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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Intelectuales]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/intelectuales/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Intelectuales]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cartas albertistas, cartas cristinistas y la quimera de la unidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/cartas-albertistas-cartas-cristinistas-quimera-unidad_129_8865196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9ce9777-6dc7-43fd-9861-b52b2e8b25f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cartas albertistas, cartas cristinistas y la quimera de la unidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por Fernando Rosso - Breve historia de la moderación</p></div><p class="article-text">
        Si no fuera un episodio pintoresco, el dato de la periodista Mar&iacute;a Seoane que firm&oacute;, en la misma semana, dos cartas &ndash;una escrita por intelectuales afines a Alberto Fern&aacute;ndez y otra firmada por intelectuales &ldquo;K&rdquo;, una respuesta cr&iacute;tica a la primera&ndash; ser&iacute;a una cosa seria. No s&eacute; en qu&eacute; qued&oacute; el caso, ni cu&aacute;les fueron las razones o el trasfondo de ese paso doble, pero la an&eacute;cdota es reveladora de un tema actual y muy vigente: <strong>el car&aacute;cter dual, desdoblado, duplicado del campo pol&iacute;tico.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, o precisamente por eso, el asunto de las dos cartas es la unidad. La unidad en el desdoblamiento, la unidad en lo m&uacute;ltiple. La primera, &ldquo;<a href="https://www.eldiarioar.com/politica/intelectuales-piden-campo-popular-mayor-unidad-frente-avance-derecha_1_8826941.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La unidad del campo popular en tiempos dif&iacute;ciles</a>&rdquo;, instala el problema de la unidad en un contexto in&eacute;dito de precariedad e inestabilidad. Me hace acordar a ese experimento (&iquest;la m&aacute;quina de Galton?) donde muchas bolas, expuestas a la ca&oacute;tica aletoriedad de las fuerzas, terminan reunidas en el centro, en la media, formando una campana. La unidad es una especie de contingencia, pero una contingencia parcialmente motivada por el contexto de polarizaci&oacute;n y de peligro inminente: la ultraderecha, la pandemia, la guerra, el verdadero caos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda, la carta de los llamados &ldquo;intelectuales K&rdquo;, ya desde t&iacute;tulo (&ldquo;<a href="https://www.eldiarioar.com/politica/carta-intelectuales-kirchneristas-criticas-alberto-fernandez-moderacion-pueblo_1_8851677.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Moderaci&oacute;n o pueblo</a>&rdquo;) ubica el problema de la unidad en una disyunci&oacute;n, el pueblo versus los moderados, y lo hace evocando una idea que estuvo muy de moda en los 2000 y los 2010, la de frontera antag&oacute;nica. Aunque no se lo cite, es imposible no leer, en esta segunda carta, un eco de ese pensamiento que atraves&oacute; y perme&oacute; el campo intelectual argentino hasta volverse casi una vulgata. Por esos a&ntilde;os, en pleno auge de la Patria Grande, el discurso pol&iacute;tico volvi&oacute; a estar en el centro del debate intelectual. As&iacute; como en los 80 el proceso alfonsinista (y las transiciones en general) vino acompa&ntilde;ado por un inter&eacute;s renovado por el discurso y la mediatizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, la llamada &ldquo;Ola rosa&rdquo; de Am&eacute;rica Latina fue una impresionante cantera de investigaciones, reflexiones y debates sobre la dimensi&oacute;n discursiva de lo pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esa &eacute;poca muchos nos formamos pol&iacute;ticamente y tambi&eacute;n acad&eacute;micamente, y en esa formaci&oacute;n la obra de Laclau tuvo un lugar central. A todos nos fascinaba su erudici&oacute;n para articular nociones del psicoan&aacute;lisis, la teor&iacute;a pol&iacute;tica y la ling&uuml;&iacute;stica