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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - 2001]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/2001/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - 2001]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ultima visita al 2001, ese museo de grandes novedades.]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/ultima-visita-2001-museo-grandes-novedades_129_8554166.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b34d01e-ea58-4976-ac50-044a3365f66b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        <em>A mi hermano Emiliano Quinteros</em>
    </p><p class="article-text">
        Llega diciembre y la pol&iacute;tica con lo de siempre: &ldquo;Hay que pasar diciembre&rdquo;. Esa manera repetida de recordarnos cada a&ntilde;o, gobierno a gobierno, que vivimos bajo el imperio de ese fantasma. El m&iacute;nimo com&uacute;n de una gobernabilidad fijado en el rito de <em>pasar diciembre</em>. Alsogaray dijo en el nudo del siglo 20: &ldquo;Hay que pasar el invierno&rdquo;. Entramos al siglo 21 diciendo <em>hay que pasar diciembre</em>. <strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el 2001? En la mec&aacute;nica autom&aacute;tica de esa frase sin pasi&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &hellip;
    </p><p class="article-text">
        Una mesa debate &ldquo;a veinte a&ntilde;os del 2001&rdquo; en el CCK o el Centro Cultural de la Cooperaci&oacute;n, le apaga el fuego, lo diseca, lo hace polvo<em> no enamorado</em>. <strong>Hay m&aacute;s 2001 en Milei llamando leones a sus seguidores, habl&aacute;ndoles de Cavallo, que en los homenajes a una &ldquo;gesta popular&rdquo;.</strong> El 2001 no vive de la Memoria. Vive en los que no disciplin&oacute; con su recuerdo, los que no hizo m&aacute;s responsables. Los que no lo llevan encima, desmemoriados, ni hablan del <em>partido de Estado</em>, o los que nadaban en l&iacute;quido amni&oacute;tico mientras el pa&iacute;s ard&iacute;a. &iquest;Quieren un Cavallo para que lo solucione o un Cavallo para que lo haga estallar de nuevo? En palabras exactas de Alejandro Galliano, tenemos en el coraz&oacute;n &ldquo;el oscuro deseo de un estallido que solucione los problemas econ&oacute;micos en un parpadeo&rdquo;. &ldquo;Habr&aacute; algunos muertos, habr&aacute; m&aacute;s pobreza, pero la econom&iacute;a rebota y la pol&iacute;tica se endereza. Siempre ser&aacute; racional apostar al caos, siempre ser&aacute; buen negocio esperar que las crisis maduren&rdquo;, redondea Galliano. <strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el 2001? En el deseo de que todo estalle para que todo se ordene.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &hellip;
    </p><p class="article-text">
        Igual, el 2001 ser&aacute; recordado en ritual, habr&aacute; desfiles de <em>los cuerpos que han sido salvados</em>, lista de muertos queridos. Ah&iacute;  entra Gast&oacute;n Riva, un pingazo repartidor de pizza que sali&oacute; &ldquo;a hacer ruido&rdquo;, un m&aacute;rtir motorizado. Y a la vez, no es posible mirar atr&aacute;s sin sentir que estall&oacute; la garrafa de nuestro siglo XX: ahorristas, jubilados, trabajadores precarizados, desocupados, madres, oficinistas, sindicatos, polic&iacute;as y empleados de seguridad a los tiros, bancos rotos, pol&iacute;ticos escapando en ambulancias, estado de sitio metido en el culo y la cara inolvidable de Enrique Mathov en la oficina con sus mil monitores. <strong>Apocalipsis y un d&iacute;a el pa&iacute;s sigui&oacute;.