a36c-6b651bf52a4a_source-aspect-ratio_default_1078723.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5297de65-cd6c-4b97-a36c-6b651bf52a4a_source-aspect-ratio_default_1078723.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5297de65-cd6c-4b97-a36c-6b651bf52a4a_source-aspect-ratio_default_1078723.jpg"
                    alt="Planear las vacaciones pensando en la foto. (Es Caló des Moro, Mallorca)."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Planear las vacaciones pensando en la foto. (Es Caló des Moro, Mallorca).                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Viajamos a los mismos sitios y subimos las mismas Stories: es inevitable. Pero no solo eso, sino que, por pura tracci&oacute;n globalizadora, acabamos replicando costumbres de culturas dominantes. &ldquo;El mundo<em> influencer</em> y el consumo de redes han sido decisivos en la importaci&oacute;n de celebraciones anglosajonas como el <em>baby shower</em> o el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>gender reveal</em></a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> </a>y en todo el consumo relacionado con estas celebraciones que, hasta hace unos a&ntilde;os, nos sonaban a chino&rdquo;, se&ntilde;ala Mac&iacute;as.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos en un momento en que gente de a pie siente que tiene la necesidad de irse a Bali porque María Pombo se ha ido a Bali o de hacer tres cambios de vestido en su boda porque María Pombo también los ha hecho</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adrián</span>
                                        <span>—</span> creador de @salseología
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>La cat&aacute;strofe como atrezo</strong></h2><p class="article-text">
        La urgencia que la actualidad imprime a nuestras vidas hiperinformadas tambi&eacute;n condiciona el 's&iacute;ndrome' del personaje principal en algunos casos. Estos d&iacute;as ha sido noticia el malestar generado en muchos sectores por <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/bulos-selfies-influencers-ultras-quieren-erigirse-heroes-dana_1_11798818.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el vampirismo que la industria</a><a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/bulos-selfies-influencers-ultras-quieren-erigirse-heroes-dana_1_11798818.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em> influencer</em></a><a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/bulos-selfies-influencers-ultras-quieren-erigirse-heroes-dana_1_11798818.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> ha hecho de la tragedia de la DANA</a>, sin ir m&aacute;s lejos. A la pregunta espinosa de c&oacute;mo seguir creando contenido superficial en medio de una temperatura medi&aacute;tica dominada por el luto, no son pocos los han resuelto convertirse en protagonistas de ese mismo luto. De pronto, una cat&aacute;strofe se convierte en un decorado.
    </p><p class="article-text">
        Para Lorena Mac&iacute;as, no se trata de un problema de f&aacute;cil abordaje. &ldquo;Si somos una sociedad capitalista, y asumimos que los<em> influencers</em> son una de las principales herramientas actuales del capitalismo, es l&oacute;gico que, al final, el enfoque que se haga de una tragedia sea capitalista, convirti&eacute;ndola en un parque tem&aacute;tico&rdquo;, admite. Ella misma, que es valenciana y ha estado ayudando en zonas afectadas, ha rehusado subir nada a sus redes sociales para no caer en la frivolidad. Pero, al mismo tiempo, como profesional del medio &ndash;Mac&iacute;as es publicista y tiene su propia agencia&ndash;, es consciente del impacto positivo que una publicaci&oacute;n de este tipo podr&iacute;a tener. &ldquo;&iquest;Hasta qu&eacute; punto puedes acreditar que una foto de <em>postureo</em> no se convierte, efectivamente, en donaciones?&rdquo;, se pregunta. La respuesta no es c&oacute;moda ni sencilla. 
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia m&aacute;s anticlim&aacute;tica de este problema es encontrar luego cuentas que no tienen el alcance suficiente como para generar esas donaciones basando su contenido en la DANA &ndash;o en la guerra en Ucrania, o Gaza&ndash; porque <em>sienten</em> que tienen que hacerlo. Porque toca. El responsable de Salseolog&iacute;a, autor tambi&eacute;n del ensayo <em>Todo lo que hay detr&aacute;s que no se ve</em> (Somos B), apunta a una din&aacute;mica viciada entre p&uacute;blico y audiencia para explicarlo, incluso cuando esa audiencia no existe. &ldquo;Hay una ola de personas desconocidas, con algunos seguidores, pero sin apenas repercusi&oacute;n, pronunci&aacute;ndose sobre temas que les superan como si sintieran esa responsabilidad de manera artificial. Dan ganas de decirles: 'Amor, nadie te est&aacute; obligando a hacer nada&hellip;'. Dicho esto, tambi&eacute;n es cierto que, por las propias din&aacute;micas de las redes, hay un momento en que son los propios seguidores los que piden esos pronunciamientos. Lo que hacemos en las redes es replicar esos comportamientos&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una ola de personas desconocidas, con algunos seguidores pero sin apenas repercusión, pronunciándose sobre temas que les superan como si sintieran esa responsabilidad de manera artificial</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adrián</span>
                                        <span>—</span> responsable de la cuenta @salseología
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Ecosistema </strong><em><strong>microinfluencer</strong></em></h2><p class="article-text">
        Andrea Villa, codirectora del Carballo Interplay, festival de contenidos digitales que celebrar&aacute; en 2025 su duod&eacute;cima edici&oacute;n, tambi&eacute;n reconoce el peligro de caminar por el lado aspiracional del<em> influencerismo.</em> &ldquo;Sobre todo en t&eacute;rminos de popularidad y de validaci&oacute;n constante del entorno&rdquo;. Un entorno que muchas personas que juegan a este <em>role play</em> del estrellato digital, a veces, ni siquiera conocen, lo que deriva en una mec&aacute;nica que la experta define como &ldquo;vida plantilla&rdquo;. &ldquo;Se produce al mostrarte en las redes casi como quien cubre una subvenci&oacute;n, que tienes que cumplir equis cosas para que tu viaje sea divertido: foto de playa y pies en verano, todo el mundo hace escalada, todo el mundo viaja a pa&iacute;ses ex&oacute;ticos&hellip; Hay que tener muy claro que eso no es cierto. La composici&oacute;n de las redes es una ficci&oacute;n&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, Villa saca la cara por esa capa intermedia del <em>influencerismo:</em> gente que parte de unos 1.000 seguidores, saldo suficiente para sentir que tienes un p&uacute;blico, una atenci&oacute;n constante, pero insuficiente para acceder a grandes patrocinios. &ldquo;Se les llama<em> microinfluencers. </em>Puede ser que s&iacute;, que repliquen los patrones formales de v&iacute;deos de <em>lifestyle</em> o de <em>beauty</em> de las grandes<em> influencers, </em>pero su trabajo es muy &uacute;til&rdquo;, reivindica.
