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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Soledad]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/soledad/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Soledad]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cuando estar rodeado de gente no es suficiente para no sentirnos solos: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/rodeado-gente-no-suficiente-no-sentirnos-solos-compartimos-espacios-no-vinculos-profundos-xp_1_12948429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d3f4220-c4d4-47fd-bc35-30b405ae02b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando estar rodeado de gente no es suficiente para no sentirnos solos: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La soledad es un sentimiento que, en algunos casos, va más allá de la presencia física y puede provenir de diversos factores.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Alguna vez te encontraste rodeado de gente y, aun as&iacute;, sentiste una profunda soledad? La soledad es una emoci&oacute;n compleja que puede invadir nuestras vidas incluso cuando estamos rodeados de amigos y seres queridos. Es un sentimiento que, en algunos casos, va m&aacute;s all&aacute; de la presencia f&iacute;sica y puede provenir de diversos factores. Este estado emocional implica sentirse desconectado, incomprendido o sin conexiones profundas y significativas con los dem&aacute;s. La psic&oacute;loga <a href="http://www.psicologiaanagarciarey.com" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Garc&iacute;a Rey</a> nos ayuda a entender un poco m&aacute;s sobre esta emoci&oacute;n y nos explica qu&eacute; podemos hacer para sentirnos m&aacute;s conectados con los dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo alguien puede sentirse solo incluso en compa&ntilde;&iacute;a de amigos y familiares? &iquest;Y c&oacute;mo puede otra persona, con pocas relaciones cercanas, sentirse pleno y feliz? Una de las claves es comprender la soledad para reconocer que &eacute;sta no depende solo de la cantidad de amigos y de las interacciones sociales que tengamos. M&aacute;s all&aacute; de la cantidad, debemos prestar atenci&oacute;n a la calidad de esas relaciones y al nivel de conexi&oacute;n emocional que experimentamos. La soledad puede hacer acto de presencia incluso si, pese a estar rodeados de gente, nos sentimos ignorados, infravalorados o incomprendidos.
    </p><h2 class="article-text">Entendiendo la soledad</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Este tipo de soledad aparece cuando, aunque haya personas alrededor, la percepci&oacute;n es que existe una distancia emocional o una desconexi&oacute;n con los dem&aacute;s, es decir, depende de c&oacute;mo nos sentimos en relaci&oacute;n con los dem&aacute;s y con nosotros mismos&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. Un estudio publicado en <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s00127-018-1597-8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology</em></a><em> </em>arroja luz sobre qu&eacute; hace que una persona se sienta sola y concluye que la soledad est&aacute; relacionada con la calidad de las relaciones personales, no con la cantidad de personas que tengamos en nuestra vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas veces compartimos espacios como el trabajo o la casa pero no vivencias internas o v&iacute;nculos profundos. Esto es debido a que la rutina, las prisas o las relaciones superficiales dificultan la intimidad&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. Pero hay m&aacute;s factores por los que podemos sentirnos solo, aunque compartamos espacios con otras personas. Seg&uacute;n Garc&iacute;a, hablar&iacute;amos de:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Sensaci&oacute;n de no poder mostrarnos de forma natural o genuina: para la experta, &ldquo;cuando falta esa sinton&iacute;a emocional surge una sensaci&oacute;n interna de vac&iacute;o, y ah&iacute; es cuando la presencia de otras personas no logra llenar ese hueco&rdquo;. Por tanto, el sentimiento de soledad tendr&iacute;a que ver m&aacute;s en &ldquo;c&oacute;mo se vive el v&iacute;nculo que con el n&uacute;mero de personas cercanas&rdquo;, admite Garc&iacute;a.</li>
                                    <li>Falta de reciprocidad emocional, de inter&eacute;s o de apoyo: esto puede generar &ldquo;una sensaci&oacute;n interna de aislamiento con los dem&aacute;s&rdquo;, afirma Garc&iacute;a.</li>
                                    <li>Sentir que ocupamos un lugar secundario en la vida de los dem&aacute;s: este sentimiento tiene m&aacute;s que ver con la sensaci&oacute;n de que &ldquo;no se es una prioridad y, por tanto, las expectativas de lo que se espera de las relaciones terminan distando mucho de lo que realmente recibe de las personas&rdquo;, admite Garc&iacute;a.&nbsp;</li>
                                    <li>Desconexi&oacute;n con uno mismo: en este sentido, la experta habla de la &ldquo;dificultad para expresar lo que sentimos o pensar en tener que encajar, adapt&aacute;ndonos en exceso y no pudiendo mostrarnos tal como somos&rdquo;.&nbsp;</li>
                                    <li>Experiencias previas de rechazo, de incomprensi&oacute;n o de falta de disponibilidad afectiva en la infancia: es decir, los &ldquo;apegos inseguros y v&iacute;nculos inconsistentes, as&iacute; como momentos vitales de crisis existenciales o de cambios importantes pueden intensificar tambi&eacute;n esta vivencia personal. As&iacute;, la soledad se instala incluso en compa&ntilde;&iacute;a f&iacute;sica&rdquo;, afirma Garc&iacute;a.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><h2 class="article-text">C&oacute;mo nos afecta este sentimiento de soledad</h2><p class="article-text">
        De acuerdo con el <a href="https://www.who.int/groups/commission-on-social-connection/report" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de la Comisi&oacute;n sobre Conexi&oacute;n Social de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), una de cada seis personas en el mundo se ve afectada por la soledad, con importantes repercusiones en la salud y el bienestar. Seg&uacute;n el informe, las conexiones sociales s&oacute;lidas pueden contribuir a una mejor salud y una vida m&aacute;s larga. Pero, &iquest;c&oacute;mo puede afectarnos este sentimiento de soledad a la larga? &iquest;Cu&aacute;les son los efectos de la soledad?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El sentimiento percibido de soledad sostenido puede generar un desgaste emocional importante&rdquo;, advierte Garc&iacute;a ya que &ldquo;afecta al estado de &aacute;nimo, disminuye la motivaci&oacute;n y puede hacer que la persona se sienta invisible o poco valiosa, pudiendo llegar a pensar incluso &lsquo;si desaparecieses, no pasar&iacute;a nada&rsquo;&rdquo;. Si esto perdura en el tiempo, las consecuencias pueden ir m&aacute;s all&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como reconoce Garc&iacute;a, &ldquo;pueden aumentar los pensamientos negativos rumiativos, la ansiedad y la autocr&iacute;tica destructiva, favoreciendo la tendencia al aislamiento social&rdquo;. Igualmente preocupantes son los efectos de la soledad en la &ldquo;seguridad de la persona ya que merma su autoestima y su forma de relacionarse, puede aparecer miedo al rechazo o a no ser suficiente, lo que acaba minando tambi&eacute;n la asertividad de la persona&rdquo;, explica Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los efectos de la soledad pueden ir mucho m&aacute;s all&aacute;. <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0195666323025138" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudio</a> tras <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11192185/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> demuestran que la falta de conexi&oacute;n social influye de manera negativa en los comportamientos alimentarios y en el estado nutricional. Como reconoce Garc&iacute;a, &ldquo;en algunos casos repercute negativamente en el sue&ntilde;o y el apetito, generando fatiga o cansancio f&iacute;sico y mental&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podr&iacute;a establecerse una relaci&oacute;n entre la soledad y la depresi&oacute;n? Como matiza Garc&iacute;a, &ldquo;sentirse solo no implica necesariamente estar deprimido; para poder diagnosticar un trastorno depresivo mayor se deben cumplir una serie de criterios diagn&oacute;sticos cl&iacute;nicos entre los que no se encuentra la soledad, aunque puede ser un factor de riesgo y/o correlacionar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Debemos tener en cuenta que, como admite la especialista, &ldquo;en la depresi&oacute;n, la soledad suele ir unida a p&eacute;rdida de inter&eacute;s, apat&iacute;a y sensaci&oacute;n de desconexi&oacute;n general, pero hay personas que se sienten solas sin cumplir criterios depresivos&rdquo;. Para Garc&iacute;a, &ldquo;la clave est&aacute; en la intensidad, la duraci&oacute;n y el impacto en la vida de la persona, en ver c&oacute;mo interfiere en su d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la experta, &ldquo;cuando la soledad se vuelve intensa o persistente, es aconsejable el trabajo con un profesional de la salud mental&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; podemos hacer para superar el sentimiento de soledad</h2><p class="article-text">
        Cuando nos sentimos solos puede ser tentador &ldquo;hundirse&rdquo; a&uacute;n m&aacute;s en ella. Puede parecer la opci&oacute;n m&aacute;s f&aacute;cil, sobre todo en comparaci&oacute;n con la de pedir ayuda o decir y reconocer lo que de verdad pensamos. Pero nada m&aacute;s lejos de la realidad. La primera acci&oacute;n que debemos ejecutar cuando nos invade este sentimiento es &ldquo;reconocer dicha percepci&oacute;n como una se&ntilde;al de que algo no va bien y necesita ser revisado, sin juzgarla ni intentar taparla de cualquier forma&rdquo;, aconseja Garc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Evitar o ignorar la soledad significa que no estamos reconociendo nuestros sentimientos y, por tanto, no podemos hacer nada para superarla. Para Garc&iacute;a, &ldquo;conectar o hacer introspecci&oacute;n con uno mismo, entender qu&eacute; se necesita emocionalmente y permitirse apoyo es fundamental&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conectar con amigos o familiares, o personas que nos hacen sentir queridas, es otra de las claves para superar la soledad. &ldquo;Y no se trata de cantidad y de tener m&aacute;s relaciones, sino de buscar v&iacute;nculos m&aacute;s aut&eacute;nticos&rdquo;, afirma Garc&iacute;a. El trabajo personal, cuidarnos a nosotros mismos y hacer algo que nos guste tambi&eacute;n ayuda: parece sencillo, pero a veces olvidamos la importancia de cuidarnos y hacer cosas que refuercen nuestra autoestima. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Chavarrías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/rodeado-gente-no-suficiente-no-sentirnos-solos-compartimos-espacios-no-vinculos-profundos-xp_1_12948429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 09:10:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando estar rodeado de gente no es suficiente para no sentirnos solos: “Compartimos espacios pero no vínculos profundos”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Soledad,Salud mental,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día Internacional contra la Soledad No Deseada: ¿por qué se celebra el 16 de diciembre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-internacional-soledad-no-deseada-celebra-16-diciembre_1_12847460.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c2fab6f-1c91-4db7-8d3c-e29d63eaa681_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día Internacional contra la Soledad No Deseada: ¿por qué se celebra el 16 de diciembre?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La soledad no deseada es una epidemia silenciosa que afecta a personas de todas la edades y en todo el mundo. Puede causar graves consecuencias para la salud mental y física. Esta jornada está dedicada a concienciar sobre este problema creciente y a promover soluciones para mitigar sus efectos en la sociedad.</p></div><p class="article-text">
        Cada vez son m&aacute;s las voces que alertan sobre una problem&aacute;tica que afecta a millones de personas en el mundo: <strong>la soledad no deseada</strong>. Una epidemia silenciosa que afecta a personas de todas la edades y en todas las regiones del mundo, y que puede causar graves consecuencias para la salud mental y f&iacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, la Fundaci&oacute;n Social Padre &Aacute;ngel y la Asociaci&oacute;n Mensajeros de la Paz impulsan el D&iacute;a Internacional contra la Soledad No Deseada, una jornada dedicada a concienciar sobre este problema creciente y a promover soluciones para mitigar sus efectos en la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        El D&iacute;a Internacional contra la soledad no deseada se conmemora cada 16 de diciembre,&nbsp;que coincide con el aniversario del nacimiento del c&eacute;lebre compositor Ludwig van&nbsp;Beethoven.
    </p><p class="article-text">
        Beethoven padeci&oacute; el aislamiento social, en su caso, debido a su discapacidad auditiva, aunque eso no le impidi&oacute; crear obras tan maravillosas como la Novena Sinfon&iacute;a, con su Oda a la Alegr&iacute;a que sigue despertando en todos los que la escuchamos un anhelo de paz y fraternidad.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es la soledad no deseada y por qu&eacute; va en aumento?</h2><p class="article-text">
        La soledad no deseada no es simplemente estar solo, sino sentirse aislado, desconectado y sin redes de apoyo, una situaci&oacute;n que puede generar problemas de salud. Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), la soledad no deseada es una de las mayores amenazas para la salud p&uacute;blica del siglo XXI, comparable en impacto con el tabaquismo o la obesidad.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la OMS puso en marcha en 2023 la&nbsp;Comisi&oacute;n sobre Conexi&oacute;n Social&nbsp;en la que se estudia durante un periodo de tres a&ntilde;os el papel que desempe&ntilde;a la conexi&oacute;n social en la mejora de la salud de personas de todas las edades.
    </p><p class="article-text">
        Tal es el impacto de la soledad que, en determinados pa&iacute;ses, se est&aacute;n creando programas oficiales para actuar contra este problema social.&nbsp;Reino Unido fue el primer pa&iacute;s del mundo en crear un ministerio de la soledad en 2018, tras comprobar que m&aacute;s de nueve millones de ciudadanos se sent&iacute;an solos habitualmente.
    </p><p class="article-text">
        Le sigui&oacute; Jap&oacute;n, en 2021, justo despu&eacute;s de la pandemia de covid-19, creando su ministerio de la soledad con el objetivo de coordinar pol&iacute;ticas para combatir la soledad, prevenir el suicidio (especialmente entre j&oacute;venes y ancianos) y promover la conexi&oacute;n social.
    </p><h2 class="article-text">No solo las personas mayores se sienten solos. &iquest;A qu&eacute; colectivos afecta la soledad?</h2><p class="article-text">
        El aislamiento social y la soledad afectan a personas de todas las edades en todas las regiones del mundo. El aislamiento social, cuya prevalencia es similar en todas las regiones, afecta actualmente a&nbsp;una de cada cuatro personas mayores. Los estudios indican que al menos&nbsp;uno de cada seis adolescentes&nbsp;est&aacute; socialmente aislado o se siente solo, aunque es probable que se est&eacute; subestimando la magnitud de este problema.
