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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Rodrigo Zarazaga]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/rodrigo-zarazaga/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Rodrigo Zarazaga]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Argentina es el segundo país que más invierte para bajar la pobreza en la región, pero no logra reducir los índices como sus vecinos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/argentina-segundo-pais-invierte-reducir-pobreza-region-no-logra-reducir-indices-vecinos_1_8607599.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0df6a6f4-f95f-40d5-84a0-8a33c3558da8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argentina es el segundo país que más invierte para bajar la pobreza en la región, pero no logra reducir los índices como sus vecinos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio elaborado por el jesuita Rodrigo Zarazaga sostiene que, a contramano de lo que ocurre en la mayor parte de los países de la región, el Estado no logró reducir la pobreza en la última década. Y asegura que no es producto de un gasto público insuficiente, sino, entre otras razones, por la forma en que ese gasto es asignado. El país, también rezagado en relación al empleo informal.</p></div><p class="article-text">
        A 20 a&ntilde;os de la gran crisis de 2001, un reciente estudio de la Fundaci&oacute;n Fundar y el Centro de Investigaci&oacute;n y Acci&oacute;n Social (CIAS) analiza la evoluci&oacute;n del gasto social en Argentina durante las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, describe los efectos acotados de esa inversi&oacute;n en la lucha contra la pobreza y compara la incidencia de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en el pa&iacute;s con lo que sucede en el resto de Am&eacute;rica Latina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Elaborado por el sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga y los polit&oacute;logos Andr&eacute;s Schipani y Lara Forlino, el trabajo apunta a la composici&oacute;n del gasto social, llega a una serie de conclusiones sobre las razones del aumento en el continente de personas que viven por debajo del umbral de dignidad y arriesga propuestas para mejorar el impacto de la inversi&oacute;n en<strong> un cuadro social que exhibe al 40,6% de los habitantes de la Argentina bajo la l&iacute;nea de pobreza.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Titulado &ldquo;Mapa de las Pol&iacute;ticas Sociales en la Argentina. Aportes para un sistema de protecci&oacute;n social m&aacute;s justo y eficiente&rdquo;, el informe sostiene que durante la &uacute;ltima d&eacute;cada, el Estado argentino no logr&oacute; reducir los &iacute;ndices de pobreza,<strong> a contramano de lo que ocurre en la mayor parte de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. </strong>Las dificultades para disminuir las cifras de pobreza y marginalidad en ascenso, apunta el trabajo, <strong>no se originan en un gasto p&uacute;blico insuficiente: Argentina es el segundo pa&iacute;s de Am&eacute;rica Latina que m&aacute;s invierte en protecci&oacute;n social pero los resultados de esas partidas son ambiguos </strong>si se mira la tendencia de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. A partir de un an&aacute;lisis est&aacute;tico, dicen los autores, se puede concluir que Argentina -que hist&oacute;ricamente tuvo uno de los niveles de pobreza m&aacute;s bajos de la regi&oacute;n- se mantiene todav&iacute;a en una buena posici&oacute;n relativa y s&oacute;lo es superado por Chile y Uruguay, que ofrecen mejores indicadores. Pero si se compara tanto en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos como en relaci&oacute;n a lo que se destina a gasto social, el diagn&oacute;stico es preocupante y en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, el pa&iacute;s q<strong>ued&oacute; rezagado en relaci&oacute;n a pa&iacute;ses vecinos </strong>que lograron disminuir sus &iacute;ndices de pobreza a mayor velocidad.
