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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Regreso a las aulas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/regreso-a-las-aulas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Regreso a las aulas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La enseñanza como gesto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ensenanza-gesto_1_9122871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e272933-3ea7-479a-8ebd-967ddd153e13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La enseñanza como gesto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El volver a dar clases en las aulas de manera presencial significa también retomar la pregunta sobre las formas en que se concibe la enseñanza, escribe Alexandra Kohan.</p></div><p class="article-text">
        Volver al <strong>aula presencial </strong>signific&oacute;, para m&iacute;, retomar la puesta en forma de la pregunta acerca de las maneras en las que se concibe la ense&ntilde;anza -la presencia de los cuerpos produce, sin dudas, una diferencia-. Lo que pasa en un aula presencial es insustituible en una pantalla y mucho m&aacute;s insustituible cuando las c&aacute;maras se mantienen apagadas durante la clase. Me gusta entonces volver a tensionar la cosa, no darla por obvia ni por autom&aacute;tica. Volver sobre esa pregunta, sobre c&oacute;mo ense&ntilde;ar, es un modo de no apoltronarse en la &ldquo;experiencia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s o menos veinticinco a&ntilde;os que doy clase y, a&uacute;n as&iacute;, o por eso mismo, cada vez que estoy frente a un curso, vuelvo a poner en cuesti&oacute;n la cosa. Y por &ldquo;poner en cuesti&oacute;n&rdquo; me refiero a hacerme la pregunta m&aacute;s o menos expl&iacute;citamente: la cosa no va de suyo. Lacan postul&oacute; que en la medida en que la cuesti&oacute;n de la ense&ntilde;anza no se problematiza es que &ldquo;hay un profesor&rdquo;, definido por &eacute;l como el que tiene las respuestas antes que las preguntas se formulen. Y entonces lo distingue del &ldquo;ense&ntilde;ante&rdquo;, que ser&iacute;a algo as&iacute; como un profesor que va construyendo, al modo de un collage, las piezas de la ense&ntilde;anza sin preocuparse por que todo encaje. La pregunta por la ense&ntilde;anza del psicoan&aacute;lisis en particular fue formulada por Lacan del siguiente modo: &ldquo;lo que el psicoan&aacute;lisis nos ense&ntilde;a, &iquest;c&oacute;mo ense&ntilde;arlo?&rdquo; &iquest;C&oacute;mo ense&ntilde;ar lo que se resiste a ser sistematizado? &iquest;C&oacute;mo ense&ntilde;ar sabiendo que el tropiezo es ineludible? Por la transmisi&oacute;n de un estilo, contesta. Un estilo no se elige, no es algo que uno sepa y que dise&ntilde;e a medida, ni que se maneje a voluntad. No hay intencionalidad en lo que al estilo se refiere, no depende de las buenas o de las malas intenciones. No depende tampoco del saber. Es involuntario, pero sin dudas es efecto de una posici&oacute;n que s&oacute;lo se puede real<em>izar</em> en la medida en que hayan ca&iacute;do los espejos en los que se pretende encontrar un ser, o un ser hecho de saber. Es involuntario, s&iacute;; pero se puede ense&ntilde;ar desde una posici&oacute;n de saber, aferrados a lo que sabemos, agarrados a que no se nos escape nada, o se puede ense&ntilde;ar desde una posici&oacute;n en la que el propio saber pueda ser agujereado, algo as&iacute; como estar dispuestos a es<em>o</em>. La diferencia es, justamente, nuestra relaci&oacute;n con el agujero en el saber. La diferencia es desde qu&eacute; lugar pretendemos que hablamos. &iquest;Pretendemos o no pretendemos? De eso est&aacute; hecha la diferencia.
