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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Eric Clapton]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/eric-clapton/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Eric Clapton]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Una relación íntima]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/relacion-intima_129_12915346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/06df704c-d711-4c2b-8954-3d5dd92ebeea_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134502.jpg" width="563" height="316" alt="Una relación íntima"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La presencia de la emoción y el cuerpo en la relación de los músicos con sus instrumentos, a propósito del estreno del espectáculo “Historia contrabajo" y otras anécdotas sentimentales y sonoras. </p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Hubo un tiempo muy lejano en que los instrumentos musicales no se conoc&iacute;an entre s&iacute;. Cada familia viv&iacute;a separada de las otras, y, verdaderamente, era una l&aacute;stima&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El actor </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Juan Carlos Thorry</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> le daba su voz, as&iacute;, al relato de la obra musical</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em> P&iacute;colo, Saxo y Compan&iacute;a</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, con la que muchos de quienes vivimos nuestra infancia en los a&ntilde;os 1960/70 nos acercamos por primera vez a la m&uacute;sica cl&aacute;sica. Fue parte de la educaci&oacute;n sentimental de las generaciones X y Baby Bommers. Recuerdo ese texto como un poema que, de tanto repetirlo, se te graba. </span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Fueron los peque&ntilde;os violines quienes, por casualidad, descubrieron que no eran los &uacute;nicos instrumentos en el Reino de la m&uacute;sica&rdquo;, segu&iacute;a Thorry. &ldquo;Un d&iacute;a, muy entusiasmados, fueron a buscar al abuelo Contrabajo: Abuelo, abuelo -dijeron los Violines-, &iquest;a que no sabes qu&eacute; pasa?&hellip; Est&aacute;bamos paseando y, de pronto, en la otra orilla del r&iacute;o, vimos unos instrumentos que no se nos parecen en nada, pero hablan una m&uacute;sica muy bonita&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">As&iacute; que solo se tratar&iacute;a de cruzar el r&iacute;o, para conocerse, intercambiar impresiones y entenderse. Lo escuchamos tantas veces en el tocadiscos de marca Continental junto a mis dos hermanas, que lleg&oacute; un momento en que la fritura que produc&iacute;a la p&uacute;a sobre el long play rayado sonaba m&aacute;s fuerte que la m&uacute;sica. Era algo usual que ocurr&iacute;a entonces por la delicadeza de los discos.</span>
    </p><p class="article-text">
        La m&uacute;sica no s&oacute;lo se escucha y aprende con los o&iacute;dos sino con todo el cuerpo, como ense&ntilde;an las maestras en las aulas. Bailando, saltando, marchando, moviendo cabezas, tronco, cadera, brazos y piernas. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En 1957, en su apogeo pleno como compositor, el autor franc&eacute;s </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Andr&eacute; Popp</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1924-2014) cre&oacute; una obra sinf&oacute;nica para iniciar al p&uacute;blico infantil en la m&uacute;sica cl&aacute;sica. Puso manos a la obra y con su amigo </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Jean Broussolle </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">crearon el cuento musical mencionado.