    </p><p class="article-text">
        Con una elaboraci&oacute;n propia en base a datos de la CEPAL, el trabajo muestra que Argentina invierte en protecci&oacute;n social el 11% del PBI&nbsp; y solo es superado por Brasil, que destina e<strong>l 12.6% de su PBI. Chile y Uruguay, mientras tanto, gastan 5.8% y 7.3% de su PBI en protecci&oacute;n social pero tienen niveles de pobreza que </strong>representan un tercio de los niveles de nuestro pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1473754854069788684?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Lo mismo pasa si se analiza la informalidad laboral, otra forma de medir que muestra a la Argentina en l&iacute;nea con el promedio de la regi&oacute;n pero bastante peor en relaci&oacute;n a sus vecinos inmediatos. De acuerdo a la base de datos SEDLAC, elaborada por el CEDLAS de la Universidad Nacional de La Plata y el Grupo de Pobreza y G&eacute;nero para Am&eacute;rica Latina y el Caribe del Banco Mundial, Zarazaga, Forlino y Schipani indican que en 2019, la cantidad de ocupados que aportaban al sistema previsional argentino era de tan solo 49.7% y<strong> el 50,3% de los trabajadores ocupados se encontraban en la informalidad laboral. </strong>Para ese mismo a&ntilde;o, en Brasil el 63% aportaba al sistema y el 37% estaba en la informalidad, mientras en Uruguay los formales llegaban al 75,5% (24,5% de informalidad) y en Chile al 68,10% (31,9% de informalidad) Es decir que Argentina <strong>tiene el doble de informalidad que Uruguay y un 58% m&aacute;s que Chile.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>C&oacute;mo se invierte</strong>
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de Fundar y el CIAS describe la complejidad del escenario local y aporta elementos para comprender el subibaja argentino en materia de lucha contra la pobreza. Desde su punto m&aacute;ximo en 2002, cuando el porcentaje de personas bajo la l&iacute;nea de pobreza alcanz&oacute; el 54,3%, la pobreza disminuy&oacute; sin perforar nunca el piso del 27% y volvi&oacute; a subir hasta llegar al &uacute;ltimo dato disponible de 40,6%. &ldquo;Durante la primera d&eacute;cada de los 2000 en la Argentina se dio un<strong> proceso de expansi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a social sin precedentes</strong> para aquellos individuos que se encontraban por fuera de la sociedad salarial&rdquo;, dicen los autores. Y agregan que la inversi&oacute;n estatal en gasto social contra la pobreza (lo que denominan &ldquo;ayuda social, directa y urgente&rdquo;-&nbsp; <strong>aument&oacute; sostenidamente durante los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os.</strong> Sin embargo, advierten, el incremento del gasto p&uacute;blico en planes contra la pobreza vino de la mano de un descenso en los niveles de pobreza hasta 2013, <strong>el punto de quiebre a partir del cual la tasa de pobreza exhibe poca elasticidad</strong> respecto a la suba de las partidas destinadas a reducirla. No es casual, desde la devaluaci&oacute;n durante la gesti&oacute;n de Axel Kicillof en 2014, bajo el &uacute;ltimo gobierno de Cristina Fern&aacute;ndez, el tipo de cambio se dispar&oacute; y el pa&iacute;s entr&oacute; en un proceso de inestabilidad profunda que incluy&oacute; la devaluaci&oacute;n de Alfonso Prat Gay en 2016, las de Nicol&aacute;s Dujovne en 2018 y 2019 y el aumento de la brecha cambiaria durante el gobierno de Alberto Fern&aacute;ndez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Schipani, Zarazaga y Forlino no analizan ese factor. Prefieren, en cambio, estudiar el tama&ntilde;o del gasto social pero no en relaci&oacute;n con el presupuesto o el PBI, sino<strong> a partir de su composici&oacute;n. </strong>Por eso, presentan el &ldquo;mapa del gasto social&rdquo; entre 2002 y 2020.&nbsp;Clasifican en 6 grandes categor&iacute;as los planes sociales que se encuentran en 20 partidas presupuestarias que cumplen con las caracter&iacute;sticas de lo que denominan &ldquo;ayuda social, directa y urgente&rdquo;: 1) pensiones no contributivas (destacan las moratorias previsionales, las pensiones por invalidez, las pensiones por vejez y la Pensi&oacute;n Universal para el Adulto Mayor); 2) asignaciones familiares no contributivas (tales como la Asignaci&oacute;n Universal por Hijo o por Embarazo); 3) pol&iacute;ticas alimentarias (especialmente la Tarjeta Alimentar); 4) planes para cooperativas de trabajadores informales (como Potenciar Trabajo o Hacemos Futuro); 5) becas educativas (en este caso, el programa Progresar) y 6) subsidios para la preservaci&oacute;n o promoci&oacute;n del empleo formal (por ejemplo, el REPRO, el ATP o el J&oacute;venes con M&aacute;s y Mejor Trabajo).&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1471621537795129349?