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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Michel Foucault]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/michel-foucault/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Michel Foucault]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La cultura del cinismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cultura-cinismo_129_12552981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b3f0a86-9572-40d3-9b04-55ab4cf76efa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cultura del cinismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hablar mucho de política es casi una compulsión cultural, no siempre para entender más, sino para ocupar un lugar en la conversación o ubicarse en algún bando.</p></div><p class="article-text">
        Ya lo he dicho muchas veces, es dif&iacute;cil escribir todas las semanas en este pa&iacute;s una columna que no habla de coyuntura pol&iacute;tica. No es que pasen aqu&iacute; &ldquo;m&aacute;s cosas&rdquo; de las que pasan en otros pa&iacute;ses, por lo menos si hablamos de nuestra regi&oacute;n: nuestra vida pol&iacute;tica no es m&aacute;s inestable, movida o accidentada que las de Per&uacute;, Chile, Bolivia o Brasil. Pero supongo que s&iacute; hay una diferencia dif&iacute;cil de describir en el &aacute;mbito discursivo, un goce en desmenuzar el d&iacute;a a d&iacute;a de la cosa p&uacute;blica, un rasgo cultural que nos convoca a sentir una responsabilidad, incluso, de hablar mucho de pol&iacute;tica. Eso debe tener sus externalidades positivas, pero no hay que exagerarlas. Siempre recuerdo (y perd&oacute;n si lo cito demasiado seguido) lo que dice Foucault en el primer tomo de <em>Historia de la sexualidad</em>: no es verdad que siempre hablar m&aacute;s sobre sexo es &ldquo;liberador&rdquo; respecto del sexo. No funciona as&iacute; el discurso. Hay un punto en el que hablar sobre sexo o sobre pol&iacute;tica se trata m&aacute;s de instalar una forma correcta de hablar sobre algo que de efectivamente enterarse de algo; las palabras exhiben, pero tambi&eacute;n organizan. Al tiempo que exhiben, entonces, tambi&eacute;n ocultan. Separan la luz de la oscuridad y las aguas del cielo de las de la Tierra, como el Dios del<em> G&eacute;nesis</em> el d&iacute;a que invent&oacute; el mundo y el lenguaje. 
    </p><p class="article-text">
        Todo esto para decir que escribir sobre un libro, un chisme, una pel&iacute;cula o cualquier imagen azarosa que a una se le haya cruzado en el camino en lugar de dedicarse a reiterar el minuto a minuto de la corrupci&oacute;n y el desempleo a veces se lee como un escapismo, o como si una viviera en Marte; no creo que sea hacer patria, no creo que tenga nada necesariamente edificante pensar y escribir sobre nada, pero hay algo que tampoco se siente constructivo o comprometido de sumarse al runr&uacute;n constante sobre el devenir de nuestro chiquitaje pol&iacute;tico solo para demostrar que una tambi&eacute;n mira, que una tambi&eacute;n presta atenci&oacute;n, o que una est&aacute; del lado correcto, sobre todo si no se tiene, como es mi caso, nada que agregar. Hace poco una alumna en un taller me pregunt&oacute; si exist&iacute;a alguna diferencia entre un ensayo y una columna de opini&oacute;n, y yo le dije que no se me ocurr&iacute;a, pero ahora s&iacute; se me ocurre. En un ensayo una intenta, con mayor o menor &eacute;xito, darle lugar a un pensamiento, una imagen o una idea; opinar, en cambio, es suscribir a una posici&oacute;n u otra de otras que ya se suponen disponibles, fijadas. No sumarle al mundo, en otras palabras, ninguna novedad: solamente ubicarse. Supongo que es importante si uno es un funcionario en campa&ntilde;a o un ministro de relaciones exteriores; para el resto de nosotros, es vagancia y narcisismo.
    </p><p class="article-text">
        Hace un par de semanas vi en Mubi <em>Magic Farm</em>, una pel&iacute;cula biling&uuml;e y extra&ntilde;a escrita y dirigida por la joven argentina (criada en Espa&ntilde;a) <strong>Amalia Ulman</strong>. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n en principio, supongo, por la misma raz&oacute;n que a otros espectadores argentinos: la posibilidad inveros&iacute;mil de ver actuar juntas a la reina del indie neoyorquino <strong>Chlo&euml; Sevigny</strong> y la reina del teatro independiente nacional <strong>Valeria Lois</strong>. Finalmente en la pel&iacute;cula creo que Sevigny y Lois no comparten ninguna escena, pero ambas se lucen a su manera como divas fuera de lugar: Sevigny como la conductora de un programa claramente berreta sobre &ldquo;tendencias alrededor del mundo&rdquo;, autopercibida mezcla de <strong>Susana Gim&eacute;nez</strong> con <strong>Oriana Fallacci</strong>, Lois como una de esas se&ntilde;oras medio jefas de pueblo que parecen estar la mitad del tiempo tratando de resolverle la vida a todo el mundo y la otra mitad deliciosamente desinteresadas en cualquier cosa que no se trate de ellas mismas. Es de hecho Popa, el personaje de Vale Lois, la encargada de revelarle a la crew del programa que no est&aacute;n encontrando al m&uacute;sico que vieron en TikTok porque se equivocaron de pa&iacute;s. A partir de ese descubrimiento, los productores deciden hacer lo que har&iacute;a cualquier profesional razonable en su lugar: inventar una tendencia y filmarla y listo, que est&aacute; ya est&aacute; todo pago y ac&aacute; nadie se iba a ganar un Pulitzer de todos modos.
    </p><p class="article-text">
        Para los cr&iacute;ticos ingleses o norteamericanos, por lo que vi en sus rese&ntilde;as, el gran tema de la pel&iacute;cula es el choque cultural entre los productores hipsters y los lugare&ntilde;os; yo no sent&iacute; eso para nada, m&aacute;s all&aacute; de alg&uacute;n que otro chiste. Es refrescante, de hecho, que no muestren al puelo enloquecido por recibir unos gringos, como si nunca hubieran visto uno: ni unos ni otros parecen tan sorprendidos por nada, salvo el personaje de Sevigny, que justamente se lee como un poco anticuado. Todos los dem&aacute;s est&aacute;n, simplemente, tratando de hacer su trabajo, y en el medio de pasarla bien: conocer gente, conectar con sus compa&ntilde;eros y tambi&eacute;n con los desconocidos, volver a casa con algo que contar. Pero quiz&aacute;s lo que m&aacute;s interesante me pareci&oacute; fue el hecho de que casi desde el principio, mientras los norteamericanos hacen lo que pueden para inventarse un programa, se hace evidente que hay alg&uacute;n tipo de crisis ambiental en el pueblo. Todos son igual de indiferentes a ella: los lugare&ntilde;os la dan por sentada, mencionando las curiosas enfermedades de la gente, incluso suponiendo sus causas, como una ocurrencia cualquier; los gringos oyen con cara de nada, como si les hablaran del clima. No son unos demonios, no vemos al pueblo pidiendo ayuda y a ellos neg&aacute;ndose a darla: simplemente est&aacute;n todos en sus cosas. No subraya para nada la pel&iacute;cula esa contradicci&oacute;n de la &eacute;poca del contenido, en la que una tendencia falsa es m&aacute;s interesante que una oportunidad de periodismo genuina. 
    </p><p class="article-text">
        Me encanta que no aparezca ning&uacute;n personaje a enunciar el dilema: que nadie venga a preguntar si ellos hacen periodismo o hacen ruido: nada, es un debate viejo, ya se olvidaron, no es culpa de nadie, pero es as&iacute;. Es esto lo que me gust&oacute;, finalmente: los personajes en general son sensibles y atentos. No hace falta que sean c&iacute;nicos para que sean habitantes y part&iacute;cipes de la cultura del cinismo.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cultura-cinismo_129_12552981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Aug 2025 03:03:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La cultura del cinismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Michel Foucault,Chloë Sevigny,Valeria Lois]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estos no son alimentos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-son-alimentos_129_11415295.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bcc84062-8a0b-4e0a-8305-f9bba61ee7dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estos no son alimentos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La admisión de la existencia de casi seis mil toneladas de alimentos sin distribuir por parte de Manuel Adorni, la mustia y manipuladora Voz del Estadio gubernamental, ejemplifica cómo la interpretación de los hechos puede alterar radicalmente su significado.</p></div><p class="article-text">
        La atribuci&oacute;n de sentido, actividad muy popular conocida bajo el nombre de &ldquo;interpretaci&oacute;n&rdquo;, de la que <strong>Sigmund Freud</strong> hizo escuela a tal extremo que decir que alguien es freudiano equivale a embutirlo en el sayo de interpretador, alcanz&oacute; en la &uacute;ltima semana una de sus cumbres argentinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Resulta que se encontraron casi seis mil toneladas de alimentos e infusiones destinadas a alivianar la vida cotidiana de quienes no alcanzan a prove&eacute;rselos por s&iacute; mismos. El hambre corr&iacute;a por sus acequias cuesta abajo, mientras las toneladas segu&iacute;an enajenadas en el silencio de los galpones. No volaba una mosca sobre el az&uacute;car, no se retorc&iacute;a un gorgojo sobre los fideos, etc. As&iacute; casi seis meses, los del avance de la libertad.
