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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Totalitarismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/totalitarismo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Totalitarismo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Judith Butler: “Es esencial que la izquierda deje de juzgar a la clase obrera que vota a la derecha”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/judith-butler-esencial-izquierda-deje-juzgar-clase-obrera-vota-derecha_1_13198196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8553ba76-b8b5-4391-b69e-a2b79e81399e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Judith Butler: “Es esencial que la izquierda deje de juzgar a la clase obrera que vota a la derecha”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta voz de referencia de la teoría feminista repasa las causas y las posibles salidas del auge de los totalitarismos.</p><p class="subtitle">Judith Butler, Honoris Causa por la Universitat Autònoma de Barcelona: “Todas las democracias se deben renovar”
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/judith-butler/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Judith Butler</a> (Cleveland, Ohio, 1956) entra a la recepci&oacute;n de su hotel despu&eacute;s de un largo paseo ma&ntilde;anero por Barcelona, una ciudad que visita seguido y donde acaba de recibir un doctorado Honoris Causa por la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona. &ldquo;El mundo es muy confuso, pero pasear aclara la mente&rdquo;, sostiene. Voz de referencia en la teor&iacute;a feminista y en la filosof&iacute;a postmaterialista, Butler confiesa que le cuesta ser optimista. &ldquo;Lo soy por obligaci&oacute;n, aunque es cierto que no hay que abandonar la esperanza ni dejar que la realidad tenga la &uacute;ltima palabra&rdquo;, asegura, mientras piensa en qu&eacute; pedir para tomar.
    </p><p class="article-text">
        Duda y, finalmente, se decanta por un caf&eacute;. &ldquo;Es que tengo un problema con el caf&eacute;: hace que crezca en m&iacute; una violencia hacia el gobierno de los Estados Unidos...&rdquo;, asegura, entre risas. Trump termina ocupando buena parte del discurso de Butler, quien puso las bases de las teor&iacute;as de g&eacute;nero. Pero este tema dio un paso al costado para dejar espacio a las reflexiones sobre el crecimiento de los movimientos autoritarios. La culpa, dice, es del capitalismo global que se enriquece con el caos pol&iacute;tico, aunque tampoco libra del todo a la izquierda, de la que dice que debe asumir m&aacute;s responsabilidades. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En su discurso de investidura, dijo que todas las democracias deben ser renovadas. &iquest;Qu&eacute; pasa cuando damos por sentada la democracia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Que podemos acabar eligiendo a fascistas sin darnos cuenta. Esa es la paradoja: el sistema permite que votemos a alguien que puede llegar a eliminar el propio sistema. Todas las democracias corren ese riesgo y no hay ninguna manera de prevenirlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Estar&iacute;a a favor de alguna medida que prohibiera a partidos filofascistas presentarse a las elecciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Lo estar&iacute;a para prohibir el partido nazi en Alemania o el de Mussolini en Italia. El problema es que sus herederos, que tienen las mismas aspiraciones, se reorganizaron bajo otros nombres y pueden decir que son diferentes. Quiz&aacute;s lo sean en ciertos aspectos, pero no dejan de ser fascistas. La AfD en Alemania, por ejemplo, ahora usa parafernalia nazi y, cuando yo era joven, eso estaba absolutamente prohibido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Sigue est&aacute;ndolo. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, pero parece que la ley est&aacute; quedando sin efecto. Aun as&iacute;, el problema no son los partidos que reivindican abiertamente el fascismo. El problema est&aacute; en Meloni, que asegura no ser heredera de Mussolini mientras comparte sus mismas ideas. Pueden no ser lo mismo, pero s&oacute;lo porque el fascismo se renov&oacute; a trav&eacute;s del sistema de partidos.