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La evocaci&oacute;n surgi&oacute; la noche de la semana pasada en que fui al estreno del espect&aacute;culo </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Historia contrabajo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, en el que con la direcci&oacute;n de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>C&eacute;sar Brie</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, su sobrino Pablo cuenta c&oacute;mo es andar por la vida con semejante instrumento. Y, por supuesto, Lo primero que nos cuenta el m&uacute;sico y actor es que el contrabajo es una pesada carga, un armatoste que adem&aacute;s de su belleza sonora, da&nbsp;mucho trabajo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El rechazo&nbsp;a trasladarlo de los choferes de bondis, taxis y remises, la pregunta insistente sobre porqu&eacute; no eligi&oacute; tocar la flauta, la otra sobre la potencial funci&oacute;n del instrumento de alojar a los muertos en su interior, como si fuera el caj&oacute;n de una funeraria, son algunos de los temas que se desarrollan con m&uacute;sica y humor en el subsuelo de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El camar&iacute;n de las musas</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Roberto es gordo, macizo y picaflor: galante con la trompeta, acaramelado con la tuba, se hace el chistoso con la viola y el seductor con las damas con su mole imponente y su voz de bajo. Para empeorar las cosas, le gusta viajar. Si no hay coche nos vamos en bus y si en bus no se puede viajamos en cami&oacute;n&rdquo;. Roberto nunca va solo, con &eacute;l viaja Pablo, flaco, debilucho, el que se ocupa de horarios, boletos, asientos, reservas. Roberto es harag&aacute;n, el contrabajista lo carga, lo sube, lo baja, lo cuida, lo viste, lo afina&ldquo;. El ejecutante del cord&oacute;fono ha sufrido de tendinitis, se ha peleado con colectiveros, conductores y azafatas, ha llegado tarde contra su voluntad a los ensayos y conciertos: &rdquo;El gordo va con el equipaje&ldquo;, lo discriminan. -&rdquo;Pero si le pagu&eacute; el boleto&ldquo;, se sorprende su protector.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"> Los sufrimientos terminan cuando la m&uacute;sica comienza. Si Pablo toca y Roberto canta, todo lo dem&aacute;s deja de existir.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pablo abraza a su compa&ntilde;ero, y lo convierte en personaje de un espect&aacute;culo que, &eacute;l dice, tiene cuerda para rato.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La relaci&oacute;n de los m&uacute;sicos con sus instrumentos es s&uacute;per &iacute;ntima, de cuerpo y alma, suponiendo que &eacute;sta existe. A su viol&iacute;n Guarneri,&nbsp;</span><strong>Niccol&ograve; </strong><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Paganini</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> lo llamaba &ldquo;Il Cannone&rdquo; por su potencia y resonancia. Su ejecutante estaba tan enamorado de &eacute;l, se dice, que lo llamaba &ldquo;mi esposa&rdquo;. Lo cuidaba con obsesi&oacute;n y ten&iacute;a ataques de ansiedad cuando se separaban. Era tan exigente cuando interpretaba una obra que sol&iacute;a romperle las cuerdas para seguir tocando.&nbsp;En su lecho de muerte, pidi&oacute; que los enterraran juntos. Se lo llevaron, toc&oacute; una pieza y dio su &uacute;ltimo suspiro.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Jimi Hendrix</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> ten&iacute;a una relaci&oacute;n apasionada y er&oacute;tica con su guitarra Fender Stratocaster: la tocaba con los dientes, la espalda, y hasta la incendi&oacute; en el escenario durante los festivales de Woodstock y Monterrey. La viola del autor de &ldquo;Hey Joe&rdquo;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em> </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">era una extensi&oacute;n de su cuerpo y de sus emociones y juntos crearon shows ic&oacute;nicos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Yo-Yo Ma</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> hablaba de su chelo como de un &ldquo;amigo &iacute;ntimo&rdquo;. Cuando el instrumento se da&ntilde;aba, sent&iacute;a como si un ser querido hubiera sido herido.