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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mario Muchnik]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/mario-muchnik/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mario Muchnik]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El legado de Mario Muchnik llega al Cervantes: cuando Cortázar dijo "no" a traducir un Rayuela "intraducible"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/legado-mario-muchnick-llega-cervantes-cortazar-dijo-no-traducir-rayuela-intraducible-muchnik_1_9122848.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7de754d3-9a91-4c3c-9d6c-9231cb2c88f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El legado de Mario Muchnik llega al Cervantes: cuando Cortázar dijo &quot;no&quot; a traducir un Rayuela &quot;intraducible&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2017, Muchnik depositó un legado personal en la caja número 1509 de la antigua cámara acorazada del Cervantes, con previsión para abrir dentro de cinco años, en 2022, y que estaba compuesto por una flauta, una caja de música y una foto de Shirley Temple firmada por la actriz.</p></div><p class="article-text">
        La Caja de las Letras del Instituto Cervantes recuper&oacute; este lunes el legado depositado por el editor, fot&oacute;grafo y escritor argentino Mario Muchnik (1931-2022), adem&aacute;s de anunciar que recibir&aacute; la donaci&oacute;n de su archivo personal y parte de su colecci&oacute;n de libros de autores en espa&ntilde;ol en la Biblioteca Patrimonial.
    </p><p class="article-text">
        En 2017, Muchnik deposit&oacute; un legado personal en la caja n&uacute;mero 1509 de la antigua c&aacute;mara acorazada del Cervantes, con previsi&oacute;n para abrir dentro de cinco a&ntilde;os, en 2022, y que estaba compuesto por una flauta, una caja de m&uacute;sica y una foto de Shirley Temple firmada por la actriz.
    </p><p class="article-text">
        Dos de los objetos que guard&oacute; en la que fue la c&aacute;mara acorazada del Banco Espa&ntilde;ol del R&iacute;o de la Plata, fueron regalos realizados por sus padres en 1937: una caja de m&uacute;sica llegada de Londres y una fotograf&iacute;a de Shirley Temple adquirida en San Francisco, firmada y dedicada al escritor y editor.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, a este dep&oacute;sito se suma la donaci&oacute;n de ese archivo que incluye numerosos documentos. Precisamente, una de las cartas contenidas en este legado forma parte de la correspondencia mantenida con Julio Cort&aacute;zar, en la que el autor argentino rechaza una posible traducci&oacute;n de su obra &ldquo;Rayuela&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gracias por su env&iacute;o y por todo el afecto y la buena voluntad que revela. Nada hubiera podido haber sido m&aacute;s grato para m&iacute; que confiarle la traducci&oacute;n parcial o total de mi libro. Con toda franqueza, eso no ser&aacute; posible...&rdquo;, explica la carta de Cort&aacute;zar.
    </p><p class="article-text">
        El autor de &ldquo;Cronopios y famas&rdquo; prosigue se&ntilde;alando que la traducci&oacute;n que habr&iacute;a enviado Muchnik --no especifica a qu&eacute; idioma-- era &ldquo;correcta&rdquo;, pero presentaba &ldquo;las caracter&iacute;sticas t&iacute;picas de toda versi&oacute;n hecha por alguien carente de una larga experiencia en ese duro oficio&rdquo;, reza la carta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Supongo que en buena medida 'Rayuela' tiene la culpa de resistirse a la traducci&oacute;n. Un ensayo de versi&oacute;n inglesa que acabo de recibir me ha dejado insatisfecho. En fin, lamento que no podamos colaborar como hab&iacute;amos cre&iacute;do posible y solo me resta agradecerle tanta buena voluntad para conmigo&rdquo;, concluye Cort&aacute;zar.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, la amistad continu&oacute; pese a este 'rechazo', ya que entre los documentos tambi&eacute;n consta por ejemplo una felicitaci&oacute;n de Navidad de Cort&aacute;zar a Muchnik acompa&ntilde;ada de una fotograf&iacute;a de ambos, sonrientes. El legado tambi&eacute;n incluye por ejemplo una carta a Jos&eacute; Emilio Pacheco o parte de la correspondencia con Ernesto S&aacute;bato, autor de 'El t&uacute;nel', entre otras obras. En una carta dirigida al b&uacute;lgaro El&iacute;as Canetti, Muchnik le escribe sin vueltas: &ldquo;mi carta debiera empezar, sin rodeos, dici&eacute;ndole que yo quiero ser un editor en lengua castellana, editor de toda su obra&rdquo;. La carta est&aacute; fechada en 1973, varios a&ntilde;os antes de que Canetti fuera distinguido con el Premio Nobel de Literatura en 1981, lo que expandi&oacute; el horizonte editorial del argentino.