    </p><p class="article-text">
        Dejando de lado el refinamiento de los inventarios, las miles de toneladas eran cosas ya recibidas y listas para ser dadas. Pero, aun as&iacute;, eran retenidas. Ese era el &uacute;nico hecho: tener para retener. La acumulaci&oacute;n llevada al rango de Mal. Entonces, la atribuci&oacute;n de sentido empez&oacute; a enloquecer. &iquest;Qui&eacute;n lo bati&oacute; hasta el delirio una vez m&aacute;s? &iquest;Qui&eacute;n dej&oacute; caer los Mentos en la Coca-Cola de la interpretaci&oacute;n para cambiar reposo por efervescencia volc&aacute;nica? <strong>Manuel Adorni</strong>, la mustia Voz del Estadio gubernamental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al hecho &uacute;nico le atribuy&oacute; tres sentidos diferentes en una l&iacute;nea de tiempo de unos pocos d&iacute;as. Cada sentido fue expresado en momentos diferentes. Llamaremos a esos sentidos, por separado: 1) Pim; 2) Pum; 3) Pam (juntos: Pim-Pum-Pam).
    </p><p class="article-text">
        El momento Pim (1): el<span class="highlight" style="--color:white;"> periodista</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>&nbsp;Ari Lijalad</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;hizo un pedido de acceso a la informaci&oacute;n para saber qu&eacute; onda con esos alimentos e infusiones momificadas en dep&oacute;sitos de Estado. El Ministerio de Capital Humano reconoci&oacute; la momificaci&oacute;n, adem&aacute;s de asumir que en casi seis meses no hab&iacute;a comprado para los comedores populares ni un paquete de Criollitas. &iquest;Por qu&eacute;? Para terminar con &ldquo;los intermediarios&rdquo;, y porque, seg&uacute;n Adorni, &ldquo;h</span>ab&iacute;a<strong> </strong>muchos beneficiarios&rdquo; a los que &ldquo;se les termin&oacute; el usufructo personal&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        N&oacute;tese que, en sus retru&eacute;canos, pierde de vista que es para usufructo personal que se le conceden los alimentos a un beneficiario (y que usufructuario y beneficiario son t&eacute;rminos intercambiables). Y agreg&oacute;, con sus caracter&iacute;sticos hiatos de silencios entre palabras, incluso entre s&iacute;labas, que de los miles de toneladas el 60% &ldquo;corresponden a paquetes de yerba mate&rdquo;, pronunciando &ldquo;yerba mate&rdquo; como quien dice &ldquo;Fentanilo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pas&oacute; el momento Pim (1), acompa&ntilde;ado de un sistema de sembrad&iacute;o y cosecha fulminante de agenda boluda que llev&oacute; a Am&eacute;rica 24, TN, Canal 13 y LN+, entre otras se&ntilde;ales hermanas, a &ldquo;cubrir&rdquo; en simult&aacute;neo un d&iacute;a de semana a las cuatro de la tarde un despliegue infernal de movileros para dar con los comedores fantasmas. 
    </p><p class="article-text">
        Y lleg&oacute; el momento Pum (2): el juez <strong>Sebasti&aacute;n Casanello</strong> le dio tres d&iacute;as al Ministerio de Capital Humano para que definiera un plan de distribuci&oacute;n de esos alimentos e infusiones. Adorni abri&oacute; las compuertas de su mente para dejar pasar su lenguaje de doxa con chips de imaginaci&oacute;n fant&aacute;stica, y dijo que el gobierno iba a apelar la decisi&oacute;n del juez porque esos alimentos &ldquo;tienen como fin asistir en emergencias y cat&aacute;strofes&rdquo;, de las que dijo esperar que no vuelvan a ocurrir. Un deseo que merece nuestro apoyo: digamos no a los tsunamis, no a los tornados, no a las plagas de langosta, no a <strong>Yanina Latorre</strong>, etc&eacute;tera. Ahora, &iquest;por qu&eacute; el gobierno no ayud&oacute; a Bah&iacute;a Blanca con esos alimentos durante el temporal de diciembre de 2023? Contest&oacute;: porque no los pidieron.
    </p><p class="article-text">
        En el momento Pam (3), lo vemos a Adorni recular, en Adilettes con monograma de Tesla y tacos agujas (para aduladores premium), para decir al mismo tiempo s&iacute; y no. S&iacute; los comedores son fantasmas y los usufructuarios se benefician inyect&aacute;ndose mate cocido con agujas comunitarias. Y no porque no es que no van a repartir los alimentos. Lo van a hacer, alg&uacute;n d&iacute;a, y con la contribuci&oacute;n del Ej&eacute;rcito Argentino, al que van a utilizar en una remake del Operativo Dorrego auspiciado por Rappi.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; termina la secuencia del Pim-Pum-Pam en la que se desplegaron tres sentidos sobre un mismo fen&oacute;meno que nunca se movi&oacute; de los hangares en donde estaba. Fue un proceso de acomodamiento en tiempo real acerca de <em>lo que se le quiere hacer decir</em> a los hechos para que lo sean de quienes los describen. El hecho como propiedad de uno, aquello a lo que el lenguaje siempre le exigi&oacute; alg&uacute;n l&iacute;mite, ahora no tiene ninguno.
    </p><p class="article-text">
        El Caso Adorni es una experiencia que vale la pena observar. Los hechos se ven sucediendo en un sentido ret&oacute;rico del que podr&iacute;an decirse que &ldquo;son lo que son&rdquo;, con los m&aacute;s o los menos de nuestras interpretaciones. Pero Adorni es la vuelta de tuerca hacia la locura interpretativa, el poder loco de la interpretaci&oacute;n haciendo una realidad sostenida por la fe. Despu&eacute;s de todo &iquest;qu&eacute; otra realidad hay que aquella en la que se cree?
    </p><p class="article-text">
        Lo adorniano es, de golpe, una astilla de lo magritteano. All&iacute; donde <strong>Ren&eacute; Magritte</strong> instal&oacute; su bomba contra la atribuci&oacute;n autom&aacute;tica de sentido racionalista con su<em> </em><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Ceci n&rsquo;est pas une pipe</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1929), Adorni despleg&oacute; esta semana su obra (de la que es divulgador m&aacute;s que autor): &ldquo;Estas no son miles de toneladas de alimentos sin entregar&rdquo;. Con el agravante de que estas toneladas de alimento, a diferencia de la pipa de Magritte, no estaban </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>pintadas</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">. </span>&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el ensayo sobre Magritte <em>Esto no es una pipa</em> (1973), <strong>Michel Foucault</strong> siente el asunto del cuadro como un problema que le produce &ldquo;un indefinido malestar&rdquo;, y dice: &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n me puede decir seriamente que ese conjunto de trazos entrecruzados, encima del texto, es una pipa? &iquest;O acaso hay que decir: Dios m&iacute;o, qu&eacute; est&uacute;pido y simple es todo esto, ese enunciado es perfectamente verdadero, puesto que es evidente que el dibujo que representa una pipa no es una pipa?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es obvio que una pipa dibujada no es una pipa sino su representaci&oacute;n vulgar, m&aacute;s vulgar que, por ejemplo, una maqueta (en todo caso menos material que una maqueta). Pero miles de toneladas de alimentos e infusiones no son un dibujo, a menos que se juzgue su existencia en los dep&oacute;sitos en los que se arrumban como una mera representaci&oacute;n sin materialidad. Si es as&iacute;, si no son reales &iquest;por qu&eacute; se vencen?
    </p><p class="article-text">
        El hambre, como la saciedad, ocurre en el tiempo. Formularlo como una idea (digamos una pipa pintada), es una maniobra suspensiva que le sustrae a la experiencia de tener lo que tiene de dram&aacute;tica. Adorni es el vendedor de esa fantas&iacute;a, y de otras. Todas orientadas a hacer de los sufrimientos de la vida material un texto libre. Como todo work in progress, conoceremos la &ldquo;obra&rdquo; por sus resultados.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-son-alimentos_129_11415295.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Jun 2024 03:06:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estos no son alimentos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Manuel Adorni,Ministerio de Capital Humano,Michel Foucault]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elogio y declinación de la calvicie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/elogio-declinacion-calvicie_129_10955409.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69a8cfa6-543b-497c-9122-17de3e0dab75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elogio y declinación de la calvicie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El significado de la calvicie ha cambiado a través del tiempo. Las narrativas de la aceptación y el orgullo alopécico, también. Los pelados y su inciencia en la historia política argentina, de Domingo Faustino Sarmiento al presente.
