<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Psilocibina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/psilocibina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Psilocibina]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1037582/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos estamos acá]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/todos-estamos-aca_1_10041201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a45f2d42-c9a0-4e54-b115-36937dc1f227_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todos estamos acá"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Adelanto del libro de No Ficción "Las Ceremonias. Crónicas de personas que usan drogas", de Marcos Aramburu, editado por El gato y la caja. </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Che, no te asustes. Pero tom&eacute; muchos hongos, m&aacute;s de los que estoy acostumbrado a tomar, y bueno&hellip; tuve una experiencia hermosa pero no s&eacute; muy bien en d&oacute;nde estoy y me siento un poco desarmado&hellip; &iquest;Podr&aacute;s pasar un rato?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Un par de horas antes de mandarle ese audio de Whatsapp a su amigo, Alejandro Pasquale se levant&oacute; temprano, limpi&oacute; todo su departamento con un trapo con agua, se ba&ntilde;&oacute; sin usar jab&oacute;n ni ning&uacute;n producto, y medit&oacute; durante dos horas para ponerse a tono. Toda esa rutina era parte de la preparaci&oacute;n del viaje de hongos que estaba por empezar. Se iba a comer nueve gramos de la cepa <em>Psilocybe cubensis</em>, lo que en Argentina se conoce popularmente como <em>cucumelo</em>. Nueve gramos es el triple de lo que se considera una dosis alta de ese tipo de hongos. Pero Alejandro, que a sus 27 a&ntilde;os ya hab&iacute;a consumido varias veces la cantidad est&aacute;ndar sin sentirse del todo atravesado por la experiencia, estaba decidido a cruzar el umbral de la psicodelia. Era domingo y el ruido de la lluvia se mezclaba con una <em>playlist</em> de siete horas de cuencos tibetanos que reproduc&iacute;a desde <em>YouTube</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El momento que viene justo despu&eacute;s de comer los hongos suele estar algo contaminado por la impaciencia. Uno trata de olvidarlo y distraerse, pero lo cierto es que cualquier ruido, una hoja que se cae de un &aacute;rbol, la textura de una frazada, cualquier detalle puede ser el primer indicio de la sustancia en el cuerpo. Y para los que estamos acostumbrados a consumir psicod&eacute;licos, un primer indicio, por m&aacute;s chiquito que sea, puede darnos la pauta de lo fuerte que ser&aacute; el viaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Alejando, esa primera se&ntilde;al psicod&eacute;lica lleg&oacute; con su perra, Frida. En ella vio el primer indicio de que se ven&iacute;a una aventura de una profundidad que hasta ese momento de su vida no conoc&iacute;a. Porque aquella perrita marr&oacute;n y rubia, con fisonom&iacute;a de ovejero alem&aacute;n pero mucho m&aacute;s chiquita, ahora ten&iacute;a todo un halo verde alrededor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se viene fuerte esto&rdquo;, pens&oacute; y se levant&oacute; a bajar la persiana. Apag&oacute; el celular, desconect&oacute; el timbre y se acost&oacute; en su cuarto en total oscuridad. La lluvia y los cuencos segu&iacute;an sonando, y de a poco ese departamento en el barrio de Saavedra dej&oacute; de tener ubicaci&oacute;n, dej&oacute; de ser un lugar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Fue un viaje bisagra. Desde ese momento se volvi&oacute; una medicina para m&iacute;. Te dir&iacute;a que no hay un d&iacute;a de mi vida en el que no piense en eso &mdash;me dice Alejandro mir&aacute;ndome a los ojos&mdash;. Algo en m&iacute; muri&oacute; para siempre, fue como renacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Contar una experiencia con drogas psicod&eacute;licas se parece bastante a tratar de contar un sue&ntilde;o. Muchas veces, ni la persona que lo vivi&oacute; lo recuerda con claridad. Son decenas, o cientos o miles o cientos de miles de reflexiones, de visiones, de pensamientos, y uno solo puede quedarse con tres o cuatro para relatar, no muchas m&aacute;s. Es como darse una ducha y pretender agarrar con las manos toda el agua que cae.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero Alejandro recuerda bastante. Recuerda c&oacute;mo sinti&oacute; que se le desfiguraba la cara y que se le expand&iacute;a formando muecas imposibles de recrear. Recuerda c&oacute;mo apareci&oacute; la imagen de su expareja, de quien se hab&iacute;a separado hac&iacute;a un a&ntilde;o, y lo abrazaba muy fuerte para despedirse justo antes de desaparecer. Tambi&eacute;n recuerda que al mirar hacia abajo y ver un charco muy grande, se encontr&oacute; con la imagen de Gerardo, a quien estaba conociendo desde hac&iacute;a poco tiempo, espejada en el agua. &ldquo;Ten&iacute;a los mismos movimientos que yo pero era &eacute;l&rdquo;, relata Alejandro, que en ese momento not&oacute; que una planta pasionaria crec&iacute;a y trepaba por su cuerpo, y se entrelazaba con el reflejo de Gerardo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ese fue uno de los cap&iacute;tulos que recuerdo, con visiones muy claras.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de esa escena en el charco, todo se apag&oacute;. El mundo se convirti&oacute; en un vac&iacute;o negro y &eacute;l, que ya no ten&iacute;a cuerpo, ni ojos, observaba todo desde lo que hoy define como <em>un punto de energ&iacute;a</em>, un grano de energ&iacute;a flotando en el vac&iacute;o oscuro. En eso, un rayo de luz de un blanco tan blanco que lo aturd&iacute;a sali&oacute; de ese punto, o sea de &eacute;l, y empez&oacute; a recorrer el vac&iacute;o y a bifurcarse en muchas direcciones y perder fuerza. Despu&eacute;s amain&oacute; y en unos segundos, todo volvi&oacute; a negro. Oscuridad absoluta. Y con el sonido de la lluvia cada vez m&aacute;s presente, Alejandro empez&oacute; a despertar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ah&iacute; es donde te digo que siento que me mor&iacute; y renac&iacute; al mismo tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las experiencias psicod&eacute;licas fuertes puede suceder lo que algunos llaman <em>rompimiento o disoluci&oacute;n del ego</em>, que es b&aacute;sicamente la sensaci&oacute;n de dejar de ser un individuo para sentirse parte de un todo. Durante ese rato, la barrera entre el cuerpo y el mundo exterior resulta arbitraria. El <em>yo </em>deja de existir, o al menos, pierde importancia. Es una experiencia que puede ser extremadamente placentera y trascendental en la vida de una persona, porque sentirse parte de todo es mucho m&aacute;s agradable que sentir que ese todo est&aacute; en contra de uno. 
