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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Hiroshima]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/hiroshima/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Hiroshima]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los otros Hiroshimas que no nos importan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/hiroshimas-no-importan_1_12525505.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8bf3428-d57f-4a31-a4ee-fe409d48fa2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los otros Hiroshimas que no nos importan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A 80 años de Hiroshima, la memoria de aquel horror conmueve, muchas veces, más que las tragedias actuales. Recordamos los horrores pasados, pero miramos de reojo los que hoy ocurren en Gaza o Ucrania.
</p></div><p class="article-text">
        En la ma&ntilde;ana del seis de agosto, cuando a&uacute;n no hab&iacute;a tenido tiempo de leer los diarios, recib&iacute; un mensaje de un amigo que se encontraba en Jap&oacute;n. Su viaje, de placer y descubrimiento, coincid&iacute;a con los 80 a&ntilde;os del lanzamiento del ataque nuclear de Estados Unidos sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.
    </p><p class="article-text">
        Me escribi&oacute; para sugerirme que tratara este tema en la columna de este domingo. Confieso que no sab&iacute;a que se cumpl&iacute;an 80 a&ntilde;os de aquel ignominioso hecho b&eacute;lico, perpetrado por la mayor potencia &ldquo;democr&aacute;tica&rdquo; y &ldquo;liberal&rdquo; del mundo. Tampoco sab&iacute;a que en estos d&iacute;as se conmemoraba aquel aniversario. En cambio, probablemente estuviera al tanto de las declaraciones absurdas y sin sentido del presidente Milei, o de alg&uacute;n hecho pol&iacute;tico menor que hubiese surgido en esta parte del mundo.
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                    alt="Se cumplieron 80 años del lanzamiento del ataque nuclear de Estados Unidos sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki."
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                Se cumplieron 80 años del lanzamiento del ataque nuclear de Estados Unidos sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.                            </span>
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        Mi amigo, Rafael, me cont&oacute; c&oacute;mo la ciudad de Hiroshima se preparaba para recordar el acontecimiento: desde las exhibiciones en el Museo de la Paz hasta la suelta de linternas flotantes &mdash;que representan a las almas de los fallecidos en el ataque&mdash; en el r&iacute;o Motoyasu, que atraviesa el Parque Conmemorativo de la Paz. Miles de personas, locales y extranjeros, se dispon&iacute;an a realizar un conmovedor recorrido hist&oacute;rico y educativo para recordar el ataque y, sobre todo, concientizar al mundo sobre el da&ntilde;o de las armas nucleares.
    </p><p class="article-text">
        Su propuesta me pareci&oacute; interesante y le ped&iacute; que, si era posible, grabara algunos testimonios de los asistentes. En dos de los tres que recogi&oacute; me sorprendi&oacute; que se mencionara la historia. Una de las personas &mdash;una mujer de unos 30 a&ntilde;os&mdash; dijo que cada a&ntilde;o trataba de aprender lo que sucedi&oacute; en Hiroshima, los acontecimientos hist&oacute;ricos que rodearon el ataque, para evitar que se repitiera en el futuro. El otro, de apellido Wajima y algunos a&ntilde;os mayor, confes&oacute; que no sab&iacute;a por qu&eacute; &ldquo;Estados Unidos eligi&oacute; Hiroshima&rdquo; para el ataque. &ldquo;Ma&ntilde;ana voy a tratar de averiguarlo&hellip;&rdquo;, dijo antes de despedirse.
    </p><p class="article-text">
        Hay una novela que aborda esa cuesti&oacute;n, aunque sea en el marco de la ficci&oacute;n: <em>Flores de verano</em>, de Tamiki Hara, un escritor que no alcanz&oacute; fama mundial pero dej&oacute; uno de los testimonios m&aacute;s crudos y, a la vez, po&eacute;ticos, de aquel ataque nuclear. En la historia, Hara explica que la ciudad contaba con un tejido industrial significativo, que all&iacute; se hab&iacute;an organizado varios sectores del ej&eacute;rcito, y que era una urbe densamente poblada. El golpe all&iacute; ser&iacute;a profundo, distinto al que se producir&iacute;a en una simple ciudad sin implicancias para la maquinaria militar de Jap&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De todas formas, las explicaciones estrat&eacute;gicas sobre Hiroshima no son tan importantes como el testimonio desesperado que ofrece el narrador sobre el panorama que se encuentra en la ciudad durante las horas posteriores a que un bombardero estadounidense soltara la bomba nuclear.
    </p><p class="article-text">
        Durante el camino de una huida sin destino concreto, el narrador cuenta:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un viento huracanado comenz&oacute; a azotar nuestras cabezas. Los &aacute;rboles se agitaban, estremecidos. Por encima de m&iacute; volaban ramas enteras arrancadas de cuajo, que se alejaban por los aires. En su danza enloquecida, en medio de aquella vor&aacute;gine, ca&iacute;an en picado como flechas. No recuerdo con claridad cu&aacute;l era el color exacto del cielo. Pero puede que estuvi&eacute;ramos atrapados en el terrible y l&uacute;gubre halo de luz verdosa y mortecina que representa el infierno en los cuadros budistas medievales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Unos minutos despu&eacute;s, mientras avanza entre los escombros y las llamas, describe la desesperaci&oacute;n y el aspecto tenebroso de los heridos y sobrevivientes:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Junto a m&iacute; hab&iacute;a una mujer tendida en el suelo, con la cara hinchada como un globo. Imploraba un poco de agua y, al escuchar su voz, me di cuenta de que era la criada que trabajaba en casa de mi segundo hermano. El resplandor la sorprendi&oacute; con el beb&eacute; en brazos cuando estaba a punto de salir por la puerta de la cocina y le abras&oacute; el rostro, las manos y el pecho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de escribir <em>Flores de verano</em>, Tamiki Hara se suicid&oacute; lanz&aacute;ndose a las v&iacute;as del tren. El da&ntilde;o psicol&oacute;gico y f&iacute;sico producto del bombardeo nuclear hab&iacute;a sido el golpe final de una vida incre&iacute;blemente desafortunada, marcada por la muerte de hermanos, padres y esposa por diversas causas. Al final, Hara se hab&iacute;a convertido en un hombre antisocial, descre&iacute;do de todo, al que solo la escritura le brindaba un aliciente.
