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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Paul Statmets]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/paul-statmets/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Paul Statmets]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Como micelio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/micelio_129_8823901.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/696661a9-2c91-4416-8403-4092614b8d82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Como micelio"></p><p class="article-text">
        Hoy a la ma&ntilde;ana escribe en nuestro chat mi amiga Margarita, dice que buscando un mail viejo de otra cosa dio con uno m&iacute;o del 2015 pidiendo ayuda para cuidar a Ram&oacute;n. Dice que con otras amigas ven&iacute;an hablando del asunto de maternar y que le dio alegr&iacute;a este mail en el que yo ped&iacute;a ayuda concreta recurriendo a la red de amigxs. Copia, tambi&eacute;n, la foto de Ram&oacute;n que adjunt&eacute; al mail: es beb&eacute;, est&aacute; acostado sobre la mesa de la cocina, lleva una suerte de gorrito hecho de servilleta, cerca de su cabeza y sobre la mesa tambi&eacute;n hay tres empanadas y una palta gigante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo la foto, no recuerdo el mail. Lo busco, el asunto del mail es <em>&ldquo;recurriendo&rdquo;</em>. Se lo mand&eacute; a varixs amigxs y alumnas del momento, alumnas con las que ten&iacute;a alguna relaci&oacute;n m&aacute;s cercana o que hab&iacute;an -como especificaba en el mail- expresado su inter&eacute;s de ayudarme a cuidar a Ram&oacute;n. Entonces con absoluta frialdad en este mail de &lsquo;recurriendo&rsquo; recurr&iacute;a yo a ellxs queriendo hacer efectiva esa oferta de ayuda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ram&oacute;n ten&iacute;a entonces dos meses, aunque en la foto con las empanadas parezca de m&aacute;s. Su pap&aacute; se iba de viaje por tres meses y quedaba yo a cargo. Reviso mi celular viejo y encuentro fotos de esa &eacute;poca, unas que cre&iacute;a recordar, ah&iacute; est&aacute;n: algunas duplas que cuidan a Ram&oacute;n en mi casa mientras yo no estoy. Dos alumnas amigas entre s&iacute;, dos actrices amigas con las que estaba trabajando, un amigo con una amiga de &eacute;l que le vino a hacer compa&ntilde;&iacute;a en su rol de cuidador, algunas amigas solas. Fotos de ellxs en el espejo con Ram&oacute;n en brazos; Ram&oacute;n en brazos mirando a c&aacute;mara en una subjetiva de quien lo sostiene, Ram&oacute;n en el bebesit. Es escalofriante la cantidad de brazos que sostuvieron a Ram&oacute;n desde siempre, vuelvo a comprobarlo en esta galer&iacute;a de im&aacute;genes: brazos y brazos y brazos que lo sostuvieron, con nostrxs cerca, con nostrxs lejos. Esa red.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as decido finalmente ver &ldquo;<em>Fantastic Fungi</em>&rdquo;, una pel&iacute;cula de<strong> Louie Schwartzberg</strong> del 2019 que sigue m&aacute;s que nada a Paul Stamets, un mic&oacute;logo y escritor estadounidense que estudia los hongos y sus propiedades y es una de esas personas imprescindibles del presente que aman la vida y pueden tanto y no quieren apropiarse de nada y hacen todo con alegr&iacute;a y por el bien com&uacute;n, la contracara, bah, de todos esos siomes que desenfundan y disparan para poseer y destruir, en la l&oacute;gica del v&iacute;nculo t&oacute;xico, donde querer tener es para fagocitar y, finalmente, destruir. Pero Stamets no, Stamets es la otra cara de la moneda, la que dice que se puede vivir bien, se puede convivir bien, todo esto no es de nadie y es de todos, observ&eacute;moslo, intentemos entenderlo y a&uacute;n si no lo entendi&eacute;ramos, viv&aacute;mosle cerca sin invadir ni explotar. Stamets dice que los hongos son medicina milenaria que cura y no es cara y no invade. Stamets dice que los hongos hasta el pl&aacute;stico degradan, Stamets sabe que los hongos no son ni animales ni vegetales, que son otra cosa m&aacute;s y que fueron la primera forma de vida en este planeta con ox&iacute;geno.