    </p><p class="article-text">
        En otra misiva, que recoge el diario El Pa&iacute;s, S&aacute;bato le responde: &ldquo;Querido Mario: agradezco much&iacute;simo tu carta, pero opino que debemos cerrar este debate, ya que cada uno va a quedar en sus posiciones iniciales, y s&oacute;lo lograremos herirnos-aunque sea fraternalmente-respondiendo argumentos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en Buenos Aires en 1931, Mario Muchnik se form&oacute; en F&iacute;sica, destac&oacute; en fotograf&iacute;a -registr&oacute; con su c&aacute;mara el Mayo Franc&eacute;s- y desarroll&oacute; una prestigiosa labor a los dos lados del Atl&aacute;ntico, motivado por el antecedente de su padre Jacobo, tambi&eacute;n editor y publicista. Muchnik particip&oacute; como director editorial en Seix Barral y Ariel y fund&oacute; proyectos propios como el sello Muchnik Editores.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de su trayectoria edit&oacute; a autores como Rafael Alberti, Adolfo Bioy Casares, &Iacute;talo Calvino, Julio Cort&aacute;zar, Juan Carlos Onetti, Susan Sontag y Primo Levi, de quien tambi&eacute;n estuvo al frente de sus primeras ediciones al castellano.
    </p><p class="article-text">
        Acompa&ntilde;ada por el director del Instituto Cervantes, Luis Garc&iacute;a Montero, la viuda del autor, Nicole Muchnik, es la encargada de recoger los tres objetos personales que el novelista deposit&oacute; en la Caja de las Letras el 24 de mayo de 2017.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en una mesa redonda con el escritor, cr&iacute;tico de arte y exdirector del Cervantes, Juan Manuel Bonet, los escritores Montero Glez y Juan Cruz, y la directora de la editorial Alfaguara, Pilar Reyes, se hablan de todas estas conexiones literarias.
    </p><p class="article-text">
        Muchnik destac&oacute; en su doble faceta, como editor --fundador de la editorial El Aleph-- y como escritor, con obras como 'Mundo jud&iacute;o. Cr&oacute;nica personal', 'Albert Einstein', 'Para mis amigos libreros', 'Lo peor no son los autores', 'Editar 'Guerra y paz'' o 'Ajuste de cuentos', entre otras.
    </p><p class="article-text">
        Con informaci&oacute;n de agencias.
    </p><p class="article-text">
        <em>IG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/legado-mario-muchnick-llega-cervantes-cortazar-dijo-no-traducir-rayuela-intraducible-muchnik_1_9122848.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jun 2022 16:06:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El legado de Mario Muchnik llega al Cervantes: cuando Cortázar dijo "no" a traducir un Rayuela "intraducible"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mario Muchnik,Julio Cortázar,Cervantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mario Muchnik, el oficio de arriesgar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mario-muchnik-oficio-arriesgar_1_8869744.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52ee971e-ba34-4e4e-a05b-bdac839611f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mario Muchnik, el oficio de arriesgar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un personaje excepcional, libre, polemista brillante, delicioso conversador, arrolladoramente culto y el mejor hacedor de ñoquis y pasta al pesto. El editor de origen argentino pero asentado en España, murió en su casa de Madrid a los 90 años.</p><p class="subtitle">Muere el editor argentino Mario Muchnik</p></div><p class="article-text">
        Conoc&iacute; a <strong>Mario Muchnik</strong> en unas circunstancias muy singulares, hace casi 25 a&ntilde;os. Nuestro amigo com&uacute;n Pedro Sorela le hab&iacute;a entregado una versi&oacute;n mecanografiada de mi primera novela, y al cabo de dos meses Mario me envi&oacute; una carta escueta en la que me soltaba sin anestesia los siguientes comentarios: a la obra le sobraba la tercera parte (&ldquo;espero que no se moleste, algo parecido le coment&eacute; a Vargas Llosa con <em>Pantale&oacute;n y las visitadoras</em>&rdquo;), no le gustaba &ldquo;en absoluto&rdquo; el t&iacute;tulo y, si lleg&aacute;bamos a un acuerdo sobre sus observaciones, &ldquo;correr&iacute;a el riesgo&rdquo; de publicarme. Pedro ya me hab&iacute;a advertido del estilo directo y provocador de Mario, pero esa prevenci&oacute;n no me libr&oacute; de experimentar cierto disgusto al leer la misiva.
