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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - John Hersey]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/john-hersey/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - John Hersey]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[No leas esta columna: lee “Hiroshima”, de John Hersey]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-leas-columna-lee-hiroshima-john-hersey-9-95-euros_129_8873050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a6f87da-b6f6-4781-a1a7-72d99852618e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotografia del hongo nuclear realizada desde el mismo bombardero B-29 que arrojó la bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima. EFE/INTERNATIONAL NEWS PHOTOS/Archivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por mucho que hayan transcurrido las décadas, la guerra de Ucrania nos confirma que lo inconcebible antes de lanzarse la primera bomba atómica sigue siéndolo hoy.</p></div><p class="article-text">
        Alguien coment&oacute; de pasada: &ldquo;Si van a caer bombas nucleares, avisen. Que no me agarre mandando mails&rdquo;. Era una gracia. Quiz&aacute; incluso nos re&iacute;mos. Era un chiste revelador de la impotencia que nos corroe ante cat&aacute;strofes reales o temidas. As&iacute; las cosas, solo parecemos estar seguros de conservar nuestra <strong>capacidad para el sarcasmo</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me hizo recordar uno de los mejores textos period&iacute;sticos escritos nunca: <em>Hiroshima</em>, de <strong>John Hersey</strong>. Comienza as&iacute;: &ldquo;Exactamente a las ocho y quince minutos de la ma&ntilde;ana, hora japonesa, el 6 de agosto de 1945, en el momento en que la bomba at&oacute;mica relampague&oacute; sobre Hiroshima, la se&ntilde;orita Toshiko Sasaki, empleada del departamento de personal de la F&aacute;brica Oriental de Esta&ntilde;o, acababa de ocupar su puesto en la oficina de planta y estaba girando la cabeza para hablar con la chica del escritorio vecino&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la se&ntilde;orita Sasaki una bomba nuclear la agarrar&iacute;a hoy mandando correos: &ldquo;Gracias. Saludos&rdquo;. Boom y el resplandor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hersey visit&oacute; Hiroshima un a&ntilde;o despu&eacute;s de la bomba at&oacute;mica sobre la ciudad y habl&oacute; con numerosos supervivientes antes de escribir su largo reportaje para el <em>New Yorker</em>. Describi&oacute; la destrucci&oacute;n absoluta, la muerte a gran escala. Para narrar lo enorme, recurri&oacute; a lo m&aacute;s peque&ntilde;o: esos gestos naturales y cotidianos de los habitantes de la ciudad justo antes, durante e inmediatamente despu&eacute;s de la explosi&oacute;n. Esa rutina que se convirti&oacute; en historia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para narrar lo enorme, recurrió a lo más pequeño: esos gestos naturales y cotidianos de los habitantes de la ciudad justo antes, durante e inmediatamente después de la explosión. Esa rutina que se convirtió en historia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El texto de Hersey est&aacute; traducido al castellano, publicado en forma de libro por Debate y se puede comprar por 2.499 pesos. Nos permite repasar lo que la humanidad ya sabe. Conocemos la destrucci&oacute;n at&oacute;mica; la nuclear, basada en la tecnolog&iacute;a de fusi&oacute;n y no de fisi&oacute;n, tiene a&uacute;n mayor capacidad destructiva. Pese a ello, la conciencia antinuclear existente durante la Guerra Fr&iacute;a parece haber desaparecido. El temor nuclear es un sentimiento difuso que apenas somos capaces de sublimar en sarcasmo o cinismo. Con un Lexat&iacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, en el mundo exist&iacute;an a&uacute;n unas 14.500 armas nucleares en 2018. Me llama la atenci&oacute;n que las voces intelectuales m&aacute;s sensibilizadas contra el armamento nuclear estos d&iacute;as sean las de <strong>Noam Chomsky</strong> y <strong>Edgar Morin</strong>, de 93 y 100 a&ntilde;os de edad, respectivamente. Hombres que conocieron la II Guerra Mundial, la crisis de los misiles de Cuba y la guerra fr&iacute;a. &iquest;De verdad es necesario haber vivido esas &eacute;pocas para tomar conciencia del riesgo que entra&ntilde;a para la humanidad el armamento nuclear? &iquest;Es suficiente tirar de sarcasmo para superar la ansiedad y la incertidumbre de este momento aterrador?