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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Seinfeld]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/seinfeld/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Seinfeld]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sobre Merlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/merlo_129_9903606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5605a73d-3b16-42f1-a1fb-f1013762088b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre Merlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Merlo, San Luis o Merlo, Buenos Aires se pregunta la autora mientras comparte sus vacaciones en la Sierra y piensa sobre los dingos australianos, las arañas y el otro como paisaje. </p></div><p class="article-text">
        Acerca de qu&eacute; puedo escribir, le pregunto a mi hijo Ram&oacute;n, un poco en broma, y &eacute;l me responde serio y sin dudar, <em>&lsquo;sobre Merlo&rsquo;</em>. Por Merlo se refiere a la sierra, entiendo, de la que acabamos de volver. Aunque tambi&eacute;n hayamos estado particularmente en Merlo, un d&iacute;a, de visita, en la casa de mi amiga Sonia y su compa&ntilde;ero y su familia ensamblada. En Merlo se compraron un terrenito, pidieron un procrear, les dieron el procrear, construyeron una casa con vista a la sierra, todo en m&aacute;s o menos dos a&ntilde;os, velocidad r&eacute;cord digo yo, para que haya una casita donde hab&iacute;a espinillos.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que vamos, e intentamos ir seguido, las combinaciones con sus hijos van cambiando, de acuerdo a la edad. Esta vuelta, los dos del medio, el mayor de ella, el menor de Mart&iacute;n, su compa&ntilde;ero, me llevan una cabeza y aunque est&eacute;n lejos de ser adultos aparentan ser mucho m&aacute;s grandes de lo que son y hablan menos, se retiran, prefieren estar lejos de los adultos y evitar cualquier plan que nos incluya. Entonces Ram&oacute;n pasa el rato con el menor de Sonia, que tambi&eacute;n le lleva tres cabezas pero tiene ganas de jugar y charlar con un ni&ntilde;o, porque &eacute;l mismo a&uacute;n lo es, y tampoco le parece tan mal plan andarnos cerca, aunque m&aacute;s no sea por un verano m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, Camilo nos sorprende con trucos de magia que aprendi&oacute; de un profesor que le da clases de cartomagia. Todos los trucos van acompa&ntilde;ados de unas palabras, algo ensayado, una suerte de acto distractor: de alg&uacute;n modo lo m&aacute;s t&eacute;cnico de todo es poder hacer ese acto bien, esa performance, incluso mucho m&aacute;s que la habilidad de las manos al barajar. Los trucos le salen muy bien. Hay uno m&aacute;s osado que incluye tirar toda la baraja por el aire y &ldquo;atajar&rdquo; una carta entre dos dedos del pie, acci&oacute;n que est&aacute; preparada desde antes con esa carta apropiadamente colocada entre esos dedos. Para ese truco pidi&oacute; un mantel. La acci&oacute;n distractora le sale bien de todos modos, la baraja vuela, la carta aparece prensada entre los dedos, los ni&ntilde;os en el p&uacute;blico quedan fascinados. &iquest;C&oacute;mo la ataj&oacute;? &iquest;C&oacute;mo ataj&oacute; con los pies, justo la carta marcada? La magia se ha manifestado.
    </p><p class="article-text">
        Visitamos a distintas personas en estas vacaciones en la sierra: la hermana de un amigo que vendi&oacute; todo en Buenos Aires y se mud&oacute; con su pareja a una chacra en Las Tapias; una amiga, su pareja y su hijito que recientemente adquirieron una casa en San Javier y pasan all&iacute; meses en verano e invierno y reciben visitas en su ancho mirador; el amigo m&uacute;sico que tambi&eacute;n pasa sus veranos en San Javier y nos agasaja con una merienda regada de an&eacute;cdotas. Otra amiga de amigos que tambi&eacute;n cerr&oacute; todo en Buenos Aires y se mud&oacute; a Las Chacras, arriba de Villa de las Rosas, para que la hija le est&eacute; cerca al pap&aacute;. Ella cuenta que no sabe si mandar a la hija a una escuela libre que organiza un suizo porque no es ense&ntilde;anza oficial, as&iacute; que no existe para el estado y teme que la ni&ntilde;a quede colgada de una palmera en t&eacute;rminos de educaci&oacute;n, colgada de un espinillo, m&aacute;s bien.
