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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Leópolis]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Leópolis]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ucrania empieza a llorar a los caídos de la nueva vieja guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/ucrania-empieza-llorar-caidos-nueva-vieja-guerra_1_8825945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b601d57-315b-43fa-9226-5d98c2b1e5c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ucrania empieza a llorar a los caídos de la nueva vieja guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Centenares de personas se suman a los primeros entierros de los militares caídos en el frente, mientras sigue la guerra de cifras con Rusia</p></div><p class="article-text">
        El sonido de las sirenas antia&eacute;reas irrumpe en la iglesia pero nadie se inmuta. El cura sigue entonando la letan&iacute;a f&uacute;nebre y centenares de personas responden al rezo al un&iacute;sono&nbsp;mirando a los tres ata&uacute;des envueltos en la bandera amarilla y azul de Ucrania y custodiados por decenas de soldados a los pies del altar. Una luz tenue filtra de los ventanales e ilumina la misma escena que se ha repetido m&aacute;s veces en los &uacute;ltimos d&iacute;as en la iglesia de la Guarnici&oacute;n de San Pedro y Pablo, el templo castrense de Le&oacute;polis. Ha acabado la segunda semana desde el comienzo de la ofensiva rusa y Ucrania empieza a llorar los ca&iacute;dos de esta nueva vieja guerra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de soldados que han muerto desde el 24 de febrero no est&aacute; claro. Y si no hay manera de verificar los datos es porque las cifras de las bajas es otro de los frentes del conflicto. El Gobierno ucraniano asegura que los soldados rusos muertos son 12.000. El &uacute;ltimo dato del Kremlin es del 2 de marzo, 498 fallecidos. Ninguno de los dos bandos hab&iacute;a hablado hasta ahora de las p&eacute;rdidas ucranianas. Pero el presidente Volod&iacute;mir Zelensky por primera vez este s&aacute;bado reconoci&oacute; 1.300 muertos. Un d&iacute;a antes, en una intervenci&oacute;n televisada, hab&iacute;a anunciado que otorgaba el t&iacute;tulo de &ldquo;H&eacute;roe de Ucrania&rdquo; a 13 militares ca&iacute;dos en combate.
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                Una mujer se desespera ante el ataúd de un soldado muerto.                            </span>
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        Los n&uacute;meros exactos quiz&aacute; no se sepan nunca, pero de algunos s&iacute; se conocen los nombres. Los tres hombres a los que lloran en esta iglesia abarrotada se llamaban Dmitro Kabakov, de 59 a&ntilde;os, Andrij Stefanjskj, de 40, y Taras Diduj, de 26. El cura que celebra la misa repasa sus vidas. De los 26 a&ntilde;os de Diduj destaca que hab&iacute;a estado luchando en el Donb&aacute;s, que era el &uacute;nico hijo de su madre Mar&iacute;a y que ten&iacute;a una novia, Tatiana. A las familias que beben sus propias l&aacute;grimas, el p&aacute;rroco les recuerda &ldquo;que los h&eacute;roes no mueren&rdquo;: &ldquo;Rezamos para la victoria, para que el invasor deje cuanto antes nuestra tierra&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se llamaba igual que yo, Taras&rdquo;, dice el conductor de uno de los coches f&uacute;nebres. &ldquo;Es el cuarto entierro que hago desde que comenz&oacute; la guerra&rdquo;. Tras la misa que se alarga m&aacute;s para esperar que pase la alerta de las sirenas antia&eacute;reas, el cortejo f&uacute;nebre se dirige hacia el Cementerio de Lychakiv, el camposanto monumental de la &eacute;poca imperial austroh&uacute;ngara en el que est&aacute;n enterradas las m&aacute;s importantes personalidades ucranianas. Los coches atraviesan el cementerio, pasando delante de las tumbas del escritor Ivan Franko, de la cantante de &Oacute;pera Solomiya Krushelnytska o del cantante Volod&iacute;mir Ivasiuk. Soldados en uniforme de camuflaje escoltan a un lado y a otro los veh&iacute;culos que se detienen a unos metros de una explanada con decenas de cruces de m&aacute;rmol. Son las tumbas de los ca&iacute;dos en el Donb&aacute;s que recuerdan que la guerra aqu&iacute; empez&oacute; hace ocho a&ntilde;os. Una guerra con 14.000 muertos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Soldados en el cortejo fúnebre para sus compañeros muertos en el frente.                            </span>