    </p><p class="article-text">
        En el pr&oacute;logo del libro, escrito por el traductor Fernando Cordob&eacute;s, se cita un pasaje de otra novela de Hara en el que el narrador se&ntilde;ala:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No tengo la menor idea de c&oacute;mo vive la gente. La humanidad entera me parece como un cristal hecho a&ntilde;icos. El mundo est&aacute; roto. &iexcl;Humanidad! &iexcl;Humanidad! &iexcl;Humanidad! No puedo entenderla. No logro conectar con ella. Tiemblo. &iexcl;Humanidad! &iexcl;Humanidad! &iexcl;Humanidad! Quiero comprender. Quiero conectar. Quiero vivir. &iquest;Soy yo el &uacute;nico que tiembla?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a Hiroshima y a mi amigo Rafael durante su recorrida en el Museo de la Paz. Una de las fotos que me env&iacute;a es tristemente evocadora. En el frente, un polic&iacute;a de uniforme y guantes blancos junto a unas ofrendas florales perfectamente dispuestas. Bien al fondo, el Cenotafio, uno de los pocos edificios que qued&oacute; en pie tras la explosi&oacute;n at&oacute;mica. &ldquo;Sal&iacute; llorando&rdquo;, me dijo Rafael. &ldquo;Muy conmovedor&rdquo;. No es para menos. Se encuentra sumergido en un enorme acontecimiento cultural e hist&oacute;rico que se nos ofrece en formato de paseo, con una carga simb&oacute;lica dif&iacute;cil de procesar en un par de horas. Sin embargo, el objetivo se logra: Rafael, como tantos otros, sale de all&iacute; profundamente afectado, con una idea muy clara de que algo as&iacute; no puede volver a suceder jam&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a la historia. &iquest;Por qu&eacute; la historia tiene ese poder movilizante del que carece el presente? &iquest;Por qu&eacute; <em>La lista de Schindler</em> puede conmovernos hasta las l&aacute;grimas, pero no un video actual que muestra im&aacute;genes de muertos? Las escenas de Gaza, arrasada, con ni&ntilde;os moribundos, amputados, ensangrentados, raqu&iacute;ticos, que lloran desconsoladamente, no parecen tener el mismo efecto que los espacios conmemorativos. &iquest;O s&iacute;?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Palestinos, incluidos niños, hacen fila en la ciudad de Gaza para recibir alimentos distribuidos por una organización benéfica                            </span>
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        &iquest;A alguien le hierve la sangre o le deja al borde del llanto la muerte de las personas abandonadas en la calle? &iquest;Alguien se descompone al enterarse de que otros ciudadanos escarban en los contenedores de basura para alimentarse? &iquest;O que, en pleno invierno, se meten dentro de ellos para resistir el fr&iacute;o? A algunos les dispara la idea de una &ldquo;moda&rdquo;, una tendencia como cualquier otra. A otros, desde las instituciones, les impulsa el esp&iacute;ritu represivo.
    </p><p class="article-text">
        En los d&iacute;as previos a la ca&iacute;da de la bomba, un anciano que hab&iacute;a participado en la guerra mantiene un breve di&aacute;logo con uno de los protagonistas de <em>Flores de verano</em> sobre c&oacute;mo sobrevivir a la conscripci&oacute;n que le llegar&aacute; pronto:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Intenta insensibilizarte. No pienses en nada. No dejes que las cosas te afecten&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Era un consejo para sobrevivir a la guerra, pero si pensamos la frase en relaci&oacute;n al presente, no parece tan distinta de la forma en que afrontamos &mdash;o evitamos afrontar&mdash; los hechos.
    </p><p class="article-text">
        La avanzada de Israel en Gaza ya dej&oacute; m&aacute;s de 60.000 muertos, seg&uacute;n diferentes fuentes. Pr&aacute;cticamente la mitad de los que caus&oacute; la bomba en Hiroshima. Unas im&aacute;genes del diario <a href="https://www.theguardian.com/world/video/2025/aug/05/gaza-before-and-after-fresh-video-shows-extent-of-israels-destruction-video" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Guardian </em></a>muestran el antes y el despu&eacute;s en la Franja. La comparaci&oacute;n evidencia el paso arrollador de una maquinaria b&eacute;lica que no dista mucho de la destrucci&oacute;n causada por un ataque nuclear. Me pregunto, entonces: &iquest;c&oacute;mo es posible que no nos conmovamos hasta las l&aacute;grimas? &iquest;C&oacute;mo es posible que la dirigencia no haya detenido esto mucho tiempo atr&aacute;s? Lo mismo vale para la guerra entre Rusia y Ucrania, para los millones de personas que sufren hambre o fr&iacute;o en distintas ciudades del mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la clave est&eacute; en construir sitios conmemorativos, espacios que parezcan aislados del tiempo presente aunque no lo est&eacute;n; lugares donde la muerte y la destrucci&oacute;n nos conmuevan como no logra hacerlo un largo hilo de X con im&aacute;genes escalofriantes.
    </p><p class="article-text">
        <em>AF/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustín Fontenla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/hiroshimas-no-importan_1_12525505.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Aug 2025 03:02:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los otros Hiroshimas que no nos importan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hiroshima,Gaza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yōko Ōta, la escritora que sobrevivió a la bomba atómica: "Me quedé atrapada en la ciudad de cadáveres y no podía moverme"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/yoko-ota-escritora-sobrevivio-bomba-atomica-quede-atrapada-ciudad-cadaveres-no-podia-moverme_1_12514503.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f5be397-bc96-4669-a2ee-bd0138f247c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Yōko Ōta, la escritora que sobrevivió a la bomba atómica: &quot;Me quedé atrapada en la ciudad de cadáveres y no podía moverme&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial Satori publica por primera vez en castellano "Ciudad de cadáveres", la novela que la autora escribió justo después del bombardeo de Hiroshima y que se considera el primer relato sobre el ataque que llevó a la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial.</p></div><p class="article-text">
        El nombre de<strong> Hiroshima</strong> quedar&aacute; para siempre ligado al 6 de agosto de 1945, cuando la primera bomba at&oacute;mica aniquil&oacute; m&aacute;s de 100.000 vidas, a las que hay que a&ntilde;adir a todos los que murieron en los meses y a&ntilde;os siguientes por el efecto de las radiaciones. Para la escritora Y&#333;ko &#332;ta (Hiroshima, 1903-Inawashiro, 1963), Hiroshima era, hasta entonces, tan solo el sin&oacute;nimo de casa, el lugar donde hab&iacute;a nacido, su ciudad, la de sus ancestros. Ella llevaba una existencia tranquila, dedicada por completo a la escritura. La literatura, como a tantos ni&ntilde;os, la hab&iacute;a salvado de una infancia dif&iacute;cil, marcada por el divorcio de sus padres. En el instituto comenz&oacute; a escribir y ya no dej&oacute; de hacerlo nunca.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de graduarse empez&oacute; a colaborar con una revista feminista, en la que public&oacute; sus primeros textos. Estos relatos la llevaron a la escena literaria de Tokio, donde conoci&oacute; a otras autoras de su generaci&oacute;n y se estableci&oacute; de manera definitiva en el oficio. Algunas de sus primeras novelas se inspiraban en sus vivencias, como su matrimonio fallido o su experiencia durante la Segunda Guerra Mundial. Aquel 6 de agosto, sin embargo, marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en la direcci&oacute;n de su escritura. No se puede escribir igual despu&eacute;s de una hecatombe. No se puede escribir igual cuando crees que te queda poco tiempo. Y ella estaba convencida de que iba a morir pronto.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a sobrevivido al bombardeo &ndash;cuando se produjo se encontraba en las afueras de la ciudad, en casa de su madre&ndash;, pero la pesadilla no termin&oacute;: semanas despu&eacute;s, las nuevas muertes se suced&iacute;an a su alrededor como consecuencias ulteriores de aquella &ldquo;lluvia de destrucci&oacute;n&rdquo;, como la hab&iacute;a bautizado el presidente de Estados Unidos, Harry Truman. Era una enfermedad que estallaba sin previo aviso: de pronto aparec&iacute;an unas erupciones en la piel, el cabello se ca&iacute;a, las enc&iacute;as sangraban, el cuerpo se debilitaba hasta la extenuaci&oacute;n y ya no hab&iacute;a nada que hacer. No importaba ser joven o viejo, hombre o mujer: a todos les afectaba por igual. Ella estaba segura de que pod&iacute;a ser la siguiente.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c8d483e4-91ff-4cd9-8d6e-c5eb9834e16d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Con ese temor en las entra&ntilde;as, ese mismo mes de agosto emprendi&oacute; la escritura de este libro, <em>Ciudad de cad&aacute;veres</em>, que se convertir&iacute;a en su obra m&aacute;s importante y se considera la primera novela sobre la bomba at&oacute;mica. Gracias a la editorial Satori, por fin se puede leer en castellano, traducida por Kuniko Ikeda y Marta A&ntilde;orbe Mateos, con un pr&oacute;logo de Patricia Hiramatsu y, a modo de ep&iacute;logo, un art&iacute;culo de la autora del 30 de agosto de 1945, germen del libro y primer testimonio de un escritor sobre los bombardeos.
