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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Bimbo]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Bimbo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[De México a Madrid, la historia de la fábrica Bimbo y sus vínculos con políticos y sectores del Opus Dei]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mexico-madrid-historia-fabrica-bimbo-vinculos-politicos-sectores-opus-dei_1_8583235.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db5f577b-8101-4eb8-8bce-e2d81c48ab30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De México a Madrid, la historia de la fábrica Bimbo y sus vínculos con políticos y sectores del Opus Dei"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con un osito como bandera y entre panificados cargados de azúcar que en México se comen en casi todos los desayunos y meriendas, la empresa creció en la región. Brenda Navarro cuenta su historia a través de México y España en este especial de Bocado, la red de periodistas especializados en alimentación y que elDiarioAR publica de manera parcial.</p></div><p class="article-text">
        No se dice <em>pan de caja o molde</em> sino pan Bimbo, dice un <a href="https://es.ara.cat/misc/empresario-hizo-bimbo-categoria-universal_1_3119056.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> en un peri&oacute;dico de Catalu&ntilde;a para dar cuenta de la historia de una familia catalana que prosper&oacute; en suelo mexicano. Tiene raz&oacute;n, no importa si est&aacute;s en Espa&ntilde;a, M&eacute;xico o Brasil: el pan Bimbo es el referente por antonomasia para hacer s&aacute;ndwiches y al que solemos identificar como parte de la historia de nuestra alimentaci&oacute;n. Todas tenemos una historia por contar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estoy lejos de casa (M&eacute;xico), 9057 kil&oacute;metros, pero cuando camino por mi barrio en Madrid, suelo ver el auto repartidor de Bimbo con frecuencia. No s&eacute; si se deba a que justo frente al edificio donde vivo hace unos meses se instal&oacute; uno de los tantos supermercados fantasma que han empezado a tener auge a partir de la pandemia. Estos lugares, los supermercados fantasma, suelen tener actividad veinticuatro horas, pero es por la ma&ntilde;ana, muy temprano, cuando el Osito Bimbo hace acto de presencia: Circulan bandejas de bolsas de pan que se sumergen en la gran bodega de estos almacenes que no est&aacute;n abiertos al p&uacute;blico sino que atienden a un mercado online que exige inmediatez que empresas como Glovo o Amazon est&aacute;n dispuestas a satisfacer (y otras cadenas espa&ntilde;olas ya los imitan como El Corte Ingl&eacute;s, Mercadona, D&iacute;a, etc.). No hay cajeras, solo personas que se encargan de preparar los pedidos para la cada vez m&aacute;s larga fila de repartidores que, al menos en Espa&ntilde;a, son personas migrantes que no pueden obtener la regularizaci&oacute;n de sus papeles debido a una dura Ley de Extranjer&iacute;a que criminaliza especialmente a las personas m&aacute;s pobres y con menos recursos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Publicidad de pan destinada a los más chicos."
