<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Franco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/franco/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Franco]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1037088/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El difícil retorno de los exiliados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/dificil-retorno-exiliados_1_13152834.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31c022c8-d4ca-4eac-a90c-a7b77deaa472_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1666y448.jpg" width="1200" height="675" alt="El difícil retorno de los exiliados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más allá de las imágenes simbólicas protagonizadas por Rafael Alberti o Tarradellas, el regreso de miles de exiliados antifranquistas estuvo marcado por el desencanto, la soledad y el desarraigo al encontrarse con una España más volcada en olvidar que en reconocer su compromiso democrático.</p><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Es que no se puede decir que estoy feliz?&rdquo;, respondi&oacute; la fil&oacute;sofa Mar&iacute;a Zambrano a los periodistas despu&eacute;s de pisar suelo espa&ntilde;ol, tras m&aacute;s de 45 a&ntilde;os de exilio. Aterriz&oacute; en 1984 procedente de Ginebra (Suiza). La malague&ntilde;a volvi&oacute; a su pa&iacute;s con 80 a&ntilde;os y f&iacute;sicamente muy debilitada. Las cr&oacute;nicas de la &eacute;poca la describen p&aacute;lida y cansada. Acababa de someterse a dos operaciones de cataratas. Tras haber vivido en Cuba, M&eacute;xico, Puerto Rico, Estados Unidos, Francia e Italia, con ese viaje pon&iacute;a fin a un largo exilio, al que le hab&iacute;a costado mucho renunciar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al llegar, busc&oacute; un instante de soledad a pie de pista, tal y como cont&oacute; en sus relatos. Con dificultades para andar, se mantuvo sin apoyos y mir&oacute; a su alrededor, tratando de recuperar una imagen que le conectara con la &uacute;ltima escena que vivi&oacute; en Espa&ntilde;a: un cordero colgado en la espalda de un hombre que esperaba delante de ella en la frontera con Francia. Era 1939. Los dos estaban haciendo cola para que les revisaran la documentaci&oacute;n antes de abandonar su pa&iacute;s, mientras el bando sublevado avanzaba en los &uacute;ltimos meses de la Guerra Civil.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos miramos el cordero y yo&rdquo;, escribi&oacute; m&aacute;s tarde en <em>El saber de la experiencia</em>. &ldquo;Y el hombre sigui&oacute;, y se perdi&oacute; por aquella muchedumbre, por aquella inmensidad que nos esperaba del lado de la libertad&rdquo;. El aliento y la mirada del animal quedaron grabados durante d&eacute;cadas en su memoria. &ldquo;Y yo me dec&iacute;a y hasta creo que llegu&eacute; a dec&iacute;rselo a media voz a alg&uacute;n amigo o a alg&uacute;n enemigo, o a nadie, o al Se&ntilde;or, o a los olivos, que yo no volver&iacute;a a Espa&ntilde;a sino detr&aacute;s de aquel cordero&rdquo;, relat&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cordero sigui&oacute; presente en su vuelta. Para Zambrano, aquella figura se convirti&oacute; en un s&iacute;mbolo de la Espa&ntilde;a &ldquo;inocente&rdquo; que &ldquo;estaba siendo sacrificada&rdquo;. As&iacute; lo interpreta Elena Trapanese, profesora de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid, que destaca el peso simb&oacute;lico y literario de esa escena, aunque matiza que se desconoce hasta qu&eacute; punto el episodio fue real.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escritora quiso evitar que su regreso &ldquo;se instrumentalizase&rdquo;, insiste Trapanese. Fue una de las &uacute;ltimas exiliadas en volver, lo hizo nueve a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte del dictador Francisco Franco. De hecho, el peri&oacute;dico El Pa&iacute;s lleg&oacute; a afirmar que con su retorno finalizaba el exilio espa&ntilde;ol de 1939. Zambrano afront&oacute; esta situaci&oacute;n con &ldquo;una actitud bastante cr&iacute;tica hacia los primeros a&ntilde;os de la Transici&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade la profesora universitaria.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e9e3e8d-3107-4de7-89e9-1dd286831ba9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e9e3e8d-3107-4de7-89e9-1dd286831ba9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e9e3e8d-3107-4de7-89e9-1dd286831ba9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e9e3e8d-3107-4de7-89e9-1dd286831ba9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e9e3e8d-3107-4de7-89e9-1dd286831ba9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e9e3e8d-3107-4de7-89e9-1dd286831ba9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1e9e3e8d-3107-4de7-89e9-1dd286831ba9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El expresidente de la Generalitat Josep Tarradellas, en una fotografía de archivo. EFE"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El expresidente de la Generalitat Josep Tarradellas, en una fotografía de archivo. EFE                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La fil&oacute;sofa regres&oacute; a Espa&ntilde;a con poca salud y cuando el proceso democr&aacute;tico ya estaba en marcha. Otros exiliados volvieron con la esperanza de contribuir activamente a la reconstrucci&oacute;n del pa&iacute;s que hab&iacute;an dejado atr&aacute;s. Despu&eacute;s de d&eacute;cadas defendiendo los valores republicanos desde el extranjero, acumulando experiencia pol&iacute;tica y profesional en sus pa&iacute;ses de acogida, muchos se sintieron totalmente ignorados por los partidos que pilotaban la Transici&oacute;n. Con la excepci&oacute;n de figuras como Rafael Alberti; Dolores Ib&aacute;rruri, la Pasionaria; o Josep Tarradellas, la mayor&iacute;a qued&oacute; al margen de las decisiones clave. Su regreso fue celebrado, pero m&aacute;s como un gesto simb&oacute;lico que como una verdadera reincorporaci&oacute;n. As&iacute; que acabaron convertidos en nombres de calles, placas conmemorativas o bustos institucionales. &ldquo;Los exiliados estuvieron condenados a ser en el mejor de los casos piezas de museos&rdquo;, resume el catedr&aacute;tico de Literatura Espa&ntilde;ola en la Universidad de Barcelona, Jordi Gracia, en su libro <em>A la intemperie</em>, donde analiza la experiencia del retorno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de algunos de los testimonios que dejaron por escrito los exiliados, del relato de sus familiares, del recuerdo de los activistas que acudieron a recibirles y del trabajo de los acad&eacute;micos que hoy contin&uacute;an investigando, elDiario.es recoge en este reportaje el desencanto y el desarraigo que sintieron muchas de aquellas v&iacute;ctimas del franquismo al reencontrarse con una Espa&ntilde;a distinta, m&aacute;s interesada en pasar p&aacute;gina que en reconocer y valorar el compromiso de quienes defendieron los valores democr&aacute;ticos y republicanos desde fuera.
    </p><h2 class="article-text">Un pa&iacute;s ajeno</h2><p class="article-text">
        Sergi P&agrave;mies aterriz&oacute; en Espa&ntilde;a por primera vez en 1971. Ten&iacute;a 11 a&ntilde;os y hasta entonces hab&iacute;a vivido en Par&iacute;s. Para &eacute;l, como para muchos hijos del exilio, Espa&ntilde;a era un pa&iacute;s ajeno, desconocido, que deb&iacute;a convertir en propio. Sus padres, Teresa P&agrave;mies y Gregorio L&oacute;pez Raimundo (responsable del PSUC en la clandestinidad) regresaron despu&eacute;s de 32 a&ntilde;os y se encontraron con &ldquo;una Espa&ntilde;a tardofranquista&rdquo;, como recuerda el escritor. &ldquo;Con muchos s&iacute;ntomas de dictadura pero, hasta que muri&oacute; Franco, con una tremenda actividad cultural y progresista que probablemente empuj&oacute; e influy&oacute; en que las cosas cambiaran&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Integrarse en su nueva vida no fue f&aacute;cil, pero sab&iacute;a que &ldquo;no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s&rdquo;, as&iacute; que se adapt&oacute; &ldquo;r&aacute;pidamente a las circunstancias&rdquo;. Su llegada a Barcelona supuso un primer contacto con la memoria del pasado de sus padres, con aquellos lugares y an&eacute;cdotas que le hab&iacute;an relatado durante a&ntilde;os. Tambi&eacute;n fue el reencuentro de su familia con compa&ntilde;eros de militancia, que se quedaron en Espa&ntilde;a y con los que se reencontraron tras d&eacute;cadas sin verse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La capacidad de adaptaci&oacute;n es una de las m&aacute;s necesarias para los exiliados cuando se marchan y tambi&eacute;n para sus hijos cuando, finalmente, llegamos a un pa&iacute;s que no es el nuestro pero debemos convertir en propio&rdquo;, explica Sergi P&agrave;mies, que recuerda que los hijos del exilio vivieron &ldquo;adoctrinados por el recuerdo permanente&rdquo; de sus familias.
    </p><p class="article-text">
        El caso de P&agrave;mies ilustra c&oacute;mo algunos exiliados lograron mantener viva su actividad literaria fuera de Espa&ntilde;a y c&oacute;mo parte de esa producci&oacute;n art&iacute;stica comenz&oacute; a circular en el pa&iacute;s incluso antes de la muerte del dictador. En 1971, Teresa P&agrave;mies volvi&oacute; a Catalunya gracias al dinero que obtuvo por ganar el Premio Josep Pla por el libro <em>Testamento en Praga</em>, que escribi&oacute; junto a su padre, Tom&agrave;s P&agrave;mies. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la dictadura, esta militante antifranquista comunista, fue homenajeada con uno de los galardones m&aacute;s importantes de la literatura catalana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como explica Jordi Gracia, no hubo que esperar al tardofranquismo para que los espa&ntilde;oles pudiesen leer a sus exiliados: ya en los a&ntilde;os 50 se publicaban libros de autores como Jorge Guill&eacute;n o Luis Cernuda, siempre que fueran textos &ldquo;neutros&rdquo; y sin &ldquo;agresividad pol&iacute;tica&rdquo;. Sin embargo, la censura segu&iacute;a excluyendo a figuras como Rafael Alberti, cuya militancia comunista lo convert&iacute;a en un autor vetado sin margen para excepciones.
    </p><p class="article-text">
        Victoria Kent, la primera espa&ntilde;ola que obtuvo el t&iacute;tulo de doctora en Derecho y una de las tres mujeres con esca&ntilde;o en el Congreso de los Diputados durante la Segunda Rep&uacute;blica, no solo esper&oacute; al fin de la dictadura para volver a visitar Espa&ntilde;a, tambi&eacute;n a la celebraci&oacute;n de las elecciones del 15 de junio de 1977. Su decisi&oacute;n se debi&oacute; al descontento que le provoc&oacute; la negativa del Gobierno de Su&aacute;rez a legalizar en esos comicios la participaci&oacute;n de su partido, Acci&oacute;n Republicana Democr&aacute;tica Espa&ntilde;ola (ARDE). Seg&uacute;n escribe el periodista Miguel &Aacute;ngel Villena en su biograf&iacute;a sobre Kent, ARDE representaba la &ldquo;&uacute;nica opci&oacute;n netamente republicana&rdquo;. En algunos sectores, esta formaci&oacute;n se consideraba m&aacute;s &ldquo;peligrosa que la mism&iacute;sima legalizaci&oacute;n del PCE&rdquo; por su marcado car&aacute;cter antimon&aacute;rquico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afc72688-a0fa-46c5-9101-c4026c956e15_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afc72688-a0fa-46c5-9101-c4026c956e15_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afc72688-a0fa-46c5-9101-c4026c956e15_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afc72688-a0fa-46c5-9101-c4026c956e15_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afc72688-a0fa-46c5-9101-c4026c956e15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afc72688-a0fa-46c5-9101-c4026c956e15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/afc72688-a0fa-46c5-9101-c4026c956e15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>&iexcl;Viva el periodismo pol&iacute;tico!</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Nacida en 1971, Cambio16 revolucion&oacute; el concepto de revista pol&iacute;tica en la Espa&ntilde;a de la dictadura. Entre multas y secuestros, fue fundamental para abrir los caminos de la Transici&oacute;n y lograr el objetivo de la democracia. Esta portada de marzo de 1976 saluda el regreso de los exiliados. Hoy sigue adelante en versi&oacute;n digital: www.cambio16.com.</em>
    </p><h2 class="article-text">Senador en Cortes o al calabozo de Sol</h2><p class="article-text">
        El republicanismo de ARDE se convirti&oacute; en el &ldquo;principal elemento a obstaculizar por parte de aquellos que dise&ntilde;aron la operaci&oacute;n de tr&aacute;nsito de la dictadura a la monarqu&iacute;a&rdquo;, explica Jorge de Hoyos, profesor del Departamento de Historia Contempor&aacute;nea de la UNED. Este docente universitario explica la disparidad entre el protagonismo que se dio a los comunistas en la reconstrucci&oacute;n de la democracia y el que se dio a los militantes republicanos exiliados y cita como ejemplos a Wenceslao Roces, dirigente hist&oacute;rico del PCE, y a Francisco Giral, &ldquo;un liberal reformista que proven&iacute;a de la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza&rdquo;, militante de ARDE y ministro en el &uacute;ltimo Gobierno de la Rep&uacute;blica en el exilio. Ambos eran profesores de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico y, de hecho, coincidieron en el vuelo de vuelta a Espa&ntilde;a, en 1977, pero sus destinos fueron diferentes. Roces entr&oacute; con &ldquo;todas las facilidades&rdquo; y fue senador en las Cortes Constituyentes. Giral fue detenido tras pisar suelo espa&ntilde;ol y retenido en los calabozos de la Puerta del Sol.
    </p><p class="article-text">
        Kent mostr&oacute; su rechazo al veto a ARDE nada m&aacute;s aterrizar. &ldquo;Yo no vine a votar porque no pod&iacute;a hacerlo, ya que no estaba legalizada mi opci&oacute;n&rdquo;, explic&oacute; a los periodistas en el aeropuerto. Tras 38 a&ntilde;os de exilio, pis&oacute; de nuevo suelo espa&ntilde;ol con 85. &ldquo;Fuimos a recibirla con los brazos abiertos&rdquo;, recuerda la abogada laboralista Francisca Sauquillo, que form&oacute; parte de la reducida representaci&oacute;n pol&iacute;tica que acudi&oacute; al aeropuerto, en contraste con el inter&eacute;s medi&aacute;tico que suscit&oacute; la primera visita de Victoria Kent a Espa&ntilde;a desde Nueva York, tras la muerte del dictador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El caso de Kent fue emotivo porque lleg&oacute; el mismo a&ntilde;o en que se produjo la matanza de los abogados de Atocha, en enero de 1977&rdquo;, explica la letrada, que perdi&oacute; en ese asesinato a su hermano Javier. Ante la presi&oacute;n de los grupos de extrema derecha durante aquellos meses, el Gobierno de Su&aacute;rez rode&oacute; de polic&iacute;a el aeropuerto con el fin de que &ldquo;no pasase nada&rdquo;. Para Sauquillo, que ten&iacute;a 34 a&ntilde;os, la figura de esta exiliada era la de una &ldquo;mujer abogada, que hab&iacute;a sido directora general de prisiones y que hab&iacute;a introducido un cierto humanismo en las c&aacute;rceles&rdquo;, algo que considera que, en aquel momento, &ldquo;era muy dif&iacute;cil&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Meses antes, Kent ya hab&iacute;a avisado de que no regresar&iacute;a a Espa&ntilde;a hasta que no existiese &ldquo;una aut&eacute;ntica libertad de opini&oacute;n y de asociaci&oacute;n&rdquo;. Desde su apartamento en la Quinta Avenida de Manhattan, donde compart&iacute;a edificio con Jacqueline Kennedy, reconoc&iacute;a que, a su edad, no le quedaba &ldquo;otra pasi&oacute;n&rdquo; m&aacute;s que Espa&ntilde;a, pero no iba a otorgarles a los partidos que promovieron la Transici&oacute;n esa imagen a cualquier precio. &ldquo;No puedo volver y que me suceda como a Salvador de Madariaga o como al pobre de [Claudio] S&aacute;nchez Albornoz, a quienes les hacen un buen recibimiento y luego les proh&iacute;ben las conferencias y homenajes&rdquo;, avis&oacute;. Y no lo hizo, la directora general de Prisiones y diputada en Cortes durante la II Rep&uacute;blica muri&oacute; en Nueva York a los 95 a&ntilde;os, tras haber vuelto solo una segunda vez a su pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su exilio acomodado, la abogada malague&ntilde;a mantuvo una militancia activa contra el franquismo. En Nueva York fund&oacute; y edit&oacute; la revista <em>Ib&eacute;rica</em>, con colaboradores como Enrique Tierno Galv&aacute;n y Ram&oacute;n J. Sender. Su objetivo era influir en la opini&oacute;n p&uacute;blica estadounidense, especialmente entre pol&iacute;ticos, periodistas y acad&eacute;micos. Con una tirada que, seg&uacute;n explica Villena, lleg&oacute; a distribuir 20.000 ejemplares, a trav&eacute;s de esta publicaci&oacute;n quiso dar a conocer la falta de derechos y libertades, as&iacute; como la represi&oacute;n que se viv&iacute;a en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que muchos exiliados, Kent apenas reconoc&iacute;a su pa&iacute;s cuando fue a visitarlo. Ya no conservaba v&iacute;nculos personales y, en gran medida, Espa&ntilde;a tampoco la recordaba a ella. Aunque fue una mujer pionera durante la Rep&uacute;blica, d&eacute;cadas de franquismo y su exilio en Am&eacute;rica la hab&iacute;an convertido en una &ldquo;anciana desconocida para todos aquellos que hab&iacute;an nacido despu&eacute;s de la Guerra Civil&rdquo;, recuerda el autor de su biograf&iacute;a, Miguel &Aacute;ngel Villena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Madrid que vio y por el que pase&oacute; aquellos d&iacute;as del oto&ntilde;o de 1977 no ten&iacute;a nada que ver con el que ella hab&iacute;a a&ntilde;orado durante tanto tiempo&rdquo;, cont&oacute; Jos&eacute; Mar&iacute;a Calvi&ntilde;o al periodista. En aquel momento, Calvi&ntilde;o era secretario general de ARDE y fue quien acompa&ntilde;&oacute; a la abogada y a su pareja, la fil&aacute;ntropa Louise Crane, en ese primer recorrido por un pa&iacute;s que estaba recuperando la democracia. Aquel reencuentro, como el de otros exiliados, &ldquo;fue un shock&rdquo;, seg&uacute;n detall&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s el dirigente del partido republicano.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n lo fue para Francisco Ayala, que describi&oacute; la Espa&ntilde;a que se encontr&oacute; a su regreso como &ldquo;un pa&iacute;s completamente desconocido&rdquo;. El impacto abarcaba desde lo m&aacute;s superficial, como el asombro del escritor ante la estatura y el aspecto f&iacute;sico de los espa&ntilde;oles &ndash;seg&uacute;n mencion&oacute; en una entrevista en TVE&ndash; hasta en lo m&aacute;s profundo: la desconexi&oacute;n emocional con una sociedad que quer&iacute;a pasar p&aacute;gina. Una Espa&ntilde;a que apostaba por dejar atr&aacute;s lo sucedido en el franquismo, la Guerra Civil y la II Rep&uacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los retornados se acentu&oacute; un sentimiento de desencanto porque sent&iacute;an que la Espa&ntilde;a de los ochenta, marcada por la Transici&oacute;n, la Movida e, incluso, el destape, se alejaba del pa&iacute;s que hab&iacute;an intentado construir en los a&ntilde;os treinta, indica De Hoyos. &ldquo;La configuraci&oacute;n de la democracia fue por otros derroteros que no ten&iacute;a mucho que ver precisamente con aquella construcci&oacute;n de una sociedad m&aacute;s justa y m&aacute;s igualitaria, que de alguna manera estaba en el horizonte de muchos de aquellos exiliados y tambi&eacute;n, c&oacute;mo no, de la Segunda Rep&uacute;blica&rdquo;, rese&ntilde;a el historiador.
    </p><p class="article-text">
        Sergi P&agrave;mies vivi&oacute; ese choque en su casa. Tras una militancia de d&eacute;cadas en el antifranquismo comunista, sus padres no pudieron prever c&oacute;mo se acabar&iacute;a produciendo la Transici&oacute;n. &ldquo;De alg&uacute;n modo, tras muchas d&eacute;cadas descubrieron que la Espa&ntilde;a que hab&iacute;an imaginado durante el exilio y la clandestinidad solo se parec&iacute;a, en parte, a la Espa&ntilde;a real&rdquo;, resume el escritor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La falta de reconocimiento al compromiso pol&iacute;tico de los retornados intensific&oacute; su sentimiento de desarraigo. Para el historiador, y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Carlos Sanz, se encontraron con una Espa&ntilde;a &ldquo;bastante indiferente hacia su historia, donde no hab&iacute;a una memoria del 36&rdquo;. En ese momento, el pa&iacute;s, el Gobierno y la sociedad estaban volcados en &ldquo;la modernizaci&oacute;n&rdquo; y el &ldquo;olvido&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Indiferencia hacia su compromiso pol&iacute;tico</h2><p class="article-text">
        El exilio se abord&oacute; sin una pol&iacute;tica de reconocimiento, de una &ldquo;forma bastante superficial&rdquo;. Fue tratado como un s&iacute;mbolo de reconciliaci&oacute;n nacional, pero en muchos casos se le arrebat&oacute; su esencia ideol&oacute;gica. De esta forma, como a&ntilde;ade De Hoyos, se vaciaron &ldquo;de contenido todos aquellos aspectos que hab&iacute;an representado los elementos esenciales de la propia identidad de esos exiliados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ante la falta de reconocimiento y la indiferencia hacia su compromiso pol&iacute;tico, muchos retornados &ldquo;se sintieron extranjeros en su propio pa&iacute;s&rdquo;, apunta Sanz. Tras d&eacute;cadas de exilio, se dieron cuentan de &ldquo;que, en sentido estricto, no pod&iacute;an volver a Espa&ntilde;a; o la Espa&ntilde;a que ellos esperaban encontrar ya no exist&iacute;a&rdquo;. En sus propios barrios, al volver, hab&iacute;an adquirido una identidad nueva para sus vecinos, que les apodaban como &lsquo;el franc&eacute;s&rsquo;, &lsquo;el alem&aacute;n&rsquo; o &lsquo;el holand&eacute;s&rsquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, muchos emprendieron ese retorno para formar parte de &ldquo;un proceso que nadie sab&iacute;a c&oacute;mo iba a terminar&rdquo;, recuerda Gracia. Aunque se sintieran extra&ntilde;os en su propio pa&iacute;s, reconoc&iacute;an en aquella sociedad una &ldquo;vitalidad&rdquo; que empujaba hacia el cambio democr&aacute;tico. De repente, de cara a las primeras elecciones tras la dictadura, los partidos pol&iacute;ticos comenzaron a tener en cuenta las reivindicaciones de los emigrados y de los retornados. En 1976, el voto exterior se estim&oacute; en m&aacute;s de dos millones de personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s pol&iacute;tico por este colectivo qued&oacute; patente en la Constituci&oacute;n, que recoge expresamente que el &ldquo;Estado velar&aacute; especialmente por la salvaguardia de los derechos econ&oacute;micos y sociales de los trabajadores espa&ntilde;oles en el extranjero y orientar&aacute; su pol&iacute;tica hacia su retorno&rdquo;. Seg&uacute;n los c&aacute;lculos del Instituto Espa&ntilde;ol de la Emigraci&oacute;n, &ldquo;en la etapa 1960-1973 se estima en 900.000 los retornos oficialmente constatados&rdquo;, a &ldquo;los que hay que sumar otra cifra similar o ligeramente superior de los no registrados como emigrantes retornados&rdquo;, explicaba Juan B. Vilar, catedr&aacute;tico de Historia Contempor&aacute;nea en un art&iacute;culo acad&eacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde los primeros gobiernos de la democracia se facilit&oacute; el retorno, como marcaba la Carta Magna, pero &ldquo;no hubo una pol&iacute;tica de reparaci&oacute;n integral a los exiliados&rdquo;, insiste Sanz, que a&ntilde;ade que tras el regreso &ldquo;hubo alg&uacute;n gesto simb&oacute;lico institucional&rdquo;, pero la mayor parte se encontraron &ldquo;m&aacute;s bien silencio, incomodidad, incluso a veces la sensaci&oacute;n de que no eran bien recibidos despu&eacute;s de tanto tiempo&rdquo;. Tras a&ntilde;os esperando el reencuentro con su pa&iacute;s, se dieron cuenta de que, &ldquo;en muchos casos&rdquo;, la &ldquo;sociedad espa&ntilde;ola no los estaba esperando con los brazos abiertos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la gesti&oacute;n emocional, los retornados tuvieron que hacer frente a diferentes problemas. Por un lado, asumir que volv&iacute;an a un pa&iacute;s donde la Transici&oacute;n se estaba impulsando con elementos de continuidad, legitimando la presencia de figuras del franquismo en la futura vida democr&aacute;tica y, con un sector de la sociedad que segu&iacute;a viendo a aquellos que huyeron de la dictadura como los &ldquo;vencidos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay ejemplos de exiliados que consiguieron tener un papel protagonista en la Transici&oacute;n y en la reconstrucci&oacute;n democr&aacute;tica de Espa&ntilde;a. Ah&iacute; est&aacute;n los casos de los comunistas Alberti, la Pasionaria o Rojas que consiguieron un esca&ntilde;o en las Cortes. Tambi&eacute;n est&aacute; el ejemplo de Josep Tarradellas, que volvi&oacute; a Barcelona despu&eacute;s de 38 a&ntilde;os de exilio, y que pon&iacute;a fin al franquismo en Catalunya con aquella frase que pas&oacute; de inmediato a la historia: &ldquo;Ciutadans de Catalunya, ja s&oacute;c aqu&iacute;!&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a la mayor parte de ellos les esperaba el olvido. Se convirtieron en s&iacute;mbolos, fueron homenajeados, pero todo su bagaje internacional y pol&iacute;tico no se tuvo en cuenta. La Transici&oacute;n fue pilotada por la &ldquo;oposici&oacute;n democr&aacute;tica del interior&rdquo; &ndash;como recuerda Sanz&ndash;, j&oacute;venes pol&iacute;ticos, en muchos casos, que fueron los que ocuparon los cargos institucionales. Todos aquellos que hab&iacute;an sufrido la represi&oacute;n del franquismo desde la Guerra Civil y difundieron en sus pa&iacute;ses de acogida los valores republicanos se convirtieron, tal y como explica Jordi Gracia en su libro, en lo que son hoy: r&oacute;tulos de plazas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Galaup]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/dificil-retorno-exiliados_1_13152834.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 03:02:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/31c022c8-d4ca-4eac-a90c-a7b77deaa472_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1666y448.jpg" length="870479" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/31c022c8-d4ca-4eac-a90c-a7b77deaa472_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1666y448.jpg" type="image/jpeg" fileSize="870479" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El difícil retorno de los exiliados]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/31c022c8-d4ca-4eac-a90c-a7b77deaa472_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1666y448.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[España,Franco,exilio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cronología: cómo se gestó la caída de la dictadura franquista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/cronologia-gesto-caida-dictadura-franquista_1_12784244.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7772930-4339-4093-ab55-ff0601cb65da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cronología: cómo se gestó la caída de la dictadura franquista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La represión no logró frenar un impulso que empujó a las élites políticas y económicas a acelerar un tránsito político que culminó en una Constitución con una monarquía parlamentaria que dejó impunes los crímenes franquistas gracias a una amnistía generalizada</p><p class="subtitle">España cumple medio siglo sin Franco en plena ofensiva ultra que lo reivindica
</p></div><p class="article-text">
        En abril de 1974 hab&iacute;a ca&iacute;do la dictadura portuguesa. Y en julio de ese mismo a&ntilde;o, la griega. <strong>La dictadura espa&ntilde;ola, a la muerte de Francisco Franco el 20 de noviembre de 1975, era una verdadera anomal&iacute;a en el contexto europeo.</strong> El dictador muri&oacute; en una cama de hospital con 82 a&ntilde;os, y el r&eacute;gimen que acaudill&oacute; durante cuatro d&eacute;cadas tambi&eacute;n se encontraba agonizante; ya no era viable.
    </p><p class="article-text">
        Y esa falta de viabilidad ten&iacute;a que ver con el contexto hist&oacute;rico de una Europa avanzando en la integraci&oacute;n econ&oacute;mica y militar sobre una base de principios comunes &ndash;CEE y OTAN&ndash;; con el agotamiento de un sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico que era incapaz de responder a la Espa&ntilde;a de 1975 &ndash;huelgas, crisis econ&oacute;micas&ndash;; con la violencia armada de la ultraderecha con el amparo de los poderes del Estado, pero tambi&eacute;n de ETA, GRAPO y FRAP; y con una sociedad que llevaba d&eacute;cadas moviliz&aacute;ndose a favor del cambio desde las calles, los puestos de trabajo, las universidades, la Iglesia y movimientos pol&iacute;ticos y sindicales organizados en el interior, como el PCE y CCOO.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La represi&oacute;n franquista traducida en c&aacute;rcel, torturas y penas de muerte no logr&oacute; frenar un impulso que empuj&oacute; a las &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas a acelerar, &ldquo;de la ley a la ley</strong>&rdquo;, un tr&aacute;nsito pol&iacute;tico que culmin&oacute; en una Constituci&oacute;n con una monarqu&iacute;a parlamentaria que reconoc&iacute;a las &ldquo;nacionalidades y regiones&rdquo; de Espa&ntilde;a, pero que tambi&eacute;n dej&oacute; impunes los cr&iacute;menes franquistas gracias a una amnist&iacute;a generalizada.
    </p><h2 class="article-text">1955</h2><p class="article-text">
        <strong>14 de diciembre. Espa&ntilde;a ingresa en la ONU. </strong>Tras a&ntilde;os de aislamiento por su v&iacute;nculo con los reg&iacute;menes fascistas derrotados en la guerra, Espa&ntilde;a logr&oacute; su admisi&oacute;n en la ONU con el respaldo de EEUU en el contexto de la Guerra Fr&iacute;a. La entrada supuso un paso hacia la legitimaci&oacute;n internacional del franquismo.
    </p><h2 class="article-text">1956</h2><p class="article-text">
        <strong>Nace el movimiento estudiantil antifranquista en la Universidad de San Bernardo (Madrid). </strong>Estallan las primeras protestas de gran calado protagonizadas por universitarios. Algunos de sus l&iacute;deres, como Enrique M&uacute;gica, Tamames o Javier Pradera, ser&iacute;an figuras relevantes en la Transici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Junio. El PCE apuesta por la &ldquo;reconciliaci&oacute;n nacional&rdquo;. </strong>La estrategia aprobada por la direcci&oacute;n del Partido Comunista de Espa&ntilde;a (PCE) en la clandestinidad en junio de 1956 supone un giro y pone los cimientos del marco de acuerdo en el que se desarrollar&aacute; la Transici&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">1957</h2><p class="article-text">
        <strong>Origen de las Comisiones Obreras. </strong>A partir del 53, militantes comunistas, miembros de la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica y otros trabajadores, articulan candidaturas alternativas en las elecciones de los sindicatos verticales, creando comisiones de trabajadores. Aparecen en Barcelona, Madrid, Vizcaya, Asturias, etc.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">1959</h2><p class="article-text">
        <strong>21 de julio. Plan de Estabilizaci&oacute;n econ&oacute;mica. </strong>La dictadura asume el fracaso del r&eacute;gimen aut&aacute;rquico de la posguerra y busca una apertura con la puesta en marcha del Plan de Estabilizaci&oacute;n elaborado por figuras del Opus Dei como Laureano L&oacute;pez Rod&oacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">1959-1961</h2><p class="article-text">
        <strong>&Eacute;xodo rural e industrializaci&oacute;n. </strong>El plan econ&oacute;mico incentiva una migraci&oacute;n masiva del campo a las ciudades y la formaci&oacute;n de un proletariado urbano en polos industriales. Seg&uacute;n el INE, 3.100.000 espa&ntilde;oles se trasladaron del campo a la ciudad en la d&eacute;cada de 1960. El destino se centr&oacute; en Madrid, Barcelona y&nbsp;Pa&iacute;s Vasco.
    </p><h2 class="article-text">1962</h2><p class="article-text">
        <strong>5-8 de junio. &ldquo;Contubernio de M&uacute;nich&rdquo;. </strong>Es la primera gran cita de la oposici&oacute;n, tanto del interior como del exilio: 118 pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles &ndash;salvo del PCE&ndash;, incluyendo a Salvador de Madariaga (ex ministro liberal de la Rep&uacute;blica) y Rodolfo Llopis (PSOE), se re&uacute;nen con el Movimiento Europeo para exigir libertades democr&aacute;ticas. Franco lanza una ofensiva represiva tras la cita, que bautiz&oacute; despectivamente como Contubernio de M&uacute;nich.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09df42f9-0f73-4dc4-9777-ddf3ad96f78a_source-aspect-ratio_50p_1130782.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09df42f9-0f73-4dc4-9777-ddf3ad96f78a_source-aspect-ratio_50p_1130782.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09df42f9-0f73-4dc4-9777-ddf3ad96f78a_source-aspect-ratio_75p_1130782.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09df42f9-0f73-4dc4-9777-ddf3ad96f78a_source-aspect-ratio_75p_1130782.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09df42f9-0f73-4dc4-9777-ddf3ad96f78a_source-aspect-ratio_default_1130782.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09df42f9-0f73-4dc4-9777-ddf3ad96f78a_source-aspect-ratio_default_1130782.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/09df42f9-0f73-4dc4-9777-ddf3ad96f78a_source-aspect-ratio_default_1130782.jpg"
                    alt="VALENCIA, 16/06/1962.- Pancartas contrarias a la reunión celebrada en Munich por la oposición democrática al franquismo, exhibidas en las calles de Valencia, con motivo de la visita del jefe del Estado"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                VALENCIA, 16/06/1962.- Pancartas contrarias a la reunión celebrada en Munich por la oposición democrática al franquismo, exhibidas en las calles de Valencia, con motivo de la visita del jefe del Estado                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">1963</h2><p class="article-text">
        <strong>Abril-Junio. La &lsquo;huelgona&rsquo;. </strong>30.000 mineros asturianos inician una huelga de dos meses. Gracias a CCOO y el PCE, se extendi&oacute; a las cuencas mineras vascas. Franco respondi&oacute; con el estado de excepci&oacute;n, despidos y c&aacute;rcel. Anita Sirgo, Tina P&eacute;rez o Celestina Marr&oacute;n fueron fundamentales para crear redes solidarias para sostener la huelga.