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Blackie, la famosa guitarra de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Eric Clapton</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, era una Fender Stratocaster de 1956 a la que el m&uacute;sico consideraba su &ldquo;beb&eacute;&rdquo;. Cuando la vendi&oacute; en 2004, el autor de &ldquo;Layla&rdquo; recaud&oacute; millones de d&oacute;lares para su fundaci&oacute;n de rehabilitaci&oacute;n para adicciones. El centro de salud mental fue fundado por &eacute;l tras superar sus propias luchas y la p&eacute;rdida de su hijo, Conor, que inspir&oacute; la canci&oacute;n &ldquo;</span><a href="https://www.google.com/search?q=Tears+in+Heaven&amp;rlz=1C1CHZN_esAR991AR991&amp;oq=eric+clapton+fundacin&amp;gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOTIJCAEQIRgKGKABMgkIAhAhGAoYoAEyCQgDECEYChigAdIBCDU1NTlqMGo3qAIAsAIA&amp;sourceid=chrome&amp;ie=UTF-8&amp;ved=2ahUKEwisyKKsxYuSAxV2GbkGHaKEE6AQgK4QegQIARAD" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">Tears in Heaven</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">&rdquo;</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Ringo Starr</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> es conocido por su estilo relajado y su bater&iacute;a es la &ldquo;mejor amiga&rdquo;. Dicen que el ritual de uno de los fabulosos cuatro antes de subir al escenario es hablar con ella.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El legendario saxofonista de jazz, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Charlie Parker</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, prolongaba su cuerpo en el saxo. Tocaba melod&iacute;as complejas sin mirar las notas, solo con la memoria muscular. Como escribi&oacute; </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Julio Cort&aacute;zar</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en el cuento &ldquo;El perseguidor&rdquo;, del libro de 1959 </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Las armas secretas</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>,</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> que lo evoca. &ldquo;Esto lo estoy tocando ma&ntilde;ana&rdquo; dice un ficticio Johnny Carter. Metaforiza as&iacute; &nbsp;la relaci&oacute;n del refinado solista con su instrumento tenor, el tiempo, la creaci&oacute;n y una dimensi&oacute;n existencial m&aacute;s all&aacute; de la ordinaria. De ese modo, el escritor amante del jazz, que emple&oacute; las caracter&iacute;sticas de este g&eacute;nero en su literatura, revela que el arte permite experimentar el futuro como un presente eterno a trav&eacute;s del cuerpo.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/relacion-intima_129_12915346.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 13:11:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Jimi Hendrix,Eric Clapton]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dios y los antivacunas: cuando el rock es de derechas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/dios-antivacunas-rock-derechas_129_8741985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/22890d76-d72b-403f-8bd0-6482797d3d50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dios y los antivacunas: cuando el rock es de derechas"></p><p class="article-text">
        <strong>Una caravana de antivacunas avanza hacia Par&iacute;s mientras ustedes leen. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Resistence&rdquo;, rezan ciertas pancartas. El trayecto es largo, as&iacute; que deben acompa&ntilde;arse de m&uacute;sica. Imaginemos: en sus autom&oacute;viles, algunos manifestantes se tonifican con Van Morrison y Eric Clapton. Sienten que hablaron por ellos, aunque sea esta vez en ingl&eacute;s con &ldquo;Stand And Deliver&rdquo;. La canci&oacute;n del irland&eacute;s Van Morrison es todo un himno de la nueva derecha que encontr&oacute; en el Covid-19 un disparador para su rebeli&oacute;n in&uacute;til (&ldquo;Lev&aacute;ntate y cumple/ deja que te metan miedo/ Lev&aacute;ntate y lib&eacute;rate&rdquo;). Nos invita a recordar no solo las peripecias pol&iacute;ticas del guitarrista a quien alguna vez compararon con una deidad por sus digitaciones y su sonido. Tambi&eacute;n posibilita pasar revista a la sorprendente legi&oacute;n de roqueros conservadores y de canciones que ese espectro ideol&oacute;gico hizo suyas, aunque tuvieran quiz&aacute; en sus inicios motivaciones diferentes.