<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Bajo Flores]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/bajo-flores/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Bajo Flores]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1038332/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Buenos Aires esquina Corea, cómo vive y qué piensa la juventud coreana-argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/buenos-aires-esquina-corea-viven-piensan-juventud-coreana-argentina_1_8750411.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/146008ae-7381-49fd-8c11-464249b9dc2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Buenos Aires esquina Corea, cómo vive y qué piensa la juventud coreana-argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay zonas de la Ciudad de Buenos Aires en las que se superponen la cultura coreana y la “criolla”. Cómo las viven un comerciante y un organizador de fiestas, dos coreanos argentos entre los miles que forman esa comunidad de origen asiático. Un adelanto del libro de "Coreanos argentos. Cómo viven y qué piensan los jóvenes de la comunidad coreana en la Argentina" de Ricardo L Mosso.</p></div><p class="article-text">
        Desde principios de los a&ntilde;os 70, en Buenos Aires la comunidad coreana comenz&oacute; a hacer crecer en el Bajo Flores el llamado &ldquo;Barrio Coreano&rdquo;, o <em>Baek-ku</em>. Pero hoy los coreanoargentinos hoy est&aacute;n m&aacute;s repartidos (dicen que la inseguridad es una de las razones): trabajan por otras zonas de Flores, Floresta y Balvanera y viven por Caballito, Puerto Madero u otros barrios.
    </p><p class="article-text">
        Parte de un universo a la vez porte&ntilde;o y asi&aacute;tico, los negocios mayoristas de ropa y las iglesias cristianas creados por coreanos son solo algunos de los puntos de la trama urbana que no suelen parecerse a las postales tur&iacute;sticas. Como en Google Maps, el diagrama de la ciudad que vive y respira en coreano permanece invisible hasta que se hace clic en &eacute;l. Y de todos los itinerarios por Buenos Aires esquina Se&uacute;l, estos son solo dos de todos los posibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El comerciante&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es mediod&iacute;a en Flores y Gustavo (no se llama as&iacute;) est&aacute; envolviendo una especie de percha-maniqu&iacute; de hierro. Lo encuentro en el local que maneja junto con su esposa Ana, sobre la calle Aranguren, a dos cuadras de la avenida Avellaneda. El comercio, mayorista de carteras, cinturones y <em>pashmina</em>s, est&aacute; decorado por Ana al estilo <em>shabby chic</em>: colores pastel, muebles de campo, maderas antiguas. Gustavo naci&oacute; en Buenos Aires, tiene cuarenta a&ntilde;os, es de piel aceitunada y &ndash;al contrario de la mayor&iacute;a de los coreanos&ndash; le crece vello facial, que no llega a ser una barba completa. Desarma el aparato para exhibir ropa en dos partes y hace un paquete con dos bolsas de pl&aacute;stico negras y cinta transparente. Escribe en una etiqueta los datos del destinatario, en Corrientes, y llama al transporte. Enseguida, le dice algo en coreano a su esposa y me invita a un restor&aacute;n coreano de la zona, el Paranjib (&ldquo;Casita azul&rdquo;). Pero fue la semana anterior a ese almuerzo cuando me sent&eacute; a hablar por primera vez con &eacute;l. Le pregunt&eacute; sobre c&oacute;mo funciona el virtual centro de los negocios coreanos de Buenos Aires: &ldquo;la avenida Avellaneda&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb60f852-3763-4218-9ebf-c9ce6906920a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb60f852-3763-4218-9ebf-c9ce6906920a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb60f852-3763-4218-9ebf-c9ce6906920a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb60f852-3763-4218-9ebf-c9ce6906920a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb60f852-3763-4218-9ebf-c9ce6906920a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb60f852-3763-4218-9ebf-c9ce6906920a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fb60f852-3763-4218-9ebf-c9ce6906920a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La tapa de Coreanos argentos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La tapa de Coreanos argentos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para la comunidad, el apellido del presidente argentino entre 1874 y 1880 es toda una referencia. De acuerdo a la C&aacute;mara de Empresarios Coreanos en la Argentina (CAEMCA), sobre una decena de cuadras de esta avenida &ndash;sobre todo entre su cruce con Nazca y la calle Emilio Lamarca, y en las paralelas Aranguren y Mor&oacute;n, hacia un lado, y Bogot&aacute; y Bacacay, hacia el otro&ndash; funcionan unos 2.000 locales de ropa, tela y accesorios de due&ntilde;os coreanos.
