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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Peter Jackson]]></title>
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      <title><![CDATA[La leyenda del punk triste]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/leyenda-punk-triste_1_8530447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fcd703f-1d1c-4a41-8f9c-833f9ec831ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La leyenda del punk triste"></p><p class="article-text">
        C&eacute;sar Vallejo, el super poeta peruano, tuvo la mala suerte de escribir un poema sentimental que dej&oacute; entre los in&eacute;ditos despu&eacute;s de morir y que su mujer Georgette public&oacute; despu&eacute;s en un libro que se titul&oacute; <em>Poemas humanos</em>. El poema se llama <em>Piedra negra sobre piedra blanca</em> y narra una premonici&oacute;n que se cumpli&oacute;: &ldquo;Me morir&eacute; en Par&iacute;s con aguacero,/ un d&iacute;a del cual tengo ya el recuerdo/Me morir&eacute; en Par&iacute;s &ndash;y no me corro- tal vez un jueves, como es hoy, de oto&ntilde;o./Jueves ser&aacute; porque hoy, jueves, que proso/ estos versos, los h&uacute;meros me he puesto/ a la mala y, jam&aacute;s como hoy, me he vuelto, / con todo mi camino a verme solo./C&eacute;sar Vallejo ha muerto, le pegaban/ todos sin que &eacute;l les haga nada;/ le daban duro con un palo y duro/ tambi&eacute;n con una soga; son testigos/ los d&iacute;as jueves y los huesos h&uacute;meros, la soledad, la lluvia, los caminos&hellip;&rdquo;. <strong>La imagen de un Vallejo triste y apaleado es la que m&aacute;s prendi&oacute; como recuerdo postal. &iquest;Qui&eacute;n sacar&aacute; a Vallejo de ese lugar de mierda?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay determinados escritores o escritoras que quedan presos de ciertas interpretaciones can&oacute;nicas que terminan siendo poco productivas para entrar en sus obras. Le pas&oacute; a Sylvia Plath cuando las feministas ortodoxas se apropiaron de su obra y salieron a perseguir a Ted Hughes hasta abajo de la cama. La obra de Plath, una poes&iacute;a genial, on&iacute;rica, at&aacute;vica y que ten&iacute;a una deuda grande con los poemas de Life Studies de Robert Lowell, termin&oacute; produciendo una acumulaci&oacute;n de papers acad&eacute;micos abominables. Para volver a leer a Sylvia hab&iacute;a que bajarse del mito, porque el mito s&oacute;lo permite la repetici&oacute;n fractal. A Friedrich Nietzsche le pas&oacute; lo mismo hasta que lleg&oacute; Gilles Deleuze y lo sac&oacute; del lugar t&iacute;pico en el que se lo hab&iacute;a tranquilizado: un vitalista precursor del nazismo, un semifil&oacute;sofo fragmentario, poco conceptual, un arist&oacute;crata salvaje de derecha. Entonces el franc&eacute;s publica<em> Nietzsche y la filosof&iacute;a </em>y el maestro alem&aacute;n se convierte en un fil&oacute;sofo del amor fati, un poeta anti llor&oacute;n, un hombre que a&uacute;n con sus cadenas puestas puede ayudar a otros a emanciparse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es probable que algo similar pase ahora con el documental de Peter Jackson sobre Los Beatles y ese viejo tema de que cuando los m&uacute;sicos grabaron y filmaron<em> Let It Be</em> la pasaron p&eacute;simo y estaban por matarse entre ellos. Jackson dio con un mont&oacute;n de horas de grabaci&oacute;n y se sorprendi&oacute; con lo que vio: s&iacute;, hab&iacute;a peleas, situaciones inc&oacute;modas, aburrimiento, pero tambi&eacute;n mucho compa&ntilde;erismo, humor y alegr&iacute;a. Al final los Beatles se separaron pero no se llevaban tan mal, lo cual era ya un clich&eacute; sobre el que se sol&iacute;a volver una y otra vez. Es como esos c&oacute;nyuges que cuando se divorcian ven a su matrimonio como un infierno sin matices.&nbsp;
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        El viernes 15 de abril, cuando C&eacute;sar Vallejo iba a morir, amaneci&oacute; como &eacute;l lo hab&iacute;a previsto en su poema, lluvioso. Vallejo hab&iacute;a entrado en coma, era un hombre joven al que los m&eacute;dicos no le encontraban de qu&eacute; se estaba muriendo. Daniel Titinger &ndash;que ya ha escrito un libro hermoso sobre Julio Ram&oacute;n Ribeyro- ahora dedica varios a&ntilde;os a orbitar la vida del poeta de Santiago de Chuco y da cuenta de ese trabajo en <em>El Hombre m&aacute;s triste</em>, de las ediciones UDP, de Chile. Salvo el t&iacute;tulo, que es un lugar com&uacute;n sobre Vallejo, el libro tiene &ndash;mientras Titinger investiga- un tono de comedia negra que se agradece. Tenemos