    </p><p class="article-text">
        Si bien la soledad y el aislamiento social pueden afectar a cualquier persona, en cualquier lugar, hay diversos&nbsp;factores que exponen a las personas a un mayor riesgo, como los problemas de salud f&iacute;sica y mental, la discapacidad, el uso y abuso de la tecnolog&iacute;a por parte de los j&oacute;venes y algunos aspectos del entorno urbano, por ejemplo, un transporte p&uacute;blico deficiente o la escasez de espacios comunitarios.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchos factores que influyen en que cada vez sean m&aacute;s personas las que se encuentran solas y aisladas socialmente. Los cambios tecnol&oacute;gicos, como la proliferaci&oacute;n de las redes sociales y el teletrabajo, as&iacute; como el aumento de los hogares unipersonales, una mayor longevidad y el declive de las estructuras familiares extensas, aumentan la soledad y sus consecuencias.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; podemos hacer para reducir la soledad no deseada?</h2><p class="article-text">
        Reducir la soledad no deseada requiere un enfoque integral que combine estrategias personales y comunitarias que promuevan el contacto directo entre las personas y la conexi&oacute;n social. Todos podemos actuar en nuestro entorno para mejorar la situaci&oacute;n de las personas que est&aacute;n solas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A nivel personal:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Fortalecer lazos existentes, retomando el contacto con familiares y amigos.</li>
                                    <li>Participar en actividades grupales, como clases, deportes o voluntariado que ayudan a conocer gente nueva.</li>
                                    <li>Cuidar la salud mental ya sea asistiendo a terapia en caso necesario o a grupos de apoyo.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>A nivel comunitario:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Fomentar redes de apoyo vecinal, realizando grupos de convivencia en barrios o residencias.</li>
                                    <li>Poner en marcha programas intergeneracionales para conectar a j&oacute;venes con personas mayores para intercambio de experiencias.</li>
                                    <li>Impulsar la creaci&oacute;n de espacios de encuentro: caf&eacute;s solidarios, clubes de lectura o centros sociales.</li>
                                    <li>Organizar encuentros vecinales, como comidas compartidas u otras actividades.</li>
                                    <li>Impulsar programas de apoyo mutuo, donde las personas se ayuden con tareas cotidianas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Gobiernos y administraciones p&uacute;blicas:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Crear programas de acompa&ntilde;amiento para personas mayores, desempleadas o en riesgo de exclusi&oacute;n.</li>
                                    <li>Fomentar espacios comunitarios como centros culturales, parques con mobiliario adecuado y mercados locales.</li>
                                    <li>Organizar campa&ntilde;as de concienciaci&oacute;n sobre la soledad no deseada y su impacto en la salud.</li>
                                    <li>Formaci&oacute;n de profesionales para detectar casos y poder actuar.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Empresas y organizaciones:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Incentivar espacios de socializaci&oacute;n en el trabajo, como salas de descanso o actividades grupales.</li>
                                    <li>Combinar el teletrabajo con el trabajo presencial para evitar el aislamiento sin perder flexibilidad.</li>
                                    <li>Promover voluntariados corporativos para que los empleados participen en actividades solidarias.</li>
                                    <li>Colaborar con ONGs y proyectos sociales que trabajen contra la soledad.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/dia-internacional-soledad-no-deseada-celebra-16-diciembre_1_12847460.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Dec 2025 03:01:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Día Internacional contra la Soledad No Deseada: ¿por qué se celebra el 16 de diciembre?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Efemérides,Soledad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciencia de la soledad: cómo evitarla puede aumentar la longevidad y la salud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/ciencia-soledad-evitarla-aumentar-longevidad-salud_1_12839283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82ab78ea-e450-4db6-adaa-8ec77139490a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciencia de la soledad: cómo evitarla puede aumentar la longevidad y la salud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La soledad no es solo una circunstancia de la vida, es una amenaza para la salud que puede acelerar el proceso de envejecimiento: "Mantenerse conectado, tener pareja, amistades, participar en actividades, pertenecer a una comunidad, actúa como un factor protector muy importante".
</p><p class="subtitle">“Estamos conectados, pero no acompañados”: lo que aprendimos tras contar que ya no compartimos la vida, nos la resumimos</p></div><p class="article-text">
        Vivimos en una paradoja. Por un lado, el mundo est&aacute; hiperconectado, y las pantallas nos mantienen en contacto constante con otras personas. Por otro, cada vez hay m&aacute;s personas solas, especialmente las personas mayores y vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        La soledad no deseada apareci&oacute; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os como una gran amenaza para el bienestar p&uacute;blico. No es solo una sensaci&oacute;n pasajera de tristeza, sino un estado doloroso con consecuencias f&iacute;sicas tangibles que, seg&uacute;n algunos estudios, puede acortar la esperanza de vida tanto <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7452903/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como fumar 15 cigarrillos al d&iacute;a</a>. La soledad est&aacute; vinculada a m&aacute;s de <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12251498/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">871.000 muertes anuales</a> en el mundo, lo que equivale a cien fallecimientos cada hora.
    </p><p class="article-text">
        La soledad es una epidemia en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados.
    </p><h2 class="article-text">La crisis mundial de soledad</h2><p class="article-text">
        La <a href="https://www.who.int/es/news/item/30-06-2025-social-connection-linked-to-improved-heath-and-reduced-risk-of-early-death" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud</a> (OMS) dio ya la voz de alarma. Su <a href="https://www.who.int/groups/commission-on-social-connection/report" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comisi&oacute;n sobre Conexi&oacute;n Social</a> fue creada espec&iacute;ficamente para combatir el fen&oacute;meno de la soledad, y sus hallazgos son dif&iacute;ciles de pasar por alto. Seg&uacute;n el informe, la soledad es un fen&oacute;meno que afecta a todas las edades, pero se ceba con los m&aacute;s vulnerables: los j&oacute;venes y quienes viven en pa&iacute;ses de ingresos bajos y medios. Entre el 17% y el 21% de las personas de 13 a 29 a&ntilde;os declaran sentirse solas, con las tasas m&aacute;s altas en la adolescencia. En estas edades es tambi&eacute;n cuando las interacciones digitales muchas veces sustituyen los v&iacute;nculos personales profundos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El informe de la comisi&oacute;n de la OMS tambi&eacute;n ayuda a definir la soledad. Este organismo define la conexi&oacute;n social como la forma en que las personas se relacionan e interact&uacute;an, mientras que la soledad es el sentimiento doloroso que surge de la brecha entre las conexiones sociales deseadas y las reales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La soledad no es solo &lsquo;estar triste&rsquo;, sino un factor que empeora la salud mental y f&iacute;sica&rdquo;, afirma Carolina&nbsp;Chabrera, doctora en enfermer&iacute;a, profesora de la Universidad Pompeu Fabra y coautora de <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40211165/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una amplia revisi&oacute;n de estudios</a> sobre los efectos de la soledad en las personas mayores. &ldquo;En las personas mayores que viven en la comunidad, la soledad y el aislamiento social se asocian sobre todo con problemas de salud mental como la depresi&oacute;n y s&iacute;ntomas depresivos, la ansiedad, trastornos del sue&ntilde;o, deterioro cognitivo y mayor riesgo de demencia y la ideaci&oacute;n suicida, especialmente cuando la soledad es cr&oacute;nica y vivida como una &lsquo;carga&rsquo; para los dem&aacute;s&rdquo;, resume la doctora Chabrera.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En las personas mayores que viven en la comunidad, la soledad y el aislamiento social se asocian sobre todo con problemas de salud mental como la depresión y síntomas depresivos, la ansiedad, trastornos del sueño, deterioro cognitivo y mayor riesgo de demencia e ideación suicida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carolina Chabrera</span>
                                        <span>—</span> doctora en enfermería e investigadora sobre soledad y personas mayores
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El <a href="https://www.soledades.es/estudios/barometro-soledad-no-deseada-espana-2024" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bar&oacute;metro de la Soledad no Deseada en Espa&ntilde;a 2024</a>, publicado por Fundaci&oacute;n ONCE y la Fundaci&oacute;n AXA, revela que una de cada cinco personas sufre este problema en ese pa&iacute;s. Sin embargo, la soledad no se distribuye de manera uniforme. Seg&uacute;n el informe, sigue un patr&oacute;n en forma de &ldquo;U&rdquo;: es m&aacute;s alta entre los j&oacute;venes, decrece en la edad adulta y vuelve a repuntar con fuerza en la vejez.
    </p><p class="article-text">
        Este aumento de la soledad en la vejez est&aacute; vinculado a p&eacute;rdidas familiares, limitaciones f&iacute;sicas que dificultan la movilidad y una enorme dificultad para crear nuevos v&iacute;nculos una vez los c&iacute;rculos sociales empiezan a encogerse. El sentimiento de soledad tambi&eacute;n es mayor entre las mujeres, ya que la mayor esperanza de vida entre las mujeres hace que tambi&eacute;n sufran mayor viudedad: representan el 82% de las personas viudas de m&aacute;s de 70 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">Los efectos de la soledad en la salud</h2><p class="article-text">
        El cerebro humano procesa el dolor ps&iacute;quico y el dolor f&iacute;sico <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/15024864/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">activando las mismas &aacute;reas</a>, especialmente el dolor emocional de la separaci&oacute;n o la <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14551424/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&eacute;rdida social</a>. Para nuestros ancestros, separarse del grupo supon&iacute;a la muerte, ya que <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK242464/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no pod&iacute;an sobrevivir por s&iacute; solos</a>, as&iacute; que l&oacute;gicamente evolucionamos con mecanismos que nos alertan de este peligro. El dolor emocional persistente pone al cuerpo en un estado de hiperalerta, liberando hormonas del estr&eacute;s como el cortisol que, con el tiempo, conducen a una inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica y a <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5442367/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un sistema inmunitario debilitado</a>.
    </p><p class="article-text">
        Hay evidencia cient&iacute;fica que relaciona la soledad con un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, diabetes y demencia. Espec&iacute;ficamente, la soledad aumenta el <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36482759/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">riesgo de demencia en un 60%</a>, y el de sufrir <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38834606/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enfermedades o accidentes cardiovasculares</a> alrededor de un 30%.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la salud mental, las personas que se sienten solas <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36564863/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tienen el doble de probabilidades de sufrir depresi&oacute;n</a>. Adem&aacute;s, la soledad est&aacute; fuertemente relacionada con un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10468686/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumento de la ansiedad</a>, los pensamientos suicidas e, incluso, puede exacerbar los s&iacute;ntomas psic&oacute;ticos como las alucinaciones y los <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10064439/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pensamientos paranoicos</a>. Es un c&iacute;rculo vicioso: la mala salud mental lleva al aislamiento, y este aislamiento hace m&aacute;s profundos los problemas de salud mental.
    </p><h2 class="article-text">La soledad acorta la vida, la compa&ntilde;&iacute;a la alarga</h2><p class="article-text">
        La consecuencia &uacute;ltima de este deterioro en la salud es una reducci&oacute;n dr&aacute;stica de la esperanza de vida. Una revisi&oacute;n reciente <a href="https://www.nature.com/articles/s41562-023-01617-6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicada en la revista Nature</a> que analiz&oacute; m&aacute;s de 90 estudios y 2,2 millones de personas en todo el mundo, encontr&oacute; que quienes reportaban aislamiento social o soledad ten&iacute;an casi un 30% m&aacute;s probabilidades de morir prematuramente por cualquier causa, y aumentaba el riesgo de muerte por c&aacute;ncer y enfermedades cardiovasculares.
    </p><p class="article-text">
        Para Carolina Chabrera, &ldquo;la relaci&oacute;n entre salud y soledad es bidireccional: cuando la salud de una persona se deteriora, aumenta mucho el riesgo de quedarse sola, por p&eacute;rdida de movilidad, cansancio, hospitalizaciones o dependencia, y al mismo tiempo la soledad y el aislamiento aumentan el riesgo de enfermar y de morir antes. No son procesos id&eacute;nticos, pero s&iacute; se refuerzan mutuamente&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La relación entre salud y soledad es bidireccional: cuando la salud de una persona se deteriora, aumenta mucho el riesgo de quedarse sola, por pérdida de movilidad, cansancio, hospitalizaciones o dependencia, y al mismo tiempo la soledad y el aislamiento aumentan el riesgo de enfermar y de morir antes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carolina Chabrera</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos proteger a nuestras personas mayores de la soledad? La OMS propone la combinaci&oacute;n de la acci&oacute;n colectiva con los gestos individuales, que abarcan desde la sensibilizaci&oacute;n y el cambio en las pol&iacute;ticas nacionales hasta el fortalecimiento de las infraestructuras como parques, bibliotecas o caf&eacute;s, as&iacute; como aumentar el acceso y la prestaci&oacute;n de intervenciones psicol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de nosotros tenemos la experiencia de sentirnos solos, y sabemos lo mucho que pueden ayudar gestos sencillos y cotidianos, como hablar con un amigo, dejar de lado el tel&eacute;fono celular y poner los cinco sentidos en la conversaci&oacute;n con otra persona. Saludar a un vecino, unirse a un club o una actividad, o participar en actividades de voluntariado. En los casos m&aacute;s graves, las personas solas necesitan ayuda, tanto de sus familias como de las instituciones y otros organismos, sobre todo cuando las familias faltan o fallan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tener v&iacute;nculos sociales fuertes se asocia a una probabilidad de supervivencia claramente mayor&rdquo;, afirma Chabrera. &ldquo;Eso no significa que podamos afirmar que tener pareja aumenta la esperanza de vida, porque depende de m&uacute;ltiples factores. Lo que s&iacute; sabemos con bastante certeza es que mantenerse conectado, tener pareja, amistades, participar en actividades, pertenecer a una comunidad, act&uacute;a como un factor protector muy importante&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Dar&iacute;o Pescador es editor y director de la </em><a href="https://quo.eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Revista Quo</em></a><em> y autor del libro </em><a href="https://www.amazon.es/Tu-mejor-Ciencia-controlar-cambiar/dp/B0FL79RMK5/ref=sr_1_2?crid=L6J1SA3GO7EF&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.LeytnzsnZSHFVvq1tlD6Ty7X0BgOu1U-5jRjqjAIFEplCHXfRlMVdKANZEnM8-0-6q90VBqei92dKS8EtI6j4NHrZFjRCXNNMj_l9Zb5v1z_12wn_NTCO6lOvbznuS4Bi3tYFz4NCY0tC3FZ8MzJ1j5v2TUFbkty2q3njpFw9f7poRY5SLX3tMHEUbJubUePIViNU2lPRXO01niTWltCAM1KrRB3OgFh7KEoZ6wCPnIJkU-_v3yibrg1aebgbcMZf2vdRRDNljYiW63Dwe03niDB31VuQVFVlh6iQvu7HDM.gRGkthy6hZWRgz2lPx6YSDM7K9wZriTXwcXlD5cjkt8&amp;dib_tag=se&amp;keywords=tu+mejor+yo&amp;qid=1756156568&amp;sprefix=tu+mejor+yo%2Caps%2C78&amp;sr=8-2" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tu mejor yo</em></a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Darío Pescador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/ciencia-soledad-evitarla-aumentar-longevidad-salud_1_12839283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Dec 2025 03:02:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ciencia de la soledad: cómo evitarla puede aumentar la longevidad y la salud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Longevidad,Soledad,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la Navidad idealizada: por qué la soledad golpea dos veces en estas fechas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/navidad-idealizada-soledad-golpea-veces-fechas_129_10791123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f12be4f8-b4ab-47c8-aa4b-6c963fbc2fa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra la Navidad idealizada: por qué la soledad golpea dos veces en estas fechas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La expectativa social en torno a estas fiestas y la creencia generalizada de que se trata de una época destinada a compartir sí o sí en familia pueden detonar en nuestro interior sentimientos de soledad y frustración, e importantes episodios de ansiedad y estrés</p></div><p class="article-text">
        Ya lleg&oacute; la Navidad a la consulta. La ansiedad social y el miedo a la soledad se dispararon en las &uacute;ltimas semanas y sin darnos cuenta esta &eacute;poca del a&ntilde;o se convirti&oacute; en un tema recurrente en terapia.<strong> Existe una norma no escrita de que todo lo que no sea compartir estas fechas en familia es sin&oacute;nimo de fracaso</strong>, de que algo hemos hecho mal en nuestra vida, y es ah&iacute; cuando aparece una sensaci&oacute;n de vac&iacute;o a modo de com&uacute;n denominador para todos los que no cumplen con esa expectativa social. La obligaci&oacute;n de perpetuar los ritos socioculturales y el miedo al conflicto intrafamiliar ponen en riesgo la salud mental de la poblaci&oacute;n convirtiendo estas fechas en una &eacute;poca m&aacute;s hostil de lo que nos parece.