    </p><p class="article-text">
        La novela, que Y&#333;ko &#332;ta se niega a llamar &ldquo;novela&rdquo; por utilizar fuentes reales, narra lo que vio y escuch&oacute; aquellos d&iacute;as. La termin&oacute; en apenas tres meses, pero no se edit&oacute; hasta 1948, y con recortes del Gobierno de Ocupaci&oacute;n. En 1950 vio la luz, por fin, la versi&oacute;n &iacute;ntegra. &ldquo;Ten&iacute;a que darme prisa en plasmar todo esto por escrito, ya que yo misma pod&iacute;a ser la siguiente en morir en cualquier momento&rdquo;, escribe. Perdi&oacute; todas sus pertenencias durante la explosi&oacute;n, y en la ciudad era imposible encontrar papel y bol&iacute;grafo, as&iacute; que la escribi&oacute; en &ldquo;papel amarillento de puerta corredera, servilletas de papel y un par de l&aacute;pices&rdquo; que le dieron los vecinos de la localidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Con su esqueleto metálico expuesto y sus vigas retorcidas, la Cúpula de la Bomba Atómica continúa en pie 80 años después del bombardeo nuclear que arrasó Hiroshima                            </span>
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        La propia autora, autocr&iacute;tica, advierte de los posibles puntos d&eacute;biles del libro: al carecer, entonces, de estudios rigurosos sobre el bombardeo y valoraciones de expertos, perdi&oacute; la oportunidad de hacer un reportaje m&aacute;s documentado. Con todo, el m&eacute;rito de <em>Ciudad de cad&aacute;veres</em> &ndash;adem&aacute;s de sus inherentes cualidades literarias, fruto de una pluma diestra en la conversi&oacute;n del material humano en una narraci&oacute;n v&iacute;vida, con emoci&oacute;n&ndash; se halla en el hecho de estar escrito con urgencia, con el latir de los acontecimientos: la inmediatez del testimonio, la expresi&oacute;n del desconcierto colectivo ante la omnipresencia indomable de la muerte, las pilas de cad&aacute;veres, las b&uacute;squedas entre las ruinas de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Es casi una frivolidad preguntarse &ldquo;de qu&eacute; va&rdquo; o analizarla en los mismos t&eacute;rminos que una ficci&oacute;n al uso. Las p&aacute;ginas de <em>Ciudad de cad&aacute;veres</em> son una cr&oacute;nica novelada, m&aacute;s lograda, anal&iacute;tica y unitaria de lo que la autora cree (aunque la escribiera a vuelapluma, los a&ntilde;os de oficio est&aacute;n ah&iacute;), con una crudeza comparable a la de otra escritora de Asia Oriental, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-nobel-mirada-insolita-cruda-violencia-humana_1_11724452.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Han Kang, en libros como </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-nobel-mirada-insolita-cruda-violencia-humana_1_11724452.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Actos humanos</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-nobel-mirada-insolita-cruda-violencia-humana_1_11724452.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (2014)</a> &ndash;esas escenas de personajes buscando en las monta&ntilde;as de cad&aacute;veres despu&eacute;s de la masacre de Gwangju&ndash;, o a <em>Voces de Chern&oacute;bil</em> (1997), la espl&eacute;ndida &ldquo;polifon&iacute;a&rdquo; en la que <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/svetlana-aleksievich-putin-no-le-importa-personas-morir_1_9611007.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Svetlana Aleksi&eacute;vich</a> entrevista a testigos del accidente nuclear de 1986.
    </p><p class="article-text">
        &#332;ta tiene un sentido del deber sobre la escritura vinculado a la obligaci&oacute;n moral de un creador de dejar constancia de su tiempo: &ldquo;Cuando pienso en que no se debe despojar a la desgracia de Hiroshima de su importancia hist&oacute;rica, la pereza y la ficci&oacute;n no est&aacute;n permitidas&rdquo;, defiende. En un cap&iacute;tulo recopila datos de los primeros estudios cient&iacute;ficos sobre los efectos de la bomba, a finales de ese mismo agosto. La urgencia con la que los expertos se pusieron a investigar recuerda a la vivida en 2020 con la pandemia: ambas emergencias se caracterizaron por carecer de precedentes hist&oacute;ricos: &ldquo;La peculiaridad de los da&ntilde;os [&hellip;] radica en la infinita ansiedad que provoca el hecho de que la verdad no se sabr&aacute; hasta dentro de muchos a&ntilde;os&rdquo;.