    </p><p class="article-text">
        Para esta comunicadora, que ha sido testigo de primera mano de la evoluci&oacute;n del ecosistema digital, la clave es saber el lugar que ocupas en la cadena alimenticia del clic. &ldquo;Si estos <em>microinfluencers </em>saben lo que son, est&aacute;n haci&eacute;ndolo genial, porque para las marcas son gente de nicho que llega muy bien al p&uacute;blico que tiene. Sus seguidores son muy fieles, este tipo de<em> influencers</em> son personas que se perciben como mucho m&aacute;s reales, casi como amigos o amigas que sigues en las redes. Ahora, si no saben lo que son, puede ser frustrante querer imitar acciones en vano, porque ninguna marca te va a pagar tu 30&ordm; aniversario en Costa Rica&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[La mecánica de reproducción de las &#039;vidas plantilla&#039;] se produce al mostrarte en las redes casi como quien cubre una subvención, que tienes que cumplir equis cosas para que tu viaje sea divertido: foto de playa y pies en verano, todo el mundo hace escalada, todo el mundo viaja a países exóticos…</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Villa</span>
                                        <span>—</span> codirectora de Carballo Interplay, festival de contenidos digitales
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se puede cantar sin necesidad de entrar en los bares con la actitud de una Madonna que estrella su tac&oacute;n contra el cristal de su camerino porque no le han puesto toallas de seda; se puede ser actor sin verse a uno mismo como James Dean; y se puede utilizar Instagram, e incluso utilizar Instagram con recursos prestados de quienes viven de Instagram, sin hacer el rid&iacute;culo. Quiz&aacute;s la mejor forma de huir del 's&iacute;ndrome' del personaje principal sea abrazar el 's&iacute;ndrome' del personaje secundario. Pero &iquest;est&aacute; la red dise&ntilde;ada para que seamos conscientes del espacio microsc&oacute;pico que ocupamos en el mundo o todo lo contrario? &iquest;No trabaja acaso la algoritmia para estimular el delirio de grandeza? Seg&uacute;n Andrea Villa, el narcisismo es consustancial a la creaci&oacute;n, de cualquier clase. &ldquo;Los creadores sienten que hay algo en su cabeza que debe ser compartido con el mundo. Hay gente que utiliza las redes para hacer comedia, otros para promocionar su negocio, otras personas para generar opini&oacute;n&hellip; pero todo acaba siendo un producto cuando lo subes al escaparate que es Internet&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/redes-potencian-sindrome-personaje-protagonista_1_11843469.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Nov 2024 12:42:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1b52039d-a467-44d6-b043-f24a4b6fa1b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="694778" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1b52039d-a467-44d6-b043-f24a4b6fa1b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="694778" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tu vida no es una superproducción o cómo las redes potencian nuestro "síndrome" del personaje protagonista]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1b52039d-a467-44d6-b043-f24a4b6fa1b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Internet,Instagram,Ego,Narcisismo,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fracaso narcisista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fracaso-narcisista_129_9876254.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9edc3023-0ca4-4bd8-8edf-e4b02f110688_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fracaso narcisista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sobre el narcisismo, el deseo y el miedo al rechazo.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es el deseo? Todo lo que pone en cuesti&oacute;n el narcisismo. Por ejemplo, alguien puede no querer llamar a otra persona, porque siente que eso le da verg&uuml;enza o ser&iacute;a humillante, pero finalmente no puede evitar el impulso y llama. Ese impulso, entonces, es un modo del deseo. Hay distintos modos del deseo, es cierto, pero lo importante es que narcisismo y deseo se oponen y, por lo general, el deseo es m&aacute;s fuerte.
    </p><p class="article-text">
        O al menos as&iacute; era hasta hace un tiempo. En estos d&iacute;as pienso sobre algo que creo que es una diferencia generacional y, si bien trato de ser comprensivo, lo veo como un tipo de malestar que se vincula con el narcisismo y requiere alg&uacute;n tratamiento, aunque a veces no se reconozca como un sufrimiento muy expl&iacute;cito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me refiero a algo que parece m&aacute;s una inhibici&oacute;n generalizada o una especie de miedo, a quedar determinados en una posici&oacute;n, un temor al &ldquo;no retorno&rdquo;, que puede expresarse en la pregunta &ldquo;&iquest;y si me arrepiento?&rdquo; o en el rechazo de toda fijaci&oacute;n, pero m&aacute;s por precauci&oacute;n que por experiencia en curso, sin verdadera pasi&oacute;n por lo indefinido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese &ldquo;que nada me determine&rdquo;, o siquiera condicione, digo que es un malestar, porque se asocia a un paroxismo vital que se traduce en querer saber qu&eacute; va a pasar antes de que pase; no es la b&uacute;squeda de una garant&iacute;a, o el beneficio de la ambig&uuml;edad, sino una incapacidad para actuar porque en cada acto se juega el ser en su totalidad &ndash;esto es lo que ocurre con el deseo, cuando nos transforma, mientras que el narcisismo funciona como una instancia de detenci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto si no es importante insistir en que este sufrimiento narcisista sea reconocido; aunque tengan todos los argumentos para justificarse (porque el rechazo del inconsciente produce conciencias brillantes y exacerbadas), de verdad me pregunto si no estoy juzgando un modo distinto de vida o realmente se trata de un quiebre subjetivo (por la poca resistencia al conflicto con el deseo).