    </p><p class="article-text">
        Estas son algunas de las frases que escuch&eacute; &uacute;ltimamente en terapia y que sirven de baremo sobre c&oacute;mo nos afecta esta &eacute;poca del a&ntilde;o a una parte de la poblaci&oacute;n: &ldquo;Tengo miedo de estar solo&rdquo;, &ldquo;en mi familia hay gente con la que voy a discutir y me da miedo, preferir&iacute;a no verles&rdquo;, &ldquo;no tengo vacaciones ni tiempo libre para pasarlo con mi familia&rdquo;, &ldquo;estoy feliz por no estar con mi familia, pero estoy sola&rdquo;, &ldquo;no quiero pasar las fiestas con mi familia, pero no tengo opci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;todos los d&iacute;as de Navidad son una agon&iacute;a de soledad&rdquo;, &ldquo;todo el mundo se port&oacute; mal conmigo, prefiero pasar las fiestas solo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Existe una norma no escrita de que todo lo que no sea compartir estas fechas en familia es sinónimo de fracaso, de que algo hemos hecho mal, y es ahí cuando aparece una sensación de vacío para los que no cumplen con la expectativa social</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los profesionales que nos dedicamos al cuidado de la salud mental de la poblaci&oacute;n no dejamos de alertar sobre los peligros de la idealizaci&oacute;n de la Navidad y de c&oacute;mo la creencia de que se trata de una festividad destinada a compartir s&iacute; o s&iacute; en familia puede detonar en nuestro interior sentimientos de soledad y frustraci&oacute;n e importantes episodios de ansiedad y estr&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de un reciente <a href="https://www.apa.org/news/press/releases/2023/11/holiday-season-stress" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de la Asociaci&oacute;n de Psicolog&iacute;a Americana, casi nueve de cada diez adultos sienten preocupaci&oacute;n y estr&eacute;s en esta &eacute;poca del a&ntilde;o por no tener suficiente dinero, extra&ntilde;ar a sus seres queridos y anticipar conflictos familiares. Seg&uacute;n estos datos, podemos concluir que el estr&eacute;s es un mal com&uacute;n en esta &eacute;poca del a&ntilde;o. De la muestra de este estudio, un 43% dijo que el estr&eacute;s interfiere en su capacidad de disfrutar las fechas. No solo eso, sino que un 36% siente las vacaciones como una competencia, donde las expectativas sobre lo que se espera de nuestro bolsillo y lo que realmente podemos abarcar tambi&eacute;n son fuente de malestar. Otro mal com&uacute;n producto del capitalismo navide&ntilde;o m&aacute;s voraz.
    </p><p class="article-text">
        El poder adquisitivo se muestra as&iacute; en estas fechas &ndash;&iquest;cu&aacute;ndo no?&ndash; como un elemento diferenciador en lo que a la salud mental comunitaria se refiere. Los hogares con mayor poder adquisitivo muestran un nivel de estr&eacute;s inferior al de los m&aacute;s vulnerables, especialmente presionados en esta &eacute;poca del a&ntilde;o. Siguiendo con el mismo estudio, un 58% de los encuestados dijeron que gastar mucho dinero o no tener el suficiente para gastar les causa estr&eacute;s, un 40% manifest&oacute; estr&eacute;s a la hora de tomar decisiones al respecto de elegir los regalos adecuados, el 38% refiri&oacute; ansiedad por la p&eacute;rdida de familiares o seres queridos y finalmente un 21% de los encuestados aseguraron utilizar mecanismos negativos para afrontar la situaci&oacute;n, como aislarse.
    </p><p class="article-text">
        La Navidad es una &eacute;poca plagada de miedos. La tristeza ante la ausencia, las expectativas o la incertidumbre con respecto al futuro y la soledad tambi&eacute;n son protagonistas en estas fechas.
    </p><p class="article-text">
        Existe una creencia popular que vincula la Navidad con un aumento del &iacute;ndice de suicidios, sin embargo, seg&uacute;n algunas <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3257984/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a>, parece haber una disminuci&oacute;n durante las vacaciones de la utilizaci&oacute;n de los servicios de emergencia psiqui&aacute;trica y las admisiones, las conductas de autolesi&oacute;n y los intentos o consumaciones de suicidio. Es con el fin del periodo festivo donde se muestra un repunte psicopatol&oacute;gico, dando inicio a un efecto rebote que s&iacute; tiene efectos psicol&oacute;gicamente preocupantes en la poblaci&oacute;n. Tenemos informaci&oacute;n suficiente para evidenciar que estas fiestas producen un aumento del n&uacute;mero de intoxicaciones y muertes por consumo de alcohol y que pueden empeorar el estado de &aacute;nimo en las personas, generando trastornos de este. Sin embargo, la Navidad parece que produce un falso efecto protector general frente a distintas formas de psicopatolog&iacute;a, teniendo en cuenta el efecto rebote posterior.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Todo lo que puede salir mal en una cena de Navidad, en &#039;The Bear&#039; (FX).                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un <a href="https://web.s.ebscohost.com/abstract?direct=true&amp;profile=ehost&amp;scope=site&amp;authtype=crawler&amp;jrnl=03012212&amp;AN=98639707&amp;h=rlvPclv8oWk3T3%2FbuN9mBu2JyvTBBaVdeSQFx%2Fw5oI3p%2FVpS0vE3smK%2BzGQMeHHfNPLTv5Rq8oneNw3BQ2tV%2FQ%3D%3D&amp;crl=c&amp;resultNs=AdminWebAu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> sobre comportamiento social y personalidad donde se evalu&oacute; la percepci&oacute;n de la Navidad entre el 1 de diciembre y el 13 de enero a pacientes de urgencias psiqui&aacute;tricas, para un 40% de los encuestados la soledad fue el estresor m&aacute;s com&uacute;n durante la temporada navide&ntilde;a, mientras que un 38,2% de los encuestados refiri&oacute; el estar sin familia como el peor de los casos. Al preguntar sobre c&oacute;mo se sent&iacute;an con respecto a estas fechas, la mayor&iacute;a de los pacientes refer&iacute;a sentimientos negativos.
    </p><p class="article-text">
        Colectivamente tendemos a asociar las festividades sociales con eventos no estresores. Sin embargo, desde mediados del siglo pasado, los psic&oacute;logos Holmes y Rahe incluyeron eventos considerados a primera vista neutros o incluso positivos como &iacute;tems de una de las primeras escalas de valoraci&oacute;n de niveles de estr&eacute;s. Estos autores sembraron las bases de futuros estudios, incluyendo &iacute;tems como las vacaciones, las navidades, un logro personal notable o el matrimonio como eventos estresores a tener en cuenta. El objetivo de este estudio era determinar la asociaci&oacute;n entre un evento estresante y una enfermedad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que se espera de nuestro bolsillo y lo que realmente podemos abarcar también es fuente de malestar, otro mal común producto del capitalismo navideño más voraz</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La Navidad se nos presenta como una huida hacia adelante. Dejamos atr&aacute;s el sufrimiento y la desesperanza de nuestras frustraciones anuales para dar entrada a un nuevo a&ntilde;o y con &eacute;l a nuevas ilusiones y esperanzas. Una transici&oacute;n entre el pasado y el futuro salpicada de constantes invitaciones a gastar nuestros recursos econ&oacute;micos y cargada de mensajes dogm&aacute;ticos excluyentes para una parte de la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable, en riesgo de exclusi&oacute;n social, que vive estos d&iacute;as como una &eacute;poca especialmente hostil. Tambi&eacute;n para los que viven duelos todav&iacute;a abiertos, ausencias que se traducen en sillas vac&iacute;as por vez primera, familias desestructuradas o inexistentes, y ahora especialmente en nuestras fronteras conflictos con motivaci&oacute;n pol&iacute;tica, cuando el miedo aparece en forma de violencia.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, todav&iacute;a surgen espacios como los GAM (Grupos de Apoyo Mutuo), donde en grupo se comparten, de manera no capitalizada, experiencias de soledad, aislamiento y otras problem&aacute;ticas vinculadas al malestar ps&iacute;quico con el objetivo de verbalizar el sufrimiento y hacerlo colectivo, fomentando el apoyo mutuo con el objetivo de buscar una sociedad m&aacute;s justa, solidaria y humana.
    </p><p class="article-text">
        Entre lo que ocurre a nuestro alrededor y lo que percibimos se encuentra nuestra interpretaci&oacute;n. La subjetividad de nuestra percepci&oacute;n da paso a nuestros pensamientos, las ideas sobre lo que percibimos se convierten en sensaciones y estas en emociones, y todo ello impacta en c&oacute;mo nos comportamos y c&oacute;mo actuamos interactuando con lo que percibimos. La Navidad parece ser un ur&oacute;boro infinito que <em>hackea</em> nuestro estado mental.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es una época plagada de miedos. La tristeza ante la ausencia, las expectativas o la incertidumbre con respecto al futuro y la soledad también son protagonistas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta es una &eacute;poca muy vinculada a las exigencias desmedidas y al perfeccionismo: existe la creencia de que es un tiempo para compartir en familia, sin embargo vivimos estas semanas como un sesgo confirmatorio que se vuelve imperativo. Se nos ense&ntilde;a que debemos disfrutar de manera especial, tenemos una lista mental de normas r&iacute;gidas sobre c&oacute;mo deber&iacute;amos actuar tanto nosotros como los dem&aacute;s y quienes no siguen esas normas, por decisi&oacute;n o imperativo, son molestia o lidian con una culpabilidad desbocada.
    </p><p class="article-text">
        La teor&iacute;a de la tr&iacute;ada cognitiva, elaborada por el psiquiatra estadounidense Aaron Beck, plantea un modelo explicativo sobre los estados depresivos. Seg&uacute;n esta teor&iacute;a existen esquemas mentales que filtran lo que ocurre a nuestro alrededor y adaptan los est&iacute;mulos del ambiente a esas representaciones o esquemas mentales. Esta tr&iacute;ada cognitiva negativa est&aacute; formada por tres patrones cognitivos distintos: una visi&oacute;n negativa de nosotros mismos, del mundo y del futuro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Según un estudio sobre comportamiento social y personalidad donde se evaluó la percepción de la Navidad entre pacientes de urgencias psiquiátricas, para un 40% de los encuestados la soledad fue el estresor más común durante la temporada navideña</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La soledad y los sentimientos de vac&iacute;o pueden llegar a decir de nosotros que somos defectuosos e inadecuados, percibiendo nuestra experiencia de forma negativa y considerando que &ldquo;el mundo nos exige demasiado y no tiene en cuenta nuestro sufrimiento&rdquo;, que finalmente nada cambiar&aacute;. Las expectativas sobre el futuro no ser&aacute;n optimistas y las dificultades perdurar&aacute;n fallando perpetuamente sobre lo que nos propongamos.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, un paciente manifestaba en consulta su queja sobre el esfuerzo que deposita en sus posibilidades y c&oacute;mo la sociedad te penaliza si no lo das todo. La imposibilidad de renunciar como ant&iacute;doto ante el fracaso. Si renunci&aacute;s no conseguir&aacute;s lo que te propon&eacute;s, si no disfrut&aacute;s la Navidad, sos un perdedor. Si est&aacute;s solo, un fracasado. Esta &eacute;poca es especialmente cruel con nuestra proyecci&oacute;n al futuro. Vivimos estos d&iacute;as como un tiempo de cambio, de transici&oacute;n hacia algo mejor. &ldquo;Juntos, podemos&rdquo;, parece que nos dice la Navidad, record&aacute;ndonos al &ldquo;saldremos mejores&rdquo; pand&eacute;mico, o al meritocr&aacute;tico &ldquo;querer es poder&rdquo;.
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                Abby Elliott, &#039;The Bear&#039; (FX).                            </span>
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        El miedo al futuro reside en el presente. En una &eacute;poca de falso optimismo como es esta, cuando vemos que no confluimos con lo que se espera de ella, se abre fuego hacia esa tr&iacute;ada que afecta directamente a la percepci&oacute;n de nuestra identidad haciendo tambalear el sentido de la vida. Aqu&iacute; la soledad es sin&oacute;nimo para muchas personas de miedo al futuro. Un bloqueo que activa una par&aacute;lisis que se transforma en la sensaci&oacute;n de estar viviendo en un estado de pausa perpetua postergando toda decisi&oacute;n y anestesiando al individuo en su propia soledad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta época es especialmente cruel con nuestra proyección al futuro. La vivimos como una transición hacia algo mejor. &#039;Juntos, podemos&#039;, parece que nos dice la Navidad, recordándonos al &#039;saldremos mejores&#039; pandémico, o al meritocrático &#039;querer es poder&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque las vacaciones pueden aumentar los niveles de estr&eacute;s, tambi&eacute;n pueden ser una oportunidad. La ciencia nos dice que reservar tiempo para fortalecer nuestras relaciones y participar en tradiciones puede beneficiar nuestro bienestar f&iacute;sico, mental, lo que puede prepararnos para manejar mejor el estr&eacute;s durante todo el a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La Navidad, como cualquier otra, es una &eacute;poca para compartir y cuidar, donde la ilusi&oacute;n y la esperanza juegan un papel fundamental, pero tambi&eacute;n son d&iacute;as donde la soledad golpea dos veces haciendo de este periodo un factor de riesgo para nuestra salud (mental). Existen estudios que alertan del riesgo de la soledad equipar&aacute;ndola con fumar 15 cigarrillos al d&iacute;a, y que vinculan la soledad y el aislamiento social a una mayor morbilidad. Si las pol&iacute;ticas actuales abogan por suprimir el tabaco de los espacios p&uacute;blicos, tambi&eacute;n deber&iacute;amos plantearnos c&oacute;mo combatir la soledad en Navidad. Porque la Navidad tambi&eacute;n llega a la consulta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Garnelo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/navidad-idealizada-soledad-golpea-veces-fechas_129_10791123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Dec 2023 03:11:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra la Navidad idealizada: por qué la soledad golpea dos veces en estas fechas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navidad,estrés,Soledad,terapia,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Para saber cómo es la soledad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/soledad_129_10578387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4721ced4-2282-4fce-8e55-ded8622d7d64_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para saber cómo es la soledad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vida en sí no es ni buena ni mala, simplemente es. La vida social, en cambio, puede ser una fuente incesante de frustraciones. </p></div><p class="article-text">
        Siempre me impactaron las personas que saben c&oacute;mo estar solas. Hay algo en ese tipo de esp&iacute;ritu que me parece central para tener una buena vida. En ingl&eacute;s hay dos palabras para definir la soledad, una es <em>solitude</em>, que es la soledad deseada, y otra <em>loneliness</em>, que es la soledad que encierra, que no se desea y que aparta y a&iacute;sla.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para tener una soledad deseada, hay que llevarse bien con uno mismo, saber disfrutar incluso del aburrimiento, que puede ser un momento especial, como propon&iacute;a <strong>Mart&iacute;n Heidegger</strong>, en el que sentimos &ldquo;el peso del ser&rdquo;. Cuando era chico padec&iacute; muchos momentos de aburrimiento y s&eacute; que sal&iacute; de ellos potenciado: algo se me revelaba ah&iacute; que me daba cierta capacidad de frustraci&oacute;n para afrontar la vida. La vida en s&iacute; no es ni buena ni mala, simplemente es. La vida social, en cambio, puede ser una fuente incesante de frustraciones y cuanto m&aacute;s capacidad tengas de sobrellevarlas m&aacute;s feliz vas a ser.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pod&eacute;s alcanzar la iluminaci&oacute;n estando solo o estando entre la gente. Los libros siempre me parecieron instrumentos para estar entre la gente. Y los logros colectivos me parecen m&aacute;s potentes que los logros individuales. De mi recuerdo del f&uacute;tbol, una cosa que todav&iacute;a puedo valorar de esa pr&aacute;ctica -como hincha, espectador- es que el logro lo ten&iacute;an los otros -los jugadores- y la alegr&iacute;a la compart&iacute;a con la gente que estaba a mi lado.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Borges, ir&oacute;nicamente, le puso de t&iacute;tulo a un libro de ensayos, <em>Historia de la eternidad</em>, justo lo que no se puede historizar porque no termina nunca. Pero hay un libro que acaba de salir en castellano que se llama <em>Una historia de la soledad</em>, de <strong>David Vincent</strong>. La soledad es algo muy real. Y Vincent se encarga en este libro ameno y muy bien datado, de dar cuenta de su trayecto hist&oacute;rico, sobre todo en la cultura inglesa. &iquest;La soledad es una epidemia de nuestra &eacute;poca? &iexcl;Cu&aacute;ndo y de qu&eacute; manera comenz&oacute; el deseo de desconectarse del mundo? &iquest;Vivir en la era digital ampl&iacute;a nuestra sociabilidad o nos deja cada vez m&aacute;s solos? Son algunas de las preguntas que se hace el autor.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El miedo de vivir es un camino que conduce a la soledad no deseada. Yo encuentro algo de eso en la matriz del budismo, que es un sincretismo del hindu&iacute;smo, una religi&oacute;n m&aacute;s antigua. Identificar el placer con el dolor y tener que tom&aacute;rselas lejos de la gente para, bajo la sombra del &aacute;rbol Bodhi, hallar la iluminaci&oacute;n y no tener que volver jam&aacute;s a la tierra, puede ser una manera despiadada del terror.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las personas que pueden estar a gusto solas, están capacitadas para estar bien con los demás. Y esa soledad sólo es potente si sirve para estar con la gente.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por un lado, seg&uacute;n mis investigaciones, nunca ninguna persona ha vuelto de la muerte. Es decir que, cuando morimos -otra de las cosas que pude comprobar y que tienen que aceptar los que no les gusta el spoiler-, se acaba todo. Por eso lo &uacute;nico que existe es el presente y hay que tratar de captarlo en un pu&ntilde;o con la potencia del haiku.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el libro de Vincent hay un largo cap&iacute;tulo sobre los poetas rom&aacute;nticos ingleses, que sal&iacute;an a perderse en la naturaleza para disfrutar cada momento en soledad, con sus propios pensamientos. <strong>William Wordsworth</strong> sol&iacute;a caminar por los lagos, porque cre&iacute;a que utilizaba los pies como lo hab&iacute;an hechos los cristianos y los fil&oacute;sofos antiguos. Caminar en soledad y pensar -algo que tambi&eacute;n hac&iacute;a Heidegger en la Selva negra- es uno de los placeres m&aacute;s extraordinarios que existen. M&aacute;s que el div&aacute;n, una pr&aacute;ctica potente para el psicoan&aacute;lisis deber&iacute;a ser ir caminando junto al paciente por un bosque. Recuerdo ahora largas caminatas por la ciudad junto a algunos amigos: eran momentos inolvidables, est&aacute;bamos juntos y, tambi&eacute;n, est&aacute;bamos solos, en un movimiento tan veloz como el de la luz de giro.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Rumble Fish</em>, la pel&iacute;cula de <strong>Francis Ford Coppola</strong>, Rusty James y su hermano, El Chico de la Moto, caminan un largo trecho hablando sobre&nbsp; su vida, cruzan un puente que los conduce a la ciudad y mientras caminan tratan de entenderse, de saber qui&eacute;nes son. Yo suelo desconfiar de cualquier pensamiento que no se me haya ocurrido caminando. No es necesario recorrer un bosque, basta con ir de la cama al living. Hay un dicho que me gusta mucho y que habla de la necesidad de caminar para traccionar la angustia &ldquo;el diablo nos quiere con los pies fr&iacute;os&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no se trata de caminar por caminar. Hay toda una industria en torno de la infancia -de la infancia pudiente- que trata de que los chicos no se aburran nunca y los llenamos de cursos de todo. Tambi&eacute;n llevan mochilas inmensas al colegio: se trata de que no puedan moverse, cada nenita o nenito son su propio mito de S&iacute;sifo en el sistema educativo embrutecedor.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gentrificaci&oacute;n produce nuevas formas de soledad. Eso lo vio bien <strong>David Simon</strong> en sus series <em>The Wire</em>, <em>The Deuce</em>, <em>Show me a hero</em>. Las personas que pueden estar a gusto solas, est&aacute;n capacitadas para estar bien con los dem&aacute;s. Y esa soledad s&oacute;lo es potente si sirve para estar con la gente. La idea de viajar o moverte -si vos no est&aacute;s bien en soledad- no tiene sentido, porque como dice Montaigne en su ensayo sobre la soledad, citando a Horacio, por m&aacute;s que te alejes con el caballo m&aacute;s veloz, &ldquo;la negra inquietud va sentada tras el jinete&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabián Casas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/soledad_129_10578387.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Oct 2023 03:01:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Para saber cómo es la soledad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fabián Casas,Francis Ford Coppola,Soledad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una vivienda a cambio de convivir con tus vecinos dos horas a la semana: el experimento sueco contra la soledad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/vivienda-cambio-convivir-vecinos-horas-semana-experimento-sueco-soledad_1_9852179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46ff405d-a5dd-47d4-ad61-b20efcce5783_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una vivienda a cambio de convivir con tus vecinos dos horas a la semana: el experimento sueco contra la soledad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una empresa municipal de Suecia ofrece departamentos a personas de entre 18 y 25 años y a mayores de 70 a cambio de pasar dos horas juntos a la semana para combatir lo que algunos llaman la "epidemia de la soledad"
</p><p class="subtitle">Los largos días de las mayores que viven solas: “Me levanto y tengo miedo, ¿por qué estoy así?”
