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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Claudia Bello]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/claudia-bello/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Claudia Bello]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Claudia Bello y Los ángeles de Charlie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/claudia-bello-angeles-charlie_129_8701160.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bab262b4-c715-426f-9029-6b2736fdc60e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Claudia Bello y Los ángeles de Charlie"></p><p class="article-text">
        &Eacute;ramos pocos y un d&iacute;a Claudia Bello atraves&oacute; la puerta del olvido.
    </p><p class="article-text">
        Una emblem&aacute;tica funcionaria de los a&ntilde;os noventa que, junto a Mar&iacute;a Julia Alsogaray, Adelina Dalesio de Viola y otras, form&oacute; parte de ese elenco de mujeres bautizado como &ldquo;Los &aacute;ngeles de Charlie&rdquo;.&nbsp;Las chicas que, con trajecitos sastres, brushing con extensiones y minifaldas, detentaron el poder, pero tambi&eacute;n vivieron en la tormenta de una &eacute;poca, que adem&aacute;s fue bisagra: un semillero femenino. <strong>Una escuela de poder para mujeres. </strong>De Lilita Carri&oacute; a Graciela F&eacute;rnandez Meijide, de Marcela Durrieu -la mam&aacute; de Malena Galmarini- a Alicia Castro. De Chiche Duhalde a Norma Pl&aacute;. De Irma Roy a Vilma Ibarra. De Matilde Men&eacute;ndez a Mary Sanchez.  
    </p><p class="article-text">
        Para mediados de los ochenta la figura de la mujer ejecutiva en tiempos acelerados de yuppies fue todo un modelo aspiracional que para la d&eacute;cada siguiente se torn&oacute; el gran sue&ntilde;o. Lo relata muy bien la escritora Florencia Angilletta en el cap&iacute;tulo &ldquo;And&aacute; a lavar los platos&rdquo; del libro multi autoral &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hacemos con Menem?&rdquo;: la chica del tallieur ajustado y los tacos <em>chupete, </em>que ol&iacute;a a perfume Carolina Herrera. El horizonte para buena parte de una generaci&oacute;n X que entraba al mundo laboral. Melanie Griffith se quedaba con el puesto y el novio de su jefa mientras sonaba Carly Simon. Se hab&iacute;an generado las condiciones para que todas creyeran que de secretaria a jefa hab&iacute;a solo un corto trecho. De la costurerita que di&oacute; el mal paso a la secretaria que di&oacute; el correcto.<strong> </strong>Y parece que fue lo que sucedi&oacute; con muchas de las principales figuras femeninas que rodearon al gobierno menemista. <strong>Todas parec&iacute;an un grupo de asistentes&nbsp;privilegiadas bajo el ala de </strong><em><strong>El Jefe.&nbsp;</strong></em><strong>El Mad Men que no fue. </strong>La suerte les fue dispar a la hora del naufragio. No todas entraron en el conveniente exilio del olvido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El espejo roto</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al margen de su desempe&ntilde;o en las funciones -que fueron y son cuestionadis&iacute;mas-&nbsp; lo m&aacute;s notable es reinterpretar <strong>la crueldad eterna con la que se sigue midiendo a las mujeres en el poder.</strong> Esta semana la elecci&oacute;n del gobierno nacional de sumar a  Claudia Bello al directorio del Arsat me hizo volver al t&uacute;nel del tiempo. Lo primero que record&eacute; de ella no fue su <em>prontuario -</em>como dijo ir&oacute;nicamente all&aacute; en el 2001<em> </em>Carlos Grosso sobre su cuestionada designaci&oacute;n en el fugaz gobierno del puntano Adolfo Rodr&iacute;guez Sa&aacute;-, sino de su designaci&oacute;n como &ldquo;&aacute;ngel de Charlie&rdquo;, la categor&iacute;a a la que estas mujeres hab&iacute;an sido relegadas: las amantes del poder. <strong>Quit&aacute;ndoles hasta la posibilidad de una lisa y llana perfidia o la picard&iacute;a que suele engalanar el CV de los varones que recorren el camino de la pol&iacute;tica.</strong>&nbsp;Al igual que durante el &ldquo;traspi&eacute; Canc&uacute;n&rdquo; de Luana Volnovich, de nuevo muchos utilizaron su vida en vez de limitarse a su actuaci&oacute;n. <strong>Con las mujeres pasa el tiempo y pareciera que el prontuario est&aacute; en la cama. Siempre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; es d&oacute;nde me v&iacute; en el espejo roto de mi propio tiempo. &iquest;Hoy me reir&iacute;a de las tapas de la revista &ldquo;Humor&rdquo; hipersexualizando a las funcionarias? &iquest;Me divertir&iacute;a como en esos a&ntilde;os diciendo que las decisiones que ata&ntilde;aron a estas mujeres se tomaban desde la cama presidencial?. &iquest;Perder&iacute;a tiempo hablando de sus piernas, de sus romances?.