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                Publicidad de pan destinada a los más chicos.                            </span>
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        Hubo un tiempo, en la segunda d&eacute;cada del siglo XX, en el que las personas migrantes llegadas en barco de Espa&ntilde;a a Am&eacute;rica Latina no eran vistas como invasoras sino como personas que buscaban un futuro mejor. Tal es el caso de Lorenzo Servitje, cuyo padre, Juan Servitje, migr&oacute; a M&eacute;xico junto a su familia y en 1928 abri&oacute; su propia pasteler&iacute;a bajo el nombre de <em>El Molino.</em> Entonces patent&oacute; la &ldquo;Higi&eacute;nica M&uacute;ltiple P&oacute;o&rdquo;, una m&aacute;quina que hac&iacute;a bolillos y que Lorenzo Servitje empujar&iacute;a hasta consolidarla como una de las pasteler&iacute;as favoritas del centro de la Ciudad de M&eacute;xico, no s&oacute;lo por su pan sino porque ampli&oacute; el negocio a la elaboraci&oacute;n de chocolates que distribuy&oacute; en cines hasta convertirse en las populares marcas Barcel y Ricolino.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Todas estas marcas me resultan conocidas porque irremediablemente me llevan a pensar en mi infancia que, aunque sea con recuerdos vagos, sigue siendo el pilar de la conformaci&oacute;n de quien soy ahora. Las veces que sue&ntilde;o con la idea de estar habitando un hogar, el escenario suele ser la casa de mis padres, donde nac&iacute; y pas&eacute; los primeros cinco a&ntilde;os de mi vida, donde muchas veces acompa&ntilde;&eacute; a mi madre a comprar algo para cenar los viernes de fin de quincena -En M&eacute;xico se paga el salario cada quince d&iacute;as-, contando monedas para comprar pan hecho en el d&iacute;a y mantequilla. Recuerdo que mientras mi madre hac&iacute;a el ritual de escoger la barra de pan m&aacute;s caliente y pedir una barra peque&ntilde;a de mantequilla &lsquo;de la buena, no solo grasa&rsquo;, yo miraba la secci&oacute;n de Bimbo-Marinela-Ricolino con el deseo de que un d&iacute;a, por fin, me dijera que s&iacute; pod&iacute;a comprarme algo. No sucedi&oacute; mientras vivimos en esa casa.&nbsp;
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                Una de las primeras publicidades de pan Bimbo                            </span>
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        Nunca me falt&oacute; nada pero conforme me fui haciendo adulta me volv&iacute; m&aacute;s consciente de que crec&iacute; siendo una ni&ntilde;a pobre y que esas monedas que rascaba mi mam&aacute; y su negativa a comprar pan Bimbo o dulces de sus filiales, eran una mezcla de su apretado presupuesto con una postura frente a los alimentos procesados. &ldquo;Ser&eacute; pobre pero no pendeja&rdquo;, su lema. Que sin embargo cambi&oacute; no porque ella se diera cuenta de los beneficios del pan Bimbo como alimento sino como una soluci&oacute;n f&aacute;cil al escaso tiempo que ten&iacute;a cuando comenz&oacute; a&nbsp; trabajar&nbsp; a jornada completa. As&iacute; fue como pas&eacute; de la educaci&oacute;n primaria sin poder comer productos Bimbo a desayunarlos todos los d&iacute;as: todos los d&iacute;as un s&aacute;ndwich de jam&oacute;n, hasta llegar a tirarlos en el patio del instituto por ya no poder m&aacute;s. &ldquo;Compras pan Bimbo -le dec&iacute;a a mi hermana mayor- pero no del blanco, que o&iacute; que ese no se lo comen ni las ratas, sino del integral. Que alimente algo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que tuvi&eacute;ramos pan Bimbo en nuestra despensa, adem&aacute;s de responder a las dobles jornadas de trabajo que mi mam&aacute; se repart&iacute;a con mi hermana, tambi&eacute;n respond&iacute;a a que ya no era un lujo para nosotros sino algo constante que en el fondo despreci&aacute;bamos por lo simb&oacute;lico que era: nuestra madre no estaba en casa y adem&aacute;s, el pan, pastoso y sin sabor, no pod&iacute;a competir con el olor de las enchiladas, pambazos y tacos que vend&iacute;an se&ntilde;oras dentro de la secundaria p&uacute;blica a la que yo asist&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una especie de ilusi&oacute;n de bonanza compartida era&nbsp; la que viv&iacute;amos: Mientras que los ingresos en casa aumentaban (aunque se gastaban de igual forma), la industria