</p></div><p class="article-text">
        La soledad muchas veces se asocia con las personas mayores: ancianos que viven aislados en sus casas o que se quedan sin apenas visitas en residencias para la tercera edad. Sin embargo, en Suecia esta imagen est&aacute; empezando a cambiar para incluir tambi&eacute;n a las generaciones de adultos m&aacute;s j&oacute;venes. 
    </p><p class="article-text">
        Los datos demuestran que <a href="https://www.thelocal.se/20180412/why-do-so-many-swedes-live-alone/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los suecos tienden a vivir de una forma m&aacute;s independiente e individualista que en otros pa&iacute;ses europeos</a>. En el pa&iacute;s escandinavo, la edad m&aacute;s com&uacute;n para independizarse es entre los 18 y los 19 a&ntilde;os, y la mayor&iacute;a de ellos no pasa a vivir a un departamento compartido o una residencia para estudiantes, sino que lo hacen solos. De la misma forma, gracias a los servicios sociales y a las extensas ayudas municipales, <a href="https://www.dialog-health.com/gan-study-tour-sweden-2020" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mayor&iacute;a de personas mayores con un grado de dependencia opta por permanecer viviendo solas en sus hogares</a> en vez de trasladarse a residencias o casas de familiares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una encuesta de la Autoridad de Estad&iacute;stica Sueca hecha en 2020 se&ntilde;ala que los j&oacute;venes entre los 16 y 29 a&ntilde;os fueron <a href="https://www.scb.se/hitta-statistik/statistik-efter-amne/levnadsforhallanden/levnadsforhallanden/undersokningarna-av-levnadsforhallanden-ulf-silc/pong/statistiknyhet/undersokningarna-av-levnadsforhallanden-ulfsilc-2020/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el segundo grupo de poblaci&oacute;n que m&aacute;s solo se hab&iacute;a sentido durante la pandemia</a>, por detr&aacute;s de los jubilados. A pesar de las redes sociales, internet y una vida aparentemente con m&aacute;s actividad social, los estudios revelan que casi <a href="https://www.wsp.com/sv-se/nyheter/2019/sex-av-tio-svenskar-kanner-sig-ensamma" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">8 de cada 10 j&oacute;venes suecos a menudo se sienten solos</a>. Esto llev&oacute; a medios como el <em>Dagens Nyheter</em>, el mayor peri&oacute;dico del pa&iacute;s, a cuestionarse la posibilidad de que la soledad pueda calificarse como <a href="https://www.dn.se/nyheter/sverige/ar-ensamheten-bland-unga-vuxna-en-ny-epidemi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;una nueva epidemia&rdquo;</a> entre los j&oacute;venes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Seg&uacute;n las autoridades sanitarias, el aislamiento social y la soledad autopercibida comportan riesgos f&iacute;sicos para la salud, ya que incrementan las posibilidades de sufrir estr&eacute;s cr&oacute;nico, depresi&oacute;n, deterioros cognitivos y aumento de los dolores f&iacute;sicos, entre otras patolog&iacute;as.</strong> Adem&aacute;s, en un pa&iacute;s donde m&aacute;s de la mitad de los hogares est&aacute;n habitados &uacute;nicamente por una persona, vivir en solitario no representa &uacute;nicamente un mayor riesgo para la salud f&iacute;sica y mental, sino que incrementa los problemas de acceso y la falta de viviendas en las ciudades.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El experimento de convivencia</h3><p class="article-text">
        <strong>Para contrarrestar la soledad y promover la cohesi&oacute;n social e interacci&oacute;n entre vecinos, en la ciudad de Helsingborg empez&oacute; a finales de 2019 un experimento de convivencia multigeneracional que hoy representa un ejemplo de &eacute;xito en todo el pa&iacute;s</strong>. El proyecto de viviendas se llama <a href="https://www.helsingborgshem.se/sok-ledigt/boendeformer/sallbo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">S&auml;llbo, que viene de la uni&oacute;n de las palabras compa&ntilde;erismo (</a><a href="https://www.helsingborgshem.se/sok-ledigt/boendeformer/sallbo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>s&auml;llskap</em></a><a href="https://www.helsingborgshem.se/sok-ledigt/boendeformer/sallbo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">) y vivir (</a><a href="https://www.helsingborgshem.se/sok-ledigt/boendeformer/sallbo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>bo</em></a><a href="https://www.helsingborgshem.se/sok-ledigt/boendeformer/sallbo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">) en sueco</a>. El nombre resume los objetivos de esta iniciativa, llevada a cabo por una empresa municipal que ofrece 51 viviendas en alquiler entre 400 y 500 euros para personas mayores de 70 a&ntilde;os y para j&oacute;venes de entre 18 y 25 a&ntilde;os, pero con<strong> una condici&oacute;n en el contrato: que pasen dos horas a la semana conviviendo juntos con sus vecinos</strong>.&nbsp;El experimento termin&oacute; con &eacute;xito el pasado 31 de diciembre y los contratos de alquiler pasaron a ser &ldquo;permanentes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por fuera, el edifico marr&oacute;n de viviendas rehabilitadas no llama precisamente la atenci&oacute;n en esta ciudad portuaria del sur de Suecia, pero por dentro cuenta con extensas zonas comunes como un gimnasio, una biblioteca, sala de juegos de mesa y de videojuegos, y una cocina compartida en cada planta con espacio para celebrar cenas y encuentros. 
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                Exterior del edificio de Sällbo.                            </span>
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        &ldquo;Cada departamento es completamente independiente, con su propia cocina y habitaciones, pero el edificio est&aacute; pensado para fomentar la sociabilidad entre los residentes&rdquo;, dice Dragana Curovic, responsable e impulsora del proyecto. Adem&aacute;s, entre los vecinos se organizan actividades, talleres y salidas, pero Curovic puntualiza que &ldquo;los residentes pueden socializar como quieran, no esperamos nada, cada uno se tiene que sentir a gusto y bien a su manera&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando el proyecto se puso en marcha, en pocas horas llegaron m&aacute;s de 300 solicitudes. Se hicieron entrevistas personales para conseguir una comunidad de vecinos heterog&eacute;nea en edades, personalidades, intereses, valores, formaci&oacute;n profesional y educativa y tambi&eacute;n en or&iacute;genes familiares. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestra experiencia nos dec&iacute;a que las diferencias ayudan a hacer la convivencia m&aacute;s interesante, y la verdad es que estamos orgullosos de la diversidad entre los residentes y que la convivencia haya funcionado&rdquo;, dice Curovic. Actualmente, 31 apartamentos est&aacute;n destinados a personas mayores y los 20 restantes, a j&oacute;venes.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Acogida de menores refugiados</h3><p class="article-text">
        Desde el inicio del proyecto, la iniciativa se fue transformando y adaptando a las necesidades del municipio. Lo que empez&oacute; con la intenci&oacute;n de ser un hogar seguro para personas mayores, se convirti&oacute; en 2015 en una casa de acogida para refugiados menores no acompa&ntilde;ados que llegaron a Helsingborg durante la llamada &ldquo;crisis de los refugiados&rdquo; en Europa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De repente, en un barrio muy homog&eacute;neo ten&iacute;amos a 100 j&oacute;venes viviendo en la misma zona, que hablaban otra lengua, con un conocimiento muy m&iacute;nimo de la cultura sueca, y muchos de ellos traumatizados tras haber escapado desde sus pa&iacute;ses. No tuvimos problemas de convivencia, pero empez&oacute; a crecer el sentimiento de que necesit&aacute;bamos integrar a estos j&oacute;venes&rdquo;, dice Curovic. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al mismo tiempo, ten&iacute;amos a una poblaci&oacute;n mayor que se sent&iacute;a tambi&eacute;n excluida de la sociedad por estar sola, y pensamos: las personas mayores pueden ayudar en el proceso de integraci&oacute;n de estos j&oacute;venes y pueden ayudarse mutuamente y ense&ntilde;arse muchas cosas&rdquo;. A la ecuaci&oacute;n de convivencia se decidi&oacute; a&ntilde;adirle tambi&eacute;n j&oacute;venes nacidos y criados en Suecia, perfectamente integrados y establecidos, pero que las estad&iacute;sticas y los estudios mostraban que tambi&eacute;n necesitaban compa&ntilde;&iacute;a para vivir.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Nunca te sientes solo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio no fuimos tan ingenuos de pensar en que solo por reunir a los vecinos empezar&iacute;an a convivir. Sin embargo, el &eacute;xito de S&auml;llbo no se explica sin la respuesta que tuvieron los residentes durante la pandemia, definitivamente esto ayud&oacute; a fortalecer los v&iacute;nculos entre vecinos&rdquo;, dice Curovic. 
    </p><p class="article-text">
        Manfred Bacharach, de 73 a&ntilde;os, lo corrobora: &ldquo;Fue un golpe de suerte para nosotros, est&aacute;bamos forzados a estar en casa, muchos de nosotros tenemos nietos, pero no los pudimos ver, as&iacute; que nos conocimos entre los vecinos&rdquo;. Bacharach fue de los primeros residentes en entrar a vivir a S&auml;llbo. &ldquo;Si te sientes solo esto es perfecto para ti, nadie te obliga a hacer nada, si quiero estar solo estoy en mi piso, y si no, s&eacute; que puedo bajar a la entrada y hablar con alguien 10 minutos y preguntar c&oacute;mo ha ido el d&iacute;a. Nunca te sientes solo&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Reconforta pensar que si necesitas algo o quieres charlar, puedes ir a ver a tu vecino, esto nunca lo har&iacute;a en mi anterior apartamento&rdquo;, dice Isak Kauppinen (24 a&ntilde;os). &ldquo;Cuando eres un joven adulto puedes tener muchas dudas y yo puedo ayudar a personas mayores si necesitan algo. Ellos nos ayudan a crecer y nosotros los ayudamos a adaptarse a los nuevos tiempos&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        En pocos a&ntilde;os el proyecto levant&oacute; la curiosidad de los medios de comunicaci&oacute;n en Suecia y de acad&eacute;micos de todo el mundo que visitan esta comunidad de vecinos de Helsingborg. &ldquo;Cuando me preguntan sobre c&oacute;mo es mi experiencia viviendo en S&auml;llbo siempre digo que ya olvid&eacute; c&oacute;mo es vivir en un lugar normal, ya doy por sentado que todo el mundo tiene una buena relaci&oacute;n con sus vecinos&rdquo;, dice Isak. Y Manfred a&ntilde;ade: &ldquo;Tener personas a tu alrededor es muy importante para tu felicidad, estoy contento de estar aqu&iacute;, saber que existo para alguien m&aacute;s y que mis vecinos sepan qui&eacute;n soy&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Òscar Gelis Pons]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/vivienda-cambio-convivir-vecinos-horas-semana-experimento-sueco-soledad_1_9852179.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Jan 2023 14:08:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una vivienda a cambio de convivir con tus vecinos dos horas a la semana: el experimento sueco contra la soledad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Suecia,Soledad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cocooning: qué es y qué riesgos implica volvernos cada vez más ermitaños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/cocooning-riesgos-implica-volvernos-vez-ermitanos_1_9316406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b67ace9-37d5-4708-80f9-55aa25443dd3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cocooning: qué es y qué riesgos implica volvernos cada vez más ermitaños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde antes de la pandemia, existe una tendencia a hacer una vida cada vez más desde casa. El comercio electrónico, el entretenimiento a través de internet y las aplicaciones de citas son algunos de los ejemplos de esa predilección.</p></div><p class="article-text">
        La vida se hace <strong>cada vez m&aacute;s desde casa</strong>. Por supuesto, la pandemia de COVID-19 llev&oacute; esta afirmaci&oacute;n a otro nivel, pues el confinamiento hizo que quedarse fuera obligatorio en un primer momento y deseable despu&eacute;s. Pero la tendencia a &ldquo;quedarse en casa&rdquo; <strong>hab&iacute;a comenzado antes</strong> de los tiempos del coronavirus. Uno de los datos m&aacute;s evidentes es el constante crecimiento del comercio electr&oacute;nico. 