para comprender los procesos contempor&aacute;neos, que, a la luz de la perspectiva laclausiana, se hac&iacute;an transparentes, descifrables, legibles. Todos los procesos pol&iacute;ticos que nos interesaban entraban en la grilla de las articulaciones y las diferencias, de las solidaridades y los antagonismos. La verba de Ch&aacute;vez, el pragmatismo de N&eacute;stor, las batallas de Cristina, la movilizaci&oacute;n de Lula, la identidad ind&iacute;gena en Evo, la oposici&oacute;n entre los populismos y las izquierdas institucionalistas, <strong>todo pod&iacute;a leerse desde Laclau,</strong> y entonces teor&iacute;a y praxis se hac&iacute;an cuerpo, se hac&iacute;an corpus, en la pol&iacute;tica de todos los d&iacute;as. Tal vez, esa supuesta transparencia deber&iacute;a haber funcionado como una alerta, porque, en realidad, <strong>ning&uacute;n proceso pol&iacute;tico es tan evidente, pero todos &eacute;ramos lectores obedientes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Interpreto la carta de los intelectuales K como una lectura obediente de aquel corpus te&oacute;rico: all&iacute; se postula que la unidad s&oacute;lo es posible si esta se delimita en funci&oacute;n de una frontera radical y antag&oacute;nica que separar&iacute;a aquello que est&aacute; afuera del &ldquo;nosotros&rdquo; y aquello que est&aacute; adentro. Desde esta perspectiva, es el &ldquo;afuera&rdquo;, en su radical negatividad, lo que le dar&iacute;a consistencia y unidad al adentro. La unidad ser&iacute;a entonces un &ldquo;concepto estrat&eacute;gico&rdquo;: &ldquo;Para que sea posible, es necesario dotarla de sentido; dejar que aparezca lo que ha estado y sigue estando por fuera de ella: las pol&iacute;ticas que le dieron origen; la memoria hist&oacute;rica que la habilita&rdquo;. El macrismo ser&iacute;a entonces el fundamento de la unidad, no tanto como amenaza presente sino como realidad contundente, cristalizada en el pasado, con la que hoy es imposible lidiar. Alberto ha dicho que hay algunos sectores de la oposici&oacute;n con los que se puede hablar, y otros con los que no: el adversario no es uno, ni es siempre id&eacute;ntico a s&iacute; mismo. Y adem&aacute;s hay que lidiar con &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No me propongo desmenuzar los fundamentos te&oacute;ricos que sostienen esta visi&oacute;n de la unidad, porque adem&aacute;s hay much&iacute;simos investigadores brillantes que han discutido, entre otras cosas, el car&aacute;cter en &uacute;ltima instancia binario de la mirada laclausiana sobre lo pol&iacute;tico, su d&eacute;ficit de pluralismo o incluso su sesgo anti-pol&iacute;tico. El reverso de la hiperpolitizaci&oacute;n ser&iacute;a la par&aacute;lisis de lo pol&iacute;tico. En el campo intelectual nada de esto est&aacute; cerrado, las discusiones siguen abiertas, aunque ahora con menos &eacute;pica, menos efervescencia y un poco m&aacute;s de miedo, porque gan&oacute; Bolsonaro, porque pas&oacute; Macri, porque se vienen las derechas en el mundo y con ellas un nuevo ciclo intelectual, el de los estudios sobre las nuevas derechas, en gran auge hoy en d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En la carta de los intelectuales &ldquo;K&rdquo; se dice que &ldquo;la unidad no se mantiene porque se la nombre. Se mantiene si contin&uacute;an activas las pol&iacute;ticas que le dieron origen&rdquo;. Le&iacute;do desde una mirada laclausiana, el p&aacute;rrafo suena demasiado poco nominalista. <strong>Porque nada hay de esencial en la unidad, y el nombre es todo. Para que se mantenga, a la unidad hay que nombrarla.</strong> En la carta de los funcionarios e intelectuales albertistas encuentro un contrapunto: &ldquo;Los pueblos no son entidades metaf&iacute;sicas. Constituyen experiencias hist&oacute;ricas concretas, hechas con personas de carne y hueso, que sufren el impacto de los dispositivos de la dominaci&oacute;n, las enormes dificultades de un tiempo de incertidumbres y precariedad&rdquo;. Al pueblo hay que nombrarlo y no presuponerlo, parecen decir.
