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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ediciones Godot]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ediciones Godot]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Papel se busca, los problemas para imprimir ponen en jaque a la industria editorial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/papel-busca-problemas-imprimir-ponen-jaque-industria-editorial_1_9175751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5460a64c-922e-45c4-b6c9-f782490c19df_16-9-discover-aspect-ratio_default_1052464.jpg" width="5453" height="3067" alt="Papel se busca, los problemas para imprimir ponen en jaque a la industria editorial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escasez a nivel mundial y el desafiante escenario nacional convierten al papel en un insumo en disputa. Los reclamos unificados del sector dejan en evidencia la urgente necesidad de avanzar con políticas públicas para garantizar la sostenibilidad del sector.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No hay precios&rdquo;. &ldquo;No hay papel&rdquo;. &ldquo;No hay presupuestos&rdquo;. La semana pasada la industria editorial se llen&oacute; de ausencias. Tras la renuncia del ex ministro de Econom&iacute;a, <strong>Mart&iacute;n Guzm&aacute;n</strong>, la incertidumbre se apoder&oacute; de la escena y puso al sector en una pausa moment&aacute;nea. A la situaci&oacute;n global de escasez que se vive alrededor del papel, y a las restricciones nacionales a las importaciones, se sum&oacute; el imprevisible contexto local y las alarmas comenzaron a sonar en distintos rincones:<strong> libros a punto de entrar a imprenta que quedaron congelados hasta nuevo aviso, revistas que no llegaron a los quioscos y publicaciones que decidieron reducir su cantidad de p&aacute;ginas.</strong> Con actores de diversos tama&ntilde;os y recursos financieros, los reclamos del rubro se unifican y retoman la actividad con un horizonte plagado de dudas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tanto los grandes editores de revistas como las peque&ntilde;as editoriales de libros y los talleres gr&aacute;ficos relatan <strong>las mismas dificultades </strong>en su actividad diaria. El papel se convirti&oacute; en un bien escaso a nivel mundial ya que, con la pandemia, el comercio electr&oacute;nico acapar&oacute; la materia prima con la producci&oacute;n de embalajes y materiales como el cart&oacute;n corrugado, utilizado para las cajas en las que se entrega la mercader&iacute;a. Sumado a eso, la producci&oacute;n nacional del papel utilizado en la industria editorial <strong>est&aacute; en manos de pocas empresas que manejan precios y entregas</strong>. Estas, a su vez, tambi&eacute;n dependen de materias primas importadas. Es decir, dolarizadas. En una econom&iacute;a inestable, con especulaciones e inc&oacute;gnitas en torno al tipo de cambio oficial y medidas para evitar la salida de d&oacute;lares del pa&iacute;s, la estabilidad del ecosistema editorial se vuelve fr&aacute;gil.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">A cada infraestructura, sus problemas</h3><p class="article-text">
        <strong>Gustavo Bruno</strong>, presidente de la Asociaci&oacute;n Argentina de Editores de Revistas, lleva realizados reclamos a la Secretar&iacute;a de Comercio y al Banco Central para solicitar medidas que faciliten la importaci&oacute;n de papel para el sector. En el caso de Editorial Perfil, uno de los jugadores m&aacute;s grandes de revistas impresas del pa&iacute;s, donde Bruno es director de Circulaci&oacute;n y Ventas, el acceso a esta materia prima est&aacute; frenado por no poder realizar pagos contra entrega de la mercader&iacute;a.<strong> &ldquo;Stock tengo cero. Tengo barcos y papel en aduana para dos meses, pero no lo puedo ingresar&rdquo;,</strong> dice. El BCRA habilita el pago en d&oacute;lares a 180 d&iacute;as posteriores al arribo de la mercader&iacute;a, algo que imposibilita la negociaci&oacute;n con las papeleras que traen el papel desde Estados Unidos, Finlandia, Jap&oacute;n y Rusia -con sus propias complicaciones- hacia la Argentina, en un contexto de escasez mundial. Se trata del papel bobina para impresi&oacute;n de revistas, utilizado para grandes tiradas, del que no hay producci&oacute;n local. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Stock tengo cero. Tengo barcos y papel en aduana para dos meses, pero no lo puedo ingresar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gustavo Bruno</span>
                                        <span>—</span> Presidente de la Asociación Argentina de Editores de Revistas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras tanto, las ediciones de julio de algunas publicaciones a&uacute;n no llegaron a los quioscos por la falta del insumo. Otras se imprimen con menos p&aacute;ginas en un &ldquo;papel en hoja&rdquo;, producido en el pa&iacute;s y utilizado para tiradas chicas, por lo que<strong> su costo duplica o triplica el del papel bobina</strong>. Se trata de una alternativa moment&aacute;nea para seguir circulando y mantener el precio de la publicaci&oacute;n, pero que no puede sostenerse m&aacute;s que unas semanas. <strong>Sin intervenciones oficiales para resolver el acceso al papel, m&aacute;s revistas seguir&aacute;n saliendo de circulaci&oacute;n</strong>. &ldquo;Hay muchas fuentes de trabajo atr&aacute;s. Hay canillitas, editores, distribuidores, impresores, un sinf&iacute;n de puestos de trabajo que a veces no se dimensiona en los &oacute;rganos pol&iacute;ticos&rdquo;, resume Bruno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lejos de los n&uacute;meros de las grandes editoras de revistas y sin posibilidades de recurrir al stock propio de papel, las editoriales de libros independientes se encontraron la semana pasada con una absoluta par&aacute;lisis ante la incertidumbre de lo que ocurrir&iacute;a luego de la salida de Guzm&aacute;n. &ldquo;Despu&eacute;s de una semana ca&oacute;tica, sin precio de papel, la situaci&oacute;n se est&aacute; normalizando. Lo que sucedi&oacute; no es nuevo en nuestro pa&iacute;s: en cada crisis econ&oacute;mica y devaluaci&oacute;n abrupta del peso, el papel, que cotiza en d&oacute;lares porque es un <em>commodity</em>, aumenta a&uacute;n cuando se trata de un producto nacional&rdquo;, dice <strong>Leonora Djament</strong>, directora editorial de Eterna Cadencia, y suma: &ldquo;<strong>La industria del papel es oligop&oacute;lica</strong>. Si no hay pol&iacute;ticas desde el Estado en un sentido diferente, dif&iacute;cilmente cambie est&aacute; situaci&oacute;n&rdquo;. 
