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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Twin Peaks]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/twin-peaks/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Twin Peaks]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Viaje al centro del misterio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/viaje-centro-misterio_129_11975357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ec9cd54-6341-4cae-9623-fec9e90233b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viaje al centro del misterio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">David Lynch desconfiaba de la superficialidad que puebla el mundo de lenguaje sabihondo. Posando su mirada más allá de lo evidente, develó cómo el deseo se convierte en la vergüenza de las personas, oculto bajo un manto de silencio que solo puede romperse a través del chisme.</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de su &uacute;ltima pel&iacute;cula larga, <em>Inland Empire</em> (2006), hasta su muerte, que le lleg&oacute; en la casa de su hija hace unos d&iacute;as, <strong>David Lynch</strong> firm&oacute; dos antolog&iacute;as hechas con las escenas descartadas de <em>Inland Empire</em> (<em>More things that happened</em>, de 2007) y de la saga de Twin Peaks (<em>Twin Peaks: The missing pieces</em>, de 2014), inquietantes piezas de rejunte que producen temblores en las profundidades de las pel&iacute;culas &ldquo;terminadas&rdquo; de las que vienen. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s haya que hablar de un nuevo cine de autocartoneo, inaugurado bajo la apariencia del desd&eacute;n por el gran excursionista del lado oscuro de las cosas, entendi&eacute;ndose por cosas todas las cosas: desde el universo completo hasta los quarks que lo componen, pasando -o m&aacute;s bien deteni&eacute;ndose- en la oscuridad interior de los humanos.
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                </figure><p class="article-text">
        Este mensaje art&iacute;stico de Lynch, que vuelve a insistir de otro modo sobre lo mismo de siempre, que es la presencia masiva de lo desconocido (incluso lo desconocido de las pel&iacute;culas conocidas), fue apart&aacute;ndolo del clasicismo industrial dominado por los c&oacute;digos de duraci&oacute;n, e inclin&aacute;ndolo a un inter&eacute;s cada vez m&aacute;s creciente por el fragmento, es decir por la escena y por la idea.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, desde <em>Inland Empire</em> hasta hoy, film&oacute; diecisiete cortometrajes, de los cuales<span class="highlight" style="--color:white;"><em> What Did Jack Do? </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(2017), que todav&iacute;a puede verse en Netflix, es el m&aacute;s notorio. Dura poco m&aacute;s que un cuarto de hora, en el que David Lynch interroga por el crimen de una gallina a un mono capuchino llamado Jack. Lo hace en un idioma de noir mixto: mitad policial, mitad ontol&oacute;gico. Al final (pero toda la escena es un final y, por supuesto, un principio), la gallina por la que el mono dice haber enloquecido luego de un toqueteo de pechugas pasa por la cabina de interrogatorio y Jack enloquece de pasi&oacute;n, motor y prueba del crimen. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Antes canta en circunstancias de music hall la canci&oacute;n &ldquo;True love flame&rdquo;, compuesta por Lynch y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Dean Harley</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">: &ldquo;Ella y yo encendimos la llama del amor./ La llama del amor verdadero/ arde tan intensamente&hellip;/ Es la delicia del amor. /Hace mucho tiempo bailamos./ Hace mucho tiempo nos arriesgamos,/ y as&iacute; nos enamoramos./Hace mucho tiempo./ Ahora ans&iacute;o ver el brillo./Desear&iacute;a realmente poder estar con ella/ y volver a ver el brillo/ de la llama del amor verdadero&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurre durante esa larga escena es que el mono enamorado que la canta, no es un mono sino -seguramente- el interior de un hombre. Hacia esa revelaci&oacute;n principal parece inclinarse el gag; y, tambi&eacute;n, hacia una revelaci&oacute;n secundaria: el amor es la fascinaci&oacute;n de un mono por una gallina que opera el milagro del encuentro profundo entre especies distintas, en este caso simios y aves. Y de fondo, un nuevo y merecid&iacute;simo ataque de Lynch a la percepci&oacute;n fenomenol&oacute;gica, esa trampa tira postas que nos hace creer que entendemos <em>porque</em> vemos, como si fuese posible comprender los hechos a simple vista. 
