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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Intimidad]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/intimidad/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Intimidad]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Facebook cerró un grupo italiano donde más de 31.000 hombres compartían fotos íntimas de sus parejas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/facebook-cierra-grupo-italiano-31-000-hombres-compartian-fotos-intimas-parejas_1_12552959.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/76349062-1d52-4072-83e9-2a4676569306_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Facebook cierra un grupo italiano donde más de 30.000 hombres compartían fotos íntimas de sus parejas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El grupo público, llamado 'Mia Moglie' (Mi esposa, en italiano), había sido abierto hace siete años y en él sus miembros colgaban fotografías de mujeres en momentos íntimos captadas sin su consentimiento.</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/temas/facebook/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Facebook</a> cerr&oacute; el mi&eacute;rcoles pasado un grupo de la red social con casi 32.000 usuarios en el que se <strong>compart&iacute;an y comentaban fotos de mujeres en momentos de intimidad presumiblemente sin su permiso</strong>, tras las numerosas denuncias recibidas por su existencia. 
    </p><p class="article-text">
        El cierre responde a que dicho grupo contraven&iacute;a la normativa contra la explotaci&oacute;n sexual de adultos en esa red social, seg&uacute;n explic&oacute; a EFE un portavoz de la multinacional estadounidense Meta, propiedad de<strong> Mark Zuckerberg</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No permitimos contenidos que promocionen la violencia, los abusos o la explotaci&oacute;n sexual. Si conocemos contenidos que incitan a la violaci&oacute;n podemos deshabilitar los grupos y las cuentas que publican y compartir sus datos con las fuerzas del orden&rdquo;, declar&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        El grupo p&uacute;blico se titulaba 'Mia Moglie' (Mi esposa, en italiano) y, con los 31.885 miembros que sumaba desde su apertura hace siete a&ntilde;os, colgaba fotos de mujeres en momentos &iacute;ntimos captadas sin su consentimiento, algunas de ellas generadas mediante Inteligencia Artificial. 
    </p><p class="article-text">
        En su tabl&oacute;n, <strong>algunos hombres publicaban fotos de mujeres o de sus propias esposas tomadas en el d&iacute;a a d&iacute;a o en momentos de intimidad para comentarlas con otros usuarios</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        El esc&aacute;ndalo surgi&oacute; tras <strong>la denuncia en Instagram de la escritora Carolina Capria y de la organizaci&oacute;n 'No Justice no peace'.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me han informado de un grupo de Facebook con 32.000 usuarios en el que algunos de sus miembros intercambian fotos &iacute;ntimas de sus propias mujeres para comentar su aspecto y dar voz a sus fantas&iacute;as sexuales. Mujeres que a menudo no saben que son fotografiadas para ser sometidas a una violaci&oacute;n virtual&rdquo;, alert&oacute; la activista.
    </p><p class="article-text">
        Su publicaci&oacute;n corri&oacute; como la p&oacute;lvora en Italia y desencaden&oacute; numerosas denuncias por parte de usuarios de Facebook, as&iacute; como asociaciones y partidos pol&iacute;ticos, obligando a Meta a cerrarlo. 
    </p><p class="article-text">
        El Partido Dem&oacute;crata, la principal formaci&oacute;n de<strong> la oposici&oacute;n italiana, respald&oacute; estas denuncias </strong>y exigi&oacute; acabar con &ldquo;la tolerancia del sexismo y de la violencia contra las mujeres en la red social&rdquo;. Lo contrario, sostuvo, &ldquo;es complicidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La principal asociaci&oacute;n de consumidores del pa&iacute;s, Codacons, amenaz&oacute; a Meta con una denuncia</strong> si no cerraba el grupo en el plazo de cinco d&iacute;as al ver &ldquo;simplemente intolerable&rdquo; su existencia.
