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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Yoko Ono]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/yoko-ono/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Yoko Ono]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Yoko Ono, una revolucionaria del arte perseguida por la misoginia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/yoko-ono-revolucionaria-arte-perseguida-misoginia_1_12249461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5093d9f4-9aa1-4d08-b8ba-a5f95fc33d0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Yoko Ono, una revolucionaria del arte perseguida por la misoginia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor y periodista David Sheff presenta un libro en el que cuenta la historia de la artista japonesa, conocida por el gran público al convertirse en pareja de John Lennon, pero que desarrolló una extensa obra de vanguardia</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Bruja&rdquo; y &ldquo;zorra&rdquo; fueron dos adjetivos que han acompa&ntilde;ado a <strong>Yoko Ono</strong> a lo largo de su vida. Ella supo re&iacute;rse de ambos, pero lo cierto es que<strong> su vida y su carrera han estado marcadas por el rechazo. </strong>Un libro escrito por el periodista David Sheff, el primero que cuenta con la total implicaci&oacute;n de la artista, cuenta su historia desde el punto de vista de la protagonista. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, la versi&oacute;n de Yoko Ono acerca de <strong>su propia historia estaba desperdigada en entrevistas</strong>. De construir su relato se han encargado distintas firmas, casi siempre uni&eacute;ndolo al de <strong>John Lennon</strong> y explotando el sensacionalismo. Hoy en d&iacute;a, Ono <strong>sigue siendo vista como la mujer que rompi&oacute; los Beatles, la arp&iacute;a que embruj&oacute; a Lennon </strong>para convertirlo en un pelele, la insufrible que canta vociferando y crea obras de arte que muchos consideran tomaduras de pelo, por no hablar de la codiciosa negocianta que administra el legado art&iacute;stico de su marido y, por lo tanto, de una parte del de los Beatles. 
    </p><p class="article-text">
        Como dice la escritora Kate Milet en el libro de David Sheff sobre Ono, &ldquo;por ser abiertamente feminista, nunca encaj&oacute; con el estereotipo de esposa asi&aacute;tica sumisa y obediente ni con el de geisha seductora. Yoko se plantaba delante de la gente y berreaba. <strong>A la sociedad no le gustaba ver a una japonesa vociferando;</strong> o, mejor dicho, a la sociedad no le gustaba ninguna mujer que vociferase. La combinaci&oacute;n de ambas, es decir, una mujer japonesa vociferando, les hac&iacute;a entrar en c&oacute;lera&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a91c68c6-d8ea-4655-99b0-3346d006ba1e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El gran problema con Yoko Ono es que hay que invertir tanta energ&iacute;a para limpiar la mierda que durante d&eacute;cadas se le ha estado lanzando, que sus m&eacute;ritos art&iacute;sticos, que no son pocos, acaban siendo una reivindicaci&oacute;n secundaria. Hace muchas d&eacute;cadas que su estilo vocal, gutural, visceral, primitivo, est&aacute; presente en mujeres como Siouxsie, Nina Hagen o Bj&ouml;rk. Quiz&aacute; las que m&aacute;s evidenciaron esa influencia fueron Kate Pierson y Cindy Wilson, vocalistas de B-52's. Cuando en 1980 John Lennon escuch&oacute; <em>Rock Lobster</em> durante una estancia en Bahamas con su hijo Sean, se dio cuenta de que su mujer hab&iacute;a dejado de ser una incomprendida y la anim&oacute; a que ambos volvieran al estudio de grabaci&oacute;n. Evidentemente, pec&oacute; de excesivo optimismo. 