    </p><p class="article-text">
        Me cuesta no recurrir a la nostalgia de mi infancia, cuando nos ca&iacute;amos y nos llen&aacute;bamos de moretones y cicatrices. Tengo algunas que todav&iacute;a duran. Si el cuerpo es el modelo del Yo, &iquest;qu&eacute; le pasa a este Yo de la nueva generaci&oacute;n, sin marcas ni heridas narcisistas (aunque se la pasen diciendo que est&aacute;n rotos, da&ntilde;ados, lastimados)?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me parece elocuente que Freud haya pensado el narcisismo desde la &ldquo;herida&rdquo;, como condici&oacute;n para que advenga otra cosa, una pregunta, esa incomodidad que puede ser el primer &iacute;ndice de un deseo. No me gusta la nostalgia, pero &iquest;tan seguros estamos de que el deseo est&aacute; asegurado?
    </p><p class="article-text">
        Hace poco alguien se enoj&oacute; conmigo porque dije que mi generaci&oacute;n hab&iacute;a fracasado pol&iacute;tica y amorosamente. Con la cr&iacute;tica del matrimonio, perdimos tambi&eacute;n la pareja. No estoy seguro de que la nueva generaci&oacute;n pueda vivir una experiencia de fracaso y no porque lo hayan superado, pero esto es algo sobre lo que habr&aacute; que reflexionar despu&eacute;s de un tiempo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, por otro lado, el narcisismo no necesariamente se opone al deseo, sino que tambi&eacute;n se intrinca con &eacute;l en ciertas conductas de la vida cotidiana. Se me ocurren dos ejemplos, a partir de una diferencia de caracteres: as&iacute; como hay personas que se autocastigan para poder hacer luego ciertas cosas, como si pagaran anticipadamente el precio de una satisfacci&oacute;n &ndash;si no es que se sacrifican despu&eacute;s&ndash;, tambi&eacute;n hay quienes tienen que cometer alg&uacute;n peque&ntilde;o crimen antes de actuar, como una forma de poner a prueba su fantas&iacute;a, para demostrarse que el mundo permanece a pesar de sus actos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el primer caso tambi&eacute;n se trata de una relaci&oacute;n con la fantas&iacute;a, aunque no tanto de una prueba, sino de una comprobaci&oacute;n, eso es lo que produce horror, verificar que el mundo cede, se ajusta, que el deseo se entromete en la realidad. En el segundo caso, se busca corroborar que esta intromisi&oacute;n del deseo no destruir&iacute;a el mundo, que puede soportar. En ambos casos, se trata de actitudes omnipotentes: la culpa del primer caso es porque se cree que el deseo cre&oacute; la realidad; en el segundo caso, la transgresi&oacute;n es para perder la omnipotencia, es una concesi&oacute;n a la realidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ejemplo trivial del primer caso: quienes no pueden terminar una tarea sin un mal presentimiento o si encuentran un dinero en la calle lo malgastan o pierden. Ejemplo trivial del segundo: quienes son personas desafiantes en ciertos lugares, pero en otro son d&oacute;ciles y afectuosas. Ambos casos est&aacute;n, m&aacute;s o menos, en todas las personas. Esta es una estructura elemental del narcisismo, basada en la incompatibilidad entre deseo y realidad. Lo m&aacute;s interesante es esta diferencia: quienes son culposos, se castigan por lo que no hicieron; y quienes son criminales lo son para sentirse menos culpables. Esta diferencia y estos dos tipos cl&iacute;nicos son los que explora Woody Allen en su pel&iacute;cula <em>Cr&iacute;menes y pecados</em>, una de mis preferidas.