    </p><p class="article-text">
        En el monte de esta sierra todo muerde: las cortaderas, con sus hojas silenciosamente letales afiladas como cuchillos, las espinas de las acacias y los espinillos que perforan suelas y pinchan pelotas y bicicletas, los alacranes, las hormigas, los mosquitos, el calor. En este verano particularmente hablan de sequ&iacute;a, y de emergencia h&iacute;drica tambi&eacute;n. La due&ntilde;a de la casa nos pide que no reguemos afuera, s&iacute; nos pide que le reguemos las seis plantas de adentro. Llueve algunas noches, &iquest;cuatro, tres? Una de esas noches es una tormenta de verdad, de mover chapas y tirar ramas, con algo de granizo tambi&eacute;n. Esa tormenta en particular hace que la ma&ntilde;ana tenga roc&iacute;o y est&eacute; un poco m&aacute;s fresca, las anteriores ya no hab&iacute;an dejado rastros de ma&ntilde;ana. La due&ntilde;a dice que de todos modos no alcanza eso, esta cantidad de agua. Nos recuerda que, aunque no lo parezca, esta es la temporada de lluvias. Que las napas profundas no llegan a recuperar. Que con esa cantidad de agua apenas se dan por regadas las plantas a nivel superficial. Una de esas noches, de mucho calor, algo raro para la sierra tambi&eacute;n, a esta altura del nivel del mar, los insectos comienzan a salir de sus madrigueras: tienen sed. Una ara&ntilde;a de tama&ntilde;o tar&aacute;ntula aparece en una pared por detr&aacute;s de la cabeza de Valentina y su hija, ellas cambian de posici&oacute;n en la mesa: no vamos a importunar a la ara&ntilde;a en su casa, tampoco nos vamos a sentar de espaldas a ella a comer. La habitaci&oacute;n de Valentina es la m&aacute;s asediada por los insectos: est&aacute; en la planta baja, junto al jard&iacute;n, tiene piso y techo de madera. Ella termina durmiendo con su hija en la camita de una plaza, no le conf&iacute;a m&aacute;s a la que est&aacute; al nivel del piso. En el monte es aconsejable no dormir a nivel del piso.
    </p><p class="article-text">
        Casi todos los lechos de arroyos y riachos en esta zona, a la altura de los pueblos, est&aacute;n secos. Eso de todos modos no tiene particularmente que ver con la sequ&iacute;a, en general hay tomas de agua un poco m&aacute;s arriba para abastecer a los pueblos. Despu&eacute;s, si el agua excede, la sueltan y va a las acequias o a los arroyos, aunque &uacute;ltimamente no exceda demasiado.
    </p><p class="article-text">
        La due&ntilde;a de casa es pampeana. Dice que vivi&oacute; en varios lugares. Que despu&eacute;s cri&oacute; a sus hijos en la casa hermosa que ahora le alquilamos. Que despu&eacute;s se separ&oacute; del padre de sus hijos, que dividieron el terreno, que &eacute;l vive con su nueva familia del otro lado del cerco, que ella se fue a vivir con el nuevo compa&ntilde;ero m&aacute;s arriba en el monte, que uno de los hijos vive un poco m&aacute;s all&aacute;. Los que atraviesan todos los terrenos como propios son los perros: Zafira, Lolo, Bob. Todos son mezcla de otra cosa: un poco labrador, uno negrito de botitas blancas muy simp&aacute;tico y el&eacute;ctrico, un gigantoto con cabeza de Le&oacute;n. Y despu&eacute;s otros m&aacute;s cimarrones, algo de galgo, algo de d&aacute;lmata, algo de otra cosa m&aacute;s, esos m&aacute;s apaleados, de los que se asustan cuando unx se para, de los que roban hormas de queso de la cocina cuando la puerta queda abierta.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Hay una an&eacute;cdota que recorre las vacaciones, que Ram&oacute;n le cuenta al m&uacute;sico en la merienda en San Javier. Es la de la famosa frase <em>&ldquo;The dingo ate my baby&rdquo; </em>que aparece citada en la serie <em>Seinfeld</em>. Un matrimonio acampa en un desierto en Australia, su beba de 9 meses desaparece, la madre sostiene que un dingo, un perro salvaje, se lo rob&oacute;. La justicia no le cree, est&aacute;n convencidos de que fue ella quien la mat&oacute;, con el encubrimiento de su marido, va presa treinta a&ntilde;os, la acusan de sic&oacute;pata, treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, yendo a rescatar a un andinista despe&ntilde;ado dan con el saquito ensangrentado de la beb&eacute; en una cueva de dingos, comprobado: hab&iacute;a sido el dingo nom&aacute;s. Por alguna raz&oacute;n la frase luego se tom&oacute; para la chacota, en parte por esa actuaci&oacute;n tan graciosa de Elaine, pero la historia en s&iacute; misma es el horror y no s&eacute; por qu&eacute; justamente esa historia planea por sobre nuestras vacaciones en la sierra, m&aacute;s all&aacute; de la fascinaci&oacute;n de Ram&oacute;n por las historias de terror, y si tuviera que arriesgar algo es quiz&aacute;s por la supremac&iacute;a innegable de lo salvaje: un dingo, o una ara&ntilde;a, nunca tienen <em>intenci&oacute;n </em>de matar y eso lo hace &iquest;m&aacute;s o menos tr&aacute;gico?