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                “La industria del papel es oligopólica&quot;, dice Leonor Djament, directora editorial de Eterna Cadencia.                            </span>
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        El testimonio parece calcado en palabras de <strong>Julieta Elffman</strong>, directora de la editorial TantaAgua, quien d&iacute;as atr&aacute;s, al igual que Eterna Cadencia, <strong>no pudo ingresar nuevos t&iacute;tulos a imprenta porque en los talleres no hab&iacute;a precio de papel ni confirmaci&oacute;n de los presupuestos que se ven&iacute;an manejando. </strong>Ahora, con costos actualizados, queda afrontar los cambios en las condiciones de pago, que en muchos casos es un anticipo inmediato del 50%, lo que para algunas editoriales representa un desembolso dif&iacute;cil de lograr. Para reflejar el momento, desde una imprenta consultada por <strong>elDiarioAR</strong>, informan que el papel ilustraci&oacute;n aument&oacute; entre un 80% y 90% desde la semana pasada a esta, y que no se sabe cu&aacute;nto durar&aacute;n las listas de precios actuales. El papel para libros, por su lado, que usualmente aumentaba cada 40 o 45 d&iacute;as un 11/12/13%, aument&oacute; un 20%. &ldquo;Lo que termina ocurriendo es una concentraci&oacute;n de la industria. Est&aacute; todo dado para que sobrevivan las editoriales que tienen la espalda para hacerlo. Sin una pol&iacute;tica estatal de apoyo a las editoriales independientes para atravesar estas cuestiones, se pierde bibliodiversidad&rdquo;, explica Elffman.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como en cualquier l&oacute;gica comercial, las editoriales grandes imprimen los t&iacute;tulos m&aacute;s rentables, mientras que las m&aacute;s peque&ntilde;as hacen apuestas a libros que, de otra manera, no circular&iacute;an. <strong>V&iacute;ctor Malumi&aacute;n</strong>, de Ediciones Godot, explica que con estos problemas econ&oacute;micos y de producci&oacute;n hay una reducci&oacute;n de las novedades editoriales hasta fin de a&ntilde;o, y que los primeros en recortarse son los t&iacute;tulos m&aacute;s experimentales porque las editoriales necesitan asegurarse un piso de recuperaci&oacute;n: &ldquo;Est&aacute;s adelantando plata para el papel, para la traducci&oacute;n, para la correcci&oacute;n, derechos de autor, y despu&eacute;s no sab&eacute;s la venta c&oacute;mo va a venir. Adem&aacute;s, adelant&aacute;s por vol&uacute;menes grandes y luego, cuando cobr&aacute;s, vas vendiendo cada mes de a pocos ejemplares, hay un desfasaje bastante grande en cuanto al egreso del dinero y el retorno de esa inversi&oacute;n&rdquo;, detalla Malumi&aacute;n. El impacto tambi&eacute;n llega a las librer&iacute;as, ya que el aumento en los costos de impresi&oacute;n se traslada al precio de los libros, lo que repercute negativamente en sus ventas. Sin perder de vista que, ante todas las publicaciones que dejan de circular o reducen su distribuci&oacute;n, hay un p&uacute;blico que deja de acceder. Porque se trata de una industria y un gran circuito con diversos y numerosos actores, pero tambi&eacute;n de un sector clave en la promoci&oacute;n y difusi&oacute;n de la cultura, de la lectura y del acceso a la informaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JLC/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julieta La Casa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/papel-busca-problemas-imprimir-ponen-jaque-industria-editorial_1_9175751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Jul 2022 03:16:30 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los artistas y la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/artistas-politica_1_8879766.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b5b9f52-053f-4d8b-b4cf-7fddeaca4460_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los artistas y la política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En abril, Ediciones Godot publica en la Argentina dos libros de no ficción de Virginia Woolf, que amplían la colección que incluye Tres Guineas y sus Cuentos completos. En Los artistas y la política, la autora analiza la relación entre ambos, entre el artista y su medio. El siguiente texto es un adelanto.</p></div><p class="article-text">
        Me han pedido explicar, tan brevemente como me sea posible, por qu&eacute; el artista actualmente est&aacute; interesado, activa y genuinamente, en pol&iacute;tica. Parece que hay algunas personas para las que este inter&eacute;s es sospechoso.