    </p><h3 class="article-text">Compras, entretenimiento y citas, todo desde casa</h3><p class="article-text">
        Otro dato se&ntilde;ala que es cada vez es m&aacute;s frecuente comprar en restaurantes o en el supermercado platos elaborados pero <strong>para consumirlos en casa</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n las <strong>aplicaciones de citas</strong> ofrecen un n&uacute;mero significativo. Es decir: cada vez m&aacute;s gente hace las compras -de diversa &iacute;ndole, incluidas las de ropa, art&iacute;culos tecnol&oacute;gicos y comidas de restaurante- y busca relaciones de pareja a distancia, desde casa, a trav&eacute;s de internet. Y tambi&eacute;n el entretenimiento se obtiene de esa forma, desde luego, por medio de <strong>videojuegos y plataformas de streaming</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Una tendencia cada vez mayor es <strong>salir menos y hacer de nuestra casa nuestra fortaleza</strong>. Algo de lo que se habla mucho en los &uacute;ltimos tiempos y que se conoce con una palabra en ingl&eacute;s: &ldquo;cocooning&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El placer de quedarse en casa</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Cocoon&rdquo; significa capullo, y por eso el verbo &ldquo;cocooning&rdquo; alude a la acci&oacute;n de &ldquo;esconderse&rdquo; o &ldquo;guardarse&rdquo;. <strong>Quedarse en casa y sentirse bien all&iacute;</strong>. Preferir el sill&oacute;n, mantita y Netflix antes que salir a la calle, a un bar o a cualquier otro sitio donde hay otras personas.
    </p><p class="article-text">
        La expresi&oacute;n fue acu&ntilde;ada por la estadounidense Faith Popcorn, una especialista en marketing, buscadora de tendencias y, de alg&uacute;n modo, una visionaria: habl&oacute; del placer de quedarse en casa ya a finales de la d&eacute;cada de 1980, en un mundo muy anterior a la expansi&oacute;n de internet y de las tecnolog&iacute;as digitales que multiplicaron las posibilidades de trabajo y entretenimiento en el hogar.
    </p><p class="article-text">
        Ese placer era el resultado de aislarse para <strong>escapar del ritmo vertiginoso</strong> del mundo exterior, que pod&iacute;a representar situaciones dif&iacute;ciles, conflictivas y atemorizantes. Ante el estr&eacute;s y la ansiedad que genera ese &ldquo;fuera&rdquo;, la respuesta es quedarse &ldquo;dentro&rdquo;, en una especie de refugio donde est&aacute;n dadas las garant&iacute;as para sentirse bien.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, esta pr&aacute;ctica tambi&eacute;n se conoce con otro t&eacute;rmino en ingl&eacute;s: &lsquo;nesting&rsquo;, que significa <strong>anidar</strong>. Hacer de la propia casa el &ldquo;nido&rdquo; donde nada falte para asegurar el bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Debido a todos estos factores, desde hace tiempo, muchos expertos recomiendan estas conductas sobre todo a personas que tienen vidas muy agitadas, que incluyen numerosas actividades, un ritmo fren&eacute;tico y pocas oportunidades para parar y relajarse.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, el &ldquo;cocooning&rdquo; no tiene por qu&eacute; reducirse a actividades relacionadas con pantallas o con internet. Tambi&eacute;n <strong>leer, cocinar, tejer, dedicarse a la jardiner&iacute;a</strong> o a cualquier otra actividad manual son opciones para disfrutar en casa y alejarse del consumo continuo que a menudo parece proponer el mundo en que vivimos.
    </p><h3 class="article-text">No recomendable para todos</h3><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;son estas pr&aacute;cticas adecuadas para todo el mundo? La respuesta es: no, depende del contexto. &ldquo;El &lsquo;nesting&rsquo; es beneficioso cuando estamos <strong>desbordados y saturados</strong>. Es un recurso &uacute;til para quienes no saben estarse quietos y necesitan tener su agenda repleta de planes.
    </p><p class="article-text">
        A esas personas, les puede venir muy bien parar, descansar y <strong>tomar un respiro</strong> en casa para reflexionar acerca de esa necesidad tan grande por hacer cosas y no dar espacio a la soledad adaptativa (es decir, la capacidad de estar solas y no sentirse mal por ello).
    </p><p class="article-text">
        Pero, en otros casos, el &ldquo;nesting&rdquo; o &ldquo;cocooning&rdquo; no es lo recomendable. Sobre todo para quienes vienen de <strong>pasar alg&uacute;n tiempo &ldquo;encerrados&rdquo;</strong> (como les pas&oacute; a muchas personas durante el confinamiento o como les sucede a quienes superan un duelo) o se sienten solos.
    </p><p class="article-text">
        En los pa&iacute;ses desarrollados, la soledad no deseada (definida en t&eacute;rminos cient&iacute;ficos como la &ldquo;<strong>experiencia desagradable</strong> que tiene lugar cuando la red de relaciones sociales de un individuo es significativamente insuficiente en cantidad o calidad&rdquo;) afecta a un tercio de la poblaci&oacute;n y una de cada doce personas la sufre de forma grave.
    </p><h3 class="article-text">Los riesgos de la soledad</h3><p class="article-text">
        As&iacute; lo explican investigadores de la Universidad de Chicago dedicados a estudiar este tema. A&ntilde;aden que ese sentimiento de soledad puede ser causa de irritabilidad y depresi&oacute;n e incrementar hasta en un <strong>26% el riesgo de muerte prematura</strong>. Por ello, no dudan en calificar a la soledad como un problema de salud p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Si se tienen en cuenta estos datos, es f&aacute;cil advertir que el &ldquo;cocooning&rdquo; puede entra&ntilde;ar riesgos. Aunque puede ser beneficioso para algunas personas, para otras <strong>puede ser contraproducente</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Esa sensaci&oacute;n de &ldquo;estoy bien solo en casa&rdquo; (o &ldquo;estamos bien&rdquo;, pues esto es aplicable tambi&eacute;n para <strong>parejas o familias</strong>) podr&iacute;a conducirlas a encerrarse demasiado en su propia intimidad y, con el paso del tiempo, generar una sensaci&oacute;n de soledad con consecuencias perjudiciales para la salud.
    </p><p class="article-text">
        En esos casos, lo m&aacute;s sano ser&aacute; salir de casa, <strong>buscar planes y abrirnos al mundo</strong>, venciendo barreras mentales y emocionales que nos est&aacute;n aprisionando.
    </p><p class="article-text">
        Porque en definitiva no se trata de volvernos ermita&ntilde;os y ya no salir nunca de casa, sino de encontrar un equilibrio entre la calidez de la vida hogare&ntilde;a y el disfrute de las salidas, los espacios p&uacute;blicos y el contacto con amigos, colegas y otras personas.
    </p><p class="article-text">
        <em>C.V.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/cocooning-riesgos-implica-volvernos-vez-ermitanos_1_9316406.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Sep 2022 19:57:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cocooning: qué es y qué riesgos implica volvernos cada vez más ermitaños]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[coccooing,nesting,Soledad,encierro,vida social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soledad Pastorutti, Lali Espósito y Natalia Oreiro presentaron "Quiero todo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/soledad-pastorutti-lali-esposito-natalia-oreiro-presentaron-quiero_1_9309115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddd079ce-5573-48da-ab9b-f49261ce086f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soledad Pastorutti, Lali Espósito y Natalia Oreiro presentaron &quot;Quiero todo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El novedoso trío presentó en La Voz Argentina en sociedad una canción que compusieron junto a Marcela Morelo y desde este lunes puede verse en los canales oficiales.</p></div><p class="article-text">
        Soledad Pastorutti, Lali Esp&oacute;sito y Natalia Oreiro presentaron el tema &ldquo;Quiero todo&rdquo;, canci&oacute;n que compusieron junto a&nbsp;Marcela Morelo, quien tambi&eacute;n form&oacute; parte de la producci&oacute;n junto a Rodolfo Lugo.
    </p><p class="article-text">
        El escenario elegido para el gran estreno fue el estudio de La Voz Argentina, el certamen en el que Lali y &ldquo;La Sole&rdquo; se lucen como coaches, mientras que adem&aacute;s lanzaron el videoclip que r&aacute;pidamente se ubic&oacute; entre los m&aacute;s vistos en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, Pastorutti suma un nuevo tema a su larga lista de &eacute;xitos, ya que hace tiempo se permiti&oacute; probar con nuevos g&eacute;neros m&aacute;s all&aacute; del folklore, que forma parte de su ADN art&iacute;stico.&nbsp;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras prepara su pr&oacute;ximo disco para 2023, primero lanz&oacute; Lagrimas y Flores con Natalie P&eacute;rez,&nbsp;y luego, Yo no te pido la luna junto a MYA, el d&uacute;o conformado por Maxi Esp&iacute;ndola y Agust&iacute;n Bernasconi.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, con Quiero Todo, el tr&iacute;o que representa a la m&uacute;sica rioplatense apost&oacute; a &ldquo;una canci&oacute;n que habla de ellas mismas: de la alegr&iacute;a y la rebeld&iacute;a, la transgresi&oacute;n, la pasi&oacute;n, la lucha, el llanto y el amor que las identifica. Quiero todo, significa vivir intensamente de manera aut&eacute;ntica con honestidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Compartir es de las cosas que m&aacute;s me gusta hacer con la m&uacute;sica. Amo cantar con mis colegas. Disfruto m&aacute;s que nunca la libertad que ofrece el arte para reunirnos y compartirlo. Simplemente porque se puede, porque nos gusta, tenemos ganas y lo disfrutamos. Fue as&iacute; como naci&oacute; esta idea entre Natalia y Lali&rdquo;, manifest&oacute; La Sole.
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        Y destac&oacute; las cualidades que le gustan de Lali y Natalia: &ldquo;Son dos mujeres que admiro profundamente. Que se hicieron desde cero y desde muy chicas a fuerza de trabajo, dedicaci&oacute;n y mucho talento. &nbsp;Mujeres que me inspiran, con las que siento que tengo mucho en com&uacute;n. Todo empez&oacute; con una canci&oacute;n que est&aacute;bamos componiendo con Rodo Lugo y Marcela Morelo (otra gran artista que quiero y admiro), luego en medio de las grabaciones de La Voz Argentina el deseo de Lali y m&iacute;o de hacer algo juntas, m&aacute;s un mensaje de Instagram de Nati Oreiro despert&oacute; la idea de unir todos esos universos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con m&aacute;s de 25 a&ntilde;os de carrera, el 29 de octubre Soledad Pastorutti volver&aacute; a subirse al escenario del Movistar Arena para cumplir con una fuerte tradici&oacute;n: celebrar su cumplea&ntilde;os con el p&uacute;blico que la acompa&ntilde;a hace tanto tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La artista oriunda de Arequito promete un espect&aacute;culo que ser&aacute; una fiesta para toda la familia en la que cantar&aacute; sus grandes &eacute;xitos, acompa&ntilde;ados por impactantes visuales y una sensacional puesta de luces.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Lali, con nuevo single, shows en el Movistar Arena y el anuncio de un V&eacute;lez para 2023</strong></h3><p class="article-text">
        Luego del &eacute;xito arrollador de N5, que a&uacute;n se mantiene en el top 50 de Spotify en Argentina y Uruguay, y supera los 16 millones de views en YouTube, no quedan dudas de que este 2022 es el a&ntilde;o de Lali. Mientras contin&uacute;a girando con el Disciplina Tour por pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica y Europa, la reina del pop argentino present&oacute; su nuevo single 2 SON 3. El pr&oacute;ximo 3 y 4 de diciembre estar&aacute; en Movistar Arena, ambas funciones ya est&aacute;n SOLD OUT. Adem&aacute;s, este domingo confirm&oacute; que el 4 de marzo 2023 estar&aacute; en el estadio de V&eacute;lez.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Natalia Oreiro debuta en el prime time de Telefe con &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n es la m&aacute;scara?&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        La multifac&eacute;tica y carism&aacute;tica actriz y cantante, NATALIA OREIRO tiene un a&ntilde;o 2022 con agenda a pleno y muchos proyectos por venir.
    </p><p class="article-text">
        Estren&oacute; &ldquo;Iosi, el esp&iacute;a arrepentido&rdquo; por la se&ntilde;al Amazon Prime video y &ldquo;Santa Evita&rdquo; por la se&ntilde;al Star Plus, ambos lanzamientos a nivel mundial y con amplia repercusi&oacute;n de p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        En cine estren&oacute; &ldquo;Las Rojas&rdquo; y para el lunes 12 de septiembre se espera el estreno de &ldquo;Qui&eacute;n es La M&aacute;scara&rdquo; por Telef&eacute; que la tendr&aacute; como conductora.
    </p><p class="article-text">
        Con informaci&oacute;n de NA.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/soledad-pastorutti-lali-esposito-natalia-oreiro-presentaron-quiero_1_9309115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Sep 2022 15:44:13 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una palabra nueva para la soledad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/palabra-nueva-soledad_129_9091416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/853075a1-f0d4-4f22-aec9-d3d03890796a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una palabra nueva para la soledad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mirada estigmatizante que juzgaba a quien transcurre su vida en solitario como víctima de la fatalidad es, por fin, puesta en jaque.</p><p class="subtitle">Opinión - Notas sobre la soledad</p><p class="subtitle">Opinión por Alexandra Kohan - Cómo vivir juntos: contra el estigma de la soledad</p></div><p class="article-text">
        Entre las discusiones derivadas de lo que parece ser la consolidaci&oacute;n de una nueva hegemon&iacute;a que deje definitivamente atr&aacute;s los modos de vida relacionados, por ejemplo, a lo que se conoce como<strong> familia tradicional</strong>, una de las m&aacute;s interesantes es la que vindica la soledad como elecci&oacute;n. La mirada estigmatizante que juzgaba a quien transcurre su vida en solitario como v&iacute;ctima de la fatalidad es, por fin, puesta en jaque.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi abuela, muerta hace mucho pero siempre presente en mi sistema de referencias, le cantaba ir&oacute;nicamente a la &uacute;nica de sus hermanas que no se hab&iacute;a casado un tango que, a mis o&iacute;dos infantiles, era la cumbre de la crueldad. Dec&iacute;a: &ldquo;Pobre solterona te has quedado, sin ilusi&oacute;n, sin fe&rdquo;. Mi t&iacute;a abuela re&iacute;a picarescamente al escucharla porque la solter&iacute;a del tango, entend&iacute; despu&eacute;s, alud&iacute;a a la virginidad (la idea de ser soltero y virgen no se verifica en la pr&aacute;ctica occidental, pero pervive en cientos de cosas, en franc&eacute;s soltero se dice &ldquo;c&eacute;libe&rdquo; por citar un caso) y ella, por supuesto, no lo era.&nbsp; 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Jez Timms                            </span>
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        Adem&aacute;s de haber elegido la solter&iacute;a, la disfrutaba con la misma intensidad con que mi abuela disfrutaba de su marido, hijos y nietos. Pero ese disfrute de mi t&iacute;a abuela cargaba con el precio de dar algunas explicaciones que hoy, por suerte, s&oacute;lo se piden en &aacute;mbitos muy reducidos y desfasados o anacr&oacute;nicos. Sin embargo, ante la ganancia indudable de no tener que rendir cuentas ni ser autom&aacute;ticamente catalogado de conflictivo, incogible o cualquier otra categor&iacute;a peyorativa y aviesa, aparecen algunos contrapuntos. No hablo de los autodenominados Incel o involuntariamente c&eacute;libes cuya existencia apuntar&iacute;a a la perpetuaci&oacute;n de la connotaci&oacute;n negativa en torno a la ausencia de pareja, sino de las caracter&iacute;sticas que delinean la soledad elegida contempor&aacute;nea. La soledad de mi t&iacute;a abuela, que apenas conoci&oacute; los tel&eacute;fonos inteligentes o las computadoras y que jam&aacute;s so&ntilde;&oacute; con la construcci&oacute;n de un avatar con el cual moverse virtualmente en las redes sociales, se parec&iacute;a muy poco a la soledad de mis amistades o pares generacionales.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez, una amiga que hab&iacute;a dejado de fumar, me dijo que lo que m&aacute;s extra&ntilde;aba del cigarrillo era la compa&ntilde;&iacute;a que supon&iacute;a encenderlo en determinados momentos: &ldquo;Cuando estoy sola esperando a alguien o me pongo nerviosa por algo y no puedo hablarlo ni fumar, sufro. Por suerte lo voy reemplazando con el celular. Entro a Twitter y me olvido que estoy sola&rdquo;. El relato, me pareci&oacute;, resume en buena forma algunas cualidades de la vida solitaria de hoy, cuya condici&oacute;n m&aacute;s frecuente es estar, acaso parad&oacute;jicamente, acompa&ntilde;ado por un tel&eacute;fono e Internet. 