    </p><h2 class="article-text">1965</h2><p class="article-text">
        <strong>Abril. Disoluci&oacute;n del SEU. </strong>El falangista Sindicato Espa&ntilde;ol Universitario (SEU) fue el brazo del r&eacute;gimen en las facultades. En abril del 65, ante su fracaso para frenar las protestas, el Gobierno crea por decreto las Asociaciones Profesionales de Estudiantes (APE) que, aunque integradas en el SEU, significan su reemplazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Agosto. Catedr&aacute;ticos expulsados. </strong>La dictadura ve&iacute;a a algunos profesores como enemigos. En agosto del 65 decidi&oacute; separar &ldquo;definitivamente&rdquo; a los profesores Jos&eacute; Luis L&oacute;pez Aranguren, Agust&iacute;n Garc&iacute;a Calvo &ndash;foto&ndash; y Tierno Galv&aacute;n de la Universidad. Les acusaban de incitar a la subversi&oacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">1967</h2><p class="article-text">
        <strong>Huelgas industriales en Vizcaya. </strong>La huelga en la empresa Laminaci&oacute;n de Bandas en Fr&iacute;o, en Etxebarri, propiedad de Altos Hornos, en Vizcaya, se desarroll&oacute; entre el 30 de noviembre de 1966 hasta el 15 de mayo de 1967 (163 d&iacute;as): fue el conflicto laboral m&aacute;s largo durante el franquismo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">1968</h2><p class="article-text">
        <strong>Protestas estudiantiles inspiradas en el Mayo franc&eacute;s. </strong>Las protestas estudiantiles de rechazo al autoritarismo fueron respondidas por una dura represi&oacute;n policial en Madrid y Barcelona. Los conflictos se vuelven permanentes hasta 1975, con detenciones, torturas y consejos de guerra.
    </p><h2 class="article-text">1969</h2><p class="article-text">
        <strong>Enero. Asesinato de Enrique Ruano. </strong>El 20 de enero del 69, Enrique Ruano mor&iacute;a a manos de la Brigada Pol&iacute;tico Social, la polic&iacute;a pol&iacute;tica de la dictadura franquista. Estudiante y militante del Frente de Liberaci&oacute;n Popular (FLP), es un s&iacute;mbolo de la tortura policial, la manipulaci&oacute;n informativa, la impunidad judicial y la represi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Huelgas en la siderurgia y construcci&oacute;n. </strong>Espa&ntilde;a vivi&oacute; en 1969 un incremento de la conflictividad laboral, con huelgas en la siderurgia y la construcci&oacute;n. Estas huelgas, vinculadas a la lucha obrera, marcaron un per&iacute;odo de tensi&oacute;n social y reflejaron la creciente presi&oacute;n de los trabajadores por cambios pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Julio, Juan Carlos, sucesor de Franco. </strong>Ampar&aacute;ndose en la Ley de Sucesi&oacute;n de 1947, el dictador designa a Juan Carlos como sucesor a t&iacute;tulo de rey. Ante las Cortes, el pr&iacute;ncipe jur&oacute; guardar y hacer guardar las Leyes Fundamentales del Reino y los principios del Movimiento Nacional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/92b1c910-ddd9-49c3-b67e-452602d1d048_source-aspect-ratio_50p_1130784.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/92b1c910-ddd9-49c3-b67e-452602d1d048_source-aspect-ratio_50p_1130784.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/92b1c910-ddd9-49c3-b67e-452602d1d048_source-aspect-ratio_75p_1130784.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/92b1c910-ddd9-49c3-b67e-452602d1d048_source-aspect-ratio_75p_1130784.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/92b1c910-ddd9-49c3-b67e-452602d1d048_source-aspect-ratio_default_1130784.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/92b1c910-ddd9-49c3-b67e-452602d1d048_source-aspect-ratio_default_1130784.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/92b1c910-ddd9-49c3-b67e-452602d1d048_source-aspect-ratio_default_1130784.jpg"
                    alt="Madrid, 23 de julio de 1969.- El Príncipe Don Juan Carlos de Borbón jura ante el pleno de las Cortes, lealtad al Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento y a las Leyes Fundamentales del Reino."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Madrid, 23 de julio de 1969.- El Príncipe Don Juan Carlos de Borbón jura ante el pleno de las Cortes, lealtad al Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento y a las Leyes Fundamentales del Reino.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">1970</h2><p class="article-text">
        <strong>3&ndash;9 de diciembre&nbsp;Proceso de Burgos. </strong>El juicio contra 16 miembros de ETA, organizaci&oacute;n fundada en 1958 y cuya primera v&iacute;ctima mortal fue el guardia civil de tr&aacute;fico Jos&eacute; Pardines en junio de 1968, concluye con seis condenados a penas muerte que acaban siendo conmutadas tras la movilizaci&oacute;n popular y la presi&oacute;n internacional.
    </p><h2 class="article-text">1971</h2><p class="article-text">
        <strong>25 de noviembre. Cierre del Diario Madrid. </strong>Considerado uno de los pocos espacios de prensa aperturista en el tardofranquismo. El cierre provoc&oacute; protestas en el extranjero, fue un s&iacute;mbolo de la falta de libertades y uno de los momentos duros de la Ley de Prensa de Fraga.
    </p><h2 class="article-text">1972</h2><p class="article-text">
        <strong>Junio. Redada contra CCOO: el proceso 1001. </strong>Diez sindicalistas de CCOO, conocidos como los &ldquo;10 de Carabanchel&rdquo;, fueron detenidos cuando celebraban una reuni&oacute;n clandestina en el convento de los Oblatos de Pozuelo de Alarc&oacute;n (Madrid). Fueron acusados de formar la c&uacute;pula de CCOO, &ldquo;una organizaci&oacute;n ilegal&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el juicio, que comenz&oacute; el 20 de diciembre de 1973 en el Tribunal de Orden P&uacute;blico &ndash;d&iacute;a del atentado a Carrero Blanco&ndash; y acab&oacute; en junio de 1974, todos fueron condenados a penas que sumaron 162 a&ntilde;os de c&aacute;rcel. Entre ellos estaban Marcelino Camacho y Nicol&aacute;s Sartorius.
    </p><h2 class="article-text">1973</h2><p class="article-text">
        <strong>20 de diciembre. Atentado contra Carrero Blanco. </strong>ETA mata al presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco, con un coche bomba en Madrid y desestabiliza a la c&uacute;pula del r&eacute;gimen. ETA, sin experiencia en explosivos, cometi&oacute; el magnicidio m&aacute;s espectacular en Espa&ntilde;a. A Carrero le suceder&aacute; Carlos Arias Navarro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ccf67ae1-25e1-4255-8d6e-20d6846d00a6_source-aspect-ratio_50p_1130785.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ccf67ae1-25e1-4255-8d6e-20d6846d00a6_source-aspect-ratio_50p_1130785.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ccf67ae1-25e1-4255-8d6e-20d6846d00a6_source-aspect-ratio_75p_1130785.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ccf67ae1-25e1-4255-8d6e-20d6846d00a6_source-aspect-ratio_75p_1130785.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ccf67ae1-25e1-4255-8d6e-20d6846d00a6_source-aspect-ratio_default_1130785.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ccf67ae1-25e1-4255-8d6e-20d6846d00a6_source-aspect-ratio_default_1130785.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ccf67ae1-25e1-4255-8d6e-20d6846d00a6_source-aspect-ratio_default_1130785.jpg"
                    alt="El atentado de Carrero, primera placa del recuerdo de Madrid a las víctimas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El atentado de Carrero, primera placa del recuerdo de Madrid a las víctimas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>21 de diciembre. &ldquo;Taranc&oacute;n, al pared&oacute;n&rdquo;. </strong>El funeral de Carrero congreg&oacute; a representantes del r&eacute;gimen, como el pr&iacute;ncipe Juan Carlos. Durante el cortejo, el arzobispo de Madrid, Vicente Enrique y Taranc&oacute;n, recibi&oacute; amenazas de grupos ultras por su defensa de la separaci&oacute;n de Iglesia y r&eacute;gimen.
    </p><h2 class="article-text">1974</h2><p class="article-text">
        <strong>2 de marzo. Ejecuci&oacute;n de Salvador Puig Antich. </strong>Militante del MIL (Movimiento Ib&eacute;rico de Liberaci&oacute;n), Puig Antich es ejecutado a garrote vil en Barcelona. Hab&iacute;a sido detenido tras un atraco en una sucursal en Bellver de Cerdanya (Girona). Durante la detenci&oacute;n se produjo un confuso episodio con disparos en el que result&oacute; muerto el polic&iacute;a Francisco Yanguas . Su muerte provoca protestas internacionales y se convierte en otro s&iacute;mbolo de la represi&oacute;n franquista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>11-13 de octubre. Congreso del PSOE en Suresnes. </strong>El congreso celebrado en la localidad francesa de Suresnes ha pasado a la historia por ser el que dio la direcci&oacute;n a los dirigentes del interior frente a la vieja guardia y el exilio, y encumbr&oacute; a Felipe Gonz&aacute;lez en la rejuvenecida c&uacute;pula del partido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc317ed-7ca6-4e12-8a1a-158983dabc0b_source-aspect-ratio_50p_1130786.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc317ed-7ca6-4e12-8a1a-158983dabc0b_source-aspect-ratio_50p_1130786.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc317ed-7ca6-4e12-8a1a-158983dabc0b_source-aspect-ratio_75p_1130786.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc317ed-7ca6-4e12-8a1a-158983dabc0b_source-aspect-ratio_75p_1130786.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc317ed-7ca6-4e12-8a1a-158983dabc0b_source-aspect-ratio_default_1130786.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc317ed-7ca6-4e12-8a1a-158983dabc0b_source-aspect-ratio_default_1130786.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7fc317ed-7ca6-4e12-8a1a-158983dabc0b_source-aspect-ratio_default_1130786.jpg"
                    alt="Presidencia del XXVI Congreso del PSOE, celebrado en Suresnes. François Mitterrand, secretario del PSF interviene en el estrado. Sentados, de izda a dcha: Ronald Balcomb, secretario de la Internacional Socialista, José Martínez Cobos,  Alfonso Guerra, Manuel Garnacho y Fabián Ramón. EFE/jgb"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Presidencia del XXVI Congreso del PSOE, celebrado en Suresnes. François Mitterrand, secretario del PSF interviene en el estrado. Sentados, de izda a dcha: Ronald Balcomb, secretario de la Internacional Socialista, José Martínez Cobos,  Alfonso Guerra, Manuel Garnacho y Fabián Ramón. EFE/jgb                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">1975</h2><p class="article-text">
        <strong>27 de septiembre. Fusilamientos del FRAP y ETA. </strong>Cinco militantes antifranquistas, tres del FRAP y dos de ETA, son ejecutados tras pasar por consejos de guerra. Franco&nbsp;mor&iacute;a matando. La comunidad internacional reacciona con indignaci&oacute;n y Aute compondr&aacute; &lsquo;Al Alba&rsquo; en homenaje a los &uacute;ltimos ejecutados por el franquismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Octubre&ndash;noviembre. Huelgas obreras en torno a la muerte de Franco. </strong>Se dio un per&iacute;odo de intensas huelgas (SEAT, Ensidesa, CAF, Baz&aacute;n&hellip;) impulsadas por sindicatos como CCOO, evidenciando la presi&oacute;n popular contra la dictadura y la exigencia de amnist&iacute;a y libertades pol&iacute;ticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>6 de noviembre. Marcha Verde sobre el S&aacute;hara Occidental&nbsp;. </strong>El rey Hassan II de Marruecos lanza la Marcha Verde, una movilizaci&oacute;n de 350.000 civiles para ocupar el S&aacute;hara Occidental, entonces territorio espa&ntilde;ol. El r&eacute;gimen franquista, en crisis por la inminente muerte de Franco, ordena a sus tropas no intervenir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>20 de noviembre. Muerte de Franco. </strong>Se abre un periodo de transici&oacute;n que pretende ser tutelado por el franquismo sin Franco, encarnado en presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro (en la imagen), el ej&eacute;rcito y la oligarqu&iacute;a pol&iacute;tica y econ&oacute;mica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b16573d2-17f4-48ee-b2e9-fbfda8ad1aa8_source-aspect-ratio_50p_1130787.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b16573d2-17f4-48ee-b2e9-fbfda8ad1aa8_source-aspect-ratio_50p_1130787.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b16573d2-17f4-48ee-b2e9-fbfda8ad1aa8_source-aspect-ratio_75p_1130787.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b16573d2-17f4-48ee-b2e9-fbfda8ad1aa8_source-aspect-ratio_75p_1130787.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b16573d2-17f4-48ee-b2e9-fbfda8ad1aa8_source-aspect-ratio_default_1130787.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b16573d2-17f4-48ee-b2e9-fbfda8ad1aa8_source-aspect-ratio_default_1130787.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b16573d2-17f4-48ee-b2e9-fbfda8ad1aa8_source-aspect-ratio_default_1130787.jpg"
                    alt="MADRID, 20/11/1975.- Capilla ardiente de Francisco Franco instalada en el Palacio Real."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                MADRID, 20/11/1975.- Capilla ardiente de Francisco Franco instalada en el Palacio Real.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>22 de noviembre. Proclamaci&oacute;n de Juan Carlos I. </strong>Dos d&iacute;as despu&eacute;s de la muerte de Franco, es proclamado rey ante las Cortes en una ceremonia donde se presenta como continuador del franquismo reformista. &ldquo;Una figura excepcional entra en la Historia&rdquo;, dijo Juan Carlos sobre el dictador, al que afirm&oacute; recordar &ldquo;con respeto y gratitud&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>29 de noviembre. Indulto real. </strong>Nueve d&iacute;as despu&eacute;s de la muerte de Franco, el rey Juan Carlos I decreta un indulto con motivo de su proclamaci&oacute;n. Se libera a 5.655 personas, entre ellas numerosos presos pol&iacute;ticos como Marcelino Camacho y otros dirigentes de CCOO condenados en el proceso 1001.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7d94a82-2782-46cf-b116-77f23c44f6e3_source-aspect-ratio_50p_1130788.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7d94a82-2782-46cf-b116-77f23c44f6e3_source-aspect-ratio_50p_1130788.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7d94a82-2782-46cf-b116-77f23c44f6e3_source-aspect-ratio_75p_1130788.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7d94a82-2782-46cf-b116-77f23c44f6e3_source-aspect-ratio_75p_1130788.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7d94a82-2782-46cf-b116-77f23c44f6e3_source-aspect-ratio_default_1130788.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7d94a82-2782-46cf-b116-77f23c44f6e3_source-aspect-ratio_default_1130788.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e7d94a82-2782-46cf-b116-77f23c44f6e3_source-aspect-ratio_default_1130788.jpg"
                    alt="MADRID, 30/11/1975.- El dirigente de CC.OO. condenado en el &quot;Proceso 1001&quot;, Marcelino Camacho, acompañado de su esposa, Josefina Samper, atiende una de la numerosas llamadas de teléfono que recibió en su domicilio, con motivo de la salida de prisión del dirigente sindical, en aplicación de un indulto real."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                MADRID, 30/11/1975.- El dirigente de CC.OO. condenado en el &quot;Proceso 1001&quot;, Marcelino Camacho, acompañado de su esposa, Josefina Samper, atiende una de la numerosas llamadas de teléfono que recibió en su domicilio, con motivo de la salida de prisión del dirigente sindical, en aplicación de un indulto real.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>6 de diciembre Primer Gobierno de Juan Carlos. </strong>El rey nombra a destacadas figuras del llamado entonces &ldquo;reformismo&rdquo; como Manuel Fraga Iribarne, Jos&eacute; Mar&iacute;a de Areilza y Antonio Garrigues y D&iacute;az Ca&ntilde;abate, incluidos los calificados como &ldquo;reformistas azules&rdquo;, Adolfo Su&aacute;rez y Rodolfo Mart&iacute;n Villa. Adem&aacute;s, nombra a Torcuato Fern&aacute;ndez-Miranda &ndash;en la imagen&ndash; presidente de las Cortes. Es un hombre del r&eacute;gimen, partidario de ir &ldquo;de la ley a la ley a trav&eacute;s de la ley&rdquo; para llegar a un sistema homologable por medio de la reforma de las Leyes Fundamentales de la dictadura.
    </p><h2 class="article-text">1975-1982</h2><p class="article-text">
        <strong>Violencia pol&iacute;tica.</strong> Entre el 20-N del 75 y el triunfo del PSOE en octubre del 82, hubo al menos 591 muertos por violencia pol&iacute;tica, seg&uacute;n los estudios de S&aacute;nchez Soler. Sumando ETA &ndash;mataron a 340 personas entre 1976 y 1982&ndash;, terrorismo de extrema derecha, GRAPO y manifestaciones con cargas policiales con muertos y heridos.
    </p><h2 class="article-text">1976</h2><p class="article-text">
        <strong>Oleada huelgu&iacute;stica</strong>. En 1976 se produjo una explosi&oacute;n de huelgas que afectaron a f&aacute;bricas, servicios p&uacute;blicos y hasta el cine, a favor de la amnist&iacute;a, la autonom&iacute;a regional, las libertades sindicales y la subida salarial en un contexto econ&oacute;mico agravado por la crisis del petr&oacute;leo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>15 de enero.</strong>&nbsp;Primera gran manifestaci&oacute;n feminista no autorizada en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        <strong>15 de enero de 1976</strong>. Unas 4.000 mujeres se manifiestan en Madrid para denunciar la discriminaci&oacute;n laboral, pol&iacute;tica, social y cultural que sufr&iacute;an. La protesta, no autorizada, fue una de las primeras grandes acciones p&uacute;blicas del movimiento feminista en la Espa&ntilde;a postfranquista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/009be00f-706d-4cc2-bb36-760b3fe1b81f_source-aspect-ratio_50p_1130789.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/009be00f-706d-4cc2-bb36-760b3fe1b81f_source-aspect-ratio_50p_1130789.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/009be00f-706d-4cc2-bb36-760b3fe1b81f_source-aspect-ratio_75p_1130789.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/009be00f-706d-4cc2-bb36-760b3fe1b81f_source-aspect-ratio_75p_1130789.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/009be00f-706d-4cc2-bb36-760b3fe1b81f_source-aspect-ratio_default_1130789.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/009be00f-706d-4cc2-bb36-760b3fe1b81f_source-aspect-ratio_default_1130789.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/009be00f-706d-4cc2-bb36-760b3fe1b81f_source-aspect-ratio_default_1130789.jpg"
                    alt="15-1-1976. Imágenes de la manifestación feminista en Madrid."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                15-1-1976. Imágenes de la manifestación feminista en Madrid.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>3 de marzo. Matanza de Vitoria.</strong> La polic&iacute;a irrumpe en una asamblea obrera en la iglesia de San Francisco de As&iacute;s y dispara gases y fuego real. Mueren cinco trabajadores y hay m&aacute;s de 100 heridos. Nadie es juzgado hasta que, d&eacute;cadas despu&eacute;s, se persiguiera penalmente a miembros de aquel Consejo de Ministros, como Rodolfo Mart&iacute;n Villa, entonces ministro de Relaciones Sindicales y posteriormente, del Interior. Procesado tiempo despu&eacute;s en Argentina por estos hechos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marzo&ndash;abril. Reorganizaci&oacute;n de la oposici&oacute;n: la &lsquo;Platajunta&rsquo;.</strong> Se multiplican las reuniones clandestinas de partidos y sindicatos a&uacute;n ilegales y se crean estructuras unitarias como la Coordinadora Democr&aacute;tica (Platajunta), que agrupa al PCE, al PSOE y sus entornos. Se impone la estrategia de la ruptura pactada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Marzo. &lsquo;El abrazo&rsquo;, de Juan Genov&eacute;s.</strong> La obra es pintada en marzo del 76 como encargo de Amnist&iacute;a Internacional para una campa&ntilde;a por los presos pol&iacute;ticos. Se convierte en un s&iacute;mbolo de unidad democr&aacute;tica. En 2003 se erigi&oacute; una escultura inspirada en el cuadro junto al lugar de la masacre de Atocha.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4 de mayo. Nace El Pa&iacute;s.</strong> Vinculado a sectores reformistas, tendr&aacute; un papel crucial en la construcci&oacute;n de la Cultura de la Transici&oacute;n. En marzo hab&iacute;a aparecido Intervi&uacute;, reflejo de los nuevos tiempos pol&iacute;ticos con el destape y el periodismo de investigaci&oacute;n. En octubre de ese a&ntilde;o saldr&iacute;a Diario 16.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9 de mayo. Asesinatos de Montejurra.</strong> En el acto anual del carlismo, pistoleros de ultraderecha asesinan a dos asistentes dos meses despu&eacute;s de los sucesos de Vitoria, lo que se interpret&oacute; como un escarmiento del b&uacute;nker franquista al carlismo por situarse a favor de la Transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5 de julio. El Rey nombra a Su&aacute;rez presidente del Gobierno.</strong> Falangista y hasta entonces ministro-secretario general del Movimiento Nacional, es un pol&iacute;tico cercano a la monarqu&iacute;a e impulsar&aacute; la Ley para la Reforma Pol&iacute;tica, clave para desmontar el franquismo institucional.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90d1c142-5b06-4635-bde6-b71183049b81_source-aspect-ratio_50p_1130790.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90d1c142-5b06-4635-bde6-b71183049b81_source-aspect-ratio_50p_1130790.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90d1c142-5b06-4635-bde6-b71183049b81_source-aspect-ratio_75p_1130790.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90d1c142-5b06-4635-bde6-b71183049b81_source-aspect-ratio_75p_1130790.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90d1c142-5b06-4635-bde6-b71183049b81_source-aspect-ratio_default_1130790.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90d1c142-5b06-4635-bde6-b71183049b81_source-aspect-ratio_default_1130790.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/90d1c142-5b06-4635-bde6-b71183049b81_source-aspect-ratio_default_1130790.jpg"
                    alt="Madrid, 5-7-1976.- Adolfo Suárez jura su cargo de Presidente del Gobierno en un acto presidido por el Rey Juan Carlos en el Palacio de la Zarzuela. En la foto, Suárez saluda al presidente del Consejo del Reino y de las Cortes, Torcuato Fernández Miranda (d), en presencia del rey Juan Carlos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Madrid, 5-7-1976.- Adolfo Suárez jura su cargo de Presidente del Gobierno en un acto presidido por el Rey Juan Carlos en el Palacio de la Zarzuela. En la foto, Suárez saluda al presidente del Consejo del Reino y de las Cortes, Torcuato Fernández Miranda (d), en presencia del rey Juan Carlos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>8 de Julio. &lsquo;&iexcl;Qu&eacute; error, qu&eacute; inmenso error!&rsquo;.</strong> Publicado en El Pa&iacute;s el 8 de julio del 76, el historiador Ricardo de la Cierva expresa su desacuerdo con el nombramiento de Su&aacute;rez por considerar que representa la continuaci&oacute;n del franquismo. El art&iacute;culo recuerda al escrito por Ortega en 1930 en El Sol, titulado el &ldquo;Error Berenguer&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>21 de julio. Legalizaci&oacute;n parcial del derecho de reuni&oacute;n.</strong> Primera medida aperturista de Su&aacute;rez, por la cual se permiten algunas manifestaciones previa autorizaci&oacute;n, el derecho de reuni&oacute;n, propaganda y asociaci&oacute;n. El 30 se aprob&oacute; una primera amnist&iacute;a para delitos no de sangre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>11 de septiembre. Primera Diada desde la Rep&uacute;blica.</strong> Cerca de un mill&oacute;n de personas sale a la calle para reivindicar el sentimiento nacionalista catal&aacute;n en una movilizaci&oacute;n autorizada por el Gobierno tras 40 a&ntilde;os de prohibici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>15 de diciembre. Refer&eacute;ndum sobre la Ley para la Reforma Pol&iacute;tica.</strong> Presentada en septiembre y aprobaba por las Cortes el 18 de noviembre, en lo que se vino a llamar un &ldquo;harakiri&rdquo;, Su&aacute;rez consigue el apoyo del 94,2% de los votos. Comienza as&iacute; formalmente el desmontaje del aparato legal franquista.
    </p><h2 class="article-text">1977</h2><p class="article-text">
        <strong>24 de enero. Matanza de Atocha.</strong> La extrema derecha asesina a cinco abogados laboralistas vinculados al PCE y a CCOO en su despacho en la calle de Atocha, en Madrid. El crimen conmociona al pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>27 de enero. Multitudinario entierro de los abogados de Atocha.</strong> M&aacute;s de 100.000 personas marchan en silencio en Madrid. Es una de las primeras grandes manifestaciones toleradas de la oposici&oacute;n de izquierdas por el Gobierno y refuerzan la imagen de madurez democr&aacute;tica de la izquierda.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9106cca6-c161-4c87-af42-0096e11ae169_source-aspect-ratio_50p_1130791.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9106cca6-c161-4c87-af42-0096e11ae169_source-aspect-ratio_50p_1130791.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9106cca6-c161-4c87-af42-0096e11ae169_source-aspect-ratio_75p_1130791.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9106cca6-c161-4c87-af42-0096e11ae169_source-aspect-ratio_75p_1130791.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9106cca6-c161-4c87-af42-0096e11ae169_source-aspect-ratio_default_1130791.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9106cca6-c161-4c87-af42-0096e11ae169_source-aspect-ratio_default_1130791.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9106cca6-c161-4c87-af42-0096e11ae169_source-aspect-ratio_default_1130791.jpg"
                    alt="Archivo - Entierro de los abogados laboralistas asesinados en Atocha."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Archivo - Entierro de los abogados laboralistas asesinados en Atocha.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>8&ndash;10 de febrero. Decreto-ley sobre asociaciones pol&iacute;ticas y legalizaci&oacute;n de partidos.</strong> El Gobierno aprueba el Decreto-ley que reforma la Ley de Asociaciones Pol&iacute;ticas, permitiendo por primera vez la legalizaci&oacute;n de partidos en Espa&ntilde;a desde la Guerra Civil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9 de abril. Legalizaci&oacute;n&nbsp;del PCE.</strong> El S&aacute;bado Santo, el Gobierno Su&aacute;rez legaliza el Partido Comunista de Espa&ntilde;a por decreto-ley, ante la oposici&oacute;n militar y del b&uacute;nker franquista. La legalizaci&oacute;n era clave para la participaci&oacute;n en unas elecciones generales que se producir&iacute;an dos meses despu&eacute;s, el 15 de junio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>16 de abril. El PCE asume la monarqu&iacute;a.</strong> Carrillo y la direcci&oacute;n del PCE aparecen ante la prensa con una bandera espa&ntilde;ola y aceptando la monarqu&iacute;a parlamentaria como marco para la transici&oacute;n, renunciando a la rep&uacute;blica. El giro pol&iacute;tico pretend&iacute;a facilitar el pacto constitucional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>27 de abril. Legalizaci&oacute;n de UGT y CCOO.</strong> El Gobierno legaliza a la Uni&oacute;n General de Trabajadores, sindicato vinculado al PSOE y fundado en 1888 por Pablo Iglesias Posse. Ese mismo d&iacute;a tambi&eacute;n se reconoce oficialmente a Comisiones Obreras, vinculada al PCE, que hab&iacute;a operado en la clandestinidad desde los 60.
    </p><p class="article-text">
        <strong>13 de mayo. Regreso de Dolores Ib&aacute;rruri, &lsquo;Pasionaria&rsquo;.</strong> La hist&oacute;rica dirigente comunista regresa a Espa&ntilde;a desde Mosc&uacute;. Su figura simboliza la continuidad entre el exilio y la nueva etapa. En junio del 77, ser&aacute; elegida diputada por Asturias, el mismo esca&ntilde;o que ocupo en 1936.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/965ef646-86a2-4ff7-a9c8-4c07d47c3e79_source-aspect-ratio_50p_1130792.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/965ef646-86a2-4ff7-a9c8-4c07d47c3e79_source-aspect-ratio_50p_1130792.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/965ef646-86a2-4ff7-a9c8-4c07d47c3e79_source-aspect-ratio_75p_1130792.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/965ef646-86a2-4ff7-a9c8-4c07d47c3e79_source-aspect-ratio_75p_1130792.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/965ef646-86a2-4ff7-a9c8-4c07d47c3e79_source-aspect-ratio_default_1130792.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/965ef646-86a2-4ff7-a9c8-4c07d47c3e79_source-aspect-ratio_default_1130792.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/965ef646-86a2-4ff7-a9c8-4c07d47c3e79_source-aspect-ratio_default_1130792.jpg"
                    alt="Imagen de archivo de Dolores Ibárruri, La Pasionaria, saludando puño en alto. EFE"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de archivo de Dolores Ibárruri, La Pasionaria, saludando puño en alto. EFE                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>14 de mayo. Juan de Borb&oacute;n renuncia a sus derechos din&aacute;sticos.</strong> En una ceremonia privada en La Zarzuela, Juan de Borb&oacute;n, conde de Barcelona y padre de Juan Carlos I, renuncia a sus derechos a la Corona. Con este gesto se cierra el conflicto din&aacute;stico abierto desde que Alfonso XIII abdic&oacute; en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <strong>15 de junio. Elecciones generales.</strong> Primeras elecciones desde 1936. Gana la UCD de Su&aacute;rez, seguida por el PSOE, liderado por Felipe Gonz&aacute;lez, encumbrado un a&ntilde;o antes en Suresnes; mientras que el PCE, principal partido del antifranquismo y encabezado por los referentes de la Rep&uacute;blica, queda relegado al tercer lugar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>26 de junio. Primera manifestaci&oacute;n del movimiento LGTBI en Espa&ntilde;a.</strong> El Front d&rsquo;Alliberament Gai de Catalunya (FAGC) convoc&oacute; en las Ramblas la primera manifestaci&oacute;n en defensa de los derechos de gays y lesbianas. Una movilizaci&oacute;n reprimida por la polic&iacute;a que marc&oacute; el inicio p&uacute;blico del activismo LGTBI.
    </p><p class="article-text">
        <strong>28 de julio. Espa&ntilde;a solicita su ingreso en las Comunidades Europeas.</strong> El Gobierno de Su&aacute;rez presenta la solicitud oficialmente. Se abre as&iacute; un largo proceso de negociaci&oacute;n que culmina con la firma de adhesi&oacute;n en 1985 para la entrada el 1 de enero de 1986.
    </p><p class="article-text">
        <strong>20 de septiembre. Atentado contra la revista &lsquo;El Papus&rsquo; en Barcelona.</strong> Una bomba explota en la redacci&oacute;n de la revista sat&iacute;rica &lsquo;El Papus&rsquo;, vinculada a la izquierda y cr&iacute;tica con el franquismo, en Barcelona. Muri&oacute; el conserje, Juan Pe&ntilde;alver Sandoval, y 17 resultaron heridos. El atentado evidencia la violencia ultraderechista contra la libertad de expresi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/47846ec9-784d-4d64-a92d-57deae0ebe9d_source-aspect-ratio_50p_1130793.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/47846ec9-784d-4d64-a92d-57deae0ebe9d_source-aspect-ratio_50p_1130793.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/47846ec9-784d-4d64-a92d-57deae0ebe9d_source-aspect-ratio_75p_1130793.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/47846ec9-784d-4d64-a92d-57deae0ebe9d_source-aspect-ratio_75p_1130793.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/47846ec9-784d-4d64-a92d-57deae0ebe9d_source-aspect-ratio_default_1130793.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/47846ec9-784d-4d64-a92d-57deae0ebe9d_source-aspect-ratio_default_1130793.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/47846ec9-784d-4d64-a92d-57deae0ebe9d_source-aspect-ratio_default_1130793.jpg"
                    alt="ATENTADO CONTRA &quot;EL PAPUS&quot;. BARCELONA, 20/09/77.-Restos de la redacción de la revista satírica &quot;El Papus&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                ATENTADO CONTRA &quot;EL PAPUS&quot;. BARCELONA, 20/09/77.-Restos de la redacción de la revista satírica &quot;El Papus&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>14 de octubre. Aprobaci&oacute;n de la Ley de Amnist&iacute;a.</strong> La ley permite liberar a miles de presos pol&iacute;ticos, pero, al mismo tiempo, impedir&aacute; juzgar los cr&iacute;menes del franquismo, algo que con el tiempo se convirti&oacute; en un freno para la reparaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>23 de octubre. Regreso de Tarradellas.</strong> El president en el exilio, Josep Tarradellas (ERC), regresa a Catalunya. &ldquo;Ciutadans de Catalunya, ja s&oacute;c aqu&iacute;&rdquo;. La Generalitat provisional se hab&iacute;a restablecido por decreto el 29 de septiembre de 1977 &ndash;el Estatut llegar&iacute;a en 1979&ndash;, presidida por Tarradellas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>25 de octubre. Pactos de la Moncloa.</strong> Fueron dos acuerdos, uno sobre la econom&iacute;a, que sent&oacute; las bases del sistema econ&oacute;mico espa&ntilde;ol tras la dictadura; y otro sobre &ldquo;la actuaci&oacute;n jur&iacute;dica y pol&iacute;tica&rdquo;, preludio de los marcos legislativos que vinieron despu&eacute;s. Los pactos aseguraron la paz social en tiempos de crisis y gran conflictividad laboral, y sentaron las bases para el pacto de la Constituci&oacute;n de 1978. El paro lleg&oacute; a alcanzar el 25%, la devaluaci&oacute;n de la peseta, un 25%; los tipos de inter&eacute;s, entre el 10% y el 20% y la inflaci&oacute;n, al 26,5%.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4 de diciembre. Gran manifestaci&oacute;n por la autonom&iacute;a andaluza.</strong> Multitudinaria protesta en todas las capitales andaluzas. En M&aacute;laga, la polic&iacute;a dispara y mata al joven Manuel Jos&eacute; Garc&iacute;a Caparr&oacute;s &ndash;foto&ndash;, quien se convierte en s&iacute;mbolo del andalucismo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03f8b44c-c5e4-441a-aee1-529060780696_source-aspect-ratio_50p_1130794.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03f8b44c-c5e4-441a-aee1-529060780696_source-aspect-ratio_50p_1130794.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03f8b44c-c5e4-441a-aee1-529060780696_source-aspect-ratio_75p_1130794.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03f8b44c-c5e4-441a-aee1-529060780696_source-aspect-ratio_75p_1130794.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/03f8b44c-c5e4-441a-aee1-529060780696_source-aspect-ratio_default_1130794.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/03f8b44c-c5e4-441a-aee1-529060780696_source-aspect-ratio_default_1130794.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/03f8b44c-c5e4-441a-aee1-529060780696_source-aspect-ratio_default_1130794.jpg"
                    alt="CÁDIZ, 04/12/11977. Manifestación para pedir la autonomía plena para Andalucia convocada por unanimidad por todas las fuerzas políticas y sociales."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                CÁDIZ, 04/12/11977. Manifestación para pedir la autonomía plena para Andalucia convocada por unanimidad por todas las fuerzas políticas y sociales.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>30 de diciembre. Consejo General Vasco.</strong> El Gobierno crea la entidad preauton&oacute;mica vasca. Entre abril y octubre de 1978 se crean las de Galicia, Asturias, Castilla y Le&oacute;n, Arag&oacute;n, Castilla-La Mancha, Pa&iacute;s Valenciano, Extremadura, Andalucia, Murcia, Baleares y Canarias.
    </p><h2 class="article-text">1977-1985</h2><p class="article-text">
        <strong>Auge del cine quinqui.</strong> El cine quinqui retrata la marginaci&oacute;n juvenil en barrios obreros. Eloy de la Iglesia y Jos&eacute; Antonio de la Loma filman a int&eacute;rpretes no profesionales como El Torete o El Vaquilla, reflejando paro, hero&iacute;na y desesperanza social y suponen un testimonio crudo del fracaso del sistema en las periferias.