    </p><p class="article-text">
        El estilo acaso sea ese filo, esa punta que toca, que roza y cuyo objetivo no se puede anticipar ni enfocar. Acaso sea un instante en el que algo pasa m&aacute;s all&aacute; de lo que se dice. Y es que, como se&ntilde;ala Jorge Jinkis, &ldquo;ense&ntilde;ar o transmitir, si fuera posible, ocurre de un lado; aprender o adquirir, asunto dificultado, del otro. No hay correspondencia que los enlace (...) ense&ntilde;ar y aprender son pr&aacute;cticas habitualmente desintrincadas. Se encuentran, se cruzan, pero no se acomodan (...). Entre luces y sombras, sin reciprocidad, ambas experiencias siguen diversas v&iacute;as de realizaci&oacute;n imperfecta&rdquo;. Eso que no encaja, ese enlace imperfecto, ese acople imposible, produce un hiato por el que puede pasar algo que no se sab&iacute;a que se buscaba. Se trata, en palabras de Lacan, de &ldquo;un rel&aacute;mpago m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites del saber&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El discurso universitario no es aquel que s&iacute; o s&iacute; se produce en la universidad. Hay personas que sostienen ese discurso por fuera de la universidad -y, a la&nbsp; inversa: en la universidad puede no haber discurso universitario-. Una de las marcas de lo que no es discurso universitario es no pretender dictar siempre lo mismo. Pero no me refiero al mismo contenido de un programa, por ejemplo, sino a pretender que sea <em>lo mismo</em>. Juan Ritvo se&ntilde;ala que cuando eso ocurre entonces ya no es transmisi&oacute;n, sino simple reproducci&oacute;n de contenidos. En la transmisi&oacute;n, en cambio, &ldquo;est&aacute; en juego la subjetividad del que transmite&rdquo;, y agrega que si eso no es tomado en cuenta, si se pretende rechazar eso, aparece una ense&ntilde;anza sin compromiso, &ldquo;enunciados que se transmiten de modo an&oacute;nimo y cuya verdad, si es que la hay, a nadie le interesa&rdquo;. Estamos implicados en el estilo, aunque no lo sepamos. Se trata de una presencia enraizada en la voz, en el cuerpo, en los gestos. Y eso no es indiferente ni independiente de la producci&oacute;n de saber que pueda precipitarse como efecto.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en tiempos en los que, como dice Jinkis, se espera que el saber funcione. Hay una especie de demanda que pasiviza a quien la sostiene y delega todo el saber y el poder en el otro. Hay una b&uacute;squeda constante de certezas, de afirmaciones que se mantengan en su lugar y que mantengan los lugares. Hay una especie de rechazo a los agujeros del otro -y a los propios- y a la inestabilidad de ciertos saberes. Hay por momentos necesidad de que todo se pueda subsumir en la educaci&oacute;n. Asistimos a la constante pedagogizaci&oacute;n de la vida por todos los medios. Por eso creo que <em>mansplaining</em> no es algo que pueda subsumirse en los varones -m&aacute;s all&aacute; de que existan varones muy dispuestos a explicarnos-, sino que se refiere a una posici&oacute;n enunciativa. Hay muchas personas que demandan saber y eso institucionaliza y legitima&nbsp; a&nbsp;muchas otras dispuestas a d&aacute;rselo. &ldquo;Primero practiqu&eacute; y luego, un d&iacute;a, me puse a ense&ntilde;ar&rdquo;, dijo Lacan. Y pienso que esta &eacute;poca est&aacute; colmada de personas <em>desesperadas</em> por ense&ntilde;ar, por instituirse en posiciones de saber. Leo esas cuestiones de &eacute;poca como modos de abolir las experiencias singulares e intransferibles.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a <strong>Roland Barthes</strong> como se vuelve siempre al amor. Podr&iacute;a volver a cualquier texto y encontrar&iacute;a algo de su posici&oacute;n enunciativa contra toda solemnidad del saber, contra los profesores que no vacilan y contra los saberes que opacan y entristecen, que desvitalizan y aplastan el deseo. Pero vuelvo a la <em>Lecci&oacute;n inaugural</em>, porque ah&iacute; queda explicitado lo que para &eacute;l significa ense&ntilde;ar. Y porque recuerdo, todav&iacute;a, la sensaci&oacute;n de alegr&iacute;a que tuve cuando le&iacute; por primera vez que hab&iacute;a llegado para &eacute;l el momento, no s&oacute;lo de ense&ntilde;ar lo que no se sabe, sino de &ldquo;<em>desaprender</em>, de dejar trabajar a la recomposici&oacute;n imprevisible que el olvido impone a la sedimentaci&oacute;n de los saberes, de las culturas, de las creencias que uno ha atravesado&rdquo;. A esa experiencia la llama &ldquo;<em>sapientia</em>: ning&uacute;n poder, un poco de prudente saber y el m&aacute;ximo posible de sabor&rdquo;. Y ahora tambi&eacute;n encuentro esta otra formulaci&oacute;n de Barthes: &ldquo;creo, en efecto, que, para que haya una relaci&oacute;n de ense&ntilde;anza que funcione, es necesario que el que habla sepa apenas un poco m&aacute;s que el que escucha (incluso a veces, sobre algunos puntos, menos: son movimientos pendulares). Investigaci&oacute;n, y no Lecci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos tiempos de aleccionamientos, de dedos levantados y de bajadas de l&iacute;nea. Me alivia volver sobre los textos en los que se da testimonio de que aquello que deja marcas, de que aquello que afecta los cuerpos es otra cosa. Ac&aacute; tan solo un ejemplo: <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/maestro_129_9096921.