    </p><p class="article-text">
        En un estudio hecho por la Universidad John Hopkins, en donde le dieron psilocibina a pacientes con depresi&oacute;n, dos tercios de los participantes ubicaron la experiencia como una de las cinco m&aacute;s importantes de su vida, poni&eacute;ndola a la altura, por ejemplo, del nacimiento de un hijo. De hecho, un tercio de esas personas directamente la clasific&oacute; como lo m&aacute;s importante y significativo de su vida. Y para muchas y muchos especialistas, el &eacute;xito de estas terapias reside, justamente, en la sensaci&oacute;n de unidad con el mundo exterior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En ning&uacute;n momento tuve miedo, todo fue hermoso. Hab&iacute;a le&iacute;do sobre eso, pero la verdad es que nunca antes hab&iacute;a estado en una situaci&oacute;n as&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando volvi&oacute; a tener noci&oacute;n del espacio, sinti&oacute; que su cama era tan grande como una cancha de f&uacute;tbol. Se empez&oacute; a rearmar de a poco, a recuperar lentamente la corporalidad y, cuando consider&oacute; que pod&iacute;a pararse, se levant&oacute; a hacer pis. Ah&iacute; decidi&oacute; mandarle el mensaje de Whatsapp a su amigo que viv&iacute;a muy cerca, cruzando el parque Saavedra. Prender y manipular el celular le llev&oacute; varios minutos de concentraci&oacute;n plena. Una vez que pudo abrir la conversaci&oacute;n, puso toda su energ&iacute;a en transmitirle a su amigo que la situaci&oacute;n no era de emergencia. No quer&iacute;a que se asustara, porque &eacute;l no estaba asustado. Solo necesitaba un poco de compa&ntilde;&iacute;a, un soporte, alguien que le confirmara que no se estaba desintegrando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alejandro sab&iacute;a que no iba a poder bajar hasta la puerta de entrada, as&iacute; que tir&oacute; la llave por el balc&oacute;n. No sabe cu&aacute;nto tiempo estuvo la llave tirada en la vereda bajo la lluvia. Su amigo lleg&oacute; un rato despu&eacute;s, empapado y acompa&ntilde;ado de su novia. &ldquo;Te trajimos algo, Alito&rdquo;, le dijeron. &Eacute;l sac&oacute; una flor hermosa y extra&ntilde;a, con p&eacute;talos blancos y una corona violeta y blanca. Ella le dio un fruto peque&ntilde;o y naranja. Eran la flor y el fruto de la pasionaria, la planta trepadora que Alejandro hab&iacute;a visto crecer hac&iacute;a un rato entre su cuerpo y el de Gerardo. Los hab&iacute;an levantado del parque Saavedra. En el medio del diluvio hab&iacute;an hecho un <em>parate</em> para llevarle ese regalo a Alejandro, que ahora los miraba totalmente perplejo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;M&aacute;s all&aacute; de la belleza visual, la experiencia dej&oacute; un coletazo en m&iacute;. Y ah&iacute;, despu&eacute;s de mucho tiempo, volv&iacute; a pintar con regularidad. Y a pintar cosas relacionadas a eso &mdash;me dice Alejandro.
    </p><p class="article-text">
        Pasaron diez a&ntilde;os desde aquel viaje psicod&eacute;lico. Estamos conversando en su atelier. Gerardo, que acaba de llegar, prepara caf&eacute; para todos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Marcos Aramburu es periodista y </em><a href="https://elgatoylacaja.com/tienda/las-ceremonias" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Las Ceremonias es su primer libro</em></a><em>. Conduce &ldquo;Ayudame loco&rdquo;, por Nacional Rock y participa en el programa &ldquo;La Negra Pop&rdquo;, de Elizabeth Vernaci. Tambi&eacute;n stremea en &ldquo;Somos Gelatina&rdquo;.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Aramburu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/todos-estamos-aca_1_10041201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Mar 2023 03:06:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a45f2d42-c9a0-4e54-b115-36937dc1f227_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="61295" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a45f2d42-c9a0-4e54-b115-36937dc1f227_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="61295" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Todos estamos acá]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a45f2d42-c9a0-4e54-b115-36937dc1f227_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psilocibina,Hongos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Avanza la legalización del uso de hongos alucinógenos para tratar la depresión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/avanza-legalizacion-hongos-alucinogenos-tratar-depresion_1_9963299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8a78ab1-2c09-4b57-a37b-9aa3ce2993fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Avanza la legalización del uso de hongos alucinógenos para tratar la depresión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Australia autorizó la prescripción de psilocibina, un psicodélico presente en los hongos “mágicos” para acompañar a personas con depresión, una "epidemia mundial", según la Organización Mundial de la Salud. En la Argentina existe un uso "de facto" de la sustancia.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Australia anunci&oacute; que a partir de julio autorizar&iacute;a el uso de la psilocibina</strong>, principio activo de los hongos &ldquo;m&aacute;gicos&rdquo;  para el tratamiento de la<strong> depresi&oacute;n y el estr&eacute;s postraum&aacute;tico</strong>. Tambi&eacute;n habilitar&aacute; el uso de MDMA, droga conocida como &eacute;xtasis, para tratamiento de la salud mental. De acuerdo a la nueva disposici&oacute;n, los psiquiatras podr&aacute;n prescribir ambas sustancias, hasta ahora prohibidas y que pod&iacute;an ser utilizadas en ensayos cl&iacute;nicos severamente controlados.
