<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Peter Orner]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/peter-orner/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Peter Orner]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1037707/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Las palabras de alguien más]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/palabras-alguien_129_8638985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2992091-3786-4573-90b3-536821679916_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las palabras de alguien más"></p><p class="article-text">
        El verano suele ser un momento propicio para arrojarse a la escritura de los dem&aacute;s. El invierno tambi&eacute;n, pero cada vez menos gente tiene tiempo libre en la &eacute;poca invernal de este lado del globo. Nuestro largo y caluroso verano suele seguir teniendo momentos de ocio o parate para algunxs, lxs afortunadxs.
    </p><p class="article-text">
        Es bastante &uacute;nica esa sensaci&oacute;n de lectura, la de estar arrojado o sumergido al mundo, las palabras y la conciencia de otrx. Pasar el rato con ese alguien m&aacute;s. Alterar la percepci&oacute;n de tiempo y espacio, sentir fr&iacute;o de nieve aunque se tengan los pies as&aacute;ndose al sol.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado di una cl&iacute;nica para algunxs artistas de disciplinas varias. Una de ellas estaba escribiendo un texto sobre la muerte de su abuela en pandemia que s&oacute;lo pudieron acompa&ntilde;ar unxs pocxs parientes en el cementerio, entre ellxs ella, que trasmiti&oacute; para el resto de su familia por zoom. De hecho el material en proceso se llamaba as&iacute;, <em>Por Zoom</em>, y se convirti&oacute; en un fanzine con ilustraciones que se llama <em>Link ritual</em>. En el relato, adem&aacute;s de la muerte de la abuela, Ver&oacute;nica Volman narra sus d&iacute;as de pandemia y el proceso de duelo, la Shiva, con un rabino a trav&eacute;s, tambi&eacute;n, del zoom. Ver&oacute;nica se despide y cuenta. Meses despu&eacute;s, cuando tiene los ejemplares impresos en tinta azul sobre papel grueso no del todo blanco, me manda uno por correo. Sobre la tapa, el dibujo de una chica que anda en bicicleta con una bufanda eterna. En el env&iacute;o por correo Ver&oacute;nica agrega otro regalo para m&iacute;, el libro de Peter Orner <em>&iquest;Hay alguien ah&iacute;?</em>, traducido y publicado por Chai Editora. Me alegra sobremanera la publicaci&oacute;n del relato del duelo en formato tan bonito y el libro sorpresa tambi&eacute;n. Recuerdo que ya me lo hab&iacute;a recomendado otra amiga. Tengo otras lecturas pendientes y el de Orner tarda en llegar. Empiezo a leerlo mientras termino <em>Lazos de familia</em>, de Lispector, haciendo entrar uno mientras otro se apaga e intentando ver si hay un di&aacute;logo posible entre el que viene y el que se va. Hay un retrato de Orner en la solapa. Es un hombre blanco de mediana edad, con ciertas arrugas, entradas, camisa a cuadros, cara confiable. Leo en la contratapa que Orner escribe acerca de sus lecturas: el libro est&aacute; hecho de columnas que fue escribiendo y publicando en diversos medios acerca de cosas que ley&oacute;. Pienso, de buenas a primeras, qu&eacute; puede importarme a m&iacute; la lectura de otrxs autorxs de este se&ntilde;or blanco norteamericano de mediana edad, de sonrisa confiable. &iquest;Qu&eacute; puede importarme a m&iacute;? Qu&eacute; espec&iacute;fico pienso, este se&ntilde;or comentando lo que ley&oacute;, esta editorial cordobesa que lo traduce y lo publica, qu&eacute; espec&iacute;fico, pienso yo. Pero conf&iacute;o en la mirada de Ver&oacute;nica y Luc&iacute;a que son l&uacute;cidas y lectoras y ya lo transitaron y con felicidad. Me arrojo a Orner. Y Orner hace su gracia, y su milagro. Orner cuenta que tiene un b&uacute;nker de lectura en su garage, casi como un templo. Que pasa horas ah&iacute;, rodeado de libros y autores. Entonces, en sus columnas, Orner vincula situaciones de su vida, an&eacute;cdotas personales, con lecturas, con recuerdos de lecturas. En cada columna suele evocar alguna lectura que recuerda de alg&uacute;n modo; si est&aacute; escribiendo en un bar, por ejemplo, evoca esa lectura desde el recuerdo. En alg&uacute;n otro momento de la escritura de esas