<strong> Las escuchas nunca son fijas, responden a situaciones siempre cambiantes</strong>, hasta para un Clapton que, reci&eacute;n a los 75 a&ntilde;os, a fines de 2020, acept&oacute; de buena gana sumarse a una canci&oacute;n &ldquo;de protesta&rdquo; contra el confinamiento. Justo por esos d&iacute;as, volvi&oacute; a la carga, y en una entrevista concedida al canal de YouTube, <em>The Real Music Observer</em>, calific&oacute; de &ldquo;genial&rdquo; la hip&oacute;tesis de una &ldquo;hipnosis masiva&rdquo; de Mattias Desmet. La idea de una sugesti&oacute;n a gran escala de este negacionista belga y profesor de la Universidad de Ghent, acaba de ser retomada en el podcast The Joe Rogan Experience, uno de los m&aacute;s escuchados en Estados Unidos. Frente a su propagaci&oacute;n a trav&eacute;s de Spotify, Neil Young y Joni Mitchell decidieron abandonar la plataforma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi familia y mis amigos piensan que soy un chiflado&rdquo;, dijo Clapton a fines de enero. Diagn&oacute;stico al margen, ha resuelto ponerle el pecho a toda tentativa de pase sanitario. &ldquo;No voy a presentarme en ning&uacute;n escenario donde haya una audiencia discriminada&rdquo;.&nbsp; En 1968, Clapton formaba parte de Cream, el primer &ldquo;s&uacute;per grupo&rdquo; ingl&eacute;s que comparti&oacute; con los difuntos Jack Bruce y Ginger Baket. El disco <em>Disraeli Gears</em> hab&iacute;a sido lanzado con &eacute;xito en Estados Unidos. &ldquo;Por favor, abr&iacute; tu mente/ Mir&aacute; lo que pod&eacute;s encontrar/ Hoy he descubierto que vamos mal&rdquo;, se los escucha cantar a Bruce y el guitarrista en &ldquo;We're Going Wrong&rdquo;. El que cre&iacute;a estar en un lugar equivocado era Clapton. El pa&iacute;s anfitri&oacute;n cimbraba al comp&aacute;s de las protestas juveniles contra Richard Nixon. &ldquo;Los cinco meses que pasamos de gira fueron una &eacute;poca de profundo malestar pol&iacute;tico en Estados Unidos, con manifestaciones contra la guerra en los campus de todo el pa&iacute;s y tensi&oacute;n racial en las ciudades. Como nunca me preocup&eacute; por la pol&iacute;tica, estaba deliberadamente ajeno a todo, sin interesarme en lo que estaba pasando. De vez en cuando me cruzaba con gente del circuito clandestino muy activa pol&iacute;ticamente, y tomaba un camino diferente para evitarlos de todas las formas posibles&rdquo;, record&oacute; en su <em>Autobiograf&iacute;a.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Jimmy Page y Jeff Beck, fue, desde muy joven, un <em>guitar hero. </em>No en vano, el juego de consolas toma su nombre de esos virtuosos. <strong>La guitarra, entonces, como atributo de un poder.</strong> &ldquo;Se adopt&oacute; porque todo el mundo hab&iacute;a asumido subliminalmente la idea de que el hombre al que se le concede el honor de tocar la guitarra principal en la banda es una figura de especializaci&oacute;n casi sacerdotal. Cuando llega el momento de su solo, se pone al frente del escenario, cierra los ojos para denotar su dedicaci&oacute;n a su deber sagrado, y lucha contra la oscuridad en nuestro nombre&rdquo;, se&ntilde;ala David Hepworth en <em>Uncommon People: The Rise and Fall of the Rock Stars.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Clapton tuvo sensaciones encontradas con ese lugar de aclamaci&oacute;n. &ldquo;Todo lo que queremos es que nos dejen hacer m&uacute;sica, pero, como nos llaman 'estrellas de rock', se nos impone una serie de expectativas diferentes: que tengamos opiniones acerca de todo, que demos ejemplo a la juventud haciendo declaraciones p&uacute;blicas sobre las drogas, que nos vistamos y nos comportemos como los raros que se supone que somos&rdquo;, le confes&oacute; a <em>The New York Times, </em>en 1970. <strong>Ese rechazo a ser consultado sobre lo divino y lo profano no le impidi&oacute; tomar partido por lo peor de lo peor.