    </p><p class="article-text">
        Que el escritor est&aacute; interesado en pol&iacute;tica no es necesario decirlo. Los cat&aacute;logos de todas las editoriales, pr&aacute;cticamente to- dos los libros que se publican ahora, son pruebas de este hecho. El historiador hoy no est&aacute; escribiendo acerca de Grecia y Roma en el pasado, sino acerca de Alemania y Espa&ntilde;a en el presente; el bi&oacute;grafo actual escribe sobre las vidas de Hitler y Mussolini, no acerca de Enrique viii y Charles Lamb; el poeta inserta comunismo y fascismo en sus versos; el novelista se aparta de las vidas privadas de sus personajes en favor de su entorno social y sus opiniones pol&iacute;ticas. Obviamente, el autor est&aacute; en un contacto tan directo con la vida humana que cualquier agitaci&oacute;n en su tema debe cambiar su punto de vista. O enfoca su mirada en el problema inmediato o lleva su tema a relacionarse con el presente. En algunos casos, se ve tan paralizado por el caos del momento que se mantiene en silencio.
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                Los libros de Ediciones Godot.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos preguntarnos: &iquest;por qu&eacute; deber&iacute;a esta agitaci&oacute;n afectar al pintor y al escultor? Ellos no se preocupan por los sentimientos de sus modelos, sino por su forma. La rosa y la manzana no tienen opiniones pol&iacute;ticas. &iquest;Por qu&eacute; no deber&iacute;an pasarse su tiempo contempl&aacute;ndolos, como siempre han hecho, bajo la fr&iacute;a luz norte&ntilde;a que se cuela a trav&eacute;s de la ventana de su estudio?
    </p><p class="article-text">
        Responder brevemente a esta pregunta no es f&aacute;cil, ya que para entender por qu&eacute; el artista &mdash;el artista pl&aacute;stico&mdash; se ve afectado por el estado de la sociedad, debemos tratar de definir las relaciones entre el artista y la comunidad, y esto es dif&iacute;cil, en par- te, porque nunca se ha hecho una definici&oacute;n as&iacute;. Pero la mayor&iacute;a de las personas estar&iacute;a de acuerdo en que hay una especie de entendimiento entre ellos, y en tiempos de paz se podr&iacute;a decir que corren de la mano. El artista, por su parte, sosten&iacute;a que ya que el valor de su trabajo depend&iacute;a de la libertad de pensamiento, seguridad personal e inmunidad para los asuntos pr&aacute;cticos &mdash;mezclar- se en pol&iacute;tica, sosten&iacute;a, era adulterarlo&mdash;, se encontraba absuelto de deberes pol&iacute;ticos, sacrificando varios de los privilegios de los que gozaban los ciudadanos activos. A cambio, crear&iacute;a lo que se llama una obra de arte. La sociedad, por otro lado, se dedicaba a manejar el Estado de tal manera que se pagase al artista un sueldo digno, no le ped&iacute;a ayuda activa y se consideraba a s&iacute; misma paga- da mediante las obras de arte que siempre han sido una de sus principales reivindicaciones de distinci&oacute;n. Con muchos errores y faltas por ambas partes, el contrato siempre se ha mantenido: la sociedad ha aceptado el trabajo del artista en lugar de otros servicios, y el artista, viviendo en general de manera precaria o a duras penas, ha escrito o pintado sin preocuparse por las agitaciones pol&iacute;ticas del momento. As&iacute; ser&iacute;a imposible, cuando leemos a Keats, o miramos las pinturas de Tiziano y Vel&aacute;zquez, o escuchamos la m&uacute;sica de Mozart o Bach, decir cu&aacute;l era la condici&oacute;n pol&iacute;tica de la &eacute;poca o del pa&iacute;s en que estas obras fueron creadas. Si fuera de otra manera, si la &ldquo;Oda a un ruise&ntilde;or&rdquo; estuviera inspirada en el odio a Alemania; si <em>Baco y Ariadna </em>simbolizara la conquista de Abisinia; si <em>F&iacute;garo </em>expusiera las doctrinas de Hitler, nos sentir&iacute;amos enga&ntilde;ados, como si nos impusieran algo, como si, en lugar de pan hecho con harina, nos dieran pan hecho con yeso.