    </p><p class="article-text">
        Pensar la unidad a partir de la frontera implica situarse en la duplicaci&oacute;n, en el desdoblamiento. Asumir que, como en el t&oacute;pico literario del doble, uno es dos. Ser&iacute;a un lindo homenaje a Laclau si pudi&eacute;ramos pensar, desde el psicoan&aacute;lisis, desde la semi&oacute;tica, desde la pol&iacute;tica, que, en realidad, uno es tres, que la unidad se da en la terceridad. Pensar que lo uno es una cosa y la otra, y que solo una tercera mirada puede reponer esa unidad, en la medida en que disuelve la l&oacute;gica del espejo. Nombrar la unidad es una forma de terceridad: no se autorevela, alguien la nombra. La llamada &ldquo;moderaci&oacute;n&rdquo; es una forma de terceridad, aunque no necesariamente de tibieza. La representaci&oacute;n pol&iacute;tica tambi&eacute;n es una forma de terceridad: como dijo Alberto en una entrevista radial esta semana: &ldquo;En el origen de esta coalici&oacute;n, me fueron a buscar y me dijeron que yo pod&iacute;a representar a todos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>SM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Montero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/cartas-albertistas-cartas-cristinistas-quimera-unidad_129_8865196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Mar 2022 03:02:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cartas albertistas, cartas cristinistas y la quimera de la unidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Fernández,Cristina Fernández de Kirchner,Frente de Todos,Intelectuales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La carta de intelectuales kirchneristas con críticas a Alberto Fernández: “Moderación o pueblo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/carta-intelectuales-kirchneristas-criticas-alberto-fernandez-moderacion-pueblo_1_8851677.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/854e9bb5-558b-4a1f-a40a-db45117472be_16-9-discover-aspect-ratio_default_1043778.jpg" width="1262" height="710" alt="La carta de intelectuales kirchneristas con críticas a Alberto Fernández: “Moderación o pueblo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El documento es una respuesta al documento presentado la semana pasada por el sector alineado con el Presidente, que reclamó unidad para “fortalecer” al Gobierno.</p></div><p class="article-text">
        Intelectuales alineados con <strong>Cristina Kirchner&nbsp;</strong>publicaron una dura carta con cr&iacute;ticas al presidente&nbsp;<strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong>,&nbsp;titulada: &ldquo;Unidad del campo popular:&nbsp;moderaci&oacute;n o pueblo&rdquo;,&nbsp;en plena&nbsp;tensi&oacute;n en la c&uacute;pula del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        El documento es en respuesta a la carta que intelectuales &ldquo;albertistas&rdquo; publicaron la semana pasada en el que pidieron &ldquo;la unidad del campo popular en tiempos dif&iacute;ciles&rdquo;, para&nbsp;&ldquo;fortalecer&rdquo;&nbsp;al Gobierno y a Alberto Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Los intelectuales kirchneristas plantearon en la carta que &ldquo;la &lsquo;Unidad&rsquo; del Frente de Todos&nbsp;se rompi&oacute; en noviembre de 2021&nbsp;cuando m&aacute;s de cuatro millones de electores que lo acompa&ntilde;aron en el 2019, ya&nbsp;no lo hicieron&nbsp;en las elecciones de medio mandato&rdquo; y afirmaron que&nbsp;reconstruir la unidad &ldquo;es el objetivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los intelectuales kirchneristas consideraron que no se est&aacute;&nbsp;&ldquo;ante un problema de moderaci&oacute;n o intensidad&rdquo; sino de&nbsp;&ldquo;orientaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y fueron muy cr&iacute;ticos con Alberto Fern&aacute;ndez: &ldquo;La pol&iacute;tica gubernamental ha llegado a su&nbsp;punto m&aacute;s tr&aacute;gico:&nbsp;la preparaci&oacute;n de escenarios de&nbsp;anuncios donde no se realizan anuncios&rdquo;. Los intelectuales kirchneristas hablaron en la carta de una &ldquo;pr&aacute;ctica&nbsp;fallida&nbsp;de anticipar pol&iacute;ticas que no se concretan: el mismo Gobierno genera las expectativas y la&nbsp;defraudaci&oacute;n&nbsp;de las expectativas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La referencia de los intelectuales kirchneristas fue impl&iacute;cita a la declaraci&oacute;n de&nbsp;&ldquo;guerra contra la inflaci&oacute;n&rdquo;&nbsp;que Alberto Fern&aacute;ndez hizo el viernes pasado.
    </p><p class="article-text">
        Los intelectuales kirchneristas advirtieron que &ldquo;la clase trabajadora&nbsp;perdi&oacute; en la puja distributiva&nbsp;y se produjo una n&iacute;tida transferencia de recursos del trabajo hacia el capital, con especial &eacute;nfasis desde finales de 2020&Prime;.