    </p><h2 class="article-text">1978</h2><p class="article-text">
        <strong>19 de septiembre. Fundaci&oacute;n de Converg&egrave;ncia i Uni&oacute; (CiU)</strong>. Converg&egrave;ncia i Uni&oacute; (CiU) se constituye como coalici&oacute;n electoral entre Converg&egrave;ncia Democr&agrave;tica de Catalunya (CDC), liderada por Jordi Pujol, y Uni&oacute; Democr&agrave;tica de Catalunya (UDC), presidida por Miquel Coll. Representa al catalanismo conservador y democristiano, y se convertir&aacute; en fuerza hegem&oacute;nica en Catalunya durante d&eacute;cadas hasta implosionar por los casos de corrupci&oacute;n y la deriva independentista que culmina en el 1 de octubre de 2017.
    </p><p class="article-text">
        <strong>30 de octubre. Atentado contra el diario &lsquo;El Pa&iacute;s&rsquo;.</strong> Un paquete bomba estall&oacute; en la redacci&oacute;n del diario El Pa&iacute;s. Tres trabajadores resultaron heridos, dos de gravedad, y el conserje Andr&eacute;s Fraguas falleci&oacute; a los dos d&iacute;as a causa de las heridas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>16 de noviembre. Desarticulada la &lsquo;Operaci&oacute;n Galaxia&rsquo;.</strong> La Guardia Civil destapa una conspiraci&oacute;n golpista ultraderechista encabezada por el teniente coronel Tejero y el capit&aacute;n Ricardo S&aacute;enz de Ynestrillas. El plan pretend&iacute;a frenar el desmontaje del franquismo. Fue un precedente directo del 23F.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6 de diciembre. Refer&eacute;ndum de la Constituci&oacute;n.</strong> La Constituci&oacute;n es aprobada por el 87,8% de los votos emitidos, con una participaci&oacute;n del 67,1%. En Euskadi, la abstenci&oacute;n super&oacute; el 55%, y en Navarra el 43%, como expresi&oacute;n del rechazo nacionalista. El texto define a Espa&ntilde;a como Estado social y democr&aacute;tico de derecho, y establece la monarqu&iacute;a parlamentaria y las autonom&iacute;as como modelo de organizaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7caa0cb0-b5d2-4906-a4f4-2596123dd433_source-aspect-ratio_50p_1130795.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7caa0cb0-b5d2-4906-a4f4-2596123dd433_source-aspect-ratio_50p_1130795.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7caa0cb0-b5d2-4906-a4f4-2596123dd433_source-aspect-ratio_75p_1130795.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7caa0cb0-b5d2-4906-a4f4-2596123dd433_source-aspect-ratio_75p_1130795.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7caa0cb0-b5d2-4906-a4f4-2596123dd433_source-aspect-ratio_default_1130795.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7caa0cb0-b5d2-4906-a4f4-2596123dd433_source-aspect-ratio_default_1130795.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7caa0cb0-b5d2-4906-a4f4-2596123dd433_source-aspect-ratio_default_1130795.jpg"
                    alt="BARCELONA, 06/12/1978. Varias mujeres aguardan para votar en le referéndum de la Constitución."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                BARCELONA, 06/12/1978. Varias mujeres aguardan para votar en le referéndum de la Constitución.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">1979</h2><p class="article-text">
        <strong>1 de marzo. Primeras elecciones generales constitucionales.</strong> La UCD de Su&aacute;rez repite victoria con 168 esca&ntilde;os, pero pierde apoyos. El PSOE sube a 121 y se consolida como alternativa. El PCE, pese a su papel en la Transici&oacute;n, se queda en 23. Herri Batasuna entra con tres esca&ntilde;os, y AP cae a seis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>3 de abril. Primeras elecciones municipales.</strong> Espa&ntilde;a celebra sus primeras elecciones municipales libres desde la Segunda Rep&uacute;blica. Participa el 62,6% del censo. La izquierda conquista las grandes ciudades: PSOE y PCE llegan a acuerdos para gobernar en Barcelona, Madrid, Sevilla y Valencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mayo-septiembre El PSOE renuncia al marxismo.</strong> El PSOE celebra un congreso extraordinario&nbsp;tras perder en mayo Felipe Gonz&aacute;lez el pulso por la renuncia al marxismo como ideolog&iacute;a, lo que lleva a su renuncia temporal y a una gestora. Gonz&aacute;lez impone sus tesis en segunda vuelta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20d9f580-f5c7-464b-8781-0297d1e72155_source-aspect-ratio_50p_1130796.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20d9f580-f5c7-464b-8781-0297d1e72155_source-aspect-ratio_50p_1130796.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20d9f580-f5c7-464b-8781-0297d1e72155_source-aspect-ratio_75p_1130796.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20d9f580-f5c7-464b-8781-0297d1e72155_source-aspect-ratio_75p_1130796.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20d9f580-f5c7-464b-8781-0297d1e72155_source-aspect-ratio_default_1130796.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20d9f580-f5c7-464b-8781-0297d1e72155_source-aspect-ratio_default_1130796.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/20d9f580-f5c7-464b-8781-0297d1e72155_source-aspect-ratio_default_1130796.jpg"
                    alt="Madrid, 30-9-1979.- Felipe González, reelegido secretario general del PSOE en el Congreso Extraordinario del Partido Socialista Obrero Español."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Madrid, 30-9-1979.- Felipe González, reelegido secretario general del PSOE en el Congreso Extraordinario del Partido Socialista Obrero Español.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>25 de octubre. Estatutos de Autonom&iacute;a de Catalunya y Pa&iacute;s Vasco.</strong> Tras amplias negociaciones, los estatutos catal&aacute;n y vasco fueron plebiscitados y aprobados el 25 de octubre de 1979. Los Parlamentos vasco y catal&aacute;n fueron elegidos en la primavera de 1980.
    </p><h2 class="article-text">1980</h2><p class="article-text">
        <strong>Movida Madrile&ntilde;a vs. Rock Radical Vasco.</strong> Madrid se convierte en el centro de una explosi&oacute;n cultural con bandas como Alaska y los Pegamoides, Radio Futura o Kaka de Luxe. En paralelo, grupos como Eskorbuto, Kortatu o La Polla Records dan forma a un movimiento musical pol&iacute;tico y abertzale.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El a&ntilde;o con m&aacute;s muertes de ETA.</strong> ETA mata a 96 personas en 1980, el a&ntilde;o con m&aacute;s v&iacute;ctimas &ndash;11 personas en 1977; 66 en 1978; 80 en 1979&ndash;. Uno de los mayores atentados fue el del 1 de febrero de 1980 en Isp&aacute;ster (Vizcaya), donde murieron seis guardias civiles en una emboscada con armas de fuego y granadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1 de febrero. Asesinato de Yolanda Gonz&aacute;lez.</strong> Militante del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), fue secuestrada y asesinada en su domicilio por un grupo de extrema derecha vinculado al Batall&oacute;n Vasco Espa&ntilde;ol (BVE). Emilio Hell&iacute;n Moro, militante de Fuerza Nueva, fue quien la asesin&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>28 de febrero. Refer&eacute;ndum.</strong> Andaluc&iacute;a celebra un refer&eacute;ndum para acceder a la autonom&iacute;a por la v&iacute;a del art&iacute;culo 151 de la Constituci&oacute;n, que permit&iacute;a el m&aacute;ximo grado competencial. La convocatoria lleg&oacute; tras una intensa movilizaci&oacute;n popular y la participaci&oacute;n alcanz&oacute; el 64,19%.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9 de marzo.</strong> Primeras elecciones auton&oacute;micas vascas. El PNV liderado por Carlos Garaikoetxea, obtiene una clara victoria con 25 esca&ntilde;os y forma el primer Gobierno vasco del periodo democr&aacute;tico. Herri Batasuna (HB) entra con 11 esca&ntilde;os por delante del PSE-PSOE (nueve).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>10 de marzo. Aprobaci&oacute;n del Estatuto de los Trabajadores.</strong> Se aprueba la Ley 8/1980, conocida como el Estatuto de los Trabajadores, que regula los derechos y deberes laborales en la nueva democracia. Supone la institucionalizaci&oacute;n de las relaciones laborales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>20 de marzo. Primeras elecciones auton&oacute;micas en Catalunya.</strong> Jordi Pujol (CiU) gana las elecciones y se convierte en el primer president de la Generalitat restituida por el Estatut de 1979. Se inicia el ciclo de hegemon&iacute;a pujolista hasta 2003, interrumpido por el tripartit de Pasqual Maragall. Pujol, un actor fundamental de los a&ntilde;os 80 y 90 en la pol&iacute;tica catalana y espa&ntilde;ola, termin&oacute; siendo procesado por casos de corrupci&oacute;n que se llevan por delante a su partido y su legado. Sus herederos pol&iacute;ticos terminan en el independentismo del 1 de octubre de 2017 o extraparlamentarios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>28-30 de mayo. Moci&oacute;n de censura de Felipe Gonz&aacute;lez a Adolfo Su&aacute;rez.</strong> Adolfo Su&aacute;rez sufri&oacute; la primera moci&oacute;n de censura de la restauraci&oacute;n democr&aacute;tica, presentada por el PSOE con Felipe Gonz&aacute;lez como candidato, fue defendida en la tribuna por Alfonso Guerra. Les faltaron 24 votos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>21 de diciembre. Aprobaci&oacute;n del Estatuto de Autonom&iacute;a de Galicia.</strong> Es aprobado en refer&eacute;ndum el 21 de diciembre de 1980, y ratificado por las Cortes Generales en abril de 1981. La participaci&oacute;n fue muy baja (28,7% del censo). Gerardo Fern&aacute;ndez Albor, de AP fue el primer presidente de la Xunta.
    </p><h2 class="article-text">1981</h2><p class="article-text">
        <strong>29 de enero. Dimisi&oacute;n de Adolfo Su&aacute;rez.</strong> El presidente anuncia su dimisi&oacute;n en una comparecencia televisada. Su decisi&oacute;n llega tras meses de desgaste pol&iacute;tico, divisiones internas en la UCD, una ca&iacute;da en la popularidad del Gobierno y una presi&oacute;n constante de los militares y el b&uacute;nker. Le sucede Calvo-Sotelo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4 de febrero. Protestas al rey en Gernika.</strong> Tras la dimisi&oacute;n de Adolfo Su&aacute;rez, el rey Juan Carlos I visita Gernika para asistir a la inauguraci&oacute;n de la Casa de Juntas. Un grupo de representantes electos de Herri Batasuna y LAIA le interrumpieron cantando, con el pu&ntilde;o en alto, el<em> Eusko gudariak</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>23-F. Golpe de Estado fallido</strong>. El teniente coronel Antonio Tejero asalta el Congreso con guardias civiles armados y avalado por la vieja guardia postfranquista del Ej&eacute;rcito durante la segunda votaci&oacute;n de investidura de Calvo-Sotelo. El rey aparece en televisi&oacute;n y ordena cesar la intentona, lo cual le concede.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c902da9c-ed60-4dcd-8924-16d3aefe65f5_source-aspect-ratio_50p_1130797.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c902da9c-ed60-4dcd-8924-16d3aefe65f5_source-aspect-ratio_50p_1130797.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c902da9c-ed60-4dcd-8924-16d3aefe65f5_source-aspect-ratio_75p_1130797.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c902da9c-ed60-4dcd-8924-16d3aefe65f5_source-aspect-ratio_75p_1130797.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c902da9c-ed60-4dcd-8924-16d3aefe65f5_source-aspect-ratio_default_1130797.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c902da9c-ed60-4dcd-8924-16d3aefe65f5_source-aspect-ratio_default_1130797.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c902da9c-ed60-4dcd-8924-16d3aefe65f5_source-aspect-ratio_default_1130797.jpg"
                    alt="Archivo - 23 FEBRERO 1981 - MADRID, ESPAÑA: El teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, accede al Congreso de los Diputados durante la segunda votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del Gobierno."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Archivo - 23 FEBRERO 1981 - MADRID, ESPAÑA: El teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, accede al Congreso de los Diputados durante la segunda votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del Gobierno.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>25 de febrero. Investidura de Calvo-Sotelo como presidente.</strong> Tras el fallido golpe, Calvo-Sotelo (UCD) es investido presidente del Gobierno por mayor&iacute;a absoluta en segunda votaci&oacute;n. Su mandato estuvo marcado por la entrada en la OTAN y la gesti&oacute;n de una UCD en crisis.
    </p><p class="article-text">
        <strong>22 de junio. Aprobaci&oacute;n de la ley del divorcio.</strong> El Congreso aprueba la Ley del Divorcio, impulsada por el ministro de Justicia, Francisco Fern&aacute;ndez Ord&oacute;&ntilde;ez (UCD). La norma entr&oacute; en vigor el 7 de julio y permit&iacute;a por primera vez desde la Segunda Rep&uacute;blica la disoluci&oacute;n legal del matrimonio.
    </p><h2 class="article-text">1982</h2><p class="article-text">
        <strong>30 de mayo de 1982. Espa&ntilde;a entra en la OTAN.</strong> La decisi&oacute;n, tomada sin refer&eacute;ndum por el gobierno de Calvo-Sotelo, genera una fuerte contestaci&oacute;n social. El ingreso se ratifica en el refer&eacute;ndum convocado por Gonz&aacute;lez en 1986, cuando el PSOE pasa del No a la OTAN al S&iacute; en la consulta popular.
    </p><p class="article-text">
        <strong>28 de Octubre. Mayor&iacute;a absoluta del PSOE: un punto de inflexi&oacute;n.</strong> Felipe Gonz&aacute;lez gana con mayor&iacute;a absoluta, el PSOE logra 202 diputados, cifra que no se ha repetido, y abre una nueva etapa al llegar al Gobierno por primera vez desde la guerra una fuerza vinculada a la izquierda y la Rep&uacute;blica. La UCD, artefacto de las &eacute;lites gobernantes franquistas reformistas, implosiona y le reemplaza Alianza Popular como alternativa situada&nbsp;a la derecha.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/contra-la-nostalgia-transici-n-espa-ola-ni-pac-fica-ni-regalada/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="Contra la nostalgia: Transición española, ni pacífica ni regalada"></iframe> 

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Gil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/cronologia-gesto-caida-dictadura-franquista_1_12784244.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Nov 2025 14:45:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c7772930-4339-4093-ab55-ff0601cb65da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="12047247" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c7772930-4339-4093-ab55-ff0601cb65da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="12047247" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cronología: cómo se gestó la caída de la dictadura franquista]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c7772930-4339-4093-ab55-ff0601cb65da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[España,Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La excepcionalidad española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/excepcionalidad-espanola_129_12784233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa7c3a7b-3373-4e3c-8670-c2981be944cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La excepcionalidad española"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es precisamente ahora, cuando algunos idealizan regímenes autoritarios y se aferran a la nostalgia de un pasado que nunca fue, cuando debemos dar un paso al frente en defensa de una libertad que durante tantos años nos fue arrebatada</p></div><p class="article-text">
        En un tiempo marcado por la inmediatez, donde las redes imponen el ritmo y las noticias caducan en horas, vivimos atrapados en una memoria de corto plazo, donde el ayer se olvida con rapidez y el ma&ntilde;ana apenas se vislumbra. Esta mirada limitada al ahora tiene un nombre, sesgo del presente, y nos hace creer que lo que vivimos hoy fue siempre as&iacute;. Esa visi&oacute;n sesgada condiciona nuestra percepci&oacute;n de la realidad. Y se hace muy presente en d&iacute;as como el de hoy, en los que recordamos que la Espa&ntilde;a de este 2025 se parece muy poco a la de aquel 1975.
    </p><p class="article-text">
        Aquel 20 de noviembre no s&oacute;lo marc&oacute; el final de la &uacute;ltima dictadura de Europa Occidental. Sino el comienzo de un viaje que hab&iacute;a de llevarnos a recuperar la libertad y la prosperidad y a reconquistar la democracia perdida. 
    </p><p class="article-text">
        Un viaje que, visto hoy con perspectiva hist&oacute;rica, representa una historia de &eacute;xito casi &uacute;nica: pasar de una dictadura represiva a una democracia plena; de ser un pa&iacute;s pobre y aislado, a uno pr&oacute;spero e integrado en el mundo. Se trata de un logro excepcional que muy pocos han conseguido. De entre casi cien pa&iacute;ses con m&aacute;s de diez millones de habitantes, solo cuatro han seguido un camino similar en los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Una excepcionalidad que no podemos permitirnos olvidar, al menos por dos razones. Primero, porque no reconocer la magnitud de la transformaci&oacute;n pol&iacute;tica econ&oacute;mica y social de nuestro pa&iacute;s nos impide ser justos con nuestro pasado y nuestro presente.
    </p><p class="article-text">
        Y, en segundo lugar, porque olvidar ese pasado implica ignorar a los grandes protagonistas de esta transformaci&oacute;n. Protagonistas que no figuran con sus nombres en los libros de historia. Y que tampoco son recordados en el callejero de las ciudades donde se manifestaron, en los campus que tomaron, en las parroquias en las que se refugiaron o en las f&aacute;bricas donde lucharon por su dignidad laboral. 
    </p><p class="article-text">
        Porque, si bien es justo reconocer a quienes, desde posiciones de responsabilidad, tuvieron la visi&oacute;n pol&iacute;tica y el esp&iacute;ritu de concordia necesarios para encauzar una democracia aun fr&aacute;gil, tambi&eacute;n lo es recordar que la democracia no cay&oacute; del cielo. No naci&oacute; de una coincidencia feliz ni de un consenso s&uacute;bito entre &eacute;lites convencidas de que el cambio era inevitable.  Tampoco fue una concesi&oacute;n generosa, al estilo de las cartas otorgadas del siglo XIX. 
    </p><p class="article-text">
        Fue el pueblo espa&ntilde;ol el que tir&oacute; hacia adelante en los momentos de duda. El que arranc&oacute; las libertades que habr&iacute;an de plasmarse poco despu&eacute;s en nuestra Constituci&oacute;n. El que tom&oacute; pac&iacute;ficamente las calles cuando fue necesario, para rendir tributo las &uacute;ltimas v&iacute;ctimas de una dictadura que se resist&iacute;a a desaparecer. El responsable de que la &uacute;nica desembocadura posible de la transici&oacute;n fuera una democracia moderna y libre.
    </p><p class="article-text">
        Fueron los trabajadores y las trabajadoras quienes lucharon por salarios justos, condiciones laborales dignas y pensiones que garantizasen una vejez segura. Fueron las mujeres espa&ntilde;olas quienes se dejaron la piel &ndash;y algunas, la vida&ndash; para conquistar una igualdad legal que les permitiera so&ntilde;ar en libertad y vivir con autonom&iacute;a. Fue la juventud la que empuj&oacute; a sus mayores a aceptar un pa&iacute;s m&aacute;s libre, m&aacute;s igualitario y con m&aacute;s oportunidades. Fueron ellos y ellas los verdaderos padres y madres de la democracia que hoy disfrutamos.
    </p><p class="article-text">
        Esos avances pueden parecernos obvios hoy, en un pa&iacute;s plenamente integrado en la Uni&oacute;n Europea, rodeado de socios democr&aacute;ticos y sociedades abiertas. Nos hemos acostumbrado a convivir con libertades, derechos y prosperidad, hasta el punto de dar por sentado que siempre estuvieron ah&iacute;. Pero no es as&iacute;. La Espa&ntilde;a de hoy es casi un milagro que solo se ha podido construir con el trabajo y el esfuerzo diario de millones de espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas. 
    </p><p class="article-text">
        Y no hubiera sido posible sin nuestra democracia. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy sabemos que las democracias crecen m&aacute;s, lo hacen de manera m&aacute;s sostenible, protegen mejor a sus sociedades frente a las adversidades, son m&aacute;s resilientes a las crisis econ&oacute;micas, canalizan mejor los conflictos, pagan mejores salarios y son m&aacute;s pac&iacute;ficas que los pa&iacute;ses que no tienen la suerte de serlo. 
    </p><p class="article-text">
        Ninguna democracia &ndash;tampoco la nuestra&ndash; es perfecta. Queda mucho por hacer para forjar la Espa&ntilde;a que queremos y podemos llegar a ser, con m&aacute;s oportunidades, m&aacute;s derechos y menos desigualdad. Ser conscientes de ello es lo que nos hace avanzar y mejorar. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, es precisamente ahora, cuando algunos idealizan reg&iacute;menes autoritarios y se aferran a la nostalgia de un pasado que nunca fue, cuando debemos dar un paso al frente en defensa de una libertad que durante tantos a&ntilde;os nos fue arrebatada. 
    </p><p class="article-text">
        Y cuando nos pueda el pesimismo y el ruido de la pol&iacute;tica y la confrontaci&oacute;n no nos permita ver la luz al final del t&uacute;nel, recordemos que habitamos en un pa&iacute;s &uacute;nico. Que vivimos en un presente que representaba una posibilidad &iacute;nfima hace cincuenta a&ntilde;os. Y que Espa&ntilde;a, los espa&ntilde;oles y las espa&ntilde;olas no dejar&aacute;n nunca que ese milagro desaparezca. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/excepcionalidad-espanola_129_12784233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Nov 2025 14:42:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/aa7c3a7b-3373-4e3c-8670-c2981be944cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="327305" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/aa7c3a7b-3373-4e3c-8670-c2981be944cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="327305" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La excepcionalidad española]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/aa7c3a7b-3373-4e3c-8670-c2981be944cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo se blanquea el fascismo en los medios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/blanquea-fascismo-medios_129_12780806.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a10d2eb-12dd-4698-8873-c3499ce5cb6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo se blanquea el fascismo en los medios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una amalgama indefinida pero identificable de medios, algunos pretendidamente serios, partidos y referentes en la nueva comunicación se difunden declaraciones de un ideario propio del populismo fascista</p></div><p class="article-text">
        El fin de semana pasado se public&oacute; una entrevista con la falangista Isabel Peralta cuyo titular era el siguiente: &ldquo;Franco fue eficiente y &uacute;til para la sociedad&rdquo;. Tal cual. Por si el titular no fuese suficiente, en la fotograf&iacute;a, tras su primer plano, aparec&iacute;a una estanter&iacute;a con una foto de Hitler. Tal cual. Aunque la deferencia period&iacute;stica aconsejar&iacute;a linkar la citada entrevista, no lo har&eacute;. Porque semejante ejercicio de blanqueamiento no merece mayor audiencia de la que ya haya tenido.
    </p><p class="article-text">
        Al toparme con las declaraciones de esta joven que define a Franco como &ldquo;un pol&iacute;tico bueno, muy bueno&rdquo; record&eacute; un fragmento del libro <a href="https://www.penguinlibros.com/es/economia-politica-y-actualidad/351851-libro-fascismo-y-populismo-serie-endebate-9788410214026" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Fascismo y populismo&rsquo;</a> (Debate), de Antoni Scurati, autor de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/4670-antonio-scurati?srsltid=AfmBOooSX0HpCZ8r16oZnpLGIrXXmhezLfiWXyom89qvtOc4gfGh12aU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la celebrada tetralog&iacute;a sobre Mussolini</a>. El p&aacute;rrafo en cuesti&oacute;n es este: &ldquo;Los signos de esa decadencia no tardaron en ser numerosos y visibles: los peri&oacute;dicos generalistas dieron voz a pol&eacute;micas historiogr&aacute;ficas revisionistas, grupos declaradamente neofascistas salieron a la luz haciendo proselitismo en las escuelas, l&iacute;deres pol&iacute;ticos de una autodenominada derecha liberal en busca de nuevos consensos pronunciaban en p&uacute;blico frases de Mussolini que hasta hace pocos a&ntilde;os les habr&iacute;an hecho perder muchos apoyos&rdquo;. Fin de la cita.
    </p><p class="article-text">
        Como bien describe el escritor italiano, lenta, casi inadvertidamente, se va cruzando un umbral, en movimientos, partidos, l&iacute;deres y medios de comunicaci&oacute;n. A&ntilde;adamos a la lista las nuevas f&oacute;rmulas, desde aplicaciones de redes sociales a streamers convertidos en gur&uacute;s de esta oleada populista. Porque aunque no, no todo es fascismo y no, no todos los pseudomedios a los que se ha bautizado como tal merecen ese descalificativo, tambi&eacute;n es cierto que s&iacute;, s&iacute; hay pseudoperiodistas en medios pretendidamente serios. En esa amalgama, indefinida pero identificable, va avanzando la extrema derecha. Ah&iacute; y en las instituciones en las que la derecha, m&aacute;s o menos liberal, no solo les ha dado entrada sino que asume cada vez m&aacute;s&nbsp;acr&iacute;ticamente sus postulados en &aacute;mbitos como la inmigraci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cito de nuevo a Scurati respecto a lo que Mussolini defend&iacute;a: &ldquo;La amenaza es grav&iacute;sima, nos acecha, y es mortal; el peligro son los socialistas; son extranjeros, pero est&aacute;n acampados en nuestro territorio. Debemos tenerles miedo. Pero no debemos limitarnos a tenerles miedo, debemos odiarlos; no basta con temer, debemos odiar&rdquo;. Es lo que el autor italiano ha acu&ntilde;ado como la cuarta regla del populismo fascista, la que pasa por una estrategia que cultive un miedo integral y total que acaba transmutando en odio. Supongo que les sonar&aacute; porque no hace falta recuperar episodios como el del pasado verano en Torre Pacheco. Basta con repasar las declaraciones de dirigentes de Vox o Alian&ccedil;a Catalana. Esos mismos argumentos que cual mancha de aceite est&aacute;n condicionando al resto de formaciones y no solo a su derecha y convirtiendo en enemigo al &ldquo;extranjero invasor&rdquo;, uno de los conceptos heredados del fascismo y que utilizan las extremas derechas en toda Europa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo de esta misma semana. El periodista Federico Jim&eacute;nez Losantos dedicaba su columna del lunes a elogiar &ldquo;las becas del franquismo&rdquo;. Es lo &uacute;nico que se le ocurri&oacute; destacar de la dictadura en una semana en la que se multiplican los art&iacute;culos para analizar esa oscura etapa. &ldquo;Las becas del franquismo fueron excelentes porque no eran ayudas sociales, sino una inversi&oacute;n nacional en futuros especialistas&rdquo;. Ese es su resumen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El catedr&aacute;tico de la Universidad de Val&egrave;ncia Jos&eacute; Ignacio Cruz Orozco public&oacute; una exhaustiva investigaci&oacute;n titulada <a href="https://recyt.fecyt.es/index.php/Redu/article/view/100579/81243" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;La pol&iacute;tica de becas educativas del franquismo (1939-1970)</a>&rsquo;. En este p&aacute;rrafo resume bien c&oacute;mo en realidad lo que pretend&iacute;a la dictadura era mantener la educaci&oacute;n superior como un privilegio para los mejores o para los que se lo pudiesen pagar pero no para el resto de estudiantes: &ldquo;Despu&eacute;s el sistema dual impon&iacute;a su ley, y el impulso al programa de becas, como se&ntilde;al&oacute; su responsable, se deb&iacute;a circunscribir exclusivamente a aquellos chicos y chicas de las clases menos favorecidas que demostraran &lsquo;notoria capacidad y vocaci&oacute;n&rsquo;. Solo ellos pod&iacute;an alcanzar &lsquo;el privilegio de una educaci&oacute;n superior&rsquo;&rdquo;. No es muy distinto del proceso de captaci&oacute;n de alumnos que todav&iacute;a hoy mantiene el Opus.
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama, &iquest;qu&eacute; se puede hacer? Los que hemos crecido ya en democracia tenemos o, para ser m&aacute;s exactos, ten&iacute;amos la percepci&oacute;n de que este sistema es el &uacute;nico, el l&oacute;gico, el natural. Ahora percibimos que no, que igual que nuestros padres y abuelos antifascistas, debemos luchar para no retroceder. Y eso pasa tambi&eacute;n por no blanquear los discursos de odio.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neus Tomàs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/blanquea-fascismo-medios_129_12780806.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 13:41:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0a10d2eb-12dd-4698-8873-c3499ce5cb6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="38553" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0a10d2eb-12dd-4698-8873-c3499ce5cb6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="38553" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cómo se blanquea el fascismo en los medios]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0a10d2eb-12dd-4698-8873-c3499ce5cb6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Medios,Fascismo,Franco,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las noticias falsas del franquismo que sobreviven: ni la guerra fue inevitable ni hubo una “extraordinaria placidez” en la dictadura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/noticias-falsas-franquismo-sobreviven-guerra-inevitable-hubo-extraordinaria-placidez-dictadura_1_12780577.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f25ce212-e6f6-4335-957d-0ad9157b9605_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x364y259.jpg" width="1200" height="675" alt="Las noticias falsas del franquismo que sobreviven: ni la guerra fue inevitable ni hubo una “extraordinaria placidez” en la dictadura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 'Francofacts', el historiador Fernando Hernández Sánchez ataja –con ayuda de las ilustraciones de Pedro Vera– las ideas inoculadas a la sociedad durante 40 años por parte del régimen que todavía supuran en conversaciones.</p></div><p class="article-text">
        Ni la guerra fue inevitable, ni Franco fue el impulsor del milagro econ&oacute;mico en Espa&ntilde;a, ni su mandato como caudillo durante cuatro d&eacute;cadas estuvo exento de violencia. Tampoco hubo un empate a muertos en la Guerra Civil y, contra lo que muchas veces se escucha 50 a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte, el dictador s&iacute; se lucr&oacute; personalmente durante los largos a&ntilde;os en los que ostent&oacute; el poder de manera autocr&aacute;tica. Los mitos que siempre intentaron limpiar la imagen de Franco caen aplastados uno a uno en <em>Francofacts</em> (Pasado &amp; Presente, 2025), donde el historiador Fernando Hern&aacute;ndez S&aacute;nchez, en un lenguaje sencillo y riguroso, echa por tierra esas ideas elaboradas durante la dictadura y cuyas ra&iacute;ces todav&iacute;a germinan en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        La publicaci&oacute;n, enfocada para todo tipo de p&uacute;blicos, aparece aderezada con la sorna gr&aacute;fica de Pedro Vera, quien ha caricaturizado alguno de los pasajes. &ldquo;Hay que darle color a las cosas, por muy serias o dram&aacute;ticas que sean&rdquo;, afirma este historietista que se ha atrevido a resaltar en sus dibujos las cualidades m&aacute;s exc&eacute;ntricas de personajes como Carrero Blanco, Mil&aacute;n-Astray, Arias Navarro, Pilar Primo de Rivera y Carmen Polo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desgraciadamente, en la narrativa social dominante aparece la guerra como la conclusi&oacute;n l&oacute;gica e inevitable de la Rep&uacute;blica&rdquo;, adelanta el autor de la publicaci&oacute;n, tambi&eacute;n profesor de Did&aacute;ctica de las Ciencias Sociales en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid (UAM). Lo que muchos desconocer&aacute;n es que el primer intento de golpe de Estado al que se enfrent&oacute; el r&eacute;gimen instaurado el 14 de abril de 1931 tuvo lugar el 10 de agosto del a&ntilde;o siguiente, protagonizado por el general Sanjurjo. Los militares conspiraban contra lo que la Segunda Rep&uacute;blica significaba para Espa&ntilde;a cuando apenas se hab&iacute;a desarrollado.
    </p><p class="article-text">
        Hern&aacute;ndez tambi&eacute;n destierra otra de las grandes noticias falsas que acompa&ntilde;an el relato cuando se discute sobre la Guerra Civil. &ldquo;Si alguien dice que hubo el mismo n&uacute;mero de muertos en ambas zonas est&aacute; mintiendo&rdquo;, subraya. La historiograf&iacute;a subraya que el balance de v&iacute;ctimas fue tres veces mayor para la Rep&uacute;blica que en las zonas en manos de los sublevados. Tampoco se sostiene la idea tan manida de la violencia descontrolada, descarnizada e irracional de los primeros meses de la contienda.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que la Rep&uacute;blica termin&oacute; con esa violencia en enero de 1937, cuando recuper&oacute; la capacidad de los tribunales, los alzados siempre actuaron movidos por una sed de venganza y destrucci&oacute;n. &ldquo;Hay directrices del general Mola que contemplaban un terrorismo de car&aacute;cter ejemplarizante y disciplinante en la retaguardia; y los tribunales militares de los sublevados asumieron esa faceta represiva, la mantuvieron durante la contienda y continuaron con ella en la posguerra&rdquo;, apunta el historiador.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a99701f5-337e-437b-964a-19cdb83c19c1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a99701f5-337e-437b-964a-19cdb83c19c1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a99701f5-337e-437b-964a-19cdb83c19c1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a99701f5-337e-437b-964a-19cdb83c19c1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a99701f5-337e-437b-964a-19cdb83c19c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a99701f5-337e-437b-964a-19cdb83c19c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a99701f5-337e-437b-964a-19cdb83c19c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una de las viñetas de Pedro Vera en &#039;Francofacts&#039; (Pasado &amp; Presente, 2025)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una de las viñetas de Pedro Vera en &#039;Francofacts&#039; (Pasado &amp; Presente, 2025)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Franco: un fascista que apoy&oacute; al eje</h2><p class="article-text">
        Que Franco no era fascista es otro de los mitos que el mismo caudillo se encarg&oacute; de hacer creer a la sociedad. En este sentido, hay que tener en cuenta la larga duraci&oacute;n de la dictadura, casi 40 a&ntilde;os en los que tuvo que mutar para sobrevivir, sobre todo de cara al exterior. &ldquo;En sus or&iacute;genes, Franco adopt&oacute; las formas de los fascismos europeos. Cuando la cosa marcha mal para el eje en la Segunda Guerra Mundial es cuando busca adecuarse al nuevo aire, pero no deja de ser un r&eacute;gimen de car&aacute;cter autoritario, basado en un Estado sin divisi&oacute;n de poderes, con un caudillo todopoderoso, con un partido &uacute;nico y una represi&oacute;n contra cualquier forma de resistencia&rdquo;, se explaya el mismo Hern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Este pensamiento emparenta con otro, que es la supuesta neutralidad de Espa&ntilde;a en la Segunda Guerra Mundial. La reci&eacute;n inaugurada dictadura se mantuvo no beligerante en el conflicto desde 1939 hasta 1942. &ldquo;Eso significaba no participar de forma decidida en las batallas, aunque ah&iacute; est&aacute; la Divisi&oacute;n Azul que fue a luchar contra la URSS, pero el franquismo apoyaba abiertamente al eje&rdquo;, esgrime el docente de la UAM. La posici&oacute;n neutral ante el conflicto europeo no llegar&iacute;a hasta finales de 1942, cuando el futuro para Hitler y Mussolini, al igual que el de Jap&oacute;n, empezaba a complicarse.