    </p><p class="article-text">
        Pero si fuera verdad que un contrato as&iacute; existe entre el artista y la sociedad en tiempos de paz, no es necesariamente verdad que el artista sea independiente de la sociedad. Materialmente, por supuesto, depende de ella para comer el pan de cada d&iacute;a. El arte es el primer lujo que se descarta en tiempos de crisis; el artista es el primero de los trabajadores en sufrir. Pero intelectualmente tambi&eacute;n depende de la sociedad. La sociedad no es solo la en- cargada de su paga, sino tambi&eacute;n su mecenas. Si el mecenas se encuentra demasiado ocupado o distra&iacute;do para ejercer esta facultad esencial, el artista trabajar&aacute; en un vac&iacute;o y su arte sufrir&aacute; y tal vez perecer&aacute; por falta de entendimiento. De nuevo, si el mecenas no es ni pobre ni indiferente, sino dictatorial, si solo comprar&aacute; las im&aacute;genes que halaguen su vanidad o apoyen su visi&oacute;n pol&iacute;tica, entonces el artista se ver&aacute; nuevamente impedido y su trabajo perder&aacute; su valor. E incluso si hay algunos artistas que puedan permitirse ignorar a sus mecenas, ya sea porque tienen los medios para sostenerse o han aprendido a lo largo del tiempo a formar su propio estilo y a depender de la tradici&oacute;n, estos suelen ser los artistas m&aacute;s viejos, cuya obra ya fue realizada. Incluso ellos, sin embargo, no son inmunes de ninguna manera. Porque, aunque ser&iacute;a f&aacute;cil destacar el punto absurdamente, todav&iacute;a es un hecho que la pr&aacute;ctica del arte, lejos de provocar que el artista se aparte de sus iguales, hace crecer su sensibilidad. Esto genera en &eacute;l una atracci&oacute;n por las pasiones y necesidades de la humanidad para las que un ciudadano, cuyo deber es trabajar para un pa&iacute;s espec&iacute;fico o para un partido pol&iacute;tico en particular, no tiene tiempo ni, tal vez, necesidad de cultivar. As&iacute;, incluso si es ineficiente, el artista no es ap&aacute;tico de ninguna manera. Tal vez s&iacute; sufre m&aacute;s que el ciudadano promedio porque no tiene un deber obvio que realizar.
    </p><p class="article-text">
        Por estas razones, entonces, es claro que el artista es afectado tan poderosamente como otros ciudadanos cuando la sociedad est&aacute; en caos, aunque la perturbaci&oacute;n lo afecta de manera diferente. Su estudio ahora est&aacute; lejos de ser un claustro donde puede contemplar en paz su modelo o su manzana. Est&aacute; siendo asediado por voces, todas perturbadoras, algunas por una raz&oacute;n y otras por otra. Primero est&aacute; la voz que grita: &ldquo;No puedo protegerte, no puedo pagarte, estoy tan torturado y distra&iacute;do que ya no puedo disfrutar de tus obras de arte&rdquo;. Tambi&eacute;n est&aacute; la voz que pide ayuda: &ldquo;Baj&aacute; de tu torre de marfil, dej&aacute; tu estudio &mdash;reclam&aacute;&mdash; y us&aacute; tus dones como doctor, como profesor, no como artista&rdquo;. Est&aacute; la voz que le advierte al artista que si no puede probar de buena manera por qu&eacute; el arte beneficia al Estado, se le har&aacute; ayudarlo activamente, haciendo aviones o disparando armas. Y finalmente est&aacute; la voz que muchos artistas en otros pa&iacute;ses ya han escuchado y se han visto obligados a obedecer, la voz que proclama que el artista es el sirviente del pol&iacute;tico: &ldquo;Solo podr&aacute;s practicar tu arte &mdash;dice&mdash; bajo nuestras &oacute;rdenes. P&iacute;ntanos cuadros, esc&uacute;lpenos estatuas que glorifiquen nuestros evangelios. Celebra el fascismo, celebra el comunismo. Predica lo que te ordenamos predicar. No podr&aacute;s existir en otros t&eacute;rminos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con todas estas voces gritando en sus o&iacute;dos, &iquest;c&oacute;mo puede el artista seguir en paz en su estudio, contemplando su modelo o su manzana en la fr&iacute;a luz que atraviesa la ventana? Se ve obligado a participar en pol&iacute;tica, debe incorporarse en sociedades como la Asociaci&oacute;n Internacional de Artistas. Dos causas de suprema importancia para &eacute;l est&aacute;n en juego: la primera es su propia supervivencia; la otra es la supervivencia de su arte.