    </p><p class="article-text">
        Los tiempos cambian y ser&iacute;a absurdo pensar que las ideolog&iacute;as no lo van a hacer, aunque es cierto que hay caracter&iacute;sticas que se mantienen iguales. Hablo de la voluntad de eliminar derechos de algunos sectores de la poblaci&oacute;n. O de eliminarlos a ellos directamente. Aunque sea a trav&eacute;s de la expulsi&oacute;n mediante mecanismos legales, sigue siendo fascismo. Igual que lo es la centralizaci&oacute;n y la eliminaci&oacute;n de la separaci&oacute;n de poderes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Habla de Estados Unidos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No se puede considerar a Estados Unidos todav&iacute;a como un pa&iacute;s totalitarista porque estas pol&iacute;ticas no inciden en cada aspecto de la sociedad, pero s&iacute; representa una forma de autoritarismo impulsada por aspiraciones fascistas. Y ah&iacute; entra otro elemento esencial para entender el fascismo contempor&aacute;neo: los billonarios que se aprovechan del caos global para engrosar sus inversiones.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No se puede considerar a Estados Unidos todavía como un país totalitarista, pero sí representa una forma de autoritarismo impulsada por aspiraciones fascistas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Que los poderes econ&oacute;micos tiendan al totalitarismo no es nuevo, pero s&iacute; que la sociedad se est&eacute; volviendo m&aacute;s conservadora. S&oacute;lo un par de cifras: el </strong><a href="https://www.eldiario.es/politica/jovenes-no-temen-dictadura-claves-declive-confianza-democracia-nuevas-generaciones_1_12131368.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>68% de j&oacute;venes espa&ntilde;oles desconf&iacute;a de la democracia</strong></a><strong> y un tercio de las mujeres cree que </strong><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mayoria-ciudadanos-espana-cree-feminismo-ido-lejos-ahora-discrimina-hombres_1_12106622.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>el feminismo fue demasiado lejos</strong></a><strong>. &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Creo que, efectivamente, hay razones para desconfiar. Hay muchas pol&iacute;ticas que se presentan en nombre de la democracia, aunque lo que hacen es destruirla. Se ve cuando Israel justifica los infinitos asesinatos de palestinos como &uacute;nica manera de salvaguardar a la &uacute;ltima civilizaci&oacute;n de Medio Oriente. O cuando los Estados Unidos van a guerras en el nombre de la democracia, pero luego abandonan Afganist&aacute;n. El imperialismo y la militarizaci&oacute;n se suelen dar en nombre de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Habla de dos pa&iacute;ses, Estados Unidos e Israel, con pr&aacute;cticas claramente poco democr&aacute;ticas. Pero las encuestas que le mencionaba eran de Espa&ntilde;a que, por el momento, ni se militariz&oacute; hasta esos extremos ni invadi&oacute; ning&uacute;n territorio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hay una tendencia entre ciertos sectores a querer m&aacute;s orden social porque les asusta el caos. O lo que a ellos les parece que es caos. Temen a los migrantes, al feminismo, al movimiento LGTBIQ&hellip; Lo que quieren es tradici&oacute;n y orden, y creen que el autoritarismo puede d&aacute;rselo. Eso, por un lado; por otro, est&aacute; la gente joven, que cree que el futuro no existe, que la educaci&oacute;n no les va a conseguir un trabajo y que no van a poder tener una casa en este sistema econ&oacute;mico terrible que se gest&oacute; bajo una democracia. &iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;an confiar en ella? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;La juventud, en todas las &eacute;pocas, se caracteriza por tener tintes revolucionarios. Para quienes nacieron en democracia, &iquest;ser antisistema es tender al autoritarismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&oacute;lo si creen que el sistema electoral es la &uacute;nica forma de democracia. Hay otros modelos de autogobierno muy interesantes. Por ejemplo, las personas sin hogar de California establecieron mecanismos propios para elegir representantes y tomar decisiones. No son elecciones oficiales, pero es democracia. Pod&eacute;s no sentirte totalmente representado por el sistema electoral y, aun as&iacute;, practicar la democracia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Judith Butler, durante la entrevista.                            </span>
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        <strong>&mdash;Ahora que ya se tom&oacute; el caf&eacute;, creo que es el momento de preguntarle por Donald Trump.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;All&aacute; vamos!
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Se acerca a las elecciones de medio mandato con una impopularidad que se eleva hasta el 60%. Ahora que se empieza a vislumbrar el momento en que deje de tener el poder, se tiende a poner muchas esperanzas en ese futuro sin Trump. Pero &iquest;qu&eacute; pasar&aacute; cuando ya no est&eacute;? &iquest;Esta deriva desp&oacute;tica se desvanecer&aacute; con &eacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Para nada. De hecho, hasta puede que no se vaya porque decida cancelar las elecciones o eliminar la ley que impide los terceros mandatos presidenciales. Ya se cambi&oacute; la Constituci&oacute;n a su favor antes. Tenemos que vigilar muy bien las siguientes elecciones porque ya est&aacute; intentando eliminar el derecho a voto de diversos sectores de la poblaci&oacute;n. No sabemos qui&eacute;n podr&aacute; votar cuando llegue el momento, as&iacute; que esa estad&iacute;stica que mencionabas puede que no sea v&aacute;lida ma&ntilde;ana. 