</p></div><p class="article-text">
        Tanto macaneo sobre las fuerzas del cielo me llev&oacute; a indagar en lo que podr&iacute;a ser una fuente de inspiraci&oacute;n o deleite presidencial. Di entonces a modo de hip&oacute;tesis con <em>Los diez mandamientos</em>, la pel&iacute;cula de <strong>Cecil B. DeMille </strong>de 1957, con m&uacute;sica de <strong>Elmer Bernstein</strong>. Tal vez ha funcionado como un relato sobre su ascenso personal. Mois&eacute;s (<strong>Charlton Heston</strong>) es el favorito de la familia del fara&oacute;n. Sin embargo, rompe con la <em>casta</em> egipcia para conducir a su pueblo hacia la libertad. Avanza al comp&aacute;s de una m&uacute;sica que, bajo los par&aacute;metros rimbombantes de Hollywood, busca resaltar el car&aacute;cter &eacute;pico del &Eacute;xodo.
    </p><p class="article-text">
        Imagino a los hermanos frente a una pantalla gigante, de 115 pulgadas, armados de pochoclo, emocionados por la determinaci&oacute;n de Mois&eacute;s, azorados por la crueldad y los celos de Rams&eacute;s, quien no es otro que <strong>Yul Brynner</strong>, el actor ruso-norteamericano que hizo de su calvicie un signo de distinci&oacute;n cuando obraba sobre esa superficie el escarnio. Brynner es ah&iacute; tambi&eacute;n el que es: un pelado insigne. Nadie mejor para encarnar a un fara&oacute;n que, dada su condici&oacute;n divina, jam&aacute;s se muestra con la cabeza rapada al descubierto. La corona, el <em>pskent</em>, con la figura de la cobra en el medio, simbolizaba su poder terrenal. Qu&eacute; lustre el de ese actor, famoso tambi&eacute;n por pel&iacute;culas como <em>El rey y yo</em> y <em>Anastasia</em>. La testa de Brynner irradia una historia que nos pasear&aacute; por la pel&iacute;cula y la misma historia de la calvicie para, por &uacute;ltimo, ser testigos de otra escena, la de un hombre con la cabeza desnuda que, a diferencia de Rams&eacute;s, se rinde sin miramientos ante el nuevo patriarca paleo libertario.
    </p><p class="article-text">
        El significado de la calvicie ha cambiado a trav&eacute;s del tiempo. Durante la dinast&iacute;a Ching, los hombres eran obligados a raparse el tercio anterior de la cabeza. Solo les dejaban colgar una trenza, a modo de &ldquo;cola de caballo&rdquo;. Los manch&uacute;es, fundadores del linaje, eran a su modo estilistas. Aceptar el corte, suger&iacute;an, era salvar la vida. Lo contrario era in&uacute;til. A una cabeza cortada de nada le serv&iacute;a preservar el cabello. Se le atribuye a algunos pueblos originarios del norte de Am&eacute;rica cortar el cuero cabelludo del enemigo vencido y guardarlo como trofeo. La posesi&oacute;n de una victoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Silvio Sold&aacute;n</strong> debi&oacute; sentir el fr&iacute;o de la derrota sobre su mollera. Lo aterr&oacute; tanto la calvicie que se rerugi&oacute; en el biso&ntilde;&eacute;. Sus marcas de artificio eran mucho mejor que una superficie bru&ntilde;ida por la p&eacute;rdida de andr&oacute;genos. El pudor de Sold&aacute;n, la verg&uuml;enza de padecer alopecia y negar sistem&aacute;ticamente la evidencia, era heredera de una fantas&iacute;a que ven&iacute;a&nbsp; desde muy lejos: la asociaci&oacute;n entre el pelo largo de los hombres y su fuerza. No poseerlo era una afrenta, la ca&iacute;da en el estigma de Sans&oacute;n. Fue as&iacute; que <strong>Luis XIV</strong>, el &ldquo;Rey Sol&rdquo; luci&oacute; un enorme peluc&oacute;n para ponerlo a la altura de su fuerza soberana. &ldquo;Si tuviera que elegir un objeto para describir el sentido de la vida en la Tierra, una postal para enviar a los marcianos sobre nuestras obsesiones m&aacute;s fieles, me inclinar&iacute;a en primer lugar por la peluca. Mam&iacute;fera y artificial, insignia del poder y al mismo tiempo c&oacute;mplice de una idea maleable de belleza, remota pero siempre persistente, en esa cabellera falaz que parece encaminarse hacia la vida propia se reflejan nuestros excesos y nuestros temores, el despliegue del cuerpo entregado a la seducci&oacute;n, as&iacute; como los estragos psicol&oacute;gicos de ese suced&aacute;neo del oto&ntilde;o conocido como calvicie&rdquo;, se&ntilde;ala <strong>Luigi Amara</strong> en <em>Historia descabellada de la peluca. </em>En ese tejido se revela una propensi&oacute;n al doblez y al simulacro. Una forma de teatro.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        &iquest;Heston tambi&eacute;n utiliz&oacute; una peluca para <em>ser </em>Mois&eacute;s?Lo vemos ir al encuentro de la deidad. <em>Los diez mandamientos</em> se rod&oacute; en Egipto y el mismo Monte Sina&iacute;. Dios -as&iacute; se hace llamar en la pel&iacute;cula- le pide ah&iacute; que se quite los zapatos porque pisa Tierra Santa, y &eacute;l, Mois&eacute;s, le pregunta por qu&eacute; no escucha el llanto de sus hijos esclavos en Egipto, a lo que Dios, el dios de Abraham, Issac y Jacob, le dice que por supuesto <em>vio </em>el dolor de su gente, y tambi&eacute;n ha<em> o&iacute;do</em> su llanto, todo pasa por los sentidos, por lo que lo convoca a que enfrente al fara&oacute;n Rams&eacute;s, es decir, Brynner, el pelado, y saque a su pueblo del oprobio. Mois&eacute;s duda, qui&eacute;n es &eacute;l para ayudarlos, qu&eacute; palabras puede decirles para que lo <em>escuchen</em>. &ldquo;Te ense&ntilde;ar&eacute; lo que tengas que decir. Cuando hayas tra&iacute;do a la gente me servir&aacute;n en esta monta&ntilde;a. Pondr&eacute; mis leyes en sus corazones y en sus mentes las escribir&eacute;. Ve y yo estar&eacute; contigo&rdquo;. Mois&eacute;s quiere m&aacute;s pruebas. Qu&eacute; responder&aacute; cuando le pregunten por su nombre. &ldquo;Yo soy el que soy&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los diez mandamientos </em>cont&oacute; con uno de los sets de filmaci&oacute;n m&aacute;s grandes en la historia del cine.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, pero no los aport&oacute; el Estado, y adem&aacute;s, recaud&oacute; 65 millones de d&oacute;lares-, podr&iacute;a comentar el hermano.
    </p><p class="article-text">
        Y ella:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Tremenda taquilla.
    </p><p class="article-text">
        Y &eacute;l:
    </p><p class="article-text">
        -Perd&oacute;n, pero, digo, o sea, si nos atenemos a lo que obtuvo en m&aacute;s de medio siglo, m&aacute;s de medio siglo, digo, mis c&aacute;lculos, sigo, &iquest;me segu&iacute;s?, mis c&aacute;lculos me dan, a un valor presente del d&oacute;lar, 1.017 millones. &iquest;Te das cuenta?
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;an adem&aacute;s haberse deslumbrado con otros de los momentos claves de la pel&iacute;cula. La escena de Mois&eacute;s en la que abre un paso por el mar Rojo es considerada por muchos cr&iacute;ticos como se&ntilde;era. Es curioso, el compositor recurre a unos compases de la &ldquo;Cabalgata de las Walkirias&rdquo;, nada menos que en 1957, es decir, 12 a&ntilde;os despu&eacute;s de la Segunda Guerra, cuando las asociaciones entre el nazismo y <strong>Richard Wagner</strong> constitu&iacute;an un problema may&uacute;sculo de la m&uacute;sica y la cultura occidentales (signo ya de que toda informaci&oacute;n puede intercambiar sentidos y realizar brutales cabriolas). Dice Mois&eacute;s que hay que conducir al pueblo jud&iacute;o por el centro de las aguas. Le responden que se har&aacute; su voluntad (qu&eacute; palabra: el presidente cree que su potencia volitiva es de inspiraci&oacute;n celestial). El profeta retorna al monte y tiene lugar la situaci&oacute;n que resume la pel&iacute;cula, al punto que fue seleccionada para promocionarla. Mois&eacute;s alza la tabla en el monte, acaso equiparable en su peso para ellos a la Ley &Oacute;mnibus o el DNU, mamotretos destinados a impartir tundas b&iacute;blicas en un pa&iacute;s remoto, 74 a&ntilde;os m&aacute;s tarde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Mir&aacute;, mir&aacute;, impresionante-, &iquest;dir&iacute;a ella?
