<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Joseph Conrad]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/joseph-conrad/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Joseph Conrad]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1037704/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Denis Johnson, en el corazón de las tinieblas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/denis-johnson-corazon-tinieblas_129_10180553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/553aba13-0746-41ad-9cb5-163f5617c1d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Denis Johnson, en el corazón de las tinieblas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"¿Por qué cuándo soñamos somos geniales y construimos personajes y situaciones potentes, y cuando nos despertamos somos tan previsibles?", se pregunta el autor, al recuperar lecciones de escritura de Johnson y, también, de César Aira, Rodrigo Fresán, V.S. Naipaul y Joseph Conrad.</p></div><p class="article-text">
        Se trata del veros&iacute;mil, no del saber. Lo que sepas a veces no sirve para nada. Estoy en un auto hablando con un amigo y le digo, de golpe, sin que nada me haya hecho suponer que iba a decir esto: lo que nos cuesta en la vida es crear un veros&iacute;mil. No para los dem&aacute;s, sino para nuestro mundo interior. Lo que piensan los dem&aacute;s, la lluvia &aacute;cida de las opiniones, las bendiciones, el humor, todo se convierte en un &aacute;rbol de humo. Pero crear un veros&iacute;mil para tu mundo interior, para que te puedas parar en medio las m&aacute;s furiosas tormentas, eso es necesario y precioso. 
    </p><p class="article-text">
        Los escritores que hacen funcionar la realidad a su favor no se traban pensando en &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se tendr&iacute;a que narrar esto?, &iquest;Si desarrollo la novela en la guerra del catorce voy a buscar material que me informe exactamente que pas&oacute;?, &iquest;Y si tengo que hacer hablar a un chino?, &iquest;C&oacute;mo hago si yo no s&eacute; mandar&iacute;n?&rdquo; Bien, <strong>C&eacute;sar Aira </strong>los har&iacute;a hablar como los doblaban en las pel&iacute;culas de <em>S&aacute;bados de super acci&oacute;n</em>, cuando, por ejemplo, un japon&eacute;s trataba de sacarle algo a un prisionero: &ldquo;Ahola velas maldito amelicano, conocel&aacute;s los placeres de la toltula japonesa&rdquo;. Y uno le cree porque Aira crea constantemente veros&iacute;mil. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Los monstruos que r&iacute;en</em> es una novela de <strong>Denis Johnson</strong>. Y eso es decir mucho, ya que Johnson -escritor de novelas, obras de teatro, cuentos, poes&iacute;as y cr&oacute;nicas- nunca deja que el g&eacute;nero se tranquilice. Tengo muchos libros de Johnson desde que qued&eacute; atrapado con un librito corto de cuentos titulado <em>Hijo de Jes&uacute;s</em>. En espa&ntilde;ol existe una extraordinaria traducci&oacute;n de <strong>Rodrigo Fres&aacute;n</strong>. Recuerdo que una vez hablando con &eacute;l o a trav&eacute;s de un correo electr&oacute;nico, &eacute;l me ponderaba los poemas de Johnson -antes de publicar narrativa empez&oacute; con libros de poemas- y yo le ped&iacute;a que los tradujera.
    </p><p class="article-text">
        Johnson es muchos escritores en un mismo escritor. Tenemos los relatos de <em>Hijo de Jes&uacute;s</em>, una visi&oacute;n de un mundo de adictos, con personajes violentos y oscuros, pero tambi&eacute;n comunes y nada sofisticados. Los cuentos que forman este libro magistral paracen un sue&ntilde;o inducido por alg&uacute;n somn&iacute;fero, con la diferencia de que no pod&eacute;s despertarte. En realidad, ya est&aacute;s despierto. &iquest;Por qu&eacute; cu&aacute;ndo so&ntilde;amos somos geniales y construimos personajes y situaciones potentes, y cuando nos despertamos somos tan previsibles? 
    </p><p class="article-text">
        En un sue&ntilde;o tu mujer est&aacute; construida con la cara de tu hermana y tiene el car&aacute;cter de una amiga que conociste en el secundario. Vos camin&aacute;s descalzo, porque en los sue&ntilde;os nadie te ordena &ldquo;Zapatero a tus zapatos&rdquo;, en realidad te pod&eacute;s poner tacos o zapatillas o caminar por la ruta en malla, mientras los autos&nbsp;pasan por tu costado , a toda velocidad. Y con los restos diurnos, con lo que nuestro consciente no precis&oacute;, elaboramos la decoraci&oacute;n del sue&ntilde;o. Pero cuando nos despertamos nos ponemos en escritores y con un l&aacute;piz de escritor en un escritorio de escritor s&oacute;lo se puede hacer literatura. Ya no hay personajes inestables y m&uacute;ltiples. 