    </p><p class="article-text">
        <em>LL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fracaso-narcisista_129_9876254.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jan 2023 10:08:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9edc3023-0ca4-4bd8-8edf-e4b02f110688_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="303190" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9edc3023-0ca4-4bd8-8edf-e4b02f110688_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="303190" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El fracaso narcisista]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9edc3023-0ca4-4bd8-8edf-e4b02f110688_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Deseo,Narcisismo,Luciano Lutereau]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No sos tan importante]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-sos-importante_129_9242185.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91ccfb6b-ed98-4f5d-b163-4a565ce8c596_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No sos tan importante"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sobrestimamos la importancia que los otros nos dan, creemos que somos memorables por cosas inteligente que creemos haber dicho y, en realidad, nadie nos presta demasiada atención, sostiene la autora.</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a me despert&eacute; con el ojo hinchado, ten&iacute;a un orzuelo enorme que sent&iacute;a que me deformaba la cara. Estaba en el colegio y prob&eacute; todas las formas posibles de escaparle a las clases. Sent&iacute;a que mi ojo iba a marcarme de por vida. Pero no. <strong>No pas&oacute; absolutamente nada: </strong>nadie se dio cuenta. Pasaban las horas, iba de clase en clase y nadie me dec&iacute;a nada. Resulta que la gente no est&aacute; tan pendiente de uno como yo pensaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La adolescencia pas&oacute;, pero esa sensaci&oacute;n de que todos se van a dar cuenta de que hay algo raro -un mal corte de pelo, una mancha en la ropa- a veces vuelve. En ciertas situaciones, pensamos que el resto nos presta mucha m&aacute;s atenci&oacute;n de la que realmente nos dedica. Esa sensaci&oacute;n se llama el &ldquo;efecto reflector&rdquo; (<em>spotlight effect</em>), sentimos que vamos por la vida con una luz gigante que nos est&aacute; iluminando y que el mundo registra lo que hacemos. En realidad, no hay ninguna luz y cada uno est&aacute; m&aacute;s pendiente de lo suyo. Es muy probable que lo que para nosotros fue un papel&oacute;n, el resto ni siquiera lo haya visto o ya lo haya olvidado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los psic&oacute;logos que <a href="https://www.researchgate.net/publication/12609065_The_Spotlight_Effect_in_Social_Judgment_An_Egocentric_Bias_in_Estimates_of_the_Salience_of_One%27s_Own_Actions_and_Appearance" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desarrollaron</a> este concepto -Thomas Gilovich, Kenneth Savitsky y Victoria Husted Medvec- lo probaron de varias maneras. Una fue pedirle a una persona que entrara a una sala usando una remera con la cara de alguien que le diera verg&uuml;enza. El ejemplo es de los Estados Unidos en 2000, cuando se hizo el estudio, era Barry Manilow, un m&uacute;sico no muy popular entre los j&oacute;venes en ese momento. Hoy, en Argentina, podr&iacute;amos pensarlo con una remera de, por ejemplo, Ricardo Arjona. Despu&eacute;s le pidieron al desafortunado que estimase lo siguiente: &iquest;cu&aacute;ntas de las personas que estaban en la sala se dieron cuenta de la cara que ten&iacute;an la remera? El que la ten&iacute;a puesta calculaba que la mitad de los que lo hab&iacute;an visto se hab&iacute;a dado cuenta. En realidad, era m&aacute;s cercano a un cuarto de las personas. <strong>Sobreestiamos la atenci&oacute;n que el mundo nos da.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y esto no se limita solo a las cuestiones f&iacute;sicas, visibles. Tendemos a pensar que nuestras genialidades son m&aacute;s apreciadas de lo que realmente son. &iquest;Nunca repetiste un chiste porque no pod&eacute;s creer que el grupo no se haya re&iacute;do, que seguro es porque no lo escucharon? <strong>Nuestras metidas de pata dejan huellas m&aacute;s profundas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En otro estudio, los investigadores pusieron a grupos de personas a discutir sobre un tema -vinculado a la discriminaci&oacute;n urbana- en el que ten&iacute;an que llegar a una propuesta en la que todos estuvieran de acuerdo. Despu&eacute;s le ped&iacute;an a cada uno que evaluara su aporte personal en la discusi&oacute;n, y el de los otros. Y s&iacute;, tend&iacute;an a creer que hab&iacute;an hecho aportes m&aacute;s significativos que los que el resto identificaba, y tambi&eacute;n que hab&iacute;an ofendido m&aacute;s. Estas percepciones ten&iacute;an alguna relaci&oacute;n con lo que otros vieron, el que pens&oacute; que hab&iacute;a ofendido mucho, hab&iacute;a ofendido un poco, solo que no tanto como se imagin&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es que estamos totalmente perdidos con lo que percibimos, es solo que creemos que tenemos m&aacute;s efecto del que realmente tenemos. Nosotros somos el centro de nuestro mundo, y a veces se nos olvida que no somos el del resto. Y est&aacute; tendencia a centrarnos demasiado en nuestra propia experiencia, y no pensar lo suficiente en c&oacute;mo lo est&aacute;n viendo otros, es parte de nuestros sesgos egoc&eacute;ntricos. Creemos que nuestra perspectiva es m&aacute;s compartida de lo que realmente es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para abstraerse un poco a veces puede ser &uacute;til pensar c&oacute;mo vemos nosotros al resto. &iquest;Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que te diste cuenta de que alguien ten&iacute;a una remera manchada, cu&aacute;nto te import&oacute; realmente la metida de pata de ese conocido? Si imaginamos c&oacute;mo ver&iacute;amos nosotros a otra persona que est&aacute; en nuestro lugar, probablemente nos dar&iacute;amos cuenta de que lo que hicimos no es tan grave -o tan gracioso-.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.semanticscholar.org/paper/Do-others-judge-us-as-harshly-as-we-think-the-of-Savitsky-Epley/63f51489ae343f6615686489166714766b1fdea8?p2df" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> hecho justamente en esta l&iacute;nea le pidi&oacute; a un grupo de personas que imaginaran c&oacute;mo se sentir&iacute;an si fuesen a una fiesta en la que son los &uacute;nicos que no llevaron nada. La respuesta: muy mal. Y despu&eacute;s les preguntaron a las mismas personas qu&eacute; pensar&iacute;an de una persona que viene a una fiesta que organizaron y no trae nada. La respuesta: no tan grave. Cuando se trata de nosotros pensamos que todo es m&aacute;s importante, m&aacute;s central, que todos se dieron cuenta y quiz&aacute;s hasta est&aacute;n hablando sobre eso. En realidad, muchas veces nadie se da cuenta, como no nos damos cuenta tanto nosotros de lo que otros hacen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vivir tan centrados en nosotros mismos puede hacer que hagamos -o dejemos de hacer algo- por miedo de lo que van a pensar algunos desconocidos que nos pueden ver. </strong>Pero lo m&aacute;s probable, es que la mayor&iacute;a ni lo registre. No somos tan importantes