    </p><p class="article-text">
        Y &eacute;l:
    </p><p class="article-text">
        -Shh, pasame un poco de pochoclo. Lo que sobra es para Conan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rams&eacute;s es testigo del milagro. Lo observa imperturbable. Disimula su frustraci&oacute;n como su calva, esa met&aacute;fora de la esterilidad que ha visto en la abundancia pilosa un sin&oacute;nimo de lo fertil. Los hombres, a partir de los 50 a&ntilde;os, detectan muchas veces que la sombra de Brynner comienza a acechar en clave negativa. La p&eacute;rdida puede no tener consuelo. Sold&aacute;n ya era grande para confiar en los t&oacute;nicos enga&ntilde;osos del siglo que lo preced&iacute;a. Se parapet&oacute; debajo del biso&ntilde;&eacute;. Nada distinto a lo que hizo <strong>Andy Warhol</strong>, cuya peluca lleg&oacute; a venderse en 2006 por US$10.800 en una subasta en Christie&rsquo;s. Claro: Sold&aacute;n era apenas un locutor que amenizaba el programa televisivo <em>Grandes valores del tango. </em>Tener una cabellera <em>fake </em>supon&iacute;a no obstante un salto de calidad superior a convertirse en una versi&oacute;n sudamericana de Kojak, el detective pelado que protagoniz&oacute;<strong> Telly Savalas</strong>. La astucia podr&iacute;a ser superior al disimulo en esa serie de los setenta. No para los soldanes fuera de fase con las novedades t&eacute;cnicas. Desde hace a&ntilde;os, por suerte para ellos, existen los micro injertos.&nbsp; La oferta se ha sofisticado, as&iacute; como las narrativas de la aceptaci&oacute;n y el orgullo alop&eacute;cico.
    </p><h3 class="article-text">El Peluca</h3><p class="article-text">
        Para ser justos, fue el fil&oacute;sofo <strong>Sinesio de Cirene</strong> el primer vindicador de ese despojamiento. Natural de la Pent&aacute;polis de Cirenaica, en la actual Libia. Sinesio escribi&oacute; un <em>Elogio de la calvicie</em>. Se trataba de una &ldquo;batalla cultural&rdquo; con <strong>Di&oacute;n de Prusa</strong>, orador y fil&oacute;sofo griego que despunt&oacute; bajo la dominaci&oacute;n romana en el siglo I. Di&oacute;n alababa la melena de Aquiles, y su contendiente sosten&iacute;a que la alopecia era un rasgo humano que alejaba a los hombres de los animales, cubiertos de pelo, hirsutos y, por lo tanto, est&uacute;pidos. Por eso era frecuente entre sabios y maestros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sinesio de Cirene marcaba la diferencia entre una &ldquo;cabeza pelada&rdquo; y un &ldquo;entendimiento poblado&rdquo;. Recuerda Amara al respecto que todav&iacute;a a comienzos del siglo XIX segu&iacute;a viva esta asociaci&oacute;n &ldquo;m&aacute;s bien supersticiosa entre calvicie y sabidur&iacute;a&rdquo;. &iquest;Solo supersticiosa? Ah&iacute; los tenemos, por citar algunos y ubicarlos en una galer&iacute;a de la consagraci&oacute;n intelectual, a <strong>Theodor W. Adorno</strong>, <strong>Cornelius Castoriadis</strong>, <strong>Edgar Morin</strong>, <strong>Maurizio Lazzarato </strong>y <strong>Michel Foucault</strong>. <strong>Tom&aacute;s Abraham</strong> fue el gran difusor de <em>Las palabras y las cosas </em>y <em>Vigilar y Castigar </em>en la Universidad de la transici&oacute;n democr&aacute;tica. <strong>Jorge Telerman</strong>, quien hab&iacute;a estado en Par&iacute;s, tradujo algunos de sus textos y fungi&oacute; como ayudante de Abraham. Como en una carrera de relevos hacia abajo, le toc&oacute; a <strong>Luis Alberto Spinetta</strong>, en su condici&oacute;n de lector entusiasta, propagar en la prensa del rock el nombre del franc&eacute;s. Tres d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, es <strong>Alejandro Fantino</strong> el que invoca su figura deportivamente y nos ofrece un indicio de &eacute;poca en <em>degrad&eacute;</em>. Seg&uacute;n <em>La Naci&oacute;n, </em>&ldquo;parado sobre las nociones del pensador Michel Foucault, el animador marc&oacute; dos puntos de ruptura en la profesi&oacute;n que ejerce&rdquo;. Habl&oacute; de rupturas, cortes hist&oacute;ricos y t&eacute;cnicas para reflexionar sobre la suerte del periodismo deportivo. Toda una arqueolog&iacute;a del sobar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Pelo fue aqu&iacute;, en donde calavero/ calva no s&oacute;lo limpia, sino hidalga/ h&aacute;seme vuelto la cabeza nalga/ antes greguescos pide que sombrero.</em> <strong>Francisco de Quevedo</strong> describe como un tercer gl&uacute;teo a la cabeza sin pelambre. Pero, &iquest;qu&eacute; decir de nuestros primeros pelados, aquellos que podr&iacute;an ser objeto de se&ntilde;alamiento cuando no exist&iacute;a la prescripci&oacute;n de hablar acerca de los cuerpos ajenos? El m&aacute;s grande, <strong>Domingo Faustino Sarmiento</strong>, sin dudas. <strong>Leopoldo Lugones</strong> lo pinta en sus inicios con &ldquo;peluca y barba unitaria, ojos melanc&oacute;licos, mejillas caedizas de dogo, patillas pata de cabra, migote marcial&rdquo; y una &ldquo;ceja encrespada&rdquo; que afiera la mirada. Sarmiento se despoj&oacute; de ese ornamento, asumi&oacute; el rev&eacute;s incontestable de la calvicie para que florezcan mejor sus pensamientos: civilizaci&oacute;n y barber&iacute;a.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ezequiel Mart&iacute;nez Estrada</strong>, quien ve&iacute;a al autor de <em>Facundo </em>como un resumen de todas las contradicciones argentinas, tambi&eacute;n era calvo. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es esto?&rdquo;, dir&iacute;a tal vez sobre este presente. <strong>Carlos Pagni</strong> irrumpe desde hace a&ntilde;os como una suerte de Yul Brynner ilustrado. Sus art&iacute;culos en <em>La Naci&oacute;n</em>, robustecidos siempre con la ayuda de alg&uacute;n nombre del canon, <strong>Jorge Luis Borges</strong>, por ejemplo, pueden ser le&iacute;dos como ensayos urgentes de un intelectual ladeado hacia la derecha. Su habla florida e ir&oacute;nica se materializa en las columnas de los d&iacute;as martes, que son transcripciones de un mon&oacute;logo televisivo. Pagni, historiador y ex profesor universitario, public&oacute; <em>El nudo</em>, un libro que discute las experiencias sociales del conurbano y el 2001 y sus efectos. &ldquo;En esos d&iacute;as turbulentos cayeron presidentes y colaps&oacute; un r&eacute;gimen monetario y cambiario. Pero, sobre todo, se aceler&oacute; la descomposici&oacute;n del Estado de bienestar tal como hab&iacute;a sido concebido desde los primeros gobiernos de Juan Domingo Per&oacute;n. El terremoto se desarroll&oacute; sobre todo en una geograf&iacute;a. El modelo econ&oacute;mico que hab&iacute;a entrado en convulsi&oacute;n estall&oacute; en el lugar donde se lo hab&iacute;a fundado. El conurbano de la provincia de Buenos Aires. En medio de esas ruinas hizo su aparici&oacute;n un nuevo drama: la pobreza&rdquo;. Argentina era un pa&iacute;s con pobres. &ldquo;Pero a partir de 2001 emergi&oacute; la pobreza como un fen&oacute;meno sist&eacute;mico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El voluminoso y pol&eacute;mico ensayo estableci&oacute; un diferencial respecto de los dem&aacute;s periodistas pol&iacute;ticos. En varias entrevistas televisivas, Pagni eligi&oacute; el lugar que parece mejor representarlo: la biblioteca. Se coloc&oacute; delante de estanter&iacute;as atiborradas para que hablen e intimiden a los entrevistadores, a veces balbuceantes, temerosos al derrape. A su modo, forma parte de la estirpe se&ntilde;alada por Sinesio de Cirene. Sin embargo, esa articulaci&oacute;n entre libro y calvicie se quiebra, lo deja en la actualidad casi solo y acaso estupefacto frente a otros pelados que se rebelan contra el lenguaje: el diputado <strong>Jos&eacute; Luis Espert</strong> y, en especial, <strong>Esteban Marcos Trebucq</strong> (para una m&aacute;s pertinaz y disparatada descripci&oacute;n recomiendo <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/delantera-metegol_129_10934165.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la cr&oacute;nica</a> de <strong>Juan Jos&eacute; Becerra</strong> del pasado domingo). El presidente de los mandamientos y los mandatos far&oacute;nicos ha encontrado en el ahora periodista de <em>La Naci&oacute;n</em>+<em> </em>un interlocutor de privilegio. Dos caras de una misma moneda del esquilme econ&oacute;mico y gramatical: el cultor de la tierra arrasada, conocido por sus seguidores como &ldquo;El Peluca&rdquo;, y el hombre del casco rasurado, &uacute;ltimo eslab&oacute;n de la mencionada serie decreciente sobre las relaciones entre la ausencia de cabello y el verdor de las palabras y conceptos que comienza en lo m&aacute;s alto con Sarmiento, pasa por Mart&iacute;nez Estrada sin menguar, declina en un Pagni todav&iacute;a anal&oacute;gico y agoniza en este crep&uacute;sculo digital y &aacute;grafo con Trebucq. No solo han ca&iacute;do pelos sino un mundo.