columnas ya ha vuelto a estar en su casa y entonces reley&oacute; ese cuento evocado y cita algunas palabras del mismo: el recuerdo del cuento en &eacute;l convive despu&eacute;s con el cuento vuelto a leer en el presente. Y por alguna extra&ntilde;a raz&oacute;n, en todo ese derrotero de Orner y su padre y su mujer y su hija y su ex y sus referentes y las ciudades en las que vive o vivi&oacute;, y los bares o los parques en los que escribe o lee, todo eso empieza a importar y vuelvo a la fascinaci&oacute;n de alguien contando algo. Alguien que vive y lee est&aacute; en alg&uacute;n aqu&iacute; y ahora y cuenta lo que ve y vio, para que podamos vivir m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En, justamente. &ldquo;<em>Aqu&iacute; y ahora&rdquo;, </em>el libro que re&uacute;ne su correspondencia, en alg&uacute;n momento Paul Auster y J. M.Coetzee conversan acerca de leer. Se comentan mutuamente qu&eacute; es lo que sienten que hacen cuando leen, de qu&eacute; se trata ese proceso mental. Ahora evoco sin tener el libro a mano lo que recuerdo que dec&iacute;an. Si no me equivoco, uno de ellos dec&iacute;a que cuando le&iacute;a proyectaba im&aacute;genes de sitios en los que hab&iacute;a estado, cortaba y pegaba recuerdos y experiencias propias en el relato, en las palabras de lxs dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora ya en casa, con el libro en la mano, cito a Auster que dice: <em>&ldquo;Como lector a veces me cuesta trabajo situar la acci&oacute;n, entender la geograf&iacute;a de una historia. Eso puede que tenga que ver con una pobre imaginaci&oacute;n visual. En lugar de proyectarme a los ficticios escenarios que el autor ha descrito tiendo a poner a los personajes en lugares que conozco personalmente. No me di cuenta de que era culpable de esa mala costumbre hasta que le&iacute; &rdquo;Orgullo y prejuicio&ldquo; a los veintipocos a&ntilde;os (un libro con apenas descripciones f&iacute;sicas) y me encontr&eacute; &lsquo;viendo&rsquo; a los personajes en la casa donde hab&iacute;a vivido de peque&ntilde;o. Sorprendente revelaci&oacute;n. Pero &iquest;c&oacute;mo puedes ver una habitaci&oacute;n en un libro si el autor no te dice lo que hay en ella? En consecuencia, te inventas la habitaci&oacute;n, o implantas la escena en una que recuerdes.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Bueno bastante cerca de lo que recordaba. Y Coetzee le responde:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Comparado contigo, me da la impresi&oacute;n de que tengo una imaginaci&oacute;n visual bastante pobre. En el proceso normal de lectura, creo que yo no &lsquo;veo&rsquo; nada. (...) Lo que s&iacute; parece que tengo, en lugar de imaginaci&oacute;n visual, es lo que yo llamo vagamente un aura, una tonalidad.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Hace exactamente un a&ntilde;o estaba en una caba&ntilde;a puntana de vista a un valle y unas sierras imponentes y le&iacute;a con desesperaci&oacute;n. Hace un a&ntilde;o estaba resfriada en una caba&ntilde;a en las sierras y tem&iacute;a ser contagiosa para lxs dem&aacute;s y al malestar del resfr&iacute;o y el moco constante se le sumaba el del terror a ser una victimaria de la enfermedad, una agente del da&ntilde;o. En esa ocasi&oacute;n, como en muchas otras en las que la tristeza se posa, le&iacute; compulsivamente. Hab&iacute;a, como siempre, llevado libros en exceso como para poder elegir pero en esa ocasi&oacute;n acab&eacute; mi selecci&oacute;n. Como otras veces con tristeza o angustia la lectura, esos mundos de otrxs, son un lugar para estar. En una ocasi&oacute;n un novio al que acusaba de adicto al celular me contraargument&oacute; que si fuese otra &eacute;poca y &eacute;l habr&iacute;a estado absorbido por libros, me habr&iacute;a molestado tambi&eacute;n. En principio call&eacute; y me qued&eacute; pensando. Es probable que s&iacute;. Y pens&eacute; que en esa otra &eacute;poca no muy lejana acaso se retara a alguien por leer demasiado, por estar abstra&iacute;do de ese modo, <em>vos y tus libros</em>, como m&eacute;todo de evasi&oacute;n. &iquest;Hay una evasi&oacute;n m&aacute;s valedera que otra? &iquest;Es m&aacute;s digno evadirse con un libro que con un celular? &iquest;O depender&aacute; de qu&eacute; sea el libro y&nbsp; qu&eacute; lo que se consuma en el celular?