    </p><p class="article-text">
        El laboratorio de Lynch nos informa que en el interior de todas las cosas hay un misterio. Las posibilidades de acceder a alg&uacute;n tipo de conocimiento que merezca confianza son m&aacute;s o menos nulas. Pero si nada tiene sentido, bien se lo podr&iacute;a inventar por canales de expresi&oacute;n (o impresi&oacute;n) po&eacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Esa postulaci&oacute;n del misterio en t&eacute;rminos de asunto excluyente de su obra, a la que Lynch le dio mil vueltas, puestos a considerarla en el interior de las personas, tiene un nombre ordinario llamado deseo, fuerza oscura y a menudo secreta de la vida, muchas veces condenada a la contenci&oacute;n por parte de propios y extra&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Para Lynch, el deseo es a sus personajes bestiales lo que el &aacute;tomo a la materia. Es el elemento de lo que est&aacute;n hechos y que, por principio de supervivencia, est&aacute; obligado a ocultarse de las cat&aacute;strofes de la contemplaci&oacute;n y el juicio. Es, para decirlo en el peor sentido sanitarista, una &ldquo;deformaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como <strong>Lord Byron</strong>, David Lynch ten&iacute;a un pie zambo. Por lo que, aunque pueda recrearse con buenos argumentos el mapa de influencias y hermandades art&iacute;sticas que orientaron su obra (que compite cabeza a cabeza con Luis Bu&ntilde;uel en quien de los dos film&oacute; m&aacute;s sue&ntilde;os situados al mismo nivel material de la vigilia), tambi&eacute;n puede considerarse que ese pie fue su primer cine, lo que no dejaba de ver, o lo que evitaba ver, que es la manera supernumeraria de mirar.
    </p><p class="article-text">
        En los personajes de Lynch, la marca es la falla. Los ejemplos del beb&eacute; de <em>Eraserhead</em>&nbsp;(1977) y la recreaci&oacute;n de <strong>Joseph Merrick</strong> en <em>El Hombre Elefante </em>(1980), alcanzan para darle cierto vuelo a la sospecha de que ese pie ten&iacute;a algo que decirle de los misterios ocultos de la vida.
    </p><p class="article-text">
        El misterio de las cosas, llamado deseo en las personas, ambas luces negras de la naturaleza que despiertan la curiosidad enfermiza del que no es capaz de conformarse con la imagen superficial de los fen&oacute;menos, es lo que lo lleva a Lynch a moverse por caminos alternativos a la raz&oacute;n. Y la paradoja no es que la desconfianza en la imagen venga de un cineasta, sino que esa desconfianza no haya proliferado en sus colegas.
    </p><p class="article-text">
        Su manera de sospechar del encandilamiento que produce la superficialidad, y que puebla el mundo de lenguaje sabihondo (millones de palabras y argumentos descargados detr&aacute;s del &ldquo;yo lo vi&rdquo;), fue girando de las historias m&aacute;s bien &iacute;ntimas de sus primeras pel&iacute;culas, retomadas luego en su obra maestra, <em>Mulhollan drive</em> (2001), hacia la novela visual <em>Twin Peaks </em>(1991),<em> </em>que amplific&oacute; esas maquetas de misterio a la escala de un pueblo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Girando&rdquo; quiz&aacute;s sea una palabra delicada para describir un vuelco. Porque haber amplificado la escala de las historias con <em>Twin Peaks</em>, nos hace pensar que el misterio en el sentido del ocultamiento del deseo (el deseo es la verg&uuml;enza de las personas) es un producto social, cubierto por un manto de silencio que s&oacute;lo puede perforar el chisme. 