    </p><p class="article-text">
        Mike Musker, especialista en salud mental de la universidad de South Australia, asegur&oacute; que la psilocibina -el compuesto qu&iacute;mico sintetizado por los hongos- y el MDMA -una anfetamina de laboratorio- <strong>&ldquo;reducen las inhibiciones y pueden ayudar a las personas a procesar las im&aacute;genes y recuerdos dif&iacute;ciles&rdquo;</strong>, dijo Musker. Dicen que cuentan con suficiente &ldquo;evidencia de los beneficios potenciales en ciertas personas&rdquo;, que son &ldquo;relativamente seguras&rdquo; cuando se administran en un entorno m&eacute;dico y en que&nbsp;<span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>&ldquo;proporcionan un estado alterado de conciencia que podr&iacute;a ayudar a los pacientes&rdquo;</strong></span>, consign&oacute; AFP. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La depresi&oacute;n es una epidemia mundial</strong>. Seg&uacute;n la <a href="https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud </a>aproximadamente 280 millones de personas la padecen. La depresi&oacute;n puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es recurrente y de intensidad moderada a grave. En el peor de los casos, puede llevar al suicidio. Se estima que cada a&ntilde;o se suicidan m&aacute;s de 700 mil personas en el mundo. <strong>Es la cuarta causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 a&ntilde;os</strong>.
    </p><h3 class="article-text">D&oacute;nde est&aacute;n regulados los &ldquo;hongos m&aacute;gicos&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Los hongos 'm&aacute;gicos' se convertir&aacute;n en el arma definitiva contra la depresi&oacute;n&rdquo;, titul&oacute; el diario&nbsp;<em>The Telegraph e</em>l a&ntilde;o pasado, cuando <strong>Reino Unido</strong> otorg&oacute; licencias a diversas empresas para realizar ensayos con drogas psicod&eacute;licas en ese pa&iacute;s.<strong> Canad&aacute;</strong> modific&oacute; el reglamento de alimentos y drogas, cre&oacute; un &ldquo;programa de acceso especial&rdquo; y permiti&oacute; que los m&eacute;dicos soliciten estas sustancias para el tratamiento de ciertos pacientes.&nbsp;All&iacute; hay compa&ntilde;&iacute;as autorizadas a producir psilocibina para investigaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La psilocibina est&aacute; regulada en <strong>Oreg&oacute;n</strong>, estado de los Estados Unidos donde el uso se someti&oacute; a votaci&oacute;n popular y los residentes dijeron s&iacute; a la legalizaci&oacute;n de los centros de curaci&oacute;n con psilocibina. A finales de este a&ntilde;o, todos los adultos mayores de 21 a&ntilde;os podr&aacute;n recibir terapia asistida con psilocibina. Mientras tanto, Oreg&oacute;n ha despenalizado la posesi&oacute;n de la mayor&iacute;a de las drogas, incluidas las psicod&eacute;licas. En la ciudad de <strong>Denver</strong>, retiraron las sanciones penales a quien use o tenga psilocibina. En <strong>Jamaica</strong> y <strong>Las Bahamas</strong> la experiencia con hongos es m&aacute;s un emprendimiento tur&iacute;stico-privado: hay eco-resorts que ofrecen entre sus <em>amenities </em>un &ldquo;retiro de hongos&rdquo;.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65314b02-34cf-4f72-be3a-62e009a610a1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65314b02-34cf-4f72-be3a-62e009a610a1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65314b02-34cf-4f72-be3a-62e009a610a1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65314b02-34cf-4f72-be3a-62e009a610a1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65314b02-34cf-4f72-be3a-62e009a610a1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65314b02-34cf-4f72-be3a-62e009a610a1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/65314b02-34cf-4f72-be3a-62e009a610a1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Paul Stamets, micólogo. Asegura que &quot;los hongos salvarán al mundo&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Paul Stamets, micólogo. Asegura que &quot;los hongos salvarán al mundo&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Estilo Fungi: qu&eacute; es la psilocibina y qu&eacute; pasa en la Argentina</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Al ingresar a nuestro organismo a trav&eacute;s de la boca y hacia el sistema digestivo, la psilocibina desencadena una reacci&oacute;n qu&iacute;mica de desfosforilaci&oacute;n a partir de los &aacute;cidos estomacales que la transforma en psilocina, el compuesto alucin&oacute;geno responsable del efecto psicoactivo de estos hongos&rdquo;, explican Paloma y Diego Cubensis, autores del libro <em><strong>Hongos, manual de autocultivo de seres m&aacute;gicos</strong></em> (edit&oacute; <em>Magia</em> y cuesta $9000). Es una gu&iacute;a completa y actualizada para cosechar hongos y est&aacute; destinada a cultivadores principiantes y avanzados.
    </p><p class="article-text">
        En la Argentina, el uso de psilocibina es ilegal, pero existe &ldquo;un uso de facto&rdquo; de la sustancia: hay redes de cultivadores, talleres para compartir experiencias, acompa&ntilde;antes terap&eacute;uticos, gu&iacute;as de tratamiento y retiros para aprender sobre el hongo. Su uso se expandi&oacute; entre los usuarios y usuarias en forma de&nbsp;<strong>microdosis, es decir, en tomas bajas y frecuentes del principio activo</strong>. La ingesta puede ser en&nbsp;<strong>pastillas que contienen el hongo o con el c&aacute;lculo del gramaje del hongo disecado</strong>. Como no tiene un efecto pronunciado quienes lo consumen pueden seguir con su rutina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su cultivo, venta y distribuci&oacute;n no est&aacute; autorizada en el pa&iacute;s</strong>, pero muchos consumidores y especialistas consideran a la psilocibina como una opci&oacute;n al tratamiento tradicional indicado para<strong>&nbsp;depresi&oacute;n, ansiedad, dolor cr&oacute;nico, trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y el d&eacute;ficit de atenci&oacute;n</strong>. Usan psilocibina las personas que buscan rehabilitarse de la adicci&oacute;n a las drogas legales, como el&nbsp;<strong>tabaco y el alcohol</strong>, y tambi&eacute;n las que tratan el&nbsp;<strong>uso problem&aacute;tico de sustancias</strong>.&nbsp;Y tambi&eacute;n quienes quieren&nbsp;<strong>conectar con su entorno de un manera m&aacute;s relajada</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR.]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/avanza-legalizacion-hongos-alucinogenos-tratar-depresion_1_9963299.