    </p><p class="article-text">
        Capria, en su perfil de Instagram 'Lhascrittounafemmina', lament&oacute; que el cierre &ldquo;no significar&aacute; mucho&rdquo; ya que existen numerosas cuentas similares en la misma red social o en el canal Telegram.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es / EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/facebook-cierra-grupo-italiano-31-000-hombres-compartian-fotos-intimas-parejas_1_12552959.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Aug 2025 20:28:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Facebook cerró un grupo italiano donde más de 31.000 hombres compartían fotos íntimas de sus parejas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Facebook,Redes sociales,Intimidad,Consentimiento,Machismo,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Polifonía de placeres, juegos y complicidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/polifonia-placeres-juegos-complicidades_129_11469415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a47a87b8-ff02-431e-955d-27068ceb1b9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Polifonía de placeres, juegos y complicidades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aromas, sonidos y colores le dan textura a un libro de fotos que narran la historia de amor de una familia. Cuerpos lisos, rugosos, sanos y enfermos, con historia. Su autora es la médica psicoanalista Valeria Erlijman quien puso en juego su arte y afectividad para trabajar con la cámara, luego con el papel y más tarde abriendo las fotos al espectador. </p></div><p class="article-text">
        <sub>Conoc&iacute; a </sub><sub><strong>Valeria Erlijman</strong></sub><sub> una noche en La Plata, durante una edici&oacute;n del Encuentro Plurinacional de Mujeres, Trans, Travestis. Acompa&ntilde;amos a nuestras hijas, estudiantes de colegios p&uacute;blicos secundarios, a aquel evento multitudinario y democr&aacute;tico durante los tiempos de Macri. Paramos durante tres d&iacute;as en una antigua escuela y las bolsas de dormir, las guitarreadas, los pa&ntilde;uelos verdes girando en el aire, las asambleas emponchadas discutiendo el uso del lenguaje inclusivo y el activismo gordo le dieron calor a aquel octubre fr&iacute;o.</sub>
    </p><p class="article-text">
        <sub>Nos volvimos a cruzar un par de veces en un encuentro pos-pand&eacute;mico con actuaci&oacute;n, artes visuales y vino que organiz&oacute; en la vereda de su casa y un verano, acompa&ntilde;adas de nuestras familias, en las playas de Costa del Este. Hace muy pocas semanas, Erlijman, que es m&eacute;dica psiquiatra y psicoanalista, present&oacute; un libro con fotograf&iacute;as suyas. Se llama </sub><sub><em>Complicidades, juegos y placeres</em></sub><sub> y la gente lo pudo ver durante la fiesta que se organiz&oacute; en Hasta Trilce. </sub>
    </p><p class="article-text">
        <sub>El libro contiene im&aacute;genes que la autora tom&oacute; y atesor&oacute; a lo largo de una vida para salvarlas del olvido. Sus herramientas fueron una Kodak Brownie Fiesta 3, que fue su primera c&aacute;mara, y una Pentax K1000, y las Nikon D40, D3200 y D7200.</sub>
    </p><p class="article-text">
        <sub>All&iacute; est&aacute;n su marido, </sub><sub><strong>V&iacute;ctor Ra&uacute;l Vera</strong></sub><sub>, preparando el asado en la terraza, jugando o durmiendo con las hijas, Malena y Catalina, las ni&ntilde;as en la ba&ntilde;adera o los pies arrugados de una de ellas al salir del agua, una mano joven y otra vieja muy agarradas, la recogida con balde de la uva de la parra, las sonrisas c&oacute;mplices de las hermanas con sus pul&oacute;veres a rayas, la escalera y el fratacho, las lamparitas de colores que alumbran la noche, el pastito y el agua junto a los zapatitos en espera de los reyes magos.</sub>
    </p><p class="article-text">