    </p><h2 class="article-text">Ni gran trabajador ni art&iacute;fice del milagro econ&oacute;mico</h2><p class="article-text">
        Franco tampoco fue ese trabajador incansable del que muchas veces se habla. Hern&aacute;ndez recoge aqu&iacute; el testimonio del primo del dictador, su secretario, quien &ldquo;se llevaba las manos a la cabeza porque a partir de la d&eacute;cada de los 50 casi solo se dedicaba a la caza, la pesca y al ocio m&aacute;s lujoso posible&rdquo;. Esas cacer&iacute;as, por otro lado, eran el escenario ideal para que los empresarios de la &eacute;poca se codearan con el poder, al que siempre intentaron, y en numeros&iacute;simas ocasiones consiguieron, corromper. &ldquo;Su mismo primo dec&iacute;a que las labores de gobernaci&oacute;n quedaban aparcadas por esa tendencia hacia lo ocioso del gran trabajador incansable que era Franco&rdquo;, apuntilla con cierto retint&iacute;n el historiador.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a46eb475-eb51-49d7-9f8e-23d1599addf2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a46eb475-eb51-49d7-9f8e-23d1599addf2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a46eb475-eb51-49d7-9f8e-23d1599addf2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a46eb475-eb51-49d7-9f8e-23d1599addf2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a46eb475-eb51-49d7-9f8e-23d1599addf2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a46eb475-eb51-49d7-9f8e-23d1599addf2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a46eb475-eb51-49d7-9f8e-23d1599addf2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una de las viñetas de Pedro Vera en &#039;Francofacts&#039; (Pasado &amp; Presente, 2025)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una de las viñetas de Pedro Vera en &#039;Francofacts&#039; (Pasado &amp; Presente, 2025)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El cambio de rumbo econ&oacute;mico que experiment&oacute; Espa&ntilde;a superada la mitad del siglo XX ha sido otro de los fen&oacute;menos que el dictador se arrog&oacute;. Hern&aacute;ndez atestigua que el nivel de los indicadores de desarrollo y bienestar que exist&iacute;an en Espa&ntilde;a en 1936 no se volvieron a conseguir hasta finales de los 50. &ldquo;Los tecn&oacute;cratas le convencieron de salir de la autarqu&iacute;a y liberalizar la econom&iacute;a, porque si no el Estado entrar&iacute;a en banca rota&rdquo;, explica el autor de <em>Francofacts</em>.
    </p><p class="article-text">
        Solo a partir de 1963, cuando los efectos del desarrollismo empezaron a dar sus frutos, se atribuy&oacute; Franco ser el art&iacute;fice de ese &ldquo;milagro econ&oacute;mico&rdquo;. Es aqu&iacute; donde Hern&aacute;ndez subraya que &ldquo;no hay que olvidar que durante un cuarto de siglo la gran parte de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola estuvo deprimida y con graves carencias alimentarias&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Crueldad, mediocridad, corrupci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Franco, aunque ten&iacute;a sus cosillas, no rob&oacute;, es otra de las noticias falsas que todav&iacute;a se escucha. &ldquo;Se sabe perfectamente que el dictador favoreci&oacute; a su c&uacute;pula para facilitarles los tejemanejes que llevaron a cabo en el mercado negro durante los a&ntilde;os del racionamiento&rdquo;, ejemplifica Hern&aacute;ndez. No es el &uacute;nico caso. Tambi&eacute;n hubo negocios turbios en la compra y venta de licencias de exportaci&oacute;n e importaci&oacute;n durante el periodo de la autarqu&iacute;a, as&iacute; como apropiaci&oacute;n de donaciones de bienes de particulares realizadas al r&eacute;gimen como impuesto de guerra. Adem&aacute;s, dej&oacute; todo atado y bien atado para que su familia y adeptos no tuvieran problemas econ&oacute;micos una vez fallecido.
    </p><p class="article-text">
        Eso le ha llevado a este profesor universitario a definir al franquismo como el resultado de crueldad m&aacute;s mediocridad multiplicado por corrupci&oacute;n. &ldquo;La corrupci&oacute;n era el lubricante que garantizaba el encaje de todas las familias en el r&eacute;gimen, ya sea de los mon&aacute;rquicos como de los tecn&oacute;cratas o los falangistas. Como no hab&iacute;a prensa libre, tampoco se pod&iacute;a saber&rdquo;, asevera el tambi&eacute;n doctor en Historia Contempor&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima de las noticias falsas que desmonta Hern&aacute;ndez es aquella que remite a la &ldquo;extraordinaria placidez&rdquo; que lleg&oacute; cuando el caudillo gan&oacute; la Guerra. Con esas palabras defini&oacute; el exministro Jaime Mayor Oreja lo que hab&iacute;a significado el franquismo. Ante este punto, el historiador remarca que &ldquo;fue un r&eacute;gimen instaurado mediante el uso sistem&aacute;tico y a gran escala de la violencia, que destruy&oacute; el tejido pol&iacute;tico, social y sindical que Espa&ntilde;a hab&iacute;a logrado desde finales del siglo XIX&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A ello se suma el fusilamiento de decenas de miles de personas en la posguerra, y la voraz represi&oacute;n que siempre ensombreci&oacute; las ganas de libertad por parte de una sociedad que vivi&oacute; casi cuatro d&eacute;cadas bajo el yugo franquista y que vio c&oacute;mo esos fusilamientos llegaron hasta septiembre de 1975. &ldquo;No se puede hablar de placidez cuando el r&eacute;gimen conculc&oacute; todos y cada uno de los derechos humanos contemplados por la ONU&rdquo;, afirma tajante el historiador, quien emplaza este noticias falsa en la campa&ntilde;a emprendida por la dictadura a partir de los &ldquo;25 a&ntilde;os de paz&rdquo; celebrada en 1964.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; retornan estas ideas</h2><p class="article-text">
        A Hern&aacute;ndez, que preside la Asociaci&oacute;n Entresiglos 20-21: Historia, Memoria y Did&aacute;ctica, dedicada a la investigaci&oacute;n sobre la ense&ntilde;anza escolar de la historia reciente, le preocupa c&oacute;mo estas ideas han germinado en las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes: &ldquo;Uno de los factores por los que ha ocurrido este fen&oacute;meno es por la situaci&oacute;n de desasosiego en la que est&aacute;n inmersas las nuevas generaciones. No entienden el presente y el futuro se les aparece como algo muy complicado, as&iacute; que ante esa incertidumbre se pueden decantar por un pasado en el que les han dicho que todo estaba en orden y se viv&iacute;a bien&rdquo;, se explaya.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, hay otro factor mucho m&aacute;s estructural ligado a la ense&ntilde;anza. &ldquo;Espa&ntilde;a, desde que recuper&oacute; la democracia, no ha hecho los deberes a la hora de dar a conocer mediante la ense&ntilde;anza los episodios m&aacute;s recientes de su historia&rdquo;, destaca el mismo Hern&aacute;ndez. Hasta el mismo curr&iacute;culo escolar te conduce a una idea enga&ntilde;osa, a su parecer, al existir temarios que abordan la Rep&uacute;blica y la Guerra Civil en una misma unidad, mientras que el franquismo y la Transici&oacute;n ocupan otra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te ofrecen una visi&oacute;n casi teleol&oacute;gica en la que parece que la Rep&uacute;blica necesariamente termina en la Guerra y el franquismo genera las din&aacute;micas que conducen a la Transici&oacute;n&rdquo;, opina el historiador en referencia a la primera de sus noticias falsas desmentidas.
    </p><h2 class="article-text">Una caricatura del pasado sanguinario</h2><p class="article-text">
        De todas formas, no todo es totalmente serio en <em>Francofacts</em>. Los pinceles del dibujante Pedro Vera se han encargado de descargar ese aura de dramatismo que, como no puede ser de otra forma, acompa&ntilde;a a los pasajes que Hern&aacute;ndez aborda en la monograf&iacute;a. &ldquo;Yo trabajo con lo rancio, as&iacute; que desde que me lo ofreci&oacute; quise entrar en el proyecto&rdquo;, cuenta el historietista. Autodefine sus obras como vitri&oacute;licas, ligadas a lo &aacute;cido, y muy caricaturizantes. As&iacute; queda demostrado en sus numerosas ilustraciones en las que saca lo peor de cada personaje.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de un estilo cartoon, de dibujo animado, Vera ha logrado exprimir lo m&aacute;ximo posible esa vis c&oacute;mica a trav&eacute;s de engrandecer las cualidades m&aacute;s negativas de cada persona dibujada. &ldquo;He aprendido much&iacute;simo con este libro. Me ha sorprendido la capacidad de Hern&aacute;ndez de sintetizar tan bien la informaci&oacute;n con la que derribar estas noticias falsas que siempre hemos escuchado&rdquo;, finaliza. En este sentido, al final de cada uno de los diez cap&iacute;tulos que componen el libro hay una propuesta bibliogr&aacute;fica, as&iacute; como referencias a pel&iacute;culas y podcasts, para cualquier interesado en ampliar sus conocimientos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/noticias-falsas-franquismo-sobreviven-guerra-inevitable-hubo-extraordinaria-placidez-dictadura_1_12780577.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 13:05:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f25ce212-e6f6-4335-957d-0ad9157b9605_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x364y259.jpg" length="280873" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f25ce212-e6f6-4335-957d-0ad9157b9605_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x364y259.jpg" type="image/jpeg" fileSize="280873" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las noticias falsas del franquismo que sobreviven: ni la guerra fue inevitable ni hubo una “extraordinaria placidez” en la dictadura]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f25ce212-e6f6-4335-957d-0ad9157b9605_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x364y259.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Franco,Franquismo,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La noche final de los últimos fusilados del franquismo, la dictadura que murió matando: “Oí los disparos y grité”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/noche-final-ultimos-fusilados-franquismo-dictadura-murio-matando-oi-disparos-grite_1_12637044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e86dd0f2-c8de-462d-bb44-5a841b9af720_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La noche final de los últimos fusilados del franquismo, la dictadura que murió matando: “Oí los disparos y grité”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 27 de septiembre de 1975, hace hoy 50 años, cinco integrantes de ETA y del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota fueron ejecutados pese a la fuerte oposición internacional .</p></div><p class="article-text">
        El recuerdo est&aacute; congelado en su memoria desde hace medio siglo. Su hermano, Jos&eacute; Luis S&aacute;nchez Bravo, acariciaba la barriga de su novia, Silvia Carretero, embarazada de cuatro meses. Iban a tener una hija que se llamar&iacute;a Luisa a la que Jos&eacute; Luis nunca llegar&iacute;a a conocer. No lo har&iacute;a porque <strong>esa era su &uacute;ltima noche y &eacute;l se convertir&iacute;a en uno de los cinco &uacute;ltimos fusilados del franquismo.</strong> Vicky S&aacute;nchez Bravo y su madre le acompa&ntilde;aron en sus &uacute;ltimas horas antes de que un pelot&oacute;n de fusilamiento lo ejecutara junto a otros tres compa&ntilde;eros en el campo de tiro El Palancar, en Hoyo de Manzanares (Madrid). &ldquo;Nos lo mataron&rdquo;, dice Vicky al otro lado del tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Era un s&aacute;bado al amanecer, un 27 de septiembre de hace hoy 50 a&ntilde;os.</strong> Franco, ya enfermo, iba a morir en menos de dos meses y <strong>el r&eacute;gimen buscaba dar un golpe de efecto</strong> que se tradujo en las cinco ejecuciones de dos miembros de ETA y tres militantes del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP). Ocurri&oacute; en pocas horas: hacia las 8 de la ma&ntilde;ana, &Aacute;ngel Otaegi, de 33 a&ntilde;os, era sacado de la c&aacute;rcel de Burgos para ser disparado contra la tapia de la prisi&oacute;n y m&aacute;s o menos a la misma hora, pero en un claro de un bosque barcelon&eacute;s, Jon Paredes Manot &ldquo;Txiki&rdquo; (21) cantaba el Eusko Gudariak hasta recibir el tiro de gracia. A m&aacute;s de 600 kil&oacute;metros de all&iacute;, Jos&eacute; Luis, tambi&eacute;n de 21 a&ntilde;os, Xos&eacute; Humberto Baena (25) y Ram&oacute;n Garc&iacute;a Sanz, de 23, sal&iacute;an de la c&aacute;rcel de Carabanchel para correr la misma suerte. Sobre las 10.15 todo hab&iacute;a terminado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fueron condenados a la pena de muerte en cuatro consejos de guerra celebrados entre el 27 de agosto y el 19 de septiembre</strong>. Justicia militar franquista para los miembros de dos organizaciones violentas y armadas contra los que hab&iacute;a que ser contundentes. No hubo clemencia a pesar de los innumerables intentos de paralizar los fusilamientos <strong>al final de una dictadura de 40 a&ntilde;os que muri&oacute; como empez&oacute;: matando. </strong>&ldquo;Yo creo que lo que quer&iacute;an era dar un escarmiento por las movilizaciones antifranquistas de aquel tiempo en el que, adem&aacute;s, ya Europa miraba con recelo la dictadura, pero les sali&oacute; mal y lograron lo contrario&rdquo;, opina Vicky.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/013b11da-6441-47ea-ab79-578d1decc149_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/013b11da-6441-47ea-ab79-578d1decc149_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/013b11da-6441-47ea-ab79-578d1decc149_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/013b11da-6441-47ea-ab79-578d1decc149_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/013b11da-6441-47ea-ab79-578d1decc149_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/013b11da-6441-47ea-ab79-578d1decc149_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/013b11da-6441-47ea-ab79-578d1decc149_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de los últimos fusilados del franquismo el 27 de septiembre de 1975."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de los últimos fusilados del franquismo el 27 de septiembre de 1975.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A todos les atribu&iacute;an delitos de sangre contra miembros de las fuerzas del orden p&uacute;blico. &Aacute;ngel Otaegui fue condenado por el atentado de Gregorio Posadas, cabo primero de la Guardia Civil, 'Txiki' por el homicidio del cabo primero de la Polic&iacute;a Armada Ovidio D&iacute;az durante un atraco al Banco Santander en Barcelona y los activistas del FRAP, por los asesinatos del polic&iacute;a Lucio Rodr&iacute;guez y del teniente guardia civil Antonio Pose en sendos atentados. Los juicios sumar&iacute;simos acabaron en total con once condenados, pero a seis &ndash;cinco del FRAP, entre ellos dos mujeres, y uno de ETA&ndash; o bien les sentenciaron a penas de prisi&oacute;n o les conmutaron en el &uacute;ltimo momento la pena capital.
    </p><h2 class="article-text">Un d&iacute;a antes de morir</h2><p class="article-text">
        Entre ellos estaba Manuel Blanco Chivite, militante del FRAP y del PCE (m-l), condenado en el primer consejo de guerra celebrado en el acuartelamiento de El Goloso (Madrid). El antifranquista cuenta c&oacute;mo fueron los primeros momentos tras la detenci&oacute;n: &ldquo;Era un proceso militar, lo primero fue trasladarnos a la Direcci&oacute;n General de Seguridad, en la Puerta del Sol, y all&iacute; ya ve&iacute;as al juez. Estabas delante de &eacute;l, por supuesto sin abogado, esposado y con dos miembros de la Brigada Pol&iacute;tico Social a cada lado. Si lo que dec&iacute;as no le convenc&iacute;a, volv&iacute;as a los interrogatorios, a las palizas y a la tortura hasta que constru&iacute;an el caso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestra entrada en la DGS no sigui&oacute; el protocolo habitual: no hab&iacute;a parte con fecha y hora, con lo que oficialmente no est&aacute;bamos en ning&uacute;n sitio&rdquo;, explica Chivite, que ha plasmado sus recuerdos en un libro sobre las &uacute;ltimas ejecuciones coordinado por la Plataforma 'Al alba' (editorial Garaje). A Vicky esto le suena familiar. &ldquo;Cuando detuvieron a Jos&eacute; Luis el 29 de agosto intent&eacute; ir a verle a la DGS, pero all&iacute; me dec&iacute;an que no estaba y me mandaban a Carabanchel. En la c&aacute;rcel pasaba lo mismo y me dec&iacute;an que ten&iacute;a que estar en la Puerta del Sol. As&iacute; fui de un sitio para otro sin se&ntilde;ales de vida de mi hermano&rdquo;. La primera vez que le pudo verle fue el 26 de septiembre, un d&iacute;a antes de morir.
    </p><p class="article-text">
        Fue, como hab&iacute;a cantado Luis Eduardo Aute, la noche m&aacute;s larga. Vicky rememora la impresi&oacute;n al ver a su hermano, &ldquo;muy desfigurado y con los labios y los ojos hinchados por las palizas que le hab&iacute;an dado&rdquo;. Recuerda haber bajado unas escaleras para acceder a las celdas subterr&aacute;neas en las que hab&iacute;an encerrado a los condenados, donde ella y su madre pasaron con Jos&eacute; Luis sus &uacute;ltimas horas. Silvia, su mujer, llegar&iacute;a un poco m&aacute;s tarde, sobre las once de la noche, procedente de la c&aacute;rcel de mujeres de Yeser&iacute;as, en la que estaba encarcelada. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/196c8525-dbff-4dc3-88b1-843783117a14_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/196c8525-dbff-4dc3-88b1-843783117a14_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/196c8525-dbff-4dc3-88b1-843783117a14_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/196c8525-dbff-4dc3-88b1-843783117a14_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/196c8525-dbff-4dc3-88b1-843783117a14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/196c8525-dbff-4dc3-88b1-843783117a14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/196c8525-dbff-4dc3-88b1-843783117a14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las notas de Bachillerato de José Luis Sánchez Bravo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las notas de Bachillerato de José Luis Sánchez Bravo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde all&iacute;, Rosa Mar&iacute;a Garc&iacute;a Alarc&oacute;n y el resto de compa&ntilde;eras del FRAP encarceladas, hicieron lo que pudieron desde dentro para que la dejaran acudir. &ldquo;Lo intentamos con Maruxa la pareja de Xos&eacute; Humberto Baena, pero no lo conseguimos porque no estaban asados&rdquo;. La activista antifranquista comparti&oacute; c&aacute;rcel con Mar&iacute;a Jes&uacute;s Dasca y Concepci&oacute;n Trist&aacute;n, las dos mujeres del FRAP inicialmente condenadas a muerte pero a las que acabaron conmutando la pena. &ldquo;Fue algo terrible conocer que los iban a fusilar s&iacute; o s&iacute;, que no hab&iacute;a indulto. Pens&aacute;bamos que no lo iban a hacer, pero lo hicieron&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaban Xos&eacute; Humberto y Ram&oacute;n Garc&iacute;a tambi&eacute;n. Recuerdo que cantaban canciones en gallego y as&iacute; se fueron pasando las horas. Lo que m&aacute;s tengo presente es el abrazo que me dio al final, no se despegaba de mi. Lo &uacute;ltimo que me dijo es que cuidara de nuestra madre&rdquo;, cuenta Vicky sobre esa &uacute;ltima noche. A la ma&ntilde;ana siguiente, ya en la calle, vio pasar varios furgones que sub&iacute;an hacia un alto mientras ella y el abogado Fernando Salas se quedaban abajo, en la carretera. &ldquo;Ese momento es algo muy dif&iacute;cil de recordar. O&iacute; los disparos y llor&eacute; y grit&eacute; de pura desesperaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El &ldquo;enterado&rdquo; del 26 de septiembre</h2><p class="article-text">
        Los procesos hab&iacute;an estado plagados de irregularidades. Magda Oranich, una de las abogadas del integrante de la organizaci&oacute;n terrorista ETA Jon Paredes 'Txiki', menciona que los juicios se hicieron &ldquo;deprisa y corriendo&rdquo; como si el resultado final ya estuviera escrito. &ldquo;Que las ejecuciones fueran el mismo d&iacute;a y a la misma hora es demencial si lo piensas&rdquo;, dice la letrada. &ldquo;No hab&iacute;a ninguna prueba, hab&iacute;an sido torturados y todas las pruebas de la defensa fueron denegadas, ni siquiera la bal&iacute;stica nos aceptaron. Recuerdo un testigo de la acusaci&oacute;n que dec&iacute;a que hab&iacute;a visto disparar a un chico alto y fuerte, pero a Txiki lo llamaban as&iacute; porque era muy bajo, med&iacute;a 1,50&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todo se complic&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s, si cabe, cuando el Gobierno de Arias Navarro aprob&oacute; el decreto ley 10/1975 sobre Prevenci&oacute;n del Terrorismo, que fue aplicado a pesar de entrar en vigor a finales de agosto, despu&eacute;s de los hechos que se iban a juzgar. Esto transform&oacute; los consejos de guerra en sumar&iacute;simos, que estaban inicialmente previstos en caso de guerra, traiciones o deserciones. &ldquo;Nos dieron cuatro horas para responder al escrito de acusaci&oacute;n, pero adem&aacute;s no nos lo notificaron a las 12 del mediod&iacute;a, no, sino de la noche. Yo fui de madrugada a la c&aacute;rcel Modelo a comunic&aacute;rselo a Txiki, &eacute;l ya se lo esperaba, solo me dijo que por favor no le aplicaran el garrote vil&rdquo;, cuenta su abogada.
    </p><p class="article-text">
        Los abogados se coordinaron desde Madrid, Barcelona y Burgos y pusieron en marcha una intensa movilizaci&oacute;n para defender a los acusados a pesar de que sab&iacute;an que estaba perdido. Oranich, parte del equipo de abogados que hab&iacute;a defendido poco antes a Salvador Puig Antich, lo recuerda: &ldquo;Nos llam&aacute;bamos a las 3 de la ma&ntilde;ana y est&aacute;bamos todos en el despacho, nos d&aacute;bamos ideas...Y aunque hac&iacute;amos muchas cosas, todos sab&iacute;amos que no hab&iacute;a nada que hacer.<strong> Corr&iacute;an tanto que daba la sensaci&oacute;n de que quer&iacute;an ejecutar antes de que Franco muriera, por eso intent&aacute;bamos, como m&iacute;nimo, retrasar todo&rdquo;.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bb1774e-6ade-4971-b79a-956ecfb4b65b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bb1774e-6ade-4971-b79a-956ecfb4b65b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bb1774e-6ade-4971-b79a-956ecfb4b65b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bb1774e-6ade-4971-b79a-956ecfb4b65b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bb1774e-6ade-4971-b79a-956ecfb4b65b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bb1774e-6ade-4971-b79a-956ecfb4b65b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3bb1774e-6ade-4971-b79a-956ecfb4b65b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Juan Paredes Manot &#039;Txiki&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Juan Paredes Manot &#039;Txiki&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De nada sirvi&oacute; la repulsa internacional en forma de manifestaciones, comunicados, m&iacute;tines y protestas que reclamaban al r&eacute;gimen que no ejecutara a los condenados. <strong>En Suecia, el primer ministro Olof Palme lleg&oacute; a salir a las calles de Estocolmo y el papa Pablo VI pidi&oacute; &ldquo;clemencia&rdquo; hasta la &uacute;ltima noche</strong>, cuando seg&uacute;n el historiador y sacerdote Vicente C&aacute;rcel Ort&iacute; intent&oacute; llamar personalmente a Franco &ldquo;sin que esa llamada se la pasaran nunca&rdquo;. El dictador hizo o&iacute;dos sordos y en un Consejo de Ministros celebrado en la ma&ntilde;ana del 26 de septiembre en El Pardo, el Gobierno dio el &ldquo;enterado&rdquo; a las ejecuciones y rechaz&oacute; los indultos.
    </p><p class="article-text">
        Al por qu&eacute; se acerca la historiadora Paola Lo Cascio, vicedirectora del Centre d'Estudis Hist&ograve;rics Internacionals de la Universitat de Barcelona: &ldquo;Se acerca la muerte de Franco y eso tensa la dictadura, que se encuentra en una debilidad muy clara. El franquismo hab&iacute;a pensado una sucesi&oacute;n m&aacute;s o menos ordenada bajo el mando de Carrero Blanco, pero despu&eacute;s de que ETA le saque violentamente de la ecuaci&oacute;n y le asesine, el plan fracasa y hay mucha incertidumbre. Las &uacute;ltimas condenas son una manera de volver a subrayar qui&eacute;n manda en un momento en el que el r&eacute;gimen no est&aacute; tan d&eacute;bil como para caer y s&iacute; suficientemente fuerte como para hacer esto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La ejecuci&oacute;n de 'Txiki'</h2><p class="article-text">
        Los abogados de 'Txiki', Magda Oranich y Marc Palm&eacute;s, y su hermano Mikel estuvieron con &eacute;l desde las 20.00 horas del 26 de septiembre hasta las 8 de la ma&ntilde;ana del d&iacute;a siguiente. &ldquo;No sab&iacute;amos d&oacute;nde iba a ser la ejecuci&oacute;n, pero nos dejaron ir a los tres en nuestro coche particular y seguirles. Estaba todo cortado y hab&iacute;a muchos furgones. Pararon cerca del cementerio, en un terreno peque&ntilde;o no asfaltado y all&iacute; ya estaba todo preparado. Txiki estaba atado con unas cintas por las mu&ntilde;ecas a una especie de tr&iacute;pode. No quiso que le taparan los ojos&rdquo;, recuerda Oranich.
    </p><p class="article-text">
        Era un pelot&oacute;n de fusilamiento de seis guardias civiles que, a la orden del jefe, empezaron a abrir fuego contra 'Txiki', vestido con un jersey de lana que hab&iacute;an confeccionado para &eacute;l las presas pol&iacute;ticas de la Trinitat, la prisi&oacute;n de mujeres de Barcelona. Varios disparos le acribillaron y un tiro de gracia en la sien acab&oacute; con su vida. &ldquo;El m&eacute;dico militar estaba destrozado, lloraba y dec&iacute;a que le hab&iacute;an mandado a un servicio pero no sab&iacute;a que era este&rdquo;. Cuando todo hab&iacute;a acabado Oranich recogi&oacute; del suelo diez casquillos de bala que ha guardado hasta ahora, varios de ellos est&aacute;n desde hace diez a&ntilde;os en una fundaci&oacute;n vasca. &ldquo;A Mikel, su hermano, tuvimos que aguantarle para que no hiciera ninguna barbaridad. Fue terrible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ha pasado medio siglo y la abogada guarda los casquillos y los recuerdos como un tesoro. Tambi&eacute;n Vicky sigue volviendo de vez en cuando a aquel d&iacute;a, aunque duela, para que no se pierda la historia. En casa tiene el documento en el que el Gobierno reconoce que las sentencias que condenaron a muerte a su hermano son nulas y le reconoce como v&iacute;ctima de la dictadura. Es muy importante, dice, pero no suficiente: &ldquo;Este tipo de cosas deber&iacute;an hacerse m&aacute;s p&uacute;blicas y que todo el mundo sepa lo que pas&oacute;, que llegu&eacute; a los colegios e institutos&rdquo;, defiende a trav&eacute;s de un mensaje de Whatsapp. &ldquo;La vida no te la devuelven, pero repara...&rdquo;, a&ntilde;ade. En su foto de perfil, un joven Jos&eacute; Luis, mira a c&aacute;mara.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Borraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/noche-final-ultimos-fusilados-franquismo-dictadura-murio-matando-oi-disparos-grite_1_12637044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Sep 2025 03:01:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e86dd0f2-c8de-462d-bb44-5a841b9af720_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="392221" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e86dd0f2-c8de-462d-bb44-5a841b9af720_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="392221" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La noche final de los últimos fusilados del franquismo, la dictadura que murió matando: “Oí los disparos y grité”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e86dd0f2-c8de-462d-bb44-5a841b9af720_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Franco,Franquismo,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dictador Franco dejó que fusilaran en 1936 al médico que le había salvado la vida 20 años antes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/dictador-franco-dejo-fusilaran-1936-medico-le-habia-salvado-vida-20-anos_1_12501714.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d80380d-1a67-4160-9ec5-0a44f4465cf2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dictador Franco dejó que fusilaran en 1936 al médico que le había salvado la vida 20 años antes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 1916, en plena guerra del Rif, el entonces joven oficial Francisco Franco fue operado de urgencia por el médico Alfonso Gaspar Soler, que 20 años después sería fusilado por las tropas sublevadas en Huesca.</p></div><p class="article-text">
        En junio de 1916, en las tierras calcinadas del Rif, un joven oficial espa&ntilde;ol se debat&iacute;a entre la vida y la muerte. Herido de gravedad durante una ofensiva en la cabila de Anyera, su cuerpo desgarrado por la metralla parec&iacute;a condenado a la tumba. Su nombre: Francisco Franco Bahamonde. El m&eacute;dico que lo salv&oacute;: Alfonso Gaspar Soler. Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, aquel mismo m&eacute;dico ser&iacute;a asesinado en Huesca por las tropas sublevadas a las &oacute;rdenes del hombre a quien salv&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurri&oacute; aquella ma&ntilde;ana polvorienta fue narrado por el periodista republicano exiliado Clemente Cruzado Garc&iacute;a, de Izquierda Republicana, en un art&iacute;culo publicado en Argentina en 1954. El texto fue recuperado en una carta an&oacute;nima dirigida a Radio Espa&ntilde;a Independiente, la emisora clandestina conocida como La Pirenaica, y radiado el 11 de julio de 1963. Esta carta, como tantas otras, forma parte del archivo del Partido Comunista de Espa&ntilde;a, y ha sido investigada y contextualizada por Armand Balsebre y Rosario Fontova en &lsquo;Las cartas de La Pirenaica. Memoria del antifranquismo' (C&aacute;tedra, 2014).
    </p><p class="article-text">
        El relato es estremecedor. En medio del caos del avance militar espa&ntilde;ol en Marruecos, los heridos llegaban en camillas, sobre caballos o camiones destartalados. En las tiendas de campa&ntilde;a, convertidas en quir&oacute;fanos improvisados, m&eacute;dicos de prestigio como G&oacute;mez Ulla, Antonio Bastos Ansart y Vicente Cari&ntilde;ena luchaban contra el colapso f&iacute;sico y moral. Sobre una camilla, cubierto de sangre, el joven Franco agonizaba con once perforaciones de est&oacute;mago. Nadie apostaba por su vida.
    </p><p class="article-text">
        Entonces apareci&oacute; el doctor Alfonso Gaspar Soler, aragon&eacute;s, militar y m&eacute;dico, que llegaba desde las l&iacute;neas del frente con la ropa a&uacute;n manchada de sangre. Al reconocer al herido, amigo suyo, se rebel&oacute; contra el pron&oacute;stico. Lo carg&oacute; en un coche y lo traslad&oacute; al hospital de la plaza. Durante tres horas, y sin ayuda, lo oper&oacute; con un bistur&iacute; que parec&iacute;a &ldquo;m&aacute;gico buril de leyenda&rdquo;, como escribi&oacute; Cruzado. Contra todo pron&oacute;stico, Franco sobrevivi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os m&aacute;s tarde, el dictador no escatimar&iacute;a en gratitud p&uacute;blica: &ldquo;Para m&iacute; no hay m&aacute;s padre ni hermano que Alfonso. Le debo la vida. Si no fuera por &eacute;l estar&iacute;a enterrado&rdquo;. El episodio fue comentado incluso en conferencias m&eacute;dicas, y la operaci&oacute;n se convirti&oacute; en un ejemplo de hero&iacute;smo cl&iacute;nico. Ambos &ndash;Franco y Gaspar&ndash; recibieron condecoraciones por aquella campa&ntilde;a: el primero, el ascenso a comandante; el segundo, la Cruz de Mar&iacute;a Cristina. Tambi&eacute;n la recibi&oacute; el doctor Ricardo Bertoloty, como documentan V&iacute;ctor Pardo y Ra&uacute;l Mateo en &lsquo;Todos los nombres. V&iacute;ctimas y victimarios (Huesca, 1936-1945)&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        El doctor Alfonso Gaspar Soler, destinado a Huesca en 1918, desarroll&oacute; all&iacute; su carrera m&eacute;dica y su compromiso pol&iacute;tico. Fue una figura relevante del republicanismo altoaragon&eacute;s y hermano de Vicente Gaspar Soler, secretario general de Acci&oacute;n Republicana y colaborador directo de Manuel Aza&ntilde;a. Otra hermana, Mercedes, tambi&eacute;n se implic&oacute; en la causa republicana.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Sin perd&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando estall&oacute; el golpe militar en julio de 1936, Gaspar particip&oacute; en una reuni&oacute;n de urgencia en el Gobierno Civil de Huesca. Poco despu&eacute;s fue detenido, seg&uacute;n su expediente de responsabilidades pol&iacute;ticas, mientras se encontraba en el hospital militar. All&iacute; permaneci&oacute; arrestado hasta el 23 de agosto, d&iacute;a de su ejecuci&oacute;n. Su esposa, Rosal&iacute;a Aur&iacute;a, logr&oacute; visitarlo en prisi&oacute;n. En aquella conversaci&oacute;n desesperada le sugiri&oacute; que pidiera clemencia a Franco. Pero Alfonso se neg&oacute;. Conoc&iacute;a al hombre al que hab&iacute;a salvado veinte a&ntilde;os antes y sab&iacute;a que no hab&iacute;a lugar para el perd&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El relato de Clemente Cruzado, le&iacute;do en La Pirenaica, menciona un episodio simb&oacute;lico: una dama de la alta sociedad se habr&iacute;a presentado ante Franco para rogarle por la vida de Gaspar. La respuesta del dictador, seg&uacute;n el periodista, fue contundente: &ldquo;No puedo hacer nada a favor de ese hombre. La guerra, se&ntilde;ora, no entiende de sentimentalismos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y no los hubo. El ensa&ntilde;amiento con Alfonso Gaspar Soler fue brutal. No solo fue fusilado, sino que fue salvajemente apaleado por sus verdugos. Como documentan Pardo y Mateo, su cuerpo fue pateado con sa&ntilde;a en las tapias del cementerio de Huesca. Sus restos fueron enterrados en una fosa com&uacute;n, en el cuadro 15. No fue hasta febrero de 1954 cuando sus huesos fueron recuperados e identificados gracias a un cintur&oacute;n. Entonces fueron trasladados a un nicho, donde a&uacute;n hoy lo recuerda una l&aacute;pida discreta, con apenas tres letras: A. G. S.