Bimbo se instalaba en <a href="https://expansion.mx/mercadotecnia/2020/06/04/bimbo-la-marca-con-mayor-presencia-en-hogares-mexicanos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestra alacena </a>y nacionalmente se perfilaba para ser una de las empresas m&aacute;s ricas del pa&iacute;s al ser <a href="https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/dario-celis/los-costos-del-odio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">beneficiada</a> en aquellos a&ntilde;os por el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace un par de a&ntilde;os, cuando ya ten&iacute;a viviendo un tiempo en Madrid, confieso que me emocion&eacute; cuando fui al supermercado de al lado de casa y vi que distribu&iacute;an Ping&uuml;inos Marinela, de Bimbo. Para m&iacute;, el Osito Bimbo y el color azul met&aacute;lico que guarda no dos sino tres &ldquo;cup cakes&rdquo; sabor chocolate son exactamente igual de accesibles, inmediatos y evocan mi preadolescencia. De vez en cuando los compro, especialmente en los d&iacute;as dif&iacute;ciles. Porque los vicios son as&iacute;: no respetan posturas pol&iacute;ticas ni conciencias, <em>son</em>. Y los alimentos ultraprocesados se consumen por<em> ser.</em>&nbsp;
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                Una foto de difusión de la fábrica de pan Bimbo                            </span>
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        No importa si sabemos que son una droga, tienen alto contenido de az&uacute;car <a href="https://elpoderdelconsumidor.org/2018/09/radiografia-de-pinguinos-sabor-cookies-cream-de-marinela/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(36 gramos, el 144% del total recomendado para un d&iacute;a en el caso de los ping&uuml;inos) y nulos nutrientes; tampoco importa que los componga una larga lista de ingredientes (38 en los esos panecitos de chocolate) </a>entre aditivos y elementos sint&eacute;ticos. Los consumimos porque quitan r&aacute;pidamente el hambre, te sientes saciada y adem&aacute;s te dan un shot de az&uacute;car que levanta cualquier cansancio f&iacute;sico o emocional.
    </p><p class="article-text">
        Es un negocio redondo, por eso ha sido posible su expansi&oacute;n monop&oacute;lica, especialmente en Am&eacute;rica Latina, porque <a href="https://www.economiadigital.es/empresas/bimbo-ya-exprime-la-compra-de-panrico_20039022_102.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aunque Bimbo tiene presencia cultural y econ&oacute;mica en Espa&ntilde;a</a>, las cosas, al menos al inicio, no le fueron f&aacute;ciles. Jaime Jorba, uno de los socios fundadores de M&eacute;xico, en 1978 al tratar de reproducir el mismo modelo de negocio en Espa&ntilde;a, se encontr&oacute; con un panorama distinto: &ldquo;Fue un error creer que los trabajadores espa&ntilde;oles se comportar&iacute;an igual que en M&eacute;xico, los sindicatos exigieron mucho y poco despu&eacute;s se convirtieron en el yugo que terminar&iacute;a con Bimbo Espa&ntilde;a&rdquo;, reconoci&oacute; Jorba en el <a href="https://www.goodreads.com/book/show/15851094-al-grano-vida-y-visi-n-de-los-fundadores-de-bimbo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libro escrito sobre la historia de</a> la empresa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La capacidad con la que se puede establecer un monopolio de alimentos ultraprocesados en Am&eacute;rica Latina tiene que ver con las regulaciones laxas y permisivas de cada pa&iacute;s. En M&eacute;xico, por ejemplo, es de dominio p&uacute;blico que la familia Servitje -fundadora y <a href="https://www.grupobimbo.com/es/nuestro-grupo/gobierno-corporativo/comite-directivo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hoy direcci&oacute;n general</a> de Bimbo- tiene una fuerte influencia dentro del &aacute;mbito pol&iacute;tico y que su postura religiosa conservadora, cercana al <a href="https://www.elespanol.com/invertia/empresas/20170204/191230886_0.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Opus Dei</a> y soporte financiero de los <a href="https://www.reporteindigo.com/reporte/lorenzo-servitje-bimbo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Legionarios de Cristo</a>, se extiende debido a la llamada<a href="https://revistareplicante.com/dios-patria-y-bimbo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> filantrop&iacute;a</a> que ejerce. A trav&eacute;s de sus empresas, dice apoyar el desarrollo rural <a href="https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2019/9/11/cumple-fincomun-25-anos-con-microcredito-tienditas-avances-de-20-pese-todo-con-codi-mas-alcance-117355.