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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Alexander Rodríguez, Jaru]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/alexander-rodriguez-jaru/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Alexander Rodríguez, Jaru]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Semblanza de un preso político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/semblanza-preso-politico_129_8870613.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40dda874-9e59-499b-aea9-813bbd575050_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Semblanza de un preso político"></p><p class="article-text">
        Cuando llegu&eacute; a la Alcaid&iacute;a Octava de la Polic&iacute;a de la Ciudad me impresion&oacute; ver una columna de infantes entren&aacute;ndose para combate. Llevaban sus armas antidisturbios y toda la parafernalia propia del caso. No s&eacute; si ser&iacute;a un entrenamiento de rutina, pero tuve un escalofr&iacute;o. &iquest;Se estar&aacute;n preparando para algo? <strong>La mano no viene f&aacute;cil.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Estaba ah&iacute; porque fui a visitar a Alexander Rodr&iacute;guez, Jaru, uno de los detenidos por los incidentes en el Congreso el d&iacute;a que se aprob&oacute; la llamada ley de acuerdo del Fondo.  Est&aacute; a disposici&oacute;n del poder judicial de la Ciudad de Buenos Aires que lo mantiene en <strong>una rid&iacute;cula prisi&oacute;n preventiva pese a la ausencia de cualquier elemento probatorio que lo involucre con los delitos que le imputan</strong>.&nbsp;Me cuenta su abogado, Mart&iacute;n Alderete, que la querella no se opuso a ninguna excarcelaci&oacute;n. La preventiva es una definici&oacute;n del poder porte&ntilde;o que busca darle a los hechos su propia narrativa a costa del debido proceso judicial y la libertad de personas inocentes. 
    </p><p class="article-text">
        Jaru irradia luz desde atr&aacute;s del blindex policial. Como tantos otros venezolanos que vinieron a la Argentina, trabajaba hasta el mism&iacute;simo d&iacute;a de su detenci&oacute;n como vendedor de Rapi pedaleando nueve horas por d&iacute;a para juntar el mango. Antes de Rapi, tuvo un barcito frente al Colegio Mariano Acosta que quebr&oacute; con la pandemia. Ah&iacute; conoci&oacute; a varios padres que mandamos all&iacute; a nuestros hijos a esa escuela, como Nacho de la Poderosa; tambi&eacute;n a su ex directora, la pedagoga Raquel Papalardo. Todos tienen un gran recuerdo del venezolano que les serv&iacute;a el caf&eacute; de la ma&ntilde;ana y pueden dar testimonio de su car&aacute;cter. 
    </p><p class="article-text">
        Jaru lleg&oacute; al pa&iacute;s hace unos 6 a&ntilde;os desde Cotiza, un barrio de monoblocs muy pobre de Caracas. All&aacute; en el Bloque 1 de un Torre de m&aacute;s de 30 pisos su abuela espera la peque&ntilde;a remesa que Jaru llegaba a juntar con horas de trabaja para ayudarla a ella, su madre soltera y su hermano deportista. 
    </p><p class="article-text">
        Vino como todo migrante a buscar un futuro mejor y a pesar de todas las dificultades y su injusta detenci&oacute;n est&aacute; agradecido de la Argentina. Empez&oacute; la carrera de sociolog&iacute;a en la Universidad de Buenos Aires. Ah&iacute; conoci&oacute; a Laura, su novia hace cinco a&ntilde;os, y a Facundo, un compa&ntilde;ero de Nuestram&eacute;rica que le abri&oacute; la puerta a la militancia social. Detr&aacute;s del vidrio del locutorio carcelario se le saltan las l&aacute;grimas cuando habla de ellos. Su novia, su amigo, sus compa&ntilde;eros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es que Jaru es un pibe sensible que siempre tuvo vocaci&oacute;n por ayudar a los dem&aacute;s sin esperar nada a cambio. Trabaj&oacute; en huertas comunitarias, merenderos y ollas populares durante la pandemia. No le importaba demasiado la orientaci&oacute;n pol&iacute;tica del grupo mientras hubiera trabajo social genuino sobre todo si implicaba trabajar la tierra. El quer&iacute;a realizar la contraprestaci&oacute;n por el salario social complementario que cobraba d&oacute;nde fuera, pero gan&aacute;rselo laburando, como la mayor&iacute;a de los que reciben este derecho siempre tan estigmatizados. 
