<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - César Vallejo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/cesar-vallejo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - César Vallejo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1036969/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Larrea y Erauso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/larrea-erauso_129_8916482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6981be4d-18f8-4548-a66f-5e7425a88356_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Larrea y Erauso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los últimos años algunos países han empezado el proceso de devolución del patrimonio a sus países y museos de sitio, o por lo menos la reflexión sobre la necesidad de hacerlo.</p></div><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a, despu&eacute;s de una presentaci&oacute;n, se me acerc&oacute; una persona. Quer&iacute;a preguntarme si sab&iacute;a de la relaci&oacute;n entre el poeta vanguardista, republicano exiliado, <strong>Juan Larrea</strong>, y el Museo de Am&eacute;rica de Madrid. Desde que publiqu&eacute; mi &uacute;ltimo libro se me acerca mucha gente del mundo de la arqueolog&iacute;a. &Eacute;l quer&iacute;a hablarme de un saqueo muy poco conocido perpetrado por alguien aparentemente de prestigio, un escritor considerado el primer poeta surrealista espa&ntilde;ol. La colecci&oacute;n de piezas incas de Larrea quiz&aacute; sea la m&aacute;s valiosa y completa, art&iacute;stica y antropol&oacute;gicamente hablando, de esta cultura fuera del continente americano y una de las m&aacute;s importantes del Museo de Am&eacute;rica. 
    </p><p class="article-text">
        Yo hab&iacute;a escuchado por primera vez de Larrea durante mis estudios de filolog&iacute;a en Per&uacute;. Una de las obras que m&aacute;s leemos y estudiamos durante la carrera es la del gran poeta peruano <strong>C&eacute;sar Vallejo</strong> &ndash;este a&ntilde;o se cumplen 100 a&ntilde;os de la publicaci&oacute;n de Trilce, su poemario m&aacute;s revolucionario&ndash; y recuerdo que alg&uacute;n libro de Larrea era parte de la bibliograf&iacute;a cr&iacute;tica que revisamos, as&iacute; como sus cartas al poeta. 
    </p><p class="article-text">
        Larrea y Vallejo <a href="https://confusapatria.wordpress.com/2011/04/10/juan-larrea-y-cesar-vallejo-%E2%80%9Cvoy-a-hablar-de-la-esperanza%E2%80%9D/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se conocen y reconocen en Par&iacute;s en 1924</a>, se hacen grandes amigos y fundan una revista,<em> Favorables, Par&iacute;s, Poema</em>, en cuyo primer n&uacute;mero publican un manifiesto surrealista. Despu&eacute;s de la muerte de Vallejo, Larrea seguir&aacute; difundiendo la obra del peruano que escribi&oacute;: &ldquo;Un cojo pasa dando el brazo a un ni&ntilde;o. &iquest;Voy, despu&eacute;s, a leer a Andr&eacute; Bret&oacute;n?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Seducido por el sentimiento vallejiano y humanista de la vida y despu&eacute;s de recibir una cuantiosa herencia, Larrea viaja al Per&uacute; en 1930 y esta vez queda impactado por su historia y tiene una especie de rapto est&eacute;tico ante las expresiones art&iacute;sticas de las culturas precolombinas en un pa&iacute;s empobrecido. Solo permanece dos meses en Cusco pero consigue contactar con coleccionistas, huaqueros y toda clase de mercaderes de patrimonio que aprovechan el &iacute;mpetu del viajero adinerado. &Eacute;ste no duda en gastar su herencia entera en piezas arqueol&oacute;gicas extraordinarias. 