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, y a pesar de que Kim Gordon, Peaches, Boy George, John Zorn, Anohni o Death Cab For Cutie&nbsp;reivindican su importancia musical, <strong>el poder de su obra sigue enterrado por una tonelada de prejuicios</strong>. Y, sin embargo, una canci&oacute;n como <em>Why?</em>, grabada en 1970 junto a John Coltrane, adelant&oacute; unos cuantos a&ntilde;os la propuesta musical de James Chance &amp; The Contortions, por citar un caso evidente. Cab&iacute;a esperar pues que <em>Yoko. Unas memorias escritas por David Sheff</em> contribuyera a presentar con &eacute;xito una historia marcada por el rechazo, el conflicto y el dolor. Que fuese un texto que analizara un canon musical que va m&aacute;s all&aacute; de lo meramente experimental, ya que Ono es autora de estupendas canciones en los m&aacute;s diversos registros: el pop en <em>Sisters, O Sisters</em>, la balada en <em>Toyboat</em>, la m&uacute;sica de baile con <em>Walking On Thin Ice</em>, o el rock en <em>Woman Power</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Ni todo son alaridos ni los alaridos, a estas alturas de la historia de la cultura pop, deber&iacute;an ser un problema para respetarla. Lo que s&iacute; es un problema es el resultado final que arroja el texto de Sheff. El periodista conoci&oacute; a Ono en diciembre de 1980, cuando realiz&oacute; la que ser&iacute;a la &uacute;ltima entrevista de Lennon, hecha tan solo unas horas antes de que lo asesinaran. Sheff no oculta que desde entonces ha mantenido una estrecha relaci&oacute;n con el sujeto de su relato. Eso le concede una posici&oacute;n privilegiada a la hora de acceder a la informaci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n es un notable lastre a la hora de explicar qui&eacute;n es ella. Hay sobreabundancia de datos superfluos &ndash;la vida cotidiana&nbsp;cuando se recuperaba del asesinato de Lennon&ndash; y, a veces, el ansia por certificar que el mundo ya est&aacute; capacitado para aceptar su val&iacute;a como artista, le lleva a confeccionar &iacute;ndices de logros, de loas que apenas van m&aacute;s all&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sheff intenta ser imparcial pero no puede</strong>. Hay tanto que rebatir acerca de ella que parece imposible no terminar arrastrado por esa corriente. Adem&aacute;s, no hay que olvidar lo que dice el subt&iacute;tulo del libro. Esto no es una biograf&iacute;a, son unas memorias escritas por una tercera persona. As&iacute; y todo, el libro aporta datos fundamentales para conocer mejor a Yoko Ono. Por ejemplo, las heridas emocionales que arrastra desde la infancia. Sus padres, pertenecientes a una acaudalada familia japonesa, le negaron el afecto. El padre banquero fue un pianista frustrado que tambi&eacute;n quiso para su hija una vida convencional. Como consecuencia, ella terminar&iacute;a rompiendo con la m&uacute;sica tradicional y abrazando la experimentaci&oacute;n. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una asistente, durante la presentación de &#039;Yoko Ono: Music of the Mind&#039;                            </span>
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        El pacifismo de Ono proviene del hecho de haber sido testigo de los bombardeos que asolaron Tokio, de escuchar en la radio los espeluznantes mensajes que los pilotos kamikazes dejaban a sus familiares antes del sacrificio. Para guarecerse de la realidad <strong>construy&oacute; un mundo imaginario donde el cielo es una esperanza y el idealismo una meta</strong>. A veces lo expres&oacute; creando textos como manuales para realizar actos sencillos, y de ah&iacute; surgir&iacute;an la letra y el concepto de <em>Imagine</em>, cuya autor&iacute;a tambi&eacute;n le pertenece a pesar de que inicialmente su nombre no apareciera en los cr&eacute;ditos. 
    </p><p class="article-text">
        El escarnio p&uacute;blico la persigui&oacute; desde el primer momento, porque con su arte se atrevi&oacute; a cuestionar lo incuestionable. La <em>Pieza Corte</em>, por ejemplo, escenificada en 1964, en la que ella aparec&iacute;a en el escenario y dejaba que miembros del p&uacute;blico se acercaran con tijeras para ir cort&aacute;ndole la ropa. Su turbulento matrimonio con Tony Cox propiciar&iacute;a una mala relaci&oacute;n con Kyoko, la hija de ambos, aunque en el libro tambi&eacute;n queda claro que Ono no supo estar cerca de ella en su infancia. Lo peor llega cuando conoce a Lennon y, tres a&ntilde;os despu&eacute;s, se rompen los Beatles. Comienza una lucha conjunta por ejercer el derecho a ser quienes quieren ser, y no quienes el p&uacute;blico quiere que sean. Se convierten en activistas pol&iacute;ticos, Yoko imbuye a su marido con ideas feministas &ndash;ah&iacute; est&aacute; <em>Woman Is The Nigger Of The World</em>&ndash; y lo &uacute;nico que consiguen es animadversi&oacute;n. Hoy es f&aacute;cil ver que viv&iacute;an inmersos en una constante tensi&oacute;n social, art&iacute;stica, personal. 
