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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Rolando Rivas, taxista]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Rolando Rivas, taxista]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los poemas de una abuela ucraniana y peronista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/poemas-abuela-ucraniana-peronista_129_8824197.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8fb056c4-2449-4d4d-ad75-5159a1cfcc20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los poemas de una abuela ucraniana y peronista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 8 de marzo se cumplieron 20 años de la muerte de la escritora Julia Prilutzky Farny. Una historia que cruza la guerra en Ucrania, el Día Internacional de la Mujer, la pregunta por la unión del peronismo, el aniversario de la telenovela más exitosa: “Rolando Rivas, taxista”.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Toda la vida dentro de la piel [&hellip;] / &Eacute;sta es la vida, la maravillosa / rodeada de muertes [&hellip;] / en la madera con olor a duendes / del arc&oacute;n familiar, y en el derrumbe / que se adivina bajo la creciente.&rdquo; Estos versos de <strong>Julia Prilutzky Farny</strong> van al hueso de las cosas: qu&eacute; es una vida. Y, justamente, contar su vida es abrir esta pregunta. Como si se tratara de una l&iacute;nea o una escuadra por la que pasan varias diagonales. Como si agarrar la historia de Prilutzky Farny fuera tomar una mol&eacute;cula en la que se cruzan la guerra en Ucrania, el D&iacute;a Internacional de la Mujer, la pregunta por la uni&oacute;n del peronismo, el aniversario de la telenovela m&aacute;s exitosa <strong>&ldquo;Rolando Rivas, taxista</strong>&rdquo;. <em>Una vida es una vida es una vida. </em>(Como a su modo enuncia el precioso texto del fil&oacute;sofo franc&eacute;s Gilles Deleuze, &ldquo;La inmanencia: una vida&rdquo;, compilado por Gabriel Giorgi y Ferm&iacute;n Rodr&iacute;guez en <em>Excesos de vida.</em>)&nbsp;
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                La telenovela &quot;Rolando Rivas, taxista&quot;                            </span>
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        &iquest;C&oacute;mo se narra una vida? Este 8 de marzo, <strong>D&iacute;a Internacional de la Mujer,</strong> se cumplen veinte a&ntilde;os de la muerte de Julia Prilutzky Farny. Ella nace en Kiev, Ucrania, en 1912. Su lengua est&aacute; hecha de los retazos del ruso, del juda&iacute;smo que le inculcan sus padres, de los varios idiomas que aprende despu&eacute;s. Su infancia transcurre en Espa&ntilde;a y luego la familia llega a la Argentina. Padre ingeniero, madre m&eacute;dica (y fundadora del Centro socialista femenino en Buenos Aires); es ahijada del referente socialista<strong> Alfredo Palacios</strong> y frecuentada por<strong> Miguel de Unamuno</strong>. En los a&ntilde;os treinta &ndash;cuando la Argentina est&aacute; tan atravesada por la difusi&oacute;n de ideas anarquistas y socialistas, como por el giro conservador del fraude&ndash; Prilutzky Farny da sus primeros pasos como poeta. Antes tiene una importante formaci&oacute;n tocando el piano y cursa materias de Derecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que publica es una serie de notas para el diario <em>La Naci&oacute;n</em> sobre &ldquo;lo&rdquo; ruso; y as&iacute; tambi&eacute;n arranca su poes&iacute;a, en 1936, con la publicaci&oacute;n de <em>T&iacute;teres imperiales</em>. Colabora en <em>El Hogar</em>, <em>El Mundo</em>, <em>Para Ti</em>. Llega a entrevistar a Roosevelt y al papa Paulo VI, es fundadora del grupo Veinte Poemas J&oacute;venes y escribe la obra de teatro <em>La leyenda de Pierrot</em>. En 1937 funda