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        Despu&eacute;s de d&iacute;as de cielo color ceniza, brilla un sol que desentona con la pesadumbre de este lugar. Los disparos de los rifles del saludo militar rompen el silencio antes del himno nacional. Luego solo quedan los sollozos y el ruido de las palas que remueven la tierra y cubren las tres fosas abiertas al lado de otras tumbas llenas de flores frescas, nuevos muertos de una guerra antigua. &ldquo;Taras siempre quiso ser militar, su padre tambi&eacute;n lo era. Estudi&oacute; en la academia y estuvo dos veces en Donb&aacute;s&rdquo;, logra explicar la t&iacute;a del joven mientras indica a la madre del soldado, enfundada en un abrigo negro con la cabeza cubierta por un pa&ntilde;uelo del mismo color, abrazada a la bandera que envolv&iacute;a el ata&uacute;d de su hijo. A un lado, con la mirada apagada y fija hacia la cruz que acaban de plantar, est&aacute; su novia Tatiana con la que ten&iacute;a planes de casarse en primavera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariangela Paone]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Mar 2022 03:03:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ucrania empieza a llorar a los caídos de la nueva vieja guerra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra en Ucrania,Rusia,Ucrania,Leópolis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El intento desesperado de las embarazadas de Ucrania por refugiarse en la maternidad de Leópolis: “No hay lugar intocable, también acá nos pueden atacar”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/embarazadas-ucrania-refugian-mayor-maternidad-leopolis-no-hay-lugar-intocable-atacar_1_8823891.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2c2bf7d-af5d-4aed-97b2-0f48c8a2c5b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El intento desesperado de las embarazadas de Ucrania por refugiarse en la maternidad de Leópolis: “No hay lugar intocable, también acá nos pueden atacar”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El eco del horror del ataque en Mariúpol llega a la principal maternidad de Leópolis que ha empezado a recibir a mujeres embarazadas procedentes de las zonas bombardeadas de Ucrania.</p></div><p class="article-text">
        Iryna Zelena sali&oacute; de Kiev el 28 de febrero embarazada de siete meses. Lleg&oacute; a Le&oacute;polis al d&iacute;a siguiente, tras 15 horas de viaje en tren abarrotado. Tres d&iacute;as despu&eacute;s nacieron sus hijas. &ldquo;Se llaman Victoria y Ver&oacute;nica. Victoria para Ucrania y Ver&oacute;nica porque significa 'portadora de victoria'&rdquo;, cuenta sentada en la cama de la habitaci&oacute;n en la que se recupera luchando contra la ansiedad por la suerte de su pa&iacute;s y de sus ni&ntilde;as. Nacieron con solo 700 y 1.200 gramos de peso y est&aacute;n estables en la Unidad de cuidados intensivos del Centro Perinatal Regional, la maternidad m&aacute;s grande de Le&oacute;polis que desde hace dos semanas ha empezado a recibir mujeres desde las ciudades del pa&iacute;s m&aacute;s golpeadas por los bombardeos de la ofensiva rusa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde el inicio de la guerra han llegado unas 50 y 21 de ellas han ya dado a luz. Han huido desde Jark&oacute;v, Kiev, Irpin, Sumy... Antes del conflicto era raro que llegara gente desde otras regiones&rdquo;. Maria Malachynska es la directora de este hospital y, un d&iacute;a despu&eacute;s de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/fotos-ataque-hospital-materno-infantil-mariupol-imagenes_3_8817127.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">las im&aacute;genes del horror del ataque a la maternidad de Mari&uacute;pol</a>, no tiene reparo en reconocer que la ansiedad que la acompa&ntilde;a cada minuto desde el comienzo del conflicto se ha multiplicado. &ldquo;Mari&uacute;pol es la demostraci&oacute;n que no hay nada intocable, nada sagrado para los rusos. &iquest;C&oacute;mo molestaban a los rusos estos ni&ntilde;os? &iquest;Por qu&eacute; les atacaron? Los ni&ntilde;os son el futuro de nuestro pa&iacute;s y Rusia lo est&aacute; destruyendo&rdquo;, dice haci&eacute;ndose eco de las palabras que el presidente ucraniano<a href="https://www.eldiario.es/internacional/situacion-apocaliptica-mariupol-espera-evacuacion-agua-luz-cadaveres-calles_1_8814414.