    </p><p class="article-text">
        La sociedad con <strong>Mark Frost</strong> explica en parte el boom de la serie. Pero lo explica mejor la relaci&oacute;n de Lynch con la materia social de Missoula, la peque&ntilde;a ciudad de Montana donde naci&oacute;. Tiene monta&ntilde;as, valles, r&iacute;os, un pasado industrial basado en la madera y su situaci&oacute;n es cercana a Canad&aacute;, caracter&iacute;sticas mellizas del Twin Peaks, que por lo visto no parece haber sido <em>tan</em> inventada. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Twin Peaks</em> fue un &eacute;xito televisivo creciente en la medida en que iban creciendo las ramas de su misterio, salidas del tronco en el que se inscribieron simult&aacute;neamente dos preguntas: &iquest;qui&eacute;n mat&oacute; a Laura Palmer? Y, sobre todo, &iquest;qui&eacute;n <em>no</em> mat&oacute; a Laura Palmer? 
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos de c&oacute;mo se cuentan las cosas sin observarlas demasiado, <em>Twin Peaks</em> es un policial del subg&eacute;nero &ldquo;&iquest;qui&eacute;n lo hizo?&rdquo;, pero esa identificaci&oacute;n tiene una importancia relativa. La clave, el elemento que Lynch introduce sin que en ese momento se hayan visto con claridad los antecedentes, puede deducirse por contraste con otras grandes series.
    </p><p class="article-text">
        Si, por ejemplo, se somete a <em>The Sopranos</em> (1999) y a <em>The Wire</em> (2002) a una lectura microsc&oacute;pica de su composici&oacute;n, veremos que la calidad dram&aacute;tica de sus personajes -digamos los bueyes de la trama- surge de una emulaci&oacute;n extraordinaria de las conductas humanas. Su modo de captar esa &ldquo;verdad&rdquo; es un naturalismo en estado de m&aacute;ximo refinamiento. Con la salvedad de que se trata de conductas humanas desplegadas en una sociedad acostumbrada a imponer reg&iacute;menes de conductas muy definidos, aun cuando se trate de conductas expresadas en profundidad. Y esos reg&iacute;menes est&aacute;n tan definidos que salirse de ellos implica adscribir tambi&eacute;n a reg&iacute;menes bien definidos (hasta para delinquir hay que tener una conducta). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Twin Peaks</em>, en cambio, vemos a trav&eacute;s de la mirada de interiores de Lynch sobre sus personajes, qu&eacute; cosa podr&iacute;an ser los seres humanos, o qu&eacute; son <em>en el fondo</em> si se los sabe ver. Lo ayuda su decisi&oacute;n de convertirse en el director que m&aacute;s actos gratuitos film&oacute; en la historia del cine. Escurridos de una personalidad fija, derretidos como los retratos de <strong>George Dyer</strong> de <strong>Francis Bacon</strong>, los personajes de Lynch son informes por proliferaci&oacute;n de identidades. Cada uno es dos, diez, mil. Y nadie sabe nada de nadie.
    </p><p class="article-text">
        Pero se trata de un desconocimiento que conecta con la totalidad, lo que puede verse hasta el enloquecimiento mutuo de director y espectadores, en <em>Twin Peaks: the return</em> (2017), especialmente en la escena en la que el agente Cooper enchufa un artefacto en el tomacorriente y ese acto ordinario de la vida cotidiana deriva en un viaje directo a la negrura del universo. 