    </p><p class="article-text">
        Una de las palabras que m&aacute;s se mencionan en la pel&iacute;cula es <em>micelio</em>, palabra que no hab&iacute;a o&iacute;do nunca antes. Cito de internet:&nbsp; <em>Los micelios, la parte &ldquo;oculta&rdquo; de los hongos, son colchones conformados por mara&ntilde;as de filamentos interconectados que se extienden cientos de kil&oacute;metros en el equivalente a un pie cuadrado, capaces de conectar los bosques del mundo con los nutrientes del suelo. Con un dise&ntilde;o similar al de las c&eacute;lulas nerviosas o cerebrales de los organismos complejos (tambi&eacute;n a Internet), los micelios regulan la comunicaci&oacute;n entre el suelo, sus nutrientes y los bosques.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No s&oacute;lo evocan metaf&oacute;ricamente las conexiones neuronales o Internet, sino que conforman un colch&oacute;n esponjoso e invisible que descompone en silencio materia vegetal y tiene el potencial de curar (antibi&oacute;ticos) y salvar el mundo (pueden alimentarse de petr&oacute;leo y pesticidas, sustancias org&aacute;nicas que convierte en hidratos de carbono simples).</em>
    </p><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula y en esta p&aacute;gina tambi&eacute;n, se habla de <em>biorremediaci&oacute;n</em>, que es una de las propiedades de los hongos, de recuperar un medioambiente contaminado. Stamets y otrxs cient&iacute;ficxs que se ocupan de investigar ese fen&oacute;meno, comprobaron que ciertos hongos tienen la capacidad de recuperar un espacio contaminado, de petr&oacute;leo, de pl&aacute;stico. Dado que esos elementos est&aacute;n compuestos en parte de materia org&aacute;nica, el hongo trabaja sobre ellos y los recupera en gran medida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Dendrita de Denise Groesman                            </span>
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        El s&aacute;bado fuimos a ver una muestra de<strong> Denise Groesman</strong> que se llama Dendrita en CheLA en Parque Patricios. Y es sorprendente&nbsp; y atinada la sincron&iacute;a de la obra con el micelio y la red. Denise construye un ecosistema de desechos vegetales e industriales recuperados, toma cosas del mundo, que murieron, que ya nadie quiso, recolecta, recontextualiza y funda un esquema nuevo que dice &ldquo;as&iacute;, podemos volver a empezar&rdquo;. Pero sin haber arrasado ni asolado antes, todo lo contrario, sino sencillamente a partir de lo que hay. Donde no hay tal cosa como basura o desecho porque todo puede tener una nueva utilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo entonces a<strong> Vard&aacute;</strong> y su pel&iacute;cula &ldquo;<em>Los espigadores y la espigadora</em>&rdquo; (2000) en el que conoce y retrata a distintas personas que viven de lo que otrxs desechan, en el campo, en las ciudades. Recolectores que llegan cuando la cosecha oficial ya termin&oacute;, a terminar de vaciar el campo, el vi&ntilde;edo o el frutal. Que recuperan las papas de formas extra&ntilde;as, que revisan basuras en busca de alimentos descartados por su fecha de caducidad.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Los protagonistas de su pel&iacute;cula, recolectores de campo y de ciudad, dicen frases bell&iacute;simas, se iluminan cuando hablan. Una suerte de princesa rusa que luego expone algunas de las cosas que encuentra en la calle, dice que los objetos nos contienen. Otro se&ntilde;or, que come directamente de la basura de los mercados de calle, habla de la vitaminas y los valores energ&eacute;ticos de esas verduras que est&aacute; comiendo. Ese mismo hombre afable se convierte en el personaje favorito de todos. Es un bi&oacute;logo que vive en las afueras de Par&iacute;s, y vende revistas a la salida de la estaci&oacute;n de tren. Vive pr&aacute;cticamente de lo que recolecta en la calle y de noche da clases gratuitas de franc&eacute;s a africanos en un centro de alfabetizaci&oacute;n de las afueras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una amiga que vive en Berl&iacute;n me pregunta c&oacute;mo percibimos la guerra entre Rusia y Ucrania desde ac&aacute;. Me cuenta ella que all&aacute; est&aacute;n todxs en alerta solidaria, alojando a gente que huye, que se acercan a la frontera polaca a ayudar a huir, que cada unx ayuda del modo en que puede. Esa misma amiga hace muchos a&ntilde;os me dijo que en el invierno en Berl&iacute;n se siente el viento helado que viene de Rusia, y no como met&aacute;fora, as&iacute; de cerca es que est&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una red solidaria de desconocidxs que alojan; una de amigas y alumnas que cuidan y cr&iacute;an, una de hongos que curan y remedian; una red de desechos que ya no lo son porque juntos y puestos a funcionar acaso tambi&eacute;n est&eacute;n dando una idea de c&oacute;mo convivir y que no se pudra todo. Literalmente, y de todos los otros modos tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>RP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Romina Paula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/micelio_129_8823901.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Mar 2022 04:45:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Como micelio]]></media:title>
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