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as despu&eacute;s Mario me cit&oacute; en su oficina, en el edificio de la editorial Anaya. La compa&ntilde;&iacute;a acababa de adquirir<strong> Muchnik Editores</strong> &mdash;fundada en 1973 en Par&iacute;s por Mario y su padre, Jacobo, cinco a&ntilde;os antes de establecerse ambos en Espa&ntilde;a&mdash; y Mario estaba ahora al frente del nuevo sello Anaya-Mario Muchnik. Me invit&oacute; a sentarme del otro lado de su escritorio de madera maciza, en cuya superficie se amontonaban libros y carpetas. Estaba en mangas de camisa, con sus cl&aacute;sicos tirantes, y me escrutaba con ojos penetrantes tras los cristales de sus gafas de montura gruesa negra. &ldquo;&iquest;Tienes alguna objeci&oacute;n a la carta?&rdquo;, me espet&oacute;. Le respond&iacute; que a m&iacute; tampoco me satisfac&iacute;a el t&iacute;tulo de la novela, de modo que estaba abierto a cambiarlo, pero le expres&eacute; mi desacuerdo sobre su recomendaci&oacute;n de recortar la obra, menos aun con el brutal hachazo que pretend&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tras escuchar con atenci&oacute;n mis argumentos, se levant&oacute; a preparar caf&eacute;, y me dijo: &ldquo;Me divert&iacute; mucho con el Cantar de los Cantares&rdquo;. La novela narraba la creaci&oacute;n de una barriada informal en una ciudad del Caribe, contada en una clave b&iacute;blica que Mario evidentemente hab&iacute;a descifrado. A partir de ese momento, la conversaci&oacute;n discurri&oacute; por los vericuetos del Antiguo Testamento, que mi interlocutor conoc&iacute;a al detalle pese a no ser creyente, por&nbsp;nuestras ra&iacute;ces comunes en la atormentada Europa del este y por nuestras preferencias literarias, momento en que aprovech&eacute; para reconocerle la temeridad comercial de haber introducido a Primo Levi, El&iacute;as Canetti y otros grandes escritores europeos jud&iacute;os en el mundo castellanohablante. Al despedirnos, me dijo con el tono condescendiente de quien concede un indulto: &ldquo;No le quites nada. Te la publicar&eacute; como est&aacute;&rdquo;. Desde la puerta le hice la pregunta que me carcom&iacute;a: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; dices que ser&iacute;a un riesgo publicarla?&rdquo;. Y me contest&oacute;: &ldquo;<strong>No lo tomes como algo personal. Editar es un oficio de riesgo&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al menos para Mario, siempre lo fue. &Eacute;l era un editor de la estirpe de Gallimard, Feltrinelli, Barral o Lafont, con quien, por cierto, se inici&oacute; en el oficio tras abandonar su prometedora carrera de f&iacute;sico. Sol&iacute;a publicar exclusivamente aquello que lo entusiasmaba, sin atenerse a tendencias coyunturales. En ocasiones, la apuesta resultaba, inesperadamente para &eacute;l, un formidable &eacute;xito comercial. Sucedi&oacute; con <em>El sue&ntilde;o de &Aacute;frica,</em> de Javier Mart&iacute;nez-Reverte. Mario lo public&oacute; convencido de que pasar&iacute;a sin pena ni gloria, pues no hab&iacute;a en ese momento se&ntilde;ales de que interesaran en Espa&ntilde;a los libros de viajes. Sin embargo, por una especie de conjunci&oacute;n astral, adem&aacute;s de por su extraordinaria calidad, el libro se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno de ventas y reanim&oacute; un g&eacute;nero literario que se encontraba pr&aacute;cticamente abandonado en el pa&iacute;s. Otro de sus 'golpes&rsquo; editoriales fue la traducci&oacute;n del franc&eacute;s de<em> De parte de la princesa muerta, </em>de Keniz&eacute; Mourad, que se vendi&oacute; como rosquillas. En una cena en mi casa, en la que Mario trajo a Mourad, esta se mostraba sorprendida de que a los espa&ntilde;oles les interesara la historia de la nieta de un sult&aacute;n otomano.