    </p><p class="article-text">
        Nosotrxs, en la sierra, le tememos a los insectos, no los conocemos. La due&ntilde;a de casa nos dice <em>&ldquo;ac&aacute; estamos rodeados de vida&rdquo;. </em>Yo digo que acaso estad&iacute;sticamente muera m&aacute;s gente pisada por colectivos que mordida por una yarar&aacute;. El temor, el pavor, es a lo desconocido.
    </p><p class="article-text">
        En la casa de la hermana de mi amigo aparece una boa por entre unos le&ntilde;os, cerca de donde tienen el asador. Es gigante, de manchas. Le sacan una foto, se la mandan a un veterinario amigo, dice que esa no es venenosa, listo, a convivir.
    </p><p class="article-text">
        Las abejas tambi&eacute;n tienen sed. Para que no mueran ahogadas en piletas, en algunas casas le arman bebederos en ba&ntilde;eras viejas o en contenedores. Tienen que tener alguna superficie para poder apoyarse y no caer. Estas que beben de esta ba&ntilde;era fuera de lugar vienen de una colmena a dos kil&oacute;metros, almacenan agua de a mol&eacute;culas y las llevan a su colmena para enfriarla, bajarle la temperatura. Estas abejas est&aacute;n a cargo de eso y nada m&aacute;s. Van y vienen durante todo el d&iacute;a, dos kil&oacute;metros de ida, dos kil&oacute;metros de vuelta, con la carguita de agua.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;A la mayor&iacute;a de la gente que se fue a vivir a la sierra ya no le gusta la ciudad. Y suelen comentarnos a nosotros, a los que a&uacute;n vivimos ac&aacute;, lo fea y alienante que es, y lo mal que se vive ah&iacute;. Lo hacen sin temer herirnos, como si fuera una innegable verdad, universal.
    </p><p class="article-text">
        A mi la sierra particularmente siempre me cautiva, sin embargo dudo que alguna vez pueda irme a vivir. A lo sumo fantaseo con poder pasar m&aacute;s meses por a&ntilde;o all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Algo de la ciudad a m&iacute; me gusta, no es de alienada que vivo ac&aacute;. Somos tanta gente junta. El mayor paisaje es el otro. &iquest;Por eso me gusta vivir en la ciudad? &iquest;Porque me gusta que la gente sea (el) paisaje?
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/merlo_129_9903606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jan 2023 03:34:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobre Merlo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Frank Ocean, Kanye West, Seinfeld y cocinerxs de internet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/frank-ocean-kanye-west-seinfeld-cocinerxs-internet_129_8804992.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc3d353-28c9-4deb-80a1-fbacb06c2948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este episodio Buji y Tamara hablan de Channel Orange de Frank Ocean, el documental de Kanye West, les mejores creadores de contenido de cocina y los mejo</p><p class="subtitle">Episodio anterior - Películas, fotógrafas, matrimonios y golpes de Estado</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/show/6j1i7RoKVpVfR5NnEo8bsm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Algo Prestado&nbsp;</a>es un podcast de&nbsp;<strong>elDiarioAR&nbsp;</strong>realizado por&nbsp;<a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tamara Tenenbaum</a>, junto a un invitado cada semana. Est&aacute; alojado en&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/episode/5h8EylXKHGWTzNqmcz6VUp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>,<strong>&nbsp;</strong>plataforma l&iacute;der para la publicaci&oacute;n de podcast, y tambi&eacute;n en otras aplicaciones de streaming.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ratio ratio__16_9">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/frank-ocean-kanye-west-seinfeld-cocinerxs-internet_129_8804992.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Mar 2022 11:17:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Frank Ocean, Kanye West, Seinfeld y cocinerxs de internet]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podcast,Tamara Tenenbaum,Internet,Kanye West,Seinfeld,Frank Ocean]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La vida ordenada y la vida mixta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mixta-vida-ordenada_129_8679361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdcd4460-dee5-41f5-ac2c-d93fd7e36bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida ordenada y la vida mixta"></p><p class="article-text">