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La primera conclusi&oacute;n es que<strong> la inversi&oacute;n en pensiones no contributivas es mayor que el resto del gasto social en su conjunto</strong>, en especial por la implicancia de las moratorias previsionales de 2005 y 2014, aunque no solo por eso. Esto implica, dicen, que el gasto destinado a adultos mayores pobres<strong> supera ampliamente el gasto dirigido a ni&ntilde;os/as pobres:</strong> en 2019, <strong>por cada peso que el Estado gastaba en asignaciones familiares para ni&ntilde;os pobres, gastaba cinco pesos en pensiones para adultos mayores pobres. </strong>Para los autores se trata de un aspecto crucial, que confirma la asignaci&oacute;n err&oacute;nea del presupuesto destinado a reducir la pobreza. Seg&uacute;n el INDEC, para el primer semestre de 2021 m&aacute;s de la mitad (54,3%) de la poblaci&oacute;n menor de 15 a&ntilde;os se encontraba bajo la l&iacute;nea de pobreza, mientras que entre los adultos mayores (65 a&ntilde;os o m&aacute;s) el porcentaje era mucho menor y solo el 13,8% viv&iacute;a en la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, si se toma el conjunto del gasto p&uacute;blico en transferencias de dinero, pensiones, salud y educaci&oacute;n, <strong>la inversi&oacute;n per c&aacute;pita promedio del Estado en los adultos mayores ha sido m&aacute;s de tres veces mayor que aquella destinada a ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y menores a 18 a&ntilde;os</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el informe de Fundar y el CIAS registra un dato que tanto el Gobierno como la oposici&oacute;n mencionan de manera recurrente, aunque en forma parcial: los programas para cooperativas de trabajadores informales, que se&nbsp; convirtieron en un <strong>elemento central de la pol&iacute;tica social a partir de 2016. </strong>Desde fines de 2015, cuando Cristina Fern&aacute;ndez abandon&oacute; el poder, el n&uacute;mero de cooperativistas casi se quintuplic&oacute;: pas&oacute; de 253.939 a 1.223.537 en septiembre de este a&ntilde;o. Si el pico durante los gobiernos kirchneristas hab&iacute;a sido de 657.090 cooperativistas entre Argentina Trabaja y el Programa de Empleo Comunitario, durante el mandato de Mauricio Macri, las partidas para ese rubro aumentaron sustancialmente (37,94%)&nbsp; y llegaron a 641.762 en 2019. A fines de 2020, la cifra hab&iacute;a ascendido a 760.664.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese ascenso vertiginoso <strong>tiene una contrapartida letal en t&eacute;rminos de ingresos reales, que impacta sobre el poder adquisitivo de los beneficiarios.</strong> Lo marcan los autores: a pesar de los aumentos nominales, los beneficios reales disminuyeron 36% entre abril de 2017 (creaci&oacute;n del Salario Social Complementario) y junio de 2021. Este fen&oacute;meno ha sido una constante en este tipo de planes desde su creaci&oacute;n en 2009. A pesos constantes de 2009, dice el informe, <strong>los niveles de beneficios del Potenciar Trabajo representan s&oacute;lo un tercio de los que recib&iacute;an los cooperativistas del Argentina Trabaja en 2009. </strong>Sin embargo y siempre seg&uacute;n el estudio, la mayor ca&iacute;da de los beneficios reales no se dio en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os sino entre 2009 y 2013, cuando <strong>los beneficios reales cayeron m&aacute;s del 50% por la erosi&oacute;n de la inflaci&oacute;n </strong>sobre los beneficios nominales, que no fueron ajustados hasta 2013.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el trabajo hace foco en el rol cada vez m&aacute;s importante de los movimientos sociales en la distribuci&oacute;n de la ayuda social y en la inequidad creciente entre los trabajadores de la econom&iacute;a informal. En noviembre de 2021, una familia&nbsp;tipo cuyos padres viven en la informalidad y reciben un plan de cooperativa y adem&aacute;s cobran dos AUH por sus ni&ntilde;os, tiene un nivel de beneficios que <strong>representa un 258% del beneficio </strong>de un mismo tipo de familia que solo cobra dos AUH. La diferencia central entre estos dos tipos de familias no es su nivel de pobreza, remarcan, sino que es b&aacute;sicamente organizativa: si pertenecen a un movimiento social o, por el contrario, no se encuentran nucleados en una organizaci&oacute;n. Quiz&aacute;s ese dato aporte elementos para explicar <strong>las dificultades del Gobierno para llegar a los sectores no organizados</strong> que viven con lo justo, el impacto de la ausencia del IFE en el 2021 de pandemia e incluso la derrota electoral del Frente de Todos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el Estado invierte -dentro del marco de la ayuda social, directa y urgente - cada vez m&aacute;s en pol&iacute;ticas dirigidas a la econom&iacute;a popular y <strong>cada vez menos en pol&iacute;ticas que buscan insertar a los sectores m&aacute;s vulnerables en el empleo formal. </strong>De ah&iacute; surgen las tres propuestas de Zarazaga, Forlino y Schipani: 1) una segmentaci&oacute;n del sistema de asignaciones familiares no contributivas para atender mejor a las diferentes problem&aacute;ticas asociadas a la pobreza e indigencia; 2) un plan de &lsquo;Empleo Joven&rsquo; que genere incentivos para que los j&oacute;venes de hogares informales puedan insertarse en el mercado de trabajo formal; y 3) un plan para potenciar la integraci&oacute;n de los planes de cooperativas con el sector privado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Genoud]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/argentina-segundo-pais-invierte-reducir-pobreza-region-no-logra-reducir-indices-vecinos_1_8607599.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Dec 2021 10:26:59 +0000]]></pubDate>
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