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Mar 2023 03:03:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f8a78ab1-2c09-4b57-a37b-9aa3ce2993fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="533157" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f8a78ab1-2c09-4b57-a37b-9aa3ce2993fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="533157" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Avanza la legalización del uso de hongos alucinógenos para tratar la depresión]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f8a78ab1-2c09-4b57-a37b-9aa3ce2993fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Hongos mágicos,Psilocibina,Depresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Estado financiará un proyecto para tratar con hongos la depresión y ansiedad en pacientes oncológicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/financiara-proyecto-tratar-hongos-depresion-ansiedad-pacientes-oncologicos_1_10044235.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60dfe39b-7c44-4582-8ad7-fdbc8d734a2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Estado financiará un proyecto para tratar con hongos la depresión y ansiedad en pacientes oncológicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conicet becó a Ain Stolkiner, médico clínico que investiga la psilocibina, el principio activo del hongo conocido como "cucumelo". Asegura que en retiros de meditación mediados por la sustancia es posible mejorar el ánimo de estos pacientes. Falta que ANMAT y el Ministerio de Salud los autorice a poseer esta sustancia y habilite la importación del activo.</p></div><p class="article-text">
        Ain Stolkiner tiene 35 a&ntilde;os, naci&oacute; en la ciudad de C&oacute;rdoba, pas&oacute; la adolescencia en Nueva York y luego volvi&oacute; a Argentina. Es m&eacute;dico cl&iacute;nico recibido en la Universidad de Buenos Aires -<em>MN 173182</em>- y ahora hace la especializaci&oacute;n de Psiquiatr&iacute;a en el Hospital de Cl&iacute;nicas de San Mart&iacute;n. Hace unas semanas, el Conicet le otorg&oacute; una beca doctoral que financia el proyecto que present&oacute;:<strong> &ldquo;Los efectos de retiros de meditaci&oacute;n en la reducci&oacute;n de la ansiedad y la depresi&oacute;n mediada por psilocibina en pacientes con diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer que pone en riesgo la vida&rdquo;</strong>. La psilocibina es un psicod&eacute;lico de origen natural que producen los hongos psilocibe, m&aacute;s conocidos como <strong>&ldquo;hongos cucumelo&rdquo;</strong>, cuyo cultivo, uso y venta est&aacute; prohibido pero que se utiliza de manera recreativa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un retiro de meditaci&oacute;n para bajar la ansiedad y la depresi&oacute;n tomando el activo de un hongo... &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a?</strong> -- pregunta <strong>elDiarioAR.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Responde Stolkiner: &ldquo;Es la terapia asistida con psilocibina la que media la reducci&oacute;n en las mediciones de ansiedad y depresi&oacute;n. Lo que proponemos es una forma de refinar esta terapia usando retiros de meditaci&oacute;n. <strong>En el retiro los pacientes van a pasar la mayor parte del d&iacute;a sentados, en silencio, sin hacer nada excepto mantener la atenci&oacute;n en el aqu&iacute; y ahora</strong>. No hacer nada es una aspiraci&oacute;n, y es algo mucho m&aacute;s profundo de lo que puede parecer; significa dejar de desear que las cosas sean distintas a lo que son, dejar de ir, y en la medida de que quienes somos es una construcci&oacute;n mental activa, dejar de ser.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Stolkiner se crio en una familia de psic&oacute;logos y psiquiatras, iba con ellos a retiros de meditaci&oacute;n y ense&ntilde;anzas budistas en Tashigar, en las sierras de C&oacute;rdoba. A veces recib&iacute;an a Lamas que llegaban de India y se quedaban en su casa.  &ldquo;Mi pap&aacute; me hablaba, y lo sigue haciendo, del tipo de <strong>experiencias alteradas de conciencia que pod&iacute;an alcanzarse con ciertas pr&aacute;cticas y de sus experiencias personales con psicod&eacute;licos</strong>.&nbsp;Como mi mam&aacute; es psic&oacute;loga y mi pap&aacute; psiquiatra, se hablaba seguido en casa sobre alg&uacute;n caso que estuvieran tratando. Estoy seguro de que todo esto tuvo un efecto en quien soy hoy y no es casual que me est&eacute; dedicando a estos temas&rdquo;, cuenta el investigador.
    </p><p class="article-text">
        La idea de Stolkiner es reunir a<strong> un centenar de pacientes oncol&oacute;gicos</strong> que cumplan ciertos requisitos: que lleguen por derivaci&oacute;n y que pasen un protocolo de admisi&oacute;n, aprobado por el Comit&eacute; de &Eacute;tica del Hospital Borda, que tenga depresi&oacute;n y/o ansiedad (o un trastorno de ese espectro) asociado a un diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer que ponga en riesgo su vida. Las personas con antecedentes de esquizofrenia o psicosis quedan excluidos. <a href="https://www.cocucolab.org/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">El neurocient&iacute;fico Enzo Tagliazzuchi es su director y la investigaci&oacute;n la har&aacute; en su laboratorio, COCUCO Lab</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; quer&iacute;as que Conicet apoyara tu proyecto?</strong>  --pregunta<strong> elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Responde Stolkiner: En 2016 me inspir&oacute; mucho <strong>un estudio que se hizo en la Universidad de Johns Hopkins</strong> donde se comprob&oacute; que se pod&iacute;a usar la psilocibina, un psicod&eacute;lico de origen natural que producen los hongos psilocibe, para inducir experiencias de tipo m&iacute;sticas con fines terap&eacute;uticos. Vieron que de esta manera en<strong> </strong>la mayor&iacute;a de los casos pod&iacute;an llevar a la remisi&oacute;n la depresi&oacute;n y/o ansiedad en pacientes oncol&oacute;gicos. Nuestro objetivo es replicar este estudio en la Argentina y mejorar el protocolo a&uacute;n m&aacute;s para potenciar los beneficios y reducir los riesgos que de por s&iacute; son bajos. <strong>Nuestra hip&oacute;tesis es que podemos lograr esto agregando retiros de meditaci&oacute;n de silencio previos a la sesi&oacute;n con psilocibina</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8754c0f-cfbd-4439-9da8-385536c7b847_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8754c0f-cfbd-4439-9da8-385536c7b847_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8754c0f-cfbd-4439-9da8-385536c7b847_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8754c0f-cfbd-4439-9da8-385536c7b847_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8754c0f-cfbd-4439-9da8-385536c7b847_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b8754c0f-cfbd-4439-9da8-385536c7b847_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b8754c0f-cfbd-4439-9da8-385536c7b847_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ain Stolkiner, médico clínico. Ganó un beca doctoral otorgada por Conicet para investigar el uso de psilocibina en pacientes con depresión."