    </p><p class="article-text">
        En los anales del Museo de Am&eacute;rica puede encontrarse un estudio titulado &ldquo;<a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1012222" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El legado de Juan Larrea</a>&rdquo;, firmado por Jorge Guti&eacute;rrez Bol&iacute;var, en el que se cuenta extensa y detalladamente la manera en que Larrea re&uacute;ne su colecci&oacute;n. Descrito como el &ldquo;cap&iacute;tulo oscuro&rdquo; de su legado y como &ldquo;digno de una novela de aventuras&rdquo;, el autor cuenta c&oacute;mo Larrea burl&oacute; la autoridad peruana para conseguir sacar casi 600 esculturas de arte incaico del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Larrea confes&oacute; varias veces p&uacute;blicamente culpabilidad por haber expoliado al pueblo peruano una parte importante de su patrimonio arqueol&oacute;gico. El espa&ntilde;ol, contin&uacute;a Guti&eacute;rrez Bol&iacute;var, era vigilado por la polic&iacute;a, que estaba avisada de que tratar&iacute;a de sacar la colecci&oacute;n. Ya en estos a&ntilde;os era algo &ldquo;ilegal&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Larrea logr&oacute; escapar facturando los paquetes a nombre de su esposa francesa, despistando a los aduaneros. Las piezas se expondr&aacute;n primero en Par&iacute;s y luego en Madrid, con tal pompa que ir&oacute;nicamente hasta el embajador del Per&uacute; asisti&oacute; al acto. En los a&ntilde;os siguientes, Larrea dejar&aacute; al gobierno republicano el cuidado de su colecci&oacute;n pero con el estallido de la Guerra Civil anunciar&aacute; la entrega simb&oacute;lica de sus tesoros robados (aunque siguieran siendo de su propiedad) &ldquo;al pueblo espa&ntilde;ol&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras el exilio del poeta republicano y surrealista en M&eacute;xico, sin embargo, el franquismo levantar&iacute;a el actual Museo de Am&eacute;rica a donde ir&iacute;an a parar las piezas de la colecci&oacute;n Larrea. De hecho, gracias a ella pudo constituirse como museo y Franco pregonar sus nostalgias coloniales como hace hoy Vox. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy sigue ah&iacute; expuesta y <a href="https://www.culturaydeporte.gob.es/museodeamerica/en/exposiciones/2021-itinerarios/historia-de-un-presente.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la p&aacute;gina del Ministerio de Cultura y Deporte</a> del gobierno socialista de Espa&ntilde;a, en la secci&oacute;n sobre el Museo de Am&eacute;rica, se encuentra rese&ntilde;ada como parte de sus colecciones m&aacute;s importantes, cuantitativa y cualitativamente. Las 562 piezas son impresionantes, incluyen manifestaciones en cer&aacute;mica, madera, piedra y textiles, y siguen lejos de sus territorios originarios por inercia colonial. 
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os algunos pa&iacute;ses han empezado el proceso de devoluci&oacute;n del patrimonio a sus pa&iacute;ses y museos de sitio, o por lo menos la reflexi&oacute;n sobre la necesidad de ello. Espa&ntilde;a est&aacute; a la cola de esos procesos. 
    </p><p class="article-text">
        Cada 12 de octubre la comunidad migrante en Madrid, en especial la de Abya Yala, le recuerda al Estado espa&ntilde;ol esa deuda, la importancia de la reparaci&oacute;n y la memoria hist&oacute;rica tambi&eacute;n con esos pueblos. La repatriaci&oacute;n de bienes culturales saqueados es parte de ese escenario posible. Cuando hablamos de Larrea hablamos de algo que ocurri&oacute; ayer, de un acto de saqueo perpetrado en los a&ntilde;os treinta del siglo XX que sigue impune. 
    </p><p class="article-text">
        Hace poco estuve en Bilbao, en Azkuna Zentroa, viendo la interesante exposici&oacute;n curada por Paul B. Preciado, <a href="https://www.pikaramagazine.com/2022/03/erauso-no-nos-cae-bien/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cabello/Carceller &lsquo;Una voz para Erauso. Ep&iacute;logo para un tiempo trans&rsquo;</a>, una mirada cr&iacute;tica al personaje de la monja alf&eacute;rez, Catalina/Antonio Erauso, quiz&aacute; el primer personaje trans espa&ntilde;ol en ser asimilado, reconocido &ldquo;oficialmente&rdquo; como tal. Gracias, claro, a que era una persona blanca y adinerada que hab&iacute;a participado en la colonizaci&oacute;n de Am&eacute;rica y exterminado ind&iacute;genas, el Papa lo reconoci&oacute; como hombre y le dej&oacute; usar su nombre masculino.