    </p><p class="article-text">
        <em>AG/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abel Gilbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/elogio-declinacion-calvicie_129_10955409.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Feb 2024 03:13:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elogio y declinación de la calvicie]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Esteban Trebucq,Carlos Pagni,Michel Foucault,Domingo Faustino Sarmiento]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Teatro: duelo entre tejidos, retrato del país más violento del mundo, Foucault y una profesora desesperada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/teatro-duelo-tejidos-retrato-pais-violento-mundo-foucault-profesora-desesperada_1_10583774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc18ab2d-bf50-42c6-a447-280521a6de2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Teatro: duelo entre tejidos, retrato del país más violento del mundo, Foucault y una profesora desesperada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tres obras se destacan en la cartelera porteña y la refrescan entre el humor y la reflexión. De qué se tratan y dónde verlas.</p></div><p class="article-text">
        Lejos de amainar o apagarse, la efervescente cartelera teatral de Buenos Aires ofrece en el &uacute;ltimo trimestre del a&ntilde;o obras diversas que refrescan el panorama, entre el humor, las actuaciones afiladas y la reflexi&oacute;n. <strong>En estos d&iacute;as, adem&aacute;s, se destaca la b&uacute;squeda de autores y autoras que van marcando cada vez m&aacute;s sus rumbos personales</strong>, le ponen el cuerpo a sus textos y ofrecen piezas de gran potencia.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, una selecci&oacute;n de tres obras en cartel por estos d&iacute;as y las coordenadas para verlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1.</strong> <em><strong>Lo teji&oacute; la Juana</strong></em><strong>, de Ignacio S&aacute;nchez Mestre. </strong>Un duelo que se cuenta con tejidos, con dolores como agujas, con eso que deja la persona que muere y que se cruza, como los puntos de la lana, entre la memoria y el absurdo (&iquest;c&oacute;mo puede alguien, de un momento a otro, no estar m&aacute;s? En palabras de <strong>Rosa Montero</strong>: &iquest;c&oacute;mo tejer <em>la rid&iacute;cula idea de no volver a verte</em>?). Un duelo y su inventario: el de los objetos, el de los recuerdos que invariablemente est&aacute;n anudados a ellos. <strong>Un duelo y una representaci&oacute;n posible, que se trama y que solamente se puede desovillar con el tiempo</strong>.
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                    alt="Ignacio Sánchez Mestre escribió, protagoniza y dirige &quot;Lo tejió la Juana&quot;."
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                Ignacio Sánchez Mestre escribió, protagoniza y dirige &quot;Lo tejió la Juana&quot;.                            </span>
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        <em>Lo teji&oacute; la Juana</em>, la nueva obra del dramaturgo, actor y director <strong>Ignacio S&aacute;nchez Mestre</strong>, recupera, con inteligencia, sensibilidad y un humor filoso escenas de un duelo. <em>El Negro</em> (interpretado por el propio S&aacute;nchez Mestre) y <em>El Cabez&oacute;n</em> (<strong>Juan Francisco L&oacute;pez Bubica</strong>) acaban de perder a su madre &ndash;una madre que es <em>La Juana</em> y no <em>mam&aacute;</em>&ndash; y tienen que decidir qu&eacute; hacer con su casa y con sus cosas. En ese vaiv&eacute;n que los desacomoda, mientras uno escribe para recordar y el otro pareciera acelerarse para olvidar, aparecen <em>La Gringa</em>, una prima embarazada que tensionar&aacute; un poco m&aacute;s la situaci&oacute;n, y tambi&eacute;n un vecino, una amiga de Juana y una ins&oacute;lita agente inmobiliaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con grandes actuaciones y un texto que adem&aacute;s de indagar en la p&eacute;rdida se dedica a explorar el l&iacute;mite del propio dispositivo que lo contiene, <em><strong>Lo teji&oacute; la Juana</strong></em><strong> es uno de los mejores estrenos de la temporada teatral de Buenos Aires 2023.</strong> Una obra que entrelaza memoria, desconsuelo y escritura que llega a Timbre 4 de la mano del <a href="https://paraisoclub.squarespace.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>club de artes esc&eacute;nicas Para&iacute;so</em></a><em>  </em>y luego seguir&aacute; en escena para el p&uacute;blico general.
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            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CyG3vH8up2O/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/CyG3vH8up2O/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/CyG3vH8up2O/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Ignacio Sánchez Mestre (@ismestre)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Lo teji&oacute; la Juana</strong></em><strong>, de Ignacio S&aacute;nchez Mestre, se puede ver en Timbre 4 (M&eacute;xico 3554, CABA) los viernes a las 21. M&aacute;s informaci&oacute;n, en este enlace. Act&uacute;an Mar&iacute;a Pilar Mestre, Juan Francisco L&oacute;pez Bubica, Maitina De Marco, Paula Trucchi, Federico Buso e Ignacio S&aacute;nchez Mestre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. </strong><em><strong>Drama feliz de un joven del pa&iacute;s m&aacute;s violento del mundo</strong></em><strong>, de Ivor Martinic.</strong><em> </em>Despu&eacute;s de pasar por Madrid y Barcelona, esta obra desembarc&oacute; en Buenos Aires y estar&aacute; en cartel durante octubre. Se trata de una pieza documental del escritor croata Ivor Martinic, autor de <em>Drama sobre Mirjana y los que la rodean</em>, <em>Ser&iacute;a una pena que se marchitaran las plantas</em> y <em>Mi hijo solo camina un poco m&aacute;s lento</em>, una obra que se present&oacute; en el pa&iacute;s con gran &eacute;xito en el teatro independiente durante varias temporadas con direcci&oacute;n de <strong>Guillermo Cacace</strong>.&nbsp;
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                &quot;Drama feliz de un joven del país más violento del mundo&quot; se puede ver en Moscú Teatro.                            </span>
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        <em>Drama feliz de un joven del pa&iacute;s m&aacute;s violento del mundo</em> tiene en primer plano a Guillermo Miranda, un actor de El Salvador que se mud&oacute; a Espa&ntilde;a en 2017. <strong>Al crecer en uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s violentos del mundo seg&uacute;n las estad&iacute;sticas, a menudo fue v&iacute;ctima o testigo de cualquier tipo de violencia</strong>. &ldquo;Curiosamente, estas mismas estad&iacute;sticas dicen que El Salvador tambi&eacute;n es uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s felices. En la intersecci&oacute;n entre esos dos datos nace esta obra&rdquo;, se&ntilde;alan los productores de la pieza.
    </p><p class="article-text">
        La obra, entonces, expondr&aacute; al propio autor y al actor a trav&eacute;s de diez recuerdos &ldquo;felices&rdquo; de Miranda. <strong>&ldquo;&iquest;Se puede hablar de la vida de Miranda evitando el trauma? Si tomamos la felicidad como un medio dramat&uacute;rgico, &iquest;todav&iacute;a podemos contar una historia real?&rdquo;</strong>, son algunos de los interrogantes que ofrece <em>Drama feliz&hellip; </em>para reproducir una conversaci&oacute;n &iacute;ntima entre un escritor y un joven que decidi&oacute; convertir su vida en una obra donde se cruzan deseo, representaci&oacute;n y arte.