    </p><p class="article-text">
        OS
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-sos-importante_129_9242185.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Aug 2022 04:46:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/91ccfb6b-ed98-4f5d-b163-4a565ce8c596_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="32260" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/91ccfb6b-ed98-4f5d-b163-4a565ce8c596_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="32260" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[No sos tan importante]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/91ccfb6b-ed98-4f5d-b163-4a565ce8c596_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psciología Social,Narcisismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Soy una persona narcisista? Tests y preguntas para averiguarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/persona-narcisista-tests-preguntas-averiguarlo_1_9079910.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e78b3260-34cc-459d-85f7-06e01d0cecc5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Soy una persona narcisista? Tests y preguntas para averiguarlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un poco de narcisismo es incluso bueno para la autoestima, pero si el amor por uno mismo alcanza niveles demasiado altos, puede generar problemas en las relaciones laborales y sociales.</p></div><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a sabe&nbsp;<strong>qu&eacute; es el narcisismo</strong>: el pronunciado amor por uno mismo, la excesiva complacencia con las propias obras o facultades, la sensaci&oacute;n de gustarse mucho. La palabra se deriva del conocido mito griego de Narciso, el hombre que se ahog&oacute; cuando intentaba besar su propia imagen reflejada en el agua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En general, un poco de narcisismo no es malo.&nbsp;<strong>Hasta puede ser positivo</strong>, en el caso de alguien para quien implica una autoestima fuerte y una confianza en sus propias capacidades que lo ayuda a alcanzar las metas que se propone. Pero, a partir de un cierto punto, el narcisismo se torna un problema. Puede generar diversos inconvenientes sociales, como problemas en sus relaciones laborales o que las dem&aacute;s personas eviten su compa&ntilde;&iacute;a, e incluso alcanzar&nbsp;niveles patol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Las personas narcisistas comparten <strong>algunos rasgos esenciales</strong>. Su elevado egocentrismo las lleva a requerir atenci&oacute;n y admiraci&oacute;n constantes, perseguir objetivos ego&iacute;stas y exagerar sus logros y talentos. Para alcanzar sus metas, no tienen mayor inconveniente en perjudicar a otras personas o aprovecharse de ellas. Y pueden hacerlo porque tienen muy poca empat&iacute;a, es decir, no son capaces de ponerse en el lugar de los dem&aacute;s
    </p><p class="article-text">
        Entonces surgen los interrogantes: &iquest;c&oacute;mo puedo saber si he&nbsp;<strong>superado un l&iacute;mite</strong>, si soy demasiado narcisista? &iquest;C&oacute;mo reconocer de manera r&aacute;pida y sencilla el narcisismo en los dem&aacute;s? Desde hace d&eacute;cadas, numerosas investigaciones en el campo de la psicolog&iacute;a se han planteado estas preguntas. Y han llegado a algunas respuestas muy interesantes.
    </p><h3 class="article-text">Test para medir el grado de narcisismo</h3><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos desarrollaron varios<strong>&nbsp;tests</strong>&nbsp;<strong>para medir el grado de narcisismo</strong>&nbsp;de una persona. El m&aacute;s conocido y utilizado se conoce como&nbsp;<a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.2466/pr0.1979.45.2.590" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Inventario de Personalidad Narcisista</a>&nbsp;(IPN), y fue creado por Robert Raskin y Calvin Hall, psic&oacute;logos de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos, en 1979.
    </p><p class="article-text">
        La prueba consta de cuarenta pares de aseveraciones, en cada una de las cuales el encuestado debe elegir cu&aacute;l siente que&nbsp;<strong>se ajusta m&aacute;s con su personalidad</strong>. Por ejemplo, uno de los pares propone por un lado: &ldquo;Tendr&eacute; &eacute;xito&rdquo;, y por el otro: &ldquo;Ser exitoso no me preocupa demasiado&rdquo;. Otro opone &ldquo;los elogios me dan verg&uuml;enza&rdquo; a &ldquo;me gusta ser elogiado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cada par, una de las respuestas otorga un punto y la otra no. Al final, el total de puntos representa una estimaci&oacute;n del nivel de narcisismo. La media se halla entre 12-15 puntos. Para las celebridades, esa cifra se acerca a los 18. Cuando el resultado final queda por encima de 20, se considera que la persona tiene&nbsp;<strong>grandes rasgos de narcisismo</strong>. Hay varios sitios web que permiten realizar una simulaci&oacute;n del test, tanto&nbsp;<a href="https://recuperaciondelabusonarcisista.com/el-npi-inventario-de-personalidad-narcisista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en espa&ntilde;ol</a>&nbsp;como&nbsp;<a href="https://psychcentral.com/quizzes/narcissistic-personality-quiz/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en ingl&eacute;s</a>.
    </p><h3 class="article-text">Las facetas del narcisismo</h3><p class="article-text">
        En las m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas transcurridas desde que Raskin y Hall dise&ntilde;aron su inventario, se han postulado muchas variantes con el prop&oacute;sito de superarlo o perfeccionarlo. La m&aacute;s reciente -publicada en un&nbsp;<a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s10862-020-09790-y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a>&nbsp;en febrero de este a&ntilde;o por cient&iacute;ficos de Estados Unidos y Canad&aacute;- plantea que, en lugar de proponer pares de frases para elegir, la prueba podr&iacute;a ofrecer&nbsp;<strong>solo la opci&oacute;n narcisista</strong>&nbsp;(por ejemplo, &ldquo;me gusta mirarme al espejo&rdquo;) y pedir a la persona encuesta que valore -con puntuaciones de 1 a 10- cu&aacute;nto se identifica con cada una.