    </p><p class="article-text">
        La muestra por un lado destaca su trasgresi&oacute;n de g&eacute;nero y, por otro, cuestiona su veta colonialista y el retrato cishetero (y racista) que lo coloc&oacute; en la historia como una &ldquo;hero&iacute;na&rdquo; y que mantiene en Donosti una calle con su dead name. En la pel&iacute;cula, que es el n&uacute;cleo de la exposici&oacute;n, un grupo de j&oacute;venes trans que incluye gente racializada, lo pintan como una especie de referente queer oscuro y contradictorio: le reprochan su misoginia y violencia, y le explican sus deseos de desligar hoy masculinidad de violencia e imperialismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras los gobiernos de Espa&ntilde;a siguen haciendo la vista gorda ante ese monumento al expolio que es el Museo de Am&eacute;rica &ndash;el British Museum espa&ntilde;ol&ndash; qu&eacute; refrescante ser&iacute;a que alg&uacute;n escritor o escritora espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea le afeara as&iacute; a lo grande al surrealista Larrea su legendario expolio para sumar al esfuerzo por transformar nuestra relaci&oacute;n con el pasado y el presente. Porque ni lo queer te quita lo racista, ni lo letrado, republicano o humanista lo colonial. 
    </p><p class="article-text">
        <em>GW</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Wiener]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/larrea-erauso_129_8916482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Apr 2022 03:55:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6981be4d-18f8-4548-a66f-5e7425a88356_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="67927" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6981be4d-18f8-4548-a66f-5e7425a88356_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="67927" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Larrea y Erauso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6981be4d-18f8-4548-a66f-5e7425a88356_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arte,César Vallejo,Paul B. Preciado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La leyenda del punk triste]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/leyenda-punk-triste_1_8530447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fcd703f-1d1c-4a41-8f9c-833f9ec831ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La leyenda del punk triste"></p><p class="article-text">
        C&eacute;sar Vallejo, el super poeta peruano, tuvo la mala suerte de escribir un poema sentimental que dej&oacute; entre los in&eacute;ditos despu&eacute;s de morir y que su mujer Georgette public&oacute; despu&eacute;s en un libro que se titul&oacute; <em>Poemas humanos</em>. El poema se llama <em>Piedra negra sobre piedra blanca</em> y narra una premonici&oacute;n que se cumpli&oacute;: &ldquo;Me morir&eacute; en Par&iacute;s con aguacero,/ un d&iacute;a del cual tengo ya el recuerdo/Me morir&eacute; en Par&iacute;s &ndash;y no me corro- tal vez un jueves, como es hoy, de oto&ntilde;o./Jueves ser&aacute; porque hoy, jueves, que proso/ estos versos, los h&uacute;meros me he puesto/ a la mala y, jam&aacute;s como hoy, me he vuelto, / con todo mi camino a verme solo./C&eacute;sar Vallejo ha muerto, le pegaban/ todos sin que &eacute;l les haga nada;/ le daban duro con un palo y duro/ tambi&eacute;n con una soga; son testigos/ los d&iacute;as jueves y los huesos h&uacute;meros, la soledad, la