y dirige <em>V&eacute;rtice</em>, a la que nombra como &ldquo;la primera revista literaria argentina con forma de libro&rdquo;. Es, a su modo, una intensa gestora cultural: dos a&ntilde;os despu&eacute;s, a partir de las publicaciones en <em>V&eacute;rtice</em>, compila la <em>Antolog&iacute;a de cuentistas rioplatenses</em>. En 1941 recibe el Premio Municipal de Poes&iacute;a por <em>Intervalo</em>. Se casa con Antonio Zinny y tienen dos hijas. Ante el ascenso del GOU, durante parte de los a&ntilde;os cuarenta vive y trabaja como periodista en Per&uacute;. En 1948 regresa a la Argentina (como muchos y muchas de los adherentes intelectuales al peronismo sobre los que escribe Ferm&iacute;n Ch&aacute;vez) y trabaja como asesora literaria en la Direcci&oacute;n de Cultura Sanitaria del Ministerio de Salud y da clases en la Escuela Normal de Quilmes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1949, apenas a&ntilde;os despu&eacute;s de la sanci&oacute;n del voto femenino y de que Borges publica el cuento &ldquo;Emma Zunz&rdquo; sobre la vida de una trabajadora, Prilutzky Farny escribe <em>La patria</em>. Habla de la &ldquo;tierra sagrada&rdquo; y escribe: &ldquo;Se nace en cualquier parte. Es el misterio, / &ndash;es el primer misterio inapelable&ndash; / pero se ama una tierra como propia / y se quiere volver a sus entra&ntilde;as. / [&hellip;] Donde se quiere arar. Y dar un hijo. / Y se quiere morir, est&aacute; la patria&rdquo;. Prilutzky Farny es una mujer de caf&eacute; y parte clave de la Pe&ntilde;a del Tortoni (el caf&eacute; m&aacute;s antiguo de Buenos Aires), despu&eacute;s de &ldquo;La orden del tornillo&rdquo; (&ldquo;lo que le falta a quien, a pesar de haber llegado al arte, la pol&iacute;tica o las letras es capaz de seguir so&ntilde;ando&rdquo; &ndash;como dice, mon&iacute;sima y magn&eacute;tica, en el <a href="https://www.archivorta.com.ar/asset/decadas-capitulo-1940-la-vida-continua-tercera-parte-20-03-1986/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">minuto 43</a> de este archivo). Y comenzados los cincuenta es de las mujeres &ndash;junto a la hist&oacute;rica Mar&iacute;a Granata&ndash; que participa de la pe&ntilde;a &ldquo;Eva Per&oacute;n&rdquo; que se realiza los viernes por la noche en El hogar de la empleada, en Avenida de Mayo, cuando peronismo y bonhom&iacute;a se sientan uno al lado del otro animados por el cafet&iacute;n y las copas, y entre los que circulan Jos&eacute; Mar&iacute;a Casti&ntilde;eira de Dios, Ferm&iacute;n Ch&aacute;vez, Claudio Martinez Paiva. (Los<em> Poemas de la Pe&ntilde;a de Eva Per&oacute;n </em>han sido editados por Cristina &Aacute;lvarez Rodr&iacute;guez y publicados por el Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas Eva Per&oacute;n). 
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            </figure><p class="article-text">
        El famoso poema de Prilutzky Farny &ldquo;Canci&oacute;n para las madres de mi tierra&rdquo; (&ldquo;del ardiente ta&ntilde;ir que no abandona, / del rescoldo escondido en la ceniza, / del acento que marca y que perdona: / voz que m&aacute;s hiere mientras cicatriza&rdquo;) es publicado en el aniversario del fallecimiento de<strong> Eva Per&oacute;n</strong> en el diario <em>La prensa</em> y el poema &ldquo;Oraci&oacute;n&rdquo; es le&iacute;do en un acto multitudinario en 1954. A Prilutzky Farny tras el golpe la sacan de juego, incluso por su activa militancia en la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), y llega a recibir versos sat&iacute;ricos (&ldquo;Hubo una vez una do&ntilde;a / con may&uacute;scula y con ro&ntilde;a: / hac&iacute;a versos y panfletos / al gobierno peronista&rdquo;). En la mayor&iacute;a de las recopilaciones de las d&eacute;cadas posteriores no aparece mencionada.