    </p><p class="article-text">
        En una oficinita del primer piso de su comercio, Gustavo &ndash;que es padre de dos varones adolescentes y de una nena de catorce meses&ndash; me contar&aacute; que abrieron el local en 2013. Y que desde 2005 su trabajo principal es del representante de dos firmas de Corea del Sur que producen materia prima para la industria textil. Para ellas vende fibras de poli&eacute;ster y chips de nylon a fabricantes locales de telas. Parece satisfecho de c&oacute;mo maneja su horario laboral. Hace unos a&ntilde;os tuvo una oficina en el centro, me dice, pero despu&eacute;s la cambi&oacute; por su celular Samsung:
    </p><p class="article-text">
        - Hoy por mail y WhatsApp, a las ocho de la noche de ac&aacute;, o a las siete de la ma&ntilde;ana, pido precios y concierto los pedidos.
    </p><p class="article-text">
        Y me ofrece m&aacute;s detalles de ese universo de negocios coreanos de la avenida de Flores.
    </p><p class="article-text">
        - Ac&aacute; la mayor&iacute;a fabrica ropa. Pero eso no significa que tengan una f&aacute;brica: en los locales s&iacute; tienen mesas de corte de tela, pero tercerizan costura, planchado y empaquetado. Hace unos veinticinco a&ntilde;os no se tercerizaba: mi viejo compraba la tela, sus empleados fabricaban las prendas en su taller, y despu&eacute;s entregaba el producto a los locales mayoristas de la comunidad que estaban en Once. En esa &eacute;poca ac&aacute; en Flores no hab&iacute;a nada de lo textil. Despu&eacute;s aparecieron los talleres, que primero eran de los mismos coreanos.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Hoy no quedan coreanos con talleres textiles?
    </p><p class="article-text">
        - Pr&aacute;cticamente ninguno: ahora son casi todos bolivianos. Antes de todo eso, a los talleres coreanos les daban trabajo los mayoristas jud&iacute;os. Despu&eacute;s los coreanos escalaron una posici&oacute;n, pasaron a ser mayoristas, y subieron los bolivianos.
    </p><p class="article-text">
        Los comerciantes coreanos de Avellaneda no dejan de quejarse de la competencia de los &ldquo;manteros&rdquo;, los vendedores informales que ofrecen ropa y otros art&iacute;culos en las veredas de sus locales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los dieciocho y los veinticinco a&ntilde;os, Gustavo viaj&oacute; muy seguido, y por varios meses cada vez, a Corea del Sur para trabajar; all&iacute; tambi&eacute;n conoci&oacute; a su mujer. Casi dos d&eacute;cadas despu&eacute;s recuerda c&oacute;mo se sinti&oacute; all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        - Al principio es todo muy loco, porque sal&iacute;s a la calle &iexcl;y est&aacute; lleno de coreanos! Despu&eacute;s ellos se dan cuenta de que ven&iacute;s de afuera y te hacen saber algo as&iacute; como &ldquo;Ustedes se rajaron de Corea cuando estaba todo mal, y ahora que est&aacute; todo bien quieren volver&rdquo;. Pero all&aacute;, con la cultura alcoh&oacute;lica que tenemos, si vos te sent&aacute;s a tomar algo enseguida hac&eacute;s amigos. El coreano de por s&iacute; es muy prejuicioso; con mis amigos llegamos a la conclusi&oacute;n de que en realidad los que estamos discriminando somos nosotros. En los ochenta ve&iacute;amos a los coreanos reci&eacute;n llegados y nos re&iacute;amos de c&oacute;mo se vest&iacute;an. Y ellos se re&iacute;an de nosotros y nos dec&iacute;an &ldquo;&iquest;Y ustedes por qu&eacute; no hablan en coreano?