lluvia, los caminos&hellip;&rdquo;. <strong>La imagen de un Vallejo triste y apaleado es la que m&aacute;s prendi&oacute; como recuerdo postal. &iquest;Qui&eacute;n sacar&aacute; a Vallejo de ese lugar de mierda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay determinados escritores o escritoras que quedan presos de ciertas interpretaciones can&oacute;nicas que terminan siendo poco productivas para entrar en sus obras. Le pas&oacute; a Sylvia Plath cuando las feministas ortodoxas se apropiaron de su obra y salieron a perseguir a Ted Hughes hasta abajo de la cama. La obra de Plath, una poes&iacute;a genial, on&iacute;rica, at&aacute;vica y que ten&iacute;a una deuda grande con los poemas de Life Studies de Robert Lowell, termin&oacute; produciendo una acumulaci&oacute;n de papers acad&eacute;micos abominables. Para volver a leer a Sylvia hab&iacute;a que bajarse del mito, porque el mito s&oacute;lo permite la repetici&oacute;n fractal. A Friedrich Nietzsche le pas&oacute; lo mismo hasta que lleg&oacute; Gilles Deleuze y lo sac&oacute; del lugar t&iacute;pico en el que se lo hab&iacute;a tranquilizado: un vitalista precursor del nazismo, un semifil&oacute;sofo fragmentario, poco conceptual, un arist&oacute;crata salvaje de derecha. Entonces el franc&eacute;s publica<em> Nietzsche y la filosof&iacute;a </em>y el maestro alem&aacute;n se convierte en un fil&oacute;sofo del amor fati, un poeta anti llor&oacute;n, un hombre que a&uacute;n con sus cadenas puestas puede ayudar a otros a emanciparse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es probable que algo similar pase ahora con el documental de Peter Jackson sobre Los Beatles y ese viejo tema de que cuando los m&uacute;sicos grabaron y filmaron<em> Let It Be</em> la pasaron p&eacute;simo y estaban por matarse entre ellos. Jackson dio con un mont&oacute;n de horas de grabaci&oacute;n y se sorprendi&oacute; con lo que vio: s&iacute;, hab&iacute;a peleas, situaciones inc&oacute;modas, aburrimiento, pero tambi&eacute;n mucho compa&ntilde;erismo, humor y alegr&iacute;a. Al final los Beatles se separaron pero no se llevaban tan mal, lo cual era ya un clich&eacute; sobre el que se sol&iacute;a volver una y otra vez. Es como esos c&oacute;nyuges que cuando se divorcian ven a su matrimonio como un infierno sin matices.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-ykw5YDTnOMs-3537', 'youtube', 'ykw5YDTnOMs', document.getElementById('yt-ykw5YDTnOMs-3537'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-ykw5YDTnOMs-3537 src="https://www.youtube.com/embed/ykw5YDTnOMs?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        El viernes 15 de abril, cuando C&eacute;sar Vallejo iba a morir, amaneci&oacute; como &eacute;l lo hab&iacute;a previsto en su poema, lluvioso. Vallejo hab&iacute;a entrado en coma, era un hombre joven al que los m&eacute;dicos no le encontraban de qu&eacute; se estaba muriendo. Daniel Titinger &ndash;que ya ha escrito un libro hermoso sobre Julio Ram&oacute;n Ribeyro- ahora dedica varios a&ntilde;os a orbitar la vida del poeta de Santiago de Chuco y da cuenta de ese trabajo en <em>El Hombre m&aacute;s triste</em>, de las ediciones UDP, de Chile. Salvo el t&iacute;tulo, que es un lugar com&uacute;n sobre Vallejo, el libro tiene &ndash;mientras Titinger investiga- un tono de comedia negra que se agradece. Tenemos un perfil narrado por los amigos de amigos que a&uacute;n est&aacute;n vivos y que