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Jos&eacute; Becerra</a> subraya que lo que deja marca es menos lo que se dijo que el gesto con el que se sostuvo eso que se dijo. De eso est&aacute; hecha una enunciaci&oacute;n. Para Becerra, la maestr&iacute;a se encuentra -no se busca, es un hallazgo- &ldquo;en el deseo de entrar a un mundo exclusivo, en la electricidad que produce en el cuerpo la sensaci&oacute;n de no saber (y el efecto retr&aacute;ctil de salir de all&iacute; como si uno estuviera bajo el agua), y en la pasi&oacute;n ya no de lo transmitido sino del transmisor que, volatilizado por el amor a lo que estaba describiendo, produjo una escena inolvidable en la que me veo como un pez mordiendo menos el anzuelo que su resplandor dorado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AK</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Kohan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ensenanza-gesto_1_9122871.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jun 2022 10:33:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La enseñanza como gesto]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre barbijos, batucadas y papel picado, los estudiantes volvieron a clases en Buenos Aires]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/barbijos-batucadas-papel-picado-estudiantes-volvieron-clases-buenos-aires_1_8795752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2bc0baa-bb08-4c18-8675-de08b6ab84c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre barbijos, batucadas y papel picado, los estudiantes volvieron a clases en Buenos Aires"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Unos 13 millones de estudiantes de 22 provincias vuelven este miércoles a clases con el desafío de promover la "revinculación" de los chicos que perdieron el contacto con la escuela y "sostener trayectorias" que "se volvieron más frágiles", señalaron especialistas y funcionarios.</p></div><p class="article-text">
        Con la ansiedad y las risas del reencuentro entre los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de las escuelas primarias, los barbijos y el alcohol en gel en las mochilas para seguir con los cuidados por la pandemia y los festejos de los adolescentes en los establecimientos de nivel secundario, el nuevo ciclo lectivo comenz&oacute; este mi&eacute;rcoles con presencialidad plena para 5 millones de estudiantes en la ciudad de La Plata y el resto de la provincia de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        En la puerta de la escuela primaria n&uacute;mero 10 de La Plata, Gonzalo Fiorentino, padre de ni&ntilde;os de 1ro, 3ro y 6to grado, afirm&oacute; a T&eacute;lam que sus hijos &ldquo;est&aacute;n contentos y ansiosos de volver a la escuela&rdquo; y destac&oacute; que &ldquo;con alcohol en gel en las mochilas, barbijos puestos y ventilaci&oacute;n creo que vamos a andar bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Gladys Ram&iacute;rez, madre de un ni&ntilde;o de sexto grado y otro de primero de ese mismo colegio, se&ntilde;al&oacute; que sus hijos &ldquo;est&aacute;n muy contentos de empezar&rdquo;, y se mostr&oacute; esperanzada de que este a&ntilde;o &ldquo;no se complique por la pandemia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estoy muy contento por empezar primer grado porque me gusta, porque nada me va a detener&rdquo;, dijo a esta agencia Fausto, un ni&ntilde;o que asiste a la escuela San Pedro Apostol, de la zona de Parque Sicardi, en La Plata.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su madre, la abogada Roc&iacute;o de Irureta, destac&oacute; la &ldquo;ansiedad&rdquo; que siente por el paso de su hijo a la primaria y puso de relieve que la vuelta a la presencialidad completa le genera &ldquo;felicidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cintia Dellacasagrande, docente, cont&oacute; en declaraciones a T&eacute;lam que sus hijos Valent&iacute;n (6) y Catalina (3) asisten al colegio y al jard&iacute;n Santa Teresa de esta capital se mostr&oacute; &ldquo;feliz&rdquo; por el comienzo de clases y dijo que espera &ldquo;que sea un a&ntilde;o distinto a los que venimos teniendo en cuanto a presencialidad para que podamos lograr todo lo que nos proponemos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Deseo que tanto mis hijos como mis alumnos puedan tener un ciclo lectivo lleno de conocimientos, alegr&iacute;a y contenci&oacute;n&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En tanto, en colegios secundarios de la capital bonaerense se vieron batucadas y murgas de j&oacute;venes que festejaban su &uacute;ltimo primer d&iacute;a de clases (UPD) cortando la calle desde la primera hora de la ma&ntilde;ana, con pirotecnia y papel picado. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de la tradicional celebraci&oacute;n que realizan los estudiantes del &uacute;ltimo a&ntilde;o del nivel secundario y que ti&ntilde;e de colores las inmediaciones de las escuelas en cada comienzo del ciclo lectivo.
    </p><p class="article-text">
        Con informaci&oacute;n de agencias.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/barbijos-batucadas-papel-picado-estudiantes-volvieron-clases-buenos-aires_1_8795752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Mar 2022 13:11:36 +0000]]></pubDate>
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