    </p><p class="article-text">
        Por el contario, libros que preve&iacute;a exitosos resultaron un rotundo fiasco. En una entrevista que concedi&oacute; en 2013 a la periodista Alba P&eacute;rez del R&iacute;o, Mario recordaba que de <em>F&uacute;tbol sin trampas,</em> del entrenador argentino C&eacute;sar Menotti, &ldquo;no se vendi&oacute; ni un pito&rdquo;. Uno sus grandes descubrimientos fue el escritor b&uacute;lgaro sefard&iacute; El&iacute;as Canetti. Fascinado, compr&oacute; los derechos de traducci&oacute;n de <em>Masa y poder, Auto de fe</em> y <em>El otro proceso de Kafka</em>, pero, para su decepci&oacute;n, apenas se vendieron unos 400 ejemplares. Sin embargo, a&ntilde;os m&aacute;s tarde &ldquo;lleg&oacute; la recompensa&rdquo;: en 1981, Canetti obtuvo el premio Nobel de Literatura y estall&oacute; el inter&eacute;s por su obra.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de conocer a Mario, este sufri&oacute; una de las mayores decepciones de su vida: la editorial Anaya prescindi&oacute; de sus servicios. Mario nunca se repuso del todo de aquel golpe, uno de cuyos efectos colaterales fue la suspensi&oacute;n de la publicaci&oacute;n de mi novela. Sin embargo, sac&oacute; fuerzas para seguir adelante y fund&oacute; el Taller de Mario Muchnik. Curiosamente, con la nueva empresa editorial comenz&oacute; una de sus etapas m&aacute;s creativas. Escribi&oacute; varios libros divertidos y corrosivos sobre el oficio de editor, comenzando por <em>Lo peor no son los autores,</em> y joyas autobiogr&aacute;ficas como <em>El otro d&iacute;a: una infancia en Buenos Aires</em> o <em>Ajuste de cuentos.&nbsp;</em>Tambi&eacute;n se embarc&oacute; en la que ha sido quiz&aacute; su mayor epopeya editorial: una nueva traducci&oacute;n de <em>Guerra y paz,</em> tarea que le encomend&oacute; a la traductora nonagenaria Lydia K&uacute;per y que ha marcado un antes y un despu&eacute;s en la aproximaci&oacute;n del mundo hispanohablante a la monumental novela de Tolstoi. Publicada en 2010, se han vendido m&aacute;s de 15.000 ejemplares de la obra en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Y public&oacute; muchos m&aacute;s libros. Entre ellos <em>Vulgata caribe, </em>como se acab&oacute; llamando mi azarosa novela. No me puedo jactar de haber sido uno de los &eacute;xitos comerciales de Mario; si algo le debo a esa obra primeriza es que me permiti&oacute; conocer a un personaje excepcional, libre como he conocido a muy pocos seres, polemista brillante, delicioso conversador, arrolladoramente culto y, como bien anotaba P&eacute;rez del R&iacute;o en su entrevista, &ldquo;el mejor hacedor de &ntilde;oquis y pasta al pesto cuando le pilla la madrugada con un gru&ntilde;o de amigos en casa y siente que hay que prolongar la tertulia&rdquo;. Tambi&eacute;n le debo haber conocido a Nicole, el amor de su vida, una pintora extraordinaria que a&uacute;n est&aacute; por recibir el reconocimiento que merece como artista. 