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ain Stolkiner, médico clínico. Ganó un beca doctoral otorgada por Conicet para investigar el uso de psilocibina en pacientes con depresión.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Est&aacute; previsto que la investigaci&oacute;n arranque el mes que viene. Pero Stolkiner y equipo deben terminar antes una serie de tr&aacute;mites. Sucede que<strong> para traer la droga de Estados Unidos necesitan el aval del Ministerio de Salud y ANMAT</strong>. La psilocibina es, por lo pronto, una de las sustancias m&aacute;s controladas del mundo. &Eacute;l trabajar&aacute; con la psilocibina pura, previamente sintetizada en un laboratorio y no con el hongo entero, por varios motivos. Una es que como los hongos no son iguales, la concentraci&oacute;n de psilocibina var&iacute;a y el estudio cl&iacute;nico requiere precisi&oacute;n, es decir, cu&aacute;l es la cantidad segura y eficaz. Conicet le otorg&oacute; una beca por cinco a&ntilde;os que le sirve para solventar parte del proyecto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es, hasta el momento, la evidencia que confirma los beneficios del uso terap&eacute;utico de la psilocibina?</strong> --<strong>pregunta elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Responde Stolkiner: Este tema se investiga desde mediados del siglo XX, as&iacute; que hay mucha m&aacute;s evidencia cient&iacute;fica de la que pueda citar brevemente. Los estudios cl&iacute;nicos que se hac&iacute;an en la d&eacute;cada del 50&acute;, 60&acute;tenian un nivel de rigurosidad distinto al que se exige hoy en d&iacute;a. <strong>En mi opini&oacute;n la evidencia m&aacute;s fuerte sobre la efectividad y seguridad de la psilocibina para tratar depresi&oacute;n y ansiedad la aportaron las publicaciones de 2021 y 2022 en el </strong><em><strong>New England Journal of Medicine</strong></em>, que es la revista cient&iacute;fica m&aacute;s importante del mundo de medicina. Robin Carhart-Harris, el autor que public&oacute; en 2021,<strong> vio que la psilocibina empat&oacute; y en algunos aspectos le gan&oacute; al escitalopram para el tratamiento de la depresi&oacute;n.</strong> El escitalopram es un antidepresivo que en muchas partes del mundo se considera el tratamiento est&aacute;ndar para esta patolog&iacute;a. Y en el estudio de fase 2 que sali&oacute; en noviembre del a&ntilde;o pasado en el <em>New England Journal of Medicine</em>, para pacientes con depresi&oacute;n resistente al tratamiento, observaron que<strong> una dosis alta de psilocibina (25 mg) reduc&iacute;a significativamente los s&iacute;ntomas de depresi&oacute;n en comparaci&oacute;n a un placebo activo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Conicet ya hab&iacute;a financiado un estudio con psicod&eacute;licos. Ocurri&oacute; hace siete a&ntilde;os cuando Tagliazzuchi, director de COCUCO Lab, junto a los investigadores Carla Pallavicini, Federico Cavanna, Federico Zamberlan y Laura de la Fuente, recorrieron con un electroencefal&oacute;grafo port&aacute;til para observar como actuaba en 35 personas la mol&eacute;cula N-dimetiltriptamina (DMT), una triptamina psicod&eacute;lica de acci&oacute;n corta que se encuentra en estado natural en muchas plantas y animales. <a href="https://www.revistamate.com.ar/dmt-primer-experimento-con-psicodelicos-en-argentina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aqu&iacute; lo cont&oacute; en detalle Revista Mate</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; sensaciones f&iacute;sicas o emocionales puede experimentar una persona que recibe un diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer?</strong> --pregunta <strong>elDiarioAR</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Responde Stolkiner: Hay aproximadamente un <strong>40% de pacientes</strong> que cuando tienen que enfrentar un diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer que pone en riesgo la vida sufren <strong>tristeza o melancol&iacute;a</strong>, pierden el placer por las cosas que sol&iacute;an disfrutar, a veces <strong>pierden el apetito</strong>, pueden tener dificultades para dormir, pueden sentirse <strong>lentos, sin energ&iacute;a</strong>, sin capacidad para concentrase y a veces <strong>hasta llegan a pensar a terminar con su propia vida</strong>. Cuando al menos cinco de estos s&iacute;ntomas se mantienen por dos semanas o m&aacute;s estamos hablando de depresi&oacute;n mayor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo podr&iacute;a acompa&ntilde;arlas la toma controlada de psilocibina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;c&oacute;mo&rdquo; es una pregunta importante y puede responderse de distintas formas. Desde la experiencia subjetiva de los pacientes te puedo decir que <strong>una experiencia intensa con psilocibina muchas veces les ofrece una nueva interpretaci&oacute;n de c&oacute;mo son las cosas y una renovada apreciaci&oacute;n por la vida que tienen ahora</strong>. En los testimonios de pacientes que han tomado psilocibina y que he podido escuchar, los cambios en los s&iacute;ntomas de depresi&oacute;n tienen m&aacute;s que ver con una forma de sentir las cosas que de pensar.&nbsp;&nbsp;<strong>Con este estudio cl&iacute;nico tenemos la posibilidad de posicionarnos desde la Argentina como l&iacute;deres en la generaci&oacute;n de conocimiento en esta &aacute;rea, a la altura de prestigiosos centros de referencia en el mundo. </strong>Los trastornos del &aacute;nimo como la depresi&oacute;n mayor est&aacute;n aumentando en prevalencia en muchas partes del mundo y los tratamientos que tenemos para ofrecerles a los pacientes muchas veces no son efectivos. Creo que la psilocibina tiene el potencial para ayudarnos a enfrentar esta crisis de salud mental y a entender los trastornos del &aacute;nimo desde otra perspectiva, priorizando la experiencia subjetiva del paciente como mediador terap&eacute;utico por sobre los mecanismos biol&oacute;gicos.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0dbd78f6-e5f8-41d7-b941-9a68625b957d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0dbd78f6-e5f8-41d7-b941-9a68625b957d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0dbd78f6-e5f8-41d7-b941-9a68625b957d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0dbd78f6-e5f8-41d7-b941-9a68625b957d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0dbd78f6-e5f8-41d7-b941-9a68625b957d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0dbd78f6-e5f8-41d7-b941-9a68625b957d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0dbd78f6-e5f8-41d7-b941-9a68625b957d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ain Stolkiner, médico clínico. Ganó un beca doctoral otorgada por Conicet para investigar el uso de psilocibina en pacientes con depresión."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ain Stolkiner, médico clínico. Ganó un beca doctoral otorgada por Conicet para investigar el uso de psilocibina en pacientes con depresión.