    </p><p class="article-text">
        Los libros de Denis Johnson parecen salir de los sue&ntilde;os. Y tienen una presi&oacute;n estil&iacute;stica, un fraseo, casi m&aacute;gico. &iquest;C&oacute;mo se puede escribir as&iacute;? Pensamos mientras los leemos. En Los monstruos que rien, lo que se narra es la historia de una amistad. Pero los amigos son dos esp&iacute;as -para decirlo de alguna manera- uno se llama Roland Nair y es dan&eacute;s &ndash;pero no sabe hablar bien dan&eacute;s- y trabaja para los servicios secretos de Estados Unidos, el otro se llama Michael Adriko, y es un buscavidas, un mercenario. Los dos personajes se conocieron en &Aacute;frica haciendo contrainteligencia o lo que eso signifique y ahora se rencuentran porque Adriko invita a Nair a Freetown, Sierra Leona, para que presencie su boda con Dadivia, una chica de la que Nair se va a terminar enamorando. En el medio de todo, Johnson describe sistemas de correos secretos, formas de enlace de los agentes de la CIA o de la OTAN, situaciones que parecen tener en el escritor un supuesto saber pero que, uno sabe, no importa para nada porque est&aacute; construyendo veros&iacute;mil con la basura industrial que dejan las guerras y las noticias falsas y todo el imaginario que nos ronda a trav&eacute;s del material que nos vemos obligados a leer para estar informados. Johnson tiene la precisi&oacute;n de las pesadillas para narrar. Uno puede oler las habitaciones de los hoteles africanos, con la luz cortada y el agua goteando en los ba&ntilde;os. Uno pisa las carreteras enlodadas junto con los personajes: sus relatos se huelen, se tocan, no transmiten una experiencia, son tu experiencia. 
    </p><p class="article-text">
        Una cosa m&aacute;s: este libro me recuerda a <em>Un recodo del r&iacute;o</em>, la novela incre&iacute;ble de <strong>V.S. Naipaul</strong> que sucede en Africa, tambi&eacute;n a <em>El coraz&oacute;n de las tinieblas</em>, de <strong>Joseph Conrad</strong>. Lo &uacute;nico, que no se sabe qui&eacute;n es realmente Kurtz. Sobre el final, un personaje dice: (iba a escribir qui&eacute;n era el personaje, pero como la novela tiene la estructura de un sue&ntilde;o,ya no importa qui&eacute;n habla) &ldquo;Una vez dijiste&nbsp;que la frialdad de mi coraz&oacute;n te convertir&iacute;a en una mujer amargada. Creo que me elegiste justamente por esa raz&oacute;n. Debiste de quererlo as&iacute;. Si est&aacute;s amargada es por decisi&oacute;n tuya, y creo que me elegiste a m&iacute;, simplemente como instrumento . As&iacute; que d&eacute;jalo ya. Dej&aacute; de quejarte todo el tiempo en mi mente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/denis-johnson-corazon-tinieblas_129_10180553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 May 2023 03:01:33 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/553aba13-0746-41ad-9cb5-163f5617c1d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="36523" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/553aba13-0746-41ad-9cb5-163f5617c1d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="36523" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Denis Johnson, en el corazón de las tinieblas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/553aba13-0746-41ad-9cb5-163f5617c1d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Denis Johnson,Joseph Conrad,César Aira]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ocho días a la semana en Beautiful Mont]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ocho-dias-semana-beautiful-mont_129_8638833.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/faebcc21-fb32-467c-b5cf-0958e90ad3d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ocho días a la semana en Beautiful Mont"></p><p class="article-text">