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dando cr&eacute;ditos a tienditas</a>- y dice tambi&eacute;n crear conciencia sobre el <a href="https://www.facebook.com/GrupoBimbo/posts/4304240102981136/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medio ambiente</a> y la <a href="https://www.grupobimbo.com/es/investigacion-y-desarrollo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alimentaci&oacute;n</a>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Historia asi comenzo todo Bimbo                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Bimbo se afianza as&iacute; en distintos sectores de la sociedad mexicana, ya sea por alianzas estrat&eacute;gicas, ya sea por las d&aacute;divas que ofrece a quienes no tienen sus capacidades cubiertas. Es una empresa poderosa con presencia en 33 pa&iacute;ses de 4 continentes y que, seg&uacute;n su propio sitio web, tiene <a href="https://www.grupobimbo.com/es/grupo-bimbo-hoy" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ventas anuales por 15.4 mil millones de d&oacute;lares</a>. Pero su crecimiento econ&oacute;mico, como es de esperarse, tambi&eacute;n se vincula conr las condiciones laborales de sus empleados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entiendo cuando Jorba explicaba que los sindicatos lograron tener una presi&oacute;n social importante al tratar de establecerse por primera vez en Espa&ntilde;a. Lo entiendo porque mi mam&aacute; empez&oacute; a trabajar a jornadas completas en mi &eacute;poca adolescente, lo hac&iacute;a para la pasteler&iacute;a <em>El Molino</em>, pieza base del actual imperio de los pastelitos azucarados. Mi madre, que nunca ha estado sindicalizada, ten&iacute;a duras jornadas de trabajo que sol&iacute;an ser de siete de la ma&ntilde;ana a las cuatro de la tarde cuando le iba bien, y cuando no, trabajaba una jornada de nueve de la noche a las ocho de la ma&ntilde;ana. Por ese tiempo viv&iacute;amos en la llamada zona metropolitana de la Ciudad de M&eacute;xico as&iacute; que adem&aacute;s ten&iacute;a que invertir tres horas de su tiempo para llegar a la calle 16 de Septiembre, sede de la pasteler&iacute;a. Once horas trabajando y tres de viaje. Total: 14 horas fuera por d&iacute;a, para trabajar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi madre no necesitaba quejarse para que nosotras entendi&eacute;ramos que estaba cansada, pero como la mayor&iacute;a de las personas trabajadoras en M&eacute;xico, se sent&iacute;a tranquila de estar afiliada al seguro m&eacute;dico del IMSS (estatal) y de recibir aguinaldo, aunque el sueldo no fuera alto. El gusto le duraba poco, los contratos eran solo por temporadas y a veces no le pagaban las horas extras como el supervisor les hab&iacute;a prometido. Hab&iacute;a quejas, s&iacute;, pero la cultura de <em>ponerse la camiseta</em>, ser fiel a la empresa, y la estricta disciplina religiosa permeaban hasta la base de los trabajadores con quienes mi mam&aacute; conviv&iacute;a. Sin embargo, el principal obst&aacute;culo para que mi madre pudiera mantener su trabajo se deb&iacute;a a la naturaleza de su contrato. Solo exist&iacute;a la posibilidad de trabajar por temporadas espec&iacute;ficas, recuerdo con especial &eacute;nfasis la &eacute;poca del <a href="https://mxcity.mx/2020/10/en-estas-panaderias-ya-puedes-probar-el-mejor-pan-de-muerto-de-la-cdmx/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pan de Muerto</a> y la <a href="https://www.milenio.com/estilo/donde-comprar-roscas-de-reyes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rosca de Reyes</a>. Luego, si acaso, unas cuantas semanas m&aacute;s, no se pod&iacute;a ingresar de planta -con empleo estable y no contrato temporal- aunque cumplieras con los resultados esperados. En M&eacute;xico, la <a href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1870-39252017000100037" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desregularizaci&oacute;n del mercado de trabaj</a>o, aunada a una corrupci&oacute;n dentro de los <a