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                Guillermo Miranda e Ivor Martinic protagonizan la obra.                            </span>
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        <em><strong>Drama feliz de un joven del pa&iacute;s m&aacute;s violento del mundo</strong></em><strong>, con Ivor Martinic y Guillermo Miranda, se puede ver todos los viernes de octubre a partir de las 20.30 en Mosc&uacute; Teatro, Ram&iacute;rez de Velasco 535, CABA. </strong><a href="https://www.alternativateatral.com/obra85744-drama-feliz-de-un-joven-del-pais-mas-violento-del-mundo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>M&aacute;s informaci&oacute;n, en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. </strong><em><strong>Pundonor</strong></em><strong>, de Andrea Garrote. </strong><em>&ldquo;Sentimiento de orgullo o amor propio que anima a mantener una actitud y apariencia dignas y respetables, nunca inferiores a las de los dem&aacute;s. Autoestima, dignidad&rdquo;</em>, es la definici&oacute;n de &ldquo;pundonor&rdquo; en el diccionario. <em>Pundonor</em> es el t&iacute;tulo elegido por la actriz, dramaturga y maestra de actores <strong>Andrea Garrote</strong> para la obra que estren&oacute; en 2018 y lleva seis exitosas temporadas en la cartelera porte&ntilde;a y en salas de Espa&ntilde;a.<strong> Se trata de un mon&oacute;logo escrito por la propia Garrote y llevado a escena con direcci&oacute;n de ella y de Rafael Spregelburd, una suerte de socio creativo de la dramaturga.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Andrea Garrote protagoniza, escribió y comparte la dirección de Pundonor junto a Rafael Spregelburd."
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                Andrea Garrote protagoniza, escribió y comparte la dirección de Pundonor junto a Rafael Spregelburd.                            </span>
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        En <em>Pundonor</em>, Garrote interpreta a Claudia P&eacute;rez Espinosa, una profesora universitaria que vuelve a dar clase despu&eacute;s de un tiempo de licencia. Pero no ser&aacute; cualquier clase, ser&aacute; una sobre la obra de <strong>Michel Foucault</strong> que se ve interrumpida por la propia fragilidad de la protagonista, quien debe bucear entre la desesperaci&oacute;n y las preguntas que la acechan. Al comienzo da una suerte de clave, que pronto ir&aacute; destartalado en su propio discurso: &ldquo;<em>La imagen es una trampa. Hay tantas maneras de entrarle a la materia, a esta materia&hellip; una podr&iacute;a ser la imagen&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Elogiada por la cr&iacute;tica especializada, <strong>Garrote vuelve a lucirse una vez m&aacute;s con una actuaci&oacute;n potente y un texto &aacute;cido, gracioso y al mismo tiempo compasivo con su personaje</strong>. Por estos d&iacute;as, <em>Pundonor</em> se edit&oacute; como libro por el sello Blatt &amp; R&iacute;os, en una colecci&oacute;n que se dedica a rescatar lo m&aacute;s destacado de la dramaturgia local. <strong>El texto de la obra viene acompa&ntilde;ado por un breve an&aacute;lisis del docente universitario Manuel Iglesia.</strong>
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                    alt="El texto de &quot;Pundonor&quot; fue recientemente editado en un libro por el sello Blatt &amp; Ríos."
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            <span class="title">
                El texto de &quot;Pundonor&quot; fue recientemente editado en un libro por el sello Blatt &amp; Ríos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Pundonor</strong></em><strong>, escrita y protagonizada por Andrea Garrote y en co-direci&oacute;n con Rafael Spregelburd, se puede ver en el Teatro Metropolitan, Corrientes 1343, CABA. M&aacute;s informaci&oacute;n, </strong><a href="https://www.teatrometropolitan.ar/pundonor" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en este enlace</strong></a><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/teatro-duelo-tejidos-retrato-pais-violento-mundo-foucault-profesora-desesperada_1_10583774.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Oct 2023 03:02:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Teatro: duelo entre tejidos, retrato del país más violento del mundo, Foucault y una profesora desesperada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,CABA,Michel Foucault,Andrea Garrote,Rafael Spregelburd]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El amor aún]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amor_129_8941597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f21c8a35-e601-4704-99ad-c23c8cbc4e5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El amor aún"></p><p class="article-text">
        Hace unas semanas, la agrupaci&oacute;n estudiantil Catexia-Mpe, de la Facultad de Psicolog&iacute;a de la Universidad Nacional de Tucum&aacute;n, organiz&oacute; una jornada que se llam&oacute; <em>&iquest;Qu&eacute; es el amor? Entre la responsabilidad afectiva y el ghosteo</em>. Me invitaron generosamente a formar parte de una conversaci&oacute;n con otra psicoanalista, Gabriela Abad, y tambi&eacute;n generosamente me recibieron en la ciudad. La actividad fue muy linda porque se vivi&oacute; un clima de verdadera conversaci&oacute;n en la que participaron much&iacute;simos de los m&aacute;s de cuatrocientos asistentes. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El decir siempre pone a jugar algo nuevo y nunca sabemos del todo lo que vamos a decir hasta que se puede recortar un dicho. El amor tiene algo de eso, algo nuevo en el decir</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Comentamos tambi&eacute;n lo afable que fue todo y celebramos haber vuelto a encontrarnos presencialmente en ese precioso anfiteatro llamado Olga Doz de Plaza, de la facultad, que adem&aacute;s se encuentra en un predio con much&iacute;simos &aacute;rboles en el que da mucho gusto estar. En la tarde de ese mismo d&iacute;a hubo otra actividad de la que particip&eacute; para seguir hablando de amor. Y entonces nos sorprendimos de que hubiera un numeroso p&uacute;blico otra vez, ya que cre&iacute;mos que no &iacute;bamos a poder decir nada nuevo respecto de la ma&ntilde;ana. Pero<strong> el decir siempre pone a jugar algo nuevo y nunca sabemos del todo lo que vamos a decir hasta que se puede recortar un dicho. El amor tiene algo de eso, algo nuevo en el decir.</strong> Tambi&eacute;n nos re&iacute;mos y celebramos la gran convocatoria que tuvo la jornada: dijimos algo as&iacute; como que el amor sigue convocando a pesar de que parezca que ya nadie quiere saber nada del amor - es que &ldquo;incre&iacute;ble tentaci&oacute;n es el amor&rdquo;, como canta Babas&oacute;nicos-. Y entonces me acord&eacute; de lo que dice Freud en su conferencia <em>La feminidad</em> acerca de que el t&iacute;tulo de la conferencia est&aacute; para atraer el inter&eacute;s de los asistentes porque se ocupa de un tema que es un enigma. Y entonces pienso que el t&iacute;tulo de la jornada de Catexia tambi&eacute;n lo fue. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Seguimos hablando de amor, no para saber qué es, sino para seguir sin saberlo, para que sus sentidos se vayan diluyendo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Porque el amor es, antes que nada y despu&eacute;s de todo, nada definible, un enigma que, como se&ntilde;ala <strong>Mart&iacute;n Kohan</strong>, no est&aacute; para ser resuelto. Pero que no se resuelva o que no se pueda definir -y mucho menos por el lado de lo que <em>es</em>- no significa que no sigamos hablando de amor. O, en rigor, por eso mismo: porque es un enigma es que seguimos hablando. Seguimos hablando de amor, no para saber qu&eacute; es, sino para seguir sin saberlo, para que sus sentidos se vayan diluyendo. Apenas me sent&eacute; en la mesa abr&iacute; la lapicera para escribir &ldquo;&iquest;qu&eacute; es el amor?&rdquo;, y para tomar notas sobre la intervenci&oacute;n de mi compa&ntilde;era de mesa; pero el cartucho se revent&oacute; y la tinta se desparram&oacute; por todos lados, manch&aacute;ndolo todo, especialmente mis manos. En ese momento, me fue inevitable pensar que se ha escrito y derramado demasiada tinta acerca del amor y sin embargo ah&iacute; est&aacute;bamos, con muchas ganas de seguir hablando. Quiz&aacute;s porque, como dice Lacan, del amor s&oacute;lo se puede hablar. Pero ese hablar es m&aacute;s bien un balbuceo en el que suelen faltar las palabras. Por eso celebro que el t&iacute;tulo de la jornada haya sido una pregunta y que tuviera, en su subt&iacute;tulo, la noci&oacute;n de <em>entre</em>. Porque ese decir del amor, ese amor que es un decir, se juega, justamente, no sin zozobra, en el <em>entre </em>del t&iacute;tulo de la jornada. Lo dem&aacute;s, lo que est&aacute; en los extremos de ese entre, es la pretensi&oacute;n de saber, es la pretensi&oacute;n de estar a salvo, es la pretensi&oacute;n de hacer del amor algo asible, asequible, transitable con GPS: sin desorientaci&oacute;n y sin p&eacute;rdida, guiados por la voz de otro que suele ser el que nos dicta los mandamientos, el que nos indica por d&oacute;nde ir y de d&oacute;nde salir, el que sabe lo que nos conviene y lo que nos suma para no perder nada; esa voz del GPS es la se erige en sabedora de caminos allanados de obst&aacute;culos, de rutas directas, sin tr&aacute;nsito, sin otros que molesten o que nos afecten. Una ruta directa hacia un destino sin sorpresas. Algo as&iacute; como lo que escribi&oacute; Cristina Peri Rossi en el poema <em>Final</em> incluido en <em>Otra vez Eros</em>:
    </p><p class="article-text">
        Ya no hay amores insensatos/ sino aburridos acoplamientos programados/ s&oacute;lo en la p&aacute;gina/ el amor/ toca a rebato./ Para que nadie se manche las manos ni sufra demasiado.