        Vamos en dos autos, en el m&iacute;o est&aacute;n mis dos hijos y mi ahijado Baltasar. En el otro, que va adelante y al cual seguimos, van Mar&iacute;a, Santiago y sus hijos. Paramos varias veces en la ruta para ir al ba&ntilde;o, almorzar lo que llevamos en tuppers y en una peque&ntilde;a heladerita naranja con la tapa blanca. La heladerita es de Mar&iacute;a y ahora est&aacute; apoyada sobre el c&eacute;sped en la parte de atr&aacute;s de una estaci&oacute;n de servicio donde improvisamos un picnic. Podr&iacute;a escribir un poema objetivista sobre la heladerita naranja con la tapa blanca que est&aacute; h&uacute;meda por el frio que contiene y que la moja cuando sacamos las bebidas, al lado de dos perros marrones, de razas desconocidas, perros que parecen una antolog&iacute;a sincr&eacute;tica de miles de cruces y que son de la estaci&oacute;n de servicio y se acercan para ver si pescan algo de morfi. Tanto depende de esta heladerita h&uacute;meda por las gotas al lado de estos perros marrones. Llegamos a Beautiful Mont despu&eacute;s de manejar durante nueve horas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los d&iacute;as caminamos hasta el faro para ver si lo podemos subir, pero est&aacute; prohibida la entrada a los turistas. El faro de Bautiful Mont se activa cuando cae la noche (como esas l&aacute;mparas autom&aacute;ticas, padrino, me dice Baltazar) y larga r&aacute;fagas de luz sobre la playa. Baltazar tiene diecinueve a&ntilde;os y parece, por el corte de pelo, un jugador de las inferiores de River. Nosotros sentamos nuestros reales en una parte de la playa a la cual la antecede un cartel que dice: &ldquo;A partir de ac&aacute; no hay guardavidas&rdquo;. En otros lados tampoco hay guardavidas, parece que echaron a muchos y los despedidos hacen una manifestaci&oacute;n en el tramo que une Bah&iacute;a Blanca con Beautiful Mont y lentifica la entrada de autos que vienen para A&ntilde;o Nuevo.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div id="form1" class="bulletin-subscription">
<div id="msg1">
  <h4>Recibí las columnas de Fabián Casas en tu correo</h4>
</div>
<form method="post" name="myForm" autocomplete="off">
<INPUT class="formVal" TYPE="hidden" name="list_id" VALUE="74523e5e53">
<INPUT class="formVal" TYPE="hidden" name="segment" VALUE="f0b70ec0b3">
<div class="mc-field-group">
<input class="formVal mail-input" id="email" type="email" value="" name="email" placeholder="Escribí tu correo">
</div>
<button type="button" class="button send-btn" onclick="validar();">Suscribite</button>
</form>
<div id="msg2">
<small>Es gratuito y podés darte de baja en cualquier momento.</small>
</div>
</div class="bulletin-subscription">
<div id="error1" style="display: none;">
Ha ocurrido un problema, por favor reintente más tarde.
</div>
<div id="error2"  class="bulletin-subscription" style="display: none;">
Debes ingresar tu dirección email.
</div>
<div id="success1"  class="bulletin-subscription"style="display: none;">
¡Listo! Ya estás anotado. En breve comenzarás a recibir periodismo de autor en tu correo.
</div>

<script language="javascript">
function isEmpty(value){return/^\s*$/.test(value);}
function isEmail(value){return/^[a-z0-9_-]+(?:\.[a-z0-9_-]+)*@[a-z0-9_-]+(?:\.[a-z0-9_-]+)*\.[a-z]{1,15}$/i.test(value);}
function validar() {
  el5 = document.getElementById('email');
  var isOk = true;
  if (isEmpty(el5.value)){
    isOk = false;
  }
  if (isOk){
    var elements = document.getElementsByClassName("formVal");
    var formData = new FormData();
    for(var i=0; i<elements.length; i++) {
      formData.append(elements[i].name, elements[i].value);
    }
    console.log(formData);
    var xmlHttp = new XMLHttpRequest();
    var url = 'https://eldiarioar.ar/mchimp';
    xmlHttp.open('POST', url, true);
    // xmlHttp.setRequestHeader('Content-type', 'application/x-www-form-urlencoded');
    xmlHttp.onreadystatechange = function() {
      if(xmlHttp.readyState == 4 && xmlHttp.status == 200) {
        var r = JSON.parse(xmlHttp.responseText);
        if ('result' in r) {
          console.log(r.result);
          el1 = document.getElementById('form1');
          el2 = document.getElementById('success1');
          el3 = document.getElementById('error1');
          el4 = document.getElementById('error2');
          el5 = document.getElementById('msg2');
          el5.style.display = 'none';
          el1.style.display = 'none';
          el3.style.display = 'none';
          el4.style.display = 'none';
          el2.style.display = 'block';
        } else {
          el3 = document.getElementById('error1');
          el4 = document.getElementById('error2');
          el5 = document.getElementById('msg2');
          el5.style.display = 'none';
          el4.style.display = 'none';