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> Volod&iacute;mir Zelenski pronunci&oacute; tras el bombardeo del jueves.</a> Tambi&eacute;n repite la petici&oacute;n de la creaci&oacute;n de una zona de exclusi&oacute;n a&eacute;rea que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/zona-exclusion-aerea-ucrania-forma-acercar-mundo-guerra-nuclear_1_8803678.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la OTAN se niega a declarar por el temor que el conflicto se convierta en una guerra total en Europa.</a>
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                Maria Malachynska, directora de la principal maternidad de Leópolis, este jueves en su despacho.                            </span>
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        De los 600 empleados con los que cuenta este hospital solo cinco han dejado el trabajo para salir del pa&iacute;s, asegura la directora. Pero ya no se sienten protegidos como antes en este lugar &ldquo;Tienen miedo, han entendido que ahora esto puede pasar con cualquier cosa, incluso con un sitio como este&rdquo;. A trav&eacute;s de las ventanas de su despacho, adornadas con orqu&iacute;deas blancas, se entrev&eacute;n los finos copos de nieve que van cayendo lentos, haciendo de cortina a los bloques de viviendas an&oacute;nimos que rodean este hospital, abierto hace 36 a&ntilde;os y reformado en 2018. Cinco mil mujeres dan a luz aqu&iacute; cada a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie se esperaba esto. Cuando nos despertamos el 24 de febrero con la noticia de la invasi&oacute;n nadie lo esperaba&rdquo;, repite Malachynska, que habla r&aacute;pido, entrelazando las manos, como para mantener la calma, contener la agitaci&oacute;n. El centro ha tenido que hacer planes de contingencia y ahora mismo cuentan con recursos y medicamentos suficientes para aguantar tres meses. Las habitaciones de las mujeres que acaban de dar a luz han sido trasladadas desde el cuarto al primer piso para que, cuando saltan las sirenas antia&eacute;reas, el trayecto hasta el refugio que han preparado sea m&aacute;s f&aacute;cil. Para acceder al local hay que salir del edificio principal y, tras andar unos metros, meterse en una peque&ntilde;a puerta que da acceso a un s&oacute;tano donde, debajo de las tuber&iacute;as que recorren el techo y apoyadas en la tierra, est&aacute;n unas cuantas camas, con s&aacute;banas y mantas, agua y comida para las madres y sus beb&eacute;s. Un espacio desangelado y angustioso que contrasta con la pulcritud del centro.&nbsp;
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                Uno de los refugios en el sótano                            </span>
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        &ldquo;El principal problema lo tenemos con los ni&ntilde;os prematuros que necesitan estar conectados a los equipos de los cuidados intensivos&rdquo;, subraya la directora. Como las ni&ntilde;as de Zelena que comparten una cuna t&eacute;rmica en una sala donde tambi&eacute;n est&aacute;n los trillizos que nacieron hacen tan solo unas horas en la vig&eacute;simo s&eacute;ptima semana de embarazo. Un tubo muy sutil sale de las narices de las beb&eacute;s, con sus cuerpos diminutos cubiertos por la mitad por pa&ntilde;ales demasiado grandes. &ldquo;No puedo decir si los partos de prematuros han aumentado en estos d&iacute;as &ndash;comenta Ver&oacute;nica Koldra, responsable de esta UCI&ndash;, pero lo que s&iacute; hemos visto es que las mujeres que llegan con problemas han pasado del 20 al 40% y surgen m&aacute;s complicaciones debido al estr&eacute;s. Una angustia que hace que, por ejemplo, no consigan amamantar porque la ansiedad influye en la lactancia&rdquo;. Algunas mujeres piden que no se les pongan la epidural para que puedan recuperarse m&aacute;s r&aacute;pido y salir cuanto antes hacia la frontera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Zelena se acerca a la cuna que custodia a sus hijas. Ha podido tocarlas, sujetarlas pero