    </p><p class="article-text">
        Entre lo m&aacute;s destacado de este &uacute;ltimo trabajo se encuentra el hecho de identificar cinco facetas de la personalidad narcisista:&nbsp;<strong>vanidad, deseos de liderazgo, sensaci&oacute;n de superioridad</strong>, b&uacute;squeda de manipular a los dem&aacute;s y fantas&iacute;as de grandeza. Los investigadores destacan que las primeras tres de esas facetas pueden resultar un poco molestas, pero no son nocivas para los dem&aacute;s y, en cierta medida, pueden ser beneficiosas para ayudar a lograr objetivos.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, el&nbsp;<strong>af&aacute;n de manipular</strong>&nbsp;a otras personas y las&nbsp;<strong>fantas&iacute;as de grandeza</strong>&nbsp;son caracter&iacute;sticas que a menudo hacen mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles las relaciones sociales, pueden generar problemas y, en ciertos casos, sentar las bases para alg&uacute;n grado patol&oacute;gico de narcisismo.
    </p><h3 class="article-text">Una sola pregunta es suficiente</h3><p class="article-text">
        El IPN y otras pruebas similares son un recurso que permite medir el grado de narcisismo de una persona, siempre y cuando -obviamente- esa persona acceda a invertir unos minutos en responder el test. Existe, sin embargo,&nbsp;<strong>una manera m&aacute;s r&aacute;pida</strong>&nbsp;y, seg&uacute;n los cient&iacute;ficos de Estados Unidos y Pa&iacute;ses Bajos que la presentaron en 2014, tambi&eacute;n efectiva: la llamada&nbsp;<a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0103469" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escala de narcisismo de un solo elemento</a>.
    </p><p class="article-text">
        Como su nombre lo indica, esta prueba incluye una sola pregunta: &ldquo;&iquest;Eres narcisista?&rdquo;. Por sorprendente -e incluso absurdo- que parezca, el m&eacute;todo suele dar resultado. Las personas narcisistas la mayor&iacute;a de las veces&nbsp;<strong>responden que s&iacute;</strong>. Quienes no lo son (o lo son solo en un grado muy bajo), por el contrario, casi siempre lo niegan.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; los narcisistas admiten serlo? Pues porque para ellos esta caracter&iacute;stica&nbsp;<strong>no constituye un defecto</strong>. Todo lo contrario: lo ven como un elemento positivo de su forma de ser. &ldquo;Ellos se sienten superiores al resto de la gente y les parece bien expresarlo de forma p&uacute;blica&rdquo;,&nbsp;<a href="https://www.sciencedaily.com/releases/2014/08/140805150645.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explic&oacute;</a>&nbsp;Brad Bushman, uno de los autores de la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En 2016, otro&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0191886915300167" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>&nbsp;analiz&oacute; el grado de narcisismo de 2.153 personas tanto a trav&eacute;s de esta prueba como a trav&eacute;s del IPN. Los resultados no solo mostraron que la escala de un solo elemento funciona, sino que adem&aacute;s&nbsp;<strong>elimina ambig&uuml;edades</strong>. El inventario de Raskin y Hall puede juzgar como narcisistas a personas que en realidad no lo son pero que s&iacute; tienen muchas ambiciones y gran confianza en s&iacute; mismas. La pregunta &uacute;nica, en cambio, result&oacute; m&aacute;s precisa y, por lo tanto, m&aacute;s eficaz. Por lo tanto, para saber si alguien es narcisista, la mayor&iacute;a de las veces basta con pregunt&aacute;rselo.
    </p><h3 class="article-text">Cuando el narcisismo se torna patol&oacute;gico</h3><p class="article-text">
        Un grado muy elevado de narcisismo est&aacute; considerado un problema patol&oacute;gico: el&nbsp;<strong>trastorno de personalidad narcisista</strong>. Se caracteriza por un sentido exagerado de egocentrismo, preocupaci&oacute;n extrema por s&iacute; mismo y falta de empat&iacute;a con los dem&aacute;s. Desde 1980 forma parte del Manual Diagn&oacute;stico y Estad&iacute;stico de Trastornos Mentales, publicaci&oacute;n oficial de la Asociaci&oacute;n Estadounidense de Psiquiatr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Muchos trabajos cient&iacute;ficos destacan las&nbsp;<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17601104/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dificultades para el tratamiento</a>&nbsp;de este trastorno, sobre todo porque -como ya se ha mencionado- las personas narcisistas&nbsp;<strong>no creen que tienen un problema</strong>, sino todo lo contrario. Una situaci&oacute;n que en el narcisismo patol&oacute;gico resulta a&uacute;n m&aacute;s acentuada.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las causas precisas de la aparici&oacute;n de este trastorno se desconocen, una de las&nbsp;<a href="https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-de-la-salud-mental/trastornos-de-la-personalidad/trastorno-de-personalidad-narcisista" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hip&oacute;tesis</a>&nbsp;m&aacute;s aceptadas se&ntilde;ala que una persona que en su infancia recibe muchas cr&iacute;ticas o bien lo contrario, elogios desmedidos, puede desarrollarlo en la adultez. Un&nbsp;<a href="https://guilfordjournals.com/doi/pdfplus/10.1521/pedi.2020.34.supp.6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>&nbsp;reciente, por lo dem&aacute;s, muestra que tambi&eacute;n&nbsp;<strong>puede haber un componente gen&eacute;tico</strong>&nbsp;vinculado con el desarrollo de este problema.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/persona-narcisista-tests-preguntas-averiguarlo_1_9079910.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jun 2022 16:09:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e78b3260-34cc-459d-85f7-06e01d0cecc5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="74432" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e78b3260-34cc-459d-85f7-06e01d0cecc5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="74432" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Soy una persona narcisista? Tests y preguntas para averiguarlo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e78b3260-34cc-459d-85f7-06e01d0cecc5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Narcisismo,Salud mental,características,estudios,test]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La generación Instagram: así cala "el narcisismo" de las redes entre los jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/generacion-instagram-cala-narcisismo-redes-jovenes_1_8496757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13f953a1-da2b-4d53-8646-d99ee4d573ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La generación Instagram: así cala &quot;el narcisismo&quot; de las redes entre los jóvenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio detecta que los universitarios valoran más la "fama y notoriedad" que les ofrecen las redes sociales, a la par que crece su porcentaje de uso.</p></div><p class="article-text">
        Los confinamientos provocados por la pandemia supusieron un empuj&oacute;n a todos los procesos de digitalizaci&oacute;n. En el caso de los universitarios espa&ntilde;oles, esa patada hacia delante ha supuesto un aumento de 10 horas en la media semanal de uso de las redes sociales en el tel&eacute;fono m&oacute;vil, que ya sobrepasa las 42 horas. 