        Trato de recordar los momentos de ocio de mi mam&aacute; en mi casa, cuando yo era chica. Me vienen pocas im&aacute;genes; en realidad, una sola. Mi mam&aacute; sentada en el piso del living, al lado del tel&eacute;fono de l&iacute;nea que estaba justo en la entrada, hablando con mi t&iacute;a con el cable enroscado entre las manos. Era flaca y chiquita como yo, incluso m&aacute;s bajita que yo, pero morocha, y con un pelo que tend&iacute;a a ondularse, un pelo cl&aacute;sico jud&iacute;o &mdash;a diferencia de mi pelo y el de mis hermanas, que lo &uacute;nico que no tenemos de jud&iacute;as es eso: el pelo suave&mdash; que ella llevaba corto como un manifiesto de austeridad y disciplina. Siento que ten&iacute;a un buzo o una remera grande cuando le dec&iacute;a a su hermana, muerta de risa, &ldquo;no puedo creer que est&eacute;s cumpliendo treinta y siete, tengo una hermana de casi cuarenta a&ntilde;os&rdquo;, la frase que siempre recuerdo de las conversaciones por tel&eacute;fono de mi mam&aacute; y que por eso tiendo a citar demasiado seguido aunque no sea una frase memorable. Estimo los a&ntilde;os que ten&iacute;a mi mam&aacute; en esa &eacute;poca (m&aacute;s o menos los mismos que tengo yo ahora) y pienso en todos esos art&iacute;culos y libros de autoayuda cuyos t&iacute;tulos vengo viendo pasar hace a&ntilde;os, sobre c&oacute;mo ahora los adultos no quieren crecer, c&oacute;mo ahora somos todos eternos adolescentes y por eso (quienes tienen hijos) p&eacute;simos padres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me acord&eacute; de esto porque volv&iacute; a ver <em>Seinfeld</em>, como tanta otra gente, ahora que la subieron entera a Netflix; ya la hab&iacute;a visto en orden alguna vez, en la &eacute;poca de los DVD, pero de cualquier modo siempre que la veo vuelvo m&aacute;s bien a la primera vez que me la cruc&eacute;, en canal Sony a la medianoche, toda desordenada y espor&aacute;dica. En esa &eacute;poca, la vida de esos personajes me parec&iacute;a tan irreal como <em>El se&ntilde;or de los anillos</em>. Gente grande, de la edad de mi mam&aacute; o m&aacute;s, que se la pasaba dando vueltas en bares o tirados en el sill&oacute;n de sus amigos, teniendo citas que no iban a ninguna parte con personas que jam&aacute;s volv&iacute;an a aparecer en sus vidas, eso, un flujo de gente que entraba y sal&iacute;a de sus existencias como un gato callejero, sin ning&uacute;n tipo de consecuencia. Muy cada tanto, en <em>Seinfeld</em> aparece un amigo con hijos; esos amigos viven en otro planeta y no tienen ning&uacute;n tipo de relaci&oacute;n ni parecido con la vida que ellos llevan (hoy me llama la atenci&oacute;n, positivamente, que la serie no haga ninguna diferencia entre Elaine y los dem&aacute;s personajes en ese sentido). Lo vi en un episodio de la segunda temporada, &ldquo;The Baby Shower&rdquo;: por alguna raz&oacute;n insondable, una amiga le pide a Elaine que le organice un baby shower (digo que es insondable porque no conozco a ninguna persona que le pedir&iacute;a a una amiga como Elaine que le organice el baby shower) y la sensaci&oacute;n es que esa chica, con su panza enorme y su superioridad moral, realmente vive no solo en un suburbio bien lejos de la ciudad sino moralmente en otro pa&iacute;s. Hasta habla distinto, se viste distinto, camina distinto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Parte de la novedad de las últimas décadas, esa de la que se quejan los libros de autoayuda, es que muchos padres ya no se resignan a mudarse al planeta de la vida ordenada por el solo hecho de haber elegido tener hijos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hablo tanto de la cuesti&oacute;n de los hijos porque en un principio pensaba escribir sobre los solteros, sobre c&oacute;mo cuando yo era chica una conoc&iacute;a tan poca gente soltera que esa vida azarosa y absurda que viv&iacute;an Seinfeld, George, Elaine y Kramer parec&iacute;a solamente un invento, y hoy esa es la vida que parecemos llevar, al