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                    alt="Un visitante del centro Hiroshima Peace Memorial Museum en Hiroshima, en 2020"
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                Un visitante del centro Hiroshima Peace Memorial Museum en Hiroshima, en 2020                            </span>
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        Hay asimismo cap&iacute;tulos m&aacute;s reflexivos, por ejemplo, el dedicado a la guerra. Hiroshima, recuerda la autora, no hab&iacute;a sido bombardeada a&uacute;n, como Kioto. Corr&iacute;a el rumor de que Estados Unidos iba a bombardear la presa del gran r&iacute;o en las monta&ntilde;as de Hiroshima, lo que dejar&iacute;a a la poblaci&oacute;n sin alimentos del campo, condenada a morir de hambre. Nada hac&iacute;a sospechar que el ataque ser&iacute;a todav&iacute;a m&aacute;s feroz; no hubo ning&uacute;n aviso, pero desde el primer instante supieron que aquel extra&ntilde;o resplandor no era un explosivo corriente. Sembraba la destrucci&oacute;n m&aacute;s absoluta, pero sin fuego; mor&iacute;a gente que no hab&iacute;a estado en la ciudad en ese momento, pero que viaj&oacute; all&iacute; luego para ayudar e inhal&oacute; la radiaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La autora denuncia, por otro lado, que ese verano la guerra ya estaba perdida antes del bombardeo, por la d&eacute;bil situaci&oacute;n de Alemania e Italia tras la muerte de sus l&iacute;deres. Un ataque b&eacute;lico jam&aacute;s tiene justificaci&oacute;n, pero, en aquel contexto, a&uacute;n menos: solo faltaba que Jap&oacute;n diera un paso atr&aacute;s, algo que, a su juicio, iba a ocurrir de todas formas. Y sus palabras parecen sobrevolar ochenta a&ntilde;os para describir el presente: &ldquo;Cuando se conoce objetivamente cu&aacute;l va a ser el resultado de un conflicto&rdquo;, razona, &ldquo;ya no se puede seguir llam&aacute;ndolo guerra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, &#332;ta &ndash;que reneg&oacute; de algunos escritos a favor de la expansi&oacute;n nipona que tuvo que redactar durante la guerra&ndash;, no excusa a su pa&iacute;s. Es, ante todo, pacifista: &ldquo;No solamente debemos lamentarnos por la miseria de la guerra, sino tambi&eacute;n por aquello que nos ha llevado a ella&rdquo;, analiza. Y, para concluir, dice: &ldquo;Se gane o se pierda, la miseria de las guerras de agresi&oacute;n es pr&aacute;cticamente la misma&rdquo;. <em>Ciudad de cad&aacute;veres</em> va m&aacute;s all&aacute; de radiografiar el despu&eacute;s sin filtros: la autora tiene la valent&iacute;a de se&ntilde;alar los errores, el error en s&iacute; que es el hecho de que la humanidad se aboque a una matanza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Preparación de las linternas para una procesión de homenaje a los muertos a causa de las bombas atómicas en Hiroshima, frente a la cúpula cuyas ruinas permanecen en pie como recordatorio y memorial"
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                Preparación de las linternas para una procesión de homenaje a los muertos a causa de las bombas atómicas en Hiroshima, frente a la cúpula cuyas ruinas permanecen en pie como recordatorio y memorial                            </span>
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        La bomba at&oacute;mica, con todo, ten&iacute;a peculiaridades. El bombardeo no solo provoc&oacute; muerte, caos y ruina &ndash;se lleg&oacute; a decir que Hiroshima no podr&iacute;a reconstruirse jam&aacute;s o que incluso las autoridades la mantendr&iacute;an as&iacute; a conciencia, como una estampa de la memoria m&aacute;s cruel&ndash;, sino que la guerra se prorrog&oacute; en cierto modo en la cotidianeidad de los supervivientes, en el sentido de que se acostumbraron a estar alerta ante la posible irrupci&oacute;n de la enfermedad causada por las radiaciones: &ldquo;La guerra [&hellip;] ha <em>terminao</em> hace <em>na</em>&rdquo;, le dice un hombre al m&eacute;dico, &ldquo;pero, aun as&iacute;, nosotros seguimos muriendo por su culpa. Es algo tan extra&ntilde;o&hellip;&rdquo;. &Eacute;l y su esposa fallecieron en los d&iacute;as siguientes.
    </p><p class="article-text">
        Se ha escrito mucho &ndash;o, cuando menos, nos ha llegado m&aacute;s al p&uacute;blico occidental&ndash; sobre Auschwitz y el Holocausto. La literatura sobre la devastaci&oacute;n por la bomba at&oacute;mica, en comparaci&oacute;n, no ha tenido tanto impacto. Es conocido <em>Hiroshima</em> (1946), del periodista estadounidense John Harsey, una cr&oacute;nica brillante sobre los testigos de los bombardeos. En cuanto a la narrativa de los propios japoneses, en castellano se pueden leer <em>Flores de verano</em> (1947), de Tamiki Hara, otro escritor oriundo de Hiroshima que Impedimenta ha reeditado este a&ntilde;o; <em>Lluvia negra</em> (1966), de Masuji Ibuse, una aproximaci&oacute;n al asunto de forma m&aacute;s novelada; o <em>Cuadernos de Hiroshima</em> (1965), un ensayo que ya es un cl&aacute;sico del premio Nobel <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/cuestion-personal-kenzburo-oe_132_10051354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kenzabur&#333; &#332;e</a>.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ciudad de cad&aacute;veres</em> ampl&iacute;a ese corpus de literatura sobre la bomba at&oacute;mica con la voz de una superviviente que escribe con la necesidad imperiosa de reflejar el desconcierto, el caos, la conciencia de muerte inminente que los acecha. Y no solo habla de s&iacute; misma, sino que cuenta las historias de otros, aporta los primeros datos sobre las enfermedades, contextualiza el momento de los bombardeos y expresa sin pudor sus cr&iacute;ticas hacia los responsables de la guerra (de ah&iacute; los fragmentos censurados en su primera publicaci&oacute;n). Es una novela documental accesible, directa y contundente, que ayuda a conocer mejor el pasado, pero tambi&eacute;n a reflexionar (y reaccionar, con suerte) a las atrocidades de hoy.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/yoko-ota-escritora-sobrevivio-bomba-atomica-quede-atrapada-ciudad-cadaveres-no-podia-moverme_1_12514503.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Aug 2025 09:49:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Yōko Ōta, la escritora que sobrevivió a la bomba atómica: "Me quedé atrapada en la ciudad de cadáveres y no podía moverme"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Conexiones,Literatura,Hiroshima]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Literatura y Paz: dos Premios Nobel 2024 asiáticos y contrastantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/literatura-paz-premios-nobel-2024-asiaticos-contrastantes_129_11784947.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73b09c3c-485a-4df6-8200-d259c49417f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Literatura y Paz: dos Premios Nobel 2024 asiáticos y contrastantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos los años, cuando alguien recibe el Premio Nobel tiene la oportunidad única de decir algo que será escuchado en el mundo entero. La escritora coreana Han Kang eligió callar. Pero el activista japonés Toshiyuki Mimaki, sobreviviente de la bomba atómica de Hiroshima, tomó la palabra.</p></div><p class="article-text">
        Para sorpresa de nadie, todos aplaudieron a <strong>la novelista Han Kang</strong> cuando <strong>anunci&oacute; que</strong> <strong>&ldquo;mientras la gente muere en las guerras&rdquo;</strong> ella <strong>no celebrar&aacute; el Premio Nobel que este 22 de octubre le otorg&oacute; la Academia Sueca</strong>. Por primera vez desde 1901 hab&iacute;a tocado el Premio literario anual mejor pago del mundo a la Literatura en lengua coreana. La premiada hizo saber su <a href="https://lithub.com/heres-why-han-kang-is-refusing-to-celebrate-her-nobel-prize/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">voluntad de abstenerse de festejos</a> como una especie de ventr&iacute;locua. Le sirvi&oacute; de portavoz su padre, Han Seung-won. &ldquo;Me dijo que con la guerra arreciando y gente muriendo cada d&iacute;a, &iquest;c&oacute;mo podemos tener una celebraci&oacute;n o dar una rueda de prensa?&rdquo;, comunic&oacute; el octogenario mensajero en la rueda de prensa que su ilustre hija lo envi&oacute; a cancelar. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos los años, cuando alguien recibe de la Academia Sueca el condenado Premio Nobel de Literatura –que el poeta inglés Robert Graves llamaba “el beso de la muerte”– tiene la oportunidad única de decir algo que será escuchado en el mundo entero.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Tiene raz&oacute;n, la Nobel! El lenguaje puede ser tan violento&hellip; baste pensar en expresiones como <em>limpieza &eacute;tnica</em>, <em>genocidio</em> o <em>apartheid</em>. Por algo existen las generalizaciones &ndash;&ldquo;gente que <em>muere</em> <em>en</em> <em>guerras</em>&rdquo;&ndash;, los eufemismos y, mejor a&uacute;n, el silencio. &iquest;C&oacute;mo pensar en ruedas de prensa con tanto que denunciar? No seamos insensibles. Hay que aplaudir a Han Kang. Ya era <strong>hora de que alguien se pronunciara contra la interminable sucesi&oacute;n de conflictos b&eacute;licos </strong>en todas las sociedades desde el mesol&iacute;tico y <strong>contra la finitud de la existencia humana</strong>. La imaginamos permanentemente enlutada. &iexcl;Siempre hay hambrunas, pestes, miseria, siempre <em>muere</em> <em>gente en guerras</em>! &iquest;Hasta cu&aacute;ndo? &iexcl;La gente sigue <em>muriendo </em>desde hace milenios cada d&iacute;a! De hecho, para ser coherentes, no deber&iacute;amos celebrar nada nunca. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Tras la Literatura coreana, la Paz japonesa </strong></h2><p class="article-text">
        &nbsp;Al d&iacute;a siguiente del anuncio del <strong>Premio Nobel de Literatura</strong> surcoreano fue anunciado el <strong>segundo Premio Nobel extremo-oriental 2024</strong>: el <strong>Premio Nobel de la Paz </strong>japon&eacute;s. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El activista japonés Toshiyuki Mimaki, co-presidente de la asociación Nihon Hidankyo de sobrevivientes de las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, Premio Nobel de la Paz 2024."