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; ciertas sustancias de origen natural como la psilocibina siguen bajo riguroso control, aun para ser investigadas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las confrontaciones pol&iacute;ticas surgidas en los a&ntilde;os '60 respectos de los riesgos, el tab&uacute; y la desinformaci&oacute;n terminaron en la clasificaci&oacute;n legal de los psicod&eacute;licos como drogas de alto potencial de abuso y sin potencial terap&eacute;utico.&nbsp;Solo a fuerza de evidencia y publicaciones se logr&oacute; desmitificar esto, sobre todo en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Hoy la academia m&eacute;dica vuelve a ponerlas en consideraci&oacute;n. <strong>En el caso de Argentina todav&iacute;a estamos esperando del organismo competente los permisos para la importaci&oacute;n de la psilocibina y as&iacute; poder iniciar nuestro ensayo cl&iacute;nico.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la Argentina, la psilocibina parece emprender un camino similar al que hizo el cannabis hasta que su uso m&eacute;dico fue legalizado, el a&ntilde;o pasado. La diferencia es que el psicod&eacute;lico va m&aacute;s r&aacute;pido. Algo m&aacute;s emparenta a una sustancia con otra: cuando de dolor o sufrimiento se trata, las sociedades van una paso adelante que el Estado. Para casi todas las medicinas primero se genera la evidencia de que el f&aacute;rmaco funciona, luego se introduce al mercado y despu&eacute;s (y de a poco) los m&eacute;dico la van indicando hasta que se populariza si funciona bien. En el caso de la psilocibina, as&iacute; como del cannabis, el orden est&aacute; invertido; primero hubo demanda popular y uso con fines medicinales y a partir de esto se iniciaron los procesos de generaci&oacute;n de evidencia para introducirlas al mercado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; no consideramos a la salud mental de la manera que consideramos la salud f&iacute;sica? </strong>--pregunta<strong> elDiarioAR.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Responde Stolkiner: Posiblemente sea un tema cultural que tiene que ver con el materialismo y que abarca mucho m&aacute;s que la medicina. <strong>La salud mental es relativamente intangible y dif&iacute;cil de medir comparada a la salud f&iacute;sica</strong>. La Medicina se interesa m&aacute;s en los <em>&ldquo;end points duros&rdquo;</em> que en los efectos de nuestras intervenciones en el bienestar subjetivo de los pacientes, as&iacute; como nuestros gobiernos paralelamente se interesan m&aacute;s por el producto bruto interno que por mediciones de felicidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/financiara-proyecto-tratar-hongos-depresion-ansiedad-pacientes-oncologicos_1_10044235.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Mar 2023 03:02:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/60dfe39b-7c44-4582-8ad7-fdbc8d734a2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2079571" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/60dfe39b-7c44-4582-8ad7-fdbc8d734a2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2079571" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Estado financiará un proyecto para tratar con hongos la depresión y ansiedad en pacientes oncológicos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/60dfe39b-7c44-4582-8ad7-fdbc8d734a2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Hongos mágicos,Psilocibina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En microdosis, cultivados en casa y sin evidencia que avale los efectos, la toma de hongos está en auge]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/microdosis-evidencia-efectos-hongos-auge_1_8623188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb4e1e2d-a2eb-4088-afa1-0cc0f4d66064_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En microdosis, cultivados en casa y sin evidencia que avale los efectos, la toma de hongos está en auge"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psilocibina es un psicodélico presente en los hongos "cucumelo". De los "viajes" para expandir la conciencia a ingerirlos en tomas bajas y frecuentes, no hay certezas científicas sobre sus efectos para combatir la depresión, ansiedad o consumo problemático de sustancias. Aún así está de moda.</p></div><p class="article-text">
        <strong>La psilocibina es una droga psicod&eacute;lica</strong> presente en los hongos del g&eacute;nero<em> Psilocibe</em>, m&aacute;s conocidos como <strong>&ldquo;hongos m&aacute;gicos&rdquo; o cucumelo</strong>. En su entorno natural, este hongo<strong> crece en la bosta de vacas y ovejas, pero pueden cultivarse de manera dom&eacute;stica</strong>. Son comestibles. El efecto no es estimulante, sino que <strong>altera la realidad: la deforma</strong>. La toma tradicional es en rituales o sesiones que duran, en promedio, cuatro horas; el conocido &ldquo;viaje&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero <strong>la novedad </strong>es que <strong>en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y sobre todo los &uacute;ltimos dos marcados por la pandemia, la psilocibina</strong>, sustancia psicod&eacute;lica del hongo,<strong> est&aacute; en auge</strong>. Su uso se expandi&oacute; entre los usuarios y usuarias en forma de <strong>microdosis, es decir, en tomas bajas y frecuentes del principio activo</strong>. La ingesta puede ser en <strong>pastillas que contienen el hongo o con el c&aacute;lculo del gramaje del hongo disecado</strong>. Como no tiene un efecto pronunciado quienes lo consumen pueden seguir con su rutina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su cultivo, venta y distribuci&oacute;n no est&aacute; autorizada</strong>, pero muchos consumidores y especialistas consideran a la psilocibina como una opci&oacute;n al tratamiento tradicional indicado para<strong> depresi&oacute;n, ansiedad, dolor cr&oacute;nico, trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y el d&eacute;ficit de atenci&oacute;n</strong>. Usan psilocibina las personas que buscan rehabilitarse de la adicci&oacute;n a las drogas legales, como el <strong>tabaco y el alcohol</strong>, y tambi&eacute;n las que tratan el <strong>uso problem&aacute;tico de sustancias</strong>.&nbsp;Y tambi&eacute;n quienes quieren <strong>conectar con su entorno de un manera m&aacute;s relajada</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El intercambio de <strong>experiencias en foros, las manuales de cultivo y los tutoriales</strong> que est&aacute;n a un <em>click </em>(y gratis) en Internet, un documental que atrajo la atenci&oacute;n y<strong> la falta -o escasa y a veces, inaccesible- atenci&oacute;n respecto de la salud mental </strong>durante la pandemia hicieron que el<strong> fen&oacute;meno se expandiera</strong>. <strong>El hongo</strong>, principio y final del mundo que habitamos, empieza <strong>a transitar el camino del cannabis</strong>. Pero<strong> falta evidencia s&oacute;lida que asegure que la ingesta terap&eacute;utica tenga efectos</strong>.