    </p><p class="article-text">
        A consecuencia de esto, Yoko termina echando a John de casa. Cuando se reconcilian, tienen a Sean y parecen haber encontrado, al fin, la paz. Ella se ocupa de los negocios, &eacute;l ejerce de padre y de amo de casa. Entonces un demente lo asesina en la puerta de su casa. Yoko Ono no solamente conoce muy bien el dolor, tambi&eacute;n ha tenido que aprender a mitigarlo en una atm&oacute;sfera de odio y violencia. Nadie puede aspirar a tener un alma pura despu&eacute;s de haber superado tantos traumas. La periodista Betty Rollins, que fue compa&ntilde;era suya en la universidad Sarah Lawrence afirma en el libro que &ldquo;Yoko tambi&eacute;n era ambiciosa. No dudaba en pasar por encima de quien consideraba que se antepon&iacute;a a su visi&oacute;n art&iacute;stica. Si no le interesabas, no exist&iacute;as&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Yoko es tambi&eacute;n la amante que, cuando considera que su relaci&oacute;n con Sam Havadtoy ha tocado fondo, cambia las cerraduras de su casa aprovechando un viaje de &eacute;l. Es la que, cuando le preguntan si alg&uacute;n d&iacute;a perdonar&aacute; al asesino de su marido como hizo el papa Juan Pablo II con aquel que intent&oacute; asesinarle, contesta: &ldquo;Yo no soy el Papa&rdquo;. Tenemos la costumbre de exigirle a los artistas que sean las personas que nosotros tampoco podemos ser. Les exigimos que ostenten una &eacute;tica que nosotros, seres an&oacute;nimos, no siempre alcanzamos. Lo dijo S&eacute;neca, la fama es horrible porque depende del juicio de muchos. Entre esa multitud est&aacute;n los que creen que Ono secuestr&oacute; a uno de los m&aacute;s grandes &iacute;dolos mundiales de la historia. Sheff recuerda que en aquella entrevista que le concedi&oacute; en 1980, Lennon afirm&oacute;: &ldquo;Ella es la maestra, y yo el alumno&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; puede haber m&aacute;s subversivo que eso? 
    </p><p class="article-text">
        Sheff tambi&eacute;n apunta muy atinadamente cuando se habla del final de los Beatles, y aludiendo a los problemas que ya amenazaban a la unidad del cuarteto: &ldquo;Quiz&aacute;s en lugar de ser atacada por ser la culpable del final de los Beatles, Yoko deber&iacute;a ser aplaudida con contribuir a mantener los Beatles juntos durante esa &uacute;ltima etapa tan f&eacute;rtil&rdquo;. Y una vez m&aacute;s, se vuelve a intentar probar su inocencia en ese interminable juicio, en detrimento del an&aacute;lisis su obra. Una obra que contribuy&oacute; a definir el arte conceptual, que posee mucho m&aacute;s humor del que parece, y que ha dejado un legado musical que deber&iacute;a ser recordado y reivindicado. El libro de Sheff documenta muy bien esa bruma de dolor y violencia que ha marcado a Yoko Ono. Reflejar con mayor profundidad c&oacute;mo ella ha logrado transformar todo eso en un legado creativo &uacute;nico hubiese dado de s&iacute; un libro m&aacute;s interesante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/yoko-ono-revolucionaria-arte-perseguida-misoginia_1_12249461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Apr 2025 03:00:48 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yoko Ono, la japonesa buena, María Kodama, la japonesa mala]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/yoko-ono-japonesa-buena-maria-kodama-japonesa-mala_129_8568772.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fcd703f-1d1c-4a41-8f9c-833f9ec831ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Yoko Ono, la japonesa buena, María Kodama, la japonesa mala"></p><p class="article-text">
        Le recomend&eacute; a mi alumno Gambetti, que se iba de viaje, y que iba a estar en la m&aacute;s severa introspecci&oacute;n, como me dijo, que se llevara para leer<em> La Portuguesa</em> de Musil, <em>La madriguera</em> de Kafka, <em>Oslo </em>de Mart&iacute;n Caama&ntilde;o, <em>Oto&ntilde;o</em>,<em> poemas de desintoxicaci&oacute;n y tristeza </em>de Fabi&aacute;n Casas y <em>Se vive y se traduce</em> de la poeta Laura Wittner. <strong>A cierta edad,</strong> le dije a mi alumno Gambetti, <strong>hacia los cincuenta y pico, a menudo conseguimos representarnos como realmente somos, con todas nuestras bajezas, lo que antes de esa edad ni siquiera se nos hubiera ocurrido nunca.</strong> A partir de esta edad, Gambetti, le dije, hemos abierto ya las puertas del auto de par en par, puertas que durante decenios estuvieron cerradas y que casi consegu&iacute;an asfixiarnos en nuestra p&uacute;trida m&oacute;nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gambetti es un joven espigado como el ex basquetbolista Finito Gehrmann, que suele caminar a mi lado con las manos detr&aacute;s, en aparente silencio, pero siempre est&aacute; pensando en c&oacute;mo derribarme, en c&oacute;mo emanciparse de mi maestr&iacute;a sofocante. <em>Se vive y se traduce</em>, le dije a Gambetti, que rumiaba una pregunta letal, es un libro incre&iacute;ble que narra un duelo por la muerte de un padre mientras tambi&eacute;n describe el devenir inestable del oficio de una traductora, una poeta genial e inspiradora, como lo es Laura Wittner. Es un libro, Gambetti, que hace que uno quiera inmediatamente ponerse a traducir lo que sea.&nbsp;