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            <span class="title">
                El activista japonés Toshiyuki Mimaki, co-presidente de la asociación Nihon Hidankyo de sobrevivientes de las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, Premio Nobel de la Paz 2024.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Las <strong>palabras</strong> del <em><strong>hibakusha</strong></em><strong> Toshiyuki Mimaki,</strong> copresidente del <strong>grupo Nihon Hidankyo</strong>, al recibirlo en nombre de los<strong> sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki</strong>, no podr&iacute;an haber diferido m&aacute;s de las declaraciones de Han Kang. 
    </p><p class="article-text">
        Toshiyuki Mimaki estaba jugando delante de su casa el 6 de agosto de 1945 &ndash;a&ntilde;o 20 de la era Showa&ndash;, cuando, por orden del presidente dem&oacute;crata norteamericano Harry Truman, la muerte nuclear fue arrojada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El hibakusha premiado Nobel 2024 me hace pensar en otro hibakusha, el mangaka Keiji Nakazawa que murió de cáncer en 2012. Pienso en Hadashi no Gen, su magnum opus, en cuyas páginas vemos cómo Hiroshima se congela en negativo durante un minuto interminable, mientras por sus calles destruidas pasa el macabro desfile de los zombis, cubiertos con guiñapos de su propia piel, los ojos colgando de las cuencas vacías, derretida la cara, perdida el habla, capaces ya solo de repetir agua o balbucear sonidos inarticulados.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Premiado vio un destello repentino en el cielo. El ni&ntilde;o <strong>Toshiyuki Mimaki solo ten&iacute;a tres a&ntilde;os y medio de edad, pero hay cosas que jam&aacute;s se olvidan</strong>. Todos conocemos algo de ese siniestro episodio de la historia reciente. Los gritos de los carbonizados, atrapados entre escombros en llamas. Pienso en otro <em>hibakusha</em>, el <em>mangaka</em> Keiji Nakazawa que muri&oacute; de c&aacute;ncer en 2012. Pienso en <em>Hadashi no Gen</em>, su <em>magnum opus</em>, en cuyas p&aacute;ginas vemos c&oacute;mo Hiroshima se congela en negativo durante un minuto interminable, mientras por sus calles destruidas pasa el macabro desfile de los zombis, cubiertos con gui&ntilde;apos de su propia piel, los ojos colgando de las cuencas vac&iacute;as, derretida la cara, perdida el habla, capaces ya solo de repetir <em>agua</em> o balbucear sonidos inarticulados. &nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La voces del silencio y las lenguas que hablan</strong>&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Algunos <a href="https://elpais.com/cultura/2024-10-12/han-kang-celebra-el-nobel-con-un-te-y-sin-atender-a-la-prensa.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medios</a> citan <em>in extenso</em> el anuncio de no-celebraci&oacute;n de Han Kang, la Nobel doliente: &ldquo;con las guerras que se libran entre Rusia y Ucrania, Israel y Palestina, con muertes que se registran todos los d&iacute;as, no pod&iacute;a celebrar una conferencia de prensa&rdquo;. En mi supina ignorancia, &iexcl;yo hubiera cre&iacute;do todo lo contrario! &iquest;No es gracioso? Espero que los lectores no sean tan ilusos como esta servidora. Menos mal que a m&iacute; nunca me dar&iacute;an el Nobel de Literatura. No me lo dar&iacute;an, en primer lugar, porque nadie me conoce; pero si me conocieran, menos: la Academia Sueca nunca mete la pata.
    </p><p class="article-text">
        Salvo excepciones, claro. Como cuando en <strong>1964</strong>, sesenta a&ntilde;os atr&aacute;s este octubre, le otorgaron el <strong>Premio</strong> a <strong>Jean-Paul Sartre</strong>, y el dramaturgo y novelista franc&eacute;s autor de <em>Las moscas</em> y <em>La n&aacute;usea </em><strong>lo rechaz&oacute;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        O, peor, como se lo otorgaron a <a href="https://www.nobelprize.org/prizes/literature/2005/summary/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Harold Pinter, que lo acept&oacute;</strong></a>. Porque lo de Sartre fue un bofet&oacute;n, pero qued&oacute; como una caricia al lado del <strong>Discurso</strong> de aceptaci&oacute;n <strong>del dramaturgo ingl&eacute;s </strong><a href="https://www.nobelprize.org/prizes/literature/2005/pinter/lecture/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>o&iacute;do en Estocolmo en 2005</strong></a>. Y es que, <strong>lejos de callar como Han, Pinter habl&oacute;</strong>. Y dijo, entre otras cosas:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Como bien sabe cada uno de los presentes, la justificaci&oacute;n para invadir Iraq fue que Saddam Hussein pose&iacute;a armamento sumamente peligroso de destrucci&oacute;n masiva, gran parte del cual pod&iacute;a accionarse en cuarenta y cinco minutos para causar una devastaci&oacute;n sin l&iacute;mites. Nos aseguraron que &eacute;sa era la verdad y no era verdad. Nos dijeron que Iraq ten&iacute;a relaci&oacute;n con Al Quaeda y que era corresponsable de las atrocidades del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Nos aseguraron que &eacute;sa era la verdad y no era verdad. Nos dijeron que Iraq amenazaba la seguridad del mundo. Nos aseguraron que &eacute;sa era la verdad y no era verdad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En su Discurso de Estocolmo, el dramaturgo inglés Harold Pinter, Premio Nobel de Literatura de 2005, dijo entre otras cosas: “Aquel hombre en extremo valiente, el arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, fue asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba misa en la capilla de un hospital. Se estima que murieron setenta y cinco mil personas. ¿Por qué las mataron? Porque creían que era posible vivir de una mejor manera y que podían lograrlo”, 

 </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pinter continu&oacute; hablando de la &ldquo;enorme trama de mentiras que nos rodea&rdquo; y de los cr&iacute;menes &ndash;los llam&oacute; as&iacute;, <em>cr&iacute;menes</em>&ndash; perpetrados por el gobierno EEUU alrededor del mundo. &ldquo;Aquel hombre en extremo valiente, el arzobispo salvadore&ntilde;o Oscar Arnulfo Romero, fue asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba misa en la capilla de un hospital. Se estima que murieron 75 mil personas. &iquest;Por qu&eacute; las mataron? Porque cre&iacute;an que era posible vivir de una mejor manera y que pod&iacute;an lograrlo&rdquo;. La invasi&oacute;n de Irak fue un acto de terrorismo de Estado para consolidar el control militar y econ&oacute;mico de EEUU en Medio Oriente, acto responsable de la muerte y mutilaci&oacute;n de miles de inocentes, prosigui&oacute; Pinter. <strong>&ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntas personas hay que matar para alcanzar la clasificaci&oacute;n de genocida y criminal de guerra?&rdquo;</strong>, preguntaba el dramaturgo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La literatura que libera las palabras de la gran trama de las mentiras </strong></h2><p class="article-text">