</strong> Recuerdo una entrevista en un canal de cable donde An&iacute;bal Ibarra explicaba el operativo de limpieza de la plaza tras los destrozos. La pol&iacute;tica no estaba para m&aacute;s: limpiar la escena del crimen como Harvey Keitel en Tiempos Violentos. Llegar, limpiar, huir. Y al otro d&iacute;a, el ruido oxidado de la rueda, la lenta vuelta a la normalidad. <strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el 2001? En el </strong><em><strong>siga, siga</strong></em><strong> argentino: se nos caen las torres, nos volvemos a levantar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &hellip;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del 2001 no hubo una sola parte de la sociedad que no asumiera que si se moviliza y sale a la calle obtiene cosas. As&iacute; como los sindicatos, la Iglesia, los partidos, las izquierdas, los organismos de derechos humanos, el feminismo o los movimientos sociales, llegaron las velas de Blumberg, las cacerolas y cortes de ruta del campo. <strong>Democracia de la calle sin los protocolos de la &ldquo;plaza p&uacute;blica&rdquo;.</strong> Porque hasta Quebracho ten&iacute;a protocolos: su pa&ntilde;uelo palestino, sus piedras y palos para la <em>tercera guerra mundial</em>, su lista de seguridad, su abogado pegado al tel&eacute;fono, sus infiltrados. Pero no la furia del ahorrista golpeando la chapa de un banco cerrado hasta agotarse. La marcha del orgullo capitalista: los miles que sin pudor muestran el <em>abajo el colch&oacute;n</em> saqueado. La clase media, el hecho maldito del pa&iacute;s peronista.<strong> </strong>El 2001 nos sac&oacute; la culpa a todos: puede ser cada vez m&aacute;s privado lo que se pone en p&uacute;blico. El leitmotiv feminista pero mi homebanking. Cada cual lleva a la calle lo que se le canta. El chico disfrazado con d&oacute;lares que grita en 2012 contra el cepo, el chacarero que dice &ldquo;Yegua montonera&rdquo; en las rutas en 2008, el terraplanista contra las vacunas en el Obelisco en 2020, la guerra de almohadas en el Planetario en 2006; todo convive con lo de siempre, con el &ldquo;Yanqui vas a correr&rdquo; que pint&oacute; <em>La Venceremos</em> en una pared del centro. <strong>Mi cuerpo, mi plaza, mi brainstorming. El 2001 corri&oacute; el velo. A las patas en la fuente les dijeron correte que entramos todos.</strong> Ya no es s&oacute;lo la plaza protegida con &ldquo;narrativas&rdquo;. Es plaza abierta, deshilachada, con s&iacute;mbolos menos controlados, con un matete de bolsas negras y piedras, sin la curadur&iacute;a del <em>arte pol&iacute;tico</em>. Los que sienten que salen por primera vez con sus carteles que no discutieron con nadie, que no corroboraron su pertinencia en una asamblea. A muchos no los reprimir&aacute;n jam&aacute;s, y lo saben porque pasan por al lado de la polic&iacute;a como si supieran que est&aacute;n para reprimir a <em>los otros</em>, pero llevan encima el retorno de lo reprimido, de lo que no conviene decir. La plaza es de todos. Democracia, bancate ese defecto. <strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el 2001? En el fin de la &ldquo;plaza calificada&rdquo; de izquierda: </strong><em><strong>mi plaza, mi decisi&oacute;n</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n <strong>fue nuestro Woodstock generacional</strong>. Es decir, por un&nbsp; lado que si todos los que dicen que fueron hubieran estado ah&iacute; nos hubi&eacute;ramos llevado el sill&oacute;n de Rivadavia en andas, y por otro lado, a la vez: todos estuvimos ah&iacute;. Porque para estar ah&iacute; hab&iacute;a que ir a cualquier esquina. Era simplemente respirar el humo del ba&ntilde;o mar&iacute;a de las casas argentinas. Porque si vos no ibas a la crisis, la crisis iba a vos, dec&iacute;a la instrucci&oacute;n c&iacute;vica del periodismo. La cacerola, el arte rupestre de las viralizaciones. El voto bronca, la primera red social. Los primates del siglo 21. &ldquo;Rompan todo&rdquo;, el eco del viejo grito del Gran Billy. <strong>Los Feinman celebraron un d&iacute;a la misma plaza. Eduardo y Jos&eacute; Pablo. Todo el mundo dispuesto a romper todo.</strong> Y en un momento casi rompen a Mois&eacute;s Ikonicoff.