    </p><p class="article-text">
        Incluso as&iacute;, en alg&uacute;n momento se ir&aacute;, ya sea por la v&iacute;a electoral o porque su salud deje de poder sostener sus malos h&aacute;bitos. Pero eso no ser&aacute; el final de nada, porque hay muchos nombres dentro del cristianismo nacionalista que tomar&aacute;n su relevo. La clave es dejar de confiar en que ellos dejar&aacute;n de aspirar al poder, para fijarnos en qu&eacute; alternativas propone la izquierda.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La izquierda suele ser demasiado analítica, crítica e intelectual. Y eso puede ser contraproducente, porque la gente puede pensar que nos creemos más inteligentes que ellos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En su discurso apuntaba tambi&eacute;n a que la derecha apela mucho mejor a las emociones y por eso gana elecciones. &iquest;C&oacute;mo puede la izquierda competir en ese terreno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Creo que solemos ser demasiado anal&iacute;ticos, cr&iacute;ticos e intelectuales. Y eso puede ser contraproducente, porque la gente puede pensar que nos creemos m&aacute;s inteligentes que ellos. Incluso puede interpretarse como una actitud clasista contra quienes no tuvieron los medios posibles para costearse una buena educaci&oacute;n. Tenemos que ser m&aacute;s simples. Si la derecha apela al odio y a lo que llamo &lsquo;nostalgia furiosa&rsquo;, la izquierda debe buscar referentes de coraz&oacute;n abierto, que hablen de amor y de tradiciones religiosas que se diferencien del nacionalismo cristiano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Me hace pensar en la campa&ntilde;a de Zohran Mamdani para la alcald&iacute;a de Nueva York. &iquest;Cree que ese es el camino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&Eacute;l no es perfecto, pero es interesante. Durante su campa&ntilde;a, se acerc&oacute; a los votantes de Trump y les pregunt&oacute; por qu&eacute; lo apoyaban. &iquest;Qu&eacute; tem&iacute;an y qu&eacute; esperaban? Les pregunt&oacute;, pero no los juzg&oacute;. Empatiz&oacute; con esa gente, que result&oacute; que no eran fascistas, sino que ten&iacute;an problemas mundanos, y les propuso abordar sus preocupaciones de otra manera. 
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo as&iacute; consigui&oacute; tener &eacute;xito con sus propuestas de mejora del transporte p&uacute;blico y del control del mercado del alquiler. Son pol&iacute;ticas que claramente ayudan a la clase trabajadora, pero que esta no siempre recibe tan bien como deber&iacute;a. La diferencia es que &eacute;l, antes de presentarlas, supo empatizar con el votante. Es esencial que la izquierda deje de juzgar a la clase obrera que vota a la derecha.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; cree que a la derecha le cuesta afrontar el debate sobre los miedos de la poblaci&oacute;n? Pienso en la migraci&oacute;n, que es un tema que evidentemente asusta a buena parte del electorado</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Pero tienen razones para estar asustados o se basan en mentiras contadas desde la derecha como la del gran reemplazo o la de que nos van a quitar el trabajo a todos? Antes de adoptar temores infundados, hay que ver cu&aacute;nto de alucinatorio hay detr&aacute;s. Una vez hagamos eso, veremos a qu&eacute; hay que tener miedo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Volviendo a lo de antes, &iquest;no es esa una manera de juzgar a quienes temen la migraci&oacute;n en lugar de plantear un debate sereno sobre por qu&eacute; tienen miedo, sea este justificado o no? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Cierto. No podemos presentarnos como la &eacute;lite, los iluminados que te dir&aacute;n qu&eacute; es verdad y qu&eacute; no; qu&eacute; est&aacute; bien y qu&eacute; est&aacute; mal. Ese es un problema que se enquist&oacute; porque nos encerramos en burbujas. Tenemos que hablar con gente que tenga sensibilidades y creencias distintas. Saber qu&eacute; piensan y qu&eacute; es importante para ellos. S&oacute;lo as&iacute; podremos aprender y deconstruir nuestro elitismo. Y s&iacute;, es importante entender los miedos de la gente, porque esos miedos se convertir&aacute;n en odio si no se reconducen antes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo se reconducen?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Bueno, s&eacute; que aqu&iacute; corro el riesgo de volver a parecer elitista, pero se hace con conocimiento. No veo c&oacute;mo se puede esquivar el odio si no es con un proceso educativo. No me malinterpretes; no hablo necesariamente de sentarse en un aula, sino de alg&uacute;n tipo de intercambio cultural, siempre que sea con dignidad y respeto para todas las partes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las redes sociales son una especie de outlet de opiniones desinhibidas, de insultos y posturas que jamás expresarías a nadie a la cara</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;No parece f&aacute;cil garantizar esas condiciones hoy en d&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No, sobre todo en Internet, que ser&iacute;a un buen espacio para esas conversaciones. Pero all&iacute; la bondad, la dignidad y el respeto son valores que pasaron de moda. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Aun as&iacute;, inevitablemente, una de las arenas pol&iacute;ticas m&aacute;s importantes de la actualidad se encuentra en las redes sociales. Si tuviera que decantarse, &iquest;dir&iacute;a que son algo bueno o malo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo no tengo redes sociales; nunca las tuve porque creo que son algo t&oacute;xico. La gente es desagradable, est&aacute; enojada&hellip; Son una especie de <em>outlet</em> de opiniones desinhibidas, de insultos y posturas que jam&aacute;s expresar&iacute;as a nadie a la cara.