    </p><p class="article-text">
        <em>[Conferencia realizada en la Asociaci&oacute;n Internacional de Artistas en diciembre de 1936. Apareci&oacute; publicada en The Daily Worker, bajo el t&iacute;tulo &ldquo;Why Art Today Follows Politics&rdquo;].</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>VW</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Virginia Woolf]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/artistas-politica_1_8879766.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Apr 2022 10:21:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los artistas y la política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Virginia Woolf,Ediciones Godot,No ficción]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La fuerte razón para estar juntos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/fuerte-razon_1_8812784.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6dc0029-c97d-4896-99e1-768b9b68194e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fuerte razón para estar juntos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Peter Sloterdijk escribió "Fobocracia, Estrés y libertad y Las epidemias políticas" y ahora llega a la Argentina su otro libro "La fuerte razón para estar juntos", donde se pregunta qué impide que se desintegren las sociedades modernas. Para eso vuelve hacia atrás e intenta responder a qué es lo que nos mantiene juntos, qué idea es la que hace que millones de personas, con diferentes posiciones, conflictos e ilusiones se consideren unidas dentro del paraguas de la nación. ¿Podemos responsabilizar de esto a los medios de comunicación?. El que sigue es un fragmento del libro que en marzo publicó Ediciones Godot.</p></div><p class="article-text">
        Si las naciones como un todo pudieran sufrir un colapso nervioso, en el caso de la alemana deber&iacute;a suceder un 9 de noviembre. Con una regularidad que lleva a pensar en un tic, los alemanes est&aacute;n en el momento justo, en este d&iacute;a ya hace casi un siglo desde 1918, cuando se trata de cumplir con sus obligaciones para bien o para mal frente a la historia. Es evidente que se comportan como la gente que para esta determinada fecha tiene planes con su destino pol&iacute;tico, y no se pierden nada para estar presentes cuando su historia les vuelve a hablar el 9 de noviembre. As&iacute; como en las regiones cat&oacute;licas de Europa las familias acuden en masa a los cementerios en el D&iacute;a de Todos los Santos y el D&iacute;a de los Muertos para decorar las tumbas y conversar con los difuntos, una semana despu&eacute;s los alemanes se dirigen a los campos de batalla de su memoria nacional para ver c&oacute;mo saldar las cuentas abiertas con el pasado bajo una inescrutable compulsi&oacute;n. Es como si, adem&aacute;s de los d&iacute;as cristianos de conmemoraci&oacute;n a los muertos, hubiera tambi&eacute;n un recuerdo obsesivo de los ca&iacute;dos en vano en la Gran Guerra de 1914 a 1918, y, m&aacute;s a&uacute;n, como si las tumbas nacionales siguieran abri&eacute;ndose una y otra vez ese 9 de noviembre, y como si los espectros insepultos aparecieran desde los frentes de las guerras perdidas para hacer sus demandas a los vivos. De hecho, en este siglo de sangrientas derrotas, la pol&iacute;tica alemana siempre debe demostrarse como la hermen&eacute;utica de las voces de los difuntos, y es uno de los secretos del 9 de noviembre alem&aacute;n que en este d&iacute;a haya un susurro trascendente en el aire, como si los votos  de un plebiscito de los muertos fueran contados y debieran fluir hacia las elecciones de los vivos. Por supuesto, la frase que se acaba de usar sobre el compromiso de un pueblo con su destino es un poco hist&eacute;rica, como todos los asuntos alemanes de noviembre, porque incluso si alg&uacute;n acontecimiento &mdash;especialmente el evento inicial de esta serie alemana, la proclamaci&oacute;n de la primera Rep&uacute;blica alemana en Berl&iacute;n&mdash; cay&oacute; inocente y sin calcular, por as&iacute; decirlo, en un 9 de noviembre, la mayor&iacute;a de los siguientes incidentes de noviembre ya estaban marcados por la compulsi&oacute;n de la fecha y la repetici&oacute;n, y lo que el poder del destino quer&iacute;a aparentar resulta en casi todos los casos como una escenificaci&oacute;n consciente de los eventos. Adolf Hitler, el hist&eacute;rico politizante, a quien sus convulsiones lo terminaron llevando al poder, produjo la primera gran crisis en el escenario nacional con su Putsch de M&uacute;nich en 1923: a trav&eacute;s de una perpetraci&oacute;n son&aacute;mbula del d&iacute;a en que los alemanes conocieron la fr&iacute;a libertad de la derrota, cre&oacute; la fijaci&oacute;n perpetua de la memoria nacional de esa fecha fatal y, a su vez, llena de oportunidades, que deber&iacute;a quedar grabada en el inconsciente nacional &mdash;si es que existe&mdash; como un recordatorio forzado de una emancipaci&oacute;n no deseada. Hitler se hab&iacute;a designado a s&iacute; mismo &mdash;mientras sufr&iacute;a de ceguera hist&eacute;rica en el lazareto de Gro&szlig;beelitz frente a las puertas de Berl&iacute;n en noviembre de 1918&mdash; como el primer int&eacute;rprete y representante de los ca&iacute;dos en la Gran Guerra. Y como agente obsesivo y seguro de una oposici&oacute;n extraparlamentaria conformada por los muertos, supo arreglar que, en la noche del 9 de noviembre de 1923, se volviera a velar in&uacute;tilmente a los ca&iacute;dos, que por supuesto m&aacute;s adelante podr&iacute;an ser promovidos para convertirse en m&aacute;rtires del movimiento nazi. A partir de entonces, lo que sol&iacute;a suceder en el suelo alem&aacute;n todos los 9 de noviembre &mdash;uno piensa en la ominosa noche de los &ldquo;cristales&rdquo; rotos del Reich, en uno de los ataques a Hitler, en ciertos episodios del movimiento estudiantil y, finalmente, en aquella noche milagrosa hace ocho a&ntilde;os, cuando un pueblo atraves&oacute; la pared&mdash; siempre ocurr&iacute;a en un espacio que quedaba determinado por una extra&ntilde;a mezcla de resurgimientos y compulsiones de repetici&oacute;n. Se dijo con bastante frecuencia que las marcas de nacimiento de las rep&uacute;blicas democr&aacute;ticas alemanas incluyen la condici&oacute;n de que tuvieron que encontrar su libertad en el colapso y que siguen expuestas, hasta el d&iacute;a de hoy, a la cr&oacute;nica tentaci&oacute;n de desarrollar el suplemento de lo propio solo en respuesta y resentimiento contra nuevas circunstancias.