    </p><p class="article-text">
        Los intelectuales kirchneristas plantearon con cr&iacute;ticas al&nbsp;Fondo Monetario Internacional (FMI): &ldquo;En el &uacute;ltimo trimestre de 2020, con la centralizaci&oacute;n de la estrategia econ&oacute;mica en torno a los lineamientos del FMI, comenz&oacute; un camino de&nbsp;ajuste relativo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Qui&eacute;nes firmaron la carta con duras cr&iacute;ticas a la gesti&oacute;n de Alberto Fern&aacute;ndez</h3><p class="article-text">
        Entre quienes firmaron la carta con duras cr&iacute;ticas a la gesti&oacute;n de Alberto Fern&aacute;ndez est&aacute;n Teresa Parodi, Liliana Herrero, Roberto Salvarezza, Mempo Giardinelli, Adri&aacute;n Paenza, Cynthia Garc&iacute;a, Rita Cortese, Victoria Onetto, Carlos Rozanski, Araceli Bellota, Artemio L&oacute;pez y Daniel Tognetti.
    </p><p class="article-text">
        <em>NB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/carta-intelectuales-kirchneristas-criticas-alberto-fernandez-moderacion-pueblo_1_8851677.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Mar 2022 13:21:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La carta de intelectuales kirchneristas con críticas a Alberto Fernández: “Moderación o pueblo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Fernández,Intelectuales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Intelectuales piden al campo popular "mayor unidad" frente al avance de la derecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/intelectuales-piden-campo-popular-mayor-unidad-frente-avance-derecha_1_8826941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4cd20d0a-e845-4e42-a569-d09e1a616742_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Intelectuales piden al campo popular &quot;mayor unidad&quot; frente al avance de la derecha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En una carta hablan sobre los desafíos de los espacios progresistas frente al avance de fuerzas de derecha. En un clima marcado por los conflictos internacionales y la inestabilidad política reinante.</p></div><p class="article-text">
        Artistas e intelectuales afines al Gobierno firmaron un documento titulado <strong>&ldquo;La unidad del campo popular en tiempos dif&iacute;ciles&rdquo;</strong> donde marcan los desaf&iacute;os del progresismo, el campo popular y la izquierda en un escentario de inestabilidad marcado por un conflicto b&eacute;lico, dos a&ntilde;os de pandemia y un discurso de los espacios de derecha que cada vez tienen m&aacute;s incidencia en la sociedad. Y tambi&eacute;n, la necesidad de una sustentabilidad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En el mismo enfatizan que, <strong>con la pandemia, los avances electorales de la ultraderecha y el debilitamiento de la integraci&oacute;n regional en Am&eacute;rica del Sur, no se encuentran experiencias nacionales de radicalizaci&oacute;n pol&iacute;tica comparables a algunos casos de las primeras d&eacute;cadas del siglo.</strong> Y enfatizan: &ldquo;Siempre es necesario saber leer los signos de cada momento hist&oacute;rico, no como un ejercicio de resignaci&oacute;n o de posibilismo, sino como forma de desplegar acciones que logren sostener y hacer avanzar a los proyectos populares&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los intelectuales, entre los que se destacan Dora Barrancos, Ana Castellani, Alejandro Grimson, Nahuel Sosa, Cecilia Todesca, Sol Prieto, Guillermo Carmona, entre otros firmantes, instan a la apertura de <strong>un debate &ldquo;amplio y franco&rdquo; en el campo nacional y popular</strong>. Y agregan: &ldquo;Las ideas y la voluntad no s&oacute;lo deben encontrarse con las demandas sociales. Es la sociedad, con sus creencias, sus organizaciones, sus disputas culturales, la que establece posibilidades y l&iacute;mites de esos procesos, tanto en t&eacute;rminos econ&oacute;micos como pol&iacute;ticos. Los pueblos no son entidades metaf&iacute;sicas. Constituyen experiencias hist&oacute;ricas concretas, hechas con personas