tardar&aacute; a&uacute;n en poder salir con ellas de este hospital. No tiene m&aacute;s planes para el futuro que volver cuanto antes a Kiev. All&iacute; se han quedado los conjuntos que hab&iacute;a preparado para sus hijas y tambi&eacute;n los planes de reformar la vivienda para la familia que crec&iacute;a. All&iacute; se ha quedado su marido, que solo ha visto a sus ni&ntilde;as por foto y que le dice que lucha por proteger su casa y su pa&iacute;s. No le explica c&oacute;mo lo hace. Ambos antes de la guerra eran asesores jur&iacute;dicos. &ldquo;Cuando salga del hospital me quedar&eacute; aqu&iacute; en Le&oacute;polis a la espera de poder regresar a Kiev. Pero ahora mis ni&ntilde;as tienen su propia guerra: est&aacute;n combatiendo por sus vidas&rdquo;.&nbsp;
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                Imagen del refugio instalado en el sótano de la maternidad                            </span>
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        <em>MP</em>
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      <dc:creator><![CDATA[Mariangela Paone]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/embarazadas-ucrania-refugian-mayor-maternidad-leopolis-no-hay-lugar-intocable-atacar_1_8823891.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Mar 2022 18:29:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El intento desesperado de las embarazadas de Ucrania por refugiarse en la maternidad de Leópolis: “No hay lugar intocable, también acá nos pueden atacar”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mariúpol,Leópolis,Ucrania,Guerra en Ucrania,Rusia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Leópolis, capital cultural y retaguardia de un país en guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/leopolis-capital-cultural-retaguardia-pais-guerra_1_8823865.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2084094e-765c-4553-b827-a4db8695974c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leópolis, capital cultural y retaguardia de un país en guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde las escuelas convertidas en lugares de acogida, a los centros culturales que sirven para entrenar civiles en el uso de armas, la ciudad se prepara para resistir a la ofensiva rusa</p></div><p class="article-text">
        Visto desde fuera el edificio parece el de un colegio cualquiera en una tarde de actividades extraescolares. Para entrar hay que cruzar un peque&ntilde;o jard&iacute;n con una enorme escultura del poeta y h&eacute;roe nacional ucraniano Vasyl Stus, que da nombre al centro, y una <a href="https://www.eldiario.es/internacional/cielo-trigo-tridente-simbologia-bandera-ucrania_1_8792450.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">bandera de Ucrania</a> que ondea al final de una larga asta. Basta aproximarse a los ventanales para entender que, como en muchos otros sitios estos d&iacute;as en Le&oacute;polis, la apariencia de las cosas disimula una realidad que nadie imaginaba hace dos semanas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pens&aacute;bamos que esto se arreglar&iacute;a por la v&iacute;a diplom&aacute;tica. Cuando sucedi&oacute; el <a href="https://www.eldiario.es/internacional/diario-7-dias-guerra-han-estremecido-mundo-ucrania-rusia-cronologia_1_8796105.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">primer bombardeo</a> fue una cat&aacute;strofe nacional. La primera reacci&oacute;n ha sido el miedo, pero luego ese miedo se ha convertido en <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/informaticos-empresarios-obreros-voluntarios-ucranianos-luchan-putin_1_8802367.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">voluntad de hacer algo</a> para contribuir a la victoria de Ucrania&rdquo;. Svitlana Uralova es la directora del centro y desde que empez&oacute; la ofensiva rusa pasa en este lugar gran parte de sus jornadas. Ese mismo d&iacute;a su hija dio a luz a su primera nieta. A veces, cuando no le da tiempo de estar en casa antes del toque de queda que empieza a las diez, se queda a dormir en el despacho. Porque, desde hace dos semanas, donde antes hab&iacute;a clases y talleres ahora hay colchonetas envueltas en s&aacute;banas multicolores. Decenas de camas llenan el gimnasio, lo que fue el auditorio y las habitaciones interiores para acoger a algunos de los centenares de miles de personas que huyen de las zonas m&aacute;s golpeadas del pa&iacute;s.&nbsp;