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Conoc&iacute; los honguitos y me enamor&eacute; por completo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Llegu&eacute; a la psilocibina despu&eacute;s de experimentar con otros psicoactivos, como ayahuasca, San Pedro y LSD. Hasta que conoc&iacute; los honguitos y ah&iacute; me enamor&eacute; por completo porque tienen que ver con mi energ&iacute;a, la de la ni&ntilde;a interior</strong>. Quer&iacute;a conectarme con eso, con el disfrute, la sorpresa, la alegr&iacute;a, la celebraci&oacute;n&hellip; Ver el mundo como algo nuevo&rdquo;, dice <strong>Gimena, 34 a&ntilde;os</strong>. Su b&uacute;squeda fue m&aacute;s personal que recreativa, e incluy&oacute; clases, seminarios, lecturas varias de libros y <em>newsletters</em> especializados, y vivos v&iacute;a Instagram con personas a las que considera maestros. &ldquo;<strong>Hace dos a&ntilde;os que tomo psilocibina y me cambi&oacute; la vida. Es mi medicina. </strong>Ahora no sigo ning&uacute;n protocolo. Lo m&iacute;o es intuitivo: me levanto y siento si voy a tomar ese d&iacute;a o no&rdquo;, sigue Gimena.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de5f994b-b50c-4c05-895a-8eaebd18a4bd_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de5f994b-b50c-4c05-895a-8eaebd18a4bd_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de5f994b-b50c-4c05-895a-8eaebd18a4bd_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de5f994b-b50c-4c05-895a-8eaebd18a4bd_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de5f994b-b50c-4c05-895a-8eaebd18a4bd_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de5f994b-b50c-4c05-895a-8eaebd18a4bd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/de5f994b-b50c-4c05-895a-8eaebd18a4bd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Hongos del género Psilocibe y las microdosis."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Hongos del género Psilocibe y las microdosis.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El gramo de hongo seco cuesta, en el mercado clandestino, entre 1.000 y 1.500 pesos. </strong>Para una sesi&oacute;n de hongos la macrodosis a ingerir es de 1 a 3 gramos secos. <strong>La microdosis de psilocibina, en cambio, va de 0,1 a 0,3 gramos</strong>. <strong>Hay dos formas de administraci&oacute;n populares entre los usuarios</strong>. El protocolo Fadiman indica una microdosis cada tres d&iacute;as durante seis semanas con extensi&oacute;n a diez semanas. Y el de Stamets indica tomar microdosis cuatro d&iacute;as seguidos y descansar tres d&iacute;as, por seis a diez semanas. Luego descansar de dos a cuatro semanas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Ven&iacute;a con un cuadro depresivo severo y con el encierro por la pandemia todo se complic&oacute; un poco m&aacute;s</strong>&rdquo;, cuenta Dario, 42 a&ntilde;os. Es comerciante, tiene un hijo de cinco a&ntilde;os y todav&iacute;a duela la muerte de un familiar al que quer&iacute;a mucho. &ldquo;Un d&iacute;a me cruc&eacute; en la calle con un conocido. No ten&iacute;amos mucha confianza, pero me vio mal y, de alguna manera, termin&eacute; cont&aacute;ndole qu&eacute; me pasaba. Me habl&oacute; de los hongos, de la psilocibina y de una experiencia que hab&iacute;a tenido que lo ayud&oacute; en un momento personal dif&iacute;cil. <strong>Busqu&eacute; m&aacute;s informaci&oacute;n en Internet y convers&eacute; con mi analista. Le dije que sent&iacute;a curiosidad y que quer&iacute;a probar.</strong> &Eacute;l me acompa&ntilde;&oacute; en la decisi&oacute;n, con asesoramiento y escucha. Empec&eacute; con microdosis y a los dos o tres meses empec&eacute; a sentirme mejor, <strong>m&aacute;s animado y con esperanza</strong>. Ahora estoy en mi periodo de descanso&rdquo;, dice Dar&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.netflix.com/ar/title/81183477" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hongos Fant&aacute;sticos se estren&oacute; en 2019 en una plataforma de streaming.</a> El documental aborda la belleza y el activo psicod&eacute;lico de los hongos. Pero tambi&eacute;n ofrece informaci&oacute;n sobre su historia, la importancia de su presencia en el ecosistema, el uso degradatorio en derrames de petr&oacute;leo y el acompa&ntilde;amiento paliativo en pacientes oncol&oacute;gicos. &ldquo;<strong>(Los seres humanos) Estamos m&aacute;s emparentados con los hongos que con cualquier otro reino animal</strong>&rdquo;, concluye el narrador principal del documental, <strong>Paul Stamets, mic&oacute;logo, investigador y militante del hongo</strong>. Durante una toma, por equivocaci&oacute;n en cantidad excesiva, Stamets asegura que &ldquo;dej&oacute; de tartamudear&rdquo;. La afecci&oacute;n en el habla hab&iacute;a apareci&oacute; cuando era peque&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65314b02-34cf-4f72-be3a-62e009a610a1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65314b02-34cf-4f72-be3a-62e009a610a1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65314b02-34cf-4f72-be3a-62e009a610a1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65314b02-34cf-4f72-be3a-62e009a610a1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/65314b02-34cf-4f72-be3a-62e009a610a1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/65314b02-34cf-4f72-be3a-62e009a610a1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/65314b02-34cf-4f72-be3a-62e009a610a1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Paul Stamets, micólogo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Paul Stamets, micólogo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Una s&uacute;per moda sin suficiente evidencia cient&iacute;fica</h3><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>El uso de psilocibina es una s&uacute;per moda porque es bastante cuidadosa de la salud</strong>. Es una terap&eacute;utica que se tolera muy bien. Y por otro lado creo que tiene que ver con que hay mucho <strong>malestar subjetivo en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os de pandemia</strong>, de encierro, de miedo y de tantos cambios, a la par de un <strong>cansancio de las personas en relaci&oacute;n a lo que habitualmente proponen los servicios tradicionales de salud mental</strong>, que es el uso de psicof&aacute;rmacos, ansiol&iacute;ticos y antidepresivos&rdquo;, dice <strong>Celeste Romero</strong>, m&eacute;dica psiquiatra, Coordinadora de investigaci&oacute;n m&eacute;dica del <a href="https://www.facebook.com/ceccaong/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro de Estudios de la Cultura Cann&aacute;bica </a>y docente universitaria.