&nbsp;Va mi recuerdo: lo ten&iacute;a al lado, sector sur de la plaza, mediod&iacute;a, &eacute;l cantaba como uno m&aacute;s hasta que vieron que no era <em>uno m&aacute;s</em>. Lo empujaron, le pegaron, aunque hubo brazos para defenderlo. Del<em> Yo y Platero</em> a <em>Yo, can&iacute;bal</em> hab&iacute;a un solo paso y no lo dimos, a Dios gracias. Y en ese vaiv&eacute;n, en ese romper todo y a la vez salvar <em>la tabla de Mois&eacute;s</em>, a&uacute;n reconozco a muchos en la primera intuici&oacute;n vertiginosa. <strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el 2001? En las militancias conservacionistas: nacimos tirando piedras, crecimos cuidando un orden posible.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n cant&oacute;, qui&eacute;n fue el primero que cant&oacute; &ldquo;Que se vayan todos&rdquo;? Tiene que haber sido uno. Un ocurrente. &iquest;Qui&eacute;n fue el Vicente L&oacute;pez y Planes de la desintegraci&oacute;n nacional? La que dur&oacute; un suspiro pero que reinici&oacute; la pol&iacute;tica. Y despu&eacute;s: todos los viernes, todos los santos viernes que se intent&oacute; repetir la escena. <em>Por otro argentinazo</em>, bramaron las izquierdas como si supieran el secreto de la coca cola. Y el secreto es que no tiene secreto. Y as&iacute; cada viernes, y otro, y otro, y &ldquo;este viernes, compa&ntilde;eros, no pudo ser, as&iacute; que nos vemos el viernes que viene en la plaza a la misma hora&rdquo;. La izquierda y ese tic nervioso del director de cine que no conforme grita oootra vez: &ldquo;&iexcl;repetimos escena!&rdquo;. Pero chau, se acab&oacute;. <strong>Rompimos todo. Ahora a reconstruir. De casa a los piedrazos, de los piedrazos a casa. </strong>Porque imitar lo que pas&oacute;, activar las palancas y el movimiento sincronizado para repetir el eclipse en el que <em>el sol de la Sociedad tap&oacute; al Estado</em> es imposible. El doble v&iacute;nculo de la psicolog&iacute;a: &ldquo;seamos espont&aacute;neos&rdquo;. Ya est&aacute;. Lo que pas&oacute; en un d&iacute;a de todas las furias. Millones de l&iacute;neas paralelas. La sociedad tuvo el hacha en la mano. Y casi todo lo que se hizo desde 2001 y en nombre del 2001 fue tambi&eacute;n para sacarle el hacha de las manos. <strong>Estos veinte a&ntilde;os no se hizo el socialismo, se estatiz&oacute; el progresismo. El 2001 fue un orden roto por dentro.</strong> No fue anti capitalista, fue tambi&eacute;n de los que creyeron demasiado en &eacute;l. No lo rompieron los resistentes, aunque hicieron su parte, lo terminaron rompiendo los creyentes. Pero nadie supo que el 20 de diciembre era el 20 de diciembre, como nadie se puso el despertador un 29 de Mayo porque <em>hoy, compa&ntilde;era, compa&ntilde;ero, hacemos el Cordobazo</em>. <strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el 2001? En la lecci&oacute;n eterna de la Historia: primero el acontecimiento, despu&eacute;s el s&iacute;mbolo.</strong>
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <strong>No se fueron todos, se lavaron la cara.</strong> La noche ciudadana del 19 con vecinos con Constituciones en la mano pari&oacute; al macrismo. Y el d&iacute;a largo del 20 con vecinos, oficinistas, militantes y motoqueros pari&oacute; al kirchnerismo. Lucha de clases medias: las viejas asambleas migraron a los consorcios de edificios. Uno, hijo de las cacerolas; otro, hijo de las asambleas (del &iexcl;piquete y cacerola!). La lucha es una sola: coaliciones que ordenaron pare el gusto politol&oacute;gico. Progres y pobres contra <em>los que agregan valor</em>: el Partido del Conurbano versus el Partido de la Pampa H&uacute;meda. Y aprender a vivir la crisis (sin solucionarla). Siete a&ntilde;os despu&eacute;s del 2001 volvieron las cacerolas para protestar contra la resoluci&oacute;n 125 que afectaba a un sector vital de la econom&iacute;a.<strong> &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el 2001? En el 2008: del </strong><em><strong>Que se vayan todos</strong></em><strong> a </strong><em><strong>la grieta</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        Santiago del Estero estall&oacute; en el 93, Cutral C&oacute; y Plaza Huincul en el 96, Tartagal y Mosconi en el 97, Corrientes en el 99, Ingeniero White en el 2000, La Ruta 3 en La Matanza en mayo de 2001. Y el &ldquo;Perro&rdquo; Santill&aacute;n, el &uacute;ltimo Mohicano, cruz&oacute; la d&eacute;cada como lo que fue: un irreductible. <strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el 2001? En el &ldquo;acuerdo social&rdquo; no escrito: sin planes no se puede, s&oacute;lo con planes no alcanza.</strong>