    </p><p class="article-text">
        Pero, por otro lado, pueden ser impresionantes. Este lunes, el ICE fue a un hospital de Nueva York para llevarse a un hombre a Dios sabe d&oacute;nde. La gente lo public&oacute; en directo y, en seguida, se form&oacute; una resistencia espont&aacute;nea con una multitud que rode&oacute; el edificio para evitar la detenci&oacute;n. Incluso provoc&oacute; que Mamdani saliera a retar a la polic&iacute;a local de Nueva York por haber ayudado al ICE. Ya ves, en cuesti&oacute;n de minutos, pas&oacute; a ser un asunto pol&iacute;tico de primer orden&hellip; Aunque no s&eacute; bien qu&eacute; decirte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; la hace dudar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Es que me preocupa la gente joven, especialmente aquellos que estuvieron tan solos durante la pandemia que nunca salieron de la burbuja de Internet. Para ellos, las interacciones pueden ser muy dif&iacute;ciles y, claro, es normal que est&eacute;n enojados. Y las redes pueden no ser buenas para ellos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Est&aacute; a favor de prohibir el acceso a redes a menores de 16 a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Entiendo el impulso que lleva a plantearlo, pero no s&eacute; si funcionar&aacute;. Prohibir algo s&oacute;lo lo vuelve m&aacute;s atractivo, sobre todo si hablamos de adolescentes. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Hace cuatro a&ntilde;os dijo que era evidente que no saldr&iacute;amos mejores de la pandemia, as&iacute; que a lo que hab&iacute;a que aspirar era a no salir peores. &iquest;Lo conseguimos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A medias. Lo &uacute;nico que nos pod&iacute;a salvar de ser peores era ser conscientes de nuestra interdependencia y todav&iacute;a no estamos en ese punto. Pero creo que vamos por buen camino. Vamos entendiendo que estamos interconectados, aunque sea a las malas. Por ejemplo, el cambio clim&aacute;tico o la guerra de Ir&aacute;n nos ense&ntilde;an que un acto tiene consecuencias globales. La ola autoritaria es transnacional, al fin y al cabo. 