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                La fuerte razón para estar juntos de Ediciones Godot                            </span>
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        Pero lo que hace la magia del 9 de noviembre solo puede quedar bien en claro cuando nos damos cuenta de que esta fecha no les pertenece &uacute;nicamente a los alemanes del siglo xx. Porque todos los asuntos alemanes de noviembre se ven imperceptiblemente eclipsados por un acontecimiento primordial en la historia francesa que se oculta en un seud&oacute;nimo de calendario. Como es sabido, a los programadores de la Revoluci&oacute;n Francesa les gustaba reemplazar el antiguo calendario europeo <em>post Christum natum </em>por una nueva era, &ldquo;tras la abolici&oacute;n de la nobleza&rdquo;, &ldquo;tras el renacimiento del g&eacute;nero humano a trav&eacute;s de los franceses&rdquo;, en resumen: &ldquo;tras la revoluci&oacute;n&rdquo;, y en el transcurso de esta agitaci&oacute;n de fechas y cosas, el prosaico noviembre romano, el noveno mes, se hab&iacute;a convertido en el <em>brumario </em>po&eacute;tico revolucionario, el mes de brumas y nieblas, en el que, tras la disoluci&oacute;n de la niebla local de la ma&ntilde;ana, surgieron ocasionalmente panoramas radiantes y perspectivas hist&oacute;ricas mundiales. Este mes debe su fama, en la memoria literaria y politol&oacute;gica de los europeos, al hecho de que Karl Marx aludiera a este noviembre par&oacute;dico en el t&iacute;tulo de su obra m&aacute;s ingeniosa: <em>El 18 Brumario de Luis Bonaparte</em>. Justo al comienzo de este extraordinario tratado, que tuvo como objeto el golpe de Napole&oacute;n III en el a&ntilde;o 1851 y la maquinaria de las luchas de clases, aparece la inagotable y sabia palabra que se hace pasar por una cita de Hegel: que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dij&eacute;ramos, dos veces. Pero Hegel se olvid&oacute; de agregar: &ldquo;Una vez como tragedia y la otra como farsa&rdquo;. Lo que Marx quiere decir con esto es obvio para quienes conocen su l&oacute;gica: la ley de duplicaci&oacute;n &mdash;tambi&eacute;n se podr&iacute;a hablar del principio de la recreaci&oacute;n reveladora&mdash; domina, sin excepci&oacute;n, todos los acontecimientos hist&oacute;ricos en los que el pueblo burgu&eacute;s manifiesta su inter&eacute;s por la libertad; ya que los burgueses son para Marx, uno recuerda, portadores interesados de m&aacute;scaras que est&aacute;n condenados a revelar, finalmente, la naturaleza baja de sus pasiones, incluso en sus acciones hist&oacute;ricas elevadas. El burgu&eacute;s es la m&aacute;scara del alma del dinero. Al parecer, mientras que en la primera actuaci&oacute;n heroica siempre se trata de la libertad, de la libertad sin un ep&iacute;teto, de la libertad del sujeto que se posiciona, del que comienza de nuevo sin ninguna condici&oacute;n previa, las recreaciones muestran que, en &uacute;ltima instancia, solo la libertad de los intereses burgueses &uacute;ltimos pudieron significar: hacer dinero con el menor esfuerzo posible a expensas de los dem&aacute;s; en resumen: la libertad de pensiones y r&eacute;ditos, la libertad de la circulaci&oacute;n de bienes y dinero, que debe empezar como un deseo de libertad de conciencia para terminar como la libertad de la conciencia. Cuanto m&aacute;s tarde se vuelve a recrear una obra revolucionaria, menos disimulado debe aparecer en ella, seg&uacute;n Marx, el inter&eacute;s material de los actores, m&aacute;s r&aacute;pido se intercambian los h&eacute;roes de la libertad por los liberales con fines de lucro, m&aacute;s c&iacute;nicamente los accionistas se sacan la m&aacute;scara idealista en el teatro liberal, para llegar con toda franqueza a su asunto principal y sus cuestiones de capital. Desde este punto de vista, la farsa, la burla del idealismo burgu&eacute;s por parte del materialismo a&uacute;n m&aacute;s burgu&eacute;s, ser&iacute;a la gran oportunidad para que la situaci&oacute;n hable por s&iacute; misma, o, m&aacute;s bien, porque ni siquiera hay que hacerla hablar, solo basta con espiar las circunstancias en los grandes y recurrentes d&iacute;as, y documentarlas en el momento de su dr&aacute;stico, franco y c&iacute;nico sinceramiento.