    </p><p class="article-text">
        Es un 36% m&aacute;s de lo que se registraba antes de la pandemia. Un crecimiento que va parejo a cambios en su discurso sobre por qu&eacute; est&aacute;n en las redes y qu&eacute; valoran de estos servicios. Estos cambios han aflorado en un estudio publicado en la revista <a href="https://www.mdpi.com/2071-1050/13/21/11837/htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sustainability</em></a> que investigadores de la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona, la Universitat de Vic-Universitat Central de Catalunya y de la Universidad Aut&oacute;noma de Bucaramanga (Colombia) han realizado a j&oacute;venes de entre 19 y 21 a&ntilde;os que estudian en estos tres centros.
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento en el tiempo de uso estuvo muy concentrado en las plataformas que ya dominaban la atenci&oacute;n de los universitarios antes de la pandemia. La gran ganadora es Instagram, que ya roza la implantaci&oacute;n completa en este colectivo con un 96% de uso. Son 27 puntos por encima de la media espa&ntilde;ola, seg&uacute;n <a href="https://wearesocial.com/es/blog/2021/01/digital-2021-espana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el informe</a> de uso de redes sociales en Espa&ntilde;a en 2021 elaborado por We Are Social.
    </p><p class="article-text">
        Instagram tambi&eacute;n es, con diferencia, la que m&aacute;s atenci&oacute;n consigue de los universitarios. Por encima de 10 horas a la semana.  
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="Así aumentó el uso de apps en móvil durante la pandemia" aria-label="Barras agrupadas" id="datawrapper-chart-oWQv0" src="https://datawrapper.dwcdn.net/oWQv0/4/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="724"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(e){if(void 0!==e.data["datawrapper-height"]){var t=document.querySelectorAll("iframe");for(var a in e.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<t.length;r++){if(t[r].contentWindow===e.source)t[r].style.height=e.data["datawrapper-height"][a]+"px"}}}))}();
</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        Los datos tambi&eacute;n reflejan la irrupci&oacute;n de TikTok, que pasa de porcentajes de uso del 1% en 2019 al 40% tan solo dos a&ntilde;os despu&eacute;s. Twitch tambi&eacute;n ocupa un lugar de honor al haberse multiplicado por cuatro su presencia entre los j&oacute;venes hasta el 16%. WhatsApp tambi&eacute;n creci&oacute;, aunque en la misma l&iacute;nea en la que lo hizo en el resto de la poblaci&oacute;n (un 90% de los espa&ntilde;oles la tienen instalada, por el 98% que se registra entre los universitarios), mientras que otros servicios como Twitter, YouTube o las apps de juegos crecieron o mantuvieron cifras de uso similares.
    </p><p class="article-text">
        Los universitarios no dieron de lado ninguna plataforma para crear hueco para las nuevas. &ldquo;Los j&oacute;venes no han dejado de ir a Instagram o a WhatsApp. Lo que han hecho al sumar a TikTok y Twitch es tener menos horas de descanso, de estudio, de ocio no digital, o de socializaci&oacute;n alejada de las pantallas&rdquo;, explican Cristina Fern&aacute;ndez-Rovira y Santiago Giraldo-Luque, autores principales del estudio.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br>
<iframe title="TikTok fue la aplicación que más usuarios ganó" aria-label="Gráfica de flechas" id="datawrapper-chart-STHBF" src="https://datawrapper.dwcdn.net/STHBF/1/" scrolling="no" frameborder="0" style="width: 0; min-width: 100% !important; border: none;" height="300"></iframe><script type="text/javascript">!function(){"use strict";window.addEventListener("message",(function(e){if(void 0!==e.data["datawrapper-height"]){var t=document.querySelectorAll("iframe");for(var a in e.data["datawrapper-height"])for(var r=0;r<t.length;r++){if(t[r].contentWindow===e.source)t[r].style.height=e.data["datawrapper-height"][a]+"px"}}}))}();
</script>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, algunos de los resultados m&aacute;s preocupantes tienen m&aacute;s que ver con las reflexiones de los j&oacute;venes, apuntan los autores.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n ha tenido dos partes. Por un lado, se instal&oacute; una app de control del tiempo de uso de cada aplicaci&oacute;n en el tel&eacute;fono de los participantes. Paralelamente se realizaron grupos de discusi&oacute;n o <em>focus groups </em>para comentar los resultados con los universitarios y conocer su opini&oacute;n acerca de la <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/shoshana-suboff-forma-socavar-dividendo-genera-vigilancia-tecnologica-haciendola-ilegal_128_6137458.