        El discurso de Estocolmo de Harold Pinter est&aacute; completo en l&iacute;nea. <strong>Ser escrit</strong>or, como sab&iacute;a este Premiado modelo 2005, es <strong>liberar las palabras de la &ldquo;gran trama de mentiras&rdquo;</strong>, volverlas reveladoras en lugar de encubridoras. Las generalizaciones vac&iacute;as y los eufemismos est&aacute;n bien para los pol&iacute;ticos y los abogados. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando <strong>un escritor recibe </strong>de la Academia Sueca el condenado <strong>Premio</strong> <strong>Nobel de Literatura </strong>&ndash;que Robert Graves llamaba &ldquo;el beso de la muerte&rdquo; (porque quien lo acepta, seg&uacute;n el poeta ingl&eacute;s, nunca vuelve a escribir nada valioso)&ndash;, <strong>tiene la oportunidad de decir algo que ser&aacute; escuchado</strong> en el mundo entero. Al hablar de asuntos tan graves como los que, seg&uacute;n declara ella misma, abruman a Han Kang, conviene evitar imprecisiones. Una <em>guerra</em> entre dos bandos requiere dos ej&eacute;rcitos; si uno de los dos no lo tiene, es una <em>masacre</em>, o un <em>genocidio</em>. Y, en ese caso, la gente no <em>muere</em>: es asesinada. Etc&eacute;tera, etc&eacute;tera. 
    </p><p class="article-text">
        Todos sabemos que <strong>es dif&iacute;cil llamar a las cosas por su nombre</strong>, pero una Nobel de Literatura podr&iacute;a hacer un esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        Al recibir la noticia de que les hab&iacute;an otorgado el <a href="https://x.com/BDSMadrid/status/1846283168514535824" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Premio Nobel de la Paz</strong></a> 2024 a una asociaci&oacute;n militante anti-nuclear de sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki de la que es co-presidente, <strong>el </strong><em><strong>hibakusha</strong></em><strong> Toshiyuki Mimaki pareci&oacute; extra&ntilde;ado, casi decepcionado. Pero habl&oacute;.</strong> &ldquo;Es la gente de Gaza la que merece este reconocimiento&rdquo;, opin&oacute;, modestamente. Las im&aacute;genes de los ni&ntilde;os en Gaza, cubiertos de sangre, en brazos de sus padres, me recuerdan a Jap&oacute;n hace ochenta a&ntilde;os, dijo, y se le quebr&oacute; la voz. Enoj&oacute; al Embajador de Israel en Tokio: lo acus&oacute; de distorsionar los hechos hist&oacute;ricos y deshonrar la memoria de las v&iacute;ctimas de la bomba at&oacute;mica. Pero <a href="https://www.instagram.com/reel/DBFT3ezoX3S/?utm_source=ig" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todos hemos visto</a> a Shaaban al-Dalou arder hasta la muerte, envuelto en llamas, atrapado entre carpas incendiadas alrededor del Hospital Al-Aqsa y sabemos que el <em>hibakusha</em> no miente. Muchas gracias, Toshiyuki Mimaki, por la humanidad y la nobleza. Honor al que habla. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AGB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Montserrat Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/literatura-paz-premios-nobel-2024-asiaticos-contrastantes_129_11784947.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Nov 2024 12:51:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Literatura y Paz: dos Premios Nobel 2024 asiáticos y contrastantes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premio Nobel,Corea,Japón,Hiroshima,Segunda Guerra Mundial,Guerras,Gaza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobrevivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki reciben el premio Nobel de la Paz 2024]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sobrevivientes-bombas-atomicas-hiroshima-nagasaki-reciben-premio-nobel-paz-2024_1_11727508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b39fc6d0-a1d1-4389-8204-f18b51656e85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobrevivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki reciben el premio Nobel de la Paz 2024"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La organización japonesa de supervivientes de la bomba atómica Nihon Hidankyo, que lucha por el fin de las armas nucleares, sucede a la activista iraní Narges Mohammadi, premiada en 2023 por su lucha por los derechos de las mujeres</p><p class="subtitle">La escritora surcoreana Han Kang gana el Premio Nobel de Literatura 2024
</p></div><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n japonesa <strong>Nihon Hidankyo</strong>, que agrupa a supervivientes de la bomba at&oacute;mica de<strong> Hiroshima y Nagasaki </strong>y lucha por el fin de las armas nucleares, ha sido galardonada este viernes con el <strong>Nobel de la Paz 2024</strong>, seg&uacute;n ha anunciado el Comit&eacute; Noruego del Nobel. Sucede as&iacute; a la activista iran&iacute; encarcelada <strong>Narges Mohammadi</strong>, premiada en 2023 por su lucha por los derechos de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        El comit&eacute; con sede en <strong>Oslo</strong> ha reconocido &ldquo;sus esfuerzos para lograr un mundo libre de armas nucleares y por demostrar a trav&eacute;s del testimonio de testigos que las armas nucleares nunca deben volver a utilizarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo a&ntilde;o <strong>se cumplir&aacute;n 80 a&ntilde;os desde que dos bombas at&oacute;micas estadounidenses mataron a unos 120.000 habitantes de Hiroshima y Nagasaki </strong>y un n&uacute;mero comparable muri&oacute; por quemaduras y lesiones causadas por la radiaci&oacute;n en los meses y a&ntilde;os siguientes, recuerdan. En 1956, las asociaciones locales de <strong>hibakusha</strong> &ndash;los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki&ndash;, junto con las v&iacute;ctimas de las pruebas de armas nucleares en el Pac&iacute;fico, formaron la <strong>Confederaci&oacute;n Japonesa de Organizaciones de Afectados por las Bombas A y H. </strong>Este nombre se acort&oacute; en japon&eacute;s a <strong>Nihon Hidankyo </strong>y se convertir&iacute;a en la mayor y m&aacute;s influyente organizaci&oacute;n de hibakusha de Jap&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En respuesta a los ataques con bombas at&oacute;micas de agosto de 1945, surgi&oacute; un movimiento mundial cuyos miembros han trabajado incansablemente para concienciar sobre las catastr&oacute;ficas consecuencias humanitarias del uso de armas nucleares. <strong>Poco a poco, se fue desarrollando una poderosa norma internacional que estigmatizaba el uso de armas nucleares como moralmente inaceptable.</strong> Esta norma se conoce como 'el tab&uacute; nuclear'. El testimonio de los hibakusha es &uacute;nico en este contexto m&aacute;s amplio&rdquo;, ha le&iacute;do el presidente del Comit&eacute; noruego del Nobel, Jorgen Watne Frydnes.