</strong> En agosto de 1976, durante un recital en Birmingham, el blusero <em>blanco </em>por excelencia le pregunt&oacute; al p&uacute;blico: &ldquo;&iquest;Tenemos alg&uacute;n extranjero en la audiencia esta noche? Si es as&iacute;, por favor levante las manos. &iquest;As&iacute; que d&oacute;nde est&aacute;s? Bueno, est&eacute;n donde est&eacute;n, creo que deber&iacute;an irse. No solo deje el sal&oacute;n, deje nuestro pa&iacute;s. Creo que deber&iacute;amos enviarlos a todos de vuelta. Evita que Gran Breta&ntilde;a se convierta en una colonia negra. Saquen a los extranjeros. Mantenga a Gran Breta&ntilde;a blanca&rdquo;. Clapton tuvo un momento de curiosa empat&iacute;a con Enoch Powell, un erudito ling&uuml;ista para quien la lectura de los cl&aacute;sicos no estaba re&ntilde;ida con el sentido de superioridad y pureza. Diputado del Partido Unionista del Ulster, a mediados de los setenta, Powell quer&iacute;a expulsar a indios, pakistan&iacute;es, africanos, antillanos y otros miembros de la Commonwealth. El arrebato del dios Eric provoc&oacute; tal estupor que ayud&oacute; a la conformaci&oacute;n de Rock Against Racism (RAR). El movimiento que busc&oacute; desde la m&uacute;sica dar respuesta al avance de la extrema derecha en las urnas (paradojas y delicias de la recepci&oacute;n: en la ciudad de Buenos Aires sonar&iacute;a pronto con insistencia <em>Showhand</em>, un disco de Clapton que, en 1977, fue tel&oacute;n de fondo de la dictadura, especialmente con la melosa &ldquo;Wonderful tomight&rdquo; y &ldquo;Cocaine&rdquo;, hasta que sali&oacute; de las radios).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sigamos con el autor de &ldquo;Layla&rdquo;. En 2018 pidi&oacute; perd&oacute;n en p&uacute;blico por sus dichos en Birmingham.&nbsp;&ldquo;Estaba tan avergonzado de qui&eacute;n era, una especie de semi-racista, lo cual no ten&iacute;a sentido. La mitad de mis amigos eran negros, sal&iacute; con una mujer negra y defend&iacute; la m&uacute;sica negra&hellip; Sabote&eacute; todo en lo que me involucr&eacute;&rdquo;, dijo, contrito. &iquest;Cu&aacute;ndo llegar&aacute; su arrepentimiento por devenir portavoz de los antivacunas? &iquest;Llegar&aacute;, acaso? &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n necesita ciencia cuando tienes a Eric Clapton?&rdquo;, se burlaron en las redes sociales cuando comenz&oacute; a circular el blues de Van Morrison en 2021. &ldquo;&iquest;Quieres ser un hombre libre/ O quieres ser un esclavo? / &iquest;Quieres llevar estas cadenas/ Hasta que est&eacute;s en la tumba?&rdquo;. A la comunidad afroamericana no le cay&oacute; bien, naturalmente, aquello de la esclavitud y las cadenas. Jeffrey St. Clair, editor de <em>CounterPunch</em> dijo que el largo solo de guitarra en &ldquo;Stand And Deliver&rdquo; le confirmaba &ldquo;todo lo que he pensado sobre Clapton, un m&uacute;sico que ha pasado toda su carrera apropi&aacute;ndose de la m&uacute;sica negra y ahora graba su primera canci&oacute;n de 'protesta' contra las escasas restricciones para frenar una enfermedad que est&aacute; devastando a las comunidades negras&rdquo;. El senador republicano por Texas Ted Cruz se convirti&oacute;, no obstante, en uno de sus m&aacute;s entusiastas adherentes. &ldquo;Salven a las artes. Detengan esta locura&rdquo;, tuite&oacute;. Los ecos del canto antivacunas llegaron al mismo gobernador de ese estado, Greg Abbott. Hab&iacute;a encontrado una m&uacute;sica de fondo para su propia agenda racista. Hasta consigui&oacute; tomarse una fotograf&iacute;a con su s&uacute;bito &iacute;dolo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Clapton qued&oacute; retratado junto a Abbott con una sonrisa complaciente. A <em>The Guardian</em> no deber&iacute;a haberle llamado la atenci&oacute;n. En 2007 lo hab&iacute;a ubicado en el cuarto lugar de una selecta lista de roqueros de derecha. <strong>El primer podio, claro estar&aacute; por siempre reservado a Elvis Presley, quien, a fines de 1970, ya convertido en una sombra del que hab&iacute;a sido, se ofreci&oacute; a Nixon como informante ejemplar. </strong>&ldquo;La cultura de las drogas, los elementos hippies, el SDS, las Panteras Negras, etc. no me consideran como su enemigo&rdquo;. Presley le cont&oacute; al presidente que hab&iacute;a estado estudiando el &ldquo;lavado de cerebro comunista&rdquo; y que los Beatles hab&iacute;an sido &ldquo;una fuerza real para el esp&iacute;ritu antiestadounidense&rdquo; que pululaba en las calles. Johnny Ramone se posicion&oacute; en el octavo lugar por haber saltado de la escena del punk al entusiasta respaldo a Ronald Reagan, George W. Bush y una membres&iacute;a en la Asociaci&oacute;n Nacional del Rifle.