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        Pero la larga mecha nacional tuvo su episodio final en Plaza de Mayo. El 2001 fue metropolitano, fue en el Conurbano, fue porte&ntilde;o. Fue en el kil&oacute;metro 0. Un militante cordob&eacute;s, que viv&iacute;a en un departamentito alquilado en Once, el 20 se levant&oacute; de la siesta y llam&oacute; al tel&eacute;fono del &uacute;nico compa&ntilde;ero con celular: &ldquo;che, culiado, &iquest;qu&eacute; pas&oacute;?&rdquo;. <strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el 2001? En el orden duhaldista: gobernar el AMBA es gobernar la Naci&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a Eduardo Feinman mostr&oacute; un huevo de gallina al aire, en el gran programa de la &eacute;poca (Despu&eacute;s de hora de Daniel Hadad). Dijo: &ldquo;el huevo es prote&iacute;na pura&rdquo;. Quer&iacute;a pesar la prote&iacute;na del huevo contra los que se lo tiraron a la delegaci&oacute;n del FMI. Pero otro d&iacute;a dijo que el pueblo eligi&oacute; su moneda. &ldquo;&iquest;Alguien vio un d&oacute;lar?&rdquo;, trin&oacute; el General Per&oacute;n el siglo pasado, y Feinman en el primer a&ntilde;o del siglo XXI (que no nos encontr&oacute; unidos, pero s&iacute; dominados) dijo: &ldquo;el pueblo eligi&oacute; su moneda, el d&oacute;lar&rdquo;. Clivaje del 2001: dolarizadores versus devaluadores.<strong> </strong>Del corralito al cepo: gobernar el d&oacute;lar es gobernar la Argentina. Sostener la convertibilidad supuso que <em>la pol&iacute;tica represent&oacute; demasiado</em>. Nadie quiso ponerle el cascabel al gato para romper la ilusi&oacute;n de tener democracia y te tener moneda. As&iacute; crece tambi&eacute;n la dimensi&oacute;n patri&oacute;tica de Remes Lenicov: hizo lo que hab&iacute;a que hacer y pag&oacute; el precio. <strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el 2001? En lo que el Estado sabe: </strong><em><strong>prefiero que no tengas ahorro antes que tener que com&eacute;rtelos.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        Ya crecidos, acostumbrados, mientras nada parece nuevo por demasiado tiempo, y la pol&iacute;tica que corr&iacute;a escrachada ahora se revolea la palabra &ldquo;casta&rdquo;, y el kirchnerismo y el macrismo son el status quo, y a la nueva crisis se le echan encima los cuidados paliativos: soja, retenciones, planes, cepo, devaluaciones. Las columnas de esta tensa Pax romana de veinte a&ntilde;os, la &uacute;nica promesa m&iacute;nima de esta segunda transici&oacute;n cumplida hasta ahora, jugando al l&iacute;mite: &ldquo;hab&iacute;a una vez un pa&iacute;s que estall&oacute; y ya no estalla m&aacute;s&rdquo;. &iquest;Nunca m&aacute;s? <strong>El siglo XXI nos encontr&oacute; injustos y no estallados. Pero en la verg&uuml;enza del presente: la mitad de la Argentina pobre. </strong>Al espejo del 2001 le rebota y a nosotros nos explota. &iquest;Cambiamos todo para que nada cambie?<strong> </strong>Entramos a la democracia cantando &ldquo;d&oacute;nde han escondido las flores&rdquo;, casi la rompemos cantando &ldquo;son todo narco&rdquo;, &iquest;y ahora qu&eacute; cantamos? &iquest;Qu&eacute; nos queda? <strong>Lo de siempre: hacer un pa&iacute;s por el que haya valido tanto la pena estallar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Rodríguez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Dec 2021 03:03:00 +0000]]></pubDate>
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