menos por temporadas, tantos de nosotros en la clase media urbana. Pero <strong>creo que parte de la novedad de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, esa de la que se quejan los libros de autoayuda, es que muchos padres ya no se resignan a mudarse al planeta de la vida ordenada por el solo hecho de haber elegido tener hijos. </strong>Por supuesto es m&aacute;s f&aacute;cil para quien se separa &mdash;los divorciados que conozco viven vidas de solteros el tiempo que no pasan con sus hijos sin demasiado problema&mdash; pero lo veo tambi&eacute;n en parejas, que arman planes y vacaciones con amigos, que educan a sus hijos para acostumbrarse a vivir rodeados de otros adultos que hablan de sus aventuras incontables o lloran separaciones o vienen a quemarte la cabeza con sus &uacute;ltimos dilemas existenciales. Mi sensaci&oacute;n es que en el discurso de los pedagogos o de esos nuevos expertos en crianza que crecen como yuyos en Instagram y en las editoriales estas formas de la familia &mdash;que cuando yo era chica eran patrimonio exclusivo de los hijos de bohemios o de hippies&mdash; se entienden siempre como p&eacute;rdida o como patolog&iacute;a: padres adolescentes, que no quieren aceptar sus nuevos roles, eternos ni&ntilde;os, complejo de Peter Pan. A las personas sin hijos tambi&eacute;n se los estigmatiza de esa manera, pero creo que menos que a los padres, de quienes &ldquo;se espera&rdquo; algo m&aacute;s de &ldquo;responsabilidad&rdquo;. <strong>No tengo inter&eacute;s en reivindicar ninguna vida como paradigma universal del buen vivir, ni la de mis amigos ni la de mi madre, solo me sorprende notar que la adultez, entendida como aquello que la adultez fue por d&eacute;cadas o incluso siglos, sea en el discurso contempor&aacute;neo un concepto tan profundamente moral: fallar en convertirse en una persona que tiene una vida ordenada es una falta moral enorme y que no puede implicar otra cosa que un perjuicio para los hijos</strong>. Digo que me sorprende porque tampoco nos ha ido tan innegablemente bien con esas formas de la adultez, ni a los padres ni a los hijos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras escribo esto, armo una mochila: estoy por salir de viaje con cuatro amigas y las hijas de tres de ellas. Una mochila y no una valija, porque son pocos d&iacute;as y porque en cada auto tiene que entrar una sillita y una practicuna as&iacute; que mejor empacar liviano. Cada a&ntilde;o que pasa me gustan menos las &eacute;ticas de principios: cuando ten&iacute;a veinte cre&iacute;a que era kantiana, y cada vez m&aacute;s creo que entender las cosas en t&eacute;rminos de virtudes de las que una participa como puede y cada tanto es algo que se acerca m&aacute;s a la forma en que puedo y quiero habitar este planeta. Con esa blandura en mente, agradezco que mis amigas no tengan que exiliarse en el mundo en el que se exiliaban las madres del universo de Seinfeld; agradezco poder pensar que si alguna vez tengo un hijo puedo darle la existencia casual y ca&oacute;tica que muchas amigas les dan a los suyos, y que lo &uacute;nico que me lo puede prohibir es el juicio moral de una gente con la que igual prefiero en general ni conversar. <strong>Agradezco la vida mixta que puedo vivir ahora, que todav&iacute;a no hayan logrado imponer los espacios </strong><em><strong>child-free </strong></em>(yo espero que nunca pase: a m&iacute; tambi&eacute;n me gusta el silencio, pero perdemos todos) y me pregunto, sobre todo, qu&eacute; pasar&aacute; por la cabeza de esas nenas cuando vayan tantas horas en el auto con nosotras, conmigo, escuchando mis historias y mis palabras que no fueron pensadas para ellas ni para gente de su edad, qu&eacute; de todo eso les quedar&aacute; escrito en alg&uacute;n lado para cuando sean grandes y recuerden a las amigas esas exc&eacute;ntricas pero simp&aacute;ticas de mam&aacute;, si el vocabulario, si las charlas sobre coger y enamorarse, si la risa, los dientes separados, la ropa o la textura del pelo.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mixta-vida-ordenada_129_8679361.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Jan 2022 03:04:56 +0000]]></pubDate>
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