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas cosas que todav&iacute;a no conseguimos, pero eso no hace que valga menos la pena luchar por ellas. Aunque cueste, no debemos abandonar la esperanza por mucho que todav&iacute;a no seamos capaces de ver la luz al final del t&uacute;nel. Si lo hacemos, dejaremos que sea la realidad la que tenga la &uacute;ltima palabra y eso, ahora mismo, no es una buena idea. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/judith-butler-esencial-izquierda-deje-juzgar-clase-obrera-vota-derecha_1_13198196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 11:39:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Judith Butler: “Es esencial que la izquierda deje de juzgar a la clase obrera que vota a la derecha”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Judith Butler,Izquierda,Totalitarismo,EE.UU.]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hija del siglo: en torno a la Argentina y el totalitarismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hija-siglo-torno-argentina-totalitarismo_129_8842550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/128921d0-24bc-4a33-ab9f-f1ed49b57ddb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hija del siglo: en torno a la Argentina y el totalitarismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se publicó el libro "La Argentina y el siglo del totalitarismo. Usos locales de un debate internacional", una obra colectiva que repasa parte de la historia argentina en conexión con el mapa mundial, reponiendo las relaciones entre debates históricos y actualidad.</p></div><p class="article-text">
        El historiador<strong> Eric Hobsbawm </strong>defini&oacute; al siglo XX como &ldquo;la era de los extremos&rdquo;, una centuria corta que discurri&oacute; entre el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914 y la ca&iacute;da de<strong>l Muro de Berl&iacute;n</strong> en 1989. Si la &ldquo;gran guerra&rdquo; implic&oacute; niveles de violencia hasta all&iacute; in&eacute;ditos, el final de la separaci&oacute;n alemana marc&oacute; tambi&eacute;n el de un ciclo signado por la cuesti&oacute;n del totalitarismo, que hab&iacute;a comprendido el debate de mayor dimensi&oacute;n &eacute;tico-pol&iacute;tica de ese siglo que se iba: su perfil multiforme encerr&oacute; t&oacute;picos como la democracia y la dictadura, las sociedades de masas y los liderazgos personalistas, la violencia pol&iacute;tica y la coerci&oacute;n estatal, en un desarrollo desigual que pareci&oacute; captar el sentido extremo del siglo subrayado por Hobsbawm.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://prometeoeditorial.com/libro/1282/Argentina-y-el-siglo-del-totalitarismo-la" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">La Argentina y el siglo del totalitarismo. Usos locales de un debate internacional,</a> que esta nota presenta, es <strong>el primer libro que recorre los diversos impactos de esa problem&aacute;tica mundial en nuestro pa&iacute;s.</strong> Desde las pol&eacute;micas de su origen en la Italia fascista hasta la constancia del concepto en las lecturas neoliberales finiseculares, pasando por sus inflexiones en el universo cat&oacute;lico o entre emigrados europeos, militares enrolados en la <em>seguridad nacional</em>, nacionalistas nost&aacute;lgicos de los corporativismos europeos o voces de las izquierdas.
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            <span class="title">
                El libro &quot;La Argentina y el siglo del totalitarismo. Usos locales de un debate internacional&quot;, de Prometeo Libros                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>De Italia a Berl&iacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        La idea de totalitarismo apareci&oacute; en los debates internacionales en el contexto abierto por la Primera Guerra Mundial. Cr&iacute;ticos italianos del fascismo usaron el t&eacute;rmino en la d&eacute;cada de 1920 para acusar al movimiento liderado por Benito Mussolini de llevar a cabo una pol&iacute;tica que buscaba totalizar al espacio social completo, idea que el propio Duce retom&oacute; como una identificaci&oacute;n nacionalista contra la decadencia liberal y el avance del socialismo y el comunismo. Esas pol&eacute;micas implicaron una doble circulaci&oacute;n. Por un lado, la de antifascistas que giraron internacionalmente sus ideas, articularon contactos y redes m&aacute;s all&aacute; de las fronteras y se exiliaron en Europa y Am&eacute;rica, Argentina incluida. Por el otro, la de fascistas que predicaron dentro y fuera de Italia el credo totalitario, que fascin&oacute; a intelectuales, artistas y activistas en distintos puntos del orbe: entre ellos, a Adolf Hitler. Con el nazismo, <strong>el totalitarismo gan&oacute; un sentido claramente inserto en el siglo XX</strong>: si el movimiento de Mussolini era visto como una reversi&oacute;n de las tiran&iacute;as antiguas, el nazismo comenz&oacute; a ser indagado por su car&aacute;cter eminentemente contempor&aacute;neo, cuya radical modernidad tuvo su atroz corolario en el genocidio sist&eacute;mico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
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                El libro de Reynaldo Pastor.                            </span>