    </p><p class="article-text">
        <em>PS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Peter Sloterdijk]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/fuerte-razon_1_8812784.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Mar 2022 12:19:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fuerte razón para estar juntos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Lectura,Libros,Ediciones Godot]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tiranía de la elección]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/tirania-eleccion_1_8719832.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c45dd4c-133c-437d-b8e6-51fa259451c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1040213.jpg" width="880" height="495" alt="La tiranía de la elección"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La tiranía de la elección" de Renata Salecl, el libro publicado por Ediciones Godot, reflexiona sobre la ideología que hace creer que cada decisión que se toma afecta la construcción individual y la acerca al ideal de felicidad y satisfacción. De esta forma, la vida se transforma en un "elige tu propia aventura" de elecciones racionales, económicas y moderadas. En este texto la filósofa eslovena, autora de Angustia (2018) y El placer de la transgresión (2020), sigue indagando en la curiosa relación entre libertad y ansiedad en el capitalismo postindustrial.</p></div><p class="article-text">
        Curoseando en la secci&oacute;n de autoayuda de una librer&iacute;a neoyorquina me top&eacute; con un libro titulado <em>All About Me </em>[Todo sobre m&iacute;]. Por dentro estaba casi todo en blanco. Cada p&aacute;gina ofrec&iacute;a al lector apenas una o dos preguntas sobre las cosas que le gustaban o le desagradaban, los recuerdos que ten&iacute;a, sus planes para el futuro. Nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los espacios en blanco del libro en cuesti&oacute;n ilustran perfectamente la ideolog&iacute;a dominante en el mundo desarrollado: cada individuo es el amo m&aacute;ximo de su propia vida, libre para definir cada detalle. En la actual sociedad de consumo no solo se nos pide que elijamos entre distintos productos, sino que se nos insta a ver toda nuestra vida como una gran s&iacute;ntesis de nuestras decisiones y elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Para dar un ejemplo, durante un viaje corto en tren, me vi llevada a recordar varias veces que soy libre para hacer lo que quiera con mi vida. La propaganda de una universidad me alentaba: &ldquo;S&eacute; lo que quieras ser&rdquo;. Una marca de cerveza me urg&iacute;a: &ldquo;S&eacute; t&uacute; misma&rdquo;. Una empresa de viajes me exhortaba: &ldquo;La vida&hellip; res&eacute;rvala ya&rdquo;. En la portada de <em>Cosmopolitan </em>pude leer: &ldquo;Convi&eacute;rtete en ti misma&hellip; &iexcl;pero en tu mejor versi&oacute;n!&rdquo;. En un momento, us&eacute; un cajero autom&aacute;tico del Chase Manhattan, cuya pantalla me dijo: &ldquo;<em>Your choice. Your Chase</em>&rdquo;. Lo mismo ocurre en los pa&iacute;ses poscomunistas, all&iacute; tambi&eacute;n la publicidad nos insta a vivir todo el tiempo decidiendo qu&eacute; tipo de vida queremos vivir. En Eslovenia, una marca de lencer&iacute;a puso una serie de afiches inmensos con la pregunta: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; mujer vas a ser hoy?&rdquo;. La filial b&uacute;lgara de una empresa de telefon&iacute;a m&oacute;vil recurri&oacute; al slogan &ldquo;Es tu voz&rdquo;, mientras que su contraparte croata opt&oacute; por el mantra &ldquo;S&eacute; t&uacute; misma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Convertirse en una misma no asoma como una tarea sencilla. Una fugaz hojeada a las listas de <em>best-sellers </em>nos permitir&aacute; ver que la gente gasta much&iacute;simo tiempo y dinero en aprender a convertirse en s&iacute; misma. T&iacute;tulos como <em>Cambie sus pensamientos, cambie su vida, T&uacute;: el</em> <em>manual de instrucciones</em>, <em>Ahora, descubra sus fortalezas </em>o <em>Reconstruye tu vida </em>buscan ofrecer, uno tras otro, nuevas estrategias para la redefinici&oacute;n total de la propia vida. Los portales web de astrolog&iacute;a promocionan un acercamiento a tu &ldquo;verdadero yo&rdquo;, los anuncios televisivos llaman a una renovaci&oacute;n completa de tu apariencia, y no falta nunca, en cada &aacute;rea de la vida p&uacute;blica y privada, la oferta de un servicio de <em>coaching </em>para alcanzar el estilo de vida ideal.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas son ofertas, sin embargo, que no necesariamente traer&aacute;n contento. M&aacute;s bien al contrario, su efecto tiende a incrementar la angustia y la inseguridad.