    </p><p class="article-text">
        Para voces cr&iacute;ticas como las del periodista espa&ntilde;ol Gonzalo L&oacute;pez Alba, que trabaja apoy&aacute;ndose en la obra de Byung Chul Han, el fil&oacute;sofo de moda, &ldquo;la comunicaci&oacute;n digital es tan r&aacute;pida, eficaz y atractiva que cada vez evitamos m&aacute;s el contacto con las personas reales y con lo real en general, alej&aacute;ndonos cada vez m&aacute;s del otro. Es as&iacute; porque despoja la comunicaci&oacute;n humana de su naturaleza visual, olfativa, t&aacute;ctil y corporal, y eso nos hace m&aacute;s narcisistas porque, mientras que la amistad es una narraci&oacute;n, los amigos de Facebook son un n&uacute;mero&rdquo;. M&aacute;s all&aacute; del debate acerca del narcicismo, tan criticado en los mismos espacios en los que se ejerce con pasi&oacute;n, la necesidad de un medio que nos conecte con otros que est&aacute;n sin estarlo y que pueden llegar a ser lo que no son, se extiende y agiganta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de escuchar tangos, mi abuela ve&iacute;a telenovelas. Una de ellas ten&iacute;a una cortina musical con una l&iacute;nea que se hizo famosa: &ldquo;Hay una l&aacute;grima sobre el tel&eacute;fono&rdquo;, una l&aacute;grima que da cuenta de la espera dolorosa de alguien que se siente solo y que, de sonar el tel&eacute;fono, dejar&aacute; de sentirse as&iacute;. 
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        Con o sin l&aacute;grimas, esa espera ante un dispositivo que tiende puentes invisibles con los dem&aacute;s, sigue vigente. Quiz&aacute;s ya no se espere una voz, sino un like o un comentario u otro equivalente virtual de una palmadita en la espalda, o un abrazo. Pero hay algo en las nuevas soledades elegidas que vulnera la idea de la soledad o, quiz&aacute;s, la transmuta en otra cosa a la que bien se le podr&iacute;a hallar un neologismo. Una &eacute;poca como la nuestra, adicta a las batallas a trav&eacute;s del lenguaje, lo pide y lo propicia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nancy Giampaolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/palabra-nueva-soledad_129_9091416.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jun 2022 04:10:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una palabra nueva para la soledad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Soledad,Familias,Vínculos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Algo más sobre la soledad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soledad_129_9013133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Algo más sobre la soledad"></p><p class="article-text">
        Leo mucho sobre la soledad, y paso much&iacute;simo tiempo sola. Desde que me dedico a escribir m&aacute;s o menos a tiempo completo, casi no veo gente durante el d&iacute;a. Casi no veo gente en situaciones laborales; solo veo gente de noche, gente que elijo. Mucha, es cierto. Veo muchos amigos, amigos viejos y nuevos, hago amigos de diversas intensidades todo el tiempo, pero desde que me levanto hasta las 8 o las 9 de la noche en general no veo a nadie. No tengo hijos, y hace poco m&aacute;s de un a&ntilde;o que tampoco tengo pareja. Cuando me separ&eacute; pens&eacute; algo que todav&iacute;a pienso: la mejor parte de vivir sola es llegar a tu casa y que no haya nadie, o m&aacute;s bien, la certeza de que no hay nadie, el no-miedo a que haya alguien que necesite otra cosa que la que vos necesit&aacute;s en ese momento, alguien que necesite silencio cuando vos necesit&aacute;s ruido o que quiera ver televisi&oacute;n cuando vos no quer&eacute;s m&aacute;s contenido de nada. Fuera de eso, no tengo nada en contra de la convivencia, ni en contra ni a favor estrictamente. Son cosas que se hacen y que cuanto m&aacute;s espacio (m&aacute;s plata) tengas m&aacute;s f&aacute;ciles son, como casi todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los textos que leo sobre la soledad en general tienen que ver con esto de tener o no tener pareja. </strong>No los leo a prop&oacute;sito, no es que sea un tema que me interese tanto. Los leo porque me los cruzo, porque creo que esta cuesti&oacute;n de la soledad entendida como un estilo de vida, como una forma distinta de habitar el mundo que la de quienes forman familias, est&aacute; bastante de moda en distintos circuitos de lectura por los que ando como lectora: la teor&iacute;a social, el ensayo personal, la ficci&oacute;n contempor&aacute;nea incluso. Libros que investigan el fen&oacute;meno de la gente que vive sola, cada vez m&aacute;s gente viviendo sola; libros como el de <strong>Vivian Gornick</strong>,<strong> </strong><em><strong>La mujer singular y la ciudad</strong></em>, que de alguna manera pintan la aventura que implica recortarse del curso natural de las cosas, ese de casarse y tener hijos, sobre todo si se es mujer y sobre todo si se pertenece, como Gornick, a la primera generaci&oacute;n de mujeres en hacerlo m&aacute;s o menos masivamente, m&aacute;s o menos abiertamente. En los cuentos de<em> Hombres sin mujeres</em> de Murakami, libro que volv&iacute; a leer a partir de la pel&iacute;cula <em><strong>Drive My Car</strong></em> (que se basa en el primero de los relatos) la soledad aparece siempre cruzada por esta idea de hombres a los que <em>les falta</em> una mujer, pero tambi&eacute;n de alguna manera vinculada con la dificultad para el encuentro genuino; algo de eso, de la idea de esa dificultad, aparece en muchos planteos sobre la vida alienada en las grandes ciudades. La gente est&aacute; sola, se dice, como un problema que hay que resolver.
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo era chica estar sola me parec&iacute;a la cosa m&aacute;s incre&iacute;ble del mundo y una de las m&aacute;s imposibles. Todav&iacute;a tengo la costumbre de leer encerrada en el ba&ntilde;o, sentada en el piso: no solamente porque vivo en un edificio extra&ntilde;&iacute;simo que solo tiene losa radiante en los ba&ntilde;os, sino porque me qued&oacute; la sensaci&oacute;n (que cualquier persona que tenga una familia grande entiende) de que es el &uacute;nico lugar en el que est&aacute;s a salvo. Desde chica tuve mi propio cuarto: ni bien mi hermana la menor fue un poco m&aacute;s grande se ve que qued&oacute; claro, en mi casa, que la que ten&iacute;a que dormir sola era yo, privilegio de la mayor, seguramente, pero yo tambi&eacute;n era la &uacute;nica que lo quer&iacute;a. Mis hermanas se pasaban la una a la cama de la otra de chicas, a veces, cuando mi mam&aacute; dorm&iacute;a en la guardia del hospital. Yo jam&aacute;s lo hice. Solo duermo con gente con la que me acuesto. No necesito ni necesit&eacute; nunca nada parecido a eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero hac&iacute;a mucho, aunque leo sobre el tema, como dije, y pienso mucho en &eacute;l tambi&eacute;n desde que vivo completamente sola, hac&iacute;a mucho que no le&iacute;a algo sobre la metaf&iacute;sica &iacute;ntima de la soledad. Me cruc&eacute; en la poes&iacute;a completa de <strong>Philip Larkin</strong> con este poema, lo traduzco sin corregir:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Deseos</strong>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de todo esto, el deseo de estar solo:
    </p><p class="article-text">
        Aunque el cielo se oscurece de tarjetas de invitaci&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        Aunque seguimos las instrucciones impresas del sexo
    </p><p class="article-text">
        Aunque la familia se fotograf&iacute;e bajo el m&aacute;stil:
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de todo esto, el deseo de estar solo.
    </p><p class="article-text">
        Debajo de todo eso, corre el deseo del olvido:
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las tensiones ingeniosas del calendario,
    </p><p class="article-text">
        El seguro de vida, los ritos de fertilidad agendados,
    </p><p class="article-text">
        La aversi&oacute;n costosa de los ojos a la muerte:
    </p><p class="article-text">
        Debajo de todo eso, corre el deseo del olvido.
    </p><p class="article-text">
        Otros poemas de Larkin hablan de lo mismo. &ldquo;La soledad clarifica&rdquo;, dice en otro verso. Recuerdo dos cosas: primero, la vez que habl&eacute; con Vivian Gornick y le pregunt&eacute; sobre esa vida de mujer singular en la ciudad, de mujer impar, en realidad, que es como yo hubiera traducido <em>The Odd Woman and The City</em>, y me dijo que lo &uacute;nico ten&iacute;a para decirme al respecto <strong>era que sus amigas casadas a veces dudaban de sus vidas, y ella jam&aacute;s dudaba de la suya. </strong>Lo segundo: el otro d&iacute;a habl&eacute; con una mujer hermosa, aclaro que es hermosa porque siento que suma algo a la historia y al modo en que yo la recuerdo, aunque no s&eacute; bien c&oacute;mo. Habl&eacute; con una mujer profesionalmente hermosa que me dijo que extra&ntilde;aba no poder pagar internet en el celular cuando viajaba, seguir pendiente de las redes sociales cuando viajaba. Le dije que supon&iacute;a que lo que extra&ntilde;aba era la soledad, que el problema de las redes sociales es ese, no que te dejan solo, sino que no te dejan solo ni cuando deber&iacute;as estar m&aacute;s solo, dando vueltas en una ciudad en la que nadie te conoce y nadie puede verte. Recuerdo esas dos cosas y pienso otra: que en casi todos los libros y art&iacute;culos que leo sobre la soledad como problema aparece la idea de que en el fondo, lo que anhelamos es la compa&ntilde;&iacute;a permanente, estar siempre rodeados de personas que nos tranquilicen. Y que Larkin es la primera persona que leo en afirmar &mdash;porque la poes&iacute;a es como la filosof&iacute;a y como la profec&iacute;a, la poes&iacute;a no es ficci&oacute;n: lo que dice lo afirma en un sentido fuerte&mdash; lo contrario, o casi lo contrario: que detr&aacute;s de la ansiedad que nos empuja a llenar la agenda social lo que hay es un deseo incomprensible e inquebrantable de que el mundo se olvide de una.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/soledad_129_9013133.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 May 2022 03:03:07 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soledad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/soledad_129_8941797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f3dddd3-1b53-4714-ba7f-0a48cb25abad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soledad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En febrero el gobierno de Japón creó el Ministerio de la Soledad, pero el problema no es exclusivo de ese país. "La soledad nos está devorando y va a ser muy difícil conseguir ponerle coto porque, aunque decimos que nos gustaría estar acompañados, el desarrollo psico-social contemporáneo también nos ha entrenado a querernos y mimarnos tanto a nosotros mismos", dice la autora en esta columna.</p></div><p class="article-text">
        El febrero pasado el gobierno de Jap&oacute;n decidi&oacute; crear un <strong>Ministerio de la Soledad</strong>, ya que la cifra de suicidios hab&iacute;a aumentado en 750 anuales. En 2020 fueron 21.000 las personas que se quitaron la vida, muchos de ellos j&oacute;venes, y tambi&eacute;n muchas mujeres. Al parecer la principal causa de esos suicidios fue la soledad, obviamente la &ldquo;soledad no deseada&rdquo;, como se la llama ahora en un alarde de falta de imaginaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El problema de la soledad, por desgracia, no es exclusivamente japon&eacute;s. Ya en 2018 en el Reino Unido se cre&oacute; una Secretar&iacute;a de Estado de la Soledad, despu&eacute;s de que las encuestas dejaran claro que cientos de miles de brit&aacute;nicos pasaban hasta cuatro semanas sin hablar con nadie y esa soledad redundaba en depresiones y, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, suicidios.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a tenemos la sensaci&oacute;n de que la cosa no es tan grave, a pesar de los 3.941 suicidios que se registraron en 2020, porque en nuestra sociedad es normal pegar la hebra con unos y con otros en cuanto salimos de casa para desayunar en un bar o ver un partido de f&uacute;tbol en compa&ntilde;&iacute;a o mientras esperamos a que nos atiendan en un centro de salud. Sin embargo, aunque siempre resulta agradable cruzar un par de palabras con cualquier desconocido simp&aacute;tico, no soluciona el problema de no tener a quien contarle nuestras penas y preocupaciones, ni tener con quien compartir nuestros &eacute;xitos y alegr&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es muy doloroso levantarse y acostarse sin haber tomado a alguien de la mano, sin haber dado o recibido un beso, sin que nadie nos rasque ese punto en la espalda que tanto nos cuesta alcanzar, sin que nadie nos diga lo estupendo que nos ha salido el arroz, o nos lleve la contraria o nos regale una flor o nos tome un poco el pelo o nos diga que no hay que preocuparse, que todo se arreglar&aacute;, y nos pase la mano por la mejilla y nos abrace.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Es tan importante que nos abracen! &iexcl;Es tan importante tener a quien abrazar!
    </p><p class="article-text">
        Cada vez hay m&aacute;s personas que viven solas, sobre todo mujeres, y, aunque en algunos casos es una soledad elegida, en la mayor parte de ellos se trata de una soledad impuesta por las circunstancias. Unas se han quedado viudas, otras se han separado de sus parejas porque la convivencia ya no era soportable, otras no han encontrado a nadie con quien pudieran imaginarse compartiendo su vida. Muchas de ellas han alcanzado una edad en la que ya hasta sus amigas de siempre han ido muriendo y su salud se ha deteriorado tanto que ya no pueden salir y relacionarse.
    </p><p class="article-text">
        Suele decirse que los hombres sufren menos de soledad porque, en general, siempre encuentran a alguien con quien casarse, pero tambi&eacute;n hay hombres que est&aacute;n solos porque no quieren casarse con quien sea, simplemente para tener compa&ntilde;&iacute;a, hombres sensibles e inteligentes, de todas las edades, que no ven a una mujer como alguien con quien meterse en la cama o una cocinera sin sueldo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras todas esas personas pueden a&uacute;n valerse, al menos suelen tener un c&iacute;rculo de amistades con las que viajar, ir al cine, salir de paseo o tomar un caf&eacute;. Muchas tienen tambi&eacute;n hijos y nietos que van a verlas regularmente, las ayudan a resolver los problemas cotidianos y las mantienen al d&iacute;a del desarrollo del mundo. Pero en cuanto esas personas, tanto hombres como mujeres, llegan a una edad en la que ya no pueden hacer una vida social plena, o se retiran -m&aacute;s o menos voluntariamente- a una residencia de ancianos, la situaci&oacute;n se vuelve tr&aacute;gica. <strong>Seg&uacute;n las estad&iacute;sticas, el 27% de los habitantes de este tipo de residencias, no reciben nunca la visita de un familiar o un amigo. </strong>Su contacto social se reduce a las personas que trabajan all&iacute; y que, por mucho empe&ntilde;o que pongan, no pueden sustituir a las relaciones emocionales que se tienen con hijos o amigos &iacute;ntimos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la soledad no es &uacute;nicamente un problema de viejos y ancianos. Tenemos una incre&iacute;ble cantidad de preadolescentes, adolescentes y j&oacute;venes que se sienten solos hasta el punto de intentar suicidarse y algunas veces conseguirlo. Cada vez hay menos relaciones reales, cara a cara, y m&aacute;s relaciones virtuales. Adem&aacute;s, muchas ni siquiera por videoconferencia, donde al menos una puede ver a su interlocutor, sino por escrito o por medio de avatares que representan a quien habla (o lucha, o interact&uacute;a del modo que sea), pero no nos permiten saber qu&eacute; aspecto tiene en el mundo real.