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">econom&iacute;a de la atenci&oacute;n</a> que se nutre con su tiempo y sus datos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se ha dado un salto cualitativo hacia nuevos valores ligados a la lógica psicológica promovida por las redes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En los grupos de discusi&oacute;n organizados antes de la pandemia cuando se les preguntaba a los j&oacute;venes sobre los motivos por los que consum&iacute;an redes sociales, estos alegaron motivos como  hablar con &ldquo;gente que est&aacute; lejos o que no ves hace tiempo&rdquo;, &ldquo;contactar con personas que no ves hace a&ntilde;os&rdquo; o &ldquo;facilitar la comunicaci&oacute;n entre grupos de personas&rdquo;. En cambio, en 2021 los investigadores han apreciado &ldquo;un salto cualitativo hacia nuevos valores ligados a la l&oacute;gica psicol&oacute;gica promovida por las redes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, ahora los j&oacute;venes expresan con m&aacute;s frecuencia razones como &ldquo;la capacidad de obtener mucha publicidad&rdquo;, &ldquo;el seguimiento de tendencias&rdquo;, &ldquo;la posibilidad de seguir la carrera de un artista&rdquo;, &ldquo;ver qu&eacute; hacen los influencers&rdquo; u &ldquo;obtener reconocimiento personal&rdquo; entre los motivos para pasar su tiempo en las redes sociales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Valores como el narcisismo o la necesidad de recibir likes como símbolo de notoriedad personal han terminado por ubicarse de forma sutil pero efectiva en el discurso de los estudiantes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El cambio en las motivaciones de uso da cuenta de la penetraci&oacute;n de los valores fomentados por las plataformas en la vida cotidiana de los j&oacute;venes que, ante el impacto masivo y el uso adictivo de las redes sociales, han terminado por interiorizar y proyectar como propios&rdquo;, exponen Fern&aacute;ndez-Rovira y Giraldo-Luque. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Valores como el narcisismo y la fama personal, la promoci&oacute;n de operaciones est&eacute;ticas como causa de presiones o c&aacute;nones sociales o la necesidad de recibir 'likes' y recompensas emocionales como s&iacute;mbolo de publicidad o notoriedad personal han terminado por ubicarse de forma sutil pero efectiva en el discurso de los estudiantes universitarios estudiados&rdquo;, a&ntilde;aden.
    </p><h3 class="article-text">OK a la econom&iacute;a de la atenci&oacute;n </h3><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes son capaces de identificar muchos de esos problemas que se derivan del uso de las redes sociales. Factores como &ldquo;la obsesi&oacute;n por tratar de encajar en los c&aacute;nones sociales, el abandono de las obligaciones cotidianas por la p&eacute;rdida de la noci&oacute;n del tiempo, la ausencia de sociabilidad real, los problemas de salud, la p&eacute;rdida de tiempo, la desinformaci&oacute;n o el reflejo de una realidad id&iacute;lica y a menudo falsa&rdquo; aparecen en su discurso.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el estudio de la UAB y la Universitat de Vic destaca que los universitarios no ven un problema en el modelo de negocio de esas plataformas. Los investigadores recogen algunas de las reflexiones que han expresado los j&oacute;venes en este sentido, reflejando una creciente tolerancia a &ldquo;las pr&aacute;cticas poco transparentes&rdquo; de estas plataformas: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&ldquo;No damos la informaci&oacute;n sin recibir nada a cambio, se trata de una transacci&oacute;n de bienes por servicios, una relaci&oacute;n de <em>quid pro quo</em>. Una simbiosis entre consumidor y vendedor, donde uno no puede vivir sin el otro y viceversa&rdquo;.</li>
                                    <li>&ldquo;Los usuarios son trabajadores gratuitos de las plataformas y en muchos casos los usuarios no son conscientes de ello. Pero es una cuesti&oacute;n retroactiva, ya que nosotros tambi&eacute;n podemos acceder de manera &lsquo;gratuita&rsquo; a esto y se nos facilita una herramienta que nos permite hacer todo lo que hacemos&rdquo;.</li>
                                    <li>&ldquo;Hemos de pensar que las empresas desarrolladoras y, por consiguiente, sus trabajadores, deben cobrar por ello. Si no queremos pagar por hacer uso de estas, se deben financiar a trav&eacute;s de otras v&iacute;as: en el caso de las redes, con nuestros propios datos&rdquo;.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        De hecho, los participantes se muestran contrarios a dejar las redes, incluso aunque se les ofrezca dinero a cambio. El estudio tambi&eacute;n recoge sus motivos: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>&ldquo;Hemos nacido en este sistema y pensamos que ya forma parte de nuestra vida&rdquo;.</li>
                                    <li>&ldquo;En nuestra sociedad estar fuera de las redes supone estar fuera de muchas cosas. Lejos de amigos, familia, lejos de la actualidad. En definitiva, lejos de la vida&rdquo;.</li>
                                    <li>&ldquo;Porque somos adictos. Y, pese a que digamos que las usamos demasiado o las queremos dejar, en el fondo no queremos. El miedo a la desinformaci&oacute;n o desconexi&oacute;n es mayor que la voluntad de desintoxicarse&rdquo;.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos del Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/generacion-instagram-cala-narcisismo-redes-jovenes_1_8496757.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Nov 2021 21:18:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/13f953a1-da2b-4d53-8646-d99ee4d573ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="970502" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/13f953a1-da2b-4d53-8646-d99ee4d573ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="970502" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La generación Instagram: así cala "el narcisismo" de las redes entre los jóvenes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/13f953a1-da2b-4d53-8646-d99ee4d573ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Instagram,Narcisismo]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