        <sub>Es la plasmaci&oacute;n del afecto de esos cuerpos, la corriente de cari&ntilde;o al aire libre y en el refugio del hogar, en dos dimensiones, que parecen invitar al espectador a participar. Erlijman cre&oacute; este libro durante la enfermedad de Ra&uacute;l y lo present&oacute; casi en simult&aacute;neo con la partida definitiva de su hombre. </sub>
    </p><p class="article-text">
        <sub>En el pr&oacute;logo, </sub><sub><strong>Paula Doberti</strong></sub><sub>, fot&oacute;grafa y curadora del libro junto a </sub><sub><strong>D&eacute;bora Kirnos</strong></sub><sub>, cuenta que la selecci&oacute;n de los centenares de fotos de donde se parti&oacute; fue compleja &ldquo;por la necesidad de dar trascendencia a aquello que para Erlijman es innegociable: su modo particular de resguardar lo instant&aacute;neo, lo irrepetible, lo ef&iacute;mero y a la vez lo cotidiano, lo habitual, lo usual&rdquo;.</sub>
    </p><p class="article-text">
        <sub>El libro no es un &aacute;lbum cronol&oacute;gico. Doberti se&ntilde;ala que &ldquo;tiene una narrativa movediza, que nos invita a leerlo en distintas direcciones, nos proporciona la oportunidad de volver hacia atr&aacute;s para recordar situaciones, para comparar acciones y emocionalidades&rdquo;.</sub>
    </p><p class="article-text">
        <sub>Una colega y amiga de Valeria, </sub><sub><strong>Myriam Soae</strong></sub><sub>, rescata el concepto de sublimaci&oacute;n para hablar de las im&aacute;genes creadas, apelando a la idea de Freud de que se requiere que se suprima, se sustraiga y se aisle el objeto para convertirlo en obra de arte. La pulsi&oacute;n se pudo satisfacer por esos caminos sin censura, sin pedirle permiso a nadie.</sub>
    </p><p class="article-text">
        <sub>Se&ntilde;ala Soae que la autora de </sub><sub><em>Complicidades </em></sub><sub>es &ldquo;una c&aacute;mara l&uacute;cida, un ojo voraz que va detr&aacute;s de lo que no vemos, sus fotograf&iacute;as dejan ver detalles ausentes sac&aacute;ndolos a relucir, d&aacute;ndoles vida, brillo, movimiento, color, textura. Tiene la habilidad, el don, el arte, de perpetuar la ternura con una imagen. Matizar el dolor con las gradaciones de la luz, congelar las celebraciones para eternizarlas, porque se encarga con especial esmero de que lo cotidiano sea celebraci&oacute;n, rescata lo ef&iacute;mero para transformarlo en trascendente. Cada uno de nosotros, los espectadores, nos sentiremos mirados por alg&uacute;n detalle de la obra. Pueden ser los ojos negros que abren el libro, la risa dulce de la ni&ntilde;a rubia, el juego &iacute;ntimo de la ni&ntilde;a mayor, el dedo rugoso de la abuela, los dientes alegres de esta mujer enrulada, las letras del libro que dice los alfileres en los ojos, la luz amarilla, las chispas del fuego, la carne, el hueso de la carne, los zapatitos, el asombro de la anciana por el viol&iacute;n y as&iacute; es como entraremos en la imagen por ese movimiento, mirados por eso que nos toca, habilitados por la obra, hay una polifon&iacute;a de sonrisas. Se trata de que ese objeto recreado, retenido, recuperado mediante la fotograf&iacute;a, se suelte, para entrar en nuevas derivas, otras v&iacute;as que traer&aacute;n nuevos goces mientras traspasan los umbrales &iacute;ntimos&rdquo;.</sub>
    </p><p class="article-text">
        <sub>Hoy que se fotograf&iacute;a todo, a todos y de todo, sin criterio ni jerarqu&iacute;a, para en-redar al observador que se abruma con la cantidad, que parece querer un infinito hasta narcotizarse, elegir la escena al modo Erlijman, conectarse afectivamente, buscar la mejor luz hace distinguir y valorar el gesto y el detalle sin abrumarse.</sub>
    </p><p class="article-text">
        <sub>En el ep&iacute;logo, la amiga </sub><sub><strong>Laura Andreoni</strong></sub><sub> hace un elogio de lo inefable.&nbsp;&ldquo;Presentimos un acontecimiento anterior, lo que suceder&aacute; despu&eacute;s, un fuera de c&aacute;mara. Hay algo oblicuo que nos invita a la vez a quedarnos y a salir de escena&rdquo;, escribe. </sub>