          el3.style.display = 'block';
        }
      }
    }
    xmlHttp.send(formData);
	} else {
    el4 = document.getElementById('error2');
    el4.style.display = 'block';
	}
}
</script>
    </figure><p class="article-text">
        Las playas del centro est&aacute;n llenas, pero ac&aacute; la arena marr&oacute;n es fresca por el agua y picante por el sol. La playa es ancha y podemos ver la ca&iacute;da del sol, la ca&iacute;da de los grandes mitos, la ca&iacute;da de mi hijo desmayado despu&eacute;s de un largo d&iacute;a. Durante el d&iacute;a voy a estar expectante viendo c&oacute;mo mis hijos se meten en el agua, soy su ba&ntilde;ero estresado y particular. Nuestro amigo Gustavo, -nuestro anfitri&oacute;n- nos dice que hay un dicho que dice: &ldquo;Cuando el agua pasa el ombligo, hay que acercarse a la playa porque el mar es peligroso&rdquo;. Me dicen que las aguavivas &ndash;que no hay y no habr&aacute; en toda la semana que estaremos- nadan contra la corriente en los d&iacute;as de mucho calor. Me acuerdo del comienzo de la novela autobiogr&aacute;fica <em>El S&oacute;tano,</em> de Thomas Bernhard, donde el joven narrador decide trabajar en un almac&eacute;n y as&iacute; &ldquo;dirigirse en la direcci&oacute;n contraria&rdquo; de la vida que esperaban para &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con Maite, la hija de mi amigo Gustavo, que empez&oacute; a hacer karate hace seis meses, nos ponemos a practicar katas en la playa, hacemos las primeras, que son las que ella sabe hacer. La Heian Yodan. Le ense&ntilde;o tambi&eacute;n la Heian Nidan. Me doy cuenta de que despu&eacute;s de dos a&ntilde;os de inactividad por el Covid, me olvid&eacute; algunos movimientos. En definitiva, tengas el cintur&oacute;n que tengas, sos un eterno principiante y eso me encanta. De hecho el cintur&oacute;n negro es una convenci&oacute;n de los japoneses para venderle el karate a los occidentales. En karate, originalmente, el cintur&oacute;n era lo &uacute;nico que no se lavaba y por eso despu&eacute;s de mucho tiempo de pr&aacute;ctica se pon&iacute;a negro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Santiago quiere comer pescado y lo acompa&ntilde;o a un lugar donde los traen frescos. Mientras caminamos hacia el lugar, me dice: &ldquo;Me arrepiento de haberte regalado esa edici&oacute;n de <em>Poeta en Nueva York </em>de Lorca&rdquo;. Ya es tarde, le digo. Nos re&iacute;mos. <strong>El arrepentimiento es un sentimiento raro. Creo que s&oacute;lo sirve si lo pod&eacute;s capitalizar en no repetir conductas que te hicieron sentir mal. O te dieron culpa. La culpa es una mierda pero, si no existiera, el mundo ser&iacute;a un lugar horrible, como los programas de Tinelli, esas versiones argentas de </strong><em><strong>Los Juegos del Hambre.</strong></em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La culpa es una mierda pero, si no existiera, el mundo sería un lugar horrible, como los programas de Tinelli, esas versiones argentas de &#039;Los Juegos del Hambre&#039;.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Le digo a Santiago que hay una gran novela que est&aacute; construida sobre el arrepentimiento: <em>Lord Jim,</em> de Conrad. Es la historia &ndash;le digo- de un tipo bueno que comete un error letal, se ve sobrepasado por las circunstancias y se arroja al mar desde un barco que era su responsabilidad. Los del barco mueren. Eso lo persigue toda su vida y decide recluirse en una isla y cambiar de nombre, donde unos ind&iacute;genas lo veneran.<strong> A veces el arrepentimiento puede ser un ostrac&oacute;n tatuado con tu nombre,</strong> para que abandones la polis de inmediato. Le pregunto a Santiago si ley&oacute; &ldquo;No de lo que pas&oacute;&rdquo;, el poema magn&iacute;fico de Daniel Durand sobre el arrepentimiento. Le recito el comienzo: &ldquo;Toda la noche me estuve arrepintiendo/no de lo que pas&oacute;,/ de lo que estuve por hacer/antes de arrepentirme (&hellip;) Un chico de cinco a&ntilde;os se come/la pata de pl&aacute;stico de un ciervo;/cuando la madre le explica que no es/ chocolate llorisquea. No se sabe/qui&eacute;n se arrepiente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero Santiago se qued&oacute; pensando en Conrad y me pregunta si sus libros