    </p><p class="article-text">
        Pete Townshend no form&oacute; parte de ese ranking. Pero su &ldquo;Won&rsquo;t Get Fooled Again&rdquo;, el noveno corte d<em>e Who&acute;s next</em>, un potente disco de The Who de 1971, en el nadir de la contracultura british, ha sido ubicada en 2006 por <em>National Review</em>, en el primer puesto de las canciones m&aacute;s conservadoras y preferidas por sus lectores.
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        &ldquo;El movimiento conservador est&aacute; lleno de revolucionarios desilusionados; este podr&iacute;a ser su tema musical, un juramento que renuncia de una vez por todas al idealismo ingenuo&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; la publicaci&oacute;n de la derecha ilustrada de Estados Unidos sobre &ldquo;Won&rsquo;t Get Fooled Again&rdquo;. Roger Daltrey pone su voz para subrayar la p&eacute;rdida del encanto que se hab&iacute;a ido con los sesenta: &ldquo;No hay nada en las calles/ se ve algo distinto para m&iacute;/ Y los eslogans se reemplazan como por casualidad/ Y los que se van a la izquierda/ ahora se est&aacute;n yendo a la derecha/ Y las barbas han crecido todas durante la noche&rdquo;. Sobre el final escuchamos: &ldquo;Conoce al nuevo jefe, igual que el antiguo jefe&rdquo;. Es posible que, en 1971, el significado de la letra haya sido otro. De hecho, la canci&oacute;n tiene una fuerza contagiosa. Las nuevas interpetaciones de &ldquo;Won&rsquo;t Get Fooled Again&rdquo; acompa&ntilde;aron los propios cambios de su autor. En una entrevista de 1974 con <em>Penthouse</em>, Townshend aseguraba que, si bien era un &ldquo;capitalista practicante&rdquo; que obten&iacute;a grandes recompensas con su m&uacute;sica, sus ideales eran, en rigor, &ldquo;comunistas&rdquo;. El tiempo lo cur&oacute; de iracundias. En 2012, el mismo Townshend confes&oacute; a <em>Huffington Post</em>: &ldquo;Soy un poco neoconservador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El puesto n&uacute;mero dos le correspondi&oacute; nada menos que a &ldquo;Taxman&rdquo;, la canci&oacute;n que abre <em>Revolver</em>. Cuesta identificar a un disco tan renovador de los Beatles con algo que no se relacione con el progreso y lo mejor de la creaci&oacute;n humana. Esas voces iniciales en <em>reverse, </em>su extraordinario riff, en manos de Paul McCartney, el sonido del bombo de la bater&iacute;a golpeando nunca como antes... Pero la joyita de George Harrison, si prestamos atenci&oacute;n a lo que se canta, nos deja una sensaci&oacute;n m&aacute;s que contradictoria: &ldquo;Si conduces un autom&oacute;vil, gravar&eacute; la calle / Si tratas de sentarte, gravar&eacute; tu asiento / Si te pones demasiado fr&iacute;o, gravar&eacute; el calor / Si das un paseo, gravar&eacute; tus pies&rdquo;, se canta con humor y malestar. La nueva aristocracia se negaba a desprenderse de parte de sus regal&iacute;as. &ldquo;Taxman, mister Wilson&rdquo;, intervienen Lennon y McCartney en el coro. Aluden al premier laborista Harold Wilson, quien hab&iacute;a asumido en 1964 y aumentado su mayor&iacute;a parlamentaria el a&ntilde;o que se conoci&oacute; <em>Revolver. </em>Su Gobierno fue, en un plano, tan <em>progre</em> en algunos aspectos como el disco mencionado (y alabado porque es una maravilla s&oacute;nica que deja ver sus pliegues contradictorios): se aboli&oacute; la pena de muerte, se legaliz&oacute; el aborto y la homosexualidad dej&oacute; de ser un delito. En 1968 se puso fin a la censura, se cre&oacute; la Open University y se promovieron numerosos beneficios sociales. Wilson hab&iacute;a heredado de los conservadores un fuerte d&eacute;ficit comercial que llev&oacute; a una crisis de la libra. Su pol&iacute;tica impositiva provoc&oacute; malestar en las estrellas nacientes.