    </p><p class="article-text">
        Lynch se fue. Pero estuvo y sigue estando disponible para el mundo que quiera a verlo a la manera en que &eacute;l vio al mundo: como un misterio que, por suerte, nadie va a poder entender del todo por m&aacute;s lejos que llegue. Es que, en el coraz&oacute;n de las cosas, como dir&iacute;a el mono capuchino Jack, &ldquo;habita la incertidumbre&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/viaje-centro-misterio_129_11975357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jan 2025 02:58:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[David Lynch,Twin Peaks,Blue velvet,Eraserhead]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuerpos rompidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cuerpos-rompidos_129_8508140.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/158f1183-7baa-4836-a8b5-6f84dcad187f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuerpos rompidos"></p><p class="article-text">
        Cuando el cuerpo de repente se lastima y aunque la herida no sea terrible, lo que aparece enseguida es el umbral de lo que podr&iacute;a haber sucedido, lo que podr&iacute;a suceder. Quebrar eso que por fuera parece perfecto y evidente pero que est&aacute; hecho de tantas cosas que s&oacute;lo nos toca ver cuando algo del cuerpo se rompe, de afuera hacia adentro, una incisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hace dos semanas est&aacute;bamos en la casa de una amiga de mi hijo Ram&oacute;n, en el cuarto jugaban ellxs y un amigo m&aacute;s. Estaban muy excitados por el reencuentro y jugaban en el cuarto a puerta cerrada mientras nosotras habl&aacute;bamos en el living. Ya hab&iacute;an pasado varias horas y era casi momento de irse cuando lxs amiguitxs se acercan corriendo y anuncian que Ram&oacute;n se lastim&oacute;. Como no o&iacute; ni un grito ni un llanto me acerco por el pasillo con parsimonia. Cuando me asomo a la habitaci&oacute;n veo c&oacute;mo el pap&aacute; de la ni&ntilde;a est&aacute; liberando a Ram&oacute;n del barral de la cama cucheta que ten&iacute;a sobre su cara. Tiene la cara rajada, como si lo hubiera rasgu&ntilde;ado un tigre pesado. Son tres raspones con rasgadura de piel sobre el p&oacute;mulo. Estaba tan asustado que no grit&oacute;. Cuando me ve se recupera del shock de la ca&iacute;da. Se sostiene el p&oacute;mulo. Celebro por un lado que la zona anteojos y ojos haya quedado intacta, temo que se haya fracturado algo debajo de la piel. Entonces s&iacute; empieza a llorar, me pregunta si tiene sangre, le asusta mucho, much&iacute;simo, su propia sangre. Le salen mocos, me pregunta aterrado si le sangra la nariz. Le acercan una bolsita con hielo que sostiene contra su p&oacute;mulo, y llora. Yo conservo la calma externa para curarle el susto a &eacute;l pero siento que alguien adentro m&iacute;o vomita y hace caca y convulsiona. La visible no, la visible est&aacute; imp&aacute;vida, un bloque de m&aacute;rmol. El padre de la ni&ntilde;a me dice que me fije despu&eacute;s, porque la baranda que se le cay&oacute; encima es muy pesada. De a poco logramos reconstruir el hecho, lxs amiguitxs est&aacute;n asustados tambi&eacute;n. Ram&oacute;n se quiso tirar de la cama de arriba. En el camino se agarr&oacute; de la baranda que se solt&oacute; y &eacute;l se la llev&oacute; consigo. Cay&oacute; seco sobre el piso y la baranda aterriz&oacute; en su cara. Con la fortuna de haber impactado a medio cent&iacute;metro de sus anteojos, sobre sus ojos. Sigo atenta a &eacute;l para entender si hay m&aacute;s que la herida superficial de las rasgaduras, si tenemos que ir a la guardia o no. Entre tanto pusieron la televisi&oacute;n para distraer al resto, Ram&oacute;n se interesa por la programaci&oacute;n, es un buen signo. Cada tanto vuelve a acordarse del accidente, ci&ntilde;e la bolsa de hielos contra su p&oacute;mulo, gime o llora pero despu&eacute;s hace un comentario al paso acerca del programa de televisi&oacute;n. La hip&oacute;tesis de la herida superficial se impone. De la noche a la ma&ntilde;ana, y no como modo de decir, la piel de Ram&oacute;n con la ayuda de una crema, se regenera a velocidad de <em>time lapse</em>: una noche en las c&eacute;lulas de un ni&ntilde;o son 12 d&iacute;as en las nuestras.