    </p><p class="article-text">
        Comparada con el LSD -&aacute;cido lis&eacute;rgico, la sustancia psicod&eacute;lica m&aacute;s famosa del planeta y, quiz&aacute;s, la m&aacute;s potente-, <strong>el &ldquo;estigma&rdquo; cultural y pol&iacute;tico de la psilocibina es menor</strong>. Por otro lado, es una<strong> sustancia relativamente segura y una sobredosis es virtualmente imposible</strong>. Hay un riesgo que tiene que ver con la naturaleza del hongo: dado que es silvestre, de tomarlos de su entorno natural <strong>hay que cuidar de no confundirlo con uno t&oacute;xico, porque podr&iacute;a ser letal</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las intoxicaciones fatales, de todos modos, son raras: <strong>once muertes reportadas por el consumo de &ldquo;hongos m&aacute;gicos&rdquo; entre 1960 y 2010</strong>. Es un dato consignado en <em><strong>Un libro sobre drogas</strong></em> <em>(El gato y la caja, 2017)</em> por <strong>Enzo Tagliazucchi</strong>, doctor en F&iacute;sica, investigador de CONICET y docente en el cap&iacute;tulo<em> Psicod&eacute;lico</em>s, en base al estudio <em>Harm Potential of Magic Mushroom Use: a review</em>, publicado en 2011.
    </p><p class="article-text">
        Tagliazucchi es el director del <a href="https://www.cocucolab.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laboratorio de Conciencia, Cultura y Complejidad de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires</a>. En 2020, junto a su equipo, <a href="https://www.biorxiv.org/content/10.1101/2021.11.30.470657v1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">public&oacute; un trabajo en el que demuestra que la psilocibina en dosis bajas no tiene efectos evidentes</a>. Para el estudio reclutaron a 34 personas. Hay bibliograf&iacute;a. Hay podcast sobre el tema. Hay tutoriales en YouTube. Hay experiencias de usuarios relatadas, filmadas y fotografiadas en redes sociales. Hay personas que no necesitan certezas cient&iacute;ficas sino compa&ntilde;&iacute;a, facilitadores o chamanes.&nbsp;<strong>&ldquo;Mi cuerpo, mi decisi&oacute;n&rdquo;.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un trabajo publicado por el Laboratorio de Conciencia, Cultura y Complejidad de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA demuestra que la psilocibina en dosis bajas no tiene efectos evidentes. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>La microdosis de psilocibina es una estrategia que forma parte de un plan terap&eacute;utico que involucra psicoterapia, una posici&oacute;n activa en cuanto a los desencadenantes del malestar y tambi&eacute;n un deseo de aprender nuevas formas de relacionarse con los s&iacute;ntomas</strong>, hay algo que involucra a las terapias con ente&oacute;genos&hellip; o psicod&eacute;licos, pero me gusta m&aacute;s la palabra ente&oacute;genos&rdquo;, sigue Celeste Romero, psiquiatra. Y agrega: &ldquo;Hoy cuando la gente se siente mal sabe que tambi&eacute;n hay otras opciones adem&aacute;s de los psicof&aacute;rmacos. Hace cinco a&ntilde;os no pasaba. Pero <strong>cuando se puso en agenda el uso del cannabis tambi&eacute;n empez&oacute; otra b&uacute;squeda, de algo m&aacute;s natural. Y al boom del cannabis le sigue este segundo boom, el de psilocibina, que es s&uacute;per v&aacute;lido</strong>&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Ceremonia de hongos: reducci&oacute;n de riesgos y da&ntilde;os</h3><p class="article-text">
        Se conocen unos 70 hongos que contienen psilocibina. <strong>En Am&eacute;rica los m&aacute;s conocidos son el Cubensis y el Caerulescens</strong>. Se hicieron famosos en 1957, cuando <strong>un banquero norteamericano cont&oacute; en la revista </strong><em><strong>Life</strong></em><strong> una experiencia &ldquo;de viaje&rdquo; realizada en M&eacute;xico</strong>. Al a&ntilde;o siguiente, en 1958, el qu&iacute;mico <strong>Albert Hofmann logr&oacute; aislar la psilocibina de alta pureza en un laboratorio</strong>. Las <strong>macrodosis</strong>, una ingesta t&oacute;xica que altera la realidad por unas horas, <strong>son ceremonias ancestrales que nunca pasaron de moda</strong>. Se hacen entre amigos, por ejemplo, de manera l&uacute;dica y tambi&eacute;n reveladora.
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;dico<strong> Carlos Damin</strong>, jefe de Toxicolog&iacute;a del Hospital Fern&aacute;ndez, docente y director de Fundartox advierte sobre el abuso de la sustancia: &ldquo;La psilocibina no es de consumo permanente ni genera dependencia. Tampoco es un medicamento ni est&aacute;n establecidas las dosis m&iacute;nimas. <strong>Ni est&aacute; indicado con fines terap&eacute;uticos: de hecho, se prob&oacute; como antidepresivo y se descart&oacute;. </strong>Como es un alterador de la realidad, crea un escenario de fantas&iacute;a. <strong>Y pone en riesgo la vida de quien consume. Una alucinaci&oacute;n puede derivar en una ca&iacute;da, por ejemplo, con consecuencias graves o fatales</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM/</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/microdosis-evidencia-efectos-hongos-auge_1_8623188.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Jan 2022 03:01:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fb4e1e2d-a2eb-4088-afa1-0cc0f4d66064_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="55091" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fb4e1e2d-a2eb-4088-afa1-0cc0f4d66064_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="55091" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[En microdosis, cultivados en casa y sin evidencia que avale los efectos, la toma de hongos está en auge]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fb4e1e2d-a2eb-4088-afa1-0cc0f4d66064_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Psilocibina,Microdosis,Hongos mágicos]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