    </p><p class="article-text">
        <em>Aburridos acoplamientos programados</em> y entonces pienso en c&oacute;mo se ponen de moda los saberes acerca de la sexualidad. Esos que pedagogizan, que ense&ntilde;an a obtener placer adecuada y correctamente, sin desv&iacute;os y por la senda del bien: discursos conservadores que pretenden domesticar y disciplinar -porque, como se&ntilde;al&oacute; Foucault, la historia de la sexualidad es la historia de una represi&oacute;n creciente-. Y entonces pienso en el psicoan&aacute;lisis en las ant&iacute;podas de la sexolog&iacute;a, pienso en <strong>Oscar Masotta</strong> diciendo: &ldquo;si se nos obligara a definir en pocas palabras en qu&eacute; consiste este campo de lo ps&iacute;quico que constituye el campo de la pr&aacute;ctica del psicoan&aacute;lisis habr&iacute;a que decir que se constituye a partir de una reflexi&oacute;n sobre la sexualidad. Pero desde entonces la sexualidad pasa a ser algo que no tiene que ver con el Saber de todos los d&iacute;as. Punto dif&iacute;cil, puesto que no quiere decir que el verdadero &laquo;saber cient&iacute;fico&raquo; sobre la sexualidad sea privilegio del psicoanalista. Quiere decir otra cosa y, aun, lo contrario. Quiere decir que la indagaci&oacute;n freudiana de la sexualidad delimita un campo donde el sexo quedar&aacute; aislado del Saber&rdquo;. No se trata de que el psicoanalista sepa m&aacute;s, sino que sabe que Saber y sexo est&aacute;n separados. Es por eso que &ldquo;el psicoan&aacute;lisis es una no-sexolog&iacute;a (...). Y la gente no se enferma porque ignora las reglas biol&oacute;gicas, sino porque hay algo bien enigm&aacute;tico en el sexo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la jornada de Catexia tambi&eacute;n se habl&oacute; de una noci&oacute;n compleja como la de consentimiento, t&eacute;rmino que como bien subray&oacute; Gabriela Abad, proviene del discurso judicial. Y entonces nos detuvimos en esa zona en la que se pretende, no s&oacute;lo protocolizar, sino judicializar las relaciones amorosas. &Uacute;ltimamente vienen escribi&eacute;ndose textos muy valiosos para mostrar que la noci&oacute;n de consentimiento no funciona o no alcanza porque, justamente, tampoco el consentimiento garantiza que no haya abuso. En ese sentido es que leo dos textos fundamentales para la cuesti&oacute;n. Aunque muy diferentes entre s&iacute; porque abordan asuntos bien distintos, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/desacralizar-concha_1_8821665.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Putas, erotismo y mercado</a>, de &Aacute;gueda Pereyra -editado por S&iacute;ncopa- y <em>Si no fueras tan ni&ntilde;a</em>, de Sol Fantin, editado por Paid&oacute;s, est&aacute;n tambi&eacute;n para complejizar la noci&oacute;n de consentimiento, para problematizarla, para diseccionarla y para mostrar que no funciona como escudo frente al abuso. &Aacute;gueda Pereyra sigue a otros autores para relacionar la noci&oacute;n de consentimiento con un tipo de sujeto producido por el liberalismo: &ldquo;el modelo liberal sostiene como ideal un individuo intencional, volitivo y aut&oacute;nomo, por ende, capaz de sostener contratos, asumir compromisos, comprar y vender, es decir, ingresar libremente en la l&oacute;gica del mercado&rdquo;. Y tambi&eacute;n que se trata de interrogar &ldquo;cu&aacute;l es el alcance pol&iacute;tico de este acto que no concierne a un individuo solitario, deshistorizado, sino a un sujeto enlazado a otros, arrojado a determinado momento hist&oacute;rico&rdquo;. Por su parte, Sol Fantin narra una porci&oacute;n de su historia, la que empez&oacute; a los catorce a&ntilde;os, una historia de abuso. Y la narra ahora, a sus treinta y siete, &ldquo;ahora que tengo est&oacute;mago para soportar ciertas verdades, con min&uacute;sculas&rdquo;. Entre esas verdades se encuentra el hecho de que la instituci&oacute;n familiar no s&oacute;lo no alcanza para proteger a las infancias de los depredadores, sino que, muchas veces, los aloja. Algo que se sabe pero que se escribe poco. Porque el familiarismo sigue primando como ideolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        No faltaron las risas en la jornada. Porque no hubo solemnidades ni enunciaciones investidas de saber. Hubo estallidos de risa tambi&eacute;n cuando advertimos que todos esos discursos que asedian el amor, que pretenden todo el tiempo prescribirnos f&oacute;rmulas han pasado, hoy en d&iacute;a, al terreno de la parodia. Y cuando la parodia llega, alivia y disipa un poco los aires pesados de los mandatos.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces, a mi vuelta de Tucum&aacute;n, me acord&eacute; de lo que dice Bataille -traducido por Margarita Mart&iacute;nez-: &ldquo;El amor humano es a&uacute;n m&aacute;s grande si en su esencia est&aacute; el no darnos una certeza que vaya m&aacute;s all&aacute; del instante mismo, llam&aacute;ndonos siempre al irreparable desgarramiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y como llueve y como vuelvo sobre ese espacio tan habitable, tan amable, que es el <em>entre</em>, y porque el amor acaso irrumpa tan s&oacute;lo como una certidumbre fugaz, termino con <strong>Juan Jos&eacute; Saer</strong>:
    </p><p class="article-text">
        <em>Entre dos chaparrones</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>el sol sobre la hierba:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>certidumbre fugaz.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>AK</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Kohan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/amor_129_8941597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Apr 2022 10:56:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El amor aún]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Vínculos,Juan José Saer,Sigmund Freud,Jacques Lacan,Michel Foucault]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Intimidad: divino tesoro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/intimidad-divino-tesoro_129_8849245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3a76aee-fecc-4bdc-9704-c5a05c26ded9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Intimidad: divino tesoro"></p><p class="article-text">
        Se&ntilde;alar que la posibilidad de hablar de sexo tambi&eacute;n puede ser &uacute;til para los dispositivos del control fue una de las tantas intervenciones l&uacute;cidas de <strong>Michel Foucault</strong>. Se&ntilde;alar que la lengua es fascista, no porque nos proh&iacute;be decir, sino porque nos obliga a decir, fue una de las tantas intervenciones l&uacute;cidas de <strong>Roland Barthes</strong>. Se&ntilde;alar que el inconsciente <em>es</em> lo que decimos fue una de las tantas intervenciones l&uacute;cidas de <strong>Jacques Lacan</strong>. Se trata, en los tres casos, de oponerse a la idea de que decirlo todo es lo contrario de ocultarlo todo. Es sostener la idea de que en el decir hay tambi&eacute;n, y sobre todo, lo que no se dice, lo que se calla, lo que no se puede decir. Y no porque est&eacute; prohibido, sino porque es imposible decirlo todo. Como si decir no fuera siempre un decir m&aacute;s o menos de lo que creemos que decimos, como si en el decir no se cifraran tambi&eacute;n la represi&oacute;n y el retorno de lo reprimido. Como si fuera posible controlar siempre lo que decimos, saber anticipadamente lo que decimos y, m&aacute;s a&uacute;n, suponer que hablando nos entendemos y no que, como suele suceder, hablar es, sobre todo, hacer proliferar el malentendido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el decir hay también, y sobre todo, lo que no se dice, lo que se calla, lo que no se puede decir. Y no porque esté prohibido, sino porque es imposible decirlo todo. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esas tres intervenciones fueron hechas en relaci&oacute;n a un estado de cosas. En el caso de Foucault, se trataba de precisar su concepci&oacute;n novedosa del poder, que el poder no es s&oacute;lo negativo, sino que conlleva positividad: que no solamente proh&iacute;be, que tambi&eacute;n insta. Que no es algo que alguien tiene y el otro no, sino que circula; que no hay poder sin resistencia. En el caso de Barthes, que no hay afuera de la lengua y que s&oacute;lo queda hacerle trampas -como la literatura, como el psicoan&aacute;lisis-, y en el caso de Lacan, que al inconsciente no hay que ir a buscarlo a ninguna profundidad, que no se esconde. O, en rigor, que se esconde a la vista, en la superficie, como la carta robada.