    </p><p class="article-text">
        <sub>Vaya esta columna en. homenaje a otra mujer insoslayable, </sub><sub><strong>Sara Facio</strong></sub><sub>, creadora en 1985 de la Fotogaler&iacute;a del Teatro San Mart&iacute;n, compa&ntilde;era amorosa de</sub><sub><strong> Mar&iacute;a Elena Walsh</strong></sub><sub> y gran fot&oacute;grafa argentina.</sub>
    </p><p class="article-text">
        <sub>LH/MF</sub>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/polifonia-placeres-juegos-complicidades_129_11469415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Jun 2024 03:01:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Polifonía de placeres, juegos y complicidades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fotografía,Intimidad,dolor,Sonrisa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Intimidad: divino tesoro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/intimidad-divino-tesoro_129_8849245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3a76aee-fecc-4bdc-9704-c5a05c26ded9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Intimidad: divino tesoro"></p><p class="article-text">
        Se&ntilde;alar que la posibilidad de hablar de sexo tambi&eacute;n puede ser &uacute;til para los dispositivos del control fue una de las tantas intervenciones l&uacute;cidas de <strong>Michel Foucault</strong>. Se&ntilde;alar que la lengua es fascista, no porque nos proh&iacute;be decir, sino porque nos obliga a decir, fue una de las tantas intervenciones l&uacute;cidas de <strong>Roland Barthes</strong>. Se&ntilde;alar que el inconsciente <em>es</em> lo que decimos fue una de las tantas intervenciones l&uacute;cidas de <strong>Jacques Lacan</strong>. Se trata, en los tres casos, de oponerse a la idea de que decirlo todo es lo contrario de ocultarlo todo. Es sostener la idea de que en el decir hay tambi&eacute;n, y sobre todo, lo que no se dice, lo que se calla, lo que no se puede decir. Y no porque est&eacute; prohibido, sino porque es imposible decirlo todo. Como si decir no fuera siempre un decir m&aacute;s o menos de lo que creemos que decimos, como si en el decir no se cifraran tambi&eacute;n la represi&oacute;n y el retorno de lo reprimido. Como si fuera posible controlar siempre lo que decimos, saber anticipadamente lo que decimos y, m&aacute;s a&uacute;n, suponer que hablando nos entendemos y no que, como suele suceder, hablar es, sobre todo, hacer proliferar el malentendido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el decir hay también, y sobre todo, lo que no se dice, lo que se calla, lo que no se puede decir. Y no porque esté prohibido, sino porque es imposible decirlo todo. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esas tres intervenciones fueron hechas en relaci&oacute;n a un estado de cosas. En el caso de Foucault, se trataba de precisar su concepci&oacute;n novedosa del poder, que el poder no es s&oacute;lo negativo, sino que conlleva positividad: que no solamente proh&iacute;be, que tambi&eacute;n insta. Que no es algo que alguien tiene y el otro no, sino que circula; que no hay poder sin resistencia. En el caso de Barthes, que no hay afuera de la lengua y que s&oacute;lo queda hacerle trampas -como la literatura, como el psicoan&aacute;lisis-, y en el caso de Lacan, que al inconsciente no hay que ir a buscarlo a ninguna profundidad, que no se esconde. O, en rigor, que se esconde a la vista, en la superficie, como la carta robada.