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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Claudia Llosa]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/claudia-llosa/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Claudia Llosa]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Seguir viviendo mientras todo se rompe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/seguir-viviendo-rompe_129_8510291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Seguir viviendo mientras todo se rompe"></p><p class="article-text">
        Necesito una palabra que no sea peyorativa para hablar de la capacidad de una obra de arte de generar efectos: tanto <em>efectista </em>como <em>efectiva </em>tienen el color del desprecio. La primera evoca un abuso de golpes de efecto; la segunda parece venir con un &lsquo;meramente&rsquo; ya incorporado, comunica que s&iacute;, se resolvi&oacute;, se cumpli&oacute; con una consigna. Quiero decir, en cambio, que <em><strong>Distancia de rescate</strong></em><strong> de Claudia Llosa es una pel&iacute;cula que produce efectos, una pel&iacute;cula hecha para la piel. Le&iacute; hace mucho y varias veces la novela de Samanta Schweblin, y de hecho recordaba algo parecido a eso: que era de esos textos en los que una, m&aacute;s que los detalles de la trama, recuerda la experiencia de haberlos le&iacute;do</strong>. Pero en la novela, al menos en mi memoria de su lectura, la emoci&oacute;n que predominaba era el miedo; al conocer la historia, yo ya sab&iacute;a lo que se ven&iacute;a (es interesante el desaf&iacute;o de adaptar un thriller que tanta gente ha le&iacute;do y ver c&oacute;mo suplir ese suspenso que proviene de no saber c&oacute;mo sigue), y acaso haya sido por eso que lo que m&aacute;s me acompa&ntilde;&oacute; mientras miraba la pel&iacute;cula fue una sensaci&oacute;n de extra&ntilde;eza, un desconcierto producido espec&iacute;ficamente por la combinaci&oacute;n de la sensualidad con la destrucci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Llosa pone muy al frente de </strong><em><strong>Distancia de rescate</strong></em><strong> el erotismo a la vez dom&eacute;stico y salvaje que se arma entre dos madres un poco solas que, se acercan la una a la otra con esa mezcla de intriga, envidia y deseo</strong> que las mujeres a veces sentimos con las que, &nbsp;intuimos, son versiones mejoradas de una misma. Como la narraci&oacute;n en off est&aacute; a cargo del personaje de Amanda (Mar&iacute;a Valverde), es la mirada de ella la que acompa&ntilde;amos durante la pel&iacute;cula, y es entonces el cuerpo de Carola (Dolores Fonzi) el que vemos ser mirado, su piel dorada y su andar gatuno tal como los mira Amanda desde su soledad inocente y voraz. Este duelo de cuerpos y miradas surca toda la pel&iacute;cula, incluso a medida que se va poniendo m&aacute;s oscura y que la trama de la enfermedad y la muerte va tomando peso.
    </p><p class="article-text">
        Tengo entendido que <strong>la pel&iacute;cula se hizo antes de la pandemia, pero creo que no la podr&iacute;a haber sentido de la misma manera si no hubiera vivido este fin del mundo de baja intensidad que atravesamos estos &uacute;ltimos dos a&ntilde;os</strong>. <em>Distancia de rescate</em> no habla de un episodio aislado, no habla de una situaci&oacute;n transitoria y local: habla de un apocalipsis como el que nos toc&oacute; a nosotros, un apocalipsis lento y err&aacute;tico, un mundo que se va destruyendo de a poquito mientras tratamos de pretender que no nos damos cuenta y seguimos viviendo, teniendo sexo, teniendo hijos. Por eso creo que la sensualidad de la pel&iacute;cula no es una estetizaci&oacute;n, no es solo hacer cine bello, sino que es casi una apuesta pol&iacute;tica: hasta cuando todo se est&aacute; rompiendo seguimos teniendo tiempo para admirar el vaiv&eacute;n de un par de piernas firmes, el modo en que rebota una cabellera enrulada. La atenci&oacute;n m&uacute;ltiple, finalmente, es el tema de la novela, lo que le daba t&iacute;tulo, y Llosa lo entiende muy bien: se ve claramente en <strong>la escena clave en la que el personaje de Amanda explica en off el concepto de distancia de rescate (la distancia que una madre tendr&iacute;a