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    isOk = false;
  }
  if (isOk){
    var elements = document.getElementsByClassName("formVal");
    var formData = new FormData();
    for(var i=0; i<elements.length; i++) {
      formData.append(elements[i].name, elements[i].value);
    }
    console.log(formData);
    var xmlHttp = new XMLHttpRequest();
    var url = 'https://eldiarioar.ar/mchimp';
    xmlHttp.open('POST', url, true);
    // xmlHttp.setRequestHeader('Content-type', 'application/x-www-form-urlencoded');
    xmlHttp.onreadystatechange = function() {
      if(xmlHttp.readyState == 4 && xmlHttp.status == 200) {
        var r = JSON.parse(xmlHttp.responseText);
        if ('result' in r) {
          console.log(r.result);
          el1 = document.getElementById('form1');
          el2 = document.getElementById('success1');
          el3 = document.getElementById('error1');
          el4 = document.getElementById('error2');
          el5 = document.getElementById('msg2');
          el5.style.display = 'none';
          el1.style.display = 'none';
          el3.style.display = 'none';
          el4.style.display = 'none';
          el2.style.display = 'block';
        } else {
          el3 = document.getElementById('error1');
          el4 = document.getElementById('error2');
          el5 = document.getElementById('msg2');
          el5.style.display = 'none';
          el4.style.display = 'none';
          el3.style.display = 'block';
        }
      }
    }
    xmlHttp.send(formData);
	} else {
    el4 = document.getElementById('error2');
    el4.style.display = 'block';
	}
}
</script>
    </figure><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as despu&eacute;s ceno con dos amigas en mi casa. Comemos, conversamos, bebemos poco, una de ellas sin embargo parece haberse emborrachado con ese poco, est&aacute; cansada, vino en auto, vive lejos, me dice que se quiere quedar. La conozco desde hace diez a&ntilde;os, tenemos mucha confianza, hemos compartido viajes, pero nunca se hab&iacute;a quedado a dormir en mi casa. Le ofrezco la cama de Ram&oacute;n, que est&aacute; en casa de su pap&aacute;. Cuando bajo a abrirle a la tercera, menciona que es probable que nuestra amiga vomite. Es probable, no hay nada que pueda hacer al respecto. Subo y nos vamos a dormir. M&aacute;s bien, miro algo m&aacute;s en mi computadora y apago la luz pero dormir lo que se dice dormir, no duermo. Estoy alerta, no s&eacute; si por la probabilidad de v&oacute;mito o porque hay algo raro en el aire. A eso de las tres de la ma&ntilde;ana me sobresalta el sonido del tel&eacute;fono. Me levanto, est&aacute; sonando el tel&eacute;fono de mi amiga, ella despert&oacute; pero ni lo silencia ni atiende. En la penumbra me mira y me dice <em>&iquest;RP?</em> Entiendo que est&aacute; muy dormida y me vuelvo a acostar. Pero a dormir, no. 