    </p><p class="article-text">
        Jennifer Niesslein, editora de una revista, se propuso tratar de resolver todos los problemas de su vida vali&eacute;ndose exclusivamente de los consejos para encontrar la plenitud y la felicidad disponibles en un buen surtido de libros de autoayuda. El resultado, su libro <em>Practically</em> <em>Perfect in Every Way </em>[Casi perfecta en todos los sentidos], narra el proceso que la condujo &mdash;tras dos a&ntilde;os asimilando consejos para bajar de peso, ordenar la casa, ser una mejor madre o una mejor pareja y llevar su existencia a un plano de total serenidad&mdash; a padecer de graves ataques de p&aacute;nico. La lectura de esos libros, en vez de traerle contento, se lo arrebat&oacute;. Aquellas gu&iacute;as para la autorrealizaci&oacute;n no solo le consum&iacute;an todo su tiempo, sino que le fijaban objetivos &mdash;tener la cocina impecable, preparar tres platos caseros al d&iacute;a, adquirir m&aacute;s y mejores herramientas para comunicarse con los dem&aacute;s&mdash; que, una vez logrados, no reportaban el placer prometido. Incluso el peso que hab&iacute;a llegado a perder por medio de un ejercicio f&iacute;sico riguroso acab&oacute; retornando en pocos meses. Al final de ese proceso, Niesslein lleg&oacute; a una conclusi&oacute;n de por qu&eacute; las personas prefieren hacer caso a ese tipo de libros antes que plantearse un cambio por s&iacute; mismas y en sus propios t&eacute;rminos: &ldquo;Hijos, trabajo, pareja&hellip; son tantas las responsabilidades a asumir en lo individual que, cuando se abre la posibilidad de que otro nos diga qu&eacute; es lo que hay que hacer, la sensaci&oacute;n es de alivio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; sucede entonces que, en el mundo desarrollado, la apertura individual a un mayor n&uacute;mero de elecciones conlleva, en vez de una satisfacci&oacute;n por una supuesta vida m&aacute;s personalizada y ajustada de acuerdo con nuestras preferencias, un sentimiento cada vez m&aacute;s grande de angustia y hasta de culpa e inadecuaci&oacute;n? &iquest;Y c&oacute;mo es que, para aliviar esa angustia, las personas aceptamos seguir los diversos consejos de hor&oacute;scopos y especialistas en <em>marketing </em>o los consejos de belleza de los fabricantes de cosm&eacute;ticos, nos dejamos guiar por los pron&oacute;sticos de consultores econ&oacute;micos y, en nuestras relaciones, por los libros de autoayuda? Dado que cada vez m&aacute;s gente hace caso a todos estos &ldquo;expertos&rdquo; que supuestamente piensan en nuestro bienestar, parecer&iacute;a ser que, en el fondo, lo que estamos reclamando es que nos quiten cuanto antes la carga de tener que elegir.
    </p><p class="article-text">
        Es bastante com&uacute;n que las personas caigan en un c&iacute;rculo vicioso cuando van en busca de expertos que les mejoren la vida. Algunos psicoanalistas, por ejemplo, han observado un peculiar comportamiento obsesivo entre los seguidores y las seguidoras de un sitio web de autoayuda llamado flylady.com (donde el acr&oacute;nimo fly corresponde a <em>Finally Loving Yourself </em>[Por fin amarte a ti misma]), que insta a su p&uacute;blico a llevar un minucioso registro de actividades diarias y a seguir de cerca los consejos que all&iacute; se dan para poner en orden el espacio dom&eacute;stico, el cuerpo, las emociones y las relaciones. Muchos seguidores de ese sitio pod&iacute;an dedicar parte de su sesi&oacute;n de psicoan&aacute;lisis a quejarse por la sensaci&oacute;n de continuo fracaso que les generaba no cumplir con las tareas fijadas y, junto con ello, el desconsuelo de ver c&oacute;mo crec&iacute;a la lista de tareas pendientes. Hab&iacute;a incluso quienes se comportaban como sitoda su vida fuera un listado de tareas que cumplir: conseguir cierto puesto de trabajo, perder tantos kilos, casarse a tal edad, tener hijos en tal momento, conseguir la casa &ldquo;perfecta&rdquo;. Y aun as&iacute;, quejarse de su inadecuaci&oacute;n, por m&aacute;s autoimpuesta que fuera, parec&iacute;a brindarles a estaspersonas un cierto placer particular.
    </p><p class="article-text">
        Estas formas de autotortura se llevan muy bien con la tendencia a estar siempre persiguiendo nuevas formas de disfrute. La ideolog&iacute;a capitalista postindustrial suele presentar al individuo como alguien cuyo disfrute no tiene l&iacute;mites, todo el tiempo dispuesto a traspasar las fronteras del placer a fin de satisfacer la expansi&oacute;n constante de sus deseos. Pero, parad&oacute;jicamente, es mucha la gente que no encuentra satisfacci&oacute;n en una sociedad que aparenta no tener l&iacute;mites, y es mucha la gente que se inclina, en cambio, hacia la autodestrucci&oacute;n. El consumismo sin restricciones tiende a poner a los individuos en un severo riesgo de consumirse a s&iacute; mismos: las adicciones, autolesiones y fen&oacute;menos como la bulimia y la anorexia son apenas los ejemplos m&aacute;s obvios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Renata Salecl]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/tirania-eleccion_1_8719832.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Feb 2022 15:20:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La tiranía de la elección]]></media:title>
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