    </p><p class="article-text">
        Tras su asesinato, los hermanos de Alfonso emprendieron el camino del exilio. Vicente Gaspar Soler se refugi&oacute; en M&eacute;xico con su esposa y una ni&ntilde;a adoptada, hu&eacute;rfana de padres republicanos asesinados. La Junta de Auxilio a los Republicanos Espa&ntilde;oles (JARE) facilit&oacute; su salida. Mercedes, otra hermana, tambi&eacute;n huy&oacute; con su familia.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os m&aacute;s tarde, el recuerdo de Alfonso Gaspar lleg&oacute; hasta Manuel Aza&ntilde;a, quien, seg&uacute;n Cruzado, se conmovi&oacute; profundamente al conocer el destino de su antiguo compa&ntilde;ero de ideales. &ldquo;La emoci&oacute;n indescriptible&rdquo; del presidente de la Rep&uacute;blica es quiz&aacute; una de las pocas formas de justicia p&oacute;stuma que recibi&oacute; el m&eacute;dico de Huesca.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Alfonso Gaspar fue sepultada por d&eacute;cadas. Solo el exilio la mantuvo viva: a trav&eacute;s de art&iacute;culos como el de Clemente Cruzado, a trav&eacute;s de las cartas a La Pirenaica, a trav&eacute;s de archivos como el del PCE. Balsebre y Fontova, en su investigaci&oacute;n sobre la emisora antifranquista, recuerdan c&oacute;mo estos testimonios, a veces an&oacute;nimos, fueron clave para reconstruir la memoria colectiva de la represi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Barluenga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/dictador-franco-dejo-fusilaran-1936-medico-le-habia-salvado-vida-20-anos_1_12501714.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Jul 2025 08:55:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8d80380d-1a67-4160-9ec5-0a44f4465cf2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="314706" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8d80380d-1a67-4160-9ec5-0a44f4465cf2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="314706" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El dictador Franco dejó que fusilaran en 1936 al médico que le había salvado la vida 20 años antes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8d80380d-1a67-4160-9ec5-0a44f4465cf2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Franco,Franquismo,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La querella argentina que investiga los crímenes del franquismo a 10.000 kilómetros, 15 años después: “Está muy viva”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/querella-argentina-investiga-crimenes-franquismo-10-000-kilometros-15-anos-despues-viva_1_12296856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c26bf1f8-8e92-4b23-bee4-d5e0f0e0a34e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La querella argentina que investiga los crímenes del franquismo a 10.000 kilómetros, 15 años después: “Está muy viva”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miles de casos de desapariciones forzadas, trabajo esclavo por parte de presos, bebés robados,  torturas y asesinatos durante la dictadura y la Transición encontraron en el país austral una vía a la justicia que España les negó.</p></div><p class="article-text">
        Siempre se encontraron cerradas las puertas de los tribunales espa&ntilde;oles. <strong>La Ley de Amnist&iacute;a de 1977</strong> o la prescripci&oacute;n de los delitos denunciados, que la judicatura espa&ntilde;ola no considera cr&iacute;menes de lesa humanidad, suponen un rev&eacute;s continuo para las<strong> miles de personas que demandan verdad, justicia y reparaci&oacute;n</strong>. A todas ellas les une lo mismo: ser <strong>v&iacute;ctimas del franquismo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>14 de abril de 2010</strong>, varias de esas v&iacute;ctimas comenzaron a andar un tortuoso camino cargado de esperanza y lucha al iniciar lo que pronto se convertir&iacute;a en una <strong>macroquerella</strong>. La jueza argentina <strong>Mar&iacute;a Romilda Servini es la encargada de esclarecer miles de casos entre desapariciones forzadas, trabajo esclavo, beb&eacute;s robados, torturas y asesinatos producidos en Espa&ntilde;a desde 1936 y 1978</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En esta d&eacute;cada y media de instrucci&oacute;n judicial, marcada por la <strong>nula colaboraci&oacute;n por parte del Estado espa&ntilde;ol </strong>ante los requerimientos internacionales de la magistrada, la investigaci&oacute;n dej&oacute; grandes hitos por el camino. M&aacute;s all&aacute; de las figuras como <strong>el torturador Antonio Gonz&aacute;lez Pacheco, alias Billy el Ni&ntilde;o</strong>, o antiguos ministros durante la Transici&oacute;n, como <strong>Rodolfo Mart&iacute;n Villa</strong>, uno de los grandes avances que supusieron las indagaciones fue que las v&iacute;ctimas, por primera vez, fueron escuchadas en sedes judiciales. Por delante todav&iacute;a quedan a&ntilde;os de resistencia al olvido con la firme determinaci&oacute;n de que solo la muerte, cercana en muchas de ellas, ser&aacute; lo &uacute;nico capaz de hacerles decaer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jacinto Lara, abogado de la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina (Ceaqua)</strong>, recuerda que en aquel 2010 el juez Baltasar Garz&oacute;n ya hab&iacute;a sido imputado por prevaricaci&oacute;n al intentar investigar los cr&iacute;menes del franquismo de la primera etapa, hasta los a&ntilde;os 50. &ldquo;Fuimos a Argentina porque en su propia constituci&oacute;n recogen la aplicaci&oacute;n del principio de justicia universal. Aun as&iacute; no fue f&aacute;cil iniciar la querella, pero lo conseguimos&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        15 a&ntilde;os despu&eacute;s son miles las denuncias integradas en esta macrocausa. &ldquo;A pesar de las capacidades limitadas del juzgado, se han abierto diferentes l&iacute;neas de investigaci&oacute;n en muchos &aacute;mbitos&rdquo;, a&ntilde;ade el letrado. As&iacute;, el acopio de pruebas testimoniales, periciales, documentales y comisiones rogatorias exigidas por Servini y que pr&aacute;cticamente nunca ha cumplido el Estado espa&ntilde;ol han sido la t&oacute;nica judicial durante la instrucci&oacute;n, que todav&iacute;a contin&uacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Grandes hitos de la macrocausa</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el abogado de Ceaqua, la dificultad no estriba &uacute;nicamente en el periodo tan largo que se investiga de la historia de Espa&ntilde;a, sino su particularidad cuantitativa, pues &ldquo;son miles de personas que reclaman una investigaci&oacute;n judicial en objeto a los hechos que cada uno denuncia&rdquo;. En este sentido, Lara destaca diversos momentos de la querella argentina que &ldquo;ponen al Estado espa&ntilde;ol frente a un espejo francamente inc&oacute;modo, ya que discuten su modelo de impunidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lara indica 2013 como el a&ntilde;o en que <strong>dos personajes imputados por torturas por la jueza Servini: Billy el Ni&ntilde;o, ya fallecido, y Jes&uacute;s Mu&ntilde;ecas Aguilar</strong>. Adem&aacute;s, en 2014 terminaron imputadas otras 20 personas. &ldquo;Se han emitido numerosas &oacute;rdenes de extradici&oacute;n pero siempre neutralizadas por el Estado espa&ntilde;ol, que se ha convertido en el principal valedor de estos presuntos criminales imputados por hechos tan sumamente graves como cr&iacute;menes contra la humanidad&rdquo;, desarrolla el letrado.
    </p><p class="article-text">
        La querella argentina tambi&eacute;n sirvi&oacute; para que el antiguo ministro de Relaciones Sindicales durante la matanza del 3 de marzo de 1976 en Vitoria y ministro del Interior durante los altercados de San Fermines 78, Rodolfo Mart&iacute;n Villa, declarara ante Servini. De hecho, la jueza valid&oacute; la petici&oacute;n del letrado de la familia de Gustau Mu&ntilde;oz, asesinado de un balazo de la Polic&iacute;a el 11 de septiembre de 1978 en Barcelona, de incluirle en la macrocausa. La magistrada entiende que, a pesar de la muerte de Franco, en Espa&ntilde;a segu&iacute;an operando los mismos resortes dictatoriales ante la nula depuraci&oacute;n de los estamentos pol&iacute;ticos y policiales.
    </p><h2 class="article-text">Desapariciones, trabajos forzados y robo de beb&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Entre los casos de desaparici&oacute;n forzada que la jueza argentina investiga est&aacute; el de la familia de Paqui Maqueda. Sus antecesores republicanos sufrieron persecuci&oacute;n, torturas, trabajos forzados y asesinatos. A sus 60 a&ntilde;os, recuerda a su bisabuelo, Juan Rodr&iacute;guez Tirado, asesinado en aplicaci&oacute;n de bando de guerra tras la ocupaci&oacute;n de Carmona, un pueblo sevillano. &ldquo;No sabemos d&oacute;nde est&aacute; su cuerpo&rdquo;, expresa con vehemencia.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a cuatro hijos. El mayor de ellos, Enrique, huy&oacute; para defender Madrid del avance sublevado. Tras volver a Carmona le detuvieron y le obligaron a trabajar en el llamado Canal de los Presos. &ldquo;Mi t&iacute;o fue un preso esclavo del franquismo&rdquo;, explica esta portavoz de la querella argentina en Andaluc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pascual, hermano de Enrique, termin&oacute; acribillado a tiros por falangistas. &ldquo;Oficialmente, dicen que se intent&oacute; escapar despu&eacute;s de que lo detuvieran. Tampoco sabemos a ciencia cierta d&oacute;nde puede estar su cuerpo&rdquo;, a&ntilde;ade. Otro hijo de su bisabuelo, Jos&eacute;, termin&oacute; en campos de concentraci&oacute;n franquistas tras ser obligado a alistarse con las tropas alzadas y pasarse al bando republicano.
    </p><p class="article-text">
        El calvario que Maqueda puso en conocimiento de Servini en 2013 no queda ah&iacute;. &ldquo;Pensamos que en 1963 a mi madre le pudieron quitar a su primer hijo en un supuesto caso de robo de beb&eacute;s. Pensar&iacute;an que &eacute;ramos una familia de rojos que no &iacute;bamos a reclamar&rdquo;, opina la tambi&eacute;n presidenta de la Asociaci&oacute;n Nuestra Memoria de Sevilla. &ldquo;Me escuch&oacute;, pero me da mucha rabia tener que cruzar 10.000 kil&oacute;metros para que se haga justicia. Los cr&iacute;menes se cometieron en Espa&ntilde;a, las v&iacute;ctimas eran de Espa&ntilde;a, los verdugos tambi&eacute;n, y aqu&iacute; deber&iacute;an investigarse y juzgarse&rdquo;, sostiene esta familiar de tantas v&iacute;ctimas.
    </p><h2 class="article-text">Beb&eacute;s desaparecidos</h2><p class="article-text">
        No solo Maqueda piensa que ocurrieron este tipo de sustracciones. Soledad Luque, portavoz del &aacute;rea de beb&eacute;s robados de Ceaqua, afirma que esta desaparici&oacute;n forzada de menores se origin&oacute; de manera sistem&aacute;tica y se prolong&oacute; durante mucho tiempo. &ldquo;Nos consta que al final de la Guerra ya hab&iacute;a &oacute;rdenes que legalizaban y legitimaban la separaci&oacute;n de los ni&ntilde;os de sus padres&rdquo;, sostiene. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, contin&uacute;a, &ldquo;no termin&oacute; ah&iacute;. A partir de entonces, ya no era ni siquiera necesario ese cuerpo legal que legitimaba el robo, sino que se realizaba con cierta habitualidad en cl&iacute;nicas y maternidades&rdquo;, a&ntilde;ade Luque. Las mujeres v&iacute;ctimas ya no solo eran las presas, sino aquellas madres solteras, con muchos hijos, muy pobres, prostitutas o simplemente ingenuas. &ldquo;Ni siquiera se hac&iacute;a por dinero. Hay casos en los que los beb&eacute;s eran regalados a las familias. Se trataba de un conjunto represivo cuyo paraguas era la impunidad y todos los preceptos del nacional-catolicismo, donde el Estado y la Iglesia supon&iacute;an un t&aacute;ndem perfecto para este crimen&rdquo;, desarrolla.
    </p><p class="article-text">
        Apenas existen cifras sobre estos hechos. Luque subraya que hasta 1953, unos 30.000 ni&ntilde;os fueron tutelados por el Estado, entre los que se inclu&iacute;an tambi&eacute;n hu&eacute;rfanos de guerra e incluso menores secuestrados en el extranjero a espa&ntilde;oles exiliados. El siguiente dato que manejan procede de la memoria de la Fiscal&iacute;a General del Estado de 2024. &ldquo;Entre 2011 y 2023 se abrieron unas 2.200 diligencias de investigaci&oacute;n por casos de beb&eacute;s robados, y algunas m&aacute;s de 500 se judicializaron. En realidad, no sabemos todav&iacute;a cu&aacute;ntas denuncias se han interpuesto&rdquo;, se queja.
    </p><p class="article-text">
        Ahora en Argentina son decenas las denuncias por sustracci&oacute;n de beb&eacute;s cometidas durante el franquismo y la democracia que se investigan como posibles casos de desaparici&oacute;n forzada desde la primera interpuesta por estos motivos en 2013. &ldquo;Los tribunales espa&ntilde;oles no entienden la desaparici&oacute;n forzada como un crimen susceptible de ser considerado de lesa humanidad, y no los investigan porque han prescrito&rdquo;, se queja, al igual que hacen las dem&aacute;s fuentes consultadas.
    </p><h2 class="article-text">Torturas en la DGS</h2><p class="article-text">
        Sobre la mesa de Servini tambi&eacute;n reposan cientos de expedientes de personas torturadas al final del franquismo e inicio de la democracia. Jes&uacute;s Rodr&iacute;guez Barrio tiene 71 a&ntilde;os, fue uno de los fundadores de la Asociaci&oacute;n La Comuna de presos y represaliados por la dictadura franquista y estuvo detenido en tres ocasiones: en 1972, 1974 y 1975. Tambi&eacute;n pas&oacute; por la prisi&oacute;n de Carabanchel dos veces. &ldquo;El mismo Billy el Ni&ntilde;o me detuvo en persona cuando ya militaba en la Liga Comunista Revolucionaria. Intent&eacute; escapar, pero dispar&oacute;, y me par&eacute;&rdquo;, rememora.
    </p><p class="article-text">
        Sus repetidos pasos por la Direcci&oacute;n General de Seguridad, situada en la Real Casa de Correos de Madrid, hoy sede el Gobierno regional en la Puerta del Sol, le hicieron ver c&oacute;mo la polic&iacute;a del r&eacute;gimen se las gastaba con j&oacute;venes como &eacute;l. &ldquo;Antes de preguntarte nada ya te hab&iacute;an golpeado. Te destru&iacute;an, te humillaban. Ni siquiera buscaban informaci&oacute;n, lo hac&iacute;an para reducir a la nada al detenido para que una vez saliese de all&iacute; no fuera capaz de hacer absolutamente nada&rdquo;, describe Jes&uacute;s . &Eacute;l declar&oacute; ante Servini en enero de 2014 desde el consulado argentino de Madrid. Es una de los cientos de personas que busca all&aacute; la justicia que le niegan en su pa&iacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Cr&iacute;menes franquistas sin Franco</h2><p class="article-text">
        La jueza argentina tambi&eacute;n investiga lo sucedido el 8 de julio de 1978 en Pamplona. Entonces, disparos de la Polic&iacute;a mataron a Germ&aacute;n Rodr&iacute;guez. Ten&iacute;a 23 a&ntilde;os. Ferm&iacute;n, su hermano, incide en que en 1982 los tribunales espa&ntilde;oles dieron carpetazo al asunto. No hubo ning&uacute;n detenido por aquella muerte. Se sum&oacute; a la querella argentina en 2014 y cinco a&ntilde;os despu&eacute;s testific&oacute; ante Servini: &ldquo;Era la primera vez que en m&aacute;s de 40 a&ntilde;os me pod&iacute;a explicar delante de un juez. Siento cierto alivio de que se investigue lo sucedido, pero personalmente me parece una verg&uuml;enza que se haga a 10.000 kil&oacute;metros de distancia de donde ocurrieron los hechos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde su punto de vista, Espa&ntilde;a tan solo tendr&iacute;a que cumplir los tratados internacionales que ha suscrito en materia de derecho internacional y Derechos Humanos. &ldquo;La democracia espa&ntilde;ola tiene una asignatura pendiente con la justicia, porque las v&iacute;ctimas del franquismo y la transici&oacute;n no podemos acceder a ella&rdquo;, agrega Ferm&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lara, el abogado de Ceaqua, apunta que &ldquo;la querella argentina puede parecer que languidece, pero est&aacute; muy viva y Servini ha demostrado ser una jueza independiente&rdquo;, en referencia al Gobierno presidido por el ultraderechista Milei. Asimismo, denuncia que la actual Ley de Memoria Democr&aacute;tica espa&ntilde;ola no habilita a los tribunales a investigar estos cr&iacute;menes. &ldquo;No podemos permitir que 50 a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte de Franco nos sigamos encontrando en esta situaci&oacute;n. Tienen que reaccionar desde el Estado Espa&ntilde;ol, y una muy buena forma de hacerlo ser&iacute;a acceder a las comisiones rogatorias de Servini&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/querella-argentina-investiga-crimenes-franquismo-10-000-kilometros-15-anos-despues-viva_1_12296856.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 May 2025 10:12:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c26bf1f8-8e92-4b23-bee4-d5e0f0e0a34e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="81029" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c26bf1f8-8e92-4b23-bee4-d5e0f0e0a34e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="81029" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La querella argentina que investiga los crímenes del franquismo a 10.000 kilómetros, 15 años después: “Está muy viva”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c26bf1f8-8e92-4b23-bee4-d5e0f0e0a34e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,Derechos humanos,María Servini,Franco,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Holocausto franquista: los judíos a los que el dictador no quiso salvar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/holocausto-franquista-judios-dictador-no-quiso-salvar_1_11996432.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c0e1871-dce4-4213-8758-f7bb5e612ae7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Holocausto franquista: los judíos a los que el dictador no quiso salvar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El régimen de Francisco Franco se negó a repatriar a los judíos sefaradíes y condenó a miles a morir en las cámaras de gas mientras diplomáticos españoles en diferentes países pedían que se les extendieran documentos para salvarlos.</p></div><p class="article-text">
        Berl&iacute;n, verano de 1943. Los diplom&aacute;ticos franquistas que trabajan en la embajada espa&ntilde;ola de la capital del Reich son plenamente conscientes de que sus aliados nazis est&aacute;n exterminando a la poblaci&oacute;n hebrea. Saben, tambi&eacute;n, que tienen una baza para salvar a miles de ellos de las c&aacute;maras de gas. 
    </p><p class="article-text">
        Bastar&iacute;a con que informaran a los dirigentes alemanes de que Espa&ntilde;a, naci&oacute;n amiga, est&aacute; dispuesta a proteger y a repatriar a los jud&iacute;os sefard&iacute;es, apelando a su origen hispano. Algo tan sencillo como sellarles un documento oficial que les reconociera como compatriotas supondr&iacute;a un pasaporte hacia la vida. Pero Francisco Franco, a trav&eacute;s del Ministerio de Asuntos Exteriores, hab&iacute;a ordenado a todas sus embajadas en la Europa ocupada por Hitler que solo se preocuparan por aquellos jud&iacute;os &ldquo;de indiscutible nacionalidad espa&ntilde;ola&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En aquellos momentos dram&aacute;ticos y convulsos no hab&iacute;a tiempo ni medios para investigar la vida de aquellos hombres, mujeres y ni&ntilde;os que llegaban a las sedes diplom&aacute;ticas espa&ntilde;olas luciendo la estrella de David en sus vestimentas y pidiendo que les salvaran la vida. Por ello el secretario de la embajada, Federico Oliv&aacute;n, escribi&oacute; una dram&aacute;tica carta a sus superiores en la que expresaba su frustraci&oacute;n: &ldquo;Mal profeta ser&eacute; si no llega el d&iacute;a en que se nos critique acertadamente el que, sabiendo lo que iba a ocurrir, nos hayamos lavado las manos como Pilatos y abandonado a su triste suerte a estos, al fin y al cabo, compatriotas sin siquiera elevar la m&aacute;s m&iacute;nima protesta y sin hacer nada por salvarlos (&hellip;) Si Espa&ntilde;a, por razones que a nadie pueden escapar, se niega a recibir esta parte de la colonia en el extranjero (&hellip;) la condena autom&aacute;ticamente a muerte &ndash;pues esta es la triste realidad y lo que no hay que tratar de disimularla&ndash;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La misiva escrita por Oliv&aacute;n y rescatada por el historiador Manu Valent&iacute;n es solo una de las muchas huellas documentales que demuestran la complicidad pasiva que el r&eacute;gimen franquista tuvo con el Holocausto. Una tesis que la mayor&iacute;a de acad&eacute;micos e investigadores sostiene con  contundencia, como la que manifiesta a elDiario.es el historiador: &ldquo;La afirmaci&oacute;n que define a Franco como un &rdquo;salvador de jud&iacute;os&ldquo;, zanja Valent&iacute;n, no es m&aacute;s que una aberraci&oacute;n, un insulto a los hechos y a las v&iacute;ctimas que se derivan de la inacci&oacute;n del r&eacute;gimen franquista durante su persecuci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una inacci&oacute;n que comenz&oacute; desde el mismo inicio de la invasi&oacute;n de Europa occidental por parte de Hitler. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>A Franco s&iacute; le interesaba el dinero de &ldquo;sus jud&iacute;os&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Franco mantuvo la frontera de los Pirineos cerrada a quienes trataban de huir de las tropas alemanas. Los jud&iacute;os que intentaban escapar de una muerte segura se topaban con una muralla infranqueable en todos y cada uno de los pasos fronterizos espa&ntilde;oles. Solo eran autorizados a pasar aquellos que dispon&iacute;an de un visado de tr&aacute;nsito para llegar a Portugal o a otros pa&iacute;ses. Se calcula que entre 40.000 y 50.000 jud&iacute;os lograron acceder a uno de esos salvoconductos y escapar de Francia a trav&eacute;s de Espa&ntilde;a. El resto intent&oacute; cruzar clandestinamente a trav&eacute;s de las monta&ntilde;as o acab&oacute; en las garras de los nazis.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3d7c745-4b26-45da-9b1a-0848afa223cb_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3d7c745-4b26-45da-9b1a-0848afa223cb_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3d7c745-4b26-45da-9b1a-0848afa223cb_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3d7c745-4b26-45da-9b1a-0848afa223cb_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3d7c745-4b26-45da-9b1a-0848afa223cb_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d3d7c745-4b26-45da-9b1a-0848afa223cb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d3d7c745-4b26-45da-9b1a-0848afa223cb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una de las muchas soflamas antisemitas que vertió Francisco Franco"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una de las muchas soflamas antisemitas que vertió Francisco Franco                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ya en aquellos primeros momentos hubo diplom&aacute;ticos franquistas que se jugaron sus trabajos y hasta su integridad f&iacute;sica para intentar salvar vidas. El c&oacute;nsul espa&ntilde;ol en Burdeos, Eduardo Propper de Callej&oacute;n, expidi&oacute; centenares de visados de tr&aacute;nsito a jud&iacute;os, incumpliendo las &oacute;rdenes que hab&iacute;a recibido de Madrid. La entonces mano derecha de Franco, Ram&oacute;n Serrano Su&ntilde;er, se lo pag&oacute; con el cese, con un traslado a Marruecos y con una mancha en su expediente que nunca le permiti&oacute; alcanzar el cargo de embajador.
    </p><p class="article-text">
        En Burdeos, Par&iacute;s o Vichy las sedes diplom&aacute;ticas espa&ntilde;olas ten&iacute;an la orden de mantener una &ldquo;actitud pasiva&rdquo; frente a la persecuci&oacute;n jud&iacute;a. Madrid solo pidi&oacute; a sus c&oacute;nsules y embajadores que mediaran ante las autoridades alemanas para lograr un objetivo: declararse leg&iacute;timos administradores de los bienes que dejaran atr&aacute;s los jud&iacute;os espa&ntilde;oles deportados a guetos o campos de concentraci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por la gracia de Dios y la clara visión de los Reyes Católicos, hace siglos nos liberamos de tan pesada carga</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Franco</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta actitud era coherente con el profundo antisemitismo de &ldquo;la nueva Espa&ntilde;a&rdquo;. La c&uacute;pula franquista insultaba al pueblo jud&iacute;o en sus discursos y jaleaba la persecuci&oacute;n emprendida por Hitler. El propio dictador la justific&oacute; reiteradas veces, alegando que &eacute;l no ten&iacute;a que seguir el ejemplo alem&aacute;n porque aqu&iacute; ya se hab&iacute;a expulsado a la comunidad hebrea mucho tiempo atr&aacute;s. &ldquo;Por la gracia de Dios y la clara visi&oacute;n de los Reyes Cat&oacute;licos, hace siglos nos liberamos de tan pesada carga&rdquo;, afirm&oacute; Franco en una de sus tradicionales alocuciones de fin de a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, toda la prensa del r&eacute;gimen alababa la limpieza &eacute;tnica perpetrada por los nazis. &ldquo;Europa, sin jud&iacute;os&rdquo;, celebraba en su portada el semanario <em>El Espa&ntilde;ol. </em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2025104d-bc61-4a9a-b5ba-a19c0ec6c75b_source-aspect-ratio_50p_0_x138y53.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2025104d-bc61-4a9a-b5ba-a19c0ec6c75b_source-aspect-ratio_50p_0_x138y53.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2025104d-bc61-4a9a-b5ba-a19c0ec6c75b_source-aspect-ratio_75p_0_x138y53.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2025104d-bc61-4a9a-b5ba-a19c0ec6c75b_source-aspect-ratio_75p_0_x138y53.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2025104d-bc61-4a9a-b5ba-a19c0ec6c75b_source-aspect-ratio_default_0_x138y53.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2025104d-bc61-4a9a-b5ba-a19c0ec6c75b_source-aspect-ratio_default_0_x138y53.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2025104d-bc61-4a9a-b5ba-a19c0ec6c75b_source-aspect-ratio_default_0_x138y53.jpg"
                    alt="Portada del semanario El Español"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Portada del semanario El Español                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La hemeroteca del diario <em>ABC </em>est&aacute; repleta de art&iacute;culos de opini&oacute;n e informaciones antisemitas. Un torrente de odio y deshumanizaci&oacute;n que podemos resumir en esta frase. Forma parte de la cr&oacute;nica que su corresponsal en la capital francesa dedic&oacute; a una de las operaciones m&aacute;s criminales perpetrada por los nazis en esa ciudad: &ldquo;El barrio jud&iacute;o de Par&iacute;s Saint Antoine ha sido fumigado, desinfectado mediante la eliminaci&oacute;n del censo israelita, el cual acaba de ser conducido a campos de concentraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A esas alturas ya hab&iacute;a m&aacute;s de 7.000 espa&ntilde;oles pudri&eacute;ndose en el campo de concentraci&oacute;n de Mauthausen. En este caso no se trataba de jud&iacute;os, sino de los exiliados republicanos que primero hab&iacute;an luchado contra la sublevaci&oacute;n franquista y, m&aacute;s tarde, se hab&iacute;an alistado en el ej&eacute;rcito franc&eacute;s para combatir a Hitler. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si no se da esta circunstancia, el Gobierno español abandonará los judíos de nacionalidad española a su destino</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Embajada alemana</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su n&uacute;mero ascender&iacute;a hasta superar los 9.000, de los cuales 5.500 ser&iacute;an asesinados entre las alambradas nazis. Existe numerosa documentaci&oacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/franco-hitler-deportaciones-espanoles-concentracion_1_4412874.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya publicada en </a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/franco-hitler-deportaciones-espanoles-concentracion_1_4412874.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, en la que se demuestra la responsabilidad, en este caso activa y directa, que tuvo el dictador espa&ntilde;ol en la deportaci&oacute;n y muerte de todos estos hombres y mujeres.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Hitler ofrece a Franco repatriar a sus jud&iacute;os</strong></h2><p class="article-text">
        En enero de 1943 el Reich curs&oacute; una circular a todas sus naciones aliadas, entre las que se encontraba Espa&ntilde;a, ofreci&eacute;ndoles repatriar a &ldquo;sus jud&iacute;os&rdquo;. El periodista e investigador Eduardo Mart&iacute;n de Pozuelo logr&oacute; documentar la escalofriante pasividad con la que reaccion&oacute; Franco ante esa propuesta, realizada en plena Soluci&oacute;n Final. &ldquo;El Gobierno espa&ntilde;ol ha decidido no permitir en ning&uacute;n caso la vuelta a Espa&ntilde;a a los espa&ntilde;oles de raza jud&iacute;a que viven en territorios bajo jurisdicci&oacute;n alemana&rdquo;, inform&oacute; a sus superiores un alto representante de la embajada alemana en Madrid tras consultar con la c&uacute;pula franquista. 
    </p><p class="article-text">
        El diplom&aacute;tico nazi a&ntilde;adi&oacute; en su misiva que Espa&ntilde;a apostaba porque los jud&iacute;os fueran enviados a terceros pa&iacute;ses y que solo estaba dispuesta a dar algunos visados, siempre y cuando fueran de tr&aacute;nsito. &ldquo;Si no se da esta circunstancia, el Gobierno espa&ntilde;ol abandonar&aacute; los jud&iacute;os de nacionalidad espa&ntilde;ola a su destino&rdquo;, sentencia el informe, incluido en el libro <em>El franquismo c&oacute;mplice del Holocausto. </em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d099ff94-fcc6-4242-9e52-3198b0d50916_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d099ff94-fcc6-4242-9e52-3198b0d50916_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d099ff94-fcc6-4242-9e52-3198b0d50916_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d099ff94-fcc6-4242-9e52-3198b0d50916_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d099ff94-fcc6-4242-9e52-3198b0d50916_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d099ff94-fcc6-4242-9e52-3198b0d50916_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d099ff94-fcc6-4242-9e52-3198b0d50916_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Dos recordatorios de las innumerables misas que se celebraron por toda España
para honrar a Hitler tras su muerte"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dos recordatorios de las innumerables misas que se celebraron por toda España
para honrar a Hitler tras su muerte                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa actitud conden&oacute; a morir en las c&aacute;maras de gas de Auschwitz-Birkenau a miles y miles de jud&iacute;os de origen sefard&iacute;. Solo desde la ciudad griega de Sal&oacute;nica fueron deportados cerca de 50.000. 
    </p><p class="article-text">
        La documentaci&oacute;n epistolar nos sigue aportando m&aacute;s claves de lo que ocurri&oacute; durante aquellos a&ntilde;os en toda Europa. El c&oacute;nsul espa&ntilde;ol en Par&iacute;s, Alfonso Fiscowitz, quiso dejar claro en su correspondencia con el ministro de Asuntos Exteriores, G&oacute;mez Jordana, qu&eacute; consecuencias estaban teniendo las &oacute;rdenes recibidas: &ldquo;De acuerdo con telegrama VE, intervengo tan solo a favor liberaci&oacute;n sefarditas indiscutible nacionalidad espa&ntilde;ola (&hellip;) Ha quedado demarcada totalmente diferencia entre los que est&aacute;n condici&oacute;n ser breve plazo repatriados (pocos casos) y aquellos cuya eventual repatriaci&oacute;n puede ser objeto estudio&rdquo;, se lee en el telegrama enviado desde el Consulado General en Par&iacute;s al ministro de Asuntos Exteriores, el 18 de diciembre de 1943. 
    </p><p class="article-text">
        Fiscowich envi&oacute; m&aacute;s telegramas, algunos tan elocuentes como este: &ldquo;Familias Mayo y Abastado despu&eacute;s de larga detenci&oacute;n han sido deportadas Alemania (...) Ambas han sufrido ... consecuencias se&ntilde;aladas en mi telegrama n.&ordm; 44&rdquo;. El diplom&aacute;tico explicaba a sus jefes que la familia Abastado &ldquo;no hab&iacute;a cumplido todos los requisitos exigidos para considerar su nacionalidad como indiscutible&rdquo;, explica un telegrama del 10 de marzo de 1944. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la familia Mayo se dictamin&oacute; que s&iacute; eran plenamente espa&ntilde;oles, pero demasiado tarde. Ya hab&iacute;an sido deportados a un campo de concentraci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0a4f73c-ccf7-4a28-96d9-cfded68ff7d5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0a4f73c-ccf7-4a28-96d9-cfded68ff7d5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0a4f73c-ccf7-4a28-96d9-cfded68ff7d5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0a4f73c-ccf7-4a28-96d9-cfded68ff7d5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0a4f73c-ccf7-4a28-96d9-cfded68ff7d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d0a4f73c-ccf7-4a28-96d9-cfded68ff7d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d0a4f73c-ccf7-4a28-96d9-cfded68ff7d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Uno de los muchos telegramas enviados al Mº de Asuntos Exteriores en los que los
diplomáticos explicaban las letales consecuencias de proteger exclusivamente a los
judiós de “indiscutible” nacionalidad española."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Uno de los muchos telegramas enviados al Mº de Asuntos Exteriores en los que los
diplomáticos explicaban las letales consecuencias de proteger exclusivamente a los
judiós de “indiscutible” nacionalidad española.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Solo la decisi&oacute;n personal y valiente de algunos diplom&aacute;ticos franquistas permiti&oacute; aportar algo de luz entre tanta oscuridad. &Aacute;ngel Sanz Briz salv&oacute; a unos 5.000 jud&iacute;os en Budapest desoyendo las &oacute;rdenes que le llegaban desde Madrid. Sanz Briz segu&iacute;a la estela de su antecesor en el cargo, Miguel &Aacute;ngel de Muguiro, que fue cesado por sus superiores cuando se supo que estaba prestando protecci&oacute;n a grupos de jud&iacute;os. 
    </p><p class="article-text">
        En Atenas, el c&oacute;nsul Sebasti&aacute;n Romero Radigales inform&oacute; a sus superiores del exterminio al que estaban abocados decenas de miles de sefard&iacute;es. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores le pusieron todo tipo de trabas cada vez que intent&oacute; evitar las deportaciones. Nada mejor que poner nombre y apellidos a la tragedia. Para ello, recuperamos esta orden que le envi&oacute; el ministro de Asuntos Exteriores, G&oacute;mez Jordana: &ldquo;&Uacute;nicamente se autoriza concesi&oacute;n visados sefardita Hassid e hija en el caso de que realmente fueran deportados sin que baste para ello simple aviso o intimidaci&oacute;n&rdquo;. Podemos hacernos una idea de lo que sinti&oacute; Romero Radigales al recibir esta instrucci&oacute;n. Si no pod&iacute;a protegerles hasta el mismo momento de ser deportados, &iquest;a d&oacute;nde les llevar&iacute;a el visado? &iquest;A la antesala de la c&aacute;mara de gas de Auschwitz-Birkenau? 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a468689-18a5-4688-ac7a-20d43b1e3955_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a468689-18a5-4688-ac7a-20d43b1e3955_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a468689-18a5-4688-ac7a-20d43b1e3955_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a468689-18a5-4688-ac7a-20d43b1e3955_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a468689-18a5-4688-ac7a-20d43b1e3955_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a468689-18a5-4688-ac7a-20d43b1e3955_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2a468689-18a5-4688-ac7a-20d43b1e3955_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La correspondencia entre la cúpula franquista y sus diplomáticos demuestra el
interés que la “nueva España” tenía en apropiarse de los bienes abandonados por los
judíos españoles deportados a guetos y campos de concentración."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La correspondencia entre la cúpula franquista y sus diplomáticos demuestra el
interés que la “nueva España” tenía en apropiarse de los bienes abandonados por los
judíos españoles deportados a guetos y campos de concentración.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Solo en la fase final de la guerra, cuando ya se vislumbraba la derrota de Hitler y Franco trataba de congraciarse con los Aliados, Espa&ntilde;a permiti&oacute; la repatriaci&oacute;n de dos convoyes de sefard&iacute;es procedentes de Sal&oacute;nica. Fueron unos 700 que lograron salvar la vida por el pragmatismo de un dictador que se ve&iacute;a obligado a cambiar de chaqueta. Aun as&iacute;, el desprecio que el r&eacute;gimen espa&ntilde;ol sent&iacute;a por ellos provoc&oacute; que uno de los dos trenes cargados de desesperados jud&iacute;os permaneciera &ldquo;olvidado&rdquo; en la frontera. Solo el telegrama urgente que envi&oacute; un diplom&aacute;tico espa&ntilde;ol desde Berl&iacute;n provoc&oacute; la reacci&oacute;n de las autoridades franquistas e impidi&oacute; que los alemanes, hartos de esperar, desviaran el convoy hacia Auschwitz: &ldquo;Lleva 36 horas en frontera hispano-francesa sin ser recibidos por autoridades espa&ntilde;olas y que servicio competente alem&aacute;n le hace saber (&hellip;) la imposibilidad de continuar haci&eacute;ndose cargo de ellos como hasta el presente, por haber expirado hace meses plazo concedido para repatriaci&oacute;n de jud&iacute;os extranjeros, y proceder&aacute; a su inmediato transporte a campos de concentraci&oacute;n en Polonia, de donde no podr&aacute;n salir en ning&uacute;n caso ni en manera alguna&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El historiador Manu Valent&iacute;n concluye, por tanto, que el papel jugado por Franco durante el Holocausto no es opinable: &ldquo;La respuesta nos la ofrecen los propios documentos elaborados por el r&eacute;gimen. L&eacute;anlos, hierve la sangre&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/holocausto-franquista-judios-dictador-no-quiso-salvar_1_11996432.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jan 2025 11:58:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2c0e1871-dce4-4213-8758-f7bb5e612ae7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="647697" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2c0e1871-dce4-4213-8758-f7bb5e612ae7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="647697" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El Holocausto franquista: los judíos a los que el dictador no quiso salvar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2c0e1871-dce4-4213-8758-f7bb5e612ae7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Holocausto,Franco,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Exhumados "por Dios y por España": los cuerpos que sí fueron recuperados y homenajeados tras la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/exhumados-dios-espana-cuerpos-si-recuperados-homenajeados-guerra-civil_1_11674553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed1e34e9-31ff-4b12-ba25-54d76ccfce86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Exhumados &quot;por Dios y por España&quot;: los cuerpos que sí fueron recuperados y homenajeados tras la Guerra Civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historiadora Miriam Saqqa publica la primera investigación que aborda el operativo puesto en marcha por el franquismo para dignificar a sus víctimas, un proceso que "construyó una narrativa política e ideológica" para justificar la represión.</p></div><p class="article-text">
        Que durante la Guerra Civil hubo v&iacute;ctimas mortales tanto de los sublevados como de los republicanos es un hecho irrefutable. Sin embargo, no todas siguieron despu&eacute;s el mismo camino. Unas, ensalzadas como m&aacute;rtires de la contienda, fueron honradas en todos los rincones del pa&iacute;s durante 40 a&ntilde;os y sus cuerpos fueron buscados y dignificados desde el principio. Las otras, sin embargo, v&iacute;ctimas consideradas enemigas de la <em>Nueva Espa&ntilde;a</em>, fueron relegadas al ostracismo y al silencio y sus huesos a&uacute;n hoy se buscan en cunetas. 