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, en el mundo existían aún unas 14.500 armas nucleares en 2018</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No, no es suficiente. Pero, con motivo de<strong> la guerra de Ucrania</strong>, observo dos maneras de abordar la cuesti&oacute;n: la de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos, que tienden a optar por el tab&uacute; y, buscando con sus mejores intenciones no generarnos m&aacute;s ansiedad, eluden el asunto como si se tratara de una obscenidad, como si temieran una especie de magia capaz de provocar el peligro nuclear s&oacute;lo con invocarlo, cuando la realidad es que ya est&aacute; presente en nuestras vidas. Por otro lado se encuentran muchos periodistas, creadores de opini&oacute;n, buscadores de audiencias y exprimidores del clicbait. Acostumbrados a presentar cada noticia nimia como el &uacute;ltimo episodio sobresaltado de nuestro entretenimiento y a dotarlo de un suspense propio de la tercera guerra mundial, se ven empujados ahora a abundar en la accidentada actualidad de la guerra de Ucrania sin tapujos, sin miedo a ser imprudentes, por supuesto, porque el periodismo no tiene miedo a nada, ni siquiera a generar miedo. Un pavor paralizante y ansioso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La tapa de Hiroshima de John Hersey                            </span>
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        Y la verdad es que<strong>, si hay un momento para hablar con rigor del armamento nuclear es &eacute;ste. </strong>Abordarlo en serio solo tiene un &aacute;ngulo posible: reivindicar con la cabeza muy templada la necesidad de que desaparezca de la tierra. Ahora que Putin y su guerra nos han hecho recordarlo, ser&iacute;a el momento de luchar por la eliminaci&oacute;n de todo armamento nuclear. Su capacidad de destrucci&oacute;n es tal que nos cuesta incluso concebirlo, y ese es el gran problema de la era at&oacute;mica: tenemos la capacidad de causar un grado de destrucci&oacute;n que no somos capaces de imaginar, como escribi&oacute; G&uuml;nther Anders.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, podemos hacer algo mejor con el miedo: transformarlo en conocimiento consciente del riesgo; despu&eacute;s creer en nuestra capacidad ciudadana de ser agentes de cambio pol&iacute;tico y, por &uacute;ltimo, movilizarnos en contra del armamento nuclear. Por mucho que hayan transcurrido las d&eacute;cadas, la guerra de Ucrania nos confirma que lo inconcebible antes de lanzarse la primera bomba at&oacute;mica sigue si&eacute;ndolo hoy. Porque lo que nos hace incapaces de imaginar no es el no haberlo vivido, sino la dimensi&oacute;n de la amenaza. Unas 250.000 personas murieron en<strong> Hiroshima </strong>y <strong>Nagasaki</strong>. Muchos miles m&aacute;s resultaron heridas. Cualquier cifra, cualquier dato, cualquier descripci&oacute;n de los dos bombardeos desborda nuestra imaginaci&oacute;n moral. Por eso hay que leer a Hersey. Atisbando algo de aquel horror quiz&aacute; pueda comenzar la reclamaci&oacute;n ciudadana imprescindible a las instituciones internacionales, no s&oacute;lo para seguir evitando la proliferaci&oacute;n nuclear, sino tambi&eacute;n para no perder de vista el objetivo &uacute;ltimo de destruir los arsenales existentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>IL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Lozano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-leas-columna-lee-hiroshima-john-hersey-9-95-euros_129_8873050.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Mar 2022 10:50:04 +0000]]></pubDate>
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