    </p><p class="article-text">
        Al rato oigo el ruido de una ca&iacute;da, sonido de cuerpo que impacta contra algo o se cae. Me levanto y encuentro a mi amiga intentando levantarse en el pasillo. La ayudo a levantarse, quiero saber qu&eacute; pas&oacute;, me dice que quiere ir al ba&ntilde;o, que se desorient&oacute; y se dio contra algo. A&uacute;n intento encuadrarlo dentro de cierta l&oacute;gica de la vigilia y el sano juicio. Le pregunto si est&aacute; bien, dice que s&iacute; y que tiene que ir al ba&ntilde;o, le doy privacidad, voy a buscar un vaso de agua a la cocina. Y cuando lo estoy sirviendo vuelvo a o&iacute;r ese sonido espantoso, el de un cuerpo impactando contra cosas, esta vez, cosas de loza. Entro al ba&ntilde;o y no luce nada bien: la cabeza de mi amiga est&aacute; entre el vanitory y el bidet, el resto del cuerpo, que por cierto es muy grande, se acomod&oacute; donde pudo en el &iacute;nfimo espacio de mi min&uacute;sculo ba&ntilde;o. Tiene los ojos abiertos, est&aacute; sumamente p&aacute;lida, en el vanitory veo un rastro de sangre, pienso <em>listo, se muri&oacute;.</em> En segundos pienso <em>911</em> y me pregunto si acaso es realmente &eacute;sta la escena que nos est&aacute; tocando vivir y una vez m&aacute;s por fuera celeridad y por dentro, la que vomita sin cesar. Me acerco a tomarle la cabeza y dice algo, no muri&oacute;. La ayudo a sentarse, eval&uacute;o el da&ntilde;o en su cabeza, la sangre viene de un cortecito junto a la ceja y nada m&aacute;s. Meto la mano debajo del pelo en su nuca temiendo lo peor pero no, no hay nada m&aacute;s que pelo ah&iacute;. Asumo que cay&oacute; con el cuello contra el bidet y no con el cr&aacute;neo y que por la flacidez de sus m&uacute;sculos por el desvanecimiento se lastim&oacute; menos que si hubiese ca&iacute;do en tensi&oacute;n. Entre medio, al margen de la celeridad, echo unas puteadas liberadoras, cosa que con mi hijo contuve. La ayudo a acomodarse de otro modo en el piso del ba&ntilde;o, resulta claro ahora que le baj&oacute; la presi&oacute;n, por su color de piel, por el vino y el porro tambi&eacute;n, son cosas que pasan. Le digo que voy a ir a googlear si es sal o az&uacute;car lo que le tengo que dar, me dice que se va a quedar ah&iacute;. No encuentro nada muy claro en mi tel&eacute;fono pero lo del agua s&iacute;, as&iacute; que retomo la propuesta del agua fresca. Vuelvo y ella una vez m&aacute;s est&aacute; intentando incorporarse, sigue con la idea de usar el inodoro, raz&oacute;n primera por la que se acerc&oacute;. Dice que est&aacute; mejor, le creo aunque la sangre claramente no haya regresado a su rostro a&uacute;n. La ayudo a pararse, repite que quiere ir al ba&ntilde;o, apoyo el vaso con agua sobre el vanitory y salgo, le doy intimidad. Y como en una broma atroz, dos minutos despu&eacute;s vuelvo a escuchar el ruido implotado del cuerpo contra cosas en ba&ntilde;o miniatura, con sonido de vidrios esta vez. Cuando abro la puerta encuentro a mi amiga sentada sobre el bidet, es ah&iacute; donde fue a caer esta vez y frente y alrededor de ella, los dos espejos de mi ba&ntilde;o hechos a&ntilde;icos, aunque no del todo a&ntilde;icos sino peor: a&ntilde;icos en parte y grandes superficies filosas por otro. No acredito, vuelvo a putear, vuelvo a evaluar el da&ntilde;o: s&oacute;lo un peque&ntilde;o cortec&iacute;n en una parte de la pierna, y nada m&aacute;s. Ni siquiera el vaso se rompi&oacute;, solo derram&oacute; toda su agua. Una desgracia con suerte, me digo, una vez m&aacute;s. Los ojos de mi amiga me miran desde un m&aacute;s all&aacute;. Lamenta todo lo que est&aacute; pasando pero no hay nada que pueda controlar. Me