    </p><p class="article-text">
        Poco se ha supo hasta ahora de la gesti&oacute;n que Franco hizo de sus muertos, un proceso &ldquo;legal, forense e ideol&oacute;gico&rdquo; al que se acerca la historiadora y antrop&oacute;loga forense Miriam Saqqa Carazo en el reci&eacute;n publicado <em>Las exhumaciones por Dios y por Espa&ntilde;a</em> (C&aacute;tedra), en lo que constituye la primera investigaci&oacute;n hist&oacute;rica sobre este fen&oacute;meno. Asegura la experta que nunca despu&eacute;s se ha desarrollado &ldquo;un proyecto de intervenci&oacute;n estatal de igual magnitud&rdquo;, tampoco para los represaliados por la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Su principal revelaci&oacute;n no es solo que estas pr&aacute;cticas se dieran &uacute;nicamente para una parte de las v&iacute;ctimas, construyendo una memoria hist&oacute;rica &ldquo;sesgada y excluyente&rdquo;, sino que tras la recuperaci&oacute;n f&iacute;sica de los cuerpos lat&iacute;a un trasfondo pol&iacute;tico e ideol&oacute;gico: &ldquo;La dictadura organiz&oacute; este procedimiento judicial y forense para convertir a sus v&iacute;ctimas en <em>m&aacute;rtires y ca&iacute;dos, </em>que en su relato se sacrifican por esa naci&oacute;n que pretenden sustentar. Su inter&eacute;s era construir una narrativa nacional a trav&eacute;s de estos cuerpos y de sus exhumaciones y tener una justificaci&oacute;n propagand&iacute;stica de su represi&oacute;n&rdquo;, explica Saqqa.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n estudia las exhumaciones que se produjeron del lado de los vencedores entre 1936 y 1951, un periodo temporal en el que la experta, consciente de que no son todos, ha identificado 177 procesos &ndash;116 en Madrid&ndash; y 3.518 cad&aacute;veres recuperados. Los trabajos se realizaron ya incluso desde el primer a&ntilde;o de guerra. A medida que el ej&eacute;rcito sublevado avanzaba terreno y ocupaba territorios, se iniciaba la b&uacute;squeda de las consideradas &ldquo;v&iacute;ctimas de las hordas marxistas&rdquo;, como las denominaron en varias de las disposiciones publicadas en el BOE en aquellos primeros momentos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f368e28-4558-4179-a3fe-2c8f666a52dd_16-9-aspect-ratio_50p_1102402.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f368e28-4558-4179-a3fe-2c8f666a52dd_16-9-aspect-ratio_50p_1102402.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f368e28-4558-4179-a3fe-2c8f666a52dd_16-9-aspect-ratio_75p_1102402.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f368e28-4558-4179-a3fe-2c8f666a52dd_16-9-aspect-ratio_75p_1102402.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f368e28-4558-4179-a3fe-2c8f666a52dd_16-9-aspect-ratio_default_1102402.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f368e28-4558-4179-a3fe-2c8f666a52dd_16-9-aspect-ratio_default_1102402.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5f368e28-4558-4179-a3fe-2c8f666a52dd_16-9-aspect-ratio_default_1102402.jpg"
                    alt="Obreros en la exhumación de Torrejón de Ardoz. Diciembre de 1939."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Obreros en la exhumación de Torrejón de Ardoz. Diciembre de 1939.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Ideal de v&iacute;ctima</h2><p class="article-text">
        Ya en octubre de 1936, una orden firmada por Franco dictaba una serie de &ldquo;normas para el traslado de cad&aacute;veres de los muertos en campa&ntilde;a&rdquo; y especificaba que el objetivo era &ldquo;dar el m&aacute;ximo de facilidades&rdquo; a la reubicaci&oacute;n &ldquo;de quienes dieron su vida por la Patria&rdquo;. Comenzaba as&iacute; la construcci&oacute;n de ese ideal de v&iacute;ctima, formada por &ldquo;militares, civiles y religiosos&rdquo; que las fuerzas nacionales &ldquo;vinculaban o asignaban a la categor&iacute;a pol&iacute;tica e ideol&oacute;gica af&iacute;n&rdquo; y que excluy&oacute; siempre a las v&iacute;ctimas de la violencia sublevada, expone Saqqa. 
    </p><p class="article-text">
        De entre todos, algunos eran &ldquo;ca&iacute;dos ilustres&rdquo;, entre los que destaca Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera. El fundador de Falange fue el <em>m&aacute;rtir </em>por excelencia, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/once-dias-diez-noches-cortejo-fantasmagorico-cadaver-jose-antonio-primo-rivera_129_11646437.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">cuyos restos fueron trasladados</a> de Alicante a El Escorial en 1939 en un cortejo f&uacute;nebre a pie que se prolongar&iacute;a durante diez d&iacute;as en los que los falangistas llevaban su f&eacute;retro a hombros. Fue este el paradigma de los actos pol&iacute;ticos de homenaje, mucho menos ambiciosos, con los que sol&iacute;an culminar las exhumaciones, a los que asist&iacute;an representantes pol&iacute;ticos y religiosos. 
    </p><p class="article-text">
        La inauguraci&oacute;n de los habituales monumentos &ldquo;a los ca&iacute;dos&rdquo; que a&uacute;n permanecen en muchos pueblos, las peque&ntilde;as inscripciones en iglesias o cementerios o la conversi&oacute;n de las fosas en &ldquo;lugares sagrados&rdquo; hasta que fueran exhumadas fueron algunas de las acciones legislativas que impulsaron los franquistas. Adem&aacute;s, se promovi&oacute; la inscripci&oacute;n de las v&iacute;ctimas &ndash;de nuevo, solo de unas&ndash; en los registros civiles con t&eacute;cnicas dudosas, que llevaron a que hubiera casos de personas calificadas como &ldquo;desconocidas&rdquo; pero a&uacute;n as&iacute; registradas como v&iacute;ctimas &ldquo;de la barbarie roja&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Implicaci&oacute;n de todo el Estado</h2><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, durante los a&ntilde;os de Guerra Civil convivieron las exhumaciones llevadas a cabo por familiares, ayuntamientos y agentes locales con la b&uacute;squeda de cuerpos que impuls&oacute; la justicia militar franquista, pero fue a partir de 1940, una vez proclamada la victoria sublevada, cuando el proceso se extendi&oacute; a todo el territorio, se institucionaliz&oacute; y judicializ&oacute;. Se hizo a trav&eacute;s de la Causa General (CG), un proceso de investigaci&oacute;n impulsado por el franquismo para depurar, fijaba literalmente su pre&aacute;mbulo, &ldquo;los hechos delictivos cometidos en todo el territorio nacional durante la <em>dominaci&oacute;n roja</em>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d332abea-0fde-4dfb-95b4-01db3b065f13_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d332abea-0fde-4dfb-95b4-01db3b065f13_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d332abea-0fde-4dfb-95b4-01db3b065f13_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d332abea-0fde-4dfb-95b4-01db3b065f13_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d332abea-0fde-4dfb-95b4-01db3b065f13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d332abea-0fde-4dfb-95b4-01db3b065f13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d332abea-0fde-4dfb-95b4-01db3b065f13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Homenaje &#039;a los caídos&#039; en Salamanca, al atardecer. 1937."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Homenaje &#039;a los caídos&#039; en Salamanca, al atardecer. 1937.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El proyecto, al que los historiadores le han atribuido un car&aacute;cter eminentemente propagand&iacute;stico con el objetivo de justificar el golpe de Estado de 1936 y achacar al enemigo &ldquo;una violencia desmedida&rdquo;, no solo dio lugar a numerosos juicios y acciones represivas, sino que &ldquo;monopoliz&oacute;&rdquo; la localizaci&oacute;n de fosas y exhumaciones de las v&iacute;ctimas sublevadas. &ldquo;Dar&aacute; plenas facultades a la Fiscal&iacute;a del Tribunal Supremo, que se encargar&aacute; de dictar las instrucciones al resto de fiscales de las provincias. Lo que les interesa es obtener informaci&oacute;n de v&iacute;ctimas y supuestos culpables, para lo que usar&aacute;n diferentes t&eacute;cnicas&rdquo;, explica Saqqa.
    </p><p class="article-text">
        En ello se implic&oacute; todo el Estado: desde los ayuntamientos, que deb&iacute;an remitir los datos de los que constaran como fallecidos, a la Iglesia, la Guardia Civil, el Ej&eacute;rcito o incluso Falange. Estos fueron &ldquo;los principales remisores&rdquo; de informaci&oacute;n a la Causa General, en cuyo archivo ha buceado la investigadora. Esa informaci&oacute;n, que &ldquo;servir&iacute;a de base para la apertura de expedientes de exhumaci&oacute;n&rdquo;, ser&iacute;a en muchas ocasiones obtenida a trav&eacute;s de interrogatorios a familiares, vecinos y tambi&eacute;n a detenidos a trav&eacute;s de la tortura, lo que convert&iacute;a a estos agentes tambi&eacute;n en &ldquo;represores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las exhumaciones se llevaban a cabo de oficio por la propia Causa General o a instancias de entidades religiosas o de familiares, que tuvieron &ldquo;un papel muy activo&rdquo; durante el proceso, tanto en las identificaciones como en la recuperaci&oacute;n de los cuerpos. Algunos se organizaron en asociaciones, que tuvieron &ldquo;un peso pol&iacute;tico relevante&rdquo; debido &ldquo;a su carga ideol&oacute;gica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, la <em>Hermandad de madres y familiares de H&eacute;roes ca&iacute;dos en el Cuartel de la Monta&ntilde;a</em>, en Madrid, pidi&oacute; directamente en 1944 su exhumaci&oacute;n para trasladarles a la sepultura construida por la asociaci&oacute;n en el cementerio de la Almudena, algo que se reprodujo en muchos camposantos espa&ntilde;oles, que fueron contando con lugares especiales de enterramiento para los vencedores. Los trabajos del Cuartel de la Monta&ntilde;a duraron ocho d&iacute;as y las cifras sobre los cuerpos recuperados var&iacute;an entre fuentes: la CG habla de 170, de los que solo diez fueron identificados. A&uacute;n as&iacute;, todos fueron reinhumados en el nuevo mausoleo.
    </p><h2 class="article-text">Hacerlos pasar por v&iacute;ctimas</h2><p class="article-text">
        Esta no fue una pr&aacute;ctica excepcional, seg&uacute;n desvela Saqqa. &ldquo;Las identificaciones fueron problem&aacute;ticas y, de hecho, en muchos casos asignan la atribuci&oacute;n de <em>m&aacute;rtir y ca&iacute;do</em> a cuerpos que no lograban identificar&rdquo;, cuenta la historiadora. Esta &ldquo;atribuci&oacute;n pol&iacute;tica e ideol&oacute;gica forzosa&rdquo; es f&aacute;cil de ver en numerosos casos: por ejemplo, en 1943, en Alamillo (Ciudad Real) fueron exhumados dos cuerpos, &ldquo;enterrados en <em>&eacute;poca roja</em>&rdquo;, seg&uacute;n el alcalde, que a pesar de no haber podido ser identificados fueron enterrados en el cementerio con &ldquo;honras f&uacute;nebres&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84af6b47-d2c7-4fac-9b49-6e56600bea46_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84af6b47-d2c7-4fac-9b49-6e56600bea46_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84af6b47-d2c7-4fac-9b49-6e56600bea46_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84af6b47-d2c7-4fac-9b49-6e56600bea46_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84af6b47-d2c7-4fac-9b49-6e56600bea46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84af6b47-d2c7-4fac-9b49-6e56600bea46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/84af6b47-d2c7-4fac-9b49-6e56600bea46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Varias mujeres aplauden el desfile falangista celebrado en la Plaza Mayor, tras la misa en honor a &#039;los caídos&#039;. Salamanca, octubre de 1937."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Varias mujeres aplauden el desfile falangista celebrado en la Plaza Mayor, tras la misa en honor a &#039;los caídos&#039;. Salamanca, octubre de 1937.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo mismo ocurri&oacute; con las exhumaciones de Barajas (Madrid), unas de las m&aacute;s numerosas. Fueron recuperados 95 cad&aacute;veres, pero solo se logr&oacute; identificar uno. A&uacute;n as&iacute;, a todos se les enterr&oacute; en el &ldquo;Camposanto de Paracuellos del Jarama&rdquo;, un lugar simb&oacute;lico para la dictadura que se convertir&iacute;a en espacio predilecto de conmemoraci&oacute;n de los <em>ca&iacute;dos por Dios y por Espa&ntilde;a</em>. Sin embargo, de las 749 personas a las que por orden de la CG se les dio all&iacute; sepultura procedentes de distintos puntos de la comunidad, solo un 16% fueron identificadas. En total, de las m&aacute;s de 3.000 exhumaciones rastreadas por Saqqa, solo lo fueron un 35%.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las pr&aacute;cticas que se llevaron a cabo fueron en muchos casos negligentes y los forenses involucrados en el proceso reproducen una carga ideol&oacute;gica que es la que sustenta la dictadura. Todo ello demuestra que hay un inter&eacute;s pol&iacute;tico, m&aacute;s que un inter&eacute;s por los derechos de sus v&iacute;ctimas o familiares, y que tiene que ver con la construcci&oacute;n de una narrativa que a&uacute;n sigue utiliz&aacute;ndose&rdquo;, expone la especialista, que pone el foco en c&oacute;mo el proceso de recuperaci&oacute;n de cad&aacute;veres y su dignificaci&oacute;n &ldquo;supuso la exclusi&oacute;n radical&rdquo; de las otras v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El franquismo erige una legitimidad para los suyos que niega completamente a los vencidos&rdquo; hasta el punto de hacer como si no hubieran existido. As&iacute;, hurta a sus familias la posibilidad de recuperar y honrar a sus muertos. Caso paradigm&aacute;tico es el de las exhumaciones de la Casa de Campo, en las que se encontraron once cad&aacute;veres que no pudieron ser identificados pero, debido a los objetos que portaban, se tuvo que descartar que fueran soldados franquistas. Saqqa piensa que podr&iacute;an ser j&oacute;venes que participaron en la Operaci&oacute;n Garabitas, una ofensiva republicana que se produjo en la zona. En este caso, sin embargo, la Causa General no busc&oacute; culpables ni homenajes. Sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio de la Almudena, en una fosa sin nombre, condenados al olvido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Borraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/exhumados-dios-espana-cuerpos-si-recuperados-homenajeados-guerra-civil_1_11674553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Sep 2024 10:59:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ed1e34e9-31ff-4b12-ba25-54d76ccfce86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4162793" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ed1e34e9-31ff-4b12-ba25-54d76ccfce86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4162793" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Exhumados "por Dios y por España": los cuerpos que sí fueron recuperados y homenajeados tras la Guerra Civil]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ed1e34e9-31ff-4b12-ba25-54d76ccfce86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,España,Franco,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ola reaccionaria en las aulas españolas: “Cada día oigo más ‘Viva Franco’”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ola-reaccionaria-aulas-dia-oigo-viva-franco-espana_1_10208785.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d31c054c-95ff-4577-aab6-9a33a166a897_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ola reaccionaria en las aulas españolas: “Cada día oigo más ‘Viva Franco’”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El discurso ultra que penetró con fuerza en la sociedad de España también atravesó los institutos educativos en el país europeo, y varios docentes relatan cómo postulados franquistas, antifeministas y homófobos, que empezaron “siendo residuales”, se fueron extendiendo.</p></div><p class="article-text">
        Mar volvi&oacute; a dar clase en un instituto espa&ntilde;ol tras seis a&ntilde;os sin pisar un centro educativo p&uacute;blico. En ese retorno a las aulas, recuerda la sorpresa que se llev&oacute; al entrar en contacto con algunos de sus nuevos alumnos. &ldquo;Vi un cambio espectacular. <strong>Un mont&oacute;n de ni&ntilde;os hablaban de Franco sin saber qui&eacute;n era</strong>, iban con banderitas de Espa&ntilde;a hasta el cuello y dec&iacute;an que eran espa&ntilde;oles, muy espa&ntilde;oles y que <strong>con Franco se estaba mejor</strong>&rdquo;, recuerda esta docente que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os pas&oacute; por varios municipios de la Comunidad de Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El asombro de Mar no es una novedad. Es un tema que ocupa parte de las conversaciones del profesorado, tanto en charlas distendidas en el recreo como en encuentros con sus amigos y familiares. <strong>El discurso ultra que penetr&oacute; con fuerza en la sociedad espa&ntilde;ola y en el Congreso de los Diputados tambi&eacute;n se meti&oacute; en los institutos p&uacute;blicos y sedujo a un sector de la juventud</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El argumentario de estos j&oacute;venes, seg&uacute;n los docentes consultados por <a href="https://www.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, exalta la bandera, <strong>defiende el nacionalismo espa&ntilde;ol y recoge comentarios hom&oacute;fobos</strong>; adem&aacute;s, confronta a los profesores con <strong>argumentos antifeministas y negacionistas de la violencia de g&eacute;nero</strong>. En algunos casos, los mensajes que escandalizan al profesorado tienen reminiscencias franquistas e incluyen, incluso, alabanzas a la dictadura. <strong>&ldquo;Cada d&iacute;a oigo m&aacute;s frecuentemente &lsquo;Viva Franco&rsquo; y &lsquo;Arriba Espa&ntilde;a&rdquo;</strong>, cuenta Laura, profesora de un instituto de Jaca (Huesca).&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Aumento de la identificaci&oacute;n con Vox</h3><p class="article-text">
        Estos comportamientos, que empezaron &ldquo;siendo residuales&rdquo;, se fueron extendiendo en algunas aulas. &ldquo;<strong>Hace unos a&ntilde;os era impensable</strong>&rdquo;, asegura la docente aragonesa. Antes de que irrumpiese esta ola entre un sector de la juventud &ldquo;pod&iacute;a haber alumnos franquistas, pero no se manifestaban&rdquo;; sin embargo, el eco que estos mensajes est&aacute;n consiguiendo entre su alumnado le &ldquo;alarma much&iacute;simo&rdquo;. Eso s&iacute;, los entrevistados advierten que <strong>los alumnos no est&aacute;n solos en sus reivindicaciones; encuentran apoyo entre sus padres y otros docentes</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, coincidiendo con la normalizaci&oacute;n y el <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/blanqueamiento-ultraderecha_129_8536778.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">blanqueamiento de un discurso</a> ultraderechista que niega la violencia de g&eacute;nero, los docentes han detectado en las aulas un fuerte rechazo a la palabra feminismo. El impacto de estos postulados en una nueva generaci&oacute;n se observa en el CIS. Si en 2019 <a href="https://datos.cis.es/pdf/Es3245sdBAR_A.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 3,8% de los j&oacute;venes que ten&iacute;an</a> entre 18 y 24 a&ntilde;os consideraban que Vox era el partido m&aacute;s cercano a sus ideas; cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, <a href="https://www.cis.es/cis/export/sites/default/-Archivos/Estudios/3402_PreEAM/Es3402sdEM_Total_A.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el &uacute;ltimo sondeo </a>publicado el pasado jueves, ese par&aacute;metro se triplic&oacute; (12,4%). De hecho, esa franja edad es en la que la formaci&oacute;n de Santiago Abascal consigue m&aacute;s seguidores.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para estos jóvenes la simbología franquista no significa lo mismo que para nosotros. Tienen 40 años menos. Lo ven fuera de contexto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mónica Cornejo</span>
                                        <span>—</span> profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El partido de ultraderecha se mueve muy bien en los nuevos espacios en los que los m&aacute;s j&oacute;venes se informan y se entretienen. <strong>&ldquo;Es el partido que tiene m&aacute;s &eacute;xito en TikTok&rdquo;</strong>, indica la investigadora <a href="https://cadmus.eui.eu/bitstream/handle/1814/74795/L%c3%b3pez%20Ca%c3%b1ellas_2022_STG_MA.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Naira L&oacute;pez Ca&ntilde;ellas</a>, que public&oacute; un trabajo acad&eacute;mico sobre los los peligros de subestimar a esta plataforma. <strong>En esta red social se &ldquo;premia&rdquo; el formato &ldquo;corto&rdquo; e &ldquo;incendiario&rdquo;</strong>. Un lenguaje que manejan en Vox. Se centran en una &ldquo;experiencia personal&rdquo;, donde <strong>se cuenta una an&eacute;cdota puntual y de ella se hace &ldquo;algo m&aacute;s grande&rdquo;</strong>, detalla.
    </p><p class="article-text">
        Es habitual y frecuente que los docentes se encuentren defensores de la formaci&oacute;n de ultraderecha. &ldquo;Es un sentir generalizado, no solo entre los j&oacute;venes, tambi&eacute;n entre los adultos. El otro d&iacute;a tambi&eacute;n me pas&oacute; cuando estaba trabajando con presos&rdquo;, cuenta el profesor de la Facultad de Educaci&oacute;n de la Universidad de Le&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/estudiantes-nazismo-franquismo_128_6768997.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enrique Javier D&iacute;ez</a>. Entre las an&eacute;cdotas que relata recuerda lo sucedido en un centro educativo mientras impart&iacute;a una docencia sobre igualdad. <strong>Unos chicos que no ten&iacute;an ni 11 a&ntilde;os le replicaban hablando de &ldquo;feminazis&rdquo; e ideolog&iacute;a de g&eacute;nero</strong>, a la vez que reivindicaban su simpat&iacute;a por Vox. &ldquo;Estoy convencido de que no sab&iacute;an lo que era la ideolog&iacute;a de g&eacute;nero&rdquo;, rese&ntilde;a.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El 'Cara al Sol' en el instituto</h3><p class="article-text">
        El incremento de un antifeminismo entre los j&oacute;venes fue advertido hace unos d&iacute;as por el Centro Reina Sof&iacute;a de Fad Juventud en Madrid. En un<a href="https://www.europapress.es/epsocial/infancia/noticia-crece-antifeminismo-negacionismo-violencia-genero-adolescentes-varones-fad-juventud-20230510150429.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> informe publicado</a> el pasado mi&eacute;rcoles constataron que <strong>el 44,7% de los hombres j&oacute;venes sostienen postulados machistas</strong>. Pedro, que da clase a alumnos con dificultades de aprendizaje en un instituto en Ibiza, cuenta que este discurso, &ldquo;muy de extrema derecha&rdquo; que lleg&oacute; a las aulas mezcla asuntos &ldquo;que parecen inconexos&rdquo;. Entre ellos, Espa&ntilde;a, la bandera y el feminismo. Se encontr&oacute; con alumnos a los que este &uacute;ltimo concepto no solo les provoca rechazo, sino que &ldquo;directamente <strong>les genera odio</strong>&rdquo;. En temas referentes al <strong>colectivo LGTBI</strong> tambi&eacute;n observa &ldquo;<strong>un retroceso muy fuerte</strong>&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En mi generación mucha gente cuestiona el movimiento feminista. Aunque no son mayoría, todavía hay chavales que dicen ‘ni machismo ni feminismo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucía</span>
                                        <span>—</span> estudiante de 18 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cristina, jefa de estudios de un instituto del norte de Madrid, cuenta la insistencia de sus alumnos por colocar &ldquo;la bandera de Espa&ntilde;a en todos lados&rdquo;. En la misma autonom&iacute;a, Javier tambi&eacute;n detect&oacute; la incursi&oacute;n de &ldquo;un discurso muy rancio&rdquo; en un sector de su alumnado. Entre las an&eacute;cdotas que relata, detalla c&oacute;mo<strong> tuvo que llamar la atenci&oacute;n a algunos estudiantes por realizar &ldquo;saludos con la mano en alto&rdquo;</strong> o por &ldquo;cantar el &lsquo;Cara al Sol&rdquo; en el centro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un instituto de Arriondas (Asturias), Mercedes escuch&oacute; el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/copyright-cara-entonar-falange-tribunales_1_1293744.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">himno falangista </a>entre su alumnado. &ldquo;Lo cantan, pero no saben lo que es&rdquo;, reconoce. En conversaci&oacute;n con <a href="https://www.eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, explica que se llev&oacute; una sorpresa al volver a o&iacute;r esta melod&iacute;a en un centro educativo. Hac&iacute;a a&ntilde;os que no la escuchaba entre gente joven. Eso s&iacute;, reconoce que es una actitud puntual. No es frecuente encontrarse con la melod&iacute;a del <em>Cara al Sol </em>en los pasillos de su instituto. &ldquo;Son los menos&rdquo;, a&ntilde;ade, sobre los alumnos que se decantan por tararear esta letra en clase.
    </p><p class="article-text">
        Los docentes entrevistados no coinciden al determinar qu&eacute; acontecimiento fue el que marc&oacute; un punto de inflexi&oacute;n para que tanto estos comentarios como los<strong> discursos que niegan los postulados feministas</strong> se hayan hecho un hueco diario en la conversaci&oacute;n diaria de los centros educativos: unos <strong>apuntan a la huelga feminista de 2018</strong>, otros a <strong>la irrupci&oacute;n de Vox</strong> y tambi&eacute;n se cita la victoria de la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola en el mundial de f&uacute;tbol de 2010.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Cada vez somos m&aacute;s los que pensamos as&iacute;&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Antonio (nombre ficticio) tiene 18 a&ntilde;os, vive en Madrid. Desde que estaba en el instituto le empez&oacute; a interesar la pol&iacute;tica y siempre se vio con la libertad de expresarlo en clase, sobre todo cuando sus compa&ntilde;eras se identificaron abiertamente como feministas. Define sus ideas como &ldquo;tradicionalistas y conservadoras&rdquo; y con los partidos que m&aacute;s se identifica son Democracia Nacional y la Falange. Asegura que no es el &uacute;nico de su c&iacute;rculo cercano: &ldquo;Cada vez somos m&aacute;s los que pensamos as&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En una actividad de clase, algunos alumnos nos preguntaron, ¿y Falange? Es que yo quiero votar a Falange</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura</span>
                                        <span>—</span> docente de un instituto en Jaca (Huesca)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Es una minor&iacute;a que antes no ve&iacute;as&rdquo;, se&ntilde;ala Laura sobre alumnos como Antonio. En su instituto hace unos d&iacute;as realizaron una simulaci&oacute;n de unas elecciones. Aunque se optaron por &ldquo;partidos pol&iacute;ticos imaginarios&rdquo;, finalmente tambi&eacute;n se mencionaron algunos que s&iacute; que existen y ah&iacute; fue cuando la docente aragonesa se sorprendi&oacute; al escuchar la petici&oacute;n de algunos j&oacute;venes: &ldquo;Nos preguntaron, &iquest;y Falange? <strong>Es que yo quiero votar a Falange</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para estos j&oacute;venes, la simbolog&iacute;a franquista y falangista no tiene la misma trascendencia que para algunos de sus profesores, que nacieron en la &uacute;ltima etapa de la dictadura. As&iacute; lo ve M&oacute;nica Cornejo, profesora de la Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). &ldquo;Para ellos no significa lo mismo que para nosotros. <strong>Tienen 40 a&ntilde;os menos. Lo ven fuera de contexto</strong>&rdquo;, apunta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro factor a tener en cuenta para analizar este fen&oacute;meno es la &ldquo;psicolog&iacute;a end&oacute;gena del adolescente&rdquo;: <strong>llevar la contraria y escandalizar</strong>. &ldquo;<strong>Lo m&aacute;s antisistema es ser de derecha</strong>&rdquo;, explica Javier. Entre los testimonios recabados por los docentes, identifican que <strong>hay cierta provocaci&oacute;n entre los alumnos que defienden postulados ultras o niegan la violencia de g&eacute;nero</strong>. Aunque Pedro identific&oacute; esa tendencia, advierte a su vez que &ldquo;a algunos&rdquo; s&iacute; que los ve &ldquo;convencidos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Discusiones en las aulas</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Si van a conseguir escandalizar con una cresta rosa en la cabeza, se la van a poner. Si lo van a lograr con un pin que ponga Espa&ntilde;a y un s&iacute;mbolo falangista, mejor, as&iacute; no tienen que hacerse nada en el pelo&rdquo;, apunta la docente de la Complutense. Actualmente, ser de Vox &ldquo;es ser el malo en clase y ser provocador&rdquo;, indica el profesor de la Universidad de Le&oacute;n, que sostiene que <strong>esta nueva generaci&oacute;n sustituye a los alumnos que hace varias d&eacute;cadas se reivindicaban como </strong><em><strong>heavies</strong></em><strong> o </strong><em><strong>punkies</strong></em>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La juventud actual también “está abriendo caminos” en temas como las identidades sexuales y de género. “Expresan su propio género de manera más diversa que en tiempos pasados</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nuria Alabao</span>
                                        <span>—</span>  antropóloga especializada en intersecciones entre extrema derecha y género
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Frente a unas compa&ntilde;eras que &ldquo;tienen m&aacute;s formas y modelos para ser mujer&rdquo;, algunos j&oacute;venes asumieron &ldquo;un modelo de masculinidad m&aacute;s tradicional para cerrarse a una seguridad en estos tiempos de inestabilidad identitaria propia de la adolescencia&rdquo;, subraya Nuria Alabao, antrop&oacute;loga especializada en intersecciones entre extrema derecha y g&eacute;nero. A la par que discursos antifeministas, la juventud actual tambi&eacute;n &ldquo;est&aacute; abriendo caminos&rdquo; en temas como las identidades sexuales y de g&eacute;nero. &ldquo;Expresan su propio g&eacute;nero de manera m&aacute;s diversa que en tiempos pasados&rdquo;, indica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta diversidad de posicionamientos se palpa d&iacute;a a d&iacute;a en las clases. Lo cuentan los profesores, pero tambi&eacute;n las alumnas. Ellas se reconocen como las nuevas generaciones de un movimiento feminista &ldquo;necesario y muy importante para conseguir la igualdad&rdquo;, mientras sus compa&ntilde;eros de clase las tratan de &ldquo;exageradas y mentirosas&rdquo;. Luc&iacute;a tiene 18 a&ntilde;os y, tanto en su instituto en Madrid como ahora en la Universidad, siempre se ha encontrado con comentarios machistas por parte de sus compa&ntilde;eros: &ldquo;<strong>En mi generaci&oacute;n mucha gente cuestiona el movimiento feminista</strong>. Aunque <strong>no son mayor&iacute;a</strong>, todav&iacute;a hay chavales que dicen &lsquo;ni machismo ni feminismo&rsquo;. Cuando debatimos en clase sobre estos temas hay chicos que se limitan a poner malas caras y llamarnos pesadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Enma (17 a&ntilde;os) recuerda que hace unos d&iacute;as en su clase de Bachillerato de Artes el profesor tuvo que parar un debate: &ldquo;Est&aacute;bamos charlando tranquilamente sobre el tema cuando <strong>un grupo de chicos comenz&oacute; a gritarnos que tendr&iacute;amos que haber vivido en el siglo pasado para ver lo que viv&iacute;an realmente las mujeres</strong>, y no ahora, que<strong> &lsquo;deber&iacute;amos agradecer c&oacute;mo vivimos&rsquo;</strong>... Dos minutos despu&eacute;s alardeaban de que <strong>van a votar a Vox por sus pol&iacute;ticas contra los derechos de las mujeres</strong>&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Consenso en que la violencia de g&eacute;nero es un problema social </h3><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando las chicas comenzaron a sacar sus discursos feministas en clase, <strong>los chicos nos empezamos a informar en defensa propia</strong>. Buscamos argumentos s&oacute;lidos para combatir esa idea porque <strong>pensamos que puede poner en peligro nuestras libertades</strong> y perpetuar las desigualdades&rdquo;, replica Antonio. Desde los 15 a&ntilde;os, y ante la mirada cr&iacute;tica de sus compa&ntilde;eras, no dud&oacute; en posicionarse en este tema ante el resto de su grupo de clase.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el momento en el que mi profesora dijo que le parecía una vergüenza que Vox quisiese eliminar la ley de violencia de género, yo tuve que saltar. Considero que es una ley sexista y anticonstitucional. Los chicos de mi clase me animaban y aplaudían</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio</span>
                                        <span>—</span> estudiante de 18 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ahora est&aacute; en la universidad, y a&uacute;n recuerda el d&iacute;a en el que decidi&oacute; debatir con su profesora de Historia sobre si la <strong>Ley de Violencia de G&eacute;nero</strong> deb&iacute;a derogarse o no: &ldquo;En el momento en el que mi profesora dijo que le parec&iacute;a una verg&uuml;enza que Vox quisiese eliminar la ley, yo tuve que saltar. <strong>Considero que es una ley sexista y anticonstitucional</strong>. Los chicos de mi clase me animaban y aplaud&iacute;an&rdquo;. Aun as&iacute;, no se siente a gusto con las posturas de Vox por ser &ldquo;tradicionales pero de mentira&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los datos demuestran esta<strong> creciente percepci&oacute;n negacionista</strong> entre los hombres adolescentes, asumiendo el feminismo como un movimiento que les da&ntilde;a y les se&ntilde;ala. Seg&uacute;n el estudio <a href="https://www.adolescenciayjuventud.org/publicacion/masculinidades-cualitativo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Culpables hasta que se demuestre lo contrario.</a> Percepciones y discursos de adolescentes espa&ntilde;oles sobre masculinidades y violencia de g&eacute;nero&rsquo; del Centro Reina Sof&iacute;a de Fad Juventud, el 44,7% de los hombres j&oacute;venes sostienen postulados machistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta investigaci&oacute;n, que se realiz&oacute; entrevistando a adolescentes, revela que <strong>hay nuevas percepciones sobre la desigualdad de g&eacute;nero y la violencia machista</strong> entre los adolescentes como &ldquo;el sentimiento de ser las verdaderas v&iacute;ctimas&rdquo; porque el feminismo de ahora los puso &ldquo;en una <strong>situaci&oacute;n de inferioridad y vulnerabilidad respecto de las mujeres</strong>, donde se los criminaliza y silencia sus opiniones&rdquo;. Con todo, estos resultados tambi&eacute;n destacan que <strong>el 46,4% de j&oacute;venes se considera feminista frente a un 41,8% que dice no serlo</strong>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema principal es que no lo estamos combatiendo. Estamos tan cargados de trabajo que estos temas se nos escapan. Las administraciones dan prioridad a impresoras 3D o bilingüismo, que son temas importantes; pero dejan de lado la educación social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cecilia</span>
                                        <span>—</span> profesora de un instituto de Madrid
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este trabajo tambi&eacute;n arroja conclusiones positivas, como que <strong>hay un consenso mayoritario en que la violencia de g&eacute;nero es un problema social muy grave (74,2%)</strong>. Al analizar estos datos, Alabao sostiene que si &ldquo;se codifica en t&eacute;rminos muy pol&iacute;ticos&rdquo;, como puede ser el feminismo y el antifeminismo, los j&oacute;venes &ldquo;pueden tener posiciones ambiguas&rdquo;; sin embargo, si se &ldquo;habla de problemas concretos&rdquo;, como la violencia de g&eacute;nero, &ldquo;los chicos no tienen posiciones reaccionarias&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Argumentos &ldquo;muy simples&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El argumentario al que hacen frente los docentes entrevistados est&aacute; basado en &ldquo;discursos muy simples&rdquo; en el que gran parte de los alumnos no consiguen profundizar cuando sus profesores rascan un poco m&aacute;s. &ldquo;<strong>Muchas veces no saben lo que est&aacute;n diciendo</strong>&rdquo;, coinciden en responder varios entrevistados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se combate en los institutos esta ola reaccionaria? No hay una pauta com&uacute;n. Algunos entrevistados confiesan que en sus centros, y por orden de la direcci&oacute;n, <strong>no se entra en estos debates por temor a la reacci&oacute;n de los padres</strong>. En otros casos, se reconoce que ante el exceso de trabajos &ldquo;este tipo de temas se escapan&rdquo;. &ldquo;No nos queda tiempo&rdquo;, explica Cecilia, que da clase en la Comunidad de Madrid. Ante esa falta de dedicaci&oacute;n a este asunto, lamenta que las administraciones prioricen temas como &ldquo;impresoras 3D o biling&uuml;ismo, que son temas importantes; pero dejen de lado la educaci&oacute;n social&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El cambio cultural es muy lento&quot;. El asentamiento del feminismo y la garantía de los derechos sexuales &quot;no va a ocurrir sin que la otra parte&quot; intente que no se alcance. &quot;Es un tira y afloja que dura décadas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mónica Cornejo </span>
                                        <span>—</span> profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el caso del centro en el que trabaja Mercedes s&iacute; que se aboga por abordar estos asuntos. Con pedagog&iacute;a, e intentando &ldquo;relajar la tensi&oacute;n&rdquo;, trata de que sus alumnos &ldquo;<strong>analicen si realmente las reivindicaciones del feminismo van contra los hombres</strong>&rdquo;. En estas clases se encuentra con respuestas &ldquo;agresivas&rdquo; por parte de los alumnos porque &ldquo;<strong>se sienten atacados</strong>&rdquo; al comenzar a abordar este asunto. Poco a poco, con peque&ntilde;as tareas y trabajos en los que anima a que consulten a sus madres o abuelas si sufrieron discriminaci&oacute;n o si fueron acosadas, algunos alumnos empiezan a &ldquo;darse cuenta&rdquo;. &ldquo;<strong>Cuando les toca de cerca es cuando lo ven</strong>&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre la evoluci&oacute;n del feminismo, la profesora de la Complutense explica que &ldquo;<strong>el cambio cultural es muy lento</strong>&rdquo;. El asentamiento del feminismo y la garant&iacute;a de los derechos sexuales &ldquo;no va a ocurrir sin que la otra parte&rdquo; intente que no se alcance. &ldquo;Es un tira y afloja que dura d&eacute;cadas&rdquo;. En esa transformaci&oacute;n, &ldquo;cabe esperar momentos hist&oacute;ricos de receso&rdquo;. Y alerta: &ldquo;Hay que estar atentos porque durante esas etapas se puede perder, pero tambi&eacute;n <strong>se puede aprender y se puede mejorar</strong>&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Galaup / Paula del Toro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ola-reaccionaria-aulas-dia-oigo-viva-franco-espana_1_10208785.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 May 2023 11:52:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d31c054c-95ff-4577-aab6-9a33a166a897_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2382635" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d31c054c-95ff-4577-aab6-9a33a166a897_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2382635" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ola reaccionaria en las aulas españolas: “Cada día oigo más ‘Viva Franco’”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d31c054c-95ff-4577-aab6-9a33a166a897_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,Franco,España,Violencia machista,violencia fascista,Violencia de género,Machismo,Feminismos,Educación,Vox,Derecha,nuevas derechas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El general nazi que blanqueó su fortuna haciendo cine en la España de Franco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/general-nazi-blanqueo-fortuna-haciendo-cine-espana-franco_1_10153822.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0842838a-8235-483d-b458-4cea52a5516a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El general nazi que blanqueó su fortuna haciendo cine en la España de Franco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Santiago Aguilar investiga y descubre la figura de Johannes Bernhardt en 'Sagitario Films; oro nazi para el cine español', una publicación que ganó el premio Muñoz Suay de la Academia de Cine.</p></div><p class="article-text">
        El cine del franquismo siempre se describi&oacute; como casposo y rancio. La producci&oacute;n posterior a la Guerra Civil estuvo marcada por la censura, el control f&eacute;rreo de los argumentos y unas tem&aacute;ticas enfocadas a ensalzar el patriotismo y los valores de la dictadura. A partir de los a&ntilde;os 50 entra otra moda dentro del cine, la de los ni&ntilde;os cantantes. Ah&iacute; est&aacute;n las pel&iacute;culas de Joselito, dirigidas por Antonio del Amo. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/as-bestas-thriller-rural-coccion-lenta-sorogoyen-entrega-mejor-pelicula_129_9700052.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">El cineasta -abuelo de Rodrigo Sorogoyen</a>- es uno de los casos m&aacute;s peculiares de<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cine-no-atrevio-franquismo-acabo-primer-socialismo_1_8956309.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> la historia del cine espa&ntilde;ol</a>. Con 19 a&ntilde;os es parte del movimiento cultural en el Madrid de la Segunda Rep&uacute;blica, y tras el golpe de estado llega a rodar documentales para el bando republicano.