href="https://elceo.com/politica/los-sindicatos-del-ipc-quienes-son-los-que-negocian-los-contratos-colectivos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">l&iacute;deres sindicales que son aliados de los empresarios</a> antes que de los trabajadores, ha mantenido a millones de personas&nbsp; en condiciones precarias durante d&eacute;cadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por este tipo de situaciones es que cuesta entender que el Osito Bimbo, parte de una empresa que amasa una fortuna de 2,600 millones de d&oacute;lares, de pronto en 2021 aparezca en las redes sociales como un s&iacute;mbolo de libertad frente al Estado. &iquest;Qu&eacute; clase de libertad social puede exigir una empresa que busca todos los recovecos legales para burlar leyes que buscan atender a los problemas de alimentaci&oacute;n que vive al menos el 60% de la poblaci&oacute;n mexicana?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bimbo fue una de las empresas se&ntilde;aladas, junto a Coca Cola-FEMSA, que busc&oacute; bloquear <a href="https://www.dof.gob.mx/2020/SEECO/NOM_051.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ley del etiquetado frontal en alimentos</a> para informar actualmente a consumidores sobre la excesiva concentraci&oacute;n de az&uacute;car, grasas y sodio que tienen sus productos. Pero adem&aacute;s ha ido m&aacute;s lejos: se ha negado a desaparecer de los empaques de sus productos a su ic&oacute;nico oso. La nueva ley mexicana proh&iacute;be el uso de personajes en alimentos, pero Bimbo ha decidido ponerlo en sandwicheras o incluso en servilletas o en el pan mismo (Hotkis Bimbo). El rostro del oso Bimbo, en estas circunstancias, se asemeja m&aacute;s a una burla para el Estado y consumidores, que a un gesto amistoso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta postura, que muchos usuarios de redes sociales han tomado como divertida y algunos como estandarte para demostrar su descontento frente a la actual administraci&oacute;n, no es sino la muestra del poder que la ya transnacional Bimbo ejerce en M&eacute;xico y del nivel de respaldo que tiene por parte de un sector conservador de los pol&iacute;ticos de derecha para seguir actuando como desee. Y&nbsp; lo que la empresa&nbsp; es jugar a la doble moral: por una parte contribuye directamente a la mala alimentaci&oacute;n de las y los mexicanos, por otra, hace campa&ntilde;as altruistas en la pandemia regalando productos a personal m&eacute;dico. Lo que la mercadotecnia tiene bien estudiado y nos permea, conozcamos o no su nombre de &ldquo;<a href="https://bocado.lat/contra-la-caridad-de-las-marcas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">socialwashing</a>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se dice pan bimbo: Se dice PAN (el partido pol&iacute;tico cat&oacute;lico y conservador que es su aliado), se dice iglesia, se dice desnutrici&oacute;n y obesidad infantil. No queremos recordar esto. No queremos llevarlos siempre con nosotros, ni sobre la espalda de trabajadores precarios aqu&iacute; en Madrid, Colombia, Brasil o Ciudad de M&eacute;xico. Queremos que paguen impuestos, que acaten las leyes, que dejen de hacer lobby. Eso es lo que hay que poner sobre la mesa cuando se habla del pan Bimbo: desnutre familias mientras enriquece a la octava familia m&aacute;s rica de M&eacute;xico. No m&aacute;s pan, no m&aacute;s circo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Este material fue producido por la red de periodistas sobre alimentaci&oacute;n Bocado Lat, para leer el informe y escuchar el podcast sobre el tema pod&eacute;s </em><a href="https://bocado.lat/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>clickear en este link.</em></a>
    </p><p class="article-text">
        <em>BN</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Brenda Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mexico-madrid-historia-fabrica-bimbo-vinculos-politicos-sectores-opus-dei_1_8583235.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Dec 2021 10:29:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De México a Madrid, la historia de la fábrica Bimbo y sus vínculos con políticos y sectores del Opus Dei]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[México,Bimbo,Alimentación,Etiquetado frontal,Opus Dei]]></media:keywords>
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