    </p><p class="article-text">
        En pol&iacute;tica, Jaru tiene sus propias ideas que sabe expresar con claridad, pero sin fanatismo, con esa humildad que demuestra sed de conocimiento y deseo profundo de encontrar el camino correcto para reparar las injusticias que &eacute;l mismo sufri&oacute; en su pa&iacute;s natal. Ahora se agregan nuevas injusticias en su pa&iacute;s adoptivo. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que tiene de bolivariano Jaru es por un ascensor. El ascensor que coloc&oacute;<strong> Hugo Ch&aacute;vez </strong>en el Bloque 1 del Barrio Cotiza que permit&iacute;a a su abuela bajar sin romperse los meniscos. Tambi&eacute;n por un torneo de futbol que organiz&oacute; el gobierno en el que pudo darle la mano a Maradona y al comandante. Esas experiencias simples que se marcan a fuego en el coraz&oacute;n de los humildes, los siempre despreciados, cuando sienten que por una vez hay quien los defienda. Me record&oacute; las an&eacute;cdotas que todav&iacute;a alguna anciana puede contar de Evita. <strong>Tal vez por eso, parad&oacute;jicamente Jaru tambi&eacute;n simpatiza con Cristina. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Jaru reivindica la dignificaci&oacute;n que signific&oacute; el proceso bolivariano sin dejar de criticar la situaci&oacute;n actual de Venezuela d&oacute;nde, me cuenta, conviven cuatro monedas: el d&oacute;lar en el norte, el peso colombiano en el oeste, el real brasilero en el sur y el bol&iacute;var en el centro. Sin escatimar cr&iacute;ticas al actual gobierno de su pa&iacute;s, tambi&eacute;n es consciente del impacto tremendo de las sanciones norteamericanas que ahora se est&aacute;n levantando por las necesidades geopol&iacute;ticas del gran hermano del norte. En la realpolitik se puede pasar de integrar el eje del mal al eje del bien de un d&iacute;a para el otro. 
    </p><p class="article-text">
        Ac&aacute; pasa algo parecido. <strong>La delgada l&iacute;nea entre ser un luchador contra el Fondo Monetario Internacional o un delincuente conspirador en tentativa de magnicidio.</strong> Milagro Sala es la presa pol&iacute;tica emblem&aacute;tica de la Argentina que sigue padeciendo la persecuci&oacute;n en Jujuy por tirar, en este caso, huevos. Todo ello ante un silencio que aturde. Aturde tanto como el que efectivamente imper&oacute; frente a los destrozos en el despacho de Cristina porque pareciera que las violencias f&iacute;sicas y simb&oacute;licas que se descargan sobre el cuerpo y el alma de esa mujer, de tan reiteradas, quedan normalizadas. Por su f&eacute;rreo temple ella no parece necesitar la solidaridad de los compa&ntilde;eros frente a una agresi&oacute;n.&nbsp;La necesita. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jaru tambi&eacute;n la necesita.</strong> No es tan &ldquo;importante&rdquo; pero es un laburante, estudiante, pobre, migrante, militante, buena persona, sost&eacute;n de su familia de all&iacute; en Venezuela. <strong>No hizo nada de lo que le imputan ni tuvo participaci&oacute;n alguna en los destrozos de las oficinas de Cristina. Es un ca&iacute;do m&aacute;s de la cacer&iacute;a de brujas en la que hasta ahora s&oacute;lo vemos gente pobre de piel marr&oacute;n y trabajo precario. </strong>No permitamos el silencio ante esta cacer&iacute;a de brujas tampoco &iquest;Acaso ellos hambreados y en patas son la violencia? No imputemos la violencia, que es multidimensional y permanente, que excede con creces el vuelo de una piedra. Siempre a los d&eacute;biles. Mucho menos quienes luchamos por la liberaci&oacute;n social y econ&oacute;mica de un pa&iacute;s cada vez m&aacute;s dependiente como el nuestro. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que genera violencia es el Fondo Monetario Internacional como bien dijo Cristina Kirchner en su video; ah&iacute; est&aacute; el responsable mediato. Si se quiere buscar al inmediato en torno al hecho puntual, hay que apuntar a la negligencia criminal de no colocar un vallado perimetral en una movilizaci&oacute;n que, al igual que la reforma previsional, ten&iacute;a todos los n&uacute;meros para terminar como termin&oacute;. Es una enorme negligencia que el despacho de una autoridad pol&iacute;tica como la vicepresidenta quede desprotegido y a tiro de piedra de la cabecera de una marcha que expresa bronca y frustraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es un problema cuando se confunden los conflictos pol&iacute;ticos y sociales con cuestiones judiciales y policiales.</strong> Son formas de criminalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica y la protesta, esas formas que combatimos los que pusimos el cuerpo contra el <em>lawfare</em> que sufri&oacute; la vicepresidenta o defendimos por obligaci&oacute;n militante a dirigentes sociales con los que ninguna afinidad pol&iacute;tica o metodol&oacute;gica nos une. Esto no implica minimizar lo que sucedi&oacute; en su despacho. Podr&iacute;a haber lastimado feo a alguien. Me consta la gravedad de la situaci&oacute;n y la angustia traum&aacute;tica que vivieron todos los que habitaban ese despacho - dirigentes o trabajadores. Pero es harina de otro costal la interpretaci&oacute;n que de esos hechos se haga y las responsabilidades que se deslinden. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1502222806058254336?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Las interpretaciones est&aacute;n mediadas por interpretes que en general ofician de construir las hip&oacute;tesis que refuerzan ciertas ideas o prejuicios de los dirigentes para endulzarles el o&iacute;do. A veces hay tanto chupamedia rondando los espacios del poder -como la Casa Rosada como el Palacio Legislativo- que nuestros dirigentes, con lo o&iacute;dos hinchados de los que meten ciza&ntilde;a en beneficio propio y saben decirle a cada uno lo que inconscientemente quiere escuchar, caen en exegesis totalmente err&oacute;neas que derivan en posiciones y acciones equivocadas. Estos personajillos rastreros tienen reservado el octavo circulo del Infierno. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se escucha a los charlatanes del off the record diciendo de un lado que las piedras fueron arrojadas por Grabois y la C&aacute;mpora en una suerte de autoatentado; se escucha otros diciendo que fueron sectores afines a Alberto que buscaban amedrentar a Cristina.  
    </p><p class="article-text">
        El Fondo siempre trajo a nuestro pa&iacute;s violencia, hambre y sufrimiento, males de lo que las v&iacute;ctimas nunca son los dirigentes sino el pueblo que lo padece. Ojal&aacute; que lo que vi en la Alcaid&iacute;a Ocho haya sido s&oacute;lo un ejercicio de rutina. Ojal&aacute; que Jaru, los otras detenidos pol&iacute;ticos y futuros integrantes de las clases populares no sean quienes paguen con la c&aacute;rcel por enfrentar la violencia que generan los poderosos. Ojal&aacute; nuestros gobernantes sepan revertir o al menos minimizar los males que augura el futuro para que no sea el Pueblo quien pague la fiesta de los capitales financieros fugados con dolor, exclusi&oacute;n, represi&oacute;n y sangre.
    </p><p class="article-text">
        <em>JG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Grabois]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Mar 2022 10:36:45 +0000]]></pubDate>
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