un perfil narrado por los amigos de amigos que a&uacute;n est&aacute;n vivos y que conocieron&nbsp;a C&eacute;sar Vallejo o a su viuda Georgette. Titinger consigue los informes m&eacute;dicos de Vallejo y se los lleva a un m&eacute;dico peruano que es una eminencia para que &eacute;ste conjeture sobre de qu&eacute; muri&oacute; Vallejo. Ya sabemos c&oacute;mo escribe Vallejo. &iquest;C&oacute;mo escribe Titinger? Cuando decribe a Alverto Aznar&aacute;n, un fan de Vallejo que suele visitar la tumba del poeta en Montparnasse, lo hace de esta manera notable: &ldquo;Tiene un abrigo oscuro encima de dos chompas y apenas un par de camisas debajo, como si llevara ropa de repuesto. Usa una gorra que ha perdido su forma de gorra&nbsp; y s&oacute;lo es una c&aacute;scara marr&oacute;n que cae sobre sus ojos y los oculta. Su barba es blanca y su respiraci&oacute;n est&aacute; alterada como un buffalo&rdquo;. Mucha gente cree que si uno se paga su propia edici&oacute;n del libro, eso est&aacute; mal. Daniel Titinger muestra que esto es una estupidez: Vallejo se pag&oacute; la edici&oacute;n de<em> Los Heraldos Negros</em> y despu&eacute;s volvi&oacute; a hacer lo mismo con esa obra maestra que es <em>Trilce</em>. &iquest;Qu&eacute; significa Trilce? Los que quieren el Vallejo triste y sufrido dicen que el poeta, cuando estuvo preso, se la pasaba bajo un rayo de sol &ndash;como en el neorrealismo italiano- que entraba por la ventana de la celda, repitiendo &ldquo;tres soles, tres soles&rdquo; invocando a febo, que se propiciaba escaso. Pero otros hablan de una idea juguetona vallejiana, que el precio de los ejemplares de venta del libro era de tres soles y Vallejo uni&oacute; las dos palabras y cre&oacute; un neologismo, &ldquo;Trilce&rdquo;, algo muy com&uacute;n en &eacute;l. &iquest;Habr&aacute; alguna chica que se llame Trilce? &iquest;Habr&aacute; alg&uacute;n chico que se llame Trilce? Les parece alguien depresivo e infumable el que empieza el poema n&uacute;mero trece de <em>Trilce </em>con estos versos: &ldquo;Pienso en tu sexo/simplificado el coraz&oacute;n pienso en tu sexo/ Palpo el bot&oacute;n de dicha, est&aacute; en saz&oacute;n/Y muere un sentimiento antiguo/degenerado en seso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y que elige terminar este poema con esta frase l&iacute;rica a la que le da la vuelta: &ldquo;Oh, estruendo mudo/ Odumodneusrtse&rdquo;.&nbsp;
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    </figure><p class="article-text">
        En una &eacute;poca trabajaba en una revista de informaci&oacute;n general. A veces los t&iacute;tulos de las notas sal&iacute;an solos: si el art&iacute;culo era sobre un productor de palta, pon&iacute;amos &ldquo;Palta en el cielo&rdquo;. Pero cuando no sab&iacute;amos qu&eacute; poner y quer&iacute;amos resaltar la excelencia de alguien, como, recuerdo, un jugador de polo, pon&iacute;amos &ldquo;El Messi del polo&rdquo;. Y si era un productor de alcaparras &ldquo;El Messi de las alcaparras&rdquo;. Y nos re&iacute;amos. Cuando alguien que no lee poes&iacute;a y trata de leer&nbsp;<em>Trilce </em>y me pregunta, estupefacto, por qu&eacute; me gusta tanto C&eacute;sar Vallejo, le digo que porque es el Messi de la poes&iacute;a latinoamericana. Y si el que me inquiere es un psicobolche progre gelmaniano, le digo que Gelman le afan&oacute; todo a Vallejo y le sugiero que compare el poema que Vallejo escribi&oacute; sobre Pedro Rojas con el que Juan escribi&oacute; sobre Emilio J&aacute;uregui (poemasos los dos).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Daniel Titinger dice que los testigos que entrevista cuentan que Vallejo era un llor&oacute;n. Que era, como Ricardo Dar&iacute;n, de mand&iacute;bula de cristal. &iquest;Eso lo hace un&nbsp; hombre triste? &iquest;Llorar no es una catarsis genial, liberadora? Escribe Vallejo en un poema muy divertido: &ldquo;Un hombre pasa con un pan al hombro/ &iquest;Voy a escribir despu&eacute;s sobre mi doble?/ Otro se sienta, r&aacute;scase, extrae un piojo de su axila, m&aacute;talo/ &iquest;Con qu&eacute; valor hablar del psicoan&aacute;lisis?&rdquo;. Cuando lees a Vallejo te dan ganas r&aacute;pidamente de copiarlo. Escrib&iacute; esto. &ldquo;Cada vez que veo la pel&iacute;cula Billy Elliot , de Stephen Daldry, en la televisi&oacute;n, me emociono y lloro a granel/ &iquest;Soy por eso un hombre triste?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/leyenda-punk-triste_1_8530447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Nov 2021 04:10:56 +0000]]></pubDate>
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