    </p><p class="article-text">
        Julia Prilutzky Farny tiene el siglo XX en la piel. Es amiga de Alfonsina Storni, de Eva Per&oacute;n, de Benito Quinquela Martin (de quien escribe una biograf&iacute;a: <em>Quinquela Mart&iacute;n, el hombre que invent&oacute; un puerto</em>). Como si entre los tres se trazara un mapa de la ni&ntilde;ez, el arrojo y la aventura. La de ella que cruza el Atl&aacute;ntico, la de Storni que cruza la ciudad, la de Per&oacute;n que cruza la pol&iacute;tica cuando ninguna primera dama lo hab&iacute;a hecho as&iacute;, la de Quinquela Martin que pinta un puerto cuando se estaba volviendo un mundo. Entre los libros de Prilutzky Farny se encuentran <em>Viaje sin partida</em> (1939), <em>Intervalo</em> (1940), <em>No es el amor</em> (1967), <em>Hombre oscuro</em> (1968), <em>Como decir de pronto</em> (1997). Pero su libro m&aacute;s conocido es <em>Antolog&iacute;a del amor</em> (1972), que recopila sus poemarios entre 1939 y 1967. Ah&iacute;, en ese umbral entre una &eacute;poca de tradici&oacute;n y modernidad (al fundir entre canciones y balas las cosas), Prilutzky Farny se vuelve un <em>best-seller</em> cuando sus versos aparecen en la boca de Pablo, uno de los protagonistas de la exitosa novela de Alberto Migr&eacute; &ldquo;Pablo en nuestra piel&rdquo; (hace pocos d&iacute;as se cumpli&oacute; un aniversario de su novela m&aacute;s famosa, &ldquo;Rolando Rivas&rdquo;). Llega a vender casi 200 mil ejemplares, cifra que la acerca al <em>Mart&iacute;n Fierro</em>. Varios de los poemas son hechos canciones como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ORxVJAzONCk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Un d&iacute;a te querr&eacute;&rdquo;</a>, zamba musicalizada por C&eacute;sar Isella.
    </p><p class="article-text">
        Prilutzky Farny, con todas las efem&eacute;rides encima, fallece el D&iacute;a Internacional de la Mujer. Alguna vez dijo Lenin que el pasado no deja de cambiar. Digamos: no porque el pasado sea &ldquo;relativo&rdquo; o porque siempre est&eacute; &ldquo;cerrado&rdquo; sino, m&aacute;s bien, porque cada vez que se funda una conversaci&oacute;n, que se marca la cancha de los t&eacute;rminos de una conversaci&oacute;n, el pasado cambia. (Como, con cada historia de amor, qui&eacute;n es tu madre y tu padre son distintos). Quiz&aacute;s el siglo XX sea el &uacute;ltimo momento de fundar una conversaci&oacute;n, porque sea la &uacute;ltima vez que esa conversaci&oacute;n se haga sin subt&iacute;tulos. Aunque toda generaci&oacute;n se levanta y piensa &ldquo;ya pas&oacute;&rdquo;, &ldquo;me la perd&iacute;&rdquo;, Julia Prilutzky Farny es una mujer fuera de serie, una &eacute;poca y un espacio, trabajadora, quien toma la palabra p&uacute;blica y se la da a los peri&oacute;dicos, a la poes&iacute;a, al peronismo, a una novela de Migr&eacute;, al amor. Es tambi&eacute;n una abuela ucraniana. Muere veinte a&ntilde;os antes de que esa tierra en la que naci&oacute;, y a la que le escribi&oacute; en esa ausencia, retorne como un fantasma de una Europa que ella trajo en sangre y que ahora es eso espeso que vemos cuando decimos: guerra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Florencia Angilletta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/poemas-abuela-ucraniana-peronista_129_8824197.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Mar 2022 04:42:31 +0000]]></pubDate>
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