    </p><p class="article-text">
        A juicio del Comit&eacute; Noruego, estos testigos han contribuido a &ldquo;generar y consolidar&rdquo; una oposici&oacute;n generalizada a las armas nucleares en todo el mundo. Tambi&eacute;n reconocen lo que denominan &ldquo;un hecho alentador&rdquo;. &ldquo;No se ha utilizado ning&uacute;n arma nuclear en una guerra en casi 80 a&ntilde;os. <strong>Los extraordinarios esfuerzos de Nihon Hidankyo y otros representantes de los hibakusha han contribuido en gran medida al establecimiento del tab&uacute; nuclear. </strong>Por ello, resulta alarmante que hoy en d&iacute;a este tab&uacute; contra el uso de armas nucleares se encuentre bajo presi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las potencias nucleares, contin&uacute;a el Comit&eacute; Noruego, &ldquo;est&aacute;n modernizando y mejorando sus arsenales; nuevos pa&iacute;ses parecen estar prepar&aacute;ndose para adquirir armas nucleares; y se amenaza con utilizar armas nucleares en guerras en curso&rdquo;. &ldquo;<strong>En este momento de la historia de la humanidad, merece la pena recordar qu&eacute; son las armas nucleare</strong>s<strong>: las armas m&aacute;s destructivas que el mundo haya visto jam&aacute;s</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En una rueda de prensa en Hiroshima<strong>, el codirector de Nihon Hidankyo ha comparado la situaci&oacute;n de los ni&ntilde;os en Gaza con la de Jap&oacute;n al final de la Segunda Guerra Mundial.</strong> &ldquo;En Gaza hay ni&ntilde;os ensangrentados. Es como en Jap&oacute;n hace 80 a&ntilde;os&rdquo;, ha dicho Toshiyuki Mimaki, seg&uacute;n informa AFP. Mimaki ha declarado que el reconocimiento del grupo da un gran impulso a su labor por demostrar que la abolici&oacute;n de las armas nucleares es posible. &ldquo;Las armas nucleares deben ser abolidas absolutamente... Las armas nucleares no traen la paz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El director de Instituto de Investigaci&oacute;n para la Paz de Oslo (PRIO), Henrik Urdal, ha afirmado que <strong>la concesi&oacute;n del Premio Nobel de la Paz a Nihon Hidankyo &ldquo;llega en un momento crucial en el que los pa&iacute;ses est&aacute;n modernizando sus arsenales nucleares y las amenazas de uso por parte de las potencias nucleares tradicionales y emergentes aumentan de forma alarmante&rdquo;.</strong> &ldquo;El trabajo de Nihon Hidankyo nos recuerda el devastador coste humano de las armas nucleares, un mensaje que no podemos ignorar. En una era en la que est&aacute;n surgiendo sistemas de armamento automatizados y una guerra impulsada por la inteligencia artificial, su llamamiento al desarme no es s&oacute;lo hist&oacute;rico: es un mensaje cr&iacute;tico para nuestro futuro&rdquo;, dice. &ldquo;Este premio pone de relieve la necesidad de una cooperaci&oacute;n mundial para alejar a la humanidad de otra guerra mundial y conducirla hacia una paz mundial duradera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los mismos t&eacute;rminos se ha expresado el <strong>Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigaci&oacute;n de la Paz (SIPRI)</strong>. &ldquo;Con este premio, el Comit&eacute; Noruego del Nobel ha dado un triple golpe: ha llamado la atenci&oacute;n sobre el impacto humano de las armas nucleares, sobre los peligros actuales, pero tambi&eacute;n sobre el hecho de que hemos conseguido pasar 80 a&ntilde;os sin utilizar armas nucleares. El tab&uacute; nuclear se mantuvo durante varios momentos de gran tensi&oacute;n durante la guerra fr&iacute;a. Pero <strong>las relaciones entre Estados Unidos y Rusia y sus respectivos aliados se encuentran hoy en su punto m&aacute;s t&oacute;xico desde la guerra fr&iacute;a&rdquo;,</strong> ha dicho el director del SIPRI,&nbsp;<strong>Dan Smith</strong>, en un comunicado.&nbsp;&ldquo;Es un signo extremadamente preocupante que, mientras que el n&uacute;mero de armas nucleares ha ido disminuyendo desde el final de la guerra fr&iacute;a, el n&uacute;mero de armas nucleares desplegadas est&aacute; aumentando de nuevo&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">286 candidatos, con UNRWA entre las grandes favoritas</h2><p class="article-text">
        El Nobel de la Paz contaba este a&ntilde;o con 286 candidatos, de los que 197 eran individuos y 89 son organizaciones, seg&uacute;n inform&oacute; el Comit&eacute; Nobel, que, como marca la tradici&oacute;n, no hab&iacute;a revelado sus nombres. <strong>Este a&ntilde;o, marcado por la masacre israel&iacute; en Gaza, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio (UNRWA) lideraba las quinielas para el galard&oacute;n </strong>junto a la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Ambas organizaciones ocupaban un lugar destacado en los pron&oacute;sticos de los expertos, as&iacute; como en las casas de apuestas.
    </p><p class="article-text">
        El de la Paz es el &uacute;nico de los seis premios Nobel que se otorga y se entrega fuera de Suecia, en Oslo, por deseo expreso del creador de los premios, el magnate Alfred Nobel. Su testamento estipul&oacute; que se conceder&iacute;a a la persona &ldquo;que m&aacute;s o mejor haya trabajado por la fraternidad entre las naciones, por la abolici&oacute;n o reducci&oacute;n de los ej&eacute;rcitos permanentes y por la celebraci&oacute;n y promoci&oacute;n de congresos de paz&rdquo;. Lo decide el Comit&eacute; Noruego del Nobel, un organismo independiente de cinco miembros designado por el Parlamento noruego. 