est&aacute;n buenos. Le digo que tengo un amigo que se considera &ldquo;macho probado&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; es eso? Que cada tanto tiene relaciones con otro hombre para saber que no le gustan los hombres. Nos re&iacute;mos. Le cuento (ahora ya de vuelta, con los pescados en una bolsa) que yo le dije a mi amigo que lo que a &eacute;l le pasa con los hombres a mi me pasa con los libros de Conrad, los reparto a lo largo de mi vida para que me quede siempre uno hasta el final. <em>La l&iacute;nea de la sombra</em>, por ejemplo, le digo a Santiago, un libro con un toque sobrenatural, imperceptible, que sucede cuando uno pasa de la juventud a la madurez. O<em> Los Duelistas</em>, dos personas que pasan las guerras napol&eacute;onicas bati&eacute;ndose a duelo cada vez que se encuentran porque uno de ellos no puede parar. Creo que las parejas que est&aacute;n en litigio deber&iacute;an leer esta novela para ver lo est&uacute;pido que es el rencor y el odio como combustible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta tarde Maite me muestra c&oacute;mo funciona Instagram en su celular. Estamos en la playa, sentados en unas sillas de metal y cuya consistencia parece hecha de esas bolsas que llev&aacute;s para comprar cosas a la feria. En el IG, me dice, primero est&aacute; lo que vos publicaste y debajo &ndash;mueve los dedos, mueve la pantalla- hay una ristra de reels donde est&aacute;n las dem&aacute;s publicaciones que te siguen. Me muestra. Me quedo viendo y <strong>me llama la atenci&oacute;n la cantidad de sitios que tienen frase de autoayuda y tambi&eacute;n sitios de psicoan&aacute;lisis con frases aseverativas. Es como una milicia del &aacute;nimo. </strong>Siempre pens&eacute; que el psicoan&aacute;lisis es un arte y no una ciencia. Muchos de los mensajes hablan de c&oacute;mo conseguir el amor del otro sin que tomes riesgos. Se centran mucho en frases estereotipadas que, sobre todo, remarcan que lo principal es que te quieras a vos mismo. El amor propio queda resumido como &ldquo;qui&eacute;rete a ti mismo&rdquo; y eso es una caricatura del amor propio. El amor propio es aceptar nuestras decisiones, ser responsables de lo que hacemos. Por otro lado, no hay nada acerca del erotismo. Yo pienso que el erotismo no incluye al amor, pero que el amor debe s&iacute; o s&iacute; incluir al erotismo y a la perversi&oacute;n. En la cama, las s&aacute;banas no deber&iacute;an servir para tapar la perversi&oacute;n. Y cuando las parejas despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os se convierten en hermanos, deber&iacute;an ser tapadas con las s&aacute;banas como lo hace el forense con el cad&aacute;ver una vez que termin&oacute; su trabajo. Ahora bien, el amor es precisamente algo que se puede reconocer pero nunca definir. Pienso que el poema de Laura Wittner <em>Las cosas oscuras</em> habla de eso: &ldquo;Pueden ser densas, con un n&uacute;cleo profundo:/en ese caso pesar&aacute;n toneladas/e ir&aacute;n deposit&aacute;ndose/ en los sucesivos subsuelos de la incomprensi&oacute;n/O pueden ser ligeras, parpadeantes/ capaces de interrumpir la luz/ sin ninguna certeza: ni ella saben qu&eacute; contienen./Como cuando mi hijo&nbsp; levant&oacute; la vista/ de noche, hacia la ventana/y pregunt&oacute;: &rdquo;&iquest;Ves eso?&ldquo;/ y le dije &rdquo;No. S&iacute;. No s&eacute;. &iquest;Qu&eacute; es?&ldquo;. Y me dijo: &rdquo;algo que est&aacute; y no est&aacute;/pero al menos lo ves vos tambi&eacute;n&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ocho-dias-semana-beautiful-mont_129_8638833.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jan 2022 04:01:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/faebcc21-fb32-467c-b5cf-0958e90ad3d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="503361" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/faebcc21-fb32-467c-b5cf-0958e90ad3d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="503361" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ocho días a la semana en Beautiful Mont]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/faebcc21-fb32-467c-b5cf-0958e90ad3d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Playa,Verano,Joseph Conrad]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