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n fue Barthes el que arroj&oacute;, en plena &eacute;poca de la revoluci&oacute;n sexual, que lo que se convirti&oacute; en tab&uacute; despu&eacute;s de que el sexo dejara de serlo, fue la <strong>sentimentalidad</strong>. De lo que se trata, una y otra vez, es de romper con la fantas&iacute;a pueril de que la liberaci&oacute;n es equivalente a mostrarlo todo, a decirlo todo, a saberlo todo y que no existe la manera de que algo no sea tab&uacute;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De lo que se trata, una y otra vez, es de romper con la fantasía pueril de que la liberación es equivalente a mostrarlo todo, a decirlo todo, a saberlo todo y que no existe la manera de que algo no sea tabú</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso resulta muy interesante leer hoy ciertos efectos de la revoluci&oacute;n sexual de los a&ntilde;os sesenta. <strong>Dominique Simonnet </strong>realiza una serie de entrevistas en <em>La m&aacute;s bella historia de amor</em> y ah&iacute; queda claro c&oacute;mo el empuje al placer, en la pretensi&oacute;n v&aacute;lida de disociar el sexo del amor y del matrimonio, termina por ser una exigencia en materia sexual. &ldquo;As&iacute;, lentamente, se pas&oacute; del amor id&iacute;lico a la sexualidad obligatoria&rdquo;, dice <strong>Anne-Marie Sohn</strong>. Por su parte, Pascal Bruckner, en esa misma l&iacute;nea, refiere: &ldquo;de pronto, el sexo se volvi&oacute; terrorista. Se pasa de un dogma a otro, sin percatarse porque lo nuevo tiene la apariencia de la maravilla. El placer estaba prohibido. Ahora se vuelve obligatorio. El ambiente corresponde a la intimidaci&oacute;n, no ya por la ley, sino por la norma. La prohibici&oacute;n se invierte, y un nuevo tribunal se instala: no s&oacute;lo hay que hacer el amor de todas las maneras, con todas las personas posibles, sin reticencias, sin tab&uacute;es, sino que adem&aacute;s es preciso que el placer que uno experimente sea el correcto (...). As&iacute;, pues, poco a poco se estableci&oacute; lo que, con Alain Finkielkraut, hab&iacute;amos llamado la dictadura del orgasmo obligatorio, la idea de que los hombres y las mujeres deben gozar de la misma manera (...) el erotismo entra en el campo de la proeza (...) el sexo se convierte en coerci&oacute;n y haza&ntilde;a&rdquo;. Hay m&aacute;s ejemplos en el libro en donde se puede leer que pretender lo imposible ya no nos lleva a la libertad, sino a un estado de soledad cada vez mayor en el que nos sentimos muy idiotas y muy frustrados por no alcanzar esa plenitud gozosa. Hoy en d&iacute;a <em>parece</em> que todo el mundo est&aacute; gozando, porque as&iacute; se muestra. Todo el mundo est&aacute; obligado a gozar, que no es lo mismo. Y es que en ese &ldquo;parecer&rdquo; se pone en evidencia lo que ya muchos autores vienen leyendo en las coordenadas de una &eacute;poca signada por el dar a ver constante. Las apariencias enga&ntilde;an, pero sobre todo, enga&ntilde;an al que aparenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Hoy en día parece que todo el mundo está gozando, porque así se muestra. Todo el mundo está obligado a gozar, que no es lo mismo. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero el asunto no se reduce solamente al <strong>goce sexual</strong> -si es que eso existe- sino m&aacute;s bien a un modo de estar en lo cotidiano que va siendo amedrentado por la persecuci&oacute;n de la imagen y del dar a ver permanente. Ya no s&oacute;lo se trata de la disoluci&oacute;n entre lo privado y lo p&uacute;blico, sino del avance sobre la intimidad -porque &iacute;ntimo no es lo mismo que privado-. &iquest;Qu&eacute; lugar queda para el refugio de la intimidad? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n a salvo nuestros secretos hoy que todo se puede mirar?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        No hay verdad sin velo, &ldquo;la verdad desnuda&rdquo; no es m&aacute;s que un ox&iacute;moron. La verdad singular de cada quien s&oacute;lo puede escribirse entre las l&iacute;neas del decir, en el susurro del lenguaje, lejos de la estridencia de los ruidos. La verdad singular de cada quien no puede decirse sino a medias, en un <em>entre</em>. La verdad singular de cada quien tiende a ser puls&aacute;til e intermitente, se va escribiendo en la alternancia, en el intersticio del lenguaje, en los pliegues, en los peque&ntilde;os espacios que quedan cuando