maldigo por no haber llevado mejor la situaci&oacute;n y haber evitado, por lo menos, esta tercera ca&iacute;da. Le ruego con todo mi poder persuasivo que no se le ocurra moverse de su posici&oacute;n mientras libero el ba&ntilde;o de vidrios. Saco los grandes, enteros y filosos primero, envuelvo los a&ntilde;icos en la alfombra del ba&ntilde;o despu&eacute;s, temo otra ca&iacute;da m&aacute;s. Mi amiga obedece como un animalito asustado y sostiene su posici&oacute;n, con todo su cuerpo gomoso y golpeado. Nunca, de todos modos, deja de hacer alg&uacute;n comentario acerca de la coyuntura, lo que me da la pauta de que, m&aacute;s all&aacute; o ac&aacute; del desmayo, est&aacute; ubicada en tiempo y espacio. Le seco la sangrecita de la pierna y del ojo y la ayudo a sentarse en el inodoro, que es lo que desde hace rato necesita hacer. Cierra la puerta y me quedo del otro lado. Le pregunto cada dos minutos si est&aacute; bien y me responde con fastidio que s&iacute;. Cada una de esas respuestas fastidiadas me alivia el coraz&oacute;n. Finalmente sale del ba&ntilde;o, comentamos m&iacute;nimamente lo que ha pasado, es hora de dormir o por lo menos de descansar. Nos vamos cada una a su cama y despu&eacute;s de un tiempo de sentir que no se mueve y que su cuerpo descansa al fin, consigo conciliar el sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as posteriores ambas quedamos traumadas. Ella me escribe a diario para que vayamos a reponer el espejo, yo quiero saber c&oacute;mo evoluciona el cuerpo golpeado. Una semana despu&eacute;s todav&iacute;a siente ese cuello lleno de protuberancias, la nuca que revis&eacute; en busca de sangre que no hab&iacute;a gracias al cielo pero con los d&iacute;as chich&oacute;n s&iacute;, porque <strong>tambi&eacute;n puede lastimarse por dentro el cuerpo y que el dolor tarde en salir, se vaya abriendo camino de a poco, desde su centro hasta la piel, el &oacute;rgano de superficie.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces el cuerpo sucumbe a la aceleración y se rompe por fuera y por dentro, de adentro hacia afuera o de afuera hacia adentro y dice basta, no hay más, yo llegué hasta acá.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por alguna extra&ntilde;a sincron&iacute;a en esa semana volv&iacute; a ver <em>Fuego camina conmigo</em>, la pel&iacute;cula que hizo Lynch despu&eacute;s de <em>Twin Peaks,</em> pero que narra los d&iacute;as previos a la muerte de Laura Palmer. Y si bien siempre ver algo de Lynch es festivo y c&oacute;mico, esta vez la pel&iacute;cula me dej&oacute; una tristeza sin fin o ilumin&oacute; la que ya ten&iacute;a por los golpes en los cuerpos amados y pr&oacute;ximos. Pobre Laura Palmer. Pobre cualquier mujer as&iacute;. Pobre cualquiera de nosotras, pobres todas nosotras sometidas a una violencia as&iacute;, diaria, intr&iacute;nseca, institucional, institucionalizada. Y se me revel&oacute; tambi&eacute;n cu&aacute;nto de Laura Palmer, el personaje, me recordaba a mi hermana Natalia. &iquest;Es que no lo hab&iacute;a visto nunca? No lo s&eacute;. De repente se me hizo evidente como en esas revelaciones o profec&iacute;as enso&ntilde;adas entre cortina p&uacute;rpura que propone Lynch. Y si bien la muerte de mi hermana no fue expl&iacute;citamente de violencia machista ni hab&iacute;a sido abusada tampoco, resulta anecd&oacute;tico, porque se parece en todo lo dem&aacute;s. Mi hermana ten&iacute;a un v&iacute;nculo con su sexualidad -&iquest;o deber&iacute;a decir sensualidad?