    </p><p class="article-text">
        En esa conmoci&oacute;n por recordarme joven y fr&iacute;vola repas&eacute; la carrera de Claudia Bello y me termin&eacute; desayunando con que de todo lo que se la podr&iacute;a acusar, yo solo la recordaba como una de las chicas del supuesto harem. La &ldquo;pizza con champagne&rdquo; tambi&eacute;n se nos subi&oacute; a la cabeza a los que est&aacute;bamos en contra de ese men&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Todas unidas triunfaron</strong> <strong>(ef&iacute;meramente)</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Julia Alsogaray, quiz&aacute;s por su desmedido exhibicionismo, fue por lejos la mejor <strong>villana</strong>. De una familia liberal, aristocr&aacute;tica y cuestionada, la mimada del pater del clan, don Alvaro Alsogaray, pas&oacute; de chica sobria de orejas decoradas con perlitas a tapa de una revista enfundada en su piel y una piel prestada por Graciela Borges. Mery Julie, ante la llegada del hurac&aacute;n plebeyo de Adelina Dalesio de Viola - <em>la negra de la Ucede </em>como se describ&iacute;a as&iacute; misma en una tapa de Gente - donde el antes mencionado Carlos Grosso se autopercib&iacute;a como parte de <em>los rubios del peronismo- </em>no tuvo empacho en adaptarse a las nuevas olas. Dej&oacute; su formalidad para aggiornarse a los a&ntilde;os d&oacute;nde una extensi&oacute;n de pelo de los estilistas Estela Londero o Miguelito Romano no se le negaba a nadie.
    </p><p class="article-text">
        En poco tiempo su festejado cambio de look fue imitado por el resto y se convirti&oacute; casi en un sello distintivo de esos a&ntilde;os: bronceado, apliques capilares, maquillaje reforzado y estridencia a la hora del vestuario.&nbsp;Y atraves&oacute; tanto al peronismo que hasta en el 2007 fue todo un tema de campa&ntilde;a la m&aacute;scara de pesta&ntilde;as de Cristina y su pelazo.&nbsp;<strong>Hab&iacute;a que bajar los decibeles est&eacute;ticos. </strong>Al margen que la ex presidenta siempre dijo que &ldquo;amaba pintarse como una puerta&rdquo; es indudable que esa d&eacute;cada en t&eacute;rminos est&eacute;ticos es muy dif&iacute;cil a veces desterrar.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Julia s&iacute; rindi&oacute; cuentas sobre su accionar en esos a&ntilde;os. Tanto Adelina, la muchacha que desde el living de Susana en un prime time de un rating hoy inimaginable gritaba &ldquo;&iexcl;socialismo, las pelotas!&rdquo;,  como Claudia Bello o Matilde Men&eacute;ndez cayeron en el necesario olvido para los pol&iacute;ticos. Y as&iacute; pas&oacute; con Bello que en un rar&iacute;simo zigzag del destino estuvo a punto de volver a las luces de un cargo de un gobierno, cuya base electoral desaprueba la d&eacute;cada en la que ella junto a <em>los otros &aacute;ngeles </em>lograron brillar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las originales</strong>
    </p><p class="article-text">
        En marzo de 1976, los productores Aaron Spelling y Leonard Goldberg, despu&eacute;s de pelear arduamente con los ejecutivos de ABC, lograron que el piloto de&nbsp;&ldquo;Los &Aacute;ngeles de Charlie&rdquo; se estrenar&aacute; en televisi&oacute;n. De salir bien tendr&iacute;an un nuevo producto de su reconocida factor&iacute;a en pantalla.&nbsp;Aunque, por el desaliento de todos los que trabajaban en la cadena, cre&iacute;an que estaban frente a un desastre que los condenar&iacute;a al rid&iacute;culo. Era la historia de tres hermosas chicas que pod&iacute;an con todo -esquiar, manejar autos de carrera, alistarse en el ej&eacute;rcito-, mientras atrapaban malhechores sin soutien ni novios ni maridos a la vista. 