    </p><p class="article-text">
        Mario falleci&oacute; el domingo, a los 90 a&ntilde;os, en su piso del madrile&ntilde;o Paseo de la Castellana, tras resistir con buen humor y con su acostumbrada copa vespertina de whisky varios intentos tozudos de la muerte por llev&aacute;rselo. Cargaba con tres bypasses, lo que lo llevaba a bromear que ten&iacute;a en su coraz&oacute;n &ldquo;el puente m&aacute;s largo del mundo&rdquo;. La literatura en espa&ntilde;ol le debe la publicaci&oacute;n de m&aacute;s de 500 obras, muchas de las cuales nunca habr&iacute;an sido publicadas sin un editor arriesgado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marco Schwartz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/mario-muchnik-oficio-arriesgar_1_8869744.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Mar 2022 20:45:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mario Muchnik, el oficio de arriesgar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mario Muchnik]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere el editor argentino residente en España Mario Muchnik]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/muere-editor-argentino-residente-espana-mario-muchnik_1_8866801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ecaa8d1b-c7e0-4d7c-96de-fb5ac6f3a0d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere el editor argentino residente en España Mario Muchnik"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El editor argentino, afincado en España, falleció a los 90 años según comunicó la Casa de América a través de sus redes sociales</p></div><p class="article-text">
        El editor argentino afincado en Espa&ntilde;a Mario Muchnik muri&oacute; este domingo a los 90 a&ntilde;os. La noticia fue comunicada en redes sociales por la Casa de Am&eacute;rica. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lamentamos la p&eacute;rdida del editor argentino. Muchnik estaba afincado en Espa&ntilde;a y tuvimos la suerte de que compartiera en Casa de Am&eacute;rica su trabajo editorial y tambi&eacute;n fotogr&aacute;fico. Que la tierra te sea leve&rdquo;, public&oacute; la entidad en Twitter.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1508179256056205317?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Muchnik, de ascendencia rusa, naci&oacute; el 21 de junio de 1931 en Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        Su padre, Jacobo (1907-1995) fue un importante publicitario y editor (cofundador con V&iacute;ctor Seix de Difusora Internacional) que organizaba en casa reuniones con artistas y literatos, entre ellos los escritores Jorge Luis Borges y Ernesto S&aacute;bato, lo cual despert&oacute; en Mario el amor por la literatura.
    </p><p class="article-text">
        Con la llegada del primer Gobierno peronista (1946-1952) en Argentina, la familia&nbsp;Muchnik&nbsp;emigr&oacute; a Nueva York, donde Mario se licenci&oacute; en Ciencias F&iacute;sicas por la Universidad de Columbia en 1953 y en 1957 se doctor&oacute; en Roma.
    </p><p class="article-text">
        Entre 1963 y 1966 fue profesor del Instituto de F&iacute;sica Nuclear de Roma y, en 1967, editor-jefe en Londres de una empresa audiovisual.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s vivi&oacute; el &ldquo;Mayo franc&eacute;s&rdquo; de primera mano como fot&oacute;grafo y compagin&oacute; su labor como profesional independiente -cre&oacute; la&nbsp;Muchnik Editores (1973-1987)- con la direcci&oacute;n de colecciones literarias del editor Robert Laffont hasta 1978.
    </p><p class="article-text">
        Ese &uacute;ltimo a&ntilde;o se instal&oacute; en Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 1980 la concesi&oacute;n del Nobel a El&iacute;as Canetti, b&uacute;lgaro de origen sefardita que escrib&iacute;a en alem&aacute;n y de quien Mario era editor en Espa&ntilde;a, ampli&oacute; el horizonte editorial de Muchnik</strong>: director literario de Ariel-Seix Barral (1982-1983), responsable de la editora paterna Difusora Internacional (1985-2012), que absorbi&oacute; el sello editorial de Mario y fue comprado por la suiza L'Age d'Homme en 1991, a&ntilde;o en que cobr&oacute; realidad la editorial Anaya-Mario&nbsp;Muchni, que dej&oacute; en 1997.
    </p><p class="article-text">
        Y en 1998 puso en marcha la editora Taller de Mario Muchnik.
    </p><p class="article-text">
        Como autor public&oacute; los libros <em>Michelangelo</em> (1975) (<em>Miguel Angel de cerca</em>), <em>Mundo jud&iacute;o. Cr&oacute;nica personal</em> (1983), <em>Mundo jud&iacute;o</em> (1985), <em>Un b&aacute;rbaro en Par&iacute;s</em> (1986), <em>Albert Einstein</em> (1989) y <em>Para mis amigos libreros</em> (1993).
    </p><p class="article-text">
        Se declaraba jud&iacute;o no creyente, transgresor y nunca dentro del juda&iacute;smo tradiciones.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, se lo consideraba uno de los pocos jud&iacute;os que defendi&oacute; p&uacute;blicamente la causa palestina.
    </p><p class="article-text">
        Estaba casado en segundas nupcias con Nicole Thibon y ten&iacute;a tres hijos.
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM con informaci&oacute;n de la agencia EFE</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioes Cultura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/muere-editor-argentino-residente-espana-mario-muchnik_1_8866801.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Mar 2022 21:51:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Muere el editor argentino residente en España Mario Muchnik]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Mario Muchnik]]></media:keywords>
    </item>
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