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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Encomiendas]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La historia de las encomiendas que debían llegar a Malvinas y terminaron en un basural]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/historia-encomiendas-debian-llegar-malvinas-terminaron-basural_1_8873020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2bff2e36-3851-4c23-85af-2fc35dd70515_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia de las encomiendas que debían llegar a Malvinas y terminaron en un basural"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bajo amenaza de "pena de muerte" si alguna vez revelaban lo sucedido, un grupo de conscriptos dejó en un basural de la localidad bonaerense de Ensenada cientos de cartas con regalos destinados a animar a los soldados en Malvinas. Su recuerdo a 40 años del inicio de la guerra.</p></div><p class="article-text">
        Cientos de cartas, cadenitas, rosarios, chocolates y latas, parte de las encomiendas que familiares de combatientes hab&iacute;an entregado en el <strong>Regimiento 7 de Infanter&iacute;a de la ciudad de La Plata </strong>con la promesa de que ser&iacute;an llevadas a los soldados que luchaban en Malvinas, fueron abandonados aquel oto&ntilde;o de 1982 en un basural de la localidad de Ensenada, seg&uacute;n relat&oacute; a <em><strong>T&eacute;lam </strong></em>un grupo de exconscriptos encomendados a ese operativo bajo amenaza de &ldquo;pena de muerte&rdquo; si alguna vez revelaban lo sucedido.
    </p><p class="article-text">
        Sergio Regidor, Alfredo Marcelino, Daniel Laira, Ignacio Arauz, Dar&iacute;o Manzanares, Eduardo Piedrabuena, Jorge Cebrowski y Hugo Acu&ntilde;a -todos ellos clase '63- formaban parte de la banda de m&uacute;sica de esta emblem&aacute;tica guarnici&oacute;n de Ej&eacute;rcito, la unidad que mayor cantidad de bajas sufri&oacute; durante la guerra, con 36 ca&iacute;dos y m&aacute;s de 150 heridos, y que fue protagonista heroica de la batalla m&aacute;s extensa y encarnizada del conflicto, la de<strong> Monte Longdon</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Por aquel entonces, el fervor por la defensa de la soberan&iacute;a argentina sobre las islas que hab&iacute;an intentado irradiar desde el r&eacute;gimen hab&iacute;a logrado calar en un sector significativo de la sociedad y los j&oacute;venes que hac&iacute;an en esa etapa la &ldquo;colimba&rdquo;, como se llamaba al servicio obligatorio militar, no eran la excepci&oacute;n. As&iacute; fue que partieron hacia la guerra, con orgullo, los conscriptos clase '62, mientras que los nacidos en el '63 quedaron en el regimiento con &ldquo;la ilusi&oacute;n&rdquo; de alg&uacute;n d&iacute;a tambi&eacute;n tener ese honor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos los soldados y la mayor&iacute;a de los oficiales y suboficiales emprendieron en abril el viaje hacia las islas. El Regimiento, entonces, qued&oacute; con la clase '63 y los suboficiales de la banda se hicieron cargo de las compa&ntilde;&iacute;as. En ese momento, la banda de m&uacute;sica, como tal, qued&oacute; desarticulada&rdquo;, cuenta Regidor para comenzar el relato de aquellos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Pero a medida que transcurr&iacute;an las semanas del conflicto, crec&iacute;a la procesi&oacute;n de familiares de combatientes que se acercaban al infranqueable port&oacute;n ubicado sobre la avenida 19, casi esquina 51, en busca de novedades y para entregar encomiendas que, seg&uacute;n les hab&iacute;an dicho, llegar&iacute;an a las islas a manos de sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo recuerdo perfecto; era un d&iacute;a de sol y nos reunieron para decirnos que &iacute;bamos a salir a hacer una operaci&oacute;n, que iba a ser secreta y que ni siquiera a nuestros familiares podr&iacute;amos contarles lo que &iacute;bamos a hacer&rdquo;, sigue Regidor.