    </p><p class="article-text">
        En m&aacute;s de 120 a&ntilde;os de historia, el Nobel de la Paz ha premiado a 27 organizaciones y 111 personas. De ellas, 19 eran mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        <em>DM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Icíar Gutiérrez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/sobrevivientes-bombas-atomicas-hiroshima-nagasaki-reciben-premio-nobel-paz-2024_1_11727508.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Oct 2024 19:42:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobrevivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki reciben el premio Nobel de la Paz 2024]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premio Nobel de la Paz,Bombas nucleares,Hiroshima,Nagasaki]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No leas esta columna: lee “Hiroshima”, de John Hersey]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-leas-columna-lee-hiroshima-john-hersey-9-95-euros_129_8873050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a6f87da-b6f6-4781-a1a7-72d99852618e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotografia del hongo nuclear realizada desde el mismo bombardero B-29 que arrojó la bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima. EFE/INTERNATIONAL NEWS PHOTOS/Archivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por mucho que hayan transcurrido las décadas, la guerra de Ucrania nos confirma que lo inconcebible antes de lanzarse la primera bomba atómica sigue siéndolo hoy.</p></div><p class="article-text">
        Alguien coment&oacute; de pasada: &ldquo;Si van a caer bombas nucleares, avisen. Que no me agarre mandando mails&rdquo;. Era una gracia. Quiz&aacute; incluso nos re&iacute;mos. Era un chiste revelador de la impotencia que nos corroe ante cat&aacute;strofes reales o temidas. As&iacute; las cosas, solo parecemos estar seguros de conservar nuestra <strong>capacidad para el sarcasmo</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me hizo recordar uno de los mejores textos period&iacute;sticos escritos nunca: <em>Hiroshima</em>, de <strong>John Hersey</strong>. Comienza as&iacute;: &ldquo;Exactamente a las ocho y quince minutos de la ma&ntilde;ana, hora japonesa, el 6 de agosto de 1945, en el momento en que la bomba at&oacute;mica relampague&oacute; sobre Hiroshima, la se&ntilde;orita Toshiko Sasaki, empleada del departamento de personal de la F&aacute;brica Oriental de Esta&ntilde;o, acababa de ocupar su puesto en la oficina de planta y estaba girando la cabeza para hablar con la chica del escritorio vecino&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la se&ntilde;orita Sasaki una bomba nuclear la agarrar&iacute;a hoy mandando correos: &ldquo;Gracias. Saludos&rdquo;. Boom y el resplandor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hersey visit&oacute; Hiroshima un a&ntilde;o despu&eacute;s de la bomba at&oacute;mica sobre la ciudad y habl&oacute; con numerosos supervivientes antes de escribir su largo reportaje para el <em>New Yorker</em>. Describi&oacute; la destrucci&oacute;n absoluta, la muerte a gran escala. Para narrar lo enorme, recurri&oacute; a lo m&aacute;s peque&ntilde;o: esos gestos naturales y cotidianos de los habitantes de la ciudad justo antes, durante e inmediatamente despu&eacute;s de la explosi&oacute;n. Esa rutina que se convirti&oacute; en historia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para narrar lo enorme, recurrió a lo más pequeño: esos gestos naturales y cotidianos de los habitantes de la ciudad justo antes, durante e inmediatamente después de la explosión. Esa rutina que se convirtió en historia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El texto de Hersey est&aacute; traducido al castellano, publicado en forma de libro por Debate y se puede comprar por 2.499 pesos. Nos permite repasar lo que la humanidad ya sabe. Conocemos la destrucci&oacute;n at&oacute;mica; la nuclear, basada en la tecnolog&iacute;a de fusi&oacute;n y no de fisi&oacute;n, tiene a&uacute;n mayor capacidad destructiva. Pese a ello, la conciencia antinuclear existente durante la Guerra Fr&iacute;a parece haber desaparecido. El temor nuclear es un sentimiento difuso que apenas somos capaces de sublimar en sarcasmo o cinismo. Con un Lexat&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, en el mundo exist&iacute;an a&uacute;n unas 14.500 armas nucleares en 2018. Me llama la atenci&oacute;n que las voces intelectuales m&aacute;s sensibilizadas contra el armamento nuclear estos d&iacute;as sean las de <strong>Noam Chomsky</strong> y <strong>Edgar Morin</strong>, de 93 y 100 a&ntilde;os de edad, respectivamente. Hombres que conocieron la II Guerra Mundial, la crisis de los misiles de Cuba y la guerra fr&iacute;a. &iquest;De verdad es necesario haber vivido esas &eacute;pocas para tomar conciencia del riesgo que entra&ntilde;a para la humanidad el armamento nuclear? &iquest;Es suficiente tirar de sarcasmo para superar la ansiedad y la incertidumbre de este momento aterrador?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, en el mundo existían aún unas 14.500 armas nucleares en 2018</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No, no es suficiente. Pero, con motivo de<strong> la guerra de Ucrania</strong>, observo dos maneras de abordar la cuesti&oacute;n: la de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos, que tienden a optar por el tab&uacute; y, buscando con sus mejores intenciones no generarnos m&aacute;s ansiedad, eluden el asunto como si se tratara de una obscenidad, como si temieran una especie de magia capaz de provocar el peligro nuclear s&oacute;lo con invocarlo, cuando la realidad es que ya est&aacute; presente en nuestras vidas. Por otro lado se encuentran muchos periodistas, creadores de opini&oacute;n, buscadores de audiencias y exprimidores del clicbait. Acostumbrados a presentar cada noticia nimia como el &uacute;ltimo episodio sobresaltado de nuestro entretenimiento y a dotarlo de un suspense propio de la tercera guerra mundial, se ven empujados ahora a abundar en la accidentada actualidad de la guerra de Ucrania sin tapujos, sin miedo a ser imprudentes, por supuesto, porque el periodismo no tiene miedo a nada, ni siquiera a generar miedo. Un pavor paralizante y ansioso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La tapa de Hiroshima de John Hersey                            </span>
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        Y la verdad es que<strong>, si hay un momento para hablar con rigor del armamento nuclear es &eacute;ste. </strong>Abordarlo en serio solo tiene un &aacute;ngulo posible: reivindicar con la cabeza muy templada la necesidad de que desaparezca de la tierra. Ahora que Putin y su guerra nos han hecho recordarlo, ser&iacute;a el momento de luchar por la eliminaci&oacute;n de todo armamento nuclear. Su capacidad de destrucci&oacute;n es tal que nos cuesta incluso concebirlo, y ese es el gran problema de la era at&oacute;mica: tenemos la capacidad de causar un grado de destrucci&oacute;n que no somos capaces de imaginar, como escribi&oacute; G&uuml;nther Anders.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, podemos hacer algo mejor con el miedo: transformarlo en conocimiento consciente del riesgo; despu&eacute;s creer en nuestra capacidad ciudadana de ser agentes de cambio pol&iacute;tico y, por &uacute;ltimo, movilizarnos en contra del armamento nuclear. Por mucho que hayan transcurrido las d&eacute;cadas, la guerra de Ucrania nos confirma que lo inconcebible antes de lanzarse la primera bomba at&oacute;mica sigue si&eacute;ndolo hoy. Porque lo que nos hace incapaces de imaginar no es el no haberlo vivido, sino la dimensi&oacute;n de la amenaza. Unas 250.000 personas murieron en<strong> Hiroshima </strong>y <strong>Nagasaki</strong>. Muchos miles m&aacute;s resultaron heridas. Cualquier cifra, cualquier dato, cualquier descripci&oacute;n de los dos bombardeos desborda nuestra imaginaci&oacute;n moral. Por eso hay que leer a Hersey. Atisbando algo de aquel horror quiz&aacute; pueda comenzar la reclamaci&oacute;n ciudadana imprescindible a las instituciones internacionales, no s&oacute;lo para seguir evitando la proliferaci&oacute;n nuclear, sino tambi&eacute;n para no perder de vista el objetivo &uacute;ltimo de destruir los arsenales existentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>IL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-leas-columna-lee-hiroshima-john-hersey-9-95-euros_129_8873050.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Mar 2022 10:50:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Armas nucleares,Hiroshima,Guerra en Ucrania,John Hersey]]></media:keywords>
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