conocieron&nbsp;a C&eacute;sar Vallejo o a su viuda Georgette. Titinger consigue los informes m&eacute;dicos de Vallejo y se los lleva a un m&eacute;dico peruano que es una eminencia para que &eacute;ste conjeture sobre de qu&eacute; muri&oacute; Vallejo. Ya sabemos c&oacute;mo escribe Vallejo. &iquest;C&oacute;mo escribe Titinger? Cuando decribe a Alverto Aznar&aacute;n, un fan de Vallejo que suele visitar la tumba del poeta en Montparnasse, lo hace de esta manera notable: &ldquo;Tiene un abrigo oscuro encima de dos chompas y apenas un par de camisas debajo, como si llevara ropa de repuesto. Usa una gorra que ha perdido su forma de gorra&nbsp; y s&oacute;lo es una c&aacute;scara marr&oacute;n que cae sobre sus ojos y los oculta. Su barba es blanca y su respiraci&oacute;n est&aacute; alterada como un buffalo&rdquo;. Mucha gente cree que si uno se paga su propia edici&oacute;n del libro, eso est&aacute; mal. Daniel Titinger muestra que esto es una estupidez: Vallejo se pag&oacute; la edici&oacute;n de<em> Los Heraldos Negros</em> y despu&eacute;s volvi&oacute; a hacer lo mismo con esa obra maestra que es <em>Trilce</em>. &iquest;Qu&eacute; significa Trilce? Los que quieren el Vallejo triste y sufrido dicen que el poeta, cuando estuvo preso, se la pasaba bajo un rayo de sol &ndash;como en el neorrealismo italiano- que entraba por la ventana de la celda, repitiendo &ldquo;tres soles, tres soles&rdquo; invocando a febo, que se propiciaba escaso. Pero otros hablan de una idea juguetona vallejiana, que el precio de los ejemplares de venta del libro era de tres soles y Vallejo uni&oacute; las dos palabras y cre&oacute; un neologismo, &ldquo;Trilce&rdquo;, algo muy com&uacute;n en &eacute;l. &iquest;Habr&aacute; alguna chica que se llame Trilce? &iquest;Habr&aacute; alg&uacute;n chico que se llame Trilce? Les parece alguien depresivo e infumable el que empieza el poema n&uacute;mero trece de <em>Trilce </em>con estos versos: &ldquo;Pienso en tu sexo/simplificado el coraz&oacute;n pienso en tu sexo/ Palpo el bot&oacute;n de dicha, est&aacute; en saz&oacute;n/Y muere un sentimiento antiguo/degenerado en seso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y que elige terminar este poema con esta frase l&iacute;rica a la que le da la vuelta: &ldquo;Oh, estruendo mudo/ Odumodneusrtse&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div id="form1" class="bulletin-subscription">
<div id="msg1">
  <h4>Recibí las columnas de Fabián Casas en tu correo</h4>
</div>
<form method="post" name="myForm" autocomplete="off">
<INPUT class="formVal" TYPE="hidden" name="list_id" VALUE="74523e5e53">
<INPUT class="formVal" TYPE="hidden" name="segment" VALUE="f0b70ec0b3">
<div class="mc-field-group">
<input class="formVal mail-input" id="email" type="email" value="" name="email" placeholder="Escribí tu correo">
</div>
<button type="button" class="button send-btn" onclick="validar();">Suscribite</button>
</form>
<div id="msg2">
<small>Es gratuito y podés darte de baja en cualquier momento.</small>
</div>
</div class="bulletin-subscription">
<div id="error1" style="display: none;">
Ha ocurrido un problema, por favor reintente más tarde.
</div>
<div id="error2"  class="bulletin-subscription" style="display: none;">
Debes ingresar tu dirección email.
</div>
<div id="success1"  class="bulletin-subscription"style="display: none;">
¡Listo! Ya estás anotado. En breve comenzarás a recibir periodismo de autor en tu correo.