    </p><p class="article-text">
        La victoria de Franco termina con Del Amo detenido y condenado a muerte pero, gracias a la intervenci&oacute;n de cineastas afines al franquismo, consigue salvarse. Desde entonces, desaparece del mapa hasta que en 1947 su nombre se acredita como director de su primer largometraje,<em> Cuatro Mujeres</em>, la historia de cuatro hombres que durante una partida de p&oacute;ker recuerdan amores del pasado. El guion de <em>Cuatro mujeres</em> depara otra sorpresa. Lo escribe Manuel Mur Oti, otro republicano que tras la guerra acaba en un campo de prisioneros franc&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es obvia: &iquest;c&oacute;mo es posible que dos cineastas marcados por su filiaci&oacute;n pol&iacute;tica dirijan en los a&ntilde;os 40 hasta tres pel&iacute;culas juntos? Seg&uacute;n Wikipedia, son ellos los que crean la productora Sagitario films, la empresa cuyo logo aparece en sus obras y en las de otros de los mejores directores de la &eacute;poca como Edgar Neville. Sin embargo, Wikipedia miente. La enciclopedia virtual ha comprado la versi&oacute;n oficial. La versi&oacute;n que oculta que tras Sagitario Films se encontraba realmente un general nazi que blanque&oacute; el dinero ganado durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial haciendo negocios desde Espa&ntilde;a. Una figura conocida en todos los c&iacute;rculos del franquismo y que hasta presum&iacute;a de que Franco le hab&iacute;a regalado un cuadro de El Greco.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8249ef9d-d11a-4666-9ccf-1b9bce94d830_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1071593.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8249ef9d-d11a-4666-9ccf-1b9bce94d830_16-9-discover-aspect-ratio_50p_1071593.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8249ef9d-d11a-4666-9ccf-1b9bce94d830_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1071593.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8249ef9d-d11a-4666-9ccf-1b9bce94d830_16-9-discover-aspect-ratio_75p_1071593.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8249ef9d-d11a-4666-9ccf-1b9bce94d830_16-9-discover-aspect-ratio_default_1071593.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8249ef9d-d11a-4666-9ccf-1b9bce94d830_16-9-discover-aspect-ratio_default_1071593.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8249ef9d-d11a-4666-9ccf-1b9bce94d830_16-9-discover-aspect-ratio_default_1071593.jpg"
                    alt="Fotograma de &#039;El huésped de las tinieblas&#039;, película de Antonio del Amo producida por Sagitario Films"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma de &#039;El huésped de las tinieblas&#039;, película de Antonio del Amo producida por Sagitario Films                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Su nombre es Johannes Bernhardt, y su historia la ha investigado hasta el &uacute;ltimo resquicio Santiago Aguilar. Una investigaci&oacute;n que ha publicado la editorial Shangrila bajo el t&iacute;tulo de<em> Sagitario Films. Oro nazi para el cine espa&ntilde;ol </em>y que ha merecido el premio Mu&ntilde;oz Suay que concede la Academia de Cine y que reconoce los mejores trabajos de investigaci&oacute;n hist&oacute;rica sobre cine espa&ntilde;ol. El jurado destac&oacute; &ldquo;el rigor en la investigaci&oacute;n de una empresa y de un productor hasta ahora no suficientemente estudiado y que, en cambio, es muy significativo del contexto hist&oacute;rico de una &eacute;poca y de las relaciones entre el franquismo y la Alemania nazi&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aguilar bucea en documentos desclasificados de la CIA, archivos argentinos y en todo lo publicado para descubrir qui&eacute;n era realmente Bernhardt y ahondar en c&oacute;mo hizo su dinero. Su fortuna se fragua durante la Guerra Civil, donde act&uacute;a de intermediario de Franco ante Hitler. Tras la victoria franquista, y ante el dinero que deb&iacute;a Espa&ntilde;a a Alemania por su apoyo en la contienda, se queda en el pa&iacute;s para mediar en todas las exportaciones de materias primas &ndash;incluido el wolframio, conocido como oro negro&ndash; durante la Segunda Guerra Mundial. Lleg&oacute; a ser uno de los nazis m&aacute;s buscados tras la Guerra Mundial, y finalmente huy&oacute; a Argentina (supuestamente con su cuadro de El Greco bajo el brazo), pero antes fund&oacute;, mediante testaferros, la empresa Sagitario Films, con la que blanque&oacute; el oro nazi y rescat&oacute; del olvido a cineastas olvidados durante a&ntilde;os como Del Amo o Neville.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por indicación de un buen amigo llegué hasta el hombre que podía ser el productor soñado. Yo creé el sueño, desde el logotipo hasta la palabra fin. Bajo ese sueño mío se formó Sagitario Film</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Manuel Mur Oti</span>
                                        <span>—</span> Director de cine
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El propio Del Amo, tal como cuenta Aguilar en su trabajo, se pon&iacute;a la medalla de haber convencido a Bernhardt para invertir en cine. &ldquo;Y al cabo, solo premiado y con un guion magn&iacute;fico en la mano, era tal como un pobre: Cerca de Dios pero a la puerta del templo. Y recorr&iacute; Madrid. Y habl&eacute; con guionistas, con jefes de producci&oacute;n, con vencedores, con vencidos. Y al fin, yo sab&iacute;a el costo de un guion que ya hab&iacute;a escrito: desde el primer grito de &iexcl;Motor!... &iexcl;Acci&oacute;n!... hasta el: gracias, se&ntilde;ores, del final de la pel&iacute;cula. Y por indicaci&oacute;n de un buen amigo &ndash;Santiago Pel&aacute;ez&ndash;, que era algo as&iacute; como auditor-contable de un editor alem&aacute;n, llegu&eacute; hasta el hombre que pod&iacute;a ser el productor so&ntilde;ado. Y lo fue. Yo cre&eacute; el sue&ntilde;o, desde el logotipo hasta la palabra fin. Bajo ese sue&ntilde;o m&iacute;o, se form&oacute; la productora Sagitario Films&rdquo;, contaba el director en el libro que escribi&oacute; sobre &eacute;l Miguel Mar&iacute;as, <em>Manuel Mur Oti, las ra&iacute;ces del drama</em>.
    </p><p class="article-text">
        Ese misterioso editor alem&aacute;n es Bernhardt, y Mur Oti siempre se encumbr&oacute; a s&iacute; mismo como ide&oacute;logo art&iacute;stico en la sombra. El general honorario de las SS, director del consorcio empresarial alem&aacute;n m&aacute;s importante de los que operan en Espa&ntilde;a entre 1936 y 1946, produce cine del 47 al 51 y da voz a cineastas de izquierdas. &ldquo;Yo lo apuntaba todo, creaba hip&oacute;tesis que pod&iacute;an volverse realidades y calcul&eacute; que hacer una pel&iacute;cula barata podr&iacute;a costar aproximadamente dos millones y medio de pesetas de aquel tiempo. Entonces pregunt&eacute; a un amigo experto en contabilidad, y que llevaba la de una casa alemana, qui&eacute;n tendr&iacute;a esa cantidad y, al cabo de un par de d&iacute;as, me facilit&oacute; el nombre de un alem&aacute;n. Este me se&ntilde;al&oacute; fecha y lugar para visitarle y me concedi&oacute; media hora para exponerle el asunto. Yo acud&iacute; felic&iacute;simo, pero tan pronto le dije que se trataba de una pel&iacute;cula, puso fin a la entrevista. Yo continu&eacute; sentado, le record&eacute; que me hab&iacute;a concedido media hora para exponerle el negocio y as&iacute; naci&oacute; Sagitario Films&rdquo;, cont&oacute; Mur Oti en una entrevista con Augusto Mart&iacute;nez Torres.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ae3ebce-7743-4682-8bb4-869328f98554_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ae3ebce-7743-4682-8bb4-869328f98554_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ae3ebce-7743-4682-8bb4-869328f98554_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ae3ebce-7743-4682-8bb4-869328f98554_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ae3ebce-7743-4682-8bb4-869328f98554_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ae3ebce-7743-4682-8bb4-869328f98554_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8ae3ebce-7743-4682-8bb4-869328f98554_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma de &#039;El señor Esteve&#039;, dirigida por Edgar Neville en 1950 bajo la producción de Sagitario Films"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma de &#039;El señor Esteve&#039;, dirigida por Edgar Neville en 1950 bajo la producción de Sagitario Films                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La primera noticia oficial de Sagitario Films data del 25 de marzo de 1947,  cuando se registra de forma oficial la solicitud del permiso de rodaje de<em> Cuatro mujeres</em>. El presupuesto fue menos del que aireaba Mur Oti, 1,8 millones de pesetas. El rodaje se retrasa por culpa de la censura, a la que no gust&oacute; el guion escrito por &eacute;l. Fue la primera pel&iacute;cula con la que Bernhardt comienza a desbloquear su dinero. Gracias a su investigaci&oacute;n, Santiago Aguilar cuenta con detalles la vida de un personaje tan sorprendente como el general nazi, pero tambi&eacute;n reconstruye y reivindica un cine hecho en la dictadura y que suele pasar desapercibido en los libros de historias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bajo ese paraguas empresarial tan ominoso se realizan unas cuantas pel&iacute;culas de incuestionable inter&eacute;s en las que es posible identificar, incluso, una suerte de marca de f&aacute;brica, una especie de &lsquo;sello Sagitario&rsquo; que se hace visible a trav&eacute;s de la predilecci&oacute;n por determinados temas y atm&oacute;sferas&rdquo;, dice el autor en su libro. Antonio del Amo, Manuel Mur Oti, Luis Escobar o Arturo Ruiz Castillo, entre los debutantes, y Edgar neville, como m&aacute;s veterano, fueron los nombres a los que Sagitario Films rescat&oacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Este productor se llamaba Bernhardt y estaba muy relacionado con el partido nazi; y por lo visto tenía que justificar su permanencia en España, o había un capital aquí que había que desbloquear</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernando Fernán Gómez</span>
                                        <span>—</span> Actor y director de cine
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mur Oti no es el &uacute;nico que cont&oacute; abiertamente que hab&iacute;a un nazi tras la producci&oacute;n de aquellas pel&iacute;culas. Fernando Fern&aacute;n G&oacute;mez tambi&eacute;n hace menci&oacute;n -con algo de imaginaci&oacute;n- a Bernhardt en sus memorias,<em> El tiempo amarillo (Capit&aacute;n Swing)</em>: &ldquo;Este productor se llamaba Bernhardt y estaba muy relacionado con el partido nazi de Hitler; y por lo visto ten&iacute;a que justificar su permanencia en Espa&ntilde;a, o hab&iacute;a un capital alem&aacute;n aqu&iacute; que hab&iacute;a que desbloquear. En fin, algo de esto que nosotros los hombres corrientes no llegamos a entender nunca bien. Y cuando despareci&oacute;, se deshizo todo este grupo en el que estaban Antonio del Amo, Mur Oti, el que luego ser&iacute;a guionista Antonio Vich, que entonces era director general de producci&oacute;n, y un tal Santiago Pel&aacute;ez que era el gerente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue, precisamente, esta menci&oacute;n la que encendi&oacute; la bombilla de Santiago Aguilar. En sus investigaciones se va encontrando &ldquo;con mil historias que no est&aacute;n contadas&rdquo;. Esta era una de ellas. Tambi&eacute;n hab&iacute;a una menci&oacute;n a Bernhardt en el diccionario de productores del cine espa&ntilde;ol de Ruambau y Torrero que public&oacute; la Filmoteca Espa&ntilde;ola. &ldquo;Coincide que en Sagitario Films est&aacute;n Luis Escobar y Neville, que me hab&iacute;an interesado mucho en otras investigaciones, y dos de las pel&iacute;culas de Neville est&aacute;n legalizadas por Bernhardt, las produjese o no &eacute;l&rdquo;, cuenta Aguilar. Buscando lleg&oacute; &ldquo;a los papeles desclasificados de la CIA en los que se hablaba en general de Sofindus y de todo el entramado industrial que hab&iacute;a montado. Sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial y con alguna alusi&oacute;n a la Guerra Civil. Hab&iacute;a una serie de notas, m&iacute;nimas, que remit&iacute;an a las empresas que ten&iacute;a para lavar el dinero que no puede mover porque lo tiene congelado&rdquo;, explica del origen de su investigaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bd3ccf2-ec3b-420c-92e1-2a1e377cedcb_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bd3ccf2-ec3b-420c-92e1-2a1e377cedcb_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bd3ccf2-ec3b-420c-92e1-2a1e377cedcb_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bd3ccf2-ec3b-420c-92e1-2a1e377cedcb_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bd3ccf2-ec3b-420c-92e1-2a1e377cedcb_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1bd3ccf2-ec3b-420c-92e1-2a1e377cedcb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1bd3ccf2-ec3b-420c-92e1-2a1e377cedcb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotograma de Un hombre va por el camino, película de Antonio del Amo producida por Bernhardt"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotograma de Un hombre va por el camino, película de Antonio del Amo producida por Bernhardt                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tras la Segunda Guerra Mundial, la legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola no permit&iacute;a que hubiera capital extranjero, por lo que Bernhardt &ldquo;actuaba siempre con testaferros&rdquo;. Santiago Aguilar descubre tambi&eacute;n la figura de Santiago Pel&aacute;ez, el otro nombre que mencionan Mur Oti y Fern&aacute;n G&oacute;mez. &ldquo;&Eacute;l tampoco es un testaferro al uso, sino que es un profesional del cine que asume las riendas de la productora y, sobre todo, me llama la atenci&oacute;n que aparte de la productora Sagitario ellos monten una distribuidora con muchos contactos con Reino Unido que se llama Europa Films y con la que estrenan, por ejemplo, <em>Las zapatillas rojas</em> de Powell y Pressburguer. Tambi&eacute;n compran los estudios Cinearte y montan una especie de asociaci&oacute;n de dobladores&rdquo;. De hecho, Aguilar, codirigi&oacute; la pel&iacute;cula <em>Mat&iacute;as Juez de L&iacute;nea </em>que, en un gui&ntilde;o del destino, fue montada en Cinearte. &ldquo;Es que yo hab&iacute;a estado all&iacute;. De hecho, algunos planos lo rodamos all&iacute;, hab&iacute;a muchos puntos de contacto&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Describe su investigaci&oacute;n como &ldquo;una historia econ&oacute;mica, una historia pol&iacute;tica y una historia cultural&rdquo;. No se atreve a dar una cantidad de cu&aacute;nto dinero pudo lavar Bernhardt con Sagitario Films, porque &ldquo;es imposible de saber&rdquo;, pero s&iacute; que tiene claro que &ldquo;es mucho dinero&rdquo;. &ldquo;De hecho, &eacute;l sigue despu&eacute;s manteniendo el negocio en Espa&ntilde;a de importaci&oacute;n exportaci&oacute;n y, seg&uacute;n los nazis, tiene un piso en la calle Zurbano dedicado al pr&eacute;stamo 'con usura'. El dinero siempre ten&iacute;a que circular, que entrara en el circuito y saliera limpio por el otro lado&rdquo;, indica. Un trabajo documentado y minucioso que se centra en los datos que ha comprobado, aunque tambi&eacute;n mencione las versiones que se han trasladado por la tradici&oacute;n oral, como ese regalo de Franco en forma de cuadro de El Greco que nunca se pudo confirmar que llegara junto a &eacute;l en Argentina. Historia del cine y de Espa&ntilde;a que parece salida de la mente del mejor de los guionistas, pero que solo es un ejemplo de lo necesario que es hacer memoria sobre nuestro pasado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/general-nazi-blanqueo-fortuna-haciendo-cine-espana-franco_1_10153822.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Apr 2023 13:59:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0842838a-8235-483d-b458-4cea52a5516a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="391325" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0842838a-8235-483d-b458-4cea52a5516a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="391325" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El general nazi que blanqueó su fortuna haciendo cine en la España de Franco]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0842838a-8235-483d-b458-4cea52a5516a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Franco,Cine,Franquismo,España,Cine español,Nazis,Nazismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La represión a la católica que padeció España desde la guerra civil: “Franco mató en nombre de dios hasta el último día”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/represion-catolica-padecio-espana-guerra-civil-franco-mato-nombre-dios-ultimo-dia_1_9907443.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a5f068b-4fcd-41c0-b01f-8529510c4764_16-9-discover-aspect-ratio_default_1065428.jpg" width="5421" height="3049" alt="La represión a la católica que padeció España desde la guerra civil: “Franco mató en nombre de dios hasta el último día”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Núñez Feijóo borró de un plumazo una parte muy reciente de la historia española: el franquismo justificó la sublevación contra la democracia como una "cruzada" o "guerra santa"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Detente enemigo que el coraz&oacute;n de Jes&uacute;s va conmigo&rdquo; (sic). El lema iba prendido al sombrero cordob&eacute;s de uno de los grupos paramilitares m&aacute;s sangrientos que actuaron en la guerra civil espa&ntilde;ola, en la represi&oacute;n de los pueblos del Aljarafe sevillano. El &ldquo;detente&rdquo; guiaba las barbaridades que cometi&oacute; esta columna franquista, que controlaba el temido Ram&oacute;n de Carranza. Con el coraz&oacute;n de Jes&uacute;s estaban legitimados para &ldquo;limpiar los pueblos de gente roja&rdquo;, como indica el historiador Paco Espinosa, autor del libro <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/huelva/franquista-almonte-frasquita-charamusca-asesinados_1_1180317.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Contra la Rep&uacute;blica. Los &ldquo;sucesos de Almonte&rdquo; de 1932. Laicismo, integrismo cat&oacute;lico y reforma agraria</em></a>. 
    </p><p class="article-text">
        El grupo arras&oacute; desde Huelva a Sevilla, entre agosto de 1936 y marzo de 1937, cuando la columna pas&oacute; a formar parte de la Falange. Estas &ldquo;escuadras negras&rdquo; participaron en la primera fase de la &ldquo;limpieza pol&iacute;tica&rdquo;. En Huelva, hasta el inicio de los tribunales militares, en marzo de 1937, fueron asesinados 2.376 hombres y 86 mujeres.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/atilano-coco-protestante-franco-amenabar_1_1248619.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La historia de Atilano Coco</a> es m&aacute;s conocida porque el director Alejandro Amen&aacute;bar la recuper&oacute; para el cine en 2019, en la pel&iacute;cula <em>Mientras dure la guerra</em>. El pastor protestante, profesor, mas&oacute;n y amigo de Miguel de Unamuno fue secuestrado y asesinado por los franquistas en diciembre de 1936 en Salamanca. Hab&iacute;a cometido el pecado de no creer en la religi&oacute;n cat&oacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        Fue paseado en una de las sacas que conduc&iacute;an a los presos de la prisi&oacute;n provincial al monte de La Ordaba, en la carretera de Salamanca a Valladolid. Como tantos otros, fue asesinado sin causa judicial. Como en el caso de Andaluc&iacute;a, era la pr&aacute;ctica propia de los falangistas y los miembros de la paramilitar Guardia C&iacute;vica, con la complicidad de los guardias civiles que vigilaban la c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No ver&aacute; usted a un cat&oacute;lico matar en nombre de su religi&oacute;n. Otros pueblos tienen algunos ciudadanos que s&iacute; lo hacen&rdquo;, asegur&oacute; el l&iacute;der del PP, Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, este jueves para demostrar la supuesta superioridad de la religi&oacute;n cat&oacute;lica sobre las dem&aacute;s tras <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/cadiz/sacerdote-muerto-apunalado-ataque-iglesia-algeciras_1_9896907.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el asesinato de un sacrist&aacute;n en Algeciras</a>. El pol&iacute;tico gallego borr&oacute; de un plumazo una parte de la historia espa&ntilde;ola al ignorar la Inquisici&oacute;n o la Cruzada franquista, entre otros cap&iacute;tulos del pasado.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x8hlajd" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Las autoridades franquistas justificaron la sublevaci&oacute;n contra la democracia como cruzada o guerra santa y la idea fue apoyada por la inmensa mayor&iacute;a del episcopado espa&ntilde;ol, a pesar de la repulsa de la Europa cat&oacute;lica. &ldquo;Franco estuvo matando en nombre de dios hasta el &uacute;ltimo d&iacute;a&rdquo;, indica por tel&eacute;fono el historiador y profesor de la Trent University de Ontario (Canad&aacute;) Antonio Cazorla. De esta manera responde a la pol&eacute;mica aseveraci&oacute;n. 
    </p><h3 class="article-text">La santa cruzada</h3><p class="article-text">
        Cazorla rescat&oacute; hace a&ntilde;os las cartas que los espa&ntilde;oles escrib&iacute;an a Franco y en las que se pod&iacute;a encontrar peticiones de clemencia y alabanzas por la causa que hab&iacute;a iniciado. Durante el franquismo, &ldquo;la mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles ten&iacute;a que tener mucho cuidado con lo que dec&iacute;a, no fuese a ser que siendo afectos, neutros u hostiles al r&eacute;gimen, lo dicho fuese o pareciese inconveniente a la autoridad&rdquo;, explica Cazorla en el libro <em>Cartas a Franco de los espa&ntilde;oles de a pie (1936-1945)</em>. 
    </p><p class="article-text">
        El 2 de septiembre de 1937, la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Se&ntilde;oras de la Virgen del Pilar escribe al General Franco una carta en la que le manifiestan  su &ldquo;reconocimiento por esa gloriosa cruzada tan justamente emprendida y dirigida por V. E. para salvar a nuestra querida Espa&ntilde;a de la Barbarie comunista y felicit&aacute;ndole tambi&eacute;n por las brillantes victorias obtenidas en esta santa cruzada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esta correspondencia puede comprobarse la particularidad espa&ntilde;ola en los fascismos europeos de los a&ntilde;os treinta, con la participaci&oacute;n de la Iglesia cat&oacute;lica en la sublevaci&oacute;n contra la Rep&uacute;blica. Franco fue defendido como el Salvador de la Espa&ntilde;a Cat&oacute;lica. Cazorla indica que &ldquo;a veces se simplifica el papel de la Iglesia y de los religiosos en este per&iacute;odo&rdquo;. &ldquo;Mientras que no cabe duda de que la mayor&iacute;a de los cl&eacute;rigos, y del mundo cat&oacute;lico en general, apoyaban a Franco, tambi&eacute;n es cierto que algunos religiosos intentaron interceder por las v&iacute;ctimas de la dictadura&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Aquella poblaci&oacute;n adepta a Franco lo describ&iacute;a en sus cartas personales como &ldquo;el jefe el alma del movimiento Cat&oacute;lico y Nacional espa&ntilde;ol&rdquo;. La cruzada religiosa era conocida en el extranjero. El 1 de octubre de 1938 le escribe el ciudadano canadiense Arthur Blanchette: &ldquo;D&aacute;ndonos las gracias, querido General&iacute;simo, yo os deseo todas las posibilidades de un &eacute;xito r&aacute;pido sobre sus adversarios Rojos y la restauraci&oacute;n de las antiguas glorias y esplendores de la Espa&ntilde;a Cat&oacute;lica&rdquo; [sic]. 
    </p><h3 class="article-text">La espada contra los infieles</h3><p class="article-text">
        Desde Venezuela, un tal Antonio. J. C. S. escribe a Franco, en septiembre de 1937, una carta en la que incluye un poema revelador con el que le desea &ldquo;buen t&eacute;rmino la gigantesca obra de regeneraci&oacute;n&rdquo; que est&aacute; ejecutando: &ldquo;Al libertador de Espa&ntilde;a / El palad&iacute;n de la Victoria / Con santo Amor y pasi&oacute;n / Es escogido por la Gloria / Para salvar a su Naci&oacute;n. / Puso su espada en su diestra / El Se&ntilde;or de los se&ntilde;ores / Para herir a la siniestra / Cuadrilla de malhechores. / Fieras sin Patria ni hogar / Perversos desde la cuna / Engendros de Lupanar / Influenciados por la luna. / Satan&aacute;s en forma humana / Cuya maldad inaudita / Persigue al alma cristiana / Para hacerla una maldita&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 25 de febrero de 1940, un tal Jos&eacute; G. felicita al dictador desde Navarra por la nueva Ley [la Ley de Responsabilidades Pol&iacute;ticas, promulgada el 9 de febrero de 1939], &ldquo;que declara guerra sin cuartel a la Masoner&iacute;a y Sociedades secretas, que han sido la causa de los males, que durante muchos a&ntilde;os han asolado a nuestra querida patria Espa&ntilde;a y con ello ha dado V. E. una gran satisfacci&oacute;n y aliento a los que precisamos de querer ante todo a Espa&ntilde;a y sobre Espa&ntilde;a, solamente consideramos a DIOS, ya que DIOS y Espa&ntilde;a son nuestros m&aacute;s grandes amores por los que tenemos que seguir sacrific&aacute;ndolo todo, incluso hasta la vida&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En nombre del catolicismo se asesin&oacute; a los enemigos, pero tambi&eacute;n apel&aacute;ndolo pod&iacute;an librarse de la muerte. El 3 de junio de 1940, Amalia P. de A. escribe a Carmen Polo para que se apiade y evite que su marido mas&oacute;n sea fusilado. &ldquo;Mi esposo Jos&eacute; A. M., pertenec&iacute;a a la Masoner&iacute;a; est&aacute; detenido desde el 29 de Abril del 39, hizo su retractaci&oacute;n a la Iglesia, en marzo del 39, en el Sanatorio de San Jos&eacute;, como consta en este Obispado. Pues al estar en esa secta, har&aacute; tan solo como muchas veces se hacen las cosas, por los amigos&rdquo; [SIC]. Y reclama: &ldquo;Se&ntilde;ora, por caridad, p&iacute;daselo a su esposo, que sea ese el obsequio para el d&iacute;a de su Santo, que se apiade de mis pobres hijos&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">Legitimar el castigo</h3><p class="article-text">
        Gutmaro G&oacute;mez Bravo es el historiador que m&aacute;s ha investigado el sistema de represi&oacute;n, con libros como <em>La redenci&oacute;n de penas: la formaci&oacute;n del sistema penitenciario franquista, 1936-1950</em>. Explica a este peri&oacute;dico que la represi&oacute;n en nombre de la fe se legitim&oacute; desde el mismo golpe de Estado. &ldquo;No hay ninguna duda de la persecuci&oacute;n y represi&oacute;n por motivos religiosos. Los jud&iacute;os, los masones, los protestantes fueron homologados e identificados como el mal y legitimaron su castigo. La participaci&oacute;n de la Iglesia es precisamente la particularidad del totalitarismo franquista comprado con el de Mussolini y Hitler&rdquo;, sostiene Gutmaro G&oacute;mez Bravo.
    </p><p class="article-text">
        En el centro Documental de la Memoria Hist&oacute;rica de Salamanca se conservan decenas de miles de expedientes clasificados por la Brigada Pol&iacute;tico-Social con denuncias contra los ciudadanos por sus creencias y que se mantuvo activa entre 1938 y 1977. Ah&iacute; est&aacute;n las pruebas que contradicen las creencias de N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o. La represi&oacute;n en nombre de dios estaba institucionalizada de tal manera que los censores literarios deb&iacute;an cumplimentar una ficha en la que se especificaba si el autor o autora &ldquo;atacaba&rdquo; al &ldquo;dogma&rdquo;, a la &ldquo;moral&rdquo;, &ldquo;al R&eacute;gimen y a sus instituciones&rdquo; o a &ldquo;la Iglesia o a sus Ministros&rdquo;. Cualquiera de estos informes repletos de tachones en rojo muestran c&oacute;mo la Iglesia cat&oacute;lica tambi&eacute;n reprimi&oacute; durante m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas las libertades de los espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;&ndash;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El valor del periodismo</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        elDiario.es se financia con las cuotas de 60.000 socios y socias que nos apoyan. Gracias a ellos, podemos escribir art&iacute;culos como &eacute;ste y que todos los lectores &ndash;tambi&eacute;n quienes no pueden pagar&ndash; accedan a nuestra informaci&oacute;n. Pero te pedimos que pienses por un momento en nuestra situaci&oacute;n. A diferencia de otros medios, nosotros no cerramos nuestro periodismo. Y eso hace que nos cueste mucho m&aacute;s que a otros medios convencer a los lectores de la necesidad de pagar.