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                Varias personas permanecen refugiadas en una escuela infantil en Leópolis, en el oeste de Ucrania.                             </span>
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        <a href="https://www.eldiario.es/internacional/putin-ataca-ucrania_1_8776932.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Tras el comienzo de la invasi&oacute;n</a> el 24 de febrero se cerraron las escuelas hasta el 11 de marzo. A partir de esta fecha, donde se pueda se impartir&aacute;n clases a distancia. Ahora, algunos colegios han entrado a formar parte del plan que las autoridades locales han puesto en marcha para tratar de encontrar un primer refugio para los que llegan aqu&iacute;. Es una de las primeras medidas de una ciudad que dista tan solo 70 kil&oacute;metros de la frontera con <a href="https://www.eldiario.es/temas/polonia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Polonia</a> y se prepara para ser la retaguardia. M&aacute;s de <a href="https://www.reuters.com/world/mayor-ukraines-lviv-appeals-help-with-flood-displaced-people-2022-03-07/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">200.000 desplazados internos</a> est&aacute;n ya aqu&iacute; y 50.000 personas pasan cada d&iacute;a por la estaci&oacute;n principal, convertida en la estampa de un desproporcionado &eacute;xodo de mujeres y madres con sus hijos cogidos por las manos y envueltos en capas de ropa que parecen insuficientes contra las temperaturas de este marzo inclemente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un lateral de la calle Chernivetska, la avenida que empieza desde la plaza de la estaci&oacute;n y donde se forman las largu&iacute;simas colas para acceder a la entrada, otro peque&ntilde;o centro mantiene desde fuera una apariencia de normalidad, como si el bullicio de gente, el ruido de las miles de maletas arrastradas con prisa y de los coches que atascan las v&iacute;as aleda&ntilde;as no llegaran hasta aqu&iacute;. De nuevo, la impresi&oacute;n desaparece tras cruzar el portal. En un descansillo, una mujer sentada al lado de un peque&ntilde;o escritorio recorta en largas tiras viejas prendas de vestir de colores oscuros: negro y varias tonalidades de verde, gris y marr&oacute;n. El que fuera un centro recreativo para ni&ntilde;os es ahora el taller donde un grupo de voluntarios prepara unas grandes redes de camuflaje que servir&aacute;n para cubrir trincheras y objetivos sensibles. En realidad son voluntarias, porque la mayor&iacute;a de quienes est&aacute;n aqu&iacute; son mujeres. 
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                Varios jóvenes tejen redecillas para prepararlas de camuflaje, en el octavo día desde el inicio de la guerra en Ucrania, en Leópolis (Ucrania).                            </span>
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        En una sala que serv&iacute;a para las clases de ballet, el enorme espejo refleja ahora el movimiento r&aacute;pido de las manos que van atando las tiras como si tejieran un enorme macram&eacute;. Esta tarde hay un grupo de core&oacute;grafas junto a las madres de los ni&ntilde;os que ven&iacute;an aqu&iacute; antes. &ldquo;Quiero ayudar, quiero ser &uacute;til para m&iacute; pa&iacute;s&rdquo;, repite una de ellas con el mismo tono firme y orgulloso con el que muchos se pronuncian estos d&iacute;as, con una convicci&oacute;n que tambi&eacute;n sirve para espantar los miedos y alejar la ansiedad que se respira por las calles de una ciudad que intenta guardar alg&uacute;n vestigio de la vieja normalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchos restaurantes siguen abiertos, pero otros han cerrado para abrir sus cocinas y dar de comer a los desplazados. Las estatuas del casco hist&oacute;rico, declarado en 1998 Patrimonio Mundial por la Unesco, aparecen empapeladas para <a href="https://www.eldiario.es/cultura/guerra-patrimonio-objetivo-alimentar-rabia-desmoralizar-exhibir_1_8809929.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">protegerlas de los da&ntilde;os</a> de posibles bombardeos. 