</div>

<script language="javascript">
function isEmpty(value){return/^\s*$/.test(value);}
function isEmail(value){return/^[a-z0-9_-]+(?:\.[a-z0-9_-]+)*@[a-z0-9_-]+(?:\.[a-z0-9_-]+)*\.[a-z]{1,15}$/i.test(value);}
function validar() {
  el5 = document.getElementById('email');
  var isOk = true;
  if (isEmpty(el5.value)){
    isOk = false;
  }
  if (isOk){
    var elements = document.getElementsByClassName("formVal");
    var formData = new FormData();
    for(var i=0; i<elements.length; i++) {
      formData.append(elements[i].name, elements[i].value);
    }
    console.log(formData);
    var xmlHttp = new XMLHttpRequest();
    var url = 'https://eldiarioar.ar/mchimp';
    xmlHttp.open('POST', url, true);
    // xmlHttp.setRequestHeader('Content-type', 'application/x-www-form-urlencoded');
    xmlHttp.onreadystatechange = function() {
      if(xmlHttp.readyState == 4 && xmlHttp.status == 200) {
        var r = JSON.parse(xmlHttp.responseText);
        if ('result' in r) {
          console.log(r.result);
          el1 = document.getElementById('form1');
          el2 = document.getElementById('success1');
          el3 = document.getElementById('error1');
          el4 = document.getElementById('error2');
          el5 = document.getElementById('msg2');
          el5.style.display = 'none';
          el1.style.display = 'none';
          el3.style.display = 'none';
          el4.style.display = 'none';
          el2.style.display = 'block';
        } else {
          el3 = document.getElementById('error1');
          el4 = document.getElementById('error2');
          el5 = document.getElementById('msg2');
          el5.style.display = 'none';
          el4.style.display = 'none';
          el3.style.display = 'block';
        }
      }
    }
    xmlHttp.send(formData);
	} else {
    el4 = document.getElementById('error2');
    el4.style.display = 'block';
	}
}
</script>
    </figure><p class="article-text">
        En una &eacute;poca trabajaba en una revista de informaci&oacute;n general. A veces los t&iacute;tulos de las notas sal&iacute;an solos: si el art&iacute;culo era sobre un productor de palta, pon&iacute;amos &ldquo;Palta en el cielo&rdquo;. Pero cuando no sab&iacute;amos qu&eacute; poner y quer&iacute;amos resaltar la excelencia de alguien, como, recuerdo, un jugador de polo, pon&iacute;amos &ldquo;El Messi del polo&rdquo;. Y si era un productor de alcaparras &ldquo;El Messi de las alcaparras&rdquo;. Y nos re&iacute;amos. Cuando alguien que no lee poes&iacute;a y trata de leer&nbsp;<em>Trilce </em>y me pregunta, estupefacto, por qu&eacute; me gusta tanto C&eacute;sar Vallejo, le digo que porque es el Messi de la poes&iacute;a latinoamericana. Y si el que me inquiere es un psicobolche progre gelmaniano, le digo que Gelman le afan&oacute; todo a Vallejo y le sugiero que compare el poema que Vallejo escribi&oacute; sobre Pedro Rojas con el que Juan escribi&oacute; sobre Emilio J&aacute;uregui (poemasos los dos).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Daniel Titinger dice que los testigos que entrevista cuentan que Vallejo era un llor&oacute;n. Que era, como Ricardo Dar&iacute;n, de mand&iacute;bula de cristal. &iquest;Eso lo hace un&nbsp; hombre triste? &iquest;Llorar no es una catarsis genial, liberadora? Escribe Vallejo en un poema muy divertido: &ldquo;Un hombre pasa con un pan al hombro/ &iquest;Voy a escribir despu&eacute;s sobre mi doble?/ Otro se sienta, r&aacute;scase, extrae un piojo de su axila, m&aacute;talo/ &iquest;Con qu&eacute; valor hablar del psicoan&aacute;lisis?&rdquo;. Cuando lees a Vallejo te dan ganas r&aacute;pidamente de copiarlo. Escrib&iacute; esto. &ldquo;Cada vez que veo la pel&iacute;cula Billy Elliot , de Stephen Daldry, en la televisi&oacute;n, me emociono y lloro a granel/ &iquest;Soy por eso un hombre triste?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/leyenda-punk-triste_1_8530447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Nov 2021 04:10:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2fcd703f-1d1c-4a41-8f9c-833f9ec831ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="499570" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2fcd703f-1d1c-4a41-8f9c-833f9ec831ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="499570" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La leyenda del punk triste]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2fcd703f-1d1c-4a41-8f9c-833f9ec831ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Poesía,César Vallejo,Peter Jackson,Los Beatles]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