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        El laborismo perdi&oacute; las elecciones en 1970 pero el fisco no abjur&oacute; de sus intentos de recaudar m&aacute;s dinero. Para evadir las cargas tributarias, los Rolling Stones se trasladaron a Francia donde grabaron <em>Exile on Main Street</em>, un disco que suele ser muy ponderado. &iquest;Qu&eacute; dir&iacute;amos si Charly tuviera <em>tanto </em>dinero como Mike Jagger y se hubiera negado a pagar, como el futbolista Carlos T&eacute;vez,&nbsp;el tributo a las grandes fortunas que, por una sola vez (no vaya a ser que&hellip;) el gobierno de Alberto Fern&aacute;ndez dispuso en medio de la pandemia de un pa&iacute;s diezmado? &ldquo;Sympathy For The Devil&rdquo;, de Los Stones, le sigue a &ldquo;Taxman&rdquo; en aquella lista de <em>National Review. </em>Aqu&iacute; tambi&eacute;n los cambios de &eacute;poca modificaron su recepci&oacute;n, como en &ldquo;Won&rsquo;t Get Fooled Again&rdquo;. Como he se&ntilde;alado meses atr&aacute;s, los Stones, al grabar &ldquo;Sympathy For The Devil&rdquo;, ostentaban su condici&oacute;n de referentes de la protesta juvenil a ambos lados del Atl&aacute;ntico Norte. Jean Luc Godard la eligi&oacute; para vertebrar <em>One plus one</em>, en 1968, mientras Cream y Clapton recorr&iacute;an EE.UU. Las primeras tomas presentan el esqueleto de la canci&oacute;n. El filme finaliza con la versi&oacute;n que aparece en el disco <em>Beggars banquet</em>. El <em>work in progress</em> era equiparado por el director con la misma idea del proceso revolucionario. Jagger se hab&iacute;a inspirado en <em>Maestro y margarita</em>, una s&aacute;tira antistalinista de Mijail Bulgakov. La novela habilitaba un sinf&iacute;n de lecturas, aunque quiz&aacute; ninguna que colmara las expectativas del gran realizador de la<em> nouvelle vague</em>. Ahora bien, &iquest;c&oacute;mo pas&oacute; de ser antistalinista a anticomunista, a secas, en d&iacute;as inclusos sin comunismo? &iquest;Acompa&ntilde;&oacute; tambi&eacute;n la pendulaci&oacute;n pol&iacute;tica de Jagger, un alegre evasor de la cuarentena?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bueno, nadie controla los flujos de sentidos, lo que, en un mundo tan cambiante y peligroso debe alentarnos sobre el eventual destino de la canci&oacute;n de Van Morrison y Clapton, u otras de la misma tem&aacute;tica. <strong>&iquest;Llegar&aacute; el oscuro d&iacute;a en que sea considerada verdaderamente un canto de libertad o apenas ser&aacute; un grotesco espasmo libertario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Feb 2022 03:03:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dios y los antivacunas: cuando el rock es de derechas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eric Clapton,Antivacunas,Pandemia,Rock,Derecha]]></media:keywords>
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