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n fue Barthes el que arroj&oacute;, en plena &eacute;poca de la revoluci&oacute;n sexual, que lo que se convirti&oacute; en tab&uacute; despu&eacute;s de que el sexo dejara de serlo, fue la <strong>sentimentalidad</strong>. De lo que se trata, una y otra vez, es de romper con la fantas&iacute;a pueril de que la liberaci&oacute;n es equivalente a mostrarlo todo, a decirlo todo, a saberlo todo y que no existe la manera de que algo no sea tab&uacute;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De lo que se trata, una y otra vez, es de romper con la fantasía pueril de que la liberación es equivalente a mostrarlo todo, a decirlo todo, a saberlo todo y que no existe la manera de que algo no sea tabú</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por eso resulta muy interesante leer hoy ciertos efectos de la revoluci&oacute;n sexual de los a&ntilde;os sesenta. <strong>Dominique Simonnet </strong>realiza una serie de entrevistas en <em>La m&aacute;s bella historia de amor</em> y ah&iacute; queda claro c&oacute;mo el empuje al placer, en la pretensi&oacute;n v&aacute;lida de disociar el sexo del amor y del matrimonio, termina por ser una exigencia en materia sexual. &ldquo;As&iacute;, lentamente, se pas&oacute; del amor id&iacute;lico a la sexualidad obligatoria&rdquo;, dice <strong>Anne-Marie Sohn</strong>. Por su parte, Pascal Bruckner, en esa misma l&iacute;nea, refiere: &ldquo;de pronto, el sexo se volvi&oacute; terrorista. Se pasa de un dogma a otro, sin percatarse porque lo nuevo tiene la apariencia de la maravilla. El placer estaba prohibido. Ahora se vuelve obligatorio. El ambiente corresponde a la intimidaci&oacute;n, no ya por la ley, sino por la norma. La prohibici&oacute;n se invierte, y un nuevo tribunal se instala: no s&oacute;lo hay que hacer el amor de todas las maneras, con todas las personas posibles, sin reticencias, sin tab&uacute;es, sino que adem&aacute;s es preciso que el placer que uno experimente sea el correcto (...). As&iacute;, pues, poco a poco se estableci&oacute; lo que, con Alain Finkielkraut, hab&iacute;amos llamado la dictadura del orgasmo obligatorio, la idea de que los hombres y las mujeres deben gozar de la misma manera (...) el erotismo entra en el campo de la proeza (...) el sexo se convierte en coerci&oacute;n y haza&ntilde;a&rdquo;. Hay m&aacute;s ejemplos en el libro en donde se puede leer que pretender lo imposible ya no nos lleva a la libertad, sino a un estado de soledad cada vez mayor en el que nos sentimos muy idiotas y muy frustrados por no alcanzar esa plenitud gozosa. Hoy en d&iacute;a <em>parece</em> que todo el mundo est&aacute; gozando, porque as&iacute; se muestra. Todo el mundo est&aacute; obligado a gozar, que no es lo mismo. Y es que en ese &ldquo;parecer&rdquo; se pone en evidencia lo que ya muchos autores vienen leyendo en las coordenadas de una &eacute;poca signada por el dar a ver constante. Las apariencias enga&ntilde;an, pero sobre todo, enga&ntilde;an al que aparenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Hoy en día parece que todo el mundo está gozando, porque así se muestra. Todo el mundo está obligado a gozar, que no es lo mismo. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero el asunto no se reduce solamente al <strong>goce sexual</strong> -si es que eso existe- sino m&aacute;s bien a un modo de estar en lo cotidiano que va siendo amedrentado por la persecuci&oacute;n de la imagen y del dar a ver permanente. Ya no s&oacute;lo se trata de la disoluci&oacute;n entre lo privado y lo p&uacute;blico, sino del avance sobre la intimidad -porque &iacute;ntimo no es lo mismo que privado-. &iquest;Qu&eacute; lugar queda para el refugio de la intimidad? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n a salvo nuestros secretos hoy que todo se puede mirar?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        No hay verdad sin velo, &ldquo;la verdad desnuda&rdquo; no es m&aacute;s que un ox&iacute;moron. La verdad singular de cada quien s&oacute;lo puede escribirse entre las l&iacute;neas del decir, en el susurro del lenguaje, lejos de la estridencia de los ruidos. La verdad singular de cada quien no puede decirse sino a medias, en un <em>entre</em>. La verdad singular de cada quien tiende a ser puls&aacute;til e intermitente, se va escribiendo en la alternancia, en el intersticio del lenguaje, en los pliegues, en los peque&ntilde;os espacios que quedan cuando la cosa no encaja del todo, como en esos marcos de la ventana o de las puertas por donde se cuela el chiflido y que se llama &ldquo;luz&rdquo;. Una luz matizada, esa que no enceguece, esa que encuentra c&oacute;mo filtrarse. En las ant&iacute;podas de esa luz algo &#8203;&#8203;subrepticia, se erige inc&oacute;lume y f&eacute;rrea la pretensi&oacute;n de la transparencia tan de estos tiempos. La vida se llena as&iacute; de pasiones tristes, cl&aacute;usulas e ilusiones de reaseguros. Porque, como sugiere <strong>Jean Allouch</strong>, &ldquo;la ideolog&iacute;a de la transparencia es una paranoizaci&oacute;n de la vida&rdquo;. Dif&iacute;cil no sentirse perseguido (o incluso pasar por perseguidor) despu&eacute;s de poner todo a disposici&oacute;n de las miradas omniscientes y omnipresentes del Otro de las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos en los que se nos insta a contarlo todo y a revelarlo todo, <strong>Anne Dufourmantelle</strong> hace su defensa del secreto. Y lo que sugiere es que el secreto, ah&iacute; donde el poder lo va tomando todo, es una resistencia. &ldquo;Quiz&aacute;s sea importante defender esta dimensi&oacute;n pol&iacute;tica y espiritual, en esta &eacute;poca en la que se recomienda revelarlo todo (...). &iquest;Qu&eacute; espacio existe hoy para arriesgarse al secreto? No me refiero al &laquo;miserable montoncito de secretos&raquo; de los vicios ocultos o de las posesividades celosas, tampoco al secreto pol&iacute;tico, sino al secreto que hace falta para admitir entre uno y uno: un espesor de noche inquebrantable&rdquo;. Lo dice en un libro de 2011. Luego, en 2015, escribe un libro que se llama <em>Defensa del secreto</em>. Ah&iacute; recorre los distintos modos en los que el secreto constituye el lugar para que se preserve la intimidad amenazada, esa intimidad que nos permite relacionarnos con el mundo, con la alteridad y con lo que hay de propio en la alteridad. En la primera entrada del libro dice (la traducci&oacute;n es m&iacute;a, es torpe): &ldquo;El inconsciente fue especialmente &laquo;inventado&raquo; para tratar de remediar el problema de cierto secreto del cuerpo -ese que se ocupa de nuestro deseo y de sus avatares&rdquo;. Y tambi&eacute;n: &ldquo;ciencia del inconsciente, el psicoan&aacute;lisis postula que existe en nosotros una potencia secreta que se revela en nuestros sue&ntilde;os, nuestros actos fallidos, nuestros lapsus, una verdad que no queremos saber&rdquo;. Por eso Allouch refiere en relaci&oacute;n a estos tiempos que dado que &ldquo;el secreto m&eacute;dico ya no existe m&aacute;s. El psicoan&aacute;lisis me parece casi el &uacute;nico lugar donde alguien puede decir algo a alguien con la seguridad de que &eacute;l no se lo va a repetir a nadie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un an&aacute;lisis se escribe una verdad que no estaba antes, pero que ahora empieza a hacerse lugar. Porque, sigue Dufourmantelle, &ldquo;todo secreto est&aacute; en devenir, es un devenir. A menudo lo esencializamos, olvidando que es un acto (de reserva, de separaci&oacute;n, de silencio o de divulgaci&oacute;n) y una potencia&rdquo;. La potencia del secreto como un acto de resistencia al poder, ese que pretende arrasar con nuestra intimidad. El secreto como un acto que puede suscitar una verdad nueva, esa que nunca antes nos hab&iacute;amos querido contar, una verdad que nunca antes hab&iacute;amos querido saber.
    </p><p class="article-text">
        <em>AK</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Kohan]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Mar 2022 10:42:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Intimidad: divino tesoro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Intimidad,Roland Barthes,Jacques Lacan,Michel Foucault,Sexualidad]]></media:keywords>
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