    </p><p class="article-text">
        La soledad nos est&aacute; devorando y va a ser muy dif&iacute;cil conseguir ponerle coto porque, aunque decimos que nos gustar&iacute;a estar acompa&ntilde;ados, el desarrollo psico-social contempor&aacute;neo tambi&eacute;n nos ha entrenado a querernos y mimarnos tanto a nosotros mismos que todo lo que no sea hacer exactamente lo que nos apetece y cuando nos apetece nos parece una constricci&oacute;n insoportable. Mientras somos j&oacute;venes y mandamos sobre nuestra vida y nuestras decisiones (es decir, ni menores de edad ni ancianos) no queremos plegarnos a otras voluntades, ni llegar a acuerdos con otras personas porque no queremos renunciar a nuestros propios deseos, porque nos han ense&ntilde;ado (en las &uacute;ltimas dos o tres d&eacute;cadas) a que nadie tiene por qu&eacute; ceder en nada. Yo llevo tiempo leyendo la secci&oacute;n de consultorio de varias revistas de distintos pa&iacute;ses y los consejos siempre son &ldquo;t&uacute; eres lo m&aacute;s importante&rdquo;, &ldquo;m&iacute;mate&rdquo;, &ldquo;qui&eacute;rete mucho&rdquo;, &ldquo;no tienes por qu&eacute; ir a comer a casa de tus suegros los domingos si no te apetece; no es deber tuyo sino, en todo caso, de tu pareja&rdquo;, &ldquo;los hermanos lo son por casualidad; si no quieres relacionarte con ellos, tienes todo el derecho de no hacerlo&rdquo;, &ldquo;las vacaciones son para disfrutar. Si tu pareja quiere ir a un sitio y t&uacute; a otro, no hace falta que vay&aacute;is juntos. Luego tendr&eacute;is mucho m&aacute;s que contaros si viaj&aacute;is por separado.&rdquo; Cosas as&iacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La soledad nos está devorando y va a ser muy difícil conseguir ponerle coto porque, aunque decimos que nos gustaría estar acompañados, el desarrollo psico-social contemporáneo también nos ha entrenado a querernos y mimarnos tanto a nosotros mismos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Resulta curioso que luego nos extra&ntilde;e habernos quedado solos, cuando hemos ido rompiendo los v&iacute;nculos con la familia, o con amigos porque alguna que otra vez quieren algo de nosotros; cuando hemos decidido voluntariamente no tener hijos porque &ldquo;te destrozan la vida con sus exigencias de tiempo, dinero y energ&iacute;a&rdquo; (no me refiero aqu&iacute; a las personas que han tenido problemas de salud o que, por cuestiones econ&oacute;micas no pueden permitirse tenerlos, o por cuestiones &eacute;ticas han decidido no hacerlo. De esto hablar&eacute; en otra ocasi&oacute;n), cuando, por miedo, no se sabe bien a qu&eacute;, no hemos aceptado comprometernos con alguien para lo bueno y para lo malo. S&eacute; que suena reduccionista, que hay muchos m&aacute;s casos, y causas y or&iacute;genes para esta terrible soledad que se va extendiendo por nuestras sociedades modernas y que hace que aumente el riesgo de enfermedades cardiovasculares casi en un 30% y que se doble el riesgo de contraer Alzheimer. Estas l&iacute;neas no tienen m&aacute;s pretensi&oacute;n que encender una peque&ntilde;a linterna y dirigirla hacia un problema que afecta a muchos de nosotros y que cada vez afecta a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No puedo dar soluciones, por desgracia, pero s&iacute; quiero sugerir que seamos m&aacute;s amables unos con otros, que estemos m&aacute;s dispuestos a transigir, que no nos olvidemos de que los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes necesitan contacto humano, no solo virtual, igual que los mayores; que los ancianos necesitan tambi&eacute;n que los abracen y tener alguien a quien contarle sus angustias, que las personas que viven solas, por muy bien que est&eacute;n, pueden llegar a sentir que la soledad es una losa que los aplasta cada vez que se van solas a la cama y se levantan solas y desayunan solas. Me atrevo a sugerir que nos abracemos m&aacute;s, que nos toquemos m&aacute;s (y no hablo de sexo), que charlemos m&aacute;s con conocidos y desconocidos, que volvamos a relacionarnos con personas de varias generaciones, no solo de la nuestra. As&iacute; es como en el pasado conseguimos progresar y desarrollarnos como sociedades, hasta el momento presente en el que, cuando hay una familia de cuatro en una mesa, cada uno est&aacute; concentrado en su m&oacute;vil, envidiando lo que ve a trav&eacute;s de la pantalla, sin valorar lo que podr&iacute;a tener all&iacute; mismo, al alcance de la mano.
    </p><p class="article-text">
        <em>EB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elia Barceló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/soledad_129_8941797.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Apr 2022 10:46:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Soledad,Soledad no deseada]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soledad no deseada: comienza en Europa el primer estudio sobre estar solo y vulnerable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/soledad-no-deseada-comienza-europa-primer-estudio-vulnerable_1_8941755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/726f8080-8eb2-42a5-bfba-aa1a55ed6895_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soledad no deseada: comienza en Europa el primer estudio sobre estar solo y vulnerable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Cátedra Cruz Roja Sevilla en Estudios sobre Soledad no Deseada es la primera de este tema en Europa y arranca el trabajo de campo del primer proyecto para conocer principalmente las necesidades de las personas mayores.</p></div><p class="article-text">
        Una c&aacute;tedra para combatir la soledad no deseada tiene sentido pero nadie en Europa hab&iacute;a ca&iacute;do en la cuenta, al menos hasta donde tiene conocimiento el profesor del Departamento de Sociolog&iacute;a de la <a href="https://www.upo.es/portal/impe/web/portada/index.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Universidad Pablo de Olavide (UPO)</a> Juan Manuel Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez, director de la C&aacute;tedra Cruz Roja Sevilla en Estudios sobre Soledad no Deseada. La c&aacute;tedra, ideada para combatir uno de los principales problemas de salud p&uacute;blica de este siglo y que se vio acentuado <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sentimiento-soledad-duplicado-ue-inicio-pandemia_1_8169907.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">durante la pandemia de Covid-19</a> y su consecuencia social m&aacute;s conocida, derivada del novedoso confinamiento, comienza el 25 de abril el trabajo de campo en el Distrito Macarena de la ciudad de Sevilla, elegido como centro de operaciones del primer gran proyecto de colaboraci&oacute;n en el marco de esta c&aacute;tedra. &iquest;El objetivo? Caracterizar los hogares en situaci&oacute;n de vulnerabilidad y aislamiento social y en riesgo de soledad no deseada para poder intervenir, prevenir, aliviar y proponer soluciones.
    </p><p class="article-text">
        Porque hay muchas tipos de soledad. &ldquo;Hay emocional, social, institucional... A veces nos sentimos solos porque no tenemos redes sociales o tambi&eacute;n porque nos sentimos desatendidos por el Estado&rdquo;, explica el profesor, que alude a la sensaci&oacute;n de una persona con movilidad reducida cuando se topa con un desperfecto en la acera que impide su paso y nota &ldquo;el olvido por parte de la administraci&oacute;n&rdquo;. Es otro tipo de soledad, no tan simb&oacute;lica como aquella descubierta al no poder salir de casa al encuentro f&iacute;sico con otros pero que tambi&eacute;n puede hacer mella en la salud mental de la persona, otro de los tristes reconocimientos que nos ha ido dejando el coronavirus a su paso.
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez explica a <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">elDiario.es Andaluc&iacute;a</a> que una c&aacute;tedra es el &ldquo;instrumento&rdquo; del que se sirve la Universidad para establecer relaciones entre la academia y la sociedad, reconociendo que a veces a la instituci&oacute;n en general se le ha achacado &ldquo;no salir a la calle&rdquo; y estar desconectada de la realidad. Merced a acuerdos como el que ha dado vida a la c&aacute;tedra que dirige se posibilita la &ldquo;transferencia de conocimientos&rdquo; desde el &aacute;mbito universitario a la realidad social, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Salir del despacho y conectar con esa realidad es precisamente lo que se har&aacute; a partir de esta semana con cuestionarios y entrevistas personales de unos quince minutos a personas mayores de 55 a&ntilde;os &ldquo;para conocer verdaderamente la prevalencia de esa soledad no deseada y observar sus necesidades&rdquo;, a fin de que &ldquo;los programas de atenci&oacute;n de Cruz Roja Sevilla sean lo m&aacute;s certeros posibles&rdquo; a la hora de mejorar su calidad de vida. Otra cuesti&oacute;n relevante del programa es la puesta en marcha de actividades de formaci&oacute;n y divulgaci&oacute;n para que, por un lado, la sociedad sea consciente de la problem&aacute;tica de la soledad no deseada y, por otro, los profesionales tengan recursos para poder actuar con rigor y que sea lo m&aacute;s beneficioso posible para las personas y familias afectadas.
    </p><h3 class="article-text">Mayores en riesgo de aislamiento social</h3><p class="article-text">
        Este proyecto piloto, denominado as&iacute; porque servir&aacute; para analizar c&oacute;mo funcionar&iacute;a el dise&ntilde;o de la investigaci&oacute;n y poder extenderlo a otros distritos, se llevar&aacute; a cabo en una zona de Sevilla que tiene algunas particularidades, detalla el profesor, que comenta que el diagn&oacute;stico general del Distrito Macarena y el 'mapeo' de otros lugares ya est&aacute; desarrollado. En sus aproximadamente cuatro kil&oacute;metros cuadrados hay una poblaci&oacute;n &ldquo;muy diversa&rdquo;, con &ldquo;una estructura demogr&aacute;fica envejecida que se compensa con una inmigraci&oacute;n creciente, m&aacute;s joven&rdquo;. La densidad es muy alta, adem&aacute;s, favorecida por una estructura urbana de edificios altos y muy poblados construidos en la segunda parte de la dictadura franquista, se&ntilde;ala Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez, responsable tambi&eacute;n en la UPO del grupo de investigaci&oacute;n Demograf&iacute;a e Investigaci&oacute;n Social en Salud, y que cuenta con elevada experiencia previa en estudios de investigaci&oacute;n social sobre vulnerabilidad, aislamiento y soledad de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En esa apuesta por &ldquo;observar el riesgo de vulnerabilidad&rdquo;, especialmente en los colectivos de personas mayores y de personas migrantes, entre otros, la c&aacute;tedra conf&iacute;a en establecer un diagn&oacute;stico de la prevalencia de soledad no deseada, con informaci&oacute;n &ldquo;muy sustantiva&rdquo; para que desde Cruz Roja y desde la administraci&oacute;n p&uacute;blica, se puedan hacer los programas e intervenciones necesarias para afrontar esas problem&aacute;ticas ante los perfiles de riesgo de esta nueva realidad social.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el <a href="https://www.juntadeandalucia.es/sites/default/files/2021-07/Soledad55%2B_Andalucia_Informe-junio-2020.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Estudio sobre soledad no deseada en personas de 55 y m&aacute;s a&ntilde;os en Andaluc&iacute;a</a>, elaborado por la Consejer&iacute;a de Igualdad, Pol&iacute;ticas Sociales y Conciliaci&oacute;n, y cuyo investigador principal ha sido precisamente el profesor de la UPO, el 47% de las personas andaluzas de 55 y m&aacute;s a&ntilde;os se encuentra en soledad no deseada. Aunque no todas las personas mayores que viven solas tienen por qu&eacute; sentirse solas o encontrarse en situaci&oacute;n de soledad, el sentimiento de soledad aumenta con la edad, siendo especialmente preocupante a partir de los 80 a&ntilde;os. Adem&aacute;s, un 15% se encuentra en riesgo de aislamiento social, cifras que aumentan entre los grupos de mayor edad como consecuencia de la rotura o p&eacute;rdida de la red de amistades y una menor frecuencia de los contactos, motivos por los cuales la Junta ha puesto en marcha <a href="https://www.juntadeandalucia.es/presidencia/portavoz/social/167645/RocioRuiz/PoliticasSociales/PersonasMayores/Soledadnodeseada/protocolo/acompanamiento/mesasradar" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">un programa para detectar y paliar esa soledad no deseada</a>.
    </p><p class="article-text">
        <em>JR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Ramajo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/soledad-no-deseada-comienza-europa-primer-estudio-vulnerable_1_8941755.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Apr 2022 12:23:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Soledad no deseada,Soledad,Vínculos,Covid-19]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mascotas en pandemia: "nunca antes había sentido tanta gratitud"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mascotas-pandemia-habia-sentido-gratitud_1_8674579.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/262824e8-b683-477f-b398-0e9687f8b1a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mascotas en pandemia: &quot;nunca antes había sentido tanta gratitud&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los animales nos ayudan a gestionar emociones en sociedades donde la soledad es una patología en alza. Una tendencia que el Covid-19 dejó en evidencia.</p><p class="subtitle">¿Te gusta leer en papel? - Este artículo pertenece a la primera edición de la revista que elDiarioAR regala a sus socias y socios. Si querés recibir la próxima publicación, asociate y, así también, apoyás a este proyecto periodístico.</p><p class="subtitle">Esta nota de Julieta Roffo también te puede interesar: - En una década se multiplicó por siete la adopción de galgos: dejaron de ser “herramientas” y se convirtieron en compañeros</p></div><p class="article-text">
        Escribo mientras Bamb&uacute;, mi gata, se ovilla a mis pies. La adopt&eacute; en un refugio de animales. Ah&iacute; me contaron que la hab&iacute;an encontrado en una caja de cart&oacute;n manchada de holl&iacute;n, que al parecer ella sobrevivi&oacute; al fuego y los hermanitos no. Bamb&uacute; tiene diez a&ntilde;os y desde que es mi mascota, intento ser una tenedora responsable. Cuido de comprar el alimento que me han indicado: &ldquo;senior&rdquo; y caro. Cuido que disponga de agua fresca aunque ella prefiera la del inodoro. Cuido que su calendario de vacunas est&eacute; al d&iacute;a, mientras espero mi turno para la dosis de oro. <strong>La cuido y ella, ver&aacute;n, me cuida.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mascotas en pandemia                            </span>
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        Es mayo de 2021 y, desde hace catorce meses, la Argentina est&aacute; sumida en restricciones para frenar el impacto del Coronavirus. Las reglas var&iacute;an de acuerdo a la situaci&oacute;n sanitaria de cada regi&oacute;n. Pero la diferencia respecto del a&ntilde;o pasado es que para todos y todas el virus dej&oacute; de ser una novedad. El tapabocas viene con tecnolog&iacute;a de punta o estampado en animal print. Aprendimos a leer filminas. Somos cintur&oacute;n negro en compras virtuales y sabemos que la fila para entrar en la verduler&iacute;a promedia los cuarenta minutos. Dos metros de distancia, protocolo, aerosoles, ventilaci&oacute;n cruzada. Mil cosas.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero en marzo del a&ntilde;o pasado no sab&iacute;amos nada de todo eso. Recuerdo esos primeros d&iacute;as de encierro. La gata echada al sol. Le silb&eacute;, un sonido corto y suave con el que nos comunicamos. Me mir&oacute; y le devolv&iacute; los ojos: &ldquo;Bamb&uacute;, vamos a pasar mucho tiempo juntas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora es una ma&ntilde;ana fresca, una copia de la ma&ntilde;ana de ayer y de cualquier ma&ntilde;ana en pandemia: el tiempo est&aacute; en pausa.</strong> Bamb&uacute; y yo o&iacute;mos en la radio una noticia espantosa. Juan Fueyo, un cient&iacute;fico y neur&oacute;logo espa&ntilde;ol, autor del libro <em>Viral</em>, asegur&oacute; que &ldquo;al ritmo que vamos, antes de diez a&ntilde;os vamos a tener una pandemia terrible, con cifras apocal&iacute;pticas que pueden llevarse a un porcentaje muy alto de la humanidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me cost&oacute; tragar el mordisco de tostada. Bamb&uacute;, en cambio, lami&oacute; la mermelada que hab&iacute;a quedado en el cuchillo. Lo hizo con esa delicadeza felina que convierte el asco en gracia. Yo me qued&eacute; un rato mirando la pared.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mascotas en pandemia                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Sentirse solo: una epidemia</strong></h3><p class="article-text">
        El Reino Unido inaugur&oacute;, en 2018, el Ministerio de la Soledad. Un relevamiento realizado por el Gobierno de ese pa&iacute;s justificaba la apertura: el 14% de la poblaci&oacute;n dijo &ldquo;sentirse sola&rdquo;; unas 200.000 personas confesaron no haber hablado con nadie en el &uacute;ltimo a&ntilde;o; la mitad de los mayores de 75 a&ntilde;os, el equivalente a dos millones de personas, vive sola. En tiempos de hiperconexi&oacute;n, y cuando el Covid-19 todav&iacute;a no nos hab&iacute;a condenado al Zoom, la primera ministra de entonces, Theresa May, declar&oacute;: &ldquo;La soledad es la triste realidad de la vida moderna&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En CABA, casi el 40% de los hogares son unipersonales. En uno de cada dos hay al menos una mascota. Taxis, líneas aéreas y hoteles las admiten como pasajeros.