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        En las costas argentinas, la tem&aacute;tica totalitaria orden&oacute; especialmente a la pol&iacute;tica entre sectores antifascistas y simpatizantes del Eje, en un contexto &aacute;lgido que hab&iacute;a sido abierto por la recepci&oacute;n de la Guerra Civil Espa&ntilde;ola en 1936 e implic&oacute; una lectura del plano local con lentes internacionales. Los debates que marcaron la etapa mundial que finaliz&oacute; con la Segunda Guerra en 1945 se reformularon en torno al ascenso del peronismo, que fue le&iacute;do por el grueso del espacio antifascista como reversi&oacute;n de los fascismos europeos, con la incorporaci&oacute;n de rasgos del rosismo y los caudillismos latinoamericanos hist&oacute;ricos. Si bien diversos referentes antifascistas no acordaron con esas posiciones e incluso sectores minoritarios se acercaron al justicialismo, tras el golpe de Estado de 1955 el antifascismo y el antiperonismo se potenciaron en el eje antitotalitario, sumando al anticomunismo a esa imbricaci&oacute;n. Ello expuso una de las l&iacute;neas centrales que marcaron las d&eacute;cadas siguientes; la otra fue la que oper&oacute; en torno a la Guerra Fr&iacute;a. Desde una perspectiva donde fueron claves los intelectuales &ldquo;atlantistas&rdquo;, el estalinismo sovi&eacute;tico fue incluido en el totalitarismo como el eje izquierdo de la n&eacute;mesis de las democracias liberales, donde el primero de los t&eacute;rminos de la f&oacute;rmula se redujo alambicadamente al segundo, defendidos incluso por dictaduras &ldquo;pro-occidentales&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El contexto de finales del siglo XX implic&oacute; la conexi&oacute;n con los debates propios de la recuperaci&oacute;n democr&aacute;tica argentina. Le&iacute;do en el marco del ciclo post-dictatorial latinoamericano, incorpor&oacute; las discusiones por la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n, el posterior final traum&aacute;tico de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y el inicio de la etapa caracterizada por la globalizaci&oacute;n: un panorama donde el final del derrotero de los debates sobre el totalitarismo se dio a caballo del cierre &ldquo;corto&rdquo; del siglo y su final en el calendario.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
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                Otro ejemplo: Agustín Laje y la &quot;idelogía de género&quot;.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Nuevos pasos, viejos caminos?</strong></h3><p class="article-text">
        Las primeras d&eacute;cadas del siglo XXI han expuesto una aceleraci&oacute;n y diseminaci&oacute;n de la presencia p&uacute;blica del t&eacute;rmino totalitarismo, al mismo tiempo que han reversionado los debates de las d&eacute;cadas previas sobre el eje marcado por el historiador Enzo Traverso: una triple pauta donde el t&eacute;rmino implic&oacute; la referencia a un hecho hist&oacute;rico, a un concepto terminol&oacute;gico y a una teor&iacute;a pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese mapa comenz&oacute; a cambiar con el reciente ascenso de nuevas derechas radicales, que reabri&oacute; en otro registro la pregunta por las continuidades y transformaciones de los fascismos originarios y de la misma idea de totalitarismo. El t&eacute;rmino volvi&oacute; aplicado a figuras como <strong>Donald Trump</strong> en Estados Unidos, <strong>Jair Bolsonaro</strong> en Brasil o a gobiernos como el de <strong>V&iacute;ktor Orb&aacute;n</strong> en Hungr&iacute;a y movimientos como<strong> Vox</strong> en Espa&ntilde;a. En segundo lugar, las discusiones en torno a la pandemia del Covid-19 implicaron otro tipo de retorno: para algunas voces p&uacute;blicas, ello promovi&oacute; la denuncia contra los poderes excepcionales de los Estados; para otros, constituy&oacute; una oportunidad para hacer frente al poder omn&iacute;modo de un capitalismo expresado en las nuevas tecnolog&iacute;as y los l&iacute;deres mencionados. Al mismo tiempo, desde aquellas derechas la idea de totalitarismo reapareci&oacute; para denunciar transformaciones en las izquierdas y los progresismos que implicar&iacute;an, respectivamente, una pol&iacute;tica conspirativa de reemplazo de la revoluci&oacute;n marxista por otra de tonos culturales y un totalitarismo de lo pol&iacute;ticamente correcto.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la Argentina las voces de la pol&iacute;tica y la cultura, atentas a los fen&oacute;menos internacionales, han comenzado a reponer el vocablo, acorde a las tradiciones de su historia pol&iacute;tico-intelectual. Esta obra colectiva invita a repasar parte de la historia argentina en conexi&oacute;n con el mapa mundial, reponiendo las relaciones entre debates hist&oacute;ricos y actualidad. El contexto de desigualdad social y aceleraci&oacute;n comunicacional internacional acompa&ntilde;ar&aacute;, seguramente, los nuevos recorridos del t&eacute;rmino &ldquo;totalitarismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>MLC/MV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mercedes López Cantera, Martín Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hija-siglo-torno-argentina-totalitarismo_129_8842550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Mar 2022 10:57:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hija del siglo: en torno a la Argentina y el totalitarismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Totalitarismo,Argentina,Donald Trump,Jair Bolsonaro]]></media:keywords>
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