de carne y hueso, que sufren el impacto de los dispositivos de la dominaci&oacute;n, las enormes dificultades de un tiempo de incertidumbres y precariedad&rdquo;. Con respecto a la derecha especifican que: <strong>&ldquo;&lsquo;Los otros&rsquo; tambi&eacute;n juegan y lo hacen con una mezcla de astucia, poder de fuego inmenso y capacidad de construir sentido com&uacute;n&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya para finalizar especifican: &ldquo;La moderaci&oacute;n no es buena o mala en s&iacute; misma. Quiz&aacute;s en pa&iacute;ses h&iacute;per estables la moderaci&oacute;n puede ser hasta una identidad. En Am&eacute;rica Latina no. Es una opci&oacute;n t&aacute;ctica en una etapa espec&iacute;fica. Hay momentos en la historia en los cuales la moderaci&oacute;n puede ser transformadora y la radicalizaci&oacute;n impotente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La carta completa
    </p><p class="article-text">
        La unidad del campo popular en tiempos dif&iacute;ciles
    </p><p class="article-text">
        <em>Una pregunta nos convoca y nos exige encontrar las respuestas imprescindibles: &iquest;Cu&aacute;l es la mejor estrategia para enfrentar en la etapa actual a las fuerzas de la derecha, la ultraderecha y el neoliberalismo que se muestran activas y con una fuerte capacidad de interpelaci&oacute;n social? En el amplio espectro progresista, del campo popular y de las izquierdas, este debate est&aacute; a la orden del d&iacute;a en varios pa&iacute;ses como consecuencia, entre otros factores, del impacto de los dos a&ntilde;os de pandemia y, ahora, de lo que significa la guerra que lanza hacia un territorio de incertidumbre la vida colectiva en la geograf&iacute;a planetaria. A partir de la &ldquo;oleada&rdquo; de 2015 y 2016 que produjo el golpe contra Dilma, el triunfo de Trump, el ascenso de la derecha en Gran Breta&ntilde;a y la derrota electoral en Argentina, se ha iniciado un ciclo marcado por la inestabilidad global, por triunfos y derrotas de ambos proyectos antag&oacute;nicos y por una enorme dificultad de generar sustentabilidad a todos los proyectos pol&iacute;ticos. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;Estamos en una &eacute;poca donde toda estabilidad se vuelve precaria y provisoria. Su figura dominante y excluyente es la del &ldquo;cisne negro&rdquo;. En el inicio de aquel ascenso de la derecha hubo quienes postularon que s&oacute;lo con una radicalizaci&oacute;n equivalente el campo popular pod&iacute;a volver a construir mayor&iacute;as. Sin embargo, hasta ahora ning&uacute;n proyecto de esas caracter&iacute;sticas pudo triunfar ni en Europa ni en Am&eacute;rica Latina. M&aacute;s bien, los triunfos electorales y otros posibles triunfos populares en otros pa&iacute;ses est&aacute;n inexorablemente marcados por la construcci&oacute;n de la unidad m&aacute;s amplia posible.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ahora bien, esa unidad plantea tensiones, porque no salda el debate, sino que hace que se despliegue en un nuevo marco: ya sea como proyecto electoral o como gobierno. Con la pandemia, los avances electorales de la ultraderecha y el debilitamiento de la integraci&oacute;n regional en Am&eacute;rica del Sur, no se encuentran experiencias nacionales de radicalizaci&oacute;n pol&iacute;tica comparables a algunos casos de las primeras d&eacute;cadas del siglo. Siempre es necesario saber leer los signos de cada momento hist&oacute;rico, no como un ejercicio de resignaci&oacute;n o de posibilismo, sino como forma de desplegar acciones que logren sostener y hacer avanzar a los proyectos populares.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Salvo el caso de Chile desde 2019, tampoco hay fen&oacute;menos de movilizaci&oacute;n social y pol&iacute;tica comparables a lo sucedido en aquellos a&ntilde;os en Venezuela, Bolivia, Ecuador o Argentina. Y el gran triunfo de Boric requiri&oacute; del apoyo de una ampl&iacute;sima coalici&oacute;n. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Todas esas dificultades se agravan porque en varios casos la unidad vive procesos de tensi&oacute;n y podr&iacute;a terminar en un proceso de alta fragmentaci&oacute;n. Donde eso ocurra -y esta es nuestra principal preocupaci&oacute;n, aquello que motiva este escrito- habr&aacute; un camino expedito para el retorno del neoliberalismo, seguramente en una versi&oacute;n acentuada y con mayor potencia destructiva, m&aacute;s all&aacute; de las formas que asuman coyunturalmente las candidaturas. En un momento de alto cansancio y desgaste social por crisis profundas, la pol&iacute;tica transformadora necesita evitar que esos debates aparezcan como desconectados de ese malestar. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;Es decir, el campo nacional y popular necesita abrir un debate amplio y franco acerca de la sostenibilidad del proyecto pol&iacute;tico. La pol&iacute;tica consiste en crear posibilidades y en dise&ntilde;ar nuevos caminos. Sin embargo, esa creaci&oacute;n surge de las vivencias y las movilizaciones de la sociedad. Las ideas y la voluntad no s&oacute;lo deben encontrarse con las demandas sociales. Es la sociedad, con sus creencias, sus organizaciones, sus disputas culturales, la que establece posibilidades y l&iacute;mites de esos procesos, tanto en t&eacute;rminos econ&oacute;micos como pol&iacute;ticos. Los pueblos no son entidades metaf&iacute;sicas. Constituyen experiencias hist&oacute;ricas concretas, hechas con personas de carne y hueso, que sufren el impacto de los dispositivos de la dominaci&oacute;n, las enormes dificultades de un tiempo de incertidumbres y precariedad. Los &ldquo;otros&rdquo; tambi&eacute;n juegan y lo hacen con una mezcla de astucia, poder de fuego inmenso y capacidad de construir sentido com&uacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El hecho de que las experiencias populares anteriores sean tan cercanas en el tiempo tiene un papel doble. Por un lado, permite la existencia de una memoria social, al menos en un sector relevante. Por otro lado, puede provocar la ilusi&oacute;n de que ser&iacute;a deseable y posible regresar a aquellos momentos, cuando en pol&iacute;tica no existe forma de regresar. La memoria de lo vivido, sus ense&ntilde;anzas, son un activo en nuestra tradici&oacute;n pol&iacute;tica. No pueden ni deben convertirse en formas ejemplares y absolutas como si entre ellas y nosotros nada hubiera sucedido. Hace pocos a&ntilde;os se vivieron momentos &eacute;picos y hoy no hay una situaci&oacute;n &eacute;pica. Por eso, aqu&iacute; y ahora, hay una situaci&oacute;n que conviene comprender mejor, incluso para detectar errores t&aacute;cticos y t&eacute;cnicos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cuando miramos la historia, muchas veces nos preguntamos si ante disyuntivas hist&oacute;ricas, todos los actores ten&iacute;an plena conciencia de lo que se encontraba en juego. Si hubieran apostado de la misma manera a un cambio de ra&iacute;z de haber sabido c&oacute;mo se desenvolvieron finalmente los sucesos hist&oacute;ricos. Y aqu&iacute; las opiniones siempre estuvieron divididas. Ha habido quienes creen que se trata de plantar banderas con la voluntad, aunque eso derive en enormes derrotas, creyendo que as&iacute; se construir&aacute; en otra etapa una victoria. Ha habido quienes prefieren amoldar la estrategia para construir cambios m&aacute;s paulatinos y han sido criticados por realistas o posibilistas. Y por &uacute;ltimo ha habido quienes en nombre de la resignaci&oacute;n se han plegado en cada situaci&oacute;n a los vientos que corr&iacute;an.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Creemos que hay que asumir los riesgos concretos que nuestras sociedades desiguales tienen en la situaci&oacute;n actual. En t&eacute;rminos globales, hay que dar pasos firmes y concretos sabiendo que vendr&aacute; m&aacute;s adelante una nueva oleada, m&aacute;s profunda si somos capaces de no desperdiciar lo que ahora estamos sosteniendo, con grandes dificultades. Pero si esa oleada dependiera s&oacute;lo de la voluntad este debate no tendr&iacute;a sentido. Esperar a tiempos mejores incluso tomando el riesgo de grandes derrotas no puede ser hecho sin asumir el propio lugar en las consecuencias calamitosas sobre la vida de las trabajadoras y trabajadores, de las consecuencias desastrosas (incluso de pocos a&ntilde;os neoliberales) sobre generaciones. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La etapa marca la necesidad de ampliar la imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica y desplegar un programa de reformas sociales que en cada pa&iacute;s pueda acompa&ntilde;ar las din&aacute;micas de las propias sociedades. El optimismo de la voluntad es clave para construir hegemon&iacute;a, para que una multiplicidad de demandas pueda articularse en un gobierno popular. La construcci&oacute;n de mayor&iacute;as y de sentido com&uacute;n requiere de una estrategia compleja, donde la propia diversidad es un potencial enorme.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Unidad para defender la democracia y los derechos humanos. Unidad para repudiar la persecuci&oacute;n pol&iacute;tica contra l&iacute;deres populares y, ahora mismo, contra la violencia inusitada contra nuestra vicepresidenta en el Congreso. Unidad para construir la transformaci&oacute;n material progresiva sobre la cual se despliegue el d&iacute;a a d&iacute;a de los trabajadores y sus familias. Unidad para fortalecer a nuestro gobierno y a nuestro Presidente.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cuando la unidad entra en riesgo, el resultado es incalculable. Frente al odio, templanza. Ante las minor&iacute;as excluyentes, construcci&oacute;n de mayor&iacute;as. Ante los propios deseos, intenso di&aacute;logo con los sectores populares. Ante los propios errores, reparaci&oacute;n. Nadie es due&ntilde;o, como le gustaba decir a N&eacute;stor Kirchner, de la verdad absoluta. En la diversidad, en las discrepancias, en los acuerdos, en &ldquo;las verdades relativas&rdquo; y en la voluntad de tensionar creativamente la unidad est&aacute; nuestra fuerza all&iacute; donde compartimos un ideal emancipador com&uacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;Estamos atravesando una etapa de triunfos y derrotas, de avances y retrocesos. Hay que asumir los ritmos de una realidad veloz y cambiante y trabajar para crear otras posibilidades. Si se preservan identidades para otra etapa quiz&aacute;s se encuentren con un futuro catastr&oacute;fico que hoy no es f&aacute;cil imaginar pero que acecha en el horizonte si nos resignamos a descuidar lo que hoy tenemos. El deber de la hora es sostener los proyectos progresistas y populares, fortalecer a esos gobiernos contra las arremetidas de las derechas, crear &aacute;mbitos para que la diversidad pueda desplegarse y tener siempre muy claro d&oacute;nde est&aacute; la contradicci&oacute;n principal.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Hay decisiones que un dirigente debe tomar porque son necesarias para el pa&iacute;s y el bienestar de la poblaci&oacute;n, aunque a veces pueden no ser convenientes para su capital pol&iacute;tico o su futuro electoral. La historia est&aacute; repleta de ejemplos. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La moderaci&oacute;n no es buena o mala en s&iacute; misma. Quiz&aacute;s en pa&iacute;ses h&iacute;per estables la moderaci&oacute;n puede ser hasta una identidad. En Am&eacute;rica Latina no. Es una opci&oacute;n t&aacute;ctica en una etapa espec&iacute;fica. Hay momentos en la historia en los cuales la moderaci&oacute;n puede ser transformadora y la radicalizaci&oacute;n impotente. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>En otras condiciones objetivas, en cambio, intensificar las acciones transformadoras es la clave de un proyecto popular. Seamos capaces, todos y todas los que nos sentimos parte del frente nacido en 2019 gracias a una decisi&oacute;n hist&oacute;rica, de seguir inventando una pol&iacute;tica que nos pueda conducir a la construcci&oacute;n de un pa&iacute;s m&aacute;s justo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Primeras firmas. 