    </p><p class="article-text">
        El jefe, Charlie, un millonario al que solo le conoc&iacute;an la voz a trav&eacute;s de un tel&eacute;fono, y Bosley una especie de secretario de este, que a la saz&oacute;n, actuaba de asistentes de ellas, era lo impensado en esos a&ntilde;os.&nbsp;Hace apenas 45 a&ntilde;os nadie apostaba a que tres mujeres sin hombres como apoyo pudieran tener &eacute;xito. En el momento de su estreno, y para sorpresa de todos, bati&oacute; r&eacute;cords. Un rating de 50 puntos la transform&oacute; en el piloto m&aacute;s exitoso de la historia de la televisi&oacute;n hasta ese momento. Las protagonistas con su est&eacute;tica hegem&oacute;nica y d&oacute;nde explotaban su sex-appeal fueron parte de todo un debate entre las mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n se estaba aprovechando, acaso, de la lucha por la igualdad de las mujeres para mercantilizar la quema de corpi&ntilde;o en pos de vender la sexualidad de chicas corriendo sin sost&eacute;n? &iquest;No inspiraba, a pesar de todo, a que las mujeres se animaran a manejar aviones, andar en skate o usar armas para defenderse? &iquest;Qu&eacute; respondieran a un hombre invisible no era dejarlas atadas a un var&oacute;n, que en el fondo, era el que ten&iacute;a la &uacute;ltima palabra? &iquest;Qu&eacute; no tuvieran m&aacute;s que affaires nos las mostraba libres sexualmente? &iquest;Qu&eacute; hicieran de todo sin despeinarse ni perder el encanto no pon&iacute;a una nueva vara a las mujeres? &iquest;Qu&eacute; se mantuvieran solas no era, acaso, un est&iacute;mulo para la independencia econ&oacute;mica?
    </p><p class="article-text">
        Muchas han opinado sobre ellas. La feminista Camille Paglia lo puso en los siguientes t&eacute;rminos: &ldquo;Un modelo m&aacute;s c&aacute;lido de amistad femenina se materializ&oacute; en el exitoso programa de televisi&oacute;n Charlie's Angels, que fue denunciado por las feministas como un desfile de &rdquo;tetas y culos&ldquo;, pero en realidad era una aventura de acci&oacute;n efervescente que mostraba a mujeres inteligentes y audaces trabajando juntas, del mismo lado en una fruct&iacute;fera colaboraci&oacute;n&rdquo; pasando por cr&iacute;ticos televisivos que,&nbsp;socarronamente, lo llamaron &ldquo;el show de los pezones&rdquo;. La irrupci&oacute;n de esas poderosas mujeres a&uacute;n hoy y por otras historias reales o ficticias, mantiene el debate. Balas, corridas, spray y un mundo hostil en el qu&eacute; &ldquo;todo se puede intentar al menos&rdquo; fue su legado. Lo mismo que nos mostraron las muchas y variadas ideol&oacute;gicamente chicas de la pol&iacute;tica de los 90. Una de ellas, vestida con colores estridentes, cabello de peluquer&iacute;a y maquillaje, lleg&oacute; a la presidencia. 
    </p><p class="article-text">
        <em>LA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lorena Alvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/claudia-bello-angeles-charlie_129_8701160.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Jan 2022 03:05:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Claudia Bello,Cristina Fernández de Kirchner]]></media:keywords>
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