    </p><p class="article-text">
        De mi adolescencia recuerdo esa compulsi&oacute;n con los libros y ese estar sumida o alienada por el mundo de alguien m&aacute;s. Recuerdo por ejemplo el frenes&iacute; de lectura de <em>Cien a&ntilde;os de soledad </em>en el sill&oacute;n de la casa de mis padres. M&aacute;s precisamente creo que en ese sill&oacute;n marr&oacute;n jaspeado le&iacute; el final de la novela. Recuerdo la sensaci&oacute;n de mareo, la cabeza envuelta en un tornado de polvo, un viento caliente, un remolino de locura, el del paso del tiempo, el de escribir, el de leer. Recuerdo que me llamaran a cenar, en una vida en la que alguien procuraba la cena por m&iacute; y yo pod&iacute;a tirarme en el sill&oacute;n a leer, con la cena caliente procurada. Que me llamaran a comer, no querer ir, el reto, el tironeo, no poder dejar el libro, no poder ser arrancada de ah&iacute;. Y pienso en el comentario de ese novio. Es cierto que en mi casa familiar la lectura no ten&iacute;a buena prensa en s&iacute; misma, era lo que era, leer. Creo que nadie cre&iacute;a que unx se hiciera m&aacute;s listx leyendo, ni que se acumulara informaci&oacute;n. Ese poco peso, esa poca carga, me liberaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para fin de a&ntilde;o hicimos un ritual de lecturas, o de lectores. Nos hab&iacute;an adjudicado a alguien con el m&eacute;todo del amigo invisible, me toc&oacute; una mujer que no conoc&iacute;a. Se trataba de elegirle un texto al amigue y le&eacute;rselo en voz alta. Tampoco se revelaba a qui&eacute;n iba dirigido hasta despu&eacute;s de haberlo le&iacute;do. Era parte de la gracia intentar identificar en el texto, a qui&eacute;n iba dirigido. Me fue le&iacute;do un mini cuento de Mark Strand acerca de un beb&eacute; min&uacute;sculo. Mark Strand. Creo que es para mi&nbsp; m&aacute;s por Mark Strand que por el beb&eacute;. Tengo dos libros de poemas de Mark Strand regalados por dos amigas muy queridas en ocasiones distintas. En la dedicatoria de <em>Me va a encantar el siglo XXI</em>, editado por Gog y Magog,&nbsp; Camila escribe <em>&ldquo;(...)sigamos compartiendo en este ejercicio de leer y escribir que en definitiva son la misma cosa.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        El verano, o el ocio verdadero, por momento saben a eso, a tener las cosas primarias cubiertas, techo comida salud, y poder arrojarse a las palabras, las mentes y almas de otrxs sin m&aacute;s, que nos digan c&oacute;mo puede o pudo ser la vida, la nuestra, la de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP/SH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/palabras-alguien_129_8638985.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jan 2022 04:01:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c2992091-3786-4573-90b3-536821679916_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="69233" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c2992091-3786-4573-90b3-536821679916_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="69233" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las palabras de alguien más]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c2992091-3786-4573-90b3-536821679916_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Verano,Paul Auster,Peter Orner,J. M.Coetzee]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