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la Ciudad de Buenos Aires, casi el 40% de los hogares son unipersonales. La estad&iacute;stica indica que <strong>en uno de cada dos hay al menos un perro o un gato</strong>. Las mascotas no s&oacute;lo son parte de las familias tipo, ensambladas o monoparentales. Tambi&eacute;n comparten con nosotros el espacio p&uacute;blico y privado: hay caniles y bares y restaurantes pet friendly; y hay taxis, l&iacute;neas a&eacute;reas y hoteles que los admiten como pasajeros. La pandemia no detuvo las campa&ntilde;as de adopci&oacute;n ni de tenencia responsable ni las castraciones. Advertidos de su presencia, el Gobierno porte&ntilde;o cre&oacute; la Unidad de Sanidad y Tenencia Responsable de Mascotas.
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                Mascotas en pandemia                            </span>
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        La coordinadora es la veterinaria Carolina de Sande y dice: &ldquo;<strong>Los animales nos ayudan a gestionar las emociones</strong>. El efecto que producen sobre la salud f&iacute;sica y psicol&oacute;gica de las personas es impresionante. No s&oacute;lo los que acompa&ntilde;an en determinadas patolog&iacute;as, como trastorno del espectro autista o discapacidades, sino que<strong> para un adulto mayor tener un contacto cotidiano con su mascota lo socializa, le da una ocupaci&oacute;n&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo a la &uacute;ltima Encuesta Anual de Hogares, realizada en 2018, conviven en los hogares de la Ciudad unos 475.000 perros y 295.000 gatos. Pregunto a Carolina si la pandemia impuls&oacute; la adopci&oacute;n de animales dom&eacute;sticos: &ldquo;Sin dudas hay un ascenso considerable en la cantidad de adopciones. &iquest;Por qu&eacute;? La necesidad de sentirse acompa&ntilde;ados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La cadena alemana Deutsche Welle titul&oacute; en marzo de 2021: &ldquo;En pandemia, los alemanes gastan una fortuna en mascotas&rdquo;. El a&ntilde;o pasado se compraron un mill&oacute;n de animales dom&eacute;sticos y los due&ntilde;os invirtieron 5.000 millones de euros en productos para ellos. El registro indica que en la mitad de los hogares alemanes hay un animal. La mayor&iacute;a son gatos. &ldquo;Una compa&ntilde;&iacute;a y un escudo contra la soledad&rdquo;, dice la nota. Ser&iacute;a interesante tener dimensi&oacute;n de cu&aacute;nto dinero mueven las actividades econ&oacute;micas vinculadas a las mascotas pero los datos est&aacute;n dispersos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Reino Unido inauguró el Ministerio de la Soledad. Un relevamiento del Gobierno justificaba la apertura: el 14% de la población dijo “sentirse sola”.</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Hogar, territorio y especismo</strong></h3><p class="article-text">
        Todav&iacute;a no lo sab&iacute;amos pero en octubre hab&iacute;amos pasado el primer pico de contagios, al menos en el AMBA. Empezaba la primavera y aflojaban las restricciones. Bamb&uacute; y yo surfeamos esa primera ola con una mudanza. De un departamento de dos ambientes en un piso ocho en San Crist&oacute;bal a un PH con terraza en Paternal. Embal&eacute; sus cosas y las m&iacute;as, y juntas estrenamos nuestro nuevo hogar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los meses previos hab&iacute;an sido de reencuentro y nuevos rituales para nosotras. Por la ma&ntilde;ana, la encontraba tiesa bajo el marco de la puerta: con los ojos abiertos y dorados me avisaba que su plato estaba vac&iacute;o. Por la tarde, mientras yo trabajaba frente a la computadora, ella dorm&iacute;a en mi regazo. A la noche, en la faena de la cocina, Bamb&uacute; fisgoneaba desde un estante. No supe distinguir si eran costumbres viejas o surgidas en convivencia.
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                Mascotas en pandemia                            </span>
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        <strong>En la casa nueva, Bamb&uacute; hizo lo que a nosotros se nos complica: conocer a fondo y por fuera de la virtualidad a otros.</strong> Ahora tenemos dos nuevos vecinos animales no humanos: Gala y Bet&uacute;n. En su pelea por el territorio, Bamb&uacute; se torea con los dos. A Bet&uacute;n, un gato poco &aacute;gil, lo corre por la medianera. Con Gala es diferente. Hacen un freestyle que incluye sonidos guturales, zarpazos, y exhibici&oacute;n de dientes y paladares hasta que intercambian unos agudos de &oacute;pera. La batalla por el territorio termina con saltos y ca&iacute;das sobre el techo. A veces todo eso sucede de madrugada. De a poco entend&iacute; que era su juego, su forma de decir &ldquo;ac&aacute; estoy y esta es mi casa&rdquo;. Y dejo que haga.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En &ldquo;la vida de antes&rdquo; escrib&iacute; un texto sobre el avance del movimiento vegano en la Argentina. Entend&iacute; que la cuesti&oacute;n no s&oacute;lo es dejar de comer carnes o derivados de los animales, sino algo m&aacute;s potente: cruzar esa decisi&oacute;n de vida con el cambio clim&aacute;tico y el derecho animal. Para esa nota, entrevist&eacute; a activistas de la organizaci&oacute;n Voicot. Hablamos de especismo, que es discriminaci&oacute;n entre especies. Es decir, poner al hombre por encima del animal o a un perro por encima de una vaca, en t&eacute;rminos de derechos.
    </p><p class="article-text">
        Pregunt&eacute; qu&eacute; opinaban de los animales de compa&ntilde;&iacute;a, como los lazarillos. La respuesta de Magui Ascon, 19 a&ntilde;os, fue, para m&iacute;, inolvidable: &ldquo;Mis pap&aacute;s son no videntes y nunca tuvieron un lazarillo. Pueden vivir sin tener que explotar a un perro&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Vos me domestic&aacute;s?</strong></h3><p class="article-text">
        Veo en Instagram, una de nuestras ventanas al mundo, a una chica paseando a su gata. La gata lleva correa sujeta a un arn&eacute;s, as&iacute; como se pasea a los perros. Tendr&aacute; miedo de que se escape, pienso. Despu&eacute;s veo a un galgo vestido con una remera y un short, ambas prendas de humanos, pero adaptadas a la flacura t&iacute;pica de esa raza.<a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/decada-multiplico-siete-adopcion-galgos-dejaron-herramientas-convirtieron-companeros_1_8379079.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> El derrotero del galgo: de v&iacute;ctima de carreras clandestinas a esclavo de la moda, pienso. </a>Ahora veo que acaba de caer en el mail laboral la gacetilla de una cadena de pet shop(s). Pienso: hay un pet shop por cuadra y tambi&eacute;n franquicias, wow.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el Meet, otra nueva ventana al mundo, hablo con Tatiana Balbont&iacute;n Beltran. Comunicadora social y antrop&oacute;loga. Tiene 35 a&ntilde;os y es empleada en el Parque de la Biodiversidad de C&oacute;rdoba, un lugar que hasta diciembre se llam&oacute; &ldquo;zool&oacute;gico&rdquo;. Ese fue el escenario de su tesis. Durante su trabajo de campo observ&oacute; la relaci&oacute;n entre los animales y sus cuidadores. Pero no s&oacute;lo se dedic&oacute; a mirar: ella tambi&eacute;n cuid&oacute; a leones, cebras, loros, guacamayos, bueyes, avestruces... &ldquo;Yo miraba a los animales y me sent&iacute;a en la respiraci&oacute;n a trav&eacute;s de ellos, me conectaba con mi presencia y eso me conectaba con el cuerpo. Y el cuerpo dejaba de ser veh&iacute;culo. Se volv&iacute;a sensibilidad, percepci&oacute;n. Es un modo de conocer el mundo. Un modo de estar en copresencia con el otro. La relaci&oacute;n interespecies no est&aacute; tan explorada&rdquo;, dice Tatiana.
    </p><p class="article-text">
        Tatiana vive con su pareja y cinco gatos en un departamento. Le pregunto c&oacute;mo miramos a los animales dom&eacute;sticos. Y responde: &ldquo;Desde un mismo lugar. La mirada es unidireccional: animal humano domestica a animal no humano. Pero, &iquest;la mascota no puede domesticar al humano? &iquest;Ellos pueden sacar un r&eacute;dito de la relaci&oacute;n con nosotros? Si anul&aacute;s al animal, en la relaci&oacute;n no te queda m&aacute;s que la mirada humana. Entonces, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la relaci&oacute;n?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde que Bamb&uacute; y yo convivimos, no dejo vasos con l&iacute;quido en ning&uacute;n lado porque los tira. Descart&eacute; los floreros, tambi&eacute;n. Tir&eacute; sobre el sill&oacute;n una manta vieja y fea porque sufro cada vez que se afila la u&ntilde;as en el sill&oacute;n. S&eacute; qu&eacute; lugar de la cama prefiere y me ducho con la puerta abierta porque sino &ldquo;llora&rdquo;. Bueno: maulla de una manera que me pone triste. Durante la pandemia mantuve mi pr&aacute;ctica de yoga. Una vez vi a Bamb&uacute; mientras se estiraba. Hac&iacute;a adomuka, una asana tambi&eacute;n llamada &ldquo;perro boca abajo&rdquo;: las manos y los pies apoyados en el piso, la cadera elevada. El cuerpo toma la forma de un techo a dos aguas. Observ&eacute; su flexibilidad, muy parecida a la de un yogui de claustro. Me dio envidia, intent&eacute; imitarla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mascotas en pandemia                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>La gratitud</strong></h3><p class="article-text">
        Escribo y Bamb&uacute; sigue enrollada a mis pies. Duerme en una camita muy coqueta que compr&eacute; en una tienda virtual y que lleg&oacute; por mensajer&iacute;a en tiempo r&eacute;cord. Es posible que Maia Debowicz, 35 a&ntilde;os, periodista, tambi&eacute;n est&eacute; trabajando. Pero en vez de una gata debe estar acompa&ntilde;ada por alguno de los once conejos con los que vive. Seguro es She-Ra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los conejos no son mascotas tradicionales pero su tenencia es legal, como la de erizos, hurones y cobayos. ¿Cómo podemos comunicarnos con ellos? 
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Me gusta mucho estar rodeada de conejos y ver lo que hacen. Aprendo de ellos, me ayudan a salir de mi forma de hacer las cosas. Eso es fascinante&rdquo;, dice en una videollamada. As&iacute; como perros y gatos no son iguales entre s&iacute;, los conejos tampoco. Eso me explica Maia. Rocoso, por ejemplo, se pone contento cuando ella entrena boxeo: corre, brinca. Warhol roba el diario y lo muerde hasta hacer papel picado. Todos son territoriales y cada uno tiene su ba&ntilde;o. Y son apegados a los horarios: avisan si es la hora de comer o de levantarse.
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                Mascostas en pandemia                            </span>
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        Los conejos no son mascotas tradicionales pero su tenencia es legal, como la de erizos, hurones y cobayos. Quiero saber c&oacute;mo se comunica con ellos: &ldquo;&iexcl;El esfuerzo por comprender un idioma en el que no hay palabras!&rdquo;, dice Maia. Ella les habla y ellos la entienden. Como cuando alguno le avisa que tiene hambre. &ldquo;Bueno, en un ratito&rdquo;, avisa Maia y el conejito se echa a dormir hasta que registra que llena el plato de alimento. Tambi&eacute;n la &ldquo;topetean&rdquo;: son unos toquecitos con el hocico en los pies o en el brazo. O le desatan los cordones. O emiten un sonido breve, parecido al graznido. &ldquo;<strong>Ellos encuentran la manera de avisarte que algo est&aacute; pasando</strong>. <strong>Eso te obliga a ponerte en el lugar de una especie a la que no pertenec&eacute;s, lo que creo que te prepara para enfrentar la vida</strong>&rdquo;, dice Maia.
    </p><p class="article-text">
        En una tanda de nacimientos, que suelen ser numerosos, un conejito vivi&oacute; apenas un mes. Ella hizo lo posible para que resistiera, pero no result&oacute;. Maia no dice que muri&oacute;, sino que &ldquo;dej&oacute; de estar&rdquo;. Dice, tambi&eacute;n, que hay cosas o personas que pueden durar poco tiempo, pero eso no lo hace menos importante. &iquest;Cu&aacute;ndo termina una pandemia? Ni ella ni yo lo sabemos. Mucho menos Bamb&uacute; y ninguno de sus once conejos. A todo esto&hellip; &iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os vive un gato? No s&eacute;, no quiero saber. No me atrevo, siquiera, a googlearlo.
    </p><p class="article-text">
        Desde que el virus nos intervino la vida, Bamb&uacute; fue mi socia y compa&ntilde;era. Una de esas noches en las que Buenos Aires estuvo sumergida en un silencio de sepulcro, se acerc&oacute; sigilosa y de un salto se subi&oacute; a mi regazo. Con sus patitas me amas&oacute; la panza. Fue de a poco, suave, sin querer. Me recost&eacute; en el respaldo del sill&oacute;n y me entregu&eacute; a su mimo. Cuando estuvo c&oacute;moda, apoy&oacute; la cabeza en mi pecho y entrecerr&oacute; los ojos. Era un beb&eacute; boca abajo que roncaba leve, un arrullo de mar. Intent&eacute; seguir su respiraci&oacute;n, el vaiv&eacute;n de su barriga y la m&iacute;a. <strong>Lat&iacute;amos: fue nuestra comuni&oacute;n. Nunca antes hab&iacute;a sentido tanta gratitud.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>VDM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoria De Masi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/mascotas-pandemia-habia-sentido-gratitud_1_8674579.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Jan 2022 03:06:38 +0000]]></pubDate>
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