    </p><p class="article-text">
        Alejandro Grimson - Jorge Alem&aacute;n- Dora Barrancos - Ricardo Forster - Mar&iacute;a Seoane &ndash; Eduardo Jozami &ndash; Mar&iacute;a Esperanza Casullo &ndash; Juan Jos&eacute; Gianni - Adriana Puigr&oacute;s - Edgardo Mocca &ndash; Graciela Morgade - Eduardo Aliverti - Diego Golombek- Carolina Mera &ndash; Daniel &ldquo;Tano&rdquo; Catalano - Lila Pastoriza &ndash; Claudio Mar&iacute;n- Cecilia Todesca Bocco - Roberto Follari - Ana Castellani -&nbsp;Jaime Sor&iacute;n - Elina Malamud - Fernando Peirano &ndash; Sabina Frederic - Pablo Sem&aacute;n - Nahuel Sosa - Ricardo Rouvier - Luc&iacute;a Perl - Claudio Ingerflom - Adri&aacute;n Cannellotto - Rub&eacute;n Z&aacute;rate - Gerardo Adrogu&eacute; - Mart&iacute;n Unzu&eacute; - Edgardo Esteban - Tati&aacute;n Diego - Sol Prieto - Guillermo Carmona&nbsp;- Mat&iacute;as Cerezo - Luis Kon - Alejandro Tarruella - Jorge Mancinelli - Sebasti&aacute;n Etchemendy - Agust&iacute;n D' Attellis - Francisco &ldquo;Tete&rdquo; Romero - Carlos Freytes - Jorge Battaglino - Juan O'Farrell - Phillip Kitzberger - Sergio De Piero - Walter Wallach - Eduardo Villalba &ndash; Alejandro Vanoli - German Lodola - Armando Ledesma - Cecilia Abdo Ferez - Josefina Ch&aacute;vez - Fernando Melillo - Roxana Perazza - Teresa Laura Artieda - Pedro Nencini - Silvia Giambroni - Jos&eacute; Luis Rachid - Aldo Lo Russo - Addis Ricardo - Patricia Raquel Redondo - Adri&aacute;n Niron - Nilda Corral - Mariano Venturini - Cecilia Sleiman - Jos&eacute; Gabriel Migueles Chazarreta - Guillermo Justo Chaves - Sof&iacute;a Lafuente - Laura Gold - Fabiana Rousseaux - Mar&iacute;a In&eacute;s Fern&aacute;ndez - Cecilia Raquel Flores - Federico Escribal - Abelardo Vitale - Guido Giorgi - Nicol&aacute;s Tereschuk - Victoria Banegas - Miguel Cuberos - Silvia Zerillo - Oliveira Mijarez - Jorge Andr&eacute;s Mendoza Madrid - Gabriela Lauretti - Oscar Rodr&iacute;guez - &Aacute;gueda Pereyra- Hern&aacute;n Pombo - Luis Butierrez - Andres Dmitruk - Rub&eacute;n Rodr&iacute;guez - M&oacute;nica Tabera - Cristina Mar&iacute;a In&eacute;s Peralta -&nbsp;Mariano Faraci - Silvia M&oacute;nica Gonz&aacute;lez Parma - Gustavo Seijo - Enzo Nicol&aacute;s Abreu - Selva Fund - Norberto Ferrari - Alfredo Benialgo - Celeste Montechiarini - Paula Meschini - Sebastian Adrian -Alejandra Perez Feulien - Orlando Pablo -Mancebo Cristina - Mariano Zukerfeld - Adri&aacute;n D&iacute;az - Graciela Bisignano - Adela Carvajal - Ernesto Dmitruk - Alejandra Muro - Paula Sestua - Bernardo Cort&eacute;s M&aacute;rquez - Stella Maris Fern&aacute;ndez - Iliana Prieto - Fiocco Rosanna - Jorge Sad Levi - Myriam Perez - Federico Casiraghi - Susana Zunino - Jorge Ga&ntilde;a - Ana Gastaldi - Leandro Boero - Rosa Blanquer - Valeria Niemes - Lidia Bracco - Ver&oacute;nica Vitullo - Mariana Roqueiro - Zunino Elena - P&eacute;rez Moncunill, Laura - Norma Monica Kisel - Guillermo Federico Flesca - Silvia Battistuzzi - Jos&eacute; Antonio Bernabe - Jorge Fern&aacute;ndez - Cristina Gallardo - Edith Fern&aacute;ndez - Lidia Ferrari - Edith M. Fern&aacute;ndez - Marcelo J. Fern&aacute;ndez Oriol - Laura In&eacute;s Miguel Villar - Quadrini, Claudia - Germ&aacute;n Carina - Claudio Steinmeyer&nbsp;- Fern&aacute;ndez Mar&iacute;a Elena - Jorge Cordi Brons - Andr&eacute;s Ponce de Le&oacute;n - P&eacute;rez Uxio - Chaves Carlos Alberto - Santiago Bustelo - Sof&iacute;a Thisted - Monica Cohendoz - Gabriel Su&aacute;rez - Mart&iacute;n Rogani - Juan Quintero - Stella Maris Quinteros - Andr&eacute;s Waisman - Sergio Roberto M&aacute;rquez - Juli&aacute;n L&oacute;pez - Juan Reginato - Fabi&aacute;n Moreira 
    </p><p class="article-text">
        Y siguen las firmas&hellip;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Mar 2022 15:27:29 +0000]]></pubDate>
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