- desde muy chica. Tuvo un cuerpo de mujer desde los doce a&ntilde;os m&aacute;s o menos, le gustaba exponerlo, maquillarse, vestirse de modo provocativo. Era deseante y le gustaba ser deseada tambi&eacute;n. Hizo una escuela de modelos y sal&iacute;a con chicos m&aacute;s grandes que ella. <strong>Tambi&eacute;n, como Laura, y aunque su actitud fuera de mujer fatal, mi hermana era una ni&ntilde;a de una ingenuidad escandalosa.</strong> Esa imagen devoradora de la chica montada en<em> animal print </em>conviv&iacute;a con la que se deprim&iacute;a y com&iacute;a chocolates en el &aacute;tico y preguntaba por qu&eacute; no la querr&iacute;a el chico tal y lloraba en brazos de mi mam&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Bastante pronto mi hermana empez&oacute; a tener reputaci&oacute;n de chica f&aacute;cil en la escuela, m&aacute;s que nada y sobre todo por su aspecto, porque no hab&iacute;a tanto de eso en su accionar real, no mucho m&aacute;s que cualquier otra chica de su edad con cierto deseo. Y le hicieron bastante da&ntilde;o as&iacute;. Me parece rid&iacute;culo estar hablando de reputaci&oacute;n y de chica f&aacute;cil, pero lo cierto es que en nuestra secundaria se viv&iacute;a as&iacute; y tanto los chicos, pero tambi&eacute;n las chicas, se llenaban la boca de comentarios llenos de prejuicios y malicia. Mi hermana, por el contrario, reaccionaba a esa pacater&iacute;a jugando con el equ&iacute;voco, exponi&eacute;ndose m&aacute;s. Eso me hac&iacute;a admirarla y odiarla en la misma medida: &iquest;por qu&eacute; no se retira y se protege? Pero, al igual que el de Laura Palmer, ese no era su temperamento, el del perfil bajo, el de la concesi&oacute;n. <strong>Lo cierto es que nadie sabe qu&eacute; hacer con el deseo de una chica joven, ni siquiera ella misma</strong>. Y ah&iacute; ya entra a jugar cu&aacute;nta o cu&aacute;n poca suerte le ha tocado a su alrededor, en su entorno, si van a poder guiarla y contenerla, o todo lo contrario. Con mi hermana lo intentaron en la medida de lo posible, pero no pudieron del todo. Ella antepon&iacute;a lo que consideraba su libertad, era muy dif&iacute;cil disuadirla de eso sin ser autoritario. Y a&uacute;n eso no habr&iacute;a servido contra su determinaci&oacute;n. Mi hermana rob&oacute; el auto de mi familia, mi hermana lo choc&oacute;, mi hermana llamaba a las cinco de la ma&ntilde;ana para que vinieran a rescatarla porque hab&iacute;a pinchado una goma no s&eacute; d&oacute;nde, mi hermana manej&oacute; a contramano en avenidas borracha, mi hermana se fue a Ibiza a los 18 con un novio empresario veinte a&ntilde;os mayor, llam&oacute; desde Ibiza llorando porque estaba angustiada, mi hermana sali&oacute; con un rugbier mat&oacute;n de San Isidro y con el hermano del rugbier mat&oacute;n de San Isidro, mi hermana dec&iacute;a que le gustaba Diego Maradona y la mafia, mi hermana se cort&oacute; la pierna con una mesa de vidrio en un bar y se abri&oacute; la cabeza contra la lancha del empresario en el Tigre, mi hermana en los noventa expuesta a todos esos hombres y ese modo de vivir, la mujer para esos hombres, cuando ni siquiera era una mujer. El cuerpo de mi hermana acab&oacute; rompi&eacute;ndose muy pronto, demasiado joven, como el de Laura. Otra ni&ntilde;a mujer que el mundo se devor&oacute;. Mi hermana vivi&oacute; todo a demasiada velocidad, y la cuidamos todo lo que pudimos, pero no fue suficiente.<strong> A veces el cuerpo sucumbe a la aceleraci&oacute;n y se rompe por fuera y por dentro, de adentro hacia afuera o de afuera hacia adentro y dice basta, no hay m&aacute;s, yo llegu&eacute; hasta ac&aacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Nov 2021 03:51:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Twin Peaks,David Lynch]]></media:keywords>
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