    </p><p class="article-text">
        El hilo lo retoma Arauz: &ldquo;Eran tres Unimog cargados con las encomiendas. En otro nos hicieron subir a nosotros&rdquo;, indica. Pero ese punto del relato tiene un cap&iacute;tulo previo, y es otro de los integrantes de la banda, Alfredo Marcelino, quien, al hacer memoria y sumar m&aacute;s piezas, cuenta que solo algunos de ellos hab&iacute;an sido convocados a cargar los paquetes a los camiones. Los otros no; los otros directamente se encontraron all&iacute;, en medio de las cajas, sin saber a d&oacute;nde iban ni a qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, al reconstruir la historia, se&ntilde;alan que un oficial hab&iacute;a sido quien dio la orden de realizar ese operativo, bajo amenaza de muerte si romp&iacute;an el silencio sobre lo sucedido. En tanto, el sargento primero Soria, suboficial a cargo en tiempos de la guerra en el Regimiento de Infanter&iacute;a Mecanizado 7 &ldquo;Coronel Conde&rdquo;, hab&iacute;a estado al frente del operativo.
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                Guerra de Malvinas                            </span>
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        &ldquo;Cuando con los Unimog encaramos para el lado de Ensenada, yo me puse contento porque pens&eacute; que ir&iacute;amos al puerto a cargar las encomiendas para que fueran a Malvinas. Pero no, despu&eacute;s de andar un rato, no mucho, llegamos a un basural donde nos hicieron romper todos los paquetes. Me acuerdo que se me ca&iacute;an las l&aacute;grimas, de bronca, de impotencia&rdquo;, afirma Hugo Acu&ntilde;a en di&aacute;logo con<em> T&eacute;lam</em>, mientras Sergio Regidor agrega: &ldquo;Eran cajas relativamente chicas, rotuladas con los nombres de los soldados. Nos dijeron que hab&iacute;a que sacar las cosas que hab&iacute;a adentro y las fuimos separando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ignacio Arauz aporta detalles: &ldquo;Todo lo que eran cadenitas, cruces y rosarios, ten&iacute;amos que ponerlos en una bolsa grande, negra, como si fuesen hoy las de consorcio, mientras que las cartas nos las hac&iacute;an poner en otra bolsa y el sargento nos dec&iacute;a que se las iban a dar a los soldados cuando volvieran. Todo lo dem&aacute;s (ropa, chocolates y peque&ntilde;os objetos de recuerdo) se tir&oacute; en ese basural, igual que los envoltorios con los nombres. A las otras dos bolsas, la de las cadenitas y la de las cartas, todas mezcladas y sin identificar, nunca m&aacute;s las volvimos a ver&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En tanto, Daniel Laira aporta un dato esencial: cuenta que, mientras eso suced&iacute;a en el Regimiento 7, &eacute;l se encontraba de guardia en el Comando de la X Brigada de Infanter&iacute;a Mecanizada del Ej&eacute;rcito Argentino, ubicado cerca, en Diagonal 80 entre 41 y 116, y que ah&iacute; era un secreto a voces el destino que ten&iacute;an las encomiendas, que terminaban descartadas en un basural. &ldquo;Incluso supimos que alguno de los camiones con los paquetes hab&iacute;a sido desviado a la casa de un oficial o suboficial. Era una cosa aberrante&rdquo;, subraya.
    </p><p class="article-text">
        Claro que, a medida que fueron pasando los a&ntilde;os, se fue hilvanando con muchos otros hechos ocurridos durante aquella oscura etapa de la historia lo que hab&iacute;an vivido ese oto&ntilde;o de 1982 en el Regimiento 7 de La Plata, un lugar que hab&iacute;a funcionado tambi&eacute;n, seg&uacute;n se prob&oacute; despu&eacute;s, como centro clandestino de detenci&oacute;n y como comando de otros 18 centros del &aacute;rea 113.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este tipo de &oacute;rdenes ven&iacute;an de arriba; eran un 'modus operandi'. Si hasta descartaron cuerpos y los tiraron en medio del mar. As&iacute; que, para ellos, era algo habitual: hacer desaparecer personas y tambi&eacute;n cosas. Y a nosotros, con lo que nos llevaron a hacer, nos hicieron sentir que traicion&aacute;bamos a nuestros compa&ntilde;eros que estaban all&aacute; peleando. Toda mi vida sent&iacute; eso&rdquo;, resume Hugo Acu&ntilde;a, quien as&iacute;, en medio del triste rompecabezas que lograron reconstruir, quiz&aacute;s logr&oacute; ponerle palabras a una sensaci&oacute;n que a &eacute;l y a sus compa&ntilde;eros de la banda de m&uacute;sica -hoy unidos por un lazo de amistad- les qued&oacute; repiqueteando en sus memorias, una y otra vez, en estos 40 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <em>Por Andrea Vulcano para la agencia </em><em><strong>T&eacute;lam</strong></em><em>. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>AV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Vulcano/Télam]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Mar 2022 10:44:58 +0000]]></pubDate>
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