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 2015 la colectividad coreana celebr&oacute; sus cincuenta a&ntilde;os en el pa&iacute;s: las primeras familias llegaron en 1965, tras un tratado que firm&oacute; el gobierno de Arturo Illia con Corea del Sur. Y Gustavo se siente m&aacute;s coreano que argentino. Tanto que me cuenta que su esposa &ndash;nacida en Corea&ndash; le dice que es un &ldquo;dinosaurio, m&aacute;s coreano que los coreanos de Corea&rdquo;. Pero a pesar de que estuvo muchas veces en el pa&iacute;s de sus padres, nunca quiso quedarse a vivir all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        - Lo que nos tira m&aacute;s a mis amigos coreanos y a m&iacute; &ndash;me parece, &iquest;no? &ndash;son las ra&iacute;ces, los sabores, las costumbres. &iquest;Sab&eacute;s d&oacute;nde vamos? No a Puerto Madero ni a Palermo &ldquo;algo&rdquo;: vamos a la pizzer&iacute;a San Antonio, en Juan de Garay y Boedo, o al boliche que est&aacute; diagonal con la plaza Flores. Son lugares que nos traen recuerdos, porque cuando yo era chiquito viv&iacute; cuatro o cinco a&ntilde;os en Colombres y Constituci&oacute;n, en Boedo. Sal&iacute;amos a cenar solo cuatro veces al a&ntilde;o con mis viejos, y esas cuatro veces &iacute;bamos ah&iacute;; el lugar est&aacute; igual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El organizador de fiestas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Unos veinte j&oacute;venes de ojos rasgados bajan de varios taxis y se juntan en la vereda de la discoteca sobre la avenida de Juan B. Justo. Reci&eacute;n empieza la madrugada del martes de carnaval y de a ratos llega un eco del canto de las murgas del barrio.
    </p><p class="article-text">
        Los asi&aacute;ticos se acercan al corralito que custodia un guardia uniformado.
    </p><p class="article-text">
        - Muchachos, se tienen que arremangar los pantalones. Y adentro no se pueden desarremangar: seguridad va a mirar &ndash;les dice el organizador de esta fiesta privada, parado del lado de adentro de la valla met&aacute;lica. Es lo que se le ocurre para hacer cumplir la consigna que pens&oacute; para esta noche: entran los vestidos con piyama o alguna prenda de dormir.
    </p><p class="article-text">
        Los muchachos &ndash;que son chinos&ndash; conferencian en su idioma. Y al final deciden hacer caso: se arremangan los vaqueros y los van dejando entrar. De a cuatro, pasan el corralito y van hasta la ventanilla para sacar las entradas. Hay uno solo que se acerc&oacute; algo m&aacute;s a la consigna, y casi hiere la mirada: el pelo te&ntilde;ido de un naranja desva&iacute;do, viste remera y pantalones estampados con flores gritonas, y mocasines con hebilla.
    </p><p class="article-text">
        El selector de invitados es Alan Yun, m&aacute;s conocido como Kimo, un argentino hijo de inmigrantes de Corea del Sur que es una especie de padrino de la noche asi&aacute;tica en Buenos Aires. Desde 2004, poco antes de la tragedia Cromagnon, Kimo alquila boliches en los que organiza sus fiestas <em>Masomi-K</em> y <em>Glam &amp; Fuck!</em> Que ya se volvieron una marca registrada para los hijos de coreanos, taiwaneses y chinos menores de treinta que viven en Buenos Aires. Y tambi&eacute;n para un nicho menor pero fiel de &ldquo;criollos&rdquo; que gustan de lo m&aacute;s pop de la cultura asi&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Para dar el ejemplo, esta noche Kimo tiene puesta una bata de seda negra. Y controla personalmente el atuendo de los que llegan, la mayor&iacute;a chicas. Una chica que pasa la cadena del de seguridad le se&ntilde;ala el short y la remera de dormir que luce: &ldquo;Los hice combinar y todo&rdquo;, le dice. &Eacute;l aprueba, canchero.