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                    alt="Una de las estatuas del centro de Leópolis, protegida para evitar que se dañen frente a un posible ataque ruso."
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            <span class="title">
                Una de las estatuas del centro de Leópolis, protegida para evitar que se dañen frente a un posible ataque ruso.                            </span>
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        Los atascos no son los de los d&iacute;as laborables normales, las calles se han llenado de coches con matr&iacute;culas de otros lugares del pa&iacute;s. Las embajadas y varias agencias gubernativas han sido trasladadas aqu&iacute;. A la entrada de los edificios de la administraci&oacute;n han aparecido fortificaciones con sacos de arena y erizos checos, los obst&aacute;culos hechos por barras met&aacute;licas cruzadas para formar una especie de estrella. Y, sobre todo, hay puestos de control a las puertas de la ciudad, que crean largos atascos que hacen que diez kil&oacute;metros parezcan 100.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">De centros culturales a centros de entrenamiento</h3><p class="article-text">
        A unos diez kil&oacute;metros del centro est&aacute; Solonka, un peque&ntilde;o pueblo de la periferia. En su Casa del Pueblo, donde hace tan solo unas semanas se celebraban las fiestas, ahora se aprende a disparar. Es solo uno de los centros culturales de la zona que han sido reconvertidos con este fin. En la sala principal, que val&iacute;a igual como cancha de voleibol que como teatro, con un escenario escondido por cortinas de gusto sovi&eacute;tico, una decena de personas se agolpan alrededor de dos mesas. Un militar preside cada mesa y explica c&oacute;mo coger un fusil, c&oacute;mo apuntar con la pistola, c&oacute;mo preparar el arma... <em>Click, click, click. </em>El sonido de las balas que entran en el carrete llena la sala mientras los vecinos siguen en silencio las instrucciones. 
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k6YpxoUi53JmPTxKh7M" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        &ldquo;En dos semanas han venido 1.000 personas. Hay gente de todas las edades. El m&aacute;s peque&ntilde;o ha sido un chico de 14 a&ntilde;os que vino con el permiso del padre. Y los m&aacute;s mayores pueden llegar a tener hasta 70 a&ntilde;os&rdquo;, explica Yulia Shafranska, una de las responsables del centro. 
    </p><p class="article-text">
        Hombres, mujeres, profesoras, jubilados, amas de casa... La mayor&iacute;a no han tocado un arma en su vida. En peque&ntilde;os grupos de diez se van turnando en una clase de una hora donde aprenden lo b&aacute;sico para, repiten, poder defender sus casas. En el &uacute;ltimo de la ma&ntilde;ana la mitad son mujeres. Mujeres como la chica de 16 a&ntilde;os que ha venido con su t&iacute;a y coge el fusil con torpeza sin perderse una palabra de su instructor. Mujeres como Oressa, una mujer menuda, enfundada en chaquet&oacute;n verde, que es cajera en un supermercado y que en sus d&iacute;as libres viene aqu&iacute; a entrenar: &ldquo;Nunca hab&iacute;a pensado en que tendr&iacute;a que empu&ntilde;ar una pistola y a&uacute;n ahora me da miedo. Pero quiero aprender para ser &uacute;til&rdquo;. Ser &uacute;til, el mantra que repiten muchos aqu&iacute; en Le&oacute;polis, donde se preparan para tiempos peores mientras se niegan a pensar que llegar&aacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariangela Paone]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/leopolis-capital-cultural-retaguardia-pais-guerra_1_8823865.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Mar 2022 18:20:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Leópolis, capital cultural y retaguardia de un país en guerra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ucrania,Guerra en Ucrania,Leópolis,Rusia]]></media:keywords>
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