la cosa no encaja del todo, como en esos marcos de la ventana o de las puertas por donde se cuela el chiflido y que se llama &ldquo;luz&rdquo;. Una luz matizada, esa que no enceguece, esa que encuentra c&oacute;mo filtrarse. En las ant&iacute;podas de esa luz algo &#8203;&#8203;subrepticia, se erige inc&oacute;lume y f&eacute;rrea la pretensi&oacute;n de la transparencia tan de estos tiempos. La vida se llena as&iacute; de pasiones tristes, cl&aacute;usulas e ilusiones de reaseguros. Porque, como sugiere <strong>Jean Allouch</strong>, &ldquo;la ideolog&iacute;a de la transparencia es una paranoizaci&oacute;n de la vida&rdquo;. Dif&iacute;cil no sentirse perseguido (o incluso pasar por perseguidor) despu&eacute;s de poner todo a disposici&oacute;n de las miradas omniscientes y omnipresentes del Otro de las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos en los que se nos insta a contarlo todo y a revelarlo todo, <strong>Anne Dufourmantelle</strong> hace su defensa del secreto. Y lo que sugiere es que el secreto, ah&iacute; donde el poder lo va tomando todo, es una resistencia. &ldquo;Quiz&aacute;s sea importante defender esta dimensi&oacute;n pol&iacute;tica y espiritual, en esta &eacute;poca en la que se recomienda revelarlo todo (...). &iquest;Qu&eacute; espacio existe hoy para arriesgarse al secreto? No me refiero al &laquo;miserable montoncito de secretos&raquo; de los vicios ocultos o de las posesividades celosas, tampoco al secreto pol&iacute;tico, sino al secreto que hace falta para admitir entre uno y uno: un espesor de noche inquebrantable&rdquo;. Lo dice en un libro de 2011. Luego, en 2015, escribe un libro que se llama <em>Defensa del secreto</em>. Ah&iacute; recorre los distintos modos en los que el secreto constituye el lugar para que se preserve la intimidad amenazada, esa intimidad que nos permite relacionarnos con el mundo, con la alteridad y con lo que hay de propio en la alteridad. En la primera entrada del libro dice (la traducci&oacute;n es m&iacute;a, es torpe): &ldquo;El inconsciente fue especialmente &laquo;inventado&raquo; para tratar de remediar el problema de cierto secreto del cuerpo -ese que se ocupa de nuestro deseo y de sus avatares&rdquo;. Y tambi&eacute;n: &ldquo;ciencia del inconsciente, el psicoan&aacute;lisis postula que existe en nosotros una potencia secreta que se revela en nuestros sue&ntilde;os, nuestros actos fallidos, nuestros lapsus, una verdad que no queremos saber&rdquo;. Por eso Allouch refiere en relaci&oacute;n a estos tiempos que dado que &ldquo;el secreto m&eacute;dico ya no existe m&aacute;s. El psicoan&aacute;lisis me parece casi el &uacute;nico lugar donde alguien puede decir algo a alguien con la seguridad de que &eacute;l no se lo va a repetir a nadie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un an&aacute;lisis se escribe una verdad que no estaba antes, pero que ahora empieza a hacerse lugar. Porque, sigue Dufourmantelle, &ldquo;todo secreto est&aacute; en devenir, es un devenir. A menudo lo esencializamos, olvidando que es un acto (de reserva, de separaci&oacute;n, de silencio o de divulgaci&oacute;n) y una potencia&rdquo;. La potencia del secreto como un acto de resistencia al poder, ese que pretende arrasar con nuestra intimidad. El secreto como un acto que puede suscitar una verdad nueva, esa que nunca antes nos hab&iacute;amos querido contar, una verdad que nunca antes hab&iacute;amos querido saber.
    </p><p class="article-text">
        <em>AK</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Kohan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/intimidad-divino-tesoro_129_8849245.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Mar 2022 10:42:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Intimidad: divino tesoro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Intimidad,Roland Barthes,Jacques Lacan,Michel Foucault,Sexualidad]]></media:keywords>
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