    </p><p class="article-text">
        Kimo va de la puerta a la pista varias veces; reci&eacute;n despu&eacute;s de la una de la madrugada se busca un trago. En una de esas vueltas le pregunta al tipo de saco que maneja el cuentapersonas c&oacute;mo va el ingreso; apenas unas ciento veinte. M&aacute;s tarde me dir&aacute; que esa noche de carnaval entraron a su fiesta quinientas personas. En un fin de semana &ldquo;corto&rdquo;, agregar&aacute;, son unas seiscientas.
    </p><p class="article-text">
        Como a muchos hijos de inmigrantes coreanos, a Kimo tambi&eacute;n le toc&oacute; trabajar en el negocio textil familiar. Hace un par de a&ntilde;os, en sus tardes hac&iacute;a de encargado de Charm&eacute;, uno de los locales mayoristas de ropa que manejaban sus padres. Tambi&eacute;n fue coordinador de un boliche del Microcentro, pero se nota lo que le gusta ser su propio jefe.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hay algo que el cuentapropismo no puede dar, y es fama &ldquo;de verdad&rdquo;, la de la tele. A esa la roz&oacute; Kimo en diciembre de 2014.
    </p><p class="article-text">
        - Yo soy muy amigo de la novia del Tirri, el primo de Tinelli, desde hace como quince a&ntilde;os. Ella vio que yo era un referente asi&aacute;tico, me pidieron seis bailarines asi&aacute;ticos, y los consegu&iacute;. Cuatro eran coreanos, hab&iacute;a un japon&eacute;s-argentino y una vietnamita-argentina. Me avisaron un jueves, y el lunes bailamos. Trabajamos con la gente de Ideas del Sur, y la verdad es que los chicos estaban reemocionados<em>&hellip;</em> &iquest;Porque cu&aacute;ndo buscan bailarines asi&aacute;ticos para la tele? La verdad que el K-pop est&aacute; ayudando mucho; a m&iacute; particularmente me ayuda much&iacute;simo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt--U-sRJNdYrc-7013', 'youtube', '-U-sRJNdYrc', document.getElementById('yt--U-sRJNdYrc-7013'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt--U-sRJNdYrc-7013 src="https://www.youtube.com/embed/-U-sRJNdYrc?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, cuando empiece la temporada del programa, el Tirri quiere hacer de nuevo K-pop y quiere llevar a los chicos otra vez.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; comentarios tuviste cuando vieron tu participaci&oacute;n en ShowMatch?</strong>
    </p><p class="article-text">
        - Viste que para la comunidad coreana yo soy el tipo de la noche. Y me ven muy mal, obviamente, son todos de iglesia. Pero, cuando me vieron en la tele, me empezaron como a respetar m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Kimo se levanta para recibir insumos para la fiesta que le traen una de las tres chicas &ndash;una de origen chino, otra coreana y la tercera &ldquo;criolla&rdquo;&ndash; que lo asisten: bolsas con cotill&oacute;n y un tel&oacute;n con la marca de su fiesta <em>Glam &amp; Fuck!</em> Y con su eslogan: &ldquo;Mucha joda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>RLM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo L. Mosso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/buenos-aires-esquina-corea-viven-piensan-juventud-coreana-argentina_1_8750411.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Feb 2022 11:44:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/146008ae-7381-49fd-8c11-464249b9dc2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="255741" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/146008ae-7381-49fd-8c11-464249b9dc2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="255741" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Buenos Aires esquina Corea, cómo vive y qué piensa la juventud coreana-argentina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/146008ae-7381-49fd-8c11-464249b9dc2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Corea,Buenos Aires,Argentina,Bajo Flores]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