que recorrer para salvar a su hija si le pasara algo, ese hilo que une a las madres y los hijos que se tensa y se afloja pero nunca deja de percibirse)</strong>, escena que muestra a una Amanda distra&iacute;da entre la intriga que Carola le produce, la historia que Carola misma le est&aacute; contando y la cercan&iacute;a de su hija con la pileta, una <strong>met&aacute;fora perfecta de la maternidad</strong>. Pero no se ve solo ah&iacute;: creo que de todos los temas que toca la novela, la pel&iacute;cula (con guion de Llosa y de la propia Schweblin) decide subrayar esta cuesti&oacute;n de la atenci&oacute;n dividida, de la distracci&oacute;n, del modo en que nadie sabe qu&eacute; es importante y qu&eacute; no entre las mil millones de cosas a las que tenemos que estar atentas, las madres y las no madres tambi&eacute;n. La experiencia de ver la pel&iacute;cula es eso, tambi&eacute;n: es un thriller que mira hacia los costados y no solamente a su resoluci&oacute;n, que abre temas, im&aacute;genes y capas que van m&aacute;s all&aacute; y m&aacute;s ac&aacute; del misterio, que en su decisi&oacute;n de acompa&ntilde;ar con belleza la destrucci&oacute;n termina diciendo mucho m&aacute;s de lo que parece. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La sensualidad de la película &quot;Distancia de rescate&quot; no es una estetización, no es sólo hacer cine bello, sino que es casi una apuesta política. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Me hizo pensar mucho en esta cuesti&oacute;n de &lsquo;lo importante&rsquo;, leitmotiv que se repite tambi&eacute;n en el texto. Yo no s&eacute; si es una cuesti&oacute;n de &eacute;poca o si sencillamente las cosas fueron siempre as&iacute; y yo las estoy entendiendo ahora porque soy m&aacute;s grande de lo que era antes, pero mi sensaci&oacute;n es que ya no se soporta m&aacute;s esto de que nada importe, la iron&iacute;a, la indiferencia, la resignaci&oacute;n. Mataron a un chico porque s&iacute;, lo mat&oacute; la polic&iacute;a, otra vez; y no va a pasar nada, es terrible aceptarlo y es terrible saberlo pero no va a pasar nada. Nos rodea este crecimiento de la derecha en m&uacute;ltiples direcciones y de todos los colores, y quiz&aacute;s es contradictorio y quiz&aacute;s me equivoco pero en mi cabeza hay una relaci&oacute;n entre las ganas con las que cierta juventud abraza el deseo de destruirlo todo y la sensaci&oacute;n de que efectivamente nada funciona, de que nuestras democracias no est&aacute;n logrando resolver nuestros problemas y que la tranquilidad con la que los adultos aceptamos eso todos los d&iacute;as ya no da para m&aacute;s. Quiero explicar un poco mejor esta relaci&oacute;n que encuentro: <strong>los adultos, los moderados, los que queremos seguir sosteniendo la fe de la democracia y el Estado nos organizamos con nuestras cotidianeidades y nuestras peque&ntilde;as conquistas, tratamos de no pensar en todo lo enorme que no funciona</strong>, en una polic&iacute;a que en el fondo ya sabemos que no vamos a ver reformada en el corto plazo y quiz&aacute;s tampoco en el largo, en una pobreza estructural que tampoco imaginamos mejorando en las d&eacute;cadas que nos quedan de vida, incluso cuando nos quedan cuatro, cinco o seis como me quedan a m&iacute;. Nos ponemos contentos cuando un programa estatal a peque&ntilde;a escala parece funcionar bien, nos regocijamos con la m&iacute;nima recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica post pandemia, nos aliviamos cuando lo m&iacute;nimo sigue funcionando. Es el aprendizaje de la adultez, ese de <em>Distancia de rescate</em>, el de seguir viviendo cuando todo se rompe; como estamos haciendo con el cambio clim&aacute;tico, pongamos, como muestra la pel&iacute;cula que lo hacemos con la devastaci&oacute;n ambiental. Pero quiz&aacute;s algunos seamos demasiado adultos; y quiz&aacute;s eso que llaman polarizaci&oacute;n sea la crisis de esa forma de adultez. Quiz&aacute;s haya algo en esa forma de crecer que no va a funcionar m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/seguir-viviendo-rompe_129_8510291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Nov 2021 03:02:41 +0000]]></pubDate>
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