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    </figure><p class="article-text">
        Por qu&eacute;, Maestro, no fue a la fiesta posterior al recital de los Babas&oacute;nicos, me dijo Gambetti, cambiando radicalmente la direcci&oacute;n de nuestro di&aacute;logo matutino por lo frondoso de la colectora que comunica con el Acceso Norte. Porque el recital hab&iacute;a sido extraordinario, f&aacute;ustico, perfecto en su inestabilidad, con un talento &uacute;nico para mantener en ebullici&oacute;n a una masa de gente de la m&aacute;s variada, con una precisi&oacute;n en las letras inusitada y una ejecuci&oacute;n musical a la altura. E ir&nbsp;a la fiesta posterior, Gambetti, donde los m&uacute;sicos est&aacute;n sin la serotonina, transpirados y agobiados frente al vac&iacute;o al que entran cuando bajan del escenario, cuando tienen que volver a recibir elogios y a su vida cotidiana, bueno, le expliqu&eacute; a Gambetti que me miraba de reojo, es como ver primero el <em>Let It Be</em> bueno para despu&eacute;s bajar a los camarines y ver el <em>Let It Be</em> malo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gambetti pareci&oacute; encenderse y me dijo que viendo el <em>Let It Be</em> bueno se dio cuenta que Yoko Ono hab&iacute;a sido una influencia genial para los Beatles, contra esa idea est&uacute;pida que se hab&iacute;a enquistado en la ret&oacute;rica de la cr&iacute;tica de que era la culpable de la disoluci&oacute;n de la banda. El documental se llama <em>Get Back</em>, me dijo Gambetti, porque el que tiene que volver es Harrison, que ya estaba en otro nivel art&iacute;stico superior y no soportaba ser un beatle m&aacute;s debajo de Paul y John. Es verdad, Gambetti, conced&iacute;: los temas de Harrison son los mejores y ellos apenas le dan bola. Y ya en plan de agradarle a Gambetti, le dije que Yoko Ono es quien cataliza la desesperaci&oacute;n beatle cuando George se va, y ella se pone a cantar un tema heavy metal con Paul y John&nbsp;para expiar la partida del guitarrista budista. Nos vemos en los clubes, la frase que les dice Harrison a los dem&aacute;s cuando deja la banda, me parece hermosa, Gambetti, y la voy a utilizar a cada rato y como d&eacute; lugar, porque esas frases hay que usarlas como un estilete. <strong>Hay frases, le dije a Gambetti, que son como peque&ntilde;as llaves, y as&iacute; cada uno en su prisi&oacute;n piensa en su llave.&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay frases (...) que son como pequeñas llaves, y así cada uno en su prisión piensa en su llave. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al final, le dije a Gambetti, <strong>la japonesa buena era Yoko Ono y la japonesa mala era Mar&iacute;a Kodama,</strong> quien en un gesto absolutamente antiborgeano le hizo un juicio a Pablo Katchadjian embarg&aacute;ndole la poca plata que ten&iacute;a para darle de comer a sus hijos, s&oacute;lo porque hab&iacute;a osado engordar al aleph de su marido. Qu&eacute; obra maestra ese cuento de Borges, Gambetti, ese adjetivo que pone al comienzo del relato: la &ldquo;candente&rdquo; ma&ntilde;ana en que Beatriz Viterbo muri&oacute;&hellip;&iquest;no? Piense, Gambetti, que algo de lo que Borges nos dice en ese cuento es que a la iluminaci&oacute;n nos puede llevar de la mano un tarado, como Carlos Argentino Daneri, y no un maestro como suele pensarse. Eso, le dije&nbsp;a Gambetti, me parece genial. Y tambi&eacute;n creo que si <em>El Aleph </em>engordado de Katchadjian tiene alg&uacute;n valor no es la pura operaci&oacute;n gestual de sumarle cosas a la descripci&oacute;n del aleph, sino mostrar la maestr&iacute;a de Borges, que cuando tiene que describir el aleph elige pocas cosas y pocas frases. pero con una profundidad y verticalidad notable que te hacen creer que est&aacute;s viendo, como puede hacerlo Dios, todas las im&aacute;genes del mundo al mismo tiempo. Un escritor con menos pericia, en vez de enflaquecer al aleph, lo hubiera engordado, le dije a Gambetti.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escuch&eacute; nuestro pasos por la grava, nos quedamos en silencio, los autos zumbaban apurando un d&iacute;a feriado, el enjambre de nuestros pensamientos entr&oacute; en la tardecita y Gambetti sonri&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Dec 2021 03:44:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Yoko Ono, la japonesa buena, María Kodama, la japonesa mala]]></media:title>
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