    </p><p class="article-text">
        Si te informas por elDiario.es y crees que nuestro periodismo es importante, y que merece la pena que exista y llegue al mayor n&uacute;mero posible de personas, ap&oacute;yanos. Porque nuestro trabajo es necesario, y porque elDiario.es lo necesita.<strong>&nbsp;</strong><a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio?utm_source=final_noticia_mk&amp;utm_campaign=haztesocio&amp;_ga=2.244041037.972733596.1673685550-780243931.1639311209&amp;_gl=1*i684d*_ga*NzgwMjQzOTMxLjE2MzkzMTEyMDk.*_ga_4RZPWREGF3*MTY3NDk0ODMyMS4xODA0LjEuMTY3NDk0ODM3Ni41LjAuMA.." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">Hazte socio, hazte socia, de elDiario.es</span></a><span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Peio H. Riaño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/represion-catolica-padecio-espana-guerra-civil-franco-mato-nombre-dios-ultimo-dia_1_9907443.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Jan 2023 09:43:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5a5f068b-4fcd-41c0-b01f-8529510c4764_16-9-discover-aspect-ratio_default_1065428.jpg" length="13325488" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5a5f068b-4fcd-41c0-b01f-8529510c4764_16-9-discover-aspect-ratio_default_1065428.jpg" type="image/jpeg" fileSize="13325488" width="5421" height="3049"/>
      <media:title><![CDATA[La represión a la católica que padeció España desde la guerra civil: “Franco mató en nombre de dios hasta el último día”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5a5f068b-4fcd-41c0-b01f-8529510c4764_16-9-discover-aspect-ratio_default_1065428.jpg" width="5421" height="3049"/>
      <media:keywords><![CDATA[Franco,Franquismo,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La estrategia de Franco en España ante el Holocausto: salvar judíos para garantizar la dictadura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/estrategia-franco-holocausto-salvar-judios-garantizar-dictadura_1_9083931.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a77d7f1-e4fe-4c6d-b71b-bc519910700a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La estrategia de Franco en España ante el Holocausto: salvar judíos para garantizar la dictadura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una nueva investigación, basada en documentación diplomática inédita, sostiene que el régimen permitió la evacuación de 35.000 fugitivos por razones estratégicas y de política internacional, nunca humanitarias.</p></div><p class="article-text">
        <strong>La idea de Franco como salvador de jud&iacute;os fue una campa&ntilde;a propagand&iacute;stica ideada por el propio r&eacute;gimen</strong>, un &ldquo;falso mito&rdquo; desde el punto de vista humanitario, construido <strong>para situar a Espa&ntilde;a en el nuevo contexto internacional tras la II Guerra Mundial</strong>, y <strong>no precisamente por compasi&oacute;n hacia los millones de vidas que fueron exterminadas durante el Holocausto nazi</strong>. Es m&aacute;s, en 1941 <strong>la dictadura orden&oacute; a los diplom&aacute;ticos espa&ntilde;oles que se mostraran &ldquo;pasivos&rdquo; ante las medidas antisemitas de los alemanes</strong>. Decantada la contienda internacional a favor de los aliados, <strong>el propio Franco recogi&oacute; los frutos de los embajadores que se hab&iacute;an rebelado peligrosamente contra su mandato</strong> y se atribuy&oacute; las gestiones que lograron proteger a numerosos jud&iacute;os, premiando incluso su oportuna desobediencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando el r&eacute;gimen se decidi&oacute; finalmente &mdash;ahora s&iacute;&mdash; a <strong>facilitar la huida de los hebreos por las fronteras espa&ntilde;olas</strong>, lo hizo <strong>por motivos diplom&aacute;ticos</strong>, tratando de evitar las represalias de los vencedores de la guerra, e incluso con criterios un tanto perversos. <strong>Los perseguidos deb&iacute;an cruzar nuestro pa&iacute;s &ldquo;como la luz atraviesa el cristal&rdquo;, sin dejar rastro, sin opci&oacute;n a quedarse</strong>. Es m&aacute;s, lleg&oacute; a haber intereses econ&oacute;micos hacia los sefard&iacute;es m&aacute;s pudientes, puesto que las posesiones de los jud&iacute;os de pasado espa&ntilde;ol eran los bienes del propio Estado, de la imaginaria Sefarad. <strong>Un tortuoso plan de huida para los 35.000 fugitivos cuya salvaci&oacute;n terminar&iacute;a en la n&oacute;mina de logros del dictador Franco</strong>. Hasta ahora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dea2a9ef-1373-4599-8294-384d7ea0e258_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dea2a9ef-1373-4599-8294-384d7ea0e258_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dea2a9ef-1373-4599-8294-384d7ea0e258_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dea2a9ef-1373-4599-8294-384d7ea0e258_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dea2a9ef-1373-4599-8294-384d7ea0e258_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dea2a9ef-1373-4599-8294-384d7ea0e258_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dea2a9ef-1373-4599-8294-384d7ea0e258_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Puerta de acceso al campo de concentración de Terezín, en Praga. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Puerta de acceso al campo de concentración de Terezín, en Praga.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El relato que emana de una novedosa investigaci&oacute;n, basada en documentaci&oacute;n in&eacute;dita de los consulados, <strong>echa abajo sin titubeos el cartel de Franco como benefactor de la causa jud&iacute;a</strong>. As&iacute; lo defendi&oacute; C&eacute;sar Rina Sim&oacute;n, profesor de Historia Contempor&aacute;nea en la Universidad de Extremadura, en las actividades desarrolladas en Zamora en torno a la figura del poeta Le&oacute;n Felipe, una de las primeras voces espa&ntilde;olas que subi&oacute; el volumen frente a la tragedia del Holocausto. 
    </p><p class="article-text">
        Las conclusiones &mdash;que <strong>sit&uacute;an la estrategia del dictador en la esfera diplom&aacute;tica y pol&iacute;tica, y no en la caritativa</strong>&mdash; son parte del estudio compartido por Rina con el catedr&aacute;tico Enrique Moradiellos y el tambi&eacute;n historiador Santiago L&oacute;pez Rodr&iacute;guez, cuya investigaci&oacute;n ha desembocado en la reciente publicaci&oacute;n del libro <em>El Holocausto y la Espa&ntilde;a de Franco</em> (Turner).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Los partidos más reaccionarios acusaron a los judíos de estar detrás del nuevo régimen democrático, a través de la masonería y del comunismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El trabajo demuestra que hablar de Espa&ntilde;a y el Holocausto es una cuesti&oacute;n compleja. Tal y como explica C&eacute;sar Rina, el antijuda&iacute;smo que hab&iacute;a germinado en Europa en el siglo XIX &mdash;y que acabar&iacute;a con el antisemitismo y el genocidio nazi en el XX&mdash; &ldquo;lleg&oacute; tarde a Espa&ntilde;a&rdquo;. Entre otras cosas, por la huella subyacente que los jud&iacute;os hab&iacute;an dejado tras su expulsi&oacute;n por los Reyes Cat&oacute;licos en 1492. De hecho, el dictador Miguel Primo de Rivera lanz&oacute; un decreto en 1924 para conceder la nacionalidad espa&ntilde;ola a los hebreos que demostrasen su ascendencia espa&ntilde;ola, una medida que, ante la dificultad de las pruebas, &uacute;nicamente acabar&iacute;a beneficiando a unas 2.000 personas.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La II Rep&uacute;blica, la masoner&iacute;a y el comunismo</strong></h3><p class="article-text">
        Pero ese &ldquo;filosefardismo&rdquo; caduc&oacute; de un plumazo con la llegada de la II Rep&uacute;blica en 1931. Los partidos m&aacute;s reaccionarios acusaron a los jud&iacute;os de estar detr&aacute;s del nuevo r&eacute;gimen democr&aacute;tico, a trav&eacute;s de la <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/lucha-estigma-masoneria-discreto-culto-demonizado-franquismo_1_9016945.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">masoner&iacute;a </a>y del comunismo. &ldquo;Aquella propaganda cre&oacute; un fermento: la Rep&uacute;blica no era un gobierno nacional, sino un r&eacute;gimen internacional al servicio de la causa jud&iacute;a&rdquo;. As&iacute; que la sublevaci&oacute;n militar de 1936, contin&uacute;a el profesor Rina, &ldquo;no ser&iacute;a una guerra civil, sino una contienda de liberaci&oacute;n nacional, de independencia, una cruzada religiosa frente a una dominaci&oacute;n extranjera&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En 1941, Ramón Serrano Suñer, cuñado de Franco y responsable de la política exterior, ordenó a los embajadores que se mostraran pasivos ante las medidas antisemitas de los nazis, que no se opusieran a ellas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un discurso ficticio, pero cre&iacute;ble. Al fin y al cabo, en Espa&ntilde;a ya no quedaban jud&iacute;os para poder contestarlo. Eso no libr&oacute; al general Franco de tener que practicar malabarismos para ir apagando fuegos: mientras sus militares proclamaban la causa antijud&iacute;a, el inminente dictador tranquilizaba a los banqueros hebreos de Tetu&aacute;n, apoyo econ&oacute;mico del alzamiento. 
    </p><p class="article-text">
        En 1939 la ofensiva contra el pueblo jud&iacute;o subi&oacute; un pelda&ntilde;o. La Alemania nazi pasa la factura de su apoyo a la sublevaci&oacute;n franquista y le pide mayor implicaci&oacute;n en su causa. Un encargo que asume Ram&oacute;n Serrano Su&ntilde;er, cu&ntilde;ado de Franco y responsable de la pol&iacute;tica exterior, mientras Franco elude pronunciarse p&uacute;blicamente. &ldquo;En esa &eacute;poca &mdash;entre 1939 y 1942&mdash; encontramos documentaci&oacute;n que constata la colaboraci&oacute;n diplom&aacute;tica espa&ntilde;ola en la persecuci&oacute;n de los jud&iacute;os. En 1941, Su&ntilde;er orden&oacute; a los embajadores que se mostraran pasivos ante las medidas antisemitas de los nazis, que no se opusieran a ellas&rdquo;, precisa Rina Sim&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/566cb17b-515c-497e-93c3-cd60e447f924_3-4-aspect-ratio_50p_1049831.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/566cb17b-515c-497e-93c3-cd60e447f924_3-4-aspect-ratio_50p_1049831.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/566cb17b-515c-497e-93c3-cd60e447f924_3-4-aspect-ratio_75p_1049831.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/566cb17b-515c-497e-93c3-cd60e447f924_3-4-aspect-ratio_75p_1049831.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/566cb17b-515c-497e-93c3-cd60e447f924_3-4-aspect-ratio_default_1049831.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/566cb17b-515c-497e-93c3-cd60e447f924_3-4-aspect-ratio_default_1049831.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/566cb17b-515c-497e-93c3-cd60e447f924_3-4-aspect-ratio_default_1049831.jpg"
                    alt="Adolf Hitler y Francisco Franco."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Adolf Hitler y Francisco Franco.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Se adivina un nuevo contexto internacional y Espa&ntilde;a tiene que contentar a todos. De ah&iacute; que Franco adoptara una &ldquo;pol&iacute;tica camale&oacute;nica&rdquo; para estar siempre junto al &ldquo;caballo ganador&rdquo;. Para agradar a la Alemania nazi, la dictadura se posiciona frente al comunismo; en la guerra europea, manifiesta una &ldquo;absoluta neutralidad&rdquo; evitando enfrentarse a la Gran Breta&ntilde;a de Churchill, y en el frente asi&aacute;tico, Espa&ntilde;a toma partido por la emergente potencia de Estados Unidos frente a Jap&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>De antijud&iacute;o a salvador</strong></h3><p class="article-text">
        Pero, &iquest;c&oacute;mo pod&iacute;a Espa&ntilde;a borrar su pasado antijud&iacute;o, ahora que Alemania comenzaba a perder la guerra? Literalmente, borr&aacute;ndolo. &ldquo;Los discursos de Franco fueron revisados para eliminar todos los elementos que hacen referencia al antijuda&iacute;smo&rdquo;. Pero hay m&aacute;s. En la recta final de la II Guerra Mundial, los Aliados fuerzan al dictador a que facilite la huida de los jud&iacute;os por los Pirineos, frontera natural entre el pa&iacute;s y la Francia sometida por los nazis. El dictador convierte la exigencia en una pretendida cruzada personal: permite la entrada de los hebreos a cambio de no permanecer en territorio nacional y comienza a reconocer el papel de los diplom&aacute;ticos que han puesto en juego su cargo enfrent&aacute;ndose al Holocausto: Eduardo Propper, Julio Palencia, Jos&eacute; Ruiz Santaella, Sebasti&aacute;n Romero o, el m&aacute;s popular, &Aacute;ngel Sanz Briz.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Después de haber revisado toda esta documentación, creo que Franco era una persona profundamente antijudía, con una convicción heredada del nacionalcatolicismo del siglo XIX, pero sabía que debía limitar sus declaraciones en determinados contextos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">César Rina Simón</span>
                                        <span>—</span> profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Extremadura
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De ah&iacute; naci&oacute; el mito. Franco se apropi&oacute; del m&eacute;rito de haber salvado a 35.000 jud&iacute;os. &ldquo;Hoy en d&iacute;a, sabemos que los despachos enviados por el dictador a los embajadores dec&iacute;an todo lo contrario: no los salv&oacute;, aunque tampoco los persigui&oacute;&rdquo;, argumenta el profesor extreme&ntilde;o C&eacute;sar Rina. &ldquo;Sanz Briz, por ejemplo, fue obligado a decir que las gestiones que hab&iacute;a realizado para la salvaci&oacute;n de jud&iacute;os eran &oacute;rdenes internas de Franco&rdquo;, ejemplifica. Las pruebas documentales que ahora salen a la luz conducen hacia esa geometr&iacute;a variable de Franco frente al Holocausto. &ldquo;La postura fue un mito como salvaci&oacute;n humanitaria, se tom&oacute; por una cuesti&oacute;n diplom&aacute;tica y pensando en la pol&iacute;tica internacional&rdquo;, remata el historiador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;fue Franco antijud&iacute;o? &ldquo;&iquest;En qu&eacute; a&ntilde;o?, ser&iacute;a la pregunta correcta&rdquo;, responde el investigador, quien apunta a la serie de art&iacute;culos contra los jud&iacute;os que el general firm&oacute; con pseud&oacute;nimo en 1949 en la publicaci&oacute;n franquista Arriba. En su opini&oacute;n, &ldquo;despu&eacute;s de haber revisado toda esta documentaci&oacute;n, creo que Franco era una persona profundamente antijud&iacute;a, con una convicci&oacute;n heredada del nacionalcatolicismo del siglo XIX, pero sab&iacute;a que deb&iacute;a limitar sus declaraciones en determinados contextos&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Le&oacute;n Felipe, primera voz po&eacute;tica&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Mientras el dictador Franco serpenteaba por un complejo laberinto pol&iacute;tico para consolidar el r&eacute;gimen, en Espa&ntilde;a aparec&iacute;an las primeras voces de denuncia del Holocausto en el territorio literario de la poes&iacute;a. Hace ahora una d&eacute;cada, la profesora Sultana Wahn&oacute;n identific&oacute; en un poema del autor zamorano Le&oacute;n Felipe las primeras alusiones al Holocausto, sin t&eacute;rminos expresos sobre el genocidio, los campos de Auschwitz o Ana Frank, pero con met&aacute;foras referidas al pueblo jud&iacute;o y al Antiguo Testamento: Job, el Dios Padre o la muy sugerente expresi&oacute;n &ldquo;Himalaya de cenizas&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9945959-90d3-4cfe-83cc-15cb507a94f4_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9945959-90d3-4cfe-83cc-15cb507a94f4_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9945959-90d3-4cfe-83cc-15cb507a94f4_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9945959-90d3-4cfe-83cc-15cb507a94f4_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9945959-90d3-4cfe-83cc-15cb507a94f4_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9945959-90d3-4cfe-83cc-15cb507a94f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a9945959-90d3-4cfe-83cc-15cb507a94f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El profesor César Rina, junto a la imagen de León Felipe en la
exposición de Zamora."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El profesor César Rina, junto a la imagen de León Felipe en la
exposición de Zamora.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aquellos versos se titulaban <em>Que hable otra vez</em> y fueron incluidos por Le&oacute;n Felipe en su trabajo <em>Ganar&aacute;s la luz</em>, de 1943. &ldquo;Podr&iacute;a ser el primer poema alusivo al Holocausto en la poes&iacute;a espa&ntilde;ola. Me sent&iacute; muy honrada al comprobar que esta teor&iacute;a se ha aceptado en la <a href="https://www.fundacionleonfelipe.com" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Fundaci&oacute;n Le&oacute;n Felipe</a> y que ha dado pie a una exposici&oacute;n&rdquo;, manifiesta la catedr&aacute;tica de Teor&iacute;a de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Granada. 
    </p><p class="article-text">
        Para hallar las primeras referencias inequ&iacute;vocas hay que avanzar un poco en el tiempo, hasta los a&ntilde;os sesenta. Entonces, Le&oacute;n Felipe dedica una secci&oacute;n de <em>&iexcl;Oh, este viejo y roto viol&iacute;n!</em> a denunciar el genocidio perpetrado por los nazis. En cambio, precisa la profesora Wahn&oacute;n, ser&aacute; Max Aub el autor que m&aacute;s creaciones dedicar&iacute;a a este tema. &ldquo;Resulta l&oacute;gico si tenemos en cuenta que Aub, adem&aacute;s de republicano y socialista, era jud&iacute;o&rdquo;, aclara. Otros escritores, como Jorge Guill&eacute;n o Rafael Alberti, tambi&eacute;n se comprometer&iacute;an con la causa.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, los creadores espa&ntilde;oles no fueron los cr&iacute;ticos m&aacute;s madrugadores en Europa. &ldquo;Hay una peque&ntilde;a diferencia con los escritores europeos: la gran literatura del Holocausto en los a&ntilde;os cuarenta es obra de jud&iacute;os, sobre todo, de los supervivientes: Primo Levi, Paul Celan&hellip; o la propia Ana Frank&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sultana Wahn&oacute;n explica que &ldquo;las comunidades jud&iacute;as espa&ntilde;olas en Ceuta, Melilla, Madrid o Barcelona eran peque&ntilde;as, y no ten&iacute;an el peso de las europeas&rdquo;. S&iacute; hubo, puntualiza la catedr&aacute;tica, &ldquo;avisadores del fuego&rdquo; en los a&ntilde;os treinta. &ldquo;Eran intelectuales que confirmaban que lo que se dec&iacute;a sobre lo que estaba ocurriendo en Alemania era cierto, como en el caso del periodista Manuel Chaves Nogales o el poeta Antonio Machado&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los personajes de un c&iacute;rculo m&aacute;gico</strong></h3><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la impecable est&eacute;tica de la exposici&oacute;n <a href="https://www.fundacionleonfelipe.com/coleccion-de-lagrimas/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Una colecci&oacute;n de l&aacute;grimas. Le&oacute;n Felipe y la tertulia del Holocausto</a>, la muestra que inspira desde Zamora el debate sobre Espa&ntilde;a, el nazismo y los jud&iacute;os desenvuelve la historia de varios personajes significados en la denuncia del genocidio, cuyas vidas se entrelazan oportunamente como en un juego de prestidigitaci&oacute;n. Sus testimonios, que callaban entre los materiales del legado del poeta Le&oacute;n Felipe, ven ahora la luz para contar un relato apasionante en varios actos.
    </p><p class="article-text">
        Un grabado conservado remite a la polifac&eacute;tica figura de la espa&ntilde;ola Mar&iacute;a Teresa Toral, comprometida defensora de la causa republicana, encarcelada en tres ocasiones y salvada de la pena de muerte, in extremis, por las presiones recibidas desde Estados Unidos. La intelectual emigr&oacute; a M&eacute;xico en los a&ntilde;os cincuenta y all&iacute;, utilizando sus conocimientos como cient&iacute;fica y qu&iacute;mica, experiment&oacute; con su gran pasi&oacute;n, el grabado. En el pa&iacute;s azteca conoci&oacute; a otros exiliados, como Le&oacute;n Felipe, cuyo poema <em>Auschwitz</em> inspir&oacute; un aguafuerte que hoy forma parte de la exposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Segundo acto. En 1965, Toral cre&oacute; otro grabado sobre el tema jud&iacute;o titulado &ldquo;Sombras de Terez&iacute;n&rdquo;, basado en un poema escrito por Pavel Friedman, recluso del campo de concentraci&oacute;n situado a las afueras de Praga. Al verlo, un m&uacute;sico y director de orquesta ucraniano de origen jud&iacute;o qued&oacute; hipnotizado, y decidi&oacute; componer la pieza Balada de Terez&iacute;n, cuyo pentagrama manuscrito tambi&eacute;n forma parte de la muestra. Se trataba de Lan Adomi&aacute;n, cuya admiraci&oacute;n por aquel aguafuerte fue mucho m&aacute;s all&aacute;. Empe&ntilde;ado en conocer a la autora, Adomi&aacute;n acabar&iacute;a cas&aacute;ndose con Mar&iacute;a Teresa Toral. Ambos comparten con Le&oacute;n Felipe esa imaginaria &ldquo;tertulia del Holocausto&rdquo; cerrando un c&iacute;rculo m&aacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Lo curioso &mdash;subraya Alberto Mart&iacute;n, comisario de la exposici&oacute;n&mdash; es que el montaje ha renunciado a incluir las todav&iacute;a hoy dolorosas fotograf&iacute;as del Holocausto nazi que todos tenemos en la retina. En su lugar, explica el coordinador de actividades culturales de la Fundaci&oacute;n Le&oacute;n Felipe, la sala es &ldquo;un espacio de reflexi&oacute;n&rdquo;, casi en penumbra, con predominio del blanco y el negro. Los textos y fotograf&iacute;as de destacados creadores que escribieron contra el nazismo, desde D&aacute;maso Alonso al Premio Cervantes Joan Margarit, rematan esta nueva mirada de un tema inagotable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Sadia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/estrategia-franco-holocausto-salvar-judios-garantizar-dictadura_1_9083931.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jun 2022 18:02:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1a77d7f1-e4fe-4c6d-b71b-bc519910700a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="82758" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1a77d7f1-e4fe-4c6d-b71b-bc519910700a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="82758" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La estrategia de Franco en España ante el Holocausto: salvar judíos para garantizar la dictadura]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1a77d7f1-e4fe-4c6d-b71b-bc519910700a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[España,Holocausto,Nazismo,Franco,Franquismo,Dictadura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Justicia argentina revoca el procesamiento del exministro español Martín Villa por presuntos delitos de lesa humanidad del franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/justicia-argentina-revoca-procesamiento-exministro-espanol-martin-villa-presuntos-delitos-lesa-humanidad-franquismo_1_8608032.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/187ef963-1884-413b-923d-b37ee9f1707f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Justicia argentina revoca el procesamiento del exministro español Martín Villa por presuntos delitos de lesa humanidad del franquismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El español había sido procesado en octubre por la jueza Servini. Este jueves, la Sala II de la Cámara Federal porteña revocó el fallo de la magistrada y dictó la falta de mérito de Villa al determinar que no hay pruebas suficientes para responsabilizarlo de crímenes sistemáticos e imprescriptibles contra los derechos humanos. Los casos investigados en Argentina.</p></div><p class="article-text">
        La C&aacute;mara Federal de Buenos Aires, tribunal de apelaciones del fuero federal penal, revoc&oacute; este jueves el procesamiento del exministro de Interior de Espa&ntilde;a Rodolfo Mart&iacute;n Villa, acusado de presuntos delitos de lesa humanidad durante la &ldquo;Transici&oacute;n Democr&aacute;tica Espa&ntilde;ola&rdquo;, per&iacute;odo posterior a la muerte del dictador Francisco Franco, seg&uacute;n el fallo al que accedi&oacute; <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En octubre, Villa hab&iacute;a sido procesado por la jueza Mar&iacute;a Servini, quien <strong>encabeza desde Argentina la investigaci&oacute;n por presuntos delitos de lesa humanidad durante el franquismo,</strong> <strong>ante la omisi&oacute;n de investigaci&oacute;n judicial en Espa&ntilde;a.</strong> <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/jueza-argentina-servini-procesa-rodolfo-martin-villa-homicidio-torturas-durante-franquismo_1_8403137.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La magistrada hab&iacute;a dictado, adem&aacute;s, un embargo cercano a los 10 millones de euros sobre los bienes del espa&ntilde;ol y su prisi&oacute;n preventiva</a>, la cual no se hizo efectiva por una exenci&oacute;n concedida a pedido de la defensa.
    </p><p class="article-text">
        El caso <strong>se centr&oacute; en las muertes de ciudadanos espa&ntilde;oles, entre ellos, Pedro Mar&iacute;a Mart&iacute;nez Ocio, Romualdo Barroso Chaparro y Francisco Aznar Clemente, quienes fallecieron el 3 de marzo de 1976 en la ciudad de Vitoria,</strong> como consecuencia de los disparos efectuados por la Polic&iacute;a Armada, que desaloj&oacute; una iglesia donde se estaba desarrollando una asamblea de trabajadores. Entonces, Villa era ministro de Relaciones Sindicales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo medular pasa por fundamentar probatoriamente si lo sucedido pudo o no constituir una práctica emprendida por el poder central en la época de ‘La Transición’ que reuniera niveles de generalidad y sistematicidad propios de los crímenes de lesa humanidad.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Martín Irurzun.</span>
                                        <span>—</span> Juez de la Cámara Federal porteña.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Mart&iacute;n Villa fue ministro de Relaciones Sindicales, integr&oacute; el Consejo de ministros y ocup&oacute; una posici&oacute;n preponderante en esa estructura organizada de poder, para la &eacute;poca de los sucesos de Vitoria, en marzo de 1976&rdquo;, hab&iacute;a determinado la jueza Servini.&nbsp;&ldquo;Luego desempe&ntilde;&oacute; el cargo de Ministro de la Gobernaci&oacute;n o Interior, m&aacute;xima autoridad de la estructura jer&aacute;rquica del Orden P&uacute;blico, para el tiempo en que tuvieron lugar los hechos de los Sanfermines de Pamplona, el 8 de julio de 1978, en los que fuera asesinado Germ&aacute;n Rodr&iacute;guez Sa&iacute;z&rdquo;, un cuarto caso investigado en Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los jueces de la Sala II del tribunal Mart&iacute;n Irurzun, Roberto Boico y Eduardo Farah dictaron la falta de m&eacute;rito de Villa y sostuvieron que<strong> no est&aacute; probado que estos hechos fueran delitos de lesa humanidad </strong>-un encuadre que permite declarar estas muertes como imprescriptibles- o que Villa pudiera ser responsabilizado como &ldquo;autor mediato por el dominio de un aparato de poder organizado&rdquo;, de acuerdo con el fallo. La fiscal&iacute;a y las querellas podr&aacute;n recurrir la decisi&oacute;n de los camaristas ante un tribunal superior.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52dc3c1f-16ae-4246-b329-ce95cb60a0af_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52dc3c1f-16ae-4246-b329-ce95cb60a0af_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52dc3c1f-16ae-4246-b329-ce95cb60a0af_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52dc3c1f-16ae-4246-b329-ce95cb60a0af_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52dc3c1f-16ae-4246-b329-ce95cb60a0af_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52dc3c1f-16ae-4246-b329-ce95cb60a0af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/52dc3c1f-16ae-4246-b329-ce95cb60a0af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La jueza María Servini investiga en Argentina crímenes del franquismo ante la omisión de la Justicia española."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La jueza María Servini investiga en Argentina crímenes del franquismo ante la omisión de la Justicia española.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El juez Irurzun sostuvo en su voto que &ldquo;el &lsquo;sello caracter&iacute;stico de los cr&iacute;menes contra la humanidad&rsquo; est&aacute; dado por la inserci&oacute;n de los hechos en &lsquo;un ataque de naturaleza sistem&aacute;tica y en gran escala, en contra de la poblaci&oacute;n civil, en todo o en parte&rsquo;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien la jueza Servini hab&iacute;a defendido que existi&oacute; una suerte de continuidad de las pol&iacute;ticas empleadas en la &eacute;poca de gobierno dictatorial con posterioridad a la muerte de Franco, &ldquo;tales convencimientos son controvertidos por otros opuestos, que han sido tra&iacute;dos a colaci&oacute;n por Villa y su defensa, quienes tambi&eacute;n invocaron un importante n&uacute;mero de decisiones pol&iacute;ticas y normas dictadas en ese per&iacute;odo hist&oacute;rico&rdquo;, dijo el juez Irurzun.
    </p><p class="article-text">
        La defensa de Villa hab&iacute;a sostenido ante el tribunal de apelaciones que el fallo contra su cliente mostraba &ldquo;un completo desconocimiento de la historia espa&ntilde;ola, y un desatino en la interpretaci&oacute;n de los acontecimientos bajo estudio&rdquo; porque &ldquo;los historiadores &ndash;casi sin excepci&oacute;n- describen la Transici&oacute;n como un per&iacute;odo exitoso para la democracia y los derechos y libertades de los ciudadanos espa&ntilde;oles. En ning&uacute;n caso se lo explica o confunde con una continuaci&oacute;n de la labor de Franco y/o un nuevo plan de exterminio o persecuci&oacute;n de opositores. Todo lo contrario&rdquo;, dijo el abogado durante su apelaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo medular pasa por fundamentar probatoriamente si lo sucedido pudo o no constituir una pr&aacute;ctica emprendida por el poder central en la &eacute;poca de &lsquo;La Transici&oacute;n&rsquo; que reuniera niveles de generalidad y sistematicidad propios de los cr&iacute;menes de lesa humanidad&rdquo;, dijo Irurzun.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es innegable la dificultad y magnitud de la tarea que, con empeño, han emprendido los investigadores.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roberto Boico.</span>
                                        <span>—</span> Juez de la Cámara Federal porteña.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Coincidiendo con su colega, el juez Boico sostuvo en su voto que &ldquo;el requisito m&aacute;s relevante para que un hecho pueda ser considerado un delito de lesa humanidad consiste en que haya sido llevado a cabo como parte de un ataque que a su vez sea generalizado o sistem&aacute;tico&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El magistrado agreg&oacute; que en el expediente &ldquo;no hay pruebas directas o indirectas&rdquo; de &ldquo;un planeamiento a nivel del poder central, que reuniera las condiciones apuntadas&rdquo;, de &ldquo;una conexi&oacute;n entre los hechos con alguna forma de pol&iacute;tica y con una implementaci&oacute;n altamente organizada de ella conforme a un plan, emanado del Estado propiamente dicho o de una organizaci&oacute;n que ejerza control f&aacute;ctico sobre un territorio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es innegable la dificultad y magnitud de la tarea que, con empe&ntilde;o, han emprendido los investigadores -afirm&oacute; el juez Boico-, cuando la finalidad de la instrucci&oacute;n tiende a procurar esclarecer y definir jur&iacute;dicamente hechos producidos en un territorio lejano y hace mucho tiempo, as&iacute; como de comprender singularidades que hacen a la historia de un pa&iacute;s for&aacute;neo. Pero que eso sea as&iacute;, no puede traducirse en relajar exigencias probatorias&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para que el personal reprimiera las manifestaciones de la manera que lo hacían y sin que &#039;les importara matar&#039; o &#039;seguir matando&#039;, exigía que desde los estratos superiores de la estructura de poder se otorgaran todas la seguridades.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Servini.</span>
                                        <span>—</span> Jueza federal de primera instancia.
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">El procesamiento</h3><p class="article-text">
        En su fallo de octubre, la jueza Servini hab&iacute;a establecido que &ldquo;toda la estructura represiva montada por el r&eacute;gimen franquista <strong>sigui&oacute; funcionando bajo la direcci&oacute;n ahora de la nueva dirigencia pol&iacute;tica a cargo del proceso de transici&oacute;n&rdquo;</strong> y que &ldquo;durante los primeros a&ntilde;os se mantuvieron las normas, estructuras, agentes y las pr&aacute;cticas represivas propias de aquel y se <strong>les asegur&oacute; a las fuerzas del orden p&uacute;blico la impunidad de su actuaci&oacute;n </strong>por todos los medios a su alcance&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La magistrada consider&oacute; entonces que Villa &ldquo;ocup&oacute; una posici&oacute;n preponderante en esa estructura jerarquizada de poder a trav&eacute;s de la cual se propagaron las &oacute;rdenes hacia quienes resultaron los ejecutores directos de los delitos&rdquo; y que &ldquo;como m&aacute;xima autoridad del Orden P&uacute;blico&rdquo;, como ministro del Interior, &ldquo;Villa imparti&oacute; las directivas generales y a veces particulares en esa materia, respecto de cu&aacute;les eran las manifestaciones o reuniones que no deb&iacute;an tolerarse o que deb&iacute;an disolverse, pasando por los estamentos intermedios que retransmit&iacute;an las &oacute;rdenes superiores (Direcci&oacute;n General de Seguridad, Gobernadores Civiles, etc) hasta los ejecutores de las acciones concretas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n indic&oacute; que &ldquo;su intervenci&oacute;n result&oacute; central para la configuraci&oacute;n de este acontecimiento, pues aquel no habr&iacute;a podido llevarse a cabo si el imputado, en calidad de Ministro del Interior, no hubiese brindado los medios necesarios a dichos efectos. Este es un aspecto m&aacute;s en el que se refleja el dominio que tuvo el nombrado del aparato de poder a trav&eacute;s del cual se perpetraron los sucesos de Pamplona de 1978&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En efecto, para que el personal reprimiera las manifestaciones, reuniones, etc, de la manera que lo hac&iacute;an, con la utilizaci&oacute;n sistem&aacute;tica de armas de fuego y sin que 'les importara matar' o 'seguir matando', exig&iacute;a que desde los estratos superiores de la estructura de poder se otorgaran todas la seguridades acerca de que las acciones que iban a desarrollar sin ninguna interferencia y consecuencia para ellos&rdquo;, sostuvo el fallo de Servini. Por estas razones, la jueza hab&iacute;a considero a Villa &ldquo;autor penalmente responsable del delito de homicidio agravado, reiterado en al menos cuatro oportunidades, del que resultaran v&iacute;ctimas Pedro Mar&iacute;a Mart&iacute;nez Ocio, Rotulado Barroso Chaparro, Francisco Aznar Clemente, y Germ&aacute;n Rodr&iacute;guez Sa&iacute;z&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>ED</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilia Delfino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/justicia-argentina-revoca-procesamiento-exministro-espanol-martin-villa-presuntos-delitos-lesa-humanidad-franquismo_1_8608032.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Dec 2021 18:11:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/187ef963-1884-413b-923d-b37ee9f1707f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="90244" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/187ef963-1884-413b-923d-b37ee9f1707f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="90244" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Justicia argentina revoca el procesamiento del exministro español Martín Villa por presuntos delitos de lesa humanidad del franquismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/187ef963-1884-413b-923d-b37ee9f1707f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Servini de Cubría,Franquismo,